por nosoyunadramamama | Nov 21, 2016 | Bienestar y belleza, running, salud
¡Quién me lo iba a decir! Toda la vida renegando del deporte, diciendo que era un rollo, que no servía para nada y aquí estoy ahora, vendiendo las bondades de practicar running. Tengo claro que nunca es tarde si la dicha es buena. Me he animado con este post porque algunas me habéis confesado que habéis dado el paso de empezar a correr al seguir el blog y mi cuenta de Instagram, lo cual me alegra enormemente. Otras me contáis que os falta motivación, que os da pereza. Señoras, pereza me da también a mí. Incluso empezar una carrera, que se supone que hay ambiente. Unas veces apetece pero os aseguro que el día que corrí la segunda media maratón, antes de empezar, estábamos a 8 grados y caían chuzos de punta. Yo sólo deseaba que se suspendiese; con eso lo digo todo. Así que os dejo la lista de cosas que os pueden dar el empujoncito que os falta:
Olvida la báscula
Sí, aparcadla. Haciendo deporte puede que perdáis kilos… o no. Os lo expliqué en un post hace unos meses sobre cambios físicos al hacer deporte, la grasa ocupa más que el músculo, es decir, que puede que perdáis volumen pero ni un sólo kilo. Puedes que bajéis muy poquito peso pero que dé la sensación de que hayáis perdido mucho más. Lo normal es bajar algo de peso, siempre que no haya una diferencia muy grande entre lo que comáis y lo que quemáis, pero la pérdida de volumen es más significativa.

Olvida contar calorías
Una de las grandes ventajas que tiene el deporte en general es que, no sólo se queman más calorías cuando lo practicas, sino también en reposo. Es decir, tu metabolismo se acelera. Eso hace que no estés pendiente de lo que comes e incluso, como me ha pasado a mí, que te puedas permitir el lujo de comer más que antes. En otros casos, como le ha pasado a uno de mis hermanos, el deporte hace que mejores tus hábitos alimenticios.
Arriba ese ánimo
Sí, señoras, lo mejor del deporte es que sube la autoestima. Esto os lo puedo garantizar, en contra de lo que creí toda mi vida. Cuando terminas de hacer deporte, tienes un subidón brutal. Y tiene explicación científica y es tan sencilla como que intervienen varias hormonas, como las endorfinas, que nos hacen sentir alegría e, incluso euforia (doy fe de ello) y que reduce el estrés y la ansiedad, o como la serotonina, que nos aísla de estados depresivos y ayuda a conciliar mejor el sueño.

Carrera de la Mujer 2016. Y sí, llevaba palo selfie porque hice un vídeo para mi canal de Youtube, que ya visteis.
Adiós mala leche
Con esto nos os penséis que vais a convertiros en las personas más dulces del mundo si soléis tener mal carácter; los milagros… a Lourdes. Pero os aseguro que ayuda canalizar el estrés y el malhumor. Esos días en los que algo ha salido mal, en los que estás hasta el moño… nada para olvidar y despejar con una carrerita, partido o cualquier actividad física. Diversos estudios médicos demuestran que correr es más eficiente en el tratamiento de la ansiedad que los medicamentos. Ahí queda eso. Y creo que si este año di el paso de dejar de gritar a los niños, ha sido gracias al deporte.
Es una buena excusa
Seamos francas, no es lo mismo decir que te vas de cañas que a correr 😉 Cuando preparé mi primera media maratón, Gabriel no iba a la guardería así que, a veces, le pedía el favor a mi padre o a mi hermano de que se pasasen por mi casa un ratito a quedarse con el peque para poder salir a entrenar. Si les dices que es por trabajo o por entrenar, les parece estupendo. Pero ya decirles que es para irme de jota, pues todas las semanas como que no. Bueno, que igual sí, y es que no tengo suficiente morro…o ganas de juerga. Pero vamos, que como es algo saludable, la gente te anima.
Das ejemplo
Los niños no hacen lo que les dices, sino lo que ven. Pues blanco y en botella. Para mis hijos, lo normal ahora es que su madre y su abuela corran, que su abuelo vaya al gimnasio y ande en bici casi a diario. Que sus tíos corran y hagan triatlones. Piensa que eso que a ti te supone un gran esfuerzo, es una enseñanza enorme para ellos. La vida activa no se enseña diciéndoles que se apunten a baloncesto o a baile o fútbol si luego llega el fin de semana y nos pasamos las horas en el sofá.

Y si con este post no os he convencido, creo que ya sólo puedo seguir colgando fotos en Instagram de las carreras para que veáis que sí, que se disfruta. Eso sí, quizás me anime con un post sobre tips para vencer la pereza. ¿Qué?, ¿os he convencido?
por nosoyunadramamama | Nov 7, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, running, salud
Nada era favorable para que corriese la media maratón de Avilés. Las previsiones meteorológicas eran pésimas; parecía que lo que no había llovido en todo octubre, lo iba a llover el fin de semana. Eso descartaba que maridín y los niños me acompañasen, lo cual me daba mucha pena. Tampoco ayudaba que la carrera fuese en otra ciudad y además muy temprano. Mis padres y uno de mis hermanos se iban de viaje, así que tampoco podía contar con ellos para que estuviesen conmigo. Otro de mis hermanos, que una semana antes decidió que se apuntaba conmigo porque volvía del extranjero, solo dos días antes de la carrera me dijo que no podía correr por una lesión. Me vine abajo pensando en ir sola, no tanto por correr sola, que casi siempre lo hago, sino el hecho de llegar a meta y que nadie estuviese esperándome. Aún así, me hice a la idea. Sólo unas horas. Porque un whatsapp de mi hermano Alfonso cambió las cosas: su compañero de trabajo, en que tiene a media empresa corriendo, me iba a acompañar en la carrera.
Y allí estaba yo, recogiendo el dorsal con un señor de la edad de mi padre, al que solo había visto una vez en mi vida pero con más de 80 medias maratones a sus espaldas. Y fue un acierto, correr acompañada te hacer correr mejor, siempre y cuando respeten tu ritmo. Te ayuda a no decaer, no hizo falta recurrir a Enrique Iglesias ;- ) Los primeros 12 kilómetros fui genial, la lluvia dio tregua y enseguida entré en calor, porque estábamos a 10 grados y yo llevaba hasta guantes, eso sí, muy cómoda con camiseta térmica y la camiseta de la carrera. Por entonces, llevábamos hora y diez minutos dándole a la zapatilla. Y empezó a diluviar, con viento. Y aquello empezó a costar; la lluvia venía de frente y hasta hacía daño. Los playeros empapados con tantos charcos. En nuestro camino «enganchamos» a dos chicas más que llevaban nuestro ritmo. Luego las «perdimos» pero nos volvimos a encontrar después de la carrera. Sí, es la primera vez que «socializo» y hablo mientras corro. Tampoco mucho pero lo justo para saber sus nombres, cuántas medias habían corrido…

Imágenes de maxisagenda.blogspot.com.es/
En definitiva, ha sido otra forma de correr, y me ha gustado. Me ha resultado más amena y creo, objetivamente, que conseguí mejorar mi tiempo con respecto a la media de hace 6 meses gracias al factor compañía. Aunque en mi caso era fácil bajar el tiempo y esta vez corrí en 2 horas y 6 minutos. Manolo, que así se llama el compañero de mi hermano, no me dejó bajar el ritmo, me iba hablando de vez en cuando y eso ayuda. Gracias a él. Gracias a mis hermanos, por buscarme compañía o por intentar acompañarme. Gracias a esa chica que me saludó antes de la salida. Gracias a la que vino a hablar conmigo y me dio ánimos cuando nos cruzábamos durante la carrera. Gracias a las que me gritasteis desde la calle. Ha sido un placer. ¿Próxima carrera? Sí, dentro de 6 días, y junto a mi madre. Y prometo que después paro hasta la San Silvestre.
por nosoyunadramamama | Oct 20, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, running, salud
El 80% de las personas que mueren por una parada cardíaca lo hacen en su domicilio, es decir, no están corriendo. Por eso me parece totalmente innecesario ese alarmismo cuando fallece alguien en una carrera teniendo en cuenta que precisamente hacer deporte con regularidad, junto a una buena alimentación, evita muchas enfermedades cardiovasculares. Aún así, existen alteraciones que no se manifiestan en reposo y sí con el ejercicio físico, de ahí la importancia de la prueba cuando ya quieres hacer unos cuantos kilómetros. Y también cabe apuntar que hay casos, como el de algunos deportistas que recordareis, que murieron en un campo de fútbol en pleno partido, y esas personas sí que habían pasado sus reconocimientos médicos. Por tanto, una prueba de esfuerzo puede salvarte la vida o no. Pero sólo por lo primero, vale la pena hacerla.
Cuánto cuesta
Más allá de eso, porque no vamos a ponernos en los peores casos, creo que no está de más hacerse la prueba cuando realizas un esfuerzo físico relevante. Cuando empecé a entrenar con pulsómetro, comprobé que tenía las pulsaciones altas así que, en ese momento, lo tuve claro. Llamé a varios hospitales y clínicas donde te hacen el estudio y más o menos los precios oscilan entre los 100 a los 150 euros. Desde luego, no es barato pero es salud. También supe que, por ejemplo, en Gijón, las hace el Patronato Deportivo, y el coste es mucho más llevadero, 27,20 euros. Así que fue mi opción, a pesar de tener que esperar varias semanas.
Qué se hace
Te miden la grasa corporal, te miran la elasticidad, de la cual yo carezco, la fuerza, la espalda, la pisada, las articulaciones, te miden, te pesan, te toman la tensión y obviamente te hacen preguntas sobre tu historia clínica, operaciones, si fumas, bebés, embarazos, etc… Ah, se me olvidaba, antes de empezar te hacen firmar un papel por si te pasa algo. Pero vamos, nada que temer, en serio.

Antes de todo esto, te han tomado las pulsaciones en reposo y te han hecho una espirometría, una prueba en la que te hacen vaciar los pulmones en un tubo para ver tu capacidad pulmonar. Os prometo que pensaba que no me quedaba aire. Y luego llega el plato fuerte, la prueba sobre la cinta de correr en la que te llenan de «cables»; cada minuto va aumentando la velocidad, se empieza caminando lentamente y se para cuando indicas que no puedes más, yo aguanté hasta coger 13Km/hora de velocidad. Yo que corro a 10km/h habitualmente o 6min/km, no pude aguantar más… Pero vamos, que tan contenta, hubiera apostado que aguantaba menos.
Y una vez finalizada la prueba, esperas a que la médico valore los resultados para, posteriormente, comentarlos contigo y darte algunas pautas, muy genéricas, sobre cuáles son tus zonas de entrenamientos adecuadas y con qué pulsaciones entrenar. Hecha la prueba y sabiendo que estoy bien, os comunico que llevo unas semanas entrenando para mi próximo reto: mi segunda media maratón. Así que me quedan menos de 20 días durillos pero estoy entusiasmada con la idea. ¡A por ello!
por nosoyunadramamama | Jul 4, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, ejercicio, running, Sin categoría, Uncategorized
Uno puede empezar a hacer deporte por motivos muy diversos: recomendación médica, gusto, salud, estética… Yo lo he dicho abiertamente, comencé por esta última razón, con la finalidad de bajar un par de kilos del tercer embarazo. Hasta ahí todo bien. Pero reconozco que hacerlo por esa única razón puede llevar al abandono por aburrimiento; hay que buscar, o más bien encontrar, otros motivos. Y yo los encontré en esta ocasión ya que, durante toda mi vida, fracasé en mis decenas de intentos por mover el cuerpo.
El primer momento en que encontré, por fin, un estímulo que luego me hizo continuar durante meses, fue cruzar una línea de meta, en junio del año pasado. Aquel instante fui feliz y encontré sentido a esas semanas anteriores de entrenamiento en las que, objetivamente, había sentido pereza y, en más de una ocasión, pensé en dejarlo. Sí, correr una carrera fue el principio de un cambio en mi mente. Fue mi primera transformación: descubrí que el deporte puede hacerte feliz. Eso, para alguien que pasó todo su vida odiando cualquier tipo de gimnasia, era un gran logro. En el fondo, siempre había sentido cierta envidia al ver a aquellas personas que hacían deporte con alegría, no por obligación.

Y para muestra, un botón. Cuando te encuentras que te hacen esta foto llegando a meta descubres que sí, que llegas feliz.
El otro gran cambio, que también empecé a ver tras mi primera carrera y que fue acrecentándose hasta llegar a su punto más alto el día que corrí mi primera media maratón, fue darme cuenta de que era, o que me había hecho, fuerte mentalmente. Un reto deportivo no es solo un esfuerzo físico, requiere mucha fortaleza mental. Darte cuenta de que en 4 meses has pasado de correr 6 a 21 kilómetros te descubre una parte de ti que no conocías. Y entonces eres consciente de que, en la vida, a veces, los límites los ponemos cada uno de nosotros. Descubrí que era más fuerte de lo que pensaba y de que tenía menos límites de los que sentía. Y como una imagen vale más que mil palabras, este momento lo resume todo.
El vídeo no tiene mucha calidad, lo que merece la pena es el sonido y nuestras caras.
Y por último, aunque más que un cambio es una consecuencia, pero que repercute de forma positiva a nivel mental, es el rato que encuentras para ti misma. Un tiempo para desconectar de rutinas y de trabajo, de las cosas de casa, para quemar la mala leche en un día malo, para recrearse en aquellos pensamientos de un día bueno; en mi caso, un rato a solas que me viene muy bien tras todo el día lidiando con las fieras 😉 Que no digo que no me dé pereza salir a correr a las 9 de la noche tras el intenso momento baños-cenas en mi casa pero, cuando acabo, me encuentro a gusto y me voy a la cama muy relajada. En resumen, empecé a correr por motivos puramente estéticos pero creo que, si sigo, es por estos otras razones. De no haberlas encontrado, me hubiera pasado como tantas veces, que hubiera abandonado. Sólo espero seguir encontrando la misma motivación durante muchos años.
por nosoyunadramamama | Jun 27, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, running, salud, Sin categoría, Uncategorized
No tenía intención de escribir este post. La idea surgió en Instagram a raíz de algunos comentarios de seguidoras que me comentaban que había perdido peso y me preguntaban cómo lo había hecho o me decían lo bien que me había sentado esto de correr. Yo siempre contesté lo mismo: he perdido sólo 3 kilos en los últimos meses y soy de las que zampa mucho. Fue hace unas semanas, al sacar la ropa del verano pasado, cuando me di cuenta de que, efectivamente, había perdido solo tres kilos pero bastante volumen. Así que busqué fotos en biquini del año pasado. Encontré una en mi cuenta de Instagram de junio, decidí hacerme una este verano en la misma posición y comparar porque, de verdad, yo sabía que estaba un poco más delgada pero no me parecía que fuera algo como para que los demás lo notaran. Y me di cuenta de que ha habido cierta transformación. Mi intención cuando empecé en abril de 2015 era bajar dos kilos del tercer embarazo, y los perdí rápido. Pero fue a largo plazo cuando empecé a perder volumen real.

En la imagen izquierda había perdido los dos kilos del embarazo que me sobraban porque ya llevaba un par de meses corriendo. Corriendo he bajado un total de 5 kilos pero de una foto a otra hay tres kilos de diferencia.
Es lo que tiene la báscula, que no dice la verdad. Que no es lo mismo adelgazar tres kilos haciendo dieta que practicando deporte. He intentado hacer dietas (que no han durado ni medio asalto) varias veces en mi vida sin darme cuenta de que no comer me creaba ansiedad, por tanto, no es algo a lo que pueda renunciar. Lo siento, me viene de familia, tenemos mucho saque. Y tampoco me di cuenta, hasta ahora, que la grasa ocupa mucho más que el músculo. Y esa es la razón por la que, aparentemente, parece que he bajado más peso. Os enseño unas fotos para ilustrar bien de los que hablo y para que veáis que los mismos kilos que se bajan con dieta no son los mismos kilos que se bajan haciendo ejercicio.

Prueba de que el mismo peso ocupa más en grasa que en músculo

Prueba de que se puede pesar lo mismo pero se tiene distinto aspecto al hacer deporte.
Empecé a correr hace 14 meses para bajar ese par de kilos que me sobraban del tercer embarazo. Me había recuperado muy bien en las dos anteriores gestaciones (y eso que en la primera engordé 18 kilos) pero la tercera me pasó factura. Creo que, en parte, porque poco después de dar a luz llegaron las navidades y me descontrolé. Realmente, estoy mejor en las fotos del postparto que después de los atracones navideños. Supongo que también el hecho de que cada embarazo suma (tres gestaciones en cuatro años) se notan necesariamente. La suerte que tengo es que me quedo sin barriga al dar a luz, por eso supongo que tampoco me agobió nunca la recuperación, porque no me veía panza.
La progresión fue básicamente ésta:
- A los dos meses de empezar a correr ya había perdido los dos-tres kilos que me sobraban del embarazo, es decir, estaba en 59 kilos. Corría media hora dos días a la semana, o sea, unos 10 km semanales. Seguí ese ritmo desde abril hasta diciembre de 2015. Mantuve mi peso todo el año pero en las fotos de noviembre ya se me ve más estilizada que en verano, síntoma de que el ejercicio daba sus frutos aunque no bajase más de peso.
- A finales de enero, de cara a correr mi primera 10k, aumenté progresivamente la distancia de 5 a 10 kilómetros y me animé a correr tres días a la semana en lugar de dos. Es decir, de febrero a marzo corrí unos 25 kilómetros semanales. No sabría deciros lo que perdí de peso esa temporada.
- A finales de marzo decidí que quería correr mi primera media maratón. Tenía 5 semanas para prepararme así que incrementé la distancia poco a poco, un día 13 kilómetros, otro volvía a hacer 10, otro día 15… Así que calculo que esas semanas estuve haciendo unos 35-40 km semanales. Creo que para entonces ya había bajado los tres kilos que digo que he perdido este último año. Y por supuesto, mucho volumen.
- Una vez corrí la media maratón el 30 de abril, bajé el ritmo nuevamente a 8-10 kilómetros en cada salida, así que ahora hago unos 25 kilómetros semanales.
Otros aspectos:
En cuanto a la ingesta de comida: os diré que he aumentado lo que como en los últimos meses y que no hay día que no meriende un sándwich de nocilla o la nocilla a cucharadas, o galletas, o frutos secos… Vamos, que como lo que quiero.
Sobre la celulitis: yo es que siempre he tenido pero hasta que no me hice la foto el otro día, no me había dado cuenta de que había mejorado, la verdad. No creo que haya crema anticelulítica que consiga el efecto de hacer deporte.
La espalda: a mí se me carga bastante la parte alta desde siempre y cada dos-tres meses voy al fisio. En ese sentido, el correr no me ha hecho ni mejorar ni empeorar.
Los pies: ésta es objetivamente la parte del cuerpo que se estropea corriendo. No lo noté los primeros meses pero cuando empecé a preparar la media maratón, me salió alguna dureza.
La piel: No sé objetivamente si el deporte hace mejorar la piel, pero yo me veo mejor cara en general.
Y ya para otro post me reservo los cambios a nivel mental, que los ha habido. Os digo que correr me supone un esfuerzo muchos días, sobre todo con frío, otros menos, como en esta época. Pero me ha compensado con creces. No pretendo ser perfecta y no atiendo a presiones externas; el año pasado me veía bien, la verdad, pero objetivamente sabía que podía estar algo mejor. Y era empezar a moverme o ponerme a dieta. Desde luego, no imaginaba que el cambio fuese así pero me he enganchado al running y oye, ese favor que le hago a todo mi organismo, no sólo a mi trasero o caderas. Como es obvio, estoy muy contenta porque estoy mejor físicamente y porque hago algo que antes no hacía: deporte. Bueno, pues este es el post que prometí a algunas en Instagram. ¿A que se nota el deporte?
por nosoyunadramamama | May 19, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, Maternidad y embarazo, planes, running, salud, Sin categoría, Uncategorized
En las últimas semanas, he recibido varios mails y he leído varios comentarios en Instagram dándome las gracias porque mis posts sobre running os habían animado a empezar a correr o a retomar el deporte. Algo personal como era perder un par de kilos con ejercicio hace un año (y que por entonces únicamente mencioné por encima) ha hecho que el deporte sea ya otra faceta de mi vida, con la que he aprendido y de la que, como vaga absoluta que era, me siento muy orgullosa. Saber que compartir mi experiencia aquí ha motivado a unas pocas personas, me hace sentir una ilusión enorme, no os lo podéis llegar a imaginar.
Y como sé que no puedo convencer a todo el mundo para que corra, hoy os voy a convencer para que caminéis ¡mucho! Cualquier estudio que busquéis sobre los beneficios de pasear a buen ritmo os lo va a decir: reduce el riesgo de infartos y de diabetes, promueve la longevidad, aumenta niveles de energía y quema muchas calorías. Bien, no tantas como corriendo pero sí que se queman unas cuantas. Si caminas despacio, en torno a 4 km/h, podrás quemar unas 300 calorías en una hora, y si aumentas la velocidad a 6 km/h podrás quemar 360 y si corres. Además, te puedes llevar a tu bebé o peque en la sillita, y la criatura, feliz viendo el percal.
No me enrollo más, ahí va nuevo vídeo con uno de los paseos a buen ritmo con Gabriel. En él os cuento también qué hace falta llevar para salir a caminar con el peque.
https://youtu.be/zYifzYqcdWI
por nosoyunadramamama | May 3, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, ejercicio, running, salud, Sin categoría, Uncategorized
No me imaginaba yo poniéndole humor a un momento así de mi vida, pero oye, dos horas corriendo dan para mucho. Cierto es que parte de la carrera la pasas pensando qué demonios hago aquí. Obvio, correr. Leches, estás ahí porque sabes que puedes y llevas tiempo preparándote para estar ahí. Pero claro, luego la gente te dice: disfrútala. Y oye, mi concepto de goce pasa más bien por estar tumbada bajo una palmera en una playa paradisíaca 😉 Pero en parte tienen razón, el camino es duro pero ya os lo digo: correr la media maratón ha sido una experiencia brutal, con lo bueno y lo malo. Vayamos por partes:
Momento salida: subidón total, nervios por doquier. Ahí, entre el barullo, piensas que hay otros tantos como tú, que no estás loca. Y te emocionas y todo. El animador de turno da la salida y eaaa, sálvese quien pueda, que estamos 2500 personas haciéndonos hueco. Menos mal que una es muy objetiva y ya directamente se puso a la cola. Que una no es tonta y sabía de sobra que iba a llegar entre los 100-200 últimos.
Momento fans: Cuando llega la primera cuesta, ésa que evitas a toda costa en tu ciudad hasta cuando vas andando, aparece entre la gente una de tus mejores amigas acompañada de su hermana y animándote a grito pelao. Y dos kilómetros después vuelven a aparecer, y van a tu lado gritando y corriendo como estos que se ven en la carreras de ciclistas, que sólo les falta empujar al corredor. Pues de ese estilo, dos máquinas, las mejores. Y luego ves a tu sobrino con tu cuñada, a tu vecina, a una ex compañera de trabajo, a tu madre, a otros conocidos y sinceramente, te emocionas. Y desde aquí, gracias a todas las que gritasteis mi nombre para animarme sin conocerme en persona, ¡fue increíble!

Momento Enrique Iglesias: Ya has hecho 10 kilómetros y, para tu sorpresa, en mejor tiempo del que los has hecho siempre. Pero enseguida, empiezas a flaquear porque mentalmente sabes que aún te queda la mitad más un kilómetro y eso hunde un poco. Ya te has cruzado, por el sentido contrario, con los que van primeros y piensas que son de otra galaxia. Aguantas un poco más pero llega otra cuesta y dices: saca ya la música que esto hay que levantarlo como sea y por aquí ya no hay ambiente. Y entonces te pones los cascos con la nueva canción de Enrique Iglesias (llamarme hortera si queréis) y la cosa se ve de otra manera. Os lo digo, resucita a un muerto 😉
Momento luz al final del túnel: Cuando ya has escuchado al hijo de la Preysler tres veces seguidas, más a Bon Jovi y alguna otra canción motivadora, te das cuenta de que ya llevas 15 kilómetros y empiezas a intuir esa luz que dicen que existe al final del túnel. Pues eso, como que parece que te sientes aliviada.
Momento maldito gps del móvil: No sé en qué momento decidí llevarme el móvil con la aplicación que uso habitualmente para correr (mala idea) pero se ve que el gps alguna vez no calcula bien y, cuando crees que solo te queda un kilómetro y medio, te das cuenta que tararí, que te quedan dos y medio. Y os digo una cosa, esto de correr es mental, un kilómetro arriba o abajo es mucho cuando piensas que estás llegando a meta. Os prometo que se me hizo muy duro.
Momento entrada a pista: Los últimos metros del recorrido fueron en pista y ahí, la gente te grita, te aplaude, te lleva en volandas. Y enseguida ves a la loca de tu amiga y su hermana, a tus padres, tus hijos, tu marido, tu hermano que ya acabó la carrera hace casi una hora (soy lenta, qué le vamos a hacer) y uffff, no hay palabras.

Esta es la cara que se te queda cuando ves a tu familia y estás a pocos metros de la meta. Foto de Carreras Asturias
Momento llegada a meta con tu hijo: Emoción máxima; correr los últimos 100 metros de la mano de tu hijo mayor, verle super contento, hablar con él y cruzar la meta (vídeo aquí), no sabría tampoco definir muy bien cómo es ese momento. Se mezcla el agotamiento físico con el descanso mental, la ilusión de conseguir algo que llevabas tiempo preparando, la alegría de estar con los tuyos… Muchas cosas.


Y hasta aquí mi aventura en mi primera media maratón. No sé si habrá segunda, ni lo he pensado ni tengo prisa, lo importante es seguir haciendo deporte. Lo que sí tengo claro es que éste es mi tope en cuanto a distancia así que no, no voy a correr una maratón, eso ya lo dejo para gente más preparada. Gracias a todos los que me habéis animado. Y gracias Albert Cabezas por sus planes de entrenamiento estas semanas antes de la carrera. Ha sido un placer vivir esto, por lo menos, una vez en la vida.
por nosoyunadramamama | Abr 28, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, running, salud, Sin categoría
Estoy a dos días de correr mi primera media maratón, lo cual sigue siendo alucinante hasta para mí. Hace un año comencé a correr; creo que no pasé de 15 minutos y acabé que me moría. Este sábado, si todo va bien, estaré dándole a la zapatilla dos horas y unos pocos minutos, es decir, ocho veces más que cuando empecé. Lo reconozco, sigue pareciéndome fuerte, a la vez que emocionante. Estoy como una niña con zapatos nuevos y sé que me va a costar mucho conciliar el sueño la noche del viernes. Como os podéis imaginar, este año he aprendido algunas cosas sobre running. E incluso, ya puedo aportar algo sobre mi experiencia corriendo con mi bebé. Estoy lejos de ser una experta en este tema pero, al menos, puedo contribuir con algunos consejos para empezar correr. Sobre todo, motivación. ¡Espero que os guste! Tened en consideración que las imágenes en las que aparezco con ropa deportiva, son tras correr 15 kilómetros 😉
por nosoyunadramamama | Abr 19, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, ejercicio, running, salud, Sin categoría
Sí, habéis leído bien. La vida tiene cosas con las que una no contaba. Nunca entró en mis planes vitales correr; menos aún, apuntarme a carreras. Y ni por asomo, la palabra media maratón entraba en mi cabeza, ni durante toda mi vida ni hace tan sólo un mes, cuando corrí mi primera 10k. Aquel día, cuando terminé, dije en varias ocasiones que ése era mi tope, que dar el salto a 21 kilómetros era imposible. Pero de repente, dos días después, cuando me puse las zapatillas de nuevo me pregunté: ¿realmente crees que no puedes correr más de 10 kilómetros? Y descubrí que podía.
Y es que uno nunca imagina lo lejos que puede llegar cuando se propone algo, es en el camino cuando vas viendo dónde están los límites. Hace sólo un año comencé a correr, creo que no aguanté ni veinte minutos. Y dentro de diez días estaré corriendo dos horas. Lo pienso y me asusto. De hecho, la idea de la media maratón entró en mi cabeza hace un mes pero no fue hasta hace una semana cuando me apunté, no sabía si sería capaz pero me inscribí con la idea que era lo más cerca que estaba en mi vida de hacer algo así. Ni siquiera hoy sé si seré capaz de terminarla, pero lo voy a intentar.

Con mi cuñada en junio del año pasado tras correr mi primera carrera, la de la Mujer
Así que en ésas estoy, entrenando desde hace unas semanas para correr la media de Gijón. Todo cuanto he conseguido es hacer 15 km. Me está ayudando Albert Cabezas (alcalotrainer), el marido de Sheila, otra mamá bloguera a la que conozco virtualmente. Es entrenador personal con más de 10 años de experiencia y me ayuda estas semanas a través de entrenamientos online; yo estaba empeñada en que debía intentar correr el máximo posible siempre, cada vez que salía a correr, pero, y por si alguien está preparando también una media, lo ideal es combinar distancias y ritmos, como por ejemplo:
- Correr un día 15 kilómetros al ritmo habitual de tu cuerpo. Yo aquí intentaré hacer un poquito más para tener la seguridad (aunque sólo sea mental) de que podré acabar la carrera.
- Correr otro día 5 kilómetros a ritmo habitual + 4 series de 500 metros a una velocidad un poco mayor a tu ritmo de carrera + 4 kilómetros de vuelta a la calma a ritmo cómodo + estiramientos.
- Correr 10 kilómetros a ritmo cómodo con pequeños cambios de ritmo. Intentar correr 1 kilómetro a ritmo habitual y 1 kilómetro a un ritmo un poquitito más fuerte + estiramientos.
- Ejercicios de fuerza, que es algo a lo que yo no estaba dedicando tiempo: sentadillas, tijeras estáticas, Jumping Jacks, flexiones en el suelo con rodillas apoyadas, plancha abdominal…
Ya veis, llevo un mes dando un poco más de “caña” a esto del deporte. Estoy tirando de mi padre para que se quede con el peque y poder salir a correr alguna mañana; otros días salgo ya a las 9 de la noche, cuando los peques están acostados. Pues éste es mi próximo reto, que me ha demostrado que somos capaces de hacer mucho más de lo que imaginamos así que… ¡a animarse con el deporte, chicas! Y disculpad si estos días no estoy respondiendo a todos los comentarios.
por nosoyunadramamama | Abr 12, 2016 | Bienestar y belleza, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Empecé a ser consciente del cuidado del suelo pélvico tras mi tercer embarazo, cuando las matronas del centro de Salud nos dieron unas clases de gimnasia abdominal hipopresiva. Yo nunca he tenido problemas y mi suelo pélvico no se resintió tras tres gestaciones y partos vaginales pero, en la parte teórica de las clases, algunas madres contaron los problemas que tenían, asociados sobre todo a la incontinencia urinaria y prolapsos. Durante años, nos han hecho creer que esto es normal y que no pasa nada. Pero no es verdad; que suceda a menudo no significa que haya que dejarlo estar sin hacer nada, porque las cosas tienen remedio.
El caso es que ahora, mi preocupación con relación a este tema viene por mi afición al running. A poco que hayáis leído, ya sabréis que los deportes de impacto pueden también pasar factura al suelo pélvico. Y me niego a que, lo que no dañaron tres embarazos y tres partos, lo estropee el correr. Así que me he propuesto hacer los posible para evitar futuros problemas. Hoy os voy a hablar de un tampón del que oí hablar por primera vez a una de las matronas del centro de Salud al mencionarle hace un año que estaba empezando a correr. No ha sido fácil dar con él; lo encontré en la web de Salud Pélvica y se llama Vagi.Stabil, se fabrica en Alemania y ha sido desarrollado por Marcel Caufriez, el creador de la técnica de la Gimnasia Abdominal Hipopresiva.

Hay estudios que demuestran que, con independencia de que hayas sido madre o no, aumenta la incidencia en un 25-50% la posibilidad de tener incontinencia el hecho de realizar deportes de impacto, como running, step, baloncesto, volley, tenis, fútbol, boxeo… La función del tampón es amortiguar la presión que ejerce el útero y la vejiga sobre el suelo pélvico. Su uso no tiene mayor complicación ya que se usa como un tampón normal. Además se limpia con agua fácilmente. Para mí, ha sido un descubrimiento pero tiene dos pegas; una, que su uso se debe hacer en torno a 45 minutos y ahora yo paso más de una hora corriendo, pero bueno, como no es mucha diferencia, sigo con él. Y segunda, que algunos días, dependiendo del flujo, y al ser de silicona, se puede ir desplazando hacia abajo. ¿Conocíais este tampón?, ¿qué os parece?
por nosoyunadramamama | Mar 31, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, running, salud, Sin categoría, Uncategorized
Lo sé, si ya de por sí la elección de sillita de bebé es complicada al existir tantas posibilidades, lo que faltaba ahora es que alguien os diga que no descartéis una silla ¿de running? Pues sí, habéis leído bien; aún si no corréis, os invito a que vayáis a una tienda y empujéis de una de estas sillas, y veréis la abismal diferencia entre empujar de unas u otras. No os miento ni exagero lo más mínimo, para mí ha sido un descubrimiento comprobar que no pesan nada, que ese diseño tan particular con ruedas grandes y el ser unos centímetros más larga que las habituales sillas de paseo se debe a que el peso está mejor repartido.
Cuando fui a la tienda a recoger nuestra Thule Urban Glide, la dependienta me lo dijo: ya hay padres llevándose esta silla como única y primera opción. De hecho, la nuestra tiene la opción de poner capazo para los bebés más pequeños. Y desde luego, si sois de viajar, hacer excursiones o pasear mucho, ya os digo que os interesa mirar esta opción. Pero bueno, no me voy a enrollar más; si estáis interesadas, podéis ver el siguiente vídeo, ¡espero que os aclare las dudas!
por nosoyunadramamama | Mar 17, 2016 | Bienestar y belleza, deporte, ejercicio, running, salud, Sin categoría, Uncategorized
Renovarse o morir, dice el refrán. Reconozco que, aún viniendo yo del medio audiovisual, que es en el que más he trabajado, no me atrevía a dar este paso. Sencillamente, por falta de tiempo, no de ideas. Porque ponerme a grabar y después a editar imágenes supone más esfuerzo y más minutos, y os juro que no me sobran. Pero fue una marca, Thule, la que me empujó. Porque consideran que puedo ser imagen de vida activa con niños, y ya sabéis que nosotros no paramos. Y yo aún menos desde que me ha dado por el running. De hecho, mi primer vídeo en Youtube tiene mucho que ver con esta nueva faceta de mi vida. Porque os digo una cosa, este deporte ya es algo que forma parte de mí, no quiero que desaparezca. Tras correr el otro día mi primera 10K, me di cuenta de que ya no puedo abandonar y que voy a por más kilómetros. Ver veremos si me atrevo con una media maratón en breve, pero eso ya es otra historia.
Ya os conté en su día que empecé a correr porque quería recuperar la forma después de tres embarazos. Tras un intento fallido, por falta de tiempo, de hacer deporte en el gimnasio a los dos meses de dar a luz a Gabriel, encontré que correr era la fórmula perfecta para empezar a moverme, porque no dependía de horarios de aperturas o cierres ni de clases y no necesitaba mucho tiempo. Sólo tenía que bajar al portal de casa, correr y llegar de nuevo al portal, bien aprovechando visitas a casa de mis padres, o bien cuando acostáramos a los niños… Y así empezó la cosa, corriendo 20 minutos hace un año y, en este momento, más de una hora dándole a la zapatilla. Además, ahora, puedo ir en cualquier momento porque, a veces, me llevo al peque. Sí, habéis leído bien, siento a Gabriel en la silla Thule Urban Glide y a correr. También me reservo mis entrenamientos para mí solita, eh. Y ahora sí, no me enrollo y ahí me tenéis. Aunque no lo creáis, me da un poco de vergüenza pero… ¡qué demonios!