Categoría: Maternidad y embarazo

  • La televisión y los niños, algo no cuadra

    La televisión y los niños, algo no cuadra

    Tenía pendiente escribir sobre este tema desde hace un par de semanas, cuando leí esta noticia: los niños de entre 4 y 7 años ven más de dos horas de televisión al día. Muchos de ellos lo hacen a partir de las 10 de la noche. ¿?¿?¿?¿? A mí hay cosas que no me cuadran. O estas encuestas no son reales, y me sorprendería porque hay cantidad de estudios relacionados con este tema y coinciden en el consumo excesivo de tv, o yo no entiendo nada. ¿Se pide que salgan antes del colegio y que no haya jornada partida y luego pasan más de dos horas viendo la televisión?, ¿queremos que tengan menos deberes y luego están dos horas delante del aparato? Que no se trata de que no vean la tv pero ¿dos horas diarias?, ¿soy yo la única que encuentra que es un exceso? Y ojo, que de 7 a 12 años, según el estudio, el consumo desciende pero seguimos hablando también de más de dos horas diarias.

    Mis hijos no ven la televisión entre semana, ni un minuto, salvo en vacaciones. A día de hoy no tienen deberes así que, desde que salen del cole a las cinco hasta la hora de los baños y las cenas, las alternativas pasan por ir al parque o jugar en casa si llueve, salvo los días que Alfonso entrena al fútbol. Se me ocurre que, si tuviesen jornada continua y saliesen del cole antes, a las dos o las tres, es probable que tuviese que recurrir a la tv en algún momento, quizás una hora después de comer. Así que seguirían sin salirme las cuentas de las más de horas que dicen los estudios. Por otro lado, me sorprende el dato de que a esas edades, los niños vean la tele por la noche. Por curiosidad, ¿a qué hora se acuestan los niños de 4 a 7 años? Los míos, como tarde, están dormidos a las 9 de la noche.

    IMG_20160508_093513
    El sábado y domingo por la mañana es cuando suelen ver un rato de tv… La imagen no es muy real, el pequeño suele pasar olímpicamente de los dibujos 😉

    Venga, supongamos que dentro de un par de años, cuando Alfonso tenga ya 7, se acuesta a las diez de la noche. Para entonces ya tendrá deberes, que hará después del cole y de merendar, de 6 a 7, 30 de la tarde (eso sin contar que habrá días que tenga fútbol o de lo que le apetezca hacer como actividad extraescolar); posteriormente se bañará y cenará y ya serán las 9 de la noche. Sí, ahí podría ver la tv pero… quizás una hora. Por tanto, siguen sin salirme los números. Puntualizo que Asturias y País Vasco son las comunidades que registran comparativamente el menor consumo televisivo por parte de los niños con menos de dos horas mientras que en Castilla-La Mancha, Andalucía y Murcia, la media es la más alta, con casi dos horas y media. Por tanto, no es una cuestión de clima, todo el mundo sabe que en el sur llueve menos que en el norte.

    Por tanto, entiendo que, si estas cifras son reales, tenemos un problema. Si los niños pasan más de dos horas diarias viendo la tv, ¿es cierto que tienen tantos deberes?, ¿es cierto que pasan mucho tiempo en el cole? Porque para que estén delante de la tele, prefiero que pasen más tiempo en el colegio (como fue mi caso toda la vida), con más descansos entre clases (no con más horas lectivas) y así jugar o hacer deporte con sus amigos. Porque de verdad, no me salen las cuentas, ¿qué opináis?

  • Una tumbona… para cualquier edad

    Una tumbona… para cualquier edad

    No creí que, tras cinco años de maternidad, iba a descubrir uno de los mejores inventos que he probado en productos de puericultura. Aún teniendo ya el pequeño de mis hijos 17 meses, es decir, que ya casi no tengo un bebé, resulta que ahora mismo, nuestra nueva adquisición es la que más usan mis hijos en casa. Y digo hijos en plural porque aquí hay guerra por usar el Doomoo Nid de Babymoov. No podría deciros una sola palabra para explicar qué es porque hace las funciones de hamaca o tumbona y de puf, por lo que sirve para un recién nacido y para niños de hasta 30 kilos, es decir, hasta los 7 u 8 años tranquilamente. Y para muestra, un botón, en este caso, varios.

    IMG_20160503_152111

    IMG_20160503_152220

    IMG_20160510_222129
    Como es obvio, no es para que pase la noche pero sí para quedarse frito y después pasarle a la cuna.

    IMG_20160505_202515

    IMG_20160510_190939

    Estamos encantados con el invento, aunque genera alguna disputa entre los mayores 😉 pero bueno, en esta casa la ley es la que es, la del más rápido y la de «el que se fue a Sevilla, perdió su silla». Gabriel se echa su siesta ricamente y sin competencia alguna cuando sus hermanos están en el cole; Rafa suele utilizar el Doomoo para tomar su bibe y Alfonso se tumba allí para leer. Vamos, que no podemos darle más uso. Confieso que yo quise saber lo que era, porque ya solo con apoyar la mano pensé que era la pera. Así que, senté mi trasero en el suelo, porque lógicamente no tiene tamaño para el tronco y cabeza de un adulto, y apoyé la espalda sobre él. En la gloria, señores, en la gloria me quedé. Es que claro, tiene un relleno de micro perlas que hace que se adapte perfectamente al cuerpo.

    IMG_20160509_174548
    Probando

    doomoo-nid2

    doomoo-nid
    Estampados. Nosotros elegimos el liso en tono marrón para que hiciese juego con los sofás.

    Pesa sólo tres kilos aunque no es un producto que se guarde con facilidad porque no se pliega ni nada, pero bueno, como la idea es usarlo tantos años, pues para mí no es algo relevante. Vamos, yo no tengo pensado sacarlo de nuestro salón de aquí a 6 años. Se limpia fácilmente; la funda lateral puede frotarse con un paño húmedo y el tejido de la parte superior se mete en la lavadora desabrochando una simple cremallera. Al final, esta parte es la que se mancha más. De todas formas, viene con dos fundas, una con arnés de seguridad para los bebés pequeños, y otra lisa, sin nada, para los bebés y niños que no necesitan sujeción. En fin, que ha sido todo un descubrimiento, me parece un inventazo increíble y estoy encantada de que lo puedan usar los tres.

  • Aspectos que desconocía sobre infertilidad

    Aspectos que desconocía sobre infertilidad

    No he pasado por esto, no sé exactamente cómo me hubiera afectado pero intuyo que hubiera sido duro. Sé que hay muchas parejas que pasan por el amargo trance de ver que no pueden tener hijos de forma natural como, al fin y al cabo, uno espera y desea que se produzca. También conozco casos cercanos y me consta que ha sido un proceso muy difícil. Yo hoy no pretendo entrar a fondo el componente psicológico de todo esto porque creo que, por más que intente entenderlo, sin haberlo vivido, no puedo llegar a comprenderlo de verdad. Yo hoy quiero dar visibilidad a este tema con datos; los números, muchas veces, nos ayudan a entender la magnitud del problema.

    barcelonaivf2

    Todos los datos que os ofrezco son de Barcelona IVF, una clínica de reproducción asistida formada por ginecólogos, andrólogos, biólogos, anestesiólogos y psicólogos con gran experiencia en el campo de la fertilidad, con más del 90% de pacientes que consiguen el embarazo. Así que la información es más que contrastada. Supongo que, hasta que no pasas por algo en concreto, todo cuanto sabes viene dado por lo que oyes o lees en medios de comunicación.

    Cinco aspectos sobre la infertilidad

    De toda la información que he podido leer estos días sobre este tema, obviamente conocía algunos aspectos. Sin embargo, y puesto que de otros era desconocedora, voy a mencionar aspectos que llamaron mi atención. Desde la diferencia entre esterilidad e infertilidad hasta las causas.

    Un año buscando el embarazo

    Existe un problema cuando una pareja lleva un año buscando embarazo y no lo consigue. Desconocía el plazo exacto de tiempo, porque sé que hay gente que se alarma enseguida. Pero hasta que no pasa el año, no debe uno asustarse. Salvo en casos de endometriosis, que debe acudirse a un especialista cuando han pasado 6 meses.

    Infertilidad vs. Esterilidad

    Infertilidad y esterilidad no son lo mismo aunque muchas veces se utilicen los términos indistintamente. Esterilidad se define como la situación en la que una pareja, después de haber estado intentando conseguir un embarazo de una forma activa durante un año no lo ha conseguido. Infertilidad hace referencia a la situación que tienen parejas cuando su problema no está en conseguir el embarazo sino que en que ese embarazo se desarrolle correctamente y no acabe en un aborto.

    barcelona ivf

    Causas de Esterilidad

    Toda la vida se ha achacado el problema a las mujeres cuando resulta que, en el 30-35% de los casos, es el factor masculino el que hace imposible el embarazo. También hay un 10-15% de casos en los que se desconoce el origen del problema.

    Los óvulos están contados

    Creo que todas sabemos que, con la edad, la fertilidad disminuye. La explicación es tan sencilla como que el ovario “nace” con todos los óvulos que va a tener, no tiene capacidad de producir nuevos óvulos; ésa es la razón por la que, con la edad, el número de óvulos (la reserva ovárica) y la calidad de los mismos disminuye. La fertilidad de la mujer se mantiene más o menos estable hasta los 35 años, empieza a disminuir lentamente a partir de los 35 y de forma mucho más pronunciada a partir de los 38 años.

    Cuidado con las enfermedades de transmisión sexual

    Las enfermedades de transmisión sexual pueden ser una causa de esterilidad debido a los daños que producen en el aparato reproductor femenino. Resulta que la obstrucción de las trompas de Falopio es la causa fundamental es esterilidad por una enfermedad de transmisión sexual. Y teniendo en cuenta que la función de las trompas es imprescindible para conseguir que el óvulo fecundado llegue al útero, pues uno se da cuenta de lo importante que es prevenir este tipo de enfermedades.

    La verdad es que, de todos los datos que he leído, podría enumerar unas cuantas cosas más que llamaron mi atención, como los puntos que os he mencionado. Lo que está claro es que, cuando esto ocurre, es importante buscar ayuda. Para empezar, saber la causa, encontrar el porqué, es un descanso mental importante y un paso adelante para intentar conseguir ese embarazo deseado. ¿Sabíais todas estas cosas quienes no habéis pasado por ello?

  • Bendita infancia

    Bendita infancia

    Cuando eres madre, comienzas a entender ciertas cosas de tu infancia. De alguna manera, mirar a tus hijos es verte de nuevo a ti hace muchos años, con otras perspectivas y otra forma de entender la vida. El otro día, me llegó una foto por whatsapp de Alfonso y sus compañeros de clase; estaban en el autobús e iban de excursión a una granja. Miré la imagen una y otra vez, vi sus caras y ahí estaba reflejada esa misma ilusión que yo sentía de niña con planes así. Sólo el hecho de subirme al autocar con mis amigas ya me parecía lo más. El pasar el día con ellas sin pisar el cole, el librarme del uniforme e ir vestida con unos vaqueros, el comer de bocadillo… con tan poco, era capaz de hacerme la persona más feliz del mundo.

    IMG_20160508_173037

    Y eso es lo que vi en la cara de mi hijo y en sus nervios ya el día anterior. Hice lo mismo que en su día hacía mi madre: ir a comprar patatitas con él, porque de eso no tenemos habitualmente en casa ni tampoco había en la de mis padres cuando éramos niños. Era algo que sólo se comía en ocasiones especiales y así sucede ahora con mis hijos. Cosas tan simples como ésas se convertían en algo único. Reconozco sentir cierta nostalgia; a día de hoy no necesito cosas fuera de lo común para disfrutar pero esa capacidad de goce se pierde de alguna manera cuando somos adultos. Ya no existe esa espontaneidad que veo en Rafa cuando, de repente, está dibujando y, sin ton ni son, decide coger su disfraz de Spiderman y enfundarse en él.

    IMG_20160507_113206

    Es increíble pero algo tan sencillo como un colchón sin sábanas les da un juego… Cuando yo veo una cama sin cubierta, lo único que pienso es vaya faena. Cuando ellos se la encuentran sin colcha ni nada, no piensan en nada más que en subirse a ella y dar saltos como si no hubiera un mañana. Esas respuestas que tienen, esas ideas locas, esas capacidad de improvisación, de emocionarse con todo… eso es algo que perdemos. Ojo, que luego tienen lo suyo, ehhhh… Pero hoy, me quedo con esta parte recalcando que, de vez en cuando, es bueno fijarnos en ellos para no olvidar que un día fuimos así.

  • Gastos antes de la llegada de un bebé

    Gastos antes de la llegada de un bebé

    Hace ya unos meses, dediqué un par de posts a los gastos que supone un hijo para una economía familiar. Las cifras variaban muchísimo dependiendo de muchos factores; desde la alimentación (lactancia materna/mixta/artificial) o el llevarles a guardería cuando son bebés, hasta el tipo de colegio cuando son más mayores. Lo cierto es que, ya antes de nacer, los hijos suponen una inversión de dinero. Yo nunca lo consideré un gasto directo por tener niños pero, pensándolo bien, y por poner un ejemplo, la elección de un piso de cuatro habitaciones cuando estaba embarazada de mi primer hijo, fue así porque la idea era tener familia numerosa. Si hubiésemos decidido no tener hijos, nos podríamos haber quedado viviendo de alquiler en el apartamento donde estábamos, con una sola habitación.

    Por eso digo que los gastos, muchas veces, ya llegan antes de que nazcan los peques. No hay que volverse locas con este asunto, ni comprar por comprar, sólo cosas que sepáis que vais a usar con total seguridad, como un cambiador, un carrito, la sillita del coche… Y ojo, que eso, por ejemplo, ya es un dineral. Existe la opción de que os lo preste alguien que conozcáis, de comprar de segunda mano o de acudir a microcréditos, que es una opción que mucha gente baraja hoy en día. También hay que intentar, en la medida de lo posible, que os regalen cosas útiles y, si puede ser, que entre varios familiares y amigos junten el dinero para haceros un regalo de mayor coste económico. El caso es que toda ayuda es poca.

    IMG_20160121_102041
    En función de si quieres tener o no familia, la elección de una cama da para mucho (literas, camas nido, con cajones debajo…)

    Y señores, que ya no es sólo la casa. Muchas de vosotras igual tuvisteis que adecuarla a la llegada de vuestros hijos con alguna reforma, que ya es un dinerillo importante. También el coche es otro de esos dilemas que surge cuando vas a ser madre. Si tienes un coche muy pequeño, o sin puertas traseras, o biplaza, o qué sé yo, el cambio se hace casi imprescindible. Y ya ni os cuento cuando das el salto a familia numerosa, en la mayoría de los coches del mercado no puedes llevar tres sillitas reglamentarias en la parte trasera. Yo me voy apañando con el mío pero no puede venir ningún adulto más. Así que, como veis, estos son algunos ejemplos de que los hijos ya suponen una serie de cambios y gastos antes, incluso, de nacer. Pero lo importante es priorizar y tomar las decisiones pensando a largo plazo. Para nosotros ha sido básico.

  • Brechas, fracturas y otros sustos

    Vamos camino de ser expertos en visitas a Urgencias por brechas; nada más y nada menos que tres en cinco años de maternidad. Las que me seguís por Instagram ya sabéis que el último que ha tenido que pasar por el trance de los puntos de sutura ha sido Alfonso, sucedió el jueves pasado. En esta ocasión, no estaba yo delante, ya que fue en el cole mientras jugaba al fútbol, y fue su padre quien pasó por el amargo brete de oírle gritar mientras le cosían; ya os conté en otros posts que en ese momento me vengo a abajo. Pero señores, jugando al fútbol, esto es de lo «mejorcito» que te puede pasar. Cuando me telefonearon del colegio, la llamada se cortó a los pocos segundos, justo antes de que me dijeran lo que había pasado pero oí a alguien de fondo diciendo algo de un niño que se había caído jugando al fútbol.

    Y ahí me salió la vena dramática. Verás cómo se ha roto algo, pensé. Si es que no se puede ponerle tanto fervor a esto del fútbol. Por suerte, no se trataba de una fractura de hueso; y cruzo los dedos para que así sea por mucho tiempo. Mis hijos van camino de parecerse bastante a mis tres hermanos varones, con lo que intuyo que iremos a Urgencias con frecuencia a poner puntos pero igual hasta nos libramos de las escayolas. Hace poco vi en vivo y en directo cómo se rompía el brazo una niña en el parque y es bastante aparatoso. Sé, por un traumatólogo que conozco, que la recuperación es pesada, más que nada porque los niños no paran quietos y tener a un niño inmovilizado es una tarea complicada.

    De todas formas, hay que tomárselo con tranquilidad. Me ha sorprendido leer que nada más y nada menos que el 42% de los niños sufre alguna fractura de hueso a lo largo de su etapa de crecimiento frente al 27% de las niñas. A ver, no me ha sorprendido que pase más en varones que en féminas, sino que sea tan alto el porcentaje. Aún así, la suerte es que los huesos de los peques, lejos de ser frágiles, son más elásticos y, por tanto, los tratamientos suelen ser más simples y asequibles porque los huesos regeneran mejor al estar en crecimiento. ¿Os rompisteis algún hueso de pequeñas?, ¿y vuestros peques?

  • Kegel Smart: Ejercitador de suelo pélvico

    Kegel Smart: Ejercitador de suelo pélvico

    Empecé a ser consciente de la importancia de los famosos ejercicios de Kegel durante el segundo embarazo. Ya he comentado más de una vez que mi primer postparto fue duro, pasé una semana con bastantes dolores por culpa de la episiotomía así que, en la segunda gestación, me conciencié de la importancia de llegar al parto mejor preparada e intentar evitar a toda costa el «cortecito». Así que la matrona, también fisioterapeuta, de mi centro de salud me mencionó el masaje perineal, del que hablé en otro post, y por supuesto, los ejercicios de Kegel. Lo cierto es que no me olvidé de practicar ninguna de las dos cosas y, casualidad o no, no hubo necesidad de episiotomía y el postparto fue muy bueno.

    ejercicios-kegel

    Pero la práctica de los ejercicios de Kegel no se quedó ahí. Ya en cuanto di a luz, la matrona me dijo que podía seguir, y que debía hacerlo, para fortalecer el suelo pélvico y evitar problemas. Y así lo hice. Pero como todo, las buenas costumbres se van perdiendo. Ya sabéis que ahora mi preocupación es el running, un deporte de impacto que puede pasar factura al estado de este grupo de músculos super importantes que soporta órganos como el útero, el intestino o la vejiga. Como cualquier «deporte» o ejercicio, para notar los buenos resultados, hay que ser constante y, si cuentas con apoyo, mucho mejor.

    intimina

    Yo reconozco que soy un poco reticente a probar ciertas cosas cuando en teoría todo está bien, pero muchas mujeres hablaban maravillas del famoso Kegel Smart de Intimina para fortalecer el suelo pélvico y realmente dije: ¿por qué no retomar los ejercicios de Kegel de esta manera? Y probé. Era un poco escéptica, ya os lo digo pero me sorprendió mucho; resulta muy fácil de usar y de introducir. Cuando lo enciendes, el ejercitador selecciona automáticamente el nivel de ejercicio en función de tu fuerza de contracción y resistencia en la última sesión de entrenamiento, así vas controlando tus progresos. Lo recomendable es usarlo todos los días y lo bueno es que te marca el tiempo de uso, en función de tu nivel, y a través de ligeras vibraciones, sabes en qué momento debes contraer. Eso sí, ojo si tenéis alguna contractura y consultad con el ginecólogo o matrona si creéis que tenéis algún problema o cualquier dolor. Pero que sepáis que es un gran invento para fortalecer el suelo pélvico así como para prepararse para el parto, ¿lo conocíais?

  • ¿Por qué los niños se mueven tanto cuando duermen?

    ¿Por qué los niños se mueven tanto cuando duermen?

    Lo reconozco, una de las cosas que más me cuesta compartir con mis hijos es la cama; bueno, y algún dulce de vez en cuando. Por suerte, no hemos tenido que colechar, salvo en contadas ocasiones. Y digo por suerte porque realmente es muy complicado descansar con ellos. Pero los niños se mueven cuando duermen y es lo más normal del mundo, tiene una explicación científica: sus mecanismos de sueño son todavía inmaduros, de ahí que puedan despertarse más veces durante la noche o, en el caso de mis hijos, que se muevan en exceso. Lo sé, lo de mis churumbeles entra dentro de lo que podríamos calificar como exagerado y, aunque a mí nunca me ha preocupado, se lo comenté a la pediatra en una ocasión. Ella, que viene de una familia de un montón de hermanos y que es la tranquilidad personificada, como servidora, me dijo que no pasaba nada, que ella recordaba a alguno de sus hermanos caerse de la litera de arriba a una cama. Y yo me quedé la mar de tranquila.

    IMG-20160421-WA0000
    Creo que ni Spiderman duerme en semejante postura 😉
    los niños se mueven cuando duermen
    Calculo que el 70% de las noches duerme en el suelo un buen rato. Nos lo encontramos así cuando nos acostamos nosotros o por la mañana al entrar en la habitación.

    El hecho de que sean niños activos por el día, de que lleven a cabo todas sus actividades con total normalidad (el mayor incluso con mucho movimiento 😉 ), el que no estén malhumorados y que la mayoría de las noches no se enteren de nada si uno u otro nos despierta a gritos pidiendo agua o pis, me hace pensar que descansan. Y bastante bien, por cierto. Quizás por eso no me preocupa. El otro día leí que ya hay médicos que aconsejan poner el colchón en el suelo una temporada para que los pequeños se familiaricen con las dimensiones cuando decidamos que duerman en su propia cama o también está la opción de proteger la zona de alrededor con cojines, cosa que nosotros hacemos desde que les pasamos de la cuna a la cama.

    IMG_20160421_011504
    Aunque tuviera barreras a los dos lados, es obvio que también se cae por la zona de los pies…
    IMG_20160303_003424
    Si no acaba en el suelo, lo hace en la cama del mediano…
    los niños se mueven cuando duermen
    O el mediano en la del mayor…

    Como veis, el tema del movimiento en la cama de los niños no es preocupante siempre que, como he dicho, no notéis que vuestros hijos están cansados, malhumorados, que no rindan… por el día. O que hagan cosas extrañas como levantarse e ir otras habitaciones, porque ya ahí entra el tema del sonambulismo. Pero si están felices y activos por el día y por la noche bailan la «marimorena» mientras duermen, no os preocupéis, irá mejorando, y si no, pues les costará más encontrar novio/a 😉 Así que, a comprar pijamas manta y poco más. ¿Se mueven mucho vuestros hijos cuando duermen? Y en otro post, tenéis las formas o trucos de que estén abrigados cuando duermen.

  • Barriga en el embarazo, ¿qué es lo normal?

    Barriga en el embarazo, ¿qué es lo normal?

    Hace unas semanas, una foto en las redes sociales de dos amigas embarazadas suscitó muchos comentarios, muchos juicios, muchas críticas y muchas opiniones sobre si era o no normal estar gestando un bebé y tener un aspecto tan atlético y tan poco parecido al de una embarazada «real» como el que tenía una de las chicas. No voy a detenerme en el tema del deporte en el embarazo, eso lo dejo para otro post. Probablemente, si yo no hubiera pasado ya por varios embarazos, pensaría algo parecido sobre el tamaño de las barrigas. Pero, ¿quién delimita o decide lo que es normal o no? Muchas veces, confundimos habitual con normal, y no es lo mismo. La gente tiende a considerar lo normal como bueno y, sin embargo, todo lo que se salga de eso, es malo. Y os diré una cosa, ni creo que sea habitual en una gestante de 21 semanas, como la de la izquierda, estar así, ni tampoco creo que sea usual estar de 25 semanas, como la de la derecha, y parecer que estás a punto de dar a luz, y aún así, he visto casos. Lo cierto es que casi todo el mundo centró sus comentarios en la deportista, ¿y sabéis por qué? Porque se espera que las embarazadas engorden, enteritas. Y lo sé por propia experiencia.

    embarazadasamigas

    Mis barrigas en los tres embarazos fueron igual de pequeñas pero, es curioso, en el primero nadie hizo alusión al tamaño de mi panza, nunca. ¿Sabéis por qué? Porque yo, al completo, engordé; de cara, de culo, de brazos… comí más de lo que necesitaba y me moví poco. Y como estaba rellenita, nadie se percató de que mi barriga era pequeña. Creí que coger peso en las gestaciones era normal, hasta que parí y me di cuenta que, de los 18 kilos que había engordado, me sobraban 12. A priori, puede no parecer una cifra excesiva pero ni había retenido líquidos ni tenía una barriga grande. Y el tiempo me dio la razón. En mi segundo embarazo engordé la mitad y, curiosamente, el bebé pesó más, casi 4 kilos. Y yo me había pasado el embarazo escuchando que vaya barriguita tan pequeña tenía. A mí personalmente no me preocupaba en absoluto y sé que los comentarios eran con buena intención, al igual que mucha gente me decía que se me veía genial. Y lo estaba. Pero sé que es algo que puede preocupar cuando el comentario sobre la barriguita va unido a «qué pequeñito va a ser tu bebé». Y no tiene nada que ver; a los hechos me remito.

    IMG-20120923-WA0000
    De 36 semanas en el segundo embarazo. No tengo muchas fotos de perfil de la gestación del mediano, supongo que tiene que ver el que no tuviera blog 😉

    Lo del tercer embarazo ya fue de órdago. De hecho, si me llega a pasar la primera vez, me hubiera preocupado. Pero sin embargo, me reí, y mucho. Semana 37 y revisión en el tocólogo en el hospital. Como sabéis, si vais por la Seguridad Social, te toca cada vez un ginecólogo distinto. Y allí que me tumbo, de piernas abiertas y tripa al aire. Me mira, pone cara de extrañeza, mira mi historial, vuelve a mirarme y me dice: «¿en serio tuviste un niño de casi 4 kilos? Éste va a ser más pequeño». Y yo le contesté: «no se preocupe, la barriga la tenía igual con el de los 4 kilos». Pero más fuerte aún es cuando ingresé con el famoso falso trabajo de parto que ya os conté. Pasada la noche, ya sin contracciones y tras falsa alarma, vino el ginecólogo de rigor a dar altas por las habitaciones. Me dijo que me levantara el camisón para ver los puntos. Con la barriga al aire, puntualicé que no había parido aún. Me preguntó un tanto desconcertado que de cuántas semanas estaba. Le comenté que había salido de cuentas. Se empeñó en llevarme a hacer una ecografía. En serio, ¿es o no para asustarse? Yo os juro que como ya sabía lo que había, me partía y estaba muy tranquila. Pero si llega a ser el primero, igual me sobresalto un poco.

    embarazo
    Semana 40, tercer embarazo

    Con todo esto, quiero decir que cada cuerpo es un mundo y que, mientras el bebé esté bien, todo puede ser considerado normal, hay muchas mujeres con barrigas pequeñas y hay muchas con barrigas gigantes. Que una mujer rellenita engorde tres kilos en el embarazo no es extraño tampoco. Insisto, nada es raro si el bebé crece sano y la madre está bien. Además, os digo una cosa, todo en esta vida tiene ventajas y desventajas y os aseguro que una barriga pequeña en el embarazo, facilita mucho las cosas. Que una decida cuidarse durante la gestación creo que es bueno, pero con relajación, que tampoco pasa nada por sucumbir a los antojos de vez en cuando.

  • El corazón de Alejo

    El corazón de Alejo

    No sé cuántas de vosotras habéis leído algo en redes sociales sobre Alejo, un bebé de tan solo 9 meses con una malformación cardíaca cuyo nombre me voy a ahorrar pero que se resume en que el corazón tiene dos ventrículos, uno fuerte y uno débil, y en el caso de Alejo están intercambiados y hacen la tarea el uno del otro, provocando que el débil tenga un trabajo más duro del que es su cometido. Fue sometido a una operación a los 5 días de vida pero necesita otra definitiva que tendrá que realizarse en el Children’s Hospital de Boston, cuyo equipo es referente mundial en cirugía cardíaca infantil. Es una doble cirugía donde se cambia la posición de las venas y las arterias para que el corazón tenga una función normal. Además, antes de esa intervención, van a someterle a un cateterismo para verificar la evolución de su corazón.

    El-Corazon-de-Alejo-Sobre-Alejo

    Como os imagináis, el coste de la operación y el cateterismo previo es de 210.000 dólares, a lo que hay que añadir los gastos de desplazamiento, la estancia, la medicación o días de ingreso por encima de los previstos en el presupuesto. Como cualquier persona, los padres de Alejo quieren que su hijo crezca y tenga las mismas oportunidades que cualquier otro niño, por eso harán todo lo posible por su hijo niño. De modo que la familia de Alejo y sus amigos y un montón de gente maravillosa se ha puesto en marcha para conseguirlo. Su madre, Mireia, me escribió la pasada semana, ya que tenemos una conocida en común, pidiendo ayuda para difundir su historia y las formas de ayudarles.

    Tienen abierta una pestaña de donaciones en la página web de su hijo, elcorazondealejo.es pero ellos quieren dar un paso más. La idea ha sido crear un regalo solidario, quieren que Alejo forme parte de fiestas, bodas, o cumpleaños… ¿Cómo? El procedimiento es sencillo; por ejemplo, en una boda, las parejas comprarían una aportación para la operación de Alejo (imaginaos, 3€/persona) y los invitados recibirían una tarjeta personalizada en la que los novios les comunican el magnífico regalo que han hecho en su nombre. Es algo que ya hacen algunas personas en los eventos en lugar de entregar un detalle material.

    corazon alejo
    En la web de Alejo podréis encontrar toda la información y las iniciativas que se están llevando a cabo para que sus padres pueda recaudar dinero y operar al pequeño. Además, allí podéis poneros en contacto con ellos si se os ocurre cualquier idea para ayudarles, ¡estarán encantados! Y por supuesto, agradecen la difusión de su historia para que tenga un final feliz.

  • Evitar daños en el suelo pélvico por el running y deportes de impacto

    Evitar daños en el suelo pélvico por el running y deportes de impacto

    Empecé a ser consciente del cuidado del suelo pélvico tras mi tercer embarazo, cuando las matronas del centro de Salud nos dieron unas clases de gimnasia abdominal hipopresiva. Yo nunca he tenido problemas y mi suelo pélvico no se resintió tras tres gestaciones y partos vaginales pero, en la parte teórica de las clases, algunas madres contaron los problemas que tenían, asociados sobre todo a la incontinencia urinaria y prolapsos. Durante años, nos han hecho creer que esto es normal y que no pasa nada. Pero no es verdad; que suceda a menudo no significa que haya que dejarlo estar sin hacer nada, porque las cosas tienen remedio.

    El caso es que ahora, mi preocupación con relación a este tema viene por mi afición al running. A poco que hayáis leído, ya sabréis que los deportes de impacto pueden también pasar factura al suelo pélvico. Y me niego a que, lo que no dañaron tres embarazos y tres partos, lo estropee el correr. Así que me he propuesto hacer los posible para evitar futuros problemas. Hoy os voy a hablar de un tampón del que oí hablar por primera vez a una de las matronas del centro de Salud al mencionarle hace un año que estaba empezando a correr. No ha sido fácil dar con él; lo encontré en la web de Salud Pélvica y se llama Vagi.Stabil, se fabrica en Alemania y ha sido desarrollado por Marcel Caufriez, el creador de la técnica de la Gimnasia Abdominal Hipopresiva.

    IMG_20160404_163819

    Hay estudios que demuestran que, con independencia de que hayas sido madre o no, aumenta la incidencia en un 25-50% la posibilidad de tener incontinencia el hecho de realizar deportes de impacto, como running, step, baloncesto, volley, tenis, fútbol, boxeo… La función del tampón es amortiguar la presión que ejerce el útero y la vejiga sobre el suelo pélvico. Su uso no tiene mayor complicación ya que se usa como un tampón normal. Además se limpia con agua fácilmente. Para mí, ha sido un descubrimiento pero tiene dos pegas; una, que su uso se debe hacer en torno a 45 minutos y ahora yo paso más de una hora corriendo, pero bueno, como no es mucha diferencia, sigo con él. Y segunda, que algunos días, dependiendo del flujo, y al ser de silicona, se puede ir desplazando hacia abajo. ¿Conocíais este tampón?, ¿qué os parece?

  • Niñofobia: no es país para niños

    Niñofobia: no es país para niños

    Iba por la calle, empujando el carrito de mi hijo pequeño, mirando hacia atrás a mis críos mayores, que caminaban despacio porque iban merendando su fruta. Era la hora de salida del cole, había mucho tráfico y más niños andando con sus padres por la calle. Y entonces, una señora que venía de frente a mí, me riñó por no ir mirando hacia adelante y casi chocar entre nosotras. Podría entender su cabreo si fuese contemplando el paisaje, mi móvil o si fuera corriendo. Pero no, iba a paso de tortuga controlando que mis hijos mayores no saliesen a la carretera. No creo que sea para enfadarse. Y si vienes de frente y ves el percal, te paras o cambias tu trayectoria, no es tan terrible. Yo lo hago si veo a una persona con movilidad reducida, a alguien que va cargado… no sé, por pura educación. Pero de repente, esos detalles te hacen ver la falta de empatía que hay por el mundo. Nadie se pone en el lugar del otro y entonces, todo parece molestar y la gente vive continuamente enfadada. Hemos llegado al punto en el que todo y todos estorbamos.

    Y los niños, no sé por qué, especialmente. Las excusas siempre son las mismas: hacen ruido, lloran, hablan alto, a veces corren, son espontáneos y no saben comportarse. Y eso, es muy discutible. Lees la noticia de que una niña fue mordida por un perro al ir corriendo hacia él y los comentarios en torno al tema se refieren a la niña como culpable. Y no lo entiendo, es solo una cría de 3 años a la que tienes que vigilar pero no la puedes llevar amarrada sin moverse. Y te enfrascas en una absurda discusión con gente que sigue creyendo eso de «pues que no hubiera ido corriendo hacia el perro». Después, lees también que prohíben la entrada a niños en algunos restaurantes y obviamente, la idea te cabrea. Y aún te irrita más que la gente lo defienda. ¿Nos parecería igual de bien que prohibiesen la entrada a mujeres en general? pues seguro que era normal hace medio siglo y ahora nos parecería, cuando menos, un retraso. ¿Creeríamos normal prohibir la entrada a asiáticos?, ¿a grupos de más de 4 personas? Creo que no. Pero a los niños sí, lo aceptamos, todo amparándose en el derecho que tenemos los adultos a estar tranquilos en algunos sitios.

    Y yo me pregunto, el que quiere estar tranquilo y que nada le turbe, ¿por qué no se queda en su casa? Que yo sepa, los niños suponen un porcentaje importante de la población mundial y, por si alguien no lo sabe, la Convención de los Derechos del Niño aprobada por Naciones Unidas en 1989 (y ratificada por España en 1990), reconoce en su artículo 31 el derecho del niño al descanso, al esparcimiento, al juego, las actividades recreativas, la vida cultural y las artes.  Por tanto, este tipo de prohibiciones podrían considerarse ilegales al ser discriminatorias. Luego la gente se echa las manos a la cabeza con los colegios que separan niños y niñas, pero les parece super normal separar adultos de niños.

    niñofobia
    Imagen extraída de El Mundo

    ¿Van a prohibir los hoteles a la gente que arrasa en los buffets con carteles de «Prohibidas las personas que comen mucho»?, ¿van a impedir el paso en los hoteles a aquellos que se quedan con las hamacas de las piscinas que luego apenas usan? Venga ya, no es una cuestión de edad. Es una cuestión de educación, y lo mismo que hay niños maleducados, hay adultos maleducados. Así que, pongan normas en sus locales y si quieren silencio, o que la gente vaya vestida de tal o cual manera, exíjanlo a mayores y niños, pero no discriminen.

    Hasta donde yo sé, un restaurante es un sitio para comer, donde la gente charla y donde, por cierto, me he encontrado infinidad de veces grupos de gente mayor haciendo mucho ruido. ¿Y qué?, ¿me tengo que amargar?, ¿tengo derecho a quejarme? Si no quiero jaleo, me quedo en casa, o me voy a un spa, a una iglesia o al monte. Además, ya somos mayorcitos y de sobra sabemos en qué garitos, locales, bares, restaurantes, hoteles… hay ambiente juvenil, de pareja, de gays, o de lo que sea. Y en la entrada no te pone»Preferimos que no entren heterosexuales».

    En realidad, y para aquellos que estén pensando lanzarse a mi yugular bajo el argumento de que ya hay muchos sitios donde pueden estar los niños y que menudo problemón no poder entrar en unos pocos, diré que no, no es éso lo que me molesta. Es la idea de que los niños sobran, de que fastidian, la que me entristece. ¿De verdad no podemos soportarlo? Y no, no soy la típica madre que cree que sus hijos pueden hacer lo que quieran ni que los niños tienen más derechos que los adultos, no tienen ni más ni menos. Mis hijos también tienen límites y obligaciones. Pero como niños tienen una naturaleza distinta a la de los adultos, no son mejores ni peores. Y por supuesto, he salido de algunos sitios si he visto que mis hijos se han puesto tercos o de mal café. Y no pasa nada, empatía es lo que hace falta y en vez de mirar mal, se agradecería un ¿quieres ayuda?.

    Hay una gran frase de Buda que resume muy bien lo que creo que está pasando a la gente: «Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo». Luego no nos quejemos de las nuevas generaciones si construimos nuestros mundo de espaldas a los niños. ¿Qué opináis sobre esto?

  • Nuevo vídeo: ¿Qué me llevo al hospital cuando vaya a dar a luz?

    Nuevo vídeo: ¿Qué me llevo al hospital cuando vaya a dar a luz?

    A partir de ahora, podéis considerarme una friki. Ya os dije alguna vez que, para mí, la percepción de preparar la bolsa que se lleva al hospital para dar a luz, fue muy distinta cuando la hice por primera vez a cuando repetí. Sí, cuando eres primeriza sabes poco del posparto y luego la realidad es que resulta un tanto complicado. De ahí que, en el segundo embarazo, decidiese llamarla la bolsa antilujuria. Pero como mi intención es hacerlo con humor y no asustar a nadie (he repetido tres veces por algo 😉 ), pues mejor lo veis en vídeo! ¡Buen fin de semana!

  • Compras online en productos de farmacia

    Compras online en productos de farmacia

    Ya sabéis que he sido de las últimas en subirme al carro de las compras online. Pero como pasa siempre, todo es empezar y, cuando ves que las adquisiciones son seguras, que llegan rápido y bien a casa, te vas animando. Empiezas con algo de ropa, después con algunos productos de alimentación y acabas comprando en una farmacia online. No sé si recordáis que el pasado verano escribí un post sobre cremas solares y os pedía vuestra opinión y experiencia al respecto, porque el hecho de que mi hijo pequeño fuese especialmente blanquito me hizo buscar mucha información, así como características y compuestos de muchas marcas.

    suavinex-biberón-vidrio-con-tetina-redonda-3-posiciones-120ml

    Y claro, en el supermercado puedo estar analizando el azúcar o grasas de los alimentos, pero en una farmacia no es lo mismo. No es plan de ponerme a coger cosas y pasarme media hora mirando lo uno y lo otro. Lo último que he estado indagando han sido suplementos de colágeno para huesos y articulaciones, por aquello del runnig. Por cierto, si alguna tiene alguna sugerencia al respecto, la agradezco porque todavía no me he decidido y no sé qué tal van. Lo que sí he descubierto a raíz de buscar en la red es una web, dosfarma.com, que tiene las cosas super bien de precio y tiene zona Outlet, con algunos productos muy rebajados.

    suavinex-botella-sport-360-ml

    Reconozco que enseguida me engancho a esto y me pongo a mirar de todo, que si anticelulíticos, que si cremas para la cara, que si infusiones… os juro que se me va el tiempo cotilleando. Además, prefiero ver bien y leer acerca de un producto antes de comprarlo y ésta es la manera, porque ya os digo que lo de volver loco a un farmacéutico para algo que no es un medicamento, es lo que no quiero hacer. Así que miro en Dosfarma y listo, que además eliges tú la empresa de transporte que quieres que te lo envíe a casa. Y qué os voy a contar sobre las cosas de bebés, me fascina ver biberones, chupetes y allí tienen una de esas marcas con un diseño bonito a rabiar. Seguro que muchas, ya sólo con ver las imágenes, habéis averiguado que es Suavinex, son productos que no pasan desapercibidos y además dan muy buen resultado. ¿Compráis por internet cremas, suplementos, biberones, champús…?

  • Ir a Urgencias: puntos de sutura

    Ir a Urgencias: puntos de sutura

    Lo sé, hay pocos niños a los que no les hayan cosido en alguna ocasión la frente, la barbilla o un dedo. Es ley de vida y, siempre lo digo, que todo sea eso. Como madre, ya sumo dos experiencias en este sentido, que no son muchas, pero como hermana son innumerables; no he visto en mi vida cosa más kamikaze que mis hermanos. Aquel aprendizaje me sirvió y hoy afronto esto con cierta serenidad. El viernes volví a pasar por ello; Rafa se enganchó un dedo en un agujero de lo que parecía una rejilla de ventilación de una tienda. Y de nuevo, como ya me pasó hace más de año y medio, pasé por las mismas fases de esta compleja situación:

    1. Fase «Dios mío, esto no es real»: es ese rato de shock e incredulidad. Después de escuchar cómo tu hijo se pone a llorar y ves la sangre, decides limpiar la herida y descubres que no es un simple corte, que aquello tiene unas dimensiones o una profundidad que asustan un poco. A mí me sirvió mucho ver las brechas de mis hermanos en su momento para saber identificar cuándo requieren puntos de sutura. El viernes, tras acercarse gente a mí ofreciéndome cleenex, yo ya supe lo que había así que apreté la herida para cortar la hemorragia. Tuve la suerte de que varias encargadas de la tienda se acercaran y me ayudaron a ir a la parte trasera del local, junto a una chica que dijo ser auxiliar de enfermería. Y es que, además de Rafa, yo llevaba a Gabriel. Esta es la fase en la que te entra un poco el nerviosismo por la situación.

    2. Fase de «vale, ahora hay que moverse»: Una vez en la trastienda y con un botiquín a mano para ir limpiando la herida, algo de lo que se encargó la chica que os comentaba que era auxiliar de enfermería, te paras y piensas en la logística. Todo mientras el niño no deja que le toquen la herida y sigue llorando. Y si la primera vez que tuve un percance parecido me pilló con mi padre en su casa, en esta ocasión estaba en un centro comercial, a más de 20 kilómetros de mi ciudad y sola, con el accidentado y un bebé de 15 meses. Y ahí empecé a dudar si era mejor ir a Gijón o a Oviedo, que en realidad me quedaba más cerca pero no sabía cómo llegar a su hospital porque yo no vivo allí. Yo estaba casi segura de que necesitaba puntos pero la auxiliar me dijo que intentara ir a un Centro de Salud para evitar esperas y que así, quizás, podían ponerle una de esas tiritas de sutura. Decidí volver a Gijón y pasar por nuestro Centro de Salud. Allí, tras bajar con los dos niños del coche, me dijeron que fuera al hospital. Vuelta a subirlos al coche con los dos, llamada a mi padre para dejar a Gabriel en su casa y llegada al hospital.

    IMG_20160318_204247
    La espera en el hospital

    3. Fase de «llanto, me vengo abajo»: Tras estar en la sala de espera con el niño ya super tranquilo y sin dolores, después de una hora de tensión en la tienda y el trayecto de coche, llega el momento en que te llaman y toca poner puntos. Ése es el instante crítico; dejas a tu hijo sobre una camilla, te piden que te vayas y le oyes llorar desconsoladamente y te llama, pero tú no puedes estar con él. Y sí, ya me pasó la otra vez y me volverá a pasar, me puse a llorar. Porque lo asumo, me rompe el alma.

    4. Fase de «alivio y asimilación»: Es el momento en que te llaman para ver a tu hijo y el niño deja de llorar. Y ese instante en que ya te van contando cómo limpiar la herida, cuándo ir al centro de salud para quitar los puntos, cuándo darle Dalsy o Apiretal. Es la fase en la que ya te relajas, asumes lo que ha pasado y te das cuenta de que no tiene mayor importancia.

    IMG_20160318_223819

    5. Fase «y si.. o esto me pasa por…»: como madres que somos, siempre está esa pregunta de si lo podíamos haber evitado. En mi caso, hubo también algo de Ley de Murphy porque nosotros, los niños y yo, vamos todos los viernes juntos a los partidos de fútbol de Alfonso. Pero en esta ocasión y, por primera vez, empezaba más tarde de lo habitual así que decidimos que iría maridín y yo entonces quise ir a comprar vaqueros con los pequeños. Y ya veis, viernes que no vamos a un partidos, viernes que acabamos en el hospital.

    Por suerte, Rafa es torete, supongo que no es casualidad que lleve dos años sin ponerse enfermo. La médico nos dijo que, en cuanto se le pasara el efecto de la anestesia local, le dolería y habría que darle Dalsy. Pues oye, yo ya me estaba imaginando una noche movida y el tío durmió 12 horas seguidas y ha pasado el fin de semana como si nada, salvo porque es la mano derecha y está un poco más limitado. Por lo demás, ni se entera. En fin, no ganamos para sustos. ¿Ya se han estrenado vuestros hijos con los puntos?

  • Juguetes «torturadores»

    Juguetes «torturadores»

    Sí, señores, existen y seguramente tengáis alguno en casa. Son esos juguetes que les regalan a vuestros hijos, o que habéis comprado vosotros en un momento de debilidad, que molan muchísimo cuando los ves por primera vez porque todo son luces, colores y música discotequera. Cachivaches que tienen a los churumbeles completamente ensimismados, que casi les salen los ojos de las órbitas y que crees que son una bendición porque les van a tener super entretenidos una larga temporada. Pero pronto descubres que lo mejor que te puede pasar es que se agoten las pilas. Es como cuando entras en una feria con sus atracciones, que así de primeras te llama la atención pero, cuando llevas un rato, quieres largarte de ahí rápidamente.

    Porque ya no eres la que eras. Sí, tú, que aguantabas en la discoteca y en los bares al lado de los bafles durante las horas que hicieran falta y aún así eras capaz de mantener una conversación con tus amigas, ya no puedes tolerar según que sonidos. Que como se te ocurra entrar en tiendas como Bershka, sales de allí despavorida en cuestión de segundos. Por eso, el día que entra ese juguetito en casa, que crees que será maravilloso, que te hace gracia el primer minuto, ese día te acuerdas de toda la familia de la persona que lo ha traído a la vida de tus hijos, y por ende, a la tuya. Porque enseguida se convierte en tu mayor pesadilla y no te quitas la melodía de la cabeza ni para dormir.

    IMG_20160310_145602
    Menos mal que el helicóptero está en casa de mis padres

    Y entonces, cuando se acaban las pilas, le dices a tu criaturita que, «oh, mala suerte, ya no tenemos más». Por supuesto, si cae la breva y el churumbel, jugando con él, le da un golpe que lo deja en malas condiciones, la cosa «ya no tiene arreglo». Y si puedes dejarlo en casa ajena, pues «no pasa nada, ya lo cogemos otro día». En fin, gente del mundo que lea este post y no tenga hijos, ¡¡cuidadito con los juguetes que compramos o regalamos!! 😉 ¿A que tenéis alguno?

  • Y yo, ¿qué?

    Y yo, ¿qué?

    Aquí estoy, levantándome cada día con un despertador que tiene nombre de bebé. Un niño que me acompaña a todas partes, a todas horas, todos los días. Que invade mis duchas, que deshace las camas mientras yo trato de hacerlas, que cambia el programa de la lavadora, que se agarra a mis piernas cuando cocino, que me pide que le coja en brazos cuando me siento delante del ordenador a trabajar y quiere tocar el teclado impidiendo que pueda seguir haciéndolo. Un bebé que me acompaña al supermercado y hasta a la peluquería, lugar que piso, con suerte, dos o tres veces al año. Un bebé que acaba de empezar a hacer una única siesta diaria sin hora fija y un poco breve, lo que no me permite planificar el tiempo de trabajo en casa.

    Aquí estoy, preparando cada día la comida de mi marido, para que pueda volver pronto al trabajo por la tarde y llegar a casa a la hora del baño de los peques. Intentando volver a sentarme delante del ordenador otro breve rato hasta que comienzo a preparar la merienda de dos niños y un bebé, a cambiar pañales y a repasar si toca o no entrenamiento del mayor para coger las botas de fútbol, o decidir si iremos al parque, en función del clima, para llevar unos coches o un balón con los que puedan jugar con otros niños. Siendo siempre una de las últimas en llegar al colegio a recoger a los niños porque se me echa el tiempo encima. Sobrellevando las quejas de uno, los llantos de otro, las discusiones de ambos.

    IMG_20160307_223557

    No importa, ésta es la vida que he elegido, no querría haber tenido otra. Pero de vez en cuando, necesito mi espacio, yo sigo siendo muchas cosas además de madre. Por eso, aún estando ahora el 95% de mi tiempo con mis hijos, quiero seguir haciendo cosas que me mantengan en el mundo real, irme a correr, salir a cenar algún fin de semana y, poco a poco, ir encontrando huecos para mis hobbys, o quizás volver a trabajar en una oficina, en una redacción o en un plató, aunque agradezco ahora mismo poder trabajar desde casa. Si de algo me siento orgullosa de mi padre es de que, además del mejor padre, fue capaz de sacar un doctorado y una cátedra mientras trabajaba y con 4 hijos. Si de algo me siento orgullosa de mi madre, además de ser la mejor madre, es de que siguiese trabajando y finalmente montase su propio negocio cuando ya éramos mayores.

    Y no me siento mal si, a las siete de la tarde, lo habitual es que quiera que lleguen las 9 de la noche para que mis tres soles estén durmiendo y así poder hablar con mi marido sin interrupciones. Y no me siento extraña por necesitar desconectar un rato al día, aunque casi siempre sea imposible siquiera darse una ducha sin testigos. Porque son lo mejor que tengo, pero agotan. Porque es lo que siempre quise, pero sé que mis hijos crecerán y ya no requerirán de mí en la misma medida. Y porque yo existía antes de ser madre, de otra manera, pero ahí estaba, haciendo cosas, disfrutando también de la vida, de distinta forma. Por eso, de vez en cuando, en este caos maravilloso en el que me encuentro, conviene que no olvide que yo también cuento.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies