Adiós nosoyunadramamama, hola Carmen Osorio

Adiós nosoyunadramamama, hola Carmen Osorio

Ahora que he lanzado una nueva web (Carmen Osorio), me daba pena dejar de escribir aquí sin un texto de despedida en la que ha sido mi casa durante muchos años. Este blog fue el inicio de un montón de cosas buenas y un cambio laboral que no esperaba; fue la semilla de muchas de las cosas que hoy he conseguido. No imaginaba todo lo que iba a vivir y el profundo cambio que daría mi vida a nivel profesional. Así que yo le debo mucho a nosoyunadramamama. Que, por cierto, si lo llego a saber hace 10 años, quizás hubiera elegido un nombre más corto.

Este blog nació y creció con mis hijos. En concreto, nació a los pocos meses de dar a luz a mi segundo hijo. Mi necesidad como periodista de contar historias, pero también de que esas historias tuvieran que ver con lo más brutal que me había pasado en la vida, que es ser madre, me lanzaron a elegir la maternidad como punto de partida. También en aquel momento me empujó a ello el hecho de estar sin trabajo y estudiando un máster en gestión de redes sociales. Hay quien dice que tuve visión. Yo creo que fue casualidad.

Pero no me quiero enrollar en exceso. Durante ocho años compartí por aquí mis aventuras y, por desgracia, también un capítulo negro de mi vida. Os hablé de la crianza de mis hijos durante sus primeros años de vida. Después, me lancé a los podcasts, que también compartí aquí en este blog. Ahora, que el blog está a punto de cumplir 10 años, me despido.

Mis niños han crecido, como los vuestros.

Los bebés y niños pequeñitos, al fin y al cabo, hacen cosas similares y todas pasamos por las mismas etapas y situaciones, con ligeras diferencias. Pero a medida que crecen, sientes que cada uno tiene unas necesidades y que ya no hay fórmulas que sirvan para todos porque son seres independientes que nada tienen que ver unos con otros. Por eso, en parte, yo he ido hacia otros temas. Porque ellos crecen y porque nosotras vamos recuperando algunas parcelas que al principio de la maternidad parecían desaparecer.

La maternidad al inicio es muy cansada pero, como muchas de las que ya estáis viendo crecer a vuestros hijos, sabréis que “niños grandes, problemas grandes”. Y así es, tú crees que la crianza es lo más difícil, y no. Es lo más cansado, pero lo más difícil es la educación. Esa sí que tiene tela. Porque tenemos debates absurdos sobre si teta o biberón, colechar o no, y una serie de decisiones que, no es que no sean importantes, pero desde luego, lo son más las que tomamos más adelante.

Gracias por acompañarme estos años.

Ahora mi camino se va, por lo pronto, a mi nueva web y a advertir de que el mayor reto que tenemos como padres en esta época que nos ha tocado es poner freno al impacto que las pantallas y las redes sociales están teniendo en las vidas de nuestros hijos, en su autoestima, en su forma de relacionarse y de ver el mundo, que no es el real sino uno ficticio. Mi reto está en que nuestros hijos elijan el mundo real, que no es poco. Tenemos mucho trabajo por delante. Gracias y espero veros mucho tiempo a mi lado.

Primera Comunión y encuentro familiar

Primera Comunión y encuentro familiar

Este sábado celebramos la Primera Comunión de Rafa. Si la Comunión de Alfonso fue un poco especial porque celebramos ese mismo día el bautizo de Aurora; en esta ocasión, lo especial, aparte del propio acontecimiento, fue ver a familiares a los que llevábamos sin ver desde el verano pasado. La verdad es que todo lo organizamos las últimas semanas, dada la situación sanitaria, ya que cada semana han ido cambiando las restricciones. A principios de mayo no sabíamos si seríamos nosotros seis más los abuelos (todos vacunados ya, y mis suegros además habiendo pasado la enfermedad) o si también podríamos contar con nuestros hermanos y sobrinos, como finalmente fue, lo cual agradecemos.

No me lío más. Fue un día especial, Rafa estuvo feliz, nosotros también, la ceremonia fue muy bonita y un lució sol espléndido. Que tampoco es lo primordial pero ahora mismo soy muy partidaria de que las reuniones sean, en la medida de lo posible, en exteriores. Y teniendo en cuenta que dos días antes diluvió, pues se puede decir que tuvimos suerte. Como en otras ocasiones, tras la ceremonia en nuestra parroquia, lo celebramos en casa de mis padres. Es verdad que por primera vez podríamos haberlo hecho en casa pero a mi madre le encanta organizar estas cosas. Y nosotros lo agradecemos. Os dejo unas fotos y os pongo cada cosa.

Primera Comunión
Foto de familia. Los conjuntos de Alfonso y Gabriel son de hace dos temporadas y los zapatos de mi amiga María, de Zapaboo.

Con Rafa, que llevaba el traje familiar de marinero, tiene ya 60 años. Recuerdo que en la primera Comunión de Alfonso tuve dudas sobre si llevaría este traje o iría con pantalón y americana, pero me parece bonito usar cosas familiares.

Mi traje de dos piezas es de Apparentia y lo bueno es que la parte de arriba la voy a poder aprovechar un montón este verano para poner con vaqueros 😉 Mi bolso es de mi amiga Beatriz Abellán, que se lanzó a este mundo hace un par de años. Y mis pendientes fueron un regalo de mi abuela hace 20 años, cuando iba a COU.

Y los zapatos que llevé fueron préstamo de una de mis mejores amigas, la madrina de Gabriel. La corbata de Chema, que iba a conjunto con la mascarilla, es de Lattie Sevilla.

 

Y el vestido de Aurora es de Dimelo Hilando.

Y nada más. La verdad es que hice menos fotos de las que me hubiera gustado. De hecho, quien quiera ver un poco mejor el jardín y las mesas, tendrá que ir al post de la celebración conjunta de Comunión y Bautizo de hace dos años. Y el menú fue el mismo y se encargó la misma persona, amiga de mi madre. Cocina fenomenal, bien de precio y súper bien organizado.

 

Primera Comunión y Bautizo: así fue la celebración conjunta

Primera Comunión y Bautizo: así fue la celebración conjunta

Confieso que nunca me imaginé celebrando estas dos cosas a la vez, por aquello de que quería tener hijos muy seguidos. Pero bueno, al final, uno puede imaginar o planificar y luego la vida ya te lleva por otros derroteros. En cualquier caso, la idea de juntar ambas celebraciones, es decir, la Primera Comunión de nuestro hijo mayor y el Bautizo del bebé, surgió al final del embarazo. Pensando en la familia de maridín, que ya sabéis que viven en Zaragoza, y también pensando en que soy de esas personas que todo lo deja para última hora, vimos claro que sería lo más práctico. Además, al juntar dos celebraciones y ahorrar por un lado, así podríamos hacer algo un poco más especial. La celebración la hicimos en casa de mis padres, aprovechando que tienen un jardín precioso que antes era de mis abuelos. Nos planteamos la opción de restaurante pero mi madre insistió en que mucho mejor sería hacerlo en su casa. Por cierto, parte del mobiliario que veis en las fotos son de su tienda El Bibio Decoración.

Sobre las ceremonias no puedo daros muchas ideas porque generalmente se hacen conforme a la Iglesia donde tienen lugar. Los padrinos que elegimos para Aurora fueron mi cuñado y una de mis mejores amigas. Con respecto a Alfonso, comulgó con un montón de niños, así que hasta el día de la Comunión se decidió por sorteo. Básicamente, las familias decidimos la ropa que se ponen los niños (creo que a veces incluso todos los niños van iguales) y no mucho más. Aunque tuve dudas al respecto, finalmente Alfonso llevó traje de marinero porque lo teníamos de mi familia. Y Aurora también llevó indumentaria familiar que ya usamos todos desde mi madre y mis tías. No indagué por tanto sobre este tema y no sabría deciros hoy en día dónde comprar para estas ceremonias pero entiendo que hoy en día hay muchas opciones, sobre todo para Comuniones, según veo por redes sociales. Es cierto que si hubiera tenido que comprar, probablemente me hubiera decantado por la opción de americana y pantalón. El calzado de Alfonso lo compré en The First Outlet. Es verdad que me gusta más ese traje con mocasines pero pensando en reutilizar este verano, me decidí por los naúticos azul marino.

Primera Comunión y Bautizo

Rafa y Gabriel llevaban conjuntos de Neck and Neck de hace 4 años. Fueron unos conjuntos que llevaron Alfonso y Rafa como pajes de la boda de mi cuñado y que los habíamos usado solo dos veces, vamos, que estaban nuevos. Esa era mi opción si el tiempo nos respetaba. Y la verdad es que no nos podemos quejar. Obviamente hubiéramos estado mejor con un sol radiante a veintitantos grados pero ni llovió ni hizo frío. Por mi parte, yo iba vestida de Apparentia. Las chicas de Apparentia y yo nos conocimos en noviembre cuando nos dieron un premio, comimos juntas y me dijeron que les haría ilusión vestirme para una ocasión especial. Y que mejor ocasión que esta. Yo llevaba bolso y sandalias que me prestó una de mis mejores amigas y unos pendientes que, os prometo, no recuerdo de dónde son porque los tengo desde hace mucho tiempo. Probablemente sean de mi madre 😉

Primera Comunión y Bautizo

Por el peinado también me preguntastéis y me lo hizo una amiga, Marina Gómez. Trabajamos juntas muchas veces en televisión y me maquilló el día de mi boda, es una profesional maravillosa y se adapta a lo que te gusta. A mí me hizo un recogido muy sencillo la noche anterior y dormí con él. Pero quedó perfecto 😉

Comentados los estilismos, voy con un montón de cosas más que me preguntasteis. Del catering se encargaron dos amigas de mi madre, Aurora y Mabel. Hacen unas cosas muy ricas, son encantadoras y el precio está muy bien. Pusieron muchos aperitivos, incluyendo cazuelitas de fabas con almejas, y de segundo roast beef con puré de patas. Todo buenísimo.

Primera Comunión y Bautizo

Para el tema de los dulces contamos con Luisa, de Super Sweet Company. Fue una recomendación que me hicisteis varias por Instagram y luego caí en la cuenta que es la que le hace las tartas de cumple a Gabriel que le regala su madrina, otra de mis mejores amigas. Hace unas tartas maravillosas y riquísimas pero también prepara candy bar, decoraciones preciosas… Y además tuvo el detalle de mandarle por sorpresa a Alfonso uno de sus desayunos especiales que, por cierto, me parece un super regalazo para cualquier persona en un día especial: cacao calentito, bizcocho, zumo recién hecho, una taza personalizada, galletas caseras. Como las imágenes valen más que las palabras, aquí tenéis unas fotos de cómo quedó.

Primera Comunión y Bautizo

Primera Comunión y Bautizo

Las cajas que veis en las imágenes anteriores las monté yo los días previos. Son todas de Self Packaging, una tienda on-line super chula que tiene un montón de cajitas de diseño en distintos colores, formas, tamaños para todo tipo de cosas, invitaciones, detalles, etc.. que además te permite hacer pedidos pequeños, medianos o grandes. Y además son muy fáciles de montar. Elegí las cajitas rectangulares para los adultos y las de forma de tetra-brick para los niños. Os cuento qué llevaban las cajas.

Primera Comunión y Bautizo

Primera Comunión y Bautizo

Las cajas para los mayores llevaban un recordatorio y un imán cada una. Muchas me preguntásteis qué detalle se puede dar que no acabe guardado en un cajón y creo que un imán bonito para la nevera es perfecto. Ambas cosas me las hizo Ana, de Angelotes. La idea del dibujo de los cuatro hermanos con la Virgen del Carmen me encantó, porque no deja de ser una forma de recordar también a la hija que perdimos. Ana quiso enviarnos también un cuadro de la imagen del recordatorio, que utilizamos para decorar el carrito de los dulces, y unas pegatinas, que usé para cerrar las cajitas. Y las galletas son de Bulalaica, una auténtica preciosidad.

Primera Comunión y Bautizo

En las cajas con forma de tetra-brik, que eran para lo niños, puse los recordatorios en forma de marcapáginas y unos lápices de la Fundación Aladina. Me parece un detalle útil, bonito y el dinero que pagamos es para la investigación del cáncer infantil.

Primera Comunión y Bautizo

Y creo que ya os he puesto todo. Para nosotros fue un día muy especial por todo. Por estar juntos, por celebrar y porque es un día importante para las personas creyentes. ¡Espero que os sirva!

Las familias numerosas, ni ricas ni despreocupadas

Las familias numerosas, ni ricas ni despreocupadas

Que el número de hijos no equivale a los dígitos que hay en una cuenta bancaria es un concepto que mucha gente no tiene claro. ¿O acaso Cristiano Ronaldo o Messi tienen veinte criaturas? No es un tema nuevo en mi blog pero el asunto se las trae. Escribí hace dos años un post sobre las familias numerosas después de que las redes sociales se incendiaran para criticar al ex futbolista Raúl y a su mujer por tener una prole abundante, obviamente con comentarios hirientes y algunos bajo el argumento de que tienen pasta y así cualquiera. La tendrán, sí, al igual que muchos otros personajes conocidos que prefieren comprarse Ferraris; no entro a valorar en lo que cada uno se gasta su dinero siempre y cuando se lo ganen legalmente. A mí no me gustan los Ferraris, no quiero ninguno, aunque pudiera permitírmelo.

Dicho esto, conozco a padres de cuatro, cinco y seis hijos con unos sueldos normales e incluso con un único salario que salen adelante y sus niños están perfectamente atendidos. Imagino que habréis leído esta noticia sobre una familia con 8 hijos que vive con un sueldo de menos de 2000 euros; obviamente, como era de esperar, la gente se les ha lanzado a la yugular. Objetivamente, yo no sabría cómo hacerlo, os lo digo en serio, no sé cómo se gestiona esa cantidad de dinero en una casa con tantos hijos pero eso no significa que otros no puedan hacerlo. Yo no me veo capacitada para ir a tres supermercados distintos cada mañana a comprar pero, ¿y si otros pueden? No voy a negar que este caso es extremo: el 75% de familias numerosas lo son de tres hijos y la mitad vive con entre 1.500 y 3.000 euros al mes y una cuarta parte cuenta con menos de 1.500 euros mensuales. Creo que las cifras, por tanto, demuestran que no somos ricos porque tengamos más hijos.

Y después de explicar que no nos sobra el dinero, luego llega la «recomendación» o comentario de turno de «pues no haber tenido varios hijos». ¿Quién los cuida?, ¿quién los mantiene?, ¿tú? Pues entonces qué demonios te importa si me gasto el dinero en hijos, en hacer varios viajes al año o en tener un piso precioso. Por otro lado surge el debate de qué es lo que realmente necesita un niño. Porque si no eres rico o vives con lo justo, entonces dan por hecho que a tus hijos les faltan cosas… Como si la felicidad de los niños dependiese de todo lo que puedas comprarles; sin entender ese refrán de que «no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita».

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Escribí dos posts completos y bastante detallados hace tiempo sobre el coste de un hijo, y ya visteis lo mucho que pueden variar las cifras. A un hijo hay que alimentarle y vestirle pero, ¿necesita un super cumpleaños cada año?, ¿necesita irse de vacaciones?, ¿necesita ropa de marca?, ¿necesita un Ipad?, ¿necesita más de tres juguetes? No voy a negar que vivir hoy en día al margen de ciertos productos es complicado, estamos en la sociedad del consumo; nuestra generación, las que somos madres, ya hemos disfrutado de un mundo totalmente distinto al de nuestros abuelos, hemos crecido con muchas más oportunidades y más bienes materiales. Pero, haced un ejercicio de memoria: si os dicen la palabra infancia, ¿qué recuerdos tenéis? Porque yo me acuerdo de personas, de momentos concretos, en el río, en la playa, pero no, no me acuerdo de cosas, ni de ropa, y como mucho, me acuerdo de algún juguete al que le tenía cariño.

¿No eran felices nuestros abuelos viviendo diez personas en una misma casa? Admito que es más cómodo vivir menos gente en un espacio limitado pero, ¿en serio lo cómodo nos hace necesariamente más felices? Porque desde luego, si partimos de ese punto, no tendríamos ni un hijo. Decidme, ¿podríais vivir sin móvil ahora? yo diría que no pero.. ¿acaso no erais felices cuando no lo teníais? ¡Y tanto que lo erais! Pues este ejemplo sólo demuestra que las prioridades y necesidades de cada familia son distintas. Decidir tener varios hijos no implica una cuenta corriente sobrada, ni que a los niños les falte nada, porque cada uno tiene un concepto distinto de lo que es primordial. Y para muchas parejas, no es importante irse de vacaciones en verano, han preferido renunciar a eso para que sus hijos tengan varios compañeros de vida.

Cuando uno tiene un dinero limitado, se hacen maravillas. No tengo ningún trauma ni siento que me haya faltado nada en esta vida por haberme puesto a estudiar y trabajar con 18 años, o por no haber podido pagarme el viaje de estudios en la universidad. Y sé de sobra que mi situación estuvo determinada por tener tres hermanos detrás de mí, y que, de no haber existido ellos, hubiera vivido otras circunstancias, mucho más cómodas, sin duda alguna.

También sé de sobra que, en el momento en que decidí tener varios hijos, les he hecho también renunciar a ellos a ciertas comodidades. Lo que pasa que ellos no lo saben, ellos no saben que por tenerse los unos a los otros viajarán menos, tendrán menos ropa, unos padres con más estrés y probablemente serán unos niños con más responsabilidades que si hubieran sido hijos únicos. Esto es lo que han vivido y lo que están viviendo. Y cuando sean mayores se acordarán de cómo sus hermanos estaban en el banquillo animándoles en los partidos. Y recordarán las tardes de lluvia y los días de verano jugando unos con otros. Y del día que se hicieron una brecha y sus hermanos fueron los primeros en atenderles. Pero no, no sabrán que pudieron tener más ropa, y más paga, y más viajes. Así que espero no tener que seguir leyendo y oyendo estupideces: ni somos ricos, que algunos habrá, ni tenemos desatendidos a nuestros hijos, que algunos habrá. Vamos, como habrá algunos ricos y que desatiendan a sus hijos sin ser familia numerosa. ¡Basta ya de tópicos!

A esos abuelos que hacen mágica la infancia de sus nietos

A esos abuelos que hacen mágica la infancia de sus nietos

A esos abuelos que llaman a tu móvil en cualquier momento del día para preguntar dónde estás con los niños y se presentan en dos minutos.

A esos abuelos que compran linternas y láseres para salir al jardín por la noche y enseñar las estrellas y constelaciones a sus nietos.

A esos abuelos que entran en Internet e indagan hasta encontrar el tren y las vías más resistentes del mundo.

A esos abuelos que siempre se tiran al suelo para jugar con sus nietos.

A esos abuelos que aún dan patadas a un balón, montan en bicicleta y dan raquetazos para acompañar en el juego a los niños.

A esos abuelos que compran atlas y libros sobre el sistema solar para enseñar dónde estamos y de dónde venimos.

A esos abuelos que enseñan a jugar a las cartas, al ajedrez o al dominó para entretener a los pequeños.

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A esos abuelos que desmontan coches, trenes y cualquier mecanismo con tal de intentar arreglar los juguetes.

A esos abuelos que cultivan manzanas, mandarinas, judías y lechugas para poder regar y recolectar con sus nietos.

A esos abuelos que vuelven de viaje siempre con algún artilugio típico de la zona.

A esos abuelos que cogen el coche y hacen 1000 kilómetros para ver a sus nietos porque tres semanas sin ellos les parecen demasiado tiempo separados.

A esos abuelos que son capaces de retener la atención de varios críos pequeños.

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A esos abuelos a los que todavía se les resiste cambiar un pañal.

A esos abuelos que siguen siendo niños, que por más que pasen los años tienen algo de Peter Pan dentro que hace que nunca hayan perdido la imaginación ni la creatividad. A esos abuelos inquietos que han rejuvenecido con sus nietos. A esos abuelos que hacen mágica la infancia de sus nietos. Gracias, papá.

¿Síndrome del nido vacío?

¿Síndrome del nido vacío?

No, mis hijos aún no han abandonado el domicilio familiar. Imagino que ya lo intuíais, son jóvenes para eso 😉 Que Gabriel sea capaz de subirse solo al coche y colocarse en su silla, o que abra la puerta de casa y salga al descansillo, no significa que vaya a independizarse, pero vamos, a este paso, no tardará mucho. Total, que me lío así que voy al meollo. Yo no estoy acostumbrada a esta nueva situación que estoy viviendo. Señores, llevo 6 años criando bebés; empezaba uno la guardería justo al cumplir dos años y yo paría al siguiente. Así soy yo de cuadriculada, dando a luz siempre en otoño de año par, lo que significa que, de haber seguido el ritmo, el cuarto churumbel estaría a punto de llegar al mundo. Pero no. Ojo, que mi madre aún me supera en esto, que mis tres hermanos nacieron un 23 de septiembre. Pero esto no viene a cuento.

Total, que aún estamos en la primera semana de cole y guardería, con horarios especiales y yo ya estoy flipada con dos o tres horas sin niños cada día. Y aunque todavía no me da tiempo a mucho más que hacer algunos recados pendientes, organizar la casa y hacer la comida, yo aún no doy crédito al simple hecho de estar en el supermercado sola, a poder contestar mails por la mañana, a ducharme sin testigos… Y esperad, que en octubre ya empiezan con el horario normal y eso va a ser la pera. Sí, voy a poder salir a correr pronto, después de dejarlos en el colegio, voy a trabajar las horas que me queden después de recoger y organizar la casa. Lo que significa que, después de varios años, ya no voy a quedarme currando hasta las dos de la madrugada, que voy a poder leer libros por las noches, ver algo la televisión; aunque no lo creáis, no veo nada desde «El tiempo entre costuras», que ya llovió. Vamos, voy a hacer lo que casi todo el mundo hace después de cenar y que yo llevo años sin experimentar. Y por supuesto, dormir un poco más. Que parece mentira que tenga tres niños pequeños que pernoctan más de 10 horas seguidas y yo este desaprovechando semejante lotería.

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Sí, hay vida más allá de los niños. Me cuesta hacerme a la idea pero me alegro de haber estado aquí al pie del cañón con este blog y todas las colaboraciones que han surgido gracias a él, aunque me costase muchas horas de sueño y me apeteciese abandonar. Porque ahora es mi trabajo. Me alegro de haber encontrado mi hueco como periodista a través de la red. Me alegra haber tomado la decisión hace más de un año de hacer deporte. Cuidar de los hijos y sacar adelante una casa es mucha tela, pero cuando los niños empiezan el cole hay que tener más cosas en las que centrarnos, no sólo en la casa. Y quien tenga su trabajo fuera, ¡olé! Pero si nuestro mundo eran los niños y el hogar, no queda otra que buscar más vida, que nos la merecemos. Así que ni nido vacío ni nada, a mirar el lado positivo de las cosas. Cuando me leáis, yo estaré en Barcelona en un evento en el que pienso aprender mucho para contaros por aquí. Esto no ha hecho más que empezar. ¿No os parece que nos merecemos nuestro tiempo?

Gastos antes de la llegada de un bebé

Gastos antes de la llegada de un bebé

Hace ya unos meses, dediqué un par de posts a los gastos que supone un hijo para una economía familiar. Las cifras variaban muchísimo dependiendo de muchos factores; desde la alimentación (lactancia materna/mixta/artificial) o el llevarles a guardería cuando son bebés, hasta el tipo de colegio cuando son más mayores. Lo cierto es que, ya antes de nacer, los hijos suponen una inversión de dinero. Yo nunca lo consideré un gasto directo por tener niños pero, pensándolo bien, y por poner un ejemplo, la elección de un piso de cuatro habitaciones cuando estaba embarazada de mi primer hijo, fue así porque la idea era tener familia numerosa. Si hubiésemos decidido no tener hijos, nos podríamos haber quedado viviendo de alquiler en el apartamento donde estábamos, con una sola habitación.

Por eso digo que los gastos, muchas veces, ya llegan antes de que nazcan los peques. No hay que volverse locas con este asunto, ni comprar por comprar, sólo cosas que sepáis que vais a usar con total seguridad, como un cambiador, un carrito, la sillita del coche… Y ojo, que eso, por ejemplo, ya es un dineral. Existe la opción de que os lo preste alguien que conozcáis, de comprar de segunda mano o de acudir a microcréditos, que es una opción que mucha gente baraja hoy en día. También hay que intentar, en la medida de lo posible, que os regalen cosas útiles y, si puede ser, que entre varios familiares y amigos junten el dinero para haceros un regalo de mayor coste económico. El caso es que toda ayuda es poca.

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En función de si quieres tener o no familia, la elección de una cama da para mucho (literas, camas nido, con cajones debajo…)

Y señores, que ya no es sólo la casa. Muchas de vosotras igual tuvisteis que adecuarla a la llegada de vuestros hijos con alguna reforma, que ya es un dinerillo importante. También el coche es otro de esos dilemas que surge cuando vas a ser madre. Si tienes un coche muy pequeño, o sin puertas traseras, o biplaza, o qué sé yo, el cambio se hace casi imprescindible. Y ya ni os cuento cuando das el salto a familia numerosa, en la mayoría de los coches del mercado no puedes llevar tres sillitas reglamentarias en la parte trasera. Yo me voy apañando con el mío pero no puede venir ningún adulto más. Así que, como veis, estos son algunos ejemplos de que los hijos ya suponen una serie de cambios y gastos antes, incluso, de nacer. Pero lo importante es priorizar y tomar las decisiones pensando a largo plazo. Para nosotros ha sido básico.

En el Parque de Atracciones de Madrid

En el Parque de Atracciones de Madrid

No soy yo muy dada a la queja, pero las cosas hay que decirlas, las buenas y las no tan buenas. No teníamos en mente ir al Parque de Atracciones de Madrid, más que nada porque creíamos que ir al zoo podía ser mejor plan dadas las edades de nuestros niños… hasta que vimos que estarían en el Parque los personajes de la Patrulla Canina (lo que no sabíamos es que al día siguiente, en el centro de Madrid, nos los íbamos a encontrar gratis 😉 ) Así que, blanco y en botella, porque imaginábamos que se morirían de la emoción. Eso sí, no os esperéis gran cosa, ni espectáculo ni baile; están Chase y Marshall para hacerse fotos con los niños pero… obviamente hay cola. Como en todo.

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Lo que es está claro es que les hizo ilusión.

Lo sé, nada nuevo bajo el sol pero, ¿realmente hay que hacer esperas de más de una hora? Y para mi sorpresa, y cabreo, todo hay que decirlo, parte de la culpa la tiene una modalidad de entrada que se llama Speedy Pass, que igual ya todas sabéis que existe pero yo no tenía ni idea, en la que pagas más dinero pero no esperas colas. Total, que allí te encuentras, esperando y viendo cómo más de la mitad de los sitios de las atracciones son para aquellos que han pagado más (lógico) mientras las colas en las que tú estás no parecen disminuir nunca. Y señores, esto es un sitio pensado para niños y gente joven en el que cada adulto paga más de 30 euros y cada niño de más de un metro, casi 25 euros. Es decir, una familia de cuatro se planta en más de 100 euros. Por supuesto, si vas una vez en la vida igual te compensa pagar ese plus y evitarte las colas pero.. ¿y si todo el mundo hace lo mismo?

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Mirad las caras de los niños tras casi una hora de cola.

Dicho esto, y reconociendo que me parece un planazo, creo que a partir de los 5 años es cuando más lo disfrutan. Alfonso mide 1,20 cm y pudo subirse en todas las atracciones de la zona infantil mientras que Rafa, que mide 1 metro, estaba más limitado y no pudo subirse en ningún tipo de coche (ni de choque ni de circuito) y en todo lo demás lo hizo acompañado. Aún así, subimos en el tren de Ticket y Toc, que es un poco montaña rusa, y el pobre pasó un mal rato mientras el mayor iba partido de la risa, así que os podéis hacer una idea de que un par de años es una diferencia importante para disfrutar poco o mucho del parque de Atracciones. Lo digo porque hay veces que nos apetece llevar a los niños a hacer algunos planes y luego nos damos cuenta de que era pronto. Así que compensa que vayan más creciditos.

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Sí, no son alucinaciones, son las mochilas (poco útiles pero muy monas) de la Patrulla

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Circuito de las Tortugas Ninja

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El Tiovivo es la atracción que nunca falla para los más pequeños

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Ese momento en que por fin nos subimos al tren.

En fin, que Alfonso lo pasó como los indios. Mi recomendación es que, si podéis, evitéis ciertas épocas y fechas y así tendréis menos posibilidades de encontrar mucho jaleo y evitaréis tantas colas porque, por mucho que nos moleste, me da que los parques temáticos van a seguir exprimiendo al máximo el tirón y no van a reducir la venta de entradas. ¿Habéis estado ya?

Situaciones estresantes de ser madre de familia numerosa

Situaciones estresantes de ser madre de familia numerosa

A mí me va la marcha y lo sabéis. Cada vez que alguien me mira con cara de agobio en determinadas situaciones, me río y pienso: coño, si yo viera esa imagen seguramente pondría el mismo careto. Porque al final, cada dos por tres, estoy metida en algunas coyunturas que, para qué negarlo, me generan cierto estrés. El día a día con tres niños seguidos tiene mucha historia. Una se organiza como buenamente puede pero sabe que hay citas ineludibles con el agotamiento.

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Caras como la que tengo ahí denotan cierto estrés 😉

Sudo la gota gorda si quiero llegar puntual a algún sitio en coche. Creo que si me quitaran el reloj sufriría un ataque de ansiedad, sería peor que si me cortasen la mano 😉 Que lo del automóvil tiene mucha tela. Primero ubico las bolsas con las cosas de los niños, después sitúo a Copito en el asiento del copiloto a contramarcha, luego pliego la sillita y la meto en el maletero, después subo a Rafa y le ato el cinturón y posteriormente hago lo propio con el mayor, aunque últimamente puede hacerlo solo pero tengo que revisar que el cinturón esté bien abrochado. Sólo al escribirlo, me he cansado. ¿Total? Cinco minutos sólo para el trance de subir al coche. Y espera, que si esa situación es para salir de casa, sólo sudo. Pero si es en la calle, y a éso sumas el típico coche que pretende esperar para aparcar en tu sitio, eso ya es el equivalente a correr 10 kilómetros. No puedo, esa sensación de presión con toda la parafernalia de subir a éstos en el coche, me supera 😉

Otra situación que me ocasiona cierto estrés, por no decir mucho, es la que vivo cada semana en los partidos de fútbol de Alfonso. Oye, y pensar que el año pasado era sencillísimo porque Gabriel solía dormir ricamente y era un bendito. Pero claro, esos días de gloria y paz llegaron a su fin hace ya un par de meses. Y ahora, no sólo tengo que controlar que el mediano no meta otro balón en el campo (porque claro, él también quiere jugar) sino que tengo que vigilar que el pequeño no entre en pleno juego y se lo lleven por delante. Porque a ver quién es la guapa que lo retiene sentado en la sillita si no es a base de ir dándole trozos de fruta, galletas y hasta un sándwich si hace falta. Pero no es plan de cebar a la criatura. Así que claro, el día que los astros se juntan y llevo sola a Alfonso a un partido, entro en modo zen y lo mismo cualquier día me baja la tensión y todo.

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Carreras con el suelo mojado en el lateral de la pista

Entrar en un supermercado es otra de ésas cosas apasionantes cosas que le pueden suceder a una madre de familia numerosa. A los típicos «¿podemos comprar éso, esto, aquello y lo de más allá?» en cada pasillo, se suman las carreras de un lado para otro por el supermercado y la lucha por llevar la dichosa cesta de ruedas. Obviamente, acaba cada uno con una cesta y luego hay que ser como Salomón: no le pongas una cosa más a uno que a otro porque se tenemos lío. Pues así, a bote pronto, éstas son algunas de las situaciones que más me estresan. Pero luego están las vacaciones de verano que, en general, acaban conmigo 😉 ¿Qué os genera más ansiedad de la maternidad?

Parecidos razonables… o inverosímiles

Parecidos razonables… o inverosímiles

Me divierte, y no sabéis de qué manera, lo de los parecidos. Sí, ésos que la gente saca a los bebés y niños, unos acertados y otros, cuando menos, sorprendentes. No me digáis que más de una vez no habéis soltado media carcajada al oír alguna comparativa digna de decir: ¿seguro que usted no necesita gafas? Luego están los que dan en el clavo, es decir, los que te dicen aquello que quieres oír porque tú estás convencida de que la criatura es un clon de la tía, el hermano o de ti 😉 Y oye, no existe persona que haga mejor análisis que las madres, que nadie ose llevarte la contraria 😉 Y si esa comparación te pilla al lado de tu señor marido le pones cara, levantando levemente las cejas, de «ya te lo dije».

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Arriba, servidora. Debajo, mi primogénito hace un par de veranos

Una de ésas frases que me desconcierta en esto de los parecidos es la de «se parece al abuelo». Que ojo, igual es que yo tengo poca imaginación (me cuesta ver hasta una ecografía) pero ¿quién demonios es capaz de sacar un parecido entre un bebé y un señor de más de 60 años? Y ya el colmo es cuando tienes un hijo de rasgos completamente opuestos a los tuyos, como nos ha pasado con Copito. A algunos hay que explicarles las leyes de Mendel y lo de los guisantitos. La gente se asoma al carrito, te mira, pone cara de circunstancia y se queda con las ganas de decirte «¿seguro que es tuyo?» para acabar con un «uy, pues qué distinto es». Pues hombre, es rubio y blanco pero el crío no tiene ningún rasgo especialmente sospechoso que indique que me lo han cambiado, por mucho que ya sea una broma típica en mi familia y que mi señor esposo acepta gustosamente. Y si me lo han cambiado, yo no lo devuelvo, oiga 😉

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Blanquito es un rato al lado de sus hermanos y sus progenitores, pero leñe, el crío se ve que es hijo nuestro 😉

Venga, y luego está lo de la familia política, bueno, lo de las féminas de la familia política (a ellos se la suele traer al pairo), que siempre dicen que la criatura es igual que el padre, o lo que es lo mismo, que su amado hijo, sobrino, nieto. Que no digo yo que no sea así en muchos casos, que a veces ves por ahí verdaderos calcos pero vamos a ver, las cosas son las que son. Y si mi mayor es mi miniclon masculino versión mejorada, pues hombre, no me quitéis ese mérito, que bastante me dolió el postparto 😉 Pero ojo, hay que estar prevenidas para lo que toque. Porque señoras, si para gustos los colores, para parecidos, otro tanto. Yo no hay cosa con la que más me divierta, y teniendo tres niños, os podéis imaginar la cantidad de parecidos razonables, o no, que les han sacado. ¿Os pasa lo mismo?

Yo no colecho

Yo no colecho

Hasta hace poco más de dos años, no sabía lo que era el colecho. Creo que, en el lenguaje ordinario, la gente se expresa de una forma más coloquial con frases como «el bebé duerme en nuestra cama» o «dormimos con el niño». Como ya sabréis, porque ahora sí que usa más este término en medios y blogs, es una práctica que consiste en que los bebés o niños pequeños duerman con el padre, la madre o ambos. Es habitual en algunas culturas y, como todo, tiene pros y contras. Yo no me voy a detener mucho en ello porque hay decenas de webs que enumeran estas cosas. Cada uno valora, en función de sus circunstancias personales, laborales o vitales, lo que le conviene o no. En mi casa, hemos compartido cama con los niños en casos puntuales, si han estado enfermos o se han desvelado alguna noche (sin ir más lejos, el pasado viernes con Gabriel, y me levanté como si me hubieran dado una paliza), pero nada más. ¿Por qué no compartimos cama con los peques?

1. No lo necesitamos: Por suerte para nosotros, nuestros peques han sido y son dormilones. Desde el primer día, los he acostado en su cuna (los primeros meses compartiendo habitación) y han dormido bien en ella. Como cualquier recién nacido, han hecho sus tomas nocturnas pero, poco a poco, cada vez han ido durmiendo más y más horas hasta que, en torno a los cuatros meses, los tres dormían ya casi todas las noches más de 10 horas seguidas. Por tanto, si todos descansábamos, ¿para qué cambiar? Comprendo que, por falta de sueño y si los niños se despiertan mucho, no apetezca levantarse o ir a otra habitación varias veces.

2.Es incómodo: Sé que hay gente a la que no le importa compartir cama con los peques pero yo no puedo. Es más, sólo empecé a descansar cuando los cambiamos a otra habitación. La explicación es tan sencilla como que tienes activos los mecanismos de alarma. Es decir, que aunque no se despertasen, en cuanto se movían en su cuna u oía cualquier ruido… yo ya me despertaba. Y al final, cada noche podían ser varias veces, mientras que el niño no se despertaba ninguna. Por no hablar del miedo a aplastares cuando son pequeños o de que te aplasten ellos cuando no son tan bebés; vamos, es que podríamos acabar lisiados compartiendo cama con cualquiera de nuestros hijos. Sé que lo que se mueven los míos es excesivo, pero cierto es que muchos de los que practican el colecho confiesan que cómodo, lo que se dice cómodo, no es. Es más, yo duermo mejor incluso cuando no está mi marido. Cualquier día pongo dos camas juntas en lugar de matrimonial 😉

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Las que me seguís por Instagram ya lo sabéis. Esta es una escena habitual en mi casa. Maridín les lee un cuento y se queda con ellos hasta que se duermen, cada uno en su sitio y… un rato después, Rafa en la cama de Alfonso y Alfonso en el suelo… ¡Decenas de posiciones posibles!

3. Recomendación de la Asociación Española de Pediatría: Según la AEP, «la forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres. Existe evidencia científica de que esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%». A ver, que yo esto lo desconocía cuando nacieron los mayores y muchas veces, hay cosas que no son posibles. Quiero decir que la AEP recomienda lactancia materna exclusiva los seis primeros meses y yo no pude y tampoco pasa nada, como no creo que pase nada por dormir con un bebé de forma segura. Pero está bien tenerlo en cuenta.

4. Tiempo para la pareja, hobbys o descanso: que sí, que aquí me van a decir muchas que hay vida carnal más allá de la cama pero… ¡tengo tres hijos! Y siempre estoy pegada, por lo menos, a uno (salvo cuando duermen), así que a partir de las nueve de la noche (conluido el bucle baños-cenas) es nuestro rato de charla diaria, de salir a correr si me apetece, de tener una cena tranquila… Y con sinceridad, con el ritmo diario que tenemos, agradezco tener un rato al día para nosotros o para mí sola.

En fin, que en esta casa cada uno tiene su espacio aunque, para mi hijo Alfonso, cualquier espacio sea apropiado para dormir, sea el suelo o el trasero de su hermano. Creo sinceramente que el descanso es una cuestión de salud, las noches sin dormir durante meses y más meses pasan factura a los adultos y, por tanto, a muchas facetas de su vida. De manera que creo que es importante que cada familia encuentre la manera de descansar el mayor tiempo posible, de la forma que sea. También es fundamental para los niños, sobre todo cuando ya tienen que ir al colegio. No hace falta decir que hay numerosos estudios que demuestran la importancia de un buen descanso en el cerebro de los niños. ¿Compartís cama con los niños?, ¿por necesidad o porque dormís bien así?

Comer de escándalo con estas vistas… y más planes en Cabrales

Comer de escándalo con estas vistas… y más planes en Cabrales

Si tuviera que hacer un único post sobre todos los planes que hemos hecho este puente en el concejo de Cabrales, creo que no terminaría nunca. Así que de he decidido dividir las recomendaciones en, por lo menos, dos posts. Además, tengo muchísimas fotos que enseñaros; os adelanto que, en directo, los sitios son infinitamente más bonitos aunque creo que con las imágenes os podéis hacer una idea de los enclaves que visitamos, a cual más espectacular. Cabrales es el concejo con la orografía más accidentada de Asturias; es más, la mitad de su territorio es parte del Macizo Central de los Picos de Europa, con elevaciones superiores a los 2.000 metros, donde destaca el Naranjo de Bulnes (Picu Uriellu, en asturiano), con 2519 metros y caídas verticales de más de 600 metros. Un espectáculo para los ojos.

Vamos por partes. Nosotros nos alojamos en un apartamento en Arenas de Cabrales, una villa que se considera una de las puertas principales a los Picos de Europa. Es un pueblo de algo menos de 1000 habitantes pero que cuenta con camping, hoteles, restaurantes, tiendas… así que es un lugar muy frecuentado por los turistas. Y aunque allí cenamos en un par de sidrerías que estaban estupendas, mi recomendación para comer está a 10 kilómetros, en el pueblo de Trescares. Nosotros íbamos mucho de pequeños porque mi padre fue pescador de río toda la vida, y ya sabéis que los pescadores conocen bien la zona a la que van y saben dónde se come de maravilla.

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Restaurante Casa Pancho, de toda la vida.

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Aparte de comedor, tienen esta galería en la que hay estas increíbles vistas

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Una de las especialidades; hacía más de 20 años que no volvía a probarlas…

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Patatas rellenas. De verdad, un escándalo.

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De vuelta a Arenas de Cabrales

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Tiendas con encanto

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Mi asturianín escanciando sidra.

Uno de los lugares que podéis visitar en el mismo pueblo, en Arenas, es la Cueva Exposición Queso de Cabrales. En la primera parte de la visita, ponen un vídeo dentro de una cabaña de madera en el que explican todo el proceso de elaboración del mundialmente famoso Queso de Cabrales. Incluso, para los que no nos gustan los quesos fuertes como a servidora, merece la pena. Después de ver el vídeo, ponen unas muestras de crema y queso, para después entrar en la cueva, donde una persona se encarga de hacer una pequeña visita contando más detalles. Lo bonito, sin duda, es el enclave. Yo recomiendo llevar mochila portabebés.

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Como veis, el enclave es muy bonito, a orillas del mismo río Cares. Alucinante el color, ¿verdad? ¡Pues preparaos para los siguientes posts!

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Degustación de queso Cabrales.

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Acceso a la cueva, es una visita breve y hay partes en las que hay que agacharse un poquito. Recomiendo evitar la sillita. Gabriel se pasó el rato dormido en la mochilita.

Como veis, nos cundió mucho el día en la zona. Pero vamos, es sólo el principio, aún os tengo que enseñar más lugares, uno de ellos espectacular y recóndito… vamos, que no se puede acceder en coche, no digo más. Pero lo dejo ya para la próxima semana, que esta es muy cortita y viene también con nuevo sorteo.