por nosoyunadramamama | Jun 19, 2015 | celebraciones, colegio, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Ayer por la tarde gané una batalla, aunque hoy me toca ir a la guerra y creo que no tengo nada que hacer. Madres del mundo, me estresa sobremanera lo de las actuaciones de fin de curso. No por la función en sí ni por los preliminares de búsqueda de disfraz o atuendo. Eso son nimiedades en comparación con la labor de ubicarse para ver a tu retoño bailar, o no bailar, según el caso. Si a tu presencia le sumas otro niño y un carrito, la tarea se complica bastante más. Y a falta de un festejo, en el cole de mi hijo, los de Educación Infantil tienen dos. Yo encantada, ya sabéis, y lo digo por activa y por pasiva, que las celebraciones de toda índole me rechiflan; son además la excusa perfecta para comer de tó.
La actuación de ayer era light, porque sólo bailaban los pequeños del cole. Y claro, después de dejar a Alfonso en su clase con sus compañeros, tuve suerte y fui medianamente rápida para coger posición. Pero la de hoy ya es la fiesta de fin de curso oficial y sé cuál es el panorama. ¿Cómo demonios voy a competir con los abuelos de las criaturas? Es imposible, y menos con un carrito. Además, no estoy yo por la labor de discutir con gente mayor, que los nietos son sagrados.

A uno que yo me sé le gustan las cámaras tanto como a su madre, y el baile como a su padre. Oye, y lo hace tan bien que no tengo que pixelar a nadie 😉
Luego está el tema reserva de asientos. A ver, que me parece bien que cojas sitio para ti y le guardes otro a tu señora madre, o padre, o marido. Pero hombre, a mí ya lo de retener sillas para media familia, como que lo veo un poco abusivo. No sé, que igual soy yo la rara para esto. Y ya lo último, y aquí soy pecadora, es que algunos estorbamos al personal porque, de repente, vemos a nuestros hijos (sí, los mismos que hemos visto hace apenas unas horas o minutos) y nos embarga la emoción y queremos hacerles un reportaje fotográfico como para el Hola! Bueno, al menos me dejo la espalda porque me levanto del asiento pero bajo la cabeza, así como para que no parezca tan horrible. En fin, hoy más y ¿mejor? ¿Cómo lleváis este tema de las actuaciones de fin de curso?
por nosoyunadramamama | Jun 17, 2015 | familia, Sin categoría, Uncategorized
Hoy me toca un post trascendental, tenéis que permitírmelo muy de vez en cuando. Desde que soy madre de familia numerosa, he escuchado muchas veces la frase qué mérito tienes. Nunca le dí mayor importancia hasta que, hace unos días, me la dijo alguien que de verdad tiene valor. Le dí vueltas y entonces comprendí que utilizamos la palabra «mérito» de forma equivocada. Creo que, en mi caso, la gente quiere decir que tengo mucha moral, ánimo, energía… pero en ningún caso soy ninguna valiente ni he hecho nada meritorio, al menos en cuanto a maternidad se refiere.
Y no tengo mérito porque tengo lo que siempre quise tener: una familia numerosa. No tengo mérito porque me gusta pasar muchas horas con mis niños, porque no me cuesta nada ir de un lado para otro con los tres, aunque tenga que estar montando y desmontando sillitas, preparando meriendas, corriendo por el pasillo de casa, cargando con mil trastos… Acabo el día agotada pero no, eso, desde mi punto de vista, no tiene ningún valor. Hago lo que me gusta, sacrifico porque quiero y elegí estar donde estoy y como estoy. Por eso, insisto, no tengo ningún mérito.

¿Sabéis quiénes lo tenéis? Las que habéis perdido un hijo y seguís sonriendo, éso es lo más valiente del mundo. Y entre ésas mujeres, estaba mi abuela pero, por desgracia, conozco a varias. Las que no buscabais un hijo y seguisteis adelante en contra de vuestras familias y parejas. Las que lleváis mucho tiempo buscándolo y lloráis cada vez que lo intentáis y no lo conseguís. Las que lleváis años esperando por un hijo que tiene que llegar de otro lugar del mundo. Las que habéis ido a buscarlo lejos y tuvisteis que ver cómo vivían muchos otros niños a los que hubierais querido llevaros también a casa. Las que tenéis que sacar adelante una familia sin ninguna ayuda. Las que lucháis cada día para que vuestros hijos enfermos sigan adelante y no sufran. Y así, podría seguir con una larga lista de mujeres que, de verdad, tienen mérito. Desde aquí, mi total admiración.
Aviso: hasta mañana sigue activo el sorteo de una cesta con 10 kilos de fruta.
por nosoyunadramamama | Jun 9, 2015 | bebes, niños, Sin categoría, Uncategorized
El sábado viví una situación de ésas en las que, si me pinchan, no sangro. Entiendo que, en parte, porque no es algo frecuente ni normal. Habíamos quedado con unos amigos a comer en un club deportivo de Oviedo y llegamos antes que ellos así que entramos al hall y de ahí fuimos al salón contiguo para tomar algo mientras esperábamos. Eran las dos de la tarde y yo, además, quería darle el bibe a Gabriel así que iba directa a sentarme con los peques cuando un camarero me abordó para decirme que no podía estar con niños allí. Instintivamente, me fui con los críos, sintiéndome observada, a una zona de terraza acristalada anexa al salón para lo que quería: dar de comer a mi hijo. Y nuevamente, el mismo camarero se acercó para decirme que tampoco podía estar allí con los churumbeles.
Así que, con cara de asombro, le pregunté dónde podían estar las criaturas y me indicó que en la zona de arriba, es decir, en el comedor, o en la única parte de la terraza que no estaba cubierta (indico, de paso, que el sábado llovía y estábamos a 15 grados). En total, los niños no podían estar en un 80% de la superficie total del club. Pero ahí no termina la cosa. Cuando íbamos en dirección a la escalera para subir a la «zona de confort» vino una mujer (luego supe que era la persona que está en portería) a decirnos, otra vez, que los críos no podían estar allí. Y ya no pude estar callada. En minuto y medio me habían dicho tres veces que los niños sobraban, que no eran bienvenidos. Y salté: Ya lo sé, es la tercera vez que me lo decís; son niños, no se comen a nadie. No es mi estilo, soy sincera y no me ando con rodeos con la gente que conozco porque no me gusta la falsedad, pero, por contra, si no conozco a la gente, no me meto donde no me llaman y no digo ni mu.
Mirad, yo acepto que hay lugares que no son apropiados para los menores. Es más, entiendo que en determinados sitios, clubes, centros sociales… haya áreas en las que no se permita la entrada a los niños. Pero, desde mi punto de vista, el concepto de este club deportivo ovetense es erróneo al ser prácticamente todo su recinto restringido a los peques. Ojo, es una asociación privada con sus normas y alguien podrá decirme que, como tal, tengo que aceptarlo y no puedo quejarme. Y obviamente, no tengo ningún derecho a exigir que mis hijos estén donde a mí me dé la gana y, por tanto, no me negué a irme de las zonas «prohibidas» ya que acato las normas de cada sitio. Es tan simple como no ir allá donde no eres bien recibido.
Creo que es interesante reflexionar sobre este tema porque, aunque no sea frecuente, es cierto que, en algunos lugares, ponen cara de pocos amigos cuando apareces con niños. Señores, en esta sociedad, no sobran ni críos ni mayores, ni mujeres ni hombres, sólo estorban los incívicos. El que no comprende que los niños son éso, niños, que a veces lloran, que se mueven más que los adultos… es que no está preparado para vivir en comunidad. Al igual que los padres debemos poner límites a los críos en algunos sitios, sólo faltaba. Y vosotras, ¿habéis tenido algún episodio de «niñofobia»?
por nosoyunadramamama | Jun 8, 2015 | celebraciones, colegio, fútbol, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría
Yo tenía en mis planes, desde la semana pasada, escribir el post de hoy sobre un tema que, obviamente, dejaré para otro día. Sin embargo, el sábado viví una situación de fobia a los niños que hizo que me replanteara el contenido del blog. Pero de nuevo mis planes cambiaron. Resulta que el domingo me vi invadida por el espíritu del fútbol, desde la mañana hasta la noche. Y oye, no me queda más remedio que hablar de ello. Juro que me gustaría, de vez en cuando, hablar de ballet, de tutús y bailarinas… pero no se me logra. Que no me importaría a mí tener un Billie Elliot en casa pero, por ahora, manda el deporte rey.
Hace unos meses os contaba cómo había sido el primer partido de Alfonso. Básicamente fue un desastre, con varios goles en propia al no tener clara la portería en la que marcar y con algunos niños descentrados y haciendo cualquier cosa menos jugar al fútbol. La temporada ha terminado y, aunque los críos han mejorado, no se puede decir que haya sido un éxito; no sabría deciros cuántos goles nos han caído pero calculo que unos 80, y hemos marcado unos 14. Creo que, de la liguilla, acabamos los penúltimos. Aun así, a todos los niños de todos los equipos se les entregó una medalla ayer domingo. Y sinceramente, se agradece y a ellos les hace una ilusión inmensa.

Si decidís apuntar a vuestros niños a fútbol, tras el primer año de entrenamiento, ya podréis sacar dos conclusiones. La primera, que algunos entrenadores se lo toman demasiado en serio; no me parece de recibo que se mande a la caseta a unos niños de 4 años que lanzan un balón al campo desde el banquillo. Y la segunda conclusión es que sabréis si habéis acertado o no. Y no me refiero a que los críos sean buenos o malos, que de 1000 niños puede que uno acabe viviendo de eso, por mucho que a algunos padres les cueste aceptarlo. Me refiero a que podréis saber si disfrutan con ello. Porque aunque no lo creáis, hay niños que disfrutan y otros que pasan del tema. Yo no me equivoqué, Alfonso lo vive; a veces, sufre más de lo que debería y eso sí que trato de corregirlo. Que yo he sido muy futbolera y no compensa. Pero claro, luego marca un hat trick y le tienes varios días en una nube, cualquiera le quita la ilusión.

Y como el domingo empezó con fútbol, acabó con todo un acontecimiento en nuestra ciudad. El Sporting de Gijón subió a Primera División y anduvimos todos como locos en casa porque nuestro equipo no dependía sólo de su partido sino de otro; mis hijos no entendieron que yo celebrara como loca un gol del Lugo y se me pusieron a llorar los dos al unísono del susto. Ver para creer. Así que ayer subió nuestro equipo y Alfonso recibió su primera medalla como jugador de fútbol, un día para no olvidar. En fin, y lo que me queda de balompié, señoras 😉 Pero ¡estoy encantada!

Familia que festeja unida, permanece unida.
Aviso: tenéis al final de el post anterior los nombres de las ganadoras de los marcos Baby Art.
por nosoyunadramamama | Jun 3, 2015 | decoración, diseño, niños, Sin categoría, Uncategorized
Pues si la semana pasada os enseñaba algunos cambios que habíamos hecho en el dormitorio de Copito para así daros alguna idea, hoy me toca mostraros la transformación de la habitación de los mayores. No es que estuviera mal, ni muchísimo menos, pero creo que el cambio ha sido a mejor, fundamentalmente por una cosa:
1. Tapizar: No sé si lo habéis hecho alguna vez pero, si tenéis algún sofá, cama, silla o sillón que esté viejo, lo de «forrar» es casi como comprar algo nuevo, queda impoluto. Lo que pasa que esto no es algo que pueda hacer cualquiera, creo yo. Y por supuesto, si decidís hacerlo, comparad precios porque hay bastante diferencia entre unos tapiceros y otros, al igual que en el importe de las telas. En nuestro caso, tapizamos las camas que eran de mis hermanos mellizos (como veis, en esta familia lo vamos reutilizando todo) porque, tras tantos años, algunas zonas estaban muy desgastadas.

Y fijaos cómo cambia con una tela nueva y, para mí, más bonita.
2. Rescatar viejos objetos: si en el post anterior os decía que reutilizar muebles antiguos siempre era buena idea, no lo es menos el aprovechar cosas antiguas que, o están en los armarios o trastero, o en algún rincón de la casa sin ser apenas visibles. Y eso es lo que le ocurría a la casa de muñecas que me hizo mi tío Juan antes de morir, que estaba en una habitación que apenas usamos y no lucía nada. Eso sí, tuve que quitar los muebles de la casita (que cada año me traían los Reyes Magos) para que mis hijos no los estropeen. Digamos que, por ahora, está para decorar. Pero es que es absolutamente preciosa.

3. Ikea: No hay habitación infantil que se precie sin algún mueble «sueco», esto es así. Es más, me atrevería a decir que hay dos o tres hits que nunca fallan, como la estantería y la mesa infantil con su silla. Eso sí, la estantería la hemos colocado en horizontal por dos razones: para que diera la sensación de quitar luz al entrar en la habitación y segundo, para que los niños puedan coger los juguetes, que antes estaban bastante desperdigados.

4. Láminas: aquí ya más de lo mismo, reitero mi idea de que menos es más pero creo que aún podríamos añadir algo más, estoy pensando en algún mapa bonito, y así de paso aprendemos.

Lienzo que me trajo mi madre de Tailandia.

Ilustración de mi tío Juan del año 1989 para una campaña de los almacenes Bloomingdale’s en Nueva York.

Desde mi punto de vista, la habitación ha quedado más elegante por el cambio en las camas y mucho más ordenada gracias a la estantería de Ikea. ¿Qué?, ¿cuántas tenéis la estantería y la mesa? 😉 ¿Habéis reutilizado algo de vuestra infancia para vuestros hijos?
por nosoyunadramamama | Jun 1, 2015 | celebraciones, familia, Maternidad y embarazo, niños, ropa, Sin categoría, Uncategorized
Venga, que ya tenemos el verano a la vuelta de la esquina y empiezan las celebraciones de todo tipo. Nosotros nos hemos estrenado este fin de semana con la primera Comunión de mi primo. Sí, aún tengo primos casi de la edad de mis hijos pero esto no viene a cuento ahora. A mí me gustan las fiestas y los festejos más que a un tonto un lápiz. Lo que reconozco que me estresa un poquito desde que soy madre son los preliminares en casa porque tienen que darse tres circunstancias nada fáciles:
1. Ser puntuales: hay determinadas cosas que no dependen de nosotros y no queda más remedio que cumplir tiempos. Si el evento es de mañana y tus hijos no madrugan (a Gabriel hubo que despertarle a las 11 de la mañana), la cosa es más complicada aún. Esta vez, no conseguimos lo de la puntualidad.
2. Que los niños lleguen peinados: a mí me da igual todo lo que se manchen los críos durante cualquier acontecimiento al igual que no me importa que se pringuen a diario; son niños, sólo faltaba, para algo está la lavadora. Pero oye, intento que lleguen peinados a los sitios, aunque sean los cinco primeros minutos. Es un poco como lo de las bodas, que vamos de tacón y requetepeinadas aunque luego todo el mundo nos vea descalzas y con el moño o el rizo caído. En realidad, es absurdo, pero es así. Creo que, más o menos, conseguimos cumplir este punto.
Ya estrenaron sus conjuntos de BímBele. Ahora nos falta estrenar playa y piscina para estar morenos, salvo Copito 😉
3. Que las madres lleguemos sin manchas: No sé vosotras pero a mí ya me importa bien poco descubrir que tengo una mancha de leche, galleta o papilla en la ropa justo antes de salir de casa, es que ni me cambio a no ser que el lamparón sea de escándalo. Pero hombre, el día que te arreglas no, ése día hay que llegar sin rastro de babas y demás pringues en el estilismo. Objetivo cumplido, llegué limpia.
Mono rojo de Mango de esta temporada (22 euros)
Y por lo demás, ya sabéis, hay que relajarse un poco y disfrutar de estas cosas con los niños. ¿Que comen menos o más dulces? Pues no pasa nada. ¿Que se ponen como motos? Oye, habrá que aguantarlos y dejarles que quemen energía, ¿no os parece?


por nosoyunadramamama | May 29, 2015 | colegio, niños, receta, Sin categoría, Uncategorized
Siempre he dicho que me encantaría ver por un agujerito a mis hijos en la guardería y en el cole, contemplar cómo se relacionan, qué hacen, de qué hablan con sus amigos…. Es más, es algo por lo que estaría dispuesta a pagar pero, a día de hoy, no es una opción siquiera 😉 Así que, cuando en el centro de Alfonso, nos propusieron poder dar una clase de lo que quisiéramos a nuestros hijos durante una tarde, no lo dudé un segundo y me apunté. Lo que no tenía nada claro es qué hacer con 25 criaturas; y es que, sobre mi profesión, la de periodista, nada me parecía factible con semejante auditorio. Así que me lancé y decidí hacer una receta.
Ya os adelanto que, lo que viene siendo el resultado de mi arte culinario, la cosa fue desastrosa. Mi idea era hacer Pop-Cakes y pregunté a varias expertas en esto de cocinar, que me recomendaron mezclar bizcocho desmigado con Philadelphia. Lo que ocurre es que eché demasiado de esto último y la masa se deshacía en cuanto los niños pinchaban los palitos a las bolas que previamente habían hecho con mi mezcla. En fin, supongo que lo importante es participar. Creo que la profesora no va a olvidar lo «limpia» que quedó la clase tras mi paso.
Al final, los niños acabaron comiendo la argamasa que había hecho y la mojaban en el chocolate derretido que llevaba en unos termos. Eso sí, como los fideos de colores, nada. Algunos decidieron hacer bombones tipo trufas y los envolvimos en papel de celofán con unos lazos muy monos que había llevado. Al menos, algunos padres pudieron ver que hice algo medianamente decente.
Si algún día, en el cole de vuestros peques, os ofrecen esta posibilidad, no lo dudéis. Sé que hace falta tiempo pero merece la pena. Eso sí, tened en cuenta lo siguiente:
1. Cuando entres por la puerta, los niños se arremolinarán en torno a ti como si de un vendedor de chuches ambulante se tratase.
2. Si a un niño no le gusta lo que haces, te lo va a decir a la cara, sin ningún miramiento. No os lo toméis como nada personal 😉 Habrá otros que se peguen un atracón.
3. En los distintos grupos de whatsapp de padres, en unos habrá cachondeito porque la has liado con el chocolate 😉 Y también te escribirán madres maravillosas para darte las gracias.
4. Las niñas y los niños viven en universos paralelos. Los críos, en cuanto se aburran, se irán a hacer otra cosa (mi hijo inluido). Las niñas, en su mayoría, seguirán esperando sentadas a que puedas envolver su bombón en celofán para llevárselo a su madre, a sus hermanitos o primas. No me lo neguéis, a estas edades es más fácil criar una niña que un niño. Eso sí, en la adolescencia ya me contaréis (soy mala, lo sé).
5. El gesto que para ti sea más insignificante, como acariciarle la cara a un niño, será para él algo super importante. Y no sólo eso, si no que habrá quien le dirá a su madre lo guapa que eres. ¡No me digáis que no son para comérselos!
6. Saldrás con la cabeza como un bombo porque casi todos querrán que les prestes atención y les ayudes; los niños son así, no entienden de tiempos ni de esperas.
7. Tu hijo se sentirá orgulloso de ti.
Y hasta aquí mi breve experiencia como profesora. Si esto lo siguen ofreciendo, iré también en su momento a las clases de Rafa y Gabriel en un futuro. Eso sí, con algo más de acierto con la receta o actividad. ¿Habéis podido ir al cole o guardería de vuestros peques a hacer alguna tarea?, ¿qué os parece la idea?
por nosoyunadramamama | May 27, 2015 | alimentacion, lactancia, Sin categoría, Uncategorized
Si hubiera tenido un sólo hijo, es decir, a mi primero, seguramente pensaría que la escasa lactancia que pude darle dejó rastro en mis ubres. Tengo la suerte de quedarme sin panza tras los embarazos y no me salen estrías pero, guapinas, una no puede librarse de todo y noté cierto empeoramiento en la delantera. Que conste que, de lo que puede ir a peor con esto de la maternidad, es la pechera lo que menos me importa porque no voy enseñando el asunto por ahí. Pero vuelvo al tema que ya sabéis que me pierdo con facilidad.
Dicho esto, tras tres embarazos y tres lactancias mixtas, he llegado a la conclusión de que la lactancia no estropea el pecho. Y ahora algunas preguntaréis: ¿y cómo demonios has llegado a semejante deducción? Vamos por partes, primero datos y luego análisis. En mi primer embarazo engordé la friolera e innecesaria cifra de 18 kilos. Y digo innecesaria porque ni estaba hinchada ni tenía una gran tripa; objetivamente, me puse tibia con la comida. Al churumbel nacido de ese embarazo, es decir, al mayor, le di lactancia mixta durante tres meses aunque los bibes eran más frecuentes que las tomas de pecho.
Vamos con los datos de la segunda maternidad: 9 kilos cogidos en el embarazo y poco más de dos meses de lactancia mixta en la que ocurrió lo mismo que con el primero, poca leche materna y mucho biberón. Y por último, un tercer embarazo en el que nuevamente engordé 9 kilos y, por fin, una lactancia mixta más abundante (más tomas) y prolongada (5 meses) que las anteriores. Esto último gracias a mis matronas y a mi aguante, que es bastante aunque, como todo, podría ser mayor. Pero no, no soy de las que se rasgan las vestiduras en plan madre coraje, que no he venido yo a este mundo a sufrir de forma innecesaria. ¿Veis? ya me estoy yendo otra vez del asunto.
Vamos ahora con el análisis que, obviamente, sólo puedo hacer yo. Tras el último destete, no ha habido empeoramiento con respecto al primero, es decir, mi delantera está ahora, tras la tercera lactancia, igual que tras la primera. Espero que algunos familiares no estén leyendo este post 😉 Eso hace que descarte la lactancia como causa de caída de senos. Pero, por esa regla de tres, también tendría que descartar los embarazos. Así que he dado con la clave en mi caso: el peso durante las gestaciones. El haberme excedido con el primero explica que sólo haya notado empeoramiento en la primera ocasión.
De esto deduzco que los embarazos inciden mucho más en la caída del pecho que las lactancias (aunque no sabría deciros en el caso de las prolongadas). Que yo sé que la subida de la leche los primeros días es imponente y una piensa que no va a poder abrocharse nada que no parezca un burka pero luego la cosa se estabiliza y adquiere tintes de normalidad. Sin embargo, durante los embarazos, nos pasamos los 9 meses con unos pechos turgentes, con varias tallas más de lo habitual (lo cual es genial para las que andamos justitas y un engorro para las que van de sobra) que hacen que, tras el parto o el destete, aquello nos parezca trágico 😉
Bueno, pues yo he llegado a esa conclusión y, además, muchas madres que no han dado el pecho sostienen que las ubres también han sufrido derrumbe, con lo que creo que no dar leche materna por cuestiones estéticas no tiene fundamento científico. ¿Qué opináis?, ¿embarazo, lactancia, genética, edad?, ¿cuál es vuestra experiencia?
por nosoyunadramamama | May 25, 2015 | bebes, diseño, Sin categoría, Uncategorized
Jamás he escrito en el blog nada sobre decoración porque no me considero, ni mucho menos, una entendida en ese aspecto. No sé si hay modas en el arte de ornamentar una casa, seguramente sí, y he de decir que no he visto una revista de interiorismo en la vida, y eso que mi abuela era una auténtica aficionada a todo lo que tenía que ver con la casa y el jardín. Pero no, no he heredado yo esa afición, lo cual no quiere decir que no me guste una vivienda bien decorada o un vergel bonito, como el que tienen mis padres. Pero insisto, me guío por lo que me entra por los ojos, nada más. Y ojalá pudiera gastarme más dinero en embellecer la casa pero, con tres niños, las prioridades son otras. Hoy voy con un primer post sobre este tema para enseñaros los cambios que hemos hecho hace poco en la habitación de Gabriel, por si algo os sirve de inspiración:

1. Pintar: no hay nada que cambie más el aspecto de cualquier estancia u objeto. Cuando nos mudamos a nuestro piso, obviamente no sabíamos el sexo de los hijos que queríamos tener por lo que sólo pusimos color a la habitación matrimonial, el resto las dejamos en blanco. Hace tres meses nos animamos a dar más colorido a la casa; sé que hay muchas posibilidades pero a mí me gusta mucho el azul para los niños. No obstante, no sólo pintando las paredes puedes dar otra apariencia a una habitación, también se puede hacer con los muebles así que decidimos recuperar un baúl que estaba ya en las últimas.
2. Cuadros y láminas: Aquí hay muchas posibilidades pero creo que menos es más, es decir, que tampoco hay que excederse. De hecho, en la habitación de Gabriel tengo que hacer alguna nueva adquisición porque tenemos poca cosa en las paredes. En general, me gustan los marcos lisos y en blanco cuando se trata de habitaciones infantiles.
La vena artística de la que yo carezco, la tiene en mi familia mi tía Gracia, que hace estos cuadros tan bonitos con madera y arcilla, ¿os animáis?

3. Vinilos: En esto sí que me gusta la discreción y apuesto por los colores claros y tonos pastel. Y si el vinilo tiene alguna funcionalidad, como medidor o pizarra, mucho mejor. En la habitación de Gabriel, hemos puesto un medidor en color blanco.
4. Recuperar muebles antiguos: O más bien, que te los ceda tu madre. El escritorio con estantería que en su día, utilicé yo, ahora está en la habitación de Copito de Nieve. Reconozco que quizás vendría bien lacarlo porque se nota en algunas zonas que tiene años, pero ese ya es otro gasto que ahora no vamos a hacer. Lacar armarios y muebles es como darles nueva vida, parecen recién comprados.

Y así nos ha quedado la habitación de Copito. Seguramente se puede mejorar pero yo creo que está bastante bien y sencillita. La próxima semana os enseño la de Alfonso y Rafa, en la que os enseñaré el antes y el después porque sí que ha sufrido una gran transformación. Y además, os mostraré otra idea que cambia completamente el aspecto de sofás, sillas, camas… ¿Habéis dedicado tiempo y dinero para decorar la habitación de los peques?
por nosoyunadramamama | May 22, 2015 | bebes, cocina, cumpleaños, niños, receta, Sin categoría, Uncategorized
Adelanto mi sección de recomendaciones este mes de mayo pensando un poquito en que ésta es una temporada de muchos eventos: bodas, comuniones, bautizos… Así que, por si estáis preparando alguno de estos acontecimientos, o estáis invitados y queréis hacer un regalo, os dejo dos ideas que hacen dos mujeres con mucho arte.
1. Besando Sapos: Alba Ortiz es una asturiana muy aficionada desde pequeña a las manualidades. Sus creaciones tienen un aspecto infantil, gracioso y, en ocasiones, gamberro. Gracias a una compañera de trabajo, descubrió el Fondant, la famosa pasta de azúcar con la que se hacen tartas. Aquello fue un flechazo y, desde entonces, no para, duerme poco y friega mucho 😉 Alba estudió turismo y trabajó varios años en el aeropuerto de Asturias, aunque ahora mismo no tiene trabajo, por lo que cualquier encargo será bienvenido. Os dejo unas fotos de la impresionante tarta (de más de 15 centímetros de altura y rellena de bizcocho de chocolate) que le preparó a mi sobrino en su primer cumpleaños. Que sepáis que hace maravillas, todo lo que os podáis imaginar, lo hace real en una tarta, podéis ver más cosas en su cuenta de Facebook o de Instagram. Y puedo corroborar que el sabor es espectacular.

2. Piezecitos: Ainara es una mamá española que reside en Italia. Hace ya tiempo que sigo su blog, Piezecitos, donde cuenta sus aventuras como mamá de Chloe. Hace algo más un mes, animada por su espíritu emprendedor y por su pasión por el DIY, se animó a crear la ishop de Piezecitos. En ella podrás encontrar láminas para decorar las habitaciones de tus peques: para el nacimiento, para darles las buenas noches, para soñar, para aprender… Tiene también ilustraciones personalizadas y todas son en formato digital, lo que permite que tú misma las puedas imprimir sin necesidad de pagar los costes de envío. Si las quieres regalar te recomienda que, en el momento de entregar el regalo, lo acompañes de un marco para darle un toque especial. Y no me enrollo más, creo que con ver algunas de sus láminas os podéis hacer a la idea del cariño que pone en todo lo que hace. En casa, tenemos la lámina del elefante, que a Rafa le encanta cantar esa canción 😉
Espero que os hayan gustado las nuevas sugerencias. ¡Qué paséis buen fin de semana!
nosoyunadramamama@gmail.com
por nosoyunadramamama | May 20, 2015 | bebes, colegio, juegos, niños, Sin categoría, Uncategorized
Creo que no hago ningún descubrimiento al comentar que los niños y bebés sienten una atracción irrefrenable por el agua. Esto es así casi desde que nacen pero, cuando comienza el gateo, se adentran de lleno en el ¿maravilloso? mundo acuático a través de elementos como el bidé (por suerte, en mi casa no hay pero sí en la de mis padres), el váter, la ducha… todo acompañado por la escobilla, que más de una vez me he encontrado en algún armario de ropa. Realmente creo que voy a suprimir esta pieza tan poco elegante de mi hogar. Sí, madres del mundo, el baño es un lugar de búsquedas y exploraciones sin fin. Pero la cosa no acaba ahí.
Con una escobilla así, ¿creéis que dejarían de cogerla? Por cierto, qué cosa más horrorosa.Yo ya lo sé. Cuando voy a buscar a Alfonso y a Rafa cada tarde al cole y guardería, si sus profes ponen cara de que algo ha pasado, tengo claro que la escena del «crimen» ha tenido lugar en el aseo. Tampoco es que mis hijos sean unos gamberros pero, como todo niño, hay algún día en el que están inspirados. La primera vez que castigaron a Alfonso en el colegio fue hace más de un año, os lo conté en un post. Había entrado en el baño de las niñas para asustarlas. Con las féminas no ha reincidido, es más, ahora mismo le parecen un rollo porque no juegan al fútbol. Ya cambiará de opinión dentro de unos años.
Sin embargo, el baño y el agua le motivan mucho más y la última vez que su profe mecomentó algo sobre su comportamiento fue tras un episodio que tenía que ver con un váter y una toalla; no puedo aportar muchos más datos porque fue el niño el que me explicó el suceso 😉 A posteriori supe que el autor material de los hechos fue uno de sus amigos y Alfonso fue testigo presencial, pero no instigador. Pero el caso es que ahí estaba, en medio. Bueno, en realidad, según él, estaba haciendo caca y fijaos que me lo creo porque es un proceso al que dedica un tiempo considerable.

Estas imágenes de Rafa atrincherándose en el baño y dándose una ducha motu proprio con el pijama puesto son una prueba más de lo mucho que les gusta indagar con el fluido transparente.
Esto de los baños les gusta mucho a todos. La primera vez que Rafa necesitó utilizar la ropa de repuesto que tiene en la guarde fue hace un par de semanas y no se debió a escapes del pañal de esos que todas sabemos. No sé cómo, en unos segundos, abrió un grifo y se empapó de arriba abajo, desde el pelo hasta los playeros. Y ya de paso, creo que hubo algún daño colateral en la ropa de otros compañeros. En la escuela infantil de Rafa utilizan el método Montessori, por lo que los niños tienen cierta libertad para hacer cosas y el crío debió pensar que oye, la cosa estaba ese día aburrida. En fin, no sé por qué me da que las anécdotas van a ser interminables. Aún me acuerdo cuando de adolescentes nos escondíamos para fumar un pitillo en los baños del colegio. Bueno, yo no fumaba pero ahí estaba, en modo acompañante porque siempre era más entretenido eso que hacer lo correcto. Ojo, que yo luego era buena estudiante 😉 ¿Qué?, ¿vuestros peques también la lían parda en los baños?
por nosoyunadramamama | May 19, 2015 | bebes, salud, Sin categoría, Uncategorized
Hoy 4 de abril es el día mundial de la plagiocefalia y deformidad craneal. A muchas, este término no os sonaría de nada hasta que os convertisteis en madres. Es muy frecuente que la cabeza de los bebés tenga alguna asimetría durante los primeros meses de vida producida por la presión de algo externo, normalmente la superficie en la que están tumbados aunque, en algunos casos, se debe al aplastamiento que sufren al pasar por el canal del parto. Ya sabéis que los huesos de la cabeza de los bebés son inmaduros y no están soldados. En muchas ocasiones, es algo leve que se corrige con el tiempo y con sólo ir cambiando la postura del peque. Vamos, que si la disimetría es en un lado de la cabecita, hay que procurar colocar al bebé del lado contrario. Esto le ocurrió a Rafa pero fue relativamente sencillo corregirlo y, en poquito tiempo, su cabecita estaba redonda.

Gabriel, hace un año, con la cabecita un poco plana por detrás.
Con Gabriel este asunto nos costó más. ¿Por qué? Porque la asimetría no era lateral, era en la parte de atrás. Y claro, por más que colocaba al crío de lado, a él le resultaba muy fácil ponerse recto. La pediatra, al cumplir los 4 meses, nos recomendó pasarlo del capazo a la silla para que no fuera tanta la presión en la cabecita y, por supuesto, ponerlo boca abajo más tiempo, pero eso el pobre niño lo odiaba. Lo ideal es que pasen poco tiempo tumbados y yo probé al principio a llevarle en fular por casa pero con el espabile que se traía, el niño no quería. Aparte que a mí no me resultaba muy cómodo más allá de un rato. Lo de hacer camas con el niño encima no es el colmo del confort.
¿Qué hicimos? Como le gustaba muchísimo jugar en un parquecito del que cuelgan juguetes mientras yo hago cosas por casa, le ponía un protector de cabeza de Babymoov que ayuda a mantener la cabeza de los bebés redondeada, tiene tejido transpirable y se puede lavar. Poco a poco, notamos cierta mejoría. Como en todo, hay casos graves en los que hay que recurrir a un casco ortopédico, como le sucedió a uno de mis primos, pero ya no hablamos de plagiocefalias moderadas o leves.

Cojín Lovenest para evitar la plagiocefalia

Ni rastro un año después
Hoy, un año después, no queda rastro de esa pequeña plagiocefalia y solo con usar el cojín algunos ratos y con el paso del tiempo, que lleva implícito el que los bebés cada vez pasen menos tiempo tumbados, no queda ni rastros. ¿Vuestros peques han tenido asimetría en la cabeza los primeros meses de vida?, ¿se corrigió sola o necesitasteis ayuda de algún producto?