¡Y aquí va el post de la playa en la que estuvimos el domingo y por la que tanto me preguntanteis!! No habíamos ido nunca y nos encantó, como no esperaba menos. Porque os lo he dicho muchas veces, las playas de Llanes son puro espectáculo. Además, como nos queda a 45-50 minutos de nuestra ciudad, aprovechamos a ir en junio que hay menos gente. En agosto ya solemos quedarnos por las del concejo de Gijón, para no hacer tantos kilómetros, o vamos a arenales de los grandes. Pero bueno, vamos al lío. El domingo conocimos la playa de Poo y mi primera recomendación con niños es ¡¡¡que vayáis cuando la marea esté alta!!! Sí, sí, solemos querer lo contrario pero la peculiaridad en esta playa es que, cuando la marea está alta, al ser un arenal metido en tierra (está como en un canal), se forma como una piscina natural de mar y sin olas, de manera que es perfecta para niños más pequeños.
Como ya os comenté más veces, las subidas y bajadas de mareas en el norte son algo espectacular, así que si venís de fuera os aconsejo que busquéis en google, os pondrá la hora de pleamar y bajamar en la zona a la que vayáis. Aún así, si pasáis en la playa varias horas, sabed que vais a ver el arenal en todas sus versiones. Y cuando baja la marea, hay un espacio enorme para jugar a la pelota, los que quieran podrán ver la zona de mar abierto (ojo ya con las olas) y algunas cuevas que el agua deja al descubierto entre las rocas.
El tema del aparcamiento, pues en casi todas las de la zona hay algún párking particular (en un prao, nos os vayáis a pensar 😉 ) que suelen cobrar 2-3 euros por el día completo pero se suelen llenar enseguida y luego la gente aparca donde buenamente puede, vamos, en los laterales de la carretera. Yo os recomiendo ir pronto, nosotros ya llegamos a la una del mediodía y maridín descargó todo (niños y servidora incluida) y se tuvo que ir un poco más lejos a dejar el coche. En la playa hay dos restaurante, uno pertenece a un pequeño hotel. No os sabría decir qué tal se come, porque como nos pudo la emoción de ver el sol después de una semana ausente, comimos en la playa con lo que llevábamos. Pero vamos, en Asturias mal no se come 😉 Y creo que ya os he dado los datos relevantes, espero que os sirvan.
Foto de la web de Turismo de Asturias
Foto de wikiloc. La playa desde el aire, veis perfectamente cómo está el arenal dentro de una especie de canal.
Lo confieso: siempre pensé que la zona del Levante, sobre todo la Comunidad Valenciana, estaba bastante masificada. Es cierto que hay mucho turismo y que posiblemente haya existido un urbanismo «masivo» pero también tiene sus lugares con encanto, como os conté que me pareció Jávea, o playas como Oliva, una de las mejor conservadas de la costa valenciana. Un arenal enorme (en torno a 10 kilómetros), que está entre Gandía y Denia, de agua limpia, con unas dunas en el litoral que apenas te dejarán ver construcciones, aunque precisamente es una zona de casas, no hay ni un edificio.
Yo me imaginaba luchando por un hueco en la playa estas vacaciones y, así como os he dicho que en las urbanas de Jávea y especialmente en Denia había mucha gente, la de Oliva es como un oasis entre tanto barullo. Fuimos tres días a ese arenal y nunca tuvimos problemas ni de espacio ni de aparcamiento ni de accesibilidad, una maravilla. En sus 10 kilómetros hay unos 8 chiringuitos y el más conocido es Oliba-ba, al tener dos moais, famosas figuras de la Isla de Pascua. Es muy llamativo.
Otra zona que suele tener bastante turismo y además tiene localidades con muchísima construcción es la costa de Tarragona. Pero también tiene sus pueblos con encanto y pequeños oasis con menos afluencia de gente. Altafulla es un municipio costero de origen medieval donde llama la atención el Castillo de Monserrat. Este año no subimos al pueblo pero conocimos su playa. Mide algo más de un kilómetro, la ocupación es media y los accesos fáciles.
Muy recomendable el restaurante Voramar.
Cerca hay una cala muy bonita, la playa del Canyadell, rodeada por pequeños acantilados de roca amarilla. Se puede llegar andando de una a otra pero hay que olvidarse de sillitas, ¡nos dimos una buena paliza para bajar con los niños! Y tampoco hay aparcamiento cerca.
Pequeña cala de unos 60 metros, no señalizada y con baja ocupación.
Como veis, también se pueden encontrar playas con poca gente y relativamente tranquilas en el Levante. Así que si algún verano os dejáis caer por Tarragona o Valencia, tomad nota de estas dos playas para ir con los peques sin agobios.
Pues poco a poco vamos retomando el ritmo por aquí y lo primero es enseñaros dos destinos muy familiares que hemos conocido este verano. Como todos los años (excepto el pasado), estuvimos unos días con mi familia política en un pueblo de la provincia de Tarragona pero que no tiene mucho que mostrar, la verdad. Otras poblaciones cercanas sí que merecerían un post, a ver si saco tiempo. Bueno, que me lío; a esos días con suegros, sobrinos, cuñados y demás, añadimos una semana de vacaciones con amigos en la provincia de Alicante. Allí alquilamos una casa en el parque natural del Macizo del Montgó, un sitio precioso y que puede verse desde localidades como Denia. La verdad que no esperaba un paisaje así por esa zona, ¡menudas vistas las de ese sitio!
Parque natural del Montgó
Estando allí, hicimos planes de playa y piscina, aunque dedicamos un tiempo a conocer Denia y Jávea. Así que vamos por partes y comienzo con Denia. Es una población con unos 40.000 habitantes, que en verano pueden llegar a ser 200.000, con lo que os hacéis una idea de que es un destino turístico. La ciudad está situada en una bahía y, desde luego, lo que destaca es el castillo, que se ve desde cualquier punto y que alberga el Museo Arqueológico. Eso sí, hay que echarle valor para subir allí a pie con sillitas de bebés y con el calor de agosto. La playa más urbana de Denia es la de El Raset, es muy familiar, tiene chiringuitos y es de fácil acceso. Eso sí, hay mucha gente y yo tuve la mala suerte de que me picara la única medusa que andaba por allí, ya que estaba el mar bien de gente y todo el mundo tan feliz 😉 Y muy bonito y llamativo ell Puerto Marina de Denia, uno de los mejores y más modernos puertos deportivos del Mediterráneo.
Puerto Marina de Denia
Humareda de los petardos en plenas fiestas. Al fondo, el castillo de Denia.
Pero sin duda, en este viaje yo me he enamorado de Jávea, el pueblo. En este caso, la zona de playa dista varios kilómetros de lo que es la aldea, que a mí me fascinó con sus calles estrechas y casas blancas. En cualquier caso, el municipio tiene algo más de 25.000 habitantes y ¡más de la mitad son extranjeros! Y no me lío con estos detalles, yo allí os recomiendo que vayáis a caminar por las calles de pueblo y os encontraréis maravillas como la Iglesia de San Bartolomé, monumento artístico, el Ayuntamiento y el Mercado Municipal. En el municipio hay muchas playas pero la del Arenal es la más conocida al ser la única de arena y de aguas pocos profundas. De ahí que tenga paseo marítimo, y muchos restaurantes, pubs…vamos, que tiene mucho ambiente.
Una tienda preciosa
El bonito Mercado de Abastos
Puertas , casas, locales… con encanto
La Iglesia de San Bartolomé, por dentro también merece la pena.
Playa del Arenal
En definitiva, una zona perfecta para ir con niños, con playas urbanas y accesibles y buen clima. Sé que hay más poblaciones conocidas y con mucha fama que seguro que también son estupendas. A mí, estas dos me han gustado mucho (especialmente Jávea) así que os las recomiendo aunque seguramente muchas ya conozcáis la zona.
El fin de semana pasado visitamos Galicia, en concreto Vigo, donde viven unos amigos. Ya os adelanto que el clima de esa zona no es el mismo que os encontraréis en Asturias, Cantabria, País Vasco o el norte de la misma Galicia. En el sur hace más calor y más sol; además, la zona de las Rías Bajas es preciosa. Turismo no hicimos porque, cuando vamos, es para estar tranquilos, pero el sábado disfrutamos de un día intenso de playa y los niños, como siempre, encantados. Estuvimos en playa América, en Nigrán. Es un arenal de casi dos kilómetros, tiene bandera azul y está en zona urbana, por lo que el acceso es fácil y hay restaurantes para comer. Y como veis en fotos, es una playa preciosa y, con marea baja, enorme. No sé cómo estará en agosto pero ahora en julio, en pleno fin de semana, había bastante gente pero sin sensación de agobio, como ocurre en otras playas urbanas.
Vistas de Bayona al fondo
Haciendo volar un avión que compramos a un vendedor ambulante por dos euros, ¡menudo invento!
Por la tarde fuimos un rato al mini parque acuático que han instalado en la zona. Como os podéis imaginar, es algo temporal y, por tanto, hay cuatro cosas contadas: tobogán, hinchables, piscina poco profunda y un simulador de olas para hacer surf (niños de más de once años). Pero vamos, está muy bien para pasar un rato; se paga 3 euros por bajar el tobogán en tres ocasiones y podéis tiraros con los niños si ellos solos no se atreven. Y los hinchables cuestan 2 euros y pueden estar 20 minutos.
Y si queréis una recomendación gastronómica, os digo que Porto Dos Barcos es de lo mejorcito para comer o cenar pescado y marisco, lo de las almejas es espectacular. Está en Oia, en la carretera que va de Bayona a La Guardia, por la costa. El restaurante estéticamente no es nada del otro mundo pero su ubicación al lado del mar hace que puedas tener unas vistas impresionantes.
Y gracias por vuestros comentarios ayer en rrss. Estaré un poquito más desconectada porque he vuelto a trabajar a la televisión, aunque sólo unas semanas.
Sí, tiene arena y el agua es salada pero no es una playa al uso. Si algo tiene Llanes es que tiene algunos de los arenales más peculiares que existen. De hecho, hay una playa que os enseñé aquí en el blog hace más de dos años, la de Gulpiyuri, que está catalogada como la octava playa extraordinariamente única del mundo; con eso ya os digo todo sobre la costa llanisca. Pero bueno, me voy a centrar en Guadamía y os cuento algunas cosas que hay que tener en cuenta porque, ya os digo, no es una playa normal. Para empezar, en pleamar, toda la arena queda bajo el agua. Es decir, que tenéis que mirar en alguna web la hora de las subidas y bajadas de marea A nosotros nos coincidió justo a las 3 de la tarde así que comimos en la cuesta de acceso (hay restaurate así que la otra opción hubiera sido comer justo ese rato allí). Lo cierto es que los de las mareas es algo que la gente ya sabe así que estábamos nosotros y dos grupos más.
Hora de la comida en la cuesta de acceso
Es una playa sin olas porque, como veréis en las fotos, no está en zona de mar abierto. Al final, es como una piscina de agua salada, con un color verde impresionante, que resulta perfecta para los niños porque cubre poco y por la ausencia de olas así que los peques lo pasaron genial. Cuando la marea empieza a bajar, se puede llegar a zona de mar abierto, pero ojo porque no hay salvamento. Os cuento que lo de aparcar ahora en verano es complicado, no porque no haya sitios sino porque el camino es estrecho y hay mucho movimiento debido a la cantidad de gente que va a visitar los famosos Bufones de Pría, que también os enseñé en el blog y que es un sitio impresionante. Así que tened en cuenta ese detalle. Y ahora os pongo algunas fotos más para que la veáis.
Toda el agua que veis detrás de mí desaparece con la bajada de la marea y se llega a pie a zona de mar abierto.
Marea empezando a bajar
Marea bajando. Imagen de la web llanes.com
Imagen de la playa con la marea baja de la web eltiempo.es
Como veis, es una playa impresionante pero con unas características muy peculiares, y en este caso es primordial tener en cuenta los horarios de pleamar y bajamar. Espero que os haya gustado.
El sábado pasado colgué una foto en Instragram en una playa asturiana y enseguida muchísima gente se interesó por saber de qué arenal se trataba ya que, os digo con sinceridad que bien podría parecer de un país exótico. No había estado nunca y me moría de ganas por conocerla, se llama Cuevas del Mar y está en Llanes, concejo que, desde mi punto de vista, tiene las playas más bonitas de Asturias. Su entorno hace que Cuevas del Mar sea espectacular y su nombre se debe precisamente a las cavidades que hay en los acantilados que rodean la playa. Aquí en Asturias es importante tener en cuenta el factor mareas; en Cuevas del Mar, cuando está baja, puedes acceder a pie por dentro de las cavidades.
El acceso en coche es fácil, hay un aparcamiento al lado de la arena que se llena rápidamente pero hay varios praos cercanos donde se puede aparcar, lo que no sé es si son de pago ya que el sábado llegamos temprano. Tiene un chiringuito que sirve comidas aunque no sé deciros qué tal porque comimos de bocadillos, aunque la pinta era muy buena. Pero bueno, me dejo de rollos y veis el vídeo en el que os cuento más cosas.
Este año nos ha costado horrores estrenar la playa, ha venido un tiempo malísimo por el norte. De hecho, nuestro primer día de playa fue a la aventura, ni siquiera lucía el sol pero como el percal en Asturias es el que es, nos conformamos con que no llueva ni haga frío para lanzarnos a la arena. Y así transcurrió nuestro primer día en la playa de Estaño, un precioso arenal a las afueras de Gijón. Objetivamente, no es una playa práctica para ir con niños pequeños pero a los mayores les encanta porque, cuando baja la marea, quedan un montón de rocas llenas de agua donde pescar cangrejos y hasta estrellas de mar. Espero que os guste la playa y el restaurante.
Casi siempre aparece en las listas de las aldeas o villas más bonitas del país. Yo siempre digo que es arriesgado elegir algo así con la cantidad de lugares preciosos que hay en nuestra tierra, pero lo cierto es que Lastres es uno de esos sitios que muchos se atreven a definir como uno de los pueblos más bonitos de España. Y tengo claro que su entorno, más que la villa propiamente dicha, es lo que le convierte en un sitio de gran belleza. Mucha gente conoció este rincón de Asturias gracias a la serie «El Doctor Mateo». Es una villa marinera desde la que podrás tener unas vistas espectaculares de la costa.
A pesar de que el pueblo está en una ladera, el acceso es sencillo. Eso sí, si aparcáis en la zona de arriba, tened en cuenta que para bajar al puerto hay muchos tramos sin acera. Aún así, el tráfico no es mucho, nosotros nunca hemos tenido problema para bajar con la sillita, controlando bien a los niños, claro. También hay muchas cuestas por lo que no olvidéis que todo lo que bajéis, hay que subirlo después 😉 . De cualquier forma, con el coche se puede llegar hasta la zona del puerto, otra cosa es aparcar dependiendo de la temporada.
Imagen de la web lospueblosmasbonitosdeespana.org
Y como la última vez que mencioné un sitio para comer, muchas os mostrasteis interesadas, empezaré a incluir los restaurantes donde comamos que nos hayan gustado. Allí en Lastres hay muchos pero a nosotros nos gusta uno que se llama El Barrigón de Bertín. No está en la mejor zona pero tienen platos buenísimos. Eso sí, no es tipo sidrería sino que es un sitio muy tranquilo con comidas un poco más elaboradas, como arroces con centollo o almejas, pastel de puerro, croquetas de Cabrales o pulpo a la brasa. Como dato: tienen tronas y plato para niños.
Y hasta aquí puedo leer… lo que hicimos este fin de semana. El resto, lo contaré en otro blog. Sí, habéis leído bien, a partir de ahora soy colaboradora del Blog Oficial de Turismo del Principado de Asturiasasí que, en breve, veréis allí mi primer post con textos más largos y detallados relacionados con planes para hacer con los niños. Todo un reto para mí y feliz con esta nueva colaboración. No os preocupéis, que desde mi página de Facebook, os avisaré para las interesadas.
Es probable que Llanes sea, tras Gijón, Oviedo y Avilés, uno de los concejos más conocidos de Asturias. Y seguramente, a más de uno, os suene por tener unas playas (nada menos que 38 arenales) de cine ya que en ellas se han rodado numerosas películas, series, etc… ¡son un verdadero espectáculo! Y aparte del concejo, está la villa de Llanes, que en verano multiplica por cinco su población; así que que os podéis hacer una idea de la cantidad de turistas que nos visitan y de cómo esta aquello en julio y agosto. Por eso, ir al Llanes urbano en esta época, es muy distinto a hacerlo en pleno estío.
La playa urbana de Llanes, El Sablón. Otra playa que hay en la villa es la de Toró, que es preciosa.
Para las que me preguntásteis en Instagram, los jerséis son de una de mis tiendas favoritas, The First Outlet.
El casco antiguo de Llanes fue declarado Conjunto Histórico-Artístico
Lateral de la impresionante Iglesia de la Magdalena
Canal del puerto deportivo de Llanes.
Y así seguimos, comiendo al aire libre en noviembre, esto es un gustazo.
Yo reconozco sentir debilidad por Llanes y soy una enamorada de sus playas, de las que más de una vez os he hablado, aunque aún me quedan unas cuantas por conocer. Visitar Llanes es obligatorio si venís a Asturias aunque sé que me vais a decir que hago recomendaciones continuamente y que necesitarías semanas completas para ir a tantos sitios. Pero oye, que no se diga que yo no doy ideas. ¡Buen comienzo de semana!
Hace ya unas semanas que no escribía ningún post sobre playas y, en esta ocasión, lo hago sobre tres arenales que no están en mi tierra. Las asturianas y las gaditanas son playas completamente distintas pero ambas son de gran belleza. En cualquier caso, aquí os enseño las tres que conocimos estas vacaciones y que, además, me gustaron un montón:
1. Zahara de los Atunes: Es un arenal de nada más y nada menos que 8 kilómetros que va desde el pueblo que lleva el mismo nombre, por el que pasamos con el coche y me dio la sensación de que tiene mucho ambientillo, hasta la zona de Atlanterra. Nosotros accedimos por la zona del conocido Hotel Antonio, que tiene muchísima fama por preparar atún de forma exquisita; doy fe de que estaba espectacular ya que comimos allí con unos amigos. No es barato pero si os gusta el atún, la verdad que merece la pena hacer el esfuerzo. Por la zona del hotel, podréis acceder a la playa fácilmente por pasarela de madera. Además, en esa zona hay un pequeño chiringuito para tema bebidas, helados y poco más. Además de estar con unos amigos, allí conocí a Mamá Gnomo, una bloguera que tiene tres niñas de edades similares a mis tres peques. En su blog contó nuestro encuentro y cómo interactuaron nuestros hijos 😉
2. Valdevaqueros: Dicen que es la mejor playa de Europa para practicar wind y kitesurfing así que hay que tener en cuenta, cosa que no hicimos, las previsiones de viento. Nuestra idea ese día era ir a Bolonia pero, cuando quedaban un par de kilómetros, el tráfico estaba completamente parado (así que tomad nota si vais en agosto). De ahí que fuésemos a parar en esta preciosísima playa de la que tuvimos que irnos a las dos horas porque el aire era ya insoportable para los peques. Pero reconozco que es maravillosa gracias, en parte, al color del mar y una extensa duna en la parte más occidental de la playa. No hay pasarela y hay unos metros de arena que se pueden hacer pesados para que los niños caminen.
3. La Loma del Puerco: Es la continuación de la famosísima playa de La Barrosa. Tiene una longitud de unos dos kilómetros y hay que bajar escaleras para acceder a ella así que no es lo más práctico con niños, y eso que allí habíamos quedado con otros amigos que tienen peques. De todas las playas a las que fuimos estas vacaciones, es en la que más gente había, quizás porque toda esa zona de costa de Sancti Petri y La Barrosa tiene muchos hoteles aunque, desde la playa, no tienes la sensación en ningún momento de que aquello esté muy urbanizado y el paisaje es bonito. Además, en el chiringuito La Loma comimos muy bien, la verdad.
Y hasta aquí las crónicas de nuestra estancia en Cádiz, supongo que muchas ya conocíais estas playas. La más espectacular de las tres me pareció la de Valdevaqueros y la más práctica con niños, la de Zahara. Ahora me queda contaros algo de Portugal y creo que el post sobre Lisboa es quizás el que más os interese, va a ser completito aunque, por cambiar de contenidos, lo dejaré para la próxima semana. ¡Ojo! que ha llegado el mal tiempo pero servidora no da por terminada la temporada de playa hasta principios de octubre, ehhh 😉
Sí, por fin, ¡ha ocurrido! Hemos estrenado la playa este 2015, que ya tocaba. Y lo hemos hecho a lo grande, en uno de los arenales más bonitos de Asturias. Aunque ahora que lo pienso, decir eso es algo arriesgado porque podría enumeraros decenas de playas del Principado absolutamente maravillosas. Pero oye, por algo la de Borizu (en Celorio, Llanes) ha sido escenario de muchos rodajes de cine y televisión. No me voy a alargar mucho dando explicaciones pero os sí varios datos de interés: hay chiringuito (tipo merendero), el acceso con carritos es facilísimo (no has escaleras ni rampas) y se llega en coche hasta el arenal, no hay que caminar salvo que haya muchos coches y no se pueda aparcar cerca. Nosotros no tuvimos dificultad para dejar el coche pero no sé deciros en pleno mes de agosto.
Su primera vez en la playa
Gordi feliz en el agua
¿Cómo explicarlo? La felicidad total y una hora en remojo.
Cosas que pasan con niños en la playa: 1- Que te roban la silla 2- Que tienes que hacer malabarismos con la pierna para que el niño no se caiga porque, obviamente, lo de estar en la sillita, no le parece buena idea.
Pues eso, que la playa es totalmente recomendable; el entorno es inigualable y para los niños es cómoda. Y como este fue el fin de semana de las primeras veces, he aquí la imagen de que llegué a la meta en la primera carrera que he corrido en mi vida; nunca pensé que acabaría 5, 5 kilómetros y menos con buena cara 😉 Ya os digo que me encantó la experiencia y que… ¡habrá más veces! Espero que vuestro fin de semana haya sido también estupendo.
Si pensáis que voy a resolver este enigma es que no me conocéis bien. Si alguien se atreve a responderme a esta pregunta ¡gallifante! Vamos, que sí, que soy yo muy clarita hablando y contando cosas pero no, en esto no me mojo. Básicamente porque es como si me pusieran delante un Goya, un Picasso y un Velázquez; no sabría con cuál quedarme aunque me «tira» mucho el último, así como me atrae más la playa que la montaña. Pero vamos al lío, que hace ya más de un mes que no os cuento nada de parajes que merecen la pena por estos lares (que son casi todos) y sé que muchas, básicamente las asturianas, lo agradecéis. Y para las que sois de fuera, así os doy un argumento más para venir por aquí.
Este puente estuvimos de casa rural con unos amigos de maridín, qué raro que nosotros hagamos este plan, ¿verdad? 😉 Y cada vez que estamos en contacto con la naturaleza ratifico mi teoría de que no hay nada mejor para ellos, ni para nosotros. Ellos descargan energía y los padres la cogemos, es como un intercambio. Ellos desfogan, nosotros nos relajamos sabiendo que no hay que preocuparse por las manchas, ni porque derramen nada, ni que algo se rompa… porque verdaderamente, ir de tiendas o comer en un restaurante, por ejemplo, son labores de alto riesgo que te dejan extenuada. Pero como siempre, me estoy enrollando así que os dejo las fotos y os cuento.
Nos alojamos en una preciosa casa rural en Cadavedo, un pequeño pueblo entre Luarca y Cudillero, de unos 10 kilómetros cuadrados de extensión con poco más de 500 habitantes.
Allí es imprescindible visitar la ermita de la Virgen de La Regalina y su entorno, posiblemente el mejor mirador de la costa occidental asturiana.
Las vistas son espectaculares. Y con la tranquilidad de que es una zona amplia y con vallas. No podéis perder de vista a los niños pero no hay zonas peligrosas como accesos a los acantilados.
Se puede dejar el coche a pocos metros y dar un paseo tranquilamente. Fácil acceso con carritos y sillas.
Difícilmente vais a encontrar un entorno tan bonito para haceros una foto. Por cierto, mi hijo mediano empieza a necesitar un corte de pelo 😉
Pues hasta aquí nuestra última salida por Asturias, una de tantas que hacemos. Espero que os sirvan este tipo de posts, me consta que en general os vienen bien ya que muchas de las que leéis el blog sois de esta tierra.
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