por nosoyunadramamama | May 2, 2017 | Planes y viajes
Si hay un lugar que no os podéis perder si visitáis en familia Asturias, es el Acuario de Gijón. De hecho, nosotros hemos ido ya tres veces y mis hijos no se cansan nunca, les encanta. Así que, si tenéis pensado venir a Gijón próximamente con los peques, os diría que es una visita obligada; no creo que haya ningún plan que les apetezca más que aquellos que suponen estar en contacto con los animales.
El Acuario de Gijón está situado muy próximo a la Playa de Poniente y en él hay ¡más de 400 especies! El recorrido dura más o menos una hora u hora y media, depende un poquito de lo que os detengáis en cada zona. Lo que sí me interesa recalcar es que se puede acceder por las instalaciones con sillitas de bebés, que creo que un dato importante a tener en cuenta para los que vayáis con niños pequeños. En un momento del recorrido, os vais a encontrar una escalera mecánica, sobre la que pasa un túnel de cristal en el que se ven tiburones y otras especies, pero hay un ascensor para bajar a la otra planta donde continúa el recorrido. Así que, a nivel accesibilidad, el Acuario no supone ningún problema y está perfectamente adaptado.

Los distintos hábitats
La primera parte del Acuario simula una zona rocosa; a mí personalmente es la que me parece más llamativa, sobre todo justo cuando entras, porque es un espacio muy grande que imita a un hábitat lleno de rocas. Es una zona dedicada a los ríos del Cantábrico. Ya os digo que la ambientación, la primera vez que mis hijos fueron, les hizo estar emocionados antes incluso de ver cualquier animal o especie. Obviamente, ya según iban viendo las distintas especies, pues iban disfrutando más. Y las nutrias son la parte más divertida de esta parte del recorrido.

Y aunque por la ambientación, la zona Cantábrica es quizás la más llamativa, sin ninguna duda, el lugar estrella del recorrido es la zona dedicada al Océano Atlántico, sobre todo porque es allí donde se encuentran varias especies de tiburones en un enorme depósito de agua. Vamos, que mis hijos se pasaron sentados un buen rato delante para verlos, así como a unas enormes tortugas y otras especies. . De hecho, lo niños no querían moverse de allí y estuvieron observando ese espacio durante un buen rato, ya que los tiburones nadan entre tortugas gigantes y otras especies.


“Toca-toca”
La verdad es que es difícil elegir qué zona le gusta más a los niños porque la que se llama “toca-toca” también puede ser todo un aprendizaje… Desde luego, el Acuario pretende divulgar y educar a los niños en la conservación de los océanos, y en esta zona que os digo, hay pequeñas piscinas donde los peques pueden tocar estrellas de mar, peces pequeñitos, erizos de mar… Así que me parece una forma muy interesante de que los niños estén en contacto con estas especies.

Los pingüinos de Magallanes
Tampoco puedo olvidar la zona en la que están los pingüinos de Magallanes, la especie más abundante en la costa patagónica. A los niños, creo que los pingüinos les despiertan mucha curiosidad y son una especie que realmente les gusta mucho. En el Acuario tienen un espacio que simula rocas junto a un enorme tanque de agua, aunque a veces descansan y no puedes verles en acción. En otras ocasiones, con suerte, puedes ver cómo se alimentan de anchoas, sardinas, calamares… así que en ese momento es fácil contemplarles buceando.

En total, en el Acuario de Gijón hay más de 60 estanques y peceras de agua dulce y salada que nos muestran la flora y la fauna de los distintos mares del planeta. Son más de 2.000 metros cúbicos de agua en los que se pueden ver salmones, nutrias, tortugas, anguilas, estrellas de mar, esturiones, además de todas esas especies que os mencionaba en el texto, como los tiburones y los pingüinos. El Acuario de Gijón se ha convertido en uno de los de mayor diversidad de España. Tiene ya más de una década en la que ha recibido casi dos millones de visitantes.Si me preguntáis a mí qué lugar visitar con niños en mi ciudad, ésta sería mi primera recomendación, sin duda. Yo creo que para los peques es el mejor plan y el más apetecible.
por nosoyunadramamama | Abr 27, 2017 | calzado, Moda
Las que me seguís desde hace tiempo quizás recordéis uno de mis grandes descubrimientos del año pasado. Y tenía claro que este verano no iba a dejarlas escapar, más teniendo en cuenta el buen resultado y lo cómodos que estuvimos todos con las zapatillas Walk in Pitas. A más de una, al verlas, os habrán venido a la cabeza aquellas zapatillas camping que teníamos de pequeños. Eso sí, ahora bien coloridas y con unos estampados preciosos. Y a eso se suma que la empresa es asturiana, así que para qué queréis más 😉 Y con la novedad, esta temporada, de que hay modelos distintos, no sólo en los colores sino en el propio calzado.

El proceso completo de fabricación se hace en España y se se confeccionan de la misma forma que se hacía hace 60 años, con un sistema de vulcanización que tiene más de un siglo de antigüedad. No se emplea ningún producto nocivo para la salud en ninguno de los procesos de fabricación. Las Walk in Pitas están hechas de algodón fresco y transpirable y la suela es de caucho natural. Y como son únicas, las zapatillas de adultos vienen con un packaging super especial: en una huevera de cartón reciclado. Y gran parte de los modelos son lavables.


Nosotros estuvimos encantados el año pasado y además, como os comenté entonces, fue el único calzado que a los niños no les hizo herida el día que los estrenaron. Y os aseguro que Gabriel llevaba una temporada usando algún calzado de verano que le destrozaba el pie. Vamos, que soy muy fan por todo. Y son de Asturias.
por nosoyunadramamama | Abr 26, 2017 | Maternidad y embarazo
La primera baby shower a la que asistí fue a la mía propia. La organizaron mis amigas a traición 😉 Vamos, que una tarde de sábado, previo acuerdo con maridín, llegué a mi casa y allí estaban bajo el grito de ¡sorpresa! Hasta con pijamas y todo para ver una peli comiendo chuches, que ellas saben de mi debilidad por el dulce. Y así lo hicieron dos veces más, pero ya sin dormir en casa, con merendola y regalos ¡cómo cambia el cuento cuando ya hay niños! El caso es que yo he organizado dos hasta el momento, y la última, como sabéis por Instagram, fue este pasado fin de semana. Y por si os sirve de algo este post, porque queráis organizar una fiesta de bienvenida del bebé a alguna amiga, ahí van unas cuantas ideas para una baby shower:
- Factor sorpresa: bueno, que igual no es lo más importante pero yo creo que eso le añade gracia. O al menos soy de las que cree que a todos nos gusta que nos sorprendan. Así que hay que compincharse con hermanos, maridos o quien sea, para que nada haga sospechar. En este caso, lo organizamos en casa de la hermana de la futura mamá y así fue fácil.
- Decoración: así como para los cumpleaños de los niños no me lo curro nada y compro cuatro cosas de fútbol para ambientar y listo, porque objetivamente, los críos no lo valoran mucho y me parece más oportuno centrar la energía en preparar algún juego y hacer una merienda apetecible, en este tipo de fiestas de adultos ya me gusta más lo de trabajar un poco la ornamentación. Y más cuando es algo de bebés, llamadme cursi pero sí, me gusta el azul celeste y el rosita para esto de las baby shower. Vamos, que me fui directa a por la box Baby Shower de niño de Tubebebox, que para eso soy embajadora de la marca y me fascina todo lo que hay en su web. La caja viene con un montón de cosas para decorar así como los platos, vasos… para 12 personas. Y si buscáis regalos para bebés o mamás, en la web hay ideas para dar y tomar, lo mismo decoración que una cuna, que ropita 😉

- Comida: Servidora es muy de dulce y mi amiga, la que va a dar a luz en breve, también es amiga del azúcar, así que soy partidaria de poner el postre favorito de la futura madre (en este caso una tarta de una confitería muy mítica de Gijón) junto a algunas cosas más. Para mí, los cupcakes quedan muy vistosos y están buenísimos. Ah, y gominolas. Y de salado, tiramos de picoteo de toda la vida: tortilla, bollinos preñaos…



- Regalos: Como siempre, esto es algo personal, yo apuesto por hacer un regalo común de algo que sepamos que vaya a necesitar el bebé y al reunirnos entre varias, podemos hacer algo de un valor un poco alto. A mí, por ejemplo, mis amigas me regalaron una trona y madre mía, vaya si la hemos amortizado. Por entonces, me quedaban pocas semanas para dar a luz y yo había comprado solo sillita de paseo, para el coche, cuna y cambiador. Es buena idea preguntar a su familia por cosas que ya haya comprado o ya sepan que les van a comprar otros familiares, así no repites. A mí me gusta la idea de regalar hamaquita o trona, que es una cosa en la que no piensas hasta que el bebé ha nacido y las madres no solemos comprar antes de que nazca. Y como os comentaba arriba, en la web de Tubebebox podéis coger ideas para regalos de una baby shower.
Y esto, más reunión de amigas, que una vez llegan los hijos son escasas, equivale a un buen rato, unas risas, una rica merienda y conversaciones de ésas en las que salen cosas de la adolescencia con las que no puedes parar de reírte, ¿quién da más?
por nosoyunadramamama | Abr 24, 2017 | Bienestar y belleza, Maternidad y embarazo
Una de las cuestiones por las que más me habéis preguntado en las redes desde que el miércoles pasado os conté que estaba embarazada es la de si continúo corriendo. Bueno, ésta y el tema del sexo del bebé 😉 Pues vamos allá con el embarazo y running. Después del aborto, me culpé por correr embarazada. Había leído antes mucho sobre ello y nada impedía seguir practicando durante el embarazo, siempre que seas una persona acostumbrada a ello y si la gestación va bien. Pero claro, cuando sufres un aborto, al principio, necesitas encontrar una causa. En Urgencias, la ginecóloga que me atendió, me dijo que no tenía nada que ver.
Pero me quedó la duda ahí… hasta que mi anterior matrona, con la que tengo contacto por Facebook, me dijo: si fuese por correr, no existirían las clínicas para abortar. Aquello me quedó grabado aunque la realidad es que no tenía claro lo que haría cuando me quedase embarazada nuevamente. Y llegó el momento del positivo. Bueno, incluso antes de ese momento, cuando ya sospechaba que podía estar embarazada. Ahí decidí que seguía, que se suponía que podía seguir haciéndolo y me negué a dejar de hacer vida normal cuando yo siempre viví mis gestaciones con serenidad. Y en el fondo, no quería darme la razón a mí misma con la causa del aborto. Y así fue. Seguí corriendo pero bajé el ritmo por una razón: mis pulsaciones.

Embarazo y running: las dos cosas imprescindibles
Pues sí, hay que tener dos cosas muy en cuenta cuando corres embarazada y una de ellas a mí me afecta bastante:
1.Las pulsaciones: en septiembre, maridín me regaló un reloj pulsómetro para poder entrenar y no tener que llevarme el móvil. Fue entonces cuando descubrí que tenía las pulsaciones bastante altas al hacer deporte. Y en ese momento decidí hacerme la prueba de esfuerzo para saber que todo estaba bien. Y así era, por lo que me quedé más tranquila. Durante el embarazo, aumenta la demanda de trabajo del corazón debido al incremento de volumen sanguíneo en el organismo. Como consecuencia, el número de latidos por minuto aumenta. En reposo, pasa de 60-70 pulsaciones/minuto a 80-90. Lo aconsejable es que una embarazada no sobrepase las 140-150 pulsaciones durante el ejercicio si es una persona acostumbrada a hacer deporte, como es mi caso. Así que desde que sospeché lo del embarazo, tres días antes de hacerme el test, puse en la pantalla principal del reloj las pulsaciones y me olvidé de los kilómetros. Si antes corría 10 kilómetros en 56-57 minutos, ahora corro 7 o 7,5 kilómetros. Vamos, que se nota, no sudo lo mismo 😉
2.El calor: Recuerdo que en enero tuve una conversación con Cristina Mitre en la que hablamos sobre algunas cosas sobre running, yo tenía reciente el aborto y sentía cierta preocupación por el tema de las pulsaciones de cara a un nuevo embarazo y ella me dijo que lo más preocupante para el feto durante la práctica de ejercicio es el calor. Sí, lo que leéis. El sobrecalentamiento puede perjudicar al feto, especialmente durante el primer trimestre. No es algo que me preocupe mucho viviendo en Asturias pero hay que tenerlo en cuenta. Es la misma razón por la que no se aconseja el uso de saunas.
Mi primer contacto con un profesional en este embarazo fue con la matrona en la semana 10. Yo ya llevaba un mes y medio sabiendo que estaba embarazada y tuve en cuenta estas dos cosas pero no había podido consultarlo con nadie que me fuese a supervisar durante estos meses. Cuando ya por fin tuve la primera cita con la matrona, le comenté lo de correr. Ella me dijo que la única razón por la que desaconsejaba los ejercicios de impacto en el embarazo es por el tema del suelo pélvico (tenedlo en cuenta) pero, tras conocer mis antecedentes de tres partos vaginales, tres embarazos (con zumba incluido hasta la semana 40 en la tercera gestación) y un suelo pélvico intacto, me dio vía libre. Y me recordó lo de las pulsaciones.
Así que esta es mi situación ahora. Sigo corriendo, lo haré mientras las cosas vayan bien y mi cuerpo no dé señales de que no debo hacerlo. Lo que no he hecho, por ahora, es correr ninguna carrera ya que las que tenía en mente eran de 10 kilómetros o medias maratones. De hecho, esta semana hace un año que hice mi primera media maratón, y creédme, me encantaría correr este fin de semana nuevamente la media de Gijón. Pero no, mi cuerpo ahora no es el mismo, voy a otro ritmo. Eso sí, quizás en junio me anime con la Carrera de la Mujer, que es una distancia corta. No tengo ninguna idea en la cabeza sobre cuándo voy a parar, me dejaré guiar por lo que me pida el cuerpo, cuando note que estoy cansada y ya no deba seguir, lo haré porque lo primero es lo primero. Mientras tanto, disfruto de las salidas que hago, aunque sea como una tortuga, pensando en la cantidad de ventajas que tiene hacer deporte durante el embarazo.
por nosoyunadramamama | Abr 19, 2017 | Maternidad y embarazo
Ya iba siendo hora de compartir esto con vosotras. Llevo muchas semanas guardándome para mí esta noticia que tanto cuesta no ir contando por todos lados. Porque las buenas noticias apetece compartirlas, y más la llegada de un hijo. Pero si siempre decidimos no hacerlo durante el primer trimestre, después de un aborto, creo que aún lo hicimos con más convencimiento. Lo preferimos así al igual que otras parejas lo cuentan desde que tienen el test positivo en la mano. Eso ya es personal. Pero vamos, que lo importante hoy es contaros que ¡estamos esperando nuestro cuarto hijo! Que ya hemos pasado el primer trimestre y que va todo estupendamente.
Que ésta es la maravillosa razón por la que estoy intentando, con poco éxito 😉 para qué engañarme, comer menos dulce. La razón por la que este año aún no me habéis visto con ningún dorsal de ninguna carrera, aunque sigo corriendo (y dedicaré un post largo y tendido al embarazo y el running). Es la razón por la que he estado más cansada últimamente pero también más feliz, si es que se podía. Estamos encantados aún sabiendo que vendrán más noches sin dormir, más llantos, más peleas, más cansancio y más sacrificios… pero también más amor y más felicidad.

El embarazo después de un aborto se vive de otra forma (creo que esto también merece un post aparte) pero creedme que lo estoy disfrutando, que no siento miedos innecesarios, que no quiero pensar en lo malo sino en disfrutar de este momento único. Que ya está en camino nuestro bebé arco iris (así llaman a los que vienen tras un aborto) y saber que todo marcha bien es la mejor noticia así que no puedo sentir más que agradecimiento por poder vivir esto de nuevo.
por nosoyunadramamama | Abr 11, 2017 | Bienestar y belleza, regalos
¡Menudo descubrimiento! Si pensábais que en esto de las «box» estaba todo inventado, os adelanto que no. Ojo, que yo acabo de descubrirlas también, y si ya el concepto me gustaba como regalo, pues ya ni os cuento cuando eso incluye variedad. Las “Enriquetas” son cajas regalo con originales combinaciones de productos exclusivos, adaptadas a cada situación y con un empaquetado único. Vamos, personalizadas. Pero para cualquier ocasión que os podáis imaginar y en función de los gustos de la persona a la que queráis regalar. Detrás de Enriqueta hay un grupo de empresas comprometidas con la creación de empleo de calidad para personas con discapacidad. En Enriqueta seleccionan todos nuestros productos, su origen, su diseño y su proceso de fabricación y trabajan con marcas respetuosas con el medio ambiente.
Lo mismo tienes cajas de regalo para bebés que acaban de nacer con pijama, body, muselina y algunos otros productos, que tienes cajas de Primera Comunión. ¡Y hasta para deportistas! Sí, cajas que incluyen, por ejemplo, una pulsera de actividad junto a una guía para entrenar, o unos auriculares con Bluetooth… ¿Que quieres hacer un regalo a una chica adolescente a la que le gusta la lectura? Pues también hay caja con libro adaptado a su edad, neceser, un cuaderno y unas chuches. Las cajas para lectores están genial y enseguida se acerca el Día del Libro. Y por supuesto, están preparando cajas especiales para el Día de la Madre.




¿Y qué me decís del bolso Wayuu, que es tan bonito, y que vienen en una caja con dos productos de Olivia The Shop? O el bolso con una novela, o con un perfume. Hay hasta una caja para regalar a la pareja que incluye una noche en uno de los hoteles que ILUNION Hotels tiene repartidos por toda la geografía española, 100×100 accesibles y cuatro estrellas junto a una botella de cava y una tableta afrodisíaca de chocolate 😉 Y por supuesto, para los amantes de la buena gastronomía hay cajas Gourmet con productos de todo tipo y hechos en España: para amantes del té, de tapeo, de dulces, para adictos al chocolate, de cocina italiana.

Vamos, como veis, de todo. A mí me ha parecido una idea super chula y además se puede programar el envío y el mensaje personalizado se escribe a mano. ¿Qué os parece?
por nosoyunadramamama | Abr 10, 2017 | Planes y viajes, restaurante
Llevábamos mucho tiempo con ganas de ir a uno de los que dicen es el mejor restaurante de Asturias. Yo nunca me atreveré a hablar de que ninguno sea el mejor… será por restaurantes donde se coma bien en el Principado. Y además soy de paladar agradecido, por lo que tengo una lista más amplia de sitios en los que he comido muy rico. Pero sí, creo que el Molín de Mingo es uno de los mejores en los que hemos estado, y no sólo por la comida sino por el sitio, el encanto de ir a un lugar perdido en la montaña en el que no hay nada más, no hay pueblo siquiera. Comenzó siendo un sitio de paso donde la gente paraba tras hacer alguna ruta cercana y se almorzaba debajo de un hórreo entre los pollos de corral (pitu de caleya). Hoy, sin embargo, es un restaurante donde la gente va exclusivamente a comer a pesar de lo escondido que está. También por eso tiene su encanto, todo sea dicho.



El entorno es precioso, tienen columpios y puedes ver a los pollos y ovejas que hay allí. Así que los niños felices. Si a eso le sumas que el sábado en Asturias estábamos a más de 25 grados con un sol espectacular, el plan ya es de 10. La especialidad es el arroz con «pitu de caleya» (pollo de corral) que está espectacular, y también probamos el pote asturiano, uno de mis platos favoritos, y he de decir que es otro de esos platos que hay que tomar. Las croquetas de jamón deliciosas y no, no llegamos a los postres y nos sobró arroz. A ver, para que os hagáis una idea, de dos raciones comieron maridín, los tres niños y yo probé un poco. Vamos, que yo podría no haber pedido pote y con las croquetas y el arroz comíamos los cinco. No es barato pero tampoco caro para estar hablando de uno de los mejores restaurantes. También os digo que, en general, Asturias es una región donde se come a buen precio. Y dicho esto, no me enrollo más y veis las fotos 😉


Pues espero que os haya gustado la recomendación. Me preguntásteis un montón en Instagram y soy una mandada 😉 Y como muchas estáis preparando planes para estos días, seguro que no os vienen mal algunas ideas.
por nosoyunadramamama | Abr 6, 2017 | Bienestar y belleza
Hoy hace dos años que me puse unas zapatillas viejas de deporte con la intención de correr. Ese mismo día, mi hermano Miguel se enfrentaba a su primera maratón, en Roma; creo que aquello me animó un poco. No tenía ninguna pretensión y, porqué no decirlo, ninguna expectativa ni esperanza de que aquello fuese a durar más de dos meses, que era lo que solía aguantar yo haciendo deporte cada vez que me entraba una «vena» deportista. Porque objetivamente, nunca me gustó el deporte, me movía de niña porque soy activa por naturaleza pero no, aguanté bien poco en cualquier equipo del colegio. Esa fui yo siempre, un «culo inquieto» para todo pero vaga para hacer cualquier tipo de ejercicio. No sé por qué, aquel abril de 2015 algo cambió en mí. Nada me hacía imaginar que correr cambia la vida.
Así empecé a correr
Ya sabéis, y siempre lo he reconocido, que empecé por cuestiones meramente estéticas. Tres kilos sobrantes de un tercer embarazo y darme cuenta de que ir al gimnasio o a cualquier clase que implicara un horario era inviable; aquello me hizo pensar que mi única opción era algo que pudiese hacer en cualquier momento del día y que no llevase mucho tiempo. Y éso era correr: bajar al portal de casa, correr y llegar al portal de casa. Sólo media hora, que podía ser cuando mi padre se pasase por mi casa a ver al pequeño, cuando llegase maridín de trabajar… Y arranqué, no fue fácil. Al principio no le ves ninguna gracia pero definitivamente, el enganche llegó al correr mi primer carrera dos meses después. Y ya fue todo rodado.

Correr cambia la vida
Pues sí, lo tengo que reconocer aunque me cueste. Nunca entendí a esa gente que le gustaba tanto el deporte y admito que correr es de los menos apetecibles. Pero una vez que te enganchas, no puede ser más gratificante a todos los niveles:
- Mejoró mi autoestima: ver los cambios físicos que traen consigo este deporte es un subidón. Verte bien siempre ayuda, y no hablo de tallas ni de peso, sino sencillamente de verte bien.
- Comer sin remordimientos: no sé si os pasa a veces que, tras daros un homenaje con la comida, pensáis que igual no deberíais haberlo hecho si queréis mantener el peso. Pues con el deporte te olvidas un poco de eso. Otra cosa es que yo ahora esté con mi lucha por reducir el azúcar, pero es una cuestión de salud, no de calorías, porque bien que le doy a los frutos secos, que de calorías también andan por las nubes 😉
- Creí en mí misma: siempre he sido una persona con pocas pretensiones, nada más allá de querer ser feliz y llevar una vida tranquila a ser posible. Correr me ha hecho creer que soy más capaz de lo que pienso y que a veces hay que ponerse retos.
- Encontré tiempo para mí misma: cuando empecé a correr, tenía dos niños de 4 y dos años, y un bebé de 4 meses. Llevaba 4 años y medio seguidos cuidando siempre de un bebé, uno tras otro, así que, aunque objetivamente no tenía tiempo para mí, engancharme al running fue la excusa para encontrar un rato dos días a la semana únicamente para mí.
- Adquirí un hábito: Esto no es fácil. Conseguir un hábito saludable es una de las cosas más complicadas que existen. Y es algo de lo que estoy super orgullosa.
Y así, sin imaginarlo, llevo dos años corriendo y seguiré mientras pueda. Ha habido momentos tan gratificantes en esto de correr, como ser capaz de hacer dos medias maratones, que el esfuerzo que a veces conlleva, me ha merecido mucho la pena. Son muchas las ventajas del running así que… espero que dure muchos años más.
por nosoyunadramamama | Abr 5, 2017 | Maternidad y embarazo
Llevamos una temporada un poco movida con los despertares nocturnos. Es cierto que tener tres niños menores de 6 años y dormir muchas noches del tirón es una bendición y no me puedo quejar pero, de unos meses para aquí, han aparecido las pesadillas nocturnas. Primero fue Alfonso, que sigue teniendo esos despertares, y después Rafa, que se desvelaba puntualmente pero que lleva unos días con despertares en los que de verdad lo pasa mal. El mayor directamente viene a nuestra cama mientras que el mediano grita llamándonos. En fin, que estos meses intento hacer algunas cosas para evitar las pesadillas en los niños aunque realmente creo que sirve de poquito. Evitarlas es muy complicado porque es como las rabietas, forma parte del desarrollo de la mayoría de los niños a una edad determinada pero bueno, intento ayudarles en la medida de lo posible.

Cómo evitar las pesadillas en los niños
Lo dicho, evitar como tal las pesadillas en los peques es difícil pero sí que se pueden hacer algunas cosas para ayudarles a conciliar el sueño de forma tranquila. En nuestra casa, Alfonso, cuando todavía está despierto, me dice que tiene pesadillas así que empezamos con las tácticas:
- Si algo les gusta mucho, habla de ello cuando se acuesten. Vale, quizás les cuesta más conciliar el sueño pero mejor que piensen en algo que les gusta que el que empiecen con los pensamientos que les dan miedo.
- Así como durante varios años eran niños de dormirse solos, ahora siempre, o maridín o yo nos quedamos con ellos hasta que se quedan fritos. La presencia de los padres les hace sentirse seguros cuando tienen algún temor.
- Obviamente, cuando se despiertan con alguna pesadilla, les decimos que no pasa nada, que eso no es real. Recuerdo que el fin de semana pasado, Rafa se despertó a gritos y yo fui a su habitación, me metí con él en la cama y me preguntó si había bestias en Gijón. Pues obviamente, le dije que no, que no existían, ni en Gijón ni en ningún sitio.
- Lo de dejar una luz encendida también es un buen recurso para que se queden más tranquilos, aunque no siempre funciona. Y cuando saben leer, un libro divertido y alegre les puede venir bien antes de irse a la cama.
En cualquier caso, no hay que asustarse. Las pesadillas son muy frecuentes, más en niños que en niñas, a partir de los dos años y hasta los seis o siete. Es algo desagradable para ellos pero ocurre de vez en cuando y no tienen porqué deberse a ningún problema o trastorno, aunque conviene saber si en algunos casos está relacionado con alguna situación vivida que les haya causado estrés. En fin, que así andamos ahora por esta casa, ¿les pasa a vuestros peques?
por nosoyunadramamama | Abr 3, 2017 | asturias, Planes y viajes
No es un edificio cualquiera y eso se percibe en el momento en que la ves. La antigua Universidad Laboral, situada en Cabueñes (Gijón), es la obra arquitectónica más importante realizada en Asturias en el Siglo XX y es considerado el edificio más grande de España, casi triplicando a El Escorial de Felipe II. Está a poco menos de tres kilómetros del centro urbano y su presencia no pasa desapercibida: más de 270.000 metros cuadrados coronados por una torre de casi 130 metros. Sin duda, La Laboral de Gijón es una obra que no puedes dejar de visitar.
Para los gijoneses, La Laboral es un espacio que han visto casi toda su vida, sin ser del todo conscientes de que no es un edificio cualquiera. Y es que hablamos de la obra arquitectónica más grande del país; visitar Gijón y no conocer La Laboral es quedarse a medias. No puede uno irse de Asturias sin contemplar este complejo que cuenta con atrio corintio, una Iglesia cuya planta elíptica es la más grande del mundo, un patio central con las dimensiones de la Plaza de San Marcos de Venecia, un teatro con fachada de estilo helenístico y una torre inspirada en la Giralda de Sevilla y el Faro de Alejandría. Conocer el edificio y subir a su torre para contemplar toda la ciudad es uno de los mejores planes para hacer en familia en nuestra ciudad.

Origen e historia del edificio: de orfelinato a Ciudad de la Cultura
El objetivo con el que se fundó esta imponente obra fue el de formar a niños huérfanos de padres que habían sido víctimas de accidentes laborales en la minería. El proyecto contaba con un edificio que pudiera atender a mil alumnos y que tuviera todas las dependencias necesarias para el desarrollo de la vida estudiantil: residencia, escuela, granja, talleres, instalaciones deportivas o campos de cultivo. De hecho, hoy en día, muchas de estas dependencias tienen el mismo uso, otras han cambiado.

Es más, durante el transcurso de las obras, se decidió que el Orfelinato Minero se transformaría en Universidad Laboral, destinada a la formación profesional de los jóvenes. En su momento, fue también el Instituto de Educación Secundaria más grande de España, con cabida para más de 3000 alumnos. En los años 80, el edificio quedó prácticamente abandonado y se vio deteriorado con el transcurso de los años. Una década más tarde, el Gobierno del Principado se planteó qué hacer con el complejo, e incluso se barajó la posibilidad de derribarlo. Finalmente, se aprobó su rehabilitación, se recuperaron algunas de sus primitivas funciones y se constituyó como «Ciudad de la Cultura».
La visita en familia
Para llegar a La Laboral, tendréis que ver todo el edificio desde fuera, ya que está orientado de espaldas a la ciudad precisamente para que la obra sea contemplada antes de entrar en ella. El patio constituye la entrada principal y destaca por sus columnas de estilo Corintio Compuesto. Ahí mismo se encuentra la recepción, donde podrás sacar tu entrada. Existe la posibilidad de que realices la visita guiada, gratuita para los menores de 3 años, que incluye las explicaciones de un guía y que os permitirá el acceso al Teatro, la Iglesia y la Torre. Quizás para ir con niños pequeños, se haga un poco larga por lo que la opción de subir a la Torre también puede ser buena. Si vais con sillita de bebé, lo mejor es dejarla en el vestíbulo, ya que en el mirador no podréis moveros con ella, aunque se suba en ascensor. Y siempre, tener controlados a los niños cuando estéis arriba. Si además os interesa conocer el Jardín Botánico, que está muy cerca, también hay entrada para acceder a ambos sitios.
Si finalmente os decantáis por la visita guiada, del patio corintio accederéis a la Plaza Central, el corazón de La laboral, en torno al que se disponen las fachadas principales de las demás dependencias. A la derecha, os encontraréis con el Teatro, el de mayor capacidad de Asturias, al que entraréis para contemplar su singularidad. Tras la visita al Teatro, conoceréis la Iglesia que quizás sea el lugar más llamativo del edificio. Con una planta elíptica de más de 800 metros, en ella sobresale una cúpula de carácter bizantino de más de 2.300 toneladas. Ya desde el exterior podéis ver una rica ornamentación en la que destacan las figuras de varios santos y de la Virgen de Covadonga, patrona de los asturianos.



Y por último, la visita guiada os permitirá subir al mirador de la Torre a contemplar unas espectaculares vistas de todo el concejo de Gijón, desde el mar, pasando por el Estadio de El Molinón, hasta el Jardín Botánico. Y por supuesto, para contemplar la inmensidad de la propia Laboral. La visita finaliza en este espacio pero os aconsejo que, ya que estáis allí, no dejéis pasar la oportunidad de pasear por los jardines que inician su recorrido en la Plaza Cívica y acceden a las acequias a través de surtidores que de inspiran en El Generalife de la Alhambra de Granada.
No os vayáis de Gijón sin visitar este edificio tan impresionante porque merece muchísimo la pena ¡y porque os dejará, seguro, sin palabras.
por nosoyunadramamama | Mar 30, 2017 | Bienestar y belleza, cocina
Bueno, señora, en mi lucha contra el azúcar ¡he visto un poco la luz! Las que me seguís en Instagram sabéis cómo llevo este proceso de «desintoxicación» para adquirir buenos hábitos. Me está costando mucho, pero mucho, porque obviamente comía dulces en abundancia y a diario. Y quiero insistir en que no me mueven cuestiones de peso porque, con el deporte, me puedo permitir comer lo que quiera. Es sencillamente que quiero mejorar mis hábitos alimenticios. Ya os conté en otro post que en esto me está ayudando Laura, nutricionista y farmaceútica, que ha sido quien me ha animado a hacer un bizcocho de chocolate sin azúcar, sin harinas, sin mantequilla… Vamos, que me ha dado la vida porque yo estaba ya al borde del colapso sin tomar dulces.

Bizcocho de chocolate sin azúcar
Ingredientes
- 150g de almendra molida
- 2 plátanos (unos 175g), si están maduros quedará más dulce
- 90g de dátiles sin hueso (opcional)
- 2 huevos camperos
- 1 cucharada sopera de agua 10g de levadura
- 1/4 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de canela
- 30g de cacao puro o algarroba
- pepitas de chocolate negro (al gusto)
Elaboración
No puede ser más sencilla, si la he hecho yo 😉 Precalienta el horno a 180ºC calor arriba y abajo. Bate los dátiles, los plátanos, el agua, y la canela. Puedes batir 50g de dátiles y los otros 40g dejarlos en trocitos pero si no los quieres encontrar, bátelos todos. Lo de los dátiles es opcional, a mí personalmente no me van mucho pero es un endulzante natural.
Mézclalo con los huevos, la levadura, el bicarbonato, el cacao (yo esta vez probé con algarroba ya que me dijeron que endulzaba más) y la almendra molida. Añade las pepitas de chocolate y mezcla con una espátula. Vierte la mezcla en un molde previamente engrasado o forrado con papel vegetal. Hornea unos 30 minutos, a partir de aquí puedes ir abriendo el horno para hacer la prueba del tenedor (cuando salga limpio, ya estará listo). Si quieres decorar por fuera, derrite 2 onzas de chocolate negro (80‐85%MG) mezclado con agua hasta obtener la textura deseada.
¡Y ya tenéis el bizcocho! Obviamente, no es lo mismo pero de verdad que ayuda en momentos de debilidad, está rico y, como veis, muy sano.
por nosoyunadramamama | Mar 27, 2017 | Maternidad y embarazo
Sé que ahora la palabra castigo está muy denostada y que no se lleva nada esto de sancionar los comportamientos de la gente en general, y de los niños en particular. Dicen que no es educativo, y creedme que estoy convencida de que hay castigos que no lo son y ya ni hablamos cuando se trata de algo que se hace con asiduidad. Porque ahí ni son educativos ni efectivos ni nada. Cuando empecé a ver algunos comportamientos que no me gustaban en mis hijos, sí, comportamientos habituales en niños pero no por ello aceptables, me preguntaba: castigar a los niños, sí o no. Luego entendí que, al igual que creo que a veces hay que premiar ciertos comportamientos, porque a todos nos gusta que de vez en cuando se nos recompense un esfuerzo, también a veces es necesaria la sanción. Y os puedo asegurar que recurro al castigo en última instancia, cuando no me ha servido el diálogo ni las varias veces que he dicho algo, cuando siento que mis hijos están ya en fase de sordera selectiva. Y si no quiero acabar a gritos, a veces, llego a ese punto de inflexión en el que digo : «esta semana no vas a entrenar» o «hoy no vamos al parque».
Castigar a los niños, ¿cuándo no hacerlo?
Ya os comentaba antes que en mi casa es un último recurso. Primero, porque creo que si es algo que se hace con frecuencia, no tiene ningún tipo de efectividad y además, os confieso que soy la primera a la que le da pena a veces dejarles sin una actividad o algo que les gusta. Y porque, sinceramente, creo que la primera opción siempre debe pasar por el diálogo, hablar con los niños y explicarles qué han hecho mal, sobre todo cuando son pequeños. Y algo que me parece muy importante es averiguar si detrás de un comportamiento hay alguna causa que les pueda estar incitando a comportarse así. A veces, detrás de un niño que tiene un mal comportamiento hay algún problema o preocupación de fondo. En cualquier caso, tened en cuenta que los castigos:
- Nunca deben ser humillantes.
- Nunca deben ser frecuentes ni por cosas sin importancia.
- No hay que entenderlos como una forma hacer ver nuestra autoridad sino como acuerdo.

Castigar a los niños, ¿cómo?
Cuando recurro al castigo es porque creo que el comportamiento ha sobrepasado las normas establecidas en casa. Y os aseguro que soy muy condescendiente pero, por ejemplo, cuando un hermano «pica» al otro una y otra vez, y si tras varias advertencias no cesa, es cuando me planto y digo: «no hay entrenamiento» o «esta semana no habrá sobre de cromos». ¿Educativo? Pues no lo sé, pero entiendo que si yo no cumplo en mi trabajo, en algún momento se me avisará de que no estoy haciendo las cosas bien, y si sigo igual, lo más probable es que me despidan o que decidan dejar de remunerar lo que hago. Y si me esfuerzo muchísimo en mi trabajo y consigo buenas resultados, sé que nadie me tiene que recompensar porque es mi obligación y ya me pagan por eso, pero ¿quién no agradece que se le reconozca o premie alguna vez un esfuerzo? Por tanto, creo que el castigo debe ser:
- Una forma de hacer ver a los niños que sus actos tienen consecuencias: «No iremos al parque si no recoges tus cosas». Como decía antes, hay unas normas y el trato es que hay que cumplirlas.
- Cuando se toma la decisión de castigar, no se grita, sencillamente se les dice sin alterarse, sin insultar ni menospreciar. Se les comunica como algo que han hecho mal con respecto a las normas que hay en casa.
Como madre, muchas veces dudo. Con esto y con muchas otras cosas. Otras veces tengo muy claro que he hecho lo que debía. Y sí, a veces siento que debo sancionar a mis hijos. Y leo mucho sobre los beneficios o perjuicios que esto puede tener y me doy cuenta que, cuando llega una determinada situación, hago lo que en ese momento creo necesario, sin pensar en todo aquello que he leído o escuchado. Porque a veces un mismo acto no se justifica en una situación y en otra sí… Es que las circunstancias son un mundo. En cualquier caso, os diré que los castigos son algo puntual en mi casa, porque a veces, castigar a uno sin parque implica castigar a los tres. Y no es justo. Pero sí, aunque no esté de moda, a veces tomo esa decisión. Porque tienen que saber que tienen derechos pero también obligaciones. ¿Alguna vez habéis castigado a vuestros hijos?