Etiqueta: embarazo

  • Operación de varices tras los embarazos

    Operación de varices tras los embarazos

    Otro de esos posts que os prometí fue precisamente este: el postoperatorio y la operación de varices tras los embarazos. Sí, digo tras los embarazos porque cerramos el grifo 😉 Siempre digo estas cosas con la boca pequeña porque la vida me enseñó que de la noche a la mañana las cosas pueden dar un giro, pueden cambiar las circunstancias y mil historias más, pero vamos, a priori, esta familia está completa. Esto daría para otro post 😉 En cualquier caso, paso a contaros cómo fue la operación de varices (lo que yo sé como paciente) y cómo fue el postoperatorio.

    He de decir que, de haber tenido tres embarazos, creo que no me hubiera hecho falta operame y que un tratamiento con micro espuma (escleroterapia) hubiese bastado. En el primer embarazo ni siquiera me salieron varices, en el segundo fue algo muy leve en la parte de abajo de la pierna. En el tercero se me hinchó más pero no era nada escandaloso. Fue en el embarazo de Carmen cuando ya la cosa se puso tremenda, tuve también en la zona del muslo e ingle. Y ya en el quinto embarazo fue una fiesta, por ponerle humor, vamos. La repera. También os digo que si me animé a operarme fue porque tengo casos cercanos, como es el de mi padre, que no tuvieron ningún problema ni complicación y les resultó un proceso muy llevadero. Yo, ahora, puedo decir lo mismo, lo volvería a hacer sin dudarlo.

    De paso, os dejo precisamente el programa que presentaba hace 5 años (y justo en mi tercer embarazo) en Telemadrid junto a un médico en el que hablamos de qué son las varices.

    Operación de varices

    En mi caso, la operación de varices se hizo con el método CHIVA (se hace ya el el 40% de los casos de varices), que consiste en extraer varices pero las estrictamente necesarias. A mi padre, por ejemplo, le quitaron la safena entera, por tanto, fue una operación de las de toda la vida. En mi caso, este proceso implicó seis puntos repartidos por la pierna y tres puntos en la ingle. Se trata de una operación quirúrgica en régimen ambulatorio (te vas el mismo día a casa) con anestesia local y sedación, con lo que no te enteras de nada. Vamos, con respecto a la operación, tengo que decir que todo fue estupendamente.

    El postoperatorio

    Como os decía, se trata de una operación en la que en el mismo día te vas a casa si el ingreso ha sido por la mañana. Te vas con la pierna vendada; al día siguiente ven cómo está, te quitan la venda, miran los puntos, te explican cómo curarlos (a mí me dijeron que con la ducha normal ya era suficiente) y te mandan caminar entre una y dos horas diarias. Vamos, que con eso os podéis hacer una idea de que es un postoperatorio llevadero, ni reposo ni nada. Tienes que hacer uso de media de compresión por el día durante un par de semanas (yo prescindí de ella únicamente el día de la Comunión y del Bautizo). El postoperatorio incluye pincharse heparina durante los diez días siguientes, por precaución.

    La primera impresión al ver la pierna es fuerte porque hay muchos hematomas. Pero en tres semanas desaparecieron dejando algo muy leve. Los puntos me los quitaron a los diez días de la operación en el centro de salud. Ahí lo pasé mal porque me da mucha grima y porque al final, al tener que tocar la zona de los moratones, es molesto. Pero ya os digo, no es que duela, es que a mí me da mucha dentera. Eso, y que hubo un par de días que los puntos de la ingle me tiraban un poco, fue lo más incómodo del postoperatorio. Bueno, y ponerse la dichosa media teniendo moratones, a los que por cierto yo eché árnica por recomendación del médico.

    Como veis, el resultado es fantástico. De la operación ni me enteré y el postoperatorio fue bueno, con esas dos cosas que os mencioné. Hice vida normal desde el día siguiente (excepto conducir, que esperé una semana) y me puse a correr, tal y como me dijeron que podía hacer, trece días después. Las varices se pueden tratar de distintas maneras: striping, chiva, escleroterapia, endoláser, radiofrecuencia… Debe ser el médico quien valore qué procedimiento llevar a cabo. En mi caso, y aunque consulté lo de la espuma (escleroterapia, que sirve para «sellar» las venas), consideraron que sería poco eficaz dado que tenía varices del casi un centímetro de grosor. Así que, como veis, depende de vuestras varices. Pues esta ha sido mi experiencia, espero que os sirva.

    Tres meses después (tras el verano)

    El texto que habéis leído lo escribí a los 15 días de la operación pero he esperado unos meses para publicar el post y poder contar qué tal el verano tras la intervención. Puedo decir que muy bien. La pierna está infinitamente mejor a nivel estético y ya no he notado la pesadez por el calor. A continuación, vais a ver la foto del antes y después.

    Varias cosas a tener en cuenta sobre las imágenes: la primera foto es profesional (y las varices se ven mucho menos de lo que se veían en realidad) y la segunda es casera (la piel se ve bastante peor). En la segunda foto he bajado un par de kilos que, en teoría, no deberían notarse en las piernas pero mi bajada de peso es consecuencia de correr, con lo que he ganado un pelín de masa muscular (pero estoy pensando que eso lo noto yo solamente, jajaj). De cualquier manera, veréis que las cicatrices aún son muy visibles, en parte porque es reciente y en parte porque soy de esas personas que cicatriza fatal. Y como veis, todavía tengo algo de hematoma.

    Tengo también cicatriz en la ingle. Siento que el color y la calidad de la imagen no sea exactamente la misma, ni el fondo. Pero bueno, yo de verdad os digo que el resultado lo he notado muchísimo a nivel estético y también de molestias. Lo volvería a hacer sin duda teniendo en cuenta que la operación es sencilla y el postoperatorio muy llevadero.

  • El embarazo tras una pérdida perinatal: cómo lo he afrontado

    El embarazo tras una pérdida perinatal: cómo lo he afrontado

    Este es un post que durante el embarazo de Aurora me pedisteis todas aquellas que pasasteis por la misma triste experiencia que yo. Pero no tenía valor para escribirlo sin saber que todo tendría un final feliz. Y tampoco me atreví porque me daba miedo que las últimas semanas fueran una pesadilla. Cómo viví mi quinto embarazo tras la pérdida de Carmen lo habéis ido viendo, aunque solo en parte. Porque obviamente, hay muchas cosas que una siente pero no es capaz de exteriorizar o prefiere guardarse. Durante todos estos meses he seguido recibiendo mensajes y mails con historias parecidas a la mía, porque es un hecho que esto sucede. He intentado contestar a todo el mundo pero también he querido abstraerme un poco, por salud mental.

    No estuve tranquila hasta que tuve a mi bebé en brazos, le oí llorar y me dijeron que estaba todo bien. No fui al parto como en las tres primeras ocasiones; además, el nacimiento de Aurora removió sentimientos y recuerdos dolorosos del anterior, aunque sentí más que nunca lo que era la felicidad.

    Pero os diré que, a pesar de todo lo vivido y del miedo, tenía la confianza de que la mayoría de las veces esto sale bien. Me convencía de que tenía que ser así y evité los pensamientos negativos en la medida de lo posible. Estoy orgullosa de cómo viví el embarazo tras una pérdida perinatal, porque no es fácil y sé de personas que nunca más quisieron volver a intentarlo siquiera, algo que puedo llegar a entender. Algunas de las que me habéis escrito estos meses reconocisteis vivir un infierno con un nuevo embarazo. No ha sido mi caso y, en algún momento, he logrado hasta disfrutar un poco.

    El embarazo tras una pérdida perinatal

    El embarazo tras una pérdida perinatal: fases

    El momento en que vi el positivo en el test lloré mucho, no de alegría sino de rabia. Sentí que traicionaba a Carmen, y es el sentimiento más normal después de un duelo; que de repente haya una buena noticia cuando tú sigues triste por una mala trae consigo sentimiento de traición, como si no pudieras permitirte ser feliz de nuevo. Y yo lo sentí, y por eso lloré, porque no quería creer que ese bebé podía sustituir a la que se me fue. Luego entendí que no era así, que conseguir ser felices debe ser una prioridad por más tortas que nos dé la vida.

    El primer trimestre no fue fácil. Si a eso le sumas que durante un mes no se lo conté ni a mi marido porque quería guardar la sorpresa para la fiesta sorpresa que le estaba preparando por su 40 cumpleaños, pues imaginaos. Eso sí, aquel mes en silencio mereció la pena y ese momento en que descubrió un sobre con una ecografía delante de su familia y amigos, no tiene precio. Ahí ya lloramos y yo descargué un poco la presión que había tenido esas semanas.

    Tardé tiempo en vincularme con el bebé; hasta que no empecé a notar que se movía, no comencé a relajarme un poco. Pero conseguí hacerlo, conseguí ilusionarme de nuevo, sin acercarme siquiera a ese estado de felicidad de mis anteriores embarazos pero, desde luego, no sufrí ansiedad, como sé que a muchas os ha pasado, y tampoco tuve que recurrir a ningún especialista, como sí tuve que hacer tras perder a Carmen. Que si hay que hacerlo, se hace, pero no lo necesité. Todos los sentimientos son normales.

    El embarazo tras una pérdida perinatal

    El embarazo tras una pérdida perinatal: qué me ayudó

    1. Estar ocupada: ha sido clave tener proyectos, el lanzamiento del libro, viajar a Madrid a eventos, escribir, cuidar de los niños. Tener la cabeza ocupada en cuestiones de este tipo es fundamental para enfrentarse a esto, si no puedes entrar en una espiral de pensamientos negativos que no conducen a nada bueno.
    2. Los movimientos del bebé: han sido mi salvación cada día. Empezar a notarlos y que el bebé se moviera tanto (yo reconozco que le ayudaba con algo dulce cada día), me mantuvieron tranquila, aunque también en alerta. No os voy a negar que he pasado momentos de intranquilidad y que una vez hasta fui a la matrona porque no lo sentía, y os garantizo que se pasa muy mal cuando tu cabeza se instala en lo que ya sucedió una vez.
    3. No saber el sexo del bebé: sé que no es una decisión habitual, ni siquiera tras casos de muerte perinatal pero estoy convencida de que tomar la decisión de no saberlo ha sido clave para vivir esto de la mejor manera posible. Varios de los mails que recibí estos meses fueron precisamente de madres que habían pasado por mi experiencia: pérdidas del bebé del sexo que tanto deseaban. Llegó un nuevo embarazo y el bebé no era del mismo sexo y eso les hizo pasar otro pequeño duelo, muy lógico en estos casos. Y yo no quería ni por un momento que el sexo de mi bebé fuera a desilusionarme (porque nunca había sido algo a lo que yo hubiera dado importancia) pero temía que esta vez pudiera pasarme. Así que no, no quise. Sabía que cuando tuviera a mi bebé en brazos, fuera niño o niña, estaría feliz y sólo querría llevármelo a casa sano. Fue una decisión que tomamos por salud mental y creo de verdad que nos ayudó.
    4. Aceptar sentimientos contradictorios: permitirme sentir en cada momento lo que llevaba dentro es lo más sano que pude hacer. Se puede seguir llorando por un bebé que has perdido aunque venga otro en camino, se puede sentir rabia, tristeza, alegría, ilusión, pena… Se pueden sentir todas esas cosas. Y yo me lo he permitido. Y me vine abajo y arriba sin pudor alguno, no tengo nada que aparentar ni que demostrar a nadie.
    5. El trato profesional durante el embarazo: contar mi historia a cada sanitario que me ha ido atendiendo a mí me ha dado tranquilidad. Suelen preguntarte qué número de embarazo es el que estás viviendo así que yo he respondido con total naturalidad que se trataba del quinto pero que perdí a mi cuarto hijo en el último trimestre de embarazo. Y os digo que eso ha conseguido empatía, el que no les parezca raro que estés agobiada, que hagas muchas preguntas, el que insistas en que te vean la variz, el que no les extrañe que vayas a Urgencias en un momento dado… A mí me ha ayudado saber que estoy más controlada.

    Y con esto termino porque creo que ya me he extendido mucho. Hubo un día en que este blog tuvo que abordar tristemente el tema de la muerte perinatal, la experiencia más triste que me ha traído la maternidad. Ahora, llegó el momento de la reconciliación, pude escuchar el llanto de mi bebé la última vez que di a luz y salí por fin del hospital con los brazos llenos. Los nueve meses hasta llegar ahí no fueron fáciles pero el camino ha merecido la pena. Eso sí, es un camino que desgasta muchísimo. Y aunque la vida ha vuelto, la cicatriz está ahí.

  • Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Apuro temas del embarazo porque ya no nos queda casi nada para recibir a nuestro quinto bebé. En estos meses, he ido contando cosas y compartiendo en Instagram sensaciones. Y es allí donde encuentro mucha inspiración al leer comentarios que vais dejando cuando cuento una anécdota, ya que os han pasado cosas parecidas. Así que, de repente, me dije: aquí tengo un post interesante 😉 Porque resulta que antes de quedarte embarazada oyes sobre vómitos, mareos, kilos, estrías y cosas varias pero, sin embargo, hay otras de las que no tienes ni la más mínima idea, y de repente vas descubriendo esos meses cuestiones que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada.

    Cosas que no sabes del embarazo

    Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Resulta que tanto oír sobre vómitos y estrías, y de eso me he librado. Pero vamos, que te libras de una cosa pero no de otras, dicho sea de paso. Así que paso a enumerar algunas cosas que me fueron sorprendiendo y que no me habían contado:

    1. Varices: yo no sabía todo lo que implicaba un embarazo a nivel circulación pero vaya tela… Si tienes predisposición a las varices, cosa que obviamente desconocía hasta el momento de preñez, te puedes encontrar varices en sitios que no sabías que podían salir.
    2. Calambres: lo de tener calambres en las piernas en el tercer trimestre fue una cosa que me descolocó por completo porque no la había escuchado jamás… Vamos, hay noches que hasta te despiertan y se te «sube la bola». La verdad que la sensación es bastante desagradable, menos mal que son sólo unos segundos.
    3. La piel va por libre: pues sí, resulta que con la piel te encuentras que un trimestre la tienes llena de granos, los otros dos te brilla (aunque las arrugas no se te van 😉 ), o te salen manchas. A mí me pasó en los mofletes pero hay mujeres que dicen que en les ha pasado en la frente o en la inoportuna zona del labio superior. Vamos, que no sabes por dónde va a ir la piel esos meses y no suelen contártelo antes.
    4. Tu bebé tiene hipo: bueno, bueno…este fue uno de mis grandes descubrimientos en el primer embarazo. No es solo que no lo hubiera oído nunca, es que ni tan siquiera lo imaginaba. Hasta que empiezas a notar un movimiento rítmico en tu barriga que sabes que nos son los movimientos fetales habituales, buscas en Internet y ¡efectivamente! es hipo fetal.
    5. Memoria de pez: te hablan de cansancio pero nadie te dice que, objetivamente, te va a fallar la memoria, sobre todo cuando ya llevas varios embarazos. Pues que sepáis que tiene explicación científica y que la materia gris se reduce durante el embarazo en algunas zonas. ¡Ya tenéis excusa para haceros las locas! 😉

    Pues así, estas son las cosas que se me ocurren que nadie me había contado y que he ido descubriendo en los embarazos, seguro que a vosotras se os vienen a la cabeza algunas otras más…. ¡Contad!

  • El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    ¿A quién con una señora tripa de embarazo no le han dicho eso de «ya no te queda nada» cuando realmente le faltaban 3 meses por delante de «bollo en el horno»? Sí, señoras, el tamaño de la tripa da para mucho comentario, pero oye, que nadie lo hace con maña intención, creo yo… Otras, sin embargo, nos vemos en el lado contrario. Soy de esas personas con tripas muy discretas en los embarazos. Da igual que sea el primero o el quinto, no tengo más ahora que en los anteriores. A una primeriza puede que le afecte el hecho de que le digan continuamente que coma más porque tiene poca barriga y el bebé va a salir pequeño. En mi caso, nunca le di vueltas, entre otras cosas, porque más de lo que como no puedo comer 😉 Me permito de todo normalmente, y en los embarazos no iba a ser menos. Desde repetir fabada hasta comer dulces. Lo importante es que no darle mayor importancia, cosa que por suerte yo nunca he hecho.

    El tamaño de la barriga en el embarazo no influye en el peso del bebé

    Qué me lo digan a mí. Tres varones que pesaron entre 3,500 y casi 4 kilos, sin pasarnos de fecha más allá de tres días (aquí no incluyo obviamente el peso de Carmen por nacer en la semana 28 aunque era también alto para la semana de gestación) En cualquier caso, ¿qué influye en el tamaño de la barriga y por qué no está relacionado con el peso con el que va a nacer el bebé?

    1. Cantidad de líquido amniótico
    2. Tamaño de la placenta
    3. Características físicas de la madre como la altura o el peso previo al embarazo
    4. Tonicidad de la musculatura abdominal. Si los músculos están más flácidos, la barriga se nota antes y es más abultada.
    5. Posición del bebé dentro del útero.

    Pues estas son algunas de las cosas que sí influyen en el tamaño de la barriga, así que podéis estar tranquilas todas. A las que os digan que si ya estáis a punto, podéis contestar que el churumbel tiene mucho espacio para flotar con tanto líquido. Y a las que os digan que comáis más porque esa barriga está pequeña, decís que tenéis una musculatura estupenda y listo 😉 A mí personalmente me parece super cómodo tener poca panza por temas de movilidad, ropa, etc… Y hasta me parece un cumplido en el fondo, jajaja…

    tamaño de la barriga en el embarazo no influyen en el peso del bebé
    Semana 34. Foto: Ladrona de momentos

    Los kilos en el embarazo tampoco influyen en el peso del bebé

    A ver, que igual con esto nos liamos. Coger muchos kilos o pocos en el embarazo depende de muchos factores. Si nos vigilan tanto este tema no es tanto por los kilos que tengamos de más, que también, sino por cuestiones de salud que puedan venir derivadas del peso, que es otra historia. Pero en principio, engordar 10 o 15 kilos no es una cuestión directamente relacionada con el peso del bebé, entre otras cosas porque los bebés empiezan a coger un peso relevante ya al final del embarazo. En la semana 30, a tus kilos no les va a afectar que el bebé pese 200 gramos más o menos.  No sé si me explico. En todo caso, el peso del bebé es importante para saber que va bien en su desarrollo pero que engordes 10 o 20 kilos no va a hacer que tu bebé sea más grande.

    Yo cogí 18 kilos en el primer embarazo y el crío pesó 3, 500 gramos. Engordé la mitad, es decir, 9 kilos con el segundo y el crío pesó 3,900 gramos. ¡Tachán! De manera que está claro que, en mi caso, no había ninguna necesidad de engordar tanto en la primera ocasión. Y la realidad es que aumentar mucho de peso en el embarazo puede acarrear problemas de salud, lo mismo que engordar muy poco. Hay que tener en cuenta varias cosas para saber cuál es, más o menos, el peso adecuado que hay que coger:

    1. Embarazo único o múltiple: creo que este punto es obvio 😉
    2. Índice de Masa Corporal al empezar el embarazo: no es igual comenzar el embarazo con un peso normal que con más o menos peso del que deberíamos.
    3. Problemas de salud como diabetes, retención de líquidos, tener que guardar reposo…

    En definitiva, que os importe un carajo lo que diga la gente y haced caso a vuestros ginecólogos y matronas, comed bien y si os apetece comer algo más que cuando no estáis embarazadas, pues también. Intentad hacer algo de ejercicio porque es muy bueno para el parto y para la recuperación postparto. Y poco más os puedo decir salvo que cada mujer es distinta, y cada embarazo también. Lo de las comparaciones, dejadlo para otros menesteres.

  • Contracciones de parto y contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas

    Contracciones de parto y contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas

    A estas alturas del embarazo, ya a un mes de la fecha de parto, os podéis imaginar que tengo varias veces al día las famosas contracciones de Braxton Hicks. Como se trata de mi quinto embarazo, me resulta muy fácil apreciarlas. Pero no siempre fue así. En el primer embarazo, al no saber de qué iba la historia, yo sencillamente notaba que algunas veces la tripa se ponía más dura durante unos segundos pero no sabía qué era ni por qué sucedía ni que aquello eran contracciones. Porque además, al final del día, ya de por sí, la tripita está más rígida que cuando amaneces. Por tanto, no sabía que tenía contracciones de Braxton Hicks y obviamente no sabía cómo iban a ser las contracciones de parto, ni si me enteraría bien de la historia. Como era de esperar, de las contracciones de parto te enteras, ¡vaya si te enteras!

    Contracciones de parto
    Imagen de la sesión de fotos de «Ladrona de momentos»

    Contracciones de Braxton Hicks: qué son, cómo son y para qué sirven

    Son contracciones  que aparecen durante el embarazo (dicen que pueden ser a partir de la semana 20 pero yo hasta mucho más tarde no las he notado), no duelen pero puede ser bastante o poco molestas (depende de cada una) y se distinguen porque la tripa se endurece. Duran unos segundos, aunque pueden ser de dos minutos incluso ya que, a medida que el embarazo avanza, son más frecuentes y persistentes. Resumiendo, las contracciones de Braxton Hicks son:

    • Irregulares.
    • Impredecibles
    • No son rítmicas: pueden suceder varias veces en un día pero sin que pase un tiempo concreto entre una y otra (pueden pasar horas)
    • Más incómodas que dolorosas.
    • No van a más.
    • Disminuyen y luego desaparecen por completo.

    Contracciones de parto: cómo distinguirlas

    Si alguna de las que me lee aún no ha pasado por ello, creedme que se distinguen. Es verdad que de primeras igual estás con miedo a ir al hospital sin estar de parto (me pasó con el tercero, manda narices que no estuviera aún de parto y fuese ya pensando que era el momento), o te ocurre lo contrario, que me pasó con el segundo, que llegas de 8 centímetros pensando que solo estabas empezando y ya estás a punto de «echar» a la criatura. Pero vamos, lo que vienen siendo las contracciones de parto, unas mujeres antes y otras después, nos acabamos enterando de lo lindo.

    • Duelen.
    • Cuando empiezan, ya no hay marcha atrás. Van a más y cada menos tiempo.
    • Se van sintiendo más fuertes, más frecuentes y también se hacen previsibles.
    • No se va el dolor si cambias de posición, como ocurre con las de Braxton Hicks.

    Estas son básicamente las características por las que te vas a dar cuenta de si estás o no de parto. Cuando llegan las de parto te darás cuenta, otra cosa es que vaya todo más o menos rápido de lo que esperabas o pensabas.

  • Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

    En cinco embarazos no he recurrido a ropa premamá. En general, aunque alguna vez veo algo que me gusta, no me resulta fácil encontrar cosas de mi estilo. Así que esta menda se viste igual esté o no esté embarazada, salvo una cosa: suelo descartar pantalones y pasarme a los leggins. No es que me fascinen pero son infinitamente más cómodos y, para tres meses, pues tan contenta. Primero puntualizo que soy una embarazada con barriga pequeña, lo digo porque luego hay de todo en la viña del Señor y algunas me diréis que tenéis barrigón ;- ) En mi caso es y ha sido así en todos mis embarazos, con la diferencia de que en el primero me puse, toda yo, enorme, pero de comer y no hacer nada de ejercicio.

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

    Me habéis pedido ideas para este otoño y, como he hecho algunas adquisiciones, básicamente en Primark y Stradivarius (si quieren, me pueden hacer embajadora, jaja…), os pongo algunas fotos y os cuento. Aquí en Asturias, en Gijón en concreto, las temperaturas en otoño van a rondar entre los 10 y los 20 grados. Te puede caer todavía algún día de sol a 22-23 pero vamos, me centro en lo habitual en octubre y noviembre sobre todo. A mí me gusta en esta época utilizar playeros o zapatillas, y si hace frío, botín plano. Y lo suelo hacer con pantalón pitillo y jerseis grandotes. Embarazada, como os decía, cambio el pantalón por el leggin y voy prácticamente igual que cuando no estoy «preñada» 😉  Quien dice jerséis, dice camisas también amplias. Y combino con cazadoras o americanas, o abrigo si hace frío, claro.

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Camisa gruesa de Primark de hace cuatro temporadas (la compré precisamente en el embarazo de Gabriel), cazadora de Mango del año pasado, leggins, y playeros Walk in Pitas.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Jersey de esta temporada de Primark que me fascina con tanto colorido. Es super calentito y tapa tanto que no parece que esté de 29 semanas.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Americana escocesa de Stradivarius y jersey amarillo de Primark de esta temporada. Leggins y zapatillas Walk in Pitas.

    Sobre vestidos. Pues mirad, a mí me parece lo más cómodo en los embarazos pero rara vez uso si no es verano, porque soy friolera, muy friolera. Aún así, como en otoño suelen venir días templados, tengo alguno de manga larga tipo camisero al que se le pueden añadir medias tupidas y poner con botines o playeros. Y por supuesto, una cazadora. Este tipo de vestido te lo puedes poner hayas engordado cinco kilos o veinte, os lo digo porque en el primer embarazo engordé 18 y en los otros la mitad 😉

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Vestido de Stradivarius de la temporada pasada.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Vestido Stradivarius de esta temporada. He sucumbido a este estampado, ¿quién me lo iba a decir?
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Vestido escoces de Stradivarius de la temporada pasada.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Y por último, este vestido también de Stradivarius de esta temporada. No me gusta ir ajustada durante el embarazo (tampoco suelo ir apretada  sin estarlo) pero me probé éste y me vi bien así que me lancé.

    Resumiendo, esta temporada cogí dos jerseys, una americana y dos vestidos que podré usar estos meses, que podré seguir usando después de dar a luz y, por supuesto, en próximos años. Creo que, salvo en caso de pantalones o faldas (prenda que yo nunca he usado pasado el primer trimestre y que tampoco uso casi nunca), en general, el resto de ropa se puede comprar donde lo hagamos habitualmente. Os prometo que en el primer embarazo engordé mucho (18 kilos), teniendo en cuenta que no retengo líquidos ni barrigas enormes, y compré donde lo hago habitualmente pero en tallas más grandes. Reconozco que soy bastante básica a la hora de comprar, casi siempre voy a los mismos sitios y quiero ir siempre cómoda. Arreglarme mucho me da pereza. Espero que os haya servido el post.

    Otros posts: Cómo vestir durante el embarazo para ir de boda

  • Dormir sobre el lado izquierdo durante el embarazo, ¿por qué es más seguro?

    Dormir sobre el lado izquierdo durante el embarazo, ¿por qué es más seguro?

    Hace unas semanas os comentaba por Instagram lo que me estaba costando coger el sueño desde que intento «obligarme» a dormir sobre el lado izquierdo. Porque aquí donde me veis, como tengo poca tripa en las gestaciones, aguantaba tranquilamente hasta los 5-6 meses durmiendo boca abajo ladeando una pierna 😉 Total, que cuando lo dije, muchas me preguntasteis por qué sobre el lado izquierdo y no sobre el derecho, o boca arriba. Pues os hago por aquí un pequeño resumen de lo que me explicó una matrona y que además me hizo indagar.

    Dormir sobre el lado izquierdo durante el embarazo

    ¿Por qué dormir sobre el lado izquierdo durante el embarazo es mejor y más seguro? Pues básicamente por una razón. Cuando duermes sobre el lado izquierdo, la vena cava inferior permanece libre, sin órganos que la presionen, por lo que la sangre vuelve al corazón desde el resto del cuerpo con más facilidad. Al acostarte sobre el lado izquierdo se evita la presión y el peso del cuerpo sobre la mayor vena del cuerpo, facilitando la irrigación de la sangre hacia la placenta y aportando una gran cantidad de nutrientes y oxígeno para tu bebé. Y sin pretender ser alarmista, no puedo obviar que ya varios estudios asocian muerte fetal con dormir boca arriba.

    En resumen, cuando la embarazada se acuesta sobre el lado derecho o sobre la espalda, el bebé comprime la vena cava inferior (que como hemos dicho es la que se encarga de llevar sangre al corazón) disminuyendo el flujo de sangre y oxígeno a los órganos, tanto a los de la madre como a los del bebé. En teoría, cuando el feto está sano y fuerte, esa reducción en el oxígeno no sería importante pero si hay algún problema podría tener consecuencias. Vamos, que la mayoría de las veces no pasa nada pero sabiendo que podría pasar, mejor acostumbrarnos o intentarlo al menos.

    A mí me está costando mucho. De hecho, lo lógico es cambiar de posición durante la noche varias veces, y no pasa nada, es inevitable. Pero desde luego, mientras estoy despierta, intento mantener la postura y me ayudo de una almohada.

    Dormir sobre el lado izquierdo durante el embarazo

    Dormir sobre el lado izquierdo es mejor… para todos

    Pues resulta que dormir sobre lazo izquierdo tienes beneficios para cualquier persona así que podéis tomar nota:

    1. Beneficia el drenaje linfático de nuestro sistema nervioso central: facilitando la eliminación del exceso de proteínas, de vitaminas, grasas y residuos como los depósitos de beta-amiloides, altamente nocivos para la salud.
    2. Mejor para tu espalda: al acostarnos de lado, la columna está más alineada que de espaldas o boca abajo. Además, de lado se evita que todo el peso del cuerpo recaiga sobre nuestra espalda y hacerlo sobre el lado izquierdo evita la presión de importantes vías sanguíneas.
    3. Facilita la digestión: Es una cuestión de gravedad. El estómago y los intestinos delgado y grueso están ligeramente inclinados hacia la izquierda por lo que recostarse sobre el lado izquierdo hace que los alimentos pasen a través de estos órganos con más facilidad.

    Como veis, la postura para dormir sí importa. Lo que no sé es si después del embarazo seré capaz de mantener esta posición o volveré a la mía, boca abajo.

  • Progesterona en el embarazo, ¿para qué sirve?

    Progesterona en el embarazo, ¿para qué sirve?

    Las que me seguís habitualmente en Instagram sabéis que la pasada semana, cuando me hicieron la ecografía de la 20, decidieron recetarme progesterona en el embarazo. Hace unos años hubiera preguntado en ese mismo momento qué es eso, porque el nombre me sonaría más bien poco. Pero ya es un quinto embarazo, y después del último, y tras la conización, leí mucho sobre el cuello del útero. Cualquier mujer que tenga en el horizonte ser madre y a la que le digan que tiene que someterse a una intervención del cuello del útero, lo primero que se pregunta es si eso va a influir en un futuro embarazo. Eso lo dejo para otro post porque os prometo que, buscando información hace casi un año cuando me intervinieron a mí, lo que se lee por la red es, como casi todo lo relacionado con la salud, catastrofista. Pero menciono mi intervención por la relación que tiene en mi caso con el tema de la progesterona en el embarazo.

    Progesterona, ¿qué es?

    La progesterona es una hormona que segrega el ovario femenino involucrada en el ciclo menstrual femenino y el embarazo. Vamos, que tiene varias funciones, desde intervenir en el ciclo menstrual para preparar el endometrio por si hay fecundación hasta para el desarrollo óptimo del embarazo. De ahí que recetar progesterona sea frecuente, tanto en tratamientos de fertilidad, en casos de riesgo de aborto, por problemas con el ciclo menstrual o en el embarazo, que es el tema que nos ocupa.

    Progesterona en el embarazo

    La progesterona en el embarazo es clave. En las primera semanas es fundamental, ya que una vez se ha fecundado el óvulo, esta hormona hace que el endometrio segregue unas proteínas que nutren al óvulo al implantarse en la pared del útero. De ahí que se recete en casos en los que una mujer ha tenido abortos previos por problemas de implantación. Después de la semana 10, es la placenta la encargada de producir esta hormona.

    ¿Y por qué otra razón pueden recetarla? Pues cuando el cuello del útero está corto y puede dar lugar a un parto prematuro. Y ése es mi caso. Nunca me ha pasado en cuatro embarazos, sin embargo hace casi un año me sometí a una conización de cuello de útero, por lo que parece evidente que ése es el motivo por el que esta vez el cuello esté más corto. En mi caso estamos hablando de una cosa mínima, no preocupante, que no implica ni reposo relativo ni nada. Pero es pura precaución. Sencillamente.

    progesterona en el embarazo

    Progesterona, ¿tiene efectos secundarios?

    Sabéis que justo a las pocas horas de empezar a ponerme progesterona me empecé a encontrar realmente mal. Y como las que me seguís en Instagram enseguida respondéis a mis dudas, muchas me dijisteis que habíais tenido cansancio y malestar. Pero yo me encontraba realmente mal. Y resulta que estaba incubando una gastroenteritis que me hizo perder 3 kilos en dos días. Por suerte, no era la progesterona, solo de pensar en estar como aquel día 4 meses y me daba algo.

    Por suerte, no, a mí no me ha causado efectos secundarios en estas semanas pero puede dar:

    – Dolor de cabeza

    – Somnolencia

    – Aumento de la secreción vaginal

    – Rinorrea

    – Malestar estomacal (solo si se administra por vía oral)

    – Irritabilidad

  • Nuestro quinto hijo está en camino

    Nuestro quinto hijo está en camino

    Me gustaría anunciar esto con cierta efusividad. Pero no me sale. Sé que un embarazo es motivo de alegría y así lo fue siempre para mí; bien sabéis que era de esas mujeres que disfrutaban estando embarazada y que además no tenía miedos. No los tenía porque creía, de forma errónea, que una vez pasaba el primer trimestre, nada se podía complicar. Y que si se complicaba, ya estaba la medicina para solucionarlo. Pero me di de bruces con una realidad, con la muerte perinatal, y ya nada vuelve a ser igual.

    Nada vuelve a ser igual porque perdí la inocencia y conocí una realidad que desconocía. Nada vuelve a ser igual porque me he llenado de miedos. Nada vuelve a ser igual porque los malos recuerdos se agolpan y de repente vuelves como a revivirlo todo. El lunes, cuando escuché por primera vez el latido del corazón de mi bebé, sentí alivio por un lado, pero recordé que la última vez que había escuchado ese mismo sonido fue en agosto, fue el de mi pequeña horas antes de morir. Y se me llenaron los ojos de lágrimas.

    embarazo tras muerte perinatal

    Hay una parte de mí que me dice: ilusiónate. Hay otra parte que me pide no hacerlo, por si vuelve a pasar, para no sufrir tanto. Me diréis que no tiene que volver a pasar y, obviamente, si pensara que me va a pasar, no tendría narices siquiera para volver a intentarlo. Pero sé que puede ocurrir, aunque lo más probable es que no ocurra. Si alguna vez has tenido un accidente en la carretera, no significa que no vayas a volver a tenerlo. En el momento en que te subes de nuevo en un coche, la posibilidad, por pequeña que sea, de que pase algo existe, con independencia de que hayas o no hayas tenido nunca un accidente previo. Y eso es así. Lo que me ocurrió no hace que ahora ya no me pueda pasar nada malo.

    Pero obviamente sé que la mayoría de embarazos tienen un final feliz. Y quiero creer que este lo tendrá. No entra en mis planes disfrutar de este embarazo, sólo aspiro a vivirlo con tranquilidad, que por ahora no la tengo. Supongo que es cuestión de semanas el ir relajándome y vinculándome con este bebé, que sé que también se merece que esté contenta. Y como se lo merece, lo iré consiguiendo poco a poco. Nuestro quinto hijo está en camino y sé que nos hará felices pero no viene a sustituir a nuestra hija. Cada uno tiene su lugar.

  • Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Todo empezó con una llamada de Oncoginecología en la semana 13 de embarazo. Te dicen que tienes que ir allí tal día para hacerte no sé qué prueba porque la citología ha salido alterada. Y te quedas tan en shock que no reaccionas. Buscas citología alterada en Google, ves la palabra cáncer de cuello de útero y empieza el agobio. Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Hasta que decidí hablar contactar con Nuria, mi matrona en el segundo y tercer embarazo, para preguntarle. Fue la primera en tranquilizarme. Después, llamé a una enfermera de Ginecología para quedarme del todo tranquila. Y lo cierto es que me quedé serena, ya sabéis que tiendo a quitarle importancia a las cosas y soy de las que piensa que no va pasar nada malo, ya veis. Además, al día siguiente caí en la cuenta de que esa historia me sonaba que le había pasado a una amiga (luego descubres a unas cuantas personas más conocidas o de tu entorno) y me dijo que no me preocupara, que se operaba después del parto y listo.

    Citología alterada en el embarazo

    La verdad es que esto es como todo, no sabes la cantidad de cosas que pasan hasta que te pasan a ti. Y cuando te pasan descubres que le ocurren a muchas personas, te das cuenta de que seguimos muy desinformadas en muchos temas que tienen que ver con la salud femenina y que hay asuntos que siguen siendo un tabú. Como los abortos o las muertes perinatales. Desde luego, no me he librado de ninguno de los temas tabúes últimamente, espero que ya no me toque nada más. El caso es que enseguida me hicieron una colposcopia, hablé con el ginecólogo que me atendió ese día, me volvió a decir que no me preocupara, que me harían otra revisión en agosto para ver que las células alteradas seguían igual (que normalmente en ese espacio de tiempo no iban a peor) y que ya después de dar a luz, me operarían para quitar un trozo de cuello de útero. Recuerdo que yo pensé: a mí como si me quitan el útero, que yo con el cuarto hijo me planto. Ya veis, es lo que pasa cuando eres despreocupada.

    Y desde abril, me olvidé del tema. Hasta agosto, que me tocaba una nueva revisión de ese asunto pero ya volví con mis informes de la muerte de mi hija en Tarragona. El ginecólogo que me atendió, que resultó ser el mismo que me operó la semana pasada, me preguntó en ese momento si quería empezar ya con los trámites para el preoperatorio o esperar a recuperarme psicológicamente del palo que acaba de vivir. Le dije que cuanto antes, no sé porqué preferí quitármelo de en medio lo antes posible, de manera que ya todas las pruebas las hice entre agosto y septiembre. Y como sabéis, me operaron la semana pasada.

    Cáncer de cuello de útero

    La finalidad de este proceso quirúrgico que os explicaba es precisamente evitar un cáncer de cuello de útero, se trata de una cirugía preventiva. Hay varios procedimientos para extraer las células alteradas o precancerosas en función también del grado de la lesión. Es una cirugía, en mi caso fue conización, sin ingreso (el mismo día puedes irte a casa) en la que te extraen un trozo de cuello de útero. Una vez que te extirpan la zona del cuello del útero indicada, ésta se estudia mediante biopsia y se considera que la lesión se ha eliminado completamente cuando no se observan células anómalas en los bordes u orillas, vamos, cuando estos están sanos. Y ahora es cuando llega la pregunta del millón, ¿por qué pasa?

    El famoso Virus del Papiloma Humano

    Pues sí, señoras, la mayoría de los casos están relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH) . Es un virus que tenemos el 80% de las mujeres en algún momento de nuestra vida pero que casi siempre desaparece espontáneamente y no produce síntomas. Pero como en todo, hay un porcentaje pequeño, pero no raro, en el que esto no ocurre, de manera que aparece una lesión precancerosa, cuando se pilla a tiempo, o un cáncer, en el peor de los casos. De ahí la importancia de hacerse citologías vaginales con frecuencia, cosa que yo he hecho mal, muy mal, ya que la primera que me hice una fue en el primer embarazo, repitiendo sólo en las gestaciones. Sí, gracias a este cuarto embarazo, supe que tenía esta lesión.

    De cualquier forma, estas lesiones salen cuando el virus persiste, es decir, puede que las citologías de los últimos años no hayan dado con la lesión, bien porque tenías esas células alteradas o porque al hacer la prueba sólo se recoge una pequeña muestra y puede quedar la zona afectada sin recogerse en el espéculo. Pero el virus sí que llevaba años en tu cuerpo sin que lo supieras. Y esto está ocurriendo en muchísimos casos, que están encontrándose, como yo, con lesiones precancerosas tras años cuidándose, mujeres que no beben, que se alimentan normalmente, que no fuman, con la misma pareja… La mayoría de las mujeres tienen o han tenido el virus alguna vez en su vida, pero sin saberlo. Lo cual no quiere decir que esteis libres de lesión en un futuro.

    Como veis, esto es como todo. Puede que no pase nada o puede pasar mucho. Yo no tenía ningún factor que me hiciese creer que tendría más probabilidades y me tocó. A mí y muchas mujeres. Como nada parecía indicar que yo pudiese perder un bebé en el tercer trimestre de embarazo tras gestaciones sin ningún problema. Pero las cosas son así y estas cosas pasan, sin previo aviso, sin que hayas hecho nada malo para que pasen. Te toca y punto. Por eso, y creedme que yo ya he aprendido (y no porque se informe de ello), que hay que tomarse en serio las revisiones. Haceos ese favor.

  • Running y embarazo: ¿hasta cuándo puedo correr estando embarazada?

    Running y embarazo: ¿hasta cuándo puedo correr estando embarazada?

    ¡Pues hasta aquí he llegado! Seis meses ya de embarazo y creo que es el momento de dejar de correr. Me encuentro bien, creo que podría seguir algunas semanas más y llegar al séptimo mes pero ahora nos vamos de vacaciones a sitios de calor durante 15 días y pienso que debo aprovechar este parón para dejar atrás esta etapa de running y embarazo. También el cuerpo me va dando señales:

    • La pierna de la variz: a este paso, mi variz se va a hacer famosa. Ha sido y es la razón por la que correr me ha costado; notar que en una pierna no va bien la circulación y que pesa en exceso es un lastre a la hora de practicar running. Al final, es como correr a medias y el cansancio se nota el doble.
    • Presión en la zona baja del vientre: esto no creo que sea por correr, sino porque me enfrento a un cuarto embarazo. Es decir, me pasa, por ejemplo, cuando voy a orinar, y eso es algo que no me pasó en los anteriores embarazos. Así que no se debe al correr pero cada semana que pasa, justo cuando corro, lo noto más.
    • Cansancio: creo que correr es uno de los deportes en que más músculos están implicados. Puedo seguir haciendo ejercicio hasta la semana del parto pero siento que ya no éste. Empecé el embarazo corriendo unos tres días a la semana en torno a 8-10 kilómetros en cada salida. Ya al terminar el cuarto mes, la media era de 7 kilómetros. Y cuando finalizaba el quinto mes de embarazo, corría 5-6 kilómetros. El peso se va notando.

    Esto es ya personal, sé de madres que estuvieron 7 y 8 meses corriendo y atletas que lo hicieron hasta el parto. Depende mucho de la forma física de la madre y, sobre todo, de cómo se encuentre cada una. Lo mejor, escuchar al cuerpo.

    Running y embarazo, ¿qué me ha aportado esta experiencia?

    Bueno, yo ya tenía claro que el embarazo me permitía hacer casi cualquier cosa, y desde luego, si algo he tenido siempre muy interiorizado es que la gestación es solo una etapa más en la vida de la mujer que, salvo complicaciones, no impide llevar una vida normal. Durante el tercer embarazo, pude comprobar lo bien que me vino hacer deporte hasta la misma semana del parto, me daba mucha energía y supe en mis propias carnes que deporte y embarazo no sólo son compatibles sino que son buenos aliados. Pero el aborto me hizo sentir miedo y ya os lo conté, dudé mucho si seguir o no corriendo. Gracias a Dios, lo hice y ahora puedo decir que esta experiencia me ha demostrado que cuando salen mal las cosas en el embarazo, no solemos tener culpa alguna nosotras. Así que, de alguna manera, me he quitado esa espina o peso que me dejó el aborto, no hice nada mal.

    Running y embarazo
    Foto de Ladrona de Momentos

    Correr durante el embarazo también me ha hecho ver que nuestro cuerpo está más que preparado para gestar y a la vez llevar una vida normal. No sé porqué, últimamente las gestaciones se tratan en muchos casos como patología. Y genial que así sea cuando hay riesgos y se requiera, pero en un embarazo sano, la vida debe seguir igual, siempre que no te dediques al paracaidismo 😉 Ya sabéis, sentido común.

    Y por otro lado, saber que el ejercicio tiene beneficios, no sólo para mí sino para mi bebé, pues me alegra, ¡qué queréis que os diga! ya que no he conseguido una rutina con la alimentación, saber que hacer deporte facilita el parto y que las hormonas segregadas tras la práctica de deporte traspasan la placenta durante la actividad física, favoreciendo el desarrollo del corazón del bebé, pues ya se queda una más tranquila. me ha venido bien para desconectar, para ver el mar, para entender cómo cambia el cuerpo…

    Running y embarazo, ¿qué siento ahora?

    Pues aunque no lo creáis, me da pena parar. Es la primera vez en mi vida que logro hacer de algo sano un hábito, es la primera vez que siento que necesito hacer deporte y que lo hago sin excusa alguna. Solo tres meses antes de quedarme embarazada corría una media maratón y la verdad es que, de alguna manera, sientes que todo ese trabajo se pierde un poco al parar. Bueno, realmente, ya se ha perdido bastante porque esta última semana, corrí unos 5 0 6 kilómetros en cada salida, cuando hace 6 meses salía y corría entre 10-13 kilómetros a una intensidad muchísimo más alta. Pero precisamente, una de las cosas que tuve que hacer al saber que estaba embarazada es bajar la intensidad y controlar las pulsaciones.

    Así que me da un poco de coraje parar, y más sabiendo que luego cuesta volver. Porque sé que va a ser casi como empezar de cero, y oye, con todo lo que había conseguido. A eso hay que sumar el bebé, claro, que no se nos olvide 😉 Me parece que sacaré del trastero el carrito de running cuando pueda volver a retomar el ejercicio tras el parto. Pero vamos, lo tengo clarísimo, salvo desastre, volveré en cuanto la matrona me dé permiso (y siempre que mi suelo pélvico lo permita) y espero que el último día del 2017, pueda estar corriendo mi primera carrera del año, la San Silvestre.

    Running y embarazo, ¿qué planes tengo para seguir en forma en el embarazo?

    Las que me seguís por Instagram, ya sabéis que hace un par de semanas empecé clases con Actimami, gimnasia para embarazadas. Mi plan es personalizado (podéis ver vídeos en mi cuenta de Instagram) en el que la idea es fortalecer el abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda de cara al parto. Bueno, y como Teresa sabe lo mucho que me gusta el baile, vamos combinando con un poco de zumba, que en el tercer embarazo me hizo sentir genial y además me divierte mucho. Quizás también incluya algo de Pilates más adelante, ya iré viendo. Y después de dar a luz y cuando la matrona me deje retomar, me iré a clases con la peque de hipopresivos, para fortalecer en suelo pélvico y así poder seguir corriendo.

    Bueno, pues esta es ahora la nueva situación de embarazada activa. Seguiré informando 😉

  • ¿Niño o niña?, ¿se puede saber el sexo del bebé por los síntomas?

    ¿Niño o niña?, ¿se puede saber el sexo del bebé por los síntomas?

    Vamos con uno de esos temas sobre el que hay más mitos que ciencia pero que, desde luego, genera mucho interés en Internet, y cómo no, entre profesionales. Porque resulta que hoy en día ya no podemos ni esperar a que una ecografía nos diga si vamos a tener un niño o una niña, sino que ya hay estudios que se atreven a afirmar que los síntomas del embarazo pueden darnos pistas sobre el sexo del bebé que estamos esperando. Recuerdo que hace ya un tiempo compartí en Facebook una noticia que hacía referencia a un estudio que sostenía que los embarazos de niñas son peores que los embarazos de niños. Y no olvidaré que muchas coincidíais en que así era, y otras tantas decíais que no era cierto. Por entonces, no sabía lo que era estar esperando una niña (no creí que fuese a saberlo) y no tenía experiencia al respecto para comparar. Pero como ahora ya la tengo, creo que, por lo vivido, voy a tener que desmontar mitos.

    ¿Es peor el embarazo de una niña?

    Pues podría resumir este embarazo en comparación con los tres anteriores, todos de varones, respondiendo a esta pregunta con un NO rotundo. No me he encontrado ni mejor ni peor en ninguno en concreto. Puede ser que determinadas circunstancias hagan que estés un poco más cansada: el tipo de trabajo que tengas, el hecho de que sea el primero o ya tengas más hijos que no te dejan descansar, la edad… pero no, no puedo decir, ni mucho menos, que me haya encontrado peor en éste, como apuntan algunos mitos, e incluso estudios. Y vamos con la lista de síntomas que se suelen asociar a embarazos de niña:

    1. Naúseas y vómitos: pues sí, ése es uno de los síntomas en los que más embarazadas coinciden. Y desde luego yo, ni una sola vez. Ni en éste ni en los otros tres embarazos, siempre me he librado y, precisamente, una de las cosas por las que ni sospeché que podía esperar una niña fue precisamente porque me encontraba igual de bien que en los otros a pesar de todo lo que había escuchado. Así que no, yo no tuve náuseas ni vómitos ni con niños ni con niña.
    2. Granos y piel: Pues parece ser que cuando esperas una niña estás menos favorecida que cuando esperas un niño. Al menos, eso dicen las creencias populares. ya que en el embarazo de una niña se genera más carga hormonal, lo que hace que tengas más granos y estés menos guapa. Pues oye, en el primer trimestre, no me he librado de granos nunca, en ninguno de los cuatro. Mientras que pasada la semana 13-14, de cara me encuentro muy favorecida, oigan. Vamos, otra cosa más en la que tengo que desmentir las creencias populares.
    3. ¿Salado o dulce? Resulta que también las apetencias que tengas a la hora de comer durante el embarazo pueden predecir el sexo de tu bebé, según los mitos. Por lo visto, si te da por el dulce, será niña, y si te da por el salado, será niño. Oye, que a mí por el dulce me da siempre, toda la vida, embaraza y sin embarazar, de niño o de niña, es una cosa a la que me cuesta horrores decir que no y ya sabéis que en este embarazo he intentado controlarlo un poco, con cierto éxito al principio. Así que otra cosa más que no se cumple en mi caso.
    4. La barriga más redonda: pues parece ser que las barrigas redondas son de niña, mientras que si el vientre es puntiagudo, el bebé será un niño. Pues oye, ois vuelvo a poner la foto de mis barrigas en estos cuatro embarazos pero diría que son todas parecidas, la primera no es que fuese más redonda, es que yo estaba más redonda en general 😉 Pero no, yo no noto diferencias, ni en la forma ni en el tamaño, ni siquiera en eso que dicen también de que si es niña la tripa está más alta.

    síntomas niño niña embarazo

    ¿Niño o niña?, ¿qué ligeras diferencias he notado este embarazo?

    A ver, que igual es porque es el embarazo que estoy viviendo y me estoy fijando un poco más. También por aquello de que es la primera niña, que igual me engaño a mi misma pensando que hay cosas diferentes con respecto a los otros embarazos. Por tanto, sigue sin ser algo muy significativo, y mucho menos científico. No sé si tiene algo que ver con la carga hormonal por estar embarazada de una niña, no he encontrado ningún estudio que lo afirme, pero en mi caso, tengo la sensación de que el pecho ha aumentado un poco más (lo cual es estupendo para las que andamos escasas 😉 ), que en el primer trimestre había flujo abundante, tengo sueños con frecuencia y, por último, que me apetece más estar en pareja, ya me entendéis 😉

    Pero poquito más que apuntar al respecto, diría claramente que los síntomas que se presentan en un embarazo nada tienen que ver con el sexo del bebé que esperas. Rotundamente no. En mi caso, claro. Porque de todo habrá y seguro que más de una me lleváis la contraria. Lo que sí que parece que se puede hacer es concebir niño o niña, pero para eso hay que tener una puntería tremendo con la ovulación y no he logrado saber nunca cuándo me pasa por mi irregularidad.

  • Cremas para el embarazo: mi rutina

    Cremas para el embarazo: mi rutina

    Como os dije en un post la pasada semana, entre mi primer y cuarto embarazo hay un abismo en muchos aspectos. Y desde luego, uno de ellos es en el cuidado de la piel del cuerpo. De no usar nada entonces a usar varias cremas para el embarazo en este momento. Es cierto que, y siempre os soy muy sincera, no me salieron estrías entonces cuidándome poco ni ahora, cuidándome bastante en este sentido. Pero tampoco en la primera gestación me salió ninguna variz a pesar del peso que cogí y ahora tengo una de mucho cuidao, que me salió en el segundo embarazo y ha ido empeorando en cada uno que he sumado. Vamos, que siempre aposté por la teoría de que la genética es la que es y contra ella es difícil luchar. Pero vamos, si en este caso no me cuidase un poco la dichosa variz, creo que se pondría mucho más fea. Así que… mejor prevenir.

    Resumiendo, que las cremas no pueden hacer milagros contra la genética pero sí pueden mitigar un poco los efectos de las cosas. Y ya ni os cuento cuando expones al cuerpo a más contratiempos. Creo que es evidente que todos debemos usar protección solar pero mucho más el que trabaja al aire libre en ciertas condiciones. Así que más de lo mismo, cuatro embarazos no son poca cosa para un cuerpo. Os cuento un poco las cremas y aceites que estoy usando, son de marcas que ya había usado previamente, es decir, las conocía y obviamente, si repito, es por algo.

    Cremas para el embarazo: antiestrías e hidratantes

    En este apartado no sólo incluyo cremas sino también aceites. Y pongo juntas antiestrías e hidratantes porque al final, si hidratas bien la piel, también evitas las estrías. Son complementarias de alguna manera. Para el pecho, que en mi caso es la primera parte del cuerpo que aumenta de volumen ya que la tripa tarda bastante más y es algo más paulatino, uso el aceite de rosa de mosqueta puro de Eva Rogado, que es cosmética hecha en Gijón. Me tocó un botecito en un sorteo hace tres años, lo usé en en embarazo de Gabriel y me gustó mucho, queda la piel super hidratada pero no pegajosa. Para la barriga estoy usando aceite de almendras de Mi Rebotica, que también se absorbe genial y como me gustó tanto el champú, quería probar cosmética de la marca para el cuerpo. También para la barriga, voy alternando con el aceite, la crema antiestrías de Mamma Mio SkinCare, que es una línea dedicada únicamente a la maternidad y embarazo, es un pelín untuosa cuando la coges pero luego no cuesta nada extenderla. Huele muy bien y muchas me dijisteis en Instagram que la usabais y que era una maravilla, y la verdad que doy fe. Lo que me acaban de dar es la antiestrías de Mustela, que ya sabéis que ahora tiene línea de embarazo y postparto. Pero ya la probaré cuando se me acabe la que estoy usando ahora.

    cremas para el embarazo

    Cremas para el embarazo: anticelulíticas

    Pues mirad, he preguntado y leído sobre cremas anticelulíticas que se pueden usar en el embarazo y la mayoría no son compatibles porque llevan cafeína y otros compuestos que no son buenos. Os pregunté por Instagram y hay dos opciones, pero aún no sé si dar el paso de comprarlas. Por un lado el aceite seco de Weleda y, por otro, el aceite anticelulítico de Caudalie. Tengo dudas porque, durante el embarazo, la celulitis aumenta bastante por cuestiones hormonales, es decir, que es algo pasajero. No es como una estría, que si te sale, te queda. Objetivamente, si alguna vez en mi vida he notado una mejoría considerable en el aspecto de la celulitis, fue gracias al deporte. Sí, sigo corriendo pero, antes de quedarme embarazada estaba haciendo una media de 30 kilómetros semanales mientras que ahora hablamos de que corro la mitad y a un ritmo más bien de marcha, no tanto de carrera.

    Así que obviamente, esto más el embarazo, ha hecho que mi celulitis aflore con fuerza. Pero vamos, que yo he leído por ahí que es necesaria en esta fase de la vida de la mujer así que, ya si eso, cuando pase el postparto y retome con fuerza el ejercicio, me pongo con ella. Y sobre el tema de la variz me gustaría dedicar un post aparte, porque no solo puede ser una cuestión estética, es algo más que eso. A estas alturas, embarazada del cuarto, como que ya la estética en esta época no me agobia, ya volveré a tener mi cuerpo. Me cuido, sí, porque no es lo mismo tener 20 años que 30, ni un embarazo que cuatro pero sé perfectamente lo que hay. Y que todos los males sean estos.

  • Looks de boda para embarazadas

    Looks de boda para embarazadas

    Hace ya un par de años que escasean las bodas en mi entorno. Hubo unos años en que te juntabas con más de cinco enlaces anuales y oye, ahora si hay uno al año, da gracias. Y yo encantada con una, bueno, y con dos también; me desquito con el baile un montón desde que soy madre 😉 Como os podéis imaginar, con cuatro gestaciones y dando a luz siempre después de verano, época muy de enlaces, he tenido que buscar unos cuantos looks de boda para embarazadas. Lo bueno es que hoy en día hay muchísimas opciones y no tienes que irte a ninguna marca o tienda en concreto. Y menos mal, porque reconozco que en general, la ropa que hacen de estilo premamá no acaba de encajar con mi estilo, la veo poco juvenil en la mayoría de los casos. Si sabéis alguna que tenga cosas chulas, soy todo oídos.

    Pero bueno, vamos al grano. Os enseño mi último estilismo de boda. No tuve que irme muy lejos, sólo al armario de mi madre para hacer algunas probaturas y volver a sacar un vestido ideal de Massimo Dutti de hace 10 años que ya usé en otras dos bodas. Bueno, y mi madre también. Le añadí una flor de mi abuela al pelo, que a saber los años que puede tener y lo que sí estrené fueron pendientes de Clara, by clara, que hace unas cosas preciosas. De bolso y zapatos, volví a tirar de fondo de armario. Y como llevaba un año y medio sin ir a la peluquería y no me iba a dar la vida para ir, me peinó mi amiga Marina Gómez el día anterior.

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    looks boda para embarazadas

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    looks boda para embarazadas

    Y de este look sale la primera idea para ir de boda embarazada: vestidos corte imperio, lo que viene siendo suelto por debajo del pecho. Todas las temporadas se ve alguno del estilo en muchas tiendas.

    looks de boda para embarazadas

    Luego está la opción de vestidos tipo túnica. Lo digo porque muchas dicen que se hinchan mucho y que necesitan algo muy holgadito. Tiene la ventaja de que obviamente no marcan nada y son comodísimos. Y da igual versión corta que larga, con unos buenos complementos, quedas divinamente. El que veis, es de Cortefiel y me salvó a mí dos o tres bodas, y lo mismo me hubiera dado estar de 6 meses, como estoy en la foto, que de 9.

    looks de boda para embarazada

    looks de boda para embarazadas

    Después tenemos la opción de los vestidos ajustados. A mí no me gusta especialmente, le veo pegas. Principalmente, que como la barriga va creciendo, o es un tejido que se ajusta, o si no, tienes que decidir dos o tres semanas antes, no puedes elegir con mucha antelación porque luego igual no te sirve. Luego está el inconveniente de la movilidad; si ya con barriga a veces no estás muy ágil, como te pongas en plan apretá, la cuenta. Yo los he usado en tres ocasiones, dos eran bodas informales, por eso los llevé cortos (el rosa de Zara y el negro y blanco del armario de mi abuela). Y la opción en largo (de la tienda King’s Road) la usé en la boda de mi prima, pero con la ventaja de que justo la parte de la barriga, la tela se ajusta. Estuve muy cómoda y tenía que estarlo porque a esa boda, a la ceremonia y cena, vinieron Alfonso y Rafa. Y de hecho, ninguno de los tres vestidos es de embarazada.

    Looks de boda para embarazadas

    looks boda embarazada

    Bueno, pues ahí os dejo estas tres ideas o vestidos para inspirarse si estáis embarazadas y tenéis evento, yo la verdad que no me complico nada, si hay algo que me da pereza es probar ropa ¿os ha resultado fácil encontrar ropa durante el embarazo si habéis tenido que ir elegantes?

  • Dolor abdominal en el embarazo, ¿y estos pinchazos?

    Dolor abdominal en el embarazo, ¿y estos pinchazos?

    Ahora no es un tema que me asuste porque ya sé que es frecuente durante las gestaciones. Pero ¡leñe!, la primera vez que notas unos pinchazos o dolor abdominal en el embarazo, te entra la duda si será o no normal, e incluso te planteas si estará pasando algo malo. Recuerdo que en el primer embarazo me ocurrió por primera vez en la semana 20. Me dieron unos pinchazos muy fuertes mientras maridín y yo volvíamos de Madrid en coche de una boda. Me dieron tan fuertes que realmente pensé que estaba pasando algo malo así que fui a Urgencias. Ya cuando esperaba, noté que no me molestaba tanto. Todo estaba bien, por suerte, y descubrí que, ese dolor, mejoraba cambiando de postura. Vamos, que si eso me hubiera ocurrido en casa y me hubiera tumbado, el dolor se hubiera esfumado y no hubiera ido a Urgencias.

    En este embarazo, me pasó ya desde el primer trimestre y, lo mismo un día pensaba que podía estar pasando algo malo como otros días me daba por pensar que venían dos criaturas 😉 Que con eso de que mi madre tuvo dos hijos en su último embarazo, yo ya estaba un poco asustada con ese de sentir pinchazos tan pronto pensando que el útero igual se estaba expandiendo más de lo normal 😉

    Dolor abdominal en el embarazo, ¿por qué ocurre?

    Una de las razones más comunes por las que se siente dolor abdominal en el embarazo, es por el crecimiento del útero, los ligamentos de la zona se estiran y crean malestar. Es más frecuente en el segundo trimestre. Otras veces, el dolor viene por los dichosos gases y el estreñimiento, que oye, yo por suerte, para lo de ir al baño, el embarazo no me afecta nada. En todo caso, me afecta más viajar 😉  Pero vamos, que si tenéis o tuvisteis estreñimiento durante el embarazo, que sepáis que no es raro, que es por el aumento de los niveles de progesterona, que hace que el tracto digestivo se retrase.

    bueno, y otra de las razones por las que puedes sentir dolor abdominal en el embarazo es por las famosas contracciones de Braxton Hicks, que no son las de parto, ya que as de parto se van incrementando hasta ser realmente dolorosas. Con las de Braxton Hicks una puede seguir haciendo una actividad normal. Pero bueno, yo he decir que no las he sentido mucho, igual porque soy muy activa o sencillamente porque no todas las sentimos. También es verdad que cuando me empiezan a doler las contracciones de parto suelo estar ya de 6-7 centímetros, antes me parecen llevaderas. Eso depende de cada cuerpo.

    dolor abdominal en el embarazo

    Dolor abdominal en el embarazo, ¿qué hacer y cuándo preocuparse?

    Como en todo, algo puede ser normal… o no. En teoría, los dolores por el crecimiento del útero se suelen pasar, como os comentaba, cambiando de postura. Si obviamente el dolor es provocado por el estreñimiento, ya sabéis, mucha fibra, a mover el cuerpo un poco y comidas no muy abundantes. Pero si realmente tenéis un dolor muy fuerte y hay otros síntomas, no dudéis en ir a Urgenias, a veces puede ser causa de situaciones más graves como un aborto, un embarazo ectópico, desperendimiento de placenta, preeclampsia o alguna infección.

    Sé que leer esto último asusta un poco pero creedme que el dolor abdominal es muy frecuente, a mí me ha pasado en los cuatro embarazos, como lo son otros síntomas como, por ejemplo, los calambres en las piernas en el último trimestre… En principio, no hay que preocuparse. ¿Os pasó a vosotras?

  • Comer bien en el embarazo: primer trimestre

    Comer bien en el embarazo: primer trimestre

    Si hace unas semanas, contaba por aquí qué alimentos es bueno tomar cuando queremos quedarnos embarazadas, hoy vamos con pautas de alimentación para comer bien en el embarazo, en concreto durante el primer trimestre. Os cuento que para estos posts cuento con ayuda de Laura Martínez, farmacéutica especialista en nutrición y diplomada en nutrigenómica, de Greenology. Ella me va marcando una dieta personalizada durante este embarazo pero, objetivamente, hay algunas cosas que no soy capaz o no puedo llevar a cabo. He conseguido mejorar un poco mis hábitos porque como menos azúcar y más verduras, pero me resulta imposible seguir al pie de la letra los planes que me manda. Vamos, creo que si los siguiera, no habría engordado ni un solo gramo en el embarazo porque estaba acostumbrada a comer  mucho 😉 y sigo haciéndolo.

    Primeras semanas de embarazo

    Las semanas 5 a la 8 son de vital importancia ya que se desarrollan los órganos internos del bebé, incluyendo el corazón, el cerebro, los pulmones y los intestinos. Al final del segundo mes empiezan a distinguirse las raíces de los brazos y piernas y el tubo neural (lo que conectará el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso) se va cerrando. El segundo mes es también el mes donde se empieza a formar la cara. Tu bebé tendrá los inicios de los ojos, orejas, nariz y barbilla. Así que la alimentación es importante. La producción de sangre en tu cuerpo aumenta para permitir el crecimiento del bebé y es durante el segundo y tercer mes cuando se da la producción máxima de sangre de todo el embarazo.

    Algunas recomendaciones para comer bien en el embarazo

    Laura me recomendó que empezara el día es sustituyendo mi desayuno por una batido para incrementar el valor nutricional en la dieta, tener mucha energía y controlar antojos. Empecé con ganas las dos primeras semanas y luego ya decidimos pasar a sólido porque yo me quedaba con hambre así que mi desayuno de lunes a viernes es un bol con avena, semillas de chía, fresas, frambuesas y arándanos con kéfir. Que sí, yo tampoco sabía lo que era hace dos meses 😉 El kéfir es desintoxicante, regenerador de la flora intestinal y estimulante de las defensas naturales; favorece la digestión y evita el estreñimiento.

    Aún así, os dejo una receta de uno de los batidos por si os animáis para el desayuno: 2 Tazas de leche de avena OATLY cortada con calcio sin azúcar, 2 Cucharadas de semillas de cáñamo, 1 Cucharada de chía Aprox 5 hojas de espinaca baby 1/2 Plátano 1 taza de frutos rojos, mejor frescos pero pueden ser congelados 1 Cucharadita de aceite de coco 1 cucharada de ACAI.

    Lo anterior en cuanto al desayuno. Vamos ahora con las comidas. Lo recomendable es hacer una ensalada muy grande con mínimo tres colores de verduras, intentar tener una en la que el 70% sean verduras o frutas y el 30% proteínas (carne, pescado o huevos) o quinoa roja. Me comentaba Laura que había que incluir siempre medio aguacate pero a mí no me gusta 🙁 Y en la ensalada se van incluyendo a menudo: lentejas, semillas de calabaza, queso fresco, bayas de goji, espinacas. ¿Qué hago yo? Ensalada como tal hago de vez en cuando, soy más de hacer un día menestra, otro hago calabacines o berenjenas rellenas de carne o atún, otro salteado de verduras con pasta, otro ensalada de garbanzos… En ese sentido, he conseguido mejorar porque como más cantidad de verdura que antes. Pero está claro que no sigo exactamente la recomendación.

    comer bien en el embarazo

    Para la merienda o para tomar entre horas, Laura me recomendó lo que tomo en el desayuno, así que para no repetir, tiro de frutos secos. Cuando tengáis ganas de dulce, podéis hacer el bizcocho de chocolate sin azúcar cuya receta os dejé en un post anterior. Lo cierto es que lo hice y me vino muy bien pero no he podido dejar el azúcar, ésa es la realidad. Sí que he logrado disminuir la cantidad de lo que tomaba antes pero bueno, en mi caso, hay mucho que mejorar.

    Y para la cena, las recomendaciones que me hizo la nutricionista, fueron: Pescado (azul, dos veces mínimo a la semana) o marisco y verduras. Tomar 2‐3 huevos a la semana. Incluir de manera habitual: Calabaza, garbanzos, semillas de girasol, zanahorias y boniatos. En casa, cenamos todos pescado dos días a la semana (uno merluza y otro salmón) y aunque los niños suelen tomar otros ternera, pollo o tortilla de patata, yo suelo entonces hacer una ensalada, un revuelto de setas, verduras….

    Como veis, aunque Laura me pasó un plan muy detallado en función de un test inicial de mi estado y análisis, tengo que decir que lo he hecho a mi manera, y que llega el fin de semana y como cualquier cosa. Es cierto que no he conseguido hacer de esto un hábito, lo cual me da rabia pero al menos me alimento un poco mejor que antes, que ya es algo. la que no se consuela es porque no quiere…

  • Embarazo después de un aborto, ¿cómo se vive?

    Embarazo después de un aborto, ¿cómo se vive?

    Este es un post que os había prometido aunque confieso que he superado de alguna manera los miedos y ahora es un tema en el que no quiero ni pensar, pero sé que compartir estas cosas ayuda. Es cierto que un embarazo después de un aborto no se vive igual, eso es así, cualquiera que lo haya vivido, lo sabe.  También hay mujeres que viven con ese miedo sus gestaciones sin haber experimentado ninguna pérdida, sólo por historias que han oído de gente cercana o conocida. Porque como ya os conté en su momento, el aborto es relativamente frecuente en el primer trimestre, hablamos de en torno a un 15-20%. Pero obviamente, quien lo ha vivido en sus propias carnes, siente un miedo distinto. Desde luego, yo en los anteriores ni me plantee que nada pudiese ir mal mientras que esta vez, algunas veces, muy pocas, lo pienso.

    Lo primero, y por si alguna está pasando por esto: el 80% de las mujeres que han tenido un aborto involuntario antes, pueden tener un embarazo exitoso la siguiente vez. Es decir, hay que quitarse la idea de la cabeza de que si nos ha pasado una vez, nos va a volver a pasar. Claro que nos puede ocurrir de nuevo pero no será lo habitual si no hay un problema. Así que conviene mentalizarse de eso y grabarse a fuego que no nos tiene porqué volver a pasar. Dicho esto, podemos autoconvencernos pero siempre nos queda ahí el pensamiento de aquello que consideramos que pudimos haber hecho mal. En mi caso, correr fue mi lastre, fue por lo que culpé de alguna manera de aquel aborto en diciembre y, cuando vi el test de embarazo positivo nuevamente, me entró el miedo: ¿sigo o no sigo? Seguí precisamente para quitarme esa culpa y porque había seguido leyendo una y otra vez sobre el tema. Y aquí estoy, en la semana 18 y corriendo. Ese miedo lo vencí.

    Embarazo después de un aborto, la barrera psicológica

    Después está la barrera psicológica de la fecha en la que sufriste el aborto. En mi caso, fue muy temprano, en la semana 6, así que, de alguna manera, cuando sobrepasé ese límite, me relajé un poco. Es así, es como si ya pudiera de alguna manera respirar más tranquila, como si cuando pasa esa fecha en la que tuviste la pérdida, sintieras que esta vez hay más posibilidades de que salga todo bien. Aunque no quiero ni imaginarme lo duro que tiene que ser para aquellas que tuvisteis pérdidas gestacionales avanzadas, imagino que disfrutar de un nuevo embarazo nunca llega a ser posible del todo porque las heridas son muy grandes.

    Prueba de la barrera psicológica, es que no quise hacerme ninguna foto hasta que no pasó la semana 6.

    Yo no he querido obsesionarme, sigo haciendo lo mismo que en los embarazos anteriores en todos los sentidos, tanto en lo relacionado a comer absolutamente de todo (excepto alimentos crudos) hasta viajar, moverme… No he querido estar condicionada y eso me está haciendo disfrutar del embarazo tanto como los anteriores. Lo único que he hecho en este embarazo distinto es realizar una ecografía en la semana 7, ya que siempre he llevado los embarazos por la Seguridad Social y hasta la semana 12, en Asturias por lo menos, no te hacen la primera. Así que digamos que es la única vez que no quise esperar, por quedarme más tranquila. Pero vamos, que desde la 12 no he vuelto a hacerme eco y la siguiente me toca en dos semanas.

    En fin, si os sirve de algo, estoy disfrutando como una loca este embarazo, que ya será el último. Es demasiado bonito como para no disfrutarlo sin motivo, porque tengo la suerte de no tener ningún malestar ni complicación, por eso creo que sería un error sufrir en este momento o pensar que algo pueda ir mal. Pensarlo con antelación no va a evitar que pase si tiene que suceder. Y no normal es que no suceda.

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