Categoría: Maternidad y embarazo

  • ¡6 años de blog! Mi diario de maternidad

    ¡6 años de blog! Mi diario de maternidad

    Hace ahora 6 años, se me ocurrió empezar a escribir un blog. Tenía un hijo de dos años y un bebé de 4 meses, llevaba un año en el paro y había decidido invertir una parte del dinero de la prestación por desempleo en realizar el primer máster presencial que había en Gijón sobre redes sociales. Venía del mundo de la tele y de la prensa, donde los horarios en general son infernales teniendo niños pequeños. Así que creía que las redes sociales podían ser un complemento a mi carrera como periodista, ya que muchas marcas/empresas tendrían que invertir en ello y buscar profesionales en ese ámbito. Y ésa era la idea. Digo era porque, mientras tanto, yo abrí el blog sin ninguna pretensión más que escribir, que es lo que más me gusta hacer. Mientras tanto, cuidaba de mis hijos, hacía de vez en cuando alguna cosa en la tele, hacía prácticas en alguna empresa como Community Manager sin que aquello me pareciese la bomba, la verdad.

    Y así pasaron los años, en los que el blog crecía, abrí una cuenta en Instagram por entonces a la que no dedicaba mucha energía porque lo último que esperaba es que esa red social fuese a crecer tantísimo y que acabaría convirtiéndose casi en otro trabajo teniendo en cuenta que allí la interacción con las seguidoras es brutal y dedico horas cada día a responderos lo máximo que puedo. Y cuando el blog cumplió tres años, empezaron a llegar pequeñas colaboraciones, que con el tiempo también fueron a más y me han permitido dedicarme a esto exclusivamente. Esto os lo debo a vosotras por estar aquí y leer mis contenidos, y también creo que a veces hay que valorar lo que hacemos y siento que he trabajado siempre con profesionalidad y desde la verdad. Llegaron los premios, el libro y puede que próximamente haya salto a algo potente. Pero por el momento tengo que ser cauta.

    En cuanto a los contenidos del blog, estos han ido a la par con mi vida y con mi historia. Aquí os he contado muchas cosas de los dos mayores cuando eran pequeños, muchos trucos que me sirvieron, muchas vivencias, aquí os anuncié el embarazo y llegada de Gabriel, mis inicios y mis avaneces con el running, aquí os anuncié el embarazo y la muerte de Carmen, el dolor y al ausencia, y aquí compartí el embarazo y la bienvenida a Aurora. Todo desde las entrañas. El blog tuvo una declaración inicial de intenciones en su primer post: quería desdramatizar y poner humor. Y lo hice pero a veces la vida te pone contra las cuerdas. Y al final entendí que estamos en las redes y en los blogs para contar historias, para ayudar, para divertirnos pero también a veces toca llorar.

    Cuando inicié este blog en febrero de 2013, creí que no duraría ni un año. Pensaba en contenidos y se me ocurrían posts y temas como para unos meses. Y sin embargo, aquí sigo, a pesar de que hubo un par de años que publicaba hasta 4 posts semanales. Ahora, con el tiempo que dedico a Instagram, me resultaría imposible. Porque además, la pérdida de Carmen me hizo también parar, y tuve que dedicar meses a escribir mi primer libro. Y dedicar tiempo a preparar eventos o charlas cuando toca.

    No sé qué ocurrirá con este blog en un futuro, soy de miras «cortoplacistas» y de pensar en el hoy y en el día a día. Sé que cuando no esté inspirada y sienta que no tengo nada que contar, ahí se terminará. Pero no sé si será en unos meses o en años. También sé que quiero escribir otro libro, y le estoy dando vueltas al tema. Me gustaría contar la historia de Carmen desde un punto de vista distinto al que escribí aquí, con las perspectiva que da el tiempo y con lo que supone Aurora en esta historia. Pero por lo demás, no sé a dónde me llevará este blog. Lo que sí sé es que me ha llevado mucho más lejos de lo que nunca hubiera podido imaginar. Que me ha permitido hacer lo que me gusta, me ha permitido conciliar, me ha permitido conocer a otras persona maravillosas, me ha permitido viajar, leer historias duras y felices, conocer marcas o productos que puede que nunca hubiese conocido. Me ha permitido seguir ejerciendo mi profesión, la de periodista, desde mi propia casa y pudiendo pasar tiempo con mis hijos, cosa que hubiera sido más complicada en un medio de comunicación tradicional. Así que estoy muy agradecida.

    También en este mundo hay una cara B, y es que a veces tenemos que leer y recibir mensajes duros. He aprendido a lidiar con ello pero a veces me cuesta entender que haya personas que quieran hacer daño. Se supone que yo, o cualquier otra persona con blog o redes sociales, ofrecemos contenido a quienes nos seguís que no os cuesta nada, es gratis. Por tanto, si no te gusta, haz como con la tv, cambia de canal. No pretendo gustar a todo el mundo, es imposible. Pero me molestan las faltas de respeto que a veces se dan por este mundo 2.0. Una cosa son los debates, las opiniones… Eso es estupendo y es sano. Lo demás, las salidas de tono, los insultos, los comentarios hirientes, sean hacia mí o hacia otras seguidoras que opinan, están fuera de lugar y además, insisto, nadie obliga a nadie a seguir una cuenta o un blog, sea el de alguien con miles de seguidores o el de una persona que escriba para sus vecinos de edificio. me da igual el alcance de las personas, el respeto es prioritario.

    Y hasta aquí mi reflexión de estos 6 años de blog. Me quedo con tantas cosas buenas que no podrán empañar nunca unas pocas personas frente a las miles que estáis cada día aquí leyendo y aportando, apoyando, riendo o llorando según toque. Y me quedo con los miles de comentarios que he leído estos años verdaderamente emocionantes y que dan las gracias. No hay nada más bonito que el agradecimiento. Eso es impagable. ¡Gracias por estar ahí!

  • Poner pendientes a un bebé: por qué sí y por qué no

    Poner pendientes a un bebé: por qué sí y por qué no

    Como ya sabéis las que me seguís en Instagram, tenía ciertas dudas sobre si poner o no poner pendientes a Aurora. Básicamente por el tema del dolor. Soy de esas personas con bastante tolerancia al dolor pero, curiosamente, las agujas me dan cierto respeto. De ahí que tuviera mis recelos a poner pendientes a un bebé, a pesar de ser algo que me gusta. En esa tesitura, os cuento qué factores creía a favor y cuáles en contra. Empiezo por lo que me echaba para atrás.

    Poner pendientes a un bebé: por qué no

    • Posible dolor: esto es por lo que me negaba a ponerle pendientes a la niña. Sí, las vacunas también duelen pero por un motivo meramente estético no me apetecía, sinceramente.
    • Por ser algo cultural: no quería hacerlo por imposición cultural o del entorno. Pero la verdad es que aunque mi madre y mi suegra preguntaron si le iba a poner pendientes, nadie estuvo intentando convencerme de que tenía o debía hacerlo. Y es que entiendo y comprendo perfectamente que alguien decida no hacerlo sólo porque sea algo cultural o impuesto por tu entorno. Creo que tiene que haber otros motivos.

    Poner pendientes a un bebé: por qué sí

    • Es más probable que los quiera: me he pasado dos meses analizando a todo tipo de mujeres, en la calle, en el supermercado, en la familia… en todas partes. Y calculo que un 95% de las féminas llevan pendientes, con lo cual es más probable que quiera llevarlos a que no quiera.
    • Dolor: he aquí la otra cara del dolor opuesta a la del apartado anterior. El lóbulo es más fino, y eso supone que sea más fácil y menos doloroso perforar la oreja.

    Poner pendientes a un bebé

    Poner pendientes a un bebé: la decisión que tomamos

    Finalmente, le hemos puesto pendientes a Aurora. Como veis, en cuanto al dolor, tenía mis dudas: no quería que le doliese pero duele menos hacerlo antes. Preguntar en Instagram me ayudó a tomar la decisión con respecto a esto: muchas me dijisteis que vuestros bebés ni se habían inmutado. Ahora es frecuente poner al bebé al pecho en el momento de hacer los agujeros. Lo que yo hice fue poner a Aurora en la camiseta de porteo ya que ahí es donde más relajada está. Y no sufrió. El cartílago es un tejido elástico y carente de vasos sanguíneos, que nadie piense que se sangra o algo así. Nada.

    Es cierto que entre más de 300 mensajes que recibí sobre este tema, también hubo madres que me dijisteis que vuestras hijas sí lloraron. Pero la gran mayoría fue que no lo hicieron, algunas ni se despertaron del sueño en el que estaban. Por supuesto, hubo quienes me escribieron contándome que esperaron a que sus hijas tomasen la decisión (lo cual me parece también perfecto). En ese sentido, yo tengo la experiencia de hacerme un agujero siendo ya mayor y se me infectó mientras que eso no me ocurrió con los que me hicieron de bebé. De ahí que también eso me marcase a la hora de decidir hacerlos ya.

    Quién se lo hizo

    Finalmente opté porque se lo hiciera una matrona que estuviera acostumbrada a hacerlo, se llama Jessica y es la matrona que colabora con Actimami. Se lo hizo con mimo, de forma higiénica y Aurora no sufrió. Y estoy muy agradecida.

    Y vosotras, ¿qué decisión tomasteis con respecto a este tema?

  • Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Fue en el embarazo de Carmen cuando supe, tras una citología, que tenía una lesión precancerosa en el cuello del útero, producida por una infección del Virus del Papiloma Humano (VPH). Como sabéis, el 80% de las mujeres tenemos este virus en algún momento de nuestras vidas. Habitualmente, este virus no da mayores problemas ya que desaparece sin hacer nada. Pero en algunos casos, la infección prevalece porque el cuerpo no elimina el virus y es cuando produce una lesión. Una citología en el primer trimestre de embarazo de Carmen, en abril de 2017, detectó la lesión precancerosa. En un post (que os recomiendo si no lo habéis leído) os conté un poquito más sobre el VPH y la conizazión que me realizaron en octubre de ese mismo año, dos meses después de perder a la niña.

    Conización de cuello de útero

    La conización cervical es un procedimiento quirúrgico para extirpar una parte del cuello del útero que se realiza a mujeres que a las que se ha diagnosticado una lesión precancerosa o premaligna en el cuello del útero. Supongo y espero que todas las que me leéis os realicéis las citologías pertinentes cada cierto tiempo. Según la Sego (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) se iniciará la citología a los 25 años y se repetirá cada 3 -5 años hasta los 65 años (luego también hay que ver cada caso). Desde que las mujeres empezaron a ser sometidas a esta prueba, las muertes a causa de cáncer cervical o de cuello de útero han disminuido un 70%. De las mujeres que todavía mueren por un cáncer de cérvix cada año, más del 50% no se ha hecho una citología en los últimos 5 años. Así que, por favor, revisiones.

    Como os podéis imaginar, todo esto lo supe después de aquella citología, ya que a las mujeres de nuestra generación no se nos dio apenas información sobre el VPH y además yo no entro dentro del grupo de conductas ni factores de riesgo como el tabaquismo, sobrepeso, antecedentes familiares… salvo haber tenido tres embarazos a término, que se ha comprobado que es un factor de riesgo. Las mujeres que han tenido tres o más embarazos completos tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de cuello uterino y algunos estudios han indicado que los cambios hormonales durante el embarazo podrían causar que las mujeres sean más susceptibles a infección con VPH o crecimiento tumoral.

    Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Como os podéis imaginar, la primera reacción al recibir una llamada de Oncoginecología es para caerse al suelo del susto. Luego ya hablé con mi matrona y me dijo que habría que hacer una pequeña intervención en el cuello del útero después de dar a luz y todos tan contentos. Ilusa de mí que recuerdo pensar que oye, como si me quitaban el útero entero, dando por hecho que aquel bebé ya sería el último. Luego pasó lo que ya sabéis y entonces fue como, aparte de todo el dolor que arrastraba, me entró el miedo por lo que implicaba esa operación para un futuro embarazo. Porque si algo tenía claro es que quería volver a intentar tener otro hijo pero no a cualquier precio, ni quería volver a pasar por lo que pasé ni tampoco que aquello fuese un problema para mi salud.

    Se me ocurrió buscar información en internet y madre mía, ¡en qué momento! Os recomiendo que no lo hagáis. Yo preferí quedarme con lo que me contaron mujeres de mi entorno y algunas que me escribisteis a través de rrss, que tuvisteis embarazos completamente normales después de haber sido sometidas a una conización. Porque como ya os podéis imaginar, cuando te pasa algo, de repente, te enteras de decenas de historias parecidas. Y por supuesto, hablé con el ginecólogo de la Seguridad Social y con uno al que empecé a ir en ese momento. Uno me dijo que recomendaba esperar unos 6-12 meses después de la operación y otro que, si se hacían dos citologías posteriores y el cuello del útero estaba bien, podíamos ponernos a buscar.

    Y eso hicimos, mi conización fue en octubre de 2017. En diciembre fue la primera citología, y en febrero de 2018 la siguiente, teniendo ya permiso médico para buscar el embarazo, del que me enteré en abril. El embarazo de Aurora transcurrió con normalidad; en la semana 20 el ginecólogo vio que el cuello del útero estaba pelín corto y me recetó progesterona. Sin embargo, en una revisión posterior me dijeron que estaba perfecto así que dejé de tomarla. Los embarazos tras una conización cervical se han relacionado con riesgo algo aumentado de parto prematuro, de ahí que haya un control más exhaustivo y durante la gestación se mide la longitud cervical a través de ecografías.

    Como las rrss son muy atrevidas, hubo quien me escribió diciendo que menuda locura volver a quedarme embarazada tras lo que me pasó y tras una conización. Lo que me pasó fue un accidente, como si voy por la calle y me hago un esguince pisando mal. Y lo de la conización no impide  un embarazo normal, lo puedo decir por el mío y por dos personas de mi entorno. Y lo puedo decir porque, en todo momento, yo seguí indicaciones de profesionales de la salud, porque en este país somos todos muy dados a ser médicos.

    ¿Con esto qué quiero decir? Que si alguna está en esa tesitura, debe hablar con su ginecólogo. Que un embarazo tras una conización puede ir perfectamente bien, o no. Como cualquier otro embarazo. Que hay grados de conización o mujeres que han sido sometidas a esta intervención en más de una ocasión en los que quizás no es aconsejable un embarazo o en los que se deben tomar medidas especiales (cerclaje, reposo). En resumen, y que quede claro, lo primero que hay que decir es que un embarazo tras una conización suele transcurrir con normalidad en muchos casos. Y lo segundo, es tu ginecólogo quien te dirá cuánto esperar y qué es conveniente hacer, no es la señora del quinto ni la de la red social. Y gracias a confiar en quien debía, tengo conmigo a Aurora.

    Espero haber arrojado un poquito más de luz a este tema del que tan poco sabemos.

  • Lactancia mixta y lactancia diferida

    Lactancia mixta y lactancia diferida

    Este es un post que escribo tras recibir muchas preguntas sobre mi opción de dar lactancia mixta a mi hija, como hice con los anteriores, así que intentaré contaros cómo lo hago, qué ventajas y desventajas encuentro en ella y porqué opté por esta forma de alimentar a Aurora. Lo primero que quiero decir es que no es algo que elegí, sino algo que hice porque no me quedó más remedio. Hubiera preferido dar el pecho exclusivamente hasta los seis meses como recomienda a Organización Mundial de la Salud porque, a estas alturas, creo que ya está más que probado que la leche materna es el alimento más perfecto y el mejor que existe para un bebé. Hasta ahí estamos todos de acuerdo. Pero luego están las circunstancias de cada mujer y de cada bebé, y lo que en un principio es lo mejor, quizás no lo sea para ella y su bebé. Así que hoy os hablo de lactancia mixta y lactancia diferida.

    Como os decía, mi decisión vino marcada por las mastitis subagudas, de las que os hablé en el post anterior. Recuerdo aquí que los síntomas son:

    • Dolor en el pecho tipo pinchazos o calambres.
    • Disminución en la secreción de leche.
    • Tomas largas debido a la obstrucción.
    • Grietas no causadas por el agarre o posición del bebé, sino por la implicación de las propias bacterias que causan las mastitis.

    Esto hizo que, desde el mismo hospital, dado que los síntomas ya aparecieron en los primeros minutos que tuve a los bebés al pecho recién nacidos, alternase pecho y bibes. Añado que, en la tercera lactancia, cuando ya estuve asesorada, descubrí las pezoneras, lo cual evitó las grietas producidas por las bacterias que me habían salido con los dos mayores. Así que no dudéis en recurrir a ellas. Probé dos marcas, y con diferencia, os recomiendo las de Medela.

    Lactancia mixta: cómo lo hago

    Pues os diré que, en cuatro lactancias, lo mismo he dado primero un rato de pecho para complementar después con bibe al llegar un punto en cada toma que el dolor era ya muy molesto. Y también debido a que, como uno de los síntomas de la mastitis subaguada son tomas muy largas debido a la obstrucción, pues es la única forma de que se quedasen sin hambre. Y luego también he hecho la opción, y es la que hago ahora e hice con Gabriel, de alternar tomas de pecho y de bibe.

    Cuando ya tienes algún hijo más, te encuentras con que el mayor o mayores van al colegio o guardería, ya tienen unos horarios, hacen actividades fuera de casa a las que hay que llevarles, traerles.. Así que a veces, cuando el bebé pide comer, no me quedaba  o no me queda más remedio que dar un bibe porque era y es más rápido en mi caso que una toma de pecho. Si a eso le añades lo del dolor, pues yo personalmente, prefiero dar el pecho en los momentos en que me pilla la toma en casa, para estar más tranquila y relajada, y dar bibes fuera de casa, que siempre hay más jaleo. Así que existen esas dos formas de hacerlo, o dar siempre un poco de pecho y después bibe, o alternar tomas de una cosa u otra.

    Es importante

    1. Mantener las tomas de pecho con cierta regularidad para que la producción no se vaya a la porra si quieres mantener la lactancia mixta en el tiempo. Lo máximo que yo aguanté fueron 5 meses con Gabriel, y el último mes ya solo hacía una toma al día de pecho.
    2. Utilizar biberones donde el bebé succione lentamente ya que se corre el riesgo de que luego rechace el pecho al comer más rápidamente el bibe. Yo descubrí los del Dr Browns con Gabriel y para estos primeros tres- cuatro meses son perfectos. También tenéis de Medela, de hecho, si decidís comprar sacaleches (luego hablaremos de ello), ya viene uno que se llama «Calma» que, como su nombre indica, es lo más parecido a succionar el pecho. En otro apartado os hablaré del sacaleches, que me ha salvado en muchas ocasiones.

    Ventajas y desventajas

    Una  de las grandes ventajas de la lactancia mixta es que otras personas te pueden ayudar. Que tu marido se levante alguna vez por la noche a dar un bibe y tú puedas enganchar algunas horas de sueño seguidas, te da un poco de aire.

    El destete es muy sencillo, basta con reducir o quitar las tomas de pecho. Y puedes hacerlo de un día para otro porque, como está acostumbrado a comer de ambas formas, no sufrirá nada.

    La gran desventaja de la lactancia mixta es la misma que la la lactancia artificial y es que hay que lavar y preparar bibes. La verdad es que no es algo que sea muy gordo pero hay que hacerlo aunque no suponga gran esfuerzo.

    Lactancia mixta

    Lactancia diferida, para qué

    Por si alguien no sabe lo que es la lactancia diferida, primero os cuento que es sencillamente dar leche materna pero sin hacerlo directamente desde el pecho. Es decir, esto implica extraerse previamente la leche o calostro. Añado lo del calostro porque la lactancia diferida es una opción que ocurre con frecuencia con prematuros, a los que se les alimenta por sonda o jeringa. La lactancia diferida también es muy habitual cuando una madre se reincorpora al trabajo y quiere que, mientras ella no esté, siga alimentándose con leche materna. Y es una opción para las que, debido a mastitis u otros problemas, sentimos más dolor con la succión del bebé que con el extractor, así que yo opto también por sacarme leche todos los días. Y por supuesto, para bebés de bajo peso a los que se quiere controlar la cantidad de lo que comen.

    Extractor o sacaleches

    Como es obvio, en la lactancia diferida es fundamental el sacaleches. Yo recuerdo que, con el mayor, me compré uno manual porque pensé que lo usaría puntualmente. Fue un error, primero porque al final lo usé más de lo que imaginaba, y segundo porque es agotador. No os lo recomiendo ni siquiera cuando penséis usarlo poco. Usé luego uno eléctrico, el básico de Medela, y es otra historia. Y si vais a usarlo con frecuencia, os recomiendo ya el de Medela Swing con tecnología 2 fases, que es super completo , y trae el biberón que os mencionaba antes, bolsas para congelar la leche, discos de lactancia.. Yo creo que es la mejor marca, os la recomiendo sin duda.

    lactancia mixta

    Es importante

    Que tengáis en cuenta vuestras circunstancias. La leche que yo me saco es para dársela a la niña el mismo día que la saco, por lo que, como mucho, la meto en la nevera. Pero si no es para otro día y queréis conservarla, debéis tenerlo en cuenta para guardarla en congelador. También hay que tener en cuenta usar los envases adecuados, etc… En eso no tengo experiencia.

    Lactancia, una decisión libre

    Con esto termino, aquí os he contado mi experiencia, ni mejor ni peor que dar pecho exclusivamente ni decidir no amamantar. Lo importante es tomar la decisión libremente que a cada mujer le haga sentirse bien. He sido partidaria de intentarlo y hacer un esfuerzo pero sin machacarse ni estar llorando por las esquinas. Añado que este esfuerzo lo he hecho y lo hago únicamente por los beneficios de la lactancia materna en el sistema inmune del bebé, porque me da pánico que enfermen al principio. No lo hago por cuestiones de apego porque creo sinceramente que el apego se construye de muchas formas.  Espero que este post os sea útil. Y como siempre digo, quien quiera dejar sus comentarios sobre el tema para que las demás podamos leerlos y aprender de otras experiencias, ¡bienvenidos!

  • Mastitis subaguda… y crónica

    Mastitis subaguda… y crónica

    Sé que este tema lo traté hace 4 años cuando por primera vez alguien supo darme una explicación a los dolores, para mí inexplicables, con las lactancias. Pero como me habéis pedido mi experiencia con la lactancia mixta, creo que es interesante volver a hablar del tipo de mastitis que tengo y también aportar más información que la que di en aquel momento ya que, cuatro años después, he vuelto a vivirlo una vez más. Así que voy a intentar arrojar un poco más de luz a la mastitis subaguda, en mi caso recurrente o crónica.

    Mastitis subaguda, qué es

    Hablo aquí como madre que, una vez tras otra, ha pasado por la misma experiencia sin tener una solución definitiva. Lo primero, y como ya sabréis, las mastitis son el resultado de una alteración de la microbiota fisiológica de la glándula mamaria. Dentro de las mastitis nos encontramos con la aguda, que a todas os sonará y que es probable que bastantes hayáis tenido. Y luego están las mastitis subagudas y subclínicas, que están infravaloradas, entre otras cosas porque no se suele coger cultivo de leche de la madre para poder iniciar un tratamiento y porque no hay síntomas evidentes más allá del dolor, que muchas veces se asocia a otras causas. De hecho, yo me encontré con esta situación dos veces cuando daba el pecho a mis dos hijos mayores; nunca nadie supo decirme por qué me dolía amamantar sin haber aparentes síntomas de mastitis, con una correcta succión y posición de los bebés…

    Tuve la suerte de dar con una asesora en lactancia y con una matrona maravillosa tras el tercer parto y, aunque lo mío ya es una causa perdida, descubrimos qué podía pasar y un cultivo de leche lo corroboró. Y el diagnóstico fue mastitis subaguda, cuyos síntomas son:

    • Dolor en el pecho tipo pinchazos o calambres.
    • Disminución en la secreción de leche.
    • Tomas largas debido a la obstrucción.
    • Grietas no causadas por el agarre o posición del bebé, sino por la implicación de las propias bacterias que causan las mastitis.

    mastitis subaguda

    Mastitis subaguda, qué se puede hacer

    Una de las opciones que suele darse es tratamiento probiótico (microorganismos vivos que ejercen efectos beneficiosos) y que obviamente probé, como me había dicho la matrona, en mi tercera lactancia mientras esperaba los resultados del cultivo. Pero no mejoró la situación. Y tras recibir los resultados en los que daba positivo en Estafilococo Epidermis, optamos por pasar al antibiótico, que mejoró el problema pero muy levemente. Cambiamos a otro antibiótico y más de lo mismo.

    En esta cuarta lactancia, me cogieron el cultivo ya en el mismo hospital, no tuve que esperar días. La matrona estuvo conmigo viendo de nuevo el agarre y postura del bebé y todo era correcto una vez más. Del hospital salí con antibiótico ya que, previsora que es una, llevé los resultados del cultivo de la lactancia de Gabriel para que ya tuviéramos algo con lo que avanzar. Pero se repitió lo de la vez anterior. También volví a probar los probióticos, por si sonaba la flauta, pero no. El dolor no desapareció y poco a poco la producción de leche disminuía porque, cuanta más cantidad tengo acumulada, más me duele. El resultado en esta ocasión también dio positivo en Estafilococo Epidermis.

    ¿Por qué no desaparece el dolor? Pues a veces, pocas, estas mastitis son recurrentes o crónicas. Y es evidente que es mi caso, no es lo habitual pero me ha tocado. Cuatro lactancias y cuatro veces mismos síntomas, tratadas en dos ocasiones, y mismo resultado. Esa es la razón por la que he optado por la lactancia mixta por la que tanto me habéis preguntado por Instagram. Así que esta semana os explico en otro post cómo me organizo y cómo llevo a cabo la lactancia mixta.

  • Cólicos del bebé: todo lo que puedes hacer

    Cólicos del bebé: todo lo que puedes hacer

    Como el tema de los cólicos resultó ser uno de lo más comentados últimamente en Stories de Instagram, he decidido explayarme en un post para así recopilar información de las decenas de comentarios que recibí con un montón de experiencias y consejos. Vaya por delante que también os cuento qué nos ha ido bien con Aurora. He de decir que esto de los cólicos no nos había pasado nunca. Es cierto que alguno de mis hijos tuvo algunos días contados su «hora mala», en la que pasaba un mal rato, pero hablamos de algo llevadero y que se pasaba en cuestión de minutos. En el caso de Aurora, pasó de estar tranquila y de hacer sus deposiciones con normalidad, a estar estreñida, a llorar con mucha frecuencia y a estar muy nerviosa. Así que vamos a enumerar distintas maneras de aliviar o mejorar los cólicos del bebé.

    Cólicos del bebé: todo lo que puedes hacer

    1. Gotas Reuteri o Colimil: son probióticos que ayudan a restituir la microflora que posee el sistema digestivo de todo bebé. Bueno, la explicación podría ser más larga pero creo que así se entiende. Muchísimas de las que me escribieron optaron por una de estas dos marcas y les fue bien. Yo elegí Reuteri y ese día ya noté una pequeña mejoría en la peque.
    2. Masaje de un fisioterapeuta osteópata: para muchas de vosotras fue milagroso. Para Aurora también. El día del masaje estuvo super revuelta, como me habían dicho que pasaría, pero al siguiente la peque durmió más de tres horas seguidas por el día. Y ya empezó a regular el tema de las deposiciones nuevamente y a estar más tranquila. Y repetimos una segunda sesión de embarazo. Se encargaron en la Clínica Nespral, en Gijón.
    3. Porteo: Cuando los bebés están con cólicos, necesitan brazos continuamente así que para mí ha sido y es de gran ayuda llevarla en una camiseta de porteo. Daos cuenta de que la posición en la que están favorece también que puedan expulsar gases.Cólicos del bebé
    4. Saquito de semillas: no los hemos probado pero algunas usáis saquitos térmicos anticólicos que cubren la tripa del bebé dando calor y ayudando a calmar los cólicos del lactante.
    5. Bañera Tumy Tub: es una bañera con forma de cubo que pretende imitar la forma del útero materno. Nosotros la probamos con Alfonso porque nos la prestaron unos amigos. Es probable que la postura favorezca también el alivio de los gases aunque reconozco que, aunque es muy cómoda porque es fácil llenarla y vaciarla y porque ocupa poco espacio, nos resultó algo incómoda porque hay que sujetar al bebé con las dos manos y al principio teníamos que estar los dos adultos. Cuando son un poquito más mayores, se sujetan ya fenomenal.
    6. Agua y leche de fórmula: esto es obviamente para las que no optamos o no pudimos dar exclusivamente leche materna. Existen leches de fórmula en el mercado que son más digestivas y también está la leche de fórmula de cabra, que cada vez más gente opta por ella por ser también más digestiva. Además, es recomendable usar agua de mineralización muy débil.

    Pues este es un poco el resumen de los más de 300 mensajes que recibí aquel día sobre vuestras experiencias con los cólicos de vuestros bebés. Y también he añadido la mía. En nuestro caso, decidimos no esperar mucho y los cólicos duraron poco más de una semana. Espero que os sirva. Y por supuesto, agradecemos más comentarios al respecto en este post, por si pueden servir de ayuda a otras madres.

  • Recién nacido cuando hay más hermanos: cómo nos organizamos con cuatro

    Recién nacido cuando hay más hermanos: cómo nos organizamos con cuatro

    Os diré que la logística estos días en mi casa con cuatro niños no es muy distinta a cuando tuvimos al segundo, o al tercero. De hecho, yo estaba más agobiada cuando nació Gabriel, como os contaba en este post, básicamente porque los tres varones fueron bastante seguidos y todos eran pequeños y necesitaban ayuda. Sin embargo, ahora entre Gabriel y Aurora hay cuatro años de diferencia, lo que supone que ellos ya tienen muchísima autonomía para todo. Se preparan sus mochilas, se duchan y visten solos, es decir, no necesitan mucha ayuda para sus cosas excepto Gabriel, que cumplió cuatro años hace mes y medio y todavía se baña, así que obviamente hay que supervisar 😉 Dicho esto, me voy al grano y os cuento cómo nos organizamos con cuatro hijos. Es aplicable a la llegada de un recién nacido cuando hay más hermanos, sea uno, o sean más…

    Recién nacido cuando hay más hermanos

    Recién nacido cuando hay más hermanos, organización

    Aquí os cuento cómo nos hemos organizado y cómo nos organizamos nosotros, no es ni mejor ni peor. Cada familia debe amoldarse a su situación pero creo que hay varias cosas claves para poder sobrevivir:

    1. Implicación de la pareja: Si normalmente la pareja debe implicarse en un 50% en el cuidado de los hijos, que no suele ser real porque siempre hay alguno que dedica más tiempo a estar con los niños, y suele ser la madre; cuando llega un bebé, la pareja debe implicarse durante unas semanas casi al 100% a los otros hijos ya que las madres estamos dedicadas casi al 100% al recién nacido.  Ya sabéis que ahora la baja por paternidad es de 5 semanas. Os prometo que estas navidades me hubiera vuelto loca con la peque, que tenía días de vida, y tres niños de vacaciones. No hubiera podido atenderles a todos con la demanda que supone un bebé de días o semanas. Y ahora, por ejemplo, es maridín el que los lleva al cole, que era algo que hacía yo. Por las tardes, ahora ya puedo encargarme de recogerles del cole, de los entrenamientos, etc.. En mi caso, como doy lactancia mixta (lo sé, os debo post), pues maridín da algún bibe nocturno.
    2. Ayuda de familiares y amigos: Yo soy poco dada a pedir ayuda, la verdad. Como además soy un poco hiperactiva, no me cuesta ir, traer, llevar… pero es que a veces es imposible estar en todos lados a la vez. Que uno tiene partido, y otro un cumple en la otra punta, y el otro catequesis de la primera comunión. Y coincide que todos a la misma hora, por ejemplo. Pues puntualmente, lleva a uno de ellos el padre o la madre de un compañero que va al mismo sitio. Hemos perdido un poco el concepto de tribu de la época de nuestra infancia, de ir varios amigos juntos al cole supervisados por un solo padre/madre, de quedarte con la vecina si tu hermano se hacía una brecha y había que llevarle al hospital. Pues creo que no pasa nada, yo tengo una vecina adorable que está deseando que le deje algún ratito a Aurora. Por ahora no ha hecho falta, pero si se tercia, y tengo que salir un día pitando de casa, pues se la dejo 😉
    3. Sin culpas y con diálogo: No os sintáis mal las primeras semanas al no poder atender a los otros. Nos pasa a todas, tenemos esa sensación de estar todo el día con el bebé, y es lo normal, es como debe ser. Un recién nacido depende al 100% de un adulto para su cuidado así que se lo explicamos a los niños y les diremos que es temporal. En casa, los dos mayores están encantados con Aurora, tanto que el mayor está más tranquilo que nunca. Gabriel quiere mucho a la niña pero con nosotros ha estado mal, desobedeciendo, retándonos… ahora ya está mejor y no tiene problemas en que sea maridín el que por las mañanas se encargue de llevarles al cole. Es importante saber que alguno de los hermanos puede pasarlo mal y es bueno que, durante el embarazo, nuestra pareja dedique más tiempo a ese o esos hijos para que no noten de forma tan drástica la falta de tiempo de las madres con ellos cuando nazca el bebé. De hecho, en este quinto embarazo estaba bastante cansada, por muchos motivos, así que maridín estuvo más pendiente de Gabriel.

    Resumiendo, con cuatro niños en casa nos organizamos casi como cuando llegó el tercero o el segundo. Con mucha dedicación del papi a los mayores, dejándonos ayudar si en algún momento hace falta y con mucha paciencia 😉

  • Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿qué se siente?

    Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿qué se siente?

    Nunca, jamás entró en mis planes llegar a un parto sin conocer el sexo de mi bebé. Yo, que soy doña planificación, no entendí en su momento que mi cuñada tomara esa decisión con su primera hija. No la comprendía porque no entendía qué necesidad había de esperar varios meses. Es más, como ya mencioné en alguna ocasión, lo supe en los cuatro embarazos anteriores en la semana 12, muy pronto, vamos, que como veis no era yo de querer sorpresas. En cualquier caso, las razones por la que decidimos esperar al parto ya os la conté en un post durante el embarazo así que no me detengo en ello. Me voy a centrar en lo que supuso descubrir el sexo del bebé en el parto y también en sensaciones, intuiciones y «comeduras» varias de cabeza sobre el tema.

    Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿intuía algo?

    No, yo no intuí nada por síntomas ni porque alguien de mi entorno dijese nada porque nadie de mi familia ni amigos sabían nada. A veces quería convencerme de que era un embarazo que se parecía al de Carmen pero luego me daba cuenta de que era el más reciente, y que por eso encontraba similitudes. Pero yo realmente me encontré físicamente bien en los cinco embarazos y en todos tuve síntomas casi exactos así que las primeras veinte semanas no tenía ni idea y yo me iba mentalizando para otro niño, prefería no hacerme ilusiones porque obviamente tenía preferencia por tener otra niña.

    Qué cosas me «mosquearon»

    Y digo hasta la semana 20 porque en esa semana nos tocó ecografía y el ginecólogo se refirió al bebé como la criatura. Y os puedo decir que aquello me dio qué pensar. Maridín enseguida me dijo que no fuera paranoíca 😉 Y dejé de darle vueltas porque es cierto que yo alguna vez me he referido a mis hijos como las criaturas o las fieras, en un tono irónico, que es un tono muy típico del gine que hizo esa ecografía. Además, me decía a mí misma que qué sentido tenía darle vueltas a algo que no quieres saber. Y volví a mi pensamiento de que sería niño.

    En la semana 33 tenía la tercera y previsiblemente última ecografía del embarazo por la Seguridad Social. Pero no fue la última porque vieron que el bebé estaba en un percentil bajo. ¿Cómo era posible habiendo siendo los niños tan grandes? Aquella semana lo pasé mal porque cualquier cosa que te digan que no es lo normal, tras haber pasado una mala experiencia, da pie a pensamientos negativos. Pero como intento siempre darle la vuelta a la tortilla, entonces me decía a mí misma que igual era un bebé pequeño porque era niña. Fijaos cómo la cabeza va por libre.

     Descubrir el sexo del bebé en el parto… llegó el día

    Pues antes de lo previsto, casi tres semanas, llegó el momento de entrar en el hospital sabiendo que en cuestión de horas conocería a mi bebé. Cómo fue el parto ya os lo conté en este post. A las 9 de la mañana llegué al hospital con la bolsa rota, tres horas más tarde decidieron inducirlo por el tema del Streptococo y porque no había síntomas de que el parto se fuera a desencadenar, y siete horas después tenía a mi bebé en brazos. Curiosamente, a pesar de ser mi quinto parto vaginal, fue el más largo de todos, sin contar el de Carmen por cuestiones obvias.

    Cuando entré en Urgencias, la señora del mostrador me reconoció al seguirme por Instagram. La gine que me vio en Urgencias ese día también me recordaba por haber ido una vez allí asustada durante el embarazo. Y según entré en la habitación que me habían asignado, la chica que estaba allí, a la que mando un beso y espero que su prematuro esté bien, también me reconoció. Y entonces ya supe que mi parto empezaba a generar cierta expectación. Daos cuenta que vivo en una ciudad de menos de 300.000 habitantes y prácticamente todos los días alguien me para y viene a saludarme con mucho cariño.

    Descubrir el sexo del bebé en el parto

    El personal médico estaba muy pendiente de mí porque, al fin y al cabo, la historia de Carmen había trascendido meses atrás y era un parto distinto. Un parto tras una experiencia traumática y un parto en el que los padres no sabíamos el sexo del bebé, lo cual hoy en día es atípico en España. El caso es que esas horas previas a dar a luz lo noté, sentí que venía una niña. Cuando sabes leer caras, miradas, cuando sabes interpretar frases, entonces lo palpas. Todo el mundo deseaba que fuese una niña y obviamente el equipo médico lo sabía porque aparece en el historial, así que es difícil disimular ciertas cosas. Y eso que, ya con dilatación casi completa, una chica entró a preguntar qué nombre teníamos para niño y para niña. Yo respondí: Aurora. Mi marido, que era el encargado de elegir nombre de niño, seguía sin tenerlo claro (tenía Álvaro y Lucas como opciones, que sé que algunas tenéis curiosidad) y contestó que lo decidía cuando le viese.

    Ese momento en que te dicen «es niña», y además ya tienes el alivio de que está todo bien, no tiene precio. Porque te has pasado meses sin saber nada, pensando muchas veces qué será lo que llevas dentro, con esa incertidumbre, con esos nervios al final del embarazo de querer preparar cosas pero sin preparar nada, con esa espina de haber perdido otra hija… Decir que me puse a llorar en ese instante no sería verdad porque ya entré en paritorio llorando. Fue oír en la sala de dilatación que ya estaba completa y que estaba a punto y ya no pude parar de llorar. No sé si lloré más por acordarme de cosas del parto anterior, por oír el llanto o por saber que era niña.

    Descubrir el sexo del bebé en el parto, ¿es una experiencia bonita?

    Pues os diría que es una experiencia preciosa y que creo que deberíamos vivirla una vez en la vida. Que nuestro caso es especial pero que, si volviera a vivir sin haber pasado lo que pasamos, lo haría en el primer parto, cuando no solemos tener preferencias por un sexo u otro. O cuando tienes preferencia y quieres tener sorpresa. Porque creo que a un hijo lo quieres desde antes de nacer y te enamoras en el instante en el que le ves. Sea del sexo que sea. Así que, si alguien por aquí se lo plantea, le diría que lo hiciese.

    Y si alguna más tomó esa decisión y quiere compartir en los comentarios su experiencia para que lo lean otras mujeres, seguro que será bienvenida.

  • Adiós 2018, el año de la reconciliación

    Adiós 2018, el año de la reconciliación

    Mi último post de 2016 fue sobre el aborto temprano que sólo unos días antes había sufrido. Os contaba entonces que estaba tranquila y animada, que entendía que era algo que podía pasar y que, aunque duele, estaba bien. No imaginaba entonces que 2017 me traería una experiencia infinitamente más triste. Porque mi último post de 2017 era el de una madre que esperaba celebrar las navidades con una niña en brazos pero que, sin embargo, estaba destrozada y todavía con muchas preguntas para las que no tenía respuesta. Fue el año que iba a serlo todo y se quedó en nada. El año más duro y triste de mi vida. En el que supe que en la vida no puedes dar nada por sentado y en el que supe que a veces toca perder.

    Por eso, me parece justo que mi último post de 2018 esté dedicado también a la vida cuando vuelve a dar, cuando vuelve a traer luz. Me parece justo escribir que después de la tormenta llega la calma, que a veces te quitan pero a veces también te dan. Alguien me escribió uno de estos días para decirme que soy la prueba de que los finales felices existen. De repente me doy cuenta de que hay años que hacen preguntas y años que dan las respuestas. He aprendido que al final de un túnel, por muy oscuro que sea, hay claridad.

    Hermanas. Foto de Ladrona de momentos.

    Tampoco voy a engañar a nadie. Me gustaría deciros que los sueños se cumplen aunque sé que no siempre es así. Pero lo que sí sé es que los sueños se luchan. Pueden o no cumplirse pero lo que sí sé es que hay más probabilidades de que sucedan cuando eres valiente, cuando te caes y te levantas, cuando no te rindes. No todo depende de nosotros ni siempre tenemos lo que merecemos pero sí merecemos aquello por lo que luchamos.

    Aurora ha sido luz para nosotros. Aurora ha traído paz, ha sido una cura para el alma. Y sé que para muchas es esperanza. Este post es para todas aquellas que tenéis un sueño, pero para aquellas que lo estáis luchando. Este post es para aquellas que ahora estáis en el túnel, para las que os estáis preguntando por qué a vosotras. La mayoría de veces no hay respuestas y solo se puede aceptar. Pero os prometo que la luz vuelve. Y se respira.

    Un día soñé con Alfonso, y gané.

    Un día soñé con Rafa, y gané.

    Un día soñé con Gabriel, y gané.

    Un día soñé con Carmen, y perdí.

    Un día soñé con Aurora, y gané.

    Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido. No dejéis de soñar ni de luchar.

    Feliz 2019 a quienes soñáis y lucháis.

    Gracias por estar este 2018 al otro lado.

  • El embarazo tras una pérdida perinatal: cómo lo he afrontado

    El embarazo tras una pérdida perinatal: cómo lo he afrontado

    Este es un post que durante el embarazo de Aurora me pedisteis todas aquellas que pasasteis por la misma triste experiencia que yo. Pero no tenía valor para escribirlo sin saber que todo tendría un final feliz. Y tampoco me atreví porque me daba miedo que las últimas semanas fueran una pesadilla. Cómo viví mi quinto embarazo tras la pérdida de Carmen lo habéis ido viendo, aunque solo en parte. Porque obviamente, hay muchas cosas que una siente pero no es capaz de exteriorizar o prefiere guardarse. Durante todos estos meses he seguido recibiendo mensajes y mails con historias parecidas a la mía, porque es un hecho que esto sucede. He intentado contestar a todo el mundo pero también he querido abstraerme un poco, por salud mental.

    No estuve tranquila hasta que tuve a mi bebé en brazos, le oí llorar y me dijeron que estaba todo bien. No fui al parto como en las tres primeras ocasiones; además, el nacimiento de Aurora removió sentimientos y recuerdos dolorosos del anterior, aunque sentí más que nunca lo que era la felicidad.

    Pero os diré que, a pesar de todo lo vivido y del miedo, tenía la confianza de que la mayoría de las veces esto sale bien. Me convencía de que tenía que ser así y evité los pensamientos negativos en la medida de lo posible. Estoy orgullosa de cómo viví el embarazo tras una pérdida perinatal, porque no es fácil y sé de personas que nunca más quisieron volver a intentarlo siquiera, algo que puedo llegar a entender. Algunas de las que me habéis escrito estos meses reconocisteis vivir un infierno con un nuevo embarazo. No ha sido mi caso y, en algún momento, he logrado hasta disfrutar un poco.

    El embarazo tras una pérdida perinatal

    El embarazo tras una pérdida perinatal: fases

    El momento en que vi el positivo en el test lloré mucho, no de alegría sino de rabia. Sentí que traicionaba a Carmen, y es el sentimiento más normal después de un duelo; que de repente haya una buena noticia cuando tú sigues triste por una mala trae consigo sentimiento de traición, como si no pudieras permitirte ser feliz de nuevo. Y yo lo sentí, y por eso lloré, porque no quería creer que ese bebé podía sustituir a la que se me fue. Luego entendí que no era así, que conseguir ser felices debe ser una prioridad por más tortas que nos dé la vida.

    El primer trimestre no fue fácil. Si a eso le sumas que durante un mes no se lo conté ni a mi marido porque quería guardar la sorpresa para la fiesta sorpresa que le estaba preparando por su 40 cumpleaños, pues imaginaos. Eso sí, aquel mes en silencio mereció la pena y ese momento en que descubrió un sobre con una ecografía delante de su familia y amigos, no tiene precio. Ahí ya lloramos y yo descargué un poco la presión que había tenido esas semanas.

    Tardé tiempo en vincularme con el bebé; hasta que no empecé a notar que se movía, no comencé a relajarme un poco. Pero conseguí hacerlo, conseguí ilusionarme de nuevo, sin acercarme siquiera a ese estado de felicidad de mis anteriores embarazos pero, desde luego, no sufrí ansiedad, como sé que a muchas os ha pasado, y tampoco tuve que recurrir a ningún especialista, como sí tuve que hacer tras perder a Carmen. Que si hay que hacerlo, se hace, pero no lo necesité. Todos los sentimientos son normales.

    El embarazo tras una pérdida perinatal

    El embarazo tras una pérdida perinatal: qué me ayudó

    1. Estar ocupada: ha sido clave tener proyectos, el lanzamiento del libro, viajar a Madrid a eventos, escribir, cuidar de los niños. Tener la cabeza ocupada en cuestiones de este tipo es fundamental para enfrentarse a esto, si no puedes entrar en una espiral de pensamientos negativos que no conducen a nada bueno.
    2. Los movimientos del bebé: han sido mi salvación cada día. Empezar a notarlos y que el bebé se moviera tanto (yo reconozco que le ayudaba con algo dulce cada día), me mantuvieron tranquila, aunque también en alerta. No os voy a negar que he pasado momentos de intranquilidad y que una vez hasta fui a la matrona porque no lo sentía, y os garantizo que se pasa muy mal cuando tu cabeza se instala en lo que ya sucedió una vez.
    3. No saber el sexo del bebé: sé que no es una decisión habitual, ni siquiera tras casos de muerte perinatal pero estoy convencida de que tomar la decisión de no saberlo ha sido clave para vivir esto de la mejor manera posible. Varios de los mails que recibí estos meses fueron precisamente de madres que habían pasado por mi experiencia: pérdidas del bebé del sexo que tanto deseaban. Llegó un nuevo embarazo y el bebé no era del mismo sexo y eso les hizo pasar otro pequeño duelo, muy lógico en estos casos. Y yo no quería ni por un momento que el sexo de mi bebé fuera a desilusionarme (porque nunca había sido algo a lo que yo hubiera dado importancia) pero temía que esta vez pudiera pasarme. Así que no, no quise. Sabía que cuando tuviera a mi bebé en brazos, fuera niño o niña, estaría feliz y sólo querría llevármelo a casa sano. Fue una decisión que tomamos por salud mental y creo de verdad que nos ayudó.
    4. Aceptar sentimientos contradictorios: permitirme sentir en cada momento lo que llevaba dentro es lo más sano que pude hacer. Se puede seguir llorando por un bebé que has perdido aunque venga otro en camino, se puede sentir rabia, tristeza, alegría, ilusión, pena… Se pueden sentir todas esas cosas. Y yo me lo he permitido. Y me vine abajo y arriba sin pudor alguno, no tengo nada que aparentar ni que demostrar a nadie.
    5. El trato profesional durante el embarazo: contar mi historia a cada sanitario que me ha ido atendiendo a mí me ha dado tranquilidad. Suelen preguntarte qué número de embarazo es el que estás viviendo así que yo he respondido con total naturalidad que se trataba del quinto pero que perdí a mi cuarto hijo en el último trimestre de embarazo. Y os digo que eso ha conseguido empatía, el que no les parezca raro que estés agobiada, que hagas muchas preguntas, el que insistas en que te vean la variz, el que no les extrañe que vayas a Urgencias en un momento dado… A mí me ha ayudado saber que estoy más controlada.

    Y con esto termino porque creo que ya me he extendido mucho. Hubo un día en que este blog tuvo que abordar tristemente el tema de la muerte perinatal, la experiencia más triste que me ha traído la maternidad. Ahora, llegó el momento de la reconciliación, pude escuchar el llanto de mi bebé la última vez que di a luz y salí por fin del hospital con los brazos llenos. Los nueve meses hasta llegar ahí no fueron fáciles pero el camino ha merecido la pena. Eso sí, es un camino que desgasta muchísimo. Y aunque la vida ha vuelto, la cicatriz está ahí.

  • Mi quinto parto, reencontrase con la vida

    Mi quinto parto, reencontrase con la vida

    Voy a intentar ponerle algún punto de humor a este post a pesar de que mi quinto embarazo y mi quinto parto han estado marcados inevitablemente por el anterior. Porque sabía que, cuando naciese mi quinto bebé, en algún momento, los recuerdos dolorosos iban a volver a mi cabeza. También sabía que, si todo salía bien, me reconciliaría de alguna manera con la vida. El parto de Carmen no se olvida, nunca, y pensar en ese día duele, pero Aurora ha hecho ese dolor más pequeño, y me ha devuelto la vida. Pero vamos al meollo, porque realmente apenas he contado nada de mi quinto parto y habéis preguntado mucho.

    Más allá de que mi única obsesión en este embarazo era que todo fuese bien, os confieso que, en algún momento  imaginé que, tras cuatro partos vaginales, el quinto bebé casi saldría solo, casi como en ese vídeo viral de una madre dando a luz a su quinto hijo en el coche 😉 Pues sí, yo creí que la criatura se «caería» sola, que no llegaría a tiempo al hospital o alguna cosa así como un poco peliculera. Pero no, aquello que me habían dicho ginecólogos y matronas de que el segundo parto era el más rápido y que, después de ése, ya no suelen ser tan fáciles, es cierto. Doy fe. Además, como me operaron del cuello del útero hace 14 meses (del tema embarazo tras conización hablaré también porque sé que os interesa), pues yo es que temí hasta un parto prematuro porque aquello no aguantase. Ilusa de mí.

    Tampoco imaginaba yo que un parto se me iba a adelantar casi 3 semanas porque los niños fueron muy puntuales. Así que contaba con estar dando a luz en torno a estas fechas, suponiendo que no llegara a cumplir 40 semanas. De cualquier manera, agradezco el adelanto porque en plenas fiestas y con los niños de vacaciones hubiera sido de locos. Pero bueno, que me lío. Total, que la noche del 6 de diciembre, ya madrugada del 7, noto que se rompe la bolsa, no en plan escandaloso pero sí evidente. Voy al baño, compruebo que el líquido es transparente y me acuesto. Noto moverse al bebé, sigo perdiendo líquido cada vez que me levanto, tengo alguna contracción suelta pero no estoy de parto. Así paso la noche en vela, obviamente. Ocho horas después, ya a una hora prudente, avisamos a mis padres para que vinieran a quedarse con los niños.

    Esta foto nos la hizo «Ladrona de momentos» horas antes de nacer Aurora

    De camino al hospital me entra el agobio porque no noto moverse al bebé. Angustia. En Urgencias me relajo, todo está bien y confirman que la bolsa está rota. Me dicen que lo normal es que me ponga de parto de forma espontánea en las siguientes horas (teniendo en cuenta que ya llevo más de ocho horas con ella rota). Pero no, señoras. Quinto parto y no, ni contracciones ni dilatación ni leches. Así que, como en la prueba del Streptococo había dado positivo, tampoco convenía estar demasiadas horas así porque pueda haber infección por lo que decidieron a mediodía empezar con prostaglandina, a ver si se animaba eso. ¡Y vamos que si se animó para mí! Cuando me di cuenta tenía contracciones cada tres minutos con un dolor como de estar de 9 centímetros, lo que vienen siendo contracciones muy, muy potentes. Me exploraron y me dicen que nada, que no hay dilatación alguna. Creí morir. Vale que ese dolor lo aguante sin epidural a punto de dar a luz, que ya sabes que en cuestión de minutos se terminan… pero sin haber empezado a dilatar, ni de broma.

    Todo esto en la habitación, yendo de vez en cuando a monitores, y hasta entrando en la ducha a ver si aliviaba un poco el dolor. Deciden pasarme a dilatación y, después de otras contracciones de morir, me ponen la epidural. Veo la luz 😉 Porque señoras, no es lo mismo el dolor de las contracciones que generan tus hormonas que las que son artificiales. Vamos, un abismo. Tengo que decir que me trataron en todo momento fenomenal y me explicaron lo que iban haciendo. Oxitocina al canto y paso de 0 a 10 centímetros en menos de dos horas y con poco dolor, muy llevadero. Vienen, me dicen que nos vamos a paritorio, que ya está a punto. Me pongo a llorar pensando en Carmen y en aquel parto en Tarragona. Paso a paritorio, ya con un dolor tremendo (creo que ahí rebajan la epidural para el tema de los pujos), tres empujones y oigo un llanto. Lloro. La matrona dice: ¡es niña! Me la ponen encima. Y lloro, y río sin parar. Ahí estaba Aurora. Allí estaba de nuevo la vida. Ésa que deberíamos encontrarnos siempre en ese momento.

    quinto parto

    Y así fue mi quinto parto, una inducción tras rotura de bolsa. Vamos, no me había pasado lo de romper la bolsa sin contracciones nunca. Pero así son los partos, ninguno es igual a otro. Todo salió bien, que eso es lo importante. La niña pesó 2,700 gr. al haberse adelantado y el postparto está siendo muy bueno. Como este post se ha extendido mucho, dejo para otro día cómo es enterarse en el parto del sexo de tu hijo porque os diré que ese día, en las caras de los que me atendieron, noté ya algo.

  • Jornada Optimum con «Lucía, mi pediatra»: Posparto, lactancia, crianza…

    Jornada Optimum con «Lucía, mi pediatra»: Posparto, lactancia, crianza…

    Todavía tenía pendiente publicar un post sobre mi participación en la Jornada Optimum el pasado mes de octubre. Formar parte de un coloquio con alguien como Lucía Galán, conocida por su labor divulgativa como “Lucía mi pediatra”, era una gran oportunidad que no podía rechazar. Entre otras cosas porque, como ella, soy de las que creen que cada maternidad es distinta y todas deben ser respetadas. Ni siquiera digo cada madre sino cada maternidad porque cada hijo es distinto, y eso bien lo sabemos las que tenemos varios, cada uno tiene necesidades y gustos distintos. Así que voy a intentar resumiros un poco todo lo que hablamos en la Jornada Optimum, organizada por Laboratorios Ordesa para presentarBlemil plus Optimum.

    Postparto

    Una de las cuestiones que primero se abordó en la charla fue el posparto, esa época en la que muchas coincidimos que nos pilla desprevenidas; porque la verdad es que nos preparan para el parto y para la llegada de un bebé, nos preparan para cuidarle pero no para cuidarnos ni a que nos cuiden a nosotras, en plena revolución hormonal y en muchas ocasiones, agotadas físicamente. Tan pendientes de nuestros hijos que nos olvidamos un poco de nosotras mismas. Así que muchas coincidimos en que es una época dura en la que nos solemos encontrar un poco desbordadas. A mí, desde luego, como ya os conté en más una ocasión y como cuento detalladamente en mi libro, el primer postparto me resultó duro. Los siguientes (salvo el de Carmen por motivos obvios) fueron llevaderos. La experiencia es un grado.

    Lactancia

    Otro de los temas que abordamos fue el de la alimentación infantil. Como sabéis las que me seguís desde hace años, he contado por aquí en algunas ocasiones que yo recurrí a la lactancia mixta con mis tres hijos. En un post de hace casi 4 años os cuento detalladamente cómo, a la tercera, es decir, con Gabriel, tuve la suerte de dar con una persona (matrona asesora en lactancia) con la que averigüé lo que me pasaba, aunque tampoco pudimos resolver el problema al 100%. Ya sabéis que, a cabezona no me gana nadie y haré un cuarto intento de lactancia materna pero con la tranquilidad de que, si se repite lo de las mastitis subclínicas, tendré a mi alcance la leche de fórmula para estar lo mejor posible los dos, mi bebé y yo.

    Tengo hijos con un apetito estupendo, que por suerte no han necesitado siquiera antibióticos, y si entonces tenía claro que no se acaba el mundo por no poder llegar a una lactancia materna exclusiva, ahora lo tengo cristalino. Haré lo que me vaya diciendo el instinto, como en anteriores veces. Por eso, en parte, también me interesa, como consumidora, saber qué mejoras hay en cuanto a leches de fórmula, porque las ha habido en los últimos años, como por ejemplo que el producto no tenga aceite de palma, que tenga elevado contenido en grasa láctea de alto valor nutricional, vitamina D… o la novedad de incorporar la Bifidobacterium infantis IM-1, una cepa pro biótica exclusiva que ha patentado Laboratorios Ordesa y que es característica de los bebés alimentados con leche materna. Las nuevas fórmulas, por suerte, han avanzado mucho y favorecen un óptimo crecimiento y un normal funcionamiento del sistema inmune. Y a muchas mujeres nos ha permitido vivir esta etapa con un poco más de sosiego porque es duro estar físicamente mal en un postparto, o no dar abasto al principio cuando tienes más de un hijo. Cada una tiene sus circunstancias.

    Libertad de las familias

    Junto a Lucía Galán incidimos mucho en la libertad de cada familia para llevar a cabo la crianza que consideremos y decidamos. Ella, como pediatra, intenta dar soluciones a los distintos problemas a los que se enfrentan las familias hoy en día y a su consulta llegan muchas dudas sobre nutrición, desde la lactancia hasta la alimentación complementaria, resolviendo problemas y apoyando a los padres. Se habló de tolerancia, respeto y empatía, que últimamente brilla por su ausencia con una presión social sobre cualquier decisión que toma una madre, da igual si das el bibe o el pecho, da igual si trabajas fuera de casa o no, da igual la decisión que tomes porque siempre hay alguien que cuestiona tu forma de hacerlo.

    Así que, puesto que la crianza es de los padres, las opiniones sobre cómo lo hacen los demás es mejor reservárselas. Como decía Lucía, todas compartimos miedos, alegrías y penas. Y si la decisión que tomas es te hace feliz y crees que es la mejor en tu situación y en la de tu familia, sigue adelante. E incidió en convertir la culpa en ejemplo. En que de poco sirve que estemos sintiendo una culpa enorme por algo y que cambiemos aquello que no nos gusta. Y no puedo estar más de acuerdo. La verdad es que la Jornada Optimum fue muy esclarecedora ya que pasamos mucho tiempo hablando con todas las madres que acudieron, muchas con sus bebés, y fue muy interesante escucharlas a todas ellas, sus dudas, sus miedos, sus formas de hacer las cosas… cada una a su manera.

    Así que solo puedo estar agradecida por poder compartir inquietudes y, por supuesto, por escuchar a Lucía en esta charla dedicada a destacar las distintas formas de vivir la maternidad.

  • Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Apuro temas del embarazo porque ya no nos queda casi nada para recibir a nuestro quinto bebé. En estos meses, he ido contando cosas y compartiendo en Instagram sensaciones. Y es allí donde encuentro mucha inspiración al leer comentarios que vais dejando cuando cuento una anécdota, ya que os han pasado cosas parecidas. Así que, de repente, me dije: aquí tengo un post interesante 😉 Porque resulta que antes de quedarte embarazada oyes sobre vómitos, mareos, kilos, estrías y cosas varias pero, sin embargo, hay otras de las que no tienes ni la más mínima idea, y de repente vas descubriendo esos meses cuestiones que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada.

    Cosas que no sabes del embarazo

    Cosas que no sabes del embarazo… antes de quedarte embarazada

    Resulta que tanto oír sobre vómitos y estrías, y de eso me he librado. Pero vamos, que te libras de una cosa pero no de otras, dicho sea de paso. Así que paso a enumerar algunas cosas que me fueron sorprendiendo y que no me habían contado:

    1. Varices: yo no sabía todo lo que implicaba un embarazo a nivel circulación pero vaya tela… Si tienes predisposición a las varices, cosa que obviamente desconocía hasta el momento de preñez, te puedes encontrar varices en sitios que no sabías que podían salir.
    2. Calambres: lo de tener calambres en las piernas en el tercer trimestre fue una cosa que me descolocó por completo porque no la había escuchado jamás… Vamos, hay noches que hasta te despiertan y se te «sube la bola». La verdad que la sensación es bastante desagradable, menos mal que son sólo unos segundos.
    3. La piel va por libre: pues sí, resulta que con la piel te encuentras que un trimestre la tienes llena de granos, los otros dos te brilla (aunque las arrugas no se te van 😉 ), o te salen manchas. A mí me pasó en los mofletes pero hay mujeres que dicen que en les ha pasado en la frente o en la inoportuna zona del labio superior. Vamos, que no sabes por dónde va a ir la piel esos meses y no suelen contártelo antes.
    4. Tu bebé tiene hipo: bueno, bueno…este fue uno de mis grandes descubrimientos en el primer embarazo. No es solo que no lo hubiera oído nunca, es que ni tan siquiera lo imaginaba. Hasta que empiezas a notar un movimiento rítmico en tu barriga que sabes que nos son los movimientos fetales habituales, buscas en Internet y ¡efectivamente! es hipo fetal.
    5. Memoria de pez: te hablan de cansancio pero nadie te dice que, objetivamente, te va a fallar la memoria, sobre todo cuando ya llevas varios embarazos. Pues que sepáis que tiene explicación científica y que la materia gris se reduce durante el embarazo en algunas zonas. ¡Ya tenéis excusa para haceros las locas! 😉

    Pues así, estas son las cosas que se me ocurren que nadie me había contado y que he ido descubriendo en los embarazos, seguro que a vosotras se os vienen a la cabeza algunas otras más…. ¡Contad!

  • El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    ¿A quién con una señora tripa de embarazo no le han dicho eso de «ya no te queda nada» cuando realmente le faltaban 3 meses por delante de «bollo en el horno»? Sí, señoras, el tamaño de la tripa da para mucho comentario, pero oye, que nadie lo hace con maña intención, creo yo… Otras, sin embargo, nos vemos en el lado contrario. Soy de esas personas con tripas muy discretas en los embarazos. Da igual que sea el primero o el quinto, no tengo más ahora que en los anteriores. A una primeriza puede que le afecte el hecho de que le digan continuamente que coma más porque tiene poca barriga y el bebé va a salir pequeño. En mi caso, nunca le di vueltas, entre otras cosas, porque más de lo que como no puedo comer 😉 Me permito de todo normalmente, y en los embarazos no iba a ser menos. Desde repetir fabada hasta comer dulces. Lo importante es que no darle mayor importancia, cosa que por suerte yo nunca he hecho.

    El tamaño de la barriga en el embarazo no influye en el peso del bebé

    Qué me lo digan a mí. Tres varones que pesaron entre 3,500 y casi 4 kilos, sin pasarnos de fecha más allá de tres días (aquí no incluyo obviamente el peso de Carmen por nacer en la semana 28 aunque era también alto para la semana de gestación) En cualquier caso, ¿qué influye en el tamaño de la barriga y por qué no está relacionado con el peso con el que va a nacer el bebé?

    1. Cantidad de líquido amniótico
    2. Tamaño de la placenta
    3. Características físicas de la madre como la altura o el peso previo al embarazo
    4. Tonicidad de la musculatura abdominal. Si los músculos están más flácidos, la barriga se nota antes y es más abultada.
    5. Posición del bebé dentro del útero.

    Pues estas son algunas de las cosas que sí influyen en el tamaño de la barriga, así que podéis estar tranquilas todas. A las que os digan que si ya estáis a punto, podéis contestar que el churumbel tiene mucho espacio para flotar con tanto líquido. Y a las que os digan que comáis más porque esa barriga está pequeña, decís que tenéis una musculatura estupenda y listo 😉 A mí personalmente me parece super cómodo tener poca panza por temas de movilidad, ropa, etc… Y hasta me parece un cumplido en el fondo, jajaja…

    tamaño de la barriga en el embarazo no influyen en el peso del bebé
    Semana 34. Foto: Ladrona de momentos

    Los kilos en el embarazo tampoco influyen en el peso del bebé

    A ver, que igual con esto nos liamos. Coger muchos kilos o pocos en el embarazo depende de muchos factores. Si nos vigilan tanto este tema no es tanto por los kilos que tengamos de más, que también, sino por cuestiones de salud que puedan venir derivadas del peso, que es otra historia. Pero en principio, engordar 10 o 15 kilos no es una cuestión directamente relacionada con el peso del bebé, entre otras cosas porque los bebés empiezan a coger un peso relevante ya al final del embarazo. En la semana 30, a tus kilos no les va a afectar que el bebé pese 200 gramos más o menos.  No sé si me explico. En todo caso, el peso del bebé es importante para saber que va bien en su desarrollo pero que engordes 10 o 20 kilos no va a hacer que tu bebé sea más grande.

    Yo cogí 18 kilos en el primer embarazo y el crío pesó 3, 500 gramos. Engordé la mitad, es decir, 9 kilos con el segundo y el crío pesó 3,900 gramos. ¡Tachán! De manera que está claro que, en mi caso, no había ninguna necesidad de engordar tanto en la primera ocasión. Y la realidad es que aumentar mucho de peso en el embarazo puede acarrear problemas de salud, lo mismo que engordar muy poco. Hay que tener en cuenta varias cosas para saber cuál es, más o menos, el peso adecuado que hay que coger:

    1. Embarazo único o múltiple: creo que este punto es obvio 😉
    2. Índice de Masa Corporal al empezar el embarazo: no es igual comenzar el embarazo con un peso normal que con más o menos peso del que deberíamos.
    3. Problemas de salud como diabetes, retención de líquidos, tener que guardar reposo…

    En definitiva, que os importe un carajo lo que diga la gente y haced caso a vuestros ginecólogos y matronas, comed bien y si os apetece comer algo más que cuando no estáis embarazadas, pues también. Intentad hacer algo de ejercicio porque es muy bueno para el parto y para la recuperación postparto. Y poco más os puedo decir salvo que cada mujer es distinta, y cada embarazo también. Lo de las comparaciones, dejadlo para otros menesteres.

  • Contracciones de parto y contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas

    Contracciones de parto y contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas

    A estas alturas del embarazo, ya a un mes de la fecha de parto, os podéis imaginar que tengo varias veces al día las famosas contracciones de Braxton Hicks. Como se trata de mi quinto embarazo, me resulta muy fácil apreciarlas. Pero no siempre fue así. En el primer embarazo, al no saber de qué iba la historia, yo sencillamente notaba que algunas veces la tripa se ponía más dura durante unos segundos pero no sabía qué era ni por qué sucedía ni que aquello eran contracciones. Porque además, al final del día, ya de por sí, la tripita está más rígida que cuando amaneces. Por tanto, no sabía que tenía contracciones de Braxton Hicks y obviamente no sabía cómo iban a ser las contracciones de parto, ni si me enteraría bien de la historia. Como era de esperar, de las contracciones de parto te enteras, ¡vaya si te enteras!

    Contracciones de parto
    Imagen de la sesión de fotos de «Ladrona de momentos»

    Contracciones de Braxton Hicks: qué son, cómo son y para qué sirven

    Son contracciones  que aparecen durante el embarazo (dicen que pueden ser a partir de la semana 20 pero yo hasta mucho más tarde no las he notado), no duelen pero puede ser bastante o poco molestas (depende de cada una) y se distinguen porque la tripa se endurece. Duran unos segundos, aunque pueden ser de dos minutos incluso ya que, a medida que el embarazo avanza, son más frecuentes y persistentes. Resumiendo, las contracciones de Braxton Hicks son:

    • Irregulares.
    • Impredecibles
    • No son rítmicas: pueden suceder varias veces en un día pero sin que pase un tiempo concreto entre una y otra (pueden pasar horas)
    • Más incómodas que dolorosas.
    • No van a más.
    • Disminuyen y luego desaparecen por completo.

    Contracciones de parto: cómo distinguirlas

    Si alguna de las que me lee aún no ha pasado por ello, creedme que se distinguen. Es verdad que de primeras igual estás con miedo a ir al hospital sin estar de parto (me pasó con el tercero, manda narices que no estuviera aún de parto y fuese ya pensando que era el momento), o te ocurre lo contrario, que me pasó con el segundo, que llegas de 8 centímetros pensando que solo estabas empezando y ya estás a punto de «echar» a la criatura. Pero vamos, lo que vienen siendo las contracciones de parto, unas mujeres antes y otras después, nos acabamos enterando de lo lindo.

    • Duelen.
    • Cuando empiezan, ya no hay marcha atrás. Van a más y cada menos tiempo.
    • Se van sintiendo más fuertes, más frecuentes y también se hacen previsibles.
    • No se va el dolor si cambias de posición, como ocurre con las de Braxton Hicks.

    Estas son básicamente las características por las que te vas a dar cuenta de si estás o no de parto. Cuando llegan las de parto te darás cuenta, otra cosa es que vaya todo más o menos rápido de lo que esperabas o pensabas.

  • Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé… ¡y la importancia de controlarlos!

    Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé… ¡y la importancia de controlarlos!

    Y ya veis, casi en la semana 33 saco yo el tema por el que preguntásteis hace ya meses, cuando os comentaba que, en este embarazo, empecé a notar muy levemente los movimientos del bebé unos días antes de cumplir la semana 16. Porque claro, para la que está embarazada por primera vez, puede sorprender y llegar incluso a la conclusión de que algo no va bien si aún no los nota por entonces. Pues tranquilidad y buenos alimentos, porque vamos a intentar responder a la pregunta que muchas os hacéis sobre cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé dentro del útero.

    Cuándo empieza a moverse el feto y cuándo lo empezamos a notar

    Pues aunque nosotras lo percibamos más tarde, el feto empieza ya a moverse en la semana 7 u 8, más o menos. De hecho, en este quinto embarazo me hice una ecografía en la semana 10 en la que se veía perfectamente mover las extremidades. Muy pequeñitas pero se ve bien. Pero para notar esos movimientos tienen que pasar, al menos, dos meses más. Eso, como pronto. Porque depende de si es tu primer embarazo o no, la cosa cambia. Lo habitual es comenzar a sentir las «pataditas» del bebé entre la semana 16 y la 22, así que estamos hablando de mes y medio de diferencia entre una mujeres y otras, y entre un embarazo y otro.

    En mi caso, al primer bebé empecé a notarlo en la semana 20 y a este último solo unos días antes de la semana 16. Es decir, un mes de diferencia entre mi primer y quinto embarazo. Básicamente porque, al haber sentido la sensación previamente, lo reconocemos antes y porque el útero se ha distendido. Y otro factor que hace que se note antes o después es el peso de la madre, que el mío ha sido parecido siempre así que no creo que haya sido algo clave. Pero vamos, que nadie se asuste si conoce a una embarazada que le cuenta que ya lo nota en la 18 y ella no lo siente aún.

    Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé

    Controla los movimientos de tu bebé

    Esto que os voy a decir quizás os parezca exagerado pero no, no es verdad que el bebé se mueva menos a medida que va creciendo porque esté más justo de espacio. Tiene menos espacio pero no significa que lo debas notar menos. Al principio del embarazo, en las semanas en que has empezado a sentirlo, sí es lógico que lo notes levemente y de forma espaciada pero una vez que los movimientos son contundentes y tú ya percibas más o menos la frecuencia y fuerza, si notas que eso disminuye, ve al médico. Puede no ser nada pero puede estar pasando algo. Y lo digo porque me recuerdo buscando en Google sobre este tema en mis vacaciones en Tarragona embarazada de Carmen, solo 20 horas antes de que me dijesen que no había latido y en la mayoría de los foros te encuentras con informaciones poco fiables.

    Y yo, que soy de naturaleza tranquila, no quise ponerme en lo peor. Y obviamente, el único síntoma de que Carmen no estaba bien fue precisamente que, poco a poco, se movía menos, se estaba apagando, aún cuando su corazón latía con fuerza y los médicos no vieron nada raro, pero la infección estaba ahí y yo sabía que no era normal que se moviese tan poco, aunque lo achaqué a que hacía calor, a que estaba con otras rutinas, a que había leído que a veces los bebés se mueven menos. Así que, sin querer asustar a nadie, os invito a que controléis este tema. Basta con tumbarse un rato al día en la cama, mejor si es después de alguna comida.

    Para mí ahora esto es sagrado. Es más, yo lo hago tres veces al día: me pongo el despertador cada mañana cinco minutos antes para poder empezar el día habiendo sentido al bebé, lo hago también después de comer y aquí añado alguna onza de chocolate, y por las noches, como paso un par de horas tumbada antes de dormir porque en la cama me meto poco después que los niños, más de lo mismo, a controlar la juerga interior. No es necesario pero yo ya estoy marcada por un acontecimiento, de ahí que tenga la necesidad de quedarme tranquila varias veces al día.

    Espero haber resuelto dudas con este tema. Cada mujer es distinta y cada embarazo es distinto, así que no os agobiéis si tardáis más que otras en sentirlo. Preocupaos más adelante por notar al bebé cada día, sus movimientos son síntoma de bienestar fetal. 

  • La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    Es una de las preguntas que más me estáis haciendo en este embarazo, junto al tema de los nombres, que ya os conté en otro post, y junto a la cuestión de cómo se lleva un embarazo tras lo sucedido en el anterior. A esto siempre respondo que prefiero no escribir por el momento sobre ese asunto, porque temo que precisamente ahora, que quedan dos meses para dar a luz, me azucen los miedos de lo que viví y sabiendo todo lo que sé, no sólo por mí sino por las historias que recibo cada semana, sobre lo que puede ocurrir. Supongo que escribiré cuando el embarazo haya terminado y sepa cómo viví las últimas semanas. Por el momento, este post es para contaros un poco cómo se vive la experiencia de no saber el sexo de tu bebé.

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    En muchos países es común esperar al parto para conocer si tu hijo es niño o niña. De hecho, hasta hace no tanto, era lo normal. Mi madre no sabía si yo era o no una niña y puede que muchas de las madres de las que me estáis leyendo, tampoco lo supiesen. Y no pasaba nada; quiero decir que, en cuanto a logística, no era un problema. Es verdad que nosotros ya tenemos algunas cosas, pero también es cierto que se puede comprar lo básico sin saber el sexo. De cualquier manera, os diré que aquí, esta servidora, siempre lo supo pronto en los cuatro embarazos porque ni siquiera me planteaba la posibilidad de no enterarme antes de lo que sucedió con Carmen. Las razones por la que tomamos esta decisión en esta ocasión ya las conté en otro post.

    ¿Como está siendo la experiencia?

    Quizás es extraño no poder referirse en casa al bebé como el hermanito o la hermanita pero tampoco es que nadie se esté volviendo loco en este sentido. Es más, lo tenemos tan interiorizado que, aunque los niños tenían cierta curiosidad al principio, ahora les parece lo más normal del mundo. De hecho, os diré que yo misma tenía más curiosidad al principio que ahora, por lo que os comentaba, porque lo interiorizas. Es como si tomas la decisión de cambiar hábitos, te cuesta más al principio, luego ya te va pareciendo más fácil. Así que os diré que, en este instante, tengo ganas de que llegue el parto y descubrir si es niño o niña pero la curiosidad no me mata porque sé que quedan dos meses.

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    ¿Cómo lo hacemos con las revisiones, ecografías…?

    Esto os tiene muy intrigadas a algunas porque decís que veis claramente el sexo de vuestros bebés en las ecos. La cuestión es que si, en cada cita o eco, dices ya de antemano que no quieres saber si es un niño o niña, ellos ya se encargan de pasar muy rápidamente por esa zona o sencillamente no ponerte la pantalla cuando quieran detenerse por esos lares. Nunca, ni una sola vez, hemos intuido nada. Cierto es que yo he sido siempre malísima con las ecografías, no sé ver nada bien y tendrían que decírmelo mientras enfocan claramente, así que si miran de pasada, ya ni os cuento.

    Es verdad que a veces se les puede escapar a los sanitarios, eso os ha pasado a algunas de las que me habéis escrito y supongo que es una faena cuando no quieres saberlo. Nosotros, no sé si es por el historial o porque yo insisto mucho al tenerlo tan claro, pero juraría que nadie ha dicho nada. En general hablan en masculino porque se refieren a bebé o feto, hay quien dice la criatura en femenino… pero no, nadie ha dicho la palabra la niña o el niño.

    Dicho esto, aún hay gente que me pregunta si de verdad no lo sabemos nosotros y es que lo queremos mantener en secreto. No, no lo sabemos porque no hemos tomado esta decisión por los demás, sino precisamente por nosotros mismos, especialmente por mí, para poder estar tranquila. Y desde luego, la decisión, a día de hoy (ya veremos el tiempo que queda) sí me ha permitido mantener cierta tranquilidad, que ése es el objetivo. No tengo nada que preparar, lo importante lo llevo dentro. Y además estamos convencidos de que la experiencia de conocer el sexo de nuestro hijo/a en el parto va a ser realmente emocionante. Eso, sumado a que podamos volver a vivir un parto donde nuestro bebé llore y abra los ojos (sí, por desgracia no siempre es así) creo que lo convertirán en un parto conmovedor. ¿Alguien más que haya llegado al parto sin conocer el sexo de su bebé?, ¿cómo fue la experiencia?

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