por nosoyunadramamama | Ene 23, 2017 | Maternidad y embarazo
No entraba en mis planes escribir un post sobre cómo conseguir que mis churumbeles me hagan caso, básicamente porque no he encontrado la clave. El caso es que alguien me sugirió a través de Instagram que tratase el tema, y lo voy a hacer con mi tónica habitual: sinceridad y, venga va, un poquito de humor. Si tuviera la respuesta infalible para que mis hijos me obedeciesen, ya estaría vendiendo libros. Pero no, no sé a ciencia exacta cuál es la táctica eficaz para conseguir que me hagan caso… a la primera, que de eso se trata. Porque a la décima vez que pides o dices algo, ya como que tu estado mental es más parecido al de una desquiciada. Eso es así. Se trata de que lo hagan a la primera y sin rechistar. Ummm, ¿en serio un niño nos puede obedecer así tan fácilmente?, ¿Cómo conseguir que los niños obedezcan o hagan caso?

Cómo conseguir que los niños obedezcan… o te hagan caso
- Lo primero, sé realista. No pretendas objetivos inalcanzables, la naturaleza de un niño es la que es, sin la maduración de un adulto. Vamos, que no puedes pedirle a un niño de 3 años lo mismo que a uno de 6, ni puedes exigir lo mismo a uno movido que a uno tranquilo. Ni tampoco puedes pretender que un niño esté sin moverse dos horas en un restaurante, por poner un ejemplo. Así que, un poquito de realidad.
- Centra tu energía en aquello que es importante: para mí es importante que recojan su pijama cada mañana y no lo dejen tirado. Para mí es importante que siempre, después de jugar, vuelvan a ponerlo todo en su sitio. Para mí es importante que pongan la mesa. Así que, si tengo que ponerme seria, lo haré cuando sea necesario y no malgastaré energía en aquellas cosas en las que no me vaya vida. Sino, te quemas. Ya dice el refrán que el que mucho abarca, poco aprieta. Así que más vale centrarse.
- Hay cosas que no son negociables: Como hemos establecido que hay unas más importantes que otras, trato de que se mentalicen de que hay cosas que se hacen sí o sí, y que no hay más discusión (salvo que puntualmente pase algo o haya algún problema) Y les mentalizo de que tienen la obligación (sí, ellos también tienen ciertas obligaciones en casa, en el cole…) de hacer algunas cosas para que la convivencia sea más llevadera. Y si no se hace, tiene consecuencias. ¿Que no recogéis? Pues no salimos de casa porque la casa tiene que estar recogida. ¿Que nos os vestís? Pues entonces no podremos ir a casa de los abuelos porque en pijama no se sale de casa. Vamos, enseñarles que todo cuanto hacen o dejan de hacer tiene consecuencias para otras cosas o personas.
- Mucha rutina: Para algunas cosas no funciona pero para otras sí. Muchas veces me preguntáis cómo es posible que los niños estén a las 8,30 en la cama (los días de cole). Pues es sencillo, hace años que seguimos la misma rutina y ha funcionado para todos, para el que menos duerme, para el más nervioso y para el tranquilote. Es más sencillo que nos obedezcan cuando tienen rutinas. En el fondo, a los adultos nos pasa lo mismo. Es más fácil tratar con nosotros cuando tenemos un orden y estabilidad, cuando no hay imprevistos… Pues con los niños también funciona a la hora de que lleven a cabo ciertas labores.
Como veis, en esto de la maternidad, saber lo que hay que hacer, o creer que hay que hacer algo de una manera concreta es sencillo. Lo difícil, como todo, es llevarlo a cabo. No es fácil establecer prioridades, no es fácil mantener la calma cuando tienes un horario para llegar al colegio, no es fácil educar. Que te hagan caso a todo lo que dices es imposible, eso grábatelo a fuego en la cabeza porque si no vas darte cabezazos contra la pared. ¿Algunas ideas más para que nos hagan caso y que no sea a cambio de una gominola? 😉
por nosoyunadramamama | Ene 18, 2017 | Maternidad y embarazo
Ojalá no pudiera contar nada sobre este tema pero entiendo que, con la experiencia de haber pasado por sangrados en dos embarazos, uno que no implicó nada malo y otro que terminó en un aborto, como bien sabéis, quizás convenga aclarar que la palabra sangrado en el embarazo no va, en muchas ocasiones, unida a la palabra aborto. Vamos, yo he vivido dos situaciones completamente opuestas. Soy consciente de que la gente busca mucha información en Internet sobre este tema, así que me gustaría aclarar algunos aspectos, porque entiendo que causan alarma. Un sangrado durante el embarazo asusta a cualquiera y siempre hay que acudir a Urgencias, aunque en la mayoría de los casos se quede sencillamente en eso, en un susto. Obviamente, existen algunas pistas que ya en casa os harán intuir si se trata de una situación leve o que termine en una complicación grave o aborto.
Embarazo con sangrado sin importancia
En la semana 8 de la gestación de Gabriel, me llevé mi primer gran susto en este sentido. Había tenido dos embarazos perfectos, sin ninguna complicación y sobresalto. Así que, cuando lo vi, temí lo peor. Porque todas, de forma equívoca, asociamos sangrado y aborto siempre. Y no, muchas veces no es así. Durante la gestación, hay mayor riego sanguíneo hacia los vasos del cuello del útero, así que un sangrado se puede producir tras una exploración médica, relaciones… Las pérdidas de sangre en el primer trimestre son frecuentes. Y así fue en mi caso, en urgencias me confirmaron que todo estaba perfecto y el embarazo transcurrió con normalidad. Es más, las que me seguís desde hace tiempo, sabéis que fue el único embarazo en el que hice deporte, en concreto zumba, hasta la semana 40, y el rubito no se adelantó ni un solo día 😉
Embarazo con sangrado que termina en aborto
Bueno, esta historia ya la sabéis porque fue el mes pasado. Curiosamente, dado que ya había pasado por un sangrado que no había sido nada importante, pensé que podría tratarse de lo mismo. Porque entonces sabía por experiencia, no sólo de oídas, que los sangrados podían producirse por más causas que no no implicasen ningún problema serio. Pero tampoco obviaba que la pérdida de sangre podía ser síntoma de estar perdiendo o haber perdido el embrión. Esa es obviamente una cosa que no sabes hasta que te ve el especialista pero, a veces, el cuerpo da pistas o la cosa sencillamente no pinta muy bien.

Señales de alarma
- Cuando fui a urgencias el mes pasado, no sabía lo que estaba ocurriendo pero, al desvestirme allí, no tuve dudas: lo perdía. Y no fue otra señal más que la cantidad de sangre, no era un «manchado», era abundante como el de la regla. Así que ése puede ser un primer signo de aborto.
- Otra de las pistas que pueden darnos malas noticias es el dolor abdominal. Yo no lo viví en ninguno de los sangrados pero, si se sienten cólicos, retortijones o dolores, la cosa no suele pintar bien.
- Una de las cosas en las que no reparas en ese momento pero que luego descubres es que llevabas unos días en los que habían desaparecido los síntomas de embarazo. En mi caso, no es que sean muchos pero me extrañaba no tener tanto sueño como en los embarazos anteriores.
Como en todo, cada cuerpo es un mundo; y habrá quien haya sangrado mucho y no haber tenido problemas y viceversa, unas con dolores, otras sin ellos, hay abortos sin sangrados… Pero conviene saber que sólo un 15% de los embarazos con sangrado en los primeros dos meses llega a abortar así que daos cuenta de que muchas veces, sangrado no implica aborto. ¿Os ha pasado?
por nosoyunadramamama | Ene 16, 2017 | Maternidad y embarazo
Recuerdo perfectamente que el papel de «picotero» en mi casa lo hacía mi hermano Miguel. Y como, además, entre él y yo sólo hay 13 meses de diferencia, me traía loca. Fue así durante muchos años y lo cierto es que, cuando no estaba, había una relativa paz en casa, y digo relativa porque los mellizos también tenían lo suyo en cuanto a hiperactividad 😉 Es cierto que en mi familia somos todos muy activos, pero Miguel, incluso a día de hoy, y en eso es exacto a mi padre, no puede parar un segundo. Y ése es un factor que considero clave y común a todos aquellos niños que suelen ser más propensos a «molestar» a los demás, son críos que tienen una actividad física importante, vamos que son movidos. Al final, los niños tranquilos, como Rafa, no incordian a otros porque no necesitan jaleo a su alrededor. Aunque eso no quita que para otras cosas «den la lata». Pero a lo que voy hoy es al tema de ese hermano al que le gusta «chinchar» a los otros.
El caso es que Alfonso lleva un mes muy intenso, por decirlo de alguna manera. Que yo pensé al principio que era cuestión de que necesitaba vacaciones y, después, del descontrol de las navidades. Pero no, ahí sigue, con su intensidad 😉 Que si le quita un juguete a Rafa, o le imita cuando habla (a mí a veces me lo hace y me pone de los nervios), que si agarra a Gabriel porque sabe que al pequeñajo, todo lo que sea quitarle libertad de movimiento, le espanta y grita como si de la matanza del cerdo se tratase. Y en esas estamos, que está en modo «tocando las narices», por decirlo finamente.
Motivos por los que un niño molesta a sus hermanos o a otros niños
Aquí creo que pueden existir distintas razones; puede ser una única o darse varias a la vez. Como decía al principio, estoy convencida que los niños especialmente activos, como mi hijo mayor, hace que necesiten que los demás les sigan el ritmo. Y si a su alrededor no tienen otro «movido» como ellos, de alguna manera tienen que incitarles a ello. Así que se me ocurre que es una forma de interacción que tienen, una manera de que sus hermanos se activen también. Por otro lado, creo que muchas veces puede ser una llamada de atención, de hacerse notar porque creen que no se les hace el suficiente caso. Siempre os he dicho que Alfonso es un gran hermano mayor, pero eso lastra un poco, y lo sé por experiencia. Al final, a los mayores, sin quererlo, les pedimos más que a los otros. Y quizás se ven abrumados a veces.
Por supuesto, intuyo que algunas veces puede ser una cuestión de celos, que ven que sus hermanos les ganan terreno y, de esa forma, quieren imponerse y hacer ver que ellos «mandan», de ahí que quieran fastidiar o incordiar. Y estoy convencida de que no es el caso de Alfonso, porque cuida mucho de sus hermanos y no les haría daño por nada del mundo. Es más, a veces, Gabriel le tira del pelo o le empuja por algo, y él jamás le hace lo mismo. Y cuando reñimos a cualquier de los otros, él se enfada mucho con nosotros y les consuela. Así que descarto el incordio por los celos.

Qué hacer cuando un hermano molesta a otro
Siento no tener la fórmula mágica para esto. Aunque intuyo ciertas cosas que pueden mejorar la situación y en ello estamos:
- Cada uno necesita su espacio: ser hermanos no implica tener que estar pegados todo el día. Cada uno tiene su personalidad y sus gustos a la hora de jugar. Así que hay que dejarles que libremente decidan cuándo jugar juntos y cuándo no.
- Intentar saber si lo hace por una causa u otra: a veces, puede ser sencillamente una etapa que dura poco y no tiene excesiva importancia, pero otras veces puede haber un problema de fondo, como el de los celos.
- Que todos los hermanos tengan sus labores y cooperen: yo entiendo que Alfonso se pregunte porqué él sí tiene que hacer su cama (los fines de semana) y su hermano no. Y le explico que es una cuestión de edad, que él no la hacía con 4 años y que Rafa la hará cuando tenga 6 años. Pero es bueno que vea que sus hermanos también tienen otras tareas.
- Buscar juegos en los que puedan participar todos cuando estamos los adultos: cuando decidamos jugar con ellos, hay que encontrar la manera de que todos participen. Es complicado cuando hay diferencia de edad; ahora mismo, los mayores juegan juntos muchísimo pero me resulta muy complicado, sin embargo, que entre mayor y pequeño, que hay 4 años de diferencia, pueda haber un juego en común.
- Mucha paciencia: desde que tomé la decisión de no gritar a mis hijos (lo hago alguna vez, no soy perfecta), he mejorado mucho en autocontrol. Dice el refrán que «la paciencia es la madre de la ciencia», y yo digo que la paciencia es la madre de todo, de cualquier proyecto en la vida. Así que toca trabajarla.
- Las normas y la autoridad existen: lo sé, la palabra autoridad no tiene muy buena prensa, sin embargo, creo que no hay que irse al lado más duro del término sino al amable, como la jerarquía. No hay nada malo en que un niño sepa y comprenda que ha de existir un orden, que hay que cumplir ciertas normas en casa, en nuestra sociedad convivimos gracias a ellas. No prohibiciones, sino normas para el buen funcionamiento de las cosas.
Y en estas estamos, tratando de saber si es pasajero, si va a seguir así mucho tiempo (como fue lo de mi hermano, que no paraba un segundo), si sencillamente todos vamos a tener que convivir con esta hiperactividad, con esa necesidad continua que tiene de estar siempre con gente alrededor (menuda vida social le espera 😉 )… ¿Algún «picotero» más por casa?
por nosoyunadramamama | Ene 11, 2017 | Maternidad y embarazo
La maternidad cambia las cosas, da un giro inesperado para bien… y para, digamos, «no tan bien». Pero son esas cosas que ya no te importan, que quizás al principio te descolocaron pero que que ya no sufres por ellas. Sabes que tienes excusa, que ya, si eso, volverán a ser como antes dentro de unos años:
–Nunca el desorden te preocupó menos: pues sí, has terminado por asumirlo. Siempre hay alguna pelota o bola de uno o varios de los juguetes de tus hijos danzando por casa, o un coche, o piezas de juegos… La estantería de la habitación de los niños es lo más parecido a un museo de los inventos. Pero no sufres, te conformas con que el suelo esté despejado.
– La suciedad ha empezado a ser relativa: Manos en los cristales, migas en el suelo que te esmeras en hacer desaparecer pero que visualmente ya no te afectan como antes. «No es para tanto», piensas. Recuerdo cuando estaba embarazada por primera vez y vinieron unos amigos con sus dos hijos a pasar unos días a nuestra casa. Taquicardias me daban cuando entraban con arena de la playa 😉 Y ojito, que con la arena aún soy muy maniática. Pero lo demás, lo paso por alto.
–La puntualidad es tu asignatura pendiente: Bueno, vale, a mí me cuesta horrores no ser puntual, porque creo que esa costumbre de hacer esperar a la gente siempre es una falta de respecto pero vamos, digamos que si antes llegábamos antes a los sitios, ahora nunca llegamos pronto ni tranquilamente, sino a la carrera.
– La comida fría o las sobras te parecen un manjar: ¿recuerdas cuando dedicabas un buen rato a prepararte un plato suculento? Y lo digo yo que he sido toda la vida de elaboración mínima y lo de suculento se me queda grande. Pues el día que no tienes que cocinar para las criaturas, que para eso sí que te esmeras un poco por aquello de que lleven una alimentación variada, ese día que comes sola, ni cocinar ni nada. Lo que pilles por la nevera.
– Las gominolas y caprichitos, a escondidas: Mamá, ¿qué estás comiendo?- «¿Yo?, nada, hijo», mientras masticas a toda velocidad unas gominolas, unas patatitas o un poco de chocolate…Vamos, esas cosas que antes comías tranquilamente en el sofá de casa sin que nadie te las robase.
– La ducha, siempre acompañada… o accidentada: lo sé, es un clásico, ducharse está sobrevalorado. Opción A: meterte en el baño con la criatura que, si es un bebé, te hará salir porque llora; si es un bebé-gateador, te vaciará los cajones y la liará con la escobilla; y si es bebé-andador, se subirá al váter y vete a saber qué más… Opción B: dejarle pulular por la casa y ¡sálvese quien pueda! La última de Gabriel fue vaciar entero el árbol de Navidad y quitarles el ganchito metálico a tooodas las bolas.
– Tu coche, un festín para seres vivos o convertido en arca de los tesoros: ¿cuándo fue la última vez que limpiaste tu coche?, ¿qué encontraste? Coches, monedas, un guante y cantidades ingentes de migas que podrían alimentar a la mitad de gaviotas de Gijón. ¿En serio alguna vez pensaste, cuando no tenías hijos, que podrías acumular semejante cantidad y variedad de cosas?
Y al final, te das cuenta de que todo es relativo, de que algún día tu casa volverá a parecer una casa y no una guardería, de que alguna vez todas tus duchas transcurrirán en calma, que llegarás pronto a los sitios porque salir sola de casa no te llevará más de cinco minutos… Todo llegará pero, mientras tanto, ¡bendito descontrol!
por nosoyunadramamama | Ene 9, 2017 | Maternidad y embarazo
La primera vez que ocurre, te extraña pero le quitas importancia. Tu hijo se despierta por la noche con unos dolores en una o las dos piernas y no sabes porqué le pasa, no tiene golpes ni hay ninguna zona hinchada. A Alfonso le sucedió por primera vez con 4 años; me llamó desde su cama y lloraba por unos dolores en la pierna, justo en la parte de detrás de la rodilla. Me quedé con él hasta que el dolor desapareció y volvió a dormirse. Cuando se despertó, ni rastro de las molestias. Al no volver a pasar, te olvidas del tema, pero cuando sucede por segunda vez, es cuando realmente te asustas porque, al menos en el caso de Alfonso, estaba pasándolo realmente mal. Le cambié de postura, le moví las piernas y notó algo de alivio pero no había mucho más que se pudiera hacer.
Tras el segundo episodio, lo consulté con la pediatra ya oliéndome de qué se trataba. Yo misma recordé entonces que, cuando era niña, algunas veces me dolía la parte de detrás de las rodillas. Y efectivamente, es lo que se conoce como «dolores de crecimiento». Desde entonces, de eso hace más de dos años, le pasa de vez en cuando, en alguna ocasión puede sucederle durante varias noches consecutivas. La semana pasada, sin ir más lejos, se despertó de madrugada y se metió otra vez llorando en nuestra cama. Y nuevamente, al despertarse, ni rastro de cualquier molestia.
Cómo saber que son dolores de crecimiento
Pues es curioso, aparte de que es un dolor que suele aparecer por la noche y desaparece tras el descanso nocturno, otra forma de saber que se trata de los famosos dolores de crecimiento es que, si masajeas, estiras o tocas la pierna del niño, siente algo de alivio cuando, por contra, si se tratase de algo preocupante o de un golpe, lo normal es que no se dejasen tocar. Ya sabéis cómo son los niños: cuando tienen cualquier golpe, dolor o herida no dejan ni que te acerques ya que el movimiento o el contacto haría aumentar el dolor. Así que, si sospechas que se trata de estos dolores, lo mejor que puedes hacer es masajear las piernas, estirarlas y poner sobre ellas algo de calor. Y esperar a que pase.

No todos los niños tienen dolores de crecimiento. Por ejemplo, con Rafa no nos ha pasado nunca. En nuestro caso, se cumple perfectamente el hecho de que se da en niños especialmente activos, con una actividad física importante. La diferencia entre mis hijos mayores en ese sentido es brutal, de uno que no para, que se levanta varias veces durante las comidas, que juega al fútbol hasta con un dado, a otro que, si puede, está sentado, lleva un ritmo vital que no le dará un infarto 😉 y nunca tiene prisa por nada.
Por qué duele y a qué edad sucede
Buscando y leyendo información al respecto, la explicación que se da estos dolores es muy sencilla: al crecer lo huesos, se estiran músculos, vasos sanguíneos y nervios. Lo lógico es pensar que esto debería suceder en todo el cuerpo pero es en las extremidades donde ocurre, sobre todo en las piernas, porque allí están los hueso más largos. Los dolores suelen aparecer en la parte delantera de los muslos (a Alfonso le ha pasado en alguna ocasión) en las pantorrillas o, como os comentaba al principio (y que yo recuerdo de niña), por detrás de las rodillas. No son dolores que se den en las articulaciones. Los llamados dolores de crecimiento suelen darse en torno a un 25-40% de los niños entre los 3 y 12 años.
por nosoyunadramamama | Dic 29, 2016 | Maternidad y embarazo
Al principio, no sabía si contarlo. Luego tuve claro que, aunque este blog va muchas veces de la parte divertida de la maternidad, no podía obviar el lado opuesto, el del dolor. Luego me entraron las dudas de cómo enfocar un tema del que muchas veces nadie quiere hablar. Y al final, escribo esto tal cual me sale, aunque hacerlo me haga pasar un mal rato, porque duele. Hace dos semanas perdí al que iba a ser mi cuarto hijo. Sí, sé que hablar de hijo en etapas tempranas del embarazo es quizás decir mucho. Pero desde el momento en que el test da positivo, una ya imagina cosas. Y durante dos semanas, pensé en cómo sería la vida con cuatro hijos, cómo entraríamos en el coche y, fijaos la tontería, cómo sería dar a luz en pleno agosto, acostumbrada yo a parir en otoño. Me descargué una app para ir haciendo fotos cada semana de mi barriga y hasta escribí un post (para publicar más adelante) sobre síntomas del embarazo antes de la primera falta. Cosas que pasan cuando es el cuarto, que ya te lo «hueles» antes de tiempo. En resumen, todas esas cosas normales que se hacen cuando una se entera que está embarazada.
No contamos nada a nadie; en las tres gestaciones decidimos hacerlo público una vez que pasaba el primer trimestre. Pero curiosamente, esta vez, íbamos a contarlo antes, tan sólo porque la Navidad estaba cerca. Y si en ninguno de los tres embarazos anteriores me hice una ecografía antes de la semana 12 (la primera de la Seguridad Social), esta vez habíamos pedido cita en una clínica privada para hacer una justo antes de Nochebuena. Ya veis, para una vez que íbamos a anticiparnos… Y con sinceridad os digo que lo único en lo que pensaba en torno a esa ecografía es que pudieran ser dos, por aquello de que tengo hermanos mellizos. Tras tres embarazos estupendos, ni se me pasaba por la cabeza que pudiese sufrir un aborto.

Sangrado en el embarazo
Supe que estaba embarazada cuando volví de mi viaje a París, aunque yo ya lo sospechaba desde hacía unos días. Sólo dos semanas después, amanecí sangrando. Fijaos si en mi mente no entraba la idea de que algo fuese mal, básicamente por mis antecedentes, que cuando sentí el sangrado, sin saber que era tal y sin ir al baño a mirar, mi primer pensamiento fue: «leñe, Carmen, que tú tienes el suelo pélvico de lujo, no será posible que vayas a tener a estas alturas pérdidas de orina». Pero no, al ir al baño lo supe, y aunque mantuve la calma, porque en el tercer embarazo tuve un sangrado sin ninguna importancia, decidí ir a Urgencias después de dejar a los peques en el cole. Allí, en cuanto me pasaron a hacer la eco para ver qué pasaba, empecé a sangrar más y ya lo vi claro, sin que me dijesen nada. Y aunque no me hablasen abiertamente de que estaba perdiendo el bebé, me comentaron que se veía poco para estar en la semana 6. Vamos, blanco y en botella. Me dijeron que no hiciera nada especial, que si se trataba de un aborto, que insisto, no me lo confirmaron, lo expulsaría de forma natural. Y me dieron cita para una semana después.
Fases por las que pasas tras un aborto
Salí de Urgencias conmocionada. Cuando llegué a casa, lloré de rabia y de pena. Ése es el primer sentimiento que te invade: la tristeza, porque te habías hecho a la idea de algo que ya no va a ser, porque te habías imaginado un bebé que se ha ido. Y necesitas tu tiempo de duelo. Obviamente, depende mucho de la fase del embarazo en la que te encuentres cuando se produce la pérdida; no es lo mismo estar de 6 semanas que de 10, ni de 10 que de 20 semanas. El dolor depende mucho de eso, y claro está, de cómo cada una lo afronte. Recuerdo que ese día teníamos tutoría con la profesora de Alfonso y, cuando iba caminando al cole, me encontré un chupete rosa en la calle, tirado en el suelo. Por unos segundos pensé que era una señal. Pero no, son esas casualidades cabronas de la vida.
Luego sentí culpabilidad. Sí, es inevitable. Siempre pensamos qué pudimos hacer mal para que pasase eso. Y yo me eché la culpa por haber corrido estando embarazada. Y durante una semana, no quise correr más. Pero no, no fue por correr, me lo dijeron matrona y ginecóloga, y además leí mucho sobre el tema cuando decidí quedarme embarazada. Pero somos así, tendemos a buscar el porqué a todo cuando muchas veces no hay una causa. Y si no hubiera sido el correr, hubiera buscado el motivo en algún golpe de los niños jugando con ellos o qué sé yo. La realidad es que entre un 10 y un 20% de los embarazos detectados terminan en un aborto (la mayoría en el primer trimestre y por defectos cromosómicos). Y por estadística, siendo el cuarto, podía tocarme a mí. Cierto es que hay mujeres a las que les pasa la primera vez que se quedan embarazadas y quizás nunca les haya pasado a otras que tengan 6 hijos pero la realidad y los números son los que son. Y que no es lo mismo quedarse embarazada con 27 años, como fue mi primera vez, que a los 34. Lo sé, soy joven pero la naturaleza es así, a mayor edad, mayor tasa de abortos.
Y después llega la fase de aceptación. Puedes tardar poco o mucho, yo a los dos días acepté que esto había pasado por algo y que no, no era un drama. Porque objetivamente no lo es. Conozco decenas de mujeres que han pasado por esto y, aunque es doloroso, no es una tragedia. Sí lo es perder un bebé cuando una ya está en una fase avanzada del embarazo, sí lo es perderlo durante el parto (que por desgracia conozco un caso), sí lo es perder un hijo. Eso sí creo que es un drama, lo mío no. Lo que pasa que esta fase no se cerró del todo hasta que una semana después volví a urgencias para confirmar lo que para mí era una realidad. Es curioso, ese día, solo ese día, durante un rato quise pensar que igual mi lotería por adelantado (era 21 de diciembre) era la sorprendente noticia de que ahí seguía el bebé. Pero no, la residente en ginecología me confirmó lo esperado.

También me dijo que quedaban unos pequeños restos y que tenía que consultar si darme medicación o no. Y ese rato que pasé esperando hasta que me diera una respuesta, fue un suplicio, quería cerrar el círculo ya, de una vez, y no tener que volver allí días después a esa sala. Por suerte, lo descartaron. Ese día, como es lógico, volvía revivir todo y volví a llorar. Pero sabiendo lo afortunada que era. En la sala de espera de ginecología estuve hablando con otras dos chicas que estaban esperando. Las tres habíamos estado la semana anterior allí por sangrados y las tres habíamos perdido nuestros bebés. Una de ellas, con la tragedia de haber perdido a un bebé que nació en un parto prematuro y que solo sobrevivió cinco días. La otra, esperaba dos bebés e iba a ingresar para hacerse un legrado.
¿Cómo demonios voy a quejarme yo? Tengo tres niños sanos, felices… He tenidos tres embarazos que han sido un regalo, en los que he podido hacer de todo y en los que me he encontrado estupendamente. No, esto que ha pasado ha sido doloroso pero está superado, no me gusta recrearme en el dolor. No voy a negar que es algo que queda ahí guardado para una experiencia posterior, y que el miedo que nunca tuve es probable que lo tenga en el futuro. Pero éste no es un post para que nadie tema nada ni se preocupe más de lo necesario; si por algo me caracterizo es por ser la despreocupación y tranquilidad personificada. No hay que pensar que esto nos puede pasar pero, si nos pasa, lo único que quiero que sepáis es que se supera, que nos ha pasado a muchas y que hay que llorar con ganas unos días para luego tomar aire y venirse arriba. Si ya tenéis hijos, sentíos afortunada. Y si no los tenéis, todos vuestros miedos desaparecerán cuando tengáis a vuestro primer bebé en brazos.
por nosoyunadramamama | Dic 27, 2016 | Maternidad y embarazo
Es evidente que hay muchas cosas que han cambiado desde la infancia que vivimos los que hoy tenemos treinta y tantos con la que están viviendo nuestros hijos. Sin embargo, creo que hay cosas que mantienen su esencia, las circunstancias han cambiado mucho pero… un niño siempre es un niño. Después del post de la pasada semana sobre el exceso de juguetes con el que se encuentran los críos durante estas fechas, traté de hacer un lista de cosas que se pueden incluir en la carta a los Reyes Magos que no son juguetes y que también pueden tener mucho que ver con el entretenimiento. Y oye, muchas cosas no difieren tanto de nuestra época, ¿no os parece?
–Libros: ¿Quién no se acuerda de aquellas colecciones de Celia, Los Cinco o Dónde está Wally? Un libro siempre es un buen regalo, hay de todo tipo, para todas las edades y, en muchas ocasiones, regalas recuerdos. Pudimos pasar horas intentando buscar a Wally o competir con tus hermanos por sel el primero en encontrarlo. Hoy en día, mis hijos han encontrado un entretenimiento similar en El Libro del Verano, de Rotraut Berner, un libro enorme que les regalaron hace dos años y que siguen usando a menudo.

–Calzado: quizás a priori no es lo más apetecible para un niño pero, ¿y si los playeros o zapatillas son de la Patrulla Canina o Hello Kitty? No me digáis que vosotras no aprovechabais la carta a los Reyes en casa de los abuelos para pedir aquellos playeros o botas de marca que no os os compraban el resto del año por falta de presupuesto. Vamos, ¡yo estaba deseando estrenar! Así que no es mal momento para aprovechar y regalárselos si les hacen falta.
–Material para actividades extraescolares o deportes: No sé en la mayoría de los casos pero entiendo que casi todos los niños hemos participado en aquella actividad extraescolar o deporte que más nos gustaba: fútbol, baloncesto, pintura, patinaje, baile… Por eso, muchos aprovechamos la carta a los Reyes para encargar unos patines nuevos, un caballete de pintura, una guitarra… por no hablar del tutú para aquella época en la que te apuntaste a ballet en el cole o de la equipación de tu equipo de fútbol.
– Disfraces: Venga va, ¿era yo la única a la que le gustaba disfrazarse? Y oye, en esto las cosas no han cambiado nada; de Spiderman se disfrazan mis hijos y se disfrazaban mis hermanos. Vale, igual lo de indios y vaqueros se estila menos ahora pero vamos, resumiendo, nos gustaba entonces y les encanta ahora. Y además, si incluyen un disfraz en la lista de los Reyes, ya lo tendrán para Carnaval y te ahorras un dinero en febrero.
– Juegos de mesa: que no estoy yo muy al tanto de lo que hay ahora, que seguramente habrá novedades pero hay juegos que no se pasan de moda: Quién es quién, Trivial, Hundir la flota, Monopoly… Pero si yo aún guardo en perfecto estado el Scattergories y el Tabú para cuando los peques tengan unos añitos más. Decidme que, a lo largo de vuestra infancia, los Reyes no os han traído unos cuantos. Señoras, no pasan de moda y son juegos que siempre se comparten, ¿quién da más?

Pues como veis, dándole al coco sobre regalos para los niños que no fuesen juguetes, de repente mi memoria encontró que en todo esto, las cosas no había cambiado mucho. Eso sí, el exceso sigue siendo exceso, sean juguetes o ropa. Tampoco hay que pasarse. ¿Alguna otra cosa que añadiríais a la lista?
por nosoyunadramamama | Dic 23, 2016 | Maternidad y embarazo
Sí, esto va por ti, que gritas en los partidos de tu hijo de 8 años. No para animar sino para quejarte o insultar a quien se tercie.
Va por ti, que hablas mal de otros niños solo porque juegan en el equipo contrario. Que te alteras y das voces al árbitro.
Que te enfureces porque en el equipo de tu hijo alguien falla un gol. O que das una patada al aire o un golpe en la pared cuando lo marcan los del equipo contrario.
A ti, padre, que te tomas muy en serio el fútbol. Sí, eso que es solo un deporte, un hobby, un entretenimiento con el que tu hijo no gana dinero y que, aunque te cueste entenderlo, probablemente no lo ganará. Y no pasa nada, él lo hace por diversión, aún no sabe nada sobre economía.
A ti, que crees que se os va la vida en esto y que imaginas a tu hijo marcando goles en un campo de primera división. Sí, imaginar está muy bien pero recuerda que infancia solo hay una.
A ti, que agobias y presionas a tu hijo en cada partido. Déjale que disfrute, es solo un juego, no dejes ni hagas que acabe dándole más importancia de la que tiene.
A ti, padre, que insultas al árbitro, a los entrenadores y a los niños. Cállate si no sabes disfrutar o ahórrate el partido.
El fin de semana pasado, en la competición en la que juega mi hijo mediano, en Gijón, un partido tuvo que ser suspendido por el árbitro por culpa de algunos padres que invadieron la pista e hicieron llorar a más de un niño. Sí, una competición de niños de ¡¡5 años!! Es curioso, justo un día antes, en Stories de Instagram, os contaba entre risas cómo estaba siendo el partido de Rafa y sus compañeros. Sí, un encuentro de niños de 4 años que, a veces, se quedan dormidos en el coche cuando los llevas a un campo que está lejos de casa. Un partido de críos de 4 años en el que los entrenadores tienen que entrar al campo muchas veces para colocarles en su posición, en el que lloran si se caen al suelo, en el que se meten goles en propia puerta. Son solo niños, que juegan porque lo hacen sus amigos o porque les gusta, nada más, no tienen más pretensiones, hasta que los adultos se meten en medio. Es muy sencillo, ¡dejad que los niños jueguen, hagan equipo y se diviertan!
por nosoyunadramamama | Dic 22, 2016 | Maternidad y embarazo
Lo tengo entre ceja y ceja desde hace tiempo. Hace más de un año que no imprimo fotos de los niños; tenía cerca de casa una tienda que ya cerró y encima ahora el 80% de las fotos las tengo en el móvil. Por eso llevo un tiempo dándole vueltas a si hacerme con una impresora. Y el caso es que el otro día, indagando, descubrí una que me ha flipado, la HP DeskJet 3720, entre otras cosas, porque es la impresora multifunción más pequeña del mundo y porque te reponen la tinta antes de que se acabe si te registras en el nuevo servicio de reposición de tinta HP Instant Ink. Que cada vez que quiero imprimir algo en casa de mis padres, están con la historia de que se les ha acabado la tinta. Lo bueno de este servicio es que nunca te quedas sin ella.
https://www.youtube.com/watch?v=driZjk37w7U&list=PL7gQWJZlwozgSU_fKHA1Zh6m0pHa8pNWK&index=15
Aparte de lo del tamaño que, desde luego, cuanto más pequeña, mejor, me gusta que se conecta al móvil y al ordenador portátil por wifi o bluetooth. Además, con su aplicación se pueden imprimir fotos, textos y lo que sea sobre papel, fácilmente desde tu móvil. Y eso de tener un servicio de reposición de tinta como HP Instant Ink, que automáticamente te mandan a casa los cartuchos gratis en cuanto detectan que se te está acabando la tinta, me parece alucinante. Obviamente, el precio varía en función de tus necesidades pero hay servicio desde 2,99 euros al mes por 50 páginas, siendo el plan más alto de 9.99 euros al mes por 300 páginas, que me parece súper buen precio y más teniendo en cuenta la seguridad que ofrece de que no te vas a quedar nunca sin tinta… Además, puedes cambiar o cancelar tu plan cuando quieras y reciclar tus cartuchos usados, sin coste. A todos nos molesta quedarnos a media impresión haciendo un álbum de fotos, imprimiendo el checking de un vuelo o el trabajo del colegio de nuestro hijo.
En fin, que es una de esas cosas que tengo en mente. Eso de imprimir, copiar y escanear en casa es algo que no puedo retrasar mucho también pensando en los niños, y si es de una forma sencilla y sin cables, ¡pues mejor! Y ya poder hacerlo con el móvil y seleccionar directamente el tamaño, número de copias, etc… me parece un lujo. Ahora puedes conservar tus momentos más especiales imprimiendo de una forma sencilla, cómoda y a un precio increíble.
#ReinventMemories #HPInstantInk
por nosoyunadramamama | Dic 19, 2016 | Maternidad y embarazo
Sí, nos estamos pasando. Me incluyo porque, aunque hemos logrado echar el freno a tiempo y tenemos mucho contacto con la naturaleza, creo que mis hijos también tienen muchos juguetes. Nadie duda de que todos lo hacemos con la mejor intención, con la idea de que a los niños no les falte de nada pero, ¿de verdad les estamos ayudando?, ¿realmente necesitan tanto? Y la respuesta es contundente: no. Ni lo necesitan ni les ayuda el exceso de cosas materiales. Dice el refrán que «el hambre agudiza el ingenio», y es una verdad como un templo. El exceso de cosas nos acomoda, y a los niños les impide desarrollar su creatividad. El bombardeo es tal desde que nacen que, sin darnos cuenta, les anulamos. Una cosa es estimular y otra sobre estimular.
Vivo desde pequeña en ciudad, me gustan las ciudades y, de hecho, no me gustaría vivir en un pueblo a diario. Pero mi contacto con la naturaleza ha sido constante, con la suerte de vivir en una tierra en la que estás tan cerca del mar como de la montaña. Mi infancia transcurría de lunes a viernes en el colegio, jugando en el patio, con una pelota, unos cromos o una comba. Y ya más mayores, de charleta entre amigas. Los fines de semana transcurrían en el río, viendo pescar a mi padre, en la montaña, o en la playa en verano. También recuerdo muchas tardes en el jardín de casa de mis abuelos, construyendo guaridas debajo de setos, con palos… acompañando a mi abuelo a hacer la hoguera para quemar hojas que previamente recogíamos y recolectando manzanas.
Creo que en eso lo estamos haciendo bien con los peques, entre semana la televisión ni se enciende porque no hay tiempo; siempre es preferible estar en el parque o jugando al fútbol. Aquí no hay tablets ni consolas. No sé si es exagerado o no, pero es que no lo piden. Y yo me alegro. Los juguetes son necesarios y buenos. El juego es una necesidad para los niños y un juguete les ayuda a crecer pero, ¿qué pasa cuando son muchos? El efecto es el contrario; al final, acaba por aburrirles todo y les impide desarrollar su imaginación, por no hablar de las negativas consecuencias que tiene para los niños el crecer rodeados de todo tipo de cosas materiales. Siempre esperan más y más, nada les parece suficiente. Pensadlo por un momento, ¿no les encanta recoger castañas?, ¿subirse a un árbol?, ¿dibujar? Pues entonces, salgamos más a la calle a observar.

¿Cómo evitar el exceso de juguetes en estas fechas?
- Hablad con vuestros familiares: muchas veces no somos los padres los que compramos muchas cosas a los niños sino los abuelos, padrinos, amigos… A veces, hay que decirles las cosas y ponerse firmes en esto.
- Hablad con los niños para intentar ser prácticos: lo sé, no mola mucho que los Reyes traigan zapatos pero hacedles ver a los niños que los necesitan y que es un buen regalo. Nosotros ya lo hicimos el año pasado con el calzado del cole y este año pedimos playeros, y hasta les ha gustado la idea.
- Haced la lista de los Reyes con ellos y pensad en cosas que quizás tengáis que comprar más adelante: nosotros el año pasado pedimos disfraces sabiendo que en febrero llegaba el Carnaval y los íbamos a tener que comprar. También lo hicimos con libros que nos pedían en el cole para la biblioteca itinerante.
- Elegid juguetes que puedan compartir: si tenéis más de un hijo, no lo dudéis, todo aquello que puedan hacer en común es tiempo que pasan juntos. No se trata de que lo compartan todo, que al final cada uno tiene sus gustos, pero sí de encontrar un equilibrio.
- No os compliquéis: al final, el bebé acaba jugando más con la caja o el envoltorio del juguete que con el propio juguete. Y al final, mis hijos juegan más al fútbol que a cualquier otra cosa. Entonces, ¿para qué gastarse un dineral?
Nosotros cambiamos el chip con esto hace tiempo y funciona. Y si un día se nos olvida el balón para ir al parque, se ponen a buscar palos para hacer una hoguera imaginaria, o recolectan un montón de hojas para lanzarse sobre ellas. O sencillamente juegan con más niños. Últimamente se ven cumpleaños que parecen Comuniones y Comuniones que parecen bodas. Y de verdad que creo firmemente que se hace con buena intención, pero asusta un poco el nivel al que estamos llegando. ¿Cómo gestionáis esto en casa?
por nosoyunadramamama | Dic 15, 2016 | Maternidad y embarazo
Si hay algo que hacemos los padres hoy en día es consultar y buscar información a través de la red. Y si esa información la dan otros usuarios se convierte en algo mucho más valioso ya que sus experiencias, tras la prueba de los productos, es más fiable que la de las propias marcas. Eso, y otras muchas cosas, es lo que te encuentras en Consubebé.es, una web colaborativa dedicada a las opiniones de los padres que ayuda a elegir lo que nos puede resultar mejor en función de nuestras necesidades.
Consubebé.es nació en España a principios de este año y ya cuenta con más de 45.000 miembros activos y más de 35.000 opiniones compartidas por papás en productos de puericultura. La web ofrece de esta forma una solución a los problemas derivados por falta de información, siendo de gran ayuda para los padres que tenemos dudas a la hora de elegir, sobre todo porque muchos productos de puericultura tienen un coste alto. Lo bien que me hubiera venido a mí cuando hice el primer gran desembolso hace 6 años, antes de nacer Alfonso.

Sello Consubebé
La web además tiene una novedad gracias al sello Consubebé, con el que premia con esta distinción a los productos mejor valorados por los usuarios. La entrega de este sello se hace con aquellos productos que tengan a partir de un 4/5 de nota y que cuenten con un mínimo de 10 opiniones. Los productos que obtengan el sello Consubebé serán los mejor valorados por los usuarios y, por tanto, los que los padres consideran más necesarios para la crianza del bebé. El sello Consubebé es totalmente independiente ya que se otorga únicamente gracias a las evaluaciones de los miembros.
¿Quieres probar productos y evaluarlos?
Cada semana, la sección Bebé Pruebas permite que las marcas faciliten productos para que los padres puedan probarlos. Es una forma de dar a conocer sus novedades para que los consumidores puedan evaluarlas. Pero no, no hablamos de todas esas muestras de pomadas, geles o chupetes que se nos regalan en multitud de ocasiones, sino de productos de puericultura como sillitas de paseo, cunas… Para participar en las pruebas de producto hay que estar registrado, y ser activo en la web Consubebé dando opiniones de los productos que hayas probado, al menos tres artículos, lo cual es fácil cuando tienes un bebé en casa.
Al final, Consubebe.es es una alternativa a la publicidad tradicional, que no deja de resultar muchas veces invasiva y no se ajusta a la realidad. O al menos, no se nos cuenta todo. A menudo, no nos damos cuenta de las limitaciones o inconvenientes de un producto hasta que lo hemos comprado. Si eso, nos lo cuenta alguien antes, nos hace un favor, ¿no os parece una buena opción?
por nosoyunadramamama | Dic 13, 2016 | Maternidad y embarazo
Alguna vez habréis oído hablar de los famosos «llamadores de ángeles». No supe de su existencia hasta hace poco más de un año, por lo que no he podido probarlos durante el embarazo. Pero he de decir que la estética de los collares de embarazo de Ilado me encantan. Acaban de llegar a España esta misma semana a través de la tienda Shopmami. No sé si lo sabíais, pero Ilado París es la primera marca de Joyería de Maternidad. Los collares de embarazo son una interpretación moderna de la tradición ancestral maya de los conocidos «llamadores de ángeles». Eran tradicionalmente llevados por las madres durante la gestación como amuleto protector para ellas y sus bebés; y después del nacimiento, para tranquilizar al recién nacido con el suave tintineo recordándole la presencia de su madre.


A partir del cuarto mes de embarazo, el feto desarrolla su oído interno y escucha el sonido agradable del collar que lleva su madre. Después, el recién nacido reconocerá este sonido que le proporcionará tranquilidad y serenidad. Las colecciones están hechas a mano por artesanos de todo el mundo, se cuida todo el proceso de producción y se eligen materiales de alta calidad (plata, oro blanco, oro rosa y seda), la definición del color y el montaje.

Desde luego, a mí me ha encantado la estética de los de Ilado, me parecen preciosos. Y la idea de que el bebé reconozca un sonido que va siempre acompañando a su madre me parece muy bonita. Tengo curiosidad, ¿alguna lo habéis usado durante el embarazo?, ¿notasteis alguna reacción en el recién nacido al escuchar el sonido del collar?