Lo que ocurrió cuando dejé de gritar a mis hijos

Lo que ocurrió cuando dejé de gritar a mis hijos

No me recuerdo gritando cuando tenía un solo hijo. Quizás lo hice puntualmente pero diría que mi visión de la maternidad con una criatura era tremendamente edulcorada; superado el postparto y fracasada la lactancia sin traumas por ninguna parte, todo me pareció relativamente sencillo, el bebé comía y dormía bien y yo estaba como en una nube. No perdí tampoco los nervios cuando llegó mi segundo hijo. Porque la realidad es que mis grandes crisis como madre aparecieron en épocas de rabietas y cuando comenzaron las disputas entre hermanos. Con diferencia, fueron y son, a día de hoy, los momentos que me suscitan mayor tensión; todo lo demás creo llevarlo relativamente bien.

Así que mis primeros recuerdos gritando con cierta frecuencia se remontan a la época en la que el mayor empezó el cole; tuvo unas semanas con berrinches y al final acababa por molestar o despertar a Rafa, que entonces era el pequeño, un bebé de menos de un año. Luego volvió la calma… hasta que llegó el verano en que el mayor terminó su primer curso en el cole, el mediano ya caminaba y yo estaba embarazada del tercero. No había día en el que no acabase de los nervios. Las rabietas de Rafa eran diarias; una llegó a durar más de una hora. En esa época aprendí a gestionar las pataletas y luego llegaron las constantes discusiones entre hermanos por cualquier juguete. Aunque en casa hubiera 20 coches, los dos querían el mismo. Y luego entró en juego el tercero. Así que rara es la hora del día en que no oiga llorar o protestar a alguno de los tres, y eso quema mucho. De ahí los gritos.

Este verano me dije ¡basta! En vacaciones, cuando hay menos rutinas, cuando pasas tantas horas con ellos, cuando ellos también acaban hasta el gorro de sus hermanos, es cuando me di cuenta que gritaba a diario. Y a finales de agosto, al volver de nuestro viaje, me lo propuse: no podía chillar. No perdía nada intentándolo y tenía mucho que ganar. Sinceramente, creía que no iba a ser capaz pero lo he conseguido. Esto es como cualquier ejercicio, cuesta mucho al principio y luego hay que seguir entrenando; no se deja de gritar tres días y ya esté hecho. Para nada, todos los días hay que ejercitarse para conseguirlo pero también vas notando que, según pasan las jornadas, es un poco más sencillo.

Y en parte los niños ayudan. Sí, aunque no lo creáis, es recíproco. Vale, es cierto, ellos siguen discutiendo, les llamas o les dices veinte veces algo y siguen haciendo sus cosas, continúan diciendo “no” a otras veinte mil historias pero… se vuelven menos irascibles y más receptivos. No os lo vais a creer pero, desde hace unos meses, notaba cómo mi hijo mayor contaba menos conmigo. Hay una parte que obviamente forma parte de su crecimiento, va a cumplir 6 años y cada vez es más autónomo, pero no era solo eso. Los mayores tienen mucha presión; en la mayoría de las ocasiones les toca ceder, cuando tienen varios hermanos adquieren más responsabilidad que cuando no los tienen, les toca vivir las épocas de rabietas de sus hermanos y a veces, en el día a día, no te das cuenta de que quizás cargas mucho sobre ellos, y que si pasa algo, automáticamente pides explicaciones al mayor.

Así que, en cuanto dejé de gritar en casa, fue en mi hijo mayor en el que primero noté los cambios, se volvió más receptivo a todo lo que le dije, empezó a ayudar más en casa, me abraza mucho más que antes… Lo noté al segundo día, para mi sorpresa. Cierto es que es un niño al que le molestan mucho los ruidos, se pone nervioso cuando sus hermanos lloran, cuando la gente grita en un partido de fútbol… de manera que por eso lo he sentido especialmente en él. Y solo por eso me ha compensado.

gritos niños

Con el mediano, dos semanas después, no puedo decir que haya notado muchos cambios; es el que me pone entre la espada y la pared y el que me causa crisis en este duro trabajo de evitar los gritos. Porque a pesar de ser el más cariñoso y divertido de los hermanos, es el que más protesta y al que se le cruza el cable con más facilidad. Así que con él, sigo haciendo un enorme ejercicio de autocontrol que, espero, dé más frutos. Pero por ahora ya me escucha cuando le entra un berrinche, que no es poco. De manera que las rabietas son menos duraderas así que creo que también me ha compensado.

Y con el pequeño no me atrevo a decir nada por el momento, él es el bebé de 21 meses que va a su bola, que se sube solo a su sillita del coche, que se empeña en comerlo todo sin ayuda (con cubiertos, en eso le he enseñado bien 😉 ) y que tiene ya un espabile y autonomía brutal. Es aún pequeño pero entiendo que, si en casa dejamos de gritar, él no lo hará en un futuro. Como veis, he ganado mucho. No sólo porque en los niños haya notado ciertas mejorías sino porque ahora logro controlar ciertas situaciones que antes me desbordaban. Y os digo que no se pierde autoridad, que si digo no es no, porque hay cosas negociables y otras que no lo son. Y si hay un comportamiento que considero inapropiado les anticipo que, además de ser algo que no me gusta, puede tener consecuencias y se pueden quedar sin ir al parque o jugar un partido. La única diferencia ahora es el tono que usamos en casa, que a todos nos hace estar más tranquilos.

Mezclar o redistribuir a los alumnos en cada cambio de ciclo, ¿sí o no?

Mezclar o redistribuir a los alumnos en cada cambio de ciclo, ¿sí o no?

Este tema ha suscitado mucha polémica. A priori, la idea no me gusta. O más bien, no me gustaba, porque no sé a ciencia cierta si los argumentos favorables o contrarios son reales; he escuchado de todo y creo que, en el fondo, casi todas las partes tienen su parte de razón. Pero hasta que no lo vivan mis hijos no sabré si les ha afectado para bien o para mal, o sencillamente no les afecta. Alfonso empezará el lunes el primer curso de Primaria. Ese día, se encontrará con que sus compañeros de clase no serán los mismos que los que ha tenido los tres años de Infantil. No me asusta la idea porque es un niño super sociable y me consta que tiene trato con niños de otras clases del mismo curso, básicamente los que juegan al fútbol, pero, ¿y si no coincide ahora con ninguno de su grupo de 4-5 amigos más íntimos? Creo que a todos nos daría rabia, o pena.

Y os digo una cosa, me da cierta tristeza no sólo por los críos sino también por nosotros, los padres, porque muchos hemos entablado relación a raíz de las celebraciones de cumples, de fiestas… Pero obviamente, el argumento de los adultos es lo de menos porque verdaderamente importan los niños. En nuestra época esto de redistribuir a los niños no pasaba, empezabas en Pre-escolar con unos compañeros y llegabas a COU con los mismos, salvo que se fuese algún alumno o se incorporasen otros. Pero era así, éramos los de toda la vida. Y creo que eso tiene muchas cosas buenas vinculadas precisamente a las relaciones que se forjan con las personas con las que más tiempo pasas. A mí, desde luego, me gustaba. Por tanto, este sería para mí el principal argumento en contra de la redistribución de clases. También creo que puede suponer un problema para el rendimiento de los niños ya que los cambios, a priori, descolocan un poco.

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Por contra, creo que el principal razonamiento a favor está también asociado con las relaciones, porque se favorece que se conozcan mejor entre todos los alumnos del curso, y no sólo con los de la propia clase. Es decir, creo que Alfonso seguirá siendo amigo de ese círculo que os hablo de sus más íntimos y con ellos estará en los recreos pero, a la vez, el cambio de compañeros le hará crear nuevas relaciones. También con esta fórmula pienso que se evitan los típicos grupos «influyentes» que existen en casi todas las clases, y que muchas veces pueden ser un problema. A día de hoy, me quedo con la fórmula de nuestra época pero lo digo con la boca pequeña… no sé deciros lo que pensaré dentro de uno o varios años. ¿Qué opináis? Las que ya hayáis pasado por esto, ¿creéis que ha beneficiado o perjudicado a los niños?

Top 10: compras para iniciar el curso

Top 10: compras para iniciar el curso

Tras el éxito de los posts de la semana pasada relacionados con la vuelta al cole, voy con nueva entrega sobre este tema. Bueno, en realidad también incluyo alguna cosa para mí, que el inicio de temporada también trae cambios para los mayores en forma de nuevos horarios, y cómo no, algún que otro nuevo propósito tras un periodo vacacional. En este momento, aún no he tenido tiempo de ir de tiendas así que el consejo sobre las compras online que os daba la semana pasada, lo estoy llevando a rajatabla. Y como os dije, Amazon.es ha sido mi salvación para temas de material escolar y de la vuelta al cole, por aquello de que hay ofertas esta semana. Así que voy con la lista de imprescindibles comprados o que me gustaría comprar:

1.Forro para libros: sí, este temido momento ha llegado. Mi hijo mayor empieza ya Primaria y he tenido que indagar sobre esto. Por supuesto, me he ido a lo práctico, medir libros y comprar los forros ajustables, nada de andar recortando y pegando.

vuelta al cole forro libros

2. Mochilas: En Infantil, por lo menos en el colegio al que van mis niños, no usan mochila porque, como el obvio, no tienen deberes. Usan la típica bolsa de tela para llevar los mandilones (así llamamos en Asturias a los babis o batas) y el botellín de agua. Así que el mayor este año necesita mochila.

vuelta al cole mochilla patrulla canina

Y me temo que la elección va a estar entre la Patrulla y Rayo MacQueen.

vuelta al cole mochila tablet

Me consta que en muchos coles los niños ya tienen su tablet y no usan libros de texto, así que ésta es una buena opción de mochila con compartimento para ordenador.

3.Estuches: Pues en esto pasa como con la mochila, que hasta ahora no hizo falta. Desde luego, en Primaria cambia bastante el cuento ya que los niños tendrán que traer a casa casi todos los días algún libro y sus lápices y pinturas.

vuelta al cole estuche

Lo sé, mi hijo me pedirá alguno de dibujos pero a mí me ha gustado éste.

4.Libros: En esto hice en julio cierta labor de investigación, quería averiguar si había diferencias de precios entre unos sitios y otros y fui a varias librerías y supermercados. Y ya os lo digo, en Amazon es más barato incluso que cogerlos en el colegio de los niños. Os puse ya el enlace en el otro post pero os dejo otra vez dónde consultar libros de texto.

vuelta al cole libros texto

5.Calzado: ya dediqué un post especial a este tema para el calzado escolar, así que no me detengo mucho. Otro calzado que nos hace falta en Asturias son las botas de agua. Rafa heredará las de Alfonso y Gabriel las de Rafa. Como veis, esto de las herencias está genial para el mayor, él siempre estrena.

vuelta al cole botas agua

Enamorada de estas katiuskas.

6. Ropa de abrigo: Sí, en esto no me voy a dar ninguna prisa; por ahora tenemos un septiembre estupendo y octubre en el norte es curiosamente un mes muy bueno así que la elección para el mayor la haré más adelante. Alfonso ya llevaba los tres cursos de Educación Infantil con el mismo abrigo (ya heredado de mi primo pequeño) y urge comprar uno. Aún no tengo claro el modelo.

vuelta al cole abrigo

7. Agendas: Un básico y un clásico para empezar el curso para niños y mayores. Yo sigo siendo de las que lo apuntan todo en papel, para eso soy «poco tecnológica». 

vuelta al cole agenda

8. Calendario: No sé si os pasa como a mí, no puedo vivir sin reloj ni… ¡sin calendario! Paso muchas horas delante del ordenador y necesito uno siempre al lado, voy señalando días no lectivos, eventos que tengo, revisiones del pediatra..

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9. Ratón inalámbrico: aquí donde me veis, trabajo con portátil pero sin ratón, una se acostumbra y listo. Pero ojo que, por ejemplo, para editar vídeos es un peñazo así que en mi lista de cosas pendientes para este curso está comprar uno, y sin cable mucho mejor.

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Dicen que a éste ratón puedes pasar 3 años sin cambiarle las pilas.

10. Pulsómetro: Mucho me temo que van a llegar las Navidades y aún no lo tendré. Es una de esas herramientas que los que hacen deporte dicen que es fundamental para sacar más rendimiento a los entrenamientos pero claro, no es algo barato. Y como lo de correr sigue viento en popa y, si todo va bien, creo que en breve tendré nuevo reto, pues reconozco que no estaría de más. Ver veremos.

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Y si encima veo un pulsómetro en color rosa, ya me emociono 😉

Bueno, pues esta es la lista de cosas que tenemos en mente para iniciar este nuevo y apasionante curso, unas ya las hemos comprado, otras se comprarán porque son necesarias y seguramente alguna se quede en el tintero a corto plazo. ¿Qué cosas os quedan por comprar?, ¿alguna a la que le hayáis echado el ojo y que a priori os vais a quedar con las ganas?

Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

Soy de las que piensa que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo normal tiene por qué ser lo común. Los kilos que se engordan durante el embarazo varían mucho en función de una mujer a otra, incluso de un embarazo a otro. Lo cierto es que, en mi primera gestación, me engañé a mí misma pensando que era la excusa perfecta para ponerme «tibia» a comer. Total, si iba a engordar sí o sí, poco importarba que fuesen muchos o pocos. ¡Error! El resultado fueron 18 kilos al terminar la semana 40 y encontrarme en mi casa después de parir con 13 de regalo. Iba yo feliz pensando que se iba a quedar todo en paritorio, y ahí estaba mi cara de pan y mis muslos enormes. Sin embargo, conozco casos en los que 18 kilos no son muchos, ¿por qué para unas puede ser mucho y para otras lo normal?

Primero, yo no retuve líquidos ni estuve hinchada, mis tobillos y piernas mantuvieron su grosor habitual. Además, no se puede decir que sea de las que tiene una barriga grande, ni mucho menos, hay gente que no se da cuenta de que estoy embarazada hasta los seis meses y pico, excepto si me ven en biquini, lógicamente. Sin embargo, hay embarazadas con barrigas enormes (no es ni mejor ni peor, sólo comparo tamaños) y que además se hinchan mucho, por todo el cuerpo. Por tanto, puede que den a luz y cuando pasan solo unos días, ya solo tienen 4-5 kilos de más.

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¿Qué me decís de esa cara de pan y esos brazos? 😉 Obvio que me pasé. Semana 36 del primer embarazo.

Mi segundo embarazo vino a corroborar ese pensamiento de que el peso en la primera gestación se me había ido de las manos. Así que en aquella ocasión engordé solo la mitad de kilos, es decir, nueve. Y cuando llegué a casa me dio un subidón, que nunca viene mal para una recién parida. Entre que me quedo plana de panza en dos días y que había cogido los kilos justos, a la semana ya entraba en toda mi ropa. También os digo que no sufrí nada por ponerme cual vaquita en el primero pero sinceramente entendí que no era necesario. Además, Rafa pesó más que Alfonso, lo que demuestra que más kilos no son sinónimo de más peso en el bebé. Tampoco el tamaño de vuestra barriga va a determinar la medida o peso del bebé.

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Semana 36 del segundo embarazo, en el que cogí el peso justo y en el que mejor me recuperé después de dar a luz.

En el tercer embarazo repetí y engordé 9 kilos, así que ya me imaginaba saliendo del hospital estupenda. Y aunque bien es cierto que mi barriga desapareció y todo el mundo me decía lo bien que estaba, el cuerpo no volvió a ser el mismo, tres embarazos en cuatro años ya es mucha tela. Y los dos-tres kilos sobrantes ya sólo los eliminé empezando a correr, que esa ya es una historia que os sabéis. Como veis, ni todas las mujeres tienen que engordar lo mismo, ni la misma mujer se recupera igual de un embarazo que de otro; yo perdí los 13 kilos sobrantes tras el parto de la primera gestación en tres meses y, en el tercero, que solo me sobraban tres después de parir, no hubo forma de bajarlos hasta que empecé a hacer deporte unos meses después. Por tanto, no os paséis comiendo, que no es necesario pero no os agobies con el tema, ¡disfrutad de esa época!

 

Consejos para ahorrar en la vuelta al cole

Consejos para ahorrar en la vuelta al cole

A estas alturas, la «operación vuelta al cole» es ya una realidad; toca sacar cosas del año pasado, mirar qué sirve, qué hace falta comprar… Tras tres años pasando por esto, me he dado cuenta de que en algunas cosas me equivoqué pero en otras acerté de pleno así que, por si os ayuda, os doy algunas pistas para intentar ahorrar ahora que toca hacer un buen desembolso.

Compra ropa crecedera: aquí servidora lo ha hecho muy bien, Alfonso se ha pasado los tres cursos de educación infantil con el mismo uniforme. Es lo bueno de los pantalones cortos, que se los coges justo a la altura de las rodillas y luego te duran varios cursos; si llevan pantalones largos, puedes meter el bajo e ir sacando cada año. Y si me permitís un consejo, buscad que las prendas sean elásticas en la cintura.

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Hace tres años: igual me pasé con lo de «ropa crecedera» pero oye, ¡qué amortizados!

Guarda y hereda: pues fijaos, ese mismo uniforme de Alfonso empezará a usarlo Rafa este curso. Guardad todo aquello que quede bien y pedid a conocidos, la ropa en los armarios sin que nadie la use en una pena. Eso sí, he de decir que los uniformes han resistido mucho pero de los chándales del cole no puedo decir lo mismo, no han sobrevivido.

Compra online: en esto, el rey es Amazon. Yo soy fan desde que encontré el dichoso disfraz de caballo para Rafa de las fiestas del cole 😉 Total, que he visto que hasta el 20 de septiembre, por compras superiores a 70 euros en libros de texto de Primaria y Secundaria, dan un código promocional de 10 euros para gastar en una selección de productos de la vuelta al cole. Y ya muchas sabréis que el periodo de devolución es de 30 días desde la fecha de recepción del producto. Así que lo de las compras online es cómodo, se encuentran buenas ofertas, ahorras tiempo y puedes comprar de todo: libros, cuadernos, mochilas, rotuladores… Y ya para las que ni se conectan al ordenador, pueden comprar a través de la app de Amazon. ¡Lo que facilita la pantalla lo de las compras cuando pasas el día con los tres niños!, ¡cómo para estar de tienda en tienda!

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No escatimes en calzado: en esto yo fui muy pero que muy novata y me di cuenta que no, que en esto no vale cualquier calzado. Y ya os adelanto que habrá post sobre este tema porque en tres años he dado por fin con un calzado que aguantó un curso completo intacto, y eso merece que le dedique un capítulo completo.

Forra libros: bueno, y pídeles a tus hijos que sean cuidadosos. Aquellos libros que queden en buen estado, podrán usarlos hermanos, primos o amigos. Eso sí, échale paciencia al asunto de forrar, ufff. Y si como yo habéis estado preguntando en distintos sitios los precios de los libros, ya os digo que ahorraréis tiempo con en la web librosdelcole.

Y hasta aquí algunos consejos, serán bienvenidos todos aquellos que contéis en los comentarios, ¡nos vienen bien a todas!

¿Qué es lo mejor?

¿Qué es lo mejor?

Te dijeron que lo mejor para alimentar a tu hijo es la leche materna. Y lo es. Aporta todos los nutrientes para el desarrollo sano de un bebé, previene alergias y reduce en las mujeres el riesgo de cáncer de mama y ovario en fases posteriores de la vida. Pero no soportaste el dolor de unas grietas que te hacían llorar cada vez que te acercabas al niño. Los antibióticos no consiguieron quitarte el dolor de aquella mastitis subaguda. Tu bebé no era capaz de engancharse al pecho y a los pocos días fue ingresado por desnutrición. No pudiste seguir adelante tras una mastitis que te hizo pasar por quirófano. Quizás entonces no era lo mejor. Y no pasó nada porque tu hijo no se alimentara con tu leche.

Te dijeron que lo mejor es ser madre joven. Y lo es. A partir de los 35 años aumentan los riesgos de padecer determinadas patologías como diabetes gestacional o preeclampsia, la calidad de los óvulos disminuye con lo que existe mayor probabilidad de tener fetos con alteraciones cromosómicas y es más difícil que te quedes embarazada. Pero a los 25 años estabas comenzando tu carrera profesional. Resulta que a los 30 no conocías a la persona adecuada para dar ese paso. No te atreviste a tener un hijo porque tu trabajo era inestable. No hubo forma de quedarte embarazada antes. Quizás entonces no era lo mejor. Y no pasó nada por tener a tu hijo a los 37 años.

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Te dijeron que lo mejor era dar a luz de forma vaginal. Y lo es. Al pasar por el canal del parto, el bebé se empapa de las bacterias de su madre, que le ayudan a fortalecer su sistema inmunitario, y recibe mayor oxigenación. También hay menos riesgos para las madres, ya que pierden la mitad de sangre que en una cesárea, y la recuperación es más rápida. Pero tu bebé no estaba en una posición óptima para un parto vaginal. El bebé empezaba a sufrir por falta de oxígeno. Estuviste 24 horas con contracciones y dolores y no había avances. Quizás entonces no era lo mejor. Y no pasó nada porque no tuvieras un parto vaginal.

Te dijeron tantas cosas…

Todos son casos reales, conoceréis otros muchos. Quizás también sea vuestra historia. Las circunstancias son las que marcan las decisiones que tomamos. Yo he dado a luz tres veces de forma vaginal porque pudo ser, no fui capaz de amamantar de forma exclusiva, como me hubiera gustado, por las mastitis y he sido madre joven porque estaba preparada y con la persona adecuada. Ninguna de estas condiciones me convierte en mejor o peor madre, las cosas surgieron así y no he sufrido por lo que no pudo ser. Aparentemente, lo mejor es lo natural, todos sabemos que la naturaleza es sabia pero… no infalible. Así que olvida si es lo normal, lo natural o lo habitual… lo mejor es aquello que tú decides en tus circunstancias, que no son las de los demás. No dejes que nadie te juzgue si consideras que tus decisiones han sido las mejores para tu familia.

Cuándo llevar a Urgencias a un niño

Cuándo llevar a Urgencias a un niño

La maternidad tiene cosas muy buenas pero, sin duda alguna, hay una situación en la que todos nos agobiamos, seamos padres tranquilos o no. La salud de nuestros hijos es lo primero y cada vez que he visto a mis hijos sufrir por enfermedad, he querido ser yo la que estuviese en su lugar. También agobia un poco esa incertidumbre de no saber qué les pasa o qué  les duele y nos entran las dudas: ¿estará tan mal como para llevarle a Urgencias?, ¿pensarán que soy una exagerada? Pues estas son las situaciones en las que debemos acudir al hospital:

-Brechas o cortes: en esto nos llevamos la palma en esta familia; aquí nos libramos de ingresos, de antibióticos… pero cuando una tiene varias criaturas, y del género masculino, te haces una experta en heridas de guerra. Quizás la primera vez no sepas si es una herida importante como para requerir puntos de sutura así que no te asustes, corta la hemorragia con una gasa o algodón o lo que tengas a mano y después limpia. Creo que en ese instante sabrás distinguir si es superficial o si se trata de una herida profunda.IMG_20160503_212542

– Vómitos y diarrea: en esto es en lo que también tenemos algo de experiencia. Alfonso sólo ha ido a Urgencias por este motivo (quitando las brechas, claro). Por intuición, la primera vez le llevamos al hospital en una situación en la que devolvía hasta el agua, más que nada porque le veíamos deshidratado; para daros cuenta de eso, os podéis fijar en los ojos, cuando los veáis un poco hundidos es síntoma de que está deshidratado. Así que en caso de vómitos, nosotros acudimos sólo a Urgencias cuando el cuerpo no tolera nada, ni siquiera líquidos. Eso sí, han de haberlos tomado muy despacio, si el niño los ingiere rápidamente, lo cual es lógico al tener mucha sed, es probable que su cuerpo los rechace. Así que, si resulta que también vomitan los líquidos que les dais de forma lenta o si vomitan más de tres veces en una hora, debéis acudir al hospital. En el caso de la diarrea, si dura varios días, lo mejor que podéis hacer es ir a la consulta del pediatra pero sólo debéis acudir a Urgencias cuando hay también convulsiones o mucha somnolencia.

-Fiebre: A ver, con este asunto nos alarmamos todos mucho. La fiebre no es mala, todo lo contrario; es un mecanismo de defensa del cuerpo. Así que solo debemos asustarnos en las siguientes situaciones: que la temperatura esté por encima de los 40 grados, si la fiebre se alarga más de 4 o 5 días, si no bajase con antitérmicos o si el niño además vomita con frecuencia o veis que tiene problemas para respirar. Caso aparte son las famosas convulsiones febriles, en las que el niño se pone rígido, pierde la consciencia y sacude el cuerpo. Es muy angustioso pero podéis estar tranquilos porque no deja secuelas. Eso sí, yo acudiría a Urgencias sin dudarlo, es una situación que me consta que es muy estresante y desagradable.

-Tos, mocos y vías respiratorias: En esto sí que no tenemos mucha experiencia; hemos acudido a la consulta del pediatra con algunos catarros o mocos que yo veía que duraban cierto tiempo por aquello de descartar cualquier problema. La cosa no es grave en ningún caso cuando hablamos de tos, siempre que no vaya acompañada de otros síntomas. Lo que sí debería haceros ir al servicio de Urgencias es que notéis que el tórax se hunde profundamente o que el niño respira rápidamente y con dificultad, o que al hacerlo haga ruido como de pitido o silbido.

Si algo realmente os preocupa, siempre es mejor la opción de acudir al hospital o a vuestra clínica si tenéis seguro médico. Pero lo más importante es que mantengáis la calma, es cierto que hay situaciones muy distintas pero hay que intentar mantener los nervios a raya porque bloquean.

Llevar bebés en bicicleta: sillita delantera

Llevar bebés en bicicleta: sillita delantera

No sé si ya habéis visto este tipo de sillas para llevar al bebé en la bici, aún no es frecuente que las encontremos en España. De hecho, la primera vez que vi una sillita en la parte delantera de la bici fue hace algo menos de un año y aluciné; primero, porque me encantó, y segundo, porque pensé que los peques tenían que disfrutar con las vistas. Ahora soy yo la que la he probado la Thule Ride Along Mini con Gabriel y es genial, la gente nos va mirando por la calle y hasta me han parado para preguntar. Eso sí, os cuento que hay ciertas diferencias entre ésta y el modelo que va en la parte de detrás, que también he probado. La principal es el peso que soportan, la delantera se puede usar hasta 15 kilos mientras la trasera soporta 22 kilos. Vamos, que en la silla que va en el manillar puedo llevar al rubito y en la trasera podría llevar al pequeño y también al mediano, que en otoño cumplirá 4 años.
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También os diría que para tomar la decisión tengáis en cuenta cuánto tiempo soléis usar la bici y por dónde. Yo elegiría la silla que va en la parte trasera si vais por zona de montaña y si pasáis mucho tiempo subidos en bicicleta, y elegiría la delantera para pasear tranquilamente por ciudad si lo hacéis de vez en cuando. El peso del niño y esto que os acabo de comentar son los dos factores que debéis tener en cuenta para vuestra elección. En cualquier caso, como la sillita que no es todavía muy conocida es la delantera, os cuento que es segura, tiene arnés acolchado ajustable de 5 puntos de sujeción y reposapiés y correas para los pies regulables con una mano. Además, los asientos son universales para todos los modelos de bici, viene con una llave para evitar robos y tiene una barra de seguridad delantera anti-choques. ¡Podéis ver el vídeo!

 

No es lo mismo criar que educar

No es lo mismo criar que educar

Sé que esto de traer hijos al mundo e instruirles da lugar a muchos debates; como casi todo en la vida, hay opiniones para todos los gustos. Pero me da la sensación de que hasta en esto también hay modas, como ocurre con la ropa, que una temporada se lleva el pantalón «pitillo» y la siguiente te llenan las tiendas de «pata de elefante». Es como si hubiera ciclos, opuestos unos a otros. Si antes se castigaba a los niños por cualquier cosa, ahora no se les castiga en ningún caso; si antes no se dejaba que los niños eligieran nada, ahora lo que se lleva es dejarles decidir todo. Se cuestiona lo anterior porque sí y, con sinceridad os digo, que no le veo sentido pasar de un extremo a otro; se podrán debatir algunas cosas pero no hace falta irse al polo opuesto. Vamos, creo que nuestra generación, los que nacimos en los 80 o 70, somos gente bastante sana en todos los sentidos, física y emocionalmente. Así que tan mal no lo debieron hacer nuestros padres con nosotros, o vamos, con la mayoría de nosotros.

¿Que ha habido cosas que han mejorado? Por supuesto, todo es mejorable siempre. ¿Y que ahora hay más información de la que había antes? También. Pero ojo, que hay menos de la que habrá dentro de unos años, que lo que hace un tiempo era un disparate, ahora ha dejado de serlo. Y lo que ahora nos parece «de cajón», igual dentro de una década no lo es tanto. Se ha pasado de criar al margen de los niños a criar haciéndoles creer que son el centro de todo y dejando que tomen cualquier decisión que les afecte. Siempre he creído que tan terrible es que no te aprecien como que te adulen por todo.

El otro día me acusaron en Instagram de decidir por mis hijos cuándo quitarles el pañal. El tema de que alguien me ataque en redes sociales ya me la trae al pairo, literalmente, y perdonad la expresión. Me resultó curioso, más que nada, porque nunca tuve prisa para eso precisamente; mis dos hijos mayores dejaron de usar pañal diurno con dos años y 9 meses, vamos, lo justo para empezar el colegio. Pero claro, ahora está mal visto que tomes tú ciertas decisiones por ellos. Lo que no sé es cómo no se me ocurrió llevar a mis churumbeles a todos los colegios de Gijón y que ellos me dijesen cuál les había gustado más; probablemente el mayor hubiese elegido aquel con más porterías de fútbol, aunque estuviese en la otra punta de la ciudad. Y por favor, no sé cómo no les pregunto cada día lo que quieren comer. Obviamente, tendría un problema; al ser tres hermanos, creo que debería hacer un menú para cada uno.

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Y lo que es el colmo es que haya madres que ya no se atrevan a decir ciertas cosas en sus redes sociales. Sí, mujeres que pasan de contar que se han ido a cenar en pareja dejando a su bebé con sus abuelos o con una niñera porque van a tener que aguantar que algunas les echen en cara que dejen a sus hijos al cuidado de otros. Antes era lo más normal del mundo y ahora es un sacrilegio. Vamos, sin ir más lejos, les ha pasado a unas cuantas famosas, que se les han echado encima por algo así. Porque claro, como te has convertido en madre, tienes que estar entregada a la causa, y debes estar pegada siempre a tu hijo. Noche incluida, por supuesto.

Ahora cualquier cosa es susceptible de causar un trauma a los niños. Ya ni siquiera puedes castigarles, nunca. El día que el crío de 5 años no te ha hecho ningún caso las diez veces que le has dicho que por favor recoja sus juguetes, igual tienes que pasar al plan B y decirle que no irá al parque, a la piscina o a donde le apeteciese ir. Que el diálogo con los niños funciona a veces, pero no siempre. Y no pasa nada porque la criatura entienda que las cosas que hace tienen consecuencias y que, si no recoge, aparte de estar desordenado, lo cual no le preocupa mucho ese día, también se puede quedar sin algo que le gusta. Vamos, lo mismo que le pasará el día que tenga un curro y decida tocarse las narices y no cumplir con aquello para lo que le contrataron; que acabarán echándole. Nos hemos ido del extremo de castigar a los niños por cualquier chorrada a no castigarles por nada, porque lo que se lleva ahora es que sigan sus instintos. Ya no puedes decirles que no lloren cuando están en plena rabieta porque están frustrados. Si lo sé, lo he vivido con el mediano y puede que me toque en breve con el pequeño, pero no seré yo la que les anime a seguir llorando.

Por eso, el término criar, que es lo que se lleva ahora, no me va. No sólo les cuido, no atiendo sólo las necesidades de mis hijos sino que intento instruirles o educarles para que sepan que la vida no va solo de lo que a ellos les apetece, que unas veces sí se puede y otras veces no, que siempre estoy ahí para lo que me necesiten pero que yo también tengo mis necesidades. Intento encontrar un equilibrio sin posturas extremas, bien saben mis hijos que entro dentro del grupo de madres permisivas (con tres varones ya no discutes por nada ;- ) ) pero si un día tengo que castigar y nos tenemos que pasar la tarde en casa o no ir al parque, lo hago. Defiendo a los niños casi siempre, los adoro, creo que tenemos mucho que aprender de ellos, pero no me va la crianza que tanto se promulga hoy en día. Igual estoy equivocada, pero a día de hoy prefiero tirar al término medio y no irme al blanco o negro, no vaya a ser que dentro de unos años se lleve otro tipo de crianza.

Nuevo descubrimiento en decoración infantil

Nuevo descubrimiento en decoración infantil

No sé si ya os habéis lanzado a la compra online de cosas de decoración, yo acabo de hacerlo por primera vez con una alfombra para la habitación de los peques, que era además algo que no pensaba poner por aquello de que mis niños ensucian bastante pero al final vi que la mayoría son lavables y me animé. El caso es que el último descubrimiento que he hecho indagando por el mundo online ha sido precisamente una tienda que se llama Infanity y que no es sólo de decoración infantil sino también de complementos infantiles y juguetes. Su marca de decoración, Kids Concept, es nueva, quizás por eso no la había fichado hasta ahora.

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La verdad que en cuanto a ornamentación he visto cosas super bonitas, muy alegres y a buen precio. Y los complementos decorativos no me pueden gustar más, desde cajas para guardar juguetes, que son mi perdición y que debería comprar más aún de las que tenemos para mantener el orden, hasta los baúles. ¿Por qué será que tengo tanta afición a mirar todo aquello que sirve para almacenar cosas? 😉

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Tienen también sección de juegos y juguetes educativos, están clasificados en distintas categorías: apilables y encajables, de habilidad, de memoria, puzzles, juguetes musicales… Las manualidades también forman parte de los juguetes didácticos que tienen para que los peques  aprendan a realizar cosas por sí mismos.

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Pues éste ha sido mi último descubrimiento online, que además hacen los envíos en 24 horas y gratis si el pedido es superior a 30€. Prometo no hacer muchos más que luego me decís que os creo necesidades 😉

TuBebebox, cajitas para embarazadas y mamás

TuBebebox, cajitas para embarazadas y mamás

Hace tiempo que no escribo en el blog sobre embarazos ni recién nacidos; es curioso cómo van cambiando los temas, las historias, los productos, la ropa, todo… en función de la edad de los hijos. A veces me preguntáis qué regalar a una embarazada, qué comprar o no cuando vas a ser mamá y, aunque he escrito sobre ello en alguna ocasión, hoy os enseño una idea que yo tuve la oportunidad de probar hace año y medio, es decir, justo antes y después de nacer Gabriel. Os lo cuento ahora porque, desde entonces, las cajitas de TuBebebox han cambiado y traen cosas nuevas. Me parecen una genial opción para regalar a futuras o recientes mamás si queréis ser originales  o para regalaros a vosotras mismas para poder probar productos y así valorar lo que es más necesario.

Star is Born para embarazadas: La box tiene un coste de 59 € cuando el valor de lo que trae es de 200 euros, así como lo oís… Para los calores terribles, un abanico de Abani&Co, una marca española con unos diseños muy monos; un libro sobre el embarazo y el bebé; un descuento en los centros Ecox 4D para una ecografía; un llamador de ángeles de Maminébaba; servicio de pediatría online de MySalus; el saquito de Aden&Anais; un pack de jabón, gel y champú de Mammababy; un chupete Tigex, que se adapta perfectamente a la boca de tu bebé y un body de algodón orgánico de Verbaudet.

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Happy Baby: Una canastilla divertida, con cosas bonitas y útiles; es una edición limitada en la que no hay muestras, todo lo que incluye son productos en su tamaño real: un collar mordedor de Mamibb que ayuda a calmar el dichoso dolor de dientes de los más pequeños, crema hidratante de Crea-M, sonajero Hape, que cuida de la seguridad como pocas marcas lo hacen; un chupete Kidsme que brilla en la oscuridad; un chupetero de Maminébaba; muselina con mensaje de Mi Muselina; el famoso biberón sueco Twistshake, con el que estoy encantada de la vida; el patito de Olmitos, un clásico que siempre está presente en los baños de los niños, un peluche de Imaginarium, un body, que tanta falta hacen, de Verbaudet…

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Canastilla Bebés Mayores: pensada para esos bebés que ya están cerca de cumplir un añito, un regalo perfecto para esa celebración o para probar nuevas marcas. Como es la etapa de JUEGO por excelencia del bebé, la box incluye unos animalitos de Hape, una marca ideada por pedagogos y realizada con materiales, de excelente calidad y con formas orgánicas, más seguras y confiables. También incluye una crema y un gel de la marca Babe, un biberón Tigex, el vaso Sippy Cup de Boon, que ayudarán al bebé a aprender a beber, los baberos multiactividad de Maminébaba, un mordedor de madera, que le ayudará a calmar el dolor de dientes y los stoppers de Olmitos, que son perfectos para la seguridad ya que evita el cierre de las puertas.

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Bueno, pues esto es todo, yo pude probar estas cajas el año pasado y fueron geniales, la verdad es que usé todos los productos y me vino genial para conocer algunas marcas de las que no sabía su existencia. ¡Buen fin de semana!

Beneficios de las bicis de equilibrio o sin pedales

Beneficios de las bicis de equilibrio o sin pedales

En esto de las bicicletas infantiles confieso que hemos ido con cierto retraso porque las de equilibrio llevan ya unos años en el mercado y nosotros hasta ahora no teníamos. En parte porque, en esta casa, el único que tenía bici de los tres hermanos era Alfonso; se la trajeron los Reyes hace dos años y medio, y es la típica con ruedines, ya que por entonces no nos planteábamos otra cosa, la verdad. Hace dos años no estaba yo muy al tanto de la utilidad de las bicis sin pedales, aunque las veía continuamente por la calle. Así que, ahora que Rafa necesitaba bici porque la moto ya le queda pequeña y empezará a usarla Gabriel, decidí indagar un poco más sobre las bicis sin pedales.

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Por lo que dicen los expertos, los niños aprenden antes a mantener el equilibrio que a coordinar o impulsar el pedaleo, por eso estas bicis son muy recomendables: son más ligeras, mucho más sencillas de usar, les ayudan a aprender a maniobrar en parado, a colocar su cuerpo en las bajadas, a girar y a frenar con sus pies. Por eso, el siguiente paso, cuando tienen 4 años, es pasar a la bici normal, sin ruedines, y te ahorras ese momento que da tanto pánico de quitar las ruedas pequeñas, que supone algún que otro susto porque te ibas a los lados y no eras capaz de mantener el equilibrio. Y ahora os enseño cuál elegimos y por qué. La marca no es muy conocida todavía en España, son las Kazam Bikes. Tienen un diseño genial con una plataforma para que los niños reposen los pies y así comiencen a jugar con el equilibrio, y con un manillar XXL que les da muchísima más estabilidad. Es casi como una especie de bici y patinete a la vez. Nos ha encantado.

Se pueden utilizar desde los dos años y medio aproximadamente, tienen ruedas de aire de 12” y el manillar y el sillín se ajustan de tal forma que la bici se puede usar hasta los 5 años de edad. Y bueno, sé que la estética cuenta menos pero oye, además es bonita y hay colores super chulos. La verdad que Rafa está muy contento y ahora toca practicar, porque el mediano resulta ser el menos deportista de los tres hermanos 😉 pero vamos, que lo de la plataforma para los pies le ha parecido una idea estupenda para ir más cómodo en las bajadas. ¿Vuestros peques usan bicis de equilibrio?, ¿les ha resultado luego más fácil el paso a la bici normal?