por nosoyunadramamama | Sep 11, 2019 | Bienestar y belleza, Maternidad y embarazo
Otro de esos posts que os prometí fue precisamente este: el postoperatorio y la operación de varices tras los embarazos. Sí, digo tras los embarazos porque cerramos el grifo 😉 Siempre digo estas cosas con la boca pequeña porque la vida me enseñó que de la noche a la mañana las cosas pueden dar un giro, pueden cambiar las circunstancias y mil historias más, pero vamos, a priori, esta familia está completa. Esto daría para otro post 😉 En cualquier caso, paso a contaros cómo fue la operación de varices (lo que yo sé como paciente) y cómo fue el postoperatorio.
He de decir que, de haber tenido tres embarazos, creo que no me hubiera hecho falta operame y que un tratamiento con micro espuma (escleroterapia) hubiese bastado. En el primer embarazo ni siquiera me salieron varices, en el segundo fue algo muy leve en la parte de abajo de la pierna. En el tercero se me hinchó más pero no era nada escandaloso. Fue en el embarazo de Carmen cuando ya la cosa se puso tremenda, tuve también en la zona del muslo e ingle. Y ya en el quinto embarazo fue una fiesta, por ponerle humor, vamos. La repera. También os digo que si me animé a operarme fue porque tengo casos cercanos, como es el de mi padre, que no tuvieron ningún problema ni complicación y les resultó un proceso muy llevadero. Yo, ahora, puedo decir lo mismo, lo volvería a hacer sin dudarlo.
De paso, os dejo precisamente el programa que presentaba hace 5 años (y justo en mi tercer embarazo) en Telemadrid junto a un médico en el que hablamos de qué son las varices.
Operación de varices
En mi caso, la operación de varices se hizo con el método CHIVA (se hace ya el el 40% de los casos de varices), que consiste en extraer varices pero las estrictamente necesarias. A mi padre, por ejemplo, le quitaron la safena entera, por tanto, fue una operación de las de toda la vida. En mi caso, este proceso implicó seis puntos repartidos por la pierna y tres puntos en la ingle. Se trata de una operación quirúrgica en régimen ambulatorio (te vas el mismo día a casa) con anestesia local y sedación, con lo que no te enteras de nada. Vamos, con respecto a la operación, tengo que decir que todo fue estupendamente.
El postoperatorio
Como os decía, se trata de una operación en la que en el mismo día te vas a casa si el ingreso ha sido por la mañana. Te vas con la pierna vendada; al día siguiente ven cómo está, te quitan la venda, miran los puntos, te explican cómo curarlos (a mí me dijeron que con la ducha normal ya era suficiente) y te mandan caminar entre una y dos horas diarias. Vamos, que con eso os podéis hacer una idea de que es un postoperatorio llevadero, ni reposo ni nada. Tienes que hacer uso de media de compresión por el día durante un par de semanas (yo prescindí de ella únicamente el día de la Comunión y del Bautizo). El postoperatorio incluye pincharse heparina durante los diez días siguientes, por precaución.
La primera impresión al ver la pierna es fuerte porque hay muchos hematomas. Pero en tres semanas desaparecieron dejando algo muy leve. Los puntos me los quitaron a los diez días de la operación en el centro de salud. Ahí lo pasé mal porque me da mucha grima y porque al final, al tener que tocar la zona de los moratones, es molesto. Pero ya os digo, no es que duela, es que a mí me da mucha dentera. Eso, y que hubo un par de días que los puntos de la ingle me tiraban un poco, fue lo más incómodo del postoperatorio. Bueno, y ponerse la dichosa media teniendo moratones, a los que por cierto yo eché árnica por recomendación del médico.
Como veis, el resultado es fantástico. De la operación ni me enteré y el postoperatorio fue bueno, con esas dos cosas que os mencioné. Hice vida normal desde el día siguiente (excepto conducir, que esperé una semana) y me puse a correr, tal y como me dijeron que podía hacer, trece días después. Las varices se pueden tratar de distintas maneras: striping, chiva, escleroterapia, endoláser, radiofrecuencia… Debe ser el médico quien valore qué procedimiento llevar a cabo. En mi caso, y aunque consulté lo de la espuma (escleroterapia, que sirve para «sellar» las venas), consideraron que sería poco eficaz dado que tenía varices del casi un centímetro de grosor. Así que, como veis, depende de vuestras varices. Pues esta ha sido mi experiencia, espero que os sirva.
Tres meses después (tras el verano)
El texto que habéis leído lo escribí a los 15 días de la operación pero he esperado unos meses para publicar el post y poder contar qué tal el verano tras la intervención. Puedo decir que muy bien. La pierna está infinitamente mejor a nivel estético y ya no he notado la pesadez por el calor. A continuación, vais a ver la foto del antes y después.
Varias cosas a tener en cuenta sobre las imágenes: la primera foto es profesional (y las varices se ven mucho menos de lo que se veían en realidad) y la segunda es casera (la piel se ve bastante peor). En la segunda foto he bajado un par de kilos que, en teoría, no deberían notarse en las piernas pero mi bajada de peso es consecuencia de correr, con lo que he ganado un pelín de masa muscular (pero estoy pensando que eso lo noto yo solamente, jajaj). De cualquier manera, veréis que las cicatrices aún son muy visibles, en parte porque es reciente y en parte porque soy de esas personas que cicatriza fatal. Y como veis, todavía tengo algo de hematoma.

Tengo también cicatriz en la ingle. Siento que el color y la calidad de la imagen no sea exactamente la misma, ni el fondo. Pero bueno, yo de verdad os digo que el resultado lo he notado muchísimo a nivel estético y también de molestias. Lo volvería a hacer sin duda teniendo en cuenta que la operación es sencilla y el postoperatorio muy llevadero.
por nosoyunadramamama | Ago 3, 2019 | Maternidad y embarazo
Han pasado dos años desde que viví el trance más duro que he tenido que pasar en mi vida hasta el momento. Dos años de auténtica reconstrucción tras la triste y dolorosa experiencia de perder a mi bebé, a mi primera hija, al final del embarazo. Cuando se para un corazón que nunca imaginas que pueda pararse, el propio se rompe. Reparar un daño en el alma nunca es un camino fácil, de hecho, es un recorrido muy doloroso. Si echo la vista atrás, se me hace un nudo en la garganta al pensar en lo vivido; la angustia y un montón de sentimientos como la rabia fueron demasiado pesados por entonces. Si vuelvo a aquellos días de shock y de lágrimas, a esos meses de dolor y de resentimiento, siento que viví en un abismo. Porque así fue y aquello me puso contra las cuerdas.
Lo que sí tengo claro dos años después es que no cambiaría nada de lo que he hecho. Ni cómo lo vivimos ni sentimos, ni cómo hemos trasladado nuestra vivencia hacia fuera, en nuestro entorno, con nuestros hijos, ni cómo lo he abordado de forma pública aquí y en mis redes sociales, ni cómo resistí un nuevo embarazo. Y si pudiera cambiar algo de todo lo que vivimos y sufrimos, sería únicamente haber tenido valor para fotografiar la cara de mi propia hija. Pero todo lo demás, todo, lo haría exactamente igual sabiendo que mis decisiones en aquel momento tan crítico y en los meses posteriores me han hecho volver a reconstruir mi corazón y a ser una persona feliz nuevamente.

Pero con un trocito en el corazón que queda vacío. Si pienso en mi hija Carmen, ahora, dos años después de abrazarla y de dejarla ir para siempre, ya no lo hago con un dolor desgarrador sino desde el amor. Eso sí, desde la pena, porque cuando una ilusión y un proyecto de vida se trunca, queda un pesar para siempre. Y pena por todo lo que se perdió: unos hermanos que la hubieran vuelto loca, unos padres que la hubiéramos abrazado cada día, celebraciones de cumpleaños, primeras veces… Siento mucha tristeza cuando las personas se van antes de tiempo, cuando tienen tanto que vivir por delante, ¡y vaya si le quedaban cosas por hacer!
Pero juro que de un golpe así se sale y la vida sigue dando motivos para ser feliz. En ese camino de reconstrucción quizás lo que más ha ayudado es la llegada de Aurora, el bebé arco iris. Siempre he dicho que ella ha sido sanación y creo que, tras perder a un bebé, el que llega después es para nosotras, sus madres, pura luz. Es, de alguna manera, como si ese nuevo bebé trajese algo del que se fue. Eso siento con Aurora, siento que ella trae algo de Carmen. Y entiendo que una existe por la otra, que están conectadas. Quizás sea una forma de consolarse, es probable pero a mí me gusta pensarlo, así no se me hace tan duro recordar que abracé a Carmen una única vez en la vida. Porque necesito saber que sigue de alguna forma. Porque es duro aceptar que no pudiste criar a una hija que estuvo en tu vientre y en tus brazos.
Así, pequeña, que sepas que vemos una parte de ti en tu hermana, aunque seáis dos personas distintas. Que sepas que mañana te haremos llegar un globo al cielo por tu segundo cumpleaños, aunque no puedas soplar una vela. Que sepas que en esta familia te recordamos cada día aunque no podamos verte ni tocarte. Que sepas que, aunque no haya podido cuidar de ti, lo haré en otra vida.
por nosoyunadramamama | May 15, 2019 | Maternidad y embarazo
Lo primero, y aunque creo que ya casi todas sabréis qué es lo que conocemos como bebé arco iris, sí que me gustaría resumir que esa denominación se explica de la siguiente manera: «el bebé arco iris es aquel que nace tras una pérdida anterior. Un arco iris aparece cuando comienza a salir el sol durante o tras la tormenta. Se acepta que esa tempestad existió y, por tanto, que la familia puede seguir lidiando con el dolor de la pérdida pero con una luz que ha aparecido que trae color y esperanza».
Quienes me seguís cada día por Instagram sabéis cómo estoy viviendo la maternidad con Aurora. Es verdad que no difiere tanto de las anteriores, en el sentido de que estoy igual de pletórica y feliz porque disfruto muchísimo de la etapa «bebé», soy una adicta total y a los cuatro me los he llevado conmigo a todas partes hasta que empezaron la guardería con casi dos años. Todo hay que decirlo, mi trabajo como presentadora en la tv cuando tuve a Alfonso me lo permitía; el estar en el paro (aunque seguí formándome) me permitió cuidar de Rafa y que el blog se profesionalizase y pudiese trabajar desde casa me permitió estar con Gabriel y ahora con Aurora. Pero al lío, que las que me decís que se me ve ahora radiante de alegría, os diría que igual que las veces anteriores. Pero en esta ocasión, valoro cosas que antes no valoraba porque las daba por sentadas.

Qué trae un bebé arco iris
1.Paz: Encuentras paz porque los embarazos tras una pérdida perinatal son muy duros psicológicamente. Y cuando tienes a tu bebé sano y salvo en tus brazos y ves que todo va bien, respiras. ¡Y de qué manera!
2.Alegría por dos: sabéis que un hijo no sustituye nunca a otro. Y que la llegada de un bebé siempre es una alegría inmensa. Pero cuando has lidiado con el dolor, cuando has vivido una experiencia de pérdida y has caído tan abajo… cuando subes, subes a lo grande. Así que la alegría se dispara porque sabes que eso que estás viviendo no siempre es así y vale oro. De alguna manera, sientes que estos bebés traen un poquito del que se fue antes de tiempo.
3.Miedos: cuando te has dado de bruces con una realidad dura, pierdes de alguna manera la inocencia y a veces piensas cosas negativas. A mí, que jamás se me pasó por la cabeza con los niños que algo malo pudiera pasarles, me está pasando ahora. No es constante porque tengo tendencia a pensar que todo tiene que salir bien siempre, pero de vez en cuando me entra alguna neura y me tengo que decir a mí misma «no te emparanoies».
4.Reconciliación: Cuando nació Aurora y os conté en este post cómo fue el parto, me referí a ese instante como el de reconciliación con la vida. Y es así, de repente, sientes que perdonas a Dios, a la vida, al karma… el haberte arrebatado a tu bebé. De repente ya no estás tan cabreada con la vida porque te trae de nuevo felicidad.
5.Sanación: y esta para mí es la palabra que lo resume todo. Sí, el bebé arco iris te cura. La cicatriz de lo que viví está ahí, no quiero además que desaparezca, quiero que siga ahí y me recuerde que tengo una hija en el cielo. Pero la herida cierra y deja de sangrar cuando llega un bebé arco iris. Y a mí, Aurora me ha devuelto la vida y me ha devuelto a la vida.
Hubo un tiempo en que yo creí que nunca volvería a ser igual de feliz que había sido hasta el 3 de agosto de 2017. Estaba convencida de que jamás recuperaría la sonrisa, que ya iba a quedar tocada de por vida. Me equivoqué. Soy muy feliz ahora. Y valoro más que nunca que mis hijos estén sanos. No olvido, no quiero, alguna vez todavía lloro y sé el tiempo que tendría Carmen. Pero también sé que el «ahora» es lo que importa, que tengo una niña preciosa en brazos cada día y que tiene la sonrisa más bonita del mundo. Sé que nada tuvo sentido entonces y que ahora todo tiene sentido. Sé que estoy en paz. Mi segunda hija, más que un arco iris, es lo que su propio nombre significa. Aurora: Claridad y luz sonrosada que precede inmediatamente a la salida del Sol.
por nosoyunadramamama | Mar 28, 2019 | Maternidad y embarazo
La verdad es que siempre fui partidaria de tener hijos seguidos, supongo que, en parte, me gustaba la idea por lo que viví de niña. Éramos cuatro hermanos nacidos en cuatro años (hay unos mellizos) y eso hizo que fuéramos en muchas cosas a la par. Pero como todo en la vida, cada situación tiene sus ventajas y desventajas, y al final cada uno tiene las circunstancias que tiene y debe valorarlas. Es cierto que veía muchas ventajas de tener hijos seguidos pero también ahora estoy descubriendo las ventajas de que se lleven más años.
Ventajas de tener hijos seguidos
- Los niños juegan mucho juntos: aunque al principio es un «fregao» importante verse con dos niños en casa que usan pañales, sillas, que necesitan ayuda para vestirse, para los baños, etc… de verdad os digo que esa época de agobio pasa y que luego juegan muchísimo juntos. A ver, no es garantía de que cuando sean mayores se lleven mejor. De hecho, yo tengo más afinidad, por cuestiones de gustos y formas de ser, con uno de los hermanos con los que me llevo cuatro años que con el que me llevo 13 meses. Pero de niña, como es obvio, jugué mucho más con el que era seguido y sin él esos años hasta que nacieron los mellizos, hubieran sido menos animados.
- Van a la par: cuando crecen un poco, tienen horarios muy similares, probablemente también les interese ir a los mismos sitios, se verán más en el colegio, tendrán más actividades que poder compartir…
- El tiempo pasa muy rápido: vas a loco. Es verdad que cuando lo estás viviendo, es todo un poco caos y tienes la sensación de no llegar a nada, pero cuando has cerrado el ciclo pañales-sillitas, o lo que es lo mismo, has cerrado la etapa de los bebés, lo ves ya de otra manera y lo agradeces. Ahora mismo, en mi casa, si no fuera por Aurora, hace ya más de un año que no necesitaríamos sillita, que no tendríamos que cambiar pañales, que podríamos ya ir a cualquier sitio sin ninguna complicación…

Ventajas de tener hijos separados o espaciados
- Te pueden ayudar: obviamente, ayudar. Quiero decir que un hermano no debe cuidar a otro en el sentido estricto de la palabra. Lógicamente, depende de la edad que se lleven, te pueden ayudar a unas cosas u otras. Gabriel a mí me puede ayudar a cambiar un pañal a su hermana pero no supervisar si quiero ir a darme una ducha, mientras que Alfonso sí puede hacerlo.
- Se disfruta más: o se vive todo más relajadamente porque, como es lógico, si tus hijos mayores ya pueden vestirse solos, comer o ducharse sin ayuda, pues entonces disfrutas más de ese bebé. No como si fuera el primero, porque al final a los mayores hay que alimentarles, hay que llevarles al cole, a actividades, hay que jugar un rato con ellos o echarles una mano con los deberes pero es obvio que cuanto más independientes son los mayores, mejor puedes atender al bebé y estás más tranquila que cuando son muy seguidos.
- Los mayores entienden las cosas: cuanta más edad, más capacidad tienen para entender por qué estás más cansada, por qué no puedes estar tan disponible para ellos. Tienen paciencia cuando su hermano pequeño llora o tiene una rabieta, por ejemplo.
Y básicamente estos son los puntos favorables que yo veo a cada situación. Sigo creyendo que tenerlos seguidos es más práctico, sobre todo para los niños, pero estoy descubriendo cosas bonitas en la relación de los niños con su hermana que también me parecen bonitas. Vosotras, ¿qué preferís?
Otro post que puede interesarte: Pasar de uno a dos hijos.
por nosoyunadramamama | Mar 19, 2019 | Maternidad y embarazo
A raíz del interés que la semana pasada generó en Instagram mi reinicio con el tema de correr, sobre todo después de compartir un post sobre los cambios físicos y mentales que trajo a mi vida el deporte hace 4 años, me animo a escribir ahora para añadir algunas cosas. Ya sabéis las que me seguís desde hace tiempo que, cuando un día me lancé a la calle a correr, no contaba con que aquello fuese a perdurar mucho en el tiempo porque no me gustaba el deporte. Pero todos esos cambios que fui notando me empujaron a seguir. He echado mucho de menos correr durante el embarazo, es cierto que se puede hacer si no hay contra indicación médica pero preferí no hacerlo. Y ahora, tres meses después de dar a luz vuelvo a coger ritmo. Antes de nada, como he visto que muchas queréis animaros con esto, vamos a dejar claras algunas cosas sobre el deporte tras el postparto.
Deporte tras el postparto: qué debemos y qué no debemos hacer
1. Revisión de suelo pélvico: es algo que yo nunca tuve en cuenta en los dos primeros postpartos por pura ignorancia y falta de información. Fue después de tener a Gabriel cuando la matrona del centro de salud empezó a hablarme del suelo pélvico, hipopresivos… Y ahí empecé a tener conciencia del asunto. Así que, antes de ponerse a correr o a retomar el deporte después de tener un bebé, os recomiendo de verdad que vayáis a hacer una revisión, no vaya a ser que la cosa se estropee o vaya a peor si hay problemas. Para las interesadas, en Gijón, a mí me la hizo María Cejudo, como os conté en este post.
2. Tiempos: Lo primero, no debe haber prisa. Y segundo, no todas pueden empezar a la vez que otras. No es lo mismo alguien que hace deporte y que también ha seguido haciéndolo en la gestación que alguien que nunca antes había hecho ejercicio. Ni es lo mismo alguien que ha tenido un tipo de parto u otro. Ni es lo mismo para quien tiene diástasis que para la que no. Es decir, la pauta general es esperar unos 6 meses desde que das a luz, pero yo, con supervisión, empecé a los tres meses porque el estado de mi suelo pélvico es muy bueno e hice ejercicio en el embarazo. En cualquier caso, siempre hay que ir progresivamente.
3. Hipopresivos, tronco, clases con bebé: Hoy en día hay muchas alternativas para ir mejorando nuestra salud, forma física (y mental, siempre insisto en esta parte) siendo mamás. Hay centros y sitios destinados precisamente a madres que no tengan con quién dejar a sus bebés o no puedan dejarles. Yo en este sentido, en Asturias, conozco a Teresa, de Actimami. Se hace ejercicio y por supuesto, hipopresivos para quienes no podáis retomar el deporte y tengáis antes que recuperar el tono de vuestro suelo pélvico. En este postparto he descubierto, gracias también a María Cejudo, el tronco de propiocepción del Método 5P, un ejercicio super completo que ayuda a la rehabilitación y tonificación de la musculatura del suelo pélvico, la faja abdominal, la postura y el cuerpo en general. Y eso del tronco, lo he hecho yo hasta sacándome leche con el extractor. Lo podéis hacer viendo la tv, leyendo…

Tronco de propiocepción del Método 5P
Resumiendo, y ante tantos comentarios y dudas que surgieron la pasada semana, os animo a que hagais ejercicio y busquéis tiempo para ello porque os ayudará a veros y sentiros mejor física y mentalmente, y también para tener mejor salud, pero con cabeza y supervisión. Espero que este post os sea útil y resuelva dudas.
por nosoyunadramamama | Feb 28, 2019 | Maternidad y embarazo
Hace ahora 6 años, se me ocurrió empezar a escribir un blog. Tenía un hijo de dos años y un bebé de 4 meses, llevaba un año en el paro y había decidido invertir una parte del dinero de la prestación por desempleo en realizar el primer máster presencial que había en Gijón sobre redes sociales. Venía del mundo de la tele y de la prensa, donde los horarios en general son infernales teniendo niños pequeños. Así que creía que las redes sociales podían ser un complemento a mi carrera como periodista, ya que muchas marcas/empresas tendrían que invertir en ello y buscar profesionales en ese ámbito. Y ésa era la idea. Digo era porque, mientras tanto, yo abrí el blog sin ninguna pretensión más que escribir, que es lo que más me gusta hacer. Mientras tanto, cuidaba de mis hijos, hacía de vez en cuando alguna cosa en la tele, hacía prácticas en alguna empresa como Community Manager sin que aquello me pareciese la bomba, la verdad.
Y así pasaron los años, en los que el blog crecía, abrí una cuenta en Instagram por entonces a la que no dedicaba mucha energía porque lo último que esperaba es que esa red social fuese a crecer tantísimo y que acabaría convirtiéndose casi en otro trabajo teniendo en cuenta que allí la interacción con las seguidoras es brutal y dedico horas cada día a responderos lo máximo que puedo. Y cuando el blog cumplió tres años, empezaron a llegar pequeñas colaboraciones, que con el tiempo también fueron a más y me han permitido dedicarme a esto exclusivamente. Esto os lo debo a vosotras por estar aquí y leer mis contenidos, y también creo que a veces hay que valorar lo que hacemos y siento que he trabajado siempre con profesionalidad y desde la verdad. Llegaron los premios, el libro y puede que próximamente haya salto a algo potente. Pero por el momento tengo que ser cauta.

En cuanto a los contenidos del blog, estos han ido a la par con mi vida y con mi historia. Aquí os he contado muchas cosas de los dos mayores cuando eran pequeños, muchos trucos que me sirvieron, muchas vivencias, aquí os anuncié el embarazo y llegada de Gabriel, mis inicios y mis avaneces con el running, aquí os anuncié el embarazo y la muerte de Carmen, el dolor y al ausencia, y aquí compartí el embarazo y la bienvenida a Aurora. Todo desde las entrañas. El blog tuvo una declaración inicial de intenciones en su primer post: quería desdramatizar y poner humor. Y lo hice pero a veces la vida te pone contra las cuerdas. Y al final entendí que estamos en las redes y en los blogs para contar historias, para ayudar, para divertirnos pero también a veces toca llorar.
Cuando inicié este blog en febrero de 2013, creí que no duraría ni un año. Pensaba en contenidos y se me ocurrían posts y temas como para unos meses. Y sin embargo, aquí sigo, a pesar de que hubo un par de años que publicaba hasta 4 posts semanales. Ahora, con el tiempo que dedico a Instagram, me resultaría imposible. Porque además, la pérdida de Carmen me hizo también parar, y tuve que dedicar meses a escribir mi primer libro. Y dedicar tiempo a preparar eventos o charlas cuando toca.

No sé qué ocurrirá con este blog en un futuro, soy de miras «cortoplacistas» y de pensar en el hoy y en el día a día. Sé que cuando no esté inspirada y sienta que no tengo nada que contar, ahí se terminará. Pero no sé si será en unos meses o en años. También sé que quiero escribir otro libro, y le estoy dando vueltas al tema. Me gustaría contar la historia de Carmen desde un punto de vista distinto al que escribí aquí, con las perspectiva que da el tiempo y con lo que supone Aurora en esta historia. Pero por lo demás, no sé a dónde me llevará este blog. Lo que sí sé es que me ha llevado mucho más lejos de lo que nunca hubiera podido imaginar. Que me ha permitido hacer lo que me gusta, me ha permitido conciliar, me ha permitido conocer a otras persona maravillosas, me ha permitido viajar, leer historias duras y felices, conocer marcas o productos que puede que nunca hubiese conocido. Me ha permitido seguir ejerciendo mi profesión, la de periodista, desde mi propia casa y pudiendo pasar tiempo con mis hijos, cosa que hubiera sido más complicada en un medio de comunicación tradicional. Así que estoy muy agradecida.
También en este mundo hay una cara B, y es que a veces tenemos que leer y recibir mensajes duros. He aprendido a lidiar con ello pero a veces me cuesta entender que haya personas que quieran hacer daño. Se supone que yo, o cualquier otra persona con blog o redes sociales, ofrecemos contenido a quienes nos seguís que no os cuesta nada, es gratis. Por tanto, si no te gusta, haz como con la tv, cambia de canal. No pretendo gustar a todo el mundo, es imposible. Pero me molestan las faltas de respeto que a veces se dan por este mundo 2.0. Una cosa son los debates, las opiniones… Eso es estupendo y es sano. Lo demás, las salidas de tono, los insultos, los comentarios hirientes, sean hacia mí o hacia otras seguidoras que opinan, están fuera de lugar y además, insisto, nadie obliga a nadie a seguir una cuenta o un blog, sea el de alguien con miles de seguidores o el de una persona que escriba para sus vecinos de edificio. me da igual el alcance de las personas, el respeto es prioritario.
Y hasta aquí mi reflexión de estos 6 años de blog. Me quedo con tantas cosas buenas que no podrán empañar nunca unas pocas personas frente a las miles que estáis cada día aquí leyendo y aportando, apoyando, riendo o llorando según toque. Y me quedo con los miles de comentarios que he leído estos años verdaderamente emocionantes y que dan las gracias. No hay nada más bonito que el agradecimiento. Eso es impagable. ¡Gracias por estar ahí!
por nosoyunadramamama | Feb 19, 2019 | Maternidad y embarazo
Como ya sabéis las que me seguís en Instagram, tenía ciertas dudas sobre si poner o no poner pendientes a Aurora. Básicamente por el tema del dolor. Soy de esas personas con bastante tolerancia al dolor pero, curiosamente, las agujas me dan cierto respeto. De ahí que tuviera mis recelos a poner pendientes a un bebé, a pesar de ser algo que me gusta. En esa tesitura, os cuento qué factores creía a favor y cuáles en contra. Empiezo por lo que me echaba para atrás.
Poner pendientes a un bebé: por qué no
- Posible dolor: esto es por lo que me negaba a ponerle pendientes a la niña. Sí, las vacunas también duelen pero por un motivo meramente estético no me apetecía, sinceramente.
- Por ser algo cultural: no quería hacerlo por imposición cultural o del entorno. Pero la verdad es que aunque mi madre y mi suegra preguntaron si le iba a poner pendientes, nadie estuvo intentando convencerme de que tenía o debía hacerlo. Y es que entiendo y comprendo perfectamente que alguien decida no hacerlo sólo porque sea algo cultural o impuesto por tu entorno. Creo que tiene que haber otros motivos.
Poner pendientes a un bebé: por qué sí
- Es más probable que los quiera: me he pasado dos meses analizando a todo tipo de mujeres, en la calle, en el supermercado, en la familia… en todas partes. Y calculo que un 95% de las féminas llevan pendientes, con lo cual es más probable que quiera llevarlos a que no quiera.
- Dolor: he aquí la otra cara del dolor opuesta a la del apartado anterior. El lóbulo es más fino, y eso supone que sea más fácil y menos doloroso perforar la oreja.

Poner pendientes a un bebé: la decisión que tomamos
Finalmente, le hemos puesto pendientes a Aurora. Como veis, en cuanto al dolor, tenía mis dudas: no quería que le doliese pero duele menos hacerlo antes. Preguntar en Instagram me ayudó a tomar la decisión con respecto a esto: muchas me dijisteis que vuestros bebés ni se habían inmutado. Ahora es frecuente poner al bebé al pecho en el momento de hacer los agujeros. Lo que yo hice fue poner a Aurora en la camiseta de porteo ya que ahí es donde más relajada está. Y no sufrió. El cartílago es un tejido elástico y carente de vasos sanguíneos, que nadie piense que se sangra o algo así. Nada.
Es cierto que entre más de 300 mensajes que recibí sobre este tema, también hubo madres que me dijisteis que vuestras hijas sí lloraron. Pero la gran mayoría fue que no lo hicieron, algunas ni se despertaron del sueño en el que estaban. Por supuesto, hubo quienes me escribieron contándome que esperaron a que sus hijas tomasen la decisión (lo cual me parece también perfecto). En ese sentido, yo tengo la experiencia de hacerme un agujero siendo ya mayor y se me infectó mientras que eso no me ocurrió con los que me hicieron de bebé. De ahí que también eso me marcase a la hora de decidir hacerlos ya.
Quién se lo hizo
Finalmente opté porque se lo hiciera una matrona que estuviera acostumbrada a hacerlo, se llama Jessica y es la matrona que colabora con Actimami. Se lo hizo con mimo, de forma higiénica y Aurora no sufrió. Y estoy muy agradecida.
Y vosotras, ¿qué decisión tomasteis con respecto a este tema?
por nosoyunadramamama | Feb 13, 2019 | Maternidad y embarazo, salud
Fue en el embarazo de Carmen cuando supe, tras una citología, que tenía una lesión precancerosa en el cuello del útero, producida por una infección del Virus del Papiloma Humano (VPH). Como sabéis, el 80% de las mujeres tenemos este virus en algún momento de nuestras vidas. Habitualmente, este virus no da mayores problemas ya que desaparece sin hacer nada. Pero en algunos casos, la infección prevalece porque el cuerpo no elimina el virus y es cuando produce una lesión. Una citología en el primer trimestre de embarazo de Carmen, en abril de 2017, detectó la lesión precancerosa. En un post (que os recomiendo si no lo habéis leído) os conté un poquito más sobre el VPH y la conizazión que me realizaron en octubre de ese mismo año, dos meses después de perder a la niña.
Conización de cuello de útero
La conización cervical es un procedimiento quirúrgico para extirpar una parte del cuello del útero que se realiza a mujeres que a las que se ha diagnosticado una lesión precancerosa o premaligna en el cuello del útero. Supongo y espero que todas las que me leéis os realicéis las citologías pertinentes cada cierto tiempo. Según la Sego (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) se iniciará la citología a los 25 años y se repetirá cada 3 -5 años hasta los 65 años (luego también hay que ver cada caso). Desde que las mujeres empezaron a ser sometidas a esta prueba, las muertes a causa de cáncer cervical o de cuello de útero han disminuido un 70%. De las mujeres que todavía mueren por un cáncer de cérvix cada año, más del 50% no se ha hecho una citología en los últimos 5 años. Así que, por favor, revisiones.
Como os podéis imaginar, todo esto lo supe después de aquella citología, ya que a las mujeres de nuestra generación no se nos dio apenas información sobre el VPH y además yo no entro dentro del grupo de conductas ni factores de riesgo como el tabaquismo, sobrepeso, antecedentes familiares… salvo haber tenido tres embarazos a término, que se ha comprobado que es un factor de riesgo. Las mujeres que han tenido tres o más embarazos completos tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de cuello uterino y algunos estudios han indicado que los cambios hormonales durante el embarazo podrían causar que las mujeres sean más susceptibles a infección con VPH o crecimiento tumoral.

Embarazo después de una conización de cuello de útero
Como os podéis imaginar, la primera reacción al recibir una llamada de Oncoginecología es para caerse al suelo del susto. Luego ya hablé con mi matrona y me dijo que habría que hacer una pequeña intervención en el cuello del útero después de dar a luz y todos tan contentos. Ilusa de mí que recuerdo pensar que oye, como si me quitaban el útero entero, dando por hecho que aquel bebé ya sería el último. Luego pasó lo que ya sabéis y entonces fue como, aparte de todo el dolor que arrastraba, me entró el miedo por lo que implicaba esa operación para un futuro embarazo. Porque si algo tenía claro es que quería volver a intentar tener otro hijo pero no a cualquier precio, ni quería volver a pasar por lo que pasé ni tampoco que aquello fuese un problema para mi salud.
Se me ocurrió buscar información en internet y madre mía, ¡en qué momento! Os recomiendo que no lo hagáis. Yo preferí quedarme con lo que me contaron mujeres de mi entorno y algunas que me escribisteis a través de rrss, que tuvisteis embarazos completamente normales después de haber sido sometidas a una conización. Porque como ya os podéis imaginar, cuando te pasa algo, de repente, te enteras de decenas de historias parecidas. Y por supuesto, hablé con el ginecólogo de la Seguridad Social y con uno al que empecé a ir en ese momento. Uno me dijo que recomendaba esperar unos 6-12 meses después de la operación y otro que, si se hacían dos citologías posteriores y el cuello del útero estaba bien, podíamos ponernos a buscar.
Y eso hicimos, mi conización fue en octubre de 2017. En diciembre fue la primera citología, y en febrero de 2018 la siguiente, teniendo ya permiso médico para buscar el embarazo, del que me enteré en abril. El embarazo de Aurora transcurrió con normalidad; en la semana 20 el ginecólogo vio que el cuello del útero estaba pelín corto y me recetó progesterona. Sin embargo, en una revisión posterior me dijeron que estaba perfecto así que dejé de tomarla. Los embarazos tras una conización cervical se han relacionado con riesgo algo aumentado de parto prematuro, de ahí que haya un control más exhaustivo y durante la gestación se mide la longitud cervical a través de ecografías.
Como las rrss son muy atrevidas, hubo quien me escribió diciendo que menuda locura volver a quedarme embarazada tras lo que me pasó y tras una conización. Lo que me pasó fue un accidente, como si voy por la calle y me hago un esguince pisando mal. Y lo de la conización no impide un embarazo normal, lo puedo decir por el mío y por dos personas de mi entorno. Y lo puedo decir porque, en todo momento, yo seguí indicaciones de profesionales de la salud, porque en este país somos todos muy dados a ser médicos.
¿Con esto qué quiero decir? Que si alguna está en esa tesitura, debe hablar con su ginecólogo. Que un embarazo tras una conización puede ir perfectamente bien, o no. Como cualquier otro embarazo. Que hay grados de conización o mujeres que han sido sometidas a esta intervención en más de una ocasión en los que quizás no es aconsejable un embarazo o en los que se deben tomar medidas especiales (cerclaje, reposo). En resumen, y que quede claro, lo primero que hay que decir es que un embarazo tras una conización suele transcurrir con normalidad en muchos casos. Y lo segundo, es tu ginecólogo quien te dirá cuánto esperar y qué es conveniente hacer, no es la señora del quinto ni la de la red social. Y gracias a confiar en quien debía, tengo conmigo a Aurora.
Espero haber arrojado un poquito más de luz a este tema del que tan poco sabemos.
por nosoyunadramamama | Feb 5, 2019 | Maternidad y embarazo
Este es un post que escribo tras recibir muchas preguntas sobre mi opción de dar lactancia mixta a mi hija, como hice con los anteriores, así que intentaré contaros cómo lo hago, qué ventajas y desventajas encuentro en ella y porqué opté por esta forma de alimentar a Aurora. Lo primero que quiero decir es que no es algo que elegí, sino algo que hice porque no me quedó más remedio. Hubiera preferido dar el pecho exclusivamente hasta los seis meses como recomienda a Organización Mundial de la Salud porque, a estas alturas, creo que ya está más que probado que la leche materna es el alimento más perfecto y el mejor que existe para un bebé. Hasta ahí estamos todos de acuerdo. Pero luego están las circunstancias de cada mujer y de cada bebé, y lo que en un principio es lo mejor, quizás no lo sea para ella y su bebé. Así que hoy os hablo de lactancia mixta y lactancia diferida.
Como os decía, mi decisión vino marcada por las mastitis subagudas, de las que os hablé en el post anterior. Recuerdo aquí que los síntomas son:
- Dolor en el pecho tipo pinchazos o calambres.
- Disminución en la secreción de leche.
- Tomas largas debido a la obstrucción.
- Grietas no causadas por el agarre o posición del bebé, sino por la implicación de las propias bacterias que causan las mastitis.
Esto hizo que, desde el mismo hospital, dado que los síntomas ya aparecieron en los primeros minutos que tuve a los bebés al pecho recién nacidos, alternase pecho y bibes. Añado que, en la tercera lactancia, cuando ya estuve asesorada, descubrí las pezoneras, lo cual evitó las grietas producidas por las bacterias que me habían salido con los dos mayores. Así que no dudéis en recurrir a ellas. Probé dos marcas, y con diferencia, os recomiendo las de Medela.
Lactancia mixta: cómo lo hago
Pues os diré que, en cuatro lactancias, lo mismo he dado primero un rato de pecho para complementar después con bibe al llegar un punto en cada toma que el dolor era ya muy molesto. Y también debido a que, como uno de los síntomas de la mastitis subaguada son tomas muy largas debido a la obstrucción, pues es la única forma de que se quedasen sin hambre. Y luego también he hecho la opción, y es la que hago ahora e hice con Gabriel, de alternar tomas de pecho y de bibe.
Cuando ya tienes algún hijo más, te encuentras con que el mayor o mayores van al colegio o guardería, ya tienen unos horarios, hacen actividades fuera de casa a las que hay que llevarles, traerles.. Así que a veces, cuando el bebé pide comer, no me quedaba o no me queda más remedio que dar un bibe porque era y es más rápido en mi caso que una toma de pecho. Si a eso le añades lo del dolor, pues yo personalmente, prefiero dar el pecho en los momentos en que me pilla la toma en casa, para estar más tranquila y relajada, y dar bibes fuera de casa, que siempre hay más jaleo. Así que existen esas dos formas de hacerlo, o dar siempre un poco de pecho y después bibe, o alternar tomas de una cosa u otra.
Es importante
- Mantener las tomas de pecho con cierta regularidad para que la producción no se vaya a la porra si quieres mantener la lactancia mixta en el tiempo. Lo máximo que yo aguanté fueron 5 meses con Gabriel, y el último mes ya solo hacía una toma al día de pecho.
- Utilizar biberones donde el bebé succione lentamente ya que se corre el riesgo de que luego rechace el pecho al comer más rápidamente el bibe. Yo descubrí los del Dr Browns con Gabriel y para estos primeros tres- cuatro meses son perfectos. También tenéis de Medela, de hecho, si decidís comprar sacaleches (luego hablaremos de ello), ya viene uno que se llama «Calma» que, como su nombre indica, es lo más parecido a succionar el pecho. En otro apartado os hablaré del sacaleches, que me ha salvado en muchas ocasiones.
Ventajas y desventajas
Una de las grandes ventajas de la lactancia mixta es que otras personas te pueden ayudar. Que tu marido se levante alguna vez por la noche a dar un bibe y tú puedas enganchar algunas horas de sueño seguidas, te da un poco de aire.
El destete es muy sencillo, basta con reducir o quitar las tomas de pecho. Y puedes hacerlo de un día para otro porque, como está acostumbrado a comer de ambas formas, no sufrirá nada.
La gran desventaja de la lactancia mixta es la misma que la la lactancia artificial y es que hay que lavar y preparar bibes. La verdad es que no es algo que sea muy gordo pero hay que hacerlo aunque no suponga gran esfuerzo.

Lactancia diferida, para qué
Por si alguien no sabe lo que es la lactancia diferida, primero os cuento que es sencillamente dar leche materna pero sin hacerlo directamente desde el pecho. Es decir, esto implica extraerse previamente la leche o calostro. Añado lo del calostro porque la lactancia diferida es una opción que ocurre con frecuencia con prematuros, a los que se les alimenta por sonda o jeringa. La lactancia diferida también es muy habitual cuando una madre se reincorpora al trabajo y quiere que, mientras ella no esté, siga alimentándose con leche materna. Y es una opción para las que, debido a mastitis u otros problemas, sentimos más dolor con la succión del bebé que con el extractor, así que yo opto también por sacarme leche todos los días. Y por supuesto, para bebés de bajo peso a los que se quiere controlar la cantidad de lo que comen.
Extractor o sacaleches
Como es obvio, en la lactancia diferida es fundamental el sacaleches. Yo recuerdo que, con el mayor, me compré uno manual porque pensé que lo usaría puntualmente. Fue un error, primero porque al final lo usé más de lo que imaginaba, y segundo porque es agotador. No os lo recomiendo ni siquiera cuando penséis usarlo poco. Usé luego uno eléctrico, el básico de Medela, y es otra historia. Y si vais a usarlo con frecuencia, os recomiendo ya el de Medela Swing con tecnología 2 fases, que es super completo , y trae el biberón que os mencionaba antes, bolsas para congelar la leche, discos de lactancia.. Yo creo que es la mejor marca, os la recomiendo sin duda.

Es importante
Que tengáis en cuenta vuestras circunstancias. La leche que yo me saco es para dársela a la niña el mismo día que la saco, por lo que, como mucho, la meto en la nevera. Pero si no es para otro día y queréis conservarla, debéis tenerlo en cuenta para guardarla en congelador. También hay que tener en cuenta usar los envases adecuados, etc… En eso no tengo experiencia.
Lactancia, una decisión libre
Con esto termino, aquí os he contado mi experiencia, ni mejor ni peor que dar pecho exclusivamente ni decidir no amamantar. Lo importante es tomar la decisión libremente que a cada mujer le haga sentirse bien. He sido partidaria de intentarlo y hacer un esfuerzo pero sin machacarse ni estar llorando por las esquinas. Añado que este esfuerzo lo he hecho y lo hago únicamente por los beneficios de la lactancia materna en el sistema inmune del bebé, porque me da pánico que enfermen al principio. No lo hago por cuestiones de apego porque creo sinceramente que el apego se construye de muchas formas. Espero que este post os sea útil. Y como siempre digo, quien quiera dejar sus comentarios sobre el tema para que las demás podamos leerlos y aprender de otras experiencias, ¡bienvenidos!
por nosoyunadramamama | Ene 28, 2019 | Maternidad y embarazo
Sé que este tema lo traté hace 4 años cuando por primera vez alguien supo darme una explicación a los dolores, para mí inexplicables, con las lactancias. Pero como me habéis pedido mi experiencia con la lactancia mixta, creo que es interesante volver a hablar del tipo de mastitis que tengo y también aportar más información que la que di en aquel momento ya que, cuatro años después, he vuelto a vivirlo una vez más. Así que voy a intentar arrojar un poco más de luz a la mastitis subaguda, en mi caso recurrente o crónica.
Mastitis subaguda, qué es
Hablo aquí como madre que, una vez tras otra, ha pasado por la misma experiencia sin tener una solución definitiva. Lo primero, y como ya sabréis, las mastitis son el resultado de una alteración de la microbiota fisiológica de la glándula mamaria. Dentro de las mastitis nos encontramos con la aguda, que a todas os sonará y que es probable que bastantes hayáis tenido. Y luego están las mastitis subagudas y subclínicas, que están infravaloradas, entre otras cosas porque no se suele coger cultivo de leche de la madre para poder iniciar un tratamiento y porque no hay síntomas evidentes más allá del dolor, que muchas veces se asocia a otras causas. De hecho, yo me encontré con esta situación dos veces cuando daba el pecho a mis dos hijos mayores; nunca nadie supo decirme por qué me dolía amamantar sin haber aparentes síntomas de mastitis, con una correcta succión y posición de los bebés…
Tuve la suerte de dar con una asesora en lactancia y con una matrona maravillosa tras el tercer parto y, aunque lo mío ya es una causa perdida, descubrimos qué podía pasar y un cultivo de leche lo corroboró. Y el diagnóstico fue mastitis subaguda, cuyos síntomas son:
- Dolor en el pecho tipo pinchazos o calambres.
- Disminución en la secreción de leche.
- Tomas largas debido a la obstrucción.
- Grietas no causadas por el agarre o posición del bebé, sino por la implicación de las propias bacterias que causan las mastitis.

Mastitis subaguda, qué se puede hacer
Una de las opciones que suele darse es tratamiento probiótico (microorganismos vivos que ejercen efectos beneficiosos) y que obviamente probé, como me había dicho la matrona, en mi tercera lactancia mientras esperaba los resultados del cultivo. Pero no mejoró la situación. Y tras recibir los resultados en los que daba positivo en Estafilococo Epidermis, optamos por pasar al antibiótico, que mejoró el problema pero muy levemente. Cambiamos a otro antibiótico y más de lo mismo.
En esta cuarta lactancia, me cogieron el cultivo ya en el mismo hospital, no tuve que esperar días. La matrona estuvo conmigo viendo de nuevo el agarre y postura del bebé y todo era correcto una vez más. Del hospital salí con antibiótico ya que, previsora que es una, llevé los resultados del cultivo de la lactancia de Gabriel para que ya tuviéramos algo con lo que avanzar. Pero se repitió lo de la vez anterior. También volví a probar los probióticos, por si sonaba la flauta, pero no. El dolor no desapareció y poco a poco la producción de leche disminuía porque, cuanta más cantidad tengo acumulada, más me duele. El resultado en esta ocasión también dio positivo en Estafilococo Epidermis.
¿Por qué no desaparece el dolor? Pues a veces, pocas, estas mastitis son recurrentes o crónicas. Y es evidente que es mi caso, no es lo habitual pero me ha tocado. Cuatro lactancias y cuatro veces mismos síntomas, tratadas en dos ocasiones, y mismo resultado. Esa es la razón por la que he optado por la lactancia mixta por la que tanto me habéis preguntado por Instagram. Así que esta semana os explico en otro post cómo me organizo y cómo llevo a cabo la lactancia mixta.
por nosoyunadramamama | Ene 23, 2019 | Maternidad y embarazo
Como el tema de los cólicos resultó ser uno de lo más comentados últimamente en Stories de Instagram, he decidido explayarme en un post para así recopilar información de las decenas de comentarios que recibí con un montón de experiencias y consejos. Vaya por delante que también os cuento qué nos ha ido bien con Aurora. He de decir que esto de los cólicos no nos había pasado nunca. Es cierto que alguno de mis hijos tuvo algunos días contados su «hora mala», en la que pasaba un mal rato, pero hablamos de algo llevadero y que se pasaba en cuestión de minutos. En el caso de Aurora, pasó de estar tranquila y de hacer sus deposiciones con normalidad, a estar estreñida, a llorar con mucha frecuencia y a estar muy nerviosa. Así que vamos a enumerar distintas maneras de aliviar o mejorar los cólicos del bebé.
Cólicos del bebé: todo lo que puedes hacer
- Gotas Reuteri o Colimil: son probióticos que ayudan a restituir la microflora que posee el sistema digestivo de todo bebé. Bueno, la explicación podría ser más larga pero creo que así se entiende. Muchísimas de las que me escribieron optaron por una de estas dos marcas y les fue bien. Yo elegí Reuteri y ese día ya noté una pequeña mejoría en la peque.
- Masaje de un fisioterapeuta osteópata: para muchas de vosotras fue milagroso. Para Aurora también. El día del masaje estuvo super revuelta, como me habían dicho que pasaría, pero al siguiente la peque durmió más de tres horas seguidas por el día. Y ya empezó a regular el tema de las deposiciones nuevamente y a estar más tranquila. Y repetimos una segunda sesión de embarazo. Se encargaron en la Clínica Nespral, en Gijón.
- Porteo: Cuando los bebés están con cólicos, necesitan brazos continuamente así que para mí ha sido y es de gran ayuda llevarla en una camiseta de porteo. Daos cuenta de que la posición en la que están favorece también que puedan expulsar gases.

- Saquito de semillas: no los hemos probado pero algunas usáis saquitos térmicos anticólicos que cubren la tripa del bebé dando calor y ayudando a calmar los cólicos del lactante.
- Bañera Tumy Tub: es una bañera con forma de cubo que pretende imitar la forma del útero materno. Nosotros la probamos con Alfonso porque nos la prestaron unos amigos. Es probable que la postura favorezca también el alivio de los gases aunque reconozco que, aunque es muy cómoda porque es fácil llenarla y vaciarla y porque ocupa poco espacio, nos resultó algo incómoda porque hay que sujetar al bebé con las dos manos y al principio teníamos que estar los dos adultos. Cuando son un poquito más mayores, se sujetan ya fenomenal.
- Agua y leche de fórmula: esto es obviamente para las que no optamos o no pudimos dar exclusivamente leche materna. Existen leches de fórmula en el mercado que son más digestivas y también está la leche de fórmula de cabra, que cada vez más gente opta por ella por ser también más digestiva. Además, es recomendable usar agua de mineralización muy débil.
Pues este es un poco el resumen de los más de 300 mensajes que recibí aquel día sobre vuestras experiencias con los cólicos de vuestros bebés. Y también he añadido la mía. En nuestro caso, decidimos no esperar mucho y los cólicos duraron poco más de una semana. Espero que os sirva. Y por supuesto, agradecemos más comentarios al respecto en este post, por si pueden servir de ayuda a otras madres.
por nosoyunadramamama | Ene 17, 2019 | Maternidad y embarazo
Os diré que la logística estos días en mi casa con cuatro niños no es muy distinta a cuando tuvimos al segundo, o al tercero. De hecho, yo estaba más agobiada cuando nació Gabriel, como os contaba en este post, básicamente porque los tres varones fueron bastante seguidos y todos eran pequeños y necesitaban ayuda. Sin embargo, ahora entre Gabriel y Aurora hay cuatro años de diferencia, lo que supone que ellos ya tienen muchísima autonomía para todo. Se preparan sus mochilas, se duchan y visten solos, es decir, no necesitan mucha ayuda para sus cosas excepto Gabriel, que cumplió cuatro años hace mes y medio y todavía se baña, así que obviamente hay que supervisar 😉 Dicho esto, me voy al grano y os cuento cómo nos organizamos con cuatro hijos. Es aplicable a la llegada de un recién nacido cuando hay más hermanos, sea uno, o sean más…

Recién nacido cuando hay más hermanos, organización
Aquí os cuento cómo nos hemos organizado y cómo nos organizamos nosotros, no es ni mejor ni peor. Cada familia debe amoldarse a su situación pero creo que hay varias cosas claves para poder sobrevivir:
- Implicación de la pareja: Si normalmente la pareja debe implicarse en un 50% en el cuidado de los hijos, que no suele ser real porque siempre hay alguno que dedica más tiempo a estar con los niños, y suele ser la madre; cuando llega un bebé, la pareja debe implicarse durante unas semanas casi al 100% a los otros hijos ya que las madres estamos dedicadas casi al 100% al recién nacido. Ya sabéis que ahora la baja por paternidad es de 5 semanas. Os prometo que estas navidades me hubiera vuelto loca con la peque, que tenía días de vida, y tres niños de vacaciones. No hubiera podido atenderles a todos con la demanda que supone un bebé de días o semanas. Y ahora, por ejemplo, es maridín el que los lleva al cole, que era algo que hacía yo. Por las tardes, ahora ya puedo encargarme de recogerles del cole, de los entrenamientos, etc.. En mi caso, como doy lactancia mixta (lo sé, os debo post), pues maridín da algún bibe nocturno.
- Ayuda de familiares y amigos: Yo soy poco dada a pedir ayuda, la verdad. Como además soy un poco hiperactiva, no me cuesta ir, traer, llevar… pero es que a veces es imposible estar en todos lados a la vez. Que uno tiene partido, y otro un cumple en la otra punta, y el otro catequesis de la primera comunión. Y coincide que todos a la misma hora, por ejemplo. Pues puntualmente, lleva a uno de ellos el padre o la madre de un compañero que va al mismo sitio. Hemos perdido un poco el concepto de tribu de la época de nuestra infancia, de ir varios amigos juntos al cole supervisados por un solo padre/madre, de quedarte con la vecina si tu hermano se hacía una brecha y había que llevarle al hospital. Pues creo que no pasa nada, yo tengo una vecina adorable que está deseando que le deje algún ratito a Aurora. Por ahora no ha hecho falta, pero si se tercia, y tengo que salir un día pitando de casa, pues se la dejo 😉
- Sin culpas y con diálogo: No os sintáis mal las primeras semanas al no poder atender a los otros. Nos pasa a todas, tenemos esa sensación de estar todo el día con el bebé, y es lo normal, es como debe ser. Un recién nacido depende al 100% de un adulto para su cuidado así que se lo explicamos a los niños y les diremos que es temporal. En casa, los dos mayores están encantados con Aurora, tanto que el mayor está más tranquilo que nunca. Gabriel quiere mucho a la niña pero con nosotros ha estado mal, desobedeciendo, retándonos… ahora ya está mejor y no tiene problemas en que sea maridín el que por las mañanas se encargue de llevarles al cole. Es importante saber que alguno de los hermanos puede pasarlo mal y es bueno que, durante el embarazo, nuestra pareja dedique más tiempo a ese o esos hijos para que no noten de forma tan drástica la falta de tiempo de las madres con ellos cuando nazca el bebé. De hecho, en este quinto embarazo estaba bastante cansada, por muchos motivos, así que maridín estuvo más pendiente de Gabriel.
Resumiendo, con cuatro niños en casa nos organizamos casi como cuando llegó el tercero o el segundo. Con mucha dedicación del papi a los mayores, dejándonos ayudar si en algún momento hace falta y con mucha paciencia 😉