por nosoyunadramamama | Abr 12, 2016 | Bienestar y belleza, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Empecé a ser consciente del cuidado del suelo pélvico tras mi tercer embarazo, cuando las matronas del centro de Salud nos dieron unas clases de gimnasia abdominal hipopresiva. Yo nunca he tenido problemas y mi suelo pélvico no se resintió tras tres gestaciones y partos vaginales pero, en la parte teórica de las clases, algunas madres contaron los problemas que tenían, asociados sobre todo a la incontinencia urinaria y prolapsos. Durante años, nos han hecho creer que esto es normal y que no pasa nada. Pero no es verdad; que suceda a menudo no significa que haya que dejarlo estar sin hacer nada, porque las cosas tienen remedio.
El caso es que ahora, mi preocupación con relación a este tema viene por mi afición al running. A poco que hayáis leído, ya sabréis que los deportes de impacto pueden también pasar factura al suelo pélvico. Y me niego a que, lo que no dañaron tres embarazos y tres partos, lo estropee el correr. Así que me he propuesto hacer los posible para evitar futuros problemas. Hoy os voy a hablar de un tampón del que oí hablar por primera vez a una de las matronas del centro de Salud al mencionarle hace un año que estaba empezando a correr. No ha sido fácil dar con él; lo encontré en la web de Salud Pélvica y se llama Vagi.Stabil, se fabrica en Alemania y ha sido desarrollado por Marcel Caufriez, el creador de la técnica de la Gimnasia Abdominal Hipopresiva.

Hay estudios que demuestran que, con independencia de que hayas sido madre o no, aumenta la incidencia en un 25-50% la posibilidad de tener incontinencia el hecho de realizar deportes de impacto, como running, step, baloncesto, volley, tenis, fútbol, boxeo… La función del tampón es amortiguar la presión que ejerce el útero y la vejiga sobre el suelo pélvico. Su uso no tiene mayor complicación ya que se usa como un tampón normal. Además se limpia con agua fácilmente. Para mí, ha sido un descubrimiento pero tiene dos pegas; una, que su uso se debe hacer en torno a 45 minutos y ahora yo paso más de una hora corriendo, pero bueno, como no es mucha diferencia, sigo con él. Y segunda, que algunos días, dependiendo del flujo, y al ser de silicona, se puede ir desplazando hacia abajo. ¿Conocíais este tampón?, ¿qué os parece?
por nosoyunadramamama | Abr 11, 2016 | crianza, educación, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Iba por la calle, empujando el carrito de mi hijo pequeño, mirando hacia atrás a mis críos mayores, que caminaban despacio porque iban merendando su fruta. Era la hora de salida del cole, había mucho tráfico y más niños andando con sus padres por la calle. Y entonces, una señora que venía de frente a mí, me riñó por no ir mirando hacia adelante y casi chocar entre nosotras. Podría entender su cabreo si fuese contemplando el paisaje, mi móvil o si fuera corriendo. Pero no, iba a paso de tortuga controlando que mis hijos mayores no saliesen a la carretera. No creo que sea para enfadarse. Y si vienes de frente y ves el percal, te paras o cambias tu trayectoria, no es tan terrible. Yo lo hago si veo a una persona con movilidad reducida, a alguien que va cargado… no sé, por pura educación. Pero de repente, esos detalles te hacen ver la falta de empatía que hay por el mundo. Nadie se pone en el lugar del otro y entonces, todo parece molestar y la gente vive continuamente enfadada. Hemos llegado al punto en el que todo y todos estorbamos.
Y los niños, no sé por qué, especialmente. Las excusas siempre son las mismas: hacen ruido, lloran, hablan alto, a veces corren, son espontáneos y no saben comportarse. Y eso, es muy discutible. Lees la noticia de que una niña fue mordida por un perro al ir corriendo hacia él y los comentarios en torno al tema se refieren a la niña como culpable. Y no lo entiendo, es solo una cría de 3 años a la que tienes que vigilar pero no la puedes llevar amarrada sin moverse. Y te enfrascas en una absurda discusión con gente que sigue creyendo eso de «pues que no hubiera ido corriendo hacia el perro». Después, lees también que prohíben la entrada a niños en algunos restaurantes y obviamente, la idea te cabrea. Y aún te irrita más que la gente lo defienda. ¿Nos parecería igual de bien que prohibiesen la entrada a mujeres en general? pues seguro que era normal hace medio siglo y ahora nos parecería, cuando menos, un retraso. ¿Creeríamos normal prohibir la entrada a asiáticos?, ¿a grupos de más de 4 personas? Creo que no. Pero a los niños sí, lo aceptamos, todo amparándose en el derecho que tenemos los adultos a estar tranquilos en algunos sitios.
Y yo me pregunto, el que quiere estar tranquilo y que nada le turbe, ¿por qué no se queda en su casa? Que yo sepa, los niños suponen un porcentaje importante de la población mundial y, por si alguien no lo sabe, la Convención de los Derechos del Niño aprobada por Naciones Unidas en 1989 (y ratificada por España en 1990), reconoce en su artículo 31 el derecho del niño al descanso, al esparcimiento, al juego, las actividades recreativas, la vida cultural y las artes. Por tanto, este tipo de prohibiciones podrían considerarse ilegales al ser discriminatorias. Luego la gente se echa las manos a la cabeza con los colegios que separan niños y niñas, pero les parece super normal separar adultos de niños.

Imagen extraída de El Mundo
¿Van a prohibir los hoteles a la gente que arrasa en los buffets con carteles de «Prohibidas las personas que comen mucho»?, ¿van a impedir el paso en los hoteles a aquellos que se quedan con las hamacas de las piscinas que luego apenas usan? Venga ya, no es una cuestión de edad. Es una cuestión de educación, y lo mismo que hay niños maleducados, hay adultos maleducados. Así que, pongan normas en sus locales y si quieren silencio, o que la gente vaya vestida de tal o cual manera, exíjanlo a mayores y niños, pero no discriminen.
Hasta donde yo sé, un restaurante es un sitio para comer, donde la gente charla y donde, por cierto, me he encontrado infinidad de veces grupos de gente mayor haciendo mucho ruido. ¿Y qué?, ¿me tengo que amargar?, ¿tengo derecho a quejarme? Si no quiero jaleo, me quedo en casa, o me voy a un spa, a una iglesia o al monte. Además, ya somos mayorcitos y de sobra sabemos en qué garitos, locales, bares, restaurantes, hoteles… hay ambiente juvenil, de pareja, de gays, o de lo que sea. Y en la entrada no te pone»Preferimos que no entren heterosexuales».
En realidad, y para aquellos que estén pensando lanzarse a mi yugular bajo el argumento de que ya hay muchos sitios donde pueden estar los niños y que menudo problemón no poder entrar en unos pocos, diré que no, no es éso lo que me molesta. Es la idea de que los niños sobran, de que fastidian, la que me entristece. ¿De verdad no podemos soportarlo? Y no, no soy la típica madre que cree que sus hijos pueden hacer lo que quieran ni que los niños tienen más derechos que los adultos, no tienen ni más ni menos. Mis hijos también tienen límites y obligaciones. Pero como niños tienen una naturaleza distinta a la de los adultos, no son mejores ni peores. Y por supuesto, he salido de algunos sitios si he visto que mis hijos se han puesto tercos o de mal café. Y no pasa nada, empatía es lo que hace falta y en vez de mirar mal, se agradecería un ¿quieres ayuda?.
Hay una gran frase de Buda que resume muy bien lo que creo que está pasando a la gente: «Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo». Luego no nos quejemos de las nuevas generaciones si construimos nuestros mundo de espaldas a los niños. ¿Qué opináis sobre esto?
por nosoyunadramamama | Abr 8, 2016 | embarazo, lactancia, Maternidad y embarazo, parto, postparto, Sin categoría
A partir de ahora, podéis considerarme una friki. Ya os dije alguna vez que, para mí, la percepción de preparar la bolsa que se lleva al hospital para dar a luz, fue muy distinta cuando la hice por primera vez a cuando repetí. Sí, cuando eres primeriza sabes poco del posparto y luego la realidad es que resulta un tanto complicado. De ahí que, en el segundo embarazo, decidiese llamarla la bolsa antilujuria. Pero como mi intención es hacerlo con humor y no asustar a nadie (he repetido tres veces por algo 😉 ), pues mejor lo veis en vídeo! ¡Buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Mar 31, 2016 | Maternidad y embarazo, Sin categoría, tiendas, Uncategorized
Ya sabéis que he sido de las últimas en subirme al carro de las compras online. Pero como pasa siempre, todo es empezar y, cuando ves que las adquisiciones son seguras, que llegan rápido y bien a casa, te vas animando. Empiezas con algo de ropa, después con algunos productos de alimentación y acabas comprando en una farmacia online. No sé si recordáis que el pasado verano escribí un post sobre cremas solares y os pedía vuestra opinión y experiencia al respecto, porque el hecho de que mi hijo pequeño fuese especialmente blanquito me hizo buscar mucha información, así como características y compuestos de muchas marcas.

Y claro, en el supermercado puedo estar analizando el azúcar o grasas de los alimentos, pero en una farmacia no es lo mismo. No es plan de ponerme a coger cosas y pasarme media hora mirando lo uno y lo otro. Lo último que he estado indagando han sido suplementos de colágeno para huesos y articulaciones, por aquello del runnig. Por cierto, si alguna tiene alguna sugerencia al respecto, la agradezco porque todavía no me he decidido y no sé qué tal van. Lo que sí he descubierto a raíz de buscar en la red es una web, dosfarma.com, que tiene las cosas super bien de precio y tiene zona Outlet, con algunos productos muy rebajados.

Reconozco que enseguida me engancho a esto y me pongo a mirar de todo, que si anticelulíticos, que si cremas para la cara, que si infusiones… os juro que se me va el tiempo cotilleando. Además, prefiero ver bien y leer acerca de un producto antes de comprarlo y ésta es la manera, porque ya os digo que lo de volver loco a un farmacéutico para algo que no es un medicamento, es lo que no quiero hacer. Así que miro en Dosfarma y listo, que además eliges tú la empresa de transporte que quieres que te lo envíe a casa. Y qué os voy a contar sobre las cosas de bebés, me fascina ver biberones, chupetes y allí tienen una de esas marcas con un diseño bonito a rabiar. Seguro que muchas, ya sólo con ver las imágenes, habéis averiguado que es Suavinex, son productos que no pasan desapercibidos y además dan muy buen resultado. ¿Compráis por internet cremas, suplementos, biberones, champús…?
por nosoyunadramamama | Mar 21, 2016 | Maternidad y embarazo, salud, Sin categoría, Uncategorized
Lo sé, hay pocos niños a los que no les hayan cosido en alguna ocasión la frente, la barbilla o un dedo. Es ley de vida y, siempre lo digo, que todo sea eso. Como madre, ya sumo dos experiencias en este sentido, que no son muchas, pero como hermana son innumerables; no he visto en mi vida cosa más kamikaze que mis hermanos. Aquel aprendizaje me sirvió y hoy afronto esto con cierta serenidad. El viernes volví a pasar por ello; Rafa se enganchó un dedo en un agujero de lo que parecía una rejilla de ventilación de una tienda. Y de nuevo, como ya me pasó hace más de año y medio, pasé por las mismas fases de esta compleja situación:
1. Fase «Dios mío, esto no es real»: es ese rato de shock e incredulidad. Después de escuchar cómo tu hijo se pone a llorar y ves la sangre, decides limpiar la herida y descubres que no es un simple corte, que aquello tiene unas dimensiones o una profundidad que asustan un poco. A mí me sirvió mucho ver las brechas de mis hermanos en su momento para saber identificar cuándo requieren puntos de sutura. El viernes, tras acercarse gente a mí ofreciéndome cleenex, yo ya supe lo que había así que apreté la herida para cortar la hemorragia. Tuve la suerte de que varias encargadas de la tienda se acercaran y me ayudaron a ir a la parte trasera del local, junto a una chica que dijo ser auxiliar de enfermería. Y es que, además de Rafa, yo llevaba a Gabriel. Esta es la fase en la que te entra un poco el nerviosismo por la situación.
2. Fase de «vale, ahora hay que moverse»: Una vez en la trastienda y con un botiquín a mano para ir limpiando la herida, algo de lo que se encargó la chica que os comentaba que era auxiliar de enfermería, te paras y piensas en la logística. Todo mientras el niño no deja que le toquen la herida y sigue llorando. Y si la primera vez que tuve un percance parecido me pilló con mi padre en su casa, en esta ocasión estaba en un centro comercial, a más de 20 kilómetros de mi ciudad y sola, con el accidentado y un bebé de 15 meses. Y ahí empecé a dudar si era mejor ir a Gijón o a Oviedo, que en realidad me quedaba más cerca pero no sabía cómo llegar a su hospital porque yo no vivo allí. Yo estaba casi segura de que necesitaba puntos pero la auxiliar me dijo que intentara ir a un Centro de Salud para evitar esperas y que así, quizás, podían ponerle una de esas tiritas de sutura. Decidí volver a Gijón y pasar por nuestro Centro de Salud. Allí, tras bajar con los dos niños del coche, me dijeron que fuera al hospital. Vuelta a subirlos al coche con los dos, llamada a mi padre para dejar a Gabriel en su casa y llegada al hospital.

La espera en el hospital
3. Fase de «llanto, me vengo abajo»: Tras estar en la sala de espera con el niño ya super tranquilo y sin dolores, después de una hora de tensión en la tienda y el trayecto de coche, llega el momento en que te llaman y toca poner puntos. Ése es el instante crítico; dejas a tu hijo sobre una camilla, te piden que te vayas y le oyes llorar desconsoladamente y te llama, pero tú no puedes estar con él. Y sí, ya me pasó la otra vez y me volverá a pasar, me puse a llorar. Porque lo asumo, me rompe el alma.
4. Fase de «alivio y asimilación»: Es el momento en que te llaman para ver a tu hijo y el niño deja de llorar. Y ese instante en que ya te van contando cómo limpiar la herida, cuándo ir al centro de salud para quitar los puntos, cuándo darle Dalsy o Apiretal. Es la fase en la que ya te relajas, asumes lo que ha pasado y te das cuenta de que no tiene mayor importancia.

5. Fase «y si.. o esto me pasa por…»: como madres que somos, siempre está esa pregunta de si lo podíamos haber evitado. En mi caso, hubo también algo de Ley de Murphy porque nosotros, los niños y yo, vamos todos los viernes juntos a los partidos de fútbol de Alfonso. Pero en esta ocasión y, por primera vez, empezaba más tarde de lo habitual así que decidimos que iría maridín y yo entonces quise ir a comprar vaqueros con los pequeños. Y ya veis, viernes que no vamos a un partidos, viernes que acabamos en el hospital.
Por suerte, Rafa es torete, supongo que no es casualidad que lleve dos años sin ponerse enfermo. La médico nos dijo que, en cuanto se le pasara el efecto de la anestesia local, le dolería y habría que darle Dalsy. Pues oye, yo ya me estaba imaginando una noche movida y el tío durmió 12 horas seguidas y ha pasado el fin de semana como si nada, salvo porque es la mano derecha y está un poco más limitado. Por lo demás, ni se entera. En fin, no ganamos para sustos. ¿Ya se han estrenado vuestros hijos con los puntos?
por nosoyunadramamama | Mar 15, 2016 | juegos, juguetes, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Sí, señores, existen y seguramente tengáis alguno en casa. Son esos juguetes que les regalan a vuestros hijos, o que habéis comprado vosotros en un momento de debilidad, que molan muchísimo cuando los ves por primera vez porque todo son luces, colores y música discotequera. Cachivaches que tienen a los churumbeles completamente ensimismados, que casi les salen los ojos de las órbitas y que crees que son una bendición porque les van a tener super entretenidos una larga temporada. Pero pronto descubres que lo mejor que te puede pasar es que se agoten las pilas. Es como cuando entras en una feria con sus atracciones, que así de primeras te llama la atención pero, cuando llevas un rato, quieres largarte de ahí rápidamente.
https://youtu.be/kondtfaVz28
Porque ya no eres la que eras. Sí, tú, que aguantabas en la discoteca y en los bares al lado de los bafles durante las horas que hicieran falta y aún así eras capaz de mantener una conversación con tus amigas, ya no puedes tolerar según que sonidos. Que como se te ocurra entrar en tiendas como Bershka, sales de allí despavorida en cuestión de segundos. Por eso, el día que entra ese juguetito en casa, que crees que será maravilloso, que te hace gracia el primer minuto, ese día te acuerdas de toda la familia de la persona que lo ha traído a la vida de tus hijos, y por ende, a la tuya. Porque enseguida se convierte en tu mayor pesadilla y no te quitas la melodía de la cabeza ni para dormir.

Menos mal que el helicóptero está en casa de mis padres
Y entonces, cuando se acaban las pilas, le dices a tu criaturita que, «oh, mala suerte, ya no tenemos más». Por supuesto, si cae la breva y el churumbel, jugando con él, le da un golpe que lo deja en malas condiciones, la cosa «ya no tiene arreglo». Y si puedes dejarlo en casa ajena, pues «no pasa nada, ya lo cogemos otro día». En fin, gente del mundo que lea este post y no tenga hijos, ¡¡cuidadito con los juguetes que compramos o regalamos!! 😉 ¿A que tenéis alguno?
por nosoyunadramamama | Mar 8, 2016 | crianza, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Aquí estoy, levantándome cada día con un despertador que tiene nombre de bebé. Un niño que me acompaña a todas partes, a todas horas, todos los días. Que invade mis duchas, que deshace las camas mientras yo trato de hacerlas, que cambia el programa de la lavadora, que se agarra a mis piernas cuando cocino, que me pide que le coja en brazos cuando me siento delante del ordenador a trabajar y quiere tocar el teclado impidiendo que pueda seguir haciéndolo. Un bebé que me acompaña al supermercado y hasta a la peluquería, lugar que piso, con suerte, dos o tres veces al año. Un bebé que acaba de empezar a hacer una única siesta diaria sin hora fija y un poco breve, lo que no me permite planificar el tiempo de trabajo en casa.
Aquí estoy, preparando cada día la comida de mi marido, para que pueda volver pronto al trabajo por la tarde y llegar a casa a la hora del baño de los peques. Intentando volver a sentarme delante del ordenador otro breve rato hasta que comienzo a preparar la merienda de dos niños y un bebé, a cambiar pañales y a repasar si toca o no entrenamiento del mayor para coger las botas de fútbol, o decidir si iremos al parque, en función del clima, para llevar unos coches o un balón con los que puedan jugar con otros niños. Siendo siempre una de las últimas en llegar al colegio a recoger a los niños porque se me echa el tiempo encima. Sobrellevando las quejas de uno, los llantos de otro, las discusiones de ambos.

No importa, ésta es la vida que he elegido, no querría haber tenido otra. Pero de vez en cuando, necesito mi espacio, yo sigo siendo muchas cosas además de madre. Por eso, aún estando ahora el 95% de mi tiempo con mis hijos, quiero seguir haciendo cosas que me mantengan en el mundo real, irme a correr, salir a cenar algún fin de semana y, poco a poco, ir encontrando huecos para mis hobbys, o quizás volver a trabajar en una oficina, en una redacción o en un plató, aunque agradezco ahora mismo poder trabajar desde casa. Si de algo me siento orgullosa de mi padre es de que, además del mejor padre, fue capaz de sacar un doctorado y una cátedra mientras trabajaba y con 4 hijos. Si de algo me siento orgullosa de mi madre, además de ser la mejor madre, es de que siguiese trabajando y finalmente montase su propio negocio cuando ya éramos mayores.
Y no me siento mal si, a las siete de la tarde, lo habitual es que quiera que lleguen las 9 de la noche para que mis tres soles estén durmiendo y así poder hablar con mi marido sin interrupciones. Y no me siento extraña por necesitar desconectar un rato al día, aunque casi siempre sea imposible siquiera darse una ducha sin testigos. Porque son lo mejor que tengo, pero agotan. Porque es lo que siempre quise, pero sé que mis hijos crecerán y ya no requerirán de mí en la misma medida. Y porque yo existía antes de ser madre, de otra manera, pero ahí estaba, haciendo cosas, disfrutando también de la vida, de distinta forma. Por eso, de vez en cuando, en este caos maravilloso en el que me encuentro, conviene que no olvide que yo también cuento.
por nosoyunadramamama | Mar 4, 2016 | crianza, educación, Maternidad y embarazo, niños, preadolescencia, Sin categoría, Uncategorized
Que dicen que la preadolescencia es una etapa que se da en torno a los 9 años (yo aún los veo muy lejanos en esta casa) y resulta que mi querido hijo mayor, de 5 tiernos años, lleva una temporadita de ésas que te recuerda a un imberbe a punto de salirle granos. No es que esté insoportable, ni mucho menos, pobrecillo. Digamos, más bien, que está un poco reivindicativo, o pelín cargante, como con ganas de follón y alboroto. Sí señoras, mi ejemplar vástago, ése que no tuvo una rabieta hasta los casi tres años, ahora atraviesa por una crisis de «voy a tocar las narices un poco». ¿Cómo? Venga, que es guay imitar a mami cuando dice algo o te pide que obedezcas… Ummmm, yo tengo que respirar hondo porque la tercera vez que repite lo que yo he dicho me apetece entregarlo en adopción 😉 Y ya para qué hablar de los besos, está en modo «no me agobies con tanto cariño».

Por supuesto, mola mucho recurrir al «caca, culo, pedo, pis» y demás palabras relacionadas con lo escatológico. Y aún es más flipante poner como motos a tus hermanos pequeños, bien sea picando un poquito al mediano intentando llevarle la contraria o quitándole algo al pequeño, al que ya trata de «tú a tú» pero no penséis que el pequeñajo se amedrenta lo más mínimo… Por supuesto, mola protestar, así, sin mucha razón. «¿Qué hay para merendar?» (como si no lo supiera), me pregunta. «Pues manzana», le digo. Y venga, a indignarse porque estamos en fase de que hay que quejarse. Eso sí, luego no deja ni rastro de manzana, ni migas de bocadillo y aún pide más merienda.
Por supuesto, lo que no mola es hablar de niñas, esto ya le pasa desde hace tiempo. El otro día coincidió en el parque con una compañera y se lo pasó genial. Luego le dije: «vaya bien que te lo pasaste con Menganita». Y me puso cara de «va, tía, qué estás diciendo», porque otra cosa no, pero a expresivo no le gana nadie, para bien y para mal. Eso sí, esta etapa la estamos sufriendo en casa, porque hace poco tuvimos de tutoría con el profe y lo puso en un pedestal a todos los niveles, vamos, que el niños es casi perfecto. Tócate la gaita. Menos mal que cuando uno de los hermanos está en crisis, el otro está como la seda; no falla, es como si se quisieran ceder protagonismo para sus quejas particulares. Y suerte que es una nueva fase que se le pasará en unas semanas y que luego es un bendito. ¿Qué? ¿algún preadolescente más por ahí?
por nosoyunadramamama | Mar 2, 2016 | bebes, Maternidad y embarazo, puericultura, ropa, Sin categoría, tiendas, Uncategorized
Si os digo Samiboo, es probable que a la mayoría de vosotras no os suene de nada. Pero ya os adelanto que no va a dejaros indiferente esta empresa familiar polaca que llega a España. En breve, habrá web en español, mientras tanto hay que conformarse con echar un ojo a su web en polaco. Todo lo que hacen se elabora de forma artesanal en Polonia, y la estampación en las telas se hace por impresión digital, un sistema de alta calidad, además de que las tintas son ecológicas y no tienen olor. Todos los tejidos utilizados para la confección de estos artículos poseen el certificado Oeko-Tex standard 100 clase I y también Garantía de Seguridad para el Bebé.

A mí me han gustado muchísimo sus productos, no sólo por su diseño, que es una monada, sino también por su funcionalidad. No vais a encontrar los clásicos productos que tienen una única utilidad, sino que muchos de sus artículos sirven para más de una cosa. Por ejemplo, una manta picnic (de algodón y tejido impermeable) que sirve para usar tanto en el jardín como como en la playa, también en casa como manta de juegos (que es ahora el uso que le estamos dando hasta que empiece el buen tiempo).. La manta tiene bolsillos para guardar cosas si estamos en la arena, o se le pueden incluir cojines para que los niños estén más cómodos.

Con la manta picnic que usamos como manta de juego
A algo que estoy dando muchísimo uso estos días fríos y que además me parece un inventazo, es el manguito que se coloca en el manillar del carrito y sirve para meter las manos y no tener frío (además de que es super suave); además, tiene bolsillo para meter las llaves o alguna otra cosa que necesitemos para salir de paseo. Las toallas y las muselinas son una maravilla para el tacto porque está hechas 100% bambú, que es un tejido antibacterial.

Manguitos para el frío con bolsillo, el interior es muy suave.



Enamorada de sus sacos
Como veis, tienen estampados preciosos y gran variedad, muy coloridos o de tonos neutros, con unos dibujos super originales… Y los productos son de calidad. ¿Qué os parece?
por nosoyunadramamama | Mar 1, 2016 | crianza, educación, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
No hay día que no haya polémica en las redes sociales; con lo que a mí me gustan para debatir, indagar, contar experiencias, preguntar o sencillamente, entretenerme… Oye, que el viernes pasado colgué una foto de un biberón que a Gabriel le ha encantado y mientras algunas mamis se interesaban por el tamaño de la tetina por el tema de los cereales, alguien hizo un comentario poco afortunado incluyendo la frase «cebar a vuestros hijos» por darles ese alimento a nuestros churumbeles. Sin saber ni qué tipo de cereales ni si era una recomendación del pediatra, sin saber nada. Más allá de si tiene o no razón, que es absurdo al ser la dieta un cómputo de hábitos alimenticios, el comentario resultó un poco molesto por la connotación de la palabra cebar.
Yo no acostumbro a ir por la calle y decirle nada a ninguna madre que esté dando galletas o gusanitos a sus hijos. Uno, porque no me incumbe y dos, porque no sé la razón por la que se los da, no sé lo que han comido el resto del día, no sé nada de esa familia. Es probable que ni me fije en lo que meriendan el resto de niños. Una cosa es que vea a una amiga que da gominolas a los niños a diario y ni un trozo de fruta y, como amiga y por tener confianza, le puedo comentar de forma cariñosa que pruebe a darles otra cosa para merendar pero a alguien que veo de vez en cuando en el parque, ni se me ocurre. Conste que la chica en Instagram luego se disculpó y por mi parte, no hay más historia. No es la primera que me ocurre; esto pasa mucho en las redes e Internet.

De hecho, en vivo y en directo sólo he tenido un percance sobre la crianza de mis hijos. Hace tres años, viví una situación de ésas que te dejan sin palabras. Una no espera que, entablando una conversación con una conocida, intervenga una completa extraña para meterse contigo y con tu interlocutora. Rafa era un bebé de unos cinco meses y yo hablaba en una tienda de electrodomésticos con la señora que la regenta, donde por cierto iba a comprar una batidora. Como es lógico, al ser conocida, nuestro tema de conversación era el peque. Cuando empezamos a charlar sobre la lactancia, entró una señora de unos 70 años en el establecimiento. La dependienta, al contarle que ya sólo le daba biberón porque me había dolido mucho dar el pecho (tampoco entonces habían dado con mi problema), ella me contó que le tuvieron que operar por una mastitis.
En ese momento, la completa desconocida nos espetó: «No valéis para nada, yo le di el pecho a mi hijo hasta los 18 meses sin problema». Ojito, que la frase es literal, sin adornos. Nos quedamos tan bloqueadas que no supimos qué decir. Y me imagino que, como nosotras, cualquiera se hubiese quedado con cara de póquer. Como comprenderéis, me trae sin cuidado lo que opine la gente que no conozco, lo que no me gusta es la mala educación.. Con esta historia, reflexiono y me doy cuenta de ésto que me ocurrió a mí, que tan raro y tan mal nos parece, es algo que se hace de continuo en redes sociales e Internet y se acepta con normalidad.

¿Qué demonios nos hace pensar que podemos decir a alguien lo que nos parece bien o mal sobre la crianza de sus hijos?, ¿por qué entonces la gente se lanzó a la yugular de Beckham cuando su hija de 4 años apareció con chupete?, ¿por qué Coco Rocha tuvo que dar explicaciones sobre el hecho de que su bebé tomara leche de fórmula? Tengo la sensación de que en Internet y en las redes la gente dice todo lo que le apetece, todo aquello que jamás se atrevería a decir a la cara porque obviamente, no le incumbe y no se atreve. En esto de la maternidad, uno puede contar su experiencia, lo bien o mal que le ha ido con un producto, con un alimento, con lo que quiera, pero ojo con cuestionar cómo cría cada madre a su hijo. La última lapidación en Internet la ha sufrido Charlize Theron, a la que un medio calificó de mamá monstruo y en las redes sociales, la gente se encargó del resto.

Perdonad, a mí la reacción de una madre forcejeando con un niño me parece lo normal cuando tu hijo tiene una rabieta al lado de la carretera. ¿Será mejor dejarlo que se vaya corriendo y que le atropellen? En fin, que como no sabemos las circunstancias de cada familia, lo mejor es ser discretos. Detrás de cada biberón, de cada lactancia, de cada cereal o galleta, hay una madre que se ha informado, que también habrá tenido sus errores, que habrá llorado y que sólo busca tener un bebé feliz que se convierta en un adulto feliz. Nada más.
por nosoyunadramamama | Feb 26, 2016 | Maternidad y embarazo, Sin categoría, sorteos, tiendas, Uncategorized
Hoy ponemos en marcha nuestro último sorteo para celebrar el tercer cumpleaños del blog y lo hacemos gracias a Tutete. Sé que no necesita mucha presentación pero siempre es bueno saber algo más sobre esas empresas a las que compramos tantos productos, porque si algo tiene Tutete es variedad de marcas y artículos, a cada cual más bonito. Tutete.com fue la primera empresa dedicada a la venta de chupetes personalizados, una idea brillante ya que en las guarderías, parques, fiestas… los niños acababan usando chupetes que no eran suyos. Tras largos meses de búsqueda y de pruebas en laboratorios, consiguieron lo que estaban buscando: un grabado que no se iba con altas temperaturas o con roces y que además fuese bonito. Y como éste, Tutete ofrece productos innovadores de muy alta calidad, que adecuados a las necesidades de los padres y pedagogos, hacen que su día a día sea más fácil.


Y nosotros vamos a sortear un pack del Día del padre compuesto por taza, lámina y muñeco. El sorteo permanecerá activo desde hoy 26 de febrero de 2016 hasta el domingo 28 de febrero de 2016 incluido (hora española) y pueden participar todas las personas mayores de edad residentes en España. El sorteo se realizará a través de la web Sortea2, que elige al azar a un ganador, cuyo nombre publicaremos en este blog. ¿Qué hacer para participar?
- Ser fan en Facebook de Tutete y No soy una drama mamá.
- Compartir de forma pública el enlace del sorteo en Facebook y dejar allí un comentario (en el enlace).
¡¡¡Suerte!!!
por nosoyunadramamama | Feb 19, 2016 | celebraciones, cumpleaños, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Este post va de agradecimientos. El primero y más importante, a mis hijos. Por existir, por cambiar mi vida, por volverme loca, por quererme, por hacerme reír y llorar, por agotarme, por divertirme, por completarme… Porque sin ellos, mi vida no sería la misma. Este blog, que tanto ha crecido y que tanto me ha hecho crecer, nunca hubiera existido sin mis hijos y sus vivencias. Son ellos quienes me inspiran cada día para haceros reír. Porque ése siempre es el punto de partida, desdramatizar la maternidad.

Mi vida sin este trío sería tan aburrida…
Por supuesto, tengo mucho (demasiado) que agradeceros a todas las que estáis ahí, al otro lado, leyéndome cada día. Tres años dan para mucho. Empecé a escribir este blog en febrero de 2013; por entonces, publicaba dos posts semanales, tenía poco más de 100 visitas al día y escasos comentarios así que dedicaba una hora diaria a este rincón. Hoy, en febrero de 2016, publico 4 o 5 textos cada semana, la media de visitas diaria es de ¡¡4000!! (me sigue pareciendo brutal) y hay posts en los que me veo sobrepasada intentando responderos a todas porque, de verdad, quiero interaccionar todo lo que puedo. De hecho, el blog es como un trabajo de media jornada, ése es el tiempo que le dedico desde hace más de un año, más de cuatro horas cada día. Creedme, es un gran esfuerzo pero me ha compensado.
Este blog me ha hecho crecer en todos los sentidos. No esperaba que fuese a abrirme puertas a nivel profesional pero así ha sido. Desde mis colaboraciones durante un año en la televisión autonómica asturiana (en la que había trabajado ya varios años como periodista y presentadora) hasta mi actual participación en el blog de Turismo del Principado de Asturias. Por supuesto, sin olvidar que soy o he sido embajadora de marcas como Hero Baby, TuBebebox, Babymoov y, próximamente, de otra firma que ya os contaré más adelante; creo que será un extra para este espacio porque va a ser algo nuevo y a mí me supondrá mucha más dedicación. Pero quiero intentarlo, siento que puedo seguir creciendo más.

Grandes experiencias como el viaje a Granada invitada por Puleva, donde pude conocer a otras blogueras.
Gracias también a todas esas marcas que nos toman en serio a las blogueras, a las que saben que los miles de seguidores no se consiguen de la noche a la mañana, a las que entienden que publicar contenidos durante 3 años no es «moco de pavo» y que detrás de todo esto hay muchas horas, muchas vueltas… Vamos, a todas aquellas que saben que un blog es un sitio relevante como puede serlo cualquier otro medio digital. Porque yo no pretendo vivir de este blog ni pasarme el día hablando de marcas y empresas (eso bien lo sabéis por mis contenidos) pero claro, yo ahora quiero cambiar el diseño de mi blog y eso cuesta dinero, tener un dominio propio también cuesta dinero… Y gracias a la publicidad y a algunos patrocinios, puedo pagar esas cosas y sacarme un dinero que, como madre de tres criaturas,nos viene muy bien en casa. Así que gracias a esas empresas serias que valoran mi trabajo y me dejan hablar de ellas con total y absoluta sinceridad. De otra forma, no acepto propuestas.
En fin, que millones de gracias por estos tres años, nunca lo hubiera imaginado. Gracias también por entender que tras más de 450 posts (se dice pronto) sobre maternidad, niños y embarazos, hayáis aceptado tan bien que pueda incluir otros contenidos más variados. Y como agradecimiento, la semana que viene organizaré cada día un sorteo con las siguientes marcas:





Gracias y…aquí seguiré para quien quiera seguir viendo la maternidad de una forma alegre
Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas. Hodding Carter
