por nosoyunadramamama | Oct 20, 2015 | familia, Sin categoría, Uncategorized, viajes
Nos guste o no, por muy apañados que sean nuestros cónyuges, hay aspectos que no acaban de dominar. Esto es así, por la misma razón que maridín sabe que, si queremos dirigirnos a un sitio, debe ser él quién mire la forma de llegar porque yo me perderé por el camino. En las parejas, siempre hay unas cuestiones en las que nosotras llevamos la voz cantante, y otras en las que son ellos los que se ponen manos a la obra. Así que, si vais a hacer alguna escapada sin familia o tenéis un viaje de trabajo, no olvidéis que:
–No saben combinar la ropa de los niños: y esto suele pasar hasta con los varones que coordinan bien los colores de sus propios estilismos. Con los críos un poco mayorcitos pueden hacer apaños decentes pero con los bebés y las niñas la lían pero bien. En concreto, no sé qué problema tienen con los leotardos y, por supuesto, no distinguen tonalidades, los azules son todos son iguales, según ellos. Como este tema ya lo tengo muy conocido porque hace unos años tenía que ir a Madrid por trabajo cada dos semanas, los looks los dejo bien preparaditos, que ya me encontré alguna vez a Alfonso casi disfrazado cuando era un bebé.
–No discurren el menú: Oye, que como son sólo dos días, pues no se complican y eaa, pasta, pizza, pollo… Y como sabes que es temporal, no te importa pero ¿y si tuviera que irme una semana? Pues creo que habría que dejar una lista con la carta para cada uno de los días y, en muchos casos, algunos platos preparados. De hecho, si tienes un bebé y toma puré, cuidado porque la cantidad de puerro que le ponen puede convertir el triturado en algo imposible de ingerir. Y ojo, que servidora no es precisamente una buena cocinera pero es que maridín todo lo apaña con un poco de carne (de hecho, es el rey de las barbacoas). Yo sé que algunas me diréis que vuestras parejas cocinan mejor que vosotras y os aseguro que si yo trabajara 8 horas fuera de casa, este hombre iba a aprender sí o sí a hacer un puré comestible. Pero ahora, del tema cocina me encargo yo.
–Ley de Murphy: da igual que en los últimos 7 meses ninguno se haya puesto malo en tu casa. No importa que el mayor solo caiga enfermo una vez al año porque, cuando tú te vayas, será precisamente cuando se ponga malo (con visita a urgencias incluida). Así que, si tienes más de un hijo, dispón siempre de un plan B, es decir, ten a mano a tus padres o suegros. Y para más inri, el mediano te mete un gol por toda la escuadra. ¿Que ésa semana la mitad de sus compañeros están enfermos de la barriga? Pues el niño llora y le dice a la profe que se encuentra mal y claro, con semejante percal en el cole, te llaman justo cuando ya estás en el avión a punto de apagar tu móvil para despegar. Así que te pasas el viaje pensando en la que le espera a tu señor esposo y sufriendo por el panorama. En fin, como decimos en Asturias, muy «guapo» todo.

Mi momento de relax en la bañera después de saber que Rafa estaba como un toro y más feliz que una perdiz en casa de los abuelos. Y por supuesto, antes de que Alfonso se pusiera malo.

La visita nocturna a La Alhambra, una de las cosas que más me apetecía de esta escapada…


Y ya no me voy a detener en más cuestiones como la lavadora porque fijaos, tú les dices que pongan el lavavajillas, que pasen el aspirador o cualquier otro artilugio, y lo ponen en funcionamiento sin problemas. Pero con la lavadora tienen una guerra y te la juegas a que los calzoncillos de los niños acaben rosas. Así que lo mejor es dejar apuntado el programa exacto y los grados para que los uniformes sigan vivos. Os digo una cosa, yo no me iba sin familia (sin niños hemos hecho un par de escapadas estos años) desde que teníamos sólo a Alfonso, pero el viaje que hice este fin de semana a Granada sola con compañeras ha resultado tremendamente divertido y he desconectado, relativamente. ¿Hacéis algún plan con amigas dejando a los peques con el papá?, ¿tenéis que viajar por trabajo y dejáis a vuestros chicos al cargo de los niños?
por nosoyunadramamama | Oct 16, 2015 | crianza, familia, Sin categoría, Uncategorized
Hace unas semanas, publiqué en Instagram un dibujo de mi hijo Alfonso que me hizo pensar. A priori, una ilustración de mi retoño no tendría nada de especial para este blog, sólo debería serlo para mí, que soy su madre. Pero creo, de verdad, que sus pinturas nos dan mucha información. El primer día de cole de este curso, su nuevo profesor les pidió que hiciesen un dibujo de sus vacaciones. Sé que lo conté en su momento, pero fue un verano en el que no paramos; cruzamos la Península en coche, conocimos muchas playas, estuvimos con muchos amigos, nos fuimos a una casa impresionante en Portugal con más amigos, subieron en barco, en Tuk-Tuk, en atracciones variadas… Y su dibujo fue el que veis. Por el momento, no le veo dotes para la pintura 😉

Como ninguna lo habréis descifrado (cuando me lo enseñó yo tampoco sabía qué era) os explicó lo que él me contó. El monigote es él y la línea alargada que sale de Alfonso es un láser. Está en el jardín de mis padres. Es curioso, en todo el verano sólo durmieron una noche en casa de mis padres y ése fue el dibujo de sus vacaciones. Retrata el momento en que, ya de noche, sale con su abuelo y con Rafa a ver las estrellas y constelaciones. Porque otra cosa no, pero el abuelo es para ellos una fuente de sabiduría inagotable. Que lo es, porque siendo Catedrático estudia otra carrera que nada tiene que ver con las enseñanzas que dio en la Universidad.

No soy de esas madres que se quejan de que los abuelos malcrían a los niños, pero oigo a muchas que sí lo hacen. No puedo juzgar cada situación pero hay que hacer un ejercicio de empatía y ponerse en su lugar, ¡quién nos verá a nosotras dentro de 30 años con un bebé o un niño! Entiendo que, si tus hijos pasan varias horas al día con sus abuelos, es lógico que se les pida que no les compren todos los días gusanitos, por poner un ejemplo. Pero hay que entender que no pueden, ni deben, ser tan estrictos o rigurosos como a veces lo somos los padres. Paraos a pensar en vuestros abuelos, en los recuerdos que tenéis de ellos y reflexionad sobre todos aquellos sitios especiales a los que os llevaban y las cosas que os compraban, eran únicas.
Mis recuerdos de infancia pasan por las hogueras que hacíamos con mi abuelo en el jardín tras haber recogido las hojas caídas de los árboles; mis memorias de niña pasan por las tardes de agosto en la Feria de Muestras de Asturias con mi abuela, que nos compraba todos los abalorios habidos y por haber a mis primas y a mí. Y ahora veo a mis peques, emocionados especialmente con mi padre y pienso que tienen que disfrutarse mutuamente. Que no hay ninguna necesidad de que ellos les eduquen como lo hago yo y que deben ser flexibles (que no blandos). Porque resulta que, parte de los recuerdos de infancia de nuestros hijos, van a ser forjados por nuestros padres. Y así me lo hizo saber Alfonso con su dibujo.
por nosoyunadramamama | Sep 21, 2015 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized
El Museo del Ferrocarril, de la Sidra, de Bellas Artes, del Prerrománico, hasta de Fernando Alonso… ¡será por Museos en Asturias! Pero como no puede ser de otra manera, el Museo Jurásico de Asturias se lleva la palma y es el más visitado de mi tierra. No creo que ninguna familia pase por el Principado sin parar allí. Está en un paraje espectacular, en la rasa de San Telmo, entre Lastres y Colunga, en la llamada costa de los dinosaurios, y las vistas desde su cafetería son un espectáculo. Su planta tiene forma de huella de dinosaurio, es un edificio muy curioso. Y aunque es cierto que los restos fósiles encontrados en la cosa asturiana son su mayor potencial, hay que reconocer que, lo que verdaderamente llama la atención a los niños pequeños, son las réplicas de dinosaurios que hay en el exterior del Museo.


La réplica del Tiranosaurio Rex es muy real así que maridín les demostró a los peques que no se iba a comer a nadie 😉


Me encantaría seguir contándoos cosas sobre más playas pero, aunque fue un fin de semana de sol, la temperatura no era como para bajar a la arena en bañador. Aún así, enseguida encontramos algún plan que hacer con este trío. ¿Ya conocéis el Museo Jurásico?
por nosoyunadramamama | Ago 25, 2015 | familia, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
La próxima vez que tenga que hacer cientos de kilómetros con los niños en el coche, recordadme que tome un Valium antes de salir de casa. ¡Ah, leñe! Si el jueves mismo haremos maletas otra vez para irnos a la boda de mi cuñado a Bilbao. Madre mía, cómo ha cambiado el cuento; si hace unos meses me hubieran preguntado qué tal lo de viajar con niños en coche, mi respuesta hubiera sido: ¡Fenomenal!, no lo dudes, anímate. Y no mentía, que Alfonso recorrió más diez mil kilómetros en su primer año de vida por toda la geografía española y genial. Nosotros tenemos moral y los niños lo han llevado divinamente desde que nacieron. Es más, de recién nacidos, el motor del coche era casi como una droga; nos poníamos en marcha y eaa, a dormir durante horas.
Pero claro, lo que cambia el cuento es lo de ser familia numerosa. Que yo antes iba en la parte trasera entre los mayores y reinaba la paz. Si había hambre, repartía galletas, fruta y lo que hiciera falta. Y si querían cambiar de dibujos o de peli, allí estaba yo. Y si no quería que se durmieran, también estaba bien situada para hacer el bobo y entretenerles. Y si quería que se durmieran, allí estaba una servidora para acariciar las cabeza o el entrecejo y acelerar el proceso. Pero no, ahora no puedo ir en la parte trasera porque van los tres juntitos. Así que imaginaos la guerra que me han dado los mayores estas vacaciones en el cochecito. Que si no quiero estos dibujos, que si uno le coge la galleta al otro, que si le da con el pie, que si está poniendo el brazo en el sitio del otro y el uno protesta, que si éste quiere el juguete del otro. Un coñazo, oigan. Ahora entiendo a mi padre.

El mayor molestando al mediano
Así que aquí va mi lista de recomendaciones, con humor eh, si para vosotras lo del coche se convierte en una pesadilla:
– Evitad viajes en plena operación pañal o recién terminada: si no lo hacéis, acabaréis saliendo de la autovía y vuestro crío terminará haciendo sus micciones en cualquier sitio insospechado. Lo digo con conocimiento de causa 😉
– Mirad bien los peajes que os vais a encontrar a lo largo de vuestro recorrido: No falla, cuando los astros se alinean y duermen todos, te toca parar sí o sí en un peaje. Y se despiertan.
– Haced oídos sordos a la pregunta ¿cuándo llegamos?: es imposible responderles siempre de buen humor a la consulta que plantean porque lo hacen prácticamente nada más poner el motor en marcha.
– Obviad los comentarios del tipo «vaya sitio más guapo» (bonito, precioso, maravilloso): Puede que te lo digan porque hay un Burger King, un montón de coches o una casa rosa. Aunque estés en el sitio más horrible que exista.
Y es es todo en cuanto al transporte, que no es poco teniendo en cuenta que hemos recorrido 3800 kilómetros. En fin, mañana empiezo mis posts de los sitios que hemos conocido; voy a tener que replantearme el contenido del blog y comenzar a escribir sobre viajes 😉 Ya por adelantado os pido disculpas si no me da la vida para responder todos los comentarios; los niños siguen de vacaciones y, por el día, por más que lo intento, no saco huecos. ¿Qué tal esas vacaciones?, ¿os he dicho que las nuestras agotadoras? 😉 Eso sí, de las mejores que recuerdo.
por nosoyunadramamama | Jul 6, 2015 | crianza, educación, familia, niños, rabietas, Sin categoría, Uncategorized
La primera gran crisis que tuve como madre fue hace casi dos años, cuando Alfonso comenzó el colegio; aquella situación me pilló por sorpresa y, al principio, me costó creerlo porque no le había afectado ni el nacimiento de Rafa casi un año antes y además era un niño buenísimo. La segunda crisis que sufrí en mi vida maternal fue a finales del verano pasado. Situación: embarazada de 7 meses, con un bebé de casi dos años en plena etapa de rabietas y un pobre niño de casi 4 años, espectador pasivo de los berrinches de su hermano. Aquello me superó, porque las pataletas eran fruto de la etapa que Rafa estaba viviendo, sin explicación alguna y sin mediación posible.
Lo reconocí en su momento aquí en el blog, lo pasé mal. Alguna vez me encerré en el baño porque lo que me apetecía era gritar o darle un meneo al crío. Y claro, ¿de qué sirve dar un alarido a un niño de menos de dos años que está fuera de sí? No sabía cómo gestionar esas rabietas que, en alguna ocasión, duraban casi una hora y que no se le pasaban ni ofreciéndole comida al niño. Y cualquiera que conozca a Rafa sabe que todo drama se le olvida si le das comida 😉 Por suerte, y si alguna os encontráis en esa etapa, eso se acaba pasando y en nuestro caso, duró un mes. Ahora mismo, el mediano, aun teniendo carácter y siendo muy impaciente, es muy cariñoso y simpático y gracioso a más no poder. En Instagram tiene su grupo de fans 😉
Y si os cuento esto es porque el sábado lidié con mi ¿tercera crisis maternal? Siendo un día puntual creo que la próxima semana ya me habré olvidado del asunto. El caso es que yo no sé qué demonios les ocurría a mis hijos mayores (el pequeño está a punto de ser santificado en El Vaticano) pero me convertí en una loca. En realidad, el que me puso como una moto fue Alfonso. Sí, ya estamos en plan pre-adolescente, así como contestatario. Y oye, que no hay nada que me ponga de peor humor que lo de decir diez veces que hagan algo y que me tomen por el pito del sereno. Porque la quinta vez que dices algo, subes el tono de voz; a la sexta, lo elevas más y, a la décima, se entera todo el vecindario.
Cuando tienen el día torcidín, te sacan de tus casillas. Que le digas al retaco de 4 años que se va a quedar sin ir a la piscina y te salte con «pues ya no voy a ayudarte nunca», «eres mala», «pues me da igual»… ufff, me pone de los nervios. Y os lo confieso, ganas no me faltaron de dar algún cachete pero no, me lo prometí a mí misma; si no le doy un guantazo a ningún adulto (y todos sabemos que más de uno se lo merece), no lo voy a hacer con mis hijos, ni quiero ni debo. Eso sí, gritos dí unos cuantos cual loca de la pradera. Lo pienso a posteriori y me pregunto ¿fue para tanto?
Pues mirad, no lo sé pero el caso es que chillé porque ¿qué hacer en estas situaciones? Es difícil, son niños, sí, pero ya saben lo que está bien y no, entienden los mensajes que les damos y ya pueden razonar muchas cosas. ¿Cómo hacerles entender que no siempre pueden hacer lo que les apetezca? Para mí, esta labor es, sin duda, la más complicada. Cada día lo tengo más claro, educar a los hijos se complica cada vez más, según van creciendo. A mí dadme cinco bebés como Gabriel y os juro que seré la madre happy del barrio. De hecho, cuando estoy sola con el peque e, incluso con dos, estoy en un estado de relajación total. En fin, la de días tontos que me quedan por delante… ¿Cómo gestionáis las crisis con vuestros hijos?, ¿alguna más entra en estado de enajenación mental cual niña de El Exorcista?
por nosoyunadramamama | Jul 1, 2015 | familia, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
Tenía muchas ganas de ir con los niños al Parque Natural de Cabárceno (Cantabria). Es un lugar al que fui siendo niña en más de una ocasión y creo firmemente que es un sitio que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Cierto es que nuestra idea era ir con los churumbeles más adelante, cuando fuesen un poco más mayores pero al final surgió así; teníamos un evento familiar en el País Vasco y casualmente el lunes era festivo en Gijón así que, ya que hacíamos maletas, ¿qué más daba una noche más en Cantabria? En otra ocasión os hablaré de Suances, que es el pueblo donde dormimos. Si alguien va a hacer ruta por tierras cántabras este verano, que se apunte el nombre y lo visite.
Dicho esto, me centro en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Que nadie tenga en mente que aquello es un zoológico convencional porque ni lo es ni se le parece. Estamos hablando de 750 hectáreas (de una antigua explotación minera) de una belleza espectacular donde los animales no viven con completa autonomía pero sus actividades están marcadas por su casi total libertad e instinto. El parque acoge un centenar de especies de animales de los cinco continentes que se encuentran en recintos de una superficie enorme.
El recorrido se hace en coche aunque, si alguien quisiera, podría hacerlo andando. Ya os digo que son varios kilómetros y que, además, hay numerosas zonas de aparcamiento por todo el parque con lo que me atrevo a decir que casi nadie hace el itinerario a pie teniendo en cuenta que puedes pararte prácticamente en cualquier parte. El precio de la entrada para adultos es caro (25 euros) pero los niños de hasta 5 años entran gratis así que, por primera vez, ir con tres críos pequeños nos salió por el mismo precio que si hubiéramos ido con uno 😉

Foto desde el coche.
Y aquí van algunas recomendaciones:
1. No vayáis días de sol y calor, casi nos da algo a más de 30 grados bajando y subiendo del coche con los tres peques. Si podéis elegir, dejad este plan para días nublados. Además, nos quedamos sin ver algunos animales que, lógicamente, se escondían en cualquier lugar con sombra.
2. No os perdáis bajo ningún concepto la exhibición de los leones marinos; será, sin duda, lo que más les guste a los niños. Además, me encantó saber, según nos contó una de las cuidadoras, que son animales que aprenden muy rápido, son sociables y además, les gusta relacionarse con los humanos que son simpáticos. Vamos, que son como los niños.

3. Los animales que no podéis dejar de ver tampoco son, desde mi punto de vista, las jirafas. Son absolutamente espectaculares y es fácil observarlas de cerca. No es igual de sencillo ver a los elefantes a una distancia corta ya que el espacio en el que están es enorme. Nosotros sí tuvimos suerte. Y otros animales dignos de ver son los osos, las cebras y los orangutanes.


4. Hay cafeterías y restaurantes pero, sinceramente, el parque tiene vistas tan bonitas que recomiendo comer al aire libre. Además, se puede hacer prácticamente en todo el recinto. Nosotros elegimos un banco debajo de un árbol precioso y estuvimos encantados comiendo bocadillos.

Los pelos de mis hijos también son dignos de ver 😉
Para mí, como he dicho al principio del post, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno es, sin duda, una lugar al que ir con los niños una vez en la vida… por lo menos. ¿Lo conocéis?
Avisos:
Tenéis la lista de ganadoras del sorteo Impetus de ropa interior de niños aquí.
Como he visto que muchas conocéis y compráis en Vertbaudet, los descuentos están aquí.
por nosoyunadramamama | Jun 22, 2015 | asturias, familia, niños, planes, playas, Sin categoría, Uncategorized
Sí, por fin, ¡ha ocurrido! Hemos estrenado la playa este 2015, que ya tocaba. Y lo hemos hecho a lo grande, en uno de los arenales más bonitos de Asturias. Aunque ahora que lo pienso, decir eso es algo arriesgado porque podría enumeraros decenas de playas del Principado absolutamente maravillosas. Pero oye, por algo la de Borizu (en Celorio, Llanes) ha sido escenario de muchos rodajes de cine y televisión. No me voy a alargar mucho dando explicaciones pero os sí varios datos de interés: hay chiringuito (tipo merendero), el acceso con carritos es facilísimo (no has escaleras ni rampas) y se llega en coche hasta el arenal, no hay que caminar salvo que haya muchos coches y no se pueda aparcar cerca. Nosotros no tuvimos dificultad para dejar el coche pero no sé deciros en pleno mes de agosto.

Su primera vez en la playa

Gordi feliz en el agua

¿Cómo explicarlo? La felicidad total y una hora en remojo.

Cosas que pasan con niños en la playa: 1- Que te roban la silla 2- Que tienes que hacer malabarismos con la pierna para que el niño no se caiga porque, obviamente, lo de estar en la sillita, no le parece buena idea.
Pues eso, que la playa es totalmente recomendable; el entorno es inigualable y para los niños es cómoda. Y como este fue el fin de semana de las primeras veces, he aquí la imagen de que llegué a la meta en la primera carrera que he corrido en mi vida; nunca pensé que acabaría 5, 5 kilómetros y menos con buena cara 😉 Ya os digo que me encantó la experiencia y que… ¡habrá más veces! Espero que vuestro fin de semana haya sido también estupendo.

por nosoyunadramamama | Jun 17, 2015 | familia, Sin categoría, Uncategorized
Hoy me toca un post trascendental, tenéis que permitírmelo muy de vez en cuando. Desde que soy madre de familia numerosa, he escuchado muchas veces la frase qué mérito tienes. Nunca le dí mayor importancia hasta que, hace unos días, me la dijo alguien que de verdad tiene valor. Le dí vueltas y entonces comprendí que utilizamos la palabra «mérito» de forma equivocada. Creo que, en mi caso, la gente quiere decir que tengo mucha moral, ánimo, energía… pero en ningún caso soy ninguna valiente ni he hecho nada meritorio, al menos en cuanto a maternidad se refiere.
Y no tengo mérito porque tengo lo que siempre quise tener: una familia numerosa. No tengo mérito porque me gusta pasar muchas horas con mis niños, porque no me cuesta nada ir de un lado para otro con los tres, aunque tenga que estar montando y desmontando sillitas, preparando meriendas, corriendo por el pasillo de casa, cargando con mil trastos… Acabo el día agotada pero no, eso, desde mi punto de vista, no tiene ningún valor. Hago lo que me gusta, sacrifico porque quiero y elegí estar donde estoy y como estoy. Por eso, insisto, no tengo ningún mérito.

¿Sabéis quiénes lo tenéis? Las que habéis perdido un hijo y seguís sonriendo, éso es lo más valiente del mundo. Y entre ésas mujeres, estaba mi abuela pero, por desgracia, conozco a varias. Las que no buscabais un hijo y seguisteis adelante en contra de vuestras familias y parejas. Las que lleváis mucho tiempo buscándolo y lloráis cada vez que lo intentáis y no lo conseguís. Las que lleváis años esperando por un hijo que tiene que llegar de otro lugar del mundo. Las que habéis ido a buscarlo lejos y tuvisteis que ver cómo vivían muchos otros niños a los que hubierais querido llevaros también a casa. Las que tenéis que sacar adelante una familia sin ninguna ayuda. Las que lucháis cada día para que vuestros hijos enfermos sigan adelante y no sufran. Y así, podría seguir con una larga lista de mujeres que, de verdad, tienen mérito. Desde aquí, mi total admiración.
Aviso: hasta mañana sigue activo el sorteo de una cesta con 10 kilos de fruta.
por nosoyunadramamama | Jun 1, 2015 | celebraciones, familia, Maternidad y embarazo, niños, ropa, Sin categoría, Uncategorized
Venga, que ya tenemos el verano a la vuelta de la esquina y empiezan las celebraciones de todo tipo. Nosotros nos hemos estrenado este fin de semana con la primera Comunión de mi primo. Sí, aún tengo primos casi de la edad de mis hijos pero esto no viene a cuento ahora. A mí me gustan las fiestas y los festejos más que a un tonto un lápiz. Lo que reconozco que me estresa un poquito desde que soy madre son los preliminares en casa porque tienen que darse tres circunstancias nada fáciles:
1. Ser puntuales: hay determinadas cosas que no dependen de nosotros y no queda más remedio que cumplir tiempos. Si el evento es de mañana y tus hijos no madrugan (a Gabriel hubo que despertarle a las 11 de la mañana), la cosa es más complicada aún. Esta vez, no conseguimos lo de la puntualidad.
2. Que los niños lleguen peinados: a mí me da igual todo lo que se manchen los críos durante cualquier acontecimiento al igual que no me importa que se pringuen a diario; son niños, sólo faltaba, para algo está la lavadora. Pero oye, intento que lleguen peinados a los sitios, aunque sean los cinco primeros minutos. Es un poco como lo de las bodas, que vamos de tacón y requetepeinadas aunque luego todo el mundo nos vea descalzas y con el moño o el rizo caído. En realidad, es absurdo, pero es así. Creo que, más o menos, conseguimos cumplir este punto.
Ya estrenaron sus conjuntos de BímBele. Ahora nos falta estrenar playa y piscina para estar morenos, salvo Copito 😉
3. Que las madres lleguemos sin manchas: No sé vosotras pero a mí ya me importa bien poco descubrir que tengo una mancha de leche, galleta o papilla en la ropa justo antes de salir de casa, es que ni me cambio a no ser que el lamparón sea de escándalo. Pero hombre, el día que te arreglas no, ése día hay que llegar sin rastro de babas y demás pringues en el estilismo. Objetivo cumplido, llegué limpia.
Mono rojo de Mango de esta temporada (22 euros)
Y por lo demás, ya sabéis, hay que relajarse un poco y disfrutar de estas cosas con los niños. ¿Que comen menos o más dulces? Pues no pasa nada. ¿Que se ponen como motos? Oye, habrá que aguantarlos y dejarles que quemen energía, ¿no os parece?


por nosoyunadramamama | May 5, 2015 | asturias, familia, niños, planes, playas, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
Si pensáis que voy a resolver este enigma es que no me conocéis bien. Si alguien se atreve a responderme a esta pregunta ¡gallifante! Vamos, que sí, que soy yo muy clarita hablando y contando cosas pero no, en esto no me mojo. Básicamente porque es como si me pusieran delante un Goya, un Picasso y un Velázquez; no sabría con cuál quedarme aunque me «tira» mucho el último, así como me atrae más la playa que la montaña. Pero vamos al lío, que hace ya más de un mes que no os cuento nada de parajes que merecen la pena por estos lares (que son casi todos) y sé que muchas, básicamente las asturianas, lo agradecéis. Y para las que sois de fuera, así os doy un argumento más para venir por aquí.
Este puente estuvimos de casa rural con unos amigos de maridín, qué raro que nosotros hagamos este plan, ¿verdad? 😉 Y cada vez que estamos en contacto con la naturaleza ratifico mi teoría de que no hay nada mejor para ellos, ni para nosotros. Ellos descargan energía y los padres la cogemos, es como un intercambio. Ellos desfogan, nosotros nos relajamos sabiendo que no hay que preocuparse por las manchas, ni porque derramen nada, ni que algo se rompa… porque verdaderamente, ir de tiendas o comer en un restaurante, por ejemplo, son labores de alto riesgo que te dejan extenuada. Pero como siempre, me estoy enrollando así que os dejo las fotos y os cuento.

Nos alojamos en una preciosa casa rural en Cadavedo, un pequeño pueblo entre Luarca y Cudillero, de unos 10 kilómetros cuadrados de extensión con poco más de 500 habitantes.
Allí es imprescindible visitar la ermita de la Virgen de La Regalina y su entorno, posiblemente el mejor mirador de la costa occidental asturiana.
Las vistas son espectaculares. Y con la tranquilidad de que es una zona amplia y con vallas. No podéis perder de vista a los niños pero no hay zonas peligrosas como accesos a los acantilados.
Se puede dejar el coche a pocos metros y dar un paseo tranquilamente. Fácil acceso con carritos y sillas.

Difícilmente vais a encontrar un entorno tan bonito para haceros una foto. Por cierto, mi hijo mediano empieza a necesitar un corte de pelo 😉
Pues hasta aquí nuestra última salida por Asturias, una de tantas que hacemos. Espero que os sirvan este tipo de posts, me consta que en general os vienen bien ya que muchas de las que leéis el blog sois de esta tierra.
por nosoyunadramamama | Abr 28, 2015 | actividades extraescolares, colegio, crianza, familia, Maternidad y embarazo, niños, ropa, Sin categoría, Uncategorized
Pues si me costó Dios y ayuda escribir el post sobre lo que supone el gasto económico de un bebé, no os podéis imaginar lo difícil que es exponer ahora el coste de un niño. Eso sí, la conclusión es la misma que en la primera parte: un hijo cuesta, más o menos, lo que quieras. Cuando se tiene un retoño, se renuncia antes a cosas o aspectos no materiales que a dinero, que también. Eso es lo que hay que tener claro desde el principio. Y dicho esto, vamos allá que el asunto tiene chicha.
Empezamos por un gasto ineludible: el colegio. Cierto es que la escolarización en España no es obligatoria hasta Primaria pero la mayoría de niños, creo que en torno al 97%, comienza a ir a la escuela en Educación Infantil. En esto de los colegios tenemos precios para todos los gustos. Están, por un lado, los públicos en los que no se paga nada (me refiero a cuota, luego entramos en más detalles). Por otro lado, están los colegios concertados que tienen un cupo (en principio, no obligatorio pero que casi todo el mundo paga) que varía en función del centro. Conozco quienes pagan 50 euros por trimestre, es decir, menos de 20 euros al mes y en nuestro caso, pagamos un poco más, pero muy poco. Creí que eso era lo habitual (ya me diréis vosotras porque tengo cierta curiosidad en este tema) hasta que en un post de Planeando Ser Padres sobre este asunto, hablaba de que en Cataluña había concertados donde las cuotas eran de ¡180 euros!, lo cual me parece excesivo teniendo en cuenta que están subvencionados.

Y por último, están los colegios privados y ahí sí que el abanico de precios es muy variado y además ando un poco perdida porque es algo que no barajamos en ningún momento si queríamos tener familia numerosa. Pero lo que sí sé es que las cuotas mensuales más baratas rondan los 300 euros y, por lo visto, en Madrid hay un colegio en el que se pagan unos 1600 euros al mes. Vamos, que depende del cole puedes no gastar nada a dejarte al año más de 10.000 euros, aunque entiendo que esto no es lo habitual. A esto puedes añadir transporte y comedor. Si el cole te queda cerca de casa, eso que te ahorras. Nosotros, aunque tengamos la escuela cerca, decidimos que Alfonso se quedase a comer en el colegio. Y por lo visto, justo Asturias es una de las comunidades donde más barato sale el menú escolar. Vamos, que hay comunidades donde pagas 70 euros y otras más del doble. Como siempre, Spain is different.
Ahora, ya os digo que, si el niño iba a una guardería antes de empezar el cole, lo más probable es que os salga más barato (optando por cole público o concertado). La cuota del colegio de Alfonso, más el comedor, más la actividad extraescolar y el material escolar nos cuesta cada mes menos que la guardería de Rafa, y eso que es «económica». Luego está la ropa que lleven al centro. Alfonso va con el mismo uniforme que el del año pasado (recomiendo pantalones cortos 😉 ) y está perfecto. De hecho, lo usará Rafa. Del chándal del cole no puedo decir lo mismo, ya llevamos dos este curso. Además, en muchos colegios en los que se usa uniforme existen los roperos donde los padres ceden prendas que están en buen estado para que otros podamos comprar «de segunda mano». Sin ir más lejos, el otro día le cogí un jersey a Alfonso para el curso que viene por ¡¡¡2 euros!!!.

El gasto en general en ropa para niños yo creo que es más bajo que en bebés. Primero, porque la indumentaria les dura toda la temporada (ya no crecen a las velocidades de etapas anteriores) y segundo, porque la ropa de bebé suele ser más cara. Aunque por contra, también destrozan más. Pero aquí, como en todo, depende de las marcas y de la cantidad de ropa que compréis. Eso sí, en calzado se gasta mucho más, dónde va a parar 😉
El gasto en actividades extraescolares varía en función de cuántas y cuáles elijas. Las clases de inglés, música o ballet, por poner un ejemplo, suelen ser más caras que los deportes. Nosotros ahora pagamos poco más de 15 euros al mes por el fútbol, vamos, que es bien barato. Y la natación, fuera del cole, parecido. Por ahora, no queremos apuntarle a nada más que a lo que realmente le apetezca. Ya hemos visto a niños de su edad que han dejado algunas extraescolares a mitad de curso porque iban protestando. En cuanto al material escolar, ese gasto aumenta cada curso pero ya os digo, eso sí, que en Educación Infantil no se hereda nada porque, más que libros, tienen cuadernos y fichas. Y calculad unos 100 euros a principio de curso.
Y creo que poco más que añadir. Obviamente, si trabajáis hasta tarde, es probable que quizás necesitéis pagar a alguien unas horas para que esté con los niños. Y podríamos seguir sumando en función de necesidades, como «colocar» a los niños durante sus vacaciones escolares en campamentos, o en función de gustos, como puede ser viajar. Y si nos ponemos estrictos, podríamos calcular lo que supone una hipoteca de una casa de varias habitaciones comparada con una para una pareja pero eso ya es rizar el rizo. Hay muchas cuestiones que son prescindibles, pero vestir, alimentar y educar es inapelable y tiene un coste. Eso sí, cada familia hace sus números. ¿Os parece caro o barato tener un hijo?
por nosoyunadramamama | Abr 7, 2015 | familia, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
Mira que soy yo de las que se lían la manta a la cabeza con una facilidad pasmosa pero oigan, cada día tengo más claro que esto de las vacaciones con niños son cualquier cosa menos vacaciones. Que si uno no quiere comer esto, que si el otro no quiere irse a dormir, que si el bebé (sí, ese que ya dormía 11 horas del tirón) no duerme más de 4 horas seguidas… Pero oye, es llegar de nuevo a casa, poner un poco de orden y aquí ya se comen lentejas sin protestar y ya se duermen rigurosamente todas las horas del mundo, ¡qué gustazo! Aún así, no lo voy a negar: estamos agotados pero los niños se lo pasan como los indios cuando hay planes distintos.
Esta vez nos tocó ir de casa rural. Ya tenemos cierta experiencia y es lo más práctico. Sobre todo cuando nosotros aportamos tres niños y mis cuñados tres niñas (sí, en esta familia no se hizo un buen reparto 😉 ). Y aún siendo el plan más cómodo del mundo, maridín preparó rutas por medio Burgos y claro, podéis imaginaros el plantel entrando en los restaurantes con dos sillas gemelares y una individual, ver para creer. Así que voy por partes y os dejo recomendaciones a tener en cuenta por si vais por estos fríos y bonitos lares de España. Por cierto, la casa rural nos encantó, es de lo mejorcito que he visto en cuanto a instalaciones y con un señor jardín. Dicho esto, voy por partes:
1. Aranda de Duero: de todos los sitios que os voy a mencionar, éste es para mí del que hubiera prescindido (que nadie de Aranda se me lance a la yugular). Es que los otros lugares me gustaron muchísimo. En cualquier caso, lo que más me cautivó fue la impresionante Iglesia de Santa María la Real (que estaba cerrada) con una fachada maravillosa y me encantó su Plaza Mayor con un montón de terracitas donde tomar algo. Si sois de buen comer, os recomiendo el Mesón El Pastor. Eso sí, ya os digo que hay que subir escaleras (tienen tronas), pero vamos, eso nos pasó en todos los restaurantes a los que fuimos. Confieso que estuvimos en muy buenos sitios, ya que mis suegros invitaban 😉
Y además del cordero, ese pan típico de Burgos está de muerte.

Un paseo por la margen del río también es muy recomendable.
2. Lerma: en resumen, me encantó. Eso sí, la Villa Ducal está empedrada y tiene muchas cuestas. Vamos, la cuenta para ir con la Maclaren gemelar, os podéis imaginar que a maridín le van a convalidar un curso de pesas anual por semejante paliza. Lo sé, Alfonso es mayor para ir en silla pero oye, que si hay que pasear, está muy cansado. Eso sí, dale una portería y no parará de jugar y correr en dos horas, ¡estos críos! Lo dicho, vamos al lío, allí no podéis dejar de ver el Palacio Ducal (que es ahora Parador Nacional), la Colegiata de San Pedro y el monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o Convento de Santa Clara.
3. Covarrubias: Sorpresa absoluta, no me sonaba de nada esta villa y me quedé impresionada. Tiene muchísimo encanto, os recomiendo de veras visitar este pueblo si hacéis ruta por la provincia de Burgos. También está empedrada pero sin apenas cuesta, lo cual se agradece. Paseando por sus calles os encontraréis la Colegiata de San Cosme y San Damián, que es espectacular por dentro. Para comer, son típicas las alubias rojas en Casa Galín, en la preciosa plaza Doña Urraca.
4. Monasterio de Santo Domingo de Silos: sólo por haberlo estudiado en Arte en el colegio, mereció la pena; es una maravilla. La visita es guiada (cuesta 3,50 euros y dura unos 40 minutos) y en ella se ve el claustro, la botica y el Museo. Tuvimos la suerte de que fuese uno de los monjes el que nos lo enseñase y cómo se notaba que venía de una familia numerosísima (10 hermanos) porque fue un encanto con los peques. Oye, a ver si os creéis que soy muy cotilla. Resulta que estaba la madre del monje allí (se ve que estaba de visita) y al vernos con tres churumbeles se emocionó 😉 y obviamente nos contó detalles de su vida. Más majos ella y el religioso. Y después, fuimos a la Iglesia de San Sebastián a escuchar el canto gregoriano, suele llenarse así que es mejor ir quince minutos antes de que empiece. Y además, no sé si siempre es el mismo monje el que hace la introducción, pero tenía gracia porque decía, muy formal él, que aquello era un rato de oración y que no creía que a nadie le fuese a llamar Dios al móvil. Razón no le faltaba.
5. Burgos: Yo ya conocía Burgos; de hecho, fuimos cuando Alfonso tenía unos 8 meses y nos recorrimos la ciudad de cabo a rabo así que esta vez nuestro paso por allí fue breve. Pero vamos, que a mí no me importa repetir porque me gusta muchísimo y en cualquier esquina ves algo bonito. Eso sí, el viento viene frío de narices. En cualquier caso, nos os podéis perder (en realidad, es imposible no verla) la Catedral de Santa María La Mayor, es sencillamente espectacular. Y bueno, para comer dicen que Casa Ojeda es el lugar más mítico e impresionante de la ciudad, puedo dar fe de que se come de lujo. No tienen tronas y hay escaleras pero si dices que vas con niños, lo tienen en cuenta a la hora de situarte.
Y estas fueron nuestras vacaciones de Semana Santa, en un punto intermedio entre Asturias y Zaragoza, rodeados de niños, paseando sin parar y comiendo de maravilla. Como veis, no estamos nunca quietos; en realidad, no sabemos parar. Así luego se agradece tanto la rutina. Espero que el post os sea útil a quienes estéis pensando visitar esta zona de España.