por nosoyunadramamama | Ago 3, 2015 | Sin categoría, Uncategorized
Servidora se despide del blog las próximas semanas. Dejamos el verde asturiano y nos vamos unos días a la otra punta de España y, otros tantos, al país vecino. Sé que no voy a descansar; sería ingenuo pensar algo así viajando con tres niños pero necesito desconectar del mundo 2.0. Este último mes ha sido agotador intentando actualizar cuatro o cinco veces por semana, porque temas e ideas no me faltan, tengo mucho que contar. Pero con los niños de vacaciones, ha sido muy complicado encontrar huecos por el día y he terminado acostándome casi todas las noches a la una o dos de la madrugada.
Así que me toca parar, terminar de cenar y, en vez de sentarme frente al ordenador, jugar con los niños, tomerme un Martini con limón con maridín e, incluso, leer. Sabéis que me encanta escribir, me ilusiona leer todos vuestros comentarios, me divierte contar cosas divertidas y, de vez en cuando, situaciones más serias pero todo esto supone muchas horas. Es más, algunas veces he dejado algún mail o comentario sin responder así que pido disculpas, es falta de tiempo, nunca de interés. Pero ahora sí, el ordenador se apaga y yo desconecto. Eso sí, me llevo la cámara de fotos y una libreta para apuntar todo aquello que pueda contaros a la vuelta. Y ahora, ¡a seguir disfrutando de este verano y de mis tres soles!
Seguiré dando alguna señal de vida en la ventanita de Instagram.
por nosoyunadramamama | Jul 31, 2015 | bebes, guardería, niños, Sin categoría, Uncategorized
Para Rafa hoy es su último día de guardería. Una etapa que comenzó con llantos y que coincidió con la época de las rabietas, semanas antes de cumplir los dos años. Acaba con el mismo carácter fuerte de entonces (seguramente el que le acompañe toda su vida) pero lo hace muy feliz y más autónomo. Pero hoy no me voy a centrar en cómo ha cambiado Rafa sino en su escuela infantil. El mediano no ha ido a la misma guardería que su hermano mayor, no porque no estuviese contenta sino porque, en la de Alfonso, los plazos de inscripción son limitados al ser una escuela infantil municipal y, cuando supe que estaba embarazada del tercero, ya era tarde para apuntarle. Pero el caso es que me alegro. Lo digo con sinceridad, estaba contenta con la guardería de Alfonso… hasta que comparé. Aquí va una lista de cosas por las que, si algún día decido llevar a Gabriel, lo haré a la de su hermano mediano:
Cuaderno final con DVD incluido.1. Flexibilidad: Habrá quien opine que una guardería debe tener un horario igual para todos; yo creo que, a esas edades, se debe ajustar a los ritmos de los padres y de los niños. Y si los padres quieren que la criatura vaya dos horas al día, o necesitan que sean 8 horas, pues lo suyo es que la escuela permita ese amoldamiento. En la de Alfonso, quizás por ser una institución municipal, había que recogerles a una hora exacta (de media o jornada completa).
2. Familiaridad: Yo soy de las que piensa que, cuantos menos niños, mejor; así podrán recibir una atención más personalizada. He visto varias guarderías estos años y en una me quedé sorprendida por la cantidad de críos que había en un solo aula. No fue el caso de la de Alfonso aunque en la de Rafa son muchos menos y hasta la cocinera (fan absoluta del tragaldabas de mi hijo) se disfraza y juega con ellos. Que te envíen fotos y vídeos por Whatsapp es algo que sólo se puede hacer si no hay muchos peques. De verdad, yo agradezco la cercanía y poder escribir a la profe o a la directora en cualquier momento.
3. Actividades: Cada viernes nos han ido entregando la cartilla en la que la profesora nos escribía las cosas que habían hecho durante la semana y las que harían la siguiente para que, en caso de que fuera necesario, llevásemos material. Ojo, que en la guardería de Alfonso se hacían muchas cosas pero en la de Rafa ha sido increíble, os juro que yo no he visto un niño que se sepa más canciones, que se haya disfrazado tanto y que conozca a Mozart. Y a eso sumad alguna clase de yoga, de masaje y la posibilidad de que les lleven a natación un día a la semana. Y por supuesto, salidas al parque, excursión con los padres, visita a una casa de aldea con animales… Y por poner, talleres de masaje infantil y Reanimación Cardiopulmonar para los padres.

4. Montessori: Yo no sabía de este método hasta hace poco pero creo que es muy interesante ya que se pone el énfasis en la actividad dirigida del niño. Me quedo con uno de los principios de este método: «Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo». Qué difícil es llevar a cabo esto. Lo que sí puedo decir es que Rafa es bastante autónomo y, como quiera hacer algo, «apaga y vámonos».
5. Adaptación: el período de adaptación lo marcas tú, aunque ellas son las primeras que te van recomendando sobre la marcha, en función de cómo ven al peque. Es más, el primer día de Rafa, que fueron dos horas, me dijeron que se quedase también Alfonso, que aún no había empezado el cole. Recuerdo que en la guardería del mayor, el tiempo estaba super marcado: la primera semana, tantas horas; la segunda, otras tantas..y así, hasta un mes. Y no todo el mundo puede permitirse una adaptación tan larga ni todos los niños la necesitan. Los hay que van felices ya los primeros días.
6. Comida: las dos guarderías, y aquí en Gijón todas las que he ido a ver (en torno a seis), tienen cocina propia. En la de Rafa, además, les dan de merendar.
7. Transporte: una de las cosas por las que había descartado la guardería de Rafa en su momento es porque no está en mi zona. Y claro, imaginaos todos los días sacar el coche para recoger al mayor en el cole (obviamente sacando al bebé del automóvil) en zona urbana a tope de coches, para montarlos a los dos (sí, ya sabéis el coñazo que es colocarlos a cada uno en su silla) y recoger al tercero. Pero resulta que, por una amiga, me enteré que tenían furgoneta que se adapta un poco, en función también de otros niños, a horarios y zonas. Y es que además, con transporte incluido, el jardín de infancia me salía mejor de precio que la mayoría de guarderías que miré. Obviamente eso es lo de menos si el niño está contento y bien atendido.
Los últimos dos puntos no son, ni mucho menos, los más importantes, pero suman, claro. En lo que sí gana por goleada la guardería de Alfonso a la de Rafa es en instalaciones. Es un edificio que se construyó hace 6 años para lo que es y, por tanto, no hay ni un sólo escalón, las aulas son acristaladas… vamos, bonita y funcional a rabiar. Insisto, yo estaba contenta con la del mayor y la recomiendo, y además a su profe la conocía de toda la vida y es encantadora. Pero creo que, en ese centro, por lo que os dije de que es municipal, se rigen por unas normas y de ahí no se salen. Y al igual que creo que son necesarias en un colegio, para mí las guarderías son otra cosa así que, si tengo que llevar a Gabriel, lo tengo claro, irá a la del mediano. Gracias Sonia. Y vosotras, ¿estáis contentas con vuestra elección?
por nosoyunadramamama | Jul 30, 2015 | bebes, niños, Sin categoría, Uncategorized
Una de ésas compras importantes a las que te enfrentas cuando tienes tu primer hijo es la de la sillita de paseo. No es que sea una experta porque no fui de las que analicé todas las que había en el mercado pero, casi cinco años después de comprarla, puedo decir que no me equivoqué porque tenía claras las respuestas a dos preguntas: ¿La usaré mucho o poco?, ¿será para pasear mucho o para viajar, ir de excursión, a la playa? En nuestro caso, la primera contestación era obvia teniendo en mente tener familia numerosa así que decidimos que había que invertir dinero en ella. Y la segunda cuestión la teníamos también muy clara, la queríamos para todo, para paseos largos, para la playa, para los viajes…
Si no sueles pasear y te mueves mucho en coche, si tienes claro que tendrás un sólo hijo, si eres de las que prefiere llevar al bebé en mochilita, o por cualquier otra razón sabes que le darás poco uso, yo no compraría una sillita que cueste un dineral… Pero como en todo, hay que mirar luego muchas cosas. Por ejemplo, yo me obsesioné con que el carrito fuera muy muy ligero y sus ruedas buenas porque tengo escaleras en el portal y porque en mi mente estaba (y así ha sido) pasear varias horas diarias, por lo que quería evitar dolores de espalda. Os parecerá una chorrada pero no es lo mismo empujar una sillita de las que se pliegan tipo paraguas, que sí, son ligeras pero las ruedas (en la mayoría de los casos, no en todos) suelen ser pequeñas e implican hacer muchísima fuerza, que empujar un carrito que también pese poco pero tenga unas señoras ruedas. La diferencia es que, con la primera, a la media hora no puedo más mientras que con el carrito puedo pasar dos o tres horas paseando sin problema. Y lo digo con conocimiento de causa, tenemos los dos tipos de sillitas.
Pero claro, lo que es una ventaja para una cosa, puede ser una desventaja para otra. Nosotros somos muy viajeros y los carritos que tienen capazo y silla (algunos también huevito) ocupan un montón cuando los pliegas. Así que ésa fue la razón por la que, después del Bugaboo, nos compramos la Maclaren.es individual. Eso sí, ya de oferta y la versión más normalita. Y es una maravilla para moverse en coche, para llevar de viaje… pero una pesadilla para mis paseos por Gijón durante horas. Así que hay que valorar también estos puntos. Os recomiendo que miréis la web sillasdepaseo.es para indagar un montón de modelos.

La silla con la que paseo habitualmente es ligera y puedo corroborar que muy resistente 😉 Con tres años y medio, Alfonso se quedó dormido en el parque, tuve que ponerle en ella y el pobre Rafa andando.
Luego ya vienen detalles como el manillar; el que llaman corrido siempre es más cómodo. Y si, por ejemplo, quieres tener hijos seguidos, pues es importante que el chasis sea bueno y resistente, porque además de un bebé tendrás que empujar un patinete con otro niño de unos cuantos kilos. De ahí también mi obsesión porque la silla fuese ligera. En fin, es cierto que al final son bastantes detalles, pero creo que hay que tener claro cuánto uso le daremos y para qué porque, al final, con el primer hijo, toca hacer un desembolso importante para varias cosas. Ojo, que hay gente que compra absolutamente de todo antes de que nazca la criatura y creo que hay cosas que se van viendo sobre la marcha. Pero justo la sillita de paseo, la del coche, la cuna y el cambiador, que fue lo único que cogimos antes de dar a luz al mayor, ha sido lo más amortizado en esta casa. Y vosotras, ¿qué sillita elegisteis?, ¿qué os parecía importante?, ¿habéis acertado?
por nosoyunadramamama | Jul 29, 2015 | bebes, cumpleaños, Sin categoría, Uncategorized
Si hace unos meses escribí un post sobre posibles regalos para un bebé en sus primeros meses de vida, hoy hago una lista de ideas para regalar a un bebé más mayorcito, pensando quizás ya en su primer cumpleaños. Siempre está la opción de regalar algo cuando nace un bebé pero para que se use meses más tarde; yo lo he hecho muchas veces, por aquello de que casi todo el mundo suele hacer regalos para las primeras semanas de vida. Sabéis que recibo las cajas de Tubebebox para valorar sus productos, si me parecen o no prácticos, adecuados, bonitos… así que me viene muy bien para sacar ideas y compartirlas en el blog con vosotras:
1. Baberos de manga larga: los baberos son una opción muy recurrente porque sabes, a ciencia cierta, que se usarán. Pero a partir de los 6 meses hay que optar por lo práctico, así que nada mejor que uno de manga larga.
2. Biberones y vasos: Cuando las madres se incorporan a sus puestos de trabajo, muchos bebés tienen que tomar biberón (sea con leche materna o artificial) así que nunca está de más un biberón. Y para los que no toman pecho, a partir de los seis meses y con estos calores, los vasos para que puedan beber agua con facilidad y sin derrames, son un regalo super práctico.
3. Productos para la seguridad del bebé: a partir de los seis meses muchos bebés comienzan a gatear y, en torno al año, también empiezan a caminar así que la casa está llena de peligros para ellos. Por eso, no es ninguna tontería comprar a los padres artículos que les ayuden a tener a los niños seguros para evitar accidentes.
4. Puzzles de madera: algo muy sencillito, que sólo necesite encajar unas piezas grandes y fáciles de sujetar. Para esa edad, es más que suficiente y les entretiene bastante.
5. Cuentos: Tranquilas, hasta los 3-4 años, los niños no empiezan a leer pero creo que todos comenzamos a contar cuentos a nuestros peques desde bien chiquititos para que tomen contacto con el mundo de la lectura.
6. Tuppers para comida: A partir de los 6 meses, algunos bebés comienzan a tomar ciertos alimentos sólidos. Y cuando cumplen un año, muchos toman ya fruta a trozos, galletas, pan, jamón… así que otro regalo muy práctico puede ser recipiente para comida. Os voy a decir una cosa, no conocía esta marca que os voy a enseñar y me he enamorado por completo.
7. Peluches: este ya es un regalo para los que no se quieren «romper la cabeza» e ir a lo seguro. Porque a los bebés les encantan los peluches. Rafa aún no se despega del suyo y Gabriel, por ahora, no ha elegido 😉
La verdad es que esta caja Big Baby de Tubebebox me ha demostrado que existen cantidad de cosas que regalar a un bebé pero que, en la mayoría de las ocasiones, son productos que rara vez te regalan sino que sueles comprarlos tú misma. Espero que os haya sido útil. ¿Incluirías más cosas que os gustaría que os regalasen y que se usan con frecuencia?
por nosoyunadramamama | Jul 27, 2015 | bebes, niños, salud, Sin categoría, Uncategorized
Cuando ya llevamos una semana sin escapes del tipo B, es decir, de los gordos, doy por finalizada la operación pañal más compleja que he vivido nunca. Ojo, que sólo he vivido dos, pero las suficientes para saber que ésta última ha sido un poco cargante, por no decir otra cosa. Si me llegan a decir en junio que me iba a pasar un mes limpiando cacas, os juro que me planto y no escolarizo al crío hasta dentro de un año ;-). He aquí las comparativas de dos operaciones «pañal» muy distintas:
1. Operación del mayor. Duración: 1 semana. Deposiciones recogidas en ese espacio de tiempo: un par, más o menos. Señales previas de deseo por quitar el pañal: ninguna.
2. Operación del mediano. Duración: 1 mes. Deposiciones recogidas: incalculables. Señales previas de deseo por quitar el pañal: escasas.
Espero que esto no vaya «in crescendo» con el tercero porque, llegado el momento, me puedo hacer el «harakiri». En cualquier caso, lo que sí os puedo decir, dada mi experiencia, es que cada niño tiene su ritmo. Eso sí, también tengo claro que, eso que dicen de que los niños dan señales de querer quitarse el pañalico del culo y que no es conveniente hacerlo antes, no ocurre siempre, ni mucho menos. Los hay que sí, que piden deshacerse de él así que ¡enhorabuena a los que os haya tocado!
Pero otros van super a gusto con su pañal, su pis y sus cacas, y nada les incomoda. Y eso era lo que pasaba a Alfonso, que se paraba en seco donde estuviera, hacía sus necesidades y seguía feliz con sus quehaceres. Así que que, sin muestras previas de ésas que dicen que existen y con 2 años y 8 meses, le quité su pañal un día. Menos de una semana después, sin llantos, tuvo su último escape. Se ve que hay niños que, hasta que no notan que se mojan o manchan la ropa, no son conscientes del proceso ya que se han pasado toda su vida con un pañal en el trasero.
Rafa, sin embargo, hace unos cuantos meses, me informaba de que había objetos olorosos no identificados en su pañal. Yo, la verdad, no lo interpreté como que estuviese preparado ya que me avisaba a posteriori. Además, era pleno invierno y tenía un recién nacido en casa. Igual resulta que ése hubiera sido un buen momento, pero dudo que hubiera sido más fácil que ahora. Así que, en cuanto llegó el buen tiempo, hice lo mismo que con el mayor, quitarle el pañal un día confiando en que en una semana, un par a lo sumo, concluiríamos el procedimiento. Y no, no fue ni rápido ni fácil. Tuvimos dos crisis gordas:
1. Escape nuclear en la piscina de la urbanización donde vivimos: sólo se metió 3 minutos en la piscina grande en todo el verano. Suficiente para tener allí una fuga que obligó a echar más cloro y precintar la piscina día y medio. Yo sé que esto os hace gracia pero yo pasé mucha vergüenza y, por primera vez en mi vida, recé para que lloviese . Y llovió, vaya respiro. Para evitar que pasase más veces, tuve que comprar pañales de agua y decirle que era bañador, por aquello de no dar marcha atrás en el proceso.
2. Diarrea durante diez días: Puede que no haya tenido una diarrea en su vida porque Rafa tiene una hormigonera interior que le permite comer sin descanso y hacer mezclas imposibles. Pero oye, resulta que en plena operación coge una cagalera importante que me obliga a ponerle pañal nuevamente. Vamos, una faena.
Así se resume nuestra segunda operación pañal en esta casa; Rafa controló en un par de semanas los pises pero sus necesidades mayores han sido un quebradero de cabeza, he limpiado más boñigas este mes que en toda mi vida. Eso sí, no os vayáis a creer que aún no tiene que mejorar. Desde que dice que se hace caca hasta que se la hace tenemos un margen de maniobra de 10 segundos lo que, en algunas situaciones, nos impide claramente llegar a un baño u orinal así que directamente saco pañal o toallitas y… pues eso. Y la otra guerra es convencerle de que las cacas las haga en el váter en lugar del orinal ( lo he conseguid un par de veces!) porque oye, ya no me apetece hacer traslados de mierdina de un sitio a otro. ¿Qué os parece?, ¿completita la ejecución, verdad?, ¿cómo os fue a vosotras?
por nosoyunadramamama | Jul 23, 2015 | Sin categoría, Uncategorized
Oye, que últimamente se vuelve todo viral en las redes sociales; que si a una madre de tres hijos que hace deporte y tiene un vientre de hierro la ponen a parir porque no es real, que si a otra la ponderan porque aparece en bikini con la barriga pelín blanda (realmente yo a la chica la veía bien)… Y ahora la noticia es que otra madre muestra cómo se queda su cuerpo tras el segundo embarazo advirtiendo que «para la mayoría de nosotras, el cuerpo cambia y mucho, da miedo. Es duro, pero es la realidad y es normal». ¿En qué quedamos? si esto es normal, no entiendo el revuelo. O si resulta que tienes una genética buena, si eres deportista, si te quedas plana tras tus embarazos… no eres real. Según esta mujer, lo normal es que te quedes fatal. Pues oye, el mundo está lleno de mujeres irreales porque yo veo a muchas que se quedan prácticamente igual tras un embarazo.

Ojo, que a mí me parece genial que ella enseñe si le apetece cómo se ha quedado sin avergonzarse, muchas lo hemos hecho. Pero sinceramente, no creo que haya ninguna necesidad de ir metiendo miedo al personal en plan «así es como te vas a quedar después de tener hijos». Entre otras cosas, porque no es verdad, la realidad es que hay muchísimas mujeres a las que no se les nota que han sido madres, yo veo cada día un montón. Yo no veo muchas que hayan tenido un cambio tan drástico como el de esta chica (a la que no hemos visto, por cierto, antes de los embarazos). Las habrá que se cuiden, las habrá que hagan deporte, las habrá que tengan la suerte de tener una buena genética… Para mí, son tan reales las que no tienen estrías como las que las tienen. El tema de que últimamente se le dé tanto bombo al rollo éste de «las mujeres reales» me cansa un poco, hemos pasado de un extremo al otro. ¿O es que las delgadas y con poco pecho tienen que ir pidiendo perdón por no parecer «mujeres reales»?, ¿o es que las que buscan un hueco para cuidarse o hacer deporte no representan a las «madres reales»?

Ella es tan real como yo. Quizás es menos corriente quedarse casi sin barriga a los días de parir pero os aseguro que, después de unas semanas o meses, muchísimas mujeres se quedan prácticamente igual.
Recuerdo, en las clases de hipopresivos en el Centro de Salud, que algunas madres contaban los problemas que habían tenido tras el parto con su suelo pélvico. Mi matrona, como os conté en su momento, en la revisión postparto me dijo que estaba como si nunca hubiera parido. Es sólo un ejemplo de cómo a cada una, el embarazo, parto y lactancia le afecta más o menos. Y por razones como la genética, a mí me salió una super variz (herencia paterna) en el tercer embarazo y seguramente a muchas de vosotras no. Puede ser que te salgan varices o estrías durante la gestación, o puede ser que no te salgan. Depende de muchas cosas. Pero que no te salgan no significa que seas irreal.
Dicen que la sociedad nos mete mucha presión para estar siempre perfectas físicamente. Que las famosas dan a luz y se quedan estupendas. Bueno, comen poco, hacen mucho deporte y viven de su imagen, ¿es tan extraño?, ¿porqué nos comparamos con ellas entonces? Por un lado, se alaban estas imágenes de «mujeres reales» y, por otro, compramos productos para reafirmar el cuerpo, cremas y aceites para que no nos salgan estrías, hacemos dietas… Yo no veo nada malo en intentar minimizar los efectos de los embarazos, al igual que usamos antiarrugas para contrarrestar el paso del tiempo. Mientras éso no nos obsesione y simplemente queramos vernos bien, lo veo perfecto. Lo siento, pero yo difiero de lo que esta chica dice sobre que el cuerpo tras el embarazo cambia drásticamente. No es cierto; si te cuidas un poco durante la gestación, los cambios pueden ser mínimos. ¿Qué opináis vosotras?
por nosoyunadramamama | Jul 16, 2015 | bebes, niños, salud, Sin categoría, Uncategorized
Hace dos veranos, compré por primera vez un protector solar en spray transparente (tipo aerosol). Lo cogí con factor 50 para probarlo con los peques ya que yo suelo usar en torno a 30 SPF. La verdad es que, con niños, todo lo que sea simplificar es bienvenido y yo no soy fiel a ninguna marca en esto de las cremas, aunque sí que uso algunas con más frecuencia y prefiero ir a marcas de toda la vida. Pero si veo algo que me gusta, lo pruebo. La que compré por entonces fue Solcare (Mercadona) porque en general me gustan los productos Deliplus aunque sí que es cierto que nunca usé protectores solares de este supermercado ni ningún otro.
El caso es que mi sorpresa fue mayúscula al ver que Rafa, negro como él solo, se empezaba a quemar. La crema la volvimos a probar nosotros y nos dimos cuenta de que, quizás porque la piel te queda especialmente brillante (como cuando te echas aceite corporal), no quedaba protegida frente a quemaduras. Así que ahí se acabó mi aventura probando cremas en spray. Hasta este verano, que he vuelto a intentarlo, por aquello de encontrar el cosmético que me facilitara la vida. Y probé con Denenes. Para Alfonso y Rafa, que son tan morenitos, no hubo problema pero para Copito fue insuficiente y en cuanto vi que la piel se le ponía un poquito roja, a echarle de las de siempre, de las que te dejan la piel blanca. Otra de las desventajas que tienen los protectores con vaporizador es que, se puede perder en el aire cierta cantidad de producto.

Tono que adquieren mis hijos mayores en verano
Pero como soy muy insistente, y siempre me fié de Isdin, decidí probar la versión en spray de esta marca. No tenía nada que perder puesto que, si a Gabriel no le iba bien, la iba a utilizar con los conguitos de sus hermanos. Sé que hay que fijarse en muchas cuestiones pero, con Copito, me obsesionan las quemaduras a pesar de que le exponemos poco al sol, aunque hay momentos en que es inevitable. Para mí, de las tres marcas, sin ninguna duda, la mejor. Y es impresionante lo fácil que es extenderla así que estoy muy contenta porque los mayores no paran. Pero creo que, para pieles de bebés muy blancos (aspecto al que me enfrento por primera vez en mi vida 😉 ) nada mejor que una crema de las consistentes, de ésas que, cuando sales del agua, te deja la piel lechosa, nada de brillos. Y vosotras, ¿qué marca usáis?, ¿qué recomendáis las que tenéis niños blanquitos?, ¿spray o crema?
por nosoyunadramamama | Jul 7, 2015 | alimentacion, bebes, receta, Sin categoría, Uncategorized
Servidora siempre ha sido la tranquilidad personificada para esto de preparar la llegada de los churumbeles. Cuando estaba embarazada de Alfonso, nos centramos en la sillita de paseo, en la del coche, en la cuna y en la bañera-cambiador; con eso nos quedamos tan pichis. Luego, sobre la marcha, fuimos haciendo más adquisiciones. Con tres criaturas, puedo decir que hemos amortizado unas cuantas cosas, ¡y de qué manera! Aunque siempre hay algunas compras de las que luego te arrepientes porque no les das mucho uso, quizás me anime con un post sobre esto.
Reconozco abiertamente que una de las cosas que siempre me pareció prescindible fue un robot de cocina para bebés. Y cierto es que pude vivir sin él hasta hace un mes. Sin embargo, ahora que tengo la Nutribaby de Babymoov, me arrepiento de no haberme hecho antes con ella. Mira que me habían dicho, incluida mi señora madre, que estos artilugios mejoraban mucho los platos, pero no creí que fuese para tanto. Llevo muchos purés hechos a mis espaldas, porque además a estos niños les han gustado un montón y les he dado hasta bien creciditos, pero no, nunca me habían salido tan ricos como hasta ahora. Y no, no estoy exagerando. Lo digo porque soy la primera que creía que exageraban los que hablaban tan bien de este producto. Pero tenían razón.
Sinceramente, creo que una de las claves de que el sabor sea infinitamente más rico es porque la cocción se hace con muy poca cantidad de agua, por lo que todas las vitaminas y el sabor se concentran y luego se utiliza todo ese agua para hacer las cremas. Sin embargo, cuando cocía la verdura en una olla tradicional o exprés, usaba para ello un par de litros de agua de los que desechaba gran parte a la hora de elaborar los purés. Y por supuesto, el invento tiene la ventaja de que los ingredientes se cuecen en sólo 20 minutos y quedan en su punto porque los que necesitan más cocción se colocan abajo, y los que necesitan menos, arriba. Y luego que, por ejemplo, con Nutribaby también se puede esterilizar, calentar bibes o potitos, descongelar.
¿Tenéis robot de cocina? Las que lo tenéis, ¿habéis notado tanto la diferencia en el sabor de los platos? Eso sí, ahora me toca animarme y hacer alguna receta más elaborada para los peques.
por nosoyunadramamama | Jul 6, 2015 | crianza, educación, familia, niños, rabietas, Sin categoría, Uncategorized
La primera gran crisis que tuve como madre fue hace casi dos años, cuando Alfonso comenzó el colegio; aquella situación me pilló por sorpresa y, al principio, me costó creerlo porque no le había afectado ni el nacimiento de Rafa casi un año antes y además era un niño buenísimo. La segunda crisis que sufrí en mi vida maternal fue a finales del verano pasado. Situación: embarazada de 7 meses, con un bebé de casi dos años en plena etapa de rabietas y un pobre niño de casi 4 años, espectador pasivo de los berrinches de su hermano. Aquello me superó, porque las pataletas eran fruto de la etapa que Rafa estaba viviendo, sin explicación alguna y sin mediación posible.
Lo reconocí en su momento aquí en el blog, lo pasé mal. Alguna vez me encerré en el baño porque lo que me apetecía era gritar o darle un meneo al crío. Y claro, ¿de qué sirve dar un alarido a un niño de menos de dos años que está fuera de sí? No sabía cómo gestionar esas rabietas que, en alguna ocasión, duraban casi una hora y que no se le pasaban ni ofreciéndole comida al niño. Y cualquiera que conozca a Rafa sabe que todo drama se le olvida si le das comida 😉 Por suerte, y si alguna os encontráis en esa etapa, eso se acaba pasando y en nuestro caso, duró un mes. Ahora mismo, el mediano, aun teniendo carácter y siendo muy impaciente, es muy cariñoso y simpático y gracioso a más no poder. En Instagram tiene su grupo de fans 😉
Y si os cuento esto es porque el sábado lidié con mi ¿tercera crisis maternal? Siendo un día puntual creo que la próxima semana ya me habré olvidado del asunto. El caso es que yo no sé qué demonios les ocurría a mis hijos mayores (el pequeño está a punto de ser santificado en El Vaticano) pero me convertí en una loca. En realidad, el que me puso como una moto fue Alfonso. Sí, ya estamos en plan pre-adolescente, así como contestatario. Y oye, que no hay nada que me ponga de peor humor que lo de decir diez veces que hagan algo y que me tomen por el pito del sereno. Porque la quinta vez que dices algo, subes el tono de voz; a la sexta, lo elevas más y, a la décima, se entera todo el vecindario.
Cuando tienen el día torcidín, te sacan de tus casillas. Que le digas al retaco de 4 años que se va a quedar sin ir a la piscina y te salte con «pues ya no voy a ayudarte nunca», «eres mala», «pues me da igual»… ufff, me pone de los nervios. Y os lo confieso, ganas no me faltaron de dar algún cachete pero no, me lo prometí a mí misma; si no le doy un guantazo a ningún adulto (y todos sabemos que más de uno se lo merece), no lo voy a hacer con mis hijos, ni quiero ni debo. Eso sí, gritos dí unos cuantos cual loca de la pradera. Lo pienso a posteriori y me pregunto ¿fue para tanto?
Pues mirad, no lo sé pero el caso es que chillé porque ¿qué hacer en estas situaciones? Es difícil, son niños, sí, pero ya saben lo que está bien y no, entienden los mensajes que les damos y ya pueden razonar muchas cosas. ¿Cómo hacerles entender que no siempre pueden hacer lo que les apetezca? Para mí, esta labor es, sin duda, la más complicada. Cada día lo tengo más claro, educar a los hijos se complica cada vez más, según van creciendo. A mí dadme cinco bebés como Gabriel y os juro que seré la madre happy del barrio. De hecho, cuando estoy sola con el peque e, incluso con dos, estoy en un estado de relajación total. En fin, la de días tontos que me quedan por delante… ¿Cómo gestionáis las crisis con vuestros hijos?, ¿alguna más entra en estado de enajenación mental cual niña de El Exorcista?
por nosoyunadramamama | Jul 2, 2015 | colegio, niños, Sin categoría
Quiero agradecer a Carmen que me haya cedido este espacio para compartir con vosotros algunas inquietudes que me han surgido con mi nuevo trabajo. Me llamo Cristina Arias y soy periodista. Llevo un mes inmersa en un proyecto fascinante y a veces aterrador: un documental sobre el acoso escolar. Le decía a Carmen que es un tema que, salvo que te toque personalmente, o coincida con una tragedia como el suicidio de un adolescente, normalmente no se trata. Ni en los medios ni en los corrillos de madres a la salida del colegio ni, mucho menos, ahora en las piscinas.
Sin embargo, es algo sobre lo que habría que hablar, y mucho, en todo tipo de foros. Porque cada año hay miles de niños en España que sufren acoso escolar. Porque es algo que existe en todos los colegios. Porque no discrimina entre niños con problemas previos y niños perfectamente “normales”. Porque hay niños que lo sufren durante años en silencio. Porque las secuelas que deja en las víctimas son más graves y más duraderas que las que deja el abuso por parte de un adulto. Increíble, ¿no? Pues es así.
El acoso escolar tiene muchas caras. Algunos, al oír la palabra acoso, piensan en actos violentos y muy graves; no es así necesariamente. Y, sobre todo, no es así desde el principio. El acoso escolar es una pequeña bola de nieve. Empieza, por ejemplo, con unas risas a costa de un compañero de clase que se ha manchado en un lugar inoportuno de su ropa. Al día siguiente al llegar a clase uno desde la última fila le llama “meón” y todos se ríen; es algo inocente, “cosas de niños”. Sin embargo, al salir al patio en el recreo, uno se anima y le pone la zancadilla. Varios chavales hacen un círculo para reírse del que está en el suelo y corean “meón, meón, meón”. Muchos miran con una sonrisa en la cara, otros miran sabiendo que eso está mal pero callan. Así, en un par de días o semanas, el pobre chico de la mancha se ha convertido en la diana de las burlas de la clase. En poco tiempo, todos sus compañeros han “aprendido” que ése es su papel y el grupo entero lo asimila con la misma facilidad con que asimilan el nombre de la nueva profesora de inglés. Esa bola de nieve ya va colina abajo creciendo sin parar.

¿Cómo saber si nuestro hijo sufre acoso escolar? Hay que estar atento si observamos cosas como cambios de humor, irritabilidad o tristeza. Si empieza a tener problemas para dormir o sufre pesadillas. Si le falta apetito o come compulsivamente. También se dan dolores de tipo somático: dolor de cabeza o de estómago sin causa aparente. Y lo más importante, estar atento si vuelve del cole con golpes o rasguños de manera frecuente y lo achaca siempre a que se cae.
¿Qué hacer si sospechamos que nuestro hijo es víctima de acoso? No culpabilizarnos y no culpabilizarle. Lo más importante es crear un clima de confianza, tiene que saber que vamos a creer todo lo que nos cuente y que vamos a apoyarle en todo. Eso de “hay que hacerse fuerte” puede servir para ayudarle a convivir con determinadas frustraciones, pero no si le están acosando. Es duro para los padres reconocer que su hijo está siendo víctima de acoso, pero hay que tener siempre en cuenta que lo más importante no es cómo me siento yo sino cómo se siente él. Hay que ayudarle, darle herramientas para que la situación no le supere. Reafirmarle en sus virtudes y sus posibilidades. Tiene que saber que somos su mayor apoyo.
El siguiente paso es hablar con su tutor, contarle lo que venimos observando y pedirle que esté más pendiente de nuestro hijo, sobre todo en los espacios comunes como el patio o los pasillos. En muchos casos nos encontraremos con que el colegio no reconoce que se trata de una situación de acoso. Erróneamente creen que les afectará negativamente cuando, en realidad, si toman las medidas adecuadas, lo más probable es que lo solucionen. Si lo hacen, los padres confiarán en ese colegio y lo recomendarán. Como he dicho, pasa en todos los colegios.

Es importante saber que el acoso escolar no es uno contra uno, es uno contra el grupo. Por lo tanto la intervención para corregir la situación ha de hacerse con toda la clase. Tanto el que insulta como el que mira y calla son responsables del sufrimiento de la víctima así que hay que cambiar la actitud de todo el grupo frente al acoso. Hace años, cuando a una mujer le daban una paliza en casa, la gente decía “son cosas de pareja y no hay que meterse”. Hoy a nadie se le ocurre justificar así semejante barbaridad. Es hora de que cambiemos nuestra manera de ver y hablar de las cosas que pasan en los colegios.
No todo lo que pasa en los coles e institutos “es cosa de niños”. Que haya miles de niños y adolescentes con miedo a ir al colegio día tras día es escalofriante. Que haya chicos que piensan que es mejor quitarse la vida que volver a clase es escalofriante. Y que las instituciones y algunos profesionales de la educación digan que es culpa de la falta de medios es indignante. Por eso hay que hablar del acoso escolar, porque nuestro futuro está hoy en la escuela, y, si no lo remediamos, muchos serán adultos con problemas de depresión y otros muchos serán delincuentes o abusones de por vida. ¿Creéis que no se habla lo suficiente de este tema?, ¿que mucha gente le quita importancia?, ¿que los centros se desentienden?
investigacion.acoso.escolar@gmail.com
por nosoyunadramamama | Jul 1, 2015 | familia, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
Tenía muchas ganas de ir con los niños al Parque Natural de Cabárceno (Cantabria). Es un lugar al que fui siendo niña en más de una ocasión y creo firmemente que es un sitio que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Cierto es que nuestra idea era ir con los churumbeles más adelante, cuando fuesen un poco más mayores pero al final surgió así; teníamos un evento familiar en el País Vasco y casualmente el lunes era festivo en Gijón así que, ya que hacíamos maletas, ¿qué más daba una noche más en Cantabria? En otra ocasión os hablaré de Suances, que es el pueblo donde dormimos. Si alguien va a hacer ruta por tierras cántabras este verano, que se apunte el nombre y lo visite.
Dicho esto, me centro en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Que nadie tenga en mente que aquello es un zoológico convencional porque ni lo es ni se le parece. Estamos hablando de 750 hectáreas (de una antigua explotación minera) de una belleza espectacular donde los animales no viven con completa autonomía pero sus actividades están marcadas por su casi total libertad e instinto. El parque acoge un centenar de especies de animales de los cinco continentes que se encuentran en recintos de una superficie enorme.
El recorrido se hace en coche aunque, si alguien quisiera, podría hacerlo andando. Ya os digo que son varios kilómetros y que, además, hay numerosas zonas de aparcamiento por todo el parque con lo que me atrevo a decir que casi nadie hace el itinerario a pie teniendo en cuenta que puedes pararte prácticamente en cualquier parte. El precio de la entrada para adultos es caro (25 euros) pero los niños de hasta 5 años entran gratis así que, por primera vez, ir con tres críos pequeños nos salió por el mismo precio que si hubiéramos ido con uno 😉

Foto desde el coche.
Y aquí van algunas recomendaciones:
1. No vayáis días de sol y calor, casi nos da algo a más de 30 grados bajando y subiendo del coche con los tres peques. Si podéis elegir, dejad este plan para días nublados. Además, nos quedamos sin ver algunos animales que, lógicamente, se escondían en cualquier lugar con sombra.
2. No os perdáis bajo ningún concepto la exhibición de los leones marinos; será, sin duda, lo que más les guste a los niños. Además, me encantó saber, según nos contó una de las cuidadoras, que son animales que aprenden muy rápido, son sociables y además, les gusta relacionarse con los humanos que son simpáticos. Vamos, que son como los niños.

3. Los animales que no podéis dejar de ver tampoco son, desde mi punto de vista, las jirafas. Son absolutamente espectaculares y es fácil observarlas de cerca. No es igual de sencillo ver a los elefantes a una distancia corta ya que el espacio en el que están es enorme. Nosotros sí tuvimos suerte. Y otros animales dignos de ver son los osos, las cebras y los orangutanes.


4. Hay cafeterías y restaurantes pero, sinceramente, el parque tiene vistas tan bonitas que recomiendo comer al aire libre. Además, se puede hacer prácticamente en todo el recinto. Nosotros elegimos un banco debajo de un árbol precioso y estuvimos encantados comiendo bocadillos.

Los pelos de mis hijos también son dignos de ver 😉
Para mí, como he dicho al principio del post, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno es, sin duda, una lugar al que ir con los niños una vez en la vida… por lo menos. ¿Lo conocéis?
Avisos:
Tenéis la lista de ganadoras del sorteo Impetus de ropa interior de niños aquí.
Como he visto que muchas conocéis y compráis en Vertbaudet, los descuentos están aquí.
por nosoyunadramamama | Jun 22, 2015 | asturias, familia, niños, planes, playas, Sin categoría, Uncategorized
Sí, por fin, ¡ha ocurrido! Hemos estrenado la playa este 2015, que ya tocaba. Y lo hemos hecho a lo grande, en uno de los arenales más bonitos de Asturias. Aunque ahora que lo pienso, decir eso es algo arriesgado porque podría enumeraros decenas de playas del Principado absolutamente maravillosas. Pero oye, por algo la de Borizu (en Celorio, Llanes) ha sido escenario de muchos rodajes de cine y televisión. No me voy a alargar mucho dando explicaciones pero os sí varios datos de interés: hay chiringuito (tipo merendero), el acceso con carritos es facilísimo (no has escaleras ni rampas) y se llega en coche hasta el arenal, no hay que caminar salvo que haya muchos coches y no se pueda aparcar cerca. Nosotros no tuvimos dificultad para dejar el coche pero no sé deciros en pleno mes de agosto.

Su primera vez en la playa

Gordi feliz en el agua

¿Cómo explicarlo? La felicidad total y una hora en remojo.

Cosas que pasan con niños en la playa: 1- Que te roban la silla 2- Que tienes que hacer malabarismos con la pierna para que el niño no se caiga porque, obviamente, lo de estar en la sillita, no le parece buena idea.
Pues eso, que la playa es totalmente recomendable; el entorno es inigualable y para los niños es cómoda. Y como este fue el fin de semana de las primeras veces, he aquí la imagen de que llegué a la meta en la primera carrera que he corrido en mi vida; nunca pensé que acabaría 5, 5 kilómetros y menos con buena cara 😉 Ya os digo que me encantó la experiencia y que… ¡habrá más veces! Espero que vuestro fin de semana haya sido también estupendo.
