Ahora que he lanzado una nueva web (Carmen Osorio), me daba pena dejar de escribir aquí sin un texto de despedida en la que ha sido mi casa durante muchos años. Este blog fue el inicio de un montón de cosas buenas y un cambio laboral que no esperaba; fue la semilla de muchas de las cosas que hoy he conseguido. No imaginaba todo lo que iba a vivir y el profundo cambio que daría mi vida a nivel profesional. Así que yo le debo mucho a nosoyunadramamama. Que, por cierto, si lo llego a saber hace 10 años, quizás hubiera elegido un nombre más corto.
Este blog nació y creció con mis hijos. En concreto, nació a los pocos meses de dar a luz a mi segundo hijo. Mi necesidad como periodista de contar historias, pero también de que esas historias tuvieran que ver con lo más brutal que me había pasado en la vida, que es ser madre, me lanzaron a elegir la maternidad como punto de partida. También en aquel momento me empujó a ello el hecho de estar sin trabajo y estudiando un máster en gestión de redes sociales. Hay quien dice que tuve visión. Yo creo que fue casualidad.
Pero no me quiero enrollar en exceso. Durante ocho años compartí por aquí mis aventuras y, por desgracia, también un capítulo negro de mi vida. Os hablé de la crianza de mis hijos durante sus primeros años de vida. Después, me lancé a los podcasts, que también compartí aquí en este blog. Ahora, que el blog está a punto de cumplir 10 años, me despido.
Mis niños han crecido, como los vuestros.
Los bebés y niños pequeñitos, al fin y al cabo, hacen cosas similares y todas pasamos por las mismas etapas y situaciones, con ligeras diferencias. Pero a medida que crecen, sientes que cada uno tiene unas necesidades y que ya no hay fórmulas que sirvan para todos porque son seres independientes que nada tienen que ver unos con otros. Por eso, en parte, yo he ido hacia otros temas. Porque ellos crecen y porque nosotras vamos recuperando algunas parcelas que al principio de la maternidad parecían desaparecer.
La maternidad al inicio es muy cansada pero, como muchas de las que ya estáis viendo crecer a vuestros hijos, sabréis que “niños grandes, problemas grandes”. Y así es, tú crees que la crianza es lo más difícil, y no. Es lo más cansado, pero lo más difícil es la educación. Esa sí que tiene tela. Porque tenemos debates absurdos sobre si teta o biberón, colechar o no, y una serie de decisiones que, no es que no sean importantes, pero desde luego, lo son más las que tomamos más adelante.
Gracias por acompañarme estos años.
Ahora mi camino se va, por lo pronto, a mi nueva web y a advertir de que el mayor reto que tenemos como padres en esta época que nos ha tocado es poner freno al impacto que las pantallas y las redes sociales están teniendo en las vidas de nuestros hijos, en su autoestima, en su forma de relacionarse y de ver el mundo, que no es el real sino uno ficticio. Mi reto está en que nuestros hijos elijan el mundo real, que no es poco. Tenemos mucho trabajo por delante. Gracias y espero veros mucho tiempo a mi lado.








































