por nosoyunadramamama | Dic 4, 2017 | Maternidad y embarazo
Han pasado cuatro meses desde que dí a luz a mi hija sin vida. Si pienso en aquellos días, es como rememorar una pesadilla. Y sigue doliendo mucho, muchísimo. Y cada día lloro en algún momento, es inevitable. Es una experiencia que no podré olvidar y que no dejará de doler nunca, porque a la pérdida de un bebé que ya amaba sin haber visto pero habiéndolo sentido, se suma el terrible trance de enfrentarse a una experiencia tan brutal y antinatural como es dar a luz sabiendo que no hay vida. Es desgarrador y os prometo que durante tres meses, creí que me moría yo también. Pero a pesar de todo, ahora puedo decir que he vuelto a vivir, a respirar. Ese dolor tan terrible que me ahogaba, que no me dejaba ver la vida, se ha disipado para dejar un dolor calmado. No he superado la muerte de mi bebé pero sí he aprendido a vivir con ello. Y aunque ya sabéis que unos días soy capaz de disfrutar de las cosas y otros vuelvo a caer, después de cuatro meses, puedo decir que esto es lo que más me ha ayudado a superar esta situación:
- Ayuda profesional: Muchos pensarán que los médicos sólo están para sanar el cuerpo. Pero señoras, no hay nada peor que no sanar la cabeza o el alma. Y yo estaba descompuesta. Aunque en un primer momento pensé que no necesitaría este tipo de ayuda, que me ofreció la matrona y yo descarté, después supe que sí, que la necesitaba. No podía hacerlo sola. En mi caso fue y es una psiquiatra especialista en el dolor de la mujer y con la que contacté por una de mis mejores amigas. Y de verdad que me vino muy bien. Además, necesité algo de medicación al principio.
- La experiencia de quienes pasaron por lo mismo: hay quienes pensarán que estoy loca pero recuerdo que cuando pasó lo de mi hija, el mismo día que recibí el alta, estaba hablando con una desconocida por teléfono que había vivido lo mismo hace diez años. Era desconocida para mí pero su contacto me lo dio otra persona de mi entorno. Y así me pasó con varios casos, que me vi llamando a varias desconocidas por teléfono; en ellas encontré algo de paz. Me hicieron ver que el tiempo traería calma. Solo quien ha pasado algo así sabe lo que de verdad se siente y me aliviaba saber que, cuando pasase el tiempo, estaría mejor y volvería a vivir. Y así está siendo. Además, he ido a reuniones del grupo de duelo gestacional y neonatal de Asturias, Brazos Vacíos, y allí puedo hablar abiertamente sobre todo lo que voy sintiendo con mujeres que han pasado lo mismo o situaciones aún más dolorosas. Porque las hay.
- Mis hijos: os confesaré que tuve una reacción con mis hijos que yo creía muy extraña. Luego he sabido que es frecuente y que es absolutamente normal. Y es que al principio los «rechazaba», es decir, no me hacían feliz porque yo en lo único que pensaba era en lo que había perdido así que era como si me sobraban. Sé que suena fatal pero es cierto y creedme si os digo que me sentía mal por ello. Hubo días que sentía que mi hija me estaba alejando de mis hijos. Sin embargo, en cuanto empecé a respirar un poco, ellos han sido parte de mi medicina. Porque los niños no te dejan caer, no te dejan pensar, no te dejan parar…
- El tiempo: lo de que el tiempo todo lo cura no es cierto, hay cosas de las que uno nunca se puede curar, y ésta es una de ellas. Pero el tiempo alivia, mitiga, aplaca… hace que el dolor duela menos. Pero no hace que desaparezca y eso sé que será así siempre, porque he podido hablar con mujeres que lo pasaron hace diez y más años. Y les sigue doliendo. Es más, mi abuela, hoy en día, sigue hablando de una niña que perdió hace décadas en el quinto mes de embarazo.
- Permitirme sentir: en estos meses, me han escrito y me han dicho muchas veces que lo estoy haciendo muy bien. Yo no sé si lo estoy haciendo bien o mal, porque nadie sabe cómo enfrentarse a esta maldita situación, pero sí me he permitido sentir sin importarme lo que piense la gente. Me he permitido y me permito llorar cada día, me he permitido reír cuando se ha dado la situación, me he permitido hablar de ello cuando he querido, públicamente, en mis redes, en mi familia… Y así seguirá siendo, no me siento culpable cuando estoy mal ni tampoco cuando estoy bien.
Y sí, también podría aquí hablaros de amigas, familia y marido que, por supuesto, no puedo ser más afortunada y me han cuidado muchísimo y creo que han sabido respetar muy bien mis ritmos. También me ha ayudado el cariño que he encontrado en este mundo 2.0, porque he leído cosas verdaderamente preciosas estos meses. Y me ha ayudado el saber que he ayudado a los demás, el saber que de esta historia tan dolorosa, ha salido algo «bueno». Todo esto me ha hecho volver de nuevo a la vida aunque para mí hay un antes y un después desde que perdí a mi niña.
por nosoyunadramamama | Nov 28, 2017 | Maternidad y embarazo
Al ser madre, adquieres una nueva identidad. Tranquilas, no me voy a poner intensa sino lo contrario. Pues eso, que cuando te das cuenta, te acabas presentando por la vida como «la mamá de». De repente te incluyen en un grupo de Whatsapp y ahí comienzan las presentaciones. Soy Menganita y soy la mamá de… Dieguito. Y yo leo con cara de póquer y pienso, ¿en serio alguna va a memorizarse los veinte nombres en la cabeza? Os voy a ser sincera, o les veo la cara a menudo o la tal Menganita va a ser la mamá de Dieguito el resto de tus días. Así que tranquilas, no os preocupéis las que me veis para comentarme algo sobre un regalo de cumple o lo que sea que os preocupa o queráis comunicarme.. si no recordáis mi nombre, os perdono y además no tenéis ni que disimular que no sabéis cómo me llamo porque es probable que yo tampoco me sepa el vuestro, para qué engañaros.
Y ojito, que con las mamás de los amigos del mayor aún haces piña y sí, en algún momento dejas de ser la «madre de» para tener tu propio nombre pero es que con el tercero, ni en un grupo de Whatsapp me han metido, lo cual agradezco porque en primero de infantil no creo que haya mucha comunicación que hacer. Y así mi mente descansa, que entre los grupos de cumpleaños, los del fútbol, los de la clase al completo, más los de la clase al completo cuando ya les han cambiado de compañeros, más el del regalo de Menganito, ¡qué os voy a contar! Que me entero de la misa a medias. Total, que me vuelvo a liar, que yo ya presiento que, si con las madres del curso del segundo ya no memorizo los nombres y soy la madre de Rafa, con el tercero me van a tachar de seca y directamente seré la madre del niño rubio ése con cara de pícaro. Salvo que el hijo de la de al lado sea el primer vástago, que entonces incluso igual sabe mi nombre. Pero no, yo ya aviso desde aquí que me dirigiré a la mayoría con un «Hola, disculpa»…
No me da la vida para tanta historia, con retener en mi cabeza los días que cada niño lleva chándal o uniforme, ya tengo tarea de memorización suficiente. Y esperad, que cuando vas a la agenda de tu móvil para llamar a tu madre, empiezas con la sílaba «ma» y aparte de las Marías y Martas, te salen los nombres de las trescientas madres que ya te has ido grabando en la agenda por aquello de ubicar un poco, que ya que no te aprendes los nombres, qué menos que ubicarlas como madres de los amigos de tus hijos.
Luego llega el momento en que los niños, es decir, los amigos de tus criaturas, se refieren a ti también como «madre de». Que si no hago yo el esfuerzo de memorizar nombres, menos lo van a hacer ellos, bastante tienen con sus cosas. Y entras en el vestuario del mayor cuando están montando algarabía mientras se ponen la equipación de fútbol para entrenar, y les ves darse codazos cuando entras y se mandan callar unos a otros porque «está la madre de Alfonso». En fin, es lo que hay. Pero es que claro, ¿cuándo un hijo te llama por tu nombre? Nunca. Pues ya está todo dicho. Por cierto, me llamo Carmen.
por nosoyunadramamama | Nov 23, 2017 | Maternidad y embarazo, salud
Creo que es la primera vez que recomiendo en el blog un jarabe, no medicamento, que quede claro. Lo cierto es que, en ese sentido, mis niños nos lo han puesto fácil; si alguna vez se ponen enfermos, que suele ser en pocas ocasiones, es más habitual que sea del estómago, en concreto el mayor. Además, hemos tenido la gran suerte de que no han tomado nunca antibióticos; estos niños son un poco como mis hermanos, chicarrones del norte. Que no será porque Rafa no tiene afición por meterse en charcos los días más fríos del año. O porque no pasen fresco en entrenamientos y partidos. Pero bueno, de lo que no nos libramos es de algunas toses ¡y que todo sea eso! Y más que nada, cuando les da es por la noche. Intento siempre, cuando eso pasa, que pongan la cabeza un poco más alta que el resto del cuerpo pero como se mueven tanto, dura más bien poco ese remedio.
Hace días me enviaron los jarabes para niños Phytobronc de Bio3 sin tener muy claro cuándo los podríamos probar. Conozco la marca, estuve tomando colágeno el año pasado, que corrí muchos kilómetros, así que ya tenía referencias y sus productos son naturales, hechos con plantas obtenidas de agricultura ecológica. No es un medicamento, para cualquiera de esas cosas ya están los médicos a quienes preguntar. En este caso, hablo de un jarabe balsámico natural a base de miel y plantas medicinales con Llantén, Grindelia y Helicriso; plantas, ricas en mucílagos y gomas con efectos antiinflamatorios, mucoadhesivos y protectores que calman la irritación, eliminan los mocos y protegen la mucosa.

Composición
Una de las cosas que he valorado mucho es que no tiene azúcar, sino que lleva miel ecológica para endulzar, de manera que es más fácil que los niños lo tomen. Y además, la miel refuerza también la acción del jarabe. A Gabriel, que se lo he dado un par de noches antes de acostarse porque tenía tos, le ha gustado mucho. A Rafa, que se lo ofrecí también un par de días, no le emocionó. Pero lo tomó, lo cual ya es mucho cuando se trata de niños. Además, se puede consumir en niños a partir de un año de edad, y para las que queráis saber sobre el tema de las alergias, no contiene ni gluten ni lactosa. Yo os lo recomiendo para casos como los de mis hijos, para cuando están congestionados o con tos. En caso de otros síntomas, ya sabéis que están los médicos. Y para adultos, también hay jarabe con sabor a eucalipto y anís, pero aún no he tenido que probarlo. Y que sea así 😉
por nosoyunadramamama | Nov 20, 2017 | Maternidad y embarazo, Moda, tiendas
Gijón es una ciudad con muchas posibilidades, quizás las más conocidas tengan que ver con la gastronomía o el ocio gracias a su entorno rural y al hecho de ser una ciudad de mar. Pero en los últimos años, también destaca por sus numerosos y sensacionales locales comerciales. En la última década, el centro de la ciudad ha visto aparecer nuevas tiendas con encanto, uniéndose a otras ya míticas. Y esto también ha ocurrido con nuevas tiendas o espacios pensados para los más pequeños, tanto para vestirles como para que se entretengan o jueguen. En el post de hoy, visitamos algunas de esas tiendas infantiles en Gijón, chulas y bonitas, míticas o nuevas, pero con encanto.
New Baby Gijón
Es la más joven, nació hace solo dos años pero su ubicación en plena Calle de Los Moros y su estilo la hacen triunfar. Eso, y que detrás de ella hay dos hermanas apasionadas por todo lo que rodea al mundo de los bebés. New Baby es una tienda de ésas bonitas, donde encuentras moda en colores y con diseños actuales para los bebés, hecha siempre con tejidos 100% orgánicos. En precisamente esto fundamental en su filosofía, trabajan con artículos y productos hechos con materiales de primera calidad, como algodones orgánicos producidos sin dañar el medio ambiente, y apuestan por marcas de nuestro país.
En cuanto a productos, además de moda para los más pequeños, también puedes encontrar productos de puericultura (paseo, baño, juegos…), artículos de decoración como guirnaldas, láminas, bolsas de almacenaje y medidores, y canastillas de regalo originales en cajas de madera vintage o en capazos de rafia con distintos diseños y colores. Además, hacen listas de nacimiento y organizan Baby Shower. Como veis, un poquito de todo.


Jo Mami Kids
Es otra de esas tiendas de reciente aparición que triunfa en la Calle de La Merced gracias a su estilo original y divertido. Ana está al frente de este local de referencia desde 2013 del que ya hablan en revistas como Vogue Niños o Elle Kids, en el que encuentras ropa moderna para niños, decoración y regalos. Es otra de esas tiendas bonitas y con encanto con marcas distintas y de tendencia en el mundo infantil como Bobo Choses, Nobodinoz, Tinycottons, Buho Barcelona, Emile et Ida, Kidscase, las mochilas Kanken… También tienen un montón de ideas para decorar habitaciones infantiles, con unos cabeceros preciosos, luces de A Little Lovely Company, sacos deTellkiddo o Play and Go… Puedes ver muchas de las cosas que tienen en sus redes sociales, como Instagram o Pinterest.
También apuestan por prendas de calidad, en algodón orgánico, y tienen cositas para recién nacidos, como cambiadores, bolsas y las famosas muselinas de Aden Anais. Pero sin duda, de las cosas que más me gustan son los artículos para llevar al cole, como las neveras, fiambreras, termos y bolsas de almuerzo, en preciosos y divertidos estampados así como los neceseres y estuches infantiles. ¡Y qué decir de las mochilas! Son realmente bonitas, a mí me tienen enamorada. También, además de todos estos artículos, puedes encontrar juguetes de madera, para la bañera, bloques, puzzles… De verdad, una tienda bonita donde las haya. Mirad esta foto de Gabriel con esta preciosa mochila.


Calzados Chiqui
De las más nuevas nos vamos a una de las tiendas más antiguas de Gijón, que sigue conservando su gracia y encanto. Calzados Chiqui nació en 1950 y fueron pioneros en Asturias en la venta de calzado infantil y juvenil, que continúa triunfando gracias al afán innovador que mantienen hoy en día. Tienen las marcas punteras tanto del ámbito nacional como del internacional y renuevan de forma permanente la mercancía. Situada en la Plaza del Instituto, o Plaza del Parchís como la llamamos los gijoneses, ha calzado ya a tres generaciones. Conserva sus míticos asientos altos que tanto gustan a los niños, en los que ya se sentaron nuestras madres y ahora lo hacen nuestros hijos. Y ahí sigue su cartel mítico en la fachada del edificio.

El Bosque de la Maga Colibrí
Y de tiendas de moda, calzado y decoración nos vamos a una librería muy especial. En realidad, librería se queda corto porque es más que eso, es un proyecto para promocionar la lectura que combina la venta de libros y juegos didácticos de calidad con la puesta en valor del libro y la lectura en todos los ámbitos. Desde que inició su andadura hace una década, han ido desarrollando y ampliando su labor hasta convertirse en una referencia en Asturias y en el resto del país por su especialización y por la calidad de las actividades formativas. En El Bosque de la Maga Colibrí puedes encontrar desde regalos de nacimiento hasta libros especiales para cada edad o para adultos. Y otra de las cosas que ofrecen son talleres, conciertos y exposiciones.

¿Conocéis estas tiendas?, ¿qué os parecen? Recordad que aparte de tienda física, tienen venta online.
Otros planes en Gijón con los niños: Acuario de Gijón, Jardín Botánico Atlántico y visita a un llagar.
por nosoyunadramamama | Nov 7, 2017 | Maternidad y embarazo, suelo pélvico
La primera vez que escuché hablar de la importancia del suelo pélvico fue ya en mi tercer embarazo. Supongo que, si las dos primeras gestaciones hubieran hecho mella en ese conjunto de músculos con síntomas como pérdidas de orina, dolores o prolapsos, hubiera estado informada mucho antes. Aun así, sigue siendo otro de esos temas de los que no se habla demasiado ni se le da la importancia que tiene. En cualquier caso, aunque no tuviera problemas, en salud, como en todo, es mejor prevenir que curar y, aunque he tenido suerte en ese sentido, con el tiempo decidí también cuidar esa musculatura. Tuve la fortuna de que la matrona que me atendió en el centro de Salud por aquel entonces era también fisioterapeuta, incluso me enseñó a hacer el famoso masaje perineal de cara al parto y nos dio unas nociones de hipopresivos después del postparto. Con ella me conciencié bastante del cuidado del suelo pélvico.
Y hoy, teniendo en cuenta que ya llevo cuatro embarazos y cuatro partos vaginales, y que además practico running, footing o como queráis llamarlo, desde hace más de dos años y medio, es como para tomármelo en serio. Que aunque parezca que estamos bien, igual no lo estamos tanto. Así que, por primera vez, fui a una fisioterapeuta especialista en suelo pélvico. Diré que es la mamá de un amigo de Rafa y que fue ella quien me dijo, tras ver que había vuelto a correr tras el postparto de mi hija, que pasase a verla, porque ve que muchas mujeres salen perfectamente de un parto pero que luego la lían poniéndose a hacer deportes de impacto o abdominales. Para las de Gijón, por si os interesa, se llama María Cejudo y lleva fisiocentro.org.
Qué es el suelo pélvico y porqué es importante
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la pelvis y su función es sujetar vejiga, uretra, útero, vagina y recto en una buena posición para su correcto funcionamiento. Cuando el tono del suelo pélvico se ve alterado, puede provocar diferentes problemas: descenso de estos órganos pélvicos por el conducto vaginal, que son los prolapsos, dolor pélvico, incontinencia urinaria o fecal, disfunciones sexuales… Normalmente, los daños en el suelo pélvico se deben a factores como:
- El número de partos, sobre todo si el bebé nace por vía vaginal.
- Número de embarazos.
- Las cesáreas.
- La obesidad.
- Realizar ejercicios de impacto.
- Hacer actividades que aumentan la presión del abdomen (esfuerzos como levantar peso, hacer esfuerzos al ir al baño…)
- Envejecimiento.

Valoración del suelo pélvico
Generalmente, y dependiendo de la Comunidad Autónoma, después de un parto, cuando ha pasado la llamada cuarentena, te hacen una revisión ginecológica, bien la matrona o bien el ginecólogo. En mi caso, recuerdo que con el primer y segundo hijo, la revisión fue en el hospital en Ginecología. Mientras que, tras dar a luz a Gabriel, fue la matrona la que me hizo una revisión con la fortuna, como ya os decía, de que me hizo una valoración del suelo pélvico y me dijo que estaba como si nunca hubiera dado a luz, suerte la mía en ese sentido. Tanto en el segundo como tercer embarazo estuve haciendo ejercicios de Kegel y el masaje perineal durante las últimas semanas de gestación, que ya sabéis que ayuda a evitar desgarros. Eso y la genética han hecho que no tuviese ningún problema.
En cualquier caso, la revisión que hacen normalmente es ginecológica y, salvo que se detecte algún problema importante, que entonces te derivarían a un especialista o a una Unidad de Suelo Pélvico, no se hace mucho más. Pero puede haber problemas, como ocurre con la diástasis, que queden sin ninguna evaluación y, por tanto, sin tratamiento. Por eso, es conveniente darle importancia. Yo me lancé enseguida a correr tras el parto de mi hija, pasada la cuarentena, pero María me dijo que pasase por su consulta no fuese a liarla. La valoración no tuvo nada que ver con la ginecológica y estuvo unos 20 minutos «tocando» bien todo: exploración física, análisis de postura, valoración de las vísceras, de la musculatura profunda…
Mi valoración, mes y medio después de mi cuarto embarazo y parto, fue bastante positiva, y más teniendo en cuenta que llevo casi tres años corriendo, incluidos los dos primeros trimestres del último embarazo. El abdomen presentaba una leve disminución del tono muscular y una diástasis abdominal de 1’5cm; el tono muscular perineal es normal en reposo pero sin reflejo en la tos, buena sinergia abdómino-perineal y buena estática pélvica visceral. Y en test de Oxfort, que mide la contracción voluntaria del suelo pélvico, dio 4/5. Así que bien, no tengo queja. Aún así, me dio una serie de recomendaciones, como la de realizar nuevamente hipopresivos, anticiparme a los esfuerzos contrayendo el suelo pélvico y corregir la postura activando el transverso abdominal. Esto te lo explica en persona con detalle.
Qué pasa con los problemas graves
Pues como veis, la cosa puede ir bien y con una serie de ejercicios o correcciones puede ser suficiente. O no. A veces, los problemas asociados al suelo pélvico requieren hasta cirugía u otros tratamientos que deben llevar a cabo médicos rehabilitadores o especialistas a través de electroestimulación, tecnología láser… En cualquier caso, los problemas asociados al suelo pélvico son muy frecuentes y hay que olvidarse de la vergüenza y consultar, para prevenir y para evitar males mayores. Yo ya sabéis que me conciencié hace unos años y he incluido posts con ejercitador de kegel, aplicador para disminuir el impacto al correr, masaje perineal… ¿Os habéis hecho una valoración?, ¿habéis tenido problemas tras ser madres?
por nosoyunadramamama | Oct 23, 2017 | Maternidad y embarazo
Me hubiera gustado dedicarte una carta como lo hice con tus hermanos: en alguno de tus cumpleaños, contando cómo eres, qué te gusta, con cuál de tus hermanos juegas más... Pero sé que no podremos soplar velas juntas, que sólo podré ir contando los años que han pasado desde que te fuiste, o imaginando qué edad tendrías en cada momento. Hoy debimos conocernos, quizás hace unos días, quizás mañana... pero yo debería escuchar tu llanto y sentir tu respiración. No debiste dejarme, ibas a ser mi refuerzo entre tanto chico, entre tanto fútbol, entre tanto coche... Ibas a unirte a ese trío maravilloso que con ilusión te esperaba y que, estoy segura, te hubiera cuidado y querido con locura. Porque no sabes la de veces que imaginé esa foto de los cuatro juntos por primera vez.
Cuando te fuiste, deseé volver atrás, a cualquier momento en el que te sintiera dentro de mí. Ansiaba no haberte perdido, deseaba regresar a cualquiera de esos días en los que era tan feliz esperándote, sabiendo que estabas ahí para darme la plena felicidad. Pero me doliste tanto, que tiempo después deseé no haberte conocido nunca, no haberte llevado nunca en mí, no haber estado embarazada de ti. Fíjate lo dura que fue para mí tu corta vida que deseé que no hubieras existido. Y perdóname porque aún lo deseo a veces, mi niña. Porque no estaba preparada para el dolor, para este dolor. Porque aún tengo pendiente una labor muy importante contigo: convertir el dolor en amor. Ese que sentí de alguna manera cuando te tuve en brazos pero que luego trajo lágrimas y más lágrimas.
No habrá fotos, no habrá cumpleaños que celebrar, no habrá primeras veces... Pero ¿sabes? Yo sé que estuviste conmigo, exististe aunque pocos te viéramos físicamente. Yo ya no hablo de Gabriel como el pequeño sino como el tercero. Te veo muchas veces en tu hermano Rafa. Creo que estabais conectados de alguna manera, pudisteis haber compartido fecha de cumpleaños y estos días, no hace dos meses, yo hubiera descubierto que eráis como gotas de agua. Yo sé que te hubieras partido de la risa con las tonterías y aspavientos de Alfonso. Pero sé también que no debo fantasear porque me dolerá demasiado. Y quiero volver a ser feliz. Y sé que debo, por tus hermanos y por ti, por mí, por lo que tenga que venir...
Pero sin olvidarte, ¿cómo iba a olvidarte, hija? Sé que viniste para algo. Tu corta vida ha salvado la de otro bebé. Y tu historia me consta que ha llegado a muchos hospitales y que llegará a muchos sanitarios dentro de unas semanas cuando cuente cómo fue el proceso aquel día que te perdí, para poder ayudar a otras mujeres a que sufran un poco, sólo un poco menos, en un trance así. Menos de 7 meses de vida y todo eso has hecho. En una vida más larga hubieses hecho cosas maravillosas, estoy segura. Tu ausencia no tiene sentido, no por hay un porqué, no debió ocurrir nunca... Ahora, dame tiempo. Quiero creer que eres un ángel y que, si pudieras hablarme, me dirías todas estas cosas que dice esta canción.
No te olvido, pequeña. Cuando brille, brillarás. Te quiero y querré siempre.
Mamá.
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por nosoyunadramamama | Oct 17, 2017 | Maternidad y embarazo, salud
Todo empezó con una llamada de Oncoginecología en la semana 13 de embarazo. Te dicen que tienes que ir allí tal día para hacerte no sé qué prueba porque la citología ha salido alterada. Y te quedas tan en shock que no reaccionas. Buscas citología alterada en Google, ves la palabra cáncer de cuello de útero y empieza el agobio. Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Hasta que decidí hablar contactar con Nuria, mi matrona en el segundo y tercer embarazo, para preguntarle. Fue la primera en tranquilizarme. Después, llamé a una enfermera de Ginecología para quedarme del todo tranquila. Y lo cierto es que me quedé serena, ya sabéis que tiendo a quitarle importancia a las cosas y soy de las que piensa que no va pasar nada malo, ya veis. Además, al día siguiente caí en la cuenta de que esa historia me sonaba que le había pasado a una amiga (luego descubres a unas cuantas personas más conocidas o de tu entorno) y me dijo que no me preocupara, que se operaba después del parto y listo.
Citología alterada en el embarazo
La verdad es que esto es como todo, no sabes la cantidad de cosas que pasan hasta que te pasan a ti. Y cuando te pasan descubres que le ocurren a muchas personas, te das cuenta de que seguimos muy desinformadas en muchos temas que tienen que ver con la salud femenina y que hay asuntos que siguen siendo un tabú. Como los abortos o las muertes perinatales. Desde luego, no me he librado de ninguno de los temas tabúes últimamente, espero que ya no me toque nada más. El caso es que enseguida me hicieron una colposcopia, hablé con el ginecólogo que me atendió ese día, me volvió a decir que no me preocupara, que me harían otra revisión en agosto para ver que las células alteradas seguían igual (que normalmente en ese espacio de tiempo no iban a peor) y que ya después de dar a luz, me operarían para quitar un trozo de cuello de útero. Recuerdo que yo pensé: a mí como si me quitan el útero, que yo con el cuarto hijo me planto. Ya veis, es lo que pasa cuando eres despreocupada.
Y desde abril, me olvidé del tema. Hasta agosto, que me tocaba una nueva revisión de ese asunto pero ya volví con mis informes de la muerte de mi hija en Tarragona. El ginecólogo que me atendió, que resultó ser el mismo que me operó la semana pasada, me preguntó en ese momento si quería empezar ya con los trámites para el preoperatorio o esperar a recuperarme psicológicamente del palo que acaba de vivir. Le dije que cuanto antes, no sé porqué preferí quitármelo de en medio lo antes posible, de manera que ya todas las pruebas las hice entre agosto y septiembre. Y como sabéis, me operaron la semana pasada.
Cáncer de cuello de útero
La finalidad de este proceso quirúrgico que os explicaba es precisamente evitar un cáncer de cuello de útero, se trata de una cirugía preventiva. Hay varios procedimientos para extraer las células alteradas o precancerosas en función también del grado de la lesión. Es una cirugía, en mi caso fue conización, sin ingreso (el mismo día puedes irte a casa) en la que te extraen un trozo de cuello de útero. Una vez que te extirpan la zona del cuello del útero indicada, ésta se estudia mediante biopsia y se considera que la lesión se ha eliminado completamente cuando no se observan células anómalas en los bordes u orillas, vamos, cuando estos están sanos. Y ahora es cuando llega la pregunta del millón, ¿por qué pasa?
El famoso Virus del Papiloma Humano
Pues sí, señoras, la mayoría de los casos están relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH) . Es un virus que tenemos el 80% de las mujeres en algún momento de nuestra vida pero que casi siempre desaparece espontáneamente y no produce síntomas. Pero como en todo, hay un porcentaje pequeño, pero no raro, en el que esto no ocurre, de manera que aparece una lesión precancerosa, cuando se pilla a tiempo, o un cáncer, en el peor de los casos. De ahí la importancia de hacerse citologías vaginales con frecuencia, cosa que yo he hecho mal, muy mal, ya que la primera que me hice una fue en el primer embarazo, repitiendo sólo en las gestaciones. Sí, gracias a este cuarto embarazo, supe que tenía esta lesión.
De cualquier forma, estas lesiones salen cuando el virus persiste, es decir, puede que las citologías de los últimos años no hayan dado con la lesión, bien porque tenías esas células alteradas o porque al hacer la prueba sólo se recoge una pequeña muestra y puede quedar la zona afectada sin recogerse en el espéculo. Pero el virus sí que llevaba años en tu cuerpo sin que lo supieras. Y esto está ocurriendo en muchísimos casos, que están encontrándose, como yo, con lesiones precancerosas tras años cuidándose, mujeres que no beben, que se alimentan normalmente, que no fuman, con la misma pareja… La mayoría de las mujeres tienen o han tenido el virus alguna vez en su vida, pero sin saberlo. Lo cual no quiere decir que esteis libres de lesión en un futuro.
Como veis, esto es como todo. Puede que no pase nada o puede pasar mucho. Yo no tenía ningún factor que me hiciese creer que tendría más probabilidades y me tocó. A mí y muchas mujeres. Como nada parecía indicar que yo pudiese perder un bebé en el tercer trimestre de embarazo tras gestaciones sin ningún problema. Pero las cosas son así y estas cosas pasan, sin previo aviso, sin que hayas hecho nada malo para que pasen. Te toca y punto. Por eso, y creedme que yo ya he aprendido (y no porque se informe de ello), que hay que tomarse en serio las revisiones. Haceos ese favor.
por nosoyunadramamama | Sep 28, 2017 | Maternidad y embarazo
¿Cómo están los niños? Ésa suele ser la pregunta que me hacen después de interesarse por cómo estoy yo. Así, aparentemente, os diría que mis hijos no han sufrido tras perder a su hermana, a la que nunca llegaron a conocer… Pero sabían que existía, que estaba dentro de mí y hablábamos mucho de ella, la habían sentido moverse al poner la mano en mi barriga y habíamos debatido en varias ocasiones con ilusión el nombre que ponerle, dónde dormiría e incluso ven a diario una habitación de la casa pintada de rosa. Pero con sinceridad creo que no han sufrido tal y como yo lo entiendo, sencillamente sienten cierta tristeza porque han visto que esa ilusión se nos ha ido. Y han estado tristes porque me han visto llorar a mí por ella. La muerte perinatal es difícil de entender hasta para los adultos, cómo no va a serlo para ellos.
Muerte perinatal: cómo se lo dijimos a los niños
Nosotros les contamos lo sucedido en el mismo hospital, la mañana que yo di a luz, cuando vinieron a verme. Les dijimos que la hermanita, que es así como hablamos de ella durante todo el embarazo y como seguimos llamándola ahora, había fallecido y que se había ido al cielo. Nosotros somos creyentes, aunque confieso que este episodio me mi vida me está causando una crisis de fe. Creo que hay que decirles la verdad siempre, tenían que saber que su hermana se había ido. Obviamente, la edad de cada uno les ha hecho sentirlo de distintas formas. Gabriel no se entera y en ese momento sólo estaba pendiente de escalar por la cama del hospital para sentarse conmigo. Si me ve en alguna ocasión llorar,me pregunta si es por la hermanita, porque lo ha escuchado, no porque sepa realmente que iba a tener una hermana, el embarazo es ya un concepto difícil de entender con dos años.
Rafa, que tiene una vida interior muy intensa y una sensibilidad especial, y que ya desde hace mucho habla de vez en cuando de la muerte, hizo preguntas. Fue él quien, desde entonces, cuando rezamos por la noche antes de acostarnos, empezó a decir: un beso para la hermanita. Sé que, el mismo día que se lo dijimos, después fue al parque con mis suegros y le contó lo que había pasado a un desconocido. Y fue él el primero en darme un toque de atención al preguntarme un día ¿hasta cuándo vas a estar así, mamá? Creo que hay que llorar a veces delante de los niños; el dolor y la muerte, por desgracia, forman parte de la vida. Además, si hubiera actuado como si no pasara nada, ¿qué pensarían ellos? Pues seguramente que no la quería, y si no la quería a ella, quizás a ellos tampoco. Una de las imágenes que tengo grabadas en mi cabeza de mi infancia es la de mi madre llorando al enterarse que su hermano, de 33 años, había fallecido. Pero por ellos no puedes hundirte ni pasarte los días tirada en la cama, que es lo que te pide el cuerpo las primeras semanas.

Alfonso al principio no parecía creérselo mucho, no entendía nada, ni que de repente mis padres o mi mejor amiga estuviesen en Tarragona, que es un sitio al que no les asocian. Estaba ya de por sí alterado por las vacaciones y además no exterioriza sus sentimientos, no sé porqué va de duro. Fue más adelante, ya cuando volvimos a Gijón y pasaron unos cuantos días, cuando ya empecé a verle algo triste e, incluso, le he visto desmotivado con el fútbol. A veces, me abraza la barriga, como queriendo entender porqué ahora no hay nada. Y también me dio un toque de atención:
-Mamá, ¿cuánto tiempo vas a seguir acordándote de la hermanita?
-Siempre me voy a acordar de ella.
-Pues entonces no dejarás de llorar.
-Ha pasado hace poco, estoy triste porque se ha ido pero dejaré de llorar.
Hace ya días que no me ven llorar, esas lágrimas se van espaciando, que no desapareciendo. Pero seguimos hablando de ella. En mi mesilla de noche, tengo la foto que hicimos de recuerdo a nuestra hija, una imagen maravillosa en la que se intuye el gorrito y la nariz y se ve su mano «agarrando» mi dedo. Ése es para ellos el único recuerdo de la existencia física de su hermana, a la que no quiero que olviden. Su foto la he puesto junto a otra imagen de ellos tres y a una lámina de la Virgen de Covadonga.
Así es como han vivido ellos esta experiencia que, como dice mi psicóloga, a la que más duele es a una madre, nadie más siente de la misma forma, ni tu pareja, ni tus hijos, ni el resto de familiares. Yo me alegro de que ellos no hayan sufrido, sino que simplemente hayan sentido tristeza. Y me alegro, sobre todo, de que la mencionen en algún momento, uno u otro. Porque no quiero que la olviden, sé que nos ha traído alguna enseñanza aunque todavía el dolor es dolor y no ha pasado a ser solo amor.
por nosoyunadramamama | Sep 20, 2017 | Maternidad y embarazo
No voy a pasar página. No ahora. No porque la gente espere que lo haga. No tengo prisa. Hace un mes y medio que di a luz a mi bebé sin vida. Estoy triste y no quiero fingir que no lo estoy. No voy a actuar como si no hubiera pasado, como si fuese la misma, porque no lo soy ni lo seré. Estoy triste. Es como debo estar ante mi nueva realidad, como estaba alegre por la realidad que tenía entonces. Negar mi tristeza sería fingir, y no va conmigo. Me encantaría no estar así y seguir siendo la que era aunque esto, dicen, me vaya a hacer más fuerte. Y no digo que no, pero realmente yo no quería ser más fuerte, no así, no con semejante golpe. No soy valiente, no elegí esto, me ha tocado sin quererlo, sin buscarlo ni hacer nada malo para que me tocase. He aprendido que en la vida hay cosas que se nos escapan. Que por mucha ilusión y esfuerzo que pongas a todo, a veces, que los acontecimientos vayan bien no depende de ti.
He vivido una situación extrema, he pasado un parto para encontrarme de cara con la muerte, ¿cómo demonios voy a estar bien? Cuando fallece el padre de una persona, a nadie se nos ocurre decir «ya llegará otro» ni «tienes ya una madre». Nadie sustituye a ninguna persona. No sé por qué cuando se muere un bebé que no ha nacido o que vivió poco tiempo tendemos a minimizar el valor de esa vida y el dolor de una madre. Una vida corta, sí, pero para una madre es toda la vida de su hijo. Estoy triste. No hay día ni noche que no vengan a mi memoria recuerdos de aquel maldito día. No hay día que no piense «ojalá tuviera el poder de retroceder en el tiempo». No hay día que no piense cuántos días me quedarían para conocerla como tenía que haberla conocido. No hay día que no me acuerde de que ya la conocí pero no como quería conocerla. Porque cuando se va alguien que ya ha vivido mucho, te quedan recuerdos. Cuando se muere alguien que apenas ha vivido, te quedan ilusiones. Pero rotas.

Estoy triste. Lloro varias veces al día, cuando me sale. Lloro para desahogarme, para quitarme la rabia. Lloro porque me da la gana, porque me lo pide el cuerpo, en cualquier momento. Porque llorar es lo que hay que hacer cuando la vida te da un golpe. Porque he perdido una hija. Lloro y estoy triste porque está permitido, porque es sano cuando algo te atiza o te desgarra. Lloro porque alivia. Lloro porque estoy sobreviviendo. Lloro porque estoy triste.
Pero no significa que lloraré ni que estaré siempre triste, no significa que caeré. Significa que viviré el duelo como buenamente pueda, que sonreiré cuando me salga, que a ratos estaré bien pero también tendré recaídas. Significa que lo estoy intentando, que la vida sigue a pesar de que la mía no sea la misma. Significa que seguiré sintiendo dolor pero cada vez menos, significa que no sobreviviré sino que viviré. No voy a olvidar, voy a aprender a vivir con esto, que no es poco. Y voy a estar feliz, eso lo sé. Pero todo a su tiempo.
«Pretender la invisibilidad del duelo es pretender la invisibilidad de la muerte, de lo perecedero, de la enfermedad; en suma, de la fragilidad de nuestra humanidad.» Freud
por nosoyunadramamama | Sep 19, 2017 | decoración, Maternidad y embarazo
Con la llegada de la niña, íbamos a reorganizar nuestra casa nuevamente y a hacer cambios en las habitaciones infantiles; ya en su día os enseñé cómo estaban mis hijos distribuidos para dormir, porque para jugar suele gustarles más el salón y no sabéis la afición que tienen por la mesa de centro para la salita, sirve hasta para partidos de fútbol que hacen con cromos. Bueno, el caso es que los mayores han estado hasta ahora en una habitación juntos y Gabriel en otra. Era sencillamente por cuestión de horarios, unos se levantaban a la misma hora para ir al colegio y el peque no madrugaba porque estaba en casa conmigo mientras yo trabajaba. Después entró en la guardería y los mantuvimos así, por no liar más las cosas.
En su momento, mi madre nos dio las camas que habían sido de mis hermanos mellizos, las tapizamos y listo, para la habitación de los mayores. Pero para la habitación de Gabriel tuvimos dudas, al principio dejamos una cama que ya teníamos de hace tiempo pero como tenemos muchas veces visitas, no sabía si poner una cama nido, literas o comprar camas abatibles originales, que siempre recuerdo de algunas series y películas y que son la opción que más espacio ahorra. Al final optamos por cama nido.

Estas imágenes son de la tienda online Menamobel
Cambios en las habitaciones infantiles: se hacen mayores
Así que, ya no sólo por el tema que de íbamos a ser uno más, sino también por cuestiones de necesidades de los niños; vimos que Alfonso podía empezar a tener su propia habitación. Primero, porque nos dimos cuenta que necesita menos horas de sueño que Rafa y Gabriel. Y no sólo por ser el mayor, que evidentemente tiene que ver, sino porque desde hace un par de años, es madrugador, ¡qué tiempos aquellos de bebé que dormía 13 horas seguidas! Y segundo, porque le han puesto ya otro horario de entrenamientos en el fútbol, lo que significa que llegará a casa a la hora en la que los otros ya estarán bañados y cenando. Eso, y que es el único que tiene deberes, así que también necesita su espacio.
La otra habitación que nos queda, que es pequeña y que por ahora uso yo para trabajar, iba a ser para la niña. Tenía poca cosa hecha aunque sí algún encargo, que pude anular, precisamente para decorar espacios pequeños. Lo que sí llegamos a hacer es pintarla de rosa, y así se ha quedado, no he querido deshacerme de recuerdos ni de las pocas cosas que tenía. Y lo próximo que necesita un buen repaso en mi casa es tema sábanas, toallas, edredones… Pero poco a poco. Ya cuando tenga todo en orden, os enseñaré cómo quedan las habitaciones.
por nosoyunadramamama | Sep 13, 2017 | Maternidad y embarazo, Moda, puericultura
Una de las cosas que me había planteado al saber que íbamos a tener una niña era el cambio de textil para el Bugaboo, más que nada la capota. El carrito sigue en buen estado pero el color fue bajando un poco tras usarlo 6 años de forma ininterrumpida. La idea del rosa y del azul siempre me ha gustado pero admito que dándole un toque personal, que tenga un punto original. A mí, por ejemplo, últimamente me encantan los estampados con estrellas. Así surgió la idea de dos madres emprendedoras en TEOYLEO, una tienda física en Zaragoza pero que también son una empresa virtual en la que cosen bajo pedido, en función del carrito que tengáis: : Bugaboo, Jane, Stokke, Borsino, Uppababy. Puedes personalizar la capota, la funda del asiento, bolsos… y dejarlos con un estilo personal, como a ti te guste.


Tienen más de 100 estampados diferentes, desde topos, estrellas, rayas, calaveras, animalitos, robots… Lo más novedoso es que añaden nuevos estampados cada mes con todo tipo de temáticas. También tienen tejidos planos o lisos. Todo se hace a mano y se personaliza a petición del cliente. El estilo es minimalista y predominan los colores vivos, para aquellas que busquéis algo más que el rosa y el azul celeste. De cara al frío, para los sacos de invierno, se puede elegir no solo el estampado que mas guste del catálogo de telas, sino también el color del tejido interior que es un pelo muy suave y el relleno es bastante grueso (un poco mas gruesos que los originales de Bugaboo, para que os hagáis una idea). Si vivís en zonas de poco frío, los sacos se confeccionan con algodón estampado (y se puede usar como funda en verano), en lugar de tejido de pelo.

También tienen decenas de productos para bebé como mochilas, fulares, bandoleras, bolsos, sacos, tronas, baberos, cambiadores… que son más difíciles de encontrar en tiendas tradicionales. Así que si buscáis personalizar el carrito de bebé y queréis darle un toque original, colorido o preferís rosas y azules lejos de los tradicionales celestes, os gustará lo que hacen Noemí y Eva. Yo lo tengo claro, mi elección hubiera sido el estampado de las estrellas sin dudarlo. ¿Os gustan más los tejidos lisos o estampados para los carritos de bebés?
por nosoyunadramamama | Sep 12, 2017 | colegio, Maternidad y embarazo
El primer día de colegio no suele ser fácil… o no tiene porqué serlo. O sí. Al final, como siempre digo, cada niño es distinto y unos pueden reaccionar de una forma en una circunstancia concreta y otros críos reaccionar de otra. Vamos, que la forma de ser del niño es un punto importante pero hay otro factor que para mí es clave a la hora de empezar el colegio: los hermanos. Esto suele cambiar bastante el cuento. Recuerdo perfectamente los «lagrimones» de Alfonso en sus dos primeros días en Infantil. Y recuerdo que a Rafa le importó bastante poco que le dejásemos allí. Básicamente por dos cosas:
- El lugar les resulta conocido: En el caso de mis hijos, el que hayan practicado fútbol desde pequeños en el colegio, ha hecho que sus hermanos pasasen mucho tiempo allí, no sólo el momento de llevar o recoger al que ya estaba escolarizado. Aún así, cualquier hermano pequeño conoce el colegio al que va un hermano mayor, bien por ir a menudo, bien por las fiestas del cole…
- Los hermanos y sus amigos: En mi familia, yo soy la hermana mayor y mis tres hermanos son varones. Por tanto, no viví eso que cuenta mucha gente de que hacían planes o se juntaban mucho con los amigos de sus hermanos mayores. Porque normalmente, los pequeños ya conocen a los amigos de los mayores… que si de algún cumpleaños, que si de los partidos de fútbol, de lo que sea pero les tienen fichados así que son caras más que conocidas…
Y es que los hermanos mayores, al principio, suelen acercarse en los recreos a ver cómo va el que acaba de entrar. Ayer Rafa me decía que no había podido ver a Gabriel y estaba preocupado.
Cómo fue el primer día de colegio de Gabriel
Pues más o menos tal y como imaginaba. Él ya sabía a dónde iba y además digamos que conoce el terreno desde la misma semana en que nació, que ya iba conmigo a todos los entrenamientos y partidos del mayor, para luego ir a los del mediano, más la recogida diaria. Vamos, lo que viene siendo el patio, pistas, fuentes de agua, vestuarios y hasta escobillas de baño… Eso sí, lo de decirles que van al cole con sus hermanos tiene alguna desventaja, y es que se lo toman al pie de la letra y piensan que se van a pasar el día con ellos… Y va a ser que no. Que se ven en clase con unos cuantos niños desconocidos, algunos llorando, y no ven claro ya el asunto. Pero bueno, ahí mantuvo el tipo, además con su primo al lado, y con unos libros y unos juguetes parecía tranquilo… hasta que le dije que me iba, que ya puso cara de puchero y le salieron las lagrimillas. Pero bueno, un poco de diálogo diciéndole que le iba a recoger en tres horas y ya la cosa quedó en eso, en amago. Así que digamos, fue bastante bien. ¿Qué tal el inicio para los peques?