Sí, yo he sido muy clásica a la hora de hacer regalos a los bebés ajenos, no he querido arriesgar mucho. Eso sí, después de tener mi primer hijo, aposté más por lo práctico que por lo bonito, aunque ambas cosas pueden ir de la mano. En cualquier caso, el post de hoy no es nada convencional. Pero si alguien quiere ser muy original y regalar cosas con las que casi nadie obsequia, en este post puede encontrar algunas ideas. He indagado por la red y esto es lo más llamativo que he encontrado como posibles regalos cuando nace un niño:
Regalar una estrella
¿Cómo os quedáis? Yo tampoco lo sabía, ni me lo imaginaba. Y desde luego, diría que no hay nada como regalar una estrella, es más que original, y ya si nos ponemos, eterno también. Si os estáis preguntando cuánto vale una estrella, pues la verdad que tampoco me parece una locura: el Registro Internacional de Estrellas oferta varios tipos de paquetes a elegir desde 73€. Todos los paquetes contienen un certificado de la estrella (firmado y sellado) impreso en un papel de alta calidad, un mapa estelar, un CD para encontrar la estrella y un colgante o un llavero. Vamos, que si te da por regalar una estrella, no solo das un papel que certifica que tal estrella lleva tu nombre sino que das varias cosas materiales, así parece más regalo. Desde luego, regalar una estrella no se puede decir que no es un regalo muy exclusivo.
Regalar una canción
Aquí ya hay que darle un poco más al coco porque tienes la opción de elegir género musical, letra, decidir si quieres que cuente una historia, o bueno, si eres poco creativo, como yo, pues dejas que te lo elijan todo. Y como en el caso anterior, también los precios varían. He visto que se puede personalizar una canción desde 39 euros, pero obviamente hay un abanico muy amplio y hay unas cuantas empresas que lo hacen. Suelen enviarte fragmentos para que vayas escuchando cómo va el proceso y puedas decir si te gusta o no, si harías cambios, lo que vaya surgiendo.
Regalar recuerdos: un periódico, una cápsula del tiempo…
Como veis, cuando se trata de regalos peculiares y originales, muchas veces hablamos más de recuerdos. No son tanto para que disfrute o utilice el bebé, sino que se trata más bien de cosas que usarán los padres pero que quedarán un poco como reminiscencia para cuando el niño crezca. Algunos de ellos no te llevarán mucho tiempo, como es el caso de regalar un periódico, en el que sólo suelen requerir el envío de unas fotos y unos datos. Su precio varía pero te los hacen desde 36 euros. Luego está la opción de regalar unas cajas de recuerdos o las conocidas cápsulas del tiempo, con las que harás trabajar un poco a los padres, ya que suelen llevar álbumes que completar, pero bueno, tampoco es una cosa excesiva. De hecho, Gabriel la tiene.
Definitivamente, no se puede decir que no existan cosas originales para regalar, unas más que otras, desde luego, ¿no os parece?
He escrito en alguna ocasión sobre la elección de carritos y sillitas de paseo para bebés y niños pequeños. Siempre he intentado dar una opinión real de las experiencias que yo tuve, que fueron muy buenas, y de las ventajas o desventajas de aquellos productos o marcas que usamos. Y lo hice desde el punto de vista de la funcionalidad, porque evidentemente es lo más importante, junto a la comodidad para el bebé y para los padres y junto a la durabilidad, porque en el caso de aquellos que teníamos claro que queríamos más de un hijo, es un factor importante a tener en cuenta. La verdad es que al final se juntan muchos factores a la hora de elegir el coche y silla de paseo: tipo de manillar, de plegado, la maniobrabilidad, el peso, si viajaremos o no con ella habitualmente… lo dicho, un montón de cosas a las que hay que sumar la estética.
Pues sí, para mí la estética tenía cierta relevancia, porque en esto también hay muchísima oferta y se ven modelos de todo tipo y colores muy variados. Yo tenía claro que quería un modelo relativamente clásico, pero sin irme a los carricoches antiguos, los veo con poca frecuencia y entiendo que se debe a que ocupan mucho espacio. La estética del carricoche en el que íbamos de bebés no me encajaba. Pero no quería irme a otros modelos modernos, en el que el chasis tiene una única «pata» como las sillas de oficina de ruedas, los veo un poco siderales.
Este era un poco el estilo de carrito que buscaba.
Por otro lado está el tema del color, para bebés recién nacidos dicen que es mejor evitar los colores chillones, pero no sé qué hay de cierto en ello. La verdad es que no me gustan según qué tonalidades para los bebés en general, ni para la ropa ni para la decoración de la habitación ni para el carrito. Pero tampoco quería tonos claros por la faena de que que hay que lavar con frecuencia y se ensucian a veces con mirarlos. Vamos, que en nuestro primer carrito opté por el azul marino, que es bastante sufrido y tengo que decir que fue una elección acertada. Cierto es que para Gabriel, por aquello de cambiar, compré una capota en azul celeste. Y sí, he tenido que lavarla mucho más que la azul marina. ¿Tuvisteis en cuenta la estética?
Reconozco que no es fácil hablar de este tema. No sé siquiera si el instinto maternal existe como tal, porque realmente hay muchas mujeres que deciden no ser madres, por lo que entiendo no es algo innato en la hembra humana. Sí es cierto que muchas mujeres reconocen sentir a cierta edad que aumenta su deseo de ser madre, así que entiendo que de alguna manera interviene la biología en esto. Imagino que es una mezcla en la que interviene también la sociedad en la que vivimos en la que se entiende como algo normal y natural ser madre a partir de una edad determinada en función de la cultura. No se es madre a la misma edad aquí que en otros países.
Creo que la ciencia aún no es capaz de explicar muchas cosas sobre el llamado instinto maternal, por tanto, pocas dudas puedo despejar sobre esto. Lo que sí sé es que yo, desde pequeña, sentía mucho interés por los bebés y tenía claro que quería tener varios llegado el momento así que ahora viene la pregunta del millón: ¿por qué unas decidimos que queremos seguir reproduciéndonos y otras no quieren una vez que han tenido ese anhelo cumplido?. ¿Desaparece ese instinto en unas mujeres y en otras no?, ¿por qué algunas lo tenemos desde pequeñas, otras nunca lo tienen y a otras les surge de repente? Pues sí, es complicado dar respuesta.
Muchas preguntas y muchos factores
Es cierto que muchas nos vemos influenciadas por nuestras experiencias pasadas; es lógico que, quienes vengamos de familias numerosas y tengamos un buen recuerdo de aquello, estemos más predispuestas a buscar lo mismo para nuestros hijos y sintamos que nuestra familia está incompleta con un solo descendiente. Al igual que, si has sido hija única y sentiste que te faltó un hermano, también sientas o tengas la necesidad de tener más de un hijo, quizás no tanto por ti sino por ellos. Quizás estabas encantada siendo hija única y no te planteas otra opción como madre, o vienes de familia numerosa y acabaste hasta el gorro de tus hermanos, por lo que no quieres repetir. Sí, las experiencias pasadas cuentan. Pero, ¿y qué más?
¿Y la edad?, ¿tener un hijo siendo joven hace que tengas más ganas de repetir? Pues quizás la edad sea un factor clave para que ese instinto maternal desaparezca, a ver si el próximo cumpleaños paso de los 34 a los 40 y aceleramos el proceso 😉 Entiendo que el componente biológico tiene mucho que decir. Igual que el cuerpo no está preparado para parir a los 15 años, no lo está a los 50. De ahí que, probablemente, no nos apetezca ser madres a los 18 pero tampoco cuando nos acercamos a los 50, aunque algunas lo hayan sido a esas edades. Hablo de lo habitual, que no significa que sea anómalo.
Y luego está el factor económico, que es por el que muchas mujeres admiten no volver a ser madres y minan ese instinto para que desaparezca hasta que la biología haga su papel. Es el componente que contradice a la mente y al cuerpo, porque la mujer quiere ser madre nuevamente pero se ha dicho que no puede ser y punto. Y lo admite pero ese instinto solo desaparece con los años. Por supuesto, repetir o no repetir en esto de la maternidad también depende de la pareja, de la proyección profesional que tengamos, de la experiencia con un primer hijo… Y a vosotras, ¿se os esfumó el instinto por alguna razón o simplemente pasó?
La pasada semana estuve en Madrid en el Salón de Puericultura, donde las marcas presentan sus propuestas y novedades a personas y negocios del sector. Me hubiera gustado ir con más tiempo y parar en cada uno de los stands, aunque creo que para eso sería necesario meterse allí un fin de semana completo en lugar de hacerlo solo una mañana. Aún así, tuve tiempo para conocer algunas novedades de marcas muy conocidas para este año así que os pongo aquí algunas de las que más me gustaron:
Capazo y sillita de paseo plegable
Hasta ahora, todo lo que yo había visto y utilizado era el famoso trío (capazo-huevito-sillita), normalmente compuesto por dos piezas (chasis más lo mencionado) en el que podías prescindir del huevito. Y después, en mucho casos, todos los padres nos comprábamos una segunda silla de paseo, de las que solo son una pieza y tienen un plegado tipo paraguas. Pues dentro de un mes, la marca Bebécar saca al mercado el primer trío cuya silla de paseo se pliega como nos gusta a todos, fácilmente, que cabe en cualquier maletero y de una sola pieza. Es decir, que ya no hace falta una segunda compra.
Cinturón de sujeción para las embarazadas durante el sueño
Sí, habéis leído bien, yo también me quedé alucinada. Dream Belt de Babymoov es el primer cinturón que existe para poder dormir mejor con la tripa de embarazada. Se compone de una parte central elástica que sujeta el vientre, y de dos bolsillos de espuma para rellenar el hueco entre la pelvis y el colchón. Obviamente, no lo he probado pero al estar acolchado, tengo la sensación de que evita que duermas cual péndulo 😉
Nuevos diseños
Si hay una tienda online que me guste por todas las cosas bonitas que tiene es Tutete. Además, tengo debilidad por la empresaria que está detrás de todo esto, Teresa Olivares, quien tiene a su cargo más de 20 empleados y casi todas mujeres. En su stand en la feria, ya pudimos ver los nuevos diseños de algunos de sus productos para esta temporada y, una vez más, son preciosos.
En el stand de Infobebé ya pudimos ver las famosísimas hamacas BabyBjorn en nuevos colores y tejidos. Y desde luego, me encantó probar la comodidad que sienten los bebés al estar sobre la hamaca 😉
Multiusos
Y nada como poder darle varios usos a las cosas, desde las cunas-cambiadores que luego se convierten en camas y escritorios de la marca Trama que os enseñé en Stories ese día como elementos de seguridad infantil que tienen más utilidades. Desde barreras de babyDan que puedes convertir en parquecitos hasta cunas super amplias que se usan también como corralitos. A Alfonso y Rafa les hubiera encantado porque siempre se han quedado a gusto jugando dentro de la cuna mientras yo hacía cosas por casa o me duchaba.
Como os podéis imaginar, si llego a estar allí varios días, la lista de cosas sería interminable pero esto es todo lo que puedo enseñar y que más me gustó.
No sé si ya habéis visto este tipo de sillas para llevar al bebé en la bici, aún no es frecuente que las encontremos en España. De hecho, la primera vez que vi una sillita en la parte delantera de la bici fue hace algo menos de un año y aluciné; primero, porque me encantó, y segundo, porque pensé que los peques tenían que disfrutar con las vistas. Ahora soy yo la que la he probado la Thule Ride Along Mini con Gabriel y es genial, la gente nos va mirando por la calle y hasta me han parado para preguntar. Eso sí, os cuento que hay ciertas diferencias entre ésta y el modelo que va en la parte de detrás, que también he probado. La principal es el peso que soportan, la delantera se puede usar hasta 15 kilos mientras la trasera soporta 22 kilos. Vamos, que en la silla que va en el manillar puedo llevar al rubito y en la trasera podría llevar al pequeño y también al mediano, que en otoño cumplirá 4 años.
También os diría que para tomar la decisión tengáis en cuenta cuánto tiempo soléis usar la bici y por dónde. Yo elegiría la silla que va en la parte trasera si vais por zona de montaña y si pasáis mucho tiempo subidos en bicicleta, y elegiría la delantera para pasear tranquilamente por ciudad si lo hacéis de vez en cuando. El peso del niño y esto que os acabo de comentar son los dos factores que debéis tener en cuenta para vuestra elección. En cualquier caso, como la sillita que no es todavía muy conocida es la delantera, os cuento que es segura, tiene arnés acolchado ajustable de 5 puntos de sujeción y reposapiés y correas para los pies regulables con una mano. Además, los asientos son universales para todos los modelos de bici, viene con una llave para evitar robos y tiene una barra de seguridad delantera anti-choques. ¡Podéis ver el vídeo!
Hace tiempo que no escribo en el blog sobre embarazos ni recién nacidos; es curioso cómo van cambiando los temas, las historias, los productos, la ropa, todo… en función de la edad de los hijos. A veces me preguntáis qué regalar a una embarazada, qué comprar o no cuando vas a ser mamá y, aunque he escrito sobre ello en alguna ocasión, hoy os enseño una idea que yo tuve la oportunidad de probar hace año y medio, es decir, justo antes y después de nacer Gabriel. Os lo cuento ahora porque, desde entonces, las cajitas de TuBebebox han cambiado y traen cosas nuevas. Me parecen una genial opción para regalar a futuras o recientes mamás si queréis ser originales o para regalaros a vosotras mismas para poder probar productos y así valorar lo que es más necesario.
Star is Born para embarazadas: La box tiene un coste de 59 € cuando el valor de lo que trae es de 200 euros, así como lo oís… Para los calores terribles, un abanico de Abani&Co, una marca española con unos diseños muy monos; un libro sobre el embarazo y el bebé; un descuento en los centros Ecox 4D para una ecografía; un llamador de ángeles de Maminébaba; servicio de pediatría online de MySalus; el saquito de Aden&Anais; un pack de jabón, gel y champú de Mammababy; un chupete Tigex, que se adapta perfectamente a la boca de tu bebé y un body de algodón orgánico de Verbaudet.
Happy Baby: Una canastilla divertida, con cosas bonitas y útiles; es una edición limitada en la que no hay muestras, todo lo que incluye son productos en su tamaño real: un collar mordedor de Mamibb que ayuda a calmar el dichoso dolor de dientes de los más pequeños, crema hidratante de Crea-M, sonajero Hape, que cuida de la seguridad como pocas marcas lo hacen; un chupete Kidsme que brilla en la oscuridad; un chupetero de Maminébaba; muselina con mensaje de Mi Muselina; el famoso biberón sueco Twistshake, con el que estoy encantada de la vida; el patito de Olmitos, un clásico que siempre está presente en los baños de los niños, un peluche de Imaginarium, un body, que tanta falta hacen, de Verbaudet…
Canastilla Bebés Mayores: pensada para esos bebés que ya están cerca de cumplir un añito, un regalo perfecto para esa celebración o para probar nuevas marcas. Como es la etapa de JUEGO por excelencia del bebé, la box incluye unos animalitos de Hape, una marca ideada por pedagogos y realizada con materiales, de excelente calidad y con formas orgánicas, más seguras y confiables. También incluye una crema y un gel de la marca Babe, un biberón Tigex, el vaso Sippy Cup de Boon, que ayudarán al bebé a aprender a beber, los baberos multiactividad de Maminébaba, un mordedor de madera, que le ayudará a calmar el dolor de dientes y los stoppers de Olmitos, que son perfectos para la seguridad ya que evita el cierre de las puertas.
Bueno, pues esto es todo, yo pude probar estas cajas el año pasado y fueron geniales, la verdad es que usé todos los productos y me vino genial para conocer algunas marcas de las que no sabía su existencia. ¡Buen fin de semana!
Hoy os enseño uno de esos proyectos que me ha fascinado, no se pueden hacer cosas más bonitas. Marta Ullod está detrás de My Sweet Julia, una empresa joven y dedicada a la confección de artículos para bebés, con algunos complementos para su primera puesta como baberos, culottes, chupeteros, mantas, toallas, neceseres… así como detalles para decorar la habitación de los peques, como banderolas, guirnaldas, cojines nube… Todos los artículos se confeccionan totalmente a mano con telas 100% algodón, adecuadas a la suave piel del bebé.
Hay un montón de telas preciosas para elegir
Marta comenzó este proyecto a raíz de un hobby que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en algo más. Su afición por el patchwork, las labores y el mundo del «handmade» le animaron a crear esta pequeña gran empresa. Y como una imagen vale más que mil palabras, os enseño algunas de las cosas que hace. Decir que son bonitas es quedarse corta, y os digo que lo hace con mucho cariño, no hay más que ver la presentación con la que envía los productos para saber que se hace con delicadeza y con un cuidado especial.
Coronas cumpleaños
Espero que os haya gustado. Con este proyecto tan bonito, os deseo ¡buen fin de semana!
Visto lo visto, ya puedo decir que en mi casa ha habido de todo. He tenido un hijo que en sus inicios hablaba algo parecido al chino y que luego siguió un ritmo normal de aprendizaje en cuanto al idioma materno. Después llegó Rafa para demostrarme que que se puede ser un bebé y hablar como un paisano, con un vocabulario amplio y selecto que lo mismo incluía un «por cierto» que un «venga tío» a los 20 meses.Y ahora tengo un pequeño de 17 meses que no se esmera lo más mínimo en soltar prenda. Que sí, que lleva ya unos meses parloteando algo pero no dice ni una sola palabra inteligible en nuestro idioma, más allá de papá o mamá. Eso sí, el condenado lo entiendo todo. Pero hablar español, nada, que cuando quiere algo, te coge de la mano y te lleva al lugar del delito o de las galletas. Veréis que igual es de los que no dicen bien la r y menudo nombrecito tiene 😉
Os voy a decir una cosa, es algo que no me preocupa nada por el momento. Al igual que para andar, cada uno tiene su ritmo y no me inquieta que esté cerrado en banda con esto de comunicarse en castellano porque, por el momento, se hace entender a través de gestos, y además es muy teatrero. Pero ya pensando en niños más mayores, como Alfonso, hay dos cosas fundamentales para que hablen y escriban bien en el futuro, que uno se encuentra cada falta de ortografía por ahí, que duele todo 😉 Una es leer y que les leamos, tanto para escribir como para hablar correctamente; el otro día sorprendí a Alfonso leyendo un periódico con 5 años (los deportes, eso sí) y hasta me emocioné.
Y segundo, y eso ya para los mayores de 6 años, creo que es muy positivo tener el diccionario siempre a mano. Lo reconozco, he vivido media vida, desde que tengo uso de razón, pegada a un diccionario o a varios, porque el de latín me dio mucho juego, y el de inglés otro tanto de lo mismo. Pero del que nunca me separé fue del de español, no olvidaré lo que pesaba el condenado en la mochila día sí, día también. Creo que usarlo a menudo me vino muy bien a la hora de tener recursos para escribir, sobre todo de cara a encontrar sinónimos. El juego de Tabú también fue un clásico 😉
Hoy en día, mis hijos aún no están en contacto con el mundo online pero, cuando les toque, se librarán del diccionario de papel de cientos de hojas y buscarán a través de la red, como hago yo todos los días. Para mí, es una herramienta fundamental en el cole y en trabajos como el mío. Yo, por ejemplo, uso Woxikon, que lo mismo me busca un sinónimo cuando estoy espesa que me encuentra palabras que rimen entre sí, que traduce en 13 idiomas, que conjuga verbos. Vamos, un poco de todo. Para mí, el haber usado tanto el diccionario de niña, ha compensado un poco el hecho de leer poco cuando he sido más mayor, que es otro de los pilares fundamentales a la hora de escribir y hablar bien. En fin, por ahora, a los niños les dejo tranquilos que son pequeños. Pero vamos, que enseguida les encasqueto un diccionario. De momento, leemos con los mayores y le hablamos mucho al pequeño, a ver si se lanza y se esmera un poco. ¿Cómo lo llevaron vuestros hijos?, ¿hacéis algo para que hablen bien los mayores?
No creí que, tras cinco años de maternidad, iba a descubrir uno de los mejores inventos que he probado en productos de puericultura. Aún teniendo ya el pequeño de mis hijos 17 meses, es decir, que ya casi no tengo un bebé, resulta que ahora mismo, nuestra nueva adquisición es la que más usan mis hijos en casa. Y digo hijos en plural porque aquí hay guerra por usar el Doomoo Nid de Babymoov. No podría deciros una sola palabra para explicar qué es porque hace las funciones de hamaca o tumbona y de puf, por lo que sirve para un recién nacido y para niños de hasta 30 kilos, es decir, hasta los 7 u 8 años tranquilamente. Y para muestra, un botón, en este caso, varios.
Como es obvio, no es para que pase la noche pero sí para quedarse frito y después pasarle a la cuna.
Estamos encantados con el invento, aunque genera alguna disputa entre los mayores 😉 pero bueno, en esta casa la ley es la que es, la del más rápido y la de «el que se fue a Sevilla, perdió su silla». Gabriel se echa su siesta ricamente y sin competencia alguna cuando sus hermanos están en el cole; Rafa suele utilizar el Doomoo para tomar su bibe y Alfonso se tumba allí para leer. Vamos, que no podemos darle más uso. Confieso que yo quise saber lo que era, porque ya solo con apoyar la mano pensé que era la pera. Así que, senté mi trasero en el suelo, porque lógicamente no tiene tamaño para el tronco y cabeza de un adulto, y apoyé la espalda sobre él. En la gloria, señores, en la gloria me quedé. Es que claro, tiene un relleno de micro perlas que hace que se adapte perfectamente al cuerpo.
Probando
Estampados. Nosotros elegimos el liso en tono marrón para que hiciese juego con los sofás.
Pesa sólo tres kilos aunque no es un producto que se guarde con facilidad porque no se pliega ni nada, pero bueno, como la idea es usarlo tantos años, pues para mí no es algo relevante. Vamos, yo no tengo pensado sacarlo de nuestro salón de aquí a 6 años. Se limpia fácilmente; la funda lateral puede frotarse con un paño húmedo y el tejido de la parte superior se mete en la lavadora desabrochando una simple cremallera. Al final, esta parte es la que se mancha más. De todas formas, viene con dos fundas, una con arnés de seguridad para los bebés pequeños, y otra lisa, sin nada, para los bebés y niños que no necesitan sujeción. En fin, que ha sido todo un descubrimiento, me parece un inventazo increíble y estoy encantada de que lo puedan usar los tres.
Si os digo Samiboo, es probable que a la mayoría de vosotras no os suene de nada. Pero ya os adelanto que no va a dejaros indiferente esta empresa familiar polaca que llega a España. En breve, habrá web en español, mientras tanto hay que conformarse con echar un ojo a su web en polaco. Todo lo que hacen se elabora de forma artesanal en Polonia, y la estampación en las telas se hace por impresión digital, un sistema de alta calidad, además de que las tintas son ecológicas y no tienen olor. Todos los tejidos utilizados para la confección de estos artículos poseen el certificado Oeko-Tex standard 100 clase I y también Garantía de Seguridad para el Bebé.
A mí me han gustado muchísimo sus productos, no sólo por su diseño, que es una monada, sino también por su funcionalidad. No vais a encontrar los clásicos productos que tienen una única utilidad, sino que muchos de sus artículos sirven para más de una cosa. Por ejemplo, una manta picnic (de algodón y tejido impermeable) que sirve para usar tanto en el jardín como como en la playa, también en casa como manta de juegos (que es ahora el uso que le estamos dando hasta que empiece el buen tiempo).. La manta tiene bolsillos para guardar cosas si estamos en la arena, o se le pueden incluir cojines para que los niños estén más cómodos.
Con la manta picnic que usamos como manta de juego
A algo que estoy dando muchísimo uso estos días fríos y que además me parece un inventazo, es el manguito que se coloca en el manillar del carrito y sirve para meter las manos y no tener frío (además de que es super suave); además, tiene bolsillo para meter las llaves o alguna otra cosa que necesitemos para salir de paseo. Las toallas y las muselinas son una maravilla para el tacto porque está hechas 100% bambú, que es un tejido antibacterial.
Manguitos para el frío con bolsillo, el interior es muy suave.
Enamorada de sus sacos
Como veis, tienen estampados preciosos y gran variedad, muy coloridos o de tonos neutros, con unos dibujos super originales… Y los productos son de calidad. ¿Qué os parece?
Hace ya mucho tiempo os contaba algunas de las cosas que tuvimos en cuenta a la hora de comprar la sillita de bebé hace más de 5 años. En nuestro caso optamos al principio por la compra de un carrito (capazo convertible en silla), al que dimos y seguimos dando mucho uso. Después, cuando Alfonso tenía ya unos 8 meses y dándonos cuenta de que el carrito ocupaba mucho espacio para viajar e ir en coche, decidimos comprar una silla de paseo ligera tipo paraguas, de las que se pliegan en una sola pieza. En aquel momento lo único que miré fue que ocupase poco espacio una vez plegada y que fuera resistente pero ligera; reconozco que pasé por alto otros detalles que, si es una silla a la que pensáis dar mucho uso, también conviene tener el cuenta y que yo, desde luego, ahora miraría más detenidamente.
Por ejemplo, un detalle al que yo no di importancia porque era nuestra segunda silla y se supone que íbamos a usarla poco, es el de que el asiento se recline del todo y que el reposapiés pueda regularse, porque lo mismo usas las silla cuando el crío tiene 6 meses (aunque muchas ya están pensadas desde recién nacidos) que cuando el niño tiene tres años. Lo del asiento es frecuente en muchas marcas pero lo de los reposapiés no lo encuentras con facilidad; de hecho, la marca que lo tiene en sus modelos de sillita es Inglesina. El último modelo que han sacado al mercado, la sillita Zippy Light, me ha fascinado al ver cómo se pliega; se abre y cierra con una sola mano y se mantiene en vertical cuando la doblas, ¡la cantidad de suelos sucios en restaurantes que me hubiera ahorrado con este sistema!
Esto de plegar la silla con una mano me parece increíble
Si la silla de paseo ligera es para usar habitualmente, yo también tendría en cuenta que tuviese el manillar corrido, que facilita el poder empujarla con una sola mano. La barra delantera también viene bien cuando los niños aún no caminan y si la capota se extiende, mucho mejor. Si además la silla tiene amortiguación, lo agradeceréis también cuando el peque ya no sea un bebé, porque ya os digo yo y ya lo sabéis muchas, que si cuando empiezan a caminar no tienen ganas de silla, según van creciendo, se vuelven más comodones y la piden a todas horas. La verdad que la Zippy Light me ha encantado como silla de paseo ligera por todo esos detalles. Como veis, a mí se me pasaron por alto unas cuantas cosas al elegir la sillita, en parte porque ya teníamos la del capazo, pero con la experiencia he aprendido. ¿Qué os parecen estos detalles?, ¿los tenéis en cuenta?
Un día tienes un churumbel y, no digo yo que la cosa no haga tambalear tu vida, pero oye, la criatura come, evacúa, duerme, ríe, gatea… y tú vives medianamente tranquila. Como buena primeriza, estás deseando que eche a andar, porque realmente crees que así será más independiente. Y es que no sabes que ahí empieza la juerga, la de verdad. Ríete tú de las noches en vela. Ahora preocúpate de que no se suba al mueble, de que no salte a la carretera… que si el gateo ya le dio libertad de movimiento, lo de andar ya es la bomba, ¡emancipación total! Y aún así, tu vida transcurre dignamente.
Llega tu segundo hijo y crees que aquello va ser abrumador. Pero no, el bebé duerme, come, evacúa, ríe y gatea… y la cosa sigue su curso dignamente. Ya no tienes prisa porque el bebé eche a andar, que no eres primeriza y todo es un poco menos emocionante. Y crees que lo de ser «bimadre» es relativamente sencillo, que no es para tanto. Hasta que el segundo decide que sí, que camina. Y ahí empieza la parranda, el jolgorio, la farra… por decirlo de forma bonita. No me digáis porqué, el vástago mayor ve en ese momento que su hermanito, el bebé, ya no lo es tanto, que ya está en igualdad de condiciones y que eso de tener que aguantar que te lo cojan todo como antes ya no vale. ¡Que comienza la guerra! Y ahí es cuando dices: ostras, pues va ser que tener dos niños es un poco agotador.
Y enseguida, te quedas embarazada del tercero. Y como eres muy optimista, pues ni se te pasa por la cabeza el momento «primeros pasos». De hecho, no quieres que llegue. Pero claro, todo vuelve. Y ese bebé tan mono que ríe, evacúa, duerme, come y gatea, decide empezar a caminar. Y entonces sabes que de verdad empieza tu «pesadilla». Porque los churumbeles mayores van a dejar de verle como ese bebé tan mono que caga, ríe, duerme, gatea y come para verle como uno más, en igualdad de condiciones. Con el extra de que el pequeño ha visto, oído y «olido» las peleas y tretas de su hermanos. Vamos, que lleva la lección aprendida. Señores, empieza la marcha. Continuará…
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