por nosoyunadramamama | Sep 18, 2014 | bebes, embarazo, hermano, niños, Sin categoría
Para mí, esto de tener un niño que es consciente de que en breve tendrá un hermanito, es toda una novedad. Cuando me quedé embarazada del segundo, Alfonso sólo tenía 15 meses, por lo que no se enteró de nada 😉 Es lo mismo que me pasa ahora con Rafa, que se dirige a mi barriga diciendo «bebé de mamá» porque se lo hemos contado, pero sé de sobra que no se «empapa» de la realidad del asunto. En cualquier caso, Alfonso está punto de cumplir 4 años, a lo que hay que añadir que no calla, por lo que tengo conversaciones con él completamente surrealistas sobre el ser que llevo dentro.
Algunos de los momentos de mayor lucidez los tiene en el baño, en concreto en el wc, haciendo sus necesidades (me va a matar si lee esto algún día 😉 ) Se ve que es un momento en el que me observa y le vienen ideas a la cabeza.
– ¿Cómo come el bebé?- me espeta. Y yo, que en vez de tirar de imaginación, intento ceñirme a la realidad, le contesté que lo hacía a través de un tubito que tengo dentro.
– ¿Come por la boca?- insiste. Le dije que sí para zanjar el asunto, entrar en el tema del cordón umbilical ya me parecía muy científico.
– ¿Y qué va a comer cuando nazca?- continúa.
– Pues leche que le va a dar mamá de aquí- le dije señalándome mi delantera. Tiré de sinceridad porque me verá y creo que eso le va a sorprender bastante, así que prefiero que vaya sabiendo cosas.
– ¿Tienes leche ahí?- pregunta sorprendido. Y yo, para concluir el tema, le pregunto si ha terminado de hacer sus cositas porque el crío se recrea con el momento wc y me podía estar entrevistando horas.

Obviamente, hace ya tiempo que me hizo la famosa preguntita de ¿por dónde entró el bebé? Y a mí, como estas cosas me dejan descolocada, le dije que por un agujerito. Como veis, mi falta de imaginación es total, por no hablar de que pensé yo que el crío no se iba plantear el asunto. La siguiente pregunta fue ¿dónde esta el agujero? Y ahí más de lo mismo, intento acabar la conversación señalándome el ombligo, no vaya a ser que la liemos diciendo otro sitio, porque eso de que nosotras no tengamos «pirulina» le resulta extrañísimo, no entiende por dónde hacemos pipí. En serio, tengo un problema muy serio porque este niño todo lo quiere saber.
Y lo de ayer ya me pareció la leche. Le dejo tocar mi panza de vez en cuando para que vea cómo se mueve su hermanito y claro, me arriesgo a consultas complejas.
– ¿Gabriel (aún no decidimos el nombre nosotros y él lo tiene clarísimo) está tumbado?- me pregunta.
Y yo, en mi línea de sinceridad y falta de ingenio, le digo que está dentro de una bolsa con mucha agua, por lo que está flotando.
– Entonces, ¿sabe nadar?- continúa con el tema.
– No exactamente, es una bolsa pequeña y no se hunde, flota- le contesto.
– Pero mamá, ¿ y los manguitos?- y ahí yo ya muero de la risa. Pero qué se les vendrá a la cabeza, ¿se imaginará una pequeña piscina dentro de mi tripa?
Pero no os creáis que no quería seguir con la conversación… que si nada con la manos o con los pies, que si nos oye y bla, bla, bla… porque el caso es hablar y preguntar. Aunque entiendo perfectamente que este asunto les genere muchísima curiosidad. Al fin y al cabo, son tan monos que no nos ven gordas en semejante estado, por lo que la historieta ésta de que tenemos un bebé en la barriga les tiene que resultar completamente descabellada. Y vuestros niños, ¿qué preguntas hacen o hacían cuando estabais embarazadas vosotras o alguien de vuestro entorno? En cualquier caso, me divierte y me encanta que sea consciente de lo que pasa, aunque le cueste entenderlo. Y me fascina que le hable a su futuro hermanito y que le de besos a mi panza.
por nosoyunadramamama | Sep 16, 2014 | pareja, planes, Sin categoría
El viernes pasado reflexionaba en el blog, a raíz de mi quinto aniversario de boda, sobre la dificultad de buscar tiempo para estar en pareja después de la llegada de los hijos. Lo que no me imaginaba la noche anterior, cuando escribí ese post, es que maridín me tenía preparada una sorpresa precisamente relacionada con la importancia de cuidarnos como pareja. Me levanté por la mañana y me encontré una copia exacta de nuestras invitaciones de boda convocándome a un fin de semana para dos, con mapa incluido de dónde dejar a los niños, o sea, en casa de los abuelos, que estaban al tanto de todo desde hacía semanas. Imaginaos mi cara al ver la invitación. En estos últimos cuatro años sólo habíamos hecho una escapada para dos y el asunto se nos va a complicar cuando seamos familia numerosa así que… sorpresón de los buenos. Aunque confieso que a maridín, a detallista, no le gana nadie.

Pero, ¿qué es lo que ocurre cuando no estás acostumbrado a estar sin niños? Pues muchas cosas y todas te resultan extrañas porque, sinceramente, has olvidado algunas sensaciones:
1. Ya nos sabes lo que es ir de copiloto mirando hacia adelante: porque si no te piden unas galletas, es el agua, y si no que pongas el Dvd, o que lo quites, o que cambies los dichosos dibujos por los Cantajuegos. Sin niños nos pasamos la hora y media que duró nuestro trayecto a Cantabria hablando, sin interrupciones, sin llantos o discusiones. Como cuando consigues que se duerman la siesta los dos a la vez, lo cual es bastante difícil.
2. Te bajas del coche y… sólo llevas una maleta: no tardas media hora en descargar la sillita, la bolsa de los pañales y toallitas, el equipaje de los niños, la cuna de viaje… Sales del coche y ya está, llegas al hotel en unos segundos.
Este es el hotel en el que pasamos la noche del viernes, Palacio de Soñanes, en Villacarriedo (Cantabria). Totalmente recomendable. La segunda noche estuvimos en Santander, ciudad bonita donde las haya y que recomiendo.3. No madrugas y duermes del tirón: Valeeee, es cierto, nuestros peques duermen el 80% de las noches del tirón y se levantan a las las 10 de la mañana pero en este caso te aseguras que esa noche nadie te a va a despertar pidiendo agua ni con pesadillas.
Vistas de Villacarriedo desde la habitación del hotel al amanecer.4. Vas a la playa y más de lo mismo, ligeritos: Sólo dos toallas y las cremas, nada más. Ni cubos, camiones, palas, pañales, galletas, fruta, bañadores de repuesto, sillita para dormir la siesta…. Por supuesto, puedes darte un paseíto de una hora por la orilla de la mano de tu chico y después del baño, síiiiiii, tumbarte en la arena.
Playa de Valdearenas, en Liencres.
Como sé que algunas tomáis nota de los sitios que os pongo en el blog, dejo esta foto de la web pueblos-espana.org. La de Valdearenas es una playa que está al lado del Parque Natural de las Dunas de Liencres. Es una playa enorme, con fácil acceso y aparcamiento, chiringuito y salvamento por lo que es perfecta para las familias. Eso sí, las mareas son muy fuertes así que conviene tener cuidado con el mar.5. En el chiringuito, por primera vez, no pides ¡croquetas!: que conste que me encantan pero cuando comemos con los niños , es el plato comodín que hay en todos lados y que a todos los niños les gustan. Así que, ese día, no las pides.
6. Las comidas, cenas y desayunos, con mucha calma: te recreas en este momento porque ninguno de tus hijos está intentando saltar de la trona ni desparramando el agua por la mesa ni hablando en un tono que sabes que al de al lado le resulta molesto. Así que, en vez de salir pitando a tomar el café al aire libre, decides hacer sobremesa.
7. Conversaciones sin interrupción: os mencionaba el viernes en el post lo difícil que resulta últimamente tener una conversación con maridín porque Alfonso no calla ni debajo del agua. Pues en estas escapadas es cuando aprovechas, entre otras cosas, para hablar de mil cosas y, en nuestro caso, recordar la noche que nos conocimos en una fiesta, nuestro reencuentro años después en Madrid y esas cosas que de vez en cuando viene bien rememorar para saber porqué nos enamoramos.
8. ¿Y los niños?: ahhh, se me olvidaba. Mientras tú te preocupas (un poco, sin pasarnos) por cómo estarán ellos y llamas a los abuelos, ellos te envían whatsaaps con fotos de los peques encantados de la vida. Y te cuentan que han estado en la playa con tus primos pequeños, que los primos también fueron a cenar a casa con ellos (esto de compartir jardín toda la familia tiene sus ventajas), que les llevaron de compras y tienen nuevo camión… ¿cómo nos van a echar de menos? Es más, llegas el domingo y te dicen que si pueden quedarse allí unos días más, en fin.
Resumiendo, dos días en los que, no vamos a negar que les echamos un poquito de menos, pero que disfrutamos como novios. Creo que esto debería ser obligatorio un fin de semana cada año, a ver quiénes son los guapos que se quedan con tres criaturas 😉 ¿Habéis hecho algún viaje o escapada sin niños?
por nosoyunadramamama | Sep 12, 2014 | conciliación, familia, Maternidad y embarazo, niños, pareja, Sin categoría
Hoy me toca un post reflexivo, no siempre tengo capacidad para sacarle punta a todo. Aunque no lo creáis, tengo también mi punto serio. Hoy hace cinco años que me casé con maridín aunque sólo pasamos un año «solos»; en nuestro primer aniversario yo ya tenía un bombo de 38 semanas por lo que, para mí, es difícil hablar de matrimonio sin aludir a los hijos. Vamos, más que difícil, es casi imposible separar estas dos realidades. Han pasado cinco años desde que nos prometimos estar juntos para siempre y estamos a la espera del tercer retoño, casi nada. Sé que soy joven, que podíamos haber esperado para estar un tiempo disfrutando de «nosotros» pero creo que, como pareja, los hijos también nos han aportado mucho.

No vamos a obviar que la paternidad no es un camino de rosas porque realmente está lleno de dificultades, pero si eres capaz de seguir queriendo y cuidando a alguien a pesar de la falta de tiempo y de «espacio» para dos, entonces sales reforzado. El día a día con hijos supone salir corriendo para llevarles al cole o guardería y después ir a trabajar o quedarte en casa cuidando de los peques y, cuando acaba la jornada, los niños te siguen reclamando (para jugar, baños, cenas) y ya casi no puedes contarle algo a tu marido.
Yo no sé las veces que le he dicho a Alfonso este verano en las comidas que me deje terminar de decir una cosa a maridín. ¡Y la de días que pasan y que no hemos hablado de otra cosa que no sean los niños!, ¡y la de fines de semana que llevamos sin salir a cenar los dos solos! No es culpa de ellos pero al final, los hijos suponen un nivel de exigencia altísimo y el cansancio hace mella. Y además, en nuestro afán por ser las mejores madres del mundo, corremos el riesgo de que otras facetas de nuestra vida fracasen y, a la larga, esas otras cuestiones pueden repercutir en nuestro ánimo y, por tanto, en nuestros hijos.

Y por ponerle humor al tema. Que sepáis que las arrugas aumentan en función del número de hijos, ¡madre mía!
A veces, es mejor hacerles entender a nuestros hijos que, aunque los queramos con locura, no les podemos dedicar el 100% de nuestro tiempo. ¿Para qué engañarnos? Si por entregar toda mi existencia a mis niños (que además crecerán y cada día me necesitarán un poco menos), mi matrimonio se va al traste, ¿de qué me habrá servido? lo único que puedo conseguir es que los niños tengan que pasar unas temporadas con su padre y al final, aún estaré menos tiempo con ellos.
Y además, si algo tengo claro a estas alturas, es que los niños aprenden con el ejemplo y ver a unos padres que se quieren y se respetan es una de las mejores lecciones que podemos darles. Y esto no tiene nada que ver con las que deciden separarse porque ellos son unos cretinos o no ejercen como padres, ehhhh…. Yo aquí hablo de que a veces olvidamos que, además de madres, somos amigas, hijas, hermanas, profesionales… y esas facetas debemos, por lo menos, atenderlas aunque nuestra prioridad sean los peques.

Lo mejor que tengo.
Pues eso, que hoy me he puesto un poco seria, y me ha salido un post muy formal aunque, de vez en cuando, no viene mal. Además, seguro que podéis contarme qué hacéis vosotras o vuestras parejas para intentar mantener el «espacio para dos». Y como sé que maridín entra por estos lares de vez en cuando… que sí, lo sé, soy poco cariñosa, nací con esta tara pero ¿dónde ibas a encontrar a otra como yo que te quiera tanto? 😉 ¡Buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Sep 10, 2014 | bebes, colegio, hermano, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría
Definitivamente, ya puedo decir que mis peques son unos drama-niños. ¿Que son sociables y alegres? Mucho, igual hasta son un poco exagerados cuando se ríen, de ahí que se hayan ganado el apodo de los «risitas» o «felicianos» desde bebés. Pero oye, que si hay que dramatizar, ellos también son los primeros para eso. Hace dos años, Alfonso empezó la guardería entre un mar de lágrimas; sólo un año después, le pasó lo mismo con el cole y aquel proceso duró unos cuantos días, estuve al borde del colapso con su crisis existencial.

Alfonso, en su primer día de guardería hace dos años. Muy compungido cuando fui a buscarle después de hora y media de llantina.
Ayer fue Rafa el que se estrenó en esto de las clases y ¡tragedia! Que aunque yo le hablé del asunto días antes (todo lo que se le puede decir a un bebé de 22 meses), creo que no captó el mensaje. Y eso que tuvo la suerte de ir acompañado de su hermano mayor y, no sólo eso, sino que en la guardería, muy dispuestos, se ofrecieron para que se quedase Alfonso allí las dos horas y a Rafa le fuese más fácil la adaptación. Pues ni con ésas.

Ayer, los dos juntinos. El pequeño sin saber lo que iba a pasar. El mayor ejerciendo como tal.
Entramos en el centro, los dos tan «pichis» analizando un super patio lleno de triciclos, motos y toboganes. Rafa estaba desconfiado y se acercaba a todo pero sin soltar mi mano por más que yo hice mis intentos; los críos no tienen un pelo de tontos. Allí apenas lloraba un niño porque los padres llegamos de forma escalonada y así se evitan desdichas comunitarias y contagiosas. Se despistó unos segundos y yo desaparecí; en el tiempo que me puse a hablar con la profe, ya en otra sala, le oí empezar a llorar. Mal asunto.
Y tuve, para mí SOLA, hora y media para hacer recados, todo un lujo. Llegué a la guardería pensando que estarían felices y contentos. La cara de la profe al abrir lo dijo todo; bueno, la cara y las palabras: nunca me había pasado, no ha parado de llorar. Y efectivamente, entré y ahí estaba Rafa, desolado. El pobre Alfonso no pudo disfrutar mucho de su estancia porque no había conseguido que el enano dejase de lagrimear y estaba agobiado. Ser hermano mayor es duro, os lo digo yo. Si uno de tus hermanos pequeños monta un numerito (sea del tipo que sea), vas a ser el primero en enterarte y bajar la cabeza.

Y así se quedan después de semejante trance.
La verdad es que no deja de sorprenderme que esto les cueste tanto cuando están muy acostumbrados a estar con gente; es cierto que hasta los casi dos años han pasado la mayor parte del tiempo conmigo pero han sido también muy independientes para jugar, dormir… y les gusta estar entre gentío, se van encantados y sin decirme ni adiós con los abuelos, tíos… En cualquier caso, ahora ya sólo espero que en poco tiempo le coja gusto a esto de la guardería, y que la vuelta de Alfonso al cole sea positiva. Os confieso que me gustaría disfrutar del final del embarazo con un poco de tiempo para mí. ¿Qué tal la vuelta al cole y los inicios de guardería de vuestros peques?
por nosoyunadramamama | Sep 8, 2014 | asturias, familia, niños, planes, playas, Sin categoría, vacaciones
Alguien debería reconsiderar que el mes fuerte del verano fuese septiembre y que los peques acabasen el cole en julio y empezasen el curso en octubre. No falla, año tras año, acaba agosto y llega al norte nuestro particular verano. Y yo feliz de que haya menos turistas y las playas empiecen a vaciarse porque seguiremos apurando hasta el último día de sol al aire libre, con el mar de fondo, donde los niños se llenan de arena, se caen, se empapan, se ensucian… y a los padres nos da igual.
Y en nuestras habituales salidas de fin de semana, este sábado descubrimos una playa que, además de ser un espectáculo, para los niños es comodísima. Salimos de casa con la única idea en mente de pisar arena pero sin un destino fijo y, al final, llegamos al Arenal de Morís, en Caravia. Yo había oído que era un sitio precioso pero, por distintas razones, nunca habíamos estado, y eso que sólo está a 35 minutos de Gijón. Quizás es porque en Asturias hay otras doscientas playas, y aún así, nos quedan por conocer tres cuartas partes 😉

Hay párking y cuesta 3 euros el día completo. Aquí podéis ver que, dependiendo de si la marea está alta o baja, parece que son dos playas distintas. Se accede a la primera por dos rampas, y a la segunda por escaleras.

Como veis, un espectáculo para la vista. Y si le añadís uno de los días con mejor temperatura del año, el paraíso.

Vistas de la otra zona de la playa desde el chiringuito. No tienen más de 10 platos (recomiendo los escalopines al Cabrales) pero con esta visión, poco importa. Al lado del restaurante hay un pequeño parque infantil. También hay duchas y servicios, así como servicio de Salvamento.
Semana 29, me queda una cuarta parte del embarazo. ¿Última foto de la barriga en la playa? Espero que nooooo…Y hoy es festivo en Asturias, es el día de la Virgen de Covadonga y haremos algún plan, aún sin decidir. Y mañana Rafa empieza la guardería y Alfonso vuelve al cole el jueves, así que nos espera una semana intensa. ¿Seguís apurando y haciendo planes de verano aunque toque volver a la rutina entre semana?
por nosoyunadramamama | Sep 5, 2014 | embarazo, Sin categoría
No es que esté yo esta semana negativa con mi preñez porque, lo que viene siendo la criatura interior, molesta bien poco o nada. Y puedo decir que aún no soy del todo consciente de que en dos meses y medio llega un nuevo churumbel, en parte porque los otros dos no me dejan tiempo para pensar en el asunto. En cualquier caso, aparte de lo de ir al médico con cierta frecuencia, mi mayor «drama» durante la gestación es la postura para dormir. Ya desde joven pensaba eso de «¿cómo demonios voy a dormir el día que esté embarazada?«. Sí, lo confieso, ya pensaba en ello hace años porque siempre tuve claro que quería ser mamá, no se me encendió el famoso reloj biológico de la noche a la mañana 😉
El caso es que he estado apurando, como en los embarazos anteriores, con el tema de pernoctar boca abajo pero ya se me acabó el chollo; la semana pasada me di cuenta de que ya no podía seguir. A veces me viene a la mente esa imagen de la película de los Caraconos en la que tenían unos agujeros en el colchón para colocar sus cabezas. Es una opción para ubicar la barriga, pero sale cara teniendo en cuenta que los colchones no cuestan cuatro duros, y a ver qué haces con él cuando das a luz. Que conste que en la playa no sería la primera vez que hago un pequeño pozo debajo de la toalla para colocar la tripa pero he de reconocer que, ni con ésas, es cómoda la postura.
Cuando dí a luz a Alfonso, una de las primeras cosas en las que me fijé de mí misma fue en que la barriga había «desaparecido». Lo pongo entre comillas porque, aunque la involución de mi útero es bastante fugaz, no se puede decir que aquello esté al día siguiente como si nada; aún así, yo me percaté del asunto y me frotaba las manos pensando en llegar a casa para coger la posición de toda la vida. Hasta que me encontré con mis ubres y la subida de la leche, que apenas me permitían hacer otra cosa que dormir boca arriba, terrible 😉
Así que ahora me hallo con nueva inquilina en la cama: la almohada. La tengo que hospedar por pura necesidad, porque soy de las que he dormido sin ella toda la vida y sólo la rescato para el último trimestre de los embarazos, ésa es toda nuestra relación en la vida. Y obviamente, para colocarla entre pierna y pierna y evitar caer como un péndulo sobre la panza. En fin, ¡cosas del embarazo! y que todas sean como ésta. Suponiendo que todo va bien, ¿cual es para vosotras el mayor inconveniente del embarazo? Y nos os preocupéis, que hablaré también de ventajas en otros posts, porque las hay.
por nosoyunadramamama | Sep 3, 2014 | bebes, embarazo, parto, Sin categoría
Que no soy nada aficionada a médicos y hospitales es evidente. Creo que la última vez que pisé un hospital o centro de salud como persona independiente, es decir, sin niños (en el vientre o fuera de él), fue allá por 2002, vamos, hace más de una década. Supongo que el hecho de que lo único que tuve durante los últimos años fuese una gripe y alguna diarrea (esto podría reservármelo pero a todos nos sienta mal algo de vez en cuando, ¿no?) hace que no tenga ninguna necesidad de visitar a ningún doctor. Tampoco se puede decir que yo sea «doña prevención», de lo cual no puedo sentirme orgullosa.
El caso es que el primer embarazo fue para mí toda una novedad en esto de las visitas a sanitarios variados. Pero lo que más me aterraba y, a día de hoy, me sigue horrorizando, es el tema pinchazos. Sí, os sonará raro pero voy más tranquila a parir que a unos análisis; y no exagero. ¿En qué punto de mi vida cogí miedo a las agujas? Lo desconozco, no tengo recuerdos dramáticos ni traumas al respecto pero no me gustan nada. Igual es porque mi padre es muy aprensivo con ese asunto y mi madre hablaba de los partos como si hubiera ido al supermercado, de ahí mi tranquilidad para una cosa y mi recelo por la otra. Eso sí, tres embarazos en cuatro años hacen que pierdas el miedo ya a casi cualquier prueba, lo cual no quiere decir que me escaquearía si pudiera.
Ayer me tocó la dichosa prueba de la glucosa o, para ser más exacta, el test de O’Sullivan, que sirve para diagnosticar la diabetes gestacional. Como a casi todos los análisis, vas en ayunas pero, en esta ocasión, no te pinchan una vez y te vas para casa tan feliz, sino que tienes que tomarte un jarabe dulce como que sé yo durante el primer pinchazo y, una hora después, te vuelven a «agujerear». Te dicen que te estés quietecita en ese tiempo interminable entre aguja y aguja.

Sin embargo, lo mejor son las ecografías
Servidora aprovechó ese rato para ir a la planta de arriba del hospital a recordar en Tocología que estoy en la semana 28 y que aún no me habían dado un volante para otro pinchacito de rigor que nos toca a las mujeres especiales con Rh negativo. Ah, y esta estocada es en el culete. Tracatrá. Porque lo normal es que mis hijos sean RH positivo (lo cual no se sabe hasta que nacen) y la mezcla de sangre de factores distintos puede entrar en conflicto. No me preguntéis mucho más, yo acato órdenes. Ah, y después del parto, si se comprueba que la criatura es Rh positivo (que es lo más normal), toma agujero de nuevo. Y así, con análisis cada trimestre, la glucosa, el Rh antes y después del parto más cogerte la vía en el alumbramiento, suman 8 punciones, si todo va bien. Ah, y la epidural, que es el único pinchazo que estoy deseando que me hagan y que ni llegó en el segundo parto.
Y a vosotras, ¿os dan miedo las agujas?, ¿hay alguna visita médica o prueba que os resulte especialmente incómoda?
por nosoyunadramamama | Sep 1, 2014 | colegio, familia, hermano, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría, vacaciones
Ahora sí, lo confieso y, no sólo eso, sino que lo grito a los cuatros vientos: me uno al club de las madres que están deseando que llegue la vuelta al cole. ¡Quién me lo iba a decir! Acostumbrada yo a estar las 24 horas del día con un niño o retoño a cuestas desde hace casi cuatro años y, a la mínima, estoy deseando desertar. Que no es que ya no quiera estar tanto tiempo con los churumbeles pero es que juntos, día y noche, han resultado una mezcla explosiva. Por separado el asunto lo llevaba mucho mejor, no os voy a engañar.
El verano pasado tenía un niño de más de dos años y medio que había salido de la guardería casi como había entrado, de un dócil que para qué contaros, casi rondando la santidad. Vamos, un niño de esos que da gusto tener en casa. ¡Pobre de mí que pensaba que aquello sería así toda la vida! Fue empezar el colegio y se acabó la paz. Allí espabilan y el que era dócil ahora es un mandón. Y el que era manso, ahora es un rebelde, con mucha bondad, pero al fin y al cabo, un niño que está en fase de negación, ¡mira que les gusta decir «no» a todo!
Y el verano pasado, en mi casa, el otro inquilino tenía ocho meses y todo su desplazamiento era el gateo, y esas velocidades no son comparables a las maratones que hace hoy en día. Y ahora tengo un pequeño imitador de su hermano mayor. Lo sé, con 22 meses no debería tirarse en «plancha» al suelo, ni coger la moto y «estrellarla» contra el sofá, ni reírse cuando le hacen una zancadilla; al menos, eso era algo que Alfonso no hacía hace dos años, pero vamos, ni eso ni parecido. Pero los pequeños copian y, por desgracia, no a sus padres, sino a sus hermanos. Y si el mayor se sube a la cama o al sofá para saltar, el otro va detrás. Y si uno quiere un coche, el otro también. Y así se monta la de San Quintín. Y yo, a estas alturas, tengo la cabeza como un bombo.
Así que, desde aquí, lo digo alto y claro: las vacaciones son para los niños, no para los padres. Y casi tres meses de fiesta y jarana empiezan a parecerme un exceso. Claro que, en el caso de los hijos únicos, igual la cosa es bastante más tranquilita aunque apuesto a que acaban queriendo regresar a las clases porque en casa no hay tanta animación. Igual soy yo una exagerada por aquello del embarazo pero me da a mí que no soy la única a la que la vuelta al cole le va a sentar bien. Y vosotras, ¿sois de las que estáis deseando que empiece otra vez el colegio de los peques?, ¿notáis también que ellos necesitan más rutina y a sus amigos?
por nosoyunadramamama | Ago 25, 2014 | asturias, niños, planes, playas, Sin categoría, vacaciones, viajes
La semana pasada os contaba que las vacaciones fuera de Asturias habían dado mucho de sí. Tampoco es que el tiempo que nos quedamos aquí fuese tranquilito, tuvimos visita en casa de unos amigos con su niña y Alfonso y Rafa estuvieron a la altura, vamos, sobreexcitados y pasándolo como los indios. Aprovechamos para ir a unos cuantos sitios, algunos ya los mencioné en otros posts, así que hoy os hablo de un pueblo que hacía unos años que no visitaba y que, si venís por Asturias, tenéis que ver: Luarca.

No podéis dejar de ver dos cosas: el puerto y el cementerio, que siempre aparece en las listas de los mejores camposantos de España porque tiene unas vistas que ya quisiéramos muchos vivos desde nuestras casas y donde está enterrado el Premio Nobel de Medicina, Severo Ochoa. Y en el puerto podréis encontrar un montón de restaurantes donde comer, yo sólo os puedo hablar de la terraza en la que estuvimos el sábado, Bitácora, donde el pulpo de «pedreru» estaba exquisito.
Y como el sol por fin lució este fin de semana, por la tarde aprovechamos para ir a la playa y conocer alguna de la zona. Estuvimos en la playa de Cueva, donde desemboca el río Esva. El acceso en coche es un poco difícil los últimos metros porque no está asfaltado y hay piedras pero vamos, nosotros llegamos bien con un coche normalito y corriente. La gran «pega» de esta playa para ir con niños es que la mayor parte es de piedras y, de hecho, me sorprendió ver a muchas familias. Allí me encontré con una conocida que va a menudo y me dijo que, cuando la marea está baja, hay muchísima arena y un montón de cuevas por las que adentrarse. Tiene pequeño chiringuito y salvamento, poco más.




Vista aérea de la playa de Cueva. La Nueva España
Sé que, a estas alturas, los posts de playas quizás no os sean tan útiles pero yo no doy por terminada la temporada de verano hasta octubre; aún recuerdo el calor del día que nació Alfonso, un 1 de octubre, y su primer cumpleaños en la playa a 30 grados. Eso sí, no me despisto, tengo muchos temas en mente para las próximas semanas 😉
por nosoyunadramamama | Ago 22, 2014 | embarazo, Maternidad y embarazo, Moda, Sin categoría
Aprovechando que mi barriga, ya de seis meses, empieza a ser evidente (hasta ahora, con ropa, había quien te miraba con cara de «menuda tripa cervecera se gasta ésta») y que los posts de moda, tanto de embarazada como de niños, siempre están entre los más leídos, voy a intentar incluir algunos looks para las que esteis en mi situación. Y digo «intentaré» porque ni soy una fashion victim, ni puedo permitirme el lujo de comprar modelitos cada dos por tres, ni me veo capacitada para poner caras y morritos muy habituales en blogs de moda. Además, menuda presión eso de tener que ir siempre mona, qué vida más estresante la de la Echeverría 😉
Y como ya sabéis que el verano está siendo lo menos parecido al verano, que ha habido días que no hemos pasado los 18 grados y que servidora es friolera de narices, os dejo hoy un look para los días de entretiempo. Aún así, a optimista no me gana nadie y confío en seguir yendo a la playa en septiembre, que el invierno es muy largo y la primavera nunca viene con sol por aquí.

Chollito de rebajas, y quedaban todavía un montón hace dos días.

Las blusas, una de esas prendas que me acompañarán los próximos meses. Ésta la cogí también en rebajas y quedaban muchas.

Los leggings van a ser mis mejores amigos de aquí a que dé a luz, en negro, gris o marrón cuando empiece octubre y, por ahora, en azul marino. Cojo la talla L y me aguanta hasta el final. Los playeros los compré en mayo pero siguen vendiéndolos como artículos de continuidad.
Por supuesto, incluiré mis ya habituales posts metida en los probadores de las tiendas para que podáis ver lo que sienta bien a las embarazadas. ¡Buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Ago 21, 2014 | familia, niños, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
Este año, debido a mi trabajo, hemos pasado sólo diez días fuera de Asturias pero ha sido el tiempo suficiente para aprender cosas nuevas. Y no me refiero al lugar donde veraneamos, Torredembarra (Tarragona). Primero, porque hace ya años que vamos al mismo sitio al tener un apartamento mis suegros allí. Y segundo, porque no hay nada que lo haga un lugar especialmente interesante o bonito, desde mi punto de vista. Eso sí, playa, toda la que queráis, llegar a la orilla es como cruzar el desierto del Sahara. A lo que íbamos, las vacaciones con niños son divertidas, a la vez que estresantes, porque descubres cosas nuevas:
- Como se te ocurra ir a un sitio con el típico trenecito turístico «la has liado»: nadie te libra de un paseo por el pueblo en cuestión y, como se pongan pesados, te toca repetir. Peor aún es tener en el paseo marítimo varios puntos con atracciones, castillos hinchables y camas elásticas. Prepárate para gastarte «las perras» porque, si en tu época costaba 100 pesetas el viajecito, ahora te «clavan» 3 euros. Ver para creer.
Y encima, el pequeño te hace tres veces la misma jugada: suplicar subirse a los coches para hacerlos parar en mitad del trayecto a lágrima viva.- Descubrir que tu hijo pequeño le tiene pánico a los chorros de la piscina y además grita «pipí» cuando se acerca a alguno: lo cual te obliga a decir bien alto «Que no hijo, que es un chorro de agua» para que la gente de la urbanización no se alarme pensando que tu peque está orinando por todos lados.
- Si tus retoños son capaces de abrir las duchas de las piscinas, harás ejercicio: básicamente, salir de la piscina una y otra vez si estás dentro, o levantarte otras tantas veces si estás tumbada en la toalla.
- Da igual que tus hijos tuviesen miedo al agua al empezar el verano porque, en cuestión de días, no querrán salir de la piscina o del mar: Y si en vez de una temperatura de 20 grados, el agua está a 25, entonces habrá disgusto asegurado porque aquello les parecerá caribeño.




- La tonalidad de piel bronceada de tus descendientes se te olvida durante el invierno: cada verano te vuelves a reencontrar con un color, casi parecido al de otra raza, que habías olvidado por completo y que crees que nunca habían tenido. Pero no, miras las fotos de los veranos anteriores y, efectivamente, estaban negros. Y eso, poniéndoles crema con protección total, de esas que te dejan el cuerpo blanco hasta cuando sales del agua.
Y además, con moreno-manguito, algo así como el moreno-obrero.- Y por último, descubres que cada día odias más los peajes: Sí, son caros de narices pero los aborreces porque, si el coche hace un efecto somnífero sobre los niños, los malditos peajes les despiertan. Y no sólo eso; tratas de evitar aquellos en los que hay personas con las que tienes que cruzar tres palabras (suficientes para despertar a las pequeñas fierecillas) y ahora resulta que los que son automáticos te hablan, manda… Si alguna persona de las que me está leyendo es responsable de la creación de estas máquinas, por favor, hagan los pertinentes cambios. Ningún ser humano va a contestar a un artilugio.
Y esos han sido mis nuevos descubrimientos los días que hemos pasado fuera aunque os aseguro que este verano está siendo para mí toda una revelación en cuanto a los peques. Me lo reservo para otro post. ¿Qué descubrimientos habéis hecho este verano?
por nosoyunadramamama | Jul 29, 2014 | bebes, familia, hermano, niños, Sin categoría
Como todo lo relacionado con la maternidad y con la familia, cada casa es un mundo y cada niño es distinto, así que no creo que haya una respuesta para la pregunta que planteo en el titular, como tampoco creo que la haya para muchas cuestiones relacionadas con los peques. Es más, en muchas ocasiones, serán las circunstancias las que nos vayan dando pistas de cuándo tomar una decisión u otra.
Hace dos semanas decidimos que Alfonso y Rafa empezaran a dormir juntos en la misma habitación. En alguna ocasión, le había preguntado al grandullón si quería dormir con su hermano y dijo que sí con entusiasmo. ¿Por qué esperamos al verano? Pues simplemente porque, durante el curso, Alfonso se levantaba a las 8 de la mañana para ir al cole, y Rafa se quedaba en casa conmigo y hasta las 10 no amanecía, así que no quería «sacrificar» el descanso de uno por el otro.

Así nos los encontramos la primera noche que durmieron juntos. Uno en la cuna y otro en la cama, pero los dos durmiendo a lo ancho, en vez de a lo largo, como para estar en contacto.
Esto no sería posible si tuviéramos una casa de dos habitaciones pero, como somos previsores y ya nos casamos con idea de tres churumbeles, pues nos vinimos a un piso grande. Por eso digo que muchas veces, las cosas dependen de las circunstancias. Y como el curso que viene, Rafa irá a la guardería, ya que en noviembre nacerá el pequeñín de la casa, los gordis se levantarán a la misma hora.
¿Cómo está siendo la experiencia de que los dos peques duerman juntos? Pues por suerte muy buena, porque si alguno se ha despertado a mitad de noche pidiendo agua o con alguna pesadilla, el otro ni se ha inmutado. Tengo la fortuna de que estos dos duermen 12 horas seguidas desde que cumplieron los 4 meses, siempre que estén a oscuras. Si pretendo que echen una siesta por ahí, lo hacen de forma breve y tienen que estar casi moribundos 😉

Y así estaban la segunda noche, Rafa con la mano fuera tocando a su hermano y, nuevamente, los dos con las cabezas lo más cerca posible.
¿Qué hacen desde que duermen juntos? Pues lo que hacíamos todos de pequeños, charlar hasta que el primero se queda grogui, en este caso siempre es Alfonso porque no duerme siesta y llega más cansado a la noche. Eso sí, ya os podéis imaginar la charla con un bebé de 21 meses, indescifrable; aún con todo, Alfonso le sigue el «rollo» hasta que cae rendido. Es entonces cuando escucho al pobre Rafa intentar, en vano, seguir conversando. Y le oigo decir varias veces «Atete» (así llama a Alfonso) hasta que se da cuenta de que aquello ya no tiene solución y que ya toca dormirse. ¿Desde qué edades duermen vuestros peques juntos?, ¿ha sido fácil o, por el contrario, uno duerme bien y el otro mal?