Muerte perinatal: el duelo silenciado

Muerte perinatal: el duelo silenciado

Con Virginia del Río, periodista.

Si hay un duelo invisible es el que viene tras la muerte de un bebé en el útero. Nadie les ha puesto cara pero sus madres ya han conectado y han hecho un plan de vida para ellos. La pérdida de un hijo durante el embarazo, especialmente en fases avanzadas, es un golpe para las mujeres que lo sufrimos y que además debemos pasar por un parto traumático. Visibilizar, saber que esto a veces ocurre, saber acompañar a quienes pasamos por ello es algo que la sociedad debe hacer. En este episodio hablo con Virginia del Río, cuyo hijo, Uriel, falleció en la semana 39 de gestación. Desde sus redes sociales, Tengo una estrella, visibiliza esta situación por la que pasamos muchas mujeres.

 

 

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El instinto maternal, ¿desaparece?

El instinto maternal, ¿desaparece?

Reconozco que no es fácil hablar de este tema. No sé siquiera si el instinto maternal existe como tal, porque realmente hay muchas mujeres que deciden no ser madres, por lo que entiendo no es algo innato en la hembra humana. Sí es cierto que muchas mujeres reconocen sentir a cierta edad que aumenta su deseo de ser madre, así que entiendo que de alguna manera interviene la biología en esto. Imagino que es una mezcla en la que interviene también la sociedad en la que vivimos en la que se entiende como algo normal y natural ser madre a partir de una edad determinada en función de la cultura. No se es madre a la misma edad aquí que en otros países.

Creo que la ciencia aún no es capaz de explicar muchas cosas sobre el llamado instinto maternal, por tanto, pocas dudas puedo despejar sobre esto. Lo que sí sé es que yo, desde pequeña, sentía mucho interés por los bebés y tenía claro que quería tener varios llegado el momento así que ahora viene la pregunta del millón: ¿por qué unas decidimos que queremos seguir reproduciéndonos y otras no quieren una vez que han tenido ese anhelo cumplido?. ¿Desaparece ese instinto en unas mujeres y en otras no?, ¿por qué algunas lo tenemos desde pequeñas, otras nunca lo tienen y a otras les surge de repente? Pues sí, es complicado dar respuesta.

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Muchas preguntas y muchos factores

Es cierto que muchas nos vemos influenciadas por nuestras experiencias pasadas; es lógico que, quienes vengamos de familias numerosas y tengamos un buen recuerdo de aquello, estemos más predispuestas a buscar lo mismo para nuestros hijos y sintamos que nuestra familia está incompleta con un solo descendiente. Al igual que, si has sido hija única y sentiste que te faltó un hermano, también sientas o tengas la necesidad de tener más de un hijo, quizás no tanto por ti sino por ellos. Quizás estabas encantada siendo hija única y no te planteas otra opción como madre, o vienes de familia numerosa y acabaste hasta el gorro de tus hermanos, por lo que no quieres repetir. Sí, las experiencias pasadas cuentan. Pero, ¿y qué más?

¿Y la edad?, ¿tener un hijo siendo joven hace que tengas más ganas de repetir? Pues quizás la edad sea un factor clave para que ese instinto maternal desaparezca, a ver si el próximo cumpleaños paso de los 34 a los 40 y aceleramos el proceso 😉  Entiendo que el componente biológico tiene mucho que decir. Igual que el cuerpo no está preparado para parir a los 15 años, no lo está a los 50. De ahí que, probablemente, no nos apetezca ser madres a los 18 pero tampoco cuando nos acercamos a los 50, aunque algunas lo hayan sido a esas edades. Hablo de lo habitual, que no significa que sea anómalo.

Y luego está el factor económico, que es por el que muchas mujeres admiten no volver a ser madres y minan ese instinto para que desaparezca hasta que la biología haga su papel. Es el componente que contradice a la mente y al cuerpo, porque la mujer quiere ser madre nuevamente pero se ha dicho que no puede ser y punto. Y lo admite pero ese instinto solo desaparece con los años. Por supuesto, repetir o no repetir en esto de la maternidad también depende de la pareja, de la proyección profesional que tengamos, de la experiencia con un primer hijo… Y a vosotras, ¿se os esfumó el instinto por alguna razón o simplemente pasó?

Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

Soy de las que piensa que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo normal tiene por qué ser lo común. Los kilos que se engordan durante el embarazo varían mucho en función de una mujer a otra, incluso de un embarazo a otro. Lo cierto es que, en mi primera gestación, me engañé a mí misma pensando que era la excusa perfecta para ponerme «tibia» a comer. Total, si iba a engordar sí o sí, poco importarba que fuesen muchos o pocos. ¡Error! El resultado fueron 18 kilos al terminar la semana 40 y encontrarme en mi casa después de parir con 13 de regalo. Iba yo feliz pensando que se iba a quedar todo en paritorio, y ahí estaba mi cara de pan y mis muslos enormes. Sin embargo, conozco casos en los que 18 kilos no son muchos, ¿por qué para unas puede ser mucho y para otras lo normal?

Primero, yo no retuve líquidos ni estuve hinchada, mis tobillos y piernas mantuvieron su grosor habitual. Además, no se puede decir que sea de las que tiene una barriga grande, ni mucho menos, hay gente que no se da cuenta de que estoy embarazada hasta los seis meses y pico, excepto si me ven en biquini, lógicamente. Sin embargo, hay embarazadas con barrigas enormes (no es ni mejor ni peor, sólo comparo tamaños) y que además se hinchan mucho, por todo el cuerpo. Por tanto, puede que den a luz y cuando pasan solo unos días, ya solo tienen 4-5 kilos de más.

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¿Qué me decís de esa cara de pan y esos brazos? 😉 Obvio que me pasé. Semana 36 del primer embarazo.

Mi segundo embarazo vino a corroborar ese pensamiento de que el peso en la primera gestación se me había ido de las manos. Así que en aquella ocasión engordé solo la mitad de kilos, es decir, nueve. Y cuando llegué a casa me dio un subidón, que nunca viene mal para una recién parida. Entre que me quedo plana de panza en dos días y que había cogido los kilos justos, a la semana ya entraba en toda mi ropa. También os digo que no sufrí nada por ponerme cual vaquita en el primero pero sinceramente entendí que no era necesario. Además, Rafa pesó más que Alfonso, lo que demuestra que más kilos no son sinónimo de más peso en el bebé. Tampoco el tamaño de vuestra barriga va a determinar la medida o peso del bebé.

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Semana 36 del segundo embarazo, en el que cogí el peso justo y en el que mejor me recuperé después de dar a luz.

En el tercer embarazo repetí y engordé 9 kilos, así que ya me imaginaba saliendo del hospital estupenda. Y aunque bien es cierto que mi barriga desapareció y todo el mundo me decía lo bien que estaba, el cuerpo no volvió a ser el mismo, tres embarazos en cuatro años ya es mucha tela. Y los dos-tres kilos sobrantes ya sólo los eliminé empezando a correr, que esa ya es una historia que os sabéis. Como veis, ni todas las mujeres tienen que engordar lo mismo, ni la misma mujer se recupera igual de un embarazo que de otro; yo perdí los 13 kilos sobrantes tras el parto de la primera gestación en tres meses y, en el tercero, que solo me sobraban tres después de parir, no hubo forma de bajarlos hasta que empecé a hacer deporte unos meses después. Por tanto, no os paséis comiendo, que no es necesario pero no os agobies con el tema, ¡disfrutad de esa época!

 

TuBebebox, cajitas para embarazadas y mamás

TuBebebox, cajitas para embarazadas y mamás

Hace tiempo que no escribo en el blog sobre embarazos ni recién nacidos; es curioso cómo van cambiando los temas, las historias, los productos, la ropa, todo… en función de la edad de los hijos. A veces me preguntáis qué regalar a una embarazada, qué comprar o no cuando vas a ser mamá y, aunque he escrito sobre ello en alguna ocasión, hoy os enseño una idea que yo tuve la oportunidad de probar hace año y medio, es decir, justo antes y después de nacer Gabriel. Os lo cuento ahora porque, desde entonces, las cajitas de TuBebebox han cambiado y traen cosas nuevas. Me parecen una genial opción para regalar a futuras o recientes mamás si queréis ser originales  o para regalaros a vosotras mismas para poder probar productos y así valorar lo que es más necesario.

Star is Born para embarazadas: La box tiene un coste de 59 € cuando el valor de lo que trae es de 200 euros, así como lo oís… Para los calores terribles, un abanico de Abani&Co, una marca española con unos diseños muy monos; un libro sobre el embarazo y el bebé; un descuento en los centros Ecox 4D para una ecografía; un llamador de ángeles de Maminébaba; servicio de pediatría online de MySalus; el saquito de Aden&Anais; un pack de jabón, gel y champú de Mammababy; un chupete Tigex, que se adapta perfectamente a la boca de tu bebé y un body de algodón orgánico de Verbaudet.

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Happy Baby: Una canastilla divertida, con cosas bonitas y útiles; es una edición limitada en la que no hay muestras, todo lo que incluye son productos en su tamaño real: un collar mordedor de Mamibb que ayuda a calmar el dichoso dolor de dientes de los más pequeños, crema hidratante de Crea-M, sonajero Hape, que cuida de la seguridad como pocas marcas lo hacen; un chupete Kidsme que brilla en la oscuridad; un chupetero de Maminébaba; muselina con mensaje de Mi Muselina; el famoso biberón sueco Twistshake, con el que estoy encantada de la vida; el patito de Olmitos, un clásico que siempre está presente en los baños de los niños, un peluche de Imaginarium, un body, que tanta falta hacen, de Verbaudet…

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Canastilla Bebés Mayores: pensada para esos bebés que ya están cerca de cumplir un añito, un regalo perfecto para esa celebración o para probar nuevas marcas. Como es la etapa de JUEGO por excelencia del bebé, la box incluye unos animalitos de Hape, una marca ideada por pedagogos y realizada con materiales, de excelente calidad y con formas orgánicas, más seguras y confiables. También incluye una crema y un gel de la marca Babe, un biberón Tigex, el vaso Sippy Cup de Boon, que ayudarán al bebé a aprender a beber, los baberos multiactividad de Maminébaba, un mordedor de madera, que le ayudará a calmar el dolor de dientes y los stoppers de Olmitos, que son perfectos para la seguridad ya que evita el cierre de las puertas.

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Bueno, pues esto es todo, yo pude probar estas cajas el año pasado y fueron geniales, la verdad es que usé todos los productos y me vino genial para conocer algunas marcas de las que no sabía su existencia. ¡Buen fin de semana!

El miedo al parto

El miedo al parto

Recuerdo mi primera visita a la matrona durante mi primer embarazo. Hablando con ella, una de las cosas que le sorprendió fue que no tuviera ningún miedo ante el parto; me preguntó enseguida si mi madre me había hablado bien de sus alumbramientos y, es curioso, pero era cierto, siempre la recuerdo hablando de ir a dar a luz como si fuera una cosa súper normal. En cierta manera, no deja de ser un proceso natural. En esa conversación con la matrona comprendí que las experiencias de otras personas que están a nuestro alrededor, nos influyen a la hora de sentir nuestras propias vivencias, sobre todo cuando son cosas que aún son desconocidas para nosotras. Y además, un parto no es una experiencia cualquiera, es mucho más.

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Semana 39 del tercer embarazo. Foto de Carlos Quirós.

He vivido los tres embarazos con mucha tranquilidad, y no he tenido el miedo al parto nunca. Y digo miedo, no respeto. Es una de las razones por las que siempre he dicho que no me atrevería a dar a luz en casa o en determinadas clínicas. La mayoría de las veces, las cosas transcurren de forma natural, sin complicaciones pero me siento más segura sabiendo que estoy en un lugar donde cualquier urgencia puede ser resuelta de forma inmediata. En mi tercer parto, todo fue muy bien pero ya conté que la placenta no salía, así que las matronas tuvieron que dejar paso a la ginecóloga, que hasta ese momento no había aparecido, y manualmente tuvo que extraerla. De no conseguirlo de esa manera, hubiera tenido que ir a quirófano. Como veis, no fue una gran complicación, pero lo importante es tener la tranquilidad de que se puede solventar. De ahí, que crea que es importante ir al parto sabiendo que todo va a estar controlado y saldrá bien.

Además, el factor psicológico es fundamental. Lo digo mucho últimamente con aquellos aspectos relacionados con el deporte. El miedo sólo bloquea, no ayuda y puede influir a la hora de que un parto no transcurra de forma natural. Es más, es un factor que repercute de forma negativa en el proceso de dilatación y hace que muchas mujeres acudan con más frecuencia al centro de salud u hospital. No merece la pena, hay que intentar pensar que es algo por lo que todas las mujeres pasamos, que además tenemos la suerte de contar con medios suficientes, que antes no existían y que no existen en muchos países, para resolver complicaciones. Estamos bien atendidas y es un momento único en la vida. Conviene no temerlo. ¿Teníais miedo al parto?

Looks de embarazada: famosas que aciertan… y que no

Looks de embarazada: famosas que aciertan… y que no

Lo de elegir modelito estando embarazada no me quitaba el sueño. Me alegro de que me pillase el final del primer embarazo en verano porque me puse cual bollo preñao, nunca mejor dicho.. Pero con vestidos, todo solucionado. Y en los otros dos embarazos mantuve a raya el peso y mi barriga pasó sin pena ni gloria, con mucha discreción. Bueno, a lo que voy, que me lío. Este post no va sobre qué ponerse o no; he visto a dos embarazadas con un modelo parecido que a una le sentaba como un guante y a otra no tanto. Vamos, que no es cuestión de peso, de ser o no mona, o de tener mega o mini barriga. Yo misma, en la semana 20 del tercer embarazo, con una tripilla de ésas que no sabes si estaba embarazada o me había pasado con la fabada, tuve que cambiar el modelito de una boda a última hora porque me quedaba que no había por donde cogerme. Y no, no estaba gorda, pero me hacía parecer una mesa camilla, no sé porqué. Así que, vamos allá con famosas que han acertado con los estilismos, bien de calle o de alfombra roja.

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El corte de este vestido, que a mí tampoco es que me emocione, le sentaba de lujo a Natalie Portman.

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Me chifla aquí Jessica Alba. Ojo, que el vestido es el típico que una embarazadas les puede quedar de miedo pero a otras no tanto…

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Que sí, que a Giselle le queda todo bien pero los vestidos largos de verano son un acierto para embarazadas siempre que no lleven nada de volumen y no nos pasemos con los complementos..

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Y también en versión un poco más elegante puede ser un super acierto

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¿Ajustada y con americana? Claro que sí!

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Y muy estilosa Blake Lively con este abrigo.

Venga, y ahora vamos con looks menos afortunados. Y aquí incluyo a alguna de las mujeres que habéis visto arriba, para que veáis que no es cuestión de ser o no monas.

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Si hubiera un ranking de estilismos imposible, Kim Kardasian se llevaría la palma.. Y es que ni cuando está embarazada intenta ser más discreta.

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¿Qué me comentáis de esto?

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Es guapa a rabiar (vale, su cirujano también ayudó) pero este corte de vestido no favorece nada. Bueno, el vestido tampoco.

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Para que veáis que, siendo guapa como es, Jessica Alba no está nada agraciada con este mega blusón

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Helena Bonhan-Carter, un completo, por favor. Ojo, que lo de menos es estar embarazada con este estilismo.

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Los volúmenes en vestidos «palabra de honor» estando embarazada no sientan bien.

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Y para que veáis que un mismo tipo de vestido no sienta igual de bien, veáse a Kate frente a Kim. El abrigo y los complementos lo cambian todo!!!

Y hasta aquí, mi post sobre moda para embarazadas. Lo sé, es un tema que hace mil años que no trataba y el post más leído del blog durante estos años tiene que ver precisamente con looks durante la gestación, a ver si indago por las tiendas de a pie para daros alguna idea a las que estáis es estado de buena esperanza. ¿Alguna famosa que os inspire?

Aspectos que desconocía sobre infertilidad

Aspectos que desconocía sobre infertilidad

No he pasado por esto, no sé exactamente cómo me hubiera afectado pero intuyo que hubiera sido duro. Sé que hay muchas parejas que pasan por el amargo trance de ver que no pueden tener hijos de forma natural como, al fin y al cabo, uno espera y desea que se produzca. También conozco casos cercanos y me consta que ha sido un proceso muy difícil. Yo hoy no pretendo entrar a fondo el componente psicológico de todo esto porque creo que, por más que intente entenderlo, sin haberlo vivido, no puedo llegar a comprenderlo de verdad. Yo hoy quiero dar visibilidad a este tema con datos; los números, muchas veces, nos ayudan a entender la magnitud del problema.

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Todos los datos que os ofrezco son de Barcelona IVF, una clínica de reproducción asistida formada por ginecólogos, andrólogos, biólogos, anestesiólogos y psicólogos con gran experiencia en el campo de la fertilidad, con más del 90% de pacientes que consiguen el embarazo. Así que la información es más que contrastada. Supongo que, hasta que no pasas por algo en concreto, todo cuanto sabes viene dado por lo que oyes o lees en medios de comunicación.

Cinco aspectos sobre la infertilidad

De toda la información que he podido leer estos días sobre este tema, obviamente conocía algunos aspectos. Sin embargo, y puesto que de otros era desconocedora, voy a mencionar aspectos que llamaron mi atención. Desde la diferencia entre esterilidad e infertilidad hasta las causas.

Un año buscando el embarazo

Existe un problema cuando una pareja lleva un año buscando embarazo y no lo consigue. Desconocía el plazo exacto de tiempo, porque sé que hay gente que se alarma enseguida. Pero hasta que no pasa el año, no debe uno asustarse. Salvo en casos de endometriosis, que debe acudirse a un especialista cuando han pasado 6 meses.

Infertilidad vs. Esterilidad

Infertilidad y esterilidad no son lo mismo aunque muchas veces se utilicen los términos indistintamente. Esterilidad se define como la situación en la que una pareja, después de haber estado intentando conseguir un embarazo de una forma activa durante un año no lo ha conseguido. Infertilidad hace referencia a la situación que tienen parejas cuando su problema no está en conseguir el embarazo sino que en que ese embarazo se desarrolle correctamente y no acabe en un aborto.

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Causas de Esterilidad

Toda la vida se ha achacado el problema a las mujeres cuando resulta que, en el 30-35% de los casos, es el factor masculino el que hace imposible el embarazo. También hay un 10-15% de casos en los que se desconoce el origen del problema.

Los óvulos están contados

Creo que todas sabemos que, con la edad, la fertilidad disminuye. La explicación es tan sencilla como que el ovario “nace” con todos los óvulos que va a tener, no tiene capacidad de producir nuevos óvulos; ésa es la razón por la que, con la edad, el número de óvulos (la reserva ovárica) y la calidad de los mismos disminuye. La fertilidad de la mujer se mantiene más o menos estable hasta los 35 años, empieza a disminuir lentamente a partir de los 35 y de forma mucho más pronunciada a partir de los 38 años.

Cuidado con las enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades de transmisión sexual pueden ser una causa de esterilidad debido a los daños que producen en el aparato reproductor femenino. Resulta que la obstrucción de las trompas de Falopio es la causa fundamental es esterilidad por una enfermedad de transmisión sexual. Y teniendo en cuenta que la función de las trompas es imprescindible para conseguir que el óvulo fecundado llegue al útero, pues uno se da cuenta de lo importante que es prevenir este tipo de enfermedades.

La verdad es que, de todos los datos que he leído, podría enumerar unas cuantas cosas más que llamaron mi atención, como los puntos que os he mencionado. Lo que está claro es que, cuando esto ocurre, es importante buscar ayuda. Para empezar, saber la causa, encontrar el porqué, es un descanso mental importante y un paso adelante para intentar conseguir ese embarazo deseado. ¿Sabíais todas estas cosas quienes no habéis pasado por ello?

Barriga en el embarazo, ¿qué es lo normal?

Barriga en el embarazo, ¿qué es lo normal?

Hace unas semanas, una foto en las redes sociales de dos amigas embarazadas suscitó muchos comentarios, muchos juicios, muchas críticas y muchas opiniones sobre si era o no normal estar gestando un bebé y tener un aspecto tan atlético y tan poco parecido al de una embarazada «real» como el que tenía una de las chicas. No voy a detenerme en el tema del deporte en el embarazo, eso lo dejo para otro post. Probablemente, si yo no hubiera pasado ya por varios embarazos, pensaría algo parecido sobre el tamaño de las barrigas. Pero, ¿quién delimita o decide lo que es normal o no? Muchas veces, confundimos habitual con normal, y no es lo mismo. La gente tiende a considerar lo normal como bueno y, sin embargo, todo lo que se salga de eso, es malo. Y os diré una cosa, ni creo que sea habitual en una gestante de 21 semanas, como la de la izquierda, estar así, ni tampoco creo que sea usual estar de 25 semanas, como la de la derecha, y parecer que estás a punto de dar a luz, y aún así, he visto casos. Lo cierto es que casi todo el mundo centró sus comentarios en la deportista, ¿y sabéis por qué? Porque se espera que las embarazadas engorden, enteritas. Y lo sé por propia experiencia.

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Mis barrigas en los tres embarazos fueron igual de pequeñas pero, es curioso, en el primero nadie hizo alusión al tamaño de mi panza, nunca. ¿Sabéis por qué? Porque yo, al completo, engordé; de cara, de culo, de brazos… comí más de lo que necesitaba y me moví poco. Y como estaba rellenita, nadie se percató de que mi barriga era pequeña. Creí que coger peso en las gestaciones era normal, hasta que parí y me di cuenta que, de los 18 kilos que había engordado, me sobraban 12. A priori, puede no parecer una cifra excesiva pero ni había retenido líquidos ni tenía una barriga grande. Y el tiempo me dio la razón. En mi segundo embarazo engordé la mitad y, curiosamente, el bebé pesó más, casi 4 kilos. Y yo me había pasado el embarazo escuchando que vaya barriguita tan pequeña tenía. A mí personalmente no me preocupaba en absoluto y sé que los comentarios eran con buena intención, al igual que mucha gente me decía que se me veía genial. Y lo estaba. Pero sé que es algo que puede preocupar cuando el comentario sobre la barriguita va unido a «qué pequeñito va a ser tu bebé». Y no tiene nada que ver; a los hechos me remito.

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De 36 semanas en el segundo embarazo. No tengo muchas fotos de perfil de la gestación del mediano, supongo que tiene que ver el que no tuviera blog 😉

Lo del tercer embarazo ya fue de órdago. De hecho, si me llega a pasar la primera vez, me hubiera preocupado. Pero sin embargo, me reí, y mucho. Semana 37 y revisión en el tocólogo en el hospital. Como sabéis, si vais por la Seguridad Social, te toca cada vez un ginecólogo distinto. Y allí que me tumbo, de piernas abiertas y tripa al aire. Me mira, pone cara de extrañeza, mira mi historial, vuelve a mirarme y me dice: «¿en serio tuviste un niño de casi 4 kilos? Éste va a ser más pequeño». Y yo le contesté: «no se preocupe, la barriga la tenía igual con el de los 4 kilos». Pero más fuerte aún es cuando ingresé con el famoso falso trabajo de parto que ya os conté. Pasada la noche, ya sin contracciones y tras falsa alarma, vino el ginecólogo de rigor a dar altas por las habitaciones. Me dijo que me levantara el camisón para ver los puntos. Con la barriga al aire, puntualicé que no había parido aún. Me preguntó un tanto desconcertado que de cuántas semanas estaba. Le comenté que había salido de cuentas. Se empeñó en llevarme a hacer una ecografía. En serio, ¿es o no para asustarse? Yo os juro que como ya sabía lo que había, me partía y estaba muy tranquila. Pero si llega a ser el primero, igual me sobresalto un poco.

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Semana 40, tercer embarazo

Con todo esto, quiero decir que cada cuerpo es un mundo y que, mientras el bebé esté bien, todo puede ser considerado normal, hay muchas mujeres con barrigas pequeñas y hay muchas con barrigas gigantes. Que una mujer rellenita engorde tres kilos en el embarazo no es extraño tampoco. Insisto, nada es raro si el bebé crece sano y la madre está bien. Además, os digo una cosa, todo en esta vida tiene ventajas y desventajas y os aseguro que una barriga pequeña en el embarazo, facilita mucho las cosas. Que una decida cuidarse durante la gestación creo que es bueno, pero con relajación, que tampoco pasa nada por sucumbir a los antojos de vez en cuando.

Nuevo vídeo: ¿Qué me llevo al hospital cuando vaya a dar a luz?

Nuevo vídeo: ¿Qué me llevo al hospital cuando vaya a dar a luz?

A partir de ahora, podéis considerarme una friki. Ya os dije alguna vez que, para mí, la percepción de preparar la bolsa que se lleva al hospital para dar a luz, fue muy distinta cuando la hice por primera vez a cuando repetí. Sí, cuando eres primeriza sabes poco del posparto y luego la realidad es que resulta un tanto complicado. De ahí que, en el segundo embarazo, decidiese llamarla la bolsa antilujuria. Pero como mi intención es hacerlo con humor y no asustar a nadie (he repetido tres veces por algo 😉 ), pues mejor lo veis en vídeo! ¡Buen fin de semana!

Falso trabajo de parto

Entre unas cosas y otras, me he dado cuenta de que en el blog nunca he escrito sobre mi falso parto. Más de una estaréis pensando que me he vuelto loca o que he tenido un embarazo psicológico del que nunca he hablado. Y oye, ni lo uno ni lo otro, por ahora estoy en mis cabales. Supongo que no conté nada porque, sólo dos días después, me puse de parto en serio y ya ni te acuerdas de la anécdota. Pero claro, como experiencia creo que es muy interesante para las embarazadas porque, quién no se ha planteado alguna vez eso de ¿cómo sabré si estoy de parto de verdad?

Y ojo, que no me pasó en el primer embarazo ni en el segundo, ¡qué va!, ¡¡¡en el tercero!!! Ahí estaba yo, madre multípara, entrando en Urgencias para parir por tercera vez y, tras la revisión pertinente por el ginecólogo de guardia, me dicen que estoy de 2 centímetros y que vamos a ver cómo progresa el asunto. ¿Progresa?, ¿esto qué es?, yo no daba crédito. Así que nada, me ingresaron y fui a monitores, donde efectivamente se dieron cuenta de que tenía contracciones. Porque yo ya pensaba que igual es que tenía alucinaciones. Poco después, las contracciones pararon, y como había ido a las 12 de la noche, tuve que pasar la noche ingresada hasta que, al día siguiente, el ginecólogo me dio el alta, no sin antes querer revisar mis partes bajas sin darse cuenta de que aún no había parido. Cosas que nos pasan a las que tenemos barrigas pequeñas en los embarazos 😉

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Semana 39

¿Porqué creí que estaba de parto? Porque tuve contracciones durante varias horas. En mi contra diré que eran irregulares. ¿Cómo es posible que fuese al hospital? Bueno, pues tengo muchas cosas a mi favor para excusarme ;-). Primero, que mis partos son veloces; con Rafa llegué muy tranquila a parir y, sorpresa, estaba ya de 8 centímetros y aquello fue visto y no visto. Así que con el tercero temes que la cosa sea igual o más rápida y yo no quería verme pariendo en casa, así de claro. Y segundo, cuando decidimos que íbamos al hospital (yo tenía contracciones irregulares desde hacía cuatro horas) eran las 11 de la noche. Necesitaba que alguien de mi familia se quedase con los dos peques y creo que llamar a esa hora era mejor idea que hacerlo a las dos de la madrugada, que estarían dormidos y tardarían más en venir. E insisto, no quería dar a luz en casa 😉

Así que ya veis, esto le puede pasar a una en el primer embarazo, que es lo más habitual, o en el tercero, en función de las experiencias anteriores. Posiblemente, si mi anterior parto no hubiese sido tan rápido, lo normal es que hubiera esperado. Quizás, si aquello me hubiese pasado por el día y no a esas horas, pues también me hubiera quedado en casa más tiempo. Eso no lo sabré. Pero como consejo a las que estés en la dulce espera: los segundos partos suelen ser los más rápidos (más que terceros, cuartos… tiene explicación científica) y las contracciones de parto son regulares, van a más y no se pasan por mucho que cambies de postura. ¿A alguna le ha pasado lo del falso parto?

Quitar las manchas de la cara tras los embarazos: cremas

Quitar las manchas de la cara tras los embarazos: cremas

Aunque me considero una afortunada en esto de las marcas que los embarazos han dejado en mi cuerpo, básicamente porque mantengo la talla ( y el pelo 😉 ), no me han salido estrías y mi suelo pélvico está bien, también me he llevado mis cosillas; de hecho, raro es el caso en que todo sigue igual, si no es una cosa, suele ser otra, aunque sea poco llamativa. En mi caso, aunque lo de las manchas en la piel no fue nada escandaloso, y además me libré también de la famosa línea alba en la tripilla, sí que descubrí que, en mi primer embarazo, en la cara me salieron dos grandes manchas justo en los pómulos. Os hará gracia pero no quedaban mal del todo, parecía que llevaba colorete 😉 así que no hice nada por remediarlo, con la suerte de que desaparecieron tras el parto.

En el segundo embarazo me ocurrió lo mismo y se repitió el esquema, desaparecieron tras dar a luz. Y después, vuelta a aparecer las manchas en la tercera gestación, pero en esa ocasión sin irse del todo y acentuándose 6 meses después del parto, cuando llegó la primavera y comencé a tomar el sol. Así que en septiembre decidí, además de que se acababa el sol en la cara, preguntar en Instagram a otras madres si alguna crema les había funcionado. Por probar, no perdía nada, bueno, algo de dinero pero creo que valía la pena intentarlo. Y me escribieron muchísimas mujeres contándome lo que a cada una le había ido bien. Si alguna está interesada, dejo el enlace de la foto donde podéis leer todos los comentarios. Muchas coincidían en el buen resultado de la famosa crema La bella Aurora, que a mí me sonaba de oídas pero no sabía ni cómo era un bote.

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Como es obvio, no llevo nada de maquillaje en ninguna foto.

Así que la compré y empecé a usarla en octubre, y aún sigo. Como veis en las fotos, las manchas han mejorado bastante pero también hay que tener en cuenta que, desde entonces, no tomo el sol y que, en invierno, por ésa razón, las manchas tienden a disminuir. No soy dermatóloga, hablo desde mi experiencia personal. Otra crema que me recomendaron y que estoy usando, aunque no a diario, es de concha de nácar, que dicen que tiene sustancias que ayudan en la regeneración de la piel, con lo que también es buena para cicatrices y otras marcas. ¿Os salieron manchas durante los embarazos?, ¿alguna crema o tratamiento os ha funcionado para hacerlas desaparecer?

Mi experiencia con la epidural

Mi experiencia con la epidural

He parido tres veces. Mis partos han sido rápidos y vaginales, que no es lo mismo que naturales. Hago esta aclaración porque leo en muchos medios que Fulanita ha dado a luz de forma natural y, acto seguido, veo la palabra epidural. No es lo mismo vaginal que natural. Puede ser las dos cosas o ser solo vaginal, o ninguna, como es el caso de una cesárea. Yo sólo tuve uno natural de los tres (suficiente, por cierto). Pero en cualquier caso, no es hoy el tema del post sino que me centro en mis vivencias con la epidural. He tenido tres experiencias muy distintas, y no me refiero a que las haya habido buenas y malas; sencillamente, he dado a luz con mucha, sin nada y con poca epidural. Vamos, variadito.

Lo primero, lo que hoy cuento es una experiencia personal; habréis oído un montón al respecto y tendréis las vuestras propias, como hay cientos de historias de partos. ¿La epidural tiene riesgos? Pues claro. Lo que ocurre que no son graves (puede ralentizar el parto, el dolor solo se alivia en una parte del cuerpo, puede dar dolor de cabeza, mareos…), es decir, no es que te puedas morir por usarla, que entonces yo sería la primera en parir sin ella. Cada una debe valorar las cosas. Yo reconozco ser fan de este invento. En realidad, sólo el parir ya implica escollos (por desgracia, conozco dos casos de bebés que murieron durante el parto), al igual que hay más riesgos pariendo a los 35 que a los 25, o a los 40 que a los 35. Esto es así estadísticamente. Pero en los países desarrollados todo está muy controlado y nadie se plantea tener hijos a los 25 por los riegos, sino que cada una lo hace cuando cree que puede o quiere. Dicho esto, paso a detallar mis partos:

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Primer parto: inducido en la FPP por motivos personales (hoy en día no lo haría, y jamás me lo hubiera planteado antes de la semana 40). Las inducciones conllevan epidural, entre otras cosas, porque te ponen oxitocina artificial y doy fe de que las contracciones duelen muchísimo más que en un parto espontáneo. Duración del parto: 5 horas y media. Dolor: Ninguno. Epidural: debió ser mucha, no sentí nada. 

Segundo parto: Aviso a navegantes, son los partos más rápidos, más que terceros, cuartos y sucesivos (y tiene una explicación científica que me detallaron dos matronas y que algún día contaré). Entré al hospital caminando tranquilamente tras darme una ducha y desayunar en casa empeñada en que, si maridín no se hubiera puesto pesado, yo hubiera podido dejar al mayor en la guardería y… ¡sorpresa! Me dicen en Urgencias que estoy de ¡8 centímetros! Grito: «No puede ser» y maridín cree, desde fuera, que me han dicho que es una niña. Nada más lejos de la realidad 😉 Duración del parto: 1 hora. Dolor: salvaje, no creo que haya nada parecido (eso sí, breve). Epidural: Cero patatero por más que la pedí a gritos creyendo que moriría ahí mismo.

Tercer parto: Iba mentalizada de que igual no había anestesia, por si no llegaba a tiempo. Llegué al hospital de 3 centímetros y cuando fui a dilatación ya estaba de 7. Pude elegir entre poner epidural o no. De hecho, la matrona me dijo que iba como Fernando Alonso y que para qué ponerla. Pero no, lo vi claro. Me vino a la cabeza el dolor del parto de Rafa y no quise pasar por ello otra vez. Duración del parto: 2 horas. Dolor: fuerte pero soportable. Epidural: Sí, pero una dosis muy baja teniendo en cuenta la rápida dilatación.

¿Qué creo que es mejor y que además se está haciendo? Poner dosis bajas. Habrá quien tolere el dolor pero para mí es demasiado intenso. Y creo que no soy muy quejica porque estando de 8 centímetros me parecía soportable. Con las dosis bajas te aseguras que sentirás cuándo debes pujar y te aliviará el dolor, y eso ayudará a que el parto no se ralentice. No os creáis que no dolerá, porque de verdad, entre poca epidural y mucha hay un abismo, como lo hay entre poca epidural y ninguna. Diría que el parto de Gabriel fue perfecto, pero ya os conté que lo empañó el que la placenta no saliera de forma espontánea y me la tuvieran que sacar manualmente, lo pasé mal.

En cualquier caso, cada una que decida. Yo volvería a hacer uso de un medio que alivia el dolor. Y ojo, que a pesar de los riesgos, puede ser beneficiosa en casos de mujeres con enfermedades cardíacas o diabéticas. Y todas conoceréis algún caso, como el de mi cuñada, que se pasó horas y horas con contracciones dolorosas y apenas sin dilatación y en cuanto se la pusieron, aquello fue rapidísimo. La mente juega un papel importante y para algunas puede ser un alivio. De hecho, todas las madres que conozco que decían que no la usarían, acabaron pidiéndola 😉 No pasa nada, no tenemos que ir de valientes por la vida. ¿Cuál es vuestra experiencia con la epidural?, ¿habéis usado otros métodos para aliviar el dolor?