La elección del colegio

La elección del colegio

Sé que muchos padres estáis en plena tarea de elegir cole para vuestros peques. Rafa también empezará a ir a la escuela este año, pero la labor de seleccionar dónde, ya la hicimos hace dos años para Alfonso. La mayoría estaréis analizando instalaciones, proyectos, idiomas, horarios, cercanía a casa… y desde luego, cada cosa suma o resta. Pero desde mi experiencia y por si a algunas os sirve de algo, yo tendría también en cuenta otras cosas importantes:

1. Que el niño no se vaya a sentir fuera de lugar: No tendría mucho sentido que os dejarais todo vuestro sueldo en llevar a vuestro peque a un colegio elitista si después el crío no va a tener acceso a ciertas cosas. Y me explico. Imaginaos que vuestro hijo, que vive en un barrio humilde, se rodea de otros niños cuyas aficiones pasan por ir a esquiar o practicar golf y además viven en urbanizaciones y chalés de lujo, lo cual no es nada malo. Imaginaos que lleváis al niño a un cole religioso y vosotros sois ateos y no queréis saber nada de que el crío comulgue mientras todos sus compañeros de clase harán la Primera Comunión. Bien, son sólo ejemplos y, en este caso, los he buscado un poco extremos pero ya sabéis cómo son los niños, se fijan en todo y enseguida te dicen qué cosas tienen o hacen sus compañeros.

2. ¿Jornada? Partida, por favor: para esto seguí mi propio criterio porque ya sabéis que hay opiniones muy dispares y nadie se pone de acuerdo. Así que me pregunté a mí misma cuándo lo pasaba muy bien de pequeña y la respuesta fue que en casi todos lados pero reconozco que en el colegio disfrutaba; llegaba el fin de semana y me encantaba estar con mis padres de excursión pero me moría de la ilusión cuando venían a casa a dormir o a pasar la tarde mis compañeras. Y ahora lo veo con Alfonso, que sale del cole y está encantado de seguir con sus amigos en el entrenamiento, y cuando llega un fin de semana en el que está invitado a algún cumple, va feliz. Y si se encuentra a un amigo en la calle, se muere de la emoción. Cierto es que el año que empiezan el cole da pena que estén allí hasta la tarde pero ahora, en este segundo año, lo veo claro, quiere pasar más tiempo con sus amigos. Y mientras Rafa está ahora en una edad en la que, aunque haya niños a su alrededor, si estamos nosotros no nos pierde de vista, Alfonso ni se da cuenta de si estamos o no. Ley de vida.

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3. Los padres de sus futuros compañeros: esto ya suena a labor exhaustiva o de investigación. Pero vamos, yo creo que todos conocemos a otros progenitores del barrio, del parque, de nuestro colegio… Igual en Madrid o en Barcelona no es muy factible conocer a otros padres antes de elegir el cole pero yo, que vivo en una ciudad de casi 300.000 habitantes, cuando supe que al cole que más nos gustaba para Alfonso irían también los hijos de 5 chicas que fueron a mi escuela, el de una cuñada de mi prima, el de una compañera de trabajo de mi madre y el mejor amigo de la guardería de Alfonso, intuí que había elegido bien. Os parecerá una tontería y el primer año no le di mucha importancia pero ahora, el saber que si llego tarde a un entrenamiento, otra madre o padre le pondrá las botas de fútbol a Alfonso o le dará algo de merendar, me parece importante. El grupo de padres que hemos hecho en torno al fútbol es una maravilla. Y ya que tenemos que tragar fútbol, al menos estamos de charleta. Y no sólo eso, sino que hemos llegado a hacer una cena de madres. Así da gusto.

Y si además, a estas cosas le sumas que el cole te queda cerca de casa y que llevan uniforme (¡qué maravilla!), pues ya no os cuento lo contentos que estamos. Confieso que ni las instalaciones ni el hecho de que el colegio esté en las famosas listas de los mejores me quitan el sueño. No quiero que me salgan unos cerebritos (el que lo es, lo será en uno u otro colegio), quiero que salgan de allí con valores, con grandes amigos y grandes experiencias. ¿Cómo lleváis la tarea de elegir centro para los peques a las que os toca?, ¿alguna recomendación de las que también habeis hecho ya la elección?

¡¡¡SORTEO 2 AÑOS!!!

Parece que fue ayer cuando empecé a escribir este blog y han pasado ¡2 años! Confieso que no ha sido fácil mantener el ritmo; de hecho, desde que nació Gabriel, estoy haciendo un esfuerzo importante para seguir al pie del cañón. Durante todo este tiempo, he perdido muchas horas de sueño pero ni la pereza ni el cansancio han podido conmigo. Tampoco es sencillo contar siempre algo que sea divertido o interesante, a veces tengo la sensación de que me repito pero intento darle una vuelta para contarlo desde otro punto de vista. En fin, que aquí sigo, tras más de 200 posts, con más de 1400 fans en Facebook, 1800 en Instagram y 1000 en Twitter. No puedo hacer otra cosa que estar agradecida y por eso, he organizado este sorteo con grandes marcas y mejores regalos para celebrarlo. Hay de todo, para las que dais el pecho o el bibe, embarazadas, con bebés pequeños, con niños más mayores… Para participar tenéis que:

1. Ser seguidores de No soy una drama mamá en Facebook.

2. Compartir el enlace del sorteo en Facebook de forma pública (revisad vuestra configuración, si es privada no podremos ver si el contenido ha sido compartido)

3. Seguir en una de las redes sociales que os damos a elegir a la marca o marcas de los productos que queráis.

4. Marcar al final del post los productos a los que queréis optar. Podéis participar en todos; obviamente, si eres el ganador/a  de uno, ya no podrás participar en otro.

Sin más dilación, paso a contaros qué tenemos para sortear:

DOS SESIONES DE FOTOS PARA EMBARAZADAS Y NIÑOS DE CALIQ EN OVIEDO

Carlos Quirós (Caliq) es un fotógrafo profesional especializado en reportajes de boda y retrato, Nominado a los Premios Principado de Asturias de Retrato en 2014 y experto en iluminación EFTI. Con motivo del segundo aniversario de «No soy una drama mamá» sortea 2 sesiones para: embarazada, niño/os, o familia en su estudio de Oviedo. Entrega de 3 ampliaciones tamaño 20×30 (folio). Algunas pudisteis ver en un post las fotografías que me hizo una semana antes de dar a luz a Gabriel. Si quieres participar, sigue el trabajo de Caliq en Facebook.

CAMISETA DE LACTANCIA DEMAMA

Demamá es una empresa dedicada a la moda en lactancia. Tienen prendas exclusivas que evitan el frío y permiten el momento de intimidad que requiere el bebé y su madre, con un sistema de apertura discreto, combinado con la moda actual. La ganadora podrá elegir entre dos modelos. El primero es una camiseta de algodón de manga larga, cuello mao y frunces a la altura del pecho disonible en negro, verde kaki y rojo. El segundo modelo es una camiseta que recoge el pecho con un nudo con cuello mao y manga francesa disponible en berenjena, verde kaki y camel. Sigue a Demamá en Facebook.

SUDADERA DE THE FIRST OUTLET

Los que me seguís sabéis que son fan de esta tienda de ropa para niños y mayores. En realidad, en The First Outlet no sólo tienen ropa sino que también podréis encontrar muebles, artículos para el hogar, menaje y decoración, regalos y complementos del vestir, bolsos, cinturones, bisutería… Lo que más me gusta es que allí puedo comprar ropa para que los peques vayan vestidos iguales, que sabéis que me encanta y, ahora mismo, teniendo en cuenta que Rafa es la sombra de Alfonso, es fundamental 😉 Para el sorteo, nos han cedido esta sudadera tan bonita que tienen desde la talla 4 hasta la 16. Vamos, que os podéis animar las mamis de niños más mayores. Podéis seguir a TFO en Facebook.

LOTE HERO BABY

Otra de esas marcas de las que soy fan y además tuve la suerte de ser su «embajadora» y probar muchos de sus productos es Hero Baby. Sé que no necesita mucha presentación ya que todas conocéis a esta empresa que está presente en aproximadamente 30 países de Europa, Estados Unidos y China, así como en mercados de Oriente Medio y Norte de África. Para celebrar el segundo aniversario del blog nos han cedido un lote de productos para los peques de la casa. Además, el lote se preparará en función de la edad de vuestros bebés ya que no es lo mismo uno de dos meses que un niño de dos años, ¡y de eso puedo dar fe! Podéis seguir a Hero Baby en Facebook o Twitter.

OSITO-MANTA TU BEBEBOX

Desde hace poquito, formo parte del grupo de madres expertas de Tu Bebebox, una cajita con un montón de productos de puericultura, decoración, juguetes, ropa, cosmética y que siempre llevará algún regalo para las mamás. Tanto las que somos mamás blogueras como matronas, estilistas, psicólogas infantiles o diseñadoras seleccionamos los productos en función de cada etapa del embarazo o de la edad de tu bebé. Para este sorteo, Tu Bebebox nos ha cedido esta mantita panda de Lamaze. Para participar, debéis seguir a Tomy, empresa de productos para bebés, en Facebook.

SET CITY DE LEGO

Otra de esas empresas que no necesita mucha presentación es Lego, y ni os cuento cuando en casa tienes tres varones. Lego ofrece en la actualidad juguetes, experiencias y materiales de enseñanza para niños basados en el mundialmente conocido brick LEGO® en más de 130 países. Y para este sorteo, nos han cedido un set de la línea City donde las persecuciones policiales serán las protagonistas ya que “polis y cacos” se tendrán que enfrentar por tierra, agua y aire. En esta ocasión, será con un todoterreno; vamos, mi hijo Alfonso se volvería loco de la emoción. Podéis seguir a Lego en Facebook o Twitter.

LES COSETES DE MARTA

Una de las cosas positivas que me ha traído escribir un blog es que he conocido virtualmente a personas como Marta, una diseñadora que se define como una mujer creativa, desordenada y alocada. Les Cosetes de Marta es una marca de diseño creativo enfocado al mundo infantil. Para celebrar nuestro segundo cumpleaños, Marta nos cede una corona de cumpleaños que está haciendo furor en Instagram. Me parece muy original y además la podrán usar vuestros peques durante muchos años; se adaptan con velcro y son reversibles y lavables. Podéis seguir a Les Cosetes de Marta en Facebook.

MOCHILA LINDATITI

Conocí el trabajo de Lindatiti en la Navidad de 2013, cuando los Reyes Magos nos trajeron dos de sus acuarelas con los nombres de Alfonso y Rafa. Cristina es una artista especialista en decoración infantil a través de pinturas hechas a mano y acuarelas. En su web podéis encontrar cuadros, lienzos, camisetas, sudaderas, tazas, tarjetas de bautizo, cumpleaños… Y para este sorteo, Cristina nos deja una mochila personalizada con la letra inicial del nombre de tu niño o niña que es una auténtica maravilla. Podéis seguir a Lindatiti en Facebook.

PACK BIBERONES Y CHUPETES MAM  

Hace poco pude probar por primera vez los biberones de la marca MAM. Ya sabéis que no hemos pasado por los temidos cólicos en esta casa, pero Gabriel sí que ha estado molesto con los gases en alguna ocasión. Desde que probamos el biberón anti-colicos, el peque está mucho mejor y ya ni protesta. El pack para este sorteo incluye 2 biberones MAM Anti-Colic (tamaño 160 y 260ml) con función de autoesterilización y una cajita de chupetes MAM Air. Podéis seguir a MAM en Facebook o Twitter.

JUEGO DE TOALLAS DE MI MUNDO BORDADO

Mi Mundo Bordado es una tienda de bordados especializada en textil de bebé  y hogar donde personalizan todos sus productos: mantas, juegos de toallas, capas de baño, dou dous, albornoces, bolsas de merienda, baberos, babitas, cojines antivuelcos, neceseres, bolsas de maternidad, mochilitas… También tienen productos para adultos: mantas, juegos de toallas, sábanas, neceseres, zapatillas de viaje, bolsas de zapatos, de lencería… Su tienda física está en Plaza San Miguel, en Gijón, desde hace más de 30 años y desde hace poco tienen tienda online. Para este sorteo, Mi Mundo Bordado nos ha cedido un juego de 3 toallas (tocador, lavabo y baño) personalizadas con el nombre del peque, 100% algodón, a elegir entre estos modelos y colores. Para participar, sígueles en Facebook.

SET DE CAMISETAS NIAZULITO NIROSITA

Si sois de las que os gusta vestir a vuestros peques de una forma más moderna y alternativa, Niazulito Nirosita es vuestra tienda; son creativos y tienen diseños propios así como marcas tanto de España como de otros países (Holanda, Suecia, EEUU…) que os encantarán a aquellos padres  que no soléis utilizar el azul o el rosa para vestir a vuestros peques: calzado, biberones, chupetes, gafas de sol, canastillas, baberos y un montón de cosas más. Para nuestro sorteo, tenemos un set de camisetas Papi-mola, perfecto para regalar el próximo día del padre y que es el top ventas de la tienda, en colores rojo o negro y tallas para adultos de la S a XXL y de peques de 3-6 meses a 7-8 años. Podéis seguirles en Facebook.

CESTA PRODUCTOS ECOLÓGICOS PLACER ARTESANO

«Somos lo que comemos». En Placer Artesano comparten esta idea, de ahí que ofrezcan productos totalmente naturales, procedentes en muchos casos de agricultura y ganadería ecológica. Placer Artesano es el proyecto de una pareja de enamorados de nuestros pueblos, sus costumbres, sus gentes y de los productos que estos elaboran, amantes de la buena comida y de los alimentos naturales y auténticos. En su tienda física, además de todos los productos que se pueden encontrar en la tienda online, podrás conseguir una amplia variedad de productos frescos, hortalizas, verduras, fruta, huevos de cultivo ecológico; así como legumbres, harinas, semillas, infusiones, café y pasta ecológicas. Puedes participar, sigue a Placer Artesano en Facebook.

Formulario: es importante que pongáis bien el mail para contactar (en ningún momento se hace público) y vuestro nombre o seudónimo en la red social que hayáis elegido. 

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Y si alguna tenéis un minuto más y queréis dejar en este post un comentario sobre los contenidos que más os gustan de este blog, ¡lo agradeceré! Así sabré qué temas os interesan. ¡¡¡Muchas gracias por estos dos años!!!

El sorteo permanecerá activo desde hoy lunes 23 de febrero hasta el lunes 2 de marzo, incluido. El sorteo se hará mediante la web random.org, que elige al azar al ganador o ganadora, una vez que hayas completado el formulario y cumplidos los requisitos para participar en el sorteo. El nombre de los ganadores/as se hará público a lo largo de la siguiente semana en este blog. Los productos se enviarán de forma gratuita a Península y Baleares.

 

De la cama a la cuna… con compañía

De la cama a la cuna… con compañía

Servidora nunca se pone plazos para nada en cuanto a los niños, voy viendo sobre la marcha lo que hacer y lo que no por pura intuición y, eso sí, también con sentido práctico. Algunas os estaréis preguntando a qué demonios viene esto ahora. Hoy os voy a contar nuestra experiencia con el paso de la cuna a la cama de Rafa. No pretendo que este post sirva para dar ningún tipo de instrucción sobre cuándo y cómo llevar a cabo ese cambio; cada niño a su ritmo. En el caso de Alfonso, lo hicimos con la edad que tiene ahora mismo Rafa pero la situación era bastante distinta.

Este verano os conté que habíamos juntado a los peques en la misma habitación; hasta entonces no lo habíamos hecho porque uno madrugaba para ir al cole y el otro se despertaba tarde ya que por entonces no iba a la guardería. El caso es que fue Rafa el que, el mismo día que se hizo una brecha, nos pidió dormir con su hermano. Y lógicamente accedimos; eso sí, Rafa seguía durmiendo en la cuna. Con 21 meses y el baile de San Vito nocturno que se traen mis hijos, me parecía que lo de la cama podía esperar. Documentos gráficos a continuación.

Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que sea cae a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble.. muy cómodo, oiga.

Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que se sigue cayendo a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble. Muy cómodo, oiga.

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Si hay que dormir sentado, se duerme..

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Dejarles echados y tapados y encontrártelos al rato así.

La cosa fue bien un tiempo pero acabamos separándolos nuevamente porque Alfonso terminaba hasta el gorro de las charlas nocturnas de su hermano antes de acostarse. Uno quería dormir y el otro seguir de juerga. Así que volvieron a “independizarse” y la verdad es que Rafa ni protestó. Si no, hubiéramos tenido recurrir a la táctica que hacemos todos los padres con los hermanos mayores: rogarles que cedan y aguanten a los pequeños. ¡Qué duro es ser el primogénito! 😉

Hace un mes, Rafa nos pidió dormir nuevamente con Alfonso y esta vez en la cama. Esto de que con 2 años y tres meses sepa hablar a la perfección es lo que tiene, que no te puedes hacer el longui ;- ) Y realmente, como en unos meses Gabriel pasará a ocupar la cuna, nos pareció buena idea. Como veis, aquí uno va quitándole cosas a otro. Oye, todo bien amortizado, ¡que no se diga!

¿Queréis saber cómo ha ido la cosa? Pues si os he dicho muchas veces que Rafa es la sombra de Alfonso, me equivoqué; es algo más que la sombra, es como un grano de esos del que sabes que no vas a librarte nunca. Rafa no se conforma con pernoctar en la misma habitación y en la cama de al lado; Rafa quiere más. Y así, sin más, se mete cada noche en el lecho de su hermano. Cuando está despierto, Alfonso protesta, no quiere invasores, esto de dormir a pierna suelta es muy serio y el mamotreto de Rafa no deja lugar al libre movimiento, que es mucho. Así que me limito a otra secuencia de documentos gráficos para que sepáis cómo nos va la experiencia.

Primeros días: acercamiento, aunque para Rafa suponga dormir con los pies hacia el cabecero. Aclaro que las camas están el «L» porque les queda más espacio para jugar en la habitación.
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Siguiente paso: saltar la barrera para entrar en la cama de Alfonso. La verdad es que maridín y yo nos reímos mucho porque nunca sabemos cómo nos los vamos a encontrar.

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Secuencias posteriores: coger la misma posición… Cuando maridín me mandó esta foto de cómo se los encontró por la mañana, casi me da algo 😉

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La misma posición llevada al extremo: con la cabeza pegada al mueble. Obsérvese que son del Sporting 😉

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Y como cada noche, cuando nosotros nos acostamos, les volvíamos a colocar en su sitio y, consciente o inconscientemente, Rafa volvía a las andadas, decidimos cambiar las camas de posición y allanarle el camino.

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Lo que pasa es que a veces se pasa y acaba con medio cuerpo en el mueble.

Estoy pensando que como esto de las posturas de mis hijos dormidos da para mucho, igual hago un post mensual con fotos 😉 Pues esa es nuestra experiencia, que se resume en que, en cualquier momento, Alfonso manda a su hermano a la porra…. vamos, de hecho, una noche empezó a gritar como un loco porque se despertó y el otro estaba sentado a su lado, jajaja. A mí no me hizo ninguna gracia, yo llevaba sólo 20 minutos durmiendo  ya que Gabriel quería juega. En fin, ¿cómo os ha ido la experiencia en este sentido? Perdonadme por no responder a todos los comentarios, estoy liada con lo del sorteo del aniversario del blog y con el diseño. Y por si fuera poco, hace dos semanas, decidí retomar tema deporte-zumba (prometo post también sobre esto) Y gracias a MAM por estos regalos para Gabriel, nos vienen genial. Será una de las marcas que ceda productos para el sorteo. La semana que viene os adelanto todas las empresas que participan.

Lactancia con más de un hijo, ¿sí o no?

Esto de la lactancia mixta es un chollo. Bueno, para mí, claro. Porque cuando tienes más de un hijo, no puedes dedicarle todo el tiempo que quisieras a tu bebé. Por supuesto, intento atender las necesidades de un churumbel de 2 meses antes que las de uno de 2 o 4 años pero… en ningún caso, puedo dejar de ocuparme de ninguno. Así que, aquí va la lista de ventajas que, en caso de tener varios hijos, tiene la lactancia mixta. Eso sí, esto no quiere decir que sea la mejor elección para todas. Es la mejor opción para servidora por estas razones:

1. Puedes delegar: puesto que, cuando tienes más de un hijo, se complica eso de dormir cuando el bebé lo hace y tienes que estar al pie del cañón cuando los otros hijos te requieren, se agradece que alguna noche, o en algunas tomas, sea maridín el que dé un bibe. Sí, podrías sacarte leche pero, con más de un hijo, no encuentras momento para eso.

Mi hermano dándole un biberón a Alfonso cuando tenía 4 meses.

 

2. Ahorras tiempo: a nadie se le escapa que, para un bebé, es más rápido tomar un bibe que mamar. Y como tienes otros hijos que, a su vez, tienen unos horarios, a veces no queda más remedio que alimentar a tu criatura de la forma más rápida. Ya lo comenté en algún post, cuando tengo que salir de casa a recoger a Alfonso y a Rafa a su cole y guardería, le doy un bibe al pequeñajo y ¡hala, a correr!

3. Refuerzas el sistema inmunológico del bebé: creo que ya es de sobra sabido por todas que la leche materna no sólo alimenta sino que también protege a los niños frente a algunas enfermedades. ¡Ojo! que dar el pecho no garantiza nada y los bebés que toman leche materna también se ponen enfermos… Y los hay, como Alfonso, que apenas tomó leche materna (ya expliqué en otro post mi problema) y jamás ha tomado un antibiótico ni ha tenido bronquitis; de hecho, la última vez que mi hijo mayor estuvo enfermo fue hace ahora un año (salvo tos, claro). Ésta ha sido la razón de más peso para que decidiese optar por darle algo de leche materna al peque. Y por ahora, estamos librando (cruzo los dedos). Obviamente, cuanta más cantidad, mejor.

4. Destete sin traumas: al estar acostumbrado a pecho y bibe, cuando decides no amamantar más, el peque no nota el cambio. Sé que muchas madres pasan un mal trago cuando, por ejemplo, deben empezar a trabajar y tienen que dar biberones porque sus peques lo rechazan. Incluso en el caso de que quieran seguir dándole leche materna al bebé, no les queda más remedio que sacarla para que otros se la den cuando ella no está. Los nenes que están alimentados con lactancia mixta, lo mismo cogen una ubre, que una tetina, que un chupete, que cualquier cosa, oiga. Se enganchan con facilidad a lo que pillen 😉

Por lo demás, encuentro que tiene los inconvenientes de los biberones, ya sabéis, esterilizar (bueno, con el tercero no esterilizas mucho, la verdad) y calentar la leche. En cualquier caso, lo que para mí es más cómodo no tiene que serlo para las demás. Imagino que hay quien, con un tercer hijo ni se plantee dar el pecho y las habrá que amamanten a todos sus churumbeles, sean dos o cinco. ¿Qué decisión tomasteis vosotras cuando repetisteis en esto de la maternidad?, ¿qué factores pesaron para darles biberón o pecho?

Niños temerarios

Niños temerarios

No tenía pensado escribir sobre esto pero una foto en Instagram de mi hijo Rafa haciendo una de las suyas me abrió los ojos y me di cuenta que este «personaje» merece un post especial. Eso sí, primero aclaro que a los niños, según su comportamiento, les clasifico en tres grupos. Por un lado, están los chiquillos tranquilos, que creo que no son más del 10% de la población infantil mundial. Por supuesto, no son estadísticas de ningún estudio sino fruto de mi observación. Sencillamente, es que por cada 9 niños moviditos que veo, sólo diviso uno manso. En este grupo englobaría a Rafa en su primer año de vida, porque era un santo, y a Alfonso, en sus casi primeros tres años de existencia, porque también rozaba la santidad.

Cuando Alfonso y Rafa estaban en su época tranquila.

Cuando Alfonso y Rafa estaban en su época tranquila.

Luego está el grupo de los traviesos, llámense como queráis: revoltosos, movidos, inquietos, pillos… Y aquí están la gran mayoría de niños del planeta, en torno a un 80%, nada más y nada menos. En este clan mayoritario incluyo a Alfonso en este momento de su vida. Son críos que rara vez están parados pero que no suelen montar ninguna trastada de las gordas. Para mí, sin duda, forman parte del mejor grupo. Es cierto que hay momentos en los que nos gustaría tener un hijo de esos que está sentado tranquilamente en un restaurante, o que no «monta un pollo» por estar colocado en la sillita pero, sinceramente, se agradece que tengan cierto descaro.

Y luego está el grupo de los niños temerarios; ésos que, no sólo no paran, sino que además te tienen continuamente en un «sinvivir» porque nunca tienen una ocurrencia buena. Aquí incluyo al pieza de Rafa. Esta situación no me pilla de nuevas porque he sobrevivido a tres hermanos rozando el grado de «terroristas» 😉 Este sábado, mientras maridín y Alfonso estaban en natación, yo me quedé en casa con los otros dos y aprovechaba para organizar y adecentar el hogar. De repente, vi que Rafa venía a contarme una batalla de las suyas con un bote de lápices vacío en las manos. Caí en la cuenta de que ese objeto no estaba precisamente a su alcance.

Así que me lo llevé a la «escena del crimen» y le pregunté si se había subido en la mesa de cristal. Lo bueno que tiene este crío es que dice la verdad cuando le preguntas (aunque también se inventa cosas no reales). La respuesta fue obvia: sí. Se había subido a una silla para  ascender a una mesa de cristal (peligro total) y de ahí a una estantería. Teniendo en cuenta que pesa 16 kilos y que es bastante torpe, la cosa podía haber terminado muy mal. Por supuesto, esa mañana decidí no meterme en la ducha hasta que llegó el padre de las criaturas.

Esa misma mañana, también le descubrí metido en la minicuna de Gabriel, aunque el bebé no estaba dentro. Fue otra de las razones por las que desistí en mi intento de entrar al baño a ducharme.

La foto que colgué en Instagram mostraba una situación que, a posteriori, es bastante divertida. Y digo a posteriori, porque en el momento no te hace ninguna gracia. El crío se metió en la ducha para esconderse por la noche antes de lavarse los dientes; cuando me lo encontré allí, me pareció gracioso y le hice una foto. Me di la vuelta y oí el agua. El resto os lo imagináis: cambio de pijama, secado de pelo… vamos, que en ese instante te acuerdas de la madre que lo parió, es decir, servidora. Pero luego, te ríes. ¿En qué grupo están vuestros peques?

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El inconveniente de tener varios hijos

Mientras yo estaba ingresada en el hospital tras el nacimiento de Gabriel, en otro lugar de Gijón, Alfonso marcaba su primer gol con el equipo del cole. Yo, que siempre había ido a todos los partidos y que estaba en todos los entrenamientos, me perdí ese momento. Me alegré muchísimo, sobre todo cuando él me lo contó, por teléfono, con muchísima emoción. Pero aquel día comprendí que, inevitablemente, tendría que perderme algunas cosas y me dio pena. Gabriel ha cumplido dos meses y me he dado cuenta de que, ni puedo multiplicar el tiempo, ni dividirme y estar en varios sitios a la vez. Que conste que lo intento y casi, casi, lo consigo 😉

Así me ocurre muchas veces, que cuando llego a todo, lo hago muy justita. Y entonces, me vienen decenas de situaciones en las que alguno de mis hijos «sale perdiendo». Si una toma del peque toca justo antes de tener que salir de casa a recoger a los otros dos al cole y guardería, no me queda más remedio que darle un bibe rápidamente ya que con el pecho podemos eternizarnos y estar casi una hora. Así que el pobre Gabriel lleva un ritmo frenético. Me pasa algo parecido cuando Rafa tiene natación con la guardería; para que las profes no tengan que vestir a todos los niños, muchos padres, madres o abuelos vamos a ayudar. Así que más de una vez he tenido que darle un bibe a toda velocidad a Gabriel para salir de casa pronto por la mañana. Esto de que todavía no tenga horarios es lo que tiene, cero planificación.

El tema del fútbol también da para mucho. Cuando hay partido o entrenamiento de Alfonso, es decir, dos o tres días a la semana, con estas temperaturas yo no puedo sacar la pechera a airear; que igual algunas no tienen problema pero el frío y yo tenemos cualquier cosa menos un idilio y voy vestida que podría perfectamente pasar por esquimal. En cualquier caso, y a lo que voy con el ejemplo, es que todos, sin saberlo, sacrifican algo; y vamos los cuatro a todos lados aunque eso implique sacar a un bebé de casa con frío. Ya lo dije en otro post, intento que unos hermanos condicionen lo menos posible los ritmos y planes de los otros.

Y si en un partido yo tengo que estar pendiente de que Rafa no entre a molestar, comprenderéis que no me entero muy bien de las jugadas. Así que, si marca Alfonso, ya le veo directamente celebrándolo y del gol ni me «cosco». Nuevamente, me pierdo algo. Son cosas sin demasiada importancia pero no deja de ser cierto que, si tienes un solo hijo, puedes dedicarle más tiempo y, por supuesto, mayor atención.

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Sé que me miran cuando aparezco en cualquier sitio con los tres y no os voy a negar que voy por la vida corriendo. No tendría por qué estar en todos sitios pero quiero estar. Ésa es la gran desventaja de tener varios hijos, que tengo que sacrificar unas cosas de unos por los otros. Lo noté algo con dos hijos; sin embargo, con tres niños, esta sensación se dispara. Pero ¿sabéis lo que me dijo Alfonso el otro día? «Mamá, tú eres muy buena porque haces muchas cosas por nosotros». Me quedé helada ya que no creí que él fuese consciente del ritmo que llevo por intentar estar en todas partes. En cualquier caso, los contras no superan los pros de todo lo que me aporta tener varios niños y, como ya os conté en otros posts, creo que ellos también ganan teniendo hermanos. ¿Habéis sentido alguna vez que no teníais tiempo suficiente para cada uno de vuestros hijos?

Por cierto, la ganadora del sorteo de un vinilo es Nakary González, ¡enhorabuena!

Final oficial del postparto: como nueva

Final oficial del postparto: como nueva

Esta tercera maternidad me ha dado la oportunidad de ver cómo muchas cosas están cambiando. El miércoles tuve una revisión con la matrona coincidiendo, más o menos, con el período en el que se da por finalizado el postparto. Aunque yo me encuentre como unas castañuelas desde hace más de un mes y el tema sangrados quede en el olvido, los «bajos fondos» necesitan un tiempo de recuperación. El caso es que es la primera vez que tenía esta cita con la matrona a estas alturas del puerperio. Vamos, que en los anteriores me vieron sólo a los 4 ó 5 días después de parir, con la excusa también de hacerle la «prueba del talón» al recién nacido (ahora se hace en el mismo hospital cuando nacen), y en este tercer postparto, las matronas me han visto en dos ocasiones.

Por tanto, para mí, esta cita era una novedad; una nunca deja de aprender en esto de la maternidad. Tras unas preguntas sobre si sentía algún tipo de dolor, en las que casi me entra la risa porque habló de una cosa llamada sexo ( ¿sexo?, ¿qué es eso?) me tocó tumbarme. Supuse que sería un simple revisión de cómo iban las cosas por ahí abajo. Y oye, fue un examen concienzudo con las explicaciones pertinentes de cada parte. Lo mejor es que, para mi sorpresa, estoy como si no hubiera parido nunca. Y me voy a ahorrar la palabra con la que definió la matrona mi matriz porque este blog lo lee hasta mi padre. Lo dicho, que servidora ha nacido para ser madre y a las pruebas me remito 😉 En cualquier caso, la exploración no se quedó ahí. Como sabéis, el suelo pélvico sufre bastante en el embarazo así que estuvo palpando hasta el diafragma. Y todo para enseñarme a hacer los ya famosos abdominales hipopresivos. No os lo voy a negar, soy negada para esto de las respiraciones, me hago un lío del demonio con las apneas, el tórax y la madre del cordero…

hipopresivos1-ok Y ahí estaba yo, sudando la gota gorda y desesperando a mi matrona por la falta de conocimiento de mi propio cuerpo. Y ya no os cuento cuando Gabriel se despertó de su letargo y tuvo que venir la otra matrona a cogerle en brazos. En fin, que ahora me tengo que poner yo a hacer hipopresivos en casa hasta que empiece el curso en el Centro de Salud dentro un mes, ya os contaré entonces si funciona esto y mi vientre se hace de hierro para el verano porque, señores, tres embarazos pasan factura en la zona abdominal. Y muy seriamente. Y desde mi blog, nuevamente, gracias a las matronas de mi Centro de Salud. ¿habéis tenido revisión postparto con la matrona o sólo con ginecólogo?, ¿os han hablado ya de hipopresivos?

Y de paso, este post va de agradecimientos. El primero, a una mamá que conocí a través de Instagram que tiene una tienda on line de regalos personalizados (www.chocolate.es) y que me envió esta preciosa canastilla con toalla, muselina, pijama… e incluso, tazas para Alfonso y Rafa.

Y gracias también a Hero Baby por llenarme la cocina decosas ricas y buenas para todos: mermeladas, barritas de cereales, leche, bolsitas de fruta…

 

Perdonad por no haber respondido a muchos comentarios, estoy ayudando a una amiga con un trabajo y además habrá algunos cambios en el blog. Eso, y que tengo un bebé super demandante (esto también es una novedad para mí) no me deja mucho tiempo para casi nada. Gracias por seguir ahí y el lunes vuelvo con un sorteo que os encantará. ¡Buen fin de semana!

Miedos y otras fobias infantiles

Miedos y otras fobias infantiles

Creo que no hago ningún descubrimiento al decir que casi todos los niños tienen miedo a algo. Y me refiero a niños, no a bebés. Vamos, ahora mismo preferiría dejar en brazos de Papá Noel a Gabriel antes que a Alfonso. Sí, porque los bebés, y no hace falta que sean tan pequeños como el que tengo en casa, no suelen tener miedo a casi nada. Vamos, que gatean y no hacen otra cosa que ir a los sitios más peligrosos mientras que, con la edad, van «cogiendo respeto» a según qué situaciones. En cualquier caso, lo de mis hijos mayores es ya algo patológico. Sí, Alfonso y Rafa tienen miedo al ruido y, claro, eso implica muchas cosas. Eso sí, ellos ya pueden hablar y gritar a mil decibelios que eso no les molesta en absoluto.

La última coyuntura en la que el temor les paralizó fue el viernes pasado durante un partido de fútbol de Alfonso. Allí estábamos la «family» al completo chupando frío (a cubierto pero en exterior) en uno de esos días en lo que cayeron chuzos de punta y los rayos y truenos daban pavor. Vamos, con deciros que yo me había puesto hasta calcetines térmicos… De repente, empezó a caer una granizada del demonio y la cubierta de chapa de la pista de fútbol hacía un ruido un tanto atronador pero tampoco como para que uno de mis hijos se pusiera a llorar y el otro se tapara los oídos.Ver a un portero con las manos pegadas a las orejas resulta extraño 😉

A Alfonso le dije que la cubierta de la pista era vieja y por eso hacía mucho ruido y más o menos se tranquilizó. Eso hasta que sonó un trueno tremendo y el pobre salió corriendo y llorando de la pista para subirse a los brazos de su padre. Los demás niños se quedaron un poco paralizados pero ninguno se fue del campo cual torbellino. Menos mal que quedaban sólo unos minutos de partido. Y mientras tanto, Rafa lloraba en brazos de mi padre. Se pasó el partido entero diciendo «llueve mucho» y «Rafa asustan truenos». Una vez, nos dijeron en la guardería que el niño es «constante» cuando quiere algo. No, la palabra para definir al niño es pesado 😉 Y cuando se le mete algo en la cabeza puede pasarse media hora diciendo lo mismo. No exagero. Pero ni un pelo estoy adornando esto de que el niño repite las cosas.

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Cara de susto previa a la tragedia al notar que suben los decibelios hace un año y medio…

 

Lo del miedo de mis hijos ya no me sorprende, no me impactan sus reacciones porque les pasa a menudo. En verano, cada vez que vamos a una fiesta de prao y hay voladores, ya tenemos el drama montado y hay veces que hay que alejarse del «peligro» para hacer terapia. Por no hablar del hecho de que Alfonso no quiera ir al estadio de fútbol a ver al Sporting porque le da miedo. Lo dice abiertamente: es que la gente grita. Fue una vez hace más de un año y aún lo tiene en mente, no hemos vuelto. Y yo tengo en la cabeza la de veces que me pedía ir al baño con tal de no tener gente gritando alrededor.

Y Rafa más de lo mismo en según qué sitios. Es entrar en los típicos salones del niño (tipo Mercaplana) y querer salir huyendo. O en sitios donde hay muchas atracciones. En la Semana Negra de Gijón el verano pasado, su cara era un poema. En fin, no sé a quién han salido estos niños porque servidora, de temerosa, no tenía nada de pequeña. Y los vuestros, ¿a qué tienen miedo?

Recordad que seguimos de sorteo hasta el domingo.

Culo veo, culo quiero

Culo veo, culo quiero

La semana pasada hice una observación en mis hijos que me dejó un tanto perpleja. Bueno, fue en concreto Rafa el que me dejó alucinada. La situación era la siguiente: los niños acababan de cenar y uno estaba con su vaso de leche y el otro con su biberón. Alfonso cogía su taza y bebía e, inmediatamente después, Rafa cogía el bibe y hacía lo mismo. Alfonso posaba su vaso en la mesa, Rafa repetía la operación. Es decir, el ritmo de Rafa para tomar el biberón dependía del compás de su hermano para beber el vaso de leche. Y pensé «¿pero hasta en esto le copia?, ¿cómo es posible?» Vamos, que ya os podéis esmerar en educar bien a vuestros primogénitos porque los segundos no os van a hacer ni puñetero caso, simplemente van a imitar a los mayores.

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Hace un año, cuando los dos tomaban bibe en el desayuno

 

Ya desde bebé, Rafa seguía con la mirada a su hermano en cuanto le veía, o giraba la cabeza cuando le oía para buscarle. Y en cuanto empezó a andar, sus pasos siempre iban tras los de Alfonso. Si el mayor quiere un juguete, ya tenemos lío montado porque Rafa, aunque esté super concentrado en otra cosa, también quiere el cachivache. Pues bien, hasta ahí todo lógico. Lo que pasa que esto empieza a ser obsesivo y temo seriamente por la salud mental de alguno de los dos 😉 La del mayor porque empiece a sentir que tiene una sombra de continuo; la del pequeño porque no sepa vivir sin el otro.

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¿Que Alfonso va a evacuar al baño? Allá que va el otro de acompañamiento. Cierto es que los niños tienen un punto escatológico que yo nunca he logrado entender. Alfonso informa con su ya tradicional «me hago caca» y ahora el peque, además de escoltarle, también me avisa y me dice que él también. Y aún lleva pañal. ¿Que Alfonso se aburre con los coches y quiere pintar? pues obvio, el otro también. Pero es que además no se corta un pelo, dice el mayor la frase y el peque (ahora mediano) la repite.

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¿Que Alfonso dice que tiene frío y se mete las manos en los bolsillos? Pues Rafa también.

Y además tenemos un problema porque los dos son especialmente habladores, por no decir otra cosa. Y si Alfonso te narra una de esas jugadas futbolísticas con todo detalle, Rafa directamente le «pisa» el discurso y se monta una película particular en la que incluye nombres de los compañeros de clase de Alfonso porque el otro los acaba de mencionar. Y yo me vuelvo loca porque el mayor interrumpe su parrafada para reñir a su hermano por no dejarle hablar y Rafa empieza «Asosooooooo» (Alfonso). Y aparte de volverme loca, me muero de la risa pero tengo que poner cara de seriedad ante la discusión. Y si Alfonso se tira al suelo jugando al fútbol, el otro también… aunque no haya habido contacto físico 😉

Y al final, nos pasamos el día diciéndole al mayor que haga algo si queremos que el otro lo haga también. Y viceversa, le pedimos que no haga determinadas cosas para que Rafa no las haga. Lo sé, los mayores vivimos con demasiada presión 😉 Pero, ¿sabéis lo mejor? Que siempre quieren lo mismo salvo cuando nos subimos al coche. Rafa nos pide «Lalala» (Vivir la vida de Marc Anthony) o «Bailando» (Enrique Iglesias) mientras Alfonso exige «la número tres» del CD (de Chayanne) o «Life» (This is Love, this is life de Bon Jovi). Y ya se monta el lío. En fin, ¿qué queréis que os diga? No hay nada que influya más que un hermano, ¿no os parece?

Dolor de la lactancia materna: mastitis subaguda

Dolor de la lactancia materna: mastitis subaguda

Durante el embarazo de Alfonso, tenía muy claro que quería darle el pecho al bebé. Fui a los cursos de preparación al parto y allí hablaron de la lactancia materna; supuse que con aquellas clases tenía información suficiente ya que creía que, tratándose de algo natural, sería sencillo. Ilusa de mí. A día de hoy, conozco a muchas más mujeres que han tenido problemas para amamantar que las que han podido criar a sus niños sin ninguna dificultad.

En cualquier caso, ya en el mismo hospital, le dí al peque biberones a la vez que le ponía al pecho. Sé que dicen que con el calostro es suficiente para los primeros días del bebé pero yo sentía que el peque pasaba hambre y lo hice puntualmente pensando en que no necesitaría más bibes cuando me subiese la leche. Y subió, pero coincidiendo con el inicio de unos dolores insoportables por culpa de la episiotomía. Y además, también empezaba a dolerme el amamantar. La matrona me dijo, tras vernos al niño y a mí, que estaba todo bien. De todas formas, mi única obsesión era que se acabase el dolor de los puntos del parto; no veía más allá. Y cuando se terminó, ya no tenía ganas de más tormentos, así que opté por la lactancia mixta, que cada vez era más artificial que materna porque tener al niño al pecho me dolía mucho.

Con Rafa opté ya por la fórmula de la lactancia mixta pero, más de lo mismo, con más bibes y menos pecho. Y abandonando a los tres meses. No me sentí mal en ninguno de los dos casos, soy de las que pienso que, cuando no se puede, no hay que amargarse. Y que no compensa que una madre esté sufriendo innecesariamente. No sé dónde o a quién le oí una vez que "vale más dar bibe con amor que teta con dolor".

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Alfonso con el bibe

 

Durante este último embarazo, le di vueltas al tema. No por culpabilidad, ni mucho menos, sino porque quería volver a intentarlo a ver si a la tercera iba la vencida. Tanto a Alfonso como a Rafa no les di el pecho hasta varias horas después de nacer así que pensé que, si lo hacía inmediatamente después del parto, la cosa sería más fácil. Tampoco supe de la existencia de pezoneras en aquellos momentos así que ya tenía otro factor a mi favor en caso de que me doliese.

Dicho y hecho. Pude amamantar a Gabriel poco después de que naciese. Ya al día siguiente empecé a sentir dolor y me trajeron pezoneras pero nada, aquello seguía igual. En esta ocasión, pedí ayuda a una matrona, experta en lactancia, en el mismo hospital. Estuvimos probando, cual vaquita lechera, distintas posiciones para dar el pecho, con pezoneras, sin ellas... El pediatra también comprobó que el frenillo de Gabriel estuviera bien. Así que, después de todo, la matrona me dijo que podía tener algo que ver una bacteria y que en el Centro de Salud me podían hacer un exudado para comprobarlo.

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Con Gabriel

 

Diez días después, en los que obviamente le daba bibes al peque porque no soportaba más de 5 minutos con el niño al pecho, tuve una revisión con las matronas del Centro de Salud, a las que no puedo estar más que agradecida por cómo nos tratan y su disponibilidad en cualquier momento. Tras verme amamantar y comprobar que todo estaba bien (agarre del bebé, nada de grietas, etc...) me cogieron muestras de leche y diez días después teníamos los resultados. Efectivamente, era cosa de bacterias.

Si la concentración bacteriana rebasa los límites biológicos, la presión que ejerce la leche sobre los conductos es mayor. A esto se le llama mastitis subaguda. El hecho de que no se suelan acompañar de enrojecimiento ni de otros síntomas, como la fiebre, confunde frecuentemente el diagnóstico y provoca que se trate de un problema tan infravalorado como infradiagnosticado.

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Así que me recetaron antibiótico, con lo que enseguida noté mejoría, pero leve. Es más, como el dolor no se iba del todo, dos semanas después me cambiaron a otro más fuerte pero ya no noté más alivio. A día de hoy, hay tomas en las que me duele un poco y otras en las que me molesta bastante. En cualquier caso, sí que estoy dando más cantidad de leche materna a Gabriel que a Alfonso y Rafa, pero no he conseguido una lactancia materna exclusiva. Tampoco es fácil siendo el tercero y teniendo que atenderles a todos.

Pues ésta es mi experiencia con la lactancia, no he conseguido ninguna de las tres veces que fuera exitosa, y ésta tercera vez lo he intentado más que ninguna. Que conste, y aclaro, que lo hago exclusivamente por las defensas que transmito al niño, ya que sus hermanos vienen de cole y guardería y el pobre es carne de cañón. Para nada es una cuestión, en mi caso, de conexión con el peque. Escucho en algunas ocasiones que la lactancia crea un vínculo especial entre madre e hijo que yo no siento ni he sentido. Con el simple hecho de tenerlos entre mis brazos, ya creo ese nexo y experimento una sensación inigualable.

A veces leo, oigo... que siempre es posible amamantar y luego, la realidad que vivo y que veo a mi alrededor, es muy distinta. Espero que este post os sirva. ¿Cómo fue vuestra experiencia con la lactancia?, ¿os sonaba este tipo de mastitis?

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¿Garbiel o Grabiel?

En esto de poner nombres a los críos hay que andarse con mucho ojo. Yo creo, y esto es muy personal, que la originalidad hay que dejarla de lado, que un nombre es para toda la vida. Bueno, ahora ya se puede cambiar pero, por lo menos, le va a acompañar durante la infancia y la adolescencia, y no es plan de causarles traumas a las pobres criaturas. Ya os conté en otro post cómo a mi padre, cuando fue al registro, le dio por añadir un segundo nombre, nada convencional, a dos de mis hermanos. Ellos, trauma no tienen pero algún que otro cachondeíto sí que se han traído.

A pesar de haber elegido unos nombres bastante comunes para mis hijos, independientemente de que gusten o no, el de Gabriel trae serios problemas a mucha gente. Lo sabía cuando lo elegí, soy consciente de que mi hijo más de una vez tendrá que repetir su nombre, es más, es posible que él mismo tenga problemas para decirlo cuando sea pequeño pero eso entra dentro de lo normal. Lo mismo pasa con Rodrigo; la R, la dichosa R, trae de cabeza a más de uno. Entiendo que mi hijo Rafa llame a su hermano Babriel, porque dos vocales tras una R suponen una dificultad para cualquier peque. Comprendo que Alfonso, al principio, dijese Garbiel pero ¿soy la única a la que le sangran los oídos cuando oye decir a un adulto cocreta en lugar de croqueta? Esto no es como en las matemáticas donde el orden no altera el producto. Una letra, una coma o una palabra pueden cambiar el sentido de una frase, de un nombre, de una historia…

Ya en el mismo hospital, cuando dí a luz, supe que esto de llamar Gabriel a mi hijo va a fomentar mi paciencia, no es plan de ir riñendo al personal cuando no pronuncien bien el nombre del crío. Una de las enfermeras ya me dijo directamente que era un nombre muy difícil y, ante la imposibilidad de vocalizar bien, optó por llamar Miguel a mi churumbel. Así, sin más, cambió Arcángel por Arcángel. Lo cierto es que la pobre era bien cariñosa y a mí lo de que le transformase el nombre me hizo hasta gracia, no os voy a engañar. ¿Algún otro nombre que cause problemas? Mal de muchos….