por nosoyunadramamama | Oct 31, 2014 | embarazo, postparto, Sin categoría
Siento empezar el post con esta sinceridad abrumadora pero la genética es la genética y eso no hay quien lo cambie. Vale, no os lancéis a mi yugular, dejadme que me explique. A ver, imaginaos que me paso varios meses viviendo con Giselle Bundchen en Brasil, comiendo lo mismo que ella, practicando idénticos ejercicios y haciéndome los mismos tratamientos de belleza. Efectivamente, volvería divina de la muerte pero, no nos engañemos, a mí nadie me iba a pagar varios millones por pasearme con sus modelitos ni me requerirían para la portada de una revista. Ni tengo el largo de sus piernas, ni la estrechez de sus caderas, ni los pechos perfectos, ni esa cara tan maravillosa.

Bueno, pues es un ejemplo de que cuando tu genética es propensa a algo, no te libra ni el apuntador. Puedes mitigar efectos, retardarlos pero la vida es dura y los efectos secundarios del embarazo también 😉 Engordé 18 kilazos en la gestación de Alfonso, no moví el trasero y no me cuidé (mal hecho, lo asumo) y nada, ni estrías, ni varices, ni retención ni nada. Resulta que llega el segundo embarazo, en el que no paro porque ya tengo un peque al que paseo 3 horas diarias, y además sólo cojo 9 kilos y… ¡variz al canto! Pregunto al gine y me recomienda Trombocid, lo echo y nada, sigue igual. Pero como no me molesta, paso del tema. De las estrías y retención de líquidos me libro nuevamente.
Tercer embarazo: ya en el primer trimestre hace su aparición la famosa variz pero multiplicada por dos. Vuelvo a preguntar a otro gine y me recomienda Daflón, unas pastillas para mejorar la circulación; no noto cambios. En la farmacia me recomiendan una pomada, que sí, que refresca, pero tampoco percibo progresos. El problema de la variz en este embarazo es que hace que mi pierna derecha esté más cansada que la izquierda y sinceramente, lo único que he notado que hace que mejore son las medias de compresión, pero claro, con estos calores cualquiera se las pone; aún así, lo hago cuando voy al gimnasio. Y la próxima semana parece que llega el frío, así que incorporaré la dichosa media a mi vida, aunque ya sea por poco tiempo. Ojo con las varices porque pueden ser serias, así que si duelen o se hinchan de forma excesiva, hay que acudir al médico. Eso sí, lo bueno de las varices que salen durante el embarazo es que mejoran muchísimo cuando das a luz, es el consuelo que tenemos 😉

Me gasté el dinero y no noté gran cosa.
En cuanto a las estrías, me sigo librando. Y no, no me he gastado el dineral de turno en cremas, uso una hidratante del Mercadona y voy que chuto. Durante mi juventud tuve variaciones de peso por distintos motivos y jamás me salió una, y si no me salen después de tres embarazos, es que mis genes no tienen predisposición a ellas. Pero vamos, que creo que en el caso de las estrías, una buena hidratación puede mejorar mucho sus efectos así que creo supongo que merece la pena dedicar tiempo a echarse cremas. Eso sí, una vez que salen, la cosa es difícil de arreglar, salvo las que aún son rojizas. Sobre la retención, lo sé, es un engorro mientras estás embarazada pero sabes que es algo temporal. Yo no he pasado por eso y sé por amigas que es muy incómodo, a la vez que un incordio para el calzado.
En cualquier caso, se trata de problemas comunes y, en la mayoría de los casos, simplemente estéticos aunque también conozco casos en los que las varices o la retención necesitaron cuidados médicos especiales. Vosotras, ¿tuvisteis suerte y pudisteis evitar estas complicaciones?, ¿qué os ayudó a disminuir sus efectos?, ¿creéis que la genética manda?
por nosoyunadramamama | Oct 30, 2014 | ejercicio, embarazo, Sin categoría
Tengo una relación de amor-odio con el deporte. Bueno, más bien de lo segundo; esto es culpa de los genes de mi madre porque, en mi familia, mi padre ha hecho y hace ejercicio a diario, y no hace mucho que seguía jugando partidos de fútbol sin importarle sus operaciones de menisco. Y para más inri, mis hermanos se dedican a apuntarse a todas las carreras y triatlones que pueden. Mientras tanto, mi madre dice que tiene que hacer ejercicio pero resulta que le parece incómodo el sillín de la bici 😉 Y así soy yo, que enseguida busco una excusa para no mover el trasero.
Tengo momentos en los que me mentalizo y soy consciente de la importancia del ejercicio; el caso es que si esa reflexión me pilla en un momento en que tengo algo de tiempo, me lanzo y me apunto a un gimnasio o salgo a correr; lo malo es que, de media, esas venas me duran a mí tres meses, y da gracias. ¿Qué pasó por mi mente en septiembre cuando, después de 4 años pegada a uno o dos niños, vi que tenía dos meses con las mañanitas para mí sola? Pues blanco y en botella: deporte. Eso sí, como admito que apuntarse al gimnasio el último trimestre de embarazo no es lo habitual, me inscribí en uno con piscina y con clases de todo tipo con la idea de nadar e ir a Pilates.
Y así empecé septiembre, suavecito, con mis clases de aqua gym, que son estupendas gracias a la ingravidez. A la vez, me animé con Pilates, que dicen que es muy bueno para las embarazadas. Y con la ventaja de que te pasas parte de la clase tumbada, aunque no quiere decir que no sudes. Probé la clase de yoga: error. Una madre de dos niños pequeños y embarazada es carne de cañón y corre el riesgo de quedarse dormida en plena relajación. Además, la flexibilidad no es mi fuerte. Qué va, yo necesito un poco de marcha para no acabar abandonando.
Descarté al principio el tema zumba pero cada vez que veía una clase moría por entrar a bailar. Y oye, vi que allí se adentraba una señora de unos 80 años, de la que me declaro fan absoluta, y me dije: inténtalo, tiempo tienes para salir de la sala. Y entré, y ahora ya no salgo. A mí es que bailar es lo que me ha gustado toda la vida, y claro, me pones merengue, salsa y reggeaton y se me van los pies solos.

Ni a Shakira le sale el giro estando embarazada 😉
Así que ahí estoy, dándole al baile. Eso sí, no hay nada con menos glamour que una embarazada haciendo un giro de caderas 😉 Y como os podéis imaginar, el embarazo es motivo de preguntas varias de las allí presentes. Esta semana ya estoy bajando el ritmo porque el cuerpo lo va pidiendo; si ya digo yo que no hay nada como las señales de tu propio organismo. El ejercicio es buenísimo durante el embarazo siempre que no haya contraindicaciones médicas. Y vosotras, ¿practicabais algún deporte durante la gestación?
por nosoyunadramamama | Oct 29, 2014 | bebes, crianza, guardería, niños, rabietas, Sin categoría
Hace unos días tuve una conversación con una mamá que estaba pasándolo bastante mal con los berrinches de su niña. Nos confesamos, mutuamente, que en alguna ocasión, aquello nos hacía derramar lágrimas. No es fácil enfrentarse a la pataleta de un niño o bebé. Es cierto que ellos lo pasan mal pero, ¿y nosotros, los padres? La primera vez que tuve que hacer frente a una rabieta fue hace más o menos un año, cuando Alfonso empezó el colegio y estaba a punto de cumplir tres años.
Y aún así, no me puedo quejar porque estoy hablando de un niño, no de un bebé, que ya había pasado por otro evento importante en su vida: la llegada de un hermano un año antes. Pero oye, era tan sumamente bueno, que la presencia de Rafa no le afectó negativamente y tenía un carácter que daba gusto. Las rabietas duraron un mes y reconozco que para mí fue duro, perdí los nervios en más de una ocasión y acababa a grito pelao o lanzando un zapato al aire cuando se negaba a que le vistiera. Aquello se le pasó de la noche a la mañana y aprendí que chillar no servía de nada.
Con Rafa, esto de las rabietas, lo he vivido mucho antes; desde que tenía año y medio ha tenido algún que otro berrinche pero, al ser de forma ocasional, no le das importancia y lo «soportas». Lo malo es cuando entran en una etapa en la que esto sucede a diario, en cualquier momento y, en muchas ocasiones, no tienen una causa aparente que lo justifique. De repente, el crío te monta un pollo porque no quiere que los cojines estén en un sitio o porque quiere tirar la sillita al suelo. Intentas dialogar, le abrazas, le ofreces algo que le guste, un juguete, una galleta, yogur, lo que sea para que intente distraerse…pero da igual, el niño está fuera de sí y además, no sólo llora, sino que se agarra a tus piernas para que no puedas moverte. Y claro, el día que se pasa así una hora de reloj, sin exagerar, acabas por gritarle e intentas despegarle de tus piernas con un zarandeo. Y no, no es eso lo que quiero porque, cuando se me pasa el estrés de ese trago, me siento mal conmigo misma.

Y si encima las rabietas van acompañadas de despertares nocturnos o de que el niño o bebé, que siempre ha comido como un elefante, se niegue a zampar, pues la situación puede llegar a superarte. Eso es lo que nos ha pasado las últimas semanas con Rafa y reconozco que me he sentido abrumada nuevamente. Todo a la vez acaba haciendo mella y esas situaciones generan mucho estrés. Personalmente, asocio esta etapa con el comienzo de la guardería, quizás porque Alfonso vivió una etapa similar al empezar el cole, lo cual demuestra que, a mis hijos, lo de la adaptación les cuesta lo suyo. Hay quien dice que es por la inminente llegada de un nuevo hermanito pero yo creo que no es del todo consciente de eso.
De cualquier manera, después de un etapa así se quedan como la seda. Yo ayer mismo alucinaba viendo a Rafa sin intentar quitarle el balón a su hermano, o de repente me abrazaba y daba besos en la barriga diciéndome «te quiero». Llevamos dos días de paz y confío en que la mala racha haya pasado. ¿Qué sentís en plena rabieta de vuestros hijos?, ¿cómo actuáis?, ¿alguna vez la situación os ha hecho perder los nervios?
por nosoyunadramamama | Oct 28, 2014 | embarazo, Moda, ropa, Sin categoría
Llamar otoño a este mes de octubre es de una desfachatez tremenda pero lo cierto es que las piernas hace ya semanas que no las llevo al aire libre porque, a primera hora de la mañana o última de la tarde, refresca y yo soy friolera. Así que ahí sigo, con leggings para arriba y abajo, y con idea de no despegarme de ellos en una temporada. Hoy os dejo otro modelito cómodo para embarazadas:
Camisa de cuadros rojos y negros de Primark (13 euros)
Leggings que imitan cuero (Alfonso los llama «malotes» y Rafa la primera vez que los vio dijo: ¿Eto qué eh?). Son de la temporada pasada de Stradivarius pero los tenéis ahora en muchísimos sitios desde 10 euros.
Playeros blancos con cremallera de Stradivarius por 23 euros aprox.

Como veis, no me vuelvo loca con los estilismos 😉 Y todo baratito, ya sabeis que el año que viene a lo mejor se ponen de moda los lunares y nos olvidamos de los cuadros, por lo que no merece la pena gastarse mucho dinero estando embarazadas. ¡Qué tengáis buen día!
por nosoyunadramamama | Oct 27, 2014 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría
Yo no sé si es porque me crié entre chicos, y no precisamente tranquilos, o porque en el norte no desaprovechamos un rayo de sol, pero es que me niego a encerrarme entre paredes con este clima veraniego que tenemos. Y es que, con la tontería, llevamos de regalo otro mes de veranillo así que dejamos talleres, manualidades, cocina y demás historias para los días de lluvia. Por ahora, a seguir quemando energía al aire libre, que además a mis hijos les vienen de lujo.
Para las asturianas, sobre todo para las de Gijón, os dejo una recomendación (creo que hice mención en un post hace ya bastante tiempo) y es un merendero en el que se come genial, con más variedad de comida que en los habituales; se llama El Camín del Agua y tienen camas elásticas, futbolines, columpios y arenero; sólo se echan en falta unas porterías. Sé que la época de merenderos se acabará en breve (este clima no creo que dure ya muchas más semanas) pero os dejo la sugerencia por si acaso, que dice mi madre, que se casó un 27 de noviembre, que ese otoño pudieron comer todos los fines de semana al aire libre hasta el día de su boda, ¡y ojo con lo que dicen las madres! 😉
Y ya de paso, aunque este plan no tenga nada que ver con niños pero seguro que más de una lo agradece, os dejo otra recomendación para ir en pareja o con amigos: un restaurante mejicano que se llama Hacienda Marmolejo. Que conste que ya lo conocíamos pero hacía más de tres años que no íbamos, cuando estaba en otra zona de Gijón. Si os gusta la comida mejicana, totalmente aconsejable aunque es una pena que ya no esté amenizado por el cante de un auténtico azteca 😉 Y nosotros aprovechamos para nuestra última cena de pareja antes de dar a luz. Mis padres se van ahora de viaje un par de semanas y, a la vuelta, empezará mi cuenta atrás así que se ofrecieron para quedarse con los peques y no era plan de decirles que no, más cuando los peques se quedan encantados.
¿La próxima vez que salgamos de cena en pareja? Pregunta sin respuesta 😉 ¡Viva Méjico!Y bueno, ¿qué deciros del domingo con el cambio de hora? Que fue más largo que un día sin pan, a a la una de la tarde estaba deseando dar de comer a Rafa para que durmiera la siesta porque estaba insufrible… Y aún con siesta, vaya tardecita que nos dio; sólo se relajó cuando hicimos una merienda familiar para celebrar su cumpleaños. En fin, estos críos dejan agotado a cualquiera. ¿Qué planes hacéis con buen tiempo?, ¿ideas?

Soplando la vela con los abuelos, Alfonso y el primo Jorge.
por nosoyunadramamama | Oct 24, 2014 | embarazo, Sin categoría
Esto del tamaño de las barrigas de embarazadas da para mucho. No hay un sólo día, y no exagero nada, en que después de la pregunta típica de «¿de cuánto estás?», me digan «¡pero si casi no tienes barriga!». Luego están esas madres que me cuentan que, embarazadas de 5 meses, ya les decían lo de «ya te queda muy poco, ¿no?. La verdad que yo me miro en el espejo y noto ciertas diferencias entre cuando no estaba preñada y ahora que lo estoy pero asumo que es cierto que mi barriga entra dentro de las que podemos clasificar como pequeñas. En cualquier caso, no me molesta en absoluto el comentario, lo digo porque en Instagram algunas lo decís y os aseguro que soy la primera que soy consciente de esto. Además, todo tiene ventajas y desventajas en la vida.

Sé que muchas lo hacemos, foto mes a mes o cada semana del embarazo de cómo va creciendo nuestra barriga.
¿Qué ventajas tenemos las embarazadas con poca tripa? Pues generalmente, aunque como en todo hay excepciones, que estamos muy ágiles hasta el final. Yo a día de hoy no tengo problemas ni para abrocharme los playeros ni para agacharme a por la pelota de los críos debajo de la cama. Otra ventaja, aunque creo que en esto juega un papel clave la genética, es que en principio tienes menos probabilidades de que te salgan estrías; cuanto menos se estire la piel, mejor (tengo un post pendiente sobre estrías y varices para la próxima semana así que no me detengo en este asunto). Y quizás, la ventaja por excelencia de tener poca tripa es que nos resulta más fácil encontrar ropa y que, incluso, hay cosas que nos sirven de nuestras prendas habituales.

Foto que colgué en IG en la semana 25 apurando mis vaqueros de siempre.
Bueno, olvidaba otra ventaja, pero ésa viene después de dar a luz. Lo lógico es que, si tu tripa se ha expandido bien poco durante el embarazo, la recuperación de tu figura sea rápida. No quiere decir que la barriga no te quede blanda pero sí que, lo que es el tamaño, desaparece de forma sorprendente. No me preocupa en exceso esto, no me costó mucho perder los kilos del primer embarazo pero he de reconocer que, después de dar a luz a Rafa, me dio un subidón al ver que salía del hospital como si nada 😉

Foto de la izquierda: mi discreta barriga tres días antes de dar a luz a Rafa en la fiesta o babyshower que me hicieron mis amigas. A la derecha, dos días después de dar a luz, a la salida del Hospital de Cabueñes (Gijón)
¿Qué ventajas tenéis las de tripa grande? Pues hombre, la mejor es que podéis lucir embarazo desde bien pronto. Nadie pondrá en duda vuestro estado confundiéndolo con haberte pasado con la fabada los últimos meses. Si tenéis una barriga grande, posiblemente, seáis estrechas de cadera, vamos, de tipo fino. Y señoras, ya quisiera yo tener unas caderas más discretas (y de paso un trasero menos voluminoso 😉 ) Y esto me lo tenéis que confirmar las de barriga grande pero las que tenemos poca coincidimos en que, sentadas, estamos bastante incómodas, no sé si nuestros peques tienen menos espacio para campar a sus anchas. Pero insisto, no tiene base científica alguna 😉
Eso sí, da igual que tengas poca o mucha barriga… como os pongáis a comer como el kiko, como me pasó a mi en mi primer embarazo que engordé 18 kilos, o tengáis la mala suerte de hincharos, la tripa será lo de menos porque la cara, los brazos o las piernas delatarán vuestro estado a kilómetros de distancia.

Primer embarazo, semana 35. La barriga pasa a un segundo plano con semejante carnosidad en brazos y trasero. Era más evidente que estaba embarazada que ahora, y eso que se supone que cuantos más embarazos, más panza. Foto de Carlos Quirós.
En cualquier caso, el tamaño de la panza no tiene ninguna relación con el peso con el que nazca el bebé. Y puedo corroborarlo porque Rafa pesó más de 3,800 kilos en la mini barriga que visteis en la foto del jersey de la estrella. Tengáis la tripa que tengáis estando embarazadas, disfrutadla porque es la más bonita que existe. ¿Qué comentarios de la sabiduría popular escuchabais sobre vuestras barrigas?, ¿qué mas ventajas encontráis en barrigas pequeñas y grandes?
por nosoyunadramamama | Oct 23, 2014 | colegio, juegos, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría, Uncategorized
Ya os conté hace poquito en un post que Alfonso eligió el fútbol como la primera actividad extraescolar de su vida. Hace ya dos semanas que empezaron a entrenar y la verdad es que está feliz, yo menos porque ya tiene el chándal del cole agujereado en la zona de las rodillas, se toma muy en serio la posición de portero 😉 Bueno, vamos al lío. El otro día, el presidente y el coordinador del equipo del cole nos convocaron a los papás a una reunión. Pensé yo que no iba a ser productiva tratándose de segundo de Infantil pero ¡vaya que si fue interesante!
Primera sorpresa: tienen liguilla este curso. Sinceramente, no sé porqué dí por hecho que tan pronto sólo entrenarían. En cualquier caso, ya os podéis hacer a la idea de la ilusión que le hizo esto al niño… y al padre. Sé que maridín es muy sensato y tranquilo pero le he dicho que no quiero ultras en la grada 😉 Esto de la liguilla supone comprar la equipación del cole así que pasamos de no tener ninguna hace un mes a tener dos, la del Sporting y la del equipo del colegio, menos mal que ésta última cuesta 15 euros.

Cara de concentración total. Y el otro pequeñajo no hace más que imitarle; si se tira al suelo el mayor, Rafa hace lo mismo. No os podéis imaginar lo que me río.
Más sorpresas: nos dejaron caer que, de los más de diez equipos que jugarán, hay tres o cuatro que se las dan de «gallitos», vamos, que se lo toman en serio. Sinceramente, allí estaré para verlo porque madre mía, como a alguno se le ocurra hacerle una entrada fea al crío me va a salir la vena «dramamamá». ¿Es necesario? Tienen 4 años, sólo tienen la obligación de divertirse, no de ganar. Mi tía ya me ha dicho que hace tiempo que dejó de ir a los partidos de sus hijos por la vergüenza que algunos padres producen en las gradas. Os prometo que mi cara de asesina en serie puede ser tremenda cuando vea a algún progenitor fuera de sus casillas, y aquí entran los tacos, los gritos al propio hijo, los insultos a los del equipo contrario…
Y otra sorpresa más: nos contaron que, si el crío juega bien al fútbol, es posible que otros clubes se pongan en contacto con nosotros para decirnos algo así como «en el equipo que juega tu hijo no va a conseguir nada importante». Pero por Dios, ¿a los 4 años alguien sabe ya si mi hijo va ser un futuro Messi o Cristiano? Y si tuviera un don con el balón, ¿alguien cree que le voy a separar tan pequeño de sus compañeros de clase por llevarle a otro equipo? Por favor, que es un niño, tiempo al tiempo. En fin, con tres hijos varones os aseguro que voy a tener muchas historias que contar sobre esto. ¿Creéis que algunos padres se exaltan demasiado?, ¿tenéis experiencias en esto las mamás y papás de niños más mayores?
por nosoyunadramamama | Oct 22, 2014 | bebes, cumpleaños, hermano, niños, Sin categoría
Hoy hace dos años que llegó al mundo Rafa, en un parto muy rápido y sin epidural, esto último no porque yo quisiera, sabéis que soy fan de esta analgesia 😉 La llegada del segundo hijo no transforma tu vida de la misma manera que lo hace el nacimiento del primero, pero las sensaciones son iguales: mismo amor, mismo deseo, mismas emociones… Porque lo bueno que tiene el amor a los hijos es que se multiplica. Eso sí, el tiempo del que dispones es el mismo y tienes que hacerte cargo de dos, por tanto, se divide la atención a cada uno de ellos.

Una de sus primeras fotos juntos, cuando precisamente Alfonso acababa de cumplir la edad que hoy cumple Rafa.
Y aprovechando que mi gordi cumple hoy dos años, he de confesar que es una edad que me vuelve loca. ¡Y mira que soy de las que pierde el sentido por un recién nacido, muero por ellos! Cada etapa tiene sus cosas maravillosas, y hasta la salida del primer diente se convierte en un acontecimiento, porque para las madres todo lo rodea a nuestros peques, nos hace babear... Pero, ¿qué les hace especiales a los dos años? Para mí, sin duda, que son bebés grandes. Eso les hace tener una gracia y desparpajo tremendos. Están en ese punto medio de «soy bebé pero ya hago muchas cosas a mi aire». Y me parece tremendamente divertido.
Su primer cumpleañosSe comunican con nosotros mediante el lenguaje pero oye, una jerga muy a su manera… Y claro ¿cómo no te vas reír cuando te espetan frases enteras sin ningún artículo? «Quero come patata» mientras ya se está abalanzando sobre ellas; «sube silla» (súbeme a la silla) mientras lo ves con su cara de esfuerzo trepar al asiento o trona. Es una especie de «necesito ayuda pero ya puedo yo» y ¿qué queréis que os diga? ¡Me encantan! Cierto es que, los avances del primero con respecto al segundo hijo suelen ser bastante espectaculares. El segundo, a los dos años, tiene más picardía, más carácter, más desparpajo y, por supuesto, más morro… del que tenía el mayor a esa edad. Pero recuerdo también que Alfonso, al cumplir los dos años, tenía ese trazo de bebé grande aunque con más dosis de tranquilidad que Rafa, eso es innegable.

Y aunque Rafa hable ya muy bien, cuando termine su segundo año de vida, tendrá conversaciones completas, dejará la guardería y empezará el cole, su capacidad para razonar irá a más y eso le hará ser más «niño»… Así que me toca disfrutar de la última etapa del bebé grandote (nunca mejor dicho, 14 kilos lo avalan) que tengo en casa aunque dentro de un mes entre un bebé-bebé por la puerta, ¡que Dios me pille confesada! ¿Cuál es la edad que más habéis disfrutado de los peques? ¡¡Felicidades Rafa por multiplicar mi felicidad!
por nosoyunadramamama | Oct 21, 2014 | bebes, guardería, niños, Sin categoría
Cada día tengo más claro que una de las profesiones que no está lo suficientemente bien remunerada es la de maestra en una guardería. Sí, sí… los niños y bebés son una monada y muy agradecidos pero también conllevan un trabajo bestial y, cuando lloran, no es fácil mantener la calma. Ayer Rafa fue por primera vez a natación y aquello era cual ópera de Viena: de 15 niños, 10 lloraban. Por supuesto, mi peque era uno de ellos. Aunque no tengo claro si era por la natación en sí, ya que el primer día tiene bien poco de acuático y de hecho mientras estaba en el agua permanecía calladito, o por verme allí, que aún le cuesta cada mañana despedirse de mí o de maridín.
Observando el panoramaUna de las ventajas que tiene la guardería de Rafa es que, durante todo el curso, pueden ir un día a la semana a natación en horario escolar. Nuestra idea inicial era apuntar a los dos peques juntos los sábados pero para Rafa no conseguimos plaza en la piscina municipal, así que optamos por la guarde. También tuvimos nuestras dudas de si era o no necesario que aprendiese ya a nadar pero, en este momento, Rafa es la sombra de Alfonso, le sigue a todas partes y monta lío si no puede hacer lo mismo que él. Y como el verano que viene, el mayor se meta en la piscina grande, ya sé a dónde va a tener que ir el otro.
Todos en el borde de la piscina, en la misma en la que yo aprendí a nadar. Todo se repite 😉Y vuelvo a la crónica de ayer porque aquello era para armarse de paciencia. Lo bueno es que es en un sitio deportivo muy conocido de Gijón así que los padres podemos ir allí a vestirles y a ayudar; por suerte para las profes, éramos unos cuantos, sobre todo mamás y abuelos. Pero claro, en cuanto les dejas preparados en el vestuario, los adultos nos vamos a verles desde la grada. Rafa, de primeras, ya no quería ponerse el gorro. Después su guerra fue con los manguitos, acostumbrado a ellos todo el verano y miraba para mí con lágrimas de cocodrilo para decirme que no los quería.
Fin de la clase, fin de los nervios. Luego le tocó llorar para volver a la guardería, quería venirse conmigo.Con tanta llantina, les pusieron a todos sentados y cantaron una canción. Y luego les dieron a cada uno una regadera con agua para que jugaran. Enseguida les sentaron a todos en el borde de la piscina para que se mojaran los pies mientras dos monitores iban metiéndoles uno a uno en el agua. Ya os digo que Rafa, dentro de la piscina genial, pero el resto del tiempo lo pasó estresado. Entre estar en un sitio que no conocen, que varios lloraban y que servidora ya no estaba pegada a él… pues para qué quería más 😉 En fin, una odisea para ellos.
No tengo muy claro que acabe el curso sabiendo nadar pero todo lo que avance de cara a que en verano esté más seguro, mejor. Son tres peques a los que no voy a quitar el ojo y no será fácil. ¿A qué edad llevasteis a vuestros peques a natación?, ¿os ofrecen esta actividad en guarderías y colegios?
por nosoyunadramamama | Oct 20, 2014 | embarazo, playas, Sin categoría, vacaciones, viajes
¿En qué momento exacto del embarazo debemos dejar de viajar? Sabéis que soy poco amiga de teorías, cada caso es distinto y depende del estado y salud que tengamos. Habrá mujeres que a los seis meses no puedan o no deban y otras tenemos la suerte de haber podido viajar sin problemas hasta muy avanzado el embarazo. Nuestro médico y nosotras mismas valoraremos cuándo no debemos irnos muy lejos. Y tampoco hace falta consultar todos nuestros movimientos a ningún doctor, creo que por puro sentido común, a nadie se le ocurre coger un avión o irse a la India en el octavo mes de gestación.
En cualquier caso, decidimos que éste sería el fin de semana tope para viajar en coche y que, de ser posible, no haríamos muchos kilómetros para encontrarnos con la familia de maridín, ya que desde agosto, los niños no veían a sus abuelos, tíos y primas. Elegimos un punto medio entre Zaragoza y Gijón y nos decidimos por Guecho (Vizcaya). Fueron 270 kilómetros de trayecto, lo justo para no acabar hasta el gorro del coche; además, soy de ésas embarazadas que se encuentra más cómoda de pie o tumbada que sentada, yo creo que mi barriga es pequeña para albergar criaturas, sino no lo entiendo 😉
Me gustaría haber hecho un post de esos completitos con un montón de información, pero me había pasado la semana con una gastroenteritis bastante importante, bebiendo sueros y agotada, y el fin de semana no estaba para «turisteo» y ni siquiera para disfrutar de la gastronomía. Y mi cuñada, embarazada de 5 meses, tiene que tomarse los embarazos con calma. Eso, y que el clima sólo pedía una cosa con estos calores, me dejan sin muchas cosas que contaros. De cualquier forma, por si alguien no lo sabe, Guecho es un municipio de Bilbao y es muy conocido por las playas y por unas casas y palacetes espectaculares.

Día de playa, aunque evitamos los bañadores para no incitarles a entrar en el agua.
Que conste que he estado tentada a viajar el próximo fin de semana a Pamplona, ya que hay celebración en mi Facultad del décimo aniversario de los que acabamos Periodismo en 2004 (¡10 años ya desde que dejé la Uni!) pero son ya más de cuatro horas de viaje a un mes de dar a luz y, sinceramente, me parece demasiado desplazamiento. Si fuera un trayecto un poco más corto…. Así que, hasta Navidades, ya no nos movemos de Gijón. ¿Hasta qué semana del embarazo os desplazasteis de viaje?
por nosoyunadramamama | Oct 17, 2014 | conciliación, embarazo, Maternidad y embarazo, Sin categoría
Cuando una lee algunas noticias se queda, cuando menos, boquiabierta y piensa «esto será una broma, ¿no?». Ahora, Apple y Facebook financian la congelación de óvulos de sus empleadas para, según ellos, retener el talento, algo que ya están haciendo otras empresas. A ver, que yo me entere, se preocupan por nosotras cuando tenemos 30 años porque, por lo visto, somos más listas pero oye, si a los 40 nos da por tener un hijo, no pasa nada porque ya no debemos ser tan productivas.
Igual soy un poco exagerada pero, para mí, es todo muy simple: o sirvo para un trabajo o no sirvo. Es que no sé porqué algunos siguen empeñados en que si soy madre ya no soy válida como trabajadora. ¿Qué tal si me facilitan la conciliación?, ¿y si en vez de gastarse 10.000 euros en mis óvulos, ponen ustedes una guardería en sus súper centros de trabajo donde hay salas de juegos? Les aseguro que, teniendo a mi hijo cerca y bien atendido, voy a rendir lo mismo o más. Y aún así, ¿es que no se puede tener un buen puesto de trabajo y un horario sensato? Huele todo a machismo, así de claro.
Por otro lado, está claro que nuestra salud les importa bien poco. En toda esta historia, lo único relevante es que nuestros ovulitos sean jóvenes pero, ¿van a congelar nuestro útero?, ¿se van a hacer cargo esas empresas del coste económico y, sobre todo, emocional del aumento en la frecuencia de complicaciones en embarazos tardíos como hipertensión, diabetes gestacional, hemorragias, placenta baja…? Que no me estoy inventando nada, cualquier estudio reconoce un aumento de la prematuridad, de los niños de bajo peso al nacimiento y sobre todo de la mortalidad intrauterina y perinatal.
Me parece perfecto que alguien decida ser madre a los 40 años, sólo faltaba, pero que no lo haga porque a su empresa le conviene sino porque ella realmente lo desea así. Señores, no se enteran ustedes, no nos interesa la congelación, queremos ser madres cuando nos salga de las narices, lo que nos interesa es la CONCILIACIÓN. Mientras tanto, estaremos destinadas a puestos sin relevancia, y no porque no seamos válidas sino porque, para ellos, ser madre no es compatible con tener éxito profesional. Este tema ya lo abordé hace unos meses porque me cabrea bastante pero llegar a estos extremos de pagarnos la congelación de los óvulos merecía un post aparte. ¿Qué opináis?
por nosoyunadramamama | Oct 16, 2014 | Sin categoría, Uncategorized
Os había dicho a finales de agosto que me animaría a publicar más posts sobre ideas para vestirse estando embarazada. El caso es que, al final, nunca tengo a nadie a mano para hacerme una foto decente y, menos aún, demasiada ropa como para hacer de blogger de moda. Vamos, de aquí a que dé a luz voy a usar más leggings que otra cosa por no comprar unos pantalones premamá, que siempre salen algo más caros, pero sobre todo porque estoy infinitamente más cómoda.
En cualquier caso, estas últimas semanas de embarazo intentaré colgar un look semanal con ropa de esta temporada por si os gusta algo, así podéis ir corriendo a las tiendas 😉 Las bailarinas son de Stradivarius (17 euros aprox.) y estoy feliz con ellas porque son muy cómodas y el color bronce va con cualquier cosa. Todo lo demás es de Primark, que tiene la ventaja de tener tallas amplias: jersey (10 euros), leggings estampados en blanco y negro (5 euros) y bolso reversible negro o gris (11 euros). Más barato, imposible. Es cierto que tengo poca barriga y he cogido un peso muy razonable (en torno a 7 kilos) pero, en este caso, había tallas muy amplias; en eso, Primak se lleva el premio. ¡Espero que os sea útil!
