Novedades en puericultura

Novedades en puericultura

La pasada semana estuve en Madrid en el Salón de Puericultura, donde las marcas presentan sus propuestas y novedades a personas y negocios del sector. Me hubiera gustado ir con más tiempo y parar en cada uno de los stands, aunque creo que para eso sería necesario meterse allí un fin de semana completo en lugar de hacerlo solo una mañana. Aún así, tuve tiempo para conocer algunas novedades de marcas muy conocidas para este año así que os pongo aquí algunas de las que más me gustaron:

Capazo y sillita de paseo plegable

Hasta ahora, todo lo que yo había visto y utilizado era el famoso trío (capazo-huevito-sillita), normalmente compuesto por dos piezas (chasis más lo mencionado) en el que podías prescindir del huevito. Y después, en mucho casos, todos los padres nos comprábamos una segunda silla de paseo, de las que solo son una pieza y tienen un plegado tipo paraguas. Pues dentro de un mes, la marca Bebécar saca al mercado el primer trío cuya silla de paseo se pliega como nos gusta a todos, fácilmente, que cabe en cualquier maletero y de una sola pieza. Es decir, que ya no hace falta una segunda compra.

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Cinturón de sujeción para las embarazadas durante el sueño

Sí, habéis leído bien, yo también me quedé alucinada. Dream Belt de Babymoov es el primer cinturón que existe para poder dormir mejor con la tripa de embarazada. Se compone de una parte central elástica que sujeta el vientre, y de dos bolsillos de espuma para rellenar el hueco entre la pelvis y el colchón. Obviamente, no lo he probado pero al estar acolchado, tengo la sensación de que evita que duermas cual péndulo 😉

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Nuevos diseños

Si hay una tienda online que me guste por todas las cosas bonitas que tiene es Tutete. Además, tengo debilidad por la empresaria que está detrás de todo esto, Teresa Olivares, quien tiene a su cargo más de 20 empleados y casi todas mujeres. En su stand en la feria, ya pudimos ver los nuevos diseños de algunos de sus productos para esta temporada y, una vez más, son preciosos.

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En el stand de Infobebé ya pudimos ver las famosísimas hamacas BabyBjorn en nuevos colores y tejidos. Y desde luego, me encantó probar la comodidad que sienten los bebés al estar sobre la hamaca 😉

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Multiusos

Y nada como poder darle varios usos a las cosas, desde las cunas-cambiadores que luego se convierten en camas y escritorios de la marca Trama que os enseñé en Stories ese día como elementos de seguridad infantil que tienen más utilidades. Desde barreras de babyDan que puedes convertir en parquecitos hasta cunas super amplias que se usan también como corralitos. A Alfonso y Rafa les hubiera encantado porque siempre se han quedado a gusto jugando dentro de la cuna mientras yo hacía cosas por casa o me duchaba.

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Como os podéis imaginar, si llego a estar allí varios días, la lista de cosas sería interminable pero esto es todo lo que puedo enseñar y que más me gustó.

Casas rurales para niños: La Casona de Pozaldez

Casas rurales para niños: La Casona de Pozaldez

No suelo hablar en el blog de los sitios donde nos alojamos cuando viajamos, básicamente porque creo que es más interesante contaros cómo son los pueblos, ciudades, playas o restaurantes a los que vamos… pero como en Instagram soléis interesaros por las casas rurales, apartamentos u hoteles (muy puntualmente) a los que vamos con los peques, precisamente porque buscamos sitios en los que los niños puedan estar a gusto, pues incluiré también los alojamientos que nos gusten en los posts relacionados con planes y viajes. Este fin de semana colgué unos vídeos en Stories de la casa rural en la que estábamos con un montón de amigos y niños y me preguntásteis por ella así que os cuento.

Se llama la Casona de Pozaldez. En realidad, y yo no me di cuenta hasta que llevábamos un ratito en la casa, se trata de un hotel rural al que se puede ir como a uno normal, o tienes la posibilidad de alquilar la casa al completo, que fue lo que hicimos nosotros. Encontrar un alojamiento para 30 personas no es fácil. Y más si tienes clara la zona geográfica en la que quieres buscarla; en nuestro caso tenía que ser en las provincias de Valladolid o Burgos, ya que nos desplazábamos familias de Valencia, Asturias, Vigo, Madrid, Bilbao… Lo dicho, no era fácil.

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La casa no sólo está bien para niños sino que diría que es casi para ir con niños porque ofrecen cunas sin cobrarte, tienen el típico escalón o alzador de baño para que los niños puedan llegar a los lavabos y varias zonas infantiles. Un cuarto lleno de juguetes del que mis hijos estaban enamorados, con carritos y casa de muñecas, circuito de tren, coches… de todo. Y en a zona exterior había camas elásticas, casitas, columpios… sólo echamos en falta césped para que jugaran al fútbol. Pero encontraron su huequecito, faltaría más.

 

El pueblo no tenía gran cosa, pero es curioso encontrarte dos iglesias bien grandes, la de Santa María y San Boal, en un sitio pequeño. Lo bueno es que tienen un asador enfrente de la casa y te hacen la comida por encargo, desde un lechazo, que estaba de impresión, hasta tortillas, croquetas… Así que tiramos de esa opción para comer el sábado y las demás comidas las hicimos nosotros. En fin, que es un alojamiento muy cómodo y genial para peques.

Receta de canelones de carne y verduras

Receta de canelones de carne y verduras

No, no es una broma. Habéis leído bien el título, voy a escribir sobre cocina. Os aseguro que será puntual, salvo que me diese por tener un colaborador en el blog para este tema; reconozco que no entra dentro de mis habilidades, ni tampoco gustos, lo de ponerme a cocinar. Cierto es que tengo que hacerlo a diario y me apaño bien pero ya os digo que no me va mucho, no me entretiene. Lo mío es comer, vaya. Pero claro, me lo propusieron desde Babymoov junto a DisfutaVerdura y una, que rara vez dice que no a una propuesta, se lanza a la piscina. Así que decidí hacer una variación a mis habituales canelones: introducir verduras. Y oye, ¡muchos más ricos!

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Caja de fruta y verdura que recibí en casa. Todo fresco y en perfecto estado.

Lista de ingredientes para cinco o seis personas:

  • Verduras: esto lo dejo a la libre elección de cada uno. Yo utilicé un puerro,  dos zanahorias, media cebolla y  2 berenjenas pequeñitas (creo que esta verdura es la que le da un sabor buenísimo a los canelones)
  • 20 láminas de canelones
  • Salsa de tomate frito
  • Medio kilo de carne picada
  • Bechamel
  • Queso rallado
  • Nataimg_20160917_100856

Como en casa tengo la Nutribaby de Babymoov, que he utilizado muchísimo el último año, decidí cocer las verduras en ella. Aproveché que me permite cocinar dos cosas a la vez para poner las placas o láminas de los canelones. Ya sabéis que también se venden las que no necesitan cocción y solo hay que poner a remojo, que son muy cómodas y que a mí me sacan de muchos apuros cuando hago los canelones solo de carne.

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Y mientras el robot de cocina se encargaba de la cocción, yo preparaba la carne picada, que frío en la sartén con un poco de aceite de oliva. Cuando las verduras están ya cocidas y la carne picada doradita, lo mezclo todo y aplasto bien la mezcla. La otra opción, si no queréis hervir las verduras, es picarlas crudas y sofreír junto a la carne picada. Como veis, siempre se me ocurren varias formas de hacer las cosas en función de lo que tengo en casa y del tiempo del que dispongo.

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Las verduras blanditas para poder aplastarlas bien

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Un bote entero de tomate frito. Si no podéis hacerlo en casa, como yo, os recomiendo uno con receta casera de Mercadona

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Y un chorrín de nata de cocinar, que obviamente es opcional.

Una vez hecha la mezcla, tenéis que empezar a preparar los canelones. Recordad que la bandeja en las que vayáis a colocarlos debe tener un poco de mantequilla untada para que no se os peguen en el horno. Y empieza el trabajito más pesado, montar uno a uno los canelones.

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Una vez que tengáis los canelones montados, echáis la bechamel, y encima el queso rallado. Y después, al horno unos 15 minutos a 200 grados.

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Y listos!!!!!!!!!!!

Os lo digo, me inventé un poco la receta sobre la marcha y decidí en el último momento las verduras pero creo que incluir berenjena lo cambia todo, los hace más sabrosos y jugosos así que, ¡¡probad!!

Look «low cost» blanco y negro

Look «low cost» blanco y negro

En cada cambio de temporada siempre voy a la misma tienda a por vaqueros para los niños… y a por algún chollo para mí. Hablo de Primark, una tienda que en Gijón aún no tenemos, lo cual casi agradezco porque es fácil «picar» si entras. Así que voy a un centro comercial a las afueras de Oviedo y como he tenido que hacer más de 20 km de coche, paso más de una hora dentro de la tienda mirando todo. Aquí va el modelito barato-barato que ahora en entretiempo estoy poniendo a menudo.

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Camisa cuadros Primark, 8 euros.

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Bailarinas Primark ¡¡¡4 euros!!! No digáis que no aviso 😉

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Pantalones blanco de la pasada temporada de Stradivaruis, 19 euros.

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Bolso de Mango que ya habéis visto y que me veréis a menudo, 15 euros.

Y de paso os digo que hay dos abrigos, que os enseñé en Stories en Instagram, que son preciosos. Y jerséis a precios increíbles de todos los colores, alguno me veréis en mi cuenta de Instagram. Lo dicho, entrar allí y ¡¡llevarme algún chollo!

A esos abuelos que hacen mágica la infancia de sus nietos

A esos abuelos que hacen mágica la infancia de sus nietos

A esos abuelos que llaman a tu móvil en cualquier momento del día para preguntar dónde estás con los niños y se presentan en dos minutos.

A esos abuelos que compran linternas y láseres para salir al jardín por la noche y enseñar las estrellas y constelaciones a sus nietos.

A esos abuelos que entran en Internet e indagan hasta encontrar el tren y las vías más resistentes del mundo.

A esos abuelos que siempre se tiran al suelo para jugar con sus nietos.

A esos abuelos que aún dan patadas a un balón, montan en bicicleta y dan raquetazos para acompañar en el juego a los niños.

A esos abuelos que compran atlas y libros sobre el sistema solar para enseñar dónde estamos y de dónde venimos.

A esos abuelos que enseñan a jugar a las cartas, al ajedrez o al dominó para entretener a los pequeños.

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A esos abuelos que desmontan coches, trenes y cualquier mecanismo con tal de intentar arreglar los juguetes.

A esos abuelos que cultivan manzanas, mandarinas, judías y lechugas para poder regar y recolectar con sus nietos.

A esos abuelos que vuelven de viaje siempre con algún artilugio típico de la zona.

A esos abuelos que cogen el coche y hacen 1000 kilómetros para ver a sus nietos porque tres semanas sin ellos les parecen demasiado tiempo separados.

A esos abuelos que son capaces de retener la atención de varios críos pequeños.

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A esos abuelos a los que todavía se les resiste cambiar un pañal.

A esos abuelos que siguen siendo niños, que por más que pasen los años tienen algo de Peter Pan dentro que hace que nunca hayan perdido la imaginación ni la creatividad. A esos abuelos inquietos que han rejuvenecido con sus nietos. A esos abuelos que hacen mágica la infancia de sus nietos. Gracias, papá.

Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

Como ama de casa no soy de fiar. Intento manchar y desordenar lo justo y así evito, en la manera de lo posible, las tareas de limpieza porque, de verdad, no me gustan. Y dudo seriamente que a alguien le entretengan lo más mínimo. Pero con niños en casa, eso de no manchar ni desordenar es una utopía; recuerdo a mi abuela sufrir cada vez que le ensuciábamos algo y no, por ahora nada de pasarlo mal por temas de pulcritud, ya si eso me vuelvo una histérica cuando tenga 60 años, ahora no me compensa. Como sabéis, la pasada semana estuve en Barcelona, invitada por Henkel a un evento y a una charla que nos dio Lidia Jiménez, química y responsable de I+D de la empresa. Lo primero, aluciné con todo lo que sabía. Soy de letras así que todo lo que tiene que ver con la física, la química o las matemáticas, me impresiona mucho 😉 Ahora voy al meollo y os cuento cosas que van a ser de vuestro interés y que a mí me sorprendieron:

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La lejía no es sólo para limpiar el váter o la bañera: Pues sí, yo era de las que limitaba el uso de lejía a esas dos cosas o a ponerla en un barreño con alguna prenda blanca que hubiese sufrido un estropicio. Pero no, la puedes usar hasta para limpiar los juguetes de la bañera de los niños, esos que se quedan llenos de porquería por dentro y que son un foco de bacterias. Les metes una jeringuilla por el agujero, los mueves, escurres y ¡listo! Vamos, que se puede usar para limpiar casi cualquier cosa o superficie.

La lejía no es tóxica: esa fama que tiene de casi venenosa es completamente injustificada. Es más, salva vidas en los países menos desarrollados y las salvaba aquí hace no tanto tiempo; es más, su uso es recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Es una mezcla de hipoclorito de sodio y agua y, no sólo eso, sino que ni siquiera es mala para el medio ambiente porque se acaba convirtiendo en sal común tras usarla.

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Muy concentrada haciendo fotos a las manchas.

La lejía no es solo para la ropa blanca: ¡Y pensar que no he echado nunca en la lavadora porque creía que solo podía usarla con prendas totalmente blancas! Es que ni me atrevía con cosas que tenían una mínima raya en otro color. En el evento, vimos cómo mezclaban en un bote de cristal calcetines de todos los colores habidos y por haber junto a un chorro de lejía y la coloración seguía intacta. Y de paso os digo que, aunque no lo creáis, las lavadoras son un nido de gérmenes así que, si usáis lejía una vez a la semana en alguna de vuestras coladas, podéis prevenir la proliferación de microoganismos.

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El mayor foco de bacterias, virus y ácaros no está en el baño: Pues otra cosa más que no sabía. Resulta que las bacterias que comúnmente existen en el baño las producimos nosotros, las personas, mientras que en la cocina, las bacterias proliferan ¡por los alimentos! Y ahí es donde el uso de la lejía está más que recomendado; es más, se usa como desinfectante en la industria alimentaria, en el lavado de frutas y verduras y para la desinfección de cualquier superficie industrial en contacto con alimentos. Así que en la cocina, con más razón que en el resto de la casa debemos usarla.

Es mejor el detergente en polvo que el líquido: sí, señores, ¡limpia más y mejor! Yo no tenía ni idea y hacía años que no lo usaba en ese formato. Y si al detergente le sumas un poquito de lejía (hay que seguir las recomendaciones de cantidad que se indican en los envases de Estrella, Neutrex y Conejo) los resultados son infinitamente más buenos.

Como veréis, lo que se suponía que era un evento de lejías, aparentemente no muy emocionante, resultó ser todo un aprendizaje sobre un producto que yo creía poco necesario en mi casa y que ahora va a ser indispensable. ¿Sabíais todas estas cosas de la lejía?

Look otoño

Look otoño

Yo también he hecho ya mis primeras compras de temporada. A estas alturas, suelo coger algunas cosas en septiembre y hasta navidades no vuelvo a hacer ninguna incorporación al armario. Lo que suelo renovar para la temporada otoño-invierno suele ser el calzado y los jerséis, porque me paso el invierno con estilismos muy parecidos, y los jerséis los «machaco» de tanto ponerlos. Tengo algunos finitos para el entretiempo, porque octubre aquí suele ser un mes de buen tiempo, y alguno bien gordo para los días fríos.

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Cazadora Sfera de hace 4 temporadas.

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Jersey (22,90 euros) y pantalones (19,90 euros) de Stradivarius.

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Bolso bombonera de Mango 15,99 euros. Detalle del jersey con encaje negro

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Zapatos de Mango. 15 euros.

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Como veis, posar no es lo mío, vaya caras 😉

Y estas han sido las incorporaciones de temporada, suelo coger alguna cosa más en Primark o H&M pero todavía no he pasado por allí. Como siempre digo, no esperéis muchos posts de moda 😉

Nuestras primeras compras de otoño

Nuestras primeras compras de otoño

Tras preparar la vuelta al cole, con la suerte de que este año no hubo que hacer gran desembolso al servirles muchas de las cosas del curso pasado, ahora he empezado con las compras de ropa para fuera del colegio. La semana pasada tuvimos dos días con el tiempo puramente invernal y aquello nos pilló por sorpresa. Saqué pijamas del curso pasado que les quedaban pequeños, y me encontré con que no tenía nada para abrigarles. Ya os conté en otro post que pensaba esperar un tiempo para el tema de los abrigos, ¡quién se iba a imaginar la bajada de temperaturas tan tremenda a estas alturas! Menos mal que ahora la cosa está un poco más estable 😉

Total, que una de las webs que siempre indago cada cambio de temporada para ropa de sport es la de Vertbaudet, que creo que alguna vez ya os mencioné por aquí, una tienda online que dispone de infinidad de productos de puericultura, bebé, premamá, infantil y juvenil. Al final, decidí cogerle a Alfonso un chaleco, ya que el que llevaba usando las últimas dos temporadas ha pasado a ser de Rafa. Me gusta porque es una opción intermedia para los días frescos pero sin llevarles con el típico plumífero con capucha. Al mediano le cogí un jersey blanco con rayas azules que os enseñaré en Instagram cuando lo estrene. Y calzado de sport y bien calentito para los tres, que tampoco han estrenado aún porque ya os digo que fueron dos días puntuales de frío.

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Camisa y chaleco

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Enamorada de esta capa

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El color más representativo esta temporada en la colección de vertbaudet es el que llaman Chambray (azul vaquero grisáceo). Y otros colores que vi que predominaban en la web son los grises, los violetas y malvas, los rosas vivos y el coral oscuro, así como verdes, el rojo y el negro. Como veis, ando indagando sobre moda infantil, a ver si os voy contando más cosas. Eso sí, con las compras online sigo sin dominar lo de las tallas, así que con los pantalones no doy una. En próximos días hago un estudio de mercado y os cuento. ¿Ya habéis empezado con el cambio de armario?

La discriminación… mal entendida

La discriminación… mal entendida

Este post surgió tras una conversación en Instagram sobre zapatos. Ya veis, así somos, empezamos comentando si éste o aquel calzado es resistente y acabamos hablando de discriminación. Pues sí, el hilo conductor fue nada menos que el fútbol, ese deporte al que juegan muchos de nuestros hijos en los recreos y que hacen que los zapatos o playeros tengan una vida corta. Pero vamos al lío. Resulta que hay colegios que prohíben el fútbol por ser discriminatorio. Es más, no es sólo cosa de unos centros en concreto sino que fue tema de debate entre los políticos vascos. Vamos, que ya se quieran meter en eso estos señores, tiene tela. Yo ya no sé si es que me estoy haciendo mayor o es que ahora todo es políticamente incorrecto.

Vamos a ver, prohíba en su colegio usted el fútbol, o más bien la pelota, si su patio tiene un espacio pequeño que no permita los juegos con balón, o si le rompen un cristal cada dos por tres, o si tienen que llevar cada semana a varios niños a Urgencias. O establezca qué días juegan unos cursos u otros, pero no me diga que es sexista. Primero, porque ya está dando usted mismo un mensaje discriminatorio: no dejamos jugar al fútbol a nadie porque solo lo hacen los niños, no queremos que se juegue al fútbol porque damos por hecho que las niñas no lo hacen. ¡Bravo!, ¿así pretendemos igualarlos?, ¿prohibiendo actividades que mayoritariamente practica un sexo?, ¿prohibimos también la comba en los patios?, ¿las canicas? Es un error enorme dar ese mensaje a unos niños de tres años que todavía no entienden de machismo ni feminismo, y que no saben si el fútbol o el baile es de niños o niñas.

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El fútbol es un deporte asociado a un sexo, no hay duda. Como tantos otros, y tantas profesiones, y tantas actividades. ¿Y saben porqué? Hombres y mujeres somos distintos por pura biología. No veo que nadie se eche las manos a la cabeza porque en los Juegos Olímpicos haya categorías femenina y masculina de cada disciplina, igual es por algo. Quizás tiene que ver con el hecho de que físicamente no se le puede exigir la misma fuerza a un hombre que a una mujer, ni la misma destreza a una mujer que a un hombre. No se puede valorar igual el trabajo de un gimnasta varón de 80 kilos que el de una fémina de 50 kilos. Al igual que no se puede valorar por igual el levantamiento de pesas de un hombre o una mujer. Razones puramente biológicas. Discriminar es dar un trato diferente a personas que merecen recibir el mismo trato, o beneficiar a unos y perjudicar a otros sin más motivos que la diferencia de raza, sexo, ideas políticas, religión, etc… No se líen, discriminatorio es decirle a una niña que no juegue al fútbol o a un niño que no vaya a clases de baile.

Por favor, dejen que los niños decidan lo que quieren hacer en su tiempo libre, el que quiera jugar al fútbol, que lo haga, y el que quiera intercambiar cromos de su álbum, que lo haga. Y dejen que los niños hagan deporte. La generación de nuestros hijos va a ser la primera que viva menos años que sus padres, ¿saben por qué? ¡Por sedentarismo! Y no se nos ocurre otra cosa que prohibirles que jueguen a la pelota, probablemente el primer «juguete» de la historia de la humanidad, el único con el que probablemente jueguen todos los niños del mundo, sea de plástico, papel o cuero. En fin, lo que nos quedará por ver.

¿Síndrome del nido vacío?

¿Síndrome del nido vacío?

No, mis hijos aún no han abandonado el domicilio familiar. Imagino que ya lo intuíais, son jóvenes para eso 😉 Que Gabriel sea capaz de subirse solo al coche y colocarse en su silla, o que abra la puerta de casa y salga al descansillo, no significa que vaya a independizarse, pero vamos, a este paso, no tardará mucho. Total, que me lío así que voy al meollo. Yo no estoy acostumbrada a esta nueva situación que estoy viviendo. Señores, llevo 6 años criando bebés; empezaba uno la guardería justo al cumplir dos años y yo paría al siguiente. Así soy yo de cuadriculada, dando a luz siempre en otoño de año par, lo que significa que, de haber seguido el ritmo, el cuarto churumbel estaría a punto de llegar al mundo. Pero no. Ojo, que mi madre aún me supera en esto, que mis tres hermanos nacieron un 23 de septiembre. Pero esto no viene a cuento.

Total, que aún estamos en la primera semana de cole y guardería, con horarios especiales y yo ya estoy flipada con dos o tres horas sin niños cada día. Y aunque todavía no me da tiempo a mucho más que hacer algunos recados pendientes, organizar la casa y hacer la comida, yo aún no doy crédito al simple hecho de estar en el supermercado sola, a poder contestar mails por la mañana, a ducharme sin testigos… Y esperad, que en octubre ya empiezan con el horario normal y eso va a ser la pera. Sí, voy a poder salir a correr pronto, después de dejarlos en el colegio, voy a trabajar las horas que me queden después de recoger y organizar la casa. Lo que significa que, después de varios años, ya no voy a quedarme currando hasta las dos de la madrugada, que voy a poder leer libros por las noches, ver algo la televisión; aunque no lo creáis, no veo nada desde «El tiempo entre costuras», que ya llovió. Vamos, voy a hacer lo que casi todo el mundo hace después de cenar y que yo llevo años sin experimentar. Y por supuesto, dormir un poco más. Que parece mentira que tenga tres niños pequeños que pernoctan más de 10 horas seguidas y yo este desaprovechando semejante lotería.

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Sí, hay vida más allá de los niños. Me cuesta hacerme a la idea pero me alegro de haber estado aquí al pie del cañón con este blog y todas las colaboraciones que han surgido gracias a él, aunque me costase muchas horas de sueño y me apeteciese abandonar. Porque ahora es mi trabajo. Me alegro de haber encontrado mi hueco como periodista a través de la red. Me alegra haber tomado la decisión hace más de un año de hacer deporte. Cuidar de los hijos y sacar adelante una casa es mucha tela, pero cuando los niños empiezan el cole hay que tener más cosas en las que centrarnos, no sólo en la casa. Y quien tenga su trabajo fuera, ¡olé! Pero si nuestro mundo eran los niños y el hogar, no queda otra que buscar más vida, que nos la merecemos. Así que ni nido vacío ni nada, a mirar el lado positivo de las cosas. Cuando me leáis, yo estaré en Barcelona en un evento en el que pienso aprender mucho para contaros por aquí. Esto no ha hecho más que empezar. ¿No os parece que nos merecemos nuestro tiempo?

Lo que ocurrió cuando dejé de gritar a mis hijos

Lo que ocurrió cuando dejé de gritar a mis hijos

No me recuerdo gritando cuando tenía un solo hijo. Quizás lo hice puntualmente pero diría que mi visión de la maternidad con una criatura era tremendamente edulcorada; superado el postparto y fracasada la lactancia sin traumas por ninguna parte, todo me pareció relativamente sencillo, el bebé comía y dormía bien y yo estaba como en una nube. No perdí tampoco los nervios cuando llegó mi segundo hijo. Porque la realidad es que mis grandes crisis como madre aparecieron en épocas de rabietas y cuando comenzaron las disputas entre hermanos. Con diferencia, fueron y son, a día de hoy, los momentos que me suscitan mayor tensión; todo lo demás creo llevarlo relativamente bien.

Así que mis primeros recuerdos gritando con cierta frecuencia se remontan a la época en la que el mayor empezó el cole; tuvo unas semanas con berrinches y al final acababa por molestar o despertar a Rafa, que entonces era el pequeño, un bebé de menos de un año. Luego volvió la calma… hasta que llegó el verano en que el mayor terminó su primer curso en el cole, el mediano ya caminaba y yo estaba embarazada del tercero. No había día en el que no acabase de los nervios. Las rabietas de Rafa eran diarias; una llegó a durar más de una hora. En esa época aprendí a gestionar las pataletas y luego llegaron las constantes discusiones entre hermanos por cualquier juguete. Aunque en casa hubiera 20 coches, los dos querían el mismo. Y luego entró en juego el tercero. Así que rara es la hora del día en que no oiga llorar o protestar a alguno de los tres, y eso quema mucho. De ahí los gritos.

Este verano me dije ¡basta! En vacaciones, cuando hay menos rutinas, cuando pasas tantas horas con ellos, cuando ellos también acaban hasta el gorro de sus hermanos, es cuando me di cuenta que gritaba a diario. Y a finales de agosto, al volver de nuestro viaje, me lo propuse: no podía chillar. No perdía nada intentándolo y tenía mucho que ganar. Sinceramente, creía que no iba a ser capaz pero lo he conseguido. Esto es como cualquier ejercicio, cuesta mucho al principio y luego hay que seguir entrenando; no se deja de gritar tres días y ya esté hecho. Para nada, todos los días hay que ejercitarse para conseguirlo pero también vas notando que, según pasan las jornadas, es un poco más sencillo.

Y en parte los niños ayudan. Sí, aunque no lo creáis, es recíproco. Vale, es cierto, ellos siguen discutiendo, les llamas o les dices veinte veces algo y siguen haciendo sus cosas, continúan diciendo “no” a otras veinte mil historias pero… se vuelven menos irascibles y más receptivos. No os lo vais a creer pero, desde hace unos meses, notaba cómo mi hijo mayor contaba menos conmigo. Hay una parte que obviamente forma parte de su crecimiento, va a cumplir 6 años y cada vez es más autónomo, pero no era solo eso. Los mayores tienen mucha presión; en la mayoría de las ocasiones les toca ceder, cuando tienen varios hermanos adquieren más responsabilidad que cuando no los tienen, les toca vivir las épocas de rabietas de sus hermanos y a veces, en el día a día, no te das cuenta de que quizás cargas mucho sobre ellos, y que si pasa algo, automáticamente pides explicaciones al mayor.

Así que, en cuanto dejé de gritar en casa, fue en mi hijo mayor en el que primero noté los cambios, se volvió más receptivo a todo lo que le dije, empezó a ayudar más en casa, me abraza mucho más que antes… Lo noté al segundo día, para mi sorpresa. Cierto es que es un niño al que le molestan mucho los ruidos, se pone nervioso cuando sus hermanos lloran, cuando la gente grita en un partido de fútbol… de manera que por eso lo he sentido especialmente en él. Y solo por eso me ha compensado.

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Con el mediano, dos semanas después, no puedo decir que haya notado muchos cambios; es el que me pone entre la espada y la pared y el que me causa crisis en este duro trabajo de evitar los gritos. Porque a pesar de ser el más cariñoso y divertido de los hermanos, es el que más protesta y al que se le cruza el cable con más facilidad. Así que con él, sigo haciendo un enorme ejercicio de autocontrol que, espero, dé más frutos. Pero por ahora ya me escucha cuando le entra un berrinche, que no es poco. De manera que las rabietas son menos duraderas así que creo que también me ha compensado.

Y con el pequeño no me atrevo a decir nada por el momento, él es el bebé de 21 meses que va a su bola, que se sube solo a su sillita del coche, que se empeña en comerlo todo sin ayuda (con cubiertos, en eso le he enseñado bien 😉 ) y que tiene ya un espabile y autonomía brutal. Es aún pequeño pero entiendo que, si en casa dejamos de gritar, él no lo hará en un futuro. Como veis, he ganado mucho. No sólo porque en los niños haya notado ciertas mejorías sino porque ahora logro controlar ciertas situaciones que antes me desbordaban. Y os digo que no se pierde autoridad, que si digo no es no, porque hay cosas negociables y otras que no lo son. Y si hay un comportamiento que considero inapropiado les anticipo que, además de ser algo que no me gusta, puede tener consecuencias y se pueden quedar sin ir al parque o jugar un partido. La única diferencia ahora es el tono que usamos en casa, que a todos nos hace estar más tranquilos.

Mezclar o redistribuir a los alumnos en cada cambio de ciclo, ¿sí o no?

Mezclar o redistribuir a los alumnos en cada cambio de ciclo, ¿sí o no?

Este tema ha suscitado mucha polémica. A priori, la idea no me gusta. O más bien, no me gustaba, porque no sé a ciencia cierta si los argumentos favorables o contrarios son reales; he escuchado de todo y creo que, en el fondo, casi todas las partes tienen su parte de razón. Pero hasta que no lo vivan mis hijos no sabré si les ha afectado para bien o para mal, o sencillamente no les afecta. Alfonso empezará el lunes el primer curso de Primaria. Ese día, se encontrará con que sus compañeros de clase no serán los mismos que los que ha tenido los tres años de Infantil. No me asusta la idea porque es un niño super sociable y me consta que tiene trato con niños de otras clases del mismo curso, básicamente los que juegan al fútbol, pero, ¿y si no coincide ahora con ninguno de su grupo de 4-5 amigos más íntimos? Creo que a todos nos daría rabia, o pena.

Y os digo una cosa, me da cierta tristeza no sólo por los críos sino también por nosotros, los padres, porque muchos hemos entablado relación a raíz de las celebraciones de cumples, de fiestas… Pero obviamente, el argumento de los adultos es lo de menos porque verdaderamente importan los niños. En nuestra época esto de redistribuir a los niños no pasaba, empezabas en Pre-escolar con unos compañeros y llegabas a COU con los mismos, salvo que se fuese algún alumno o se incorporasen otros. Pero era así, éramos los de toda la vida. Y creo que eso tiene muchas cosas buenas vinculadas precisamente a las relaciones que se forjan con las personas con las que más tiempo pasas. A mí, desde luego, me gustaba. Por tanto, este sería para mí el principal argumento en contra de la redistribución de clases. También creo que puede suponer un problema para el rendimiento de los niños ya que los cambios, a priori, descolocan un poco.

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Por contra, creo que el principal razonamiento a favor está también asociado con las relaciones, porque se favorece que se conozcan mejor entre todos los alumnos del curso, y no sólo con los de la propia clase. Es decir, creo que Alfonso seguirá siendo amigo de ese círculo que os hablo de sus más íntimos y con ellos estará en los recreos pero, a la vez, el cambio de compañeros le hará crear nuevas relaciones. También con esta fórmula pienso que se evitan los típicos grupos «influyentes» que existen en casi todas las clases, y que muchas veces pueden ser un problema. A día de hoy, me quedo con la fórmula de nuestra época pero lo digo con la boca pequeña… no sé deciros lo que pensaré dentro de uno o varios años. ¿Qué opináis? Las que ya hayáis pasado por esto, ¿creéis que ha beneficiado o perjudicado a los niños?