por nosoyunadramamama | Feb 5, 2020 | Bienestar y belleza, running
Me niego a que tengamos que encerrarnos nuevamente en casa. Las mujeres no hemos salido del ámbito doméstico para que nos vuelvan a meter allí, para no poder salir solas a la calle. No puedo decirle a mi hija dentro de unos años que no salga por la noche mientras sus hermanos sí lo hacen. No, no puedo negarle que vaya a un puesto de trabajo para el que tenga que salir de casa a las seis de la madrugada porque yo también lo hice. Porque muchas lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo. No podemos condicionar nuestras vidas por miedo.
Esto no significa que no tengamos precaución. Por desgracia. Sería maravilloso que nunca nadie nos hiciese daño pero no es real. Yo nunca me he sentido agredida ni atacada cuando he salido a correr de noche y , sin embargo, sí he tenido una situación desagradable en un parque a plena luz del día mientras yo tomaba el sol. Sí, y también me han robado la cartera por el día. Nadie está libre de agresiones en ningún momento. Pero lo cierto es que por la noche somos más vulnerables.
Algunos datos sobre las agresiones o abusos sexuales
Vale, me centro en esto porque realmente, y así me lo hicisteis saber, el mayor miedo que tenemos las mujeres es que nos agredan sexualmente. Probablemente porque muchas, en algún momento, hemos vivido alguna situación incómoda de abuso (tocamiento de trasero en un bar, beber alcohol y que alguien haya intentado sobrepasarse, que te sigan hasta la puerta de tu casa, frases obscenas sin venir a cuento). Sí, estas situaciones son abundantes, son reales y son un abuso.
Según publicó el Consejo Europeo en 2017: una de cada tres mujeres en la UE había sido víctima de violencia física o sexual desde los 15 años; una de cada veinte había sido violada; más de la mitad (55 %) de las mujeres había sufrido acoso sexual; una de cada tres había sufrido abuso psicológico por parte de su pareja y la misma proporción había sufrido violencia física o sexual por un adulto durante la infancia.
Por tanto, y debido a que estas situaciones son abundantes, es normal que sintamos miedo si estamos solas en algunos lugares o a algunas horas. Las cifras de denuncia por delitos sexuales suben cada año y probablemente seguirán haciéndolo unos años más, no porque haya más casos sino porque antes no se denunciaban. Actitudes que antes estaban normalizadas han dejado de estarlo. Y además, se calcula que más de la mitad de las agresiones siguen sin ser denunciadas.

En domicilios, portales y garajes
Pues aunque la calle nos da mucho miedo, la realidad es que la mayoría de agresiones en nuestro país se producen en esos tres espacio. Las advertencias que siempre nos han hecho han sido enfocadas a alejarnos de extraños cuando, según los expertos, las violaciones se producen por parte del entorno más cercano. «La mayoría de las agresiones sexuales con penetración son cometidas en el ámbito privado, en el hogar o en entornos familiares, o de confianza, que todos consideramos como «seguros»», afirman desde AMUVI. «Se denuncian mucho más las agresiones de un desconocido, por asalto, que las de nuestro entorno. Cuando se sufre una violación, nos asalta la vergüenza, es de los pocos delitos de los que la mujer se siente culpable».
Según figura en el Informe sobre Delitos contra la Libertad e Indemnidad Sexual del Ministerio del Interior respecto a 2017, el mayor número de agresiones se produce en viviendas y anexos como ascensores, rellanos de la escalera, garajes, portales o trasteros. El segundo lugar donde más se producen los delitos sexuales es en espacios abiertos como descampados o parques, y después en las calles.
Miedo a correr sola, ¿qué puedo hacer?
Podemos hacer cosas para sentirnos más seguras, para intentar no ser blanco fácil pero obviamente, lo que hagamos no es garantía de que no vaya a suceder nada. Aquí os dejo una serie de cosas que os pueden ayudar:
- Llevar el móvil: siempre, siempre salgo a correr con el móvil (anudado además a la muñeca por si intentan quitármelo). No evita nada pero sí podría avisar si me viese en una situación que considero incómoda.
- Recorrido: como es lógico, mi recorrido por el día no es el mismo que durante la noche. Evito los parques, calles no transitadas o con poca iluminación y voy por paseos donde sabes que siempre hay personas, o bares abiertos.
- Apps de localización o ubicación real en Whasapp: si os sentís más tranquilas así, hay aplicaciones (whatsapp también tiene esa opción) en la que otra persona puede ver tu ubicación en tiempo real, de manera que, si hacéis un parón no esperado, la otra persona lo sabrá. No sirve para evitar que te pase algo pero sí para reaccionar con rapidez.
- Grupos de entrenamiento: en casi todas las ciudades existen grupos de personas que quedan para correr. Yo misma entreno con un grupo un día a la semana.
- Sincronizadas: es una plataforma digital que pone en contacto a mujeres que quieren salir a correr juntas, a cualquier hora y por cualquier lugar. Se pueden crear grupos de corredoras o unirte a aquellos que más te interesen según las necesidades de tu día a día.
Espero que os hayan servido u os puedan servir estas ideas. Obviamente, cuando hablé de esto en Instagram, hubo aportaciones sobre llevar las llaves en los puños, o spray u otros objetos para defenderse. Si eso hace sentirse a alguien más segura, no tengo nada que decir aunque no recurro a ello. Sí me planteo hacer un curso de defensa personal. En cualquier caso, lo último que debemos hacer es dejar de hacer aquello que queremos y que nos hace felices.
Más post sobre correr aquí
por nosoyunadramamama | Ene 15, 2020 | Bienestar y belleza, deporte, running
Si algo me ha enseñado correr es que «querer es poder». Ojo, esto no quiere decir que todo en la vida se puede conseguir, no todo el mundo podrá ser Usain Bolt, no todo el mundo podrá hacer una maratón, no, no y no. No podemos ser o hacer cualquier cosa. Pero «querer sí es poder» cuando adquirimos un compromiso y nos esforzamos. Si dices que quieres empezar a correr, puedes. Comprométete con eso y esfuérzate, y ahí tendrás el resultado, puedes hacerlo. Que yo no tuviera tiempo para hacer deporte cuando no era madre y que de repente lo tuviese cuando lo era de familia numerosa es la prueba. Antes buscaba excusas y ahora busco las oportunidades para hacerlo. Cuando algo te gusta y te aporta, cuando sabes que es bueno para ti, cuando sabes que es necesario por salud mental y física, cuando entiendes que te vas a ver mejor, ¡vaya si encuentras tiempo!
Maternidad y deporte, ¿cuándo?
Y ahí está la más grande de las pegas que tenemos cuando somos madres: cuándo, de dónde sacar el tiempo. El día sigue teniendo 24 horas, como cuando no éramos madres, así que algo hay que hacer. La clave está en lo que dije antes: en querer. Por tanto, encuentras el tiempo, lo encuentras tú y no esperas que te sobren los minutos porque siempre habrá algo más apetecible que hacer que ponerte a dar brincos. Así que elige tu momento:
- Madrugar: esta es una de las opciones que existen, levantarse antes de que los niños lo hagan. Lo sé, esta es la menos atractiva pero sí es la opción que luego te va a hacer estar con mucha energía lo que resta del día. Tengo una amiga que lo hace, tiene tres niños y trabaja fuera de casa, y tan feliz.
- De noche: esta es mi opción preferida, salir a correr cuando los niños ya están organizados y en la cama o a punto de acostarse. Para muchas, es el momento en que ya nos hemos relajado porque no hay cosas pendientes que hacer. Quien dice correr, dice otra actividad. Por ejemplo, yo a veces voy a clases de fitboxing a las nueve y media de la noche.
- Del trabajo a casa o viceversa: mi madre lleva al trabajo su ropa de deporte y se cambia en la tienda para volver a casa. En serio, si vives en una ciudad mediana o trabajas a no muchos kilómetros, es una opción con la que no pierdes tiempo y te ahorras el transporte.

- En el trabajo: si por contra, vives en una ciudad muy grande y tienes un trabajo en el que hay un rato largo a mediodía para comer pero no puedes ir y volver a casa, busca el gimnasio más cercano y ya sabes, aprovecha ese momento.
- Mientras los niños están en extraescolares: ¿llevas y recoges a los niños de sus actividades extraescolares o entrenamientos y tienes ese tiempo ahí de espera? No lo dudes ni un segundo, ponte la ropa de deporte y aprovecha esos minutos. Es una opción que no yo puedo porque es complicado que coincidan 4 niños en una actividad a la misma hora siempre pero veo a madres que con uno o dos hijos aprovechan ese momento y es perfecto.
- Fines de semana: a ver, es imposible que no puedas escaparte un rato los sábados o domingos. Ahí ya no hay excusa. ¿Apetecible un domingo por la tarde o por la mañana ir a correr o a clases de algo? Pues no, pero hay que querer. Es un rato, nada más.
- En casa: si en el peor de los casos no pudieras hacer nada de lo que antes menciono, que creo que es muy improbable salvo situaciones muy puntuales, puedes hacer deporte en casa con tu bebé o tus hijos. Hay aplicaciones, videojuegos y por supuesto, profesionales que os pueden enseñar una rutina de ejercicios.
Mirad, todas las situaciones que menciono requieren un esfuerzo y probablemente, en muchos casos, una buena organización. En mi caso, hay semanas en las que mi marido se va de viaje por trabajo dos o tres días, ¿qué hago yo? Cambiar los días de entrenamiento. Yo no puedo por la tardes porque me encargo de los cuatro niños y, como os decía, es imposible que los cuatro tengan una actividad a la misma hora (partiendo de la base de que Aurora está conmigo casi 24 horas al día), de manera que mi momento es ya de noche.
No hay que hacer deporte a diario, empezad un día a la semana. No caigáis en ese pensamiento de que un solo día a la semana es poco y no merece la pena. Uno es mejor que ninguno. Y si ese uno os sienta bien, conseguiréis encontrar la forma de entrenar más días. Y por supuesto, nuestras parejas también tienen que implicarse a veces. Cuando alguien me escribe y me dice que no puede delegar un rato en su pareja, me da mucha rabia. Tener tiempo para vosotras no es egoísta, cuidarnos a nosotras mismas es casi una obligación. Maternidad y deporte parecen una difícil combinación y, sin embargo, es muy necesaria.
por nosoyunadramamama | Dic 26, 2019 | Bienestar y belleza, deporte, running
El 22 de diciembre corrí mi tercera media maratón, tres años después de conseguirlo por segunda y última vez. Un reto que tenía en mente desde hace unos meses y que, por una cosa u otra, no había sido posible. Sin embargo, decidí poner todo mi empeño en ello. Me fui a otra ciudad, quedé con dos personas que no conocía para conseguir un dorsal, ya que se habían agotado, cogí un hotel para toda la familia y lo hice. No sé si era como una especie de promesa para mí. Pero quería volver a cruzar una línea de meta tras 21 kilómetros. Porque sabía lo que iba a sentir y quería volver a sentirlo.
No os puedo engañar, fue la peor carrera que he hecho nunca en tiempos En parte por el temporal de viento, en parte porque estoy acostumbrada a entrenar de noche pero eso ya es lo de menos. Recuerdo estar agotada en varias carreras pero nunca quise abandonar hasta ese día. Hubiera mandado a la porra la carrera en el kilómetro 15 y ya ni os cuento en el 17; mis piernas no respondían. Pero ¿cómo iba a dejar algo con todo lo que había hecho por estar ahí?, ¿cómo dejarlo cuando ya llevas gran parte del recorrido? Mi cabeza se negó. Llegué como nunca había llegado a una meta, mis pies ya no se levantaban del suelo, sólo se arrastraban. Recordé entonces una conversación con mi hijo Rafa el día anterior.
-Mamá, ¿cómo vas a quedar en la carrera?-
-Pues más o menos como siempre, ya sabes que suelo llegar entre los 50 últimos-
-¿Y si llegas la última?- me preguntó.
-Si llego la última será porque habrá pasado algo y habré hecho un esfuerzo fuera de lo normal por llegar a la meta-
Terminé la media maratón de Vitoria. No, no llegué la última. Pero por detrás de mí sólo entraron veintitantas personas. Por delante, sin embargo, entraron centenares, unas dos mil y pico, para ser más concisos. Sí, más de dos mil personas cruzaron la línea antes que yo; podría parecer vergonzoso y, sin embargo, me parece alucinante. Me parece alucinante que mis piernas puedan estar corriendo dos horas. Me parece increíble hacer algo donde solo el 15% éramos mujeres. Estoy orgullosa de tener cuatro niños y encontrar tiempo para hacer algo que me permite quererme cuando antes decía que no tenía tiempo para eso. Me impresiona que algo me haga sentir así. Me parece alucinante querer seguir mejorando cada día.

Y si algo me ha enseñado correr es que la mayoría sólo luchamos frente a nosotros mismos. Durante las carreras, veo a los primeros y veo a los últimos. Y no hay más esfuerzo en unos que en otros. Hay que tener las narices de estar ahí y hacerlo. Hay algunas cosas en la vida en las que el orden en el que estés sí cambia las cosas. Sin embargo, en la mayoría, el número no es nada porque lo importante sencillamente es estar. Estar entre los últimos indica que has estado allí y no te lo has perdido. De hecho, si no estás ahí nunca podrás ser ni el primero ni el último porque te lo habrás perdido. Lo importante es el camino.
No dejéis de ver este vídeo.
por nosoyunadramamama | Nov 26, 2019 | Bienestar y belleza, deporte
A menudo me preguntáis cómo encuentro la motivación para correr, sin encontrar excusas en los niños, en el clima, en la falta de tiempo… Si algo he aprendido estos años es que antes precisamente lo que buscaba eran excusas, ahora busco el tiempo donde sea. ¿Cómo se explica si no que sin hijos no hiciera deporte y que empezara a hacerlo después de tener tres niños? Pues por eso mismo, porque buscaba pretextos. No era falta de tiempo, era falta de interés, de motivación. Y eso es precisamente lo que tengo ahora. Si tengo que salir a correr a las diez de la noche, lo hago. Y tengo muchos motivos, algunos los he ido descubriendo estos años.
Ocho de peso para correr o hacer deporte
¿Cómo he conseguido motivarme estos años y qué he aprendido este tiempo sobre todo lo que en el presente y en el futuro puede hacer el deporte por nosotros?
- Te ves mejor físicamente: para qué engañaros, este fue el motivo inicial por el que di el paso. Tres embarazos en cuatro años y la necesidad de recuperar un poco mi cuerpo me animaron. Los resultados no son a corto plazo, tardé unos meses en ver los cambios físicos de correr pero mereció la pena y ahora quiero seguir viéndome bien.
- No haces dietas ni te prohíbes ciertos caprichos en las comidas: esto no quiere decir que uno pueda comer todo lo que quiera o cualquier porquería pero, a mí, hacer deporte me ha permitido no tener que estar pendiente de calorías y poder comer todos los días mi pan y mi dulce, que son mis únicos vicios. Cuanta más masa muscular, más calorías quema tu cuerpo, incluso en reposo. Si no hiciera deporte y quisiera mantener un peso estable, tendría que prescindir de algunas cosas. O mueves el culo o cierras el pico 😉
3. La felicidad posterior: arrancar es jorobado, da pereza, muchísima. Pero cuando ya sabes la recompensa, te lanzas. Correr libera endorfinas, hormonas de la felicidad. ¿Sabéis que muchos médicos ya están recetando hacer deporte frente a la depresión y el estrés? Numerosos estudios científicos orientados a la prevención han demostrado que el ejercicio físico reduce el riesgo de padecer depresión. Además, las investigaciones sugieren que cuanto más ejercicio físico se practique, menor será la probabilidad de sufrir este trastorno.
4. Menos dolores de espalda: Pues aunque exista el mito de que el deporte puede ser perjudicial para nuestra espalda, la realidad es totalmente la contraria. Y de esto doy fe, y mi madre también. De tener lumbago un par de veces al año, mi señora madre ha pasado a tenerlo en una sola ocasión en los últimos tres años. Yo misma tengo muchísimos menos dolores de espalda ahora que cuando tenía 18 o 25 años. Obviamente, hay unos deportes mejores en función de la dolencia pero lo que sí es seguro es que el sedentarismo hará que tus músculos estén debilitados y no cumplirán debidamente con su función de sujeción de la columna vertebral.
5. Aumenta la densidad ósea: Esto es algo que está más que demostrado aunque no podamos notarlo a corto ni medio plazo. La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos y que hace que se puedan romper con fragilidad, y se da con más frecuencia entre las mujeres. ¿Que hace el deporte frente a esto?, ¿sabéis que los huesos, al igual que los músculos, son tejidos vivos que responden al ejercicio y se fortalecen? Correr es uno de los ejercicios que más impacto tiene sobre los huesos, lo que favorece su endurecimiento.
6. Evita problemas cardíacos: El corazón es un músculo y, por tanto, ejercitarlo lo hace más fuerte; no necesita esforzarse tanto para cumplir su función. Como en todo, hay que poner cabeza, no todos podemos alcanzar los mismos ritmos ni hacer el mismo esfuerzo. Pero si no sufres ningún problema cardíaco, el ejercicio hará que tu corazón sea más fuerte, más resistente y menos sensible a los efectos del envejecimiento. Y para las personas que sufren alguna enfermedad cardíaca, un ejercicio adaptado y practicado con regularidad puede mejorar sus capacidades. Además, el ejercicio mejora la circulación de la sangre, disminuye la tensión arterial, aumenta los niveles de colesterol buenos y disminuye el malo… Esto previene problemas vasculares, que provocan el 30% de la mortalidad en España.

7. Alarga la vida: esto es muy fuerte pero ya hay varios estudios que demuestran que correr puede alargar nuestra vida 3 años. Dos horas a la semana a cualquier velocidad e intensidad son suficientes para alargar la vida, según asegura el reciente estudio publicado en Progress in Cardiovascular Diseases. ¿Con qué cara te quedas sabiendo esto? Además, los investigadores dicen que el riesgo de muerte prematura disminuye un 40% en los corredores habituales, y que los que empiezan a practicar este deporte pueden reducir en un 25% los ataques al corazón. Casi nada.
8. Mejora el sistema inmunológico: El ejercicio físico moderado realizado de forma habitual, reduce el riesgo de sufrir infecciones si comparamos los datos con las personas sedentarias. Además, a largo plazo, la actividad física también retrasa el envejecimiento del sistema inmunitario.
Como en todo, esto es algo aplicable a la población en general. Luego hay determinados casos en los que la práctica de deporte pueda estar desaconsejada o algunos deportes en concreto sean más o menos idóneos en función de las dolencias particulares. Y luego está el sentido común, no todo el mundo puede correr una maratón, por poner un ejemplo. Pero así, a grandes rasgos, estos son todos los beneficios que trae el deporte a tu vida, ¿no os parecen suficientes como para darle una oportunidad?, ¿no son una gran motivación?
por nosoyunadramamama | Sep 24, 2019 | Bienestar y belleza
No fue tras el primer hijo ni tras el segundo cuando comencé a correr. Fue tras el tercero cuando me di cuenta que cuidar de los hijos agota pero no, no es deporte. Ya os he contado en más de una ocasión que lo hice por motivos estéticos. Recuperar mi peso tras los dos primeros embarazos no me costó pero, tras el tercero, mi cuerpo cambió. No creo que estuviera mal, para nada, hace ya muchos años que aprendí a quererme. Pero siempre he sido una persona a la que le gusta mejorar y superase en muchos aspectos, por eso también sentí que podía mejorar a nivel físico. Lo que no imaginaba es que esa decisión que tomé hace algo más de cuatro años (con los parones correspondientes por postpartos, embarazos y dos operaciones menores) me iba cambiar a nivel físico y a nivel psicológico.

Por qué elegí correr
Resulta que, a lo largo de mi vida, hice muchos intentos (frustrados todos ellos) de hacer alguna actividad física, desde baile hasta spinning (muy variado el abanico). Creo que mis relaciones con el deporte duraban una media de dos meses, vamos, un éxito 😉 Si no era la excusa del trabajo, era la falta del tiempo y luego, cómo no, los hijos. Ahí ya tenía la mejor excusa. Es verdad, no tenía tiempo entre niños y trabajos. Hice intento de gimnasio dos veces, fracaso total. Hasta que quise encontrar ese tiempo. Al principio me lancé a correr los fines de semana, después fui arañando algunos minutos entre semana, de noche. Y así, hasta ahora. Muchas carreras, dos medias maratones y varios parones obligados y siempre retomo. Pero no elegí correr así sin más. La verdad es que creo que no elegí correr sino que encontré que era lo único que me daba tres cosas que necesitaba y necesito tras ser madre:
- Flexibilidad: Normalmente, al tener hijos surgen imprevistos. Yo no puedo comprometerme a un horario fijo todas las semanas. A ver, podría intentarlo un día a la semana, sabiendo que algunas voy a fallar, como me está ocurriendo con el fitboxing, que en verano algunas semanas fue imposible por horarios. Porque resulta que cuando los niños están de vacaciones en verano, sólo puedo hacer deporte por las noches, a partir de las 22.00 horas. Esa flexibilidad es lo que nos hace elegir correr. Puedes salir a cualquier hora y el tiempo que quieras.
- No necesitas mucho tiempo: cuando empiezas a correr, lo haces 10 minutos, y luego ya vas sumando. Puedes correr media hora, ¿qué otro deporte te ‘roba’ tan poco tiempo y además no te obliga a desplazarte a ningún sitio para poder practicarlo? Sales de tu casa y empiezas., más cómodo y rápido imposible.
- Pone en orden tus pensamientos: Yo no sé si os pasa, ya en general me pasaba cuando no era madre, pero ahora mucho más. Cuando me voy a la cama, mi cabeza se convierte en una centrifugadora: que si tengo que hacer esta llamada, que si hay que preparar esto, lo otro… Oye, que no para este cerebro. Pues mirad, ahora ese momento es cuando corro. Ese rato es para poner el orden todo esa batiburrillo. Y así, duermes mejor. Si te dejan tus hijos, claro 😉
Obviamente, cuando elegí correr, lo hice precisamente porque buscaba algo que requiriese poco tiempo y que pudiese hacer en cualquier momento, lo tercero llegó sin saberlo. Para correr no necesito concentrarme, como en otros deportes, sencillamente pongo un pie delante de otro, arranco y ya la mente va por libre , jaja.
Apunte: como sabéis, correr es un deporte de impacto así que hay que tener en cuenta el estado nuestro suelo pélvico para hacer esta actividad tras tener hijos. Consultad con un profesional. os dejo este post que escribí «Correr después de un parto»
por nosoyunadramamama | Mar 19, 2019 | Maternidad y embarazo
A raíz del interés que la semana pasada generó en Instagram mi reinicio con el tema de correr, sobre todo después de compartir un post sobre los cambios físicos y mentales que trajo a mi vida el deporte hace 4 años, me animo a escribir ahora para añadir algunas cosas. Ya sabéis las que me seguís desde hace tiempo que, cuando un día me lancé a la calle a correr, no contaba con que aquello fuese a perdurar mucho en el tiempo porque no me gustaba el deporte. Pero todos esos cambios que fui notando me empujaron a seguir. He echado mucho de menos correr durante el embarazo, es cierto que se puede hacer si no hay contra indicación médica pero preferí no hacerlo. Y ahora, tres meses después de dar a luz vuelvo a coger ritmo. Antes de nada, como he visto que muchas queréis animaros con esto, vamos a dejar claras algunas cosas sobre el deporte tras el postparto.
Deporte tras el postparto: qué debemos y qué no debemos hacer
1. Revisión de suelo pélvico: es algo que yo nunca tuve en cuenta en los dos primeros postpartos por pura ignorancia y falta de información. Fue después de tener a Gabriel cuando la matrona del centro de salud empezó a hablarme del suelo pélvico, hipopresivos… Y ahí empecé a tener conciencia del asunto. Así que, antes de ponerse a correr o a retomar el deporte después de tener un bebé, os recomiendo de verdad que vayáis a hacer una revisión, no vaya a ser que la cosa se estropee o vaya a peor si hay problemas. Para las interesadas, en Gijón, a mí me la hizo María Cejudo, como os conté en este post.
2. Tiempos: Lo primero, no debe haber prisa. Y segundo, no todas pueden empezar a la vez que otras. No es lo mismo alguien que hace deporte y que también ha seguido haciéndolo en la gestación que alguien que nunca antes había hecho ejercicio. Ni es lo mismo alguien que ha tenido un tipo de parto u otro. Ni es lo mismo para quien tiene diástasis que para la que no. Es decir, la pauta general es esperar unos 6 meses desde que das a luz, pero yo, con supervisión, empecé a los tres meses porque el estado de mi suelo pélvico es muy bueno e hice ejercicio en el embarazo. En cualquier caso, siempre hay que ir progresivamente.
3. Hipopresivos, tronco, clases con bebé: Hoy en día hay muchas alternativas para ir mejorando nuestra salud, forma física (y mental, siempre insisto en esta parte) siendo mamás. Hay centros y sitios destinados precisamente a madres que no tengan con quién dejar a sus bebés o no puedan dejarles. Yo en este sentido, en Asturias, conozco a Teresa, de Actimami. Se hace ejercicio y por supuesto, hipopresivos para quienes no podáis retomar el deporte y tengáis antes que recuperar el tono de vuestro suelo pélvico. En este postparto he descubierto, gracias también a María Cejudo, el tronco de propiocepción del Método 5P, un ejercicio super completo que ayuda a la rehabilitación y tonificación de la musculatura del suelo pélvico, la faja abdominal, la postura y el cuerpo en general. Y eso del tronco, lo he hecho yo hasta sacándome leche con el extractor. Lo podéis hacer viendo la tv, leyendo…

Tronco de propiocepción del Método 5P
Resumiendo, y ante tantos comentarios y dudas que surgieron la pasada semana, os animo a que hagais ejercicio y busquéis tiempo para ello porque os ayudará a veros y sentiros mejor física y mentalmente, y también para tener mejor salud, pero con cabeza y supervisión. Espero que este post os sea útil y resuelva dudas.
por nosoyunadramamama | Ene 23, 2018 | Bienestar y belleza, Maternidad y embarazo, running
El postparto de mi hija fue distinto a los anteriores, en todos los sentidos, como es obvio. Pero hoy no voy a hablar de un post parto sin bebé (quizás algún día). Hoy voy a hablar del tema puramente físico. Y es que, al dar a luz un bebé de algo más un kilo, no tuve ningún desgarro, no hizo falta ningún punto, ni episiotomía, no hubo entuertos, no hubo nada físico que me causase malestar… de hecho, a las 24 horas después de dar a luz me dieron el alta y al día siguiente viajamos los cinco en coche más de 800 kilómetros. Vamos, que físicamente no tuve molestias. Con lo cual, siempre es una situación en la que te ves más capacitada para todo y es fácil que alguien pueda caer en el error de ponerse a darlo todo enseguida en esto del deporte. Por mucho que Georgina, la novia de Cristiano, se ponga a hacer deporte a la semana de parir, os digo que ni se os ocurra, que ni en el mejor de los postpartos puede ser bueno hacer algo así. Y vamos, teniendo en cuenta que el running es un deporte de impacto, lo de correr después del parto debe esperar.
Primero, lo mejor es esperar a que pase la ya famosa «cuarentena». No es que después de cuarenta días estemos como nuevas, pero digamos que es lo mínimo. Yo esperé ese tiempo tras dar a luz a la peque y, tras la revisión ginecológica postparto, me puse las zapatillas. Lo cierto es que he tenido suerte con el tema del suelo pélvico, no he tenido jamás una sola pérdida, ni dolores, ni tengo diástasis abdominal pero aconsejo hacer una revisión o valoración de suelo pélvico, os conté en un post cómo fue la mía. Os lo aconsejo porque, quizás el embarazo y parto os hayan pasado factura y hacer según qué deportes puede empeorar la situación. O aunque no creáis que el suelo pélvico esté afectado, si os ponéis a hacer abdominales, podéis estropear lo que no estropeó el embarazo.

Correr después del parto: mi experiencia
Pues mirad, hace cinco meses y medio que di a luz. Teniendo en cuenta que durante el embarazo corrí muy por debajo de mi ritmo y que además del parón portparto tuve la operación de cuello de útero, con otra parada de varias semanas, os diré que se tarda un tiempo en volver a conseguir correr en los tiempos que se hacían antes del embarazo. Vamos, que yo conseguí la semana pasada volver a correr al ritmo de antes en cuanto a velocidad. Sin embargo, estoy muy lejos de correr la misma distancia. Me cuesta ahora hacer 7 kilómetros y antes del embarazo corría 12 kilómetros tranquilamente. Se puede tardar hasta un año en volver a estar al nivel previo al embarazo. Así que:
- Nada de prisas por volver a correr.
- Nada de correr sin una valoración del estado de tu suelo pélvico.
- Una vez que corras, yo compensaría un poco el tema del impacto que supone este deporte, con hipopresivos. Aunque sean diez minutos un par de días a la semana.
- Si todo va bien, puedes empezar a hacer ejercicios de Kegel a la semana de dar a luz.
- Y a partir de la semana de dar a luz, si te encuentras bien, puedes salir a caminar.
- Nada de abdominales, la puedes liar porque en el embarazo se da una separación en los músculos del abdomen y requiere un tiempo para que todo vuelva a su sitio.
Así que ya veis, cinco meses después de dar a luz he conseguido correr al mismo ritmo pero estoy lejos de correr la misma distancia, y creo que hasta dentro de unos tres meses no lo lograría. Tampoco lo tengo en mente porque quizás me plantee un embarazo a corto plazo así que salgo a correr para mantener un poco la forma, para desconectar y para seguir con los beneficios del deporte.
por nosoyunadramamama | Nov 7, 2017 | Maternidad y embarazo, suelo pélvico
La primera vez que escuché hablar de la importancia del suelo pélvico fue ya en mi tercer embarazo. Supongo que, si las dos primeras gestaciones hubieran hecho mella en ese conjunto de músculos con síntomas como pérdidas de orina, dolores o prolapsos, hubiera estado informada mucho antes. Aun así, sigue siendo otro de esos temas de los que no se habla demasiado ni se le da la importancia que tiene. En cualquier caso, aunque no tuviera problemas, en salud, como en todo, es mejor prevenir que curar y, aunque he tenido suerte en ese sentido, con el tiempo decidí también cuidar esa musculatura. Tuve la fortuna de que la matrona que me atendió en el centro de Salud por aquel entonces era también fisioterapeuta, incluso me enseñó a hacer el famoso masaje perineal de cara al parto y nos dio unas nociones de hipopresivos después del postparto. Con ella me conciencié bastante del cuidado del suelo pélvico.
Y hoy, teniendo en cuenta que ya llevo cuatro embarazos y cuatro partos vaginales, y que además practico running, footing o como queráis llamarlo, desde hace más de dos años y medio, es como para tomármelo en serio. Que aunque parezca que estamos bien, igual no lo estamos tanto. Así que, por primera vez, fui a una fisioterapeuta especialista en suelo pélvico. Diré que es la mamá de un amigo de Rafa y que fue ella quien me dijo, tras ver que había vuelto a correr tras el postparto de mi hija, que pasase a verla, porque ve que muchas mujeres salen perfectamente de un parto pero que luego la lían poniéndose a hacer deportes de impacto o abdominales. Para las de Gijón, por si os interesa, se llama María Cejudo y lleva fisiocentro.org.
Qué es el suelo pélvico y porqué es importante
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la pelvis y su función es sujetar vejiga, uretra, útero, vagina y recto en una buena posición para su correcto funcionamiento. Cuando el tono del suelo pélvico se ve alterado, puede provocar diferentes problemas: descenso de estos órganos pélvicos por el conducto vaginal, que son los prolapsos, dolor pélvico, incontinencia urinaria o fecal, disfunciones sexuales… Normalmente, los daños en el suelo pélvico se deben a factores como:
- El número de partos, sobre todo si el bebé nace por vía vaginal.
- Número de embarazos.
- Las cesáreas.
- La obesidad.
- Realizar ejercicios de impacto.
- Hacer actividades que aumentan la presión del abdomen (esfuerzos como levantar peso, hacer esfuerzos al ir al baño…)
- Envejecimiento.

Valoración del suelo pélvico
Generalmente, y dependiendo de la Comunidad Autónoma, después de un parto, cuando ha pasado la llamada cuarentena, te hacen una revisión ginecológica, bien la matrona o bien el ginecólogo. En mi caso, recuerdo que con el primer y segundo hijo, la revisión fue en el hospital en Ginecología. Mientras que, tras dar a luz a Gabriel, fue la matrona la que me hizo una revisión con la fortuna, como ya os decía, de que me hizo una valoración del suelo pélvico y me dijo que estaba como si nunca hubiera dado a luz, suerte la mía en ese sentido. Tanto en el segundo como tercer embarazo estuve haciendo ejercicios de Kegel y el masaje perineal durante las últimas semanas de gestación, que ya sabéis que ayuda a evitar desgarros. Eso y la genética han hecho que no tuviese ningún problema.
En cualquier caso, la revisión que hacen normalmente es ginecológica y, salvo que se detecte algún problema importante, que entonces te derivarían a un especialista o a una Unidad de Suelo Pélvico, no se hace mucho más. Pero puede haber problemas, como ocurre con la diástasis, que queden sin ninguna evaluación y, por tanto, sin tratamiento. Por eso, es conveniente darle importancia. Yo me lancé enseguida a correr tras el parto de mi hija, pasada la cuarentena, pero María me dijo que pasase por su consulta no fuese a liarla. La valoración no tuvo nada que ver con la ginecológica y estuvo unos 20 minutos «tocando» bien todo: exploración física, análisis de postura, valoración de las vísceras, de la musculatura profunda…
Mi valoración, mes y medio después de mi cuarto embarazo y parto, fue bastante positiva, y más teniendo en cuenta que llevo casi tres años corriendo, incluidos los dos primeros trimestres del último embarazo. El abdomen presentaba una leve disminución del tono muscular y una diástasis abdominal de 1’5cm; el tono muscular perineal es normal en reposo pero sin reflejo en la tos, buena sinergia abdómino-perineal y buena estática pélvica visceral. Y en test de Oxfort, que mide la contracción voluntaria del suelo pélvico, dio 4/5. Así que bien, no tengo queja. Aún así, me dio una serie de recomendaciones, como la de realizar nuevamente hipopresivos, anticiparme a los esfuerzos contrayendo el suelo pélvico y corregir la postura activando el transverso abdominal. Esto te lo explica en persona con detalle.
Qué pasa con los problemas graves
Pues como veis, la cosa puede ir bien y con una serie de ejercicios o correcciones puede ser suficiente. O no. A veces, los problemas asociados al suelo pélvico requieren hasta cirugía u otros tratamientos que deben llevar a cabo médicos rehabilitadores o especialistas a través de electroestimulación, tecnología láser… En cualquier caso, los problemas asociados al suelo pélvico son muy frecuentes y hay que olvidarse de la vergüenza y consultar, para prevenir y para evitar males mayores. Yo ya sabéis que me conciencié hace unos años y he incluido posts con ejercitador de kegel, aplicador para disminuir el impacto al correr, masaje perineal… ¿Os habéis hecho una valoración?, ¿habéis tenido problemas tras ser madres?
por nosoyunadramamama | Jul 19, 2017 | Maternidad y embarazo, running
¡Pues hasta aquí he llegado! Seis meses ya de embarazo y creo que es el momento de dejar de correr. Me encuentro bien, creo que podría seguir algunas semanas más y llegar al séptimo mes pero ahora nos vamos de vacaciones a sitios de calor durante 15 días y pienso que debo aprovechar este parón para dejar atrás esta etapa de running y embarazo. También el cuerpo me va dando señales:
- La pierna de la variz: a este paso, mi variz se va a hacer famosa. Ha sido y es la razón por la que correr me ha costado; notar que en una pierna no va bien la circulación y que pesa en exceso es un lastre a la hora de practicar running. Al final, es como correr a medias y el cansancio se nota el doble.
- Presión en la zona baja del vientre: esto no creo que sea por correr, sino porque me enfrento a un cuarto embarazo. Es decir, me pasa, por ejemplo, cuando voy a orinar, y eso es algo que no me pasó en los anteriores embarazos. Así que no se debe al correr pero cada semana que pasa, justo cuando corro, lo noto más.
- Cansancio: creo que correr es uno de los deportes en que más músculos están implicados. Puedo seguir haciendo ejercicio hasta la semana del parto pero siento que ya no éste. Empecé el embarazo corriendo unos tres días a la semana en torno a 8-10 kilómetros en cada salida. Ya al terminar el cuarto mes, la media era de 7 kilómetros. Y cuando finalizaba el quinto mes de embarazo, corría 5-6 kilómetros. El peso se va notando.
Esto es ya personal, sé de madres que estuvieron 7 y 8 meses corriendo y atletas que lo hicieron hasta el parto. Depende mucho de la forma física de la madre y, sobre todo, de cómo se encuentre cada una. Lo mejor, escuchar al cuerpo.
Running y embarazo, ¿qué me ha aportado esta experiencia?
Bueno, yo ya tenía claro que el embarazo me permitía hacer casi cualquier cosa, y desde luego, si algo he tenido siempre muy interiorizado es que la gestación es solo una etapa más en la vida de la mujer que, salvo complicaciones, no impide llevar una vida normal. Durante el tercer embarazo, pude comprobar lo bien que me vino hacer deporte hasta la misma semana del parto, me daba mucha energía y supe en mis propias carnes que deporte y embarazo no sólo son compatibles sino que son buenos aliados. Pero el aborto me hizo sentir miedo y ya os lo conté, dudé mucho si seguir o no corriendo. Gracias a Dios, lo hice y ahora puedo decir que esta experiencia me ha demostrado que cuando salen mal las cosas en el embarazo, no solemos tener culpa alguna nosotras. Así que, de alguna manera, me he quitado esa espina o peso que me dejó el aborto, no hice nada mal.
Correr durante el embarazo también me ha hecho ver que nuestro cuerpo está más que preparado para gestar y a la vez llevar una vida normal. No sé porqué, últimamente las gestaciones se tratan en muchos casos como patología. Y genial que así sea cuando hay riesgos y se requiera, pero en un embarazo sano, la vida debe seguir igual, siempre que no te dediques al paracaidismo 😉 Ya sabéis, sentido común.
Y por otro lado, saber que el ejercicio tiene beneficios, no sólo para mí sino para mi bebé, pues me alegra, ¡qué queréis que os diga! ya que no he conseguido una rutina con la alimentación, saber que hacer deporte facilita el parto y que las hormonas segregadas tras la práctica de deporte traspasan la placenta durante la actividad física, favoreciendo el desarrollo del corazón del bebé, pues ya se queda una más tranquila. me ha venido bien para desconectar, para ver el mar, para entender cómo cambia el cuerpo…
Running y embarazo, ¿qué siento ahora?
Pues aunque no lo creáis, me da pena parar. Es la primera vez en mi vida que logro hacer de algo sano un hábito, es la primera vez que siento que necesito hacer deporte y que lo hago sin excusa alguna. Solo tres meses antes de quedarme embarazada corría una media maratón y la verdad es que, de alguna manera, sientes que todo ese trabajo se pierde un poco al parar. Bueno, realmente, ya se ha perdido bastante porque esta última semana, corrí unos 5 0 6 kilómetros en cada salida, cuando hace 6 meses salía y corría entre 10-13 kilómetros a una intensidad muchísimo más alta. Pero precisamente, una de las cosas que tuve que hacer al saber que estaba embarazada es bajar la intensidad y controlar las pulsaciones.
Así que me da un poco de coraje parar, y más sabiendo que luego cuesta volver. Porque sé que va a ser casi como empezar de cero, y oye, con todo lo que había conseguido. A eso hay que sumar el bebé, claro, que no se nos olvide 😉 Me parece que sacaré del trastero el carrito de running cuando pueda volver a retomar el ejercicio tras el parto. Pero vamos, lo tengo clarísimo, salvo desastre, volveré en cuanto la matrona me dé permiso (y siempre que mi suelo pélvico lo permita) y espero que el último día del 2017, pueda estar corriendo mi primera carrera del año, la San Silvestre.
Running y embarazo, ¿qué planes tengo para seguir en forma en el embarazo?
Las que me seguís por Instagram, ya sabéis que hace un par de semanas empecé clases con Actimami, gimnasia para embarazadas. Mi plan es personalizado (podéis ver vídeos en mi cuenta de Instagram) en el que la idea es fortalecer el abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda de cara al parto. Bueno, y como Teresa sabe lo mucho que me gusta el baile, vamos combinando con un poco de zumba, que en el tercer embarazo me hizo sentir genial y además me divierte mucho. Quizás también incluya algo de Pilates más adelante, ya iré viendo. Y después de dar a luz y cuando la matrona me deje retomar, me iré a clases con la peque de hipopresivos, para fortalecer en suelo pélvico y así poder seguir corriendo.
Bueno, pues esta es ahora la nueva situación de embarazada activa. Seguiré informando 😉
por nosoyunadramamama | Abr 24, 2017 | Bienestar y belleza, Maternidad y embarazo
Una de las cuestiones por las que más me habéis preguntado en las redes desde que el miércoles pasado os conté que estaba embarazada es la de si continúo corriendo. Bueno, ésta y el tema del sexo del bebé 😉 Pues vamos allá con el embarazo y running. Después del aborto, me culpé por correr embarazada. Había leído antes mucho sobre ello y nada impedía seguir practicando durante el embarazo, siempre que seas una persona acostumbrada a ello y si la gestación va bien. Pero claro, cuando sufres un aborto, al principio, necesitas encontrar una causa. En Urgencias, la ginecóloga que me atendió, me dijo que no tenía nada que ver.
Pero me quedó la duda ahí… hasta que mi anterior matrona, con la que tengo contacto por Facebook, me dijo: si fuese por correr, no existirían las clínicas para abortar. Aquello me quedó grabado aunque la realidad es que no tenía claro lo que haría cuando me quedase embarazada nuevamente. Y llegó el momento del positivo. Bueno, incluso antes de ese momento, cuando ya sospechaba que podía estar embarazada. Ahí decidí que seguía, que se suponía que podía seguir haciéndolo y me negué a dejar de hacer vida normal cuando yo siempre viví mis gestaciones con serenidad. Y en el fondo, no quería darme la razón a mí misma con la causa del aborto. Y así fue. Seguí corriendo pero bajé el ritmo por una razón: mis pulsaciones.

Embarazo y running: las dos cosas imprescindibles
Pues sí, hay que tener dos cosas muy en cuenta cuando corres embarazada y una de ellas a mí me afecta bastante:
1.Las pulsaciones: en septiembre, maridín me regaló un reloj pulsómetro para poder entrenar y no tener que llevarme el móvil. Fue entonces cuando descubrí que tenía las pulsaciones bastante altas al hacer deporte. Y en ese momento decidí hacerme la prueba de esfuerzo para saber que todo estaba bien. Y así era, por lo que me quedé más tranquila. Durante el embarazo, aumenta la demanda de trabajo del corazón debido al incremento de volumen sanguíneo en el organismo. Como consecuencia, el número de latidos por minuto aumenta. En reposo, pasa de 60-70 pulsaciones/minuto a 80-90. Lo aconsejable es que una embarazada no sobrepase las 140-150 pulsaciones durante el ejercicio si es una persona acostumbrada a hacer deporte, como es mi caso. Así que desde que sospeché lo del embarazo, tres días antes de hacerme el test, puse en la pantalla principal del reloj las pulsaciones y me olvidé de los kilómetros. Si antes corría 10 kilómetros en 56-57 minutos, ahora corro 7 o 7,5 kilómetros. Vamos, que se nota, no sudo lo mismo 😉
2.El calor: Recuerdo que en enero tuve una conversación con Cristina Mitre en la que hablamos sobre algunas cosas sobre running, yo tenía reciente el aborto y sentía cierta preocupación por el tema de las pulsaciones de cara a un nuevo embarazo y ella me dijo que lo más preocupante para el feto durante la práctica de ejercicio es el calor. Sí, lo que leéis. El sobrecalentamiento puede perjudicar al feto, especialmente durante el primer trimestre. No es algo que me preocupe mucho viviendo en Asturias pero hay que tenerlo en cuenta. Es la misma razón por la que no se aconseja el uso de saunas.
Mi primer contacto con un profesional en este embarazo fue con la matrona en la semana 10. Yo ya llevaba un mes y medio sabiendo que estaba embarazada y tuve en cuenta estas dos cosas pero no había podido consultarlo con nadie que me fuese a supervisar durante estos meses. Cuando ya por fin tuve la primera cita con la matrona, le comenté lo de correr. Ella me dijo que la única razón por la que desaconsejaba los ejercicios de impacto en el embarazo es por el tema del suelo pélvico (tenedlo en cuenta) pero, tras conocer mis antecedentes de tres partos vaginales, tres embarazos (con zumba incluido hasta la semana 40 en la tercera gestación) y un suelo pélvico intacto, me dio vía libre. Y me recordó lo de las pulsaciones.
Así que esta es mi situación ahora. Sigo corriendo, lo haré mientras las cosas vayan bien y mi cuerpo no dé señales de que no debo hacerlo. Lo que no he hecho, por ahora, es correr ninguna carrera ya que las que tenía en mente eran de 10 kilómetros o medias maratones. De hecho, esta semana hace un año que hice mi primera media maratón, y creédme, me encantaría correr este fin de semana nuevamente la media de Gijón. Pero no, mi cuerpo ahora no es el mismo, voy a otro ritmo. Eso sí, quizás en junio me anime con la Carrera de la Mujer, que es una distancia corta. No tengo ninguna idea en la cabeza sobre cuándo voy a parar, me dejaré guiar por lo que me pida el cuerpo, cuando note que estoy cansada y ya no deba seguir, lo haré porque lo primero es lo primero. Mientras tanto, disfruto de las salidas que hago, aunque sea como una tortuga, pensando en la cantidad de ventajas que tiene hacer deporte durante el embarazo.
por nosoyunadramamama | Abr 6, 2017 | Bienestar y belleza
Hoy hace dos años que me puse unas zapatillas viejas de deporte con la intención de correr. Ese mismo día, mi hermano Miguel se enfrentaba a su primera maratón, en Roma; creo que aquello me animó un poco. No tenía ninguna pretensión y, porqué no decirlo, ninguna expectativa ni esperanza de que aquello fuese a durar más de dos meses, que era lo que solía aguantar yo haciendo deporte cada vez que me entraba una «vena» deportista. Porque objetivamente, nunca me gustó el deporte, me movía de niña porque soy activa por naturaleza pero no, aguanté bien poco en cualquier equipo del colegio. Esa fui yo siempre, un «culo inquieto» para todo pero vaga para hacer cualquier tipo de ejercicio. No sé por qué, aquel abril de 2015 algo cambió en mí. Nada me hacía imaginar que correr cambia la vida.
Así empecé a correr
Ya sabéis, y siempre lo he reconocido, que empecé por cuestiones meramente estéticas. Tres kilos sobrantes de un tercer embarazo y darme cuenta de que ir al gimnasio o a cualquier clase que implicara un horario era inviable; aquello me hizo pensar que mi única opción era algo que pudiese hacer en cualquier momento del día y que no llevase mucho tiempo. Y éso era correr: bajar al portal de casa, correr y llegar al portal de casa. Sólo media hora, que podía ser cuando mi padre se pasase por mi casa a ver al pequeño, cuando llegase maridín de trabajar… Y arranqué, no fue fácil. Al principio no le ves ninguna gracia pero definitivamente, el enganche llegó al correr mi primer carrera dos meses después. Y ya fue todo rodado.

Correr cambia la vida
Pues sí, lo tengo que reconocer aunque me cueste. Nunca entendí a esa gente que le gustaba tanto el deporte y admito que correr es de los menos apetecibles. Pero una vez que te enganchas, no puede ser más gratificante a todos los niveles:
- Mejoró mi autoestima: ver los cambios físicos que traen consigo este deporte es un subidón. Verte bien siempre ayuda, y no hablo de tallas ni de peso, sino sencillamente de verte bien.
- Comer sin remordimientos: no sé si os pasa a veces que, tras daros un homenaje con la comida, pensáis que igual no deberíais haberlo hecho si queréis mantener el peso. Pues con el deporte te olvidas un poco de eso. Otra cosa es que yo ahora esté con mi lucha por reducir el azúcar, pero es una cuestión de salud, no de calorías, porque bien que le doy a los frutos secos, que de calorías también andan por las nubes 😉
- Creí en mí misma: siempre he sido una persona con pocas pretensiones, nada más allá de querer ser feliz y llevar una vida tranquila a ser posible. Correr me ha hecho creer que soy más capaz de lo que pienso y que a veces hay que ponerse retos.
- Encontré tiempo para mí misma: cuando empecé a correr, tenía dos niños de 4 y dos años, y un bebé de 4 meses. Llevaba 4 años y medio seguidos cuidando siempre de un bebé, uno tras otro, así que, aunque objetivamente no tenía tiempo para mí, engancharme al running fue la excusa para encontrar un rato dos días a la semana únicamente para mí.
- Adquirí un hábito: Esto no es fácil. Conseguir un hábito saludable es una de las cosas más complicadas que existen. Y es algo de lo que estoy super orgullosa.
Y así, sin imaginarlo, llevo dos años corriendo y seguiré mientras pueda. Ha habido momentos tan gratificantes en esto de correr, como ser capaz de hacer dos medias maratones, que el esfuerzo que a veces conlleva, me ha merecido mucho la pena. Son muchas las ventajas del running así que… espero que dure muchos años más.
por nosoyunadramamama | Nov 28, 2016 | Bienestar y belleza, running
¿Quién dijo que era fácil? Nadie puede negar que detrás de cualquier esfuerzo, físico o mental, hay sacrificio. Mucho. Por eso, cuando llegan los resultados, se disfruta más si antes ha costado sudor y lágrimas. Así ha sido siempre. Pero no olvides que todo está en la cabeza. Es cierto que no todos podemos aspirar a determinadas cosas, no pretendería jamás ser gimnasta dada mi poca flexibilidad, pero objetivamente, si la trabajase sería infinitamente mejor de la que tengo. Así que… ¿por qué ponerme obstáculos a mi misma?
–Visualiza los beneficios: creéte de verdad que eso te va a hacer mucho bien y que te reportará beneficios, sean de salud o sean físicos. Convéncete de que tu salud te lo agradecerá y que estás haciendo algo bueno.
–Mira tu cuerpo y piensa en aquello que te gustaría mejorar: la estética no debe ser el motivo único que te empuje a moverte pero ¿qué hay de malo en querer verte mejor? Muchas veces pensamos que nos gustaría tener menos culo, o menos barriga, o estar más tonificadas o mejorar nuestra celulitis… Convéncete de que el ejercicio hará que te veas mejor.
–Invita a alguien de tu familia o de tus amigos a que se unan: a veces, la compañía es lo que necesitamos para dar ese empujón. Si tienes alguien con quien correr o jugar un partido de algo, es mucho más fácil. O apúntate a clases de algún deporte si eso hace que tiren de ti.
– Convéncete de que puedes hacerlo: yo sé que cuesta. Os prometo que yo no daba un duro hace año y medio porque mi vena deportiva fuese a durar más de 2-3 meses. Y vamos, mucho menos podía imaginar que yo, sí, yo, la vaga, fuese a hacer medias maratones. Os hubiera dicho que era una broma. Esto de «autoconvencerse» es un proceso que lleva un tiempo, hasta que pasan unos días y ves que has mejorado mucho con respecto al día que empezaste. Ahí empiezas a convencerte de lo que eres capaz de hacer.
–Abstráete de la lluvia, el frío, el calor: piensa que son excusas que podríamos poner para todo, para salir de casa, para ir a trabajar, para llevar a los niños al cole. Pero cuando sabes que no queda otra, lo haces. Así que piensa que… no queda otra.
– Tómate tu momento Rocky Balboa: mira que no me gusta nada esa película pero oye, si necesitas concentrarte, ponte algo de música motivadora e imagina. A mí ahora me va Bonnie Tyler. Sueña con entrar en meta. Cuando preparaba mi primera media maratón y llevaba diez kilómetros en mis pies y tenía que seguir otros tantos, me imaginaba llegando al arco de meta con mis hijos, y entonces me venía arriba.
– Date un premio de vez en cuando: contra, ¡¡qué menos!! Si un día no te ves capaz, piensa en algo que de verdad te apetece y hazte la promesa de cumplirla o hacerla después. Unas onzas de chocolate, una cervecita, un baño caliente…
– Compra ropa deportiva que te guste: vale, al principio, igual no quieres hacer un desembolso por si la cosa no prospera pero…¿has pensado que, quizás, si te has gastado el dinero en unas mallas monas, debes amortizarlas?
– Apúntate a una carrera: este es un consejo que os doy para todo, para empezar a correr, para vencer la pereza y para lo que queráis: Tener un objetivo os ayudará a no decaer.
– Corre por un sitio bonito: si puedes, claro. Recuerdo la única vez que corrí en un polígono industrial y fue duro. Reconozco tener mucha suerte con la ciudad en la que vivo. Gijón tiene más de tres millones de metros cuadrados de zonas verdes, playa, puerto y muchísimas instalaciones deportivas. Este año, Gijón es Ciudad Europea del Deporte, con eso ya os digo todo. El caso es que, en todas las ciudades tienes sitios bonitos a los que ir y, si te pilla lejos, ya sabes, vas corriendo y ves la zona, ¿no?
Y dicho esto, aquí va un vídeo con el proceso porque, aunque no lo creáis, el 80% de los días, a mí también me da pereza arrancar pero sé, a ciencia cierta, que después me quedaré en lo gloria. Y sin vergüenza ninguna y pelos de loca, ¡vamos allá!
https://youtu.be/HTm8fiGQ0cs