por nosoyunadramamama | Nov 3, 2016 | crianza, educación, Maternidad y embarazo
El otro día publiqué una foto en Instagram y comentaba que, desde que Alfonso ha empezado a ducharse solo, el bucle baños-cenas era mucho más llevadero. Creo que el rato que transcurre desde que empiezan los baños y hay que preparar la cena hasta que se acuestan, es uno de los momentos más agobiantes del día cuando se tienen varios hijos. Para mí, por lo menos, lo era desde que nació Gabriel hace casi dos años. Con dos hijos no recuerdo que fuese especialmente caótico pero con tres la cosa ha sido un poco de locos, aunque mi señor marido se estresaba más que yo ;- ) Por eso, ahora que el mayor se ducha solo, recoge su ropa y se pone el pijama, he visto un poco la luz. Sí, sigo bañando a los dos pequeños pero claro, pasar de tres a dos otra vez es como pisar el cielo.
Algunas me preguntabais desde cuándo el niño se ducha solo y qué edad tiene. Pues en el post de hoy respondo a la pregunta y os cuento las labores que hacen mis hijos en casa, y os oriento sobre cuáles deben hacer a cada edad. Porque los niños tienen que hacer cosas en casa, no puede ser que todo se lo demos hecho. Y ya no solo porque ayuden, sino porque es una forma de que ganen autonomía y seguridad en sí mismos. Es más, hay que aprovechar precisamente esas edades en las que se ofrecen a hacer de todo y quieren ser ellos hasta quienes limpien, para enseñarles. Lo sé, las prisas y el que rompan o manchen algo nos hacen recular y hacerlo nosotros, a mí me ha pasado decenas de veces. Pero no, hay que dejarles hacer y enseñarles cómo se hace. Luego llegan a los diez años y obviamente saben vestirse solos, pero estarán esperando a tener el plato y la mesa puesta. Y no sabrán ni cómo funciona el lavavajillas.

Qué hacen mi hijos en casa
Tener hermanos es una ventaja en esto de ayudar en las tareas. Tanto los mayores como los pequeños espabilan antes. El mayor porque ve que sus padres tienen más demandas a la vez y, al ser el más autónomo, las del primogénito suelen ser las que se atienden con menos urgencia. Y los pequeños por imitación pura y dura, aunque también he visto pequeños que se acomodan, todo sea dicho. Pero bueno, generalmente cuando hay varios hermanos y hay que repartir el tiempo entre varios hijos, los niños se hacen autosuficientes rápidamente.
6 años
Alfonso cumplió 6 años hace un mes. Y desde este verano, ha incorporado, a las que ya tenía, nuevas tareas: se ducha solo, y se enjabona más que yo, que conste; recoge y dobla el pijama por las mañanas, y pone la mesa. Recoge también su ropa y la lleva a su habitación, no llega a colgarla en las perchas y lo hago yo. Aunque desde los cuatro años se viste solo, ahora ya es capaz de ponerse hasta las espinilleras para los partidos (que tienen su complicación) y las botas de fútbol.
4 años
Rafa acaba de cumplir 4 años. Es cierto que, por imitación, ya hace cosas que podrían haber esperado ya que Alfonso no las hacía a su edad. Ayuda a poner la mesa, lleva la ropa sucia a la cesta, se viste solo aunque a veces pide ayuda con los calcetines, con los que se pelea de vez en cuando 😉 Cierto es que es muy lento para todo, nos os podéis hacer una idea de la tranquilidad con la que se toma la vida, por lo que alguna vez me estreso un poco y le ayudo a vestirse por ir más rápido. Se enjabona solo y se pone el pijama, lo de doblarlo por la mañana no se puede decir que sea doblar 😉 Recoge los platos al acabar de comer y los deja en la encimera. Tanto el mediano como el mayor saben a qué basura tienen que tirar cada residuo, ya que en casa reciclamos y hay tres papeleras.
2 años
Bueno, Gabriel aún no ha cumplido los dos años y, a pesar que que habla lo justo, entiende perfectamente las instrucciones que le damos. Se quita los zapatos y alguna vez el pantalón, recoge los juguetes (como a cualquier niño de esa edad, también se le cruza el cable y a veces dice que tararí). Come solo desde hace ya mucho tiempo (ya habéis visto los vídeos de Instagram) y me refiero a que lo hace con cubiertos, que a mí eso de que coman con las manos no me gusta, salvo las cosas lógicas como bocadillos, frutas, embutidos… Se sube solo a mi coche y se sienta en su sillita (lo sé, este vídeo en Instagram os gustó mucho). La realidad es que Gabriel es un niño super autónomo que además es ágil físicamente (cosa que no le pasaba a sus hermanos de bebés) y eso hace que, si quiere algo, mueva una silla y se encarame a cualquier estantería para coger lo que sea. Resumiendo, Gabriel es tercero y eso se nota necesariamente. Y si le das una toallita de bebé, te limpia lo que quieras 😉 Lo bueno de los pequeños es que hacen tareas a edad más temprana de la que lo hacían sus hermanos. También corren el riesgo de que, al tener hermanos mayores, se «aprovechen» de la situación. Ver, veremos.
En general, no me quejo, reconozco abiertamente que he hecho muchas cosas por ellos por ir más rápido pero creo que son niños autónomos y responsables. Es cierto que no me lo he propuesto, ha sido la situación la que ha hecho que fuese así de una forma natural. Ahora mi lucha está en que cuiden los juguetes, porque tienen muchos y creo que no los valoran. Os dejo aquí un cuadro que aparecía en una noticia en El Mundo, que quizás pueda orientaros, yo veo la lista muy lógica.

por nosoyunadramamama | Oct 27, 2016 | planes, Sin categoría
Como sabéis, en los últimos años, Halloween está teniendo cada vez más protagonismo y muchos locales de ocio han comenzado a preparar fiestas especiales en las que los niños son protagonistas y donde la gente se disfraza con los atuendos característicos de este festejo. Uno de esos sitios es el Parque de Atracciones de Madrid, que prepara una programación especial para esos días, exactamente para el fin de semana del 31 de octubre así como los días 1, 5 y 6 de novimebre. Gracias a Gusanitos, en cuyas bolsas encontrarás los descuentos para poder acceder al parque, los niños podrán disfrutar de Happy Halloween, con ambientación colorida y divertida en la zona Nickelodeon Land con los personajes de televisión favoritos de los niños, La Patrulla Canina, Bob Esponja, Tortugas Ninja, Dora La Exploradora y muchos más. Pensado para los más pequeños de la casa, que harán un recorrido con la ayuda de esos personajes para resolver el misterio de un laberinto inspirado en un divertido circo.

Además, los peques podrán disfrutar del musical junto a las muñecas Monster High, también de un espectáculo audiovisual con divertidas brujitas que cantan en directo en la plaza de las cascadas. Y la mejor manera de que los niños sean parte de una divertida fiesta de Halloween es pasar primero por el set de maquillaje y convertirse en una calabaza, brujita, esqueleto o momia. Y ya para los valientes, habrá 6 pasajes del terror, 5 de ellos gratuitos, destacando el realizado en exclusiva con la película Expediente Warren: El Caso Enfield, que permite ser el protagonista de los extraños y escalofriantes sucesos que tienen lugar en la película. Habrá también una tranquila sala de cine donde los personajes más temidos de las películas de terror salen de la pantalla y se convierten en realidad. Y otro de los alicientes es el único pasaje del terror en Europa que reproduce las localizaciones, el maquillaje y efectos especiales de la famosa serie de televisión The Walking Dead.

Descuentos
Y ahora viene la parte interesante para quienes queráis ir en estas fechas. Podéis conseguir descuento directo del 50% del valor de la entrada en la parte posterior de las bolsas de Gusanitos. Sólo se necesita un cupón de las bolsa de 85 gramos o tres de las de 35 gramos. Nada más, los recortáis y vais directamente a las taquillas del Parque de Atracciones. Además, dentro de cada bolsa hay un sticker luminiscente que brilla en la oscuridad que les encanta a los niños. Así que ya sabéis, descuento y esticker en cada bolsa de Gusanitos.
por nosoyunadramamama | Oct 25, 2016 | bodas, Maternidad y embarazo
Allá voy, con otro tema que da lugar a mucho debate. Recuerdo un post que escribí sobre niñofobia, que obviamente a algunas no pareció bien mientras que otras compartíais mi opinión de que prohibir el acceso a niños a determinados sitios no era buena idea; en realidad, ya no es que no nos pareciese buena idea, es que nos parece discriminatorio. La noticia de que está habiendo un auge de bodas sin niños salió hace un par de semanas y la verdad es que, de primeras, me pareció un poco fuerte eso de recibir una invitación en la que te especifican que es un enlace al que no pueden ir niños. Quizás es más suave decirlo en persona, como será el caso de muchas parejas que tomen esa decisión. Pero sea como sea la comunicación, ni la comparto ni la entiendo.

Esta invitación es muy sutil, eso sí.
Vamos por partes. Los novios están en su derecho de decidir cómo quieren que sea su boda, faltaría más. Igual la novia puede sugerir que prefiere a sus invitadas con vestido largo; yo la verdad que no lo haría pero si le hace ilusión, pues venga. Pero así, sin más, una prohibición me parece fea. Si me dijesen que no puedo ir con zapatos planos o con vestido corto, igual me sentaría mal. ¿Por qué demonios tengo que ir con tacones? Obviamente yo, como invitada, estoy en mi derecho de no ir por esa razón pero, de entrada, reconozcamos que es feo decirle a la gente qué no debe ponerse o qué no debe llevar. Sean zapatos o críos. Creo que ya somos todos mayores para saber que a una boda no se va en chándal y, de hecho, nunca he visto a nadie de esa guisa. Luego ya, en la libertad personal, está el decidir si llevas pajarita, corbata naranja o un pañuelo, por decir algo.
Parto de la premisa de que, si puedo, prefiero que los niños no vayan a las bodas; las comidas-cenas se alargan y se les hace pesado. Y mi experiencia es que nosotros no nos relajamos del todo. Pero he llevado a los peques a enlaces familiares y a algunos lejos de Asturias. Y francamente, me hubiera sentado mal no poder ir con ellos, porque seguramente tampoco podríamos haber ido nosotros. Si los llevo, y a muchas os habrá pasado, es porque no me ha quedado más remedio o sencillamente porque, cuando se trata de un familiar directo, creo que los niños deben ir un ratito y participar en los enlaces de sus tíos u otros familiares.

En la boda de mi prima con Alfonso y Rafa, y embarazada de Gabriel.
No me parece una opción vetar a los niños en una boda. No me parece una opción vetar a los niños en ningún sitio, ni a los críos ni a ningún colectivo. Dios mío, he visto niños hasta en la entrega de los Premios Princesa de Asturias la semana pasada. En fin, no sé vosotras pero precisamente en bodas se ve cada percal, desde invitados que ni se molestan en entrar a la ceremonia y se van al bar a tomar algo o se quedan en la puerta charlando, lo cual me parece una falta de respeto a los novios, hasta gente muy, pero que muy pasada con el alcohol. Que sí, que en las bodas bailamos con especial ahínco y bebemos pero a mear se va a los baños, no en cualquier sitio. Por eso me choca que se prohiba a los niños, ya que se dan por hecho una serie de conductas cuando no es a las personas a las que hay que prohibir sino precisamente las conductas. Y éstas pueden ser malas tengas la edad que tengas.
por nosoyunadramamama | Oct 24, 2016 | bebes, compras, Maternidad y embarazo, puericultura
He escrito en alguna ocasión sobre la elección de carritos y sillitas de paseo para bebés y niños pequeños. Siempre he intentado dar una opinión real de las experiencias que yo tuve, que fueron muy buenas, y de las ventajas o desventajas de aquellos productos o marcas que usamos. Y lo hice desde el punto de vista de la funcionalidad, porque evidentemente es lo más importante, junto a la comodidad para el bebé y para los padres y junto a la durabilidad, porque en el caso de aquellos que teníamos claro que queríamos más de un hijo, es un factor importante a tener en cuenta. La verdad es que al final se juntan muchos factores a la hora de elegir el coche y silla de paseo: tipo de manillar, de plegado, la maniobrabilidad, el peso, si viajaremos o no con ella habitualmente… lo dicho, un montón de cosas a las que hay que sumar la estética.
Pues sí, para mí la estética tenía cierta relevancia, porque en esto también hay muchísima oferta y se ven modelos de todo tipo y colores muy variados. Yo tenía claro que quería un modelo relativamente clásico, pero sin irme a los carricoches antiguos, los veo con poca frecuencia y entiendo que se debe a que ocupan mucho espacio. La estética del carricoche en el que íbamos de bebés no me encajaba. Pero no quería irme a otros modelos modernos, en el que el chasis tiene una única «pata» como las sillas de oficina de ruedas, los veo un poco siderales.

Este era un poco el estilo de carrito que buscaba.
Por otro lado está el tema del color, para bebés recién nacidos dicen que es mejor evitar los colores chillones, pero no sé qué hay de cierto en ello. La verdad es que no me gustan según qué tonalidades para los bebés en general, ni para la ropa ni para la decoración de la habitación ni para el carrito. Pero tampoco quería tonos claros por la faena de que que hay que lavar con frecuencia y se ensucian a veces con mirarlos. Vamos, que en nuestro primer carrito opté por el azul marino, que es bastante sufrido y tengo que decir que fue una elección acertada. Cierto es que para Gabriel, por aquello de cambiar, compré una capota en azul celeste. Y sí, he tenido que lavarla mucho más que la azul marina. ¿Tuvisteis en cuenta la estética?
por nosoyunadramamama | Oct 20, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, running, salud
El 80% de las personas que mueren por una parada cardíaca lo hacen en su domicilio, es decir, no están corriendo. Por eso me parece totalmente innecesario ese alarmismo cuando fallece alguien en una carrera teniendo en cuenta que precisamente hacer deporte con regularidad, junto a una buena alimentación, evita muchas enfermedades cardiovasculares. Aún así, existen alteraciones que no se manifiestan en reposo y sí con el ejercicio físico, de ahí la importancia de la prueba cuando ya quieres hacer unos cuantos kilómetros. Y también cabe apuntar que hay casos, como el de algunos deportistas que recordareis, que murieron en un campo de fútbol en pleno partido, y esas personas sí que habían pasado sus reconocimientos médicos. Por tanto, una prueba de esfuerzo puede salvarte la vida o no. Pero sólo por lo primero, vale la pena hacerla.
Cuánto cuesta
Más allá de eso, porque no vamos a ponernos en los peores casos, creo que no está de más hacerse la prueba cuando realizas un esfuerzo físico relevante. Cuando empecé a entrenar con pulsómetro, comprobé que tenía las pulsaciones altas así que, en ese momento, lo tuve claro. Llamé a varios hospitales y clínicas donde te hacen el estudio y más o menos los precios oscilan entre los 100 a los 150 euros. Desde luego, no es barato pero es salud. También supe que, por ejemplo, en Gijón, las hace el Patronato Deportivo, y el coste es mucho más llevadero, 27,20 euros. Así que fue mi opción, a pesar de tener que esperar varias semanas.
Qué se hace
Te miden la grasa corporal, te miran la elasticidad, de la cual yo carezco, la fuerza, la espalda, la pisada, las articulaciones, te miden, te pesan, te toman la tensión y obviamente te hacen preguntas sobre tu historia clínica, operaciones, si fumas, bebés, embarazos, etc… Ah, se me olvidaba, antes de empezar te hacen firmar un papel por si te pasa algo. Pero vamos, nada que temer, en serio.

Antes de todo esto, te han tomado las pulsaciones en reposo y te han hecho una espirometría, una prueba en la que te hacen vaciar los pulmones en un tubo para ver tu capacidad pulmonar. Os prometo que pensaba que no me quedaba aire. Y luego llega el plato fuerte, la prueba sobre la cinta de correr en la que te llenan de «cables»; cada minuto va aumentando la velocidad, se empieza caminando lentamente y se para cuando indicas que no puedes más, yo aguanté hasta coger 13Km/hora de velocidad. Yo que corro a 10km/h habitualmente o 6min/km, no pude aguantar más… Pero vamos, que tan contenta, hubiera apostado que aguantaba menos.
Y una vez finalizada la prueba, esperas a que la médico valore los resultados para, posteriormente, comentarlos contigo y darte algunas pautas, muy genéricas, sobre cuáles son tus zonas de entrenamientos adecuadas y con qué pulsaciones entrenar. Hecha la prueba y sabiendo que estoy bien, os comunico que llevo unas semanas entrenando para mi próximo reto: mi segunda media maratón. Así que me quedan menos de 20 días durillos pero estoy entusiasmada con la idea. ¡A por ello!
por nosoyunadramamama | Oct 18, 2016 | familia, hermano, Maternidad y embarazo
Que el número de hijos no equivale a los dígitos que hay en una cuenta bancaria es un concepto que mucha gente no tiene claro. ¿O acaso Cristiano Ronaldo o Messi tienen veinte criaturas? No es un tema nuevo en mi blog pero el asunto se las trae. Escribí hace dos años un post sobre las familias numerosas después de que las redes sociales se incendiaran para criticar al ex futbolista Raúl y a su mujer por tener una prole abundante, obviamente con comentarios hirientes y algunos bajo el argumento de que tienen pasta y así cualquiera. La tendrán, sí, al igual que muchos otros personajes conocidos que prefieren comprarse Ferraris; no entro a valorar en lo que cada uno se gasta su dinero siempre y cuando se lo ganen legalmente. A mí no me gustan los Ferraris, no quiero ninguno, aunque pudiera permitírmelo.
Dicho esto, conozco a padres de cuatro, cinco y seis hijos con unos sueldos normales e incluso con un único salario que salen adelante y sus niños están perfectamente atendidos. Imagino que habréis leído esta noticia sobre una familia con 8 hijos que vive con un sueldo de menos de 2000 euros; obviamente, como era de esperar, la gente se les ha lanzado a la yugular. Objetivamente, yo no sabría cómo hacerlo, os lo digo en serio, no sé cómo se gestiona esa cantidad de dinero en una casa con tantos hijos pero eso no significa que otros no puedan hacerlo. Yo no me veo capacitada para ir a tres supermercados distintos cada mañana a comprar pero, ¿y si otros pueden? No voy a negar que este caso es extremo: el 75% de familias numerosas lo son de tres hijos y la mitad vive con entre 1.500 y 3.000 euros al mes y una cuarta parte cuenta con menos de 1.500 euros mensuales. Creo que las cifras, por tanto, demuestran que no somos ricos porque tengamos más hijos.
Y después de explicar que no nos sobra el dinero, luego llega la «recomendación» o comentario de turno de «pues no haber tenido varios hijos». ¿Quién los cuida?, ¿quién los mantiene?, ¿tú? Pues entonces qué demonios te importa si me gasto el dinero en hijos, en hacer varios viajes al año o en tener un piso precioso. Por otro lado surge el debate de qué es lo que realmente necesita un niño. Porque si no eres rico o vives con lo justo, entonces dan por hecho que a tus hijos les faltan cosas… Como si la felicidad de los niños dependiese de todo lo que puedas comprarles; sin entender ese refrán de que «no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita».

Escribí dos posts completos y bastante detallados hace tiempo sobre el coste de un hijo, y ya visteis lo mucho que pueden variar las cifras. A un hijo hay que alimentarle y vestirle pero, ¿necesita un super cumpleaños cada año?, ¿necesita irse de vacaciones?, ¿necesita ropa de marca?, ¿necesita un Ipad?, ¿necesita más de tres juguetes? No voy a negar que vivir hoy en día al margen de ciertos productos es complicado, estamos en la sociedad del consumo; nuestra generación, las que somos madres, ya hemos disfrutado de un mundo totalmente distinto al de nuestros abuelos, hemos crecido con muchas más oportunidades y más bienes materiales. Pero, haced un ejercicio de memoria: si os dicen la palabra infancia, ¿qué recuerdos tenéis? Porque yo me acuerdo de personas, de momentos concretos, en el río, en la playa, pero no, no me acuerdo de cosas, ni de ropa, y como mucho, me acuerdo de algún juguete al que le tenía cariño.
¿No eran felices nuestros abuelos viviendo diez personas en una misma casa? Admito que es más cómodo vivir menos gente en un espacio limitado pero, ¿en serio lo cómodo nos hace necesariamente más felices? Porque desde luego, si partimos de ese punto, no tendríamos ni un hijo. Decidme, ¿podríais vivir sin móvil ahora? yo diría que no pero.. ¿acaso no erais felices cuando no lo teníais? ¡Y tanto que lo erais! Pues este ejemplo sólo demuestra que las prioridades y necesidades de cada familia son distintas. Decidir tener varios hijos no implica una cuenta corriente sobrada, ni que a los niños les falte nada, porque cada uno tiene un concepto distinto de lo que es primordial. Y para muchas parejas, no es importante irse de vacaciones en verano, han preferido renunciar a eso para que sus hijos tengan varios compañeros de vida.
Cuando uno tiene un dinero limitado, se hacen maravillas. No tengo ningún trauma ni siento que me haya faltado nada en esta vida por haberme puesto a estudiar y trabajar con 18 años, o por no haber podido pagarme el viaje de estudios en la universidad. Y sé de sobra que mi situación estuvo determinada por tener tres hermanos detrás de mí, y que, de no haber existido ellos, hubiera vivido otras circunstancias, mucho más cómodas, sin duda alguna.
También sé de sobra que, en el momento en que decidí tener varios hijos, les he hecho también renunciar a ellos a ciertas comodidades. Lo que pasa que ellos no lo saben, ellos no saben que por tenerse los unos a los otros viajarán menos, tendrán menos ropa, unos padres con más estrés y probablemente serán unos niños con más responsabilidades que si hubieran sido hijos únicos. Esto es lo que han vivido y lo que están viviendo. Y cuando sean mayores se acordarán de cómo sus hermanos estaban en el banquillo animándoles en los partidos. Y recordarán las tardes de lluvia y los días de verano jugando unos con otros. Y del día que se hicieron una brecha y sus hermanos fueron los primeros en atenderles. Pero no, no sabrán que pudieron tener más ropa, y más paga, y más viajes. Así que espero no tener que seguir leyendo y oyendo estupideces: ni somos ricos, que algunos habrá, ni tenemos desatendidos a nuestros hijos, que algunos habrá. Vamos, como habrá algunos ricos y que desatiendan a sus hijos sin ser familia numerosa. ¡Basta ya de tópicos!
por nosoyunadramamama | Oct 17, 2016 | bebes, crianza, embarazo, Maternidad y embarazo, Sin categoría
Reconozco que no es fácil hablar de este tema. No sé siquiera si el instinto maternal existe como tal, porque realmente hay muchas mujeres que deciden no ser madres, por lo que entiendo no es algo innato en la hembra humana. Sí es cierto que muchas mujeres reconocen sentir a cierta edad que aumenta su deseo de ser madre, así que entiendo que de alguna manera interviene la biología en esto. Imagino que es una mezcla en la que interviene también la sociedad en la que vivimos en la que se entiende como algo normal y natural ser madre a partir de una edad determinada en función de la cultura. No se es madre a la misma edad aquí que en otros países.
Creo que la ciencia aún no es capaz de explicar muchas cosas sobre el llamado instinto maternal, por tanto, pocas dudas puedo despejar sobre esto. Lo que sí sé es que yo, desde pequeña, sentía mucho interés por los bebés y tenía claro que quería tener varios llegado el momento así que ahora viene la pregunta del millón: ¿por qué unas decidimos que queremos seguir reproduciéndonos y otras no quieren una vez que han tenido ese anhelo cumplido?. ¿Desaparece ese instinto en unas mujeres y en otras no?, ¿por qué algunas lo tenemos desde pequeñas, otras nunca lo tienen y a otras les surge de repente? Pues sí, es complicado dar respuesta.

Muchas preguntas y muchos factores
Es cierto que muchas nos vemos influenciadas por nuestras experiencias pasadas; es lógico que, quienes vengamos de familias numerosas y tengamos un buen recuerdo de aquello, estemos más predispuestas a buscar lo mismo para nuestros hijos y sintamos que nuestra familia está incompleta con un solo descendiente. Al igual que, si has sido hija única y sentiste que te faltó un hermano, también sientas o tengas la necesidad de tener más de un hijo, quizás no tanto por ti sino por ellos. Quizás estabas encantada siendo hija única y no te planteas otra opción como madre, o vienes de familia numerosa y acabaste hasta el gorro de tus hermanos, por lo que no quieres repetir. Sí, las experiencias pasadas cuentan. Pero, ¿y qué más?
¿Y la edad?, ¿tener un hijo siendo joven hace que tengas más ganas de repetir? Pues quizás la edad sea un factor clave para que ese instinto maternal desaparezca, a ver si el próximo cumpleaños paso de los 34 a los 40 y aceleramos el proceso 😉 Entiendo que el componente biológico tiene mucho que decir. Igual que el cuerpo no está preparado para parir a los 15 años, no lo está a los 50. De ahí que, probablemente, no nos apetezca ser madres a los 18 pero tampoco cuando nos acercamos a los 50, aunque algunas lo hayan sido a esas edades. Hablo de lo habitual, que no significa que sea anómalo.
Y luego está el factor económico, que es por el que muchas mujeres admiten no volver a ser madres y minan ese instinto para que desaparezca hasta que la biología haga su papel. Es el componente que contradice a la mente y al cuerpo, porque la mujer quiere ser madre nuevamente pero se ha dicho que no puede ser y punto. Y lo admite pero ese instinto solo desaparece con los años. Por supuesto, repetir o no repetir en esto de la maternidad también depende de la pareja, de la proyección profesional que tengamos, de la experiencia con un primer hijo… Y a vosotras, ¿se os esfumó el instinto por alguna razón o simplemente pasó?
por nosoyunadramamama | Oct 13, 2016 | Moda, ropa, Sin categoría
Ahora que dispongo de un poco de tiempo para la lectura, afición que he tenido muy olvidada estos últimos años por el blog y por el cuidado de los peques, he estado ojeando unas cuantas revistas de moda para niños, de las que vienen como suplemento de otras publicaciones. No le doy muchas vueltas al vestuario de los peques, me gusta que vayan cómodos pero clásicos, no sabría si calificarlo como el estilo que llaman ropa urbana; tiramos mucho de vaqueros, aunque no lo he hecho mientras han sido bebés porque no les veo tan pequeños con denim. Y luego nuestros básicos pasan por camisas de cuadros y jerséis bien gorditos, que siempre os enseño en Instagram. Sólo para ocasiones especiales cambiamos los vaqueros por pantalón corto y calcetines, con un calzado un poco más fino, tipo pisacacas o mocasines.
Tendencias para este otoño-invierno
Bueno, vamos a ver, tendencias hay muchas pero sinceramente, por mucho que vea que se llevan las pieles o los brillos, pues no, a mí para los peques, sean niños o niñas, no me van. Otra cosa ya es lo de los adolescentes pero por ahora no me toca. Así que hablo más bien de tendencias que sí me gustan y que pondría a mis hijos, o hijas, si las tuviera 😉
Capas: me gustan mucho para niñas, tanto mayores como pequeñas porque hay de muchos estilos, con distintos cortes y estampados. Y por suerte, las trencas nunca pasan de moda, porque las de mis hijos, con esto de que van heredando, son las más amortizadas del mundo.


Mostaza y amarillo: sí, este año se lleva el color mostaza, lo he visto en muchas tiendas y he de decir que me gusta, es distinto pero sin resultar estrafalario. Estuve dudando si cogerles a los niños pero es un color más complicado de combinar. Eso sí, yo me he comprado un jersey de ese color que, en cuanto estrene, os pondré en Instagram. El amarillo me encanta para botas de agua y chubasqueros.

British: sí, esto es muy clásico, por eso me gusta. Y eso que llevé uniforme del estilo y por entonces no me motivaba mucho. Pero he de decir que todo lo que sea escocés me gusta, ¡qué le voy a hacer! Así que estoy encantada con la idea de que se siga llevando lo inglés.

Calzado: aquí sí que he visto de todo, y aunque sí que he observado mucho en tonos metalizados, sobre todo en playeros, me sigue gustando mucho más la tendencia de los colores marrones o azul marino para el calzado de invierno, que también pisa fuerte.

Como veis, estas tendencias son quizás de esas atemporales, y será por eso por lo que me gustan más, porque son cosas que no suelen pasar de moda y que, con pequeñas variaciones cada año, siguen triunfando. Será por algo, ¿os gustan?
por nosoyunadramamama | Oct 11, 2016 | conciliación, crianza, Maternidad y embarazo, Sin categoría
La maternidad no es un camino de rosas, pero lo hemos elegido por algo. No hay que estar contentas a todas horas fingiendo que somos mujeres que podemos con todo, porque las cosas no son siempre fáciles. Pero desde luego, en muchas ocasiones, son más sencillas de lo que creemos o nos empeñamos en admitir. Así que hago una lista de aquellas cosas que ayudan a ser, o al menos a intentarlo, una madre real pero feliz:
No sufras
Y me refiero a que no lo hagas sin motivo. Mucha gente se agobia cuando ve a mis hijos hacer determinadas cosas mientras yo sencillamente les observo. Lo siento, no puedo pasarme la vida prohibiéndoles hacer cosas, va en su naturaleza explorar y no intervengo salvo que considere que mis hijos corren un peligro real. No he tenido hijos para sufrir, así os lo digo. Pasé un postparto doloroso y me he venido abajo cuando he oído a mis hijos llorar en urgencias al ponerles puntos de sutura, son cosas que entran dentro de lo normal pero hasta ahí. Solo hay que mirar a nuestro alrededor para darse cuenta de la suerte con la que nos ha tratado la vida a las personas que tenemos niños sanos.
No grites
Ya os conté cómo cambió mi vida y la de mis hijos cuando tomé la decisión de dejar de gritar en casa. Y en serio, creo que sonrío más, he logrado un autocontrol brutal y estoy más tranquila y relajada. No compensa estar a gritos. Cuando lo hacemos, se produce una descarga de adrenalina que activa corazón y músculos, se liberan sustancias químicas que alteran el funcionamiento de ciertas partes del organismo. Imaginaos si esto ocurre a diario. No creo que sea bueno para la salud de nadie, y menos para la de los niños.
No te autoflageles
En serio, la perfección no existe. Como personas estamos expuestos a equivocarnos continuamente a lo largo de nuestra vida, así que como madres aún más, porque las decisiones que tomamos no sólo nos afectan a nosotras, sino también a nuestros hijos. Así que, si crees que te has equivocado, pide perdón, esfuérzate por mejorar y sigue adelante. No hay nada peor que el lastre de creer que no estamos haciendo las cosas bien. No te recrees en el dolor y cambia lo que no vaya bien.

No renuncies
Eres madre pero tienes otras facetas en la vida que probablemente te hacen o hacían muy feliz. Si crees que para tu salud física y mental, necesitas trabajar fuera de casa, ¡hazlo! Pero ya no hablo solo de trabajar o no, porque a veces no queda más remedio. Si sientes que te urge hacer deporte, ir a baile o hacer lo que te apetezca porque eso te hace más feliz, sigue con ello. No digas «no» a aquello que te hace mejor persona aunque eso implique pasar un rato sin tu familia.
Date un capricho de vez en cuando
Sí, no pasa nada porque un día vayas a comprar ropa a los niños y decidas que tú también quieres algo. O porque quieras ir de cena con tus amigas y que sea tu pareja quien se haga cargo de los niños. Vete una tarde de compras sola, o a la peluquería, ese sitio que no piso desde hace casi un año y la última vez lo hice con Gabriel. Reconozco que me he pasado la vida mirando más por los demás que por mí (es lo que tiene ser hermana mayor) y cuando me doy cuenta, mi capricho estos últimos años ha sido tomarme palmeras de chocolate, ¡no me extraña que coma tantas! Fijaos, el otro día me invitaron a una mañana de Spa en el Hotel Hacienda de Don Juan en Llanes y bien sabéis las que me seguís por Instagram que estaba emocionada, flipada, conmovida, impresionada… por estar sola, relajada y dándome un masaje en todo el cuerpo.
Llevamos tal ritmo a veces que, cuando paramos, nos preguntamos porqué no lo hacemos más a menudo. Por ponerle humor, no puede ser que la única manicura que me haya hecho en mi vida fuese para mi boda. Mis pies con esto de correr necesitan arreglo urgente y veréis cómo pasa un año hasta que vaya al podólogo, ¡mal hecho por mi parte! Con esto dejo claro que lo de darse un capricho sé que me hace más feliz pero reconozco abiertamente no tener tiempo, ¡lo lograré! Y nos viene bien a todas.
Todo en esta vida se pega, y los estados de ánimo también. De madres felices, niños felices. No hay más norma que esa, disfruta de esto y de todo cuanto tienes alrededor. Es efímero.
por nosoyunadramamama | Oct 10, 2016 | celebraciones, cumpleaños, decoración, Maternidad y embarazo, Sin categoría
Tengo varias fotografías de mis celebraciones de cumpleaños cuando era un niña. Gracias a esas imágenes, sé que mi hermano Miguel y yo (le saco 13 meses) festejamos algunos cumpleaños juntos. Luego llegaron los mellizos, que curiosamente nacieron el mismo día que Miguel, un 23 de septiembre, así que claro, habiendo tres niños con celebración el mismo día, como para sumarme yo a tal acontecimiento. En cualquier caso, coincidir o no con las fechas de nacimiento no son siempre el motivo de que algunos padres opten por «juntar» cumpleaños. Muchas veces es porque uno de los hijos nace en plenas vacaciones de verano (como es mi caso), cuando la mayoría de gente está de viaje, y al final lo mejor es dejarlo para otra época en la que puedan ir los amigos del cumpleañero, de manera que eliges la fecha en la que lo celebra otro de sus hermanos. Otras veces, pasa lo contrario, que celebrarlo en pleno diciembre te obliga a buscar unas fechas con mejor tiempo para poder celebrarlo en exterior.
La verdad es que no entraba en mis planes que lo festejásemos juntos. Pero el día del cumpleaños de Alfonso, que fue el sábado pasado, teníamos el plan de la casa rural con amigos, que no fue fácil encajar porque éramos mucha gente. Así que ya no podíamos elegir esa fecha. Y nos plantábamos en el día 8, es decir, a dos semanas del cumpleaños de mediano. Y de repente, se me ocurrió juntar la celebración. En parte porque para Rafa iba a ser su primer cumpleaños con amigos de clase e iban a ser poquitos. Aún no controlo a muchos de sus compañeros ni a sus madres, ¡va a ser verdad eso que dicen de que conoces mucho mejor a los padres de los compañeros de tu primer hijo que de los demás descendientes!
Ventajas de celebrar los cumpleaños a la vez
Como no hay mal que por bien venga, la celebración conjunta tiene sus cosas buenas. Y la primera es que, si este tipo de saraos te estresan un poco, juntar los cumpleaños te hará pasar por este trance en menos ocasiones. En nuestro caso, como dos nacieron en octubre y uno en noviembre, la idea no es mala porque tres cumples en dos meses es buen jaleo. Eso sí, a mayor número de niños, mayor agotamiento; el sábado terminé rota. Pero bueno, ahora lo pienso y no tengo que volver a montar fiesta dentro de dos semanas.

Otra de las ventajas es que es más económico. Sí, es cierto que cuantos más niños hay, más comida tienes que preparar pero si yo hubiera hecho un cumple para casi 20 niños este sábado y tuviera que hacer otro para 7 críos dentro de dos semanas, me gastaría más que al haber preparado el cumpleaños conjunto. Al final, a ambas celebraciones invitas a tus padres, hermanos, sobrinos o hijos de amigos, es decir, que esos repetirían. Que lo sé, no es mucho pero oye, el dato es real. Y lo mismo si te gastas algo en decoración o la haces tú, por poco que sea. Nosotros este año optamos otra vez por la decoración futbolera, y lo pedí todo en la web Aire de Fiesta, que tiene muchas cosas a buen precio. Y sigo pensando que lo del fútbol es super vistoso, con cuatro cosas que pongas, ¡queda genial! Y es lo que a ellos, sobre todo al mayor, les apetecía.




Y otra ventaja que hay es que, cuantos más niños, más diversión… para ellos, claro. Os hará gracia pero más de una vez me encontré a las niñas de clase de Alfonso jugando con las de clase de Rafa. Vamos, que cuando los hermanos son relativamente seguidos, los críos se mezclan y los mayores, a ratos, entretienen a los pequeños. Según van creciendo, los niños ya no necesitan tanto que les organices juegos porque se entretienen solos, sin necesidad de que los adultos organicemos gran cosa. Así que, si tienes un grupo de niños «mayores», atraen a los pequeños y los padres no nos vemos tan agobiados por entretener a los chiquitos.
En fin, que esto tiene sus ventajas aunque, también hay que decirlo, su parte menos buena: el número de niños es proporcional al grado de agotamiento con el que terminas. Y menos mal que Gabriel es un ser mega independiente que se dedica a explorar, ver y hacer kilómetros sin ningún tipo de miramiento ni agobio ante la situación. Vamos, que no me enteré de que estaba el pobre danzando por ahí. ¿Alguna más que se haya animado con semejante cotarro?
por nosoyunadramamama | Oct 6, 2016 | colegio, crianza, educación, guardería, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
He vivido de todo en esto de los llamados procesos de adaptación. Lo más importante es saber que cada niño tiene un ritmo y una forma de exteriorizar las situaciones que vive. Si la aclimatación de Alfonso a la guardería le llevó un par de semanas, en las que lloraba al entrar pero luego se encontraba a gusto y no supuso ningún cambio en su carácter, la de Rafa fue mucho más costosa y la exteriorizó con una etapa de rabietas, aunque no sé si sencillamente coincidió. Nunca lo sabré. Ambos empezaron a ir a la guardería semanas antes de cumplir los dos años y a punto de recibir un nuevo hermano, por lo que sus situaciones fueron muy similares y, como veis, las adaptaciones muy distintas.

Alfonso, a la izquierda, en su primer día de guardería. A la derecha, al final de la semana.
Distintas formas de afrontar el inicio del colegio
Sin embargo, el inicio del colegio para el mayor fue más duro; atravesó una temporada en la que estaba irascible y de vez en cuando montaba algún numerito, mientras que para Ricitos de Oro el comienzo del cole fue muy sencillo, sin ningún tipo de problema. Imagino que aquello estaba directamente relacionado con que tenía a su hermano mayor allí y ya conocía bien el sitio. Pero no debemos dar nada por hecho porque a veces nos sorprenden. Puede que tengas un niño super sociable y autónomo y lo pase mal al empezar el cole o guardería y, por contra, un niño tímido y aparentemente dependiente de sus padres, puede afrontar con naturalidad y total normalidad este proceso. Hay de todo.
¿Cuándo están «adaptados»?
De hecho, doy por concluida la adaptación de Gabriel a la guardería y curiosamente ha sido un éxito. Sí, digo curiosamente porque me ha sorprendido, creo que de los tres ha sido y es el más enmadrado con diferencia. Por eso esperaba que fuera más complejo todo. Pero no, ha sido el más sencillo de los tres. El proceso de adaptación puede ser muy variable y puede experimentarse de muy diversas formas. No termina sólo el día que ya no lloran por ir al cole o guardería, porque algunos no lo exteriorizan a través del llanto.
El proceso concluye cuando esos cambios de carácter y de comportamiento que se han producido a raíz del inicio del cole, desaparecen nuevamente. Mi hijo mayor lloró los primeros tres días pero su adaptación finalizó dos semanas después, cuando dejó de estar irascible y volvió a comportarse con normalidad. Para Rafa, no hubo periodo de adaptación porque se sintió como en casa desde el primer día. Si vuestros niños aún siguen pasándolo mal, tened paciencia, hablad con naturalidad del cole o guardería y pensad que es un proceso que todos hemos pasado y del que muchos ni nos acordamos. No hay una sola forma de afrontarlo. ¿Cómo ocurrió con vuestros hijos?
por nosoyunadramamama | Oct 5, 2016 | decoración, Maternidad y embarazo, Moda, ropa, Sin categoría, tiendas
Fue entrar en su web y hacerme los ojos chiribitas; vamos, que me quedé enamorada de todo lo que vi. Berta es la artesana que está detrás de un montón de productos que van desde la decoración hasta la ropa de cama y de niños. Todo lo que os voy a enseñar aquí y lo que encontraréis en su web Mollamore está diseñado por ella y confeccionado a mano en su taller de Tarragona, donde las ideas toman forma y se convierten en realidades. Su taller es sencillo, pero, como dice Berta, lo ha hecho a su manera para trabajar a gusto.

Bolso clutch en varios estampados tipo escocés, ¡son preciosos!

Protectores y colchas de cuna para bebés

Cojines en varios formas y estampados. Yo me quedo con la estrellas 😉

Cojines de lactancia

Chubasqueros con estrellitas para niños en varios colores que no pueden ser más bonitos. En cuanto estrenemos los nuestros, os los enseño en Instagram.
Ella se encarga de todo el proceso, diseña los patrones y recorta las telas. En la ‘sala de máquinas’ se producen uno a uno cada artículo y quienes queráis verlo en directo, ¡estáis más que invitadas1. A mí me queda lejos pero si no, ¡no me lo perdía! Y como las imágenes valen más que mil palabras, os enseño algunos de los artículos que vais a encontraros en su web, las telas no pueden ser más ideales y se palpa que ella tiene muchísimo gusto. Además, ya sólo con tocar los productos sabes que son de calidad.

Puff para estar bien cómodo en casa, también hay varios estampados para elegir.

Pijamas para niño y niña en varios estampados.

Delantales de cocina
Como veis, Berta hace cosas preciosas, a mano y de mucha calidad. Da gusto encontrar todavía este tipo de negocios en los que cada artículo es único, original y personal, y que gracias a internet, esté al alcance de todos. ¿Os gusta?