por nosoyunadramamama | Mar 31, 2015 | asturias, familia, planes, Sin categoría, vacaciones, viajes
No creáis que tengo pensado hacer de este blog un espacio gastronómico pero como sé que vienen días festivos, os dejo una recomendación (para las asturianas que os quedáis por aquí estos días y para las que venís de visita) de un restaurante donde ir con niños es muy cómodo. Se llama El Catalín y está en La Atalaya, en Tazones (Villaviciosa). Se puede comer al aire libre, en una terraza bastante amplia, o en el interior, donde depende de la mesa hay unas vistas muy bonitas de Tazones, un pequeño pueblo pesquero del que ya os hablé en el blog en alguna ocasión porque merece la pena visitarlo. En cualquier caso, os pongo unas fotos y os voy contando porque reconozco que lo de que estén los niños de vacaciones, no me deja tiempo para ponerme a redactar como Dios manda.
Aquí tenéis la terraza. En la carta hay de todo, y dicen que lo mejor son las paellas y arroces aunque nosotros no pedimos porque sabíamos que íbamos a comer al día siguiente con mis padres. Imagen de la web ecoturismo.
Vistas de Tazones desde la zona exterior. Se puede llegar al pueblo, yo bajé con Rafa y no lo recomiendo (las sillitas no pueden pasar, hay piedras y mucha pendiente).
Lo que no debéis dejar pasar, además del paisaje, es ver los animales que hay por allí.
También hay cerdos. A mí no me atrae mucho la idea de observar a estos animales pero a Rafa le parecieron muy interesantes.
Y por supuesto, muchas ovejas.
Imagen de Tazones de la web Villaviciosahermosa.com
De cualquier forma, también os digo que, en el pueblo, tenéis más de una decena de restaurantes donde comer marisco y paellas. Nosotros vamos mucho a uno que se llama La Sirena y la verdad es que no probamos más porque siempre hemos quedado contentos. Eso sí, una ración de paella de marisco es para dos (tenedlo en cuenta). Y poco más que contar. Mañana en el blog pondré el nombre de las ganadoras del sorteo de entradas para el espectáculo Rock and Kids (todavía podéis participar durante hoy martes en Facebook) y después, me vais a perdonar, voy a desconectar del mundo 2.0 para disfrutar de los días festivos. ¡Que disfutéis!
por nosoyunadramamama | Mar 26, 2015 | bebes, crianza, familia, niños, Sin categoría, sueño, Uncategorized
Creo que, junto al tema de la alimentación, lo que con más frecuencia nos quita el sueño (nunca mejor dicho) a los padres es que los peques duerman poco o se despierten cada dos por tres. Bien, parto de la base de que quizás he tenido suerte. O no, quizás es que dí con la clave para que mis niños duerman un montón cada noche. Y ¡ojo!, he escrito mis niños porque igual vosotras habéis descubierto que vuestros churumbeles duermen genial con un gorro en la cabeza. Pero oye, para eso escribo un blog, para contar mi experiencia y, si sirve a alguien, pues mejor. El panorama en mi casa es el siguiente: dos niños de 4 y 2 años que duermen unas 11 horas seguidas cada noche salvo requerimiento de agua o caída de la cama. Y bueno, hay veces que con caída incluida, ni se despiertan. A la imagen me remito.

De esta guisa me he encontrado a Alfonso más de una vez. Como veis, problemas de insomnio no tiene 😉
Y luego está Gabriel, que dentro de una semana cumple 4 meses y que duerme del tirón unas 7 horas, hace una toma y vuelve a dormir otras cinco horas seguidas. Vamos, que tengo jarana de día pero de noche poca. Y reconozco que esto hace mucho más llevadera la maternidad y por eso, pocas veces, me oiréis quejarme. Bien, vamos por partes. Creo que todos intentamos encontrar la fórmula para que nuestros niños o bebés pernocten bien y así descansar nosotros y estar todos de mejor humor por el día. Por eso, probamos a dormirles de mil formas: en brazos, en la cuna, en nuestra cama, en el carrito y seguro que algunos hasta en el coche. Y cuando una noche duermen varias horas, repetimos la operación al día siguiente minuciosamente pero resulta que no funciona igual de bien. Vamos, que levante la mano la que no haya encendido la campana extractora de la cocina, la aspiradora o el secador de pelo al descubrir que el sonido dejaba KO a su bebé. Lo que sea por un ratito más de sueño.
El caso es que Alfonso durmió su primera noche del tirón poco después de cumplir cuatro meses, justo cuando decidimos cambiarle de habitación. Lo hicimos por probar y, ¡madre mía!, cuando me sonó el despertador al día siguiente, vi que eran las 8 de la mañana y el crío no había dado señales de vida, me fui corriendo a su habitación a comprobar que respiraba. Y efectivamente, respiraba y seguía durmiendo plácidamente. Y yo estaba descansada como nunca antes. Así que, la siguiente noche, repetí la operación de dormir al niño en brazos y llevarle a su habitación y ¡siiiiiiiiiii!… el crío volvió a dormir diez horas seguidas. Y con seis meses la criatura pernoctaba hasta 13 horas del tirón. Vamos, que me levantaba descansada y aún tenía tiempo para desayunar y para trabajar un rato. Y descubrí que, cuando teníamos que compartir habitación con él (en viajes, escapadas…), nadie pegaba ojo, ni él ni nosotros.
Con Rafa nos pasó exactamente lo mismo. Cuando tenía tres meses y pico decidí probar lo que había funcionado con Alfonso y ¡bingo! Primera noche en su habitación, primera noche que durmió del tirón 10 horas. Y más de lo mismo, hasta 13 seguidas llegó a pernoctar el gordi. Además, Rafa era de los que, desde que nació, se dormía solo, es decir, que no necesitaba que le cogiesen en brazos como sí nos pasó con Alfonso y como nos pasa con Gabriel. Pero vamos, que justo eso me da igual y lo hago encantada, por mí como si tengo que hacer el pino puente si después se quedan fritos durante horas.

Hombre, si se duermen en esta postura, trato de recolocarlos 😉 El de la foto es Alfonso el contorsionista. Y sí, estaba durmiendo.
Mi conclusión es que ellos se despertaban por la noche por una sencilla razón: los ruidos. Vamos a ver, todos tenemos micro despertares cada noche de los que no nos acordamos porque volvemos a dormirnos sin problema. Pero si resulta que, durante un micro despertar, alguien está roncando (maridín), o tosiendo, o yendo al baño, o moviéndose sin parar (como servidora) pues es lógico que nos desvelemos. Por otro lado, a mí lo que me ocurría durmiendo con ellos es que, en cuanto se movían lo más mínimo o hacían cualquier ruido, yo enseguida me incorporaba a ver qué pasaba. Y así hasta diez veces cada noche. De esa forma, era imposible descansar.
Con Gabriel ya hemos hecho el cambio y, aunque no ha sido como lo de sus hermanos, hemos notado la diferencia y ya duerme hasta siete horas seguidas. También somos muy partidarios de establecer rutinas (baño, poca luz y silencio) para que los bebés vayan distinguiendo día y noche. Es obvio que necesitan un tiempo para eso pero no podemos olvidar que el sueño es una cuestión de salud. Que un recién nacido se despierte seis veces por la noche es normal pero que le ocurra un niño de dos años, puede ser un problema. Primero, porque el sueño es esencial para el crecimiento, la memoria y el aprendizaje. Y segundo, porque a los padres les pasa factura.

Esta es la postura que coge Gabriel para dormir varias horas seguidas. Como veis, bien a gusto que se estira.
Con esto no hago ningún tipo de recomendación sobre dónde o cómo dormir a vuestros peques. Si tanto vosotros como vuestro churumbel dormís de lujo juntos en la cama, estupendo. Yo soy incapaz de pegar ojo con un bebé en la cama porque tengo pánico a aplastarle y porque me muevo mucho. Por lo tanto, no sería muy práctica esta opción en mi caso. Y ya ni os cuento si tuviera que compartir cama con la pareja de mayores y sus bailes nocturnos. Vamos, ya hay veces que me molesta hasta mi señor esposo 😉 Pero a él si le puedo dar algún empujón. Lo que creo es que hay que buscar un equilibrio; si vuestro crío sólo duerme bien meciéndole, es obvio que no es una opción muy factible a largo plazo porque te obliga a estar despierta o medio despierta (vamos, zombi). Hay que buscar la fórmula para que descanséis los dos las suficientes horas como para ser personas al día siguiente. Vamos, la noche que Alfonso o Rafa no duermen bien, están de un humor de perros durante el día o se van dando cabezazos por ahí. ¿Qué os ha funcionado a vosotras?, ¿os ha costado que durmiesen la noche entera?
por nosoyunadramamama | Mar 17, 2015 | bebes, familia, Sin categoría, Uncategorized
Que sepáis que ya me considero una profesional de cualquier tipo de celebración a la que haya que ir acompañada por los churumbeles. Mi primer evento familiar con niños (en plural) fue la boda de mi hermano hace casi año y medio, a la que puedo decir que llegamos puntuales pero no sin cierto estrés en casa. Y reconozco que lo suyo hubiera sido llegar unos minutos antes por aquello de ser la hermana del novio. Aprendí bien la lección y casi un año después, llegamos a la boda de mi prima con tiempo suficiente. Y eso que ya no solamente íbamos con niños, sino que estaba embarazada y me había tocado trabajar ese día. Lo dicho, la experiencia es un grado.
Pero es que este sábado, al Bautizo de Gabriel llegamos los primeros (junto a mis padres, todo hay que decirlo); ¡nos presentamos en la Iglesia antes que mis suegros! Lo que yo os digo, a mí ya me pueden llevar a cualquier lado 😉 La clave: planificación. Planea todo lo que esté en tus manos, que imprevistos siempre van a surgir. Si puedes tener la ropa de las criaturas preparada desde por la mañana, mejor. Todo lo que puedas hacer pronto, no lo dejes. Si te puedes lavar el pelo temprano (o en su defecto ir a la pelu, algo que no hago muy a menudo), eso que adelantas. Eso sí, las hay que esa misma mañana aún no teníamos muy claro el estilismo, sin comentarios.
El estilismo del bautizado estaba claro 😉 Un traje de cristianar de hace 60 años con el que se ha bautizado toda la familia, desde mis tías y mi madre, hasta mis primos, hermanos, hijos y servidora.
Prepara, organiza, planifica… porque antes de salir de casa tienes que repasar la lista de cosas que tienes que llevar: el pañuelo y la concha de Bautismo, los recordatorios, la cámara de fotos, las galletas, pañales, ropa para el día siguiente de los mayores porque se quedan a dormir en casa de tus padres, ropa para el bautizado porque el traje de cristianar no es precisamente cómodo… Y tras estos consejos que se resumen en no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, os cuento que salió todo genial. Que disfrutamos mucho, desde la ceremonia, muy emotiva porque el cura es excepcional, hasta el convite-merienda-cena o como lo queráis llamar, porque estaba todo de escándalo y porque se está muy bien entre familiares y amigos.

Los padrinos: mi padre y una de mis mejores amigas. Como veis, nos reímos en la ceremonia.

Papá orgulloso. Y Alfonso sin perderse detalle, a Rafa no pareció interesarle mucho 😉

A partir de ahora podéis llamarle San Gabriel. Mira que he tenido yo suerte con los tres de bebés porque son de un tranquilo (Rafa sufrió una transformación al año y medio, aún no sé a qué se debe 😉 )
Si queréis recordatorios, os recomiendo Siempreloquise. Fijaos qué bonitos estos a modo de marcapáginas, ¡fueron un éxito! Blanca hace verdaderas monadas.

La concha fue regalo de la madrina y el pañuelo es de Bordados Infantiles.
Poco nos importó la lluvia ese día porque lo celebramos en casa de mis padres; esto de que tengan casa en el campo, a cinco minutos de Gijón, les está suponiendo una invasión constante de cumpleaños y demás eventos infantiles. Así que contratamos un catering de unas amigas de mi madre y nos alargamos hasta las 12 de la noche con la merienda-cena. Y obviamente, Rafa y Alfonso se quedaron a dormir allí.
Catering de Mabel y Aurora, con platos de todo tipo, desde cazuelinas de fabada y bollinos preñaos hasta salpicón de marisco.

Y para rematar las galletas de Jénnifer Liébana (del blog quecukiresposteriaydemas). Son una auténtica pasada y Jenni es un encanto.
Como veis, todo salió genial. El protagonista se portó de lujo; mi cuñado dice que así se pueden tener 17 hijos, yo os aseguro que con tres hemos cumplido con este país 😉 De Alfonso y Rafa casi ni nos tuvimos que preocupar; en cuanto están mis primos, que tienen 12 y 8 años, no miran para nosotros. ¿Próximos eventos? En mayo una primera comunión y en agosto bodorrio. ¡Ya tenemos dominado el asunto!
por nosoyunadramamama | Mar 12, 2015 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría, vacaciones, viajes
El fin de semana pasado se produjo un acontecimiento insólito en el norte: salió el sol. Sí, una esfera redonda que da calor y luz que casi habíamos olvidado. Y tras hacer las pertinentes presentaciones entre Lorenzo y Gabriel, alias Copito de Nieve (voy a tener que comprar una buena sombrilla este verano), nos «tiramos» a la calle como si no hubiera un mañana. Porque efectivamente, aquí puede salir hoy el sol y no volver a hacer aparición en una buena temporada. Pues eso, que nos invadió la emoción y nos fuimos, no uno, sino dos días de excursión. Así que aquí van dos recomendaciones para las asturianas y para las que vayáis a venir por aquí de visita:
No tenía intención de contaros la que hicimos el sábado, básicamente porque ya hablé del sitio al que fuimos en un post hace un año, pero colgué una foto en Instagram y un montón de gente me empezó a preguntar dónde estábamos. Así que, para las nuevas incorporaciones al blog y porque otras ni os acordaríais, os aconsejo, y mucho, que vayáis al parque de Moniello, en Luanco. Podría estar explicándoos las razones por las que debéis ir pero, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os muestro unas cuantas y añado consejos que en el post de hace un año no incluí.

Un parque infantil con semejantes vistas no es fácil de encontrar.

Tenéis restaurante con merendero. Os cuento, comimos por 36 euros. La ración de paella mixta (que lleva marisco) cuesta 12 euros, y con dos raciones comimos los cuatro ¡¡¡de sobra!!! Eso sí, fuera no atienden, te sacas tú la paellita. También hay un montón de raciones de todo tipo, pescados, carnes…
Y como lo del sábado no nos pareció suficiente, decidimos que el domingo también había que pasar el día respirando aire puro, y en este caso, nunca mejor dicho. Así que, después de ir a el santuario y a la Cueva de Covadonga, que es uno de esos sitios que hay que visitar en Asturias sí o sí, subimos a los Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa. Confieso que, como tengo un poco de vértigo, la subida en coche me sigue impactando. Primero llegaréis al lago Enol pero os recomiendo que sigáis hasta llegar al lago Ercina. Y más de lo mismo, las fotos hablan por sí solas.

Hay un restaurante que, a estas alturas, está cerrado. Pero como tiene mesas fuera, nos llevamos la comida. Como veis, esta excursión la hicimos acompañados por mis padres, mi hermano, mi cuñada, mi sobrino y una de mis primas.

Poco que añadir, estas vistas merecen que vengáis a Asturias. Por cierto, aunque el pobre Gabriel no aparezca en las fotos, también estaba 😉 Y Rafa lo pasó pipa con la nieve.

En el Santuario de Covadonga.
Pues estas son mis últimas recomendaciones, que sé que muchas echabais de menos estos posts. Y mañana, os hablaré de ropa para los peques, que algunas me habéis preguntado. ¿Qué?, ¿a qué apetece venir a Asturias?
por nosoyunadramamama | Ene 15, 2015 | familia, hermano, niños, Sin categoría
La semana pasada hice una observación en mis hijos que me dejó un tanto perpleja. Bueno, fue en concreto Rafa el que me dejó alucinada. La situación era la siguiente: los niños acababan de cenar y uno estaba con su vaso de leche y el otro con su biberón. Alfonso cogía su taza y bebía e, inmediatamente después, Rafa cogía el bibe y hacía lo mismo. Alfonso posaba su vaso en la mesa, Rafa repetía la operación. Es decir, el ritmo de Rafa para tomar el biberón dependía del compás de su hermano para beber el vaso de leche. Y pensé «¿pero hasta en esto le copia?, ¿cómo es posible?» Vamos, que ya os podéis esmerar en educar bien a vuestros primogénitos porque los segundos no os van a hacer ni puñetero caso, simplemente van a imitar a los mayores.

Hace un año, cuando los dos tomaban bibe en el desayuno
Ya desde bebé, Rafa seguía con la mirada a su hermano en cuanto le veía, o giraba la cabeza cuando le oía para buscarle. Y en cuanto empezó a andar, sus pasos siempre iban tras los de Alfonso. Si el mayor quiere un juguete, ya tenemos lío montado porque Rafa, aunque esté super concentrado en otra cosa, también quiere el cachivache. Pues bien, hasta ahí todo lógico. Lo que pasa que esto empieza a ser obsesivo y temo seriamente por la salud mental de alguno de los dos 😉 La del mayor porque empiece a sentir que tiene una sombra de continuo; la del pequeño porque no sepa vivir sin el otro.

¿Que Alfonso va a evacuar al baño? Allá que va el otro de acompañamiento. Cierto es que los niños tienen un punto escatológico que yo nunca he logrado entender. Alfonso informa con su ya tradicional «me hago caca» y ahora el peque, además de escoltarle, también me avisa y me dice que él también. Y aún lleva pañal. ¿Que Alfonso se aburre con los coches y quiere pintar? pues obvio, el otro también. Pero es que además no se corta un pelo, dice el mayor la frase y el peque (ahora mediano) la repite.

¿Que Alfonso dice que tiene frío y se mete las manos en los bolsillos? Pues Rafa también.
Y además tenemos un problema porque los dos son especialmente habladores, por no decir otra cosa. Y si Alfonso te narra una de esas jugadas futbolísticas con todo detalle, Rafa directamente le «pisa» el discurso y se monta una película particular en la que incluye nombres de los compañeros de clase de Alfonso porque el otro los acaba de mencionar. Y yo me vuelvo loca porque el mayor interrumpe su parrafada para reñir a su hermano por no dejarle hablar y Rafa empieza «Asosooooooo» (Alfonso). Y aparte de volverme loca, me muero de la risa pero tengo que poner cara de seriedad ante la discusión. Y si Alfonso se tira al suelo jugando al fútbol, el otro también… aunque no haya habido contacto físico 😉
Y al final, nos pasamos el día diciéndole al mayor que haga algo si queremos que el otro lo haga también. Y viceversa, le pedimos que no haga determinadas cosas para que Rafa no las haga. Lo sé, los mayores vivimos con demasiada presión 😉 Pero, ¿sabéis lo mejor? Que siempre quieren lo mismo salvo cuando nos subimos al coche. Rafa nos pide «Lalala» (Vivir la vida de Marc Anthony) o «Bailando» (Enrique Iglesias) mientras Alfonso exige «la número tres» del CD (de Chayanne) o «Life» (This is Love, this is life de Bon Jovi). Y ya se monta el lío. En fin, ¿qué queréis que os diga? No hay nada que influya más que un hermano, ¿no os parece?
por nosoyunadramamama | Ene 7, 2015 | bebes, crianza, familia, navidad, niños, postparto, Sin categoría, vacaciones
Que yo sé que esto de los embarazos no se puede planificar con exactitud; mes arriba, mes abajo y bien, puede que te acerques un poco a la época que mejor te venga por motivos laborales, familiares o lo que sea. Pero atinar con la fecha debe ser algo complicado. Lo que tengo claro es que dar a luz a las puertas de la Navidad o en plenas fiestas es una locura. Puede que muchas penséis que es muy bonito tener un bebé en estas fechas… pues no. Tener un churumbel es bonito siempre pero se disfruta más en épocas de tranquilidad, sin festejos, sin trasnoches y… sin comilonas. Desde luego, esta es la lista de cosas que no apetecen cuando tienes un recién nacido en casa:
1. Posibles viajes: No habían pasado tres semanas desde que había dado a luz y ya estaba haciendo las maletas para pasar parte de estas fechas con la familia política. Lo sé, a muchas no se os pasaría por la cabeza pero yo soy así de buena con maridín. Evidentemente, cuando acabas de parir, te apetece estar en tu casa.

Pues eso, que me gusta Zaragoza pero hubiera preferido ir con un bebé de dos o tres meses (no de días) como me pasó con Alfonso y Rafa en su momento.
2. Cenas, comidas y eventos varios: teniendo en cuenta que las primeras semanas de vida de una criatura es casi imposible tener ningún tipo de rutina, es complicado llegar a la hora a determinados acontecimientos. ¿Cómo os lo explicaría? El lunes día 5, víspera de Reyes, nos invitó una prima de mi madre, que adora a los niños, a ver desde su casa la llegada de los Magos en helicóptero a la playa. ¿Y a qué hora llegaban? Pues a las 11 de la mañana. ¿Cómo se sale de casa a las 10:15 de la mañana con tres criaturas? No lo sé, porque Alfonso directamente durmió la noche anterior en casa de mis padres. Yo me veía incapaz de vestir tres niños, dar el pecho a uno, los desayunos a otros, ducharme yo…. Así que bastante conseguí al salir a esas horas de casa con dos; por no hablar del momento en que te encuentras que el ascensor no funciona y tienes que bajar 5 pisos con la sillita. Sudar es poco…
No lo puedo evitar, nunca quiero perderme nada y no quiero que los mayores dejen de hacer algo porque haya un bebé en casa, ¡nos adaptamos unos a otros! Y este momento merece cualquier esfuerzo. Foto de El Comercio
3. Inflarse a comer: que ahora mismo me sobren más kilos que hace 15 días, cuando el parto era más reciente, no me mola nada. Sí, esto es lo que pasa cuando das a luz antes de estas fechas, que estás mejor recién parida que pasadas las Navidades. Es duro 😉
4. Ponerse vestidos: creo que, por primera vez en mi vida, no llevé un vestido en Nochevieja. La lactancia complica un poco el tema vestimenta, a lo que se suma que las carnes, sobre todo las abdominales, están blandas. Mucho mejor un pantalón que sujete bien la tripilla y una blusa, fácil para sacar la pechera cuando sea necesario. Que conste que yo para eso siempre busco intimidad pero, aún así, lo del vestido es poco práctico.

Una blusina, pantalón y unos tacones y apañamos el look divinamente 😉
5. Dar el pecho: alimentar a la criaturilla en plena Cabalgata, en las Campanadas o en medio de una maratón de compras navideñas se complica seriamente. En mi caso, aproveché esos momentos, si coincidía que el peque tenía hambre, para dar bibes. Ya os he comentado que tengo pendiente un post para contaros el tema de mi lactancia pero aún estoy con las matronas indagando.
6. Tener a los niños de vacaciones: y para rematar, cuando no es el primer hijo, tienes a los otros de recreo, siempre merodeando como satélites, con una agitación superior a los días de cole y guardería, tomándote por el «pito del sereno»… Esto merece un post aparte; señoras, no es lo mismo dos que tres, pero vamos, hay un abismo, créanme.

Pues si ya con tres he tenido los días completitos, imaginaos con cuatro. Alfonso, Rafa y Gabriel con su primo Jorge.
En fin, ya sabéis como son estas fechas, una vorágine de eventos, comidas y compras que complica bastante cualquier intento de rutina o descanso. Que mira que disfruto de la Navidad pero, este año, necesitaba que terminase. En cualquier caso, los bebés llegan cuando llegan y son siempre bienvenidos. Aún así, creo que hay épocas mejores para dar a luz y no es lo mismo un primer hijo que un segundo, tercero... Yo desde luego, prefiero la tranquilidad de la época en la que di a luz a Alfonso y Rafa. ¿En qué mes nacieron vuestros peques?, ¿qué ventajas o desventajas encontrasteis?
por nosoyunadramamama | Dic 30, 2014 | bebes, familia, navidad, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
Casi todo en la vida tiene su parte buena y su lado malo pero es obvio que lo interesante es quedarse con lo positivo y aprender de lo negativo para evitarlo en futuras ocasiones. Como veis, me he puesto un poco filosófica, parece que me voy a poner a hablar de cosas muy profundas y ¡nada más lejos de la realidad! De hecho, irse de vacaciones y meterse en casa de tus padres o suegros a muchas os sonará. Y como todo, tiene pros y contras. Empecemos por los últimos:
1. Los niños se alteran: las vacaciones de por sí ya les perturban bastante pero si a eso le sumas irte a casa de algún familiar, aquello es el «no va más». Alfonso se pasó la semana en Zaragoza como una moto; a Rafa lo que le ocurre es que se vuelve irascible, algo así como la niña del exorcista.
Ahí veis a Alfonso, fuera de sí con sus primas riéndole las gracias. Y aunque Rafa esté sonriendo, os aseguró que pasó más tiempo protestando.
2. Los niños te toman por el «pito del sereno»: De repente, no sabes qué fuerza extraña les invade pero no quieren comer lo que engullen habitualmente y directamente llaman a sus abuelos cuando quieren conseguir algo, vamos, es que ni te miran cuando persiguen un objetivo. En fin, que Rafa rechace unas lentejas es como para ponerse de los nervios.
3. Los niños se ponen malos: no falla, tienen un radar para eso. Es oler las vacaciones y pasa algo. Por primera vez, Rafa tuvo conjuntivitis y, algún que otro día, décimas de fiebre. Mientras tanto, Alfonso cogió una buena tos, ¡y mira que desde febrero no se ponía malo de nada! Y yo cruzando los dedos y rezando todas las oraciones para que Gabriel sobreviviese a todos los virus. Porque además, mi cuñado estaba con gastroenteritis, los hijos de nuestro amigos con fiebre… Pero Gabriel ha vuelto sano y salvo a Gijón, es un superviviente a los microorganismos… y al frío de Zaragoza.

De esta guisa íbamos con los pequeñuelos. Vale, no todos los días hizo tanto frío pero cuando les hice la foto, los termómetros marcaban 0 grados.
4. Hay que tener orden: cuando estás en casa ajena, no puedes dejar los coches y las piezas de lego por ahí. Más que nada porque, aunque tú ya estés acostumbrada a ir saltando por tu casa, los demás no. Y porque si tú pisas cualquiera de eso objetos, ya tienes el pie acorazado y acostumbrado, por lo que el dolor es soportable. Pero no, ni tus padres ni tus suegros podrían soportar tal envite.

Teniendo en cuenta que te vas con la casa a cuestas, ¡qué menos que tenerlo ordenado! Y como veis, maridín es experto en organización del espacio.
Pero no todo va a ser malo. Alojarte en casa de tus suegros, en mi caso, tiene sus cosas positivas. Yo no me puedo quejar porque me tratan muy bien aunque es obvio que, como decía Dorita en «El Mago de Oz»: se está mejor en casa que en ningún sitio. Vamos allá:
1. Tienes ayuda con los niños: Ya os podéis imaginar cuál es mi percal mañanero con Alfonso y Rafa de vacaciones estos días. Preparar desayunos a unos, dar el pecho al otro, vestirles a todos, ducharme, volver a dar el pecho, cocinar, hacer camas… Así que, si tienes quien te ayude con esas labores, la mañana no será como subir el Everest.
2. Ni cocinas ni limpias: Estar en casa de nuestras madres o suegras implica olvidarse de ciertas tareas; ya sabéis lo mucho que les gusta aprovechar las visitas para preparar suculentas comidas. Supongo que no todas son iguales, pero la madre que parió a maridín no deja que hagamos nada, lo cual no quiere decir que yo no eche una mano a la hora de poner la mesa o recoger platos pero vamos, enseguida me «obliga» a sentarme de nuevo.
3. Vacaciones baratas: pues sí, te vas una semana y te dejas el dinero en gasolina y peajes pero una vez llegas a tu destino, tus padres o suegros, invitan a todo o casi todo. Y no sólo eso, sino que además, amigos de la familia te dan algunos eurillos para que le compres algo al recién nacido.
Y hasta aquí la lista de ventajas y desventajas de meterte en casa de la suegra. Como veis, no es que me motive el tema de que los niños se alteren porque la que se altera después soy yo, pero por otro lado, la ayuda y olvidarme de ciertas tareas, me ha tenido menos agobiada. Y a vosotras, ¿os agobia pasar las vacaciones en casa de familiares o, por el contrario, os tranquiliza el desentenderos de ciertas labores? Por cierto, si vais a Zaragoza en estas fechas con niños tenéis que:
Ir a Neverland, en Puerto Venecia, el centro comercial más grande de Europa. Preparaos para que cada atracción os deje el bolsillo temblando.
Subir en el tranvía.

Ir a la plaza del Pilar a ver el mercadillo.
Allí podréis ver un Belén enorme y esta pista para atrevidos.
por nosoyunadramamama | Dic 19, 2014 | bebes, familia, planes, Sin categoría, vacaciones, viajes
Lo confieso, estoy temblando. En esta casa vamos batiendo récords; si Alfonso viajó por primera vez con 7 semanas de vida, Gabriel lo hará con sólo 20 días. Esto de que maridín sea de fuera tiene sus ventajas y desventajas, y entre éstas últimas, está el tener que hacer maletas cada cierto tiempo. Y ahí está la causa de mi estrés: las maletas y demás enseres que tenemos que llevarnos con tres churumbeles. Diré que los dos mayores ya no suponen mucha inquietud, porque a cada uno le hago su equipaje donde ya meto pañales, peluche y lo que viene siendo ropa. Por suerte, ya nos hemos olvidado de algunos artilugios y, según van creciendo, la cosa se va simplificando. Eso sí, al final compramos silla gemelar de segunda mano y ¡madre del amor hermoso! Vaya si pesa y ocupa el armatoste por muy plegable que sea.

Por cierto, estamos encantados con la adquisición. Alfonso no protesta diciendo todo el rato que está cansado y Rafa no protesta por ir sentado ya que imita todo lo que hace Alfonso. Y todos contentos.
La cosa se complica seriamente con un bebé. Ya sabéis lo que son las primeras semanas de vida de semejantes criaturillas; yo, por ejemplo, tengo la habitación y el baño literalmente tomados por sacaleches, discos de lactancia, bolsas de megacompresas, la bañerita del crío, muselina, hamaquita…vamos, un caos al que en cuestión de días iré poniendo orden. Pero ahora me tengo que ir una semana fuera, y me toca «tomar» otra casa que no es la mía, en concreto la de mis suegros. A todo eso añádele el esterilizador y los bibes (ya os contaré en otro post el misterio de mi lactancia), el Bugaboo, la maleta de Gabriel y qué sé yo cuántas cosas más. Vamos, que los gitanos (con todos mis respetos) son amateurs a nuestro lado.
Por supuesto, hace un par de meses ya que maridín cambió de coche. Sí, aunque no lo creáis teníamos el típico ranchera que en mis tiempos mozos servía para meternos allí ciento y la madre. Pero ahora no te caben tres sillas reglamentarias. No es fácil encontrar un automóvil donde poner las tres sillitas en la parte de atrás sin comerte el maletero… Los que dicen que notas más cambio con el segundo hijo que con el tercero, ¡ja! Me río yo de eso. En fin, todo es una odisea. Y nosotros tenemos más moral que el Alcoyano, para qué negarlo. Y vosotras, ¿cómo lleváis lo de viajar con niños? Por cierto, el lunes empezamos sorteo.
Y gracias a Tubebebox porque ya he recibido mi caja con un montón de cosas para el peque y para mí. La presentación es bestial y me ha encantado todo el contenido. Es un placer poder formar parte de su grupo de madres expertas.
por nosoyunadramamama | Dic 11, 2014 | bebes, familia, hermano, niños, Sin categoría, Uncategorized
Desde que Gabriel entró por la puerta de casa, el proceder de Alfonso y Rafa con él sólo se puede describir de una manera: acoso y derribo. No puedo decir que esto me haya sorprendido; eso de haber tenido un sobrino hace unos meses y ver cómo se abalanzan sobre él cada vez que le ven, me había puesto sobre aviso. Lo único que espero es que la emoción se les vaya pasando poco a poco, porque veo que corre peligro la integridad física del pequeño.
Su primer contacto fue en el hospital, pero se trató de un encuentro furtivo ya que no dejan entrar niños en la planta de maternidad. Como tuve la suerte de no compartir habitación y que además fuera la primera estancia según sales del ascensor, maridín hizo una pequeña incursión con ellos. La tranquilidad y el silencio duraron dos minutos, el tiempo que tardó Rafa en comerse un donut (que obviamente era para mí). En cualquier caso, se mostraron entusiasmados y no querían hacer otra cosa más que tocar a Gabriel. Pero insisto, el encuentro fue de lo más breve porque estaban de “ilegales”.
El primer acercamiento en casa fue más efusivo aún. Rafa empezó a tirar de la manta que envolvía al bebé y me exigió, porque Rafa sólo habla en tono exclamativo o interrogativo, que me agachase para «dar besín». Y así, entre mimos y besos, fue recibido Gabriel por sus dos hermanos, que también tienen la santa manía de tocarle la cabeza.El tema de los celos reconozco que no me preocupa ahora, ya viví esta situación hace dos años al nacer Rafa y no hubo ningún problema. Creo que los niños pequeños no ven en un recién nacido mucha competencia, al fin y al cabo, hacen poca cosa. Pero me imagino que habrá casos de todo tipo. Yo misma tengo una foto en la que aparezco con morritos cuando conocí a mis hermanos mellizos, ¡anda que no sabía yo la que se me venía encima!

Apasionado momento cuando llegaron a casa y se encontraron con su nuevo hermano.
Alfonso ya ha adquirido totalmente su papel de hermano mayor y reconozco que en él no me sorprende, tiene ya muchas tablas con Rafa y ha desarrollado una virtud muy importante: la paciencia. Pero el que me llama la atención es el mediano, sencillamente porque, con dos años, lo normal es que les atraigan los niños más mayores y, sin embargo, siente una fascinación irrefrenable por los bebés. Pide jugar con él y sufre cada vez que oye el llanto de Gabriel y nos llama con verdadera sensación de agobio: “Gabel tá llorando”.

Y ésta es una de sus primera fotos juntos. No les puedo querer más.
Ahora, las «peleas» en casa no son sólo por los juguetes; como uno diga que quiere coger al bebé, el otro va raudo y veloz a pedir lo mismo, como si fuera un muñeco. Y así estamos, con pies de plomo porque son muy pequeños para saber qué pueden o no hacer con el churumbel. Cuando me descuido, Rafa está asomado a la minicuna para tocarle, pero vamos, que le podría dar por meterle un mendrugo de pan en la boca. Las que tenéis más de un hijo, ¿cómo fue el momento en que se conocieron?
por nosoyunadramamama | Nov 7, 2014 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría
Con esto de Halloween, tenía pendiente contaros nuestra excursión del domingo a un sitio super recomendable para las asturianas y, por supuesto, para las que vengáis de visita a esta tierra, donde os recibimos con los brazos abiertos y con auténticas joyas naturales. Si en marzo os hablaba en este post de Gulpiyuri, la playa más insólita del planeta, según el Daily Mail, hoy lo hago de un pueblo al que sólo se puede acceder a través de una cueva. Bueno, en realidad, el pueblo es lo de menos 😉 Lo increíble es entrar con el coche por una carretera cubierta por una gruta natural de 300 metros. Y veo que me enrollo y aún no os he dicho ni dónde está ni cómo se llama. El pueblo se llama Cuevas del Agua y está a 5 kilómetros de Ribadesella.


Obviamente, cuando terminamos de atravesar la cueva en coche, paramos (hay un pequeño sitio donde dejar unos coches) y tuvimos que hacer la ruta a pie.

No os podéis imaginar lo feliz que estaba Alfonso. Me parece que enseguida nos va a tocar ir a las cuevas de Tito Bustillo.
Espero que os haya gustado la recomendación, a mí me pareció algo super curioso y además, hacía muchos años que no veía una cueva con sus estalagmitas y estalactitas 😉 Y a los peques les encantó, Alfonso estaba feliz y Rafa parecía emocionado; además, nos tocó llevarnos el fin de semana pasado a la mascota de clase de Alfonso (va de casa en casa para no quedarse sola los sábados y domingos) y el gordi estaba encantado con una excursión así. Como siempre, acepto sugerencias sobre sitios a los que ir. Eso sí, las próximas semanas no debería irme muy lejos, por si acaso 😉
por nosoyunadramamama | Oct 27, 2014 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría
Yo no sé si es porque me crié entre chicos, y no precisamente tranquilos, o porque en el norte no desaprovechamos un rayo de sol, pero es que me niego a encerrarme entre paredes con este clima veraniego que tenemos. Y es que, con la tontería, llevamos de regalo otro mes de veranillo así que dejamos talleres, manualidades, cocina y demás historias para los días de lluvia. Por ahora, a seguir quemando energía al aire libre, que además a mis hijos les vienen de lujo.
Para las asturianas, sobre todo para las de Gijón, os dejo una recomendación (creo que hice mención en un post hace ya bastante tiempo) y es un merendero en el que se come genial, con más variedad de comida que en los habituales; se llama El Camín del Agua y tienen camas elásticas, futbolines, columpios y arenero; sólo se echan en falta unas porterías. Sé que la época de merenderos se acabará en breve (este clima no creo que dure ya muchas más semanas) pero os dejo la sugerencia por si acaso, que dice mi madre, que se casó un 27 de noviembre, que ese otoño pudieron comer todos los fines de semana al aire libre hasta el día de su boda, ¡y ojo con lo que dicen las madres! 😉
Y ya de paso, aunque este plan no tenga nada que ver con niños pero seguro que más de una lo agradece, os dejo otra recomendación para ir en pareja o con amigos: un restaurante mejicano que se llama Hacienda Marmolejo. Que conste que ya lo conocíamos pero hacía más de tres años que no íbamos, cuando estaba en otra zona de Gijón. Si os gusta la comida mejicana, totalmente aconsejable aunque es una pena que ya no esté amenizado por el cante de un auténtico azteca 😉 Y nosotros aprovechamos para nuestra última cena de pareja antes de dar a luz. Mis padres se van ahora de viaje un par de semanas y, a la vuelta, empezará mi cuenta atrás así que se ofrecieron para quedarse con los peques y no era plan de decirles que no, más cuando los peques se quedan encantados.
¿La próxima vez que salgamos de cena en pareja? Pregunta sin respuesta 😉 ¡Viva Méjico!
Y bueno, ¿qué deciros del domingo con el cambio de hora? Que fue más largo que un día sin pan, a a la una de la tarde estaba deseando dar de comer a Rafa para que durmiera la siesta porque estaba insufrible… Y aún con siesta, vaya tardecita que nos dio; sólo se relajó cuando hicimos una merienda familiar para celebrar su cumpleaños. En fin, estos críos dejan agotado a cualquiera. ¿Qué planes hacéis con buen tiempo?, ¿ideas?

Soplando la vela con los abuelos, Alfonso y el primo Jorge.
por nosoyunadramamama | Sep 22, 2014 | asturias, crianza, embarazo, familia, hermano, niños, Sin categoría
Mañana día 23 de septiembre se acaba oficialmente el verano de 2014. Es cierto que los veranos, aunque tengan muchas cosas en común todos los años, también tienen otras que hacen que cada uno sea especial. Yo recordaré estos tres meses como un tiempo en el que me dí cuenta de la dificultad de criar dos hijos. No es que hasta ahora me pareciera fácil, pero reconozco que había sido muy llevadero. Durante los primeros meses de vida de Rafa, el mayor estaba en la guardería así que tuve tiempo para el pequeño; después llegaron las vacaciones pero Rafa aún no caminaba y Alfonso seguía siendo un bendito, por lo que la tranquilidad reinaba en casa. Luego llegó el cole para el mayor y, aunque fue un cambio grande y le costó, los peques sólo estaban juntos a partir de las 5 de la tarde así que se puede decir que…todo en orden. Y hasta aquí duró mi paz.

El día de la fiesta de fin de curso de Alfonso no sabía la que se me venía encima.
En junio de este año tenía de vacaciones a un niño que había pasado su primer curso en el cole, con su consecuente rebeldía, y un medio bebé que espabilaba a pasos agigantados. Para ellos, pasar 24 horas al día pegados era una novedad así que este verano ha sido el de su unión y, por supuesto, discusión. Y esto último, para mí ha significado que sea el verano del estrés (mucho me temo que va a haber unos cuantos más). Porque siempre quieren lo mismo; que uno coge la moto, el otro de repente también la quiere aunque hasta es momento ni se acordara, y si el mayor se sube al sofá, el pequeño, que no tiene edad para andar dando brincos, lo hace. Y el mayor, que ve como el pequeño se ríe con todas las chorradas que hace, no mide y piensa que está jugando con uno de sus compañeros de clase, con la diferencia de que el otro aún no tiene ni su destreza ni su fuerza… Luego pasa lo que pasa, que llega la primera visita a urgencias para coserle la ceja al pequeño.
Y todo esto, mientras tú tratas de hacer camas, dejar comida preparada y vestirles, que empieza a convertirse en una odisea cuando no quieren. Acabas con tal cabreo porque el mayor se niega a que le pongas el zapato, que lo lanzas (al zapato, no al niño 😉 ) a la otra punta del salón «amenazando» con que no irán a casa de los abuelos en un mes. No tienes tiempo ni para depilarte, porque cuando te «aprovechas» de tu padre, es por trabajo, ¡como para andar pidiendo que se quede más tiempo con los niños para otros menesteres! Y te los llevas hasta hacer las compras de la vuelta al cole y acabas casi con un ataque de ansiedad. Con sinceridad, ha habido días que he estado desbordada. Eso sí, a mí esto no me pilla por sorpresa porque he sido la hermana mayor con tres fierecillas por detrás que , de todo, menos tranquilos.

Y todo, mientras la barriga sigue creciendo y la movilidad decreciendo 😉
Y mientras para mí ha sido un verano estresante (y no por ello ha dejado de ser también bonito), para Rafa estos meses han sido como un cursillo acelerado en absolutamente todo. Ese afán de imitación a su hermano que siempre tienen los pequeños, sumado a 24 horas al día pegados el uno al otro, le ha hecho tener una picardía que jamás tuvo Alfonso hasta hace bien poco. Pero para mí, el gran cambio de Rafa ha estado en el lenguaje. Ha pasado, con 20 meses, de decir medio centenar de palabras, y algunas a su manera, a hablar prácticamente todo con 23 meses que cumple hoy. Os aseguro que, a estas alturas, con Alfonso no teníamos una conversación con frases completas, que si «quiero agua fría», «quiero ir a casa abuelo», «a mimir con oso y pete (chupete)», «hasta luego», «mamá, dame toawa (toalla)» y palabras como «chiquitines», «malalenas (magdalenas)», «chaqueta», chacla (chancla)»…. De hecho, es capaz de repetir cualquier término (no científico o técnic0, claro) que le digas salvo pelota, a la cual está empeñado en llamar patata, y Alfonso, que es Atoto. Y por si alguien no me cree, dejé constancia en Instagram con este vídeo, que ya no e sólo lo que dice sino cómo lo dice.
Para Alfonso, éste no ha sido un verano de grandes cambios, ya que a estas edades empiezas a notar que los avances son más pequeños. Ver Oliver y Benji por primera vez ha supuesto que juegue al fútbol a cámara lenta, narre jugadas durante varios minutos y le haga zancadillas ficticias a su hermano. También ha sido el tiempo en que se ha hecho consciente de que va a tener otro hermano, supongo que al notar que mi barriga ha crecido. ¿Y que he hemos hecho para despedir el verano como Dios manda? Pues playa y más playa, y familia. ¿Cómo ha sido el verano para vuestros peques?, ¿ha sido especial en algún sentido?
Casi los últimos en irnos de la playa de San Lorenzo el sábado.
Casi los primeros en llegar el domingo a la playa de Estaño, de la que ya os hablé en otro post.