Muerte perinatal: el duelo silenciado

Muerte perinatal: el duelo silenciado

Con Virginia del Río, periodista.

Si hay un duelo invisible es el que viene tras la muerte de un bebé en el útero. Nadie les ha puesto cara pero sus madres ya han conectado y han hecho un plan de vida para ellos. La pérdida de un hijo durante el embarazo, especialmente en fases avanzadas, es un golpe para las mujeres que lo sufrimos y que además debemos pasar por un parto traumático. Visibilizar, saber que esto a veces ocurre, saber acompañar a quienes pasamos por ello es algo que la sociedad debe hacer. En este episodio hablo con Virginia del Río, cuyo hijo, Uriel, falleció en la semana 39 de gestación. Desde sus redes sociales, Tengo una estrella, visibiliza esta situación por la que pasamos muchas mujeres.

 

 

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Mi bebé no quiere chupete

Mi bebé no quiere chupete

No es que me dé por vencida a estas alturas, porque ya lo asumí hace meses: «Mi bebé no quiere chupete». Pero también os digo que, antes de ser madre, creí que sería algo que sabría pronto y, sin embargo, descubrí con mi hijo mayor que lo del gusto por el chupete puede suceder cuando ya han superado el medio año de vida, cuando ya das por hecho que no le interesa. De hecho, no te sorprendas si tu bebé le coge gusto cuando le salen los dientes, por ejemplo. Por eso, aunque Aurora no quiso chupete los primeros meses, en mi interior creí que más adelante lo aceptaría con gusto, ya que los tres niños lo usaron. La verdad que no mucho, no eran dependientes, pero lo usaron. Ella decidió que ni poco ni mucho, ni pronto ni tarde.

Lo cierto es que te adaptas a lo que te toca y punto. No hay más historia. Pero que el chupete es un aliado en momentos puntuales, pues eso también es cierto. Porque el chupete tiene muchas ventajas: calma a los bebés, les ayuda a dormirse, les alivia cuando tienen algún dolor… Como veis, no es poca cosa. En realidad, son bastantes los momentos en que nos puede ayudar algo tan simple. Parece mentira lo mucho que puede llegar a hacer.

https://nosoyunadramamama.com/2015/03/19/como-le-quitamos-el-chupete-a-rafa/

¿Lo he echado de menos en algún momento? Sí. Aurora ha sido a la que más le ha costado dormir y el proceso de dentición fue el más tedioso de los cuatro. ¿Casualidad? Pues no lo sé pero que, obviamente, me hubiera venido bien «tirar» de chupete en esas situaciones y que algo hubiera mejorado las circunstancias, probablemente. Pero lo dicho, cuando no puedes usar algo, te acostumbras y listo. No hay más historia. Obviamente, no usarlo, implica que dentro de unos meses no tendré que quitarle algo que le gusta. Es cierto que los niños lo dejaron sin problema alguno pero hay bebés a los que ese proceso, les cuesta.

Mi bebé no quiere chupete, ¿puedo hacer algo?

Pues diría que poco. A ver, lo que sí se puede hacer es ofrecérselo a menudo. A veces, lo intentamos cuando son muy bebés (ojo con no interferir en las primeras semanas de lactancia) y guardamos el chupete para siempre. Como os digo, mis hijos no lo quisieron durante bastantes semanas, incluso meses, y luego sí lo quisieron usar. Otras veces, lo intentamos sin más en cualquier momento y ellos lo rechazan pero quizás no damos con el momento adecuado. Quizás lo estamos intentando por el día y resulta que sólo les sería útil para dormir. Pero vamos, creo que si llegan al medio año y lo han rechazado en varias ocasiones y circunstancias, ya sabemos lo que toca. Olvidarnos.

Mis imprescindibles para el bebé: las 5 cosas más amortizadas

Mis imprescindibles para el bebé: las 5 cosas más amortizadas

La experiencia con los productos de puericultura es muy personal. Es decir, hay quienes compran una cuna y luego descubren que apenas la usan, por poner un ejemplo. Yo misma he usado poco algunas de las cosas que he comprado. Sin embargo, hay otras que puedo decir que me han facilitado la vida y que han sido «baratas» (aunque no lo hayan sido) por todo el uso que les hemos dado y que se convirtieron en imprescindibles para el bebé. Lo que sí os digo es que, si vais a ser madres por primera vez, no tengáis mucha prisa en comprar de todo. Yo, que soy de bastante planificación, descubrí cuando nació Aurora que no pasa nada por no tener la sillita en casa montada, ni la cuna, ni nada.

De cualquier manera, puesto que al ver que con la mudanza nos despedimos de varias cosas que nos han sido muy útiles, y dado que varias me sugeristeis escribir sobre ello, os dejo la lista de las mis imprescindibles estos más de nueve años de maternidad.

Mis imprescindibles para el bebé

  • Cambiador: os prometo que esto a mí me ha dado la vida. Sé que hay gente que se apaña para cambiar a los bebés en la cama, a mí sin embargo me resulta incómodo cada vez que me voy de casa. Sobre todo cuando empiezan a moverse, que los tumbas en la cama y ellos venga a querer jugar; yo acabo hasta con dolor de espalda. El cambiador, insisto, para mí ha sido fundamental. Es más, también me ha servido para tener siempre en el mismo sitio los pañales, cremas, toallitas, colonia, etc…

imprescindibles para el bebé

  • Trona: es una de las cosas en las que ni pensé cuando estaba embarazada. De hecho, no hay prisa por comprarla. A mí me la regalaron mi amigas, de la marca Chicco, con la suerte de que era una trona de las que se puede usar desde recién nacido como hamaca. ¡Y vaya si la usamos! Como hamaca y obviamente para comer.

imprescindibles para el bebé

  • Cuna: para nosotros sí ha sido un imprescindible. Es verdad que a Aurora la metimos mucho en nuestra cama porque fue la que más tardó en dormir del tirón pero, desde bebés, siempre les hemos metido a dormir en cuna, primero en nuestra habitación y después en la suya. Y la han usado hasta los dos años más o menos. Así que con cuatro, muy amortizada también.

imprescindibles para el bebé

  • Carrito: aunque con Gabriel y Aurora también porteamos, para mí es fundamental una silla o carro para pasear, para viajar, para que duerman si sales de casa… Nosotros compramos Bugaboo Camaleon y lo usamos a todo trapo con los tres niños y os garantizo que, además de ligero, aguanta todo, doy fe. Con Aurora nos enviaron el Bee y estamos también encantados. Entre ambos, os diré que el Bee tiene como ventaja que se pliega más fácilmente pero que si vais a caminar también por terreno no urbano, las ruedas son más potentes las del Camaleon.

imprescindibles para el bebé

  • Bañera: aunque nuestro cambiador tenía bañera debajo, enseguida nos dimos cuenta que no es nada útil eso de llenar y vaciar ese tipo de bañeras, así que al final lo mejor es que optéis por una tipo cubo o una hamaquita para dentro del agua.

Obviamente, ha habido otras muchas cosas que hemos usado un montón, sobre todo porque al final son cuatro niños. Pero, desde luego, esas cinco cosas, para mí, han sido imprescindibles sin duda alguna. No he incluido la silla de retención del coche porque, si tienes automóvil, no es que sea imprescindible, es que es necesario y obligatorio. ¿Cuáles son las cosas que más habéis usado y consideráis imprescindibles para el bebé?

Dejar un hogar

Dejar un hogar

«No es dónde sino con quién». Gran frase, y muy cierta también. Es una forma de decir que da igual dónde estés si estás acompañado por las personas adecuadas. Y es verdad que lo importante son aquellos de los que nos rodeamos. Pero es una frase que olvida algo muy valioso: los recuerdos también van ligados a los lugares. Esos hogares donde hemos vivido, ese colegio donde hemos estudiado, ese bar donde hemos bailado, esas playas o pueblos donde hemos veraneado, ese sitio donde nos casamos…

Esos espacios, inevitablemente, nos acompañarán cuando recordamos ciertos momentos. Y esos momentos irán ligados siempre a esos lugares. A veces, aparecen en nuestra mente las personas cuando vamos a un sitio, o cuando escuchamos una canción. Porque la música es también otra de esas fuentes abrumadoras de recuerdos. Porque ese primer beso viene a nuestra mente, no solo porque nos acordemos del beso, sino porque escuchamos aquella canción que sonaba. Y así son los recuerdos, no están vinculados únicamente a las personas sino también a la música, a los olores y, cómo no, a los lugares.

Hoy dejamos nuestra casa, nuestro piso, que deja de ser nuestro pero que de alguna manera es nuestro para siempre. La felicidad de ir a una nueva casa que creo que nos hará disfrutar muchísimo no me había permitido ver que dejaremos el que ha sido nuestro hogar durante casi 10 años. Llegamos a esta casa cuando estaba embarazada del mayor y, desde entonces, han pasado los años más potentes de nuestras vidas. Creo que los años en los que traes hijos al mundo son los más intensos, duros y bonitos que hay. Montar una cuna, pintar una habitación, llenar una estantería de juguetes…

Muchas cosas, muchos recuerdos que se quedan aquí. Y aunque suene extraño, para mí, hay una estancia que me duele dejar. La habitación que pintaron de rosa casualmente horas antes de perder a Carmen. Esa habitación que me negué a desmontar (salvo la cuna) y que ahora usa Aurora, era como ese espacio que aún me conectaba con Carmen, que me recordaba que tuvo su sitio en casa. Es la habitación de ambas. Y siento cierta nostalgia.

Pero ahora ya los recuerdos van con nosotros. En unos lugares construimos unos, en otro sitios construimos otros. Y ahora nos toca seguir construyendo los nuevos, los nuestros y los de nuestros hijos. Y espero que estén llenos de felicidad.

Niños inquietos, ¿cómo gestionar su energía?

Niños inquietos, ¿cómo gestionar su energía?

Gabriel es uno de esos niños que no para, y no me refiero sólo a que se mueva mucho, que también lo hace, sino que su cabeza va a mil revoluciones. Es difícil explicarle algo porque enseguida te está preguntando por otra cosa, o se va para ponerse a hacer algo. Es complicado que mantenga la concentración en bastantes cosas y es difícil que esté sentado porque necesita moverse. Ojo, esto también me ocurre con el mayor, Alfonso, porque en general, los niños se mueven. Y pedirles que estén quietos mucho tiempo es contrario a su naturaleza de niños. Pero luego hay niños que mantienen una actividad mental y física brutal, que va más allá del ser «movidos». Y en ese grupo entra Gabriel, en el de niños inquietos nivel «que alguien le dé al botón off» 😉

Me cuesta media vida que haga algo que le pido porque siempre tiene otras veinte cosas que hacer Si me descuido, lo tengo haciendo alguna pirueta por los aires porque lo que sí tiene es una habilidad brutal. Es tal su nivel de actividad que, cuando nos subimos al coche y se queda quieto, se duerme al instante porque agota. También a los que estamos a su alrededor, claro. Y además, eso supone que hay días que acabas de los nervios.

niños inquietos

Niños inquietos, ¿cómo sobrevivo?

Sí, los días con ellos son pura supervivencia. Intentamos evitar conflictos, ese es nuestro plan. Sobre todo si además son de personalidad arrolladora.

  • Lo primero, no nos debemos sentir culpables los días que perdemos los nervios. Yo los pierdo con él a veces. No me gusta mi versión gritona pero hay algunos días que salto porque la paciencia, aunque se entrena, no siempre está ahí al cien por cien. Pero lo importante es que ya sé cómo es, ya sé cómo van a ser las cosas y me preparo mentalmente para evitar conflictos.
  • Buscar una actividad que les guste y que les haga canalizar su energía. El deporte es fundamental para esas personas que están mental y físicamente muy activas así que también es perfecto para niños. En el caso de Gabriel, el deporte es lo único que le retiene horas y horas. Juega al fútbol desde hace un par de años y ahora también ha querido apuntarse a baloncesto.
  • Jugar a estar parados: Proponerles juegos donde tengan que trabajar el estar quietos, o físicamente (de manera que hay que hacer juegos que les hagan pensar, tipo preguntas o de imaginación, leer), o estar parados mentalmente, de manera que no piensen en nada más que en lo que están haciendo (como juegos de psicomotricidad, de construcciones).
  • Retener su atención o cambiar el foco: hacer una cosa o la contraria en función de su estado. Situación: «pollo» porque no quiere desvestirse para ir a la bañera o ducha. ¿Qué hacer? Distraer su atención con algo que haya en el baño o preguntando por algo que no espere («¿has visto este juguete?», ¿qué crees que hay para cenar hoy»?). No funciona siempre pero sí a menudo. En serio, es que si no el momento baño, o lo que sea, se puede convertir en un puñetero infierno.
  • Recordarles que hay que estar parados: lo sé, no escuchan. O eso creemos. Porque al final el mensaje va calando. No malgastes la energía diciendo que estén parados cada dos por tres sino que hay que hacerlo cuando de verdad sea importante, por ejemplo: en la comida. 

Niños inquietos o hiperactivos

Que un niño sea especialmente inquieto no quiere decir que sea hiperactivo (TDAH). En estos últimos casos se dan otras circunstancias (aunque hay grados) como la dificultad en el aprendizaje, dificultad para recordar detalles, cambios de humor… Ya os digo, en esto también hay grados y no soy yo la que puede explicarlo porque no es el caso de Gabriel, pero me parecía importante mencionar este punto porque hay veces que los padres creen que sus hijos pueden tener este trastorno y no ser así.

Hermanos compartiendo habitación, ¿sí o no?

Hermanos compartiendo habitación, ¿sí o no?

Esta es una pregunta que me habéis hecho en varias ocasiones al ver que cada uno de mis hijos tendrá su propia habitación en la nueva casa. He tenido experiencia como niña en ambas situaciones y, como madre, también conozco ambas circunstancias puesto que Alfonso, que es el mayor, ha compartido habitación y, desde hace dos años, no lo hace. Como es lógico, la decisión depende de varias factores pero especialmente de uno: el espacio. Si tienes tres habitaciones y seis hijos, te guste lo que te guste o te pidan lo que te pidan tus hijos, van a compartir sí o sí 😉 Y luego depende de otros factores como la diferencia de edad de los hermanos, sus horarios, sus formas de ser…

En la nueva casa, puesto que hay cinco dormitorios, cada hermano tendrá el suyo. Eso significa que podrán dormir y estudiar separados, tener sus momentos de paz pero eso no implica necesariamente que duerman siempre separados. De hecho, ahora, mis hijos llevan un trajín de mezclarse y cambiarse de habitaciones que es alucinante. Unas veces va el mayor a la habitación de los otros y duermen los tres en dos camas, otras veces va el pequeño a la habitación del mayor a dormir… En fin, niños.

Hermanos compartiendo habitación

Hermanos compartiendo habitación: ventajas e inconvenientes

En general, soy partidaria de que compartan habitación los primeros años de vida y que, si se puede, luego puedan tener más independencia y más tranquilidad. Pero bueno, ya os decía que las cosas se van decidiendo en función de muchas circunstancias.

Ventajas

  • Es más divertido: a priori, creo que es más entretenido para ellos tener un compañero en el mismo espacio.
  • Tienen menos miedos: muchos niños, los míos incluidos, pasan por fases en las que tienen miedo, así que durmiendo con sus hermanos se sienten más protegidos.
  • Aprenden a compartir: pues sí, en general, tener hermanos implica compartir en casi todo, así que cuando se trata de espacio, toca apechugar y resolver discusiones que vayan surgiendo.

Inconvenientes

  • Se despiertan entre ellos: esta es la principal pega para mí. Que el que madruga despierta al que no madruga. O el que se levanta a hacer pis, o el que pide agua, o el que simplemente duerme mal. Uno puede condicionar el descanso del otro.
  • La falta de libertad: a ver, que esto igual ha sonado raro. Por ejemplo, en el caso que mencionaba arriba de que unos hermanos tengan distintos horarios o se lleven unos cuantos años. En ciertas ocasiones, se ven más limitados si un hermano tiene que ir antes al cole, o se acuesta más tarde ya que no puedes entrar y salir varias veces a coger la ropa, la mochila o lo que sea si el otro sigue durmiendo, ni ponerte a escuchar música si otro estudia.
  • Menor independencia: hay una edad en la que a los niños, ya no tan niños, tienen cierta necesidad de pasar ratos a solas. Además de que poco a poco, los gustos y las formas de ser se van diferenciando cada vez más. Por no hablar de cuando toca estudiar en serio. Aquí tengo dos que pierden la concentración con una mosca y otro que se mete de lleno en los libros.

Así que, teniendo en cuenta estas cosas, cada uno ya decide. Nosotros ahora que vamos a tener espacio, hemos decidido que cada uno tendrá su dormitorio, con su armario (bendito armario por separado sin líos de mezcla de ropa, jajaja) y su escritorio. ¿Que luego quieren andar compartiendo cama? Pues sin problema. Tiempo para mover camas siempre hay.

Adiós 2019, el año en que volví a confiar

Adiós 2019, el año en que volví a confiar

En un par de meses este blog cumplirá 7 años, los mismos que tiene mi segundo hijo, Rafa. ¡Lo que ha llovido desde entonces! Cuando termina el año me gusta hacer una reflexión, no sólo a nivel personal, sino también aquí, de forma pública, sobre este espacio, esta pequeña parcela que aquí comparto sobre la maternidad. Y aunque trato de dar cabida a otros temas, al final, sigo sintiendo que aprendo cosas nuevas en este camino como madre y continúo compartiendo reflexiones y experiencias. El año 2018 terminó con la noticia más bonita que se puede contar: la llegada de una nueva vida. Cuando además esa vida sana heridas, no sólo hay vida, hay también luz donde había desaparecido.

Y eso ha sido 2019 para mí, luz. He vuelto a aprender a ser madre. Y he vuelto a confiar, a ser la que era, a no tener miedo. Las primeras semanas de vida de Aurora las pasé en una nube, como flotando, sin ser consciente, sólo dejándome llevar pero con un miedo atroz a que algo se torciera. Había dejado de creer. 2017 me enseñó que la vida se puede truncar en cualquier instante, que la vida no siempre se planifica, que la vida a veces te da una torta aunque te esfuerces en el camino y que nadie está libre de una caída. Y eso inevitablemente trae temores. Así que 2018, aunque terminó feliz y al final trajo una reconciliación con la vida, fue sin duda el año del miedo, de estar alerta, de necesitar aire, de temor a volver a caer. El año en el que temía; en que cada paso me asustaba.

Foto de Ladrona de Momentos

Y así, 2019 puedo decir que ha sido el año de la paz. El año en que he vuelto a confiar, en el que me he reconstruido, el año en que he recuperado mi luz, la que había tenido y se había ido. El año en que me he relajado y he vuelto a ser feliz. No olvido, no quiero, ya lo dije aquí más de una vez. Alguna vez todavía lloro. Pero confío, creo, espero, me ilusiono, río, disfruto. 2019 me he permitido vivir, sentir y gozar el primer año de una vida que llegó para sanar. El primer año de vida de mi hija en la tierra. Con su cansancio y agotamiento. Pero al fin y al cabo, con sus sonrisas, su alegría, su magia, su luz. Así que puedo decir que 2019 ha sido el año en que he vuelto a ser yo.

Deseo, de corazón, que podáis volver a encontraros a vosotras mismas si algún día dejasteis de confiar. Feliz 2020. Gracias por estar aquí un año más. 

Carta a mi hija pequeña

Carta a mi hija pequeña

Sólo faltaba tu carta, Aurora, en este diario de maternidad que comencé a escribir hace ya casi 7 años. Sigo aprendiendo en este camino que es ser madre. Cada hijo trae nuevas enseñanzas y contigo he descubierto también cosas que desconocía. Con cada uno de vosotros sigo creciendo; tenéis muchas vivencias en común, mucho tiempo compartido, misma sangre pero cada uno es único y he entendido que no hay una única forma de ser madre sino una forma de ser madre para cada hijo. Sí, tú también me estás enseñando muchas cosas.

Foto de Ladrona de momentos

Ser la pequeña de la casa te favorece y lo sabes. Tres hermanos pendientes de ti, que ceden, que cuidan de ti. Uno de ellos que te trata de tú a tú y te está haciendo fuerte como una roca. Los pequeños sois muy afortunados, sois más libres para hacer cosas porque los padres nos preocupamos menos. Sois supervivientes. Y en todo vais más rápido, no imaginaba yo semejante nivel de aprendizaje por tu parte. Pero supongo que es normal, muchos maestros a los que observar.

Eres igual de especial que todos tus hermanos, sois todos tan importantes para mí, ¡qué hijo no lo es para sus padres! Pero tú tenías una misión muy particular. Realmente no sé si tenías esa tarea pero siento que fue así, siento que venías para sanar heridas y lo has hecho de una forma tan bonita. Has llenado de luz una casa que se había quedado en penumbra. Una casa donde se había instalado la pena, una familia que se iba levantando poco a poco porque somos una piña pero con una madre que se había quedado con un roto enorme en el corazón y que has conseguido reconstruir. Algún día te contaré y leerás todo el dolor que hubo en mí por dejar volar a tu hermana. Y entenderás lo que significó tu llegada.

Foto de Ladrona de momentos

Aquel 7 de diciembre de 2018 te oí llorar, vi tus ojos abiertos y te abracé dando gracias porque estabas ahí. Dando gracias por descubrir que tenía otra niña en mis brazos y esta vez te quedabas a mi lado. Respirando por fin sabiendo que todo estaba bien, que ya estábamos juntas. Este año a tu lado ha sido intenso y maravilloso a la vez; ya se descubre en ti una fuerte personalidad, como la de tu hermano Gabriel, una alegría por la vida que has heredado de unas cuantas personas de la familia y un desparpajo que estamos ya temblando por lo que pueda venir.

Feliz primer cumpleaños, pequeña Aurora. ¡Sigue llenando de vida esta casa!

 

Lillydoo, pañales hipoalergénicos y respetuosos con el medio ambiente

Lillydoo, pañales hipoalergénicos y respetuosos con el medio ambiente

En casi siete años de blog, es la primera vez que voy a hablar y colaborar con una marca de pañales. En todos estos años, con varios bebés y habiendo probado una decena de marcas distintas, encontré algunos buenos y me di cuenta de que había importantes diferencias entre unas marcas y otras. Pero lo que sí puedo decir es que es la primera vez que le pongo un diez a una marca, que además es relativamente nueva, y se llama LILLYDOO. Nos enviaron dos paquetes cuando Aurora tenía un par de meses y sencillamente me parecieron alucinantes.

Me llamó la atención ya solo el hecho de tocarlos, me parecieron más suaves de lo habitual, con un tacto más parecido a un pañal de tela, más manejable y ligero, no sé si me explico. Además, añado que me parecieron bonitos. Aunque esto no es lo importante, a mí me llamó la atención el diseño; luego supe que tienen varios estampados para elegir. Y si la primera impresión fue buena, ya después de usarlos puedo decir que son extraordinarios. Ni un escape nocturno tras 12 horas de uso y ni una sola rojez o roce en el piel de la niña.

Lillydoo, pañales hipoalergénicos y respetuosos con el medio ambiente

Sobre LILLYDOO os cuento que la marca ha sido desarrollada en colaboración con matronas. Son los primeros pañales del mundo en obtener la certificación MADE IN GREEN de OEKO-TEX. ¿Qué significa eso? Pues que garantiza que los  pañales han pasado por un control de sustancias y productos químicos nocivos para la salud. Al mismo tiempo, certifica que su producción se lleva a cabo en fábricas respetuosas con el medio ambiente con lugares de trabajo seguros y responsables.

Además, se someten a análisis químicos y microbiológicos realizados por el laboratorio de Eurofins, que examina la inocuidad química de forma aleatoria, junto a pruebas textiles realizadas por el Instituto Hohenstein, que analiza tanto la comodidad física como la ausencia de, por ejemplo, los alérgenos. Así mismo, pasan pruebas estandarizadas realizadas por el laboratorio de control independiente y neutral de Hy-Tec, que mide la rehumectación, la capacidad de absorción y la rapidez de absorción.

Además de pañales, LILLYDOO tiene otros productos, como las toallitas húmedas,  que no tienen perfumes, ni parabenos, ni emulsionantes PEG y son 100 % biodegradables. También cuentan con varios productos para el cuidado de la piel, como su aceite de almendras, crema protectora y crema hidratante, certificados por Ecocert Greenlife, ya que se elaboran con ingredientes de origen 100 % natural y se producen de forma respetuosa con el medio ambiente. Además, ofrecen la posibilidad de recibir una caja mensual de pañales, sin compromiso de permanencia, que puedes personalizar a tu gusto (tanto en talla como diseño, entrega del pedido, periodicidad) y que llega a casa directamente. Es un servicio muy cómodo.

En resumen, además de tener certificados de institutos independientes, no producen intolerancias en pieles sensibles, son muy delicados y se añade que son respetuosos con el medio ambiente. Os dejo este link para que podáis pedir un paquete de prueba. Así podéis probarlos y valorarlos vosotras mismas con vuestros bebés.

Cuando los hermanos se llevan muchos años

Cuando los hermanos se llevan muchos años

Cuando uno se hace la pregunta qué es lo mejor debe responder a la pregunta ¿qué es lo mejor en mis circunstancias? Las opiniones de otros pueden ayudar a tomar decisiones si tenemos dudas pero nadie va a conocer la situación propia mejor que uno mismo. ¿Y esto a qué viene? Hace unos meses os conté, desde mi punto de vista, qué ventajas y desventajas tiene tener hijos seguidos y distanciados en edad. Aunque yo soy más partidaria de la primera opción, como se puede deducir teniendo en cuenta que mis hijos varones se llevan 4 años de diferencia entre los tres 😉 , tengo que decir que todo tiene sus inconvenientes aunque a esta elección le vea más ventajas. Y luego no podemos olvidar que la vida viene como viene, no siempre lo que deseábamos es lo que podemos tener.

En mi mente nunca estuvo la idea de que entre un hermano y otro hubiera ¡8 años de diferencia! Yo, que me llevo trece meses con mi hermano mediano y 4 años con mis hermanos pequeños (son mellizos), no tengo recuerdos de mi infancia sin ellos. Y no les recuerdo de bebés, por lo que les traté siempre de tú a tú aunque, como hermana mayor, ayudé lo que pude en casa. Total, que hace tiempo pensaba que llevarse 8 años era muchísimo. Cierto es que, si tienes una prole abundante y llegan de uno en uno, pues lo lógico al final es que entre mayor y pequeño haya cierta diferencia 😉

Cuando los hermanos se llevan muchos años

Con Alfonso y Aurora estoy descubriendo una relación muy especial y cosas nuevas que no había visto hasta ahora entre los tres niños. Y cosas que tampoco viví de pequeña. Para empezar, él tiene la sensación de que debe protegerla porque la ve pequeña y vulnerable. Esto es algo que, en su momento, no le pasó con sus otros hermanos ya que, cuando nacieron, él era también pequeño. De hecho, Gabriel, que es el que menos años se lleva con la peque, no hace en absoluto ningún papel protector y se cree que la pobre criatura puede seguirle el ritmo. Así que diría que la primera cosa que me llama la atención de los hermanos que se llevan tanto años es la sensación de protección que tiene el mayor.

Cuando los hermanos se llevan muchos años

Otra de las cosas que veo en esta relación de hermanos que se llevan muchos años es que no hay peleas ni discusiones. A ver, entiéndase esto bien porque con 11 meses que va a cumplir Aurora, la cría no se pelea, aunque reñir, ya riñe lo suyo a su manera 😉 A lo que voy es a que Alfonso rara vez quiere lo mismo que Aurora, tienen intereses muy distintos de manera que no hay ningún conflicto y ¡dios mío, es una maravilla! Esto no pasa con los hermanos que se llevan poco tiempo, lo normal es que haya más problemas por coger los mismos juguetes, el mismo sitio en la mesa, etc…

Y por último, otra cosa que me llama muchísimo la atención es la implicación de Alfonso en las cosas que tienen que ver con Aurora. Obviamente, es una consecuencia lógica, a mayor edad, mayor consciencia de todo. Es como si se sintiera responsable de lo que le vaya a pasar o vaya a hacer. Eso, os aseguro, que cuando ves a tu hermano de tú a tú, como con Rafa y Gabriel, no sucede. Sí, son sus hermanos y se preocupa si les pasa algo malo o sufren pero, en una situación normal, lo que hagan o decidan los otros dos, ni le va ni le viene, jaja…

En cualquier caso, para mí está siendo todo un descubrimiento ver a este par relacionarse y lo que conlleva su diferencia de edad. Creo que ambos son muy afortunados. Ver veremos al transcurso de los años.

Los niños son un fastidio

Los niños son un fastidio

Sí, señoras. Los niños son un fastidio, un coñazo. Los niños son molestos, son cargantes, se quejan, lloran, protestan, gritan. A los niños hay que vestirles, hay que vigilarles y, a veces, hay que reñirles. Los niños no te dejan descansar, no te dejan estar tranquilo, no te dejan desconectar. Los niños te agotan, te consumen, te incomodan, te abruman, te desgastan. Definitivamente, los niños son un fastidio.

Los niños te complican la vida. Ya no puedes ir a todos los sitios que ibas antes. Tardas el doble en hacer cualquier cosa. No puedes ir a la playa a estar tranquilo. No puedes dormir todo lo que tu cuerpo te pide. No puedes ir a un sitio donde haya que estar en silencio. Con los niños no dejas de tener preocupaciones porque los niños enferman, se quejan, lloran a veces sin saber porqué, a veces protestan por el calor, por el frío, o por el cansancio o por la comida. Resumiendo, los niños son un fastidio. Pero de los fastidios gordos.

Que te pueden jorobar cualquier día de vacaciones, o cualquier comida o reunión familiar. Que te llevan al límite. Que a veces sacan lo peor de ti. Y te vuelven loca. Y a veces quieres desaparecer, o que alguien venga y se los lleve un rato. Porque hay días en que la vida con niños se hace bola y se atasca y te das cuenta lo mucho que se te ha complicado todo.

Pero, ¿sabéis por qué todo esto no importa y se te olvida? Porque los niños son auténticos, no tienen doblez, no juzgan. Los niños viven. Los niños sienten y reflejan cómo se sienten sin importarles lo que piensen los demás. Los niños sonríen o lloran, tal y como les sale del alma. Los niños son sinceros. Los niños no esperan, actúan. Los niños se atreven a pedir sin reparo cuando necesitan ayuda.

Los niños te hacen sonreír si tienes un día malo. Los niños te llevan a recuerdos que creías olvidados. Los niños te tratan de tú a tú. Los niños te hacen preguntas que replantean tu vida o lo que crees de las cosas. Los niños te recuerdan de todo lo que eres capaz. Los niños dicen la verdad. Los niños no tienen prejuicios. Los niños son inocencia y no piensan mal de nada ni nadie.

Los niños llenan de vida las casas. Los niños llenan de vida la vida. Y en el fondo, nos gustaría ser como niños.

¿Adicta a los recién nacidos? Tiene una explicación

¿Adicta a los recién nacidos? Tiene una explicación

Cuando comparto en redes sociales que soy una verdadera adicta a los bebés, especialmente a los recién nacidos, muchas me decís que os pasa lo mismo. Por Dios, ¿cómo es posible?, ¿en serio se puede ser adicta a los recién nacidos? ¡Pero si hace nada que tenía una en casa! Es brutal darse cuenta cómo se nos olvida tan rápido algo tan sencillo como coger un bebé tan pequeño; no es que no sepas, es que ya te has acostumbrado a coger un bebé de diez kilos cual saco de patatas y esa delicadeza de los primeros meses parece que se ha quedado no sabes ya dónde. Ese llanto de las primeras semanas, como de gatito, también se te olvida. Y así un montón de detalles más.

Si tú también eres de las que se queda mirando fijamente a un recién nacido, sientes la necesidad de cogerlo e incluso sientes tristeza porque has decidido cerrar el grifo y no tener más bebés, tranquila. Sí, tranquila, tiene una explicación científica. Si es que hoy en día, ¿qué no tiene explicación científica? Ya pocas cosas nos quedan por justificar. Pues para que os quedéis ya serenas y sepáis que lo que nos ocurre no es raro, resulta que el olor de los bebés crea adicción. Ya lo imaginaba.

adicta a los recién nacidos

Adicta a los recién nacidos, la explicación

Sí, señoras, esto es así como lo leéis. Que lo que sucede es que se encienden los mismos mecanismos que se activan si consumes drogas (esta comparación no me gusta nada) o de experiencias placenteras. Esto ya me gusta más porque pienso en cosas agradables como un spa, o un buen plato de pasta 😉 Sí, chicas, la reacción del cerebro es similar en esas circunstancias. Resumiendo, que el olor de bebé nos produce la misma satisfacción que comer algo rico cuando estamos hambrientos y eso es la caña, ¿o no? También os digo que conozco mucha gente a la que un recién nacido no le genera ningún tipo de reacción o incluso les genera reacciones negativas. También conozco a quienes la comida no les interesa más allá de la propia supervivencia. Pero no son muchos 😉

Yo ahora ya me quedo más tranquila sabiendo que probablemente me pasará toda la vida y que tener más bebés no nos quita el mono. Así que cerramos grifo. Si ya queréis indagar más, que sepáis que el olor del bebé activa unas cuantas áreas del cerebro cuyos nombres son muy complejos, de manera que os dejo directamente el enlace a un estudio sobre este asunto y sobre sistema dopaminérgico. Porque madre mía, ¡lo de los nombres se las trae! ¿Alguna adicta más por aquí?