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  • Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿qué se siente?

    Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿qué se siente?

    Nunca, jamás entró en mis planes llegar a un parto sin conocer el sexo de mi bebé. Yo, que soy doña planificación, no entendí en su momento que mi cuñada tomara esa decisión con su primera hija. No la comprendía porque no entendía qué necesidad había de esperar varios meses. Es más, como ya mencioné en alguna ocasión, lo supe en los cuatro embarazos anteriores en la semana 12, muy pronto, vamos, que como veis no era yo de querer sorpresas. En cualquier caso, las razones por la que decidimos esperar al parto ya os la conté en un post durante el embarazo así que no me detengo en ello. Me voy a centrar en lo que supuso descubrir el sexo del bebé en el parto y también en sensaciones, intuiciones y «comeduras» varias de cabeza sobre el tema.

    Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿intuía algo?

    No, yo no intuí nada por síntomas ni porque alguien de mi entorno dijese nada porque nadie de mi familia ni amigos sabían nada. A veces quería convencerme de que era un embarazo que se parecía al de Carmen pero luego me daba cuenta de que era el más reciente, y que por eso encontraba similitudes. Pero yo realmente me encontré físicamente bien en los cinco embarazos y en todos tuve síntomas casi exactos así que las primeras veinte semanas no tenía ni idea y yo me iba mentalizando para otro niño, prefería no hacerme ilusiones porque obviamente tenía preferencia por tener otra niña.

    Qué cosas me «mosquearon»

    Y digo hasta la semana 20 porque en esa semana nos tocó ecografía y el ginecólogo se refirió al bebé como la criatura. Y os puedo decir que aquello me dio qué pensar. Maridín enseguida me dijo que no fuera paranoíca 😉 Y dejé de darle vueltas porque es cierto que yo alguna vez me he referido a mis hijos como las criaturas o las fieras, en un tono irónico, que es un tono muy típico del gine que hizo esa ecografía. Además, me decía a mí misma que qué sentido tenía darle vueltas a algo que no quieres saber. Y volví a mi pensamiento de que sería niño.

    En la semana 33 tenía la tercera y previsiblemente última ecografía del embarazo por la Seguridad Social. Pero no fue la última porque vieron que el bebé estaba en un percentil bajo. ¿Cómo era posible habiendo siendo los niños tan grandes? Aquella semana lo pasé mal porque cualquier cosa que te digan que no es lo normal, tras haber pasado una mala experiencia, da pie a pensamientos negativos. Pero como intento siempre darle la vuelta a la tortilla, entonces me decía a mí misma que igual era un bebé pequeño porque era niña. Fijaos cómo la cabeza va por libre.

     Descubrir el sexo del bebé en el parto… llegó el día

    Pues antes de lo previsto, casi tres semanas, llegó el momento de entrar en el hospital sabiendo que en cuestión de horas conocería a mi bebé. Cómo fue el parto ya os lo conté en este post. A las 9 de la mañana llegué al hospital con la bolsa rota, tres horas más tarde decidieron inducirlo por el tema del Streptococo y porque no había síntomas de que el parto se fuera a desencadenar, y siete horas después tenía a mi bebé en brazos. Curiosamente, a pesar de ser mi quinto parto vaginal, fue el más largo de todos, sin contar el de Carmen por cuestiones obvias.

    Cuando entré en Urgencias, la señora del mostrador me reconoció al seguirme por Instagram. La gine que me vio en Urgencias ese día también me recordaba por haber ido una vez allí asustada durante el embarazo. Y según entré en la habitación que me habían asignado, la chica que estaba allí, a la que mando un beso y espero que su prematuro esté bien, también me reconoció. Y entonces ya supe que mi parto empezaba a generar cierta expectación. Daos cuenta que vivo en una ciudad de menos de 300.000 habitantes y prácticamente todos los días alguien me para y viene a saludarme con mucho cariño.

    Descubrir el sexo del bebé en el parto

    El personal médico estaba muy pendiente de mí porque, al fin y al cabo, la historia de Carmen había trascendido meses atrás y era un parto distinto. Un parto tras una experiencia traumática y un parto en el que los padres no sabíamos el sexo del bebé, lo cual hoy en día es atípico en España. El caso es que esas horas previas a dar a luz lo noté, sentí que venía una niña. Cuando sabes leer caras, miradas, cuando sabes interpretar frases, entonces lo palpas. Todo el mundo deseaba que fuese una niña y obviamente el equipo médico lo sabía porque aparece en el historial, así que es difícil disimular ciertas cosas. Y eso que, ya con dilatación casi completa, una chica entró a preguntar qué nombre teníamos para niño y para niña. Yo respondí: Aurora. Mi marido, que era el encargado de elegir nombre de niño, seguía sin tenerlo claro (tenía Álvaro y Lucas como opciones, que sé que algunas tenéis curiosidad) y contestó que lo decidía cuando le viese.

    Ese momento en que te dicen «es niña», y además ya tienes el alivio de que está todo bien, no tiene precio. Porque te has pasado meses sin saber nada, pensando muchas veces qué será lo que llevas dentro, con esa incertidumbre, con esos nervios al final del embarazo de querer preparar cosas pero sin preparar nada, con esa espina de haber perdido otra hija… Decir que me puse a llorar en ese instante no sería verdad porque ya entré en paritorio llorando. Fue oír en la sala de dilatación que ya estaba completa y que estaba a punto y ya no pude parar de llorar. No sé si lloré más por acordarme de cosas del parto anterior, por oír el llanto o por saber que era niña.

    Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿es una experiencia bonita?

    Pues os diría que es una experiencia preciosa y que creo que deberíamos vivirla una vez en la vida. Que nuestro caso es especial pero que, si volviera a vivir sin haber pasado lo que pasamos, lo haría en el primer parto, cuando no solemos tener preferencias por un sexo u otro. O cuando tienes preferencia y quieres tener sorpresa. Porque creo que a un hijo lo quieres desde antes de nacer y te enamoras en el instante en el que le ves. Sea del sexo que sea. Así que, si alguien por aquí se lo plantea, le diría que lo hiciese.

    Y si alguna más tomó esa decisión y quiere compartir en los comentarios su experiencia para que lo lean otras mujeres, seguro que será bienvenida.

  • Adiós 2018, el año de la reconciliación

    Adiós 2018, el año de la reconciliación

    Mi último post de 2016 fue sobre el aborto temprano que sólo unos días antes había sufrido. Os contaba entonces que estaba tranquila y animada, que entendía que era algo que podía pasar y que, aunque duele, estaba bien. No imaginaba entonces que 2017 me traería una experiencia infinitamente más triste. Porque mi último post de 2017 era el de una madre que esperaba celebrar las navidades con una niña en brazos pero que, sin embargo, estaba destrozada y todavía con muchas preguntas para las que no tenía respuesta. Fue el año que iba a serlo todo y se quedó en nada. El año más duro y triste de mi vida. En el que supe que en la vida no puedes dar nada por sentado y en el que supe que a veces toca perder.

    Por eso, me parece justo que mi último post de 2018 esté dedicado también a la vida cuando vuelve a dar, cuando vuelve a traer luz. Me parece justo escribir que después de la tormenta llega la calma, que a veces te quitan pero a veces también te dan. Alguien me escribió uno de estos días para decirme que soy la prueba de que los finales felices existen. De repente me doy cuenta de que hay años que hacen preguntas y años que dan las respuestas. He aprendido que al final de un túnel, por muy oscuro que sea, hay claridad.

    Hermanas. Foto de Ladrona de momentos.

    Tampoco voy a engañar a nadie. Me gustaría deciros que los sueños se cumplen aunque sé que no siempre es así. Pero lo que sí sé es que los sueños se luchan. Pueden o no cumplirse pero lo que sí sé es que hay más probabilidades de que sucedan cuando eres valiente, cuando te caes y te levantas, cuando no te rindes. No todo depende de nosotros ni siempre tenemos lo que merecemos pero sí merecemos aquello por lo que luchamos.

    Aurora ha sido luz para nosotros. Aurora ha traído paz, ha sido una cura para el alma. Y sé que para muchas es esperanza. Este post es para todas aquellas que tenéis un sueño, pero para aquellas que lo estáis luchando. Este post es para aquellas que ahora estáis en el túnel, para las que os estáis preguntando por qué a vosotras. La mayoría de veces no hay respuestas y solo se puede aceptar. Pero os prometo que la luz vuelve. Y se respira.

    Un día soñé con Alfonso, y gané.

    Un día soñé con Rafa, y gané.

    Un día soñé con Gabriel, y gané.

    Un día soñé con Carmen, y perdí.

    Un día soñé con Aurora, y gané.

    Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido. No dejéis de soñar ni de luchar.

    Feliz 2019 a quienes soñáis y lucháis.

    Gracias por estar este 2018 al otro lado.

  • El embarazo tras una pérdida perinatal: cómo lo he afrontado

    El embarazo tras una pérdida perinatal: cómo lo he afrontado

    Este es un post que durante el embarazo de Aurora me pedisteis todas aquellas que pasasteis por la misma triste experiencia que yo. Pero no tenía valor para escribirlo sin saber que todo tendría un final feliz. Y tampoco me atreví porque me daba miedo que las últimas semanas fueran una pesadilla. Cómo viví mi quinto embarazo tras la pérdida de Carmen lo habéis ido viendo, aunque solo en parte. Porque obviamente, hay muchas cosas que una siente pero no es capaz de exteriorizar o prefiere guardarse. Durante todos estos meses he seguido recibiendo mensajes y mails con historias parecidas a la mía, porque es un hecho que esto sucede. He intentado contestar a todo el mundo pero también he querido abstraerme un poco, por salud mental.

    No estuve tranquila hasta que tuve a mi bebé en brazos, le oí llorar y me dijeron que estaba todo bien. No fui al parto como en las tres primeras ocasiones; además, el nacimiento de Aurora removió sentimientos y recuerdos dolorosos del anterior, aunque sentí más que nunca lo que era la felicidad.

    Pero os diré que, a pesar de todo lo vivido y del miedo, tenía la confianza de que la mayoría de las veces esto sale bien. Me convencía de que tenía que ser así y evité los pensamientos negativos en la medida de lo posible. Estoy orgullosa de cómo viví el embarazo tras una pérdida perinatal, porque no es fácil y sé de personas que nunca más quisieron volver a intentarlo siquiera, algo que puedo llegar a entender. Algunas de las que me habéis escrito estos meses reconocisteis vivir un infierno con un nuevo embarazo. No ha sido mi caso y, en algún momento, he logrado hasta disfrutar un poco.

    El embarazo tras una pérdida perinatal

    El embarazo tras una pérdida perinatal: fases

    El momento en que vi el positivo en el test lloré mucho, no de alegría sino de rabia. Sentí que traicionaba a Carmen, y es el sentimiento más normal después de un duelo; que de repente haya una buena noticia cuando tú sigues triste por una mala trae consigo sentimiento de traición, como si no pudieras permitirte ser feliz de nuevo. Y yo lo sentí, y por eso lloré, porque no quería creer que ese bebé podía sustituir a la que se me fue. Luego entendí que no era así, que conseguir ser felices debe ser una prioridad por más tortas que nos dé la vida.

    El primer trimestre no fue fácil. Si a eso le sumas que durante un mes no se lo conté ni a mi marido porque quería guardar la sorpresa para la fiesta sorpresa que le estaba preparando por su 40 cumpleaños, pues imaginaos. Eso sí, aquel mes en silencio mereció la pena y ese momento en que descubrió un sobre con una ecografía delante de su familia y amigos, no tiene precio. Ahí ya lloramos y yo descargué un poco la presión que había tenido esas semanas.

    Tardé tiempo en vincularme con el bebé; hasta que no empecé a notar que se movía, no comencé a relajarme un poco. Pero conseguí hacerlo, conseguí ilusionarme de nuevo, sin acercarme siquiera a ese estado de felicidad de mis anteriores embarazos pero, desde luego, no sufrí ansiedad, como sé que a muchas os ha pasado, y tampoco tuve que recurrir a ningún especialista, como sí tuve que hacer tras perder a Carmen. Que si hay que hacerlo, se hace, pero no lo necesité. Todos los sentimientos son normales.

    El embarazo tras una pérdida perinatal

    El embarazo tras una pérdida perinatal: qué me ayudó

    1. Estar ocupada: ha sido clave tener proyectos, el lanzamiento del libro, viajar a Madrid a eventos, escribir, cuidar de los niños. Tener la cabeza ocupada en cuestiones de este tipo es fundamental para enfrentarse a esto, si no puedes entrar en una espiral de pensamientos negativos que no conducen a nada bueno.
    2. Los movimientos del bebé: han sido mi salvación cada día. Empezar a notarlos y que el bebé se moviera tanto (yo reconozco que le ayudaba con algo dulce cada día), me mantuvieron tranquila, aunque también en alerta. No os voy a negar que he pasado momentos de intranquilidad y que una vez hasta fui a la matrona porque no lo sentía, y os garantizo que se pasa muy mal cuando tu cabeza se instala en lo que ya sucedió una vez.
    3. No saber el sexo del bebé: sé que no es una decisión habitual, ni siquiera tras casos de muerte perinatal pero estoy convencida de que tomar la decisión de no saberlo ha sido clave para vivir esto de la mejor manera posible. Varios de los mails que recibí estos meses fueron precisamente de madres que habían pasado por mi experiencia: pérdidas del bebé del sexo que tanto deseaban. Llegó un nuevo embarazo y el bebé no era del mismo sexo y eso les hizo pasar otro pequeño duelo, muy lógico en estos casos. Y yo no quería ni por un momento que el sexo de mi bebé fuera a desilusionarme (porque nunca había sido algo a lo que yo hubiera dado importancia) pero temía que esta vez pudiera pasarme. Así que no, no quise. Sabía que cuando tuviera a mi bebé en brazos, fuera niño o niña, estaría feliz y sólo querría llevármelo a casa sano. Fue una decisión que tomamos por salud mental y creo de verdad que nos ayudó.
    4. Aceptar sentimientos contradictorios: permitirme sentir en cada momento lo que llevaba dentro es lo más sano que pude hacer. Se puede seguir llorando por un bebé que has perdido aunque venga otro en camino, se puede sentir rabia, tristeza, alegría, ilusión, pena… Se pueden sentir todas esas cosas. Y yo me lo he permitido. Y me vine abajo y arriba sin pudor alguno, no tengo nada que aparentar ni que demostrar a nadie.
    5. El trato profesional durante el embarazo: contar mi historia a cada sanitario que me ha ido atendiendo a mí me ha dado tranquilidad. Suelen preguntarte qué número de embarazo es el que estás viviendo así que yo he respondido con total naturalidad que se trataba del quinto pero que perdí a mi cuarto hijo en el último trimestre de embarazo. Y os digo que eso ha conseguido empatía, el que no les parezca raro que estés agobiada, que hagas muchas preguntas, el que insistas en que te vean la variz, el que no les extrañe que vayas a Urgencias en un momento dado… A mí me ha ayudado saber que estoy más controlada.

    Y con esto termino porque creo que ya me he extendido mucho. Hubo un día en que este blog tuvo que abordar tristemente el tema de la muerte perinatal, la experiencia más triste que me ha traído la maternidad. Ahora, llegó el momento de la reconciliación, pude escuchar el llanto de mi bebé la última vez que di a luz y salí por fin del hospital con los brazos llenos. Los nueve meses hasta llegar ahí no fueron fáciles pero el camino ha merecido la pena. Eso sí, es un camino que desgasta muchísimo. Y aunque la vida ha vuelto, la cicatriz está ahí.

  • Mi quinto parto, reencontrase con la vida

    Mi quinto parto, reencontrase con la vida

    Voy a intentar ponerle algún punto de humor a este post a pesar de que mi quinto embarazo y mi quinto parto han estado marcados inevitablemente por el anterior. Porque sabía que, cuando naciese mi quinto bebé, en algún momento, los recuerdos dolorosos iban a volver a mi cabeza. También sabía que, si todo salía bien, me reconciliaría de alguna manera con la vida. El parto de Carmen no se olvida, nunca, y pensar en ese día duele, pero Aurora ha hecho ese dolor más pequeño, y me ha devuelto la vida. Pero vamos al meollo, porque realmente apenas he contado nada de mi quinto parto y habéis preguntado mucho.

    Más allá de que mi única obsesión en este embarazo era que todo fuese bien, os confieso que, en algún momento  imaginé que, tras cuatro partos vaginales, el quinto bebé casi saldría solo, casi como en ese vídeo viral de una madre dando a luz a su quinto hijo en el coche 😉 Pues sí, yo creí que la criatura se «caería» sola, que no llegaría a tiempo al hospital o alguna cosa así como un poco peliculera. Pero no, aquello que me habían dicho ginecólogos y matronas de que el segundo parto era el más rápido y que, después de ése, ya no suelen ser tan fáciles, es cierto. Doy fe. Además, como me operaron del cuello del útero hace 14 meses (del tema embarazo tras conización hablaré también porque sé que os interesa), pues yo es que temí hasta un parto prematuro porque aquello no aguantase. Ilusa de mí.

    Tampoco imaginaba yo que un parto se me iba a adelantar casi 3 semanas porque los niños fueron muy puntuales. Así que contaba con estar dando a luz en torno a estas fechas, suponiendo que no llegara a cumplir 40 semanas. De cualquier manera, agradezco el adelanto porque en plenas fiestas y con los niños de vacaciones hubiera sido de locos. Pero bueno, que me lío. Total, que la noche del 6 de diciembre, ya madrugada del 7, noto que se rompe la bolsa, no en plan escandaloso pero sí evidente. Voy al baño, compruebo que el líquido es transparente y me acuesto. Noto moverse al bebé, sigo perdiendo líquido cada vez que me levanto, tengo alguna contracción suelta pero no estoy de parto. Así paso la noche en vela, obviamente. Ocho horas después, ya a una hora prudente, avisamos a mis padres para que vinieran a quedarse con los niños.

    Esta foto nos la hizo «Ladrona de momentos» horas antes de nacer Aurora

    De camino al hospital me entra el agobio porque no noto moverse al bebé. Angustia. En Urgencias me relajo, todo está bien y confirman que la bolsa está rota. Me dicen que lo normal es que me ponga de parto de forma espontánea en las siguientes horas (teniendo en cuenta que ya llevo más de ocho horas con ella rota). Pero no, señoras. Quinto parto y no, ni contracciones ni dilatación ni leches. Así que, como en la prueba del Streptococo había dado positivo, tampoco convenía estar demasiadas horas así porque pueda haber infección por lo que decidieron a mediodía empezar con prostaglandina, a ver si se animaba eso. ¡Y vamos que si se animó para mí! Cuando me di cuenta tenía contracciones cada tres minutos con un dolor como de estar de 9 centímetros, lo que vienen siendo contracciones muy, muy potentes. Me exploraron y me dicen que nada, que no hay dilatación alguna. Creí morir. Vale que ese dolor lo aguante sin epidural a punto de dar a luz, que ya sabes que en cuestión de minutos se terminan… pero sin haber empezado a dilatar, ni de broma.

    Todo esto en la habitación, yendo de vez en cuando a monitores, y hasta entrando en la ducha a ver si aliviaba un poco el dolor. Deciden pasarme a dilatación y, después de otras contracciones de morir, me ponen la epidural. Veo la luz 😉 Porque señoras, no es lo mismo el dolor de las contracciones que generan tus hormonas que las que son artificiales. Vamos, un abismo. Tengo que decir que me trataron en todo momento fenomenal y me explicaron lo que iban haciendo. Oxitocina al canto y paso de 0 a 10 centímetros en menos de dos horas y con poco dolor, muy llevadero. Vienen, me dicen que nos vamos a paritorio, que ya está a punto. Me pongo a llorar pensando en Carmen y en aquel parto en Tarragona. Paso a paritorio, ya con un dolor tremendo (creo que ahí rebajan la epidural para el tema de los pujos), tres empujones y oigo un llanto. Lloro. La matrona dice: ¡es niña! Me la ponen encima. Y lloro, y río sin parar. Ahí estaba Aurora. Allí estaba de nuevo la vida. Ésa que deberíamos encontrarnos siempre en ese momento.

    quinto parto

    Y así fue mi quinto parto, una inducción tras rotura de bolsa. Vamos, no me había pasado lo de romper la bolsa sin contracciones nunca. Pero así son los partos, ninguno es igual a otro. Todo salió bien, que eso es lo importante. La niña pesó 2,700 gr. al haberse adelantado y el postparto está siendo muy bueno. Como este post se ha extendido mucho, dejo para otro día cómo es enterarse en el parto del sexo de tu hijo porque os diré que ese día, en las caras de los que me atendieron, noté ya algo.

  • Jornada Optimum con «Lucía, mi pediatra»: Posparto, lactancia, crianza…

    Jornada Optimum con «Lucía, mi pediatra»: Posparto, lactancia, crianza…

    Todavía tenía pendiente publicar un post sobre mi participación en la Jornada Optimum el pasado mes de octubre. Formar parte de un coloquio con alguien como Lucía Galán, conocida por su labor divulgativa como “Lucía mi pediatra”, era una gran oportunidad que no podía rechazar. Entre otras cosas porque, como ella, soy de las que creen que cada maternidad es distinta y todas deben ser respetadas. Ni siquiera digo cada madre sino cada maternidad porque cada hijo es distinto, y eso bien lo sabemos las que tenemos varios, cada uno tiene necesidades y gustos distintos. Así que voy a intentar resumiros un poco todo lo que hablamos en la Jornada Optimum, organizada por Laboratorios Ordesa para presentarBlemil plus Optimum.

    Postparto

    Una de las cuestiones que primero se abordó en la charla fue el posparto, esa época en la que muchas coincidimos que nos pilla desprevenidas; porque la verdad es que nos preparan para el parto y para la llegada de un bebé, nos preparan para cuidarle pero no para cuidarnos ni a que nos cuiden a nosotras, en plena revolución hormonal y en muchas ocasiones, agotadas físicamente. Tan pendientes de nuestros hijos que nos olvidamos un poco de nosotras mismas. Así que muchas coincidimos en que es una época dura en la que nos solemos encontrar un poco desbordadas. A mí, desde luego, como ya os conté en más una ocasión y como cuento detalladamente en mi libro, el primer postparto me resultó duro. Los siguientes (salvo el de Carmen por motivos obvios) fueron llevaderos. La experiencia es un grado.

    Lactancia

    Otro de los temas que abordamos fue el de la alimentación infantil. Como sabéis las que me seguís desde hace años, he contado por aquí en algunas ocasiones que yo recurrí a la lactancia mixta con mis tres hijos. En un post de hace casi 4 años os cuento detalladamente cómo, a la tercera, es decir, con Gabriel, tuve la suerte de dar con una persona (matrona asesora en lactancia) con la que averigüé lo que me pasaba, aunque tampoco pudimos resolver el problema al 100%. Ya sabéis que, a cabezona no me gana nadie y haré un cuarto intento de lactancia materna pero con la tranquilidad de que, si se repite lo de las mastitis subclínicas, tendré a mi alcance la leche de fórmula para estar lo mejor posible los dos, mi bebé y yo.

    Tengo hijos con un apetito estupendo, que por suerte no han necesitado siquiera antibióticos, y si entonces tenía claro que no se acaba el mundo por no poder llegar a una lactancia materna exclusiva, ahora lo tengo cristalino. Haré lo que me vaya diciendo el instinto, como en anteriores veces. Por eso, en parte, también me interesa, como consumidora, saber qué mejoras hay en cuanto a leches de fórmula, porque las ha habido en los últimos años, como por ejemplo que el producto no tenga aceite de palma, que tenga elevado contenido en grasa láctea de alto valor nutricional, vitamina D… o la novedad de incorporar la Bifidobacterium infantis IM-1, una cepa pro biótica exclusiva que ha patentado Laboratorios Ordesa y que es característica de los bebés alimentados con leche materna. Las nuevas fórmulas, por suerte, han avanzado mucho y favorecen un óptimo crecimiento y un normal funcionamiento del sistema inmune. Y a muchas mujeres nos ha permitido vivir esta etapa con un poco más de sosiego porque es duro estar físicamente mal en un postparto, o no dar abasto al principio cuando tienes más de un hijo. Cada una tiene sus circunstancias.

    Libertad de las familias

    Junto a Lucía Galán incidimos mucho en la libertad de cada familia para llevar a cabo la crianza que consideremos y decidamos. Ella, como pediatra, intenta dar soluciones a los distintos problemas a los que se enfrentan las familias hoy en día y a su consulta llegan muchas dudas sobre nutrición, desde la lactancia hasta la alimentación complementaria, resolviendo problemas y apoyando a los padres. Se habló de tolerancia, respeto y empatía, que últimamente brilla por su ausencia con una presión social sobre cualquier decisión que toma una madre, da igual si das el bibe o el pecho, da igual si trabajas fuera de casa o no, da igual la decisión que tomes porque siempre hay alguien que cuestiona tu forma de hacerlo.

    Así que, puesto que la crianza es de los padres, las opiniones sobre cómo lo hacen los demás es mejor reservárselas. Como decía Lucía, todas compartimos miedos, alegrías y penas. Y si la decisión que tomas es te hace feliz y crees que es la mejor en tu situación y en la de tu familia, sigue adelante. E incidió en convertir la culpa en ejemplo. En que de poco sirve que estemos sintiendo una culpa enorme por algo y que cambiemos aquello que no nos gusta. Y no puedo estar más de acuerdo. La verdad es que la Jornada Optimum fue muy esclarecedora ya que pasamos mucho tiempo hablando con todas las madres que acudieron, muchas con sus bebés, y fue muy interesante escucharlas a todas ellas, sus dudas, sus miedos, sus formas de hacer las cosas… cada una a su manera.

    Así que solo puedo estar agradecida por poder compartir inquietudes y, por supuesto, por escuchar a Lucía en esta charla dedicada a destacar las distintas formas de vivir la maternidad.

  • Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Apuro temas del embarazo porque ya no nos queda casi nada para recibir a nuestro quinto bebé. En estos meses, he ido contando cosas y compartiendo en Instagram sensaciones. Y es allí donde encuentro mucha inspiración al leer comentarios que vais dejando cuando cuento una anécdota, ya que os han pasado cosas parecidas. Así que, de repente, me dije: aquí tengo un post interesante 😉 Porque resulta que antes de quedarte embarazada oyes sobre vómitos, mareos, kilos, estrías y cosas varias pero, sin embargo, hay otras de las que no tienes ni la más mínima idea, y de repente vas descubriendo esos meses cuestiones que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada.

    Cosas que no sabes del embarazo

    Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Resulta que tanto oír sobre vómitos y estrías, y de eso me he librado. Pero vamos, que te libras de una cosa pero no de otras, dicho sea de paso. Así que paso a enumerar algunas cosas que me fueron sorprendiendo y que no me habían contado:

    1. Varices: yo no sabía todo lo que implicaba un embarazo a nivel circulación pero vaya tela… Si tienes predisposición a las varices, cosa que obviamente desconocía hasta el momento de preñez, te puedes encontrar varices en sitios que no sabías que podían salir.
    2. Calambres: lo de tener calambres en las piernas en el tercer trimestre fue una cosa que me descolocó por completo porque no la había escuchado jamás… Vamos, hay noches que hasta te despiertan y se te «sube la bola». La verdad que la sensación es bastante desagradable, menos mal que son sólo unos segundos.
    3. La piel va por libre: pues sí, resulta que con la piel te encuentras que un trimestre la tienes llena de granos, los otros dos te brilla (aunque las arrugas no se te van 😉 ), o te salen manchas. A mí me pasó en los mofletes pero hay mujeres que dicen que en les ha pasado en la frente o en la inoportuna zona del labio superior. Vamos, que no sabes por dónde va a ir la piel esos meses y no suelen contártelo antes.
    4. Tu bebé tiene hipo: bueno, bueno…este fue uno de mis grandes descubrimientos en el primer embarazo. No es solo que no lo hubiera oído nunca, es que ni tan siquiera lo imaginaba. Hasta que empiezas a notar un movimiento rítmico en tu barriga que sabes que nos son los movimientos fetales habituales, buscas en Internet y ¡efectivamente! es hipo fetal.
    5. Memoria de pez: te hablan de cansancio pero nadie te dice que, objetivamente, te va a fallar la memoria, sobre todo cuando ya llevas varios embarazos. Pues que sepáis que tiene explicación científica y que la materia gris se reduce durante el embarazo en algunas zonas. ¡Ya tenéis excusa para haceros las locas! 😉

    Pues así, estas son las cosas que se me ocurren que nadie me había contado y que he ido descubriendo en los embarazos, seguro que a vosotras se os vienen a la cabeza algunas otras más…. ¡Contad!

  • El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    ¿A quién con una señora tripa de embarazo no le han dicho eso de «ya no te queda nada» cuando realmente le faltaban 3 meses por delante de «bollo en el horno»? Sí, señoras, el tamaño de la tripa da para mucho comentario, pero oye, que nadie lo hace con maña intención, creo yo… Otras, sin embargo, nos vemos en el lado contrario. Soy de esas personas con tripas muy discretas en los embarazos. Da igual que sea el primero o el quinto, no tengo más ahora que en los anteriores. A una primeriza puede que le afecte el hecho de que le digan continuamente que coma más porque tiene poca barriga y el bebé va a salir pequeño. En mi caso, nunca le di vueltas, entre otras cosas, porque más de lo que como no puedo comer 😉 Me permito de todo normalmente, y en los embarazos no iba a ser menos. Desde repetir fabada hasta comer dulces. Lo importante es que no darle mayor importancia, cosa que por suerte yo nunca he hecho.

    El tamaño de la barriga en el embarazo no influye en el peso del bebé

    Qué me lo digan a mí. Tres varones que pesaron entre 3,500 y casi 4 kilos, sin pasarnos de fecha más allá de tres días (aquí no incluyo obviamente el peso de Carmen por nacer en la semana 28 aunque era también alto para la semana de gestación) En cualquier caso, ¿qué influye en el tamaño de la barriga y por qué no está relacionado con el peso con el que va a nacer el bebé?

    1. Cantidad de líquido amniótico
    2. Tamaño de la placenta
    3. Características físicas de la madre como la altura o el peso previo al embarazo
    4. Tonicidad de la musculatura abdominal. Si los músculos están más flácidos, la barriga se nota antes y es más abultada.
    5. Posición del bebé dentro del útero.

    Pues estas son algunas de las cosas que sí influyen en el tamaño de la barriga, así que podéis estar tranquilas todas. A las que os digan que si ya estáis a punto, podéis contestar que el churumbel tiene mucho espacio para flotar con tanto líquido. Y a las que os digan que comáis más porque esa barriga está pequeña, decís que tenéis una musculatura estupenda y listo 😉 A mí personalmente me parece super cómodo tener poca panza por temas de movilidad, ropa, etc… Y hasta me parece un cumplido en el fondo, jajaja…

    tamaño de la barriga en el embarazo no influyen en el peso del bebé
    Semana 34. Foto: Ladrona de momentos

    Los kilos en el embarazo tampoco influyen en el peso del bebé

    A ver, que igual con esto nos liamos. Coger muchos kilos o pocos en el embarazo depende de muchos factores. Si nos vigilan tanto este tema no es tanto por los kilos que tengamos de más, que también, sino por cuestiones de salud que puedan venir derivadas del peso, que es otra historia. Pero en principio, engordar 10 o 15 kilos no es una cuestión directamente relacionada con el peso del bebé, entre otras cosas porque los bebés empiezan a coger un peso relevante ya al final del embarazo. En la semana 30, a tus kilos no les va a afectar que el bebé pese 200 gramos más o menos.  No sé si me explico. En todo caso, el peso del bebé es importante para saber que va bien en su desarrollo pero que engordes 10 o 20 kilos no va a hacer que tu bebé sea más grande.

    Yo cogí 18 kilos en el primer embarazo y el crío pesó 3, 500 gramos. Engordé la mitad, es decir, 9 kilos con el segundo y el crío pesó 3,900 gramos. ¡Tachán! De manera que está claro que, en mi caso, no había ninguna necesidad de engordar tanto en la primera ocasión. Y la realidad es que aumentar mucho de peso en el embarazo puede acarrear problemas de salud, lo mismo que engordar muy poco. Hay que tener en cuenta varias cosas para saber cuál es, más o menos, el peso adecuado que hay que coger:

    1. Embarazo único o múltiple: creo que este punto es obvio 😉
    2. Índice de Masa Corporal al empezar el embarazo: no es igual comenzar el embarazo con un peso normal que con más o menos peso del que deberíamos.
    3. Problemas de salud como diabetes, retención de líquidos, tener que guardar reposo…

    En definitiva, que os importe un carajo lo que diga la gente y haced caso a vuestros ginecólogos y matronas, comed bien y si os apetece comer algo más que cuando no estáis embarazadas, pues también. Intentad hacer algo de ejercicio porque es muy bueno para el parto y para la recuperación postparto. Y poco más os puedo decir salvo que cada mujer es distinta, y cada embarazo también. Lo de las comparaciones, dejadlo para otros menesteres.

  • Contracciones de parto y contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas

    Contracciones de parto y contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas

    A estas alturas del embarazo, ya a un mes de la fecha de parto, os podéis imaginar que tengo varias veces al día las famosas contracciones de Braxton Hicks. Como se trata de mi quinto embarazo, me resulta muy fácil apreciarlas. Pero no siempre fue así. En el primer embarazo, al no saber de qué iba la historia, yo sencillamente notaba que algunas veces la tripa se ponía más dura durante unos segundos pero no sabía qué era ni por qué sucedía ni que aquello eran contracciones. Porque además, al final del día, ya de por sí, la tripita está más rígida que cuando amaneces. Por tanto, no sabía que tenía contracciones de Braxton Hicks y obviamente no sabía cómo iban a ser las contracciones de parto, ni si me enteraría bien de la historia. Como era de esperar, de las contracciones de parto te enteras, ¡vaya si te enteras!

    Contracciones de parto
    Imagen de la sesión de fotos de «Ladrona de momentos»

    Contracciones de Braxton Hicks: qué son, cómo son y para qué sirven

    Son contracciones  que aparecen durante el embarazo (dicen que pueden ser a partir de la semana 20 pero yo hasta mucho más tarde no las he notado), no duelen pero puede ser bastante o poco molestas (depende de cada una) y se distinguen porque la tripa se endurece. Duran unos segundos, aunque pueden ser de dos minutos incluso ya que, a medida que el embarazo avanza, son más frecuentes y persistentes. Resumiendo, las contracciones de Braxton Hicks son:

    • Irregulares.
    • Impredecibles
    • No son rítmicas: pueden suceder varias veces en un día pero sin que pase un tiempo concreto entre una y otra (pueden pasar horas)
    • Más incómodas que dolorosas.
    • No van a más.
    • Disminuyen y luego desaparecen por completo.

    Contracciones de parto: cómo distinguirlas

    Si alguna de las que me lee aún no ha pasado por ello, creedme que se distinguen. Es verdad que de primeras igual estás con miedo a ir al hospital sin estar de parto (me pasó con el tercero, manda narices que no estuviera aún de parto y fuese ya pensando que era el momento), o te ocurre lo contrario, que me pasó con el segundo, que llegas de 8 centímetros pensando que solo estabas empezando y ya estás a punto de «echar» a la criatura. Pero vamos, lo que vienen siendo las contracciones de parto, unas mujeres antes y otras después, nos acabamos enterando de lo lindo.

    • Duelen.
    • Cuando empiezan, ya no hay marcha atrás. Van a más y cada menos tiempo.
    • Se van sintiendo más fuertes, más frecuentes y también se hacen previsibles.
    • No se va el dolor si cambias de posición, como ocurre con las de Braxton Hicks.

    Estas son básicamente las características por las que te vas a dar cuenta de si estás o no de parto. Cuando llegan las de parto te darás cuenta, otra cosa es que vaya todo más o menos rápido de lo que esperabas o pensabas.

  • Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé… ¡y la importancia de controlarlos!

    Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé… ¡y la importancia de controlarlos!

    Y ya veis, casi en la semana 33 saco yo el tema por el que preguntásteis hace ya meses, cuando os comentaba que, en este embarazo, empecé a notar muy levemente los movimientos del bebé unos días antes de cumplir la semana 16. Porque claro, para la que está embarazada por primera vez, puede sorprender y llegar incluso a la conclusión de que algo no va bien si aún no los nota por entonces. Pues tranquilidad y buenos alimentos, porque vamos a intentar responder a la pregunta que muchas os hacéis sobre cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé dentro del útero.

    Cuándo empieza a moverse el feto y cuándo lo empezamos a notar

    Pues aunque nosotras lo percibamos más tarde, el feto empieza ya a moverse en la semana 7 u 8, más o menos. De hecho, en este quinto embarazo me hice una ecografía en la semana 10 en la que se veía perfectamente mover las extremidades. Muy pequeñitas pero se ve bien. Pero para notar esos movimientos tienen que pasar, al menos, dos meses más. Eso, como pronto. Porque depende de si es tu primer embarazo o no, la cosa cambia. Lo habitual es comenzar a sentir las «pataditas» del bebé entre la semana 16 y la 22, así que estamos hablando de mes y medio de diferencia entre una mujeres y otras, y entre un embarazo y otro.

    En mi caso, al primer bebé empecé a notarlo en la semana 20 y a este último solo unos días antes de la semana 16. Es decir, un mes de diferencia entre mi primer y quinto embarazo. Básicamente porque, al haber sentido la sensación previamente, lo reconocemos antes y porque el útero se ha distendido. Y otro factor que hace que se note antes o después es el peso de la madre, que el mío ha sido parecido siempre así que no creo que haya sido algo clave. Pero vamos, que nadie se asuste si conoce a una embarazada que le cuenta que ya lo nota en la 18 y ella no lo siente aún.

    Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé

    Controla los movimientos de tu bebé

    Esto que os voy a decir quizás os parezca exagerado pero no, no es verdad que el bebé se mueva menos a medida que va creciendo porque esté más justo de espacio. Tiene menos espacio pero no significa que lo debas notar menos. Al principio del embarazo, en las semanas en que has empezado a sentirlo, sí es lógico que lo notes levemente y de forma espaciada pero una vez que los movimientos son contundentes y tú ya percibas más o menos la frecuencia y fuerza, si notas que eso disminuye, ve al médico. Puede no ser nada pero puede estar pasando algo. Y lo digo porque me recuerdo buscando en Google sobre este tema en mis vacaciones en Tarragona embarazada de Carmen, solo 20 horas antes de que me dijesen que no había latido y en la mayoría de los foros te encuentras con informaciones poco fiables.

    Y yo, que soy de naturaleza tranquila, no quise ponerme en lo peor. Y obviamente, el único síntoma de que Carmen no estaba bien fue precisamente que, poco a poco, se movía menos, se estaba apagando, aún cuando su corazón latía con fuerza y los médicos no vieron nada raro, pero la infección estaba ahí y yo sabía que no era normal que se moviese tan poco, aunque lo achaqué a que hacía calor, a que estaba con otras rutinas, a que había leído que a veces los bebés se mueven menos. Así que, sin querer asustar a nadie, os invito a que controléis este tema. Basta con tumbarse un rato al día en la cama, mejor si es después de alguna comida.

    Para mí ahora esto es sagrado. Es más, yo lo hago tres veces al día: me pongo el despertador cada mañana cinco minutos antes para poder empezar el día habiendo sentido al bebé, lo hago también después de comer y aquí añado alguna onza de chocolate, y por las noches, como paso un par de horas tumbada antes de dormir porque en la cama me meto poco después que los niños, más de lo mismo, a controlar la juerga interior. No es necesario pero yo ya estoy marcada por un acontecimiento, de ahí que tenga la necesidad de quedarme tranquila varias veces al día.

    Espero haber resuelto dudas con este tema. Cada mujer es distinta y cada embarazo es distinto, así que no os agobiéis si tardáis más que otras en sentirlo. Preocupaos más adelante por notar al bebé cada día, sus movimientos son síntoma de bienestar fetal. 

  • La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    Es una de las preguntas que más me estáis haciendo en este embarazo, junto al tema de los nombres, que ya os conté en otro post, y junto a la cuestión de cómo se lleva un embarazo tras lo sucedido en el anterior. A esto siempre respondo que prefiero no escribir por el momento sobre ese asunto, porque temo que precisamente ahora, que quedan dos meses para dar a luz, me azucen los miedos de lo que viví y sabiendo todo lo que sé, no sólo por mí sino por las historias que recibo cada semana, sobre lo que puede ocurrir. Supongo que escribiré cuando el embarazo haya terminado y sepa cómo viví las últimas semanas. Por el momento, este post es para contaros un poco cómo se vive la experiencia de no saber el sexo de tu bebé.

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    En muchos países es común esperar al parto para conocer si tu hijo es niño o niña. De hecho, hasta hace no tanto, era lo normal. Mi madre no sabía si yo era o no una niña y puede que muchas de las madres de las que me estáis leyendo, tampoco lo supiesen. Y no pasaba nada; quiero decir que, en cuanto a logística, no era un problema. Es verdad que nosotros ya tenemos algunas cosas, pero también es cierto que se puede comprar lo básico sin saber el sexo. De cualquier manera, os diré que aquí, esta servidora, siempre lo supo pronto en los cuatro embarazos porque ni siquiera me planteaba la posibilidad de no enterarme antes de lo que sucedió con Carmen. Las razones por la que tomamos esta decisión en esta ocasión ya las conté en otro post.

    ¿Como está siendo la experiencia?

    Quizás es extraño no poder referirse en casa al bebé como el hermanito o la hermanita pero tampoco es que nadie se esté volviendo loco en este sentido. Es más, lo tenemos tan interiorizado que, aunque los niños tenían cierta curiosidad al principio, ahora les parece lo más normal del mundo. De hecho, os diré que yo misma tenía más curiosidad al principio que ahora, por lo que os comentaba, porque lo interiorizas. Es como si tomas la decisión de cambiar hábitos, te cuesta más al principio, luego ya te va pareciendo más fácil. Así que os diré que, en este instante, tengo ganas de que llegue el parto y descubrir si es niño o niña pero la curiosidad no me mata porque sé que quedan dos meses.

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    ¿Cómo lo hacemos con las revisiones, ecografías…?

    Esto os tiene muy intrigadas a algunas porque decís que veis claramente el sexo de vuestros bebés en las ecos. La cuestión es que si, en cada cita o eco, dices ya de antemano que no quieres saber si es un niño o niña, ellos ya se encargan de pasar muy rápidamente por esa zona o sencillamente no ponerte la pantalla cuando quieran detenerse por esos lares. Nunca, ni una sola vez, hemos intuido nada. Cierto es que yo he sido siempre malísima con las ecografías, no sé ver nada bien y tendrían que decírmelo mientras enfocan claramente, así que si miran de pasada, ya ni os cuento.

    Es verdad que a veces se les puede escapar a los sanitarios, eso os ha pasado a algunas de las que me habéis escrito y supongo que es una faena cuando no quieres saberlo. Nosotros, no sé si es por el historial o porque yo insisto mucho al tenerlo tan claro, pero juraría que nadie ha dicho nada. En general hablan en masculino porque se refieren a bebé o feto, hay quien dice la criatura en femenino… pero no, nadie ha dicho la palabra la niña o el niño.

    Dicho esto, aún hay gente que me pregunta si de verdad no lo sabemos nosotros y es que lo queremos mantener en secreto. No, no lo sabemos porque no hemos tomado esta decisión por los demás, sino precisamente por nosotros mismos, especialmente por mí, para poder estar tranquila. Y desde luego, la decisión, a día de hoy (ya veremos el tiempo que queda) sí me ha permitido mantener cierta tranquilidad, que ése es el objetivo. No tengo nada que preparar, lo importante lo llevo dentro. Y además estamos convencidos de que la experiencia de conocer el sexo de nuestro hijo/a en el parto va a ser realmente emocionante. Eso, sumado a que podamos volver a vivir un parto donde nuestro bebé llore y abra los ojos (sí, por desgracia no siempre es así) creo que lo convertirán en un parto conmovedor. ¿Alguien más que haya llegado al parto sin conocer el sexo de su bebé?, ¿cómo fue la experiencia?

  • Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

    En cinco embarazos no he recurrido a ropa premamá. En general, aunque alguna vez veo algo que me gusta, no me resulta fácil encontrar cosas de mi estilo. Así que esta menda se viste igual esté o no esté embarazada, salvo una cosa: suelo descartar pantalones y pasarme a los leggins. No es que me fascinen pero son infinitamente más cómodos y, para tres meses, pues tan contenta. Primero puntualizo que soy una embarazada con barriga pequeña, lo digo porque luego hay de todo en la viña del Señor y algunas me diréis que tenéis barrigón ;- ) En mi caso es y ha sido así en todos mis embarazos, con la diferencia de que en el primero me puse, toda yo, enorme, pero de comer y no hacer nada de ejercicio.

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

    Me habéis pedido ideas para este otoño y, como he hecho algunas adquisiciones, básicamente en Primark y Stradivarius (si quieren, me pueden hacer embajadora, jaja…), os pongo algunas fotos y os cuento. Aquí en Asturias, en Gijón en concreto, las temperaturas en otoño van a rondar entre los 10 y los 20 grados. Te puede caer todavía algún día de sol a 22-23 pero vamos, me centro en lo habitual en octubre y noviembre sobre todo. A mí me gusta en esta época utilizar playeros o zapatillas, y si hace frío, botín plano. Y lo suelo hacer con pantalón pitillo y jerseis grandotes. Embarazada, como os decía, cambio el pantalón por el leggin y voy prácticamente igual que cuando no estoy «preñada» 😉  Quien dice jerséis, dice camisas también amplias. Y combino con cazadoras o americanas, o abrigo si hace frío, claro.

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Camisa gruesa de Primark de hace cuatro temporadas (la compré precisamente en el embarazo de Gabriel), cazadora de Mango del año pasado, leggins, y playeros Walk in Pitas.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Jersey de esta temporada de Primark que me fascina con tanto colorido. Es super calentito y tapa tanto que no parece que esté de 29 semanas.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Americana escocesa de Stradivarius y jersey amarillo de Primark de esta temporada. Leggins y zapatillas Walk in Pitas.

    Sobre vestidos. Pues mirad, a mí me parece lo más cómodo en los embarazos pero rara vez uso si no es verano, porque soy friolera, muy friolera. Aún así, como en otoño suelen venir días templados, tengo alguno de manga larga tipo camisero al que se le pueden añadir medias tupidas y poner con botines o playeros. Y por supuesto, una cazadora. Este tipo de vestido te lo puedes poner hayas engordado cinco kilos o veinte, os lo digo porque en el primer embarazo engordé 18 y en los otros la mitad 😉

    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Vestido de Stradivarius de la temporada pasada.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Vestido Stradivarius de esta temporada. He sucumbido a este estampado, ¿quién me lo iba a decir?
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Vestido escoces de Stradivarius de la temporada pasada.
    Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
    Y por último, este vestido también de Stradivarius de esta temporada. No me gusta ir ajustada durante el embarazo (tampoco suelo ir apretada  sin estarlo) pero me probé éste y me vi bien así que me lancé.

    Resumiendo, esta temporada cogí dos jerseys, una americana y dos vestidos que podré usar estos meses, que podré seguir usando después de dar a luz y, por supuesto, en próximos años. Creo que, salvo en caso de pantalones o faldas (prenda que yo nunca he usado pasado el primer trimestre y que tampoco uso casi nunca), en general, el resto de ropa se puede comprar donde lo hagamos habitualmente. Os prometo que en el primer embarazo engordé mucho (18 kilos), teniendo en cuenta que no retengo líquidos ni barrigas enormes, y compré donde lo hago habitualmente pero en tallas más grandes. Reconozco que soy bastante básica a la hora de comprar, casi siempre voy a los mismos sitios y quiero ir siempre cómoda. Arreglarme mucho me da pereza. Espero que os haya servido el post.

    Otros posts: Cómo vestir durante el embarazo para ir de boda

  • Nombres de niñas y niños

    Nombres de niñas y niños

    Quién nos iba a decir a estas alturas de un embarazo que tendríamos una lista amplia de nombres para niño y que aún seguiríamos dándole vueltas al de niña. Porque si algo tuve claro toda mi vida es que, si tenía una hija, se llamaría Carmen. Un nombre que me gusta, sonoro y que ya es una tradición en mi familia. Me costó tanto verbalizarlo cuando perdimos a la niña No era capaz, y de hecho no fui capaz de ponerle nombre en el propio hospital, como si evitando ponerle nombre, doliese menos. Incluso, en aquellos momentos, se nos pasó por la cabeza que podríamos ponérselo a otra hija si la tuviésemos. Lo que hacen el shock y la negación en esa primera parte del duelo. Con el tiempo entendí que Carmen, ese nombre que soñé siempre, se fue con ella. Hay gente que cree que podría ponérselo a una nueva hija, incluido mi hijo Rafa, pero sé que no. Carmen es mi cuarto bebé y mi primera (y no sé si única) hija. Sé que hace años se repetían nombres de hermanos fallecidos, era otra época, y no lo juzgo ni me parece mal. Pero creo que el nombre es parte de aquello que hace que le guardemos su sitio en esta familia.

    Nombres de niñas y niños

    Nombres de niñas

    Por esa razón, me cuesta mucho encontrar nombres de niñas. Porque en mi cabeza estaba ése. Y nuestra otra opción fue Alicia, que también es muy típico en mi familia. Sin embargo, ahora me quiero ir al lado opuesto, seguir pensando en nombres de niñas clásicos, de toda la vida… pero que no me recuerden a nadie, que no lo asocie a otras personas y que además, no sean nombres ya habituales. Como veis, me he puesto el listón muy alto 😉 Vamos, que no es fácil. Obviamente me gustan nombres como María, Lucía, Ana, Lola… pero claro, conozco a unas cuantas y son muy comunes. Así que, como imagináis, no está siendo fácil. Se aceptan sugerencias, en Instagram ya me dejásteis unas cuantas. La idea es tener un par de nombres en mente y, llegado el parto, y cuando le veamos la cara, decidir sobre la marcha.

    Nombres de niños

    Os voy a decir una cosa, les dejo elegir a los niños y a su padre. Les dejo porque a ninguno le ha dado por decir Cristiano ni nada parecido, vamos. Y todos los que andan barajando me gustan. No me preguntéis porqué hay muchos más nombres de niño que me gustan, me sale una buena lista. Y los que ellos andan hablando son: Juan, Pablo, Álvaro, Miguel, Pedro o Jaime. Yo creo que la última palabra la va a tener maridín seguro porque yo elegí los de Alfonso, Gabriel y Carmen. A mí cualquiera de las opciones me gusta, sobre todo Juan y Jaime. Y Miguel por la gracia de que ya en casa tenemos a Rafael y a Gabriel y así completamos el trío de Arcángeles 😉

    Como os podéis imaginar, no tuvimos nunca prisa por preparar ni elegir nada en cuatro embarazos, menos aún lo tenemos en este. No es por falta de ilusión, porque creedme que estoy ilusionada. Es por miedo, hay una parte de mí que me recuerda lo que Carmen me enseñó: deja que las cosas fluyan, planifica menos. Y la verdad es que así lo estamos haciendo. Pero eso ya es otro tema.

    Por cierto, si alguna anda buscando nombre de niño o niña, aquí tenéis decenas por orden alfabético.

  • Cocholate, regalos personalizados

    Cocholate, regalos personalizados

    Cuando abrí mi cuenta de Instagram hace 4 años, se abrió también un universo ante mí. Tanto, que es ahora mismo mi red social favorita, donde estoy más activa y donde sigo a más cuentas. Y una de las primeras cuentas que empecé a seguir es la de Cocholate, una tienda online especializada en regalos personalizados para toda la familia. Y por distintas razones, le cogí cariño a Emma, que es la persona que está detrás de esta web. Tienen desde regalos originales por el nacimiento de un bebé, detalles para bebés personalizados, regalos con el nombre de la persona que lo recibe hasta propuestas más originales o divertidas para regalar a padres, madres, abuelos, hermanos, tíos, padrinos….

    A mí, por lo que más me gustó, y es en lo que son especialistas, son las cestas para bebés. Diseñan unas cestas (cajas) de regalo para recién nacido en las que incluyen artículos muy útiles para los bebés, como mantas bordadas, albornoz personalizado, peluches, juguetes, etc… También puedes crear tu propia canastilla personalizada eligiendo los productos que quieres incluir, eso ya va por gustos. Los productos son de gran calidad y yo personalmente los usé con Gabriel, hace ya casi 4 años, y nos dieron muy buen resultado (la toalla especial que te enganchas al cuerpo para sacar a un bebé pequeñito de la bañera me pareció un inventazo). Además, personalizan las cosas en el momento así que los pedidos llegan muy rápido.

    Cocholate regalos personalizados

    cocholate regalos personalizados

    Y además de un montón de cosas para los bebés, tienen también muchos regalos personalizados para toda la familia, como camisetas que a nosotros nos habéis visto en Instagram, sudaderas, regalos para profes, tazas, joyas… A mí, lo que más me gustó es que las canastillas de bebés se pueden preparar en cajas, porque además de llevar el nombre del bebé, luego son útiles para guardar cosas. Son cajas bonitas que puedes dejar a la vista.  Espero que os sirva. Tenéis código descuento del 10% hasta Diciembre, con el código  NODRAMA18
  • Regalos para niños amantes del fútbol

    Regalos para niños amantes del fútbol

    Desconozco de dónde ha salido la vena futbolera en mi casa. No sé si es por el abuelo materno de las criaturas, lo que viene siendo mi progenitor, que no abandonó la afición de jugar hasta los 60 años… o por maridín, que jugó y disfrutó durante muchos años. Porque vamos, a mí me dio por el fútbol, pero para ver en el estadio, no para jugar 😉 Lo que tengo claro es que, cuando les da por el fútbol, se ponen muy pesaditos, jaja.. Si alguno de mis churumbeles me hubiera dicho que quería hacer otro deporte o baile o judo o que sé yo, me hubiera dado una alegría. Vamos, por variar un poco. Total, que me lío, que como el próximo mes celebramos los cumpleaños de los dos mayores, y en noviembre, del rubiales, pues os podéis imaginar qué tipo de cosas quieren así que pensé que podía ser útil un post de regalos para niños amantes del fútbol. Sobra decir que, quien dice niños, también incluye niñas.

    Regalos para niños amantes del fútbol

    1. Equipaciones y botas de fútbol: sí, el regalo más básico y de los más caros, por cierto. El hecho de que entre los padres de los compañeros y amigos de los niños se tomase la decisión de hacer regalo conjunto entre todos, permite que se les pueda comprar una o dos cosas de mayor precio en lugar de muchos regalos de menor valor. Y de hecho, las equipaciones oficiales de equipos de fútbol que tenemos en casa son precisamente regalos de cumpleaños. Respecto a las botas de fútbol, solía comprar las básicas del Decathlon y van bien pero ahora ellos ya quieren otras que ven a los futbolistas y entonces les he dicho que para el cumple.

    Regalos para niños amantes del fútbol2. Mochilas, estuches y material de su equipo de fútbol: les hacen los ojos chiribitas cuando ven ese tipo de cosas así que es un acierto seguro, siempre. Y ese tipo de cosas se venden desde en papelerías hasta en grandes superficies. No hay mucha complicación.

    Regalos para niños amantes del fútbol3. Futbolín: un clásico entre los clásicos que ahora ya tiene versiones de tipo, el de siempre, en maletín para llevar de un sitio a otro, grande o pequeño… Vamos, que la excusa de que ocupa mucho ya no la tenemos.

    Regalos para niños amantes del fútbol

    4. Soccer disc: pues sí, si vuestros hijos sienten una atracción irrefrenable por los balones y no queréis que jueguen dentro de casa por temor a que rompan cosas, este disco es una opción para que no te machaquen ni golpeen los muebles. A ver, a mí no me gusta que jueguen al fútbol dentro de casa porque se ponen como motos, con lo cual esto tampoco es una opción… pero que lo sepáis 😉

    Regalos para niños amantes del fútbol5. Juego de chapas: sí, las de toda la vida. Lo que pasa que hoy en día ya lo tienen mucho más cuidado el asunto y las chapas ya llevan banderas de selecciones o escudos de equipos y vienen con una especie de campo. Vamos, aquí están fascinados y me habéis preguntado mucho al ver a mis tres fieras con ese juego.

    Regalos para niños amantes del fútbol

    6. Fútbol de mesa (conocido como Subbuteo): oye, menudo vidilla les da esto. Porque juegan recreando partidos con pequeñas figuras de futbolistas pero es que además, retransmiten a la vez y se montan unas películas con las jugadas que hasta Gabriel se emociona. Está el Subbuteo de toda la vida y otras tantas versiones.

    Regalos para niños amantes del fútbol

    7. Cromos de fútbol: y te preguntarás que cómo vas a aparecer en un cumpleaños con sobres de cromos. Pues me lo cuentas cuando te presentes con 10 sobres de golpe, verás si les hace o no ilusión.

    Regalos para niños amantes del fútbol

    Pues aquí tenéis una selección de cosas para daros ideas. Cualquiera que quiera dejar aquí un comentario con más propuestas, creédme que lo agradeceremos todas las que tenemos tanto apasionado del fútbol por casa. Desde luego, por haber, hay Playmobil de fútbol 😉

  • Redistribución de clases… dos años después

    Redistribución de clases… dos años después

    No pensaba sacar este tema pero, como os conté por Instagram que Rafa cambiaba por primera vez de compañeros al pasar de Infantil a Primaria, y que Alfonso volvía a cambiar este nuevo curso, muchas de las que me seguís por allí, lógicamente, me disteis vuestra opinión y algunas sentíais cierta preocupación porque les tocará a vuestros hijos. Os diré que esto es lo que yo pensaba hace dos años sobre la redistribución de clases. Yo, que me pasé toda la vida con las mismas personas, además en una clase muy reducida, en la que no recuerdo que hubiera grandes problemas y en una etapa de la que yo tengo buen recuerdo, pues lógicamente tenía mis reservas sobre el tema y, a priori, la idea no me entusiasmaba nada porque Alfonso estaba muy contento con sus amigos de Infantil.

    Redistribución de clases… dos años después

    He de decir que, cuando llegué el primer día al cole y vi la lista de nuevos compañeros de Alfonso, me «disgusté» un poco porque de su grupo de cinco amigos más cercanos, no estaba ninguno. Ya era mala suerte. Pero lo cierto es que para mí fue un descubrimiento comprobar cómo él no le dio demasiada importancia. Lo mismo que Rafa este año cuando vio que no estaban en su nueva clase sus dos mejores amigos. Se lo dices tú al ver la lista y parece que se disgustan un poco; entran en clase, ven caras conocidas y enseguida se les pasa. Porque la realidad es que en los recreos y en el tiempo de ocio se mezclan con muchos niños y todos se conocen.

    Además, en nuestro caso, se suma el fútbol que, quieras o no, ahí hacen mucha piña. Y algunos de los niños de su equipo puede que no estén en su misma clase pero ese tiempo haciendo deporte juntos se nota a la hora de configurar su grupo de amigos. Es decir, que la amistad no surge sólo en la clase, sino que abarca más ámbitos.

    Mi opinión es que los niños se adaptan muy bien a todo. Es cierto que hay niños más o menos sociables, más o menos tímidos y creo que, en algunos casos, quizás lo más adecuado sería que los padres hablasen con el centro y con los profesores para ver si en una situación concreta, la separación sería contraproducente y se pudiese evitar. Pero en la mayoría de niños veo que es positivo.

    Redistribución de clases

    Redistribución de clases, ¿por qué se hace?

    1. Se favorece que los niños socialicen y amplíen sus relaciones: esto es obvio. Con cuantos más niños compartan aula, más posibilidades hay que de amplíen su círculo de amistades.
    2. Se evitan los grupos cerrados y rivalidad entre clases: este punto no lo viví porque en mi colegio había una única clase por curso pero sí que se podía dar en colegios con dos o más clases por curso. Se ha visto que según se van haciendo mayores los alumnos,  es más probable que surjan rivalidades entre ambas clases e incluso en sus familias.
    3. Se evitan los roles: es muy típico que, en las clases, uno sea el más payasete, otro el lento, otro el que es un empollón, etc… Sin querer, ese rol que se adquiere, determina también la forma de actuar. Así que al mezclar alumnos,  esos roles tienden a desparecer, a pasar desapercibidos…

    En resumen, se cree que tiene muchas cosas positivas. Y yo de verdad creo que seguramente las tiene. ¿Qué cosas veo negativas? Pues que, como decía antes, hay niños a los que les cuesta mucho relacionarse, así que entiendo que este sistema les pueda causar inestabilidad. Ése es el motivo más complicado y cuestionable de la redistribución de clases: la inestabilidad que pueda suponer para algunos alumnos. Si queréis dejar vuestros comentarios con experiencias y opiniones para que otras madres los puedan ller cuando llegue a este post, ¡serán bienvenidos!

  • ¡Ya está a la venta «Mamá sin dramas»!

    ¡Ya está a la venta «Mamá sin dramas»!

    Parecía que nunca iba a llegar este día. Mi primer libro, «Mamá sin dramas», ya está a disponible para que podáis tenerlo entre manos, tanto en Amazon, como en La Casa del Libro, El Corte Inglés, Fnac y librerías. Mi primer libro, ese sueño con el que muchos periodistas fantaseamos pero al que no nos lanzamos por propia iniciativa, ya está a la venta. Y digo que es un sueño al que muchas veces no nos lanzamos porque, aunque a algunos nos fascine plasmar con palabras historias, vivencias o sensaciones, no damos el paso hacia un proyecto así, de manera que tengo que agradecer a la editorial Zenith, del Grupo Planeta, haberme dado ese empujón. Aún recuerdo ese mail con la propuesta y pensé que alguien me estaba tomando el pelo.

    Ha llovido mucho desde entonces, año y medio exactamente. No pudimos cumplir los plazos por motivos obvios. Este libro debió salir a la venta mucho antes, pero en el transcurso ya sabéis que la pérdida de Carmen cambió los planes. Lo primero era lo primero, levantar cabeza. Me siento orgullosa de haber podido retomar aquellos contenidos divertidos que empecé a escribir durante su embarazo y que, haciendo un esfuerzo mental muy importante, pude retomar tras perderla.

    Mamá sin dramas

    Y el resultado no es otro que un libro de doscientas páginas con mis vivencias como madre, con mis fracasos, mis limitaciones, mis aciertos, y un montón de consejos para hacer más liviano el día a día con los bebés y niños. Realismo y diversión. Trucos para no desesperar, evitar el agotamiento, recursos para simplificar, no liarse ni complicarse la vida, ir al grano… Capítulos sobre el postparto, la retirada del pañal, afrontar la llegada de un hermano, evitar los gritos, las rabietas, viajar con niños, mejorar hábitos en casa y hasta motivación para que hagas algo de deporte. Y sobre todo, un contenido para intentar ser madres felices. Con sinceridad y realismo, con sentido común y también con sentido del humor, que eso nunca debe faltar. Espero, de verdad, que os guste. Y gracias por hacerlo posible. Porque esta oportunidad ha llegado precisamente por esas miles de visitas que el blog recibe cada día. Y en eso también vosotras tenéis mucho que ver. Gracias.

    Os iré informando a través de redes sociales de las dos presentaciones que haremos. Una será en Madrid este mes de Septiembre y otra en Asturias en Octubre.
  • Los zapatos del cole que duran de verdad

    Los zapatos del cole que duran de verdad

    Este es el tercer curso que os recomiendo la marca Conguitos. Y lo hago encantada y con conocimiento más que probado, razón por la que repetimos. Porque desde que Alfonso empezó el colegio hace seis cursos pude probar distintas marcas. Pequé de primeriza comprando unos zapatos colegiales baratos y recuerdo que duraron cuatro meses. Luego llegó su afición al fútbol y me pasé a zapatos de más precio y aparentemente muy resistentes, pero no aguantaron el curso entero. Fue entonces cuando Conguitos me invitó a probar los suyos, había oído hablar bien de la marca y no tenía nada que perder. Yo sinceramente había perdido la esperanza de que algo nos fuese aguantar de septiembre a junio pero, para mi sorpresa, los zapatos aguantaron y en buen estado.

    Conguitos
    Zapatos nuevos
    Conguitos
    Zapatos en junio al acabar el curso, mirad la puntera reforzada, sigue perfecta.

    Así que, desde entonces, repetimos y los recomiendo. Y he de añadir que durante estos años, me habéis escrito varias personas para agradecer la recomendación. Los colegiales de Conguitos son de piel lavable (aunque nosotros apenas los metemos en la lavadora porque con una toallita húmeda quedan limpios), la plantilla es extraíble, la puntera está reforzada y además son muy flexibles, no es el típico calzado rígido, de hecho, no les hace ningún daño cuando estrenan. Ah, y buen precio! Además, si por lo que sea no aciertas con el número, los cambios son gratuitos y los envíos llegan a casa en 24/48 horas (días laborables).

    Tienen también otros modelos de zapatos. El año pasado, los niños tuvieron los botines azul marino, que también quedaron en muy buen estado. Eso sí, les meten menos caña que a los del cole, obviamente porque los usan menos días.  Si alguna tenéis interés en probarlos, cosa que os recomiendo si aún no habéis dado con el calzado que resista el ritmo de vuestros peques, os dejo este código descuento para su compra DRAMAMAMA15

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