Cómo le «quitamos» el chupete a Rafa

Cómo le «quitamos» el chupete a Rafa

Los críos nunca dejan de sorprenderme. Das por hecho que no tendrán dificultades para según qué cosas y luego resulta que el asunto se complica más de lo esperado. Y otras veces ocurre lo contrario, que crees que vas a tener que «librar una ardua batalla» para otros menesteres, y luego no hay que llegar ni al primer asalto. Esto último es lo que nos ocurrió con la trama de Rafa y su chupete. ¡Ojo! Que no tenía prisa porque se deshiciera de él pero desde septiembre, coincidiendo con el inicio de la guardería, el crío le había cogido gusto, demasiado.

Y era algo que me daba cierta rabia porque mis hijos nunca han sido nada «chupeteros». Han usado el chupete lo justo y necesario, es decir, para coger el sueño y en momentos de rabieta; vamos, en el caso de Alfonso, muy poco. Es más, recuerdo cuando, a punto de cumplir dos años, se encontraba el chupete en la cuna a la hora de dormir y se lo ponía en la oreja. Sí, he escrito en la oreja y habéis leído en la oreja. Cosas curiosas de bebés. Y Rafa, aunque usó algo más que su hermano el chupete, no se puede decir que lo necesitara… hasta que empezó la guardería. O al menos, coincidió que, a partir de ese momento, lo pedía también por el día. Y como fue además la época de las rabietas, pues yo no le dije que no en ningún momento.

Primer día de guardería que le dejó agotado después de tanta lágrima

Así que yo ya estaba temblando ante el temido momento de que dejara el chupo. Y resulta que una mañana, mientras hacía su cama, Rafa me lo pidió y yo no lo encontraba por ningún lado, ni en el suelo ni entre las sábanas; y mientras lo buscaba, le iba diciendo que no entendía nada, que no estaba por ningún sitio, que dónde estaría el dichoso chupete… Y no, no logré encontrarlo así que cogí uno que tenía guardado de cuando era bebé y que apenas había usado. Era de tetina pequeña, redonda y de silicona, es decir, justo el opuesto al que estaba usando Rafa en ese momento. Se lo metió en la boca y dijo que no quería ese chupete. Le dije que era el único que teníamos y se fue a jugar. Oye, nunca más volvió a pedirlo, como lo leéis. Y de eso, hace ya dos meses.

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La última foto en la que aparece con chupete.

Yo no cogí intencionadamente un chupete distinto al que usaba habitualmente. Fue casualidad, era uno que me quedaba por casa y estaba nuevo, así que se lo di por aquello de aprovecharlo. Y sin saberlo, fue la manera de que abandonase el chupete. Por cierto, el suyo apareció debajo del colchón unas semanas después, no me preguntéis cómo demonios llegó ahí mientras dormía 😉 Resumiendo, nunca sabes por dónde van a salir estos niños. Hay madres que deciden cortar la tetina para que el peque vea que está roto y que no se puede seguir usando. En el cole, cuando en Navidad viene el Príncipe Aliatar (algo así como el cartero de los Reyes Magos versión asturiana), hay niños que lo llevan para dejar su tan preciado tesoro para siempre. Habrá mil formas de hacerlo pero la nuestra fue fortuita y sin dramas. ¿Cómo lo hicisteis vosotras?

Por cierto, he incluido este nuevo sello en el blog porque me han elegido «embajadora» de Babymoov; para mí es una de las mejores marcas de puericultura con unos productos de una calidad extraordinaria y con un diseño muy innovador. ¡Estoy encantada de que me hayan elegido!

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Sobrevivir a eventos con niños: ideas para un Bautizo

Sobrevivir a eventos con niños: ideas para un Bautizo

Que sepáis que ya me considero una profesional de cualquier tipo de celebración a la que haya que ir acompañada por los churumbeles. Mi primer evento familiar con niños (en plural) fue la boda de mi hermano hace casi año y medio, a la que puedo decir que llegamos puntuales pero no sin cierto estrés en casa. Y reconozco que lo suyo hubiera sido llegar unos minutos antes por aquello de ser la hermana del novio. Aprendí bien la lección y casi un año después, llegamos a la boda de mi prima con tiempo suficiente. Y eso que ya no solamente íbamos con niños, sino que estaba embarazada y me había tocado trabajar ese día. Lo dicho, la experiencia es un grado.

Pero es que este sábado, al Bautizo de Gabriel llegamos los primeros (junto a mis padres, todo hay que decirlo); ¡nos presentamos en la Iglesia antes que mis suegros! Lo que yo os digo, a mí ya me pueden llevar a cualquier lado 😉 La clave: planificación. Planea todo lo que esté en tus manos, que imprevistos siempre van a surgir. Si puedes tener la ropa de las criaturas preparada desde por la mañana, mejor. Todo lo que puedas hacer pronto, no lo dejes. Si te puedes lavar el pelo temprano (o en su defecto ir a la pelu, algo que no hago muy a menudo), eso que adelantas. Eso sí, las hay que esa misma mañana aún no teníamos muy claro el estilismo, sin comentarios.

El estilismo del bautizado estaba claro 😉 Un traje de cristianar de hace 60 años con el que se ha bautizado toda la familia, desde mis tías y mi madre, hasta mis primos, hermanos, hijos y servidora.

Prepara, organiza, planifica… porque antes de salir de casa tienes que repasar la lista de cosas que tienes que llevar: el pañuelo y la concha de Bautismo, los recordatorios, la cámara de fotos, las galletas, pañales, ropa para el día siguiente de los mayores porque se quedan a dormir en casa de tus padres, ropa para el bautizado porque el traje de cristianar no es precisamente cómodo… Y tras estos consejos que se resumen en no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, os cuento que salió todo genial. Que disfrutamos mucho, desde la ceremonia, muy emotiva porque el cura es excepcional, hasta el convite-merienda-cena o como lo queráis llamar, porque estaba todo de escándalo y porque se está muy bien entre familiares y amigos.

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Los padrinos: mi padre y una de mis mejores amigas. Como veis, nos reímos en la ceremonia.

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Papá orgulloso. Y Alfonso sin perderse detalle, a Rafa no pareció interesarle mucho 😉
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A partir de ahora podéis llamarle San Gabriel. Mira que he tenido yo suerte con los tres de bebés porque son de un tranquilo (Rafa sufrió una transformación al año y medio, aún no sé a qué se debe 😉 )

Si queréis recordatorios, os recomiendo Siempreloquise. Fijaos qué bonitos estos a modo de marcapáginas, ¡fueron un éxito! Blanca hace verdaderas monadas.

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La concha fue regalo de la madrina y el pañuelo es de Bordados Infantiles.

Poco nos importó la lluvia ese día porque lo celebramos en casa de mis padres; esto de que tengan casa en el campo, a cinco minutos de Gijón, les está suponiendo una invasión constante de cumpleaños y demás eventos infantiles. Así que contratamos un catering de unas amigas de mi madre y nos alargamos hasta las 12 de la noche con la merienda-cena. Y obviamente, Rafa y Alfonso se quedaron a dormir allí.

Catering de Mabel y Aurora, con platos de todo tipo, desde cazuelinas de fabada y bollinos preñaos hasta salpicón de marisco.

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Y para rematar las galletas de Jénnifer Liébana (del blog quecukiresposteriaydemas). Son una auténtica pasada y Jenni es un encanto.

Como veis, todo salió genial. El protagonista se portó de lujo; mi cuñado dice que así se pueden tener 17 hijos, yo os aseguro que con tres hemos cumplido con este país 😉 De Alfonso y Rafa casi ni nos tuvimos que preocupar; en cuanto están mis primos, que tienen 12 y 8 años, no miran para nosotros. ¿Próximos eventos? En mayo una primera comunión y en agosto bodorrio. ¡Ya tenemos dominado el asunto!

Mi tienda favorita

Mi tienda favorita

Mira que he hecho unos cuantos posts dando ideas para vestirse estando embarazada y resulta que de ropa de niños apenas os cuento gran cosa. Con lo ahorradora que soy yo y con lo que me gusta la ropa de los churumbeles; eso sí, confieso que se me van los ojos con frecuencia a los vestidos, ¡qué le voy a hacer! Bueno, el caso es que, como algunas veces me preguntáis por algún modelín de los niños, os cuento que la mitad de la ropa que tienen es de una sola tienda: The First Outlet. ¿Por qué me gusta? Por el precio, que se asemeja a cualquier tienda tipo Zara, por el estilo y porque puedo vestir a los niños iguales. Esto último, en este punto de la vida de Rafa, es innegociable. Si acompaña a Alfonso hasta al baño, cómo no va a ponerse la misma ropa.

Y aparte de ropa de niños y bebés, también hay muebles y artículos de decoración, mantelería…

 

Veo tanto rosa y me emociono 😉 Y es que los vestidos son… impresionantes!

En fin, que me enrollo. El caso es que, como ya os conté en el post de ayer, la visión del sol por el norte me hizo entrar en un estado de tal emoción, que decidí coger ya bañadores para los peques. Todos los años, los compro en TFO y, esta temporada, no iba a ser menos. No os lo voy a negar, me llevaría casi todas las colecciones pero, hay que contenerse. La elección era complicada.

 

Nuestra elección fue ésta. Y cuando estén morenitos, les va a quedar de lujo.

Y aviso: hay también ropa de mujer y de hombre, lo que quiere decir que, una vez que entras en la tienda, no te va a quedar más remedio que estar un buen rato. Yo me porté muy bien y no me gasté nada para mí pero hice algunos fichajes.

Y a partir de ahora, prometo escribir más a menudo sobre ropa para los peques. ¡Que paséis buen fin de semana! Nosotros bautizaremos a Gabriel así que nos toca finde movidito, os lo cuento todo el lunes que sé que los eventos os «prestan», como decimos en Asturias. Vamos, que os gustan.

Aviso: Las ganadoras de la mochila de Lindatiti (Emma Valcarce) y de la cesta de productos Placer Artesano (Ángela Argiz) no han dado «señales de vida». Las dos marcas se han puesto en contacto con ellas a través del mail que dejaron en el formulario y no han respondido así que, si la próxima semana siguen sin responder, sortearemos nuevamente los productos.

 

La lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

La lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

No, con la pregunta del titular no me estoy refiriendo a si los churumbeles engordan o no con lactancia, sino que la cuestión alude a nosotras, a intentar averiguar si nos inflamos o afinamos las madres con esto de alimentar a los retoños dando el pecho (aunque yo estoy también con bibes). Toda la vida oyendo eso de que con la lactancia materna se adelgaza muchísimo y resulta que aquí estoy, tres meses después de dar a luz, con los mismos 4 kilos con los que salí del hospital. Sin comer más que antes (pero bastante), descansando menos y haciendo algo de deporte. Que ya sé que muchas me vais a decir eso de que sólo ha pasado un trimestre desde que parí. Vale, bien, aceptaría el argumento… sino fuera por mis anteriores experiencias.

Durante el embarazo de Alfonso engordé la friolera de 18 kilos y, cuando di a luz, me sobraban 13. Antes de tres meses, había perdido todo el excendente; sin ejercicio y con un sólo vástago al que atender. Eso sí, caminaba mucho. Y como ya sabéis las que seguís el blog, apenas pude amamantar al peque. Lo de Rafa fue aún mejor ya que sólo engordé 9 kilos durante la gestación así que salí del hospital prácticamente en mi peso. Con la lactancia, me pasó lo mismo que con el primero: dolores que hacían aquello imposible y tomas de bibe aumentando semana a semana. Vamos, que los embarazos anteriores no hicieron estragos en mi línea. Tampoco es que ahora estemos hablando de un sobrante excesivo, y el hecho de que la barriga se quede en el paritorio ayuda a que parezca que todo ha vuelto a su sitio; pero insisto, sólo lo parece, los kilos ahí siguen. Y no lo digo yo, lo dice mi báscula.

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Como podéis observar, no hay mucha diferencia entre una imagen y otra. Eso sí, tengo mejor careto ahora, se nota que Gabriel ya duerme bastante y que no ha puntos que den la lata.

 

El caso es que, a pesar de oír eso de que Menganita se quedó en los huesos con la lactancia, también he escuchado lo contrario. Y claro, si eso es así, ya tengo yo excusa para no haber perdido un sólo gramo. Aunque la realidad es que estoy temblando ante la idea de que sencillamente el tercer embarazo haya hecho daños irreparables en mi figura 😉 Ante la duda, pregunté a mi matrona. ¿Y ella que me dijo? Que dando el pecho se baja de peso pero más lentamente. Vamos, que debe ser que yo antes lo perdía como Fernando Alonso, porque apenas amamanté a las criaturas, y ahora no llego ni a Marco Apicella (que por lo visto es uno de los peores pilotos de F-1). No me preocupa perder peso más despacio que las veces anteriores pero hombre, si supiera con certeza que es cosa de dar el pecho, me quedaría un poco más tranquila. Que de ganar unos kilos, con un par hubiera bastado teniendo en cuenta que en el embarazo sólo engordé 9. En fin, ya os contaré si los kilos son temporales o se quedan conmigo de por vida, habrá próxima entrega sobre el asunto. Y vosotras, ¿perdisteis todo el peso ganado en el embarazo al amamantar?, ¿engordasteis? Espero impaciente vuestras respuestas 😉

Cómo trabaja una mamá bloguera

Aprovechando que ayer fue el Día de la Mujer Trabajadora, voy a contar en en este post qué hace una mamá bloguera; no tanto para que lo sepáis las madres en general, aunque supongo que os interesará este asunto, sino para que empiecen a «interiorizarlo» algunas empresas. Voy a empezar dando unas cifras y así luego será más fácil entender mi postura. Sabéis casi todas que llevo escribiendo este blog dos años; he redactado exactamente 288 posts. Si cuando comencé esta aventura, publicaba dos textos semanales y dedicaba una media de dos horas diarias a la bitácora, justo antes de nacer Gabriel, ya me estaba dejando en el blog unas cuatro horas diarias.

Entre pensar cómo enfocar un tema, redactar unos 4 o 5 posts cada semana, incluir fotos, contestar comentarios e interactuar con otras blogueras, al final se van las horas. Desde que nació el peque, calculo que le entrego a este espacio unas tres horas diarias, que ya es bastante. Creo que no me equivoco si os digo que he dejado 2000 horas de mi tiempo en este «proyecto» y que, obviamente, más de una, de dos y de diez veces, he tenido ganas de abandonar por agotamiento, por pereza… porque a las diez de la noche, el cuerpo pide sofá. Pero no, yo soy de las que no decae. Y terminaré este blog cuando ya no tenga nada interesante que contar. Pero hasta entonces, aquí seguiré. Porque muchas me habéis comentado que el blog os divierte y os resulta útil y porque a mí me viene bien seguir haciendo algo relacionado con mi profesión, la de periodista.

Dicho esto, voy poco a poco al quid de la cuestión. No es este un blog en el que hable habitualmente de marcas o empresas aunque sí que he mencionado mis colaboraciones cuando empecé en la televisión autonómica asturiana con un espacio para niños, cuando fui embajadora de Hero Baby e imagen de SVida Formación Kids, o mi actual colaboración con Tu Bebebox. Fueron cosas que cité porque están relacionadas con el mundo infantil pero esos «trabajos» los realicé siempre en otros medios o webs, no en mi blog. En muchas ocasiones, cuando me han ofrecido un producto, lo he sorteado directamente entre las que me seguís. Otras veces, si el producto me venía bien, lo citaba (sólo dediqué un post a hablar de un artículo) porque me han enseñado que es de bien nacido, ser agradecido. Incluso, marcas como Hero Baby, Chocolate, MAM o Tutete, no sólo han colaborado con sorteos en el blog sino que, cuando nació Gabriel, me enviaron regalos a casa. Sin pedir nada a cambio.

Resulta que últimamente contactan conmigo muchas marcas, casualmente cuando mi posicionamiento en Google ha «mejorado» bastante y cuando las visitas al blog se multiplican. La semana pasada, me llamó por teléfono la Community Manager de una empresa que, luego leí, facturó en 2014 en España 30 millones de euros y que tiene sus 200.000 fans en Facebook. Después de hacerme la pelota diciendo lo mucho que le gustaba el blog, me dijo que si me interesaba escribir un post sobre sus productos de cara la Día del Padre. Esperaba que me comentase algo sobre si se trataba de hacer un sorteo o de probar algún artículo en cuestión, pero no dijo nada más y me quedé tan bloqueada que le dije que le mandaría un mail para comentarle algo. Ese mismo día le expliqué que lo que me estaba pidiendo era un post patrocinado y que, obviamente, eso tiene un precio. Nunca más supe de ella.

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¿Qué demonios les hace pensar a esta gente que mi tiempo no vale nada?, ¿qué les hace creer que pueden pagar un dineral por anunciarse en un medio de comunicación tradicional y que yo tengo que hacerles publicidad gratis?, ¿se creen que de la noche a la mañana se consiguen 1800 seguidores en Facebook o miles de visitas al mes? Pues oye, no se les cae la cara de vergüenza. Y por contra, resulta que luego te escriben pequeñas emprendedoras que te quieren regalar cosas que hacen ellas mismas con sólo mencionarlas en el blog. Así que voy a dedicar uno o dos posts al mes a hablar de esas mujeres que tienen su pequeño negocio y que hacen cosas que me gustan porque, si a mí me interesan sus artículos, es posible que a vosotras también. Y así les doy un empujón en la medida de lo posible.

Ojo, no hay nada malo en «rentabilizar» un blog; si a mí me pagan marcas que me gustan, que uso habitualmente y soy franca y veraz con mis lectoras, no veo ningún problema en ello. En mi caso, y como el blog basa sus contenidos en contar mis experiencias como madre, son pocos los posts en esa línea. Pero si mi marca favorita de carrito me quiere remunerar por hablar de ellos, pues estupendo. Y si una firma está dispuesta a que pruebe sus zapatos o lo que sea con mis hijos y quiere que dé mi opinión REAL sobre el resultado, también accedo. Pero siempre basándose en una premisa: el respeto al trabajo de ambas partes. Vamos, que no me tomen por tonta.

¿Por qué «no soy una drama mamá»?

¿Por qué «no soy una drama mamá»?

A muchas os sorprende el título de este blog; a otras, sin embargo, sé que os suena. Y efectivamente, no estáis desencaminadas las que ya habéis oído lo de dramamamá; hay un libro que se llama «Cómo no ser una drama mamá», cuya autora es la periodista Amaya Ascunce. Cuando leí el título hace tres años, me hizo muchísima gracia porque precisamente en mi casa utilizamos mucho la palabra dramático/a en el sentido en que lo utiliza la autora en este libro, es decir, para referirnos, no a algo trágico, sino a algo exagerado. Es frecuente escucharnos a mis hermanos y a mí hablar sobre lo dramático que es Fulanito porque se lava las manos treinta veces pensando que sino se va a poner enfermo, por poner un ejemplo. Y claro, el término mamá-drama ya lo habíamos mencionado en mi hogar alguna vez pero dramamamá me pareció absolutamente genial para definir a todas esas madres que ven el peligro en todos lados y que veo frecuentemente a mi alrededor.

Al leer el libro, que reúne «las 101 frases de tu madre que juraste no repetir», me di cuenta de que la mía no formaba parte de ese grupo. No, mi madre no era de las que decía eso de que no me metiese en el agua hasta que no hiciera la digestión ni aquello de que me tomase el zumo rápido porque se le iban las vitaminas. Y ya se sabe que uno acaba haciendo, o lo mismo o lo contrario de lo que ve en casa. Yo opté más bien por lo primero, por ser una madre bastante tranquila, sosegada y sin dramas aunque no llego al extremo de la mía porque se pasa de optimista.

Es común que me digan que no llevo a los niños suficientemente abrigados (salvo, claro está, mi propia madre que cree lo contrario) o que cómo se me ocurre ir con tres críos de compras, o de viaje, o de restaurante. Pues oye, porque no quiero ni volverme loca ni encerrarme en casa por ser mamá. Además, ya lo dije en mi primer post hace dos años. No pienso hacer un drama de todo, he visto algunos de los de verdad de cerca (la muerte de mi tío, la de la hermana de una de mis mejores amigas con 12 años de edad y, por desgracia, la de casi una familia al completo hace sólo un año) así que paso de «torturarme» por cosas que tienen solución. Sólo la salud es lo suficientemente importante como para amargarse. Ser madre es duro e implica sufrir, pero por encima de todo, es una experiencia lo suficientemente maravillosa como para estar «obligada» a disfrutar de ella. Y además, los niños no necesitan mucho más que padres y madres felices.

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Pues eso, que ya sabéis de dónde viene el título de mi blog. Es mi particular guiño a un libro cuyo tono me pareció divertido pero con el que no me sentí identificada. Recuerdo que, a los pocos meses de empezar a escribir esta bitácora, alguien comentó que era un plagio. No, señores, este blog no es una copia de nada. Porque si mi blog se llamara «Sola en casa», «Odisea en el ciberespacio» o «Alguien voló sobre el nido de Alfonso» estaría haciendo un juego de palabras que a todas os recordaría inmediatamente a una película. Pero hasta dónde yo sé, eso no es plagio y se hace continuamente. Todo cuanto aquí escribo es fruto de mi experiencia y lo escribo yo, sólo yo.

Por cierto, mañana tendré el nombre de los ganadores del sorteo. Perdonad que no los pueda dar antes pero son 12 productos y os habéis inscrito ¡¡¡¡¡¡500 personas!!!!!!!

¡¡¡SORTEO 2 AÑOS!!!

Parece que fue ayer cuando empecé a escribir este blog y han pasado ¡2 años! Confieso que no ha sido fácil mantener el ritmo; de hecho, desde que nació Gabriel, estoy haciendo un esfuerzo importante para seguir al pie del cañón. Durante todo este tiempo, he perdido muchas horas de sueño pero ni la pereza ni el cansancio han podido conmigo. Tampoco es sencillo contar siempre algo que sea divertido o interesante, a veces tengo la sensación de que me repito pero intento darle una vuelta para contarlo desde otro punto de vista. En fin, que aquí sigo, tras más de 200 posts, con más de 1400 fans en Facebook, 1800 en Instagram y 1000 en Twitter. No puedo hacer otra cosa que estar agradecida y por eso, he organizado este sorteo con grandes marcas y mejores regalos para celebrarlo. Hay de todo, para las que dais el pecho o el bibe, embarazadas, con bebés pequeños, con niños más mayores… Para participar tenéis que:

1. Ser seguidores de No soy una drama mamá en Facebook.

2. Compartir el enlace del sorteo en Facebook de forma pública (revisad vuestra configuración, si es privada no podremos ver si el contenido ha sido compartido)

3. Seguir en una de las redes sociales que os damos a elegir a la marca o marcas de los productos que queráis.

4. Marcar al final del post los productos a los que queréis optar. Podéis participar en todos; obviamente, si eres el ganador/a  de uno, ya no podrás participar en otro.

Sin más dilación, paso a contaros qué tenemos para sortear:

DOS SESIONES DE FOTOS PARA EMBARAZADAS Y NIÑOS DE CALIQ EN OVIEDO

Carlos Quirós (Caliq) es un fotógrafo profesional especializado en reportajes de boda y retrato, Nominado a los Premios Principado de Asturias de Retrato en 2014 y experto en iluminación EFTI. Con motivo del segundo aniversario de «No soy una drama mamá» sortea 2 sesiones para: embarazada, niño/os, o familia en su estudio de Oviedo. Entrega de 3 ampliaciones tamaño 20×30 (folio). Algunas pudisteis ver en un post las fotografías que me hizo una semana antes de dar a luz a Gabriel. Si quieres participar, sigue el trabajo de Caliq en Facebook.

CAMISETA DE LACTANCIA DEMAMA

Demamá es una empresa dedicada a la moda en lactancia. Tienen prendas exclusivas que evitan el frío y permiten el momento de intimidad que requiere el bebé y su madre, con un sistema de apertura discreto, combinado con la moda actual. La ganadora podrá elegir entre dos modelos. El primero es una camiseta de algodón de manga larga, cuello mao y frunces a la altura del pecho disonible en negro, verde kaki y rojo. El segundo modelo es una camiseta que recoge el pecho con un nudo con cuello mao y manga francesa disponible en berenjena, verde kaki y camel. Sigue a Demamá en Facebook.

SUDADERA DE THE FIRST OUTLET

Los que me seguís sabéis que son fan de esta tienda de ropa para niños y mayores. En realidad, en The First Outlet no sólo tienen ropa sino que también podréis encontrar muebles, artículos para el hogar, menaje y decoración, regalos y complementos del vestir, bolsos, cinturones, bisutería… Lo que más me gusta es que allí puedo comprar ropa para que los peques vayan vestidos iguales, que sabéis que me encanta y, ahora mismo, teniendo en cuenta que Rafa es la sombra de Alfonso, es fundamental 😉 Para el sorteo, nos han cedido esta sudadera tan bonita que tienen desde la talla 4 hasta la 16. Vamos, que os podéis animar las mamis de niños más mayores. Podéis seguir a TFO en Facebook.

LOTE HERO BABY

Otra de esas marcas de las que soy fan y además tuve la suerte de ser su «embajadora» y probar muchos de sus productos es Hero Baby. Sé que no necesita mucha presentación ya que todas conocéis a esta empresa que está presente en aproximadamente 30 países de Europa, Estados Unidos y China, así como en mercados de Oriente Medio y Norte de África. Para celebrar el segundo aniversario del blog nos han cedido un lote de productos para los peques de la casa. Además, el lote se preparará en función de la edad de vuestros bebés ya que no es lo mismo uno de dos meses que un niño de dos años, ¡y de eso puedo dar fe! Podéis seguir a Hero Baby en Facebook o Twitter.

OSITO-MANTA TU BEBEBOX

Desde hace poquito, formo parte del grupo de madres expertas de Tu Bebebox, una cajita con un montón de productos de puericultura, decoración, juguetes, ropa, cosmética y que siempre llevará algún regalo para las mamás. Tanto las que somos mamás blogueras como matronas, estilistas, psicólogas infantiles o diseñadoras seleccionamos los productos en función de cada etapa del embarazo o de la edad de tu bebé. Para este sorteo, Tu Bebebox nos ha cedido esta mantita panda de Lamaze. Para participar, debéis seguir a Tomy, empresa de productos para bebés, en Facebook.

SET CITY DE LEGO

Otra de esas empresas que no necesita mucha presentación es Lego, y ni os cuento cuando en casa tienes tres varones. Lego ofrece en la actualidad juguetes, experiencias y materiales de enseñanza para niños basados en el mundialmente conocido brick LEGO® en más de 130 países. Y para este sorteo, nos han cedido un set de la línea City donde las persecuciones policiales serán las protagonistas ya que “polis y cacos” se tendrán que enfrentar por tierra, agua y aire. En esta ocasión, será con un todoterreno; vamos, mi hijo Alfonso se volvería loco de la emoción. Podéis seguir a Lego en Facebook o Twitter.

LES COSETES DE MARTA

Una de las cosas positivas que me ha traído escribir un blog es que he conocido virtualmente a personas como Marta, una diseñadora que se define como una mujer creativa, desordenada y alocada. Les Cosetes de Marta es una marca de diseño creativo enfocado al mundo infantil. Para celebrar nuestro segundo cumpleaños, Marta nos cede una corona de cumpleaños que está haciendo furor en Instagram. Me parece muy original y además la podrán usar vuestros peques durante muchos años; se adaptan con velcro y son reversibles y lavables. Podéis seguir a Les Cosetes de Marta en Facebook.

MOCHILA LINDATITI

Conocí el trabajo de Lindatiti en la Navidad de 2013, cuando los Reyes Magos nos trajeron dos de sus acuarelas con los nombres de Alfonso y Rafa. Cristina es una artista especialista en decoración infantil a través de pinturas hechas a mano y acuarelas. En su web podéis encontrar cuadros, lienzos, camisetas, sudaderas, tazas, tarjetas de bautizo, cumpleaños… Y para este sorteo, Cristina nos deja una mochila personalizada con la letra inicial del nombre de tu niño o niña que es una auténtica maravilla. Podéis seguir a Lindatiti en Facebook.

PACK BIBERONES Y CHUPETES MAM  

Hace poco pude probar por primera vez los biberones de la marca MAM. Ya sabéis que no hemos pasado por los temidos cólicos en esta casa, pero Gabriel sí que ha estado molesto con los gases en alguna ocasión. Desde que probamos el biberón anti-colicos, el peque está mucho mejor y ya ni protesta. El pack para este sorteo incluye 2 biberones MAM Anti-Colic (tamaño 160 y 260ml) con función de autoesterilización y una cajita de chupetes MAM Air. Podéis seguir a MAM en Facebook o Twitter.

JUEGO DE TOALLAS DE MI MUNDO BORDADO

Mi Mundo Bordado es una tienda de bordados especializada en textil de bebé  y hogar donde personalizan todos sus productos: mantas, juegos de toallas, capas de baño, dou dous, albornoces, bolsas de merienda, baberos, babitas, cojines antivuelcos, neceseres, bolsas de maternidad, mochilitas… También tienen productos para adultos: mantas, juegos de toallas, sábanas, neceseres, zapatillas de viaje, bolsas de zapatos, de lencería… Su tienda física está en Plaza San Miguel, en Gijón, desde hace más de 30 años y desde hace poco tienen tienda online. Para este sorteo, Mi Mundo Bordado nos ha cedido un juego de 3 toallas (tocador, lavabo y baño) personalizadas con el nombre del peque, 100% algodón, a elegir entre estos modelos y colores. Para participar, sígueles en Facebook.

SET DE CAMISETAS NIAZULITO NIROSITA

Si sois de las que os gusta vestir a vuestros peques de una forma más moderna y alternativa, Niazulito Nirosita es vuestra tienda; son creativos y tienen diseños propios así como marcas tanto de España como de otros países (Holanda, Suecia, EEUU…) que os encantarán a aquellos padres  que no soléis utilizar el azul o el rosa para vestir a vuestros peques: calzado, biberones, chupetes, gafas de sol, canastillas, baberos y un montón de cosas más. Para nuestro sorteo, tenemos un set de camisetas Papi-mola, perfecto para regalar el próximo día del padre y que es el top ventas de la tienda, en colores rojo o negro y tallas para adultos de la S a XXL y de peques de 3-6 meses a 7-8 años. Podéis seguirles en Facebook.

CESTA PRODUCTOS ECOLÓGICOS PLACER ARTESANO

«Somos lo que comemos». En Placer Artesano comparten esta idea, de ahí que ofrezcan productos totalmente naturales, procedentes en muchos casos de agricultura y ganadería ecológica. Placer Artesano es el proyecto de una pareja de enamorados de nuestros pueblos, sus costumbres, sus gentes y de los productos que estos elaboran, amantes de la buena comida y de los alimentos naturales y auténticos. En su tienda física, además de todos los productos que se pueden encontrar en la tienda online, podrás conseguir una amplia variedad de productos frescos, hortalizas, verduras, fruta, huevos de cultivo ecológico; así como legumbres, harinas, semillas, infusiones, café y pasta ecológicas. Puedes participar, sigue a Placer Artesano en Facebook.

Formulario: es importante que pongáis bien el mail para contactar (en ningún momento se hace público) y vuestro nombre o seudónimo en la red social que hayáis elegido. 

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Y si alguna tenéis un minuto más y queréis dejar en este post un comentario sobre los contenidos que más os gustan de este blog, ¡lo agradeceré! Así sabré qué temas os interesan. ¡¡¡Muchas gracias por estos dos años!!!

El sorteo permanecerá activo desde hoy lunes 23 de febrero hasta el lunes 2 de marzo, incluido. El sorteo se hará mediante la web random.org, que elige al azar al ganador o ganadora, una vez que hayas completado el formulario y cumplidos los requisitos para participar en el sorteo. El nombre de los ganadores/as se hará público a lo largo de la siguiente semana en este blog. Los productos se enviarán de forma gratuita a Península y Baleares.

 

De la cama a la cuna… con compañía

De la cama a la cuna… con compañía

Servidora nunca se pone plazos para nada en cuanto a los niños, voy viendo sobre la marcha lo que hacer y lo que no por pura intuición y, eso sí, también con sentido práctico. Algunas os estaréis preguntando a qué demonios viene esto ahora. Hoy os voy a contar nuestra experiencia con el paso de la cuna a la cama de Rafa. No pretendo que este post sirva para dar ningún tipo de instrucción sobre cuándo y cómo llevar a cabo ese cambio; cada niño a su ritmo. En el caso de Alfonso, lo hicimos con la edad que tiene ahora mismo Rafa pero la situación era bastante distinta.

Este verano os conté que habíamos juntado a los peques en la misma habitación; hasta entonces no lo habíamos hecho porque uno madrugaba para ir al cole y el otro se despertaba tarde ya que por entonces no iba a la guardería. El caso es que fue Rafa el que, el mismo día que se hizo una brecha, nos pidió dormir con su hermano. Y lógicamente accedimos; eso sí, Rafa seguía durmiendo en la cuna. Con 21 meses y el baile de San Vito nocturno que se traen mis hijos, me parecía que lo de la cama podía esperar. Documentos gráficos a continuación.

Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que sea cae a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble.. muy cómodo, oiga.

Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que se sigue cayendo a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble. Muy cómodo, oiga.

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Si hay que dormir sentado, se duerme..

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Dejarles echados y tapados y encontrártelos al rato así.

La cosa fue bien un tiempo pero acabamos separándolos nuevamente porque Alfonso terminaba hasta el gorro de las charlas nocturnas de su hermano antes de acostarse. Uno quería dormir y el otro seguir de juerga. Así que volvieron a “independizarse” y la verdad es que Rafa ni protestó. Si no, hubiéramos tenido recurrir a la táctica que hacemos todos los padres con los hermanos mayores: rogarles que cedan y aguanten a los pequeños. ¡Qué duro es ser el primogénito! 😉

Hace un mes, Rafa nos pidió dormir nuevamente con Alfonso y esta vez en la cama. Esto de que con 2 años y tres meses sepa hablar a la perfección es lo que tiene, que no te puedes hacer el longui ;- ) Y realmente, como en unos meses Gabriel pasará a ocupar la cuna, nos pareció buena idea. Como veis, aquí uno va quitándole cosas a otro. Oye, todo bien amortizado, ¡que no se diga!

¿Queréis saber cómo ha ido la cosa? Pues si os he dicho muchas veces que Rafa es la sombra de Alfonso, me equivoqué; es algo más que la sombra, es como un grano de esos del que sabes que no vas a librarte nunca. Rafa no se conforma con pernoctar en la misma habitación y en la cama de al lado; Rafa quiere más. Y así, sin más, se mete cada noche en el lecho de su hermano. Cuando está despierto, Alfonso protesta, no quiere invasores, esto de dormir a pierna suelta es muy serio y el mamotreto de Rafa no deja lugar al libre movimiento, que es mucho. Así que me limito a otra secuencia de documentos gráficos para que sepáis cómo nos va la experiencia.

Primeros días: acercamiento, aunque para Rafa suponga dormir con los pies hacia el cabecero. Aclaro que las camas están el «L» porque les queda más espacio para jugar en la habitación.
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Siguiente paso: saltar la barrera para entrar en la cama de Alfonso. La verdad es que maridín y yo nos reímos mucho porque nunca sabemos cómo nos los vamos a encontrar.

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Secuencias posteriores: coger la misma posición… Cuando maridín me mandó esta foto de cómo se los encontró por la mañana, casi me da algo 😉

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La misma posición llevada al extremo: con la cabeza pegada al mueble. Obsérvese que son del Sporting 😉

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Y como cada noche, cuando nosotros nos acostamos, les volvíamos a colocar en su sitio y, consciente o inconscientemente, Rafa volvía a las andadas, decidimos cambiar las camas de posición y allanarle el camino.

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Lo que pasa es que a veces se pasa y acaba con medio cuerpo en el mueble.

Estoy pensando que como esto de las posturas de mis hijos dormidos da para mucho, igual hago un post mensual con fotos 😉 Pues esa es nuestra experiencia, que se resume en que, en cualquier momento, Alfonso manda a su hermano a la porra…. vamos, de hecho, una noche empezó a gritar como un loco porque se despertó y el otro estaba sentado a su lado, jajaja. A mí no me hizo ninguna gracia, yo llevaba sólo 20 minutos durmiendo  ya que Gabriel quería juega. En fin, ¿cómo os ha ido la experiencia en este sentido? Perdonadme por no responder a todos los comentarios, estoy liada con lo del sorteo del aniversario del blog y con el diseño. Y por si fuera poco, hace dos semanas, decidí retomar tema deporte-zumba (prometo post también sobre esto) Y gracias a MAM por estos regalos para Gabriel, nos vienen genial. Será una de las marcas que ceda productos para el sorteo. La semana que viene os adelanto todas las empresas que participan.

El inconveniente de tener varios hijos

Mientras yo estaba ingresada en el hospital tras el nacimiento de Gabriel, en otro lugar de Gijón, Alfonso marcaba su primer gol con el equipo del cole. Yo, que siempre había ido a todos los partidos y que estaba en todos los entrenamientos, me perdí ese momento. Me alegré muchísimo, sobre todo cuando él me lo contó, por teléfono, con muchísima emoción. Pero aquel día comprendí que, inevitablemente, tendría que perderme algunas cosas y me dio pena. Gabriel ha cumplido dos meses y me he dado cuenta de que, ni puedo multiplicar el tiempo, ni dividirme y estar en varios sitios a la vez. Que conste que lo intento y casi, casi, lo consigo 😉

Así me ocurre muchas veces, que cuando llego a todo, lo hago muy justita. Y entonces, me vienen decenas de situaciones en las que alguno de mis hijos «sale perdiendo». Si una toma del peque toca justo antes de tener que salir de casa a recoger a los otros dos al cole y guardería, no me queda más remedio que darle un bibe rápidamente ya que con el pecho podemos eternizarnos y estar casi una hora. Así que el pobre Gabriel lleva un ritmo frenético. Me pasa algo parecido cuando Rafa tiene natación con la guardería; para que las profes no tengan que vestir a todos los niños, muchos padres, madres o abuelos vamos a ayudar. Así que más de una vez he tenido que darle un bibe a toda velocidad a Gabriel para salir de casa pronto por la mañana. Esto de que todavía no tenga horarios es lo que tiene, cero planificación.

El tema del fútbol también da para mucho. Cuando hay partido o entrenamiento de Alfonso, es decir, dos o tres días a la semana, con estas temperaturas yo no puedo sacar la pechera a airear; que igual algunas no tienen problema pero el frío y yo tenemos cualquier cosa menos un idilio y voy vestida que podría perfectamente pasar por esquimal. En cualquier caso, y a lo que voy con el ejemplo, es que todos, sin saberlo, sacrifican algo; y vamos los cuatro a todos lados aunque eso implique sacar a un bebé de casa con frío. Ya lo dije en otro post, intento que unos hermanos condicionen lo menos posible los ritmos y planes de los otros.

Y si en un partido yo tengo que estar pendiente de que Rafa no entre a molestar, comprenderéis que no me entero muy bien de las jugadas. Así que, si marca Alfonso, ya le veo directamente celebrándolo y del gol ni me «cosco». Nuevamente, me pierdo algo. Son cosas sin demasiada importancia pero no deja de ser cierto que, si tienes un solo hijo, puedes dedicarle más tiempo y, por supuesto, mayor atención.

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Sé que me miran cuando aparezco en cualquier sitio con los tres y no os voy a negar que voy por la vida corriendo. No tendría por qué estar en todos sitios pero quiero estar. Ésa es la gran desventaja de tener varios hijos, que tengo que sacrificar unas cosas de unos por los otros. Lo noté algo con dos hijos; sin embargo, con tres niños, esta sensación se dispara. Pero ¿sabéis lo que me dijo Alfonso el otro día? «Mamá, tú eres muy buena porque haces muchas cosas por nosotros». Me quedé helada ya que no creí que él fuese consciente del ritmo que llevo por intentar estar en todas partes. En cualquier caso, los contras no superan los pros de todo lo que me aporta tener varios niños y, como ya os conté en otros posts, creo que ellos también ganan teniendo hermanos. ¿Habéis sentido alguna vez que no teníais tiempo suficiente para cada uno de vuestros hijos?

Por cierto, la ganadora del sorteo de un vinilo es Nakary González, ¡enhorabuena!

Miedos y otras fobias infantiles

Miedos y otras fobias infantiles

Creo que no hago ningún descubrimiento al decir que casi todos los niños tienen miedo a algo. Y me refiero a niños, no a bebés. Vamos, ahora mismo preferiría dejar en brazos de Papá Noel a Gabriel antes que a Alfonso. Sí, porque los bebés, y no hace falta que sean tan pequeños como el que tengo en casa, no suelen tener miedo a casi nada. Vamos, que gatean y no hacen otra cosa que ir a los sitios más peligrosos mientras que, con la edad, van «cogiendo respeto» a según qué situaciones. En cualquier caso, lo de mis hijos mayores es ya algo patológico. Sí, Alfonso y Rafa tienen miedo al ruido y, claro, eso implica muchas cosas. Eso sí, ellos ya pueden hablar y gritar a mil decibelios que eso no les molesta en absoluto.

La última coyuntura en la que el temor les paralizó fue el viernes pasado durante un partido de fútbol de Alfonso. Allí estábamos la «family» al completo chupando frío (a cubierto pero en exterior) en uno de esos días en lo que cayeron chuzos de punta y los rayos y truenos daban pavor. Vamos, con deciros que yo me había puesto hasta calcetines térmicos… De repente, empezó a caer una granizada del demonio y la cubierta de chapa de la pista de fútbol hacía un ruido un tanto atronador pero tampoco como para que uno de mis hijos se pusiera a llorar y el otro se tapara los oídos.Ver a un portero con las manos pegadas a las orejas resulta extraño 😉

A Alfonso le dije que la cubierta de la pista era vieja y por eso hacía mucho ruido y más o menos se tranquilizó. Eso hasta que sonó un trueno tremendo y el pobre salió corriendo y llorando de la pista para subirse a los brazos de su padre. Los demás niños se quedaron un poco paralizados pero ninguno se fue del campo cual torbellino. Menos mal que quedaban sólo unos minutos de partido. Y mientras tanto, Rafa lloraba en brazos de mi padre. Se pasó el partido entero diciendo «llueve mucho» y «Rafa asustan truenos». Una vez, nos dijeron en la guardería que el niño es «constante» cuando quiere algo. No, la palabra para definir al niño es pesado 😉 Y cuando se le mete algo en la cabeza puede pasarse media hora diciendo lo mismo. No exagero. Pero ni un pelo estoy adornando esto de que el niño repite las cosas.

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Cara de susto previa a la tragedia al notar que suben los decibelios hace un año y medio…

 

Lo del miedo de mis hijos ya no me sorprende, no me impactan sus reacciones porque les pasa a menudo. En verano, cada vez que vamos a una fiesta de prao y hay voladores, ya tenemos el drama montado y hay veces que hay que alejarse del «peligro» para hacer terapia. Por no hablar del hecho de que Alfonso no quiera ir al estadio de fútbol a ver al Sporting porque le da miedo. Lo dice abiertamente: es que la gente grita. Fue una vez hace más de un año y aún lo tiene en mente, no hemos vuelto. Y yo tengo en la cabeza la de veces que me pedía ir al baño con tal de no tener gente gritando alrededor.

Y Rafa más de lo mismo en según qué sitios. Es entrar en los típicos salones del niño (tipo Mercaplana) y querer salir huyendo. O en sitios donde hay muchas atracciones. En la Semana Negra de Gijón el verano pasado, su cara era un poema. En fin, no sé a quién han salido estos niños porque servidora, de temerosa, no tenía nada de pequeña. Y los vuestros, ¿a qué tienen miedo?

Recordad que seguimos de sorteo hasta el domingo.

Vacaciones en casa ajena

Casi todo en la vida tiene su parte buena y su lado malo pero es obvio que lo interesante es quedarse con lo positivo y aprender de lo negativo para evitarlo en futuras ocasiones. Como veis, me he puesto un poco filosófica, parece que me voy a poner a hablar de cosas muy profundas y ¡nada más lejos de la realidad! De hecho, irse de vacaciones y meterse en casa de tus padres o suegros a muchas os sonará. Y como todo, tiene pros y contras. Empecemos por los últimos:

1. Los niños se alteran: las vacaciones de por sí ya les perturban bastante pero si a eso le sumas irte a casa de algún familiar, aquello es el «no va más». Alfonso se pasó la semana en Zaragoza como una moto; a Rafa lo que le ocurre es que se vuelve irascible, algo así como la niña del exorcista.

Ahí veis a Alfonso, fuera de sí con sus primas riéndole las gracias. Y aunque Rafa esté sonriendo, os aseguró que pasó más tiempo protestando.

 

2. Los niños te toman por el «pito del sereno»: De repente, no sabes qué fuerza extraña les invade pero no quieren comer lo que engullen habitualmente y directamente llaman a sus abuelos cuando quieren conseguir algo, vamos, es que ni te miran cuando persiguen un objetivo. En fin, que Rafa rechace unas lentejas es como para ponerse de los nervios.

3. Los niños se ponen malos: no falla, tienen un radar para eso. Es oler las vacaciones y pasa algo. Por primera vez, Rafa tuvo conjuntivitis y, algún que otro día, décimas de fiebre. Mientras tanto, Alfonso cogió una buena tos, ¡y mira que desde febrero no se ponía malo de nada! Y yo cruzando los dedos y rezando todas las oraciones para que Gabriel sobreviviese a todos los virus. Porque además, mi cuñado estaba con gastroenteritis, los hijos de nuestro amigos con fiebre… Pero Gabriel ha vuelto sano y salvo a Gijón, es un superviviente a los microorganismos… y al frío de Zaragoza.

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De esta guisa íbamos con los pequeñuelos. Vale, no todos los días hizo tanto frío pero cuando les hice la foto, los termómetros marcaban 0 grados.

 

4. Hay que tener orden: cuando estás en casa ajena, no puedes dejar los coches y las piezas de lego por ahí. Más que nada porque, aunque tú ya estés acostumbrada a ir saltando por tu casa, los demás no. Y porque si tú pisas cualquiera de eso objetos, ya tienes el pie acorazado y acostumbrado, por lo que el dolor es soportable. Pero no, ni tus padres ni tus suegros podrían soportar tal envite.

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Teniendo en cuenta que te vas con la casa a cuestas, ¡qué menos que tenerlo ordenado! Y como veis, maridín es experto en organización del espacio.

 

Pero no todo va a ser malo. Alojarte en casa de tus suegros, en mi caso, tiene sus cosas positivas. Yo no me puedo quejar porque me tratan muy bien aunque es obvio que, como decía Dorita en «El Mago de Oz»: se está mejor en casa que en ningún sitio. Vamos allá:

1. Tienes ayuda con los niños: Ya os podéis imaginar cuál es mi percal mañanero con Alfonso y Rafa de vacaciones estos días. Preparar desayunos a unos, dar el pecho al otro, vestirles a todos, ducharme, volver a dar el pecho, cocinar, hacer camas… Así que, si tienes quien te ayude con esas labores, la mañana no será como subir el Everest.

2. Ni cocinas ni limpias: Estar en casa de nuestras madres o suegras implica olvidarse de ciertas tareas; ya sabéis lo mucho que les gusta aprovechar las visitas para preparar suculentas comidas. Supongo que no todas son iguales, pero la madre que parió a maridín no deja que hagamos nada, lo cual no quiere decir que yo no eche una mano a la hora de poner la mesa o recoger platos pero vamos, enseguida me «obliga» a sentarme de nuevo.

3. Vacaciones baratas: pues sí, te vas una semana y te dejas el dinero en gasolina y peajes pero una vez llegas a tu destino, tus padres o suegros, invitan a todo o casi todo. Y no sólo eso, sino que además, amigos de la familia te dan algunos eurillos para que le compres algo al recién nacido.

Y hasta aquí la lista de ventajas y desventajas de meterte en casa de la suegra. Como veis, no es que me motive el tema de que los niños se alteren porque la que se altera después soy yo, pero por otro lado, la ayuda y olvidarme de ciertas tareas, me ha tenido menos agobiada. Y a vosotras, ¿os agobia pasar las vacaciones en casa de familiares o, por el contrario, os tranquiliza el desentenderos de ciertas labores? Por cierto, si vais a Zaragoza en estas fechas con niños tenéis que:

Ir a Neverland, en Puerto Venecia, el centro comercial más grande de Europa. Preparaos para que cada atracción os deje el bolsillo temblando. Subir en el tranvía.
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Ir a la plaza del Pilar a ver el mercadillo.

Allí podréis ver un Belén enorme y esta pista para atrevidos.