por nosoyunadramamama | Jun 19, 2014 | colegio, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría
Aunque el tiempo pasa siempre a la misma velocidad, nuestra percepción cambia bastante dependiendo de lo vivido. Desde que soy madre, me aterra pensar en lo rápido que todo sucede a mi alrededor, sobre todo lo que tiene que ver con los peques. Ayer recogí a Alfonso en el cole por última vez este curso y pensé: su primer año ha volado y yo casi ni me he dado cuenta. Así que voy con un pequeño resumen de los cambios que he visto en estos diez meses en el peque, que ya cada vez es menos peque:
A lágrima viva empezó el cole, y le duró el disgusto una temporada1. Sabe escribir todas las letras del abecedario, por lo que si le deletreas una palabra, la anotará. Sin embargo, si le dices la palabra al completo, no lo hará, salvo escribir su nombre, mamá, papá y, es curioso, el nombre de algunos de sus compañeros de clase.
2. En la guardería no tenía inglés así que este año ha tenido su primer contacto con el idioma anglosajón. Ya sé que no es nada del otro mundo, pero me hace gracia escucharle cuando dice “orange” con una pronunciación que ya quisiera yo. Y aparte de los colores y números, ha aprendido cosas tan típicas como big, small, happy, sad, sunny, cloudy… Vamos, lo normal, digo yo.
Aún recuerdo que aprendíamos inglés en el cole con ayuda de Big Muzzy3. Se relaciona menos con las féminas, o eso dice porque hasta ahora sólo ha ido a cumples de compañeras 😉 : Hasta este año, nunca le había escuchado cosas como “no quiero que Pepita se siente a mi lado” y tan ancho se queda. Yo no sé en qué consiste pero es cierto que las niñas tienen mejores amigas y los niños mejores amigos, si es que Dios nos cría…
4. Ha pasado de ser un niño exageradamente bueno, dócil diría yo, a ser un mandón e incluso con un punto rebelde: ahora que tengo a Rafa, puedo decir que Alfonso fue un santo, muy obediente, tranquilo, sin rabietas. Ya os conté que el inicio del cole le costó mucho, estuvo en crisis ¡un mes! Y ahí tuvo una temporada de berrinches importantes, se le acabó pasando pero ya no volvió a ser el beato del pasado. Ahora da órdenes, reacciona en cuanto le empujan, y de vez en cuando hasta contesta en plan resabiado. “Pues me chivo”, «sois malos» y “hala, pues no te invito a mi cumple” (lleva meses con la frasecita y aún le queda hasta octubre para cumplir años, jaja) son algunas de las expresiones estrella.
5. Ha ampliado su vocabulario aunque es cierto que empezó el colegio hablando bastante bien, es decir, se le entendía todo. Y en esa ampliación de vocabulario entran también términos como culo, pedo y chorradas varias. No le tolero los insultos y, aún así, el otro día entrábamos en el portal y le dijo “caraculo” a la vecina más insulsa y tonta de la urbanización. No digo que justo esa señora no se lo merezca pero obviamente yo le tuve que reñir y no ha vuelto a decirlo desde entonces.
6. Ha hecho nuevos amigos y serán para toda la vida: Eso es, sin duda, lo mejor de todo. Haber conocido a amigos que compartirán con él desde salidas nocturnas (me entran escalofríos al pensarlo) hasta el día de su boda (si la hay).
Y así, sin callar, cargado de cosas, salió ayer del cole.Y ahora nos quedan las actuaciones de fin de curso, ya estoy nerviosa por ver cómo se desenvuelve con público 😉 ¿Notáis muchos cambios cada curso?, ¿es el primer año de cole en el que más se notan?, ¿será la adolescencia cuando realmente advierta la verdadera transformación? Temblando estoy 😉
por nosoyunadramamama | Jun 12, 2014 | bebes, conciliación, embarazo, Maternidad y embarazo, salud, Sin categoría
Sabéis que soy muy amiga yo del refranero español, y es que el saber popular es muy sabio, aunque poco científico. Éste que titula el post es muy famoso y creo que todos lo hemos utilizado, sobre todo cuando queremos juntarnos con amigos y familiares; total, qué más da unos cuantos más si ya la cosa está animada. Ahora, si trasladamos el refrán al número de hijos por pareja, la cosa cambia bastante, lógicamente. En España hay 2,98 millones de parejas con un hijo y 2,80 millones de parejas con dos. Por su parte, el número de parejas que viven con tres o más hijos es inferior a 590.000, lo que representa el 3,2% del total de hogares. Resumiendo, hay casi 7 millones de parejas con uno o dos hijos y sólo medio millón con tres o más, vamos, estos últimos son minoría.
Vale, lo sé, me enrollo como las persianas. Me dejo de números y voy al grano: en noviembre, si todo va bien, seremos ¡¡¡¡¡familia numerosa!!!! Como os podéis imaginar, estamos muy felices, yo siempre quise tres hijos y aquí estamos, esperando el tercero con 31 años. Se llevará dos años con Rafa y cuatro con Alfonso, así que voy a tener mucha ocupación pero, ya sabéis, sarna con gusto no pica. Me ha resultado muy difícil no escribir nada estos meses sobre el embarazo pero siempre hemos preferido esperar un tiempo prudencial para contarlo; si el blog fuese anónimo, hubiera podido ir escribiendo cositas del primer trimestre pero como a mi alrededor todos saben que escribo esta bitácora, he tenido que estar calladita y ya me he plantado en la semana 16 sin enterarme.

Primera ecografía (semana 12) aunque ya estaba de 14.
Desde ahora, incluiré más contenidos relacionados con el embarazo; siendo el tercero ya soy casi una experta pero no os fiéis de mí que yo esto lo llevo muy bien y soy la tranquilidad personificada 😉 Y como os comenté en el post anterior, tengo que agradecer que me hayan cogido en la productora Zebrastur para el trabajo del programa en Telemadrid. Cuando hice el cásting hace dos semanas, no era público mi embarazo. En cuanto me eligieron y me ofrecieron el puesto, lo conté y, aún así, decidieron contar conmigo. Es cierto que es un trabajo, por ahora, temporal y que no había mucho tiempo para cambios, pero quizás podrían haberse echado atrás, presentadoras hay muchas. El tema trabajo y embarazo también dará para otro post.
Pues hala, ya lo he dicho, ya puedo sacar el tema en el blog, qué descanso 😉 Y como esta semana ya ha sido de muchas noticias, me reservo el sexo del bebé para otro día. Como sé que me leen algunas amigas, que a nadie se le ocurra desvelarlo en un comentario, ¿eh? 😉
por nosoyunadramamama | Jun 10, 2014 | conciliación, Maternidad y embarazo, Sin categoría
No puedo hablar de conciliación en el sentido más estricto de la palabra sencillamente porque, cuando nació Alfonso, tenía un trabajo que era una maravilla. Por entonces presentaba un concurso en la Televisión autonómica asturiana (TPA) que se grababa, es decir, no era en directo. Eso suponía que en un día me pegaba la paliza de grabar ¡¡¡10 programa seguidos!!! entre los que había que cambiar de vestuario una decena de veces y retocar maquillaje otras tantas, pero después tenía libres otros diez días así que, el día que trabajaba, cuidaba del niño la mamá de una amiga (adora a los bebés y le hacía muchísima ilusión quedarse con el peque) y el resto de días me encargaba yo del gordi.

Grababa en Madrid así que Alfonso vino conmigo a mi primera grabación después de dar a luz. Cogí la baja 6 semanas por la suerte de trabajar cada 10 días.
Cuando me quedé embarazada de Rafa, dejó de emitirse el programa tras 4 años en antena; intenté buscar trabajo los primeros meses pero después me di cuenta de que estando embarazada, difícilmente alguien iba a contratarme. Así que ese tiempo y el primer año de vida de Rafa, no trabajé. Eso no significa que estuviera parada, la misma semana que dí a luz empecé un master presencial dos tardes a la semana y mi padre se quedaba con los peques. Y antes de cumplir Rafa su primer año, empezó mi colaboración un día a la semana en otro programa de la TPA, gracias precisamente a este blog, al que también dedico mucho tiempo.

Embarazada de cinco meses en el plató del concurso.
Así que se puede decir que trabajo, tal y como lo entendemos habitualmente, es decir, de currar todos los días en un horario fijo, no he tenido estos últimos años. Vamos, lo contrario a los años anteriores, en los que trabajaba y estudiaba a la vez, en los que me mudé de Madrid a Gijón hasta seis veces de una semana para otra, en los que trabajaba a turnos, fines de semana (ayyy, la vida del periodista)… pero claro, no tenía hijos y yo hacía lo que hiciese falta por estar en medios de comunicación.

Pasé una etapa increíble en la redacción de Deportes de TPA, y más siendo el año del ascenso del Sporting a Primera División, pero con niños es un trabajo complicado.
¿Y a qué viene todo esto? Pues desde el viernes pasado estoy trabajando otra vez, y además en lo que me gusta: ¡¡¡he empezado a presentar un programa que se emitirá en Telemadrid a partir del lunes 16!!!! Son unas 20 horas semanales y, en la medida de lo posible, me juntarán horas para que tenga que trabajar dos o tres días, o hacerlo ya de noche (hoy mismo empezaremos a grabar a las 10 de la noche por temas de logística del plató) así que, como es algo temporal, «tiraré» de abuelo cuando sea de día, de maridín cuando sean fines de semana o noches, y el resto del tiempo, vamos, la mayoría, seguiré yo al pie del cañón con los peques. Y en el próximo post volveré a mencionar el tema trabajo por otra razón de peso. ¿Cómo conciliáis vosotras?
por nosoyunadramamama | May 27, 2014 | bebes, crianza, embarazo, Maternidad y embarazo, parto, postparto, salud, Sin categoría, Uncategorized
Últimamente veo posturas muy enfrentadas en esto de la maternidad y la crianza de los niños. La “disputa” más relevante en este sentido suelo encontrarla en el asunto pro-lactancia/pro-biberón. Sobre este tema no voy a hablar hoy, creo que todas las madres sabemos los beneficios de la lactancia materna y quienes decidimos optar por biberones, antes o después, lo hicimos por motivos que consideramos suficientemente relevantes (mastitis, vuelta al trabajo…). Así que no voy a entrar en este debate.
Una de las últimas campañas en favor de la lactancia materna.
Lo que leo últimamente (esta noticia que publicaba ABC ayer me hizo escribir hoy este post) es que las futuras madres se interesan cada vez más, por un lado, por un parto en casa y, por el contrario, por cesáreas programadas; esto último sabéis que está muy de moda entre las famosas. Sin ser matrona, ginecóloga ni nada semejante, tengo la sensación de que hay cosas que sólo necesitan un poco de sentido común. Vamos a ver, imagino que todas sabéis que una cesárea es una operación de cirugía mayor en la que se abre un órgano (en este caso útero) y que requiere anestesia, ¿no? Supongo que, sabiendo esto, todas coincidimos en que, si no es por motivos de salud, lo mejor es un parto natural.
Con esto quiero decir que hacerse una cesárea por motivos estéticos o porque te viene bien el día me parece una soberana frivolidad. Adelantar un mes el nacimiento de tu hijo a través de una cesárea porque no quieres engordar o por aprovechar la anestesia para hacerte unos retoques denota poco conocimiento. En el primer caso, porque no es bueno para tu hijo y, en el segundo, porque no debe ser muy recomendable andar haciéndote arreglitos internos cuando tu cuerpo acaba de «crear» una nueva vida.

Sobre los partos en casa, más de lo mismo. Parir es una cosa natural, sí, pero no está exenta de riesgos. Me da igual que a tu casa vayan cinco matronas, gines o lo que sea a atenderte y que el hospital esté a 10 minutos. No tiene porqué pasar nada en un parto pero eso no significa que no vaya a pasar. Que también puede haber complicaciones en un paritorio, pero siempre habrá más medios para hacer frente a cualquier imprevisto. En España, quien puede “financiarse” un parto en casa, imagino que también podrá elegir un buen hospital con buenos profesionales a los que les puedes dar indicaciones sobre evitar episiotomía, estar en ésta u otra postura, o tener una habitación estupenda.
Eso no quita para que los hospitales tengan que mejorar muchas cosas, entre otras, que las plantas de maternidad sean algo más acogedoras porque, al fin y al cabo, las parturientas no somos enfermas. O que en los partos se intervenga menos (esto ya se está haciendo en muchos centros hospitalarios). Pero señores, la medicina y los profesionales están aquí para algo y por eso nuestra calidad y esperanza de vida ha mejorado tanto de unas décadas a esta parte. Se trata de recurrir a los avances médicos pero sin pasarse, vamos, ni lo uno ni lo otro, ¿qué opináis vosotras?
por nosoyunadramamama | May 19, 2014 | asturias, conciliación, familia, Maternidad y embarazo, planes, Sin categoría, trabajo
«Si algo puede salir mal, saldrá mal». Más de una vez habréis escuchado esta frase que, como sabéis, no se trata de ningún principio científico sino una forma graciosa de explicar desdichas varias. No es que esté rodeada yo de calamidades, ni mucho menos. Sencillamente es que, hay veces, que se juntan muchas cosas buenas pero entonces no llegas a todo y te da rabia porque tú sabes que puedes hacerlo todo. Y es que las mujeres en general y las madres en particular no queremos ni sabemos decir que no, hay que estar en todos los sitios, esto es así.
Si trabajo un día a la semana (99% de los días en viernes) y tengo tres o cuatro eventos sociales al año (que como bien sabéis tiene 365 días), ¿cuántas probabilidades hay de que se junten trabajo y evento la misma jornada si no es un viernes? A priori, ninguna. Pues este sábado estaba invitada a uno de esos acontecimientos que tienes, como mucho, una vez al año. En mi caso, el primero en mi trayectoria como bloguera. Sí, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo se juntaron este sábado más de 400 blogueras de toda España para hablar de anécdotas, de uso de redes sociales, de fotografía, de bienestar, de negocio… en PuntoMom. Y ese era mi plan para el sábado… hasta el viernes a las tres de la tarde.
Soy muy terca y si digo que voy a un sitio, aunque me perdiera la mayoría de las charlas, voy. Al menos pude estar un ratito y poner caras a muchas personas a las que sólo conocía a través del mundo 2.0 pero me quedaron tantas pendientes 🙁
Y digo que me acompañó la Ley de Murphy porque el viernes recibí una llamada de la televisión para preguntarme si podía trabajar el sábado, el mismo sábado del evento. Maridín estaba escuchando la llamada y no daba crédito a la maldita casualidad. Pero no podía decir que no a lo del trabajo. Así que mi sábado fue digno de una chiflada que sale de un sitio para ir al otro un rato, se come un sandwinch doble en 3 minutos (que se convierte en una bola en el estómago porque 4 rebanadas de pan de molde requieren un mínimo de 10 minutos), y vuelve otra vez corriendo a la grabación contando los minutos por si acaso sale a una hora prudente y puede volver al evento. Vamos, mortal; sólo media hora sentada en 10 horas. Entiendo que a diario no se puede estar con semejante estrés.
Mientras tato, maridín ejercía de padrazo y se iba a la playa con los peques y con todos los bártulos.
Y como la Ley de Murphy está muy presente este 2014 (recuerdo robo de cartera el mismo día en que decidí ir de rebajas), continuamos. Si cada uno de mis hijos se pone malo unas tres veces al año de media y nosotros dejamos a los enanos en casa de mis padres unas seis noches al año para salir en pareja, ¿cuántas probabilidades hay de que se pongan malos una de las noches que se quedan con los abuelos? En principio, calculo que 1 entre 100. Pues oye, el sábado, después de mi maratón, salimos de cena para celebrar el cumple de maridín y mi madre sufrió las consecuencias de una noche toledana. Resumiendo, fin de semana completo, agotador y con esa sensación de quedarse a medias, ¿os pasa a menudo?, ¿queréis llegar a todo y sois conscientes de que no es posible si queréis conservar la salud? 😉
por nosoyunadramamama | May 4, 2014 | colegio, cumpleaños, juegos, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría
Ya os he contado que este año, al ser el primero de Alfonso en el cole, iniciamos la temporada de cumpleaños. Temporada que imagino durará unos cuantos años, por lo menos hasta que cumpla 12 o 13 primaveras y me diga que invita a sus «colegas» a unas pizzas o hamburguesas en cualquier sitio menos en casa 😉 Bromas aparte, este sábado Alfonso tuvo el cumple de otra de sus compañeras de clase (por ahora sólo ha ido a eventos de féminas) y oye, el listón cada vez más alto.
Además de invitar a los peques desde mediodía (es decir, cumple con comida y merienda), tenían de todo. Así que doy también las gracias desde aquí a Gema. El castillo y la cama elástica los habían prestado otros papis; que conste que se venden desde 200 euros y si se compra entre varios padres, puede ser rentable.
Vamos, lo que ya tengo claro es que en octubre, cuando celebremos el de Alfonso, lo haremos en casa de mis padres. Nada como un jardín para que «desfoguen». Bueno, en realidad ya lo hemos celebrado allí siempre así que espero que a mis progenitores no les importe una pequeña invasión de enanos. Pero creo que por mi salud mental, lo mejor es hacerlo al aire libre y en octubre solemos tener muy buen tiempo por el norte.
En cualquier caso, desde que estoy metida en esto de la blogesfera, esto de los cumpleaños de niños me tiene anonadada. Aunque tampoco hace falta indagar mucho, desde que vi la celebración del primer cumpleaños del hijo mayor de Borja Thyssen y Blanca ya casi todo me parece poca cosa 😉 Entre el buffet con ostras y marisco incluido para los adultos, y la presencia de 40 niños, en fin… Que es cierto que el primer cumple siempre se nos va de las manos teniendo en cuenta que no se enteran de na’ pero tampoco es como para convertirlo en algo parecido a una boda gitana.
Que yo veo bien eso de currarse un poquito la decoración, llamar a un pintacaras o a alguna persona que les entretenga con un taller, encargar una tarta personalizada… pero de ahí a contratar un equipo completo de 10 animadores o un catering cuando luego ellos se tiran a los gusanitos, pues como que parece excesivo. Espero que nadie con un servicio de catering se me lance a la yugular porque son un invento estupendo, pero no necesario para niños de tres años.
Igual soy yo muy clásica, muy de lo de toda la vida pero nosotros éramos de celebrar los cumples en algún merendero y se encargaban unas tortillas y unas croquetinas, se llevaba una tarta y unas gominolas y todos tan contentos dando brincos. ¿Cómo recordáis vuestros cumpleaños de pequeñas?, ¿cómo celebráis los de vuestros peques?
Y mientras escribo esto, mi primer sobrino asoma su cabecita al mundo, tengo a mi hermano y a mi cuñada de parto, ¡qué nervios! Ya os contaré porque tengo debilidad por los recién nacidos. Y por cierto, como ya puse un vídeo dedicado a las madres el viernes, no he hecho hoy mención al Día de la Madre. Espero que lo hayáis disfrutado.
por nosoyunadramamama | May 1, 2014 | conciliación, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría, trabajo
Hoy es el Día del Trabajador y el domingo celebraremos el Día de la Madre así que no se me ocurre un momento mejor para compartir con vosotras un vídeo que, por un lado, puso ante mis ojos una realidad que veo a mi alrededor y que de alguna manera he sentido, y que por otra, ha conseguido emocionarme por todo cuánto somos capaces de hacer las madres a diario sin darnos cuenta.
Lo verdaderamente triste es que ésto que veis en el vídeo ocurre, es más, puede que algunas de las que estáis leyendo este texto hayáis pasado por ésta u otra situación similar. No voy a hacer en este post una reivindicación del tipo «pónmelo más fácil que soy madre» porque ni quiero ni debo esperar que me regalen nada en la vida, sencillamente quiero que me valoren igual profesionalmente con independencia de que en casa cuide de dos criaturas. Vamos, sólo quiero que no me lo pongan más difícil por tener hijos.
Si nuestras capacidades y conocimientos eran buenos para alguna empresa antes de ser madres, deberían parecerles igual de positivos después de serlo. Vamos, creo que soy capaz de hacer exactamente lo mismo que hacía antes de tener hijos. Es más, aún he adquirido más competencias ya que he hecho un Máster que empecé la misma semana que dí a luz , unas prácticas, escribo un blog desde hace más de un año y colaboro en un programa de tv, no hace falta decir que sólo por esto último tengo una remuneración. Si esto no es capacidad de superación y sacrificio… Todo para seguir aprendiendo y mejorando mi condición como periodista y por no pasar por la situación que describe el vídeo de «¿qué hiciste esos años?»
Dicho esto, no estaría de más que toda la sociedad valorase lo que hacemos y que el Estado, los organismos y las empresas fueran más comprensivos, no puedo mentir y negar que los niños se ponen malos de vez en cuando, que los hijos dan trabajo, que los padres y madres queremos pasar tiempo con ellos, que nos necesitan, que no podemos trabajar jornadas maratonianas… Porque señores, algún día, esos niños serán mayores, serán ellos los que trabajen y saquen adelante las empresas y para eso hay que dedicarles tiempo. ¿Es tan difícil de entender o tanto pedir?, ¿qué os ha parecido el vídeo?, ¿habéis vivido o vivís una situación similar?
por nosoyunadramamama | Abr 29, 2014 | colegio, crianza, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría
Tengo una teoría y es que los niños y bebés tienen un punto bipolar, pasan del llanto a la risa y viceversa en cuestión de segundos. Ya os he contado más de una vez que Alfonso es un niño muy expresivo, todo lo vive apasionadamente, lo bueno y lo malo así que su bipolaridad es aún más palpable. Cuando en su vida se produce algún acontecimiento que para él es injusto, sufre intensamente. Ayer, cuando le recogí en el cole como todos los días, le pregunté si había comido sus galletas de dinosaurios en el recreo. Primer disgusto, maridín no había puesto su nombre al paquete de galletas por la mañana y claro, esas cosas son imperdonables.
Normalmente, el crío lleva manzana pero se me había olvidado reponer el día anterior así que ayer, después de contarme lo de las galletas de dinosaurios, le dije que ya había comprado fruta y que mañana llevaría su manzana. Segundo disgusto, se paró en seco con cara compungida y me dijo que a veces se la tiran al suelo. ¿Quién te la tira?, le pregunté. Su respuesta fue «los mayores». Me agaché para abrazarle y seguí preguntando.
Nuestro paseo del cole al parque da para mucha conversación.
Los mayores son los de 4 años, vamos, sólo un curso por encima de él. Le tiran la manzana y claro, cuando la coge está un poco sucia. En ese momento me enervo y me sale la vena mamá guerrera, como la loca de la película «La mano que mece la cuna» cuando va al cole de la niña 😉 Ayyy pero la maternidad me ha hecho de un razonable… Y aunque a mí me apetezca decirle al niño «coño Alfonso, espabila y mándales a la porra», le digo que avise a la profesora y que no se preocupe. ¡Anda que no se muerde una la lengua cuando tiene hijos!
En fin, pues no me habrán toreado a mí de pequeña, y lo que habré toreado yo a otros. Yo recuerdo que no pegué ojo una noche por quitarle a una profe un tajalápiz (sacapuntas), no os digo más. Cosas de niños, no le doy más importancia porque además en el cole se ve que el niño está feliz. Eso sí, le pregunto cada día para estar al tanto de lo que le gusta y de lo que le hace pasar mal rato, porque señores, el niño es muy sufrido. Tanto, que ayer se hizo un rasguño en el parque y del disgusto (y cansancio) se quedó dormido en mis rodillas. Y vuestros peques, ¿tienen sus «problemillas» en el cole?, ¿os lo cuentan como si el mundo fuera a acabarse?

Pues eso, que del parque el señorito volvió en la silla de su hermano y el pequeñajo andando. Y como veis, con el pañuelo en la mano porque estaba desangrándose 😉
por nosoyunadramamama | Abr 9, 2014 | bebes, crianza, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Ayer la noticia salía en muchos medios de comunicación: Raúl González y su mujer van a tener su sexto hijo. A la mayoría de nosotras esa cifra nos hace soltar un woooow pero en ningún caso vemos algo negativo en ello, al menos yo no lo veo. Horas después se supo que Borja Thyssen y su mujer van a tener el cuarto retoño. Pues mira qué bien, porque además se lo pueden permitir.
No es que tenga yo mucho interés en la vida de los personajes públicos pero el caso es que, en cada medio en el que veía la noticia, me encontraba comentarios de lo más hirientes y, porqué no decirlo, machistas, incluso de algunas mujeres. Lo primero que me sorprende es que se llame a una mujer «coneja» por el hecho de tener seis hijos. ¿Pero en qué narices está pensando la gente? A estas alturas, creo que a nadie se le escapa cómo se queda una mujer embarazada y vivimos una época en la que, quien quiera, puede acceder a métodos anticonceptivos muy variados, y esto es algo que no sucedía antes. Además, tenemos la suerte de que podemos quedarnos en casa cuidando de nuestros hijos o podemos trabajar sin que a la mayoría le sorprenda (salvo a cuatro marujas), y antes sólo existía la primera posibilidad. Entonces, ¿qué hay que opinar sobre alguien que decide tener seis criaturas?, ¿a quién puede molestar eso?, ¿alguien cree todavía que se tienen hijos porque eso es para lo único que estamos destinadas?

Pues qué queréis que os diga, yo les veo una familia totalmente feliz.
Después están los comentarios de «con la pasta que tienen, así cualquiera». Hombre, no es lo mismo que tengan seis críos Raúl y Mamen que Carmen y Chema pero honestamente, ¿cuántas tendríamos seis hijos con su cuenta corriente? Porque yo reconozco que cuatro o cinco no me importaría nada pero a seis no llegaría ni aunque me tocase el Euromillón. Es más, ¿cuántos famosos tienen cuentas corrientes de no sé cuántos ceros y tienen uno o dos hijos? Pues mira, prefiero que se lo gasten en traer prole a este país, que falta nos hace, que en comprarse Ferraris. Así de claro.
Ayer en el parque tuve momento colapso. Primero Alfonso chocó con una niña y fui a consolarle, en ese momento Rafa se cayó y solté a uno para ir a por el otro. El comentario de turno fue: ¿Y tú quieres tener un tercero? menuda moral. En serio, cuándo llegará el día en que nadie juzgue si tienes muchos o pocos hijos. So soy yo quien va a cuidar de ellos y además mis hijos no son una carga, ¿qué tiene que opinar la gente?, ¿os ha pasado que os juzguen por no tener hijos?, ¿por tener más de los que socialmente están «aceptados»?
por nosoyunadramamama | Abr 7, 2014 | bebes, crianza, familia, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría, trabajo
Cuando uno lee «El cuidado de los hijos recae en la madre en el 82% de los casos y la abuela ya es la segunda opción« se queda, cuando menos, perplejo. Es lo malo de los titulares, que son tendenciosos. Por eso me alucina que la gente comparta enlaces en Facebook sin haberse tomado la molestia de leer los contenidos. Pero esa ya es otra historia.
Si me quedase sólo con el titular con el que inicio el post de hoy, pensaría que los hombres, como antaño, no se hacen cargo de la crianza de los hijos. Y sinceramente, no tengo yo esa sensación sino que veo a mi alrededor padres encantados con sus niños y que se implican en la educación y en el cuidado de los peques. Pero claro, hay que seguir leyendo.

Lo primero, y para que sepáis de lo que hablo, es que los datos están extraídos del CIS (Centro de Investigaciones Científicas), por lo tanto nunca puedes saber si las respuestas que da la gente son realmente ciertas, aunque creo que tampoco tendría sentido mentir en esto. Y lo segundo es que, si al titular le añadís las palabras «mayoritariamente» y «menores de tres años», entonces las cifras van cobrando sentido. Vamos a ver, si tuvierais que decir quién se ocupa o ha ocupado mayoritariamente de vuestros niños de menos de tres años, ¿cuántas dirías que vuestra pareja? Imagino que pocas.
La realidad es que los padres de hoy en día participan de una forma muy activa en el cuidado de los niños y, cuando la madre también trabaja, comparten las tareas casi de forma equitativa, pero ese «casi» supone que cuando hay que trabajar menos, somos nosotras las que pedimos reducción de jornada o jornadas continuas para salir antes y poder estar con los niños.

La realidad es que, en el parque, lo que veo frecuentemente son madres, aunque también algún padre. Y como ya nos conocemos, sé de sobra cuántas de ellas han renunciado a crecer profesionalmente para pasar más tiempo con sus hijos. Y no quiero decir que los padres no harían determinadas renuncias laborales por sus hijos pero, como lo hacemos las madres y se da por hecho que somos nosotras las que debemos hacerlo, pues a ellos la paternidad no les supone problema alguno en sus trabajos.
Mi experiencia es que la mayor parte del cuidado de mis hijos la llevo yo, fundamentalmente porque trabajo poco. Que conste que soy feliz pasando tanto tiempo con mis hijos, para nada me siento una profesional frustrada porque lo que más quería en este mundo era tener mi familia y la tengo. Es más, si fuese rica, trabajaría lo justo y en algo que me gustase mucho (como la tv, que es donde disfruto), me dedicaría a aprender cosas que me interesan, a mis hobbys y, como ahora, a estar con mis hijos. Así de claro.
Y ahora me gustaría saber cuántas de vosotras habéis pedido excedencias, reducción de jornada… Cuántas sabéis que tener hijos os ha frenado profesionalmente y a cuántas de vosotras, por contra, la maternidad no ha supuesto ningún cambio en vuestro trabajo… Y por supuesto, si hay casos en los que han sido vuestras parejas las que se han hecho cargo de los niños para que vosotras crecierais profesionalmente. Mucho me temo que el CIS no anda muy desencaminado con este asunto.
por nosoyunadramamama | Abr 2, 2014 | colegio, familia, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría
Os podéis imaginar que, con un niño de tres años, el momento de la entrega de notas no tiene ninguna tensión. Imagino que otro gallo cantará dentro de unos años, o igual tengo unos niños hiper listos que llegan con unas calificaciones estupendas a casa, ya se verá. En cualquier caso, y como ya nos han dicho en el colegio, las notas tienen su justa importancia, no dejan de ser unas puntuaciones orientativas sobre el aprendizaje de los niños en determinadas materias.
Es más, confieso que la primera vez que Alfonso llegó con notas a casa, al terminar el primer trimestre, me limité a echarles un vistazo; vi que todo eran “Adecuados” (que será algo así como el aprobado de toda la vida) y “Bienes” (que también en nuestra época existía esta calificación) dando por hecho que todos los niños tendrían parecidas puntuaciones. Unos días más tarde, una madre de uno de sus compis me dijo que también existían los “No Adecuados”, o sea, los suspensos. De cualquier manera, seguí sin darle más relevancia al asunto.

Sin embargo, tras recibir las segundas notas en casa, me he dado cuenta de que sirven para algo. Bueno, a mí me han servido para varias cosas. Por ejemplo, para comparar lo que yo veo en casa con lo que ve su profesora. Es decir, si en casa yo percibo que el niño habla perfectamente y en el colegio, en esa “materia”, le califican con un “No Adecuado”, debería pensar que el niño, por alguna razón, no está cómodo en el centro, o con el tutor, o con los compañeros porque allí no se comunica. De alguna manera, en este sentido, las notas sirven para detectar cosas que no funcionan como deberían.

Las notas también me sirven para ver en qué cosas mejora y en cuáles no. En nuestro caso, Alfonso ha pasado de todo “Adecuados” y “Bienes” a “Bienes” y “Excelentes” (que entiendo que es como el sobresaliente de nuestra época). Vamos, que ya hay cosas en las que destaca, de ahí que pueda ayudarle en lo que veo que puede resultarle más difícil y darme cuenta de las cosas para las que está más capacitado. Eso sí, por ahora no he podido descubrir si es de letras o ciencias 😉 porque tiene sobresalientes en materias tan distintas como Escritura y Conceptos matemáticos.
Insisto, todo ello tiene su justa importancia. Hay niños y adultos que sirven para estudiar y los hay que no, eso no es ni mejor ni peor. Los hay que estudian divinamente pero después tienen un don para otra cosa, como le ocurrió a mi tío (autor del logo del blog). Los habrá que sean más listos que el hambre pero que sean unos vagos redomados. O que les cueste horrores concentrarse en un libro y se entretengan horas con un oficio. Los habrá que saquen sobresalientes en unas materias y que no sean capaces de hacer una raíz cuadrada (así era yo).

No concibo presionar a un niño para que estudie algo para lo que no está preparado, sí creo que hay que pedirles que se esfuercen por conseguir algo en la vida, por hacerles entender que las cosas, materiales o no, tienen detrás mucho trabajo y esfuerzo. Mi padre, con toda su buena intención, quería que yo estudiase una Ingeniería, no me digáis que no es para partirse de la risa. Menos mal que mi madre tuvo un poco más de sentido común y apoyó mi camino hacia el Periodismo, ¿qué otra cosa podría haber hecho yo que no fuera escribir o hablar? Sinceramente, poco más…
Y vosotras, ¿eráis de las que temblabais cuando teníais que llevar a casa las notas?, ¿pudisteis estudiar lo que quisisteis?, ¿cómo os tomáis los suspensos, si los hay, de vuestros hijos? Por cierto, ahora nada de trucar las notas, que nos llegan por papel y también las tenemos en internet.
por nosoyunadramamama | Mar 23, 2014 | embarazo, Maternidad y embarazo, ropa, Sin categoría, tiendas
Este ha sido el fin de semana de los planes frustrados. Hace ya más de un mes que habíamos organizado una «quedada» en Cantabria con la familia de maridín pero las previsiones meteorológicas hicieron que, dos días antes, los maños se «rajasen». Y en busca de alternativas, el sábado nos animamos a ir a Villaviciosa, una pequeña localidad que está a pocos kilómetros de Gijón, ya que celebraban las Jornadas Gastronómicas de las Fabes. La idea era comer bien pero también pasear por el centro. Fue imposible, al llegar empezó a caer «la del calamar», vamos, a diluviar así que no pudimos ni bajarnos del coche. Segundo plan frustrado.
Ante eso, directamente nos fuimos al centro comercial, cerca de Oviedo, al que siempre vamos cuando no hay otra alternativa. Y aparte de comprar el regalo del Día del Padre para mi progenitor, pasé nuevamente por Primark. No penséis que tengo acciones o que soy super fan, es sencillamente que en Gijón no tenemos esta tienda. En cualquier caso, la última vez que estuve allí cogí ideas para los peques, así que esta vez pensé en las embarazadas. Y esto es lo que vi.
Blusas en todos los colores desde 11 euros. Vamos, para mí es una de las prendas más cómodas para cualquier embarazada.
Las tenéis de lunares y muy coloridas y de rayas.
Yo me probé la rosa y estuve tentada.
Me encantó también esta camisa de cuadros por 13 euros.
Esta camiseta me pareció muy favorecedora por sólo ¡6 euros! Creo que tenía que haberla cogido.
Esta blusa blanca me pareció sencilla pero con un corte muy bonito, además tapa bien el culete 😉 9 euros.
Y aquí el vestido que me llevé para este verano, de corte recto, suelto, muy colorido. Por 15 euros.
Tened en cuenta que en las fotos yo me pruebo la talla 38 y que previamente me había comido una fabada 😉 , por lo que si estuviera embarazada, quizás en blusas me serviría con una 40 porque son prendas muy sueltas; el vestido creo que lo tendría que coger en una 42. Pero bueno, es cuestión de que probéis. De todas formas, ya os anuncio que voy a ir de ruta con una embarazada de 8 meses así que pienso probarle de todo en varias tiendas y hacerle fotos para el blog.
Tengo pendiente esta semana un post de bañadores de niños; sé que es pronto pero, si os gusta mucho algo, luego podéis quedaros sin tallas. De hecho, en Primark, las tallas pequeñas de playeros tipo «victoria» que os enseñé en otro post habían volado así que hice bien en comprarlos el mes pasado.
Os pongo también estos capazos para la playa por 10 euros.
Chanclas a 5 euros y sandalias a 8 €.
Y si el papá de vuestros peques es un forofo del fútbol, que sepáis que este verano hay Mundial y que me pareció genial este body por ¡¡¡2 euros!!!!
Y como no quiero que penséis que en Asturias llueve siempre, el domingo salió el sol y, además de comer una paella de bogavante por gentileza de mi señor padre (al que adoro), pudimos estar al aire libre. ¡Lo bien que lo pasa Alfonso en casa de mis padres compartiendo juegos con mis primos es una pasada! Felicidad en estado puro.