Categoría: Maternidad y embarazo

  • Sorteo pack camisetas Cocholate

    Sorteo pack camisetas Cocholate

    Conocí a Emma, madre de familia numerosa, y artífice de Cocholate cuando nació Gabriel hace poco más de dos años. Me envió a casa una canastilla con cositas de bebé y personalizadas que era una pasada. Os lo digo, son preciosas. Poco a poco, han ido incorporando miles de ideas al catálogo, incluyendo regalos personalizados para los padres, abuelos, hermanos, tíos. En Cocholate tienen regalos útiles, como el packs de camisetas que vamos a sortear. Además, tienen marcas como Pasito a Pasito, Aden Anais… Lo que me encanta de Cocholate es que todos los artículos los puedes personalizar, ya sea con el nombre bordado, pintado o estampado. Aseguran las entregas son en tiempo récord (24 horas en toda la península y el mismo día en Madrid).
    canastilla bebé personalizada
    Una de las cosas que más vende Emma son los packs de camisetas para madres, padres e hijos. Hay un montón de modelos a elegir y no sólo personalizas los nombres sino también el color, tipo de letra.. En su web podéis mirar todas las opciones que hay pero aquí os he seleccionado algunas para que os hagáis una idea. Pero me parecen un gran regalo pensando en el Día del Padres, que está a la vuelta de la esquina.
    pack camisetas
     Qué sorteamos? Un pack de camisetas personalizadas a elegir por el ganador. El sorteo permanecerá activo desde hoy 23 de febrero de 2017 hasta el domingo 26 de febrero de 2017 incluido (hora española) y pueden participar todas las personas mayores de edad residentes en España. El sorteo se realizará a través de la web Sortea2, que elige al azar los ganadores, cuyo nombre publicaremos en este blog.

    ¿Qué hacer para participar?

    1. Ser fan en Facebook de Cocholate y de No soy una drama mamá.
    2. Compartir públicamente el enlace del sorteo en Facebook y dejar allí un comentario.

    ¡¡Suerte!!

  • Trucos para que los niños no se destapen en la cama

    Trucos para que los niños no se destapen en la cama

    Me he hecho una experta en este tema y ya conozco todos los trucos e inventos; tener tres críos que no paran quietos ni durmiendo me ha hecho probar casi todas las opciones que deben existir en el mercado para tener a los niños bien tapados por la noche. Así que, como además me preguntáis mucho por este tema en Stories de Instagram, os cuento las tres cosas que hemos probado y lo mejor de cada una de ellas:

    Saco-edredón nórdico

    ¿Pensábais que sólo existían ese tipo de sacos bien gorditos para bebés? Pues no señoras, existe este invento para niños. Sin ninguna duda, es, de todas las opciones que hemos probado, la que más abriga. Nosotros vivimos en un piso bajo cubierta, de un edificio que ya tiene sus décadas y mal aislado, así que pasamos mucho calor en verano y frío en invierno en cuanto apagan la calefacción central. Así que por la noche ya podemos estar bien tapados. Este invento (es de la marca Norkids) es cómodo, porque el niño tiene los brazos libres, puede andar si necesita ir al baño y tiene una cremallera lateral para meterse dentro y salir. Y además son muy chulos. Alfonso está muy contento con la adquisición y además, como ya sabéis que termina muchas noche durmiendo en el suelo, con el nórdico está mullidito 😉

    Pijamas-manta

    Ésta es la opción que durante años hemos usado en casa, entre otras cosas porque fue la primera que conocí y porque es la más fácil de encontrar. La gran ventaja es que no deja de ser un pijama, un poco más gordito de lo habitual, y es de una pieza, con lo que los niños no se desvisten ni se les sube la parte de arriba dejando la barriga al aire. Además, lo pueden usar mientras están en casa si hace frío. Pero, desde luego, no abriga, ni mucho menos, lo mismo que los sacos-edredones. Y suele ser la opción más barata y sencilla de encontrar. Los soléis tener en sitios como Hipercor, Carrefour…

    trucos para que los niños no se destapen en la cama

    Sábana fantasma

    No sé si alguna vez oísteis hablar de ellas, también las llaman sábanas de seguridad, ya que no sólo evitan que los niños se destapen sino que están pensadas para evitar que se caigan de la cama. Es una opción que sirve para mantener tapados a críos que sencillamente se destapan pero no la veo una opción factible para niños que se mueven mucho, como mis hijos. Muchas veces me preguntan si mis peques descansan moviéndose tanto y yo les digo que, cuando compartimos cama por causa de fuerza mayor, allí no pega ojo ni el apuntador porque precisamente su descanso incluye libertad de movimiento. Así que las probamos una vez en casa de unos amigos y nunca más. Pero me parece una buena idea para esos peques que se destapan y se desplazan lo justo para evitar que se puedan caer al suelo.

    Pues éstos son los tres métodos o inventos que hemos probado y conocemos de primera mano para evitar que los niños pasen frío por las noches debido a su incansable movimiento. ¿Conocíais estas opciones?, ¿alguna más?

  • Esto es ser madre… nadie nos engañó

    Esto es ser madre… nadie nos engañó

    Que si madres arrepentidas, que si periodista diciendo que un bebé «destruye tu vida», que si presentadora escribiendo en sus redes sociales que «estamos engañadas por los mitos románticos de la procreación» y que la maternidad no debería ser imposición… ¿Engañadas?, ¿imposición?, ¿hoy en día? A ver, a ver, a ver… ¿en serio soy yo la única que pensaba que la maternidad no era fácil?, ¿en serio me dicen que en plena era de la información no sabían de qué iba el cuento?, ¿de verdad hay personas que creen que tener una criatura dependiente de ti no va a transformar tu vida? Sí, transformar, que no es una cosa así como el tener un novio con el que te va mal, que lo cambias y listo. Sí, esto es lo único que es ya para toda la vida. ¿Eso sí lo tendrán claro? Bueno, pues si me estás leyendo, te planteas ser madre y aún crees que todo es de color de rosa, voy a abrirte lo ojos:

    No vas a poder dormir del tirón: aún en el mejor de los casos, siendo un aspecto en el que me considero afortunada, no te vas a librar de estar unos meses despertándote cada cierto tiempo. Y cuando lleves ya varias semanas sin dormir 7-8 horas seguidas, creerás que no podrás sobrevivir. Y no imagino cuando llevas un año porque no me ha tocado a mí, pero te puede pasar.

    Vas a sentir dolor físico: oye, no será porque no nos dijeron toda la vida lo que duele un parto. Y sí, ahora ya tenemos la suerte de que existe la epidural pero no conozco a ninguna mujer que no haya sentido dolor en ninguna fase de todo este proceso: embarazo, parto, postparto o lactancia. Lo lógico es que, si no te toca dolor en una, te tocará en otra. Es complicado que te toque el lote de embarazo estupendo+parto estupendo+postparto estupendo+lactancia estupenda. Y oye, que con la lactancia también tenemos mucho avanzado hoy en día y si la cosa se tuerce, pues bibe al canto. Pero en alguna fase, algo te va a doler, casi seguro.

    Vas a sentir preocupación casi constante: sí, es así. Porque como descansas poco, todo te afecta un poco más. Porque te vas a dar cuenta de que el día tiene pocas horas, porque no vas a saber gestionar la rabieta de tu hijo, porque vas a estar triste y preocupada cuando esté enfermo, porque vas a disgustarte cuando no quiera ir al cole, o cuando suspenda, o cuando un amigo le haga daño, o un novio o una novia… Resumiendo, si antes lo que más te preocupaban eran cosas del curro o sentimentales, con un hijo puedes añadir una preocupación más, y de mayor calado, ya te lo digo.

    inconvenientes de ser madre
    Portada del libro «Madre arrepentidas»

    Vas a limpiar mucho: sí, cacas, mocos y vomitonas. Es así de poco apetecible pero es real. Antes de ser madre, si alguien expulsaba algo por la boca solía ser en las puertas de un bar y tú te alejabas. Cuando seas madre, no solo no te alejarás sino que tendrás que limpiar los restos de sábanas, pijamas, alfombras… Sí, has leído bien: vomitonas en casa.

    Vas a dejar de salir de juerga: mira, la realidad es que, aunque te puedas permitir salir de marcha porque los buenos abuelos o una niñera se queden con el churumbel, no te apetecerá demasiado por el punto número 1: estarás cansada. Así que acabarás por reservarte fechas especiales para esas escapadas en pareja o con amigos. Y si crees que no vas a poder vivir sin salir de marcha todos los fines de semana, pasa de ser madre. Salir se puede, claro, yo lo hago, pero con frecuencia es complicado.

    Viajar dejará de ser cómodo: y eso si viajas, porque depende de la criatura que te toque, o de las ganas que tengas, a lo mejor ya ni viajas. Pero vamos, que desplazarte por otros sitios podrás, nosotros no paramos, pero no se pueden comparar los viajes de antaño en pareja y con amigos a los que vas a hacer con los niños porque con ellos irás cargada, porque no podrás ver todo lo que te apetezca, porque tendrás que parar cuando a la criatura le toque comer, porque no trasnocharás, porque tendrás que buscar un alojamiento acorde con las circunstancias, porque es probable que alguna vez tengas que suspender tu viaje porque el crío se ponga enfermo.

    ¿Cómo lo ves? Bueno, pues estas son solo algunas de las «bondades» de ser madre. No vaya a ser que algunas digan luego que no sabían lo que era la maternidad y se arrepientan. Y ojito, esto no está reñido con tener derecho a un cabreo, a un llanto o enfado porque la situación nos supera. Que no tenemos que ser mártires de la causa, ¡faltaría más! Podemos quejarnos de que estamos cansadas, de que estamos disgustadas… aun habiendo elegido libremente. Pero mentir, no nos ha mentido nadie. Y es una elección libre. No nos presionan para esto, no nos obligan, no nos lo imponen. No en España. ¿O acaso a la señorita Abenia la han mandado de su trabajo a casa para que ahora procree?, ¿le han impedido el acceso a anticonceptivos?, ¿alguien la obliga a ser madre? Pues entonces nadie le está imponiendo nada. Y qué decir de Samanta,  lo siento, pero afirmar que»tomas una decisión engañada» no se ajusta a la realidad.

    ¿Que te preguntan si vas a ser madre llegada una edad? Pues tampoco es raro teniendo en cuenta que 8 de cada 10 mujeres sí lo son. Llevan haciéndole la pregunta al señor Bustamante sobre si va a tener más hijos o no desde que tuvo a la primera, vamos, desde hace casi una década. Pero vamos, lo mismo que te preguntan qué vas a estudiar cuando tienes 17 años, e igual resulta que no quieres estudiar sino trabajar. Lo mismo que le preguntan a mis hermanos de 30 años si no tienen novia. Y ni ganas ni prisa. Contestas y listo, pero la presión no te la mete nadie si crees tener claro lo que quieres.

    Este no es un post para desanimar a nadie. Imaginaos lo grande que tiene ser la maternidad para que, a pesar de todos estos inconvenientes, a la mayoría nos compense. Pero ser madre porque toca, porque pasa el tiempo, porque luego igual no puedes, porque crees que es lo que la gente espera de ti… pues no. Es una vida de la que hablamos que, durante años, va a depender de ti. Así que, si no quieres renunciar a ciertas cosas, lo cual me parece estupendo y super lícito, no los tengas, y se acabó la historia. Por cierto, así, en general, se me ocurre que trabajar también tiene muchos inconvenientes, y estudiar, y tener pareja… En realidad, la vida no es fácil, vivir tiene muchos inconvenientes lo mires por donde lo mires pero… ¿a que compensa?

  • ¡Ya está aquí!¡No soy una drama mamá se renueva!

    ¡Ya está aquí!¡No soy una drama mamá se renueva!

    ¡Pues aquí lo tenéis! ¡Cuatro años de blog se merecían algo especial! Esta vez, el cambio es gordo. Lo había pospuesto mucho tiempo pero era necesario. Para empezar, ya no es sólo un cambio de forma, que es en el que nos fijamos todos, sino también de fondo. No voy a ponerme técnica, porque además entro dentro del grupo de “tecnolerdas” 😉 pero digamos que todos los posts de mi blog estaban en wordpress.com, un gestor de contenidos gratuito que limitaba mucho mis movimientos y no es el más adecuado cuando un blog tiene cierto nivel de visitas. Así que, resumiendo, ahora mi blog está en otro alojamiento que me ha permitido llevar a cabo todos estos cambios de diseño que veis más otras tantas cosas que me vienen bien a mí cuando escribo y también a nivel posicionamiento. Pero eso ya es entrar en asuntos tecnológicos de los que no tengo competencia para hablar. Y de lo que no sé, mejor no hablo 😉

    Como veis, he organizado los contenidos en cuatro categorías. Ya sabéis que el 70% del contenido del blog está relacionado con la maternidad, el embarazo y la crianza, no sé si a estas alturas me queda algún tema por tocar 😉 Pero durante 2016 también funcionaron realmente bien los posts relacionados con el running y la salud, así que creo que merecen seguir escribiendo sobre ellos. A los que sumaré en esa misma categoría algo sobre belleza, porque en instagram me preguntáis muchísimo por algunas cosas. Sobre los planes y viajes con los niños también escribo muy a menudo, y además me llegan muchos mails preguntando por alojamientos, por ejemplo. Así que aquí seguiré compartiendo nuestras escapadas y dándoos todos los detalles. Y bueno, sobre moda no soy una experta ni es mi tema principal ni pretendo que lo sea porque somos muy de “jota, caballo y rey” pero cuando veo alguna cosa interesante, la comparto y suele funcionar y os gusta. Así que el blog seguirá siendo lo que era pero… más bonito y con contenido más variado. De ahí que siga siendo «No soy una drama mamá» con la coletilla «pero sí muchas cosas más».

    Como os imagináis, todo este cambio no he podido hacerlo sola, porque no tengo conocimientos. Así que he hecho una inversión de dinero,  gracias a patrocinadores y marcas en las que confío y que confían en mí, y le he pedido hacer todo este trabajo a Laura, de Laucreativa, que es diseñadora y que sólo tenéis que ver el blog para daros cuenta de lo bien que hace las cosas. Y mención también se merece Isabel, de Una madre molona. Con ella compartí este 2016 muchas cosas, entre ellas un viaje a París y habitación en hotel que hizo que compartiésemos largas charlas. Y como es una caja de sorpresas, además de periodista y bloguera, también es diseñadora gráfica. Ella es la autora de mi nuevo logo y me encanta. Normalmente era mi prima, Ana Pire, quien me hacía alguna cosa de este tipo, pero no quise agobiarla justo cuando acababa de dar a luz. Y a ella también le agradezco los cambios que hizo hasta ahora.

    Me ha dado cierta pena decir adiós a mi logo anterior, porque los dibujos tenían connotaciones personales que ya os conté hace tiempo.  Pero creo que era el momento de dejar atrás las siluetas de bebés para dar cabida a más temas y porque, como es obvio, mis hijos han ido creciendo en todo este tiempo. Empecé este blog siendo mamá de un bebé de dos años y otro de 4 meses, y ahora ya tengo dos niños de 6 y 4 años, y un bebé de 2 años, que en breve dejará de ser bebé. Ufff, ¡cómo ha pasado el tiempo! Gracias por acompañarme todos estos años, por dejar cada día decenas de comentarios en mi blog y redes, y por ser la mayoría muy respetuosas, como lo soy yo. Y gracias por hacerme finalista a mejor blog en 2016 de Embarazo y crianza de Madrefera. Menudo mes bonito y movido está siendo. Aquí seguiré, si me dejáis, mucho más tiempo. Y por cierto, habrá sorteos de cosas chulas para celebrar estos 4 años por aquí, ¡os lo merecéis por aguantarme! Aunque sé que me queréis.

  • El chupete ¡y todas sus ventajas!

    El chupete ¡y todas sus ventajas!

    Vaya por delante que no he tenido hijos «chupeteros». Lo han usado lo justo y necesario, e incluso tardaron un tiempo en cogerle el gusto. Pero he de reconocer que, a pesar de la mala prensa que tienen a veces los chupetes, son un gran invento. Como ocurre con todo, el uso que se le dé, marcará la línea entre lo que se considera adecuado y lo que no. Pero desde luego, yo tengo claro que los chupetes ayudan, y mucho, en la crianza de los churumbeles. Podríamos vivir sin ellos, por supuesto, como podríamos vivir y criar sin muchas otras cosas. Pero su existencia nos viene bien y nos soluciona algunas situaciones.

    Ventajas de usar chupete

    Mis tres hijos han seguido el mismo patrón con el chupete; apenas lo cogieron siendo recién nacidos, con lo cual yo no insistí mucho y su uso fue puntual. Le pillaron el gusto cuando empezaron a salirles los dientes, aunque su uso no era continuo. Y ya, desde el año y pico hasta los dos años, lo utilizaron exclusivamente para conciliar el sueño, es decir, apenas unos minutos cada día. Y ése es para mí el gran poder, la gran ventaja, la gran virtud de los chupetes: que tranquiliza, relaja y ayuda a dormir a los bebés. Sí, porque los bebés tienen una succión alimenticia y otra que es puramente placentera. Vamos, que los biberones y chupetes son novedosos como los conocemos hoy en día pero de nuevos no tienen nada. Hay evidencias de que se utilizaban paños o telas con relleno con el mismo fin con el que usamos hoy el chupete, no estamos haciendo nada raro. Lo digo para que os quedéis más tranquilas aquellas a las que os hayan asustado con teorías catastrofistas sobre su uso. Luego veremos los inconvenientes.

    Otra de las grandes ventajas que para mí tiene el chupete es que alivia el dolor y reduce el estrés en momentos desagradables.  Y esto es aplicable a muchas de las fases que tiene un bebé: lo mismo viene bien cuando de recién nacidos sufren con gases, que cuando ya tienen unos meses y están molestos con la dentición. Por no hablar de las rabietas; algunas veces, ofrecerles el chupete es un recurso que funciona. Además, muchos estudios (de organizaciones como la Americana o la Española de Pediatría) han encontrado que el uso del chupete está relacionado con la reducción del riesgo de que aparezca el síndrome de muerte súbita del lactante. Aunque no se sabe a ciencia cierta porqué ocurre, se apunta a que podría deberse a que el chupete ayuda a progresar los mecanismos que dirigen el desarrollo de las vías respiratorias superiores. Pero de cuestiones científicas no puedo opinar.

    uso-chupete-ventajas

    Inconvenientes de usar chupete

    Como os comentaba al principio, el uso que demos a las cosas puede cambiar, y mucho, los efectos beneficiosos de un objeto. Yo siempre he sido muy fan de la frase de Aristóteles que dice «en el término medio está la virtud». Por tanto, no se trata de usar el chupete para todo, porque luego puedes encontrarte con alteraciones en los dientes y con una situación de estrés para el niño cuando quieras que deje de usarlo. Mi experiencia en ese sentido es que, como su uso ha sido limitado, el chupete se fue de sus vidas sin más, no les supuso ningún problema que un día «desapareciese». Y espero que con Gabriel sea parecido. Otro de los problemas que se relaciona con el uso del chupete, pero del que tampoco tengo ninguna experiencia, es que se da mayor frecuencia de otitis ya que la succión incrementa el transporte de microorganismos hacia el oído. Esto ocurre si previamente hay infección de las vías respiratorias. Tampoco tenemos experiencia al respecto y desconozco si los casos de otitis que veo a mi alrededor tienen relación con el uso del chupete.

    En cuanto a todas estas pegas que suelen darse, no las hemos vivido, entiendo que tendrá relación con que han usado con moderación el chupete. Yo tengo que decir que a nosotros nos ha venido muy bien para que conciliasen el sueño, sobre todo fuera de casa, y les ha aliviado mucho el tema de los gases y la salida de los dientes así que, me declaro fan de este artilugio, ¿alguna más?

  • Una reflexión sobre la tecnología y los niños

    Una reflexión sobre la tecnología y los niños

    Estoy un poco confusa con respecto al uso de la tecnología en los niños, y ya es lo que me faltaba, que para una cosa que tenía medianamente clara… El otro día en Stories os contaba que había ido a una charla sobre la transformación digital y lo que escuché me descolocó. He sido y soy muy reticente a que los niños hagan uso de pantallas digitales, en parte porque creo que su utilización debe estar muy vigilada y también porque creo que es primordial que aprendan a divertirse sin una maquinita de por medio. Pero como os decía, la charla de José Luis Orihuela (profesor, escritor y conferenciante, entre otras cosas) me desconcertó un poco y, de alguna manera, me ha hecho replantearme las cosas. Esto de educar niños es realmente agotador. Ya lo dijo este buen señor en la charla: el problema no es la falta de información, nunca ha habido tanta información. El problema es el déficit de filtrado. Y qué razón.

    El abuelo enseñando vídeos del Sistema Solar

    Ya no puedo pensar en los móviles y tablets como si fueran el demonio para ellos. Porque básicamente era un poco la visión que tenía de ellos. Solo me faltaba ponerle una pequeña descarga eléctrica si el dispositivo era tocado por un menor 😉 Pero claro, luego te dice este hombre que esto es un proceso irreversible, que nuestros niños van a estudiar, a comprar y a vivir siempre de esta forma, y razón no le falta. Porque resulta que mi primer contacto con un ordenador fue a los 15 o 16 años. Había una sala de informática en el cole con esos ordenadores mega grandes en los que te pasabas media clase para encender el ordenador y la otra media, yo la pasaba en una web infumable de Julen Guerrero en la que las imágenes iban de arriba a abajo sin fin. Y oye, que Julen ya era todo un moderno teniendo su propia web. Y ya ni os cuento de la primera compra online, pues hablo tranquilamente de que tendría unos 25 años cuando me lancé… Y resulta que antes, cada vez que teníamos una duda que resolver, íbamos a preguntar a nuestros padres, a una enciclopedia o diccionario (no había casa sin tales libros) o te tenías que ir a la biblioteca municipal.

    Y luego tu hijo, que apenas tiene contacto con la tecnología porque se lo tienes prohibido, viene y en dos minutos ya sabe cómo encender tu móvil y entrar en cualquier aplicación que le permita escribir o dibujar. ¡Y eso los míos! que no tenemos ni tablet ni ná en casa, que ya casi ni encendemos la tele 😉 Ya no quiero ni imaginar aquellos que acceden fácilmente a ello. Pero objetivamente sabes a ciencia cierta que algún día será inevitable, que es como si decides que, como la electricidad antes no existía y se vivía bien, en casa se usan velas o brasero. Ay, ¡cómo me cuesta reconocer que la tecnología ha simplificado nuestras vidas! Y no sé porqué a la vez soy tan reticente a que ellos la usen. Supongo que, como en todo, en el término medio está la virtud. Pero la realidad es que van a vivir hiperconectados, siempre conectados y hay algo en esta idea que me asusta. Que haya cambiado tanto el modo en que nos relacionamos, que nos hayamos criado y que hayamos aprendido de forma tan distinta a como lo van a hacer nuestros hijos da un poco de pánico. Lo bueno es que José Luis Orihuela, siendo muy fan de la tecnología y la era digital, me dejó clara una cosa: nada de redes sociales antes de los 14 años. Porque objetivamente, sabemos cómo va el tema de las redes sociales y hay que usarlas con criterio, y de eso, a ciertas edades, no se tiene. ¿Qué opináis?

  • Cómo conseguir que los niños obedezcan y recojan sus cosas, ¿realidad o ficción?

    Cómo conseguir que los niños obedezcan y recojan sus cosas, ¿realidad o ficción?

    No entraba en mis planes escribir un post sobre cómo conseguir que mis churumbeles me hagan caso, básicamente porque no he encontrado la clave. El caso es que alguien me sugirió a través de Instagram que tratase el tema, y lo voy a hacer con mi tónica habitual: sinceridad y, venga va, un poquito de humor. Si tuviera la respuesta infalible para que mis hijos me obedeciesen, ya estaría vendiendo libros. Pero no, no sé a ciencia exacta cuál es la táctica eficaz para conseguir que me hagan caso… a la primera, que de eso se trata. Porque a la décima vez que pides o dices algo, ya como que tu estado mental es más parecido al de una desquiciada. Eso es así. Se trata de que lo hagan a la primera y sin rechistar. Ummm, ¿en serio un niño nos puede obedecer así tan fácilmente?, ¿Cómo conseguir que los niños obedezcan o hagan caso?

    Cómo conseguir que los niños obedezcan

    Cómo conseguir que los niños obedezcan… o te hagan caso

    1. Lo primero, sé realista. No pretendas objetivos inalcanzables, la naturaleza de un niño es la que es, sin la maduración de un adulto. Vamos, que no puedes pedirle a un niño de 3 años lo mismo que a uno de 6, ni puedes exigir lo mismo a uno movido que a uno tranquilo. Ni tampoco puedes pretender que un niño esté sin moverse dos horas en un restaurante, por poner un ejemplo. Así que, un poquito de realidad.
    2. Centra tu energía en aquello que es importante: para mí es importante que recojan su pijama cada mañana y no lo dejen tirado. Para mí es importante que siempre, después de jugar, vuelvan a ponerlo todo en su sitio. Para mí es importante que pongan la mesa. Así que, si tengo que ponerme seria, lo haré cuando sea necesario y no malgastaré energía en aquellas cosas en las que no me vaya vida. Sino, te quemas. Ya dice el refrán que el que mucho abarca, poco aprieta. Así que más vale centrarse.
    3. Hay cosas que no son negociables: Como hemos establecido que hay unas más importantes que otras, trato de que se mentalicen de que hay cosas que se hacen sí o sí, y que no hay más discusión (salvo que puntualmente pase algo o haya algún problema) Y les mentalizo de que tienen la obligación (sí, ellos también tienen ciertas obligaciones en casa, en el cole…) de hacer algunas cosas para que la convivencia sea más llevadera. Y si no se hace, tiene consecuencias. ¿Que no recogéis? Pues no salimos de casa porque la casa tiene que estar recogida. ¿Que nos os vestís? Pues entonces no podremos ir a casa de los abuelos porque en pijama no se sale de casa. Vamos, enseñarles que todo cuanto hacen o dejan de hacer tiene consecuencias para otras cosas o personas.
    4. Mucha rutina: Para algunas cosas no funciona pero para otras sí. Muchas veces me preguntáis cómo es posible que los niños estén a las 8,30 en la cama (los días de cole). Pues es sencillo, hace años que seguimos la misma rutina y ha funcionado para todos, para el que menos duerme, para el más nervioso y para el tranquilote. Es más sencillo que nos obedezcan cuando tienen rutinas. En el fondo, a los adultos nos pasa lo mismo. Es más fácil tratar con nosotros cuando tenemos un orden y estabilidad, cuando no hay imprevistos… Pues con los niños también funciona a la hora de que lleven a cabo ciertas labores.

    Como veis, en esto de la maternidad, saber lo que hay que hacer, o creer que hay que hacer algo de una manera concreta es sencillo. Lo difícil, como todo, es llevarlo a cabo. No es fácil establecer prioridades, no es fácil mantener la calma cuando tienes un horario para llegar al colegio, no es fácil educar. Que te hagan caso a todo lo que dices es imposible, eso grábatelo a fuego en la cabeza porque si no vas darte cabezazos contra la pared. ¿Algunas ideas más para que nos hagan caso y que no sea a cambio de una gominola? 😉

  • El sangrado durante el embarazo ¡no siempre está relacionado con aborto!

    El sangrado durante el embarazo ¡no siempre está relacionado con aborto!

    Ojalá no pudiera contar nada sobre este tema pero entiendo que, con la experiencia de haber pasado por sangrados en dos embarazos, uno que no implicó nada malo y otro que terminó en un aborto, como bien sabéis, quizás convenga aclarar que la palabra sangrado en el embarazo no va, en muchas ocasiones, unida a la palabra aborto. Vamos, yo he vivido dos situaciones completamente opuestas. Soy consciente de que la gente busca mucha información en Internet sobre este tema, así que me gustaría aclarar algunos aspectos, porque entiendo que causan alarma. Un sangrado durante el embarazo asusta a cualquiera y siempre hay que acudir a Urgencias, aunque en la mayoría de los casos se quede sencillamente en eso, en un susto. Obviamente, existen algunas pistas que ya en casa os harán intuir si se trata de una situación leve o que termine en una complicación grave o aborto.

    Embarazo con sangrado sin importancia

    En la semana 8 de la gestación de Gabriel, me llevé mi primer gran susto en este sentido. Había tenido dos embarazos perfectos, sin ninguna complicación y sobresalto. Así que, cuando lo vi, temí lo peor. Porque todas, de forma equívoca, asociamos sangrado y aborto siempre. Y no, muchas veces no es así. Durante la gestación, hay mayor riego sanguíneo hacia los vasos del cuello del útero, así que un sangrado se puede producir tras una exploración médica, relaciones… Las pérdidas de sangre en el primer trimestre son frecuentes. Y así fue en mi caso, en urgencias me confirmaron que todo estaba perfecto y el embarazo transcurrió con normalidad. Es más, las que me seguís desde hace tiempo, sabéis que fue el único embarazo en el que hice deporte, en concreto zumba, hasta la semana 40, y el rubito no se adelantó ni un solo día 😉

    Embarazo con sangrado que termina en aborto

    Bueno, esta historia ya la sabéis porque fue el mes pasado. Curiosamente, dado que ya había pasado por un sangrado que no había sido nada importante, pensé que podría tratarse de lo mismo. Porque entonces sabía por experiencia, no sólo de oídas, que los sangrados podían producirse por más causas que no no implicasen ningún problema serio. Pero tampoco obviaba que la pérdida de sangre podía ser síntoma de estar perdiendo o haber perdido el embrión. Esa es obviamente una cosa que no sabes hasta que te ve el especialista pero, a veces, el cuerpo da pistas o la cosa sencillamente no pinta muy bien.

    sangradoembarazo

    Señales de alarma

    • Cuando fui a urgencias el mes pasado, no sabía lo que estaba ocurriendo pero, al desvestirme allí, no tuve dudas: lo perdía. Y no fue otra señal más que la cantidad de sangre, no era un «manchado», era abundante como el de la regla. Así que ése puede ser un primer signo de aborto.
    • Otra de las pistas que pueden darnos malas noticias es el dolor abdominal. Yo no lo viví en ninguno de los sangrados pero, si se sienten cólicos, retortijones o dolores, la cosa no suele pintar bien. 
    • Una de las cosas en las que no reparas en ese momento pero que luego descubres es que llevabas unos días en los que habían desaparecido los síntomas de embarazo. En mi caso, no es que sean muchos pero me extrañaba no tener tanto sueño como en los embarazos anteriores.

    Como en todo, cada cuerpo es un mundo; y habrá quien haya sangrado mucho y no haber tenido problemas y viceversa, unas con dolores, otras sin ellos, hay abortos sin sangrados… Pero conviene saber que sólo un 15% de los embarazos con sangrado en los primeros dos meses llega a abortar así que daos cuenta de que muchas veces, sangrado no implica aborto. ¿Os ha pasado?

     

  • Mi hijo «molesta» a sus hermanos, ¿qué hago?

    Mi hijo «molesta» a sus hermanos, ¿qué hago?

    Recuerdo perfectamente que el papel de «picotero» en mi casa lo hacía mi hermano Miguel. Y como, además, entre él y yo sólo hay 13 meses de diferencia, me traía loca. Fue así durante muchos años y lo cierto es que, cuando no estaba, había una relativa paz en casa, y digo relativa porque los mellizos también tenían lo suyo en cuanto a hiperactividad 😉 Es cierto que en mi familia somos todos muy activos, pero Miguel, incluso a día de hoy, y en eso es exacto a mi padre, no puede parar un segundo. Y ése es un factor que considero clave y común a todos aquellos niños que suelen ser más propensos a «molestar» a los demás, son críos que tienen una actividad física importante, vamos que son movidos. Al final, los niños tranquilos, como Rafa, no incordian a otros porque no necesitan jaleo a su alrededor. Aunque eso no quita que para otras cosas «den la lata». Pero a lo que voy hoy es al tema de ese hermano al que le gusta «chinchar» a los otros.

    El caso es que Alfonso lleva un mes muy intenso, por decirlo de alguna manera. Que yo pensé al principio que era cuestión de que necesitaba vacaciones y, después, del descontrol de las navidades. Pero no, ahí sigue, con su intensidad 😉 Que si le quita un juguete a Rafa, o le imita cuando habla (a mí a veces me lo hace y me pone de los nervios), que si agarra a Gabriel porque sabe que al pequeñajo, todo lo que sea quitarle libertad de movimiento, le espanta y grita como si de la matanza del cerdo se tratase. Y en esas estamos, que está en modo «tocando las narices», por decirlo finamente.

    Motivos por los que un niño molesta a sus hermanos o a otros niños

    Aquí creo que pueden existir distintas razones; puede ser una única o darse varias a la vez. Como decía al principio, estoy convencida que los niños especialmente activos, como mi hijo mayor, hace que necesiten que los demás les sigan el ritmo. Y si a su alrededor no tienen otro «movido» como ellos, de alguna manera tienen que incitarles a ello. Así que se me ocurre que es una forma de interacción que tienen, una manera de que sus hermanos se activen también. Por otro lado, creo que muchas veces puede ser una llamada de atención, de hacerse notar porque creen que no se les hace el suficiente caso. Siempre os he dicho que Alfonso es un gran hermano mayor, pero eso lastra un poco, y lo sé por experiencia. Al final, a los mayores, sin quererlo, les pedimos más que a los otros. Y quizás se ven abrumados a veces.

    Por supuesto, intuyo que algunas veces puede ser una cuestión de celos, que ven que sus hermanos les ganan terreno y, de esa forma, quieren imponerse y hacer ver que ellos «mandan», de ahí que quieran fastidiar o incordiar. Y estoy convencida de que no es el caso de Alfonso, porque cuida mucho de sus hermanos y no les haría daño por nada del mundo. Es más, a veces, Gabriel le tira del pelo o le empuja por algo, y él jamás le hace lo mismo. Y cuando reñimos a cualquier de los otros, él se enfada mucho con nosotros y les consuela. Así que descarto el incordio por los celos.

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    Qué hacer cuando un hermano molesta a otro

    Siento no tener la fórmula mágica para esto. Aunque intuyo ciertas cosas que pueden mejorar la situación y en ello estamos:

    • Cada uno necesita su espacio: ser hermanos no implica tener que estar pegados todo el día. Cada uno tiene su personalidad y sus gustos a la hora de jugar. Así que hay que dejarles que libremente decidan cuándo jugar juntos y cuándo no.
    • Intentar saber si lo hace por una causa u otra: a veces, puede ser sencillamente una etapa que dura poco y no tiene excesiva importancia, pero otras veces puede haber un problema de fondo, como el de los celos.
    • Que todos los hermanos tengan sus labores y cooperen: yo entiendo que Alfonso se pregunte porqué él sí tiene que hacer su cama (los fines de semana) y su hermano no. Y le explico que es una cuestión de edad, que él no la hacía con 4 años y que Rafa la hará cuando tenga 6 años. Pero es bueno que vea que sus hermanos también tienen otras tareas.
    • Buscar juegos en los que puedan participar todos cuando estamos los adultos: cuando decidamos jugar con ellos, hay que encontrar la manera de que todos participen. Es complicado cuando hay diferencia de edad; ahora mismo, los mayores juegan juntos muchísimo pero me resulta muy complicado, sin embargo, que entre mayor y pequeño, que hay 4 años de diferencia, pueda haber un juego en común.
    • Mucha paciencia: desde que tomé la decisión de no gritar a mis hijos (lo hago alguna vez, no soy perfecta), he mejorado mucho en autocontrol. Dice el refrán que «la paciencia es la madre de la ciencia», y yo digo que la paciencia es la madre de todo, de cualquier proyecto en la vida. Así que toca trabajarla.
    • Las normas y la autoridad existen: lo sé, la palabra autoridad no tiene muy buena prensa, sin embargo, creo que no hay que irse al lado más duro del término sino al amable, como la jerarquía. No hay nada malo en que un niño sepa y comprenda que ha de existir un orden, que hay que cumplir ciertas normas en casa, en nuestra sociedad convivimos gracias a ellas. No prohibiciones, sino normas para el buen funcionamiento de las cosas.

    Y en estas estamos, tratando de saber si es pasajero, si va a seguir así mucho tiempo (como  fue lo de mi hermano, que no paraba un segundo), si sencillamente todos vamos a tener que convivir con esta hiperactividad, con esa necesidad continua que tiene de estar siempre con gente alrededor (menuda vida social le espera 😉 )… ¿Algún «picotero» más por casa?

  • Maternidad real: cosas que nunca pensaste que te pasarían… al ser madre

    Maternidad real: cosas que nunca pensaste que te pasarían… al ser madre

    La maternidad cambia las cosas, da un giro inesperado para bien… y para, digamos, «no tan bien». Pero son esas cosas que ya no te importan, que quizás al principio te descolocaron pero que que ya no sufres por ellas. Sabes que tienes excusa, que ya, si eso, volverán a ser como antes dentro de unos años:

    Nunca el desorden te preocupó menos: pues sí, has terminado por asumirlo. Siempre hay alguna pelota o bola de uno o varios de los juguetes de tus hijos danzando por casa, o un coche, o piezas de juegos… La estantería de la habitación de los niños es lo más parecido a un museo de los inventos. Pero no sufres, te conformas con que el suelo esté despejado.

    La suciedad ha empezado a ser relativa: Manos en los cristales, migas en el suelo que te esmeras en hacer desaparecer pero que visualmente ya no te afectan como antes. «No es para tanto», piensas. Recuerdo cuando estaba embarazada por primera vez y vinieron unos amigos con sus dos hijos a pasar unos días a nuestra casa. Taquicardias me daban cuando entraban con arena de la playa 😉 Y ojito, que con la arena aún soy muy maniática. Pero lo demás, lo paso por alto.

    La puntualidad es tu asignatura pendiente: Bueno, vale, a mí me cuesta horrores no ser puntual, porque creo que esa costumbre de hacer esperar a la gente siempre es una falta de respecto pero vamos, digamos que si antes llegábamos antes a los sitios, ahora nunca llegamos pronto ni tranquilamente, sino a la carrera.

    La comida fría o las sobras te parecen un manjar: ¿recuerdas cuando dedicabas un buen rato a prepararte un plato suculento? Y lo digo yo que he sido toda la vida de elaboración mínima y lo de suculento se me queda grande. Pues el día que no tienes que cocinar para las criaturas, que para eso sí que te esmeras un poco por aquello de que lleven una alimentación variada, ese día que comes sola, ni cocinar ni nada. Lo que pilles por la nevera.

    Las gominolas y caprichitos, a escondidasMamá, ¿qué estás comiendo?- «¿Yo?, nada, hijo», mientras masticas a toda velocidad unas gominolas, unas patatitas o un poco de chocolate…Vamos, esas cosas que antes comías tranquilamente en el sofá de casa sin que nadie te las robase.

    La ducha, siempre acompañada… o accidentada: lo sé, es un clásico, ducharse está sobrevalorado. Opción A: meterte en el baño con la criatura que, si es un bebé, te hará salir porque llora; si es un bebé-gateador, te vaciará los cajones y la liará con la escobilla; y si es bebé-andador, se subirá al váter y vete a saber qué más… Opción B: dejarle pulular por la casa y ¡sálvese quien pueda! La última de Gabriel fue vaciar entero el árbol de Navidad y quitarles el ganchito metálico a tooodas las bolas.

    Tu coche, un festín para seres vivos o convertido en arca de los tesoros: ¿cuándo fue la última vez que limpiaste tu coche?, ¿qué encontraste? Coches, monedas, un guante y cantidades ingentes de migas que podrían alimentar a la mitad de gaviotas de Gijón. ¿En serio alguna vez pensaste, cuando no tenías hijos, que podrías acumular semejante cantidad y variedad de cosas?

    Y al final, te das cuenta de que todo es relativo, de que algún día tu casa volverá a parecer una casa y no una guardería, de que alguna vez todas tus duchas transcurrirán en calma, que llegarás pronto a los sitios porque salir sola de casa no te llevará más de cinco minutos… Todo llegará pero, mientras tanto, ¡bendito descontrol!

  • Mi hijo se despierta durante la noche con dolor en las piernas, ¿qué le pasa?

    Mi hijo se despierta durante la noche con dolor en las piernas, ¿qué le pasa?

    La primera vez que ocurre, te extraña pero le quitas importancia. Tu hijo se despierta por la noche con unos dolores en una o las dos piernas y no sabes porqué le pasa, no tiene golpes ni hay ninguna zona hinchada. A Alfonso le sucedió por primera vez con 4 años; me llamó desde su cama y lloraba por unos dolores en la pierna, justo en la parte de detrás de la rodilla. Me quedé con él hasta que el dolor desapareció y volvió a dormirse. Cuando se despertó, ni rastro de las molestias. Al no volver a pasar, te olvidas del tema, pero cuando sucede por segunda vez, es cuando realmente te asustas porque, al menos en el caso de Alfonso, estaba pasándolo realmente mal. Le cambié de postura, le moví las piernas y notó algo de alivio pero no había mucho más que se pudiera hacer.

    Tras el segundo episodio, lo consulté con la pediatra ya oliéndome de qué se trataba. Yo misma recordé entonces que, cuando era niña, algunas veces me dolía la parte de detrás de las rodillas. Y efectivamente, es lo que se conoce como «dolores de crecimiento». Desde entonces, de eso hace más de dos años, le pasa de vez en cuando, en alguna ocasión puede sucederle durante varias noches consecutivas. La semana pasada, sin ir más lejos, se despertó de madrugada y se metió otra vez llorando en nuestra cama. Y nuevamente, al despertarse, ni rastro de cualquier molestia.

    Cómo saber que son dolores de crecimiento

    Pues es curioso, aparte de que es un dolor que suele aparecer por la noche y desaparece tras el descanso nocturno, otra forma de saber que se trata de los famosos dolores de crecimiento es que, si masajeas, estiras o tocas la pierna del niño, siente algo de alivio cuando, por contra, si se tratase de algo preocupante o de un golpe, lo normal es que no se dejasen tocar. Ya sabéis cómo son los niños: cuando tienen cualquier golpe, dolor o herida no dejan ni que te acerques ya que el movimiento o el contacto haría aumentar el dolor. Así que, si sospechas que se trata de estos dolores, lo mejor que puedes hacer es masajear las piernas, estirarlas y poner sobre ellas algo de calor. Y esperar a que pase.

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    No todos los niños tienen dolores de crecimiento. Por ejemplo, con Rafa no nos ha pasado nunca. En nuestro caso, se cumple perfectamente el hecho de que se da en niños especialmente activos, con una actividad física importante. La diferencia entre mis hijos mayores en ese sentido es brutal, de uno que no para, que se levanta varias veces durante las comidas, que juega al fútbol hasta con un dado, a otro que, si puede, está sentado, lleva un ritmo vital que no le dará un infarto 😉 y nunca tiene prisa por nada.

    Por qué duele y a qué edad sucede

    Buscando y leyendo información al respecto, la explicación que se da estos dolores es muy sencilla: al crecer lo huesos, se estiran músculos, vasos sanguíneos y nervios. Lo lógico es pensar que esto debería suceder en todo el cuerpo pero es en las extremidades donde ocurre, sobre todo en las piernas, porque allí están los hueso más largos. Los dolores suelen aparecer en la parte delantera de los muslos (a Alfonso le ha pasado en alguna ocasión) en las pantorrillas o, como os comentaba al principio (y que yo recuerdo de niña), por detrás de las rodillas. No son dolores que se den en las articulaciones. Los llamados dolores de crecimiento suelen darse en torno a un 25-40% de los niños entre los 3 y 12 años.

     

  • Yo también sufrí un aborto… y se supera

    Yo también sufrí un aborto… y se supera

    Al principio, no sabía si contarlo. Luego tuve claro que, aunque este blog va muchas veces de la parte divertida de la maternidad, no podía obviar el lado opuesto, el del dolor. Luego me entraron las dudas de cómo enfocar un tema del que muchas veces nadie quiere hablar. Y al final, escribo esto tal cual me sale, aunque hacerlo me haga pasar un mal rato, porque duele. Hace dos semanas perdí al que iba a ser mi cuarto hijo. Sí, sé que hablar de hijo en etapas tempranas del embarazo es quizás decir mucho. Pero desde el momento en que el test da positivo, una ya imagina cosas. Y durante dos semanas, pensé en cómo sería la vida con cuatro hijos, cómo entraríamos en el coche y, fijaos la tontería, cómo sería dar a luz en pleno agosto, acostumbrada yo a parir en otoño. Me descargué una app para ir haciendo fotos cada semana de mi barriga y hasta escribí un post (para publicar más adelante) sobre síntomas del embarazo antes de la primera falta. Cosas que pasan cuando es el cuarto, que ya te lo «hueles» antes de tiempo. En resumen, todas esas cosas normales que se hacen cuando una se entera que está embarazada.

    No contamos nada a nadie; en las tres gestaciones decidimos hacerlo público una vez que pasaba el primer trimestre. Pero curiosamente, esta vez, íbamos a contarlo antes, tan sólo porque la Navidad estaba cerca. Y si en ninguno de los tres embarazos anteriores me hice una ecografía antes de la semana 12 (la primera de la Seguridad Social), esta vez habíamos pedido cita en una clínica privada para hacer una justo antes de Nochebuena. Ya veis, para una vez que íbamos a anticiparnos… Y con sinceridad os digo que lo único en lo que pensaba en torno a esa ecografía es que pudieran ser dos, por aquello de que tengo hermanos mellizos. Tras tres embarazos estupendos, ni se me pasaba por la cabeza que pudiese sufrir un aborto.

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    Sangrado en el embarazo

    Supe que estaba embarazada cuando volví de mi viaje a París, aunque yo ya lo sospechaba desde hacía unos días. Sólo dos semanas después, amanecí sangrando. Fijaos si en mi mente no entraba la idea de que algo fuese mal, básicamente por mis antecedentes, que cuando sentí el sangrado, sin saber que era tal y sin ir al baño a mirar, mi primer pensamiento fue: «leñe, Carmen, que tú tienes el suelo pélvico de lujo, no será posible que vayas a tener a estas alturas pérdidas de orina». Pero no, al ir al baño lo supe, y aunque mantuve la calma, porque en el tercer embarazo tuve un sangrado sin ninguna importancia, decidí ir a Urgencias después de dejar a los peques en el cole. Allí, en cuanto me pasaron a hacer la eco para ver qué pasaba, empecé a sangrar más y ya lo vi claro, sin que me dijesen nada. Y aunque no me hablasen abiertamente de que estaba perdiendo el bebé, me comentaron que se veía poco para estar en la semana 6. Vamos, blanco y en botella. Me dijeron que no hiciera nada especial, que si se trataba de un aborto, que insisto, no me lo confirmaron, lo expulsaría de forma natural. Y me dieron cita para una semana después.

    Fases por las que pasas tras un aborto

    Salí de Urgencias conmocionada. Cuando llegué a casa, lloré de rabia y de pena. Ése es el primer sentimiento que te invade: la tristeza, porque te habías hecho a la idea de algo que ya no va a ser, porque te habías imaginado un bebé que se ha ido. Y necesitas tu tiempo de duelo. Obviamente, depende mucho de la fase del embarazo en la que te encuentres cuando se produce la pérdida; no es lo mismo estar de 6 semanas que de 10, ni de 10 que de 20 semanas. El dolor depende mucho de eso, y claro está, de cómo cada una lo afronte. Recuerdo que ese día teníamos tutoría con la profesora de Alfonso y, cuando iba caminando al cole, me encontré un chupete rosa en la calle, tirado en el suelo. Por unos segundos pensé que era una señal. Pero no, son esas casualidades cabronas de la vida.

    Luego sentí culpabilidad. Sí, es inevitable. Siempre pensamos qué pudimos hacer mal para que pasase eso. Y yo me eché la culpa por haber corrido estando embarazada. Y durante una semana, no quise correr más. Pero no, no fue por correr, me lo dijeron matrona y ginecóloga, y además leí mucho sobre el tema cuando decidí quedarme embarazada. Pero somos así, tendemos a buscar el porqué a todo cuando muchas veces no hay una causa. Y si no hubiera sido el correr, hubiera buscado el motivo en algún golpe de los niños jugando con ellos o qué sé yo. La realidad es que entre un 10 y un 20% de los embarazos detectados terminan en un aborto (la mayoría en el primer trimestre y por defectos cromosómicos). Y por estadística, siendo el cuarto, podía tocarme a mí. Cierto es que hay mujeres a las que les pasa la primera vez que se quedan embarazadas y quizás nunca les haya pasado a otras que tengan 6 hijos pero la realidad y los números son los que son. Y que no es lo mismo quedarse embarazada con 27 años, como fue mi primera vez, que a los 34. Lo sé, soy joven pero la naturaleza es así, a mayor edad, mayor tasa de abortos.

    Y después llega la fase de aceptación. Puedes tardar poco o mucho, yo a los dos días acepté que esto había pasado por algo y que no, no era un drama. Porque objetivamente no lo es. Conozco decenas de mujeres que han pasado por esto y, aunque es doloroso, no es una tragedia. Sí lo es perder un bebé cuando una ya está en una fase avanzada del embarazo, sí lo es perderlo durante el parto (que por desgracia conozco un caso), sí lo es perder un hijo. Eso sí creo que es un drama, lo mío no. Lo que pasa que esta fase no se cerró del todo hasta que una semana después volví a urgencias para confirmar lo que para mí era una realidad. Es curioso, ese día, solo ese día, durante un rato quise pensar que igual mi lotería por adelantado (era 21 de diciembre) era la sorprendente noticia de que ahí seguía el bebé. Pero no, la residente en ginecología me confirmó lo esperado.

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    También me dijo que quedaban unos pequeños restos y que tenía que consultar si darme medicación o no. Y ese rato que pasé esperando hasta que me diera una respuesta, fue un suplicio, quería cerrar el círculo ya, de una vez, y no tener que volver allí días después a esa sala. Por suerte, lo descartaron. Ese día, como es lógico, volvía revivir todo y volví a llorar. Pero sabiendo lo afortunada que era. En la sala de espera de ginecología estuve hablando con otras dos chicas que estaban esperando. Las tres habíamos estado la semana anterior allí por sangrados y las tres habíamos perdido nuestros bebés. Una de ellas, con la tragedia de haber perdido a un bebé que nació en un parto prematuro y que solo sobrevivió cinco días. La otra, esperaba dos bebés e iba a ingresar para hacerse un legrado.

    ¿Cómo demonios voy a quejarme yo? Tengo tres niños sanos, felices… He tenidos tres embarazos que han sido un regalo, en los que he podido hacer de todo y en los que me he encontrado estupendamente. No, esto que ha pasado ha sido doloroso pero está superado, no me gusta recrearme en el dolor. No voy a negar que es algo que queda ahí guardado para una experiencia posterior, y que el miedo que nunca tuve es probable que lo tenga en el futuro. Pero éste no es un post para que nadie tema nada ni se preocupe más de lo necesario; si por algo me caracterizo es por ser la despreocupación y tranquilidad personificada. No hay que pensar que esto nos puede pasar pero, si nos pasa, lo único que quiero que sepáis es que se supera, que nos ha pasado a muchas y que hay que llorar con ganas unos días para luego tomar aire y venirse arriba. Si ya tenéis hijos, sentíos afortunada. Y si no los tenéis, todos vuestros miedos desaparecerán cuando tengáis a vuestro primer bebé en brazos.

  • 5 regalos que nos hicieron en nuestra infancia… y que podrás hacer ahora a tus hijos

    5 regalos que nos hicieron en nuestra infancia… y que podrás hacer ahora a tus hijos

    Es evidente que hay muchas cosas que han cambiado desde la infancia que vivimos los que hoy tenemos treinta y tantos con la que están viviendo nuestros hijos. Sin embargo, creo que hay cosas que mantienen su esencia, las circunstancias han cambiado mucho pero… un niño siempre es un niño. Después del post de la pasada semana sobre el exceso de juguetes con el que se encuentran los críos durante estas fechas, traté de hacer un lista de cosas que se pueden incluir en la carta a los Reyes Magos que no son juguetes y que también pueden tener mucho que ver con el entretenimiento. Y oye, muchas cosas no difieren tanto de nuestra época, ¿no os parece?

    Libros: ¿Quién no se acuerda de aquellas colecciones de Celia, Los Cinco o Dónde está Wally? Un libro siempre es un buen regalo, hay de todo tipo, para todas las edades y, en muchas ocasiones, regalas recuerdos. Pudimos pasar horas intentando buscar a Wally o competir con tus hermanos por sel el primero en encontrarlo. Hoy en día, mis hijos han encontrado un entretenimiento similar en El Libro del Verano, de Rotraut Berner, un libro enorme que les regalaron hace dos años y que siguen usando a menudo.

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    Calzado: quizás a priori no es lo más apetecible para un niño pero, ¿y si los playeros o zapatillas son de la Patrulla Canina o Hello Kitty? No me digáis que vosotras no aprovechabais la carta a los Reyes en casa de los abuelos para pedir aquellos playeros o botas de marca que no os os compraban el resto del año por falta de presupuesto. Vamos, ¡yo estaba deseando estrenar! Así que no es mal momento para aprovechar y regalárselos si les hacen falta.

    Material para actividades extraescolares o deportes: No sé en la mayoría de los casos pero entiendo que casi todos los niños hemos participado en aquella actividad extraescolar o deporte que más nos gustaba: fútbol, baloncesto, pintura, patinaje, baile… Por eso, muchos aprovechamos la carta a los Reyes para encargar unos patines nuevos, un caballete de pintura, una guitarra… por no hablar del tutú para aquella época en la que te apuntaste a ballet en el cole o de la equipación de tu equipo de fútbol.

    Disfraces: Venga va, ¿era yo la única a la que le gustaba disfrazarse? Y oye, en esto las cosas no han cambiado nada; de Spiderman se disfrazan mis hijos y se disfrazaban mis hermanos. Vale, igual lo de indios y vaqueros se estila menos ahora pero vamos, resumiendo, nos gustaba entonces y les encanta ahora. Y además, si incluyen un disfraz en la lista de los Reyes, ya lo tendrán para Carnaval y te ahorras un dinero en febrero.

    Juegos de mesa: que no estoy yo muy al tanto de lo que hay ahora, que seguramente habrá novedades pero hay juegos que no se pasan de moda: Quién es quién, Trivial, Hundir la flota, Monopoly… Pero si yo aún guardo en perfecto estado el Scattergories y el Tabú para cuando los peques tengan unos añitos más. Decidme que, a lo largo de vuestra infancia, los Reyes no os han traído unos cuantos. Señoras, no pasan de moda y son juegos que siempre se comparten, ¿quién da más?

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    Pues como veis, dándole al coco sobre regalos para los niños que no fuesen juguetes, de repente mi memoria encontró que en todo esto, las cosas no había cambiado mucho. Eso sí, el exceso sigue siendo exceso, sean juguetes o ropa. Tampoco hay que pasarse. ¿Alguna otra cosa que añadiríais a la lista?

  • A ti, padre, que crees tener un Cristiano Ronaldo en potencia

    A ti, padre, que crees tener un Cristiano Ronaldo en potencia

    Sí, esto va por ti, que gritas en los partidos de tu hijo de 8 años. No para animar sino para quejarte o insultar a quien se tercie.

    Va por ti, que hablas mal de otros niños solo porque juegan en el equipo contrario. Que te alteras y das voces al árbitro.

    Que te enfureces porque en el equipo de tu hijo alguien falla un gol. O que das una patada al aire o un golpe en la pared cuando lo marcan los del equipo contrario.

    A ti, padre, que te tomas muy en serio el fútbol. Sí, eso que es solo un deporte, un hobby, un entretenimiento con el que tu hijo no gana dinero y que, aunque te cueste entenderlo, probablemente no lo ganará. Y no pasa nada, él lo hace por diversión, aún no sabe nada sobre economía.

    A ti, que crees que se os va la vida en esto y que imaginas a tu hijo marcando goles en un campo de primera división. Sí, imaginar está muy bien pero recuerda que infancia solo hay una.

    A ti, que agobias y presionas a tu hijo en cada partido. Déjale que disfrute, es solo un juego, no dejes ni hagas que acabe dándole más importancia de la que tiene.

    A ti, padre, que insultas al árbitro, a los entrenadores y a los niños. Cállate si no sabes disfrutar o ahórrate el partido.

    El fin de semana pasado, en la competición en la que juega mi hijo mediano, en Gijón, un partido tuvo que ser suspendido por el árbitro por culpa de algunos padres que invadieron la pista e hicieron llorar a más de un niño. Sí, una competición de niños de ¡¡5 años!!  Es curioso, justo un día antes, en Stories de Instagram, os contaba entre risas cómo estaba siendo el partido de Rafa y sus compañeros. Sí, un encuentro de niños de 4 años que, a veces, se quedan dormidos en el coche cuando los llevas a un campo que está lejos de casa. Un partido de críos de 4 años en el que los entrenadores tienen que entrar al campo muchas veces para colocarles en su posición, en el que lloran si se caen al suelo, en el que se meten goles en propia puerta. Son solo niños, que juegan porque lo hacen sus amigos o porque les gusta, nada más, no tienen más pretensiones, hasta que los adultos se meten en medio. Es muy sencillo, ¡dejad que los niños jueguen, hagan equipo y se diviertan!

  • Imprime las fotos de tus peques, ¡desde el móvil!

    Imprime las fotos de tus peques, ¡desde el móvil!

    Lo tengo entre ceja y ceja desde hace tiempo. Hace más de un año que no imprimo fotos de los niños; tenía cerca de casa una tienda que ya cerró y encima ahora el 80% de las fotos las tengo en el móvil. Por eso llevo un tiempo dándole vueltas a si hacerme con una impresora. Y el caso es que el otro día, indagando, descubrí una que me ha flipado, la HP DeskJet 3720, entre otras cosas, porque es la impresora multifunción más pequeña del mundo y porque te reponen la tinta antes de que se acabe si te registras en el nuevo servicio de reposición de tinta HP Instant Ink. Que cada vez que quiero imprimir algo en casa de mis padres, están con la historia de que se les ha acabado la tinta. Lo bueno de este servicio es que nunca te quedas sin ella.

    Aparte de lo del tamaño que, desde luego, cuanto más pequeña, mejor, me gusta que se conecta al móvil y al ordenador portátil por wifi o bluetooth. Además, con su aplicación se pueden imprimir fotos, textos y lo que sea sobre papel, fácilmente desde tu móvil. Y eso de tener un servicio de reposición de tinta como HP Instant Ink, que automáticamente te mandan a casa los cartuchos gratis en cuanto detectan que se te está acabando la tinta, me parece alucinante. Obviamente, el precio varía en función de tus necesidades pero hay servicio desde 2,99 euros al mes por 50 páginas, siendo el plan más alto de 9.99 euros al mes por 300 páginas, que me parece súper buen precio y más teniendo en cuenta la seguridad que ofrece de que no te vas a quedar nunca sin tinta… Además, puedes cambiar o cancelar tu plan cuando quieras y reciclar tus cartuchos usados, sin coste. A todos nos molesta quedarnos a media impresión haciendo un álbum de fotos, imprimiendo el checking de un vuelo o el trabajo del colegio de nuestro hijo.

    En fin, que es una de esas cosas que tengo en mente. Eso de imprimir, copiar y escanear en casa es algo que no puedo retrasar mucho también pensando en los niños, y si es de una forma sencilla y sin cables, ¡pues mejor! Y ya poder hacerlo con el móvil y seleccionar directamente el tamaño, número de copias, etc… me parece un lujo. Ahora puedes conservar tus momentos más especiales imprimiendo de una forma sencilla, cómoda y a un precio increíble.

     

    #ReinventMemories #HPInstantInk

  • ¿Nos estamos pasando con los regalos a los niños?

    ¿Nos estamos pasando con los regalos a los niños?

    Sí, nos estamos pasando. Me incluyo porque, aunque hemos logrado echar el freno a tiempo y tenemos mucho contacto con la naturaleza, creo que mis hijos también tienen muchos juguetes. Nadie duda de que todos lo hacemos con la mejor intención, con la idea de que a los niños no les falte de nada pero, ¿de verdad les estamos ayudando?, ¿realmente necesitan tanto? Y la respuesta es contundente: no. Ni lo necesitan ni les ayuda el exceso de cosas materiales. Dice el refrán que «el hambre agudiza el ingenio», y es una verdad como un templo. El exceso de cosas nos acomoda, y a los niños les impide desarrollar su creatividad. El bombardeo es tal desde que nacen que, sin darnos cuenta, les anulamos. Una cosa es estimular y otra sobre estimular.

    Vivo desde pequeña en ciudad, me gustan las ciudades y, de hecho, no me gustaría vivir en un pueblo a diario. Pero mi contacto con la naturaleza ha sido constante, con la suerte de vivir en una tierra en la que estás tan cerca del mar como de la montaña. Mi infancia transcurría de lunes a viernes en el colegio, jugando en el patio, con una pelota, unos cromos o una comba. Y ya más mayores, de charleta entre amigas. Los fines de semana transcurrían en el río, viendo pescar a mi padre, en la montaña, o en la playa en verano. También recuerdo muchas tardes en el jardín de casa de mis abuelos, construyendo guaridas debajo de setos, con palos… acompañando a mi abuelo a hacer la hoguera para quemar hojas que previamente recogíamos y recolectando manzanas.

    Creo que en eso lo estamos haciendo bien con los peques, entre semana la televisión ni se enciende porque no hay tiempo; siempre es preferible estar en el parque o jugando al fútbol. Aquí no hay tablets ni consolas. No sé si es exagerado o no, pero es que no lo piden. Y yo me alegro. Los juguetes son necesarios y buenos. El juego es una necesidad para los niños y un juguete les ayuda a crecer pero, ¿qué pasa cuando son muchos? El efecto es el contrario; al final, acaba por aburrirles todo y les impide desarrollar su imaginación, por no hablar de las negativas consecuencias que tiene para los niños el crecer rodeados de todo tipo de cosas materiales. Siempre esperan más y más, nada les parece suficiente. Pensadlo por un momento, ¿no les encanta recoger castañas?, ¿subirse a un árbol?, ¿dibujar? Pues entonces, salgamos más a la calle a observar.

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    ¿Cómo evitar el exceso de juguetes en estas fechas?

    • Hablad con vuestros familiares: muchas veces no somos los padres los que compramos muchas cosas a los niños sino los abuelos, padrinos, amigos… A veces, hay que decirles las cosas y ponerse firmes en esto.
    • Hablad con los niños para intentar ser prácticos: lo sé, no mola mucho que los Reyes traigan zapatos pero hacedles ver a los niños que los necesitan y que es un buen regalo. Nosotros ya lo hicimos el año pasado con el calzado del cole y este año pedimos playeros, y hasta les ha gustado la idea.
    • Haced la lista de los Reyes con ellos y pensad en cosas que quizás tengáis que comprar más adelante: nosotros el año pasado pedimos disfraces sabiendo que en febrero llegaba el Carnaval y los íbamos a tener que comprar. También lo hicimos con libros que nos pedían en el cole para la biblioteca itinerante.
    • Elegid juguetes que puedan compartir: si tenéis más de un hijo, no lo dudéis, todo aquello que puedan hacer en común es tiempo que pasan juntos. No se trata de que lo compartan todo, que al final cada uno tiene sus gustos, pero sí de encontrar un equilibrio.
    • No os compliquéis: al final, el bebé acaba jugando más con la caja o el envoltorio del juguete que con el propio juguete. Y al final, mis hijos juegan más al fútbol que a cualquier otra cosa. Entonces, ¿para qué gastarse un dineral?

    Nosotros cambiamos el chip con esto hace tiempo y funciona. Y si un día se nos olvida el balón para ir al parque, se ponen a buscar palos para hacer una hoguera imaginaria, o recolectan un montón de hojas para lanzarse sobre ellas. O sencillamente juegan con más niños. Últimamente se ven cumpleaños que parecen Comuniones y Comuniones que parecen bodas. Y de verdad que creo firmemente que se hace con buena intención, pero asusta un poco el nivel al que estamos llegando. ¿Cómo gestionáis esto en casa?

  • Consubebé, una web con opiniones de padres sobre productos de puericultura

    Consubebé, una web con opiniones de padres sobre productos de puericultura

    Si hay algo que hacemos los padres hoy en día es consultar y buscar información a través de la red. Y si esa información la dan otros usuarios se convierte en algo mucho más valioso ya que sus experiencias, tras la prueba de los productos, es más fiable que la de las propias marcas. Eso, y otras muchas cosas, es lo que te encuentras en Consubebé.es, una web colaborativa dedicada a las opiniones de los padres que ayuda a elegir lo que nos puede resultar mejor en función de nuestras necesidades.

    Consubebé.es nació en España a principios de este año y ya cuenta con más de 45.000 miembros activos y más de 35.000 opiniones compartidas por papás en productos de puericultura. La web ofrece de esta forma una solución a los problemas derivados por falta de información, siendo de gran ayuda para los padres que tenemos dudas a la hora de elegir, sobre todo porque muchos productos de puericultura tienen un coste alto. Lo bien que me hubiera venido a mí cuando hice el primer gran desembolso hace 6 años, antes de nacer Alfonso.

    consubebe

    Sello Consubebé

    La web además tiene una novedad gracias al sello Consubebé, con el que premia con esta distinción a los productos mejor valorados por los usuarios. La entrega de este sello se hace con aquellos productos que tengan a partir de un 4/5 de nota y que cuenten con un mínimo de 10 opiniones. Los productos que obtengan el sello Consubebé serán los mejor valorados por los usuarios y, por tanto, los que los padres consideran más necesarios para la crianza del bebé. El sello Consubebé es totalmente independiente ya que se otorga únicamente gracias a las evaluaciones de los miembros.

     ¿Quieres probar productos y evaluarlos?

    Cada semana, la sección Bebé Pruebas permite que las marcas faciliten productos para que los padres puedan probarlos. Es una forma de dar a conocer sus novedades para que los consumidores puedan evaluarlas. Pero no, no hablamos de todas esas muestras de pomadas, geles o chupetes que se nos regalan en multitud de ocasiones, sino de productos de puericultura como sillitas de paseo, cunas… Para participar en las pruebas de producto hay que estar registrado, y ser activo en la web Consubebé dando opiniones de los productos que hayas probado, al menos tres artículos, lo cual es fácil cuando tienes un bebé en casa.

    Al final, Consubebe.es es una alternativa a la publicidad tradicional, que no deja de resultar muchas veces invasiva y no se ajusta a la realidad. O al menos, no se nos cuenta todo. A menudo, no nos damos cuenta de las limitaciones o inconvenientes de un producto hasta que lo hemos comprado. Si eso, nos lo cuenta alguien antes, nos hace un favor, ¿no os parece una buena opción?

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