Cólicos del bebé: todo lo que puedes hacer

Cólicos del bebé: todo lo que puedes hacer

Como el tema de los cólicos resultó ser uno de lo más comentados últimamente en Stories de Instagram, he decidido explayarme en un post para así recopilar información de las decenas de comentarios que recibí con un montón de experiencias y consejos. Vaya por delante que también os cuento qué nos ha ido bien con Aurora. He de decir que esto de los cólicos no nos había pasado nunca. Es cierto que alguno de mis hijos tuvo algunos días contados su «hora mala», en la que pasaba un mal rato, pero hablamos de algo llevadero y que se pasaba en cuestión de minutos. En el caso de Aurora, pasó de estar tranquila y de hacer sus deposiciones con normalidad, a estar estreñida, a llorar con mucha frecuencia y a estar muy nerviosa. Así que vamos a enumerar distintas maneras de aliviar o mejorar los cólicos del bebé.

Cólicos del bebé: todo lo que puedes hacer

  1. Gotas Reuteri o Colimil: son probióticos que ayudan a restituir la microflora que posee el sistema digestivo de todo bebé. Bueno, la explicación podría ser más larga pero creo que así se entiende. Muchísimas de las que me escribieron optaron por una de estas dos marcas y les fue bien. Yo elegí Reuteri y ese día ya noté una pequeña mejoría en la peque.
  2. Masaje de un fisioterapeuta osteópata: para muchas de vosotras fue milagroso. Para Aurora también. El día del masaje estuvo super revuelta, como me habían dicho que pasaría, pero al siguiente la peque durmió más de tres horas seguidas por el día. Y ya empezó a regular el tema de las deposiciones nuevamente y a estar más tranquila. Y repetimos una segunda sesión de embarazo. Se encargaron en la Clínica Nespral, en Gijón.
  3. Porteo: Cuando los bebés están con cólicos, necesitan brazos continuamente así que para mí ha sido y es de gran ayuda llevarla en una camiseta de porteo. Daos cuenta de que la posición en la que están favorece también que puedan expulsar gases.Cólicos del bebé
  4. Saquito de semillas: no los hemos probado pero algunas usáis saquitos térmicos anticólicos que cubren la tripa del bebé dando calor y ayudando a calmar los cólicos del lactante.
  5. Bañera Tumy Tub: es una bañera con forma de cubo que pretende imitar la forma del útero materno. Nosotros la probamos con Alfonso porque nos la prestaron unos amigos. Es probable que la postura favorezca también el alivio de los gases aunque reconozco que, aunque es muy cómoda porque es fácil llenarla y vaciarla y porque ocupa poco espacio, nos resultó algo incómoda porque hay que sujetar al bebé con las dos manos y al principio teníamos que estar los dos adultos. Cuando son un poquito más mayores, se sujetan ya fenomenal.
  6. Agua y leche de fórmula: esto es obviamente para las que no optamos o no pudimos dar exclusivamente leche materna. Existen leches de fórmula en el mercado que son más digestivas y también está la leche de fórmula de cabra, que cada vez más gente opta por ella por ser también más digestiva. Además, es recomendable usar agua de mineralización muy débil.

Pues este es un poco el resumen de los más de 300 mensajes que recibí aquel día sobre vuestras experiencias con los cólicos de vuestros bebés. Y también he añadido la mía. En nuestro caso, decidimos no esperar mucho y los cólicos duraron poco más de una semana. Espero que os sirva. Y por supuesto, agradecemos más comentarios al respecto en este post, por si pueden servir de ayuda a otras madres.

Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé… ¡y la importancia de controlarlos!

Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé… ¡y la importancia de controlarlos!

Y ya veis, casi en la semana 33 saco yo el tema por el que preguntásteis hace ya meses, cuando os comentaba que, en este embarazo, empecé a notar muy levemente los movimientos del bebé unos días antes de cumplir la semana 16. Porque claro, para la que está embarazada por primera vez, puede sorprender y llegar incluso a la conclusión de que algo no va bien si aún no los nota por entonces. Pues tranquilidad y buenos alimentos, porque vamos a intentar responder a la pregunta que muchas os hacéis sobre cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé dentro del útero.

Cuándo empieza a moverse el feto y cuándo lo empezamos a notar

Pues aunque nosotras lo percibamos más tarde, el feto empieza ya a moverse en la semana 7 u 8, más o menos. De hecho, en este quinto embarazo me hice una ecografía en la semana 10 en la que se veía perfectamente mover las extremidades. Muy pequeñitas pero se ve bien. Pero para notar esos movimientos tienen que pasar, al menos, dos meses más. Eso, como pronto. Porque depende de si es tu primer embarazo o no, la cosa cambia. Lo habitual es comenzar a sentir las «pataditas» del bebé entre la semana 16 y la 22, así que estamos hablando de mes y medio de diferencia entre una mujeres y otras, y entre un embarazo y otro.

En mi caso, al primer bebé empecé a notarlo en la semana 20 y a este último solo unos días antes de la semana 16. Es decir, un mes de diferencia entre mi primer y quinto embarazo. Básicamente porque, al haber sentido la sensación previamente, lo reconocemos antes y porque el útero se ha distendido. Y otro factor que hace que se note antes o después es el peso de la madre, que el mío ha sido parecido siempre así que no creo que haya sido algo clave. Pero vamos, que nadie se asuste si conoce a una embarazada que le cuenta que ya lo nota en la 18 y ella no lo siente aún.

Cuándo se empiezan a notar los movimientos del bebé

Controla los movimientos de tu bebé

Esto que os voy a decir quizás os parezca exagerado pero no, no es verdad que el bebé se mueva menos a medida que va creciendo porque esté más justo de espacio. Tiene menos espacio pero no significa que lo debas notar menos. Al principio del embarazo, en las semanas en que has empezado a sentirlo, sí es lógico que lo notes levemente y de forma espaciada pero una vez que los movimientos son contundentes y tú ya percibas más o menos la frecuencia y fuerza, si notas que eso disminuye, ve al médico. Puede no ser nada pero puede estar pasando algo. Y lo digo porque me recuerdo buscando en Google sobre este tema en mis vacaciones en Tarragona embarazada de Carmen, solo 20 horas antes de que me dijesen que no había latido y en la mayoría de los foros te encuentras con informaciones poco fiables.

Y yo, que soy de naturaleza tranquila, no quise ponerme en lo peor. Y obviamente, el único síntoma de que Carmen no estaba bien fue precisamente que, poco a poco, se movía menos, se estaba apagando, aún cuando su corazón latía con fuerza y los médicos no vieron nada raro, pero la infección estaba ahí y yo sabía que no era normal que se moviese tan poco, aunque lo achaqué a que hacía calor, a que estaba con otras rutinas, a que había leído que a veces los bebés se mueven menos. Así que, sin querer asustar a nadie, os invito a que controléis este tema. Basta con tumbarse un rato al día en la cama, mejor si es después de alguna comida.

Para mí ahora esto es sagrado. Es más, yo lo hago tres veces al día: me pongo el despertador cada mañana cinco minutos antes para poder empezar el día habiendo sentido al bebé, lo hago también después de comer y aquí añado alguna onza de chocolate, y por las noches, como paso un par de horas tumbada antes de dormir porque en la cama me meto poco después que los niños, más de lo mismo, a controlar la juerga interior. No es necesario pero yo ya estoy marcada por un acontecimiento, de ahí que tenga la necesidad de quedarme tranquila varias veces al día.

Espero haber resuelto dudas con este tema. Cada mujer es distinta y cada embarazo es distinto, así que no os agobiéis si tardáis más que otras en sentirlo. Preocupaos más adelante por notar al bebé cada día, sus movimientos son síntoma de bienestar fetal. 

No queremos saber el sexo de nuestro bebé

No queremos saber el sexo de nuestro bebé

Hemos tomado una decisión: no queremos saber el sexo de nuestro bebé. Aquí en España no es lo habitual, sí en otros países. Normalmente es una decisión que se toma para mantener la emoción hasta el mismo parto, o porque sencillamente no tienes ningún tipo de preferencia. También conozco casos de embarazos deseados que tardaron muchísimo en llegar. Nuestra decisión no tiene nada que ver con lo anterior. Aunque lo de mantener la incógnita hasta el parto me parece precioso.

Os lo contaba la semana pasada en Instagram, el día que nos hicimos la ecografía de las 12 semanas. Por primera vez, salimos de esa eco sin saber el sexo de nuestro hijo. Como os contaba ese día, en los cuatro embarazos anteriores, nos dijeron a esas alturas lo que venía en camino. Y no fallaron. Por razones que desconozco, mis bebés se dejan ver muy bien, así que podríamos saber ya el sexo del bebé que viene en camino. Pero desde el principio, tomamos esta decisión. Nuestras circunstancias son muy distintas a las de los embarazos anteriores por lo que ya sabéis. Así que hemos considerado que es lo mejor por dos razones:

  1. Si es una niña voy a estar más intranquila todo el embarazo. He tenido 4 hijos y el único que perdí fue una niña. Sí, fue un accidente, me podía haber pasado con cualquiera o no haberme pasado nunca, pero sé que si es una niña me voy a poner más nerviosa pensando que pueda volver a pasar. No tiene ningún sentido pero el miedo es irracional.
  2. Si es un niño, ahora me va a doler. Y sé que eso no pasará cuando lo sienta y lo tenga en brazos. Por que sólo quiero oír llorar a mi bebé en el parto así que estaré feliz. Pero en este momento, después de pasar meses ilusionada con la llegada de una niña tras tres varones, creo que no estoy preparada para que me digan que es un niño. Nunca jamás me importó tener solo varones, pero no es lo mismo no tener una hija que haber tenido una y haberla perdido. Las cosas como son.

No queremos saber el sexo de nuestro bebé

Cuando una pareja toma la decisión de esperar al parto para conocer el sexo de su bebé tiene muy distintos motivos. Y estos son los nuestros, ya que mi marido me apoya totalmente en la decisión. Y que nadie se preocupe por la planificación. Si es una niña, ya tenemos una habitación pintada de rosa en casa y ya veréis el poco esfuerzo que me va a suponer ir a comprar ropa en una tacada. Y si es un niño tenemos de todo casi hasta que le vaya a salir barba 😉

Hay en nuestro entorno quien, inconscientemente, habla en femenino (sin querer) de este bebé como si este embarazo fuese una continuación del anterior. Pero no, este bebé es otro y puede ser otra niña o un niño. Como es obvio, nuestras preferencias son las que son, y creo que es completamente lógico dadas las circunstancias. Pero lo que no tengo duda es que este bebé va a estar super cuidado y nos va a llenar de vida otra vez. Y sinceramente, creo que conocer el sexo del bebé cuando nazca va a ser muy emotivo, sea lo que sea. Planificar en los embarazos ya no está hecho para mí.

Carta a mi hija

Carta a mi hija

Me hubiera gustado dedicarte una carta como lo hice con tus hermanos: en alguno de tus cumpleaños, contando cómo eres, qué te gusta, con cuál de tus hermanos juegas más... Pero sé que no podremos soplar velas juntas, que sólo podré ir contando los años que han pasado desde que te fuiste, o imaginando qué edad tendrías en cada momento. Hoy debimos conocernos, quizás hace unos días, quizás mañana... pero yo debería escuchar tu llanto y sentir tu respiración. No debiste dejarme, ibas a ser mi refuerzo entre tanto chico, entre tanto fútbol, entre tanto coche... Ibas a unirte a ese trío maravilloso que con ilusión te esperaba y que, estoy segura, te hubiera cuidado y querido con locura. Porque no sabes la de veces que imaginé esa foto de los cuatro juntos por primera vez.

Cuando te fuiste, deseé volver atrás, a cualquier momento en el que te sintiera dentro de mí. Ansiaba no haberte perdido, deseaba regresar a cualquiera de esos días en los que era tan feliz esperándote, sabiendo que estabas ahí para darme la plena felicidad. Pero me doliste tanto, que tiempo después deseé no haberte conocido nunca, no haberte llevado nunca en mí, no haber estado embarazada de ti. Fíjate lo dura que fue para mí tu corta vida que deseé que no hubieras existido. Y perdóname porque aún lo deseo a veces, mi niña. Porque no estaba preparada para el dolor, para este dolor. Porque aún tengo pendiente una labor muy importante contigo: convertir el dolor en amor. Ese que sentí de alguna manera cuando te tuve en brazos pero que luego trajo lágrimas y más lágrimas.

No habrá fotos, no habrá cumpleaños que celebrar, no habrá primeras veces... Pero ¿sabes? Yo sé que estuviste conmigo, exististe aunque pocos te viéramos físicamente. Yo ya no hablo de Gabriel como el pequeño sino como el tercero. Te veo muchas veces en tu hermano Rafa. Creo que estabais conectados de alguna manera, pudisteis haber compartido fecha de cumpleaños y estos días, no hace dos meses, yo hubiera descubierto que eráis como gotas de agua. Yo sé que te hubieras partido de la risa con las tonterías y aspavientos de Alfonso.  Pero sé también que no debo fantasear porque me dolerá demasiado. Y quiero volver a ser feliz. Y sé que debo, por tus hermanos y por ti, por mí, por lo que tenga que venir...

Pero sin olvidarte, ¿cómo iba a olvidarte, hija? Sé que viniste para algo. Tu corta vida ha salvado la de otro bebé. Y tu historia me consta que ha llegado a muchos hospitales y que llegará a muchos sanitarios dentro de unas semanas cuando cuente cómo fue el proceso aquel día que te perdí, para poder ayudar a otras mujeres a que sufran un poco, sólo un poco menos, en un trance así. Menos de 7 meses de vida y todo eso has hecho. En una vida más larga hubieses hecho cosas maravillosas, estoy segura. Tu ausencia no tiene sentido, no por hay un porqué, no debió ocurrir nunca... Ahora, dame tiempo. Quiero creer que eres un ángel y que, si pudieras hablarme, me dirías todas estas cosas que dice esta canción.

No te olvido, pequeña. Cuando brille, brillarás. Te quiero y querré siempre.

Mamá.

 

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DeLaZarzuelita, ¡ya tenemos las primeras cositas para la niña!

DeLaZarzuelita, ¡ya tenemos las primeras cositas para la niña!

¡Ya tenemos las primeras cosas para la niña! Confieso que me hace bastante ilusión porque, después de usar la misma ropa y el textil de bebé con tres niños durante 6 años consecutivos (es lo que tiene que nazcan en la misma época y que sean varones), es inevitable entusiasmarse con el cambio, para qué negarlo. Además, muchas cosas estaban ya bastante desgastadas, como todo el textil de cuna. No os voy a negar que cada vez que veo algo rosa pienso, ¿esto será verdad?, ¿estará en mi casa? Sí, los niños alguna cosa en tonos rosas han tenido, como camisas, pero bueno, ya me entendéis con lo del color rosado. Así que ya me estoy haciendo con material nuevo, como este de DeLaZarzuelita, que además vamos a hacer algunos cambios en casa para reorganizar habitaciones infantiles.

Hoy os enseño las nuevas cosas de DeLaZarzuelita, una marca española, que nació en mi tierra, Asturias. Es más, ¡¡¡¡¡en mi ciudad!!!!!! En la web podréis ver que tienen ropa, complementos de baño y paseo, así como objetos de decoración. Cuidan los detalles que diseñan y confeccionan para los peques de la casa mezclando las últimas tendencias y también los grandes clásicos. Los diseños son propios y las materias primas son elegidas con mucho cuidado, buscando tejidos naturales y cálidos. Confeccionan cada prenda como antaño, creando piezas únicas, en modo artesanal. Y como una imagen vale más que mil palabras, os enseño ya lo que tenemos en casa para la pequeña. La ropa de cuna os la enseñaré puesta ya y bien colocadita cuando hagamos los cambios en casa y tengamos su habitación lista.

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Como veis, es todo precioso y hecho con mucho gusto. Y el estilo es el que a mí me gusta, clásico pero a la vez de esas cosas que no pasan de moda. Y se nota que es artesanal, la verdad es que ha sido un descubrimiento y si encima son de aquí, pues más a mi favor. Prometo enseñaros cómo queda la chichonera y textil de cuna, que además Gabriel ya ha pasado a la cama y podemos enseguida organizar las habitaciones nuevamente. Pero quedará como veis en la siguiente imagen.

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Cambiador y neceser

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Toalla de baño.

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Dos conjuntos de ropa

Pues ya veis, no he querido coger nada hasta ahora que quedan menos de tres meses, nunca lo hice pronto, no sé si es porque aún veo lejos el momento del parto. Pero es verdad que, tras tres varones, esto de renovar vestuario y textil hace ilusión. ¡Así que estoy como loca con las cosas nuevas!, ¿os gustan?

¿Niño o niña?, ¿se puede saber el sexo del bebé por los síntomas?

¿Niño o niña?, ¿se puede saber el sexo del bebé por los síntomas?

Vamos con uno de esos temas sobre el que hay más mitos que ciencia pero que, desde luego, genera mucho interés en Internet, y cómo no, entre profesionales. Porque resulta que hoy en día ya no podemos ni esperar a que una ecografía nos diga si vamos a tener un niño o una niña, sino que ya hay estudios que se atreven a afirmar que los síntomas del embarazo pueden darnos pistas sobre el sexo del bebé que estamos esperando. Recuerdo que hace ya un tiempo compartí en Facebook una noticia que hacía referencia a un estudio que sostenía que los embarazos de niñas son peores que los embarazos de niños. Y no olvidaré que muchas coincidíais en que así era, y otras tantas decíais que no era cierto. Por entonces, no sabía lo que era estar esperando una niña (no creí que fuese a saberlo) y no tenía experiencia al respecto para comparar. Pero como ahora ya la tengo, creo que, por lo vivido, voy a tener que desmontar mitos.

¿Es peor el embarazo de una niña?

Pues podría resumir este embarazo en comparación con los tres anteriores, todos de varones, respondiendo a esta pregunta con un NO rotundo. No me he encontrado ni mejor ni peor en ninguno en concreto. Puede ser que determinadas circunstancias hagan que estés un poco más cansada: el tipo de trabajo que tengas, el hecho de que sea el primero o ya tengas más hijos que no te dejan descansar, la edad… pero no, no puedo decir, ni mucho menos, que me haya encontrado peor en éste, como apuntan algunos mitos, e incluso estudios. Y vamos con la lista de síntomas que se suelen asociar a embarazos de niña:

  1. Naúseas y vómitos: pues sí, ése es uno de los síntomas en los que más embarazadas coinciden. Y desde luego yo, ni una sola vez. Ni en éste ni en los otros tres embarazos, siempre me he librado y, precisamente, una de las cosas por las que ni sospeché que podía esperar una niña fue precisamente porque me encontraba igual de bien que en los otros a pesar de todo lo que había escuchado. Así que no, yo no tuve náuseas ni vómitos ni con niños ni con niña.
  2. Granos y piel: Pues parece ser que cuando esperas una niña estás menos favorecida que cuando esperas un niño. Al menos, eso dicen las creencias populares. ya que en el embarazo de una niña se genera más carga hormonal, lo que hace que tengas más granos y estés menos guapa. Pues oye, en el primer trimestre, no me he librado de granos nunca, en ninguno de los cuatro. Mientras que pasada la semana 13-14, de cara me encuentro muy favorecida, oigan. Vamos, otra cosa más en la que tengo que desmentir las creencias populares.
  3. ¿Salado o dulce? Resulta que también las apetencias que tengas a la hora de comer durante el embarazo pueden predecir el sexo de tu bebé, según los mitos. Por lo visto, si te da por el dulce, será niña, y si te da por el salado, será niño. Oye, que a mí por el dulce me da siempre, toda la vida, embaraza y sin embarazar, de niño o de niña, es una cosa a la que me cuesta horrores decir que no y ya sabéis que en este embarazo he intentado controlarlo un poco, con cierto éxito al principio. Así que otra cosa más que no se cumple en mi caso.
  4. La barriga más redonda: pues parece ser que las barrigas redondas son de niña, mientras que si el vientre es puntiagudo, el bebé será un niño. Pues oye, ois vuelvo a poner la foto de mis barrigas en estos cuatro embarazos pero diría que son todas parecidas, la primera no es que fuese más redonda, es que yo estaba más redonda en general 😉 Pero no, yo no noto diferencias, ni en la forma ni en el tamaño, ni siquiera en eso que dicen también de que si es niña la tripa está más alta.

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¿Niño o niña?, ¿qué ligeras diferencias he notado este embarazo?

A ver, que igual es porque es el embarazo que estoy viviendo y me estoy fijando un poco más. También por aquello de que es la primera niña, que igual me engaño a mi misma pensando que hay cosas diferentes con respecto a los otros embarazos. Por tanto, sigue sin ser algo muy significativo, y mucho menos científico. No sé si tiene algo que ver con la carga hormonal por estar embarazada de una niña, no he encontrado ningún estudio que lo afirme, pero en mi caso, tengo la sensación de que el pecho ha aumentado un poco más (lo cual es estupendo para las que andamos escasas 😉 ), que en el primer trimestre había flujo abundante, tengo sueños con frecuencia y, por último, que me apetece más estar en pareja, ya me entendéis 😉

Pero poquito más que apuntar al respecto, diría claramente que los síntomas que se presentan en un embarazo nada tienen que ver con el sexo del bebé que esperas. Rotundamente no. En mi caso, claro. Porque de todo habrá y seguro que más de una me lleváis la contraria. Lo que sí que parece que se puede hacer es concebir niño o niña, pero para eso hay que tener una puntería tremendo con la ovulación y no he logrado saber nunca cuándo me pasa por mi irregularidad.

Una tumbona… para cualquier edad

Una tumbona… para cualquier edad

No creí que, tras cinco años de maternidad, iba a descubrir uno de los mejores inventos que he probado en productos de puericultura. Aún teniendo ya el pequeño de mis hijos 17 meses, es decir, que ya casi no tengo un bebé, resulta que ahora mismo, nuestra nueva adquisición es la que más usan mis hijos en casa. Y digo hijos en plural porque aquí hay guerra por usar el Doomoo Nid de Babymoov. No podría deciros una sola palabra para explicar qué es porque hace las funciones de hamaca o tumbona y de puf, por lo que sirve para un recién nacido y para niños de hasta 30 kilos, es decir, hasta los 7 u 8 años tranquilamente. Y para muestra, un botón, en este caso, varios.

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Como es obvio, no es para que pase la noche pero sí para quedarse frito y después pasarle a la cuna.

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Estamos encantados con el invento, aunque genera alguna disputa entre los mayores 😉 pero bueno, en esta casa la ley es la que es, la del más rápido y la de «el que se fue a Sevilla, perdió su silla». Gabriel se echa su siesta ricamente y sin competencia alguna cuando sus hermanos están en el cole; Rafa suele utilizar el Doomoo para tomar su bibe y Alfonso se tumba allí para leer. Vamos, que no podemos darle más uso. Confieso que yo quise saber lo que era, porque ya solo con apoyar la mano pensé que era la pera. Así que, senté mi trasero en el suelo, porque lógicamente no tiene tamaño para el tronco y cabeza de un adulto, y apoyé la espalda sobre él. En la gloria, señores, en la gloria me quedé. Es que claro, tiene un relleno de micro perlas que hace que se adapte perfectamente al cuerpo.

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Probando

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Estampados. Nosotros elegimos el liso en tono marrón para que hiciese juego con los sofás.

Pesa sólo tres kilos aunque no es un producto que se guarde con facilidad porque no se pliega ni nada, pero bueno, como la idea es usarlo tantos años, pues para mí no es algo relevante. Vamos, yo no tengo pensado sacarlo de nuestro salón de aquí a 6 años. Se limpia fácilmente; la funda lateral puede frotarse con un paño húmedo y el tejido de la parte superior se mete en la lavadora desabrochando una simple cremallera. Al final, esta parte es la que se mancha más. De todas formas, viene con dos fundas, una con arnés de seguridad para los bebés pequeños, y otra lisa, sin nada, para los bebés y niños que no necesitan sujeción. En fin, que ha sido todo un descubrimiento, me parece un inventazo increíble y estoy encantada de que lo puedan usar los tres.

No tengas un bebé… en Navidad

No tengas un bebé… en Navidad

Que yo sé que esto de los embarazos no se puede planificar con exactitud; mes arriba, mes abajo y bien, puede que te acerques un poco a la época que mejor te venga por motivos laborales, familiares o lo que sea. Pero atinar con la fecha debe ser algo complicado. Lo que tengo claro es que dar a luz a las puertas de la Navidad o en plenas fiestas es una locura. Puede que muchas penséis que es muy bonito tener un bebé en estas fechas… pues no. Tener un churumbel es bonito siempre pero se disfruta más en épocas de tranquilidad, sin festejos, sin trasnoches y… sin comilonas. Desde luego, esta es la lista de cosas que no apetecen cuando tienes un recién nacido en casa:

1. Posibles viajes: No habían pasado tres semanas desde que había dado a luz y ya estaba haciendo las maletas para pasar parte de estas fechas con la familia política. Lo sé, a muchas no se os pasaría por la cabeza pero yo soy así de buena con maridín. Evidentemente, cuando acabas de parir, te apetece estar en tu casa.

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Pues eso, que me gusta Zaragoza pero hubiera preferido ir con un bebé de dos o tres meses (no de días) como me pasó con Alfonso y Rafa en su momento.

 

2. Cenas, comidas y eventos varios: teniendo en cuenta que las primeras semanas de vida de una criatura es casi imposible tener ningún tipo de rutina, es complicado llegar a la hora a determinados acontecimientos. ¿Cómo os lo explicaría? El lunes día 5, víspera de Reyes, nos invitó una prima de mi madre, que adora a los niños, a ver desde su casa la llegada de los Magos en helicóptero a la playa. ¿Y a qué hora llegaban? Pues a las 11 de la mañana. ¿Cómo se sale de casa a las 10:15 de la mañana con tres criaturas? No lo sé, porque Alfonso directamente durmió la noche anterior en casa de mis padres. Yo me veía incapaz de vestir tres niños, dar el pecho a uno, los desayunos a otros, ducharme yo…. Así que bastante conseguí al salir a esas horas de casa con dos; por no hablar del momento en que te encuentras que el ascensor no funciona y tienes que bajar 5 pisos con la sillita. Sudar es poco…

No lo puedo evitar, nunca quiero perderme nada y no quiero que los mayores dejen de hacer algo porque haya un bebé en casa, ¡nos adaptamos unos a otros! Y este momento merece cualquier esfuerzo. Foto de El Comercio

 

3. Inflarse a comer: que ahora mismo me sobren más kilos que hace 15 días, cuando el parto era más reciente, no me mola nada. Sí, esto es lo que pasa cuando das a luz antes de estas fechas, que estás mejor recién parida que pasadas las Navidades. Es duro 😉

4. Ponerse vestidos: creo que, por primera vez en mi vida, no llevé un vestido en Nochevieja. La lactancia complica un poco el tema vestimenta, a lo que se suma que las carnes, sobre todo las abdominales, están blandas. Mucho mejor un pantalón que sujete bien la tripilla y una blusa, fácil para sacar la pechera cuando sea necesario. Que conste que yo para eso siempre busco intimidad pero, aún así, lo del vestido es poco práctico.

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Una blusina, pantalón y unos tacones y apañamos el look divinamente 😉

 

5. Dar el pecho: alimentar a la criaturilla en plena Cabalgata, en las Campanadas o en medio de una maratón de compras navideñas se complica seriamente. En mi caso, aproveché esos momentos, si coincidía que el peque tenía hambre, para dar bibes. Ya os he comentado que tengo pendiente un post para contaros el tema de mi lactancia pero aún estoy con las matronas indagando.

6. Tener a los niños de vacaciones: y para rematar, cuando no es el primer hijo, tienes a los otros de recreo, siempre merodeando como satélites, con una agitación superior a los días de cole y guardería, tomándote por el «pito del sereno»… Esto merece un post aparte; señoras, no es lo mismo dos que tres, pero vamos, hay un abismo, créanme.

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Pues si ya con tres he tenido los días completitos, imaginaos con cuatro. Alfonso, Rafa y Gabriel con su primo Jorge.

 

En fin, ya sabéis como son estas fechas, una vorágine de eventos, comidas y compras que complica bastante cualquier intento de rutina o descanso. Que mira que disfruto de la Navidad pero, este año, necesitaba que terminase. En cualquier caso, los bebés llegan cuando llegan y son siempre bienvenidos. Aún así, creo que hay épocas mejores para dar a luz y no es lo mismo un primer hijo que un segundo, tercero... Yo desde luego, prefiero la tranquilidad de la época en la que di a luz a Alfonso y Rafa. ¿En qué mes nacieron vuestros peques?, ¿qué ventajas o desventajas encontrasteis?

Orden en el caos: primer mes

Y así, sin comerlo ni beberlo, ayer Gabriel cumplió su primer mes de vida. No voy a repetirme con eso de que el tiempo pasa volando cuando eres madre porque ya lo sabéis de sobra. Hoy me centro en las cosas que han cambiado en tan sólo un mes; sí, en un mes completamente caótico en el que los días y las noches no tienen horarios pero que, cada jornada que transcurre, vas viendo poco a poco la luz. Y cuando han pasado 30 días desde que diste a luz, estas son las cosas que han cambiado:

1. Adiós al postparto: aunque oficialmente no haya pasado la famosa «cuarentena», lo más probable es que ya hayas dejado de lado cualquier dolor, las megacompresas e, incluso, has olvidado el suplicio de los puntos.

2. Lactancia más o menos establecida, o abandonada: Una de esas cosas con las que te encuentras tras el alumbramiento es que lo de dar el pecho no es tan fácil como pensabas. Cuando ha pasado un mes desde que diste a luz, lo más probable es que hayas superado las dificultades o que hayas desistido en el intento. En mi caso, os debo un post sobre esto porque mi experiencia y mi caso creo que pueden ser verdaderamente útiles. Ya os adelanto que, una vez más, estoy con lactancia mixta porque soy muy cabezona.

3. Los cólicos mejoran: si tienes la mala suerte de que tu bebé tenga cólicos, cuando ha pasado un mes, el asunto ha progresado para bien. Y si la cosa se alarga en el tiempo, lo que conseguirás es que la situación ya no te desespere como al principio. No hablo por propia experiencia pero sí que hemos tenido ratos en los que el peque ha estado muy molesto con gases y ahora es más llevadero.

4. Un atisbo de orden: tanto mental, porque te has hecho a la nueva situación tras la revolución de los primeros días, como físico, ya que tu casa empieza a estar medianamente decente. Y si a la una de la tarde, hace un mes, no estaba ni duchada, ahora soy capaz de salir de casa dos horas antes y dar un paseo.

5. La tomas de la noche se han alargado: este punto reconozco que es sólo para las que parimos niños dormilones. Ahora mismo, Gabriel ya está hasta 6 horas sin comer por la noche. Esto no quiere decir que yo disponga de ese tiempo para dormir ya que lo más habitual es que, después de una toma, quiera un rato de juerga que se puede alargar más de una hora . Así que al final, lo máximo que consigo reposar del tirón son 4 horas, pero no me quejo. Es más, confío en que, a los tres meses, ya me deje dormir 10 horas seguidas. Sí, ya sé que algunas creéis que soy muy optimista pero… es que los otros dos lo hicieron. Por eso repito con esto de la maternidad 😉

Y este es, en resumen, el progreso del primer mes de vida de Gabriel. Obviamente, nos ha tocado revisión en el pediatra y todo va sobre ruedas, ha ganado un kilo desde que nació y tengo otro niño mega alto. Lo que sí que reconozco que es una suerte es que las cosas van repitiéndose por tercera vez y que los tres, con sus diferencias en el carácter, repiten patrones de comportamiento. De ahí mi optimismo con el sueño, luego ya se verá.

Desde aquí, quiero daros las gracias por acompañarme otro año más y aguantarme este 2014, sabéis que le pongo mucho empeño y dedico muchas horas a este blog. Se acaba para mí un gran año en el que pude volver temporalmente a la tv y en el que, lo más importante, fue la llegada de mi tercer hijo; no puedo estar más que agradecida. De corazón, ¡Feliz Año!

Os presento a Gabriel!

Escribo desde el hospital y con el móvil, asi que seré breve. Esta madrugada, la del 30 de noviembre, llegó al mundo este muñeco para completar nuestra felicidad. ¡Ya somos familia numerosa! El parto fue rápido, llegamos al hospital a las 12 de la noche y nació a las 2 de la mañana; se alargó un poco la expulsión de la placenta y eso hizo que pasara un mal rato. Pero eso ya os lo contaré en un post con calma desde casa. Gracias por estar pendientes y por vuestros comentarios todos estos días en las rrsss. Y a partir de ahora, a las aventuras de Alfonso y Rafa, se unen las de Gabriel.

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Monitores o cómo hacer que el crío no se inmute

Monitores o cómo hacer que el crío no se inmute

No falla; aunque tengas la criatura interior más agitada del mundo, que te despierta algunas noches a base de patadas y que hace que tu tripa adquiera vida propia (véase vídeo aquí porque no exagero), es llegar a la sala de monitores y el churumbel decide que es momento de relajación, que no se va a inmutar, que pasa de que le toquen las narices. Por si alguna no lo sabe, llamamos «monitores» a una prueba para evaluar el bienestar fetal cuando se aproxima la fecha probable de parto. Te tumbas en una camilla, te ponen unas correas en la panza con unos electrodos y los datos que recogen salen a través de un monitor.

Mi tripilla sin señales de movimiento alguno.

Así dicho es todo muy sencillo pero claro, si el crío decide que hay que cambiar de posición cada vez que intentan plantarte uno de esos electrodos mientras la matrona mueve tu mini barriga de melón como si fuese un cóctel, pues ya empiezas la prueba en modo «no estoy para esto por mucho que vaya a clases de zumba». Cuando ya consiguen detectar el latido, el crío determina acabar con la marcha. Y lo que quieren para esta prueba es que la criatura se mueva, cuanto más mejor… pero nada, no hay manera. ¡Y mira que había desayunado napolitana de chocolate!

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Tumbadita con cara de felicidad esperando movimiento.

Recuerdo que tanto con Alfonso como con Rafa me dieron mosto, por aquello de animar a las criaturas pero esta vez, nada de nada, porque la matrona andaba liada. Eso sí, fue salir de la sala y aquí el pequeñajo empezó con la juerga. ¡Cómo saben ellos cuándo no hay personal sanitario delante! Y cuando ella volvió 20 minutos después, encontró que su ausencia había sido muy productiva para su prueba porque, efectivamente, el enano no había parado mientras la otra chica que estaba en la sala no conseguía su objetivo.

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Y para muestra, un botón. Así empezó y así acabó, de relajación a juerga interior.

Eso sí, mientras esperaba para hacerme la prueba, al ver la entrada de la planta de maternidad, fui consciente por fin de que en cuestión de días me tocará estar allí y, por unos minutos, me puse nerviosa. No por el parto, porque estoy más tranquila que otra cosa, si no por conocer a mi tercer pequeño. Bueno, ¿cómo vivisteis lo de los monitores?, ¿también entraron en «modo off» vuestros churumbeles? Y perdonad por no poder responder a todos los comentarios estos días, tengo muchos temas en la cabeza para el blog y por fin estoy organizando un poco las cosas del bebé.

Hipo del feto, ¿es real?

Lo bueno, o lo malo, de no tener amigas cercanas que estén embarazadas o hayan dado a luz cuando esperas tu primer hijo es que hay cosas que te pillan por sorpresa. Y digo que es positivo y negativo a la vez porque, por un lado, nadie te atosiga con comentarios como «ya verás cuando…». Y por el otro, nadie te ha advertido de algunas cosas que suelen suceder. En cualquier caso, justo hoy no voy a hablaros de una sorpresa negativa. Sencillamente, de algo que a mí me llamó la atención como primeriza.

No recuerdo muy bien en qué semana de la gestación me sucedió; calculo que estaría de seis meses cuando, de repente, noté en mi panza un movimiento constante y rítmico, como pequeños brincos del bebé pero siempre con un mismo compás. ¡Pero si esto parece hipo!, pensé. Y enseguida entré en Internet (mala costumbre consultar ciertas cosas pero tampoco es cuestión de ir corriendo al gine a contarle la batalla) y efectivamente: ¡el feto tiene hipo!. Llamadme ignorante pero yo, hasta ese momento no tenía ni idea.

A partir de aquel día, aquello fue constante en Alfonso. Todos los días, incluso varias veces, le sentía. Es más, supe que se había colocado boca abajo porque pasé de sentir el hipo en la parte superior de la barriga a la inferior. Y por supuesto, no sabéis la de veces que invitaba a amigas o familiares a tocar mi tripa para que lo notasen, a mí me parecía alucinante. Con Rafa lo sentí algunas veces, pero ni mucho menos a diario. Y en este tercer embarazo, apenas lo he notado cuatro o cinco veces, pero la última fue hace una semana y me pareció que la posición del peque había cambiado. Efectivamente, en la última revisión me han dicho que está colocadito hacia abajo (yuhuuuu, espero que no le dé por cambiar)

En cualquier caso, el hipo fetal es bueno ya que el diafragma del bebé se ejercita. Y vosotras, ¿sabíais antes de estar embarazadas que el feto tiene hipo?, ¿qué sensación os producía?