No sé si ya os habéis lanzado a la compra online de cosas de decoración, yo acabo de hacerlo por primera vez con una alfombra para la habitación de los peques, que era además algo que no pensaba poner por aquello de que mis niños ensucian bastante pero al final vi que la mayoría son lavables y me animé. El caso es que el último descubrimiento que he hecho indagando por el mundo online ha sido precisamente una tienda que se llama Infanity y que no es sólo de decoración infantil sino también de complementos infantiles y juguetes. Su marca de decoración, Kids Concept, es nueva, quizás por eso no la había fichado hasta ahora.
La verdad que en cuanto a ornamentación he visto cosas super bonitas, muy alegres y a buen precio. Y los complementos decorativos no me pueden gustar más, desde cajas para guardar juguetes, que son mi perdición y que debería comprar más aún de las que tenemos para mantener el orden, hasta los baúles. ¿Por qué será que tengo tanta afición a mirar todo aquello que sirve para almacenar cosas? 😉
Tienen también sección de juegos y juguetes educativos, están clasificados en distintas categorías: apilables y encajables, de habilidad, de memoria, puzzles, juguetes musicales… Las manualidades también forman parte de los juguetes didácticos que tienen para que los peques aprendan a realizar cosas por sí mismos.
Pues éste ha sido mi último descubrimiento online, que además hacen los envíos en 24 horas y gratis si el pedido es superior a 30€. Prometo no hacer muchos más que luego me decís que os creo necesidades 😉
Hace tiempo que no escribo en el blog sobre embarazos ni recién nacidos; es curioso cómo van cambiando los temas, las historias, los productos, la ropa, todo… en función de la edad de los hijos. A veces me preguntáis qué regalar a una embarazada, qué comprar o no cuando vas a ser mamá y, aunque he escrito sobre ello en alguna ocasión, hoy os enseño una idea que yo tuve la oportunidad de probar hace año y medio, es decir, justo antes y después de nacer Gabriel. Os lo cuento ahora porque, desde entonces, las cajitas de TuBebebox han cambiado y traen cosas nuevas. Me parecen una genial opción para regalar a futuras o recientes mamás si queréis ser originales o para regalaros a vosotras mismas para poder probar productos y así valorar lo que es más necesario.
Star is Born para embarazadas: La box tiene un coste de 59 € cuando el valor de lo que trae es de 200 euros, así como lo oís… Para los calores terribles, un abanico de Abani&Co, una marca española con unos diseños muy monos; un libro sobre el embarazo y el bebé; un descuento en los centros Ecox 4D para una ecografía; un llamador de ángeles de Maminébaba; servicio de pediatría online de MySalus; el saquito de Aden&Anais; un pack de jabón, gel y champú de Mammababy; un chupete Tigex, que se adapta perfectamente a la boca de tu bebé y un body de algodón orgánico de Verbaudet.
Happy Baby: Una canastilla divertida, con cosas bonitas y útiles; es una edición limitada en la que no hay muestras, todo lo que incluye son productos en su tamaño real: un collar mordedor de Mamibb que ayuda a calmar el dichoso dolor de dientes de los más pequeños, crema hidratante de Crea-M, sonajero Hape, que cuida de la seguridad como pocas marcas lo hacen; un chupete Kidsme que brilla en la oscuridad; un chupetero de Maminébaba; muselina con mensaje de Mi Muselina; el famoso biberón sueco Twistshake, con el que estoy encantada de la vida; el patito de Olmitos, un clásico que siempre está presente en los baños de los niños, un peluche de Imaginarium, un body, que tanta falta hacen, de Verbaudet…
Canastilla Bebés Mayores: pensada para esos bebés que ya están cerca de cumplir un añito, un regalo perfecto para esa celebración o para probar nuevas marcas. Como es la etapa de JUEGO por excelencia del bebé, la box incluye unos animalitos de Hape, una marca ideada por pedagogos y realizada con materiales, de excelente calidad y con formas orgánicas, más seguras y confiables. También incluye una crema y un gel de la marca Babe, un biberón Tigex, el vaso Sippy Cup de Boon, que ayudarán al bebé a aprender a beber, los baberos multiactividad de Maminébaba, un mordedor de madera, que le ayudará a calmar el dolor de dientes y los stoppers de Olmitos, que son perfectos para la seguridad ya que evita el cierre de las puertas.
Bueno, pues esto es todo, yo pude probar estas cajas el año pasado y fueron geniales, la verdad es que usé todos los productos y me vino genial para conocer algunas marcas de las que no sabía su existencia. ¡Buen fin de semana!
En esto de las bicicletas infantiles confieso que hemos ido con cierto retraso porque las de equilibrio llevan ya unos años en el mercado y nosotros hasta ahora no teníamos. En parte porque, en esta casa, el único que tenía bici de los tres hermanos era Alfonso; se la trajeron los Reyes hace dos años y medio, y es la típica con ruedines, ya que por entonces no nos planteábamos otra cosa, la verdad. Hace dos años no estaba yo muy al tanto de la utilidad de las bicis sin pedales, aunque las veía continuamente por la calle. Así que, ahora que Rafa necesitaba bici porque la moto ya le queda pequeña y empezará a usarla Gabriel, decidí indagar un poco más sobre las bicis sin pedales.
Por lo que dicen los expertos, los niños aprenden antes a mantener el equilibrio que a coordinar o impulsar el pedaleo, por eso estas bicis son muy recomendables: son más ligeras, mucho más sencillas de usar, les ayudan a aprender a maniobrar en parado, a colocar su cuerpo en las bajadas, a girar y a frenar con sus pies. Por eso, el siguiente paso, cuando tienen 4 años, es pasar a la bici normal, sin ruedines, y te ahorras ese momento que da tanto pánico de quitar las ruedas pequeñas, que supone algún que otro susto porque te ibas a los lados y no eras capaz de mantener el equilibrio. Y ahora os enseño cuál elegimos y por qué. La marca no es muy conocida todavía en España, son las Kazam Bikes. Tienen un diseño genial con una plataforma para que los niños reposen los pies y así comiencen a jugar con el equilibrio, y con un manillar XXL que les da muchísima más estabilidad. Es casi como una especie de bici y patinete a la vez. Nos ha encantado.
Se pueden utilizar desde los dos años y medio aproximadamente, tienen ruedas de aire de 12” y el manillar y el sillín se ajustan de tal forma que la bici se puede usar hasta los 5 años de edad. Y bueno, sé que la estética cuenta menos pero oye, además es bonita y hay colores super chulos. La verdad que Rafa está muy contento y ahora toca practicar, porque el mediano resulta ser el menos deportista de los tres hermanos 😉 pero vamos, que lo de la plataforma para los pies le ha parecido una idea estupenda para ir más cómodo en las bajadas. ¿Vuestros peques usan bicis de equilibrio?, ¿les ha resultado luego más fácil el paso a la bici normal?
Recuerdo mi primera visita a la matrona durante mi primer embarazo. Hablando con ella, una de las cosas que le sorprendió fue que no tuviera ningún miedo ante el parto; me preguntó enseguida si mi madre me había hablado bien de sus alumbramientos y, es curioso, pero era cierto, siempre la recuerdo hablando de ir a dar a luz como si fuera una cosa súper normal. En cierta manera, no deja de ser un proceso natural. En esa conversación con la matrona comprendí que las experiencias de otras personas que están a nuestro alrededor, nos influyen a la hora de sentir nuestras propias vivencias, sobre todo cuando son cosas que aún son desconocidas para nosotras. Y además, un parto no es una experiencia cualquiera, es mucho más.
Semana 39 del tercer embarazo. Foto de Carlos Quirós.
He vivido los tres embarazos con mucha tranquilidad, y no he tenido el miedo al parto nunca. Y digo miedo, no respeto. Es una de las razones por las que siempre he dicho que no me atrevería a dar a luz en casa o en determinadas clínicas. La mayoría de las veces, las cosas transcurren de forma natural, sin complicaciones pero me siento más segura sabiendo que estoy en un lugar donde cualquier urgencia puede ser resuelta de forma inmediata. En mi tercer parto, todo fue muy bien pero ya conté que la placenta no salía, así que las matronas tuvieron que dejar paso a la ginecóloga, que hasta ese momento no había aparecido, y manualmente tuvo que extraerla. De no conseguirlo de esa manera, hubiera tenido que ir a quirófano. Como veis, no fue una gran complicación, pero lo importante es tener la tranquilidad de que se puede solventar. De ahí, que crea que es importante ir al parto sabiendo que todo va a estar controlado y saldrá bien.
Además, el factor psicológico es fundamental. Lo digo mucho últimamente con aquellos aspectos relacionados con el deporte. El miedo sólo bloquea, no ayuda y puede influir a la hora de que un parto no transcurra de forma natural. Es más, es un factor que repercute de forma negativa en el proceso de dilatación y hace que muchas mujeres acudan con más frecuencia al centro de salud u hospital. No merece la pena, hay que intentar pensar que es algo por lo que todas las mujeres pasamos, que además tenemos la suerte de contar con medios suficientes, que antes no existían y que no existen en muchos países, para resolver complicaciones. Estamos bien atendidas y es un momento único en la vida. Conviene no temerlo. ¿Teníais miedo al parto?
Ya sabéis que llevo unas semanas comentando la importancia de que los niños utilicen gafas de sol para proteger sus ojos del sol, al igual que lo hacemos con la piel al echarles cremas de protección solar. Los efectos de no usarlas son acumulativos y, a corto plazo, no suelen verse pero, antes del primer año de vida, el cristalino, que tiene el papel de filtro, deja pasar a la retina el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB. Y como lo prometido es deuda, y os dije que iba a indagar un poco sobre modelos en el mercado, al final os enseño y os cuento qué gafas hemos elegido para los peques. La marca se llama Babiators, es americana y ofrecen una protección del 100% de los rayos UVA y UVB.
Consejos para elegir las gafas de sol:
Lo primero, y más importante, es que sean gafas de sol homologadas para evitar daños en los ojos de los niños.
Las gafas deben proteger frente a la luz visible y la radiación ultravioleta (UVA y UVB) y esta marca lo hace al 100%.
El material de la lente y de la montura debe ser resistente a golpes, además de cómodo. Las de Babiators están fabricadas de un material de goma blanda y flexible. Pero no sólo la montura está hecha a prueba de niños kamikazes, sino que las lentes también lo aguantan todo porque son de policarbonato resistente.
Como veis, son flexibles…
Que los materiales estén libres de BPA Bisfenol A, un compuesto que se encuentra en algunos plásticos y que se relaciona con enfermedades del corazón, diabetes y obesidad.
Los 4 puntos anteriores los cumplen esta marca y este modelo me encantó. Tienen diseños y colores para todas las edades de niños comprendidas entre los 0 y los 14 años. Estoy enamorada de este modelo con estrellas. Como veis, Rafa tiene problemas para colocarse las gafas bien encima de la oreja 😉
Comprendo que también os vendría bien consejos para que los niños se acostumbren a usarlas pero me está costando horrores, Rafa es el más dispuesto pero mayor y pequeño ponen pegas aunque si ven a algún otro niño acceden. Con Gabriel es complicado porque, por mucho que le explique, aún es chiquitín para entenderlo. Pero vamos a ir poco a poco. ¿Qué os parecen?
Si fuera por mis hijos, mi casa sería lo más parecido a un bazar. Oye, qué afán de poseer y poseer, comprar y comprar. Que no debo estar haciendo muy bien mi labor porque, por más que les digo que el dinero cuesta mucho ganarlo y que hay gente que no tiene casi nada, no están pillando el concepto. El otro día se me ocurrió llevarme a los tres a una gran superficie y oye, venga a hacer paradas por cualquier esquina. Que lo mismo me pedían un bañador mega colorido y de dibujitos (veo que tampoco están pillando el concepto de ropa clásica y discreta que estoy intentando transmitir) que la equipación de España, que unos playeros… Coime, ¡que ya tienen! Es más, mi hijo mayor se pasó media mañana tratando de convencerme de que necesitaba otros guantes de fútbol.
-Oye, rico, ya tienes unos- le digo.
-Ya, mamá, pero así los míos los usa Rafa. Yo necesito otros nuevos-
Obviamente, no pasé por el aro. Porque una cosa es que me los lleve de compras de ciento en viento y pueda «caer» alguna cosa, y otra es comprar algo que ya tienen; por ahí no paso. Y que no, leches, que yo curré ya con 13 años en el comedor del colegio poniendo y recogiendo mesas para sacarme unas pesetas, que no me apetece dárselo todo hecho a los críos. Sin embargo, maridín siempre tuvo un agujero en las manos, por eso estoy contrarrestando yo por el otro lado. Total, que me he liado. El caso es que llevarte a los niños de compras es lo más parecido a autoinmolarse porque van corriendo por todas partes y todo lo tocan, lo cogen, lo quieren. Es un no parar.
Oye, que si es por comprar, nos llevamos también un conejo a casa, manda narices.
Y si además se te ocurre pisar Decathlon con tres niños varones, es que ya la has liado pero bien. Imaginaos las caras al llegar a la zona de balones, es como si te pasas tres días sin comer y te meten en una pastelería. Estaba uno de los dependientes hinchando pelotas y, literalmente, se partía de la risa con las dotes de de comunicación de mis hijos para convencerme de que necesitaban un balón nuevo. Pero cuando al final lo consiguieron, porque tenían razón en que todos los que tenemos en casa están pinchados, te dicen el mayor: si solo llevamos un balón, vamos a discutir. Tócate la gaita, como decimos en mi tierra. De verdad, ¿no es agotador ese afán por tener de todo?
Pues sí, se acabó lo que se daba, los coles cierran sus puertas y los niños se quedan de vacaciones casi tres meses. Que no digo yo que no sean necesarios (aunque al final lo que se hace necesario es volver a empezar) pero la realidad es que, para la mayoría de los padres toca hacer cábalas: abuelos, campamentos, turnos de vacaciones entre padres… No es fácil. Obviamente, esto lleva siendo así mucho tiempo. Muchas de nosotras ya hemos tenido madres trabajadoras y las vacaciones eran las mismas hace tres décadas, así que es obvio que se sale adelante, pero con dificultad… o desembolso de dinero.
Porque si no puedes recurrir a los abuelos y ambos padres trabajan, ¿qué puedes hacer con los niños? Por narices, tienes que recurrir a campamentos o campus en los que los niños estén unas horas al día realizando actividades, que no clases. Ésta será nuestra opción durante unas semanas para los mayores. Sí, y yo tengo suerte porque trabajo unas 5 horas al día y lo hago en casa, por lo que puedo reservarme unas horas y currar por la noche, así que podría tener a los niños conmigo a todas horas. Pero objetivamente, eso supondría no poder sentarme al ordenador en todo el día y acostarme a las 2 de la madrugada, como ya me ha pasado algunas veces. Aunque realmente, con Gabriel en casa, tampoco es que normalmente pueda trabajar muchas horas por el día.
Pero la opción de sentarlos frente a la televisión mientras yo hago cosas o trabajo, no me apetece. Prefiero que estén jugando al fútbol, cocinando o haciendo manualidades con más niños. Además, aquí tenemos el factor «clima», que te puedes pasar una semana sin pisar la playa o la piscina y el día tiene muchas horas. Lo dicho, para los padres que trabajan fuera de casa, este tipo de campamentos se vuelven imprescindibles. Pero obviamente, cuestan dinero. Y hay que mirar muchas opciones porque las diferencias de precio entre unas y otras son bastante importantes, más si vas a llevar a más de un hijo. ¿Cómo conciliáis vosotras cuando llegan las vacaciones?
No pretendo dar información para alarmar, sabéis que tengo poco de agorera. Pero sí que me gusta dar difusión a temas para concienciar o para abrir debate. La primera que ha tenido que asumir la falta de conocimiento en este tema soy yo, porque reconozco abiertamente que nunca le he dado ninguna importancia al cuidado de la vista de mis hijos frente al sol. La realidad es que, a día de hoy, sí que somos ya muy conscientes de proteger la piel de los niños, pero no de hacerlo con sus ojos. Pero claro, de repente leo datos proporcionados por la Fundación Alain Afflelou y me doy cuenta de que el tema es serio y esta misma semana voy a ir a comprar gafas para los peques, así que ya os contaré qué veo y cuáles elegimos. Os pongo algunos datos a tener en cuenta sobre este tema:
El efecto causado por la luz UV se multiplica hasta 30 veces más si se refleja en el agua, y hasta 100 veces más si se refleja en la nieve..
La exposición al sol en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16 horas) es extremadamente peligrosa para la piel. Sin embargo, los principales efectos dañinos de la radiación solar sobre la vista se producen al amanecer y al atardecer, el momento en el que el sol está más bajo y sus rayos inciden de manera directa en los ojos.
Es necesario utilizar gafas solares homologadas en el momento de exposición al sol. Las lentes deben llevar filtro solar, independientemente del color de los cristales para evitar que la luz UV llegue a nuestros ojos y cause daños. El color del cristal tan sólo protege de la luminosidad que llega a los ojos, no neutraliza los rayos solares.
El filtro del cristalino de nuestros ojos no termina de desarrollarse hasta los 12 años de edad, por lo que todo lo que la córnea no filtra, termina pasando a la retina. La radiación UV puede causar efectos irreversibles a largo plazo que desembocan en patologías como fotoqueratitis, e incluso cataratas.
Antes de los 18 años, los ojos reciben el 80% de toda la radiación solar que puede dañar la visión.
Los niños son más sensibles en los primeros cinco años de vida y tan sólo un 2 % de menores utiliza gafas de sol.
Esta misma semana toca comprar gafas a los peques y a ver si ponen el mismo interés que por las mías.
Y ahora, para ayudar a esta Fundación a continuar con sus investigaciones así como la realización de campañas de sensibilización e información sobre los problemas oculares y auditivos, os dejo el link a esta encuesta de solo 5 preguntas, super sencilla, y os prometo que no os llevará más de un minuto hacerla porque son de señalar con una X e, insisto, son sólo 5 preguntas sencillas. Son anónimas, no hay que inscribirse ni hacer nada más. Es para conocer los hábitos de protección frente al sol de los peques de la casa. ¿Estáis cocienciadas con este tema de la protección de los ojos de los niños?
Un día decidí escribir un blog. Nada raro en alguien cuya pasión pasa por contar y plasmar historias y que se encuentra en un momento personal muy enriquecedor, como era mi segunda y reciente maternidad. Meses después de comenzar, descubrí que existían más blogs sobre maternidad al leer comentarios en el mío de otras madres que estaban en la red, así que me interesé por sus bitácoras. Pero seguí mucho tiempo en mi «cueva» porque el blog era un hobby al que dedicaba unas pocas horas a la semana. Mi blog continuó creciendo y hace dos años, me invitaron por primera vez a un evento blogger en Oviedo, la primera edición de PuntoMom, donde quería descubrir y ver qué había detrás de tantas webs personales. Pero aquello no pudo ser, yo colaboraba en televisión y aquel día tuvimos una grabación, así que me quedé con las ganas y seguí sin saber lo que había detrás de este mundo. Continué tras la pantalla del ordenador.
No fue hasta octubre del año pasado, es decir, por entonces ya llevaba dos años y medio escribiendo este blog, cuando conocí en persona a otras mujeres, en ese caso madres, que escribían sus páginas en internet. Fue en Granada en un viaje al que nos invitaba Puleva. Y para que veáis que estaba completamente perdida en estos saraos, sólo conocía a tres de las veinte bloggers. Sí, más de dos años escribiendo y seguía sin saber de casi nadie porque la mayoría de eventos son en Madrid y Barcelona, y no me queda muy a mano 😉 Tampoco es que luego vaya a los que me quedan más cerca porque, con tres niños pequeños, mi vida social es la que es. Gracias a Instagram, que es un red social que me encanta, empecé a seguir a otras madres blogueras aunque a muchas no las pueda leer habitualmente en sus blogs por falta de tiempo. Pero sí sé mucho de ellas, de lo que hacen, de sus hijos, sus trabajos en casa o fuera de ella, de sus gustos. Y de tanto seguirlas, tengo la sensación de que las conozco.
Este año me dije que tenía que salir de mi caverna y que, aparte de escribir, tenía que conocer a mis «compañeras de trabajo virtuales». Así que, en cuanto salieron las entradas para Bloggever en Oviedo y de la Party del Club de MalasMadres, las compré. Al final, en el primer evento tuve que hacer de presentadora así que desvirtualicé caras, sobre todo de Instagram, pero como no me moví mucho del escenario, pues me quedé con ganas de más.
Palacio de Congresos de Oviedo, BloggeverCon María Cañal, de «Escarabajos, Bichos y Mariposas», organizadora del evento.Con Noelia, de Cuestión de Madres
Por suerte, entre uno y otro evento solo hubo una semana de diferencia y este viernes pude disfrutar por fin de unas horas increíbles junto a otras madres blogueras, tres ya desvirtualizadas en Granada el año pasado, y otras tantas que estaba deseando conocer. Fue en Madrid en las ponencias y fiesta del Club de las MalasMadres, del que me declaro fan por ayudar a visibilizar los problemas de las madres de hoy en día y a tomarse muchas cosas con humor en este camino de la maternidad.
Comida previa al evento y fiesta
Aquí algunas de las blogueras que me tienen enganchada en Instagram: 7 pares de Katiuskas, Mamá Gnomo y Una madre molona. Paloma, Andrea e Isabel son fantásticas!
Todo fue impresionante, detalles por todas partes: cátering, cócteles, dulces…Hasta peluquería y maquillaje, que una agradece estas cosas, hace ya medio años que no piso la pelu… y va para largo 😉Un lugar impresionante, el consulado de Italia en Madrid.Gracias a Laura Baena (justo a mi izquierda) por montar todo este sarao.
Llamadme rara o loca pero me lo pasé pipa. Sí, con gente que, o había visto una vez en mi vida, o que aún no había visto nunca. Eso sí, a algunas las conozco mucho más que a otras personas con las que me cruzo a diario. Es extraño, nunca imaginé todo lo que hay detrás de este mundo de blogs. Pero me alegro de que haya estos encuentros en los que podamos compartir experiencias, risas o un gin-tonic (yo Martini con limón 😉 ) Definitivamente, salir de mi cueva me viene bien de vez en cuando. Y siento que no haya fotos con otras tantas: Lucía, Lidia, Olga, Ely, Silvia, Marisa…
Lo de elegir modelito estando embarazada no me quitaba el sueño. Me alegro de que me pillase el final del primer embarazo en verano porque me puse cual bollo preñao, nunca mejor dicho.. Pero con vestidos, todo solucionado. Y en los otros dos embarazos mantuve a raya el peso y mi barriga pasó sin pena ni gloria, con mucha discreción. Bueno, a lo que voy, que me lío. Este post no va sobre qué ponerse o no; he visto a dos embarazadas con un modelo parecido que a una le sentaba como un guante y a otra no tanto. Vamos, que no es cuestión de peso, de ser o no mona, o de tener mega o mini barriga. Yo misma, en la semana 20 del tercer embarazo, con una tripilla de ésas que no sabes si estaba embarazada o me había pasado con la fabada, tuve que cambiar el modelito de una boda a última hora porque me quedaba que no había por donde cogerme. Y no, no estaba gorda, pero me hacía parecer una mesa camilla, no sé porqué. Así que, vamos allá con famosas que han acertado con los estilismos, bien de calle o de alfombra roja.
El corte de este vestido, que a mí tampoco es que me emocione, le sentaba de lujo a Natalie Portman.Me chifla aquí Jessica Alba. Ojo, que el vestido es el típico que una embarazadas les puede quedar de miedo pero a otras no tanto…Que sí, que a Giselle le queda todo bien pero los vestidos largos de verano son un acierto para embarazadas siempre que no lleven nada de volumen y no nos pasemos con los complementos..Y también en versión un poco más elegante puede ser un super acierto¿Ajustada y con americana? Claro que sí!Y muy estilosa Blake Lively con este abrigo.
Venga, y ahora vamos con looks menos afortunados. Y aquí incluyo a alguna de las mujeres que habéis visto arriba, para que veáis que no es cuestión de ser o no monas.
Si hubiera un ranking de estilismos imposible, Kim Kardasian se llevaría la palma.. Y es que ni cuando está embarazada intenta ser más discreta.¿Qué me comentáis de esto?Es guapa a rabiar (vale, su cirujano también ayudó) pero este corte de vestido no favorece nada. Bueno, el vestido tampoco.Para que veáis que, siendo guapa como es, Jessica Alba no está nada agraciada con este mega blusónHelena Bonhan-Carter, un completo, por favor. Ojo, que lo de menos es estar embarazada con este estilismo.Los volúmenes en vestidos «palabra de honor» estando embarazada no sientan bien.Y para que veáis que un mismo tipo de vestido no sienta igual de bien, veáse a Kate frente a Kim. El abrigo y los complementos lo cambian todo!!!
Y hasta aquí, mi post sobre moda para embarazadas. Lo sé, es un tema que hace mil años que no trataba y el post más leído del blog durante estos años tiene que ver precisamente con looks durante la gestación, a ver si indago por las tiendas de a pie para daros alguna idea a las que estáis es estado de buena esperanza. ¿Alguna famosa que os inspire?
Confieso que me gustaría haber dedicado más recursos y más tiempo a la decoración de las habitaciones de los niños, lo que pasa que las prioridades han sido otras. Ya en su día os di algunas ideas para poder darle un cambio a los cuartos infantiles de la casa, enseñando lo que hicimos hace más de un año tapizando camas viejas, pintando algún mueble, rescatando cosas antiguas… Pero hay muchas otras cosas que no me hubiera importado nada hacer:
– Empapelar paredes: eso sí, con papeles en tonos claros y con rayas o estampados poco llamativos. En eso creo que menos es más, y si te pasas con el diseño, el resultado también puede ser desastroso.
–Literas: pues sí, me gustan las literas, tanto que dediqué un post a enseñaros algunas que había visto en Internet. Me encantan por cómo quedan estéticamente y por el ahorro de espacio. Pero objetivamente, en nuestro caso sería una temeridad teniendo en cuenta lo muchísimo que se mueven cada noche en la cama los niños y que la mitad de las veces, el mayor acaba en el suelo. Eso sí, en la habitación de Gabriel tenemos cama nido, que es otra opción que me encanta para ahorrar espacio.
–Muebles que permitan autonomía a los niños: esto no es fruto de ninguna filosofía de vida, sencillamente me he dado cuenta de que tengo algún mueble en casa que al mismísimo Hulk le costaría abrir. Y para los niños, me parece primordial que puedan acceder ellos a sus juguetes y libros, por ejemplo. Así que nosotros cambiamos, por ejemplo, la posición de una estantería y ese tema lo solucionamos.
Fundamental: cajones fáciles de abrirSolo con poner en horizontal esta estantería, les permitimos a los niños acceder a todas sus cosas.
– Alfombras: he visto por Internet también algunas que me fascinan, y las encuentro geniales para que los niños jueguen. De hecho, en el salón de casa hemos puesto una porque suelen jugar allí, pero realmente, las que me gustan para la habitación de los niños sé que van a durar poco tiempo limpias y mis hijos no se puede decir que sean especialmente cuidadosos. Así que por ahora, lo tengo descartado.
Pues estas son algunas de las cosas que me hubiera gustado hacer y que no he hecho en los cuartos de los niños, sólo mejoramos el punto número tres. Aún así, estoy contenta con los cambios que hicimos en su momento y oye, para tres niños menores de cinco años que tengo en casa, lo tenemos bastante curiosín. ¿Qué cambiarías en las habitaciones de los niños?
Si me preguntarais si mis padres tienen un hijo predilecto os diría que no. Nunca he percibido que lo tengan aunque sí que es cierto que, en alguna ocasión, siendo niños, alguno soltó la frasecita de marras de «es que Fulanito es tu hijo favorito». Como críos, en algún momento podemos sentir que nuestros padres son injustos con nosotros sin entender algo que es clave: la justicia no es dar a todos lo mismo. Hay quien cree que a los hijos hay que tratarlos por igual. Y no, eso no es así; y me explico. A los hijos hay que quererles por igual, y de hecho eso es algo innato, no es algo que tengas que hacer. Pero a los hijos no se les puede dar el mismo trato porque son distintos y tienen diferentes necesidades. Por esa misma razón, ni siquiera podemos exigirles lo mismo.
¿Yo tengo un hijo predilecto? Diría que no. Pero eso decimos todos. Eso no quiere decir que objetivamente no sepa cuál de los tres es más cariñoso, más listo o más guapo. Sé de sobra lo que es cada uno y no pasa nada por pensar que uno es más inteligente que otro. De hecho, es importante ser objetivos en este sentido precisamente para saber qué esperar y qué exigir de cada uno. Pero mi opinión me la guardo para mí, o la comento con maridín cuando hablamos de los niños, de lo que hacen, de cómo se han portado durante el día… los críos no tienen porqué saberlo; ellos mismos, con el tiempo, sabrán en qué destacan y en qué no. Lo importante es que crean en sus posibilidades y sepan sacar partido a sus virtudes.
¿Tenemos un hijo favorito?
Lo cierto es que muchos padres reconocen tener un hijo predilecto, y creo que es por una cuestión de afinidad. Otros no lo reconocen pero, desde fuera, se puede percibir cierta predilección por alguno de sus vástagos. Yo siempre le digo a maridín que Alfonso es su ojito derecho, y él dice que no con la boca pequeña. Pero es cierto que es con quien más trato ha tenido siempre, no sólo porque sea el mayor sino porque, cuando nació Rafa, yo obviamente pasaba más tiempo con el bebé, y mi señor esposo se encargaba más de Alfonso. Y lo mismo cuando nació Gabriel. Y si buscáis información sobre esto, algunos estudios afirman que el primogénito es el favorito en la mayoría de las familias.
Creo que no elegimos ni admitimos tener un hijo favorito pero es probable que, a lo largo de la vida, tengamos más afinidad con alguno de ellos, bien por los caracteres de cada uno o porque compartamos aficiones. O sencillamente, porque alguno dependa más de nosotros. Desde luego, creo con sinceridad que todos los padres intentamos ser lo más equitativos con nuestros hijos. Y por supuesto, sobra decir que se les quiere por igual, hasta el infinito.
También hay etapas en las que nos sentimos más unidos a uno u otro hijo. En mi caso, por cuestión de carácter, el más fácil de gestionar en general es el segundo, porque es muy cariñoso pero el que más dependencia tiene de mí es el tercero, y no por ser el pequeño sino porque es el único de los tres que tiene algo de «mamitis» y claro, se me cae la baba. Pero no, yo no podría decir que ninguno es mi favorito. ¿Qué opináis?
Hoy os enseño uno de esos proyectos que me ha fascinado, no se pueden hacer cosas más bonitas. Marta Ullod está detrás de My Sweet Julia, una empresa joven y dedicada a la confección de artículos para bebés, con algunos complementos para su primera puesta como baberos, culottes, chupeteros, mantas, toallas, neceseres… así como detalles para decorar la habitación de los peques, como banderolas, guirnaldas, cojines nube… Todos los artículos se confeccionan totalmente a mano con telas 100% algodón, adecuadas a la suave piel del bebé.
Hay un montón de telas preciosas para elegir
Marta comenzó este proyecto a raíz de un hobby que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en algo más. Su afición por el patchwork, las labores y el mundo del «handmade» le animaron a crear esta pequeña gran empresa. Y como una imagen vale más que mil palabras, os enseño algunas de las cosas que hace. Decir que son bonitas es quedarse corta, y os digo que lo hace con mucho cariño, no hay más que ver la presentación con la que envía los productos para saber que se hace con delicadeza y con un cuidado especial.
Coronas cumpleaños
Espero que os haya gustado. Con este proyecto tan bonito, os deseo ¡buen fin de semana!
Visto lo visto, ya puedo decir que en mi casa ha habido de todo. He tenido un hijo que en sus inicios hablaba algo parecido al chino y que luego siguió un ritmo normal de aprendizaje en cuanto al idioma materno. Después llegó Rafa para demostrarme que que se puede ser un bebé y hablar como un paisano, con un vocabulario amplio y selecto que lo mismo incluía un «por cierto» que un «venga tío» a los 20 meses.Y ahora tengo un pequeño de 17 meses que no se esmera lo más mínimo en soltar prenda. Que sí, que lleva ya unos meses parloteando algo pero no dice ni una sola palabra inteligible en nuestro idioma, más allá de papá o mamá. Eso sí, el condenado lo entiendo todo. Pero hablar español, nada, que cuando quiere algo, te coge de la mano y te lleva al lugar del delito o de las galletas. Veréis que igual es de los que no dicen bien la r y menudo nombrecito tiene 😉
Os voy a decir una cosa, es algo que no me preocupa nada por el momento. Al igual que para andar, cada uno tiene su ritmo y no me inquieta que esté cerrado en banda con esto de comunicarse en castellano porque, por el momento, se hace entender a través de gestos, y además es muy teatrero. Pero ya pensando en niños más mayores, como Alfonso, hay dos cosas fundamentales para que hablen y escriban bien en el futuro, que uno se encuentra cada falta de ortografía por ahí, que duele todo 😉 Una es leer y que les leamos, tanto para escribir como para hablar correctamente; el otro día sorprendí a Alfonso leyendo un periódico con 5 años (los deportes, eso sí) y hasta me emocioné.
Y segundo, y eso ya para los mayores de 6 años, creo que es muy positivo tener el diccionario siempre a mano. Lo reconozco, he vivido media vida, desde que tengo uso de razón, pegada a un diccionario o a varios, porque el de latín me dio mucho juego, y el de inglés otro tanto de lo mismo. Pero del que nunca me separé fue del de español, no olvidaré lo que pesaba el condenado en la mochila día sí, día también. Creo que usarlo a menudo me vino muy bien a la hora de tener recursos para escribir, sobre todo de cara a encontrar sinónimos. El juego de Tabú también fue un clásico 😉
Hoy en día, mis hijos aún no están en contacto con el mundo online pero, cuando les toque, se librarán del diccionario de papel de cientos de hojas y buscarán a través de la red, como hago yo todos los días. Para mí, es una herramienta fundamental en el cole y en trabajos como el mío. Yo, por ejemplo, uso Woxikon, que lo mismo me busca un sinónimo cuando estoy espesa que me encuentra palabras que rimen entre sí, que traduce en 13 idiomas, que conjuga verbos. Vamos, un poco de todo. Para mí, el haber usado tanto el diccionario de niña, ha compensado un poco el hecho de leer poco cuando he sido más mayor, que es otro de los pilares fundamentales a la hora de escribir y hablar bien. En fin, por ahora, a los niños les dejo tranquilos que son pequeños. Pero vamos, que enseguida les encasqueto un diccionario. De momento, leemos con los mayores y le hablamos mucho al pequeño, a ver si se lanza y se esmera un poco. ¿Cómo lo llevaron vuestros hijos?, ¿hacéis algo para que hablen bien los mayores?
No he nacido para sufrir, y entiéndaseme bien, no para sufrir innecesariamente. La vida ya me irá dando golpes, de los de verdad; tarde o temprano, todos pasamos por pérdidas y vemos enfermedades a nuestro alrededor así que, con sinceridad os digo, no me apetece no disfrutar de lo que tengo ahora. Y eso, por supuesto, incluye la maternidad; tengo una forma de entender esta vivencia muy parecida al resto de facetas de mi vida, no me rasgo las vestiduras y entiendo que, en la medida de lo posible, no tengo porqué sufrir, más bien, lo contrario. Eso sí, parto de una premisa realista, la maternidad no es sencilla, y quien quiera llevar una vida igual siendo madre que sin serlo, desde luego, es que no se ha parado a mirar a su alrededor.
Pero bueno, una cosa es que las cosas cambien y otra que todo se convierta en un sacrificio constante, como si la máxima de mi vida fuese la felicidad de mis hijos a cualquier precio, aunque supusiese estar yo triste o amargada. Pues no, yo tengo derecho a ser feliz como madre y como mujer, porque también existo en otras facetas. He encontrado la forma de ser feliz y de que mis hijos lo sean, porque lo justo es que todos lo seamos, no sólo ellos. No me planteé una forma en concreto de criar a mis hijos, fue surgiendo aunque, de alguna manera, supongo que ha influido la forma en que me criaron a mí. Y como fui feliz y me considero una persona sana en todos los sentidos, es evidente que quiero parecerme a mis padres en muchos aspectos.
Y por poner un ejemplo de que mi felicidad también cuenta, y además siempre lo he recalcado: yo no pude tener unas lactancias normales con mis hijos por las mastitis. Lo intenté, me asesoré, me ayudaron y la cosa nunca se solucionó del todo. Pues oye, a otra cosa mariposa. Les doy biberón y listo, y todos tan felices. Yo prefiero pensar en la suerte de que hoy en día tengamos leches de fórmula que nos permitan alimentar a nuestros bebés con seguridad en lugar de llorar porque no he podido darle la mejor. Esto de las mastitis te pasaba hace un siglo y le tenías que dar leche de vaca directamente a un recién nacido o dejar que lo amamantase otra señora que atetaba a 10 bebés más. Así que, ¿para qué amargarse? Y al contrario, últimamente he encontrado varias cuentas en Instagram de madres que confesaban sentirse completamente agotadas y sintiendo cierto rechazo al tener bebés y niños que demandan pecho de continuo y yo me pregunto: ¿no es mejor que los dos estén bien?, ¿qué hay de malo en pretender dormir dignamente?, ¿es eso egoísta? No lo creo.
Yo es que reconozco que de mártir tengo bien poco. Mi vida hubiera sido más cómoda si en lugar de tres hermanos hubiera tenido uno, o si hubiera sido la pequeña en lugar de la mayor. Pero es algo que ni me planteo, es lo que es, y con lo que he tenido he intentado disfrutar. Punto. Es más, yo sé que hay gente que me mira por la calle, me ve con tres niños y sufre pensando que yo estoy sufriendo. Y nada más lejos de la realidad, estoy disfrutando como nunca. Y si un día necesito salir a cenar con mi marido, pues voy, sin remordimientos. Y si resulta que una madre necesita trabajar para sentirse realizada, le hago la ola. Lo realmente malo es quedarse en casa porque crees que tienes que hacerlo pero en realidad no estás a gusto haciéndolo. Y al contrario. Esto no es una competición a ver quién sacrifica más por sus hijos; desde luego, yo no entiendo la maternidad como un sacrificio sino como la oportunidad más grande de disfrutar de la vida.
Es curioso, dice mi señor esposo que alucina con la memoria que tengo para recordar quién nos ha regalado cada cosa que tienen los niños. Realmente, no creo que sea sólo el hecho de que tenga buena cabeza, porque de otras cosas, todo sea dicho, no me acuerdo. Pero sí, es cierto que sé perfectamente qué persona nos ha regalado hasta cada una de las prendas que llevan los peques. Al final, regalar y recordar son cosas distintas pero que se complementan. Cuando obsequiamos a alguien, además de que disfrute de ese presente, también queremos que se acuerden de nosotros. Y es en este punto, a mitad de camino entre el recuerdo y el regalo, donde está «Mi caja de recuerdos», es decir, lo original es obsequiar con un regalo para conservar recuerdos: un recipiente en el que atesorar momentos y sensaciones de instantes felices, una boda, un bautizo, un viaje…
Caja de recuerdos para el profe.
¿Por qué me gusta la idea? Porque no se guardan sólo unas fotos de un día o de un momento especial, sino que se atesoran muchas cosas. Por ejemplo, la caja para bebés incluye un montón de cosas que obviamente hay que rellenar (como el álbum, por ejemplo) pero tiene también muchos detalles que van a recordarte y a recordarle a ese niño cuando crezca, cosas más allá de su nacimiento, como es un libro en el que encuentras los acontecimientos más importantes que sucedían durante la época en la que nació, con detalles como el coste de un café, las noticias nacionales e internacionales, quién era presidente de gobierno, el jefe de estado, bodas de famosos… cosas que, seguramente cuando vea a los 20 años, le harán alucinar.
La caja de bebé, en la que lo perfecto es guardar, además de todo lo que trae, algunos recuerdos como un chupete, la pulsera del hospital…Todo lo que trae la caja de bebéPortadas con las noticias más importantes del día del nacimiento de GabrielEn el librito de cosas que sucedían en el mundo, hay páginas dedicadas a cada sección, como en un periódico.
Me parece un regalo original y único, porque recuerda momentos y además permiten personalizar todo lo que quieras… Tienen además cajas de boda y de viajes, para que no olvides nada y guardes todo aquello que te hagas ilusión. Los emprendedores son Víctor y Natalia, que empezaron con este proyecto hace poco pero que llevaban muchos años haciendo cajas de recuerdos de instantes únicos de sus vidas y que quieren ahora compartir esta afición con todo el mundo para disfrutar de los buenos momentos de la vida siempre que queramos. ¿Qué os parece?
En las últimas semanas, he recibido varios mails y he leído varios comentarios en Instagram dándome las gracias porque mis posts sobre running os habían animado a empezar a correr o a retomar el deporte. Algo personal como era perder un par de kilos con ejercicio hace un año (y que por entonces únicamente mencioné por encima) ha hecho que el deporte sea ya otra faceta de mi vida, con la que he aprendido y de la que, como vaga absoluta que era, me siento muy orgullosa. Saber que compartir mi experiencia aquí ha motivado a unas pocas personas, me hace sentir una ilusión enorme, no os lo podéis llegar a imaginar.
Y como sé que no puedo convencer a todo el mundo para que corra, hoy os voy a convencer para que caminéis ¡mucho! Cualquier estudio que busquéis sobre los beneficios de pasear a buen ritmo os lo va a decir: reduce el riesgo de infartos y de diabetes, promueve la longevidad, aumenta niveles de energía y quema muchas calorías. Bien, no tantas como corriendo pero sí que se queman unas cuantas. Si caminas despacio, en torno a 4 km/h, podrás quemar unas 300 calorías en una hora, y si aumentas la velocidad a 6 km/h podrás quemar 360 y si corres. Además, te puedes llevar a tu bebé o peque en la sillita, y la criatura, feliz viendo el percal.
No me enrollo más, ahí va nuevo vídeo con uno de los paseos a buen ritmo con Gabriel. En él os cuento también qué hace falta llevar para salir a caminar con el peque.
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