Cuánto cuesta un hijo (parte 2)

Cuánto cuesta un hijo (parte 2)

Pues si me costó Dios y ayuda escribir el post sobre lo que supone el gasto económico de un bebé, no os podéis imaginar lo difícil que es exponer ahora el coste de un niño. Eso sí, la conclusión es la misma que en la primera parte: un hijo cuesta, más o menos, lo que quieras. Cuando se tiene un retoño, se renuncia antes a cosas o aspectos no materiales que a dinero, que también. Eso es lo que hay que tener claro desde el principio. Y dicho esto, vamos allá que el asunto tiene chicha.

Empezamos por un gasto ineludible: el colegio. Cierto es que la escolarización en España no es obligatoria hasta Primaria pero la mayoría de niños, creo que en torno al 97%, comienza a ir a la escuela en Educación Infantil. En esto de los colegios tenemos precios para todos los gustos. Están, por un lado, los públicos en los que no se paga nada (me refiero a cuota, luego entramos en más detalles). Por otro lado, están los colegios concertados que tienen un cupo (en principio, no obligatorio pero que casi todo el mundo paga) que varía en función del centro. Conozco quienes pagan 50 euros por trimestre, es decir, menos de 20 euros al mes y en nuestro caso, pagamos un poco más, pero muy poco. Creí que eso era lo habitual (ya me diréis vosotras porque tengo cierta curiosidad en este tema) hasta que en un post de Planeando Ser Padres sobre este asunto, hablaba de que en Cataluña había concertados donde las cuotas eran de ¡180 euros!, lo cual me parece excesivo teniendo en cuenta que están subvencionados.

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Y por último, están los colegios privados y ahí sí que el abanico de precios es muy variado y además ando un poco perdida porque es algo que no barajamos en ningún momento si queríamos tener familia numerosa. Pero lo que sí sé es que las cuotas mensuales más baratas rondan los 300 euros y, por lo visto, en Madrid hay un colegio en el que se pagan unos 1600 euros al mes. Vamos, que depende del cole puedes no gastar nada a dejarte al año más de 10.000 euros, aunque entiendo que esto no es lo habitual. A esto puedes añadir transporte y comedor. Si el cole te queda cerca de casa, eso que te ahorras. Nosotros, aunque tengamos la escuela cerca, decidimos que Alfonso se quedase a comer en el colegio. Y por lo visto, justo Asturias es una de las comunidades donde más barato sale el menú escolar. Vamos, que hay comunidades donde pagas 70 euros y otras más del doble. Como siempre, Spain is different.

Ahora, ya os digo que, si el niño iba a una guardería antes de empezar el cole, lo más probable es que os salga más barato (optando por cole público o concertado). La cuota del colegio de Alfonso, más el comedor, más la actividad extraescolar y el material escolar nos cuesta cada mes menos que la guardería de Rafa, y eso que es «económica». Luego está la ropa que lleven al centro. Alfonso va con el mismo uniforme que el del año pasado (recomiendo pantalones cortos 😉 ) y está perfecto. De hecho, lo usará Rafa. Del chándal del cole no puedo decir lo mismo, ya llevamos dos este curso. Además, en muchos colegios en los que se usa uniforme existen los roperos donde los padres ceden prendas que están en buen estado para que otros podamos comprar «de segunda mano». Sin ir más lejos, el otro día le cogí un jersey a Alfonso para el curso que viene por ¡¡¡2 euros!!!.

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El gasto en general en ropa para niños yo creo que es más bajo que en bebés. Primero, porque la indumentaria les dura toda la temporada (ya no crecen a las velocidades de etapas anteriores) y segundo, porque la ropa de bebé suele ser más cara. Aunque por contra, también destrozan más. Pero aquí, como en todo, depende de las marcas y de la cantidad de ropa que compréis. Eso sí, en calzado se gasta mucho más, dónde va a parar 😉

El gasto en actividades extraescolares varía en función de cuántas y cuáles elijas. Las clases de inglés, música o ballet, por poner un ejemplo, suelen ser más caras que los deportes. Nosotros ahora pagamos poco más de 15 euros al mes por el fútbol, vamos, que es bien barato. Y la natación, fuera del cole, parecido. Por ahora, no queremos apuntarle a nada más que a lo que realmente le apetezca. Ya hemos visto a niños de su edad que han dejado algunas extraescolares a mitad de curso porque iban protestando. En cuanto al material escolar, ese gasto aumenta cada curso pero ya os digo, eso sí, que en Educación Infantil no se hereda nada porque, más que libros, tienen cuadernos y fichas. Y calculad unos 100 euros a principio de curso.

Y creo que poco más que añadir. Obviamente, si trabajáis hasta tarde, es probable que quizás necesitéis pagar a alguien unas horas para que esté con los niños. Y podríamos seguir sumando en función de necesidades, como «colocar»  a los niños durante sus vacaciones escolares en campamentos, o en función de gustos, como puede ser viajar. Y si nos ponemos estrictos, podríamos calcular lo que supone una hipoteca de una casa de varias habitaciones comparada con una para una pareja pero eso ya es rizar el rizo. Hay muchas cuestiones que son prescindibles, pero vestir, alimentar y educar es inapelable y tiene un coste. Eso sí, cada familia hace sus números. ¿Os parece caro o barato tener un hijo?

Recomendaciones de abril

Aquí estoy, con la segunda entrega de recomendaciones de mamás artistas. En esta ocasión, son mujeres con unas historias distintas pero que tienen en común, además de ser madres, la pasión por lo que hacen. Así que, sin enrollarme mucho más, os voy a presentar sus creaciones, que estoy segura que os encantarán y creo que voy a crear una necesidad a más de una de vosotras 😉 Vamos allá:

Petit Moon: Vanessa es enfermera de profesión y dedica su tiempo libre a hacer joyas personalizadas de plata con los mejores acabados y con total garantía. Son diseños jóvenes, actuales y dirigidos a un público relacionado con la maternidad, embarazo, niños y familia. Las joyas se hacen a mano bajo pedido y, como son preciosas, están empezando a tener mucha éxito; además, sus precios son asequibles. Como he mencionado, Vanessa ya vive de su trabajo, la enfermería, pero quiere darse a conocer porque tiene mucha creatividad e ideas por ofrecer. Y ahora os voy a enseñar la pulsera tan preciosísima que me hizo con los nombres de mis peques; siempre quise tener una y estoy feliz con el diseño.

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 Os dejo los enlaces para que veáis lo que hace Vanessa:

Facebook de Petit Moon

Blog de Petit Moon

Fofuchas personalizadas Analía: No supe lo que eran las fofuchas hasta que recibí un mail de Analía. Me contó parte de la historia de su vida y me dijo que le apasionaba la artesanía; un día pensó en hacer algo para sorprender a su hijo por su cumpleaños y dio con las fofuchas; hizo uno del Barca que resultó ser un éxito entre sus conocidos. Así que, desde entonces, no ha parado de hacer fofuchas para un montón de gente. Sus creaciones son alegres, están hechas a mano y dedica a cada una de las figuras hasta ¡10 horas! Así que, si queréis un muñecote, un mini-yo de vuestros peques o no tan peques, algo exclusivo… esta es la creación perfecta. Cuando abrí el paquete que me envió Analía, me quedé alucinada. Ahí estaban mis tres peques convertidos en muñecos, con la misma ropita, playeros…todos los detalles iguales!!! Y a ellos les encantó aunque he tenido que advertirles que no es algo para jugar sino para ver y recrearse porque alegran cualquier rincón.

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Os dejo los enlaces para que veáis lo que hace Analía:

Blog de Fofuchas Analía

Facebook de Fofuchas Analía

Espero que os hayan gustado los trabajos de estas mamás. La próxima semana me centro ya en el blog y os cuento más cosas. ¡¡Que tengáis buen fin de semana!!

Contacto: nosoyunadramamama@gmail.com

Ideas para regalar a un bebé por menos de 30 euros

Ideas para regalar a un bebé por menos de 30 euros

Antes de nada, os pido disculpas por estar un poco ausente en este mundo 2.0 pero, de vez en cuando, tengo que hacer algún trabajillo como redactora desde casa y claro, como son cosas puntuales, no tengo ayuda con los peques así que me las veo y deseo para sacar tiempo y acabo acostándome a las mil. Así que hoy voy con un post breve pero que os puede servir a la hora de hacer un regalo a un bebé. Aprovechando que colaboro con Tubebebox y que tengo que valorar los productos que vienen en cada caja, os dejo mi opinión sobre lo que creo que es más útil en función de mi experiencia:

Pijama: A mí siempre me ha parecido un gran regalo, práctico y, sobre todo, muy útil. Con un pijama creo que siempre se acierta.

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Jamás había probado ninguna prenda de algodón orgánico, me he quedado alucinada con el tacto. Recomendado para casos de dermatitis atópica. Es de Poudre Organic. 30 euros.

Muselina: yo no sabía de su existencia hasta hace un par de años y andaba por casa con toallas de manos preparadas para cuando los peques regurgitaban. Sirven para muchas cosas, entre otras, para tapar al bebé, limpiarle cuando echa un poco de leche, taparte si quieres cuando le das el pecho…

Esta es de Pirulos y es muy cómoda porque es pequeña y la puedo llevar en la bolsa del carrito. Además, me encantan los diseños con estrellas. 8 euros aprox.

Juguetes para el baño: otro de esos detalles que puedes regalar y que sabes que van a ser éxito asegurado son los juegos para la hora del baño. En mi casa tenemos un arsenal y se pasan un buen rato jugando en la bañera.

Para los bebés más pequeños, lo mejor son animales, como este patito de Olmitos. 3,5 euros aprox.

Y para bebés más mayores, un libro acuático es perfecto. Este es de Saro. 6,5 euros.

Biberones: si la mamá opta por lactancia artificial o mixta, siempre vienen bien los bibes. Incluso, hay muchas mamás que los usan para que los peques tomen agua.

Biberón de Avent con innovador diseño de pétalos que permite un buen agarre.

Baberos: nunca está de más un babero, no sé los que hemos podido usar en esta casa, creo que es imposible calcularlo 😉 Pero si regaláis uno, podéis tener la certeza de que le va a dar uso.

Los de Maminébaba son muy suaves y con un estampados preciosos. 12 euros.

Cremas: regalar cosmética para un bebé siempre me ha parecido una gran idea. Y como en los anteriores productos, he de reconocer que es algo muy útil y que siempre es necesario tener.

Leche hidratante de Little Siberica, cosmética orgánica. 10 euros.

Lámpara quitamiedos: éste es una de esas cosas que hace tiempo no se me hubiera ocurrido jamás regalar a un niño o bebé pero ahora que tenemos en casa, sé que es un ¡acierto!

Rafa con la luz ardilla de Tubebebox. 10 eutos (la ardilla, no el niño 😉  )

Estas son sólo algunas ideas para hacer regalos a un bebé, hay muchas más pero creo que Tubebebox hace una selección magnífica, estoy encantada porque estoy descubriendo nuevas marcas que no conocía. Y si alguien quiere regalar todos los productos juntos, que sepáis que la caja, cuyo valor real es de más de 100 euros, cuesta 59 euros. ¿Qué otros regalos haríais a un bebé?, ¿conocíais las marcas?

Con la música a todas partes

Me gusta mucho escuchar música. Cuando me ducho, cuando conduzco, cuando limpio… siempre que puedo. Por supuesto, tengo mis preferencias y si una canción me llega, puedo oírla una y otra vez durante una larga temporada. En esto, el que ha salido a mí es Rafa. Llevamos un mes cantando el Señor Don Gato y lo tengo hasta en la sopa pero claro, cómo le voy a decir yo que lo deje cuando, de repente, me ve en plan flipada cantando por casa a Bon Jovi. La última vez que el gordi observó la escena fue esta semana y me preguntó que porqué hacía eso. Fría me quedé, empieza ya a sentir vergüenza ajena 😉 Alfonso es menos cantarín pero oye, también se entusiasma más de la cuenta con Bon Jovi; es lo que tiene haberle llevado en el vientre a un concierto del grupo.

Bueno, el caso es que siempre que pongo música en el ordenador tengo que estar controlando porque como les deje tocar el invento, me lo estropean fijo. Sin embargo, no se me pasó por la cabeza comprarles nada para escuchar canciones por la misma razón, porque lo que tocan es susceptible de irse al garete. Hasta que descubrí un artilugio que les tiene enganchados y pueden tocarlo, tirarlo, encenderlo, cambiar de canción… cuando quieran sin tener que estar yo detrás de ellos ni agobiada porque se lo carguen. Es un mp3 para niños, en realidad es el único que existe exclusivamente para ellos. Se llama Ocarina.

Es super sencillo de usar porque solo tiene cuatro botones. Os juro que no se rompe y mi cuñada puede dar fe porque el fin de semana se lo dejé a mis sobrino de 11 meses y no paró de trajinar con él con sus correspondientes impactos. Lo conectas al ordenador y pasas las canciones o cuentos que te apetezca y le das el aparato al niño y puede bregar con él por cualquier lado. Mira que soy muy reacia a la tecnología para niños, en esta casa entre semana ni se enciende la tv y por ahora, ni tablets ni nada. Pero esto es como el típico cassette que teníamos de pequeños salvo que mucho más práctico, más resistente, más ligero.. hasta Gabriel puede agarrarlo.

Cantar lo hace bien pero el baile no es lo suyo 😉

Estoy muy contenta con esta adquisición. Y más cuando tengo un niño (sí, Rafa, el de siempre 😉 ) al que no le gustan nada los dibujos animados y no consigo retenerle sentado más de dos minutos con nada. Por eso vi la luz al observar que con el mp3 está más contento que chupito. Y para que no me ponga la cabeza como un bombo, he metido, como quien no quiere la cosa, un par de cancioncillas de Bon Jovi. Además, para las que queráis que los peques os tengan muy presentes cuando no esteis con ellos, también podeis grabaros a vosotras, o a quien queráis, vamos. ¿Os gusta?

Comenzamos hipopresivos

Comenzamos hipopresivos

Lo prometido es deuda. Cuando acabó «oficialmente» mi tercer postparto hace algo más de dos meses, escribí un post sobre cómo había ido la revisión con las matronas y os contaba que mi suelo pélvico estaba en un excelente estado a pesar de tres embarazos y sus correspondientes partos vaginales. En ese post os mencioné los abdominales hipopresivos; a algunas os sonaba el tema y otras no habíais oído hablar de ellos nunca así que os cuento antes de pasar a relatar cómo fue la primera clase y mis impresiones. En cualquier caso, creo que el asunto tiene mucho interés.

Este tipo de ejercicios son perfectos para la salud del suelo pélvico, un conjunto de músculos y ligamentos cuya función es sujetar órganos como la vejiga y el útero, entre otros. Durante el embarazo, por el peso que sostiene, puede debilitarse. ¿Qué ocurre cuándo se debilita el suelo pélvico? Pues que puedes tener problemas como incontinencia urinaria o disfunciones sexuales. Para las que quieran más detalles, os dejo un enlace a una web que hizo una mamá al darse cuenta del desconocimiento sobre esta materia. Yo en esto ya no me extiendo más y voy al grano con mi propia experiencia.

Fui a mi centro de Salud, donde las matronas son maravillosas porque se curran hasta esto de cuidarnos después del parto, y allí estábamos unas 15 chicas. No todas éramos «recién paridas», había alguna de más edad e incluso, algunas que nunca habían dado a luz. Cuatro íbamos con churumbeles incluidos: mi matrona me riñó porque cree que no es normal que mi hijo se despierte y no proteste lo más mínimo, igual cree que lo tengo abandonado 😉 Ya le dije que mis hijos, de bebés, son santos. Después de la breve charla sobre los abdominales y la fisionomía de nuestro cuerpo, pasamos a la sala donde se dan las clases de preparación al parto. Y señoras, ¡cómo sudamos! Hombre, igual no como en una clase de zumba pero la cosa tiene su complejidad.

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He aquí la postura que mantuvimos durante media hora. Sí, el que está entre mis piernas en Gabriel.

Para mí, la dificultad está en mantener la posición que, como habéis visto en la foto, es como poco engorrosa. Y luego, controlar la respiración de forma que las costillas se abran. Por Dios, ¡cómo demonios se abren las costillas! En fin, la técnica no es fácil, por eso el curso es de cinco sesiones. Os volveré a contar cuando termine porque, aparte de fortalecer el suelo pélvico (a lo que también ayudan los ejercicios de Kegel), se reduce la cintura (aunque a servidora lo que le sobra es cadera y culamen), mejora el dolor de espalda y las relaciones íntimas. Vamos, todos son ventajas. ¿Os animáis?

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Os pongo esta foto para que veáis que aún me queda mucho que practicar para poder alcanzar ese grado de apertura de costillas 😉

Los niños y la naturaleza

Los niños y la naturaleza

He vivido toda mi vida en la ciudad y me gusta. Sin embargo, me he criado al aire libre. Creo que, al ser cuatro hermanos seguidos (tres varones), necesitábamos una vía de escape y mis padres la encontraron en la naturaleza, en lugares donde poder correr, lanzar piedras, trepar árboles, coger palos, mojarnos… Además, mi padre, por entonces, era pescador de río y mi madre una aficionada a la playa así que raro era el fin de semana que nos quedábamos en la ciudad. Por no hablar de las horas que pasábamos en la casa de prao de mis abuelos, donde hay infinidad de árboles en los que construir guaridas, colgarse… podíamos pasar tardes sin necesitar ningún juguete ni a ningún adulto.

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Pasar tanto tiempo en el río me permite distinguir sus truchas de las de piscifactoria. Vale, no sirve de gran cosa pero el saber no ocupa lugar 😉 Y sí, la de los rizos soy yo de niña.

Todo esto ha hecho que, para mí, sea una necesidad salir de casa con los peques; los techos no están hechos para esta servidora. También es cierto que tengo poca imaginación para entretener a los niños y sé que estando en la montaña, en la playa, en el río… ellos encontrarán allí el mejor pasatiempo. Y además, es gratis. ¿Porqué os cuento esto? Pues señores, ya tenemos nuevo entretenimiento: un huerto. Sí, mi padre ha decidido plantar lechugas y tomates en el jardín. Así que, entre éste y el que hay en el cole de Alfonso, estos críos se van a hacer expertos en cultivo.

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Resulta que tengo un padre hiperactivo, física y mentalmente. Porque ya me diréis qué persona, siendo Catedrático de Ingeniería Mecánica (Doctorado y Cátedra que se sacó trabajando y ya con cuatro criaturas), se apunta a la UNED para estudiar Arte después de jubilarse. Ya ni hablo de las decenas de cosas que hace cada día. Y como no puede parar de pensar y de hacer y deshacer, decidió montar un huerto en casa. Claro que, yo encantada. Porque resulta que tiene un montón de ventajas para los niños:

1. Relaja: a Rafa le viene de lujo cualquier tipo de relajación 😉 Que conste que lleva una temporada como la seda.

2. Les hace observar y tener paciencia: esto a Alfonso le va a sentar muy bien porque el crío es muy inteligente para memorizar pero vive en un continuo despiste en cuanto a contemplación de lo que pasa a su alrededor.

3. Entienden que de la naturaleza vienen muchas cosas que comemos: porque claro, ellos piensan que los tomates, la leche y demás alimentos salen del supermercado.

Vamos, que el contacto con la naturaleza sólo trae ventajas. Eso sí, deja secuelas en la ropa pero oye, lo que sea con tal de que troten y campen a sus anchas. Soy de las que cree que los niños tienen que aprender a divertirse solos. Está muy bien eso de jugar, compartir tareas y labores con ellos pero parece que hoy en día hay que ocupar todas sus horas con todo tipo de actividades para estimularles cuando realmente lo único que se consigue es que todo les aburra. Señoras, los grandes genios eran autodidactas y muchos de sus descubrimientos los hicieron observando el comportamiento de la naturaleza. Que se lo digan a Newton, ¿o no?

Cuando tu hijo habla más de lo «normal»

Cuando tu hijo habla más de lo «normal»

En mi casa no somos precisamente discretos en esto del habla. El mayor ha salido a maridín, los dos hablan por los codos con cualquiera y se detienen a contar cada detalle de un acontecimiento. En esto, Alfonso se lleva la palma; como quiera contarte algo con pelos y señales, ponte a temblar porque se tira diez minutos de reloj para narrarte una jugada de fútbol del recreo del cole. Mientras tanto, el mediano y yo somos muy charlatanes pero a la vez selectivos, en cuanto a la gente a la que soltar el rollo y en cuanto al vocabulario, que ahí no escatimamos. En el post de hoy me voy a detener en el tema de Rafa porque es absolutamente asombroso y, por supuesto, divertido.

Justo hace dos años que escribí un post sobre cómo hablaba Alfonso y me he dado cuenta de que su hermano mediano le da mil vueltas con la misma edad. ¡Ojo! cada niño a su ritmo pero oye, ahora lo que estoy viviendo es la experiencia de un crío que, con dos años y cinco meses, se expresa con la misma facilidad que un niño de 4 años (eso sí, con quien le da la gana). Dicen que entre las edades de dos y tres años, el vocabulario de un niño aumentará hasta las trescientas palabras (insisto, cada uno a su ritmo) y os aseguro que el gordi hace ya tiempo que es capaz de referirse prácticamente a cualquier cosa. Ya le sorprendió a la pediatra en la revisión de los dos años y ya nos lo dicen en la guardería. Pero vamos a lo divertido del asunto, ¿qué pasa cuándo tu hijo habla más de lo habitual?

Las "notas" de Rafa de la guardería.

Las «notas» de Rafa de la guardería.

1. Utilizan expresiones de mayores, vamos, que no les pegan nada: es frecuente que empiece a contarte cosas con frases como ¿y sabes qué?. Si te da por cachondearte te salta con un ¿de qué te ríes? Y por supuesto, es muy típico que acabe una frase con un ¿sí o no?

Ahí lo tenéis, el verano pasado, con 21 meses, hablando cual barriobajero 😉

2. Tienen conversaciones surrealistas para llevarte a su terreno: son capaces de volverte absolutamente loca. He aquí un diálogo (de besugos) de la pasada semana.

Yo: Rafa, ponte las zapatillas.

Rafa: ¿Las zapatillas?

Yo: Sí, las zapatillas.

Rafa: ¿Las zapatillas?

Yo: Sí, Rafa, ponte las zapatillas.

Rafa: ¿Los playeros?

Yo: No, las zapatillas.

Rafa: ¿Los playeros?

Yo: Ponte lo que te dé la gana.

3. No te dejan hablar por el móvil: Sí, que eso es muy típico de todos los niños y bebés porque les gusta más un móvil que un caramelo. El problema es que, no sólo te lo intenta quitar, sino que mientras tú intentas tener una conversación con tu santa madre, el niño no hace otra cosa más que decir Abuelaaaaa, ¿qué tal? Y venga a hablar y hablar. El problema es que esto te lo hace un crío de 4 años, le dices que deje de charlar que si no no hay parque, y más o menos lo entiende. Con dos años, directamente se la trae al pairo.

4. Se saben todo el repertorio de canciones infantiles existentes en el mundo: Sí, desde el Señor Don Gato hasta el Patio de mi casa, pasando por los villancicos que, en su caso, son atemporales y se cantan en cualquier situación y momento del año. No exagero si digo que, ahora mismo, ya se sabe casi completas una veintena de canciones, incluyendo el Vivir, vivir de Marc Anthony (pruebas en Facebook). Creo que Alfonso, con esta misma edad, se sabía un par, y como mucho. Esto es divertido para un rato pero a veces resulta una tortura porque me doy cuenta de que voy por la calle tarareando eso de ya lo llevan a enterrar, por la calle del pescado, maramiamiaumiaumiau…

En fin, el tío es divertido de narices y llama la atención cuando habla, para qué os voy a engañar. No os podéis imaginar la de veces que maridín y yo nos tenemos que dar la vuelta para reírnos porque dice algo que nos deja fuera de bolos. En Instagram cuelgo de vez en cuando algunas de sus perlas (en breve le hacen club de fans). Y vuestros peques, ¿han sido precoces o se han hecho de rogar?

Con niños en Burgos: consejos e ideas

Con niños en Burgos: consejos e ideas

Mira que soy yo de las que se lían la manta a la cabeza con una facilidad pasmosa pero oigan, cada día tengo más claro que esto de las vacaciones con niños son cualquier cosa menos vacaciones. Que si uno no quiere comer esto, que si el otro no quiere irse a dormir, que si el bebé (sí, ese que ya dormía 11 horas del tirón) no duerme más de 4 horas seguidas… Pero oye, es llegar de nuevo a casa, poner un poco de orden y aquí ya se comen lentejas sin protestar y ya se duermen rigurosamente todas las horas del mundo, ¡qué gustazo! Aún así, no lo voy a negar: estamos agotados pero los niños se lo pasan como los indios cuando hay planes distintos.

Esta vez nos tocó ir de casa rural. Ya tenemos cierta experiencia y es lo más práctico. Sobre todo cuando nosotros aportamos tres niños y mis cuñados tres niñas (sí, en esta familia no se hizo un buen reparto 😉 ). Y aún siendo el plan más cómodo del mundo, maridín preparó rutas por medio Burgos y claro, podéis imaginaros el plantel entrando en los restaurantes con dos sillas gemelares y una individual, ver para creer.  Así que voy por partes y os dejo recomendaciones a tener en cuenta por si vais por estos fríos y bonitos lares de España. Por cierto, la casa rural nos encantó, es de lo mejorcito que he visto en cuanto a instalaciones y con un señor jardín. Dicho esto, voy por partes:

1. Aranda de Duero: de todos los sitios que os voy a mencionar, éste es para mí del que hubiera prescindido (que nadie de Aranda se me lance a la yugular). Es que los otros lugares me gustaron muchísimo. En cualquier caso, lo que más me cautivó fue la impresionante Iglesia de Santa María la Real (que estaba cerrada) con una fachada maravillosa y me encantó su Plaza Mayor con un montón de terracitas donde tomar algo. Si sois de buen comer, os recomiendo el Mesón El Pastor. Eso sí, ya os digo que hay que subir escaleras (tienen tronas), pero vamos, eso nos pasó en todos los restaurantes a los que fuimos. Confieso que estuvimos en muy buenos sitios, ya que mis suegros invitaban 😉

Y además del cordero, ese pan típico de Burgos está de muerte.
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Un paseo por la margen del río también es muy recomendable.

2. Lerma: en resumen, me encantó. Eso sí, la Villa Ducal está empedrada y tiene muchas cuestas. Vamos, la cuenta para ir con la Maclaren gemelar, os podéis imaginar que a maridín le van a convalidar un curso de pesas anual por semejante paliza. Lo sé, Alfonso es mayor para ir en silla pero oye, que si hay que pasear, está muy cansado. Eso sí, dale una portería y no parará de jugar y correr en dos horas, ¡estos críos! Lo dicho, vamos al lío, allí no podéis dejar de ver el Palacio Ducal (que es ahora Parador Nacional), la Colegiata de San Pedro y el monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o Convento de Santa Clara.

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3. Covarrubias: Sorpresa absoluta, no me sonaba de nada esta villa y me quedé impresionada. Tiene muchísimo encanto, os recomiendo de veras visitar este pueblo si hacéis ruta por la provincia de Burgos. También está empedrada pero sin apenas cuesta, lo cual se agradece. Paseando por sus calles os encontraréis la Colegiata de San Cosme y San Damián, que es espectacular por dentro. Para comer, son típicas las alubias rojas en Casa Galín, en la preciosa plaza Doña Urraca.

4. Monasterio de Santo Domingo de Silos: sólo por haberlo estudiado en Arte en el colegio, mereció la pena; es una maravilla. La visita es guiada (cuesta 3,50 euros y dura unos 40 minutos) y en ella se ve el claustro, la botica y el Museo. Tuvimos la suerte de que fuese uno de los monjes el que nos lo enseñase y cómo se notaba que venía de una familia numerosísima (10 hermanos) porque fue un encanto con los peques. Oye, a ver si os creéis que soy muy cotilla. Resulta que estaba la madre del monje allí (se ve que estaba de visita) y al vernos con tres churumbeles se emocionó 😉 y obviamente nos contó detalles de su vida. Más majos ella y el religioso. Y después, fuimos a la Iglesia de San Sebastián a escuchar el canto gregoriano, suele llenarse así que es mejor ir quince minutos antes de que empiece. Y además, no sé si siempre es el mismo monje el que hace la introducción, pero tenía gracia porque decía, muy formal él, que aquello era un rato de oración y que no creía que a nadie le fuese a llamar Dios al móvil. Razón no le faltaba.

 

5. Burgos: Yo ya conocía Burgos; de hecho, fuimos cuando Alfonso tenía unos 8 meses y nos recorrimos la ciudad de cabo a rabo así que esta vez nuestro paso por allí fue breve. Pero vamos, que a mí no me importa repetir porque me gusta muchísimo y en cualquier esquina ves algo bonito. Eso sí, el viento viene frío de narices. En cualquier caso, nos os podéis perder (en realidad, es imposible no verla) la Catedral de Santa María La Mayor, es sencillamente espectacular. Y bueno, para comer dicen que Casa Ojeda es el lugar más mítico e impresionante de la ciudad, puedo dar fe de que se come de lujo. No tienen tronas y hay escaleras pero si dices que vas con niños, lo tienen en cuenta a la hora de situarte.

Y estas fueron nuestras vacaciones de Semana Santa, en un punto intermedio entre Asturias y Zaragoza, rodeados de niños, paseando sin parar y comiendo de maravilla. Como veis, no estamos nunca quietos; en realidad, no sabemos parar. Así luego se agradece tanto la rutina. Espero que el post os sea útil a quienes estéis pensando visitar esta zona de España.

Mis recomendaciones de marzo

Mis recomendaciones de marzo

Os había dicho en aquel famoso post de «Cómo trabaja una mamá bloguera» (en el que me indignaba con algunas marcas o empresas) que a partir de este mes daría un empujoncito a pequeñas emprendedoras en el blog. Ellas son madres que, por distintas razones, han decidido buscarse la vida a través de sus aficiones. Obviamente, recibo muchos mensajes y tengo que seleccionar en función de mis gustos y de la utilidad que le encuentro a lo que hacen; a veces, me escriben mamás diciéndome que tienen un negocio de algo que no puedo probar ni valorar para recomendarlo (porque no me encaja para la edad de mis peques o porque no uso ese servicio). Y dicho esto, allá vamos:

Pequefeliz: Cristina Campos es una mamá de 25 años que se acaba de mudar a Inglaterra y que compagina el cuidado de su bebé con sus estudios y un proyecto llamado Pequefeliz. Hace unas cosas preciosas con goma eva: portadocumentos, broches, muñecos recortables, triángulos para el coche… todo personalizado para vuestros peques. Y para muestra, un botón. Ya tengo el portadocumentos que, por ahora, utilizo para la cartilla de Salud de Gabriel, ¡no puede ser más bonito!

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 Siempreloquise: Conocí a Blanca a través de Instagram (esta red social me está descubriendo a verdaderas artistas) y se encargó de los recordatorios del Bautizo de Gabriel. Siempreloquise diseña recordatorios, invitaciones, meseros, álbumes de fotos…


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Estos han sido mis dos grandes descubrimientos este mes, espero que os hayan gustado. Habrá más en abril. Por cierto, el lunes sortearé a través de Facebook entradas para el espectáculo Rock and Kids que tendrá lugar en el Centro Niemeyer de Avilés el día 5 de abril así que ¡estad pendientes las interesadas! ¡¡Buen fin de semana!!

El sueño infantil: lo que nos ha funcionado

El sueño infantil: lo que nos ha funcionado

Creo que, junto al tema de la alimentación, lo que con más frecuencia nos quita el sueño (nunca mejor dicho) a los padres es que los peques duerman poco o se despierten cada dos por tres. Bien, parto de la base de que quizás he tenido suerte. O no, quizás es que dí con la clave para que mis niños duerman un montón cada noche. Y ¡ojo!, he escrito mis niños porque igual vosotras habéis descubierto que vuestros churumbeles duermen genial con un gorro en la cabeza. Pero oye, para eso escribo un blog, para contar mi experiencia y, si sirve a alguien, pues mejor. El panorama en mi casa es el siguiente: dos niños de 4 y 2 años que duermen unas 11 horas seguidas cada noche salvo requerimiento de agua o caída de la cama. Y bueno, hay veces que con caída incluida, ni se despiertan. A la imagen me remito.

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De esta guisa me he encontrado a Alfonso más de una vez. Como veis, problemas de insomnio no tiene 😉

Y luego está Gabriel, que dentro de una semana cumple 4 meses y que duerme del tirón unas 7 horas, hace una toma y vuelve a dormir otras cinco horas seguidas. Vamos, que tengo jarana de día pero de noche poca. Y reconozco que esto hace mucho más llevadera la maternidad y por eso, pocas veces, me oiréis quejarme. Bien, vamos por partes. Creo que todos intentamos encontrar la fórmula para que nuestros niños o bebés pernocten bien y así descansar nosotros y estar todos de mejor humor por el día. Por eso, probamos a dormirles de mil formas: en brazos, en la cuna, en nuestra cama, en el carrito y seguro que algunos hasta en el coche. Y cuando una noche duermen varias horas, repetimos la operación al día siguiente minuciosamente pero resulta que no funciona igual de bien. Vamos, que levante la mano la que no haya encendido la campana extractora de la cocina, la aspiradora o el secador de pelo al descubrir que el sonido dejaba KO a su bebé. Lo que sea por un ratito más de sueño.

El caso es que Alfonso durmió su primera noche del tirón poco después de cumplir cuatro meses, justo cuando decidimos cambiarle de habitación. Lo hicimos por probar y, ¡madre mía!, cuando me sonó el despertador al día siguiente, vi que eran las 8 de la mañana y el crío no había dado señales de vida, me fui corriendo a su habitación a comprobar que respiraba. Y efectivamente, respiraba y seguía durmiendo plácidamente. Y yo estaba descansada como nunca antes. Así que, la siguiente noche, repetí la operación de dormir al niño en brazos y llevarle a su habitación y ¡siiiiiiiiiii!… el crío volvió a dormir diez horas seguidas. Y con seis meses la criatura pernoctaba hasta 13 horas del tirón. Vamos, que me levantaba descansada y aún tenía tiempo para desayunar y para trabajar un rato. Y descubrí que, cuando teníamos que compartir habitación con él (en viajes, escapadas…), nadie pegaba ojo, ni él ni nosotros.

Con Rafa nos pasó exactamente lo mismo. Cuando tenía tres meses y pico decidí probar lo que había funcionado con Alfonso y ¡bingo! Primera noche en su habitación, primera noche que durmió del tirón 10 horas. Y más de lo mismo, hasta 13 seguidas llegó a pernoctar el gordi. Además, Rafa era de los que, desde que nació, se dormía solo, es decir, que no necesitaba que le cogiesen en brazos como sí nos pasó con Alfonso y como nos pasa con Gabriel. Pero vamos, que justo eso me da igual y lo hago encantada, por mí como si tengo que hacer el pino puente si después se quedan fritos durante horas.

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Hombre, si se duermen en esta postura, trato de recolocarlos 😉 El de la foto es Alfonso el contorsionista. Y sí, estaba durmiendo.

Mi conclusión es que ellos se despertaban por la noche por una sencilla razón: los ruidos. Vamos a ver, todos tenemos micro despertares cada noche de los que no nos acordamos porque volvemos a dormirnos sin problema. Pero si resulta que, durante un micro despertar, alguien está roncando (maridín), o tosiendo, o yendo al baño, o moviéndose sin parar (como servidora) pues es lógico que nos desvelemos. Por otro lado, a mí lo que me ocurría durmiendo con ellos es que, en cuanto se movían lo más mínimo o hacían cualquier ruido, yo enseguida me incorporaba a ver qué pasaba. Y así hasta diez veces cada noche. De esa forma, era imposible descansar.

Con Gabriel ya hemos hecho el cambio y, aunque no ha sido como lo de sus hermanos, hemos notado la diferencia y ya duerme hasta siete horas seguidas. También somos muy partidarios de establecer rutinas (baño, poca luz y silencio) para que los bebés vayan distinguiendo día y noche. Es obvio que necesitan un tiempo para eso pero no podemos olvidar que el sueño es una cuestión de salud. Que un recién nacido se despierte seis veces por la noche es normal pero que le ocurra un niño de dos años, puede ser un problema. Primero, porque el sueño es esencial para el crecimiento, la memoria y el aprendizaje. Y segundo, porque a los padres les pasa factura.

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Esta es la postura que coge Gabriel para dormir varias horas seguidas. Como veis, bien a gusto que se estira.

Con esto no hago ningún tipo de recomendación sobre dónde o cómo dormir a vuestros peques. Si tanto vosotros como vuestro churumbel dormís de lujo juntos en la cama, estupendo. Yo soy incapaz de pegar ojo con un bebé en la cama porque tengo pánico a aplastarle y porque me muevo mucho. Por lo tanto, no sería muy práctica esta opción en mi caso. Y ya ni os cuento si tuviera que compartir cama con la pareja de mayores y sus bailes nocturnos. Vamos, ya hay veces que me molesta hasta mi señor esposo 😉 Pero a él si le puedo dar algún empujón. Lo que creo es que hay que buscar un equilibrio; si vuestro crío sólo duerme bien meciéndole, es obvio que no es una opción muy factible a largo plazo porque te obliga a estar despierta o medio despierta (vamos, zombi). Hay que buscar la fórmula para que descanséis los dos las suficientes horas como para ser personas al día siguiente. Vamos, la noche que Alfonso o Rafa no duermen bien, están de un humor de perros durante el día o se van dando cabezazos por ahí. ¿Qué os ha funcionado a vosotras?, ¿os ha costado que durmiesen la noche entera?

No es lo mismo dos que tres

No es lo mismo dos que tres

Quien diga que no se nota el cambio al pasar de dos a tres hijos, miente como un bellaco. O sencillamente no tiene tres vástagos. No señores, precisamente cuando de verdad una se percata de la magnitud de tener churumbeles (en plural) es cuando pasa de dos a tres. En ese punto piensas: ¿dónde demonios me he metido? 😉 Y os lo voy a demostrar con escenas de la vida diaria; con estadísticas no es necesario, ya se sabe que tres son más que dos. Y que somos dos adultos para tres niños.

Cuando te ves con dos niños en casa por primera vez, te puede entrar un poco el pánico por aquello de que el tiempo no da para todo. Terminas de dar de comer a uno y tienes que empezar con el otro. Y así con cada actividad. Pero en cuestión de semanas, lo tienes dominado; enseguida te das cuenta de lo que es imprescindible y lo que no, lo que es prioritario y lo que no lo es. Os juro que el primer momento de verdadero estrés con dos peques lo viví cuando Rafa ya tenía año y medio. ¡Ay, mamina! Pero con tres, esto ya se eleva a la enésima potencia: cambia un pañal a uno, viste al otro, da un bibe, el pecho, prepara las cosas de natación de éste, las de fútbol de aquel y pim, pam, pum… Pero no, no voy a centrarme en esto porque aquí sí que digo que entras en una dinámica en la que, si te dejaran otro crío más, ya ni te enteras.

Cuando tienes dos hijos, estás en la siguiente situación. Si atiendes al pequeño (bibe, pecho, cambio de pañal…lo que sea), el mayor tiende a continuar con su actividad. O por contra, te sigue para ver cómo se desarrolla la operación que vas a llevar a cabo. Y así, más o menos, reina la calma. ¿Qué pasa cuando tienes tres? Pues que, en el momento en que estás en pleno desempeño de tus labores con el bebé, se quedan los otros dos «a solas». Y claro, un niño ocurrente en solitario, no suele hacer gran cosa. Pero dos niños ocurrentes juntos se incitan mutuamente. O bien se pelean por un mismo juguete (no es ninguna novedad que siempre quieran lo mismo) o uno tiene una «idea» y el otro azuza. Ya sabéis cómo es el ser humano entre las masas 😉 Y desde la otra punta de la casa, porque deciden alejarse para poder campar a sus anchas, tienes que dar voces para que paren. Y el bebé pone cara de póquer. Y si les da por estar cada uno a lo suyo, tienes dos frentes abiertos que controlar.

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El de las ocurrencias es Rafa. Con la «desgracia» de que pasa totalmente de los dibujos (que siempre viene bien en un momento dado)

No se te ocurra dejar nunca a los tres juntos sin supervisión, todas lo hemos hecho porque a veces hay causas de fuerza mayor y lo que te puedes encontrar es que los mayores estén haciendo la catapulta con la hamaquita del bebé que, por supuesto, está allí sentado y, por suerte, atado. Aunque en mi casa la cordura la pone el mayor, no deja de ser un niño de 4 años. El momento baños y cenas podría obviarlo pero ese da para mucho. Porque con dos niños está clara la logística, un adulto baña y pone pijamas mientras el otro prepara cenas. Pero, ¿y con tres? Aquí ya entra un bebé en juego que puede estar llorando (Gabriel ya debe saber que ese momento no es para quejarse) o al que le toca comer. Y ahí ya no hay más opciones. Yo al bebé y maridín a los chiquillos. Y la cena, cuando se pueda hacer.

Y así funciona todo a diario, entre prisas, sofocones, agobios pero felicidad plena. Además, ya tenemos bastante controlados los tiempos. El otro día, maridín escribió un whatapp a su hermano (que acaba de tener la tercera niña) para contarle que estábamos en Los Lagos de Covadonga un domingo por la mañana. Su respuesta fue: nosotros no logramos salir de casa antes de las dos de la tarde. Casi me muero de la risa. Y por cierto, cuando pasas de dos a tres, lo más probable es que tengas que cambiar de coche. En fin, que el cambio de dos a tres es mucho más notable que de uno a dos, ¡sin ninguna duda!

Comprar en Internet: nuevo descubrimiento

Prometí que hablaría de moda en el blog con más frecuencia y hoy cumplo. Primero, porque sé que son posts que reciben muchas visitas así que intuyo que os resultan útiles. Y segundo, porque me gusta mucho la ropa, ¡no puedo negarlo! Hará un par de meses que una amiga me habló de una marca que yo, por entonces, no conocía. Lo sé, indago poco en el mundo 2.0 de estas cuestiones porque siempre me ha gustado ver las cosas “in situ”. Pero poco a poco le estoy cogiendo gustillo y me he dado cuenta de que estaba perdiéndome muchos productos por ser tan arcaica.

Bueno, que me enrollo yo mucho, vamos al lío. El caso es que, gracias a esa amiga, descubrí Esprit, una marca que ya tiene muchos años a sus espaldas a pesar de mi desconocimiento hasta hace poco. La verdad es que tienen de todo aunque confieso que me he quedado prendada de varios bañadores y biquinis, ¡serán las ganas que tengo de veranito! Bueno, y que son preciosos.

Además, también tienen este modelo para embarazadas que me ha parecido precioso. Se nota que me gustan las rayas y el toque marinero.

Una de esas prendas que está super de moda desde hace un par de temporadas son los monos, ¡me rechiflan! Y a éste ya le he echado el ojo.

Y para los niños, tienen ropa de todo tipo y para todas las edades. Yo ya tengo varias prendas fichadas para los peques. Una de esas cosas que no encontraba por ningún sitio era el típico chubasquero amarillo, y en Esprit apareció. Teniendo en cuenta que la primavera en el norte es bastante lluviosa, es algo que conviene tener.

Y cómo no, vuelta a las rayas marineras, son mi perdición. Este jersey para los peques no me puede gustar más

Aunque sólo tengo chicos, ya os he dicho que se me van los ojos a las cosas de niñas. Éstas son las que más me gustaron aunque, obviamente, no las tendré por mi casa 😉

Y no me olvido de los bebés y recién nacidos. Ahí sí que soy yo muy de azul celeste y me he enamorado de este mono para el verano.

Como veis, tengo mucho “peligro” con esto de la ropa y me compraría un montón de cosas aunque antes de lanzarme pienso bien lo que los peques necesitan, más que nada porque al ser todos chicos, van heredando lo que no se estropea. ¿Conocíais esta tienda?, ¿soléis comprar por internet?¡Qué paséis buen fin de semana!