Etiqueta: embarazo

  • Dolor de cabeza en el embarazo

    Dolor de cabeza en el embarazo

    No es extraño sentir dolor de cabeza en el embarazo. Es más, si buscáis listas de síntomas de embarazo, en muchas os encontraréis que es uno más de ellos, aunque los más conocidos comúnmente sean otros. Y como todo síntoma de gestación, algunas mujeres los tienen, otras no. Pero he de decir que a mí, lo del dolor de cabeza, me ha pasado en los cuatro embarazos. Si bien es cierto que no tengo recuerdos de que fuese algo horrible ni tampoco algo continuado, sino que sucedía de vez en cuando. En este cuarto embarazo, pasé una semana con bastante dolor de cabeza justo cuando empezó la primavera. Y la pasada semana también tuve un poco de martilleo. En el embarazo de Rafa recuerdo que sucedió en el segundo trimestre.

    dolor de cabeza en el embarazo

    Qué hacer

    Yo siempre intento esperar un poco, como suele ser un dolor llevadero, pues espero unas horas. A veces, aunque os resulte curioso, vale más hacer algo que quedarse tumbada; en una ocasión, se me pasó un dolor de cabeza saliendo a correr. Por algo dicen los estudios que la gente que practica deporte necesita menos medicamentos, ¡menudo poder el de las hormonas! Pero bueno, que si estoy trabajando y el dolor persiste, pues me tomo un Paracetamol, que para algo está la medicina. Si alguna vez habéis tomado Ibuprofeno, bien porque aún no sabiáis que estabais embarazadas o porque era la primera gestación y aún nadie os lo había dicho, no pasa nada al ser algo puntual. Pero hay que evitarlo. En general, durante el embarazo es mejor evitar los medicamentos en la medida de lo posible. Obviamente, a veces, hacen falta.

    Y nunca lo he probado, pero dicen que un baño relajante ayuda a que el dolor de cabeza disminuya, debido a que en ocasiones ese dolor tiene que ver con la tensión o preocupación acumulado por muchos otros motivos.

    Dolor de cabeza en el embarazo, ¿a qué se debe?

    Pues señoras, he leído mucho y no, no tenemos una razón que lo asocie el embarazo directamente con el dolor de cabeza pero podría ser cosa de las hormonas, lo cual tiene su lógica. También apuntan a que el algunas ocasiones el peso de la barriga afecta a la circulación.  Y dicen que dejar la cafeína (yo es que nunca tomo ni una gota) puede tener relación con el dolor. Eso sí, conviene consultarlo con el médico si hay también dolor o inflamación en otras zonas del cuerpo o fiebre. Y por supuesto, mareos, visión borrosa… ¿Tuvisteis dolor de cabeza en el embarazo?, ¿fue algo incómodo o llevadero?

  • Embarazo y running, ¿se puede?, ¿se debe?

    Embarazo y running, ¿se puede?, ¿se debe?

    Una de las cuestiones por las que más me habéis preguntado en las redes desde que el miércoles pasado os conté que estaba embarazada es la de si continúo corriendo. Bueno, ésta y el tema del sexo del bebé 😉 Pues vamos allá con el embarazo y running. Después del aborto, me culpé por correr embarazada. Había leído antes mucho sobre ello y nada impedía seguir practicando durante el embarazo, siempre que seas una persona acostumbrada a ello y si la gestación va bien. Pero claro, cuando sufres un aborto, al principio, necesitas encontrar una causa. En Urgencias, la ginecóloga que me atendió, me dijo que no tenía nada que ver.

    Pero me quedó la duda ahí… hasta que mi anterior matrona, con la que tengo contacto por Facebook, me dijo: si fuese por correr, no existirían las clínicas para abortar. Aquello me quedó grabado aunque la realidad es que no tenía claro lo que haría cuando me quedase embarazada nuevamente. Y llegó el momento del positivo. Bueno, incluso antes de ese momento, cuando ya sospechaba que podía estar embarazada. Ahí decidí que seguía, que se suponía que podía seguir haciéndolo y me negué a dejar de hacer vida normal cuando yo siempre viví mis gestaciones con serenidad. Y en el fondo, no quería darme la razón a mí misma con la causa del aborto. Y así fue. Seguí corriendo pero bajé el ritmo por una razón: mis pulsaciones.

    embarazo y running

    Embarazo y running: las dos cosas imprescindibles

    Pues sí, hay que tener dos cosas muy en cuenta cuando corres embarazada y una de ellas a mí me afecta bastante:

    1.Las pulsaciones: en septiembre, maridín me regaló un reloj pulsómetro para poder entrenar y no tener que llevarme el móvil. Fue entonces cuando descubrí que tenía las pulsaciones bastante altas al hacer deporte. Y en ese momento decidí hacerme la prueba de esfuerzo para saber que todo estaba bien. Y así era, por lo que me quedé más tranquila. Durante el embarazo, aumenta la demanda de trabajo del corazón debido al incremento de volumen sanguíneo en el organismo. Como consecuencia, el número de latidos por minuto aumenta. En reposo, pasa de 60-70 pulsaciones/minuto a 80-90. Lo aconsejable es que una embarazada no sobrepase las 140-150 pulsaciones durante el ejercicio si es una persona acostumbrada a hacer deporte, como es mi caso. Así que desde que sospeché lo del embarazo, tres días antes de hacerme el test, puse en la pantalla principal del reloj las pulsaciones y me olvidé de los kilómetros. Si antes corría 10 kilómetros en 56-57 minutos, ahora corro 7 o 7,5 kilómetros. Vamos, que se nota, no sudo lo mismo 😉

    2.El calor: Recuerdo que en enero tuve una conversación con Cristina Mitre en la que hablamos sobre algunas cosas sobre running, yo tenía reciente el aborto y sentía cierta preocupación por el tema de las pulsaciones de cara a un nuevo embarazo y ella me dijo que lo más preocupante para el feto durante la práctica de ejercicio es el calor. Sí, lo que leéis. El sobrecalentamiento puede perjudicar al feto, especialmente durante el primer trimestre. No es algo que me preocupe mucho viviendo en Asturias pero hay que tenerlo en cuenta. Es la misma razón por la que no se aconseja el uso de saunas.

    Mi primer contacto con un profesional en este embarazo fue con la matrona en la semana 10. Yo ya llevaba un mes y medio sabiendo que estaba embarazada y tuve en cuenta estas dos cosas pero no había podido consultarlo con nadie que me fuese a supervisar durante estos meses. Cuando ya por fin tuve la primera cita con la matrona, le comenté lo de correr. Ella me dijo que la única razón por la que desaconsejaba los ejercicios de impacto en el embarazo es por el tema del suelo pélvico (tenedlo en cuenta) pero, tras conocer mis antecedentes de tres partos vaginales, tres embarazos (con zumba incluido hasta la semana 40 en la tercera gestación) y un suelo pélvico intacto, me dio vía libre. Y me recordó lo de las pulsaciones.

    Así que esta es mi situación ahora. Sigo corriendo, lo haré mientras las cosas vayan bien y mi cuerpo no dé señales de que no debo hacerlo. Lo que no he hecho, por ahora, es correr ninguna carrera ya que las que tenía en mente eran de 10 kilómetros o medias maratones. De hecho, esta semana hace un año que hice mi primera media maratón, y creédme, me encantaría correr este fin de semana nuevamente la media de Gijón. Pero no, mi cuerpo ahora no es el mismo, voy a otro ritmo. Eso sí, quizás en junio me anime con la Carrera de la Mujer, que es una distancia corta. No tengo ninguna idea en la cabeza sobre cuándo voy a parar, me dejaré guiar por lo que me pida el cuerpo, cuando note que estoy cansada y ya no deba seguir, lo haré porque lo primero es lo primero. Mientras tanto, disfruto de las salidas que hago, aunque sea como una tortuga, pensando en la cantidad de ventajas que tiene hacer deporte durante el embarazo.

  • Quedarse embarazada después de un aborto espontáneo

    Quedarse embarazada después de un aborto espontáneo

    Estos temas nunca son fáciles pero hay que abordarlos, y más cuando tantas mujeres hemos pasado por la experiencia de un aborto natural o espontáneo. Porque al final, eran embarazos deseados y, lo lógico, es querer intentarlo otra vez. Aunque hay casos en los que el dolor por la pérdida es demasiado pesado y no se desea, y es lógico que eso ocurra cuando hablamos de pérdidas gestacionales avanzadas. Pero bueno, lo habitual es que surja la pregunta de cuándo quedarse embarazada después de un aborto espontáneo. Lo primero y más importante es saber que tener un aborto no significa que vayas a volver a pasar por lo mismo, ni mucho menos que no vayas a poder ser madre más adelante. El 85% de las mujeres lo consigue antes del primer año. De todas formas, una cosa es la recomendación médica de cuándo podemos intentarlo, de la que hablaré en este post aunque os adelanto que no hay plazos, y otra cosa es cuándo una está preparada, que eso ya es una cuestión personal.

    Quedarse embarazada después de un aborto espontáneo, ¿cuándo?

    Fijaos si en este sentido no hay consenso, que la OMS aconseja esperar seis meses para concebir después de los abortos naturales, mientras los servicios de Salud de algunos países hablan de tres meses y ya hay varios estudios que sugieren que es mejor lo contrario y que las probabilidades de embarazo son mayores si se intenta en los tres meses siguientes. En mi caso, tras un aborto natural en la semana 6 sin necesidad de medicación, la ginecóloga me sugirió que con dejar esperar un mes era más que suficiente. Y a una amiga, con un caso exactamente igual, le recomendaron dos meses. Por tanto, no hay una recomendación universal. Aparentemente, no hay impedimento físico para volver a intentar tener un bebé cuanto antes. En el momento en que termina el sangrado del propio aborto y que se tiene una regla normal, es decir, en muchos casos, solo un mes después, se puede volver a intentar el embarazo ya que se da por regularizada la actividad reproductiva. Recordad que siempre hablo de cuestiones físicas, no emocionales. Y hablamos de abortos sin otras complicaciones en el primer trimestre del embarazo, que es cuando se producen en la mayoría de los casos.

    ¿Estoy preparada?

    Pues sí me preguntáis a mí, lo estaba desde las pocas semanas. Asumí rápidamente lo que había sucedido, en parte porque no necesité ni legrado ni medicación alguna y fue en una fase muy temprana del embarazo. Sufrí, estuve un par de semanas triste y pasé página. Por eso, la recomendación de tener que esperar solo un mes resultó un alivio. Pero no todas las mujeres están preparadas tan rápido. Conozco casos de madres que han esperado bastante tiempo, aunque la mayoría de las que conozco y que pasaron por un aborto natural, en menos de seis meses estaban nuevamente embarazadas. Esto es algo completamente personal. Porque insisto, no es lo mismo un aborto en la semana 6 que en la 12, ni en la 12 que en la 20. El dolor de la pérdida en distinto y, por tanto, las ganas de volver a quedarse embarazada, también son distintas. Solo cada una sabe cuándo está preparada.

    0 1 2 3

  • Yo también sufrí un aborto… y se supera

    Yo también sufrí un aborto… y se supera

    Al principio, no sabía si contarlo. Luego tuve claro que, aunque este blog va muchas veces de la parte divertida de la maternidad, no podía obviar el lado opuesto, el del dolor. Luego me entraron las dudas de cómo enfocar un tema del que muchas veces nadie quiere hablar. Y al final, escribo esto tal cual me sale, aunque hacerlo me haga pasar un mal rato, porque duele. Hace dos semanas perdí al que iba a ser mi cuarto hijo. Sí, sé que hablar de hijo en etapas tempranas del embarazo es quizás decir mucho. Pero desde el momento en que el test da positivo, una ya imagina cosas. Y durante dos semanas, pensé en cómo sería la vida con cuatro hijos, cómo entraríamos en el coche y, fijaos la tontería, cómo sería dar a luz en pleno agosto, acostumbrada yo a parir en otoño. Me descargué una app para ir haciendo fotos cada semana de mi barriga y hasta escribí un post (para publicar más adelante) sobre síntomas del embarazo antes de la primera falta. Cosas que pasan cuando es el cuarto, que ya te lo «hueles» antes de tiempo. En resumen, todas esas cosas normales que se hacen cuando una se entera que está embarazada.

    No contamos nada a nadie; en las tres gestaciones decidimos hacerlo público una vez que pasaba el primer trimestre. Pero curiosamente, esta vez, íbamos a contarlo antes, tan sólo porque la Navidad estaba cerca. Y si en ninguno de los tres embarazos anteriores me hice una ecografía antes de la semana 12 (la primera de la Seguridad Social), esta vez habíamos pedido cita en una clínica privada para hacer una justo antes de Nochebuena. Ya veis, para una vez que íbamos a anticiparnos… Y con sinceridad os digo que lo único en lo que pensaba en torno a esa ecografía es que pudieran ser dos, por aquello de que tengo hermanos mellizos. Tras tres embarazos estupendos, ni se me pasaba por la cabeza que pudiese sufrir un aborto.

    aborto-espontaneo-sangrado-1

    Sangrado en el embarazo

    Supe que estaba embarazada cuando volví de mi viaje a París, aunque yo ya lo sospechaba desde hacía unos días. Sólo dos semanas después, amanecí sangrando. Fijaos si en mi mente no entraba la idea de que algo fuese mal, básicamente por mis antecedentes, que cuando sentí el sangrado, sin saber que era tal y sin ir al baño a mirar, mi primer pensamiento fue: «leñe, Carmen, que tú tienes el suelo pélvico de lujo, no será posible que vayas a tener a estas alturas pérdidas de orina». Pero no, al ir al baño lo supe, y aunque mantuve la calma, porque en el tercer embarazo tuve un sangrado sin ninguna importancia, decidí ir a Urgencias después de dejar a los peques en el cole. Allí, en cuanto me pasaron a hacer la eco para ver qué pasaba, empecé a sangrar más y ya lo vi claro, sin que me dijesen nada. Y aunque no me hablasen abiertamente de que estaba perdiendo el bebé, me comentaron que se veía poco para estar en la semana 6. Vamos, blanco y en botella. Me dijeron que no hiciera nada especial, que si se trataba de un aborto, que insisto, no me lo confirmaron, lo expulsaría de forma natural. Y me dieron cita para una semana después.

    Fases por las que pasas tras un aborto

    Salí de Urgencias conmocionada. Cuando llegué a casa, lloré de rabia y de pena. Ése es el primer sentimiento que te invade: la tristeza, porque te habías hecho a la idea de algo que ya no va a ser, porque te habías imaginado un bebé que se ha ido. Y necesitas tu tiempo de duelo. Obviamente, depende mucho de la fase del embarazo en la que te encuentres cuando se produce la pérdida; no es lo mismo estar de 6 semanas que de 10, ni de 10 que de 20 semanas. El dolor depende mucho de eso, y claro está, de cómo cada una lo afronte. Recuerdo que ese día teníamos tutoría con la profesora de Alfonso y, cuando iba caminando al cole, me encontré un chupete rosa en la calle, tirado en el suelo. Por unos segundos pensé que era una señal. Pero no, son esas casualidades cabronas de la vida.

    Luego sentí culpabilidad. Sí, es inevitable. Siempre pensamos qué pudimos hacer mal para que pasase eso. Y yo me eché la culpa por haber corrido estando embarazada. Y durante una semana, no quise correr más. Pero no, no fue por correr, me lo dijeron matrona y ginecóloga, y además leí mucho sobre el tema cuando decidí quedarme embarazada. Pero somos así, tendemos a buscar el porqué a todo cuando muchas veces no hay una causa. Y si no hubiera sido el correr, hubiera buscado el motivo en algún golpe de los niños jugando con ellos o qué sé yo. La realidad es que entre un 10 y un 20% de los embarazos detectados terminan en un aborto (la mayoría en el primer trimestre y por defectos cromosómicos). Y por estadística, siendo el cuarto, podía tocarme a mí. Cierto es que hay mujeres a las que les pasa la primera vez que se quedan embarazadas y quizás nunca les haya pasado a otras que tengan 6 hijos pero la realidad y los números son los que son. Y que no es lo mismo quedarse embarazada con 27 años, como fue mi primera vez, que a los 34. Lo sé, soy joven pero la naturaleza es así, a mayor edad, mayor tasa de abortos.

    Y después llega la fase de aceptación. Puedes tardar poco o mucho, yo a los dos días acepté que esto había pasado por algo y que no, no era un drama. Porque objetivamente no lo es. Conozco decenas de mujeres que han pasado por esto y, aunque es doloroso, no es una tragedia. Sí lo es perder un bebé cuando una ya está en una fase avanzada del embarazo, sí lo es perderlo durante el parto (que por desgracia conozco un caso), sí lo es perder un hijo. Eso sí creo que es un drama, lo mío no. Lo que pasa que esta fase no se cerró del todo hasta que una semana después volví a urgencias para confirmar lo que para mí era una realidad. Es curioso, ese día, solo ese día, durante un rato quise pensar que igual mi lotería por adelantado (era 21 de diciembre) era la sorprendente noticia de que ahí seguía el bebé. Pero no, la residente en ginecología me confirmó lo esperado.

    aborto-espontaneo-sangrado-2

    También me dijo que quedaban unos pequeños restos y que tenía que consultar si darme medicación o no. Y ese rato que pasé esperando hasta que me diera una respuesta, fue un suplicio, quería cerrar el círculo ya, de una vez, y no tener que volver allí días después a esa sala. Por suerte, lo descartaron. Ese día, como es lógico, volvía revivir todo y volví a llorar. Pero sabiendo lo afortunada que era. En la sala de espera de ginecología estuve hablando con otras dos chicas que estaban esperando. Las tres habíamos estado la semana anterior allí por sangrados y las tres habíamos perdido nuestros bebés. Una de ellas, con la tragedia de haber perdido a un bebé que nació en un parto prematuro y que solo sobrevivió cinco días. La otra, esperaba dos bebés e iba a ingresar para hacerse un legrado.

    ¿Cómo demonios voy a quejarme yo? Tengo tres niños sanos, felices… He tenidos tres embarazos que han sido un regalo, en los que he podido hacer de todo y en los que me he encontrado estupendamente. No, esto que ha pasado ha sido doloroso pero está superado, no me gusta recrearme en el dolor. No voy a negar que es algo que queda ahí guardado para una experiencia posterior, y que el miedo que nunca tuve es probable que lo tenga en el futuro. Pero éste no es un post para que nadie tema nada ni se preocupe más de lo necesario; si por algo me caracterizo es por ser la despreocupación y tranquilidad personificada. No hay que pensar que esto nos puede pasar pero, si nos pasa, lo único que quiero que sepáis es que se supera, que nos ha pasado a muchas y que hay que llorar con ganas unos días para luego tomar aire y venirse arriba. Si ya tenéis hijos, sentíos afortunada. Y si no los tenéis, todos vuestros miedos desaparecerán cuando tengáis a vuestro primer bebé en brazos.

  • Elegir o planear el sexo del bebé, ¿se puede?

    Elegir o planear el sexo del bebé, ¿se puede?

    Reeditado: Aquí podéis leer el texto que escribí entonces, en noviembre de 2016, cuando tenía tres niños.

    «La que aquí escribe tiene tres hijos varones. Con lo cual, muchas diréis, ¿y qué sabrá ella? 😉 Siempre podría rebatir y decir que era lo que quería, que no me apetecía una niña. Entonces todas las que buscáis un niño, leeríais este post al dedillo en busca del truco para concebir un niño. Pero no, lo cierto es que siempre me ha apetecido tener tanto algún niño como alguna niña pero tampoco es algo que me haya quitado el sueño, estaría encantada con tres niñas, con una niña y dos niños o dos niños y una niña.

    En serio, el día que me dijeron que el tercero era un niño me eché a reír. Sé que hay gente que se lleva disgustos por este tema; no es mi caso porque, aunque suene a mito, sólo pido que tengan salud. Así que nunca he estado pendiente (tampoco podía) de algo que dicen puede ser clave a la hora de tener varones o hembras: la ovulación. Primero, porque no me veo planeando las relaciones, aunque entiendo que se haga cuando se busca un bebé y no llega. Eso es totalmente lógico. Y segundo, porque la ovulación se produce durante unas horas, por lo que hay que tener mucha puntería, y más de lo mismo, no conozco tanto mi cuerpo para algo así, siempre he sido muy irregular. Puedo suponer un par de días, lo justo quizás para quedarme embarazada, pero tanto como unas horas de ovulación para calcular si puede ser niña o niño, imposible.

    Supongo que a estas alturas ya todas sabréis que el sexo de un bebé lo determinan los espermatozoides, que pueden ser X o Y. Dependiendo de esto, tienen unas características. Dicen que los espermatozoides Y, es decir, los de niño, son más rápidos y más pequeños pero también mueren rápidamente, lo que significa que, si prefieres tener un niño, el espermatozoide debe alcanzar las trompas a la vez que el óvulo, vamos, que hay que ponerse a «trabajar» en el momento de la ovulación. Por contra, los espermatozoides X, es decir, los de niña, son más lentos y más grandes pero más duraderos. Lo que significa que, si quieres tener una niña, se aconseja tener relaciones hasta dos días antes de la ovulación. Por tanto, la clave es saber cuándo ovulas.

    metodos_elegir_sexo_bebe

    Cómo saber cuándo ovulo

    Pues hay unas cuantas formas. Insisto mucho en esto, si no me hubiera quedado embarazada, hubiera hecho lo que fuera: médicos, tests, relaciones planeadas, tomarme la temperatura a diario… pero por el sexo del bebé, no me planteé programar nada porque hay que atinar mucho y ser bastante regular. No me voy a extender en este post con todas las formas que existen para saber cuándo se ovula porque cada una requiere de una explicación, desde señales que da nuestro propio cuerpo hasta tests que te avisan de cuándo se producirá. Y el post se extendería muchísimo y yo más allá de un leve dolor de ovarios e intuir algo por el flujo, no tengo ni idea.

    «Elegir» el sexo de tu bebé requiere mucha observación y planear los encuentros. Y suerte, porque conozco casos de familias de cinco y seis varones y una de nueve féminas. Objetivamente, yo sé cuándo concebí a mis hijos y, si me rijo por el simple calendario de ovulación, dos de ellos deberían ser niñas según estas teorías ;- )  Así que, como veis, creo que todavía es difícil dar con ello. 

    Reeditado: Ahora, en mayo de 2019, cuando he tenido dos niñas, puedo añadir algunos datos, aunque siento deciros que no van a ayudar demasiado. Cuando me quedé embarazada de Carmen, estaba usando unos tests de ovulación. Pero aquello fue un caos. Sé que en teoría da positivo varios días pero en mayor o menor intensidad (con lo cual no es fácil pillar el punto) pero es que a mí me dio positivo varios días seguidos, sin haber un pico mucho más gordo que me diese ninguna pista. Así que sinceramente no supe cuándo demonios se podían haber producido las horas exactas de la ovulación. 

    Para el siguiente embarazo tuve la oportunidad de probar una pulsera de ovulación en el marco de una colaboración, para poder dar mi opinión. Además, como era obvio tras lo sucedido, en ese momento, sí que deseaba una niña, así que porqué no iba probarla. Es más exacta que los tests, porque detecta varios parámetros, incluida la temperatura basal, pulso en reposo… Eso sí, hay que tener en cuenta que la temperatura basal, por ejemplo, detecta la ovulación cuando ya se ha producido, y para una niña hay que anticiparse, con lo que tienes que estar viendo varios ciclos seguidos.

    Vuelta a lo mismo, soy irregular. En aquel momento, tras la conización de cuello de útero, tenía unos ciclos irregulares, tuve uno de 22 días, otro de 25, otro de 32 días. Así que tampoco era fácil y no fui capaz de anticiparme. Pero sí que es verdad que como esos registros quedaron guardados en la app del móvil, al nacer Aurora los miré y coincidía que las relaciones habían sido anteriores a la ovulación. ¿Casualidad?, ¿suerte? Pues no lo sé. Entiendo que si fuese tan fácil, todo el mundo tendría hijos del sexo deseado. Y la realidad es que se tienen los hijos como llegan. Y creo que si la teoría de la ovulación fuese cierta al 100%, Gabriel tendría que ser una niña con total seguridad porque en mitad de ciclo, por viajes de trabajo, maridín y yo no estuvimos juntos. Dicho esto, supongo que por probar con los tests, con la temperatura basal o con los métodos que consideréis oportunos, no perdéis nada. Bueno, un poco de tiempo. Y quizás que son cosas que pueden llegar a obsesionarte.

    Pero hay que tener en cuenta que nada te garantiza tener niño o niña. Y de que la teoría de que se concibe niña si se tienen relaciones días antes de la ovulación, dicen algunos ginecólogos que no está probada. <Cuando tomas la decisión de tener un hijo, hay que aceptar el sexo que venga, sin poner muchas expectativas en algo que está fuera de nuestro control. 

  • Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

    Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

    Soy de las que piensa que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo normal tiene por qué ser lo común. Los kilos que se engordan durante el embarazo varían mucho en función de una mujer a otra, incluso de un embarazo a otro. Lo cierto es que, en mi primera gestación, me engañé a mí misma pensando que era la excusa perfecta para ponerme «tibia» a comer. Total, si iba a engordar sí o sí, poco importarba que fuesen muchos o pocos. ¡Error! El resultado fueron 18 kilos al terminar la semana 40 y encontrarme en mi casa después de parir con 13 de regalo. Iba yo feliz pensando que se iba a quedar todo en paritorio, y ahí estaba mi cara de pan y mis muslos enormes. Sin embargo, conozco casos en los que 18 kilos no son muchos, ¿por qué para unas puede ser mucho y para otras lo normal?

    Primero, yo no retuve líquidos ni estuve hinchada, mis tobillos y piernas mantuvieron su grosor habitual. Además, no se puede decir que sea de las que tiene una barriga grande, ni mucho menos, hay gente que no se da cuenta de que estoy embarazada hasta los seis meses y pico, excepto si me ven en biquini, lógicamente. Sin embargo, hay embarazadas con barrigas enormes (no es ni mejor ni peor, sólo comparo tamaños) y que además se hinchan mucho, por todo el cuerpo. Por tanto, puede que den a luz y cuando pasan solo unos días, ya solo tienen 4-5 kilos de más.

    kilosembarazo
    ¿Qué me decís de esa cara de pan y esos brazos? 😉 Obvio que me pasé. Semana 36 del primer embarazo.

    Mi segundo embarazo vino a corroborar ese pensamiento de que el peso en la primera gestación se me había ido de las manos. Así que en aquella ocasión engordé solo la mitad de kilos, es decir, nueve. Y cuando llegué a casa me dio un subidón, que nunca viene mal para una recién parida. Entre que me quedo plana de panza en dos días y que había cogido los kilos justos, a la semana ya entraba en toda mi ropa. También os digo que no sufrí nada por ponerme cual vaquita en el primero pero sinceramente entendí que no era necesario. Además, Rafa pesó más que Alfonso, lo que demuestra que más kilos no son sinónimo de más peso en el bebé. Tampoco el tamaño de vuestra barriga va a determinar la medida o peso del bebé.

    IMG-20120923-WA0000
    Semana 36 del segundo embarazo, en el que cogí el peso justo y en el que mejor me recuperé después de dar a luz.

    En el tercer embarazo repetí y engordé 9 kilos, así que ya me imaginaba saliendo del hospital estupenda. Y aunque bien es cierto que mi barriga desapareció y todo el mundo me decía lo bien que estaba, el cuerpo no volvió a ser el mismo, tres embarazos en cuatro años ya es mucha tela. Y los dos-tres kilos sobrantes ya sólo los eliminé empezando a correr, que esa ya es una historia que os sabéis. Como veis, ni todas las mujeres tienen que engordar lo mismo, ni la misma mujer se recupera igual de un embarazo que de otro; yo perdí los 13 kilos sobrantes tras el parto de la primera gestación en tres meses y, en el tercero, que solo me sobraban tres después de parir, no hubo forma de bajarlos hasta que empecé a hacer deporte unos meses después. Por tanto, no os paséis comiendo, que no es necesario pero no os agobies con el tema, ¡disfrutad de esa época!

     

  • TuBebebox, cajitas para embarazadas y mamás

    TuBebebox, cajitas para embarazadas y mamás

    Hace tiempo que no escribo en el blog sobre embarazos ni recién nacidos; es curioso cómo van cambiando los temas, las historias, los productos, la ropa, todo… en función de la edad de los hijos. A veces me preguntáis qué regalar a una embarazada, qué comprar o no cuando vas a ser mamá y, aunque he escrito sobre ello en alguna ocasión, hoy os enseño una idea que yo tuve la oportunidad de probar hace año y medio, es decir, justo antes y después de nacer Gabriel. Os lo cuento ahora porque, desde entonces, las cajitas de TuBebebox han cambiado y traen cosas nuevas. Me parecen una genial opción para regalar a futuras o recientes mamás si queréis ser originales  o para regalaros a vosotras mismas para poder probar productos y así valorar lo que es más necesario.

    Star is Born para embarazadas: La box tiene un coste de 59 € cuando el valor de lo que trae es de 200 euros, así como lo oís… Para los calores terribles, un abanico de Abani&Co, una marca española con unos diseños muy monos; un libro sobre el embarazo y el bebé; un descuento en los centros Ecox 4D para una ecografía; un llamador de ángeles de Maminébaba; servicio de pediatría online de MySalus; el saquito de Aden&Anais; un pack de jabón, gel y champú de Mammababy; un chupete Tigex, que se adapta perfectamente a la boca de tu bebé y un body de algodón orgánico de Verbaudet.

    Box Star is Born email

    Happy Baby: Una canastilla divertida, con cosas bonitas y útiles; es una edición limitada en la que no hay muestras, todo lo que incluye son productos en su tamaño real: un collar mordedor de Mamibb que ayuda a calmar el dichoso dolor de dientes de los más pequeños, crema hidratante de Crea-M, sonajero Hape, que cuida de la seguridad como pocas marcas lo hacen; un chupete Kidsme que brilla en la oscuridad; un chupetero de Maminébaba; muselina con mensaje de Mi Muselina; el famoso biberón sueco Twistshake, con el que estoy encantada de la vida; el patito de Olmitos, un clásico que siempre está presente en los baños de los niños, un peluche de Imaginarium, un body, que tanta falta hacen, de Verbaudet…

    5A6A7244

    Canastilla Bebés Mayores: pensada para esos bebés que ya están cerca de cumplir un añito, un regalo perfecto para esa celebración o para probar nuevas marcas. Como es la etapa de JUEGO por excelencia del bebé, la box incluye unos animalitos de Hape, una marca ideada por pedagogos y realizada con materiales, de excelente calidad y con formas orgánicas, más seguras y confiables. También incluye una crema y un gel de la marca Babe, un biberón Tigex, el vaso Sippy Cup de Boon, que ayudarán al bebé a aprender a beber, los baberos multiactividad de Maminébaba, un mordedor de madera, que le ayudará a calmar el dolor de dientes y los stoppers de Olmitos, que son perfectos para la seguridad ya que evita el cierre de las puertas.

    5A6A7249

    Bueno, pues esto es todo, yo pude probar estas cajas el año pasado y fueron geniales, la verdad es que usé todos los productos y me vino genial para conocer algunas marcas de las que no sabía su existencia. ¡Buen fin de semana!

  • El miedo al parto

    El miedo al parto

    Recuerdo mi primera visita a la matrona durante mi primer embarazo. Hablando con ella, una de las cosas que le sorprendió fue que no tuviera ningún miedo ante el parto; me preguntó enseguida si mi madre me había hablado bien de sus alumbramientos y, es curioso, pero era cierto, siempre la recuerdo hablando de ir a dar a luz como si fuera una cosa súper normal. En cierta manera, no deja de ser un proceso natural. En esa conversación con la matrona comprendí que las experiencias de otras personas que están a nuestro alrededor, nos influyen a la hora de sentir nuestras propias vivencias, sobre todo cuando son cosas que aún son desconocidas para nosotras. Y además, un parto no es una experiencia cualquiera, es mucho más.

    _N6A1622 (2)
    Semana 39 del tercer embarazo. Foto de Carlos Quirós.

    He vivido los tres embarazos con mucha tranquilidad, y no he tenido el miedo al parto nunca. Y digo miedo, no respeto. Es una de las razones por las que siempre he dicho que no me atrevería a dar a luz en casa o en determinadas clínicas. La mayoría de las veces, las cosas transcurren de forma natural, sin complicaciones pero me siento más segura sabiendo que estoy en un lugar donde cualquier urgencia puede ser resuelta de forma inmediata. En mi tercer parto, todo fue muy bien pero ya conté que la placenta no salía, así que las matronas tuvieron que dejar paso a la ginecóloga, que hasta ese momento no había aparecido, y manualmente tuvo que extraerla. De no conseguirlo de esa manera, hubiera tenido que ir a quirófano. Como veis, no fue una gran complicación, pero lo importante es tener la tranquilidad de que se puede solventar. De ahí, que crea que es importante ir al parto sabiendo que todo va a estar controlado y saldrá bien.

    Además, el factor psicológico es fundamental. Lo digo mucho últimamente con aquellos aspectos relacionados con el deporte. El miedo sólo bloquea, no ayuda y puede influir a la hora de que un parto no transcurra de forma natural. Es más, es un factor que repercute de forma negativa en el proceso de dilatación y hace que muchas mujeres acudan con más frecuencia al centro de salud u hospital. No merece la pena, hay que intentar pensar que es algo por lo que todas las mujeres pasamos, que además tenemos la suerte de contar con medios suficientes, que antes no existían y que no existen en muchos países, para resolver complicaciones. Estamos bien atendidas y es un momento único en la vida. Conviene no temerlo. ¿Teníais miedo al parto?

  • Looks de embarazada: famosas que aciertan… y que no

    Looks de embarazada: famosas que aciertan… y que no

    Lo de elegir modelito estando embarazada no me quitaba el sueño. Me alegro de que me pillase el final del primer embarazo en verano porque me puse cual bollo preñao, nunca mejor dicho.. Pero con vestidos, todo solucionado. Y en los otros dos embarazos mantuve a raya el peso y mi barriga pasó sin pena ni gloria, con mucha discreción. Bueno, a lo que voy, que me lío. Este post no va sobre qué ponerse o no; he visto a dos embarazadas con un modelo parecido que a una le sentaba como un guante y a otra no tanto. Vamos, que no es cuestión de peso, de ser o no mona, o de tener mega o mini barriga. Yo misma, en la semana 20 del tercer embarazo, con una tripilla de ésas que no sabes si estaba embarazada o me había pasado con la fabada, tuve que cambiar el modelito de una boda a última hora porque me quedaba que no había por donde cogerme. Y no, no estaba gorda, pero me hacía parecer una mesa camilla, no sé porqué. Así que, vamos allá con famosas que han acertado con los estilismos, bien de calle o de alfombra roja.

    famosasembarazadas7
    El corte de este vestido, que a mí tampoco es que me emocione, le sentaba de lujo a Natalie Portman.

    famosasembarazadas8
    Me chifla aquí Jessica Alba. Ojo, que el vestido es el típico que una embarazadas les puede quedar de miedo pero a otras no tanto…

    famosasembarazadas9
    Que sí, que a Giselle le queda todo bien pero los vestidos largos de verano son un acierto para embarazadas siempre que no lleven nada de volumen y no nos pasemos con los complementos..

    famosasembarazadas10
    Y también en versión un poco más elegante puede ser un super acierto

    famosasembarazadas11
    ¿Ajustada y con americana? Claro que sí!

    famosasembarazadas13
    Y muy estilosa Blake Lively con este abrigo.

    Venga, y ahora vamos con looks menos afortunados. Y aquí incluyo a alguna de las mujeres que habéis visto arriba, para que veáis que no es cuestión de ser o no monas.

    famosasembarazadas1
    Si hubiera un ranking de estilismos imposible, Kim Kardasian se llevaría la palma.. Y es que ni cuando está embarazada intenta ser más discreta.

    famosasembarazadas2
    ¿Qué me comentáis de esto?

    famosasembarazadas3
    Es guapa a rabiar (vale, su cirujano también ayudó) pero este corte de vestido no favorece nada. Bueno, el vestido tampoco.

    famosasembarazadas4
    Para que veáis que, siendo guapa como es, Jessica Alba no está nada agraciada con este mega blusón

    famosasembarazadas5Helena Bonham-Carter
    Helena Bonhan-Carter, un completo, por favor. Ojo, que lo de menos es estar embarazada con este estilismo.

    famosasembarazadas6
    Los volúmenes en vestidos «palabra de honor» estando embarazada no sientan bien.

    famosasembarazadas12
    Y para que veáis que un mismo tipo de vestido no sienta igual de bien, veáse a Kate frente a Kim. El abrigo y los complementos lo cambian todo!!!

    Y hasta aquí, mi post sobre moda para embarazadas. Lo sé, es un tema que hace mil años que no trataba y el post más leído del blog durante estos años tiene que ver precisamente con looks durante la gestación, a ver si indago por las tiendas de a pie para daros alguna idea a las que estáis es estado de buena esperanza. ¿Alguna famosa que os inspire?

  • Aspectos que desconocía sobre infertilidad

    Aspectos que desconocía sobre infertilidad

    No he pasado por esto, no sé exactamente cómo me hubiera afectado pero intuyo que hubiera sido duro. Sé que hay muchas parejas que pasan por el amargo trance de ver que no pueden tener hijos de forma natural como, al fin y al cabo, uno espera y desea que se produzca. También conozco casos cercanos y me consta que ha sido un proceso muy difícil. Yo hoy no pretendo entrar a fondo el componente psicológico de todo esto porque creo que, por más que intente entenderlo, sin haberlo vivido, no puedo llegar a comprenderlo de verdad. Yo hoy quiero dar visibilidad a este tema con datos; los números, muchas veces, nos ayudan a entender la magnitud del problema.

    barcelonaivf2

    Todos los datos que os ofrezco son de Barcelona IVF, una clínica de reproducción asistida formada por ginecólogos, andrólogos, biólogos, anestesiólogos y psicólogos con gran experiencia en el campo de la fertilidad, con más del 90% de pacientes que consiguen el embarazo. Así que la información es más que contrastada. Supongo que, hasta que no pasas por algo en concreto, todo cuanto sabes viene dado por lo que oyes o lees en medios de comunicación.

    Cinco aspectos sobre la infertilidad

    De toda la información que he podido leer estos días sobre este tema, obviamente conocía algunos aspectos. Sin embargo, y puesto que de otros era desconocedora, voy a mencionar aspectos que llamaron mi atención. Desde la diferencia entre esterilidad e infertilidad hasta las causas.

    Un año buscando el embarazo

    Existe un problema cuando una pareja lleva un año buscando embarazo y no lo consigue. Desconocía el plazo exacto de tiempo, porque sé que hay gente que se alarma enseguida. Pero hasta que no pasa el año, no debe uno asustarse. Salvo en casos de endometriosis, que debe acudirse a un especialista cuando han pasado 6 meses.

    Infertilidad vs. Esterilidad

    Infertilidad y esterilidad no son lo mismo aunque muchas veces se utilicen los términos indistintamente. Esterilidad se define como la situación en la que una pareja, después de haber estado intentando conseguir un embarazo de una forma activa durante un año no lo ha conseguido. Infertilidad hace referencia a la situación que tienen parejas cuando su problema no está en conseguir el embarazo sino que en que ese embarazo se desarrolle correctamente y no acabe en un aborto.

    barcelona ivf

    Causas de Esterilidad

    Toda la vida se ha achacado el problema a las mujeres cuando resulta que, en el 30-35% de los casos, es el factor masculino el que hace imposible el embarazo. También hay un 10-15% de casos en los que se desconoce el origen del problema.

    Los óvulos están contados

    Creo que todas sabemos que, con la edad, la fertilidad disminuye. La explicación es tan sencilla como que el ovario “nace” con todos los óvulos que va a tener, no tiene capacidad de producir nuevos óvulos; ésa es la razón por la que, con la edad, el número de óvulos (la reserva ovárica) y la calidad de los mismos disminuye. La fertilidad de la mujer se mantiene más o menos estable hasta los 35 años, empieza a disminuir lentamente a partir de los 35 y de forma mucho más pronunciada a partir de los 38 años.

    Cuidado con las enfermedades de transmisión sexual

    Las enfermedades de transmisión sexual pueden ser una causa de esterilidad debido a los daños que producen en el aparato reproductor femenino. Resulta que la obstrucción de las trompas de Falopio es la causa fundamental es esterilidad por una enfermedad de transmisión sexual. Y teniendo en cuenta que la función de las trompas es imprescindible para conseguir que el óvulo fecundado llegue al útero, pues uno se da cuenta de lo importante que es prevenir este tipo de enfermedades.

    La verdad es que, de todos los datos que he leído, podría enumerar unas cuantas cosas más que llamaron mi atención, como los puntos que os he mencionado. Lo que está claro es que, cuando esto ocurre, es importante buscar ayuda. Para empezar, saber la causa, encontrar el porqué, es un descanso mental importante y un paso adelante para intentar conseguir ese embarazo deseado. ¿Sabíais todas estas cosas quienes no habéis pasado por ello?

  • Barriga en el embarazo, ¿qué es lo normal?

    Barriga en el embarazo, ¿qué es lo normal?

    Hace unas semanas, una foto en las redes sociales de dos amigas embarazadas suscitó muchos comentarios, muchos juicios, muchas críticas y muchas opiniones sobre si era o no normal estar gestando un bebé y tener un aspecto tan atlético y tan poco parecido al de una embarazada «real» como el que tenía una de las chicas. No voy a detenerme en el tema del deporte en el embarazo, eso lo dejo para otro post. Probablemente, si yo no hubiera pasado ya por varios embarazos, pensaría algo parecido sobre el tamaño de las barrigas. Pero, ¿quién delimita o decide lo que es normal o no? Muchas veces, confundimos habitual con normal, y no es lo mismo. La gente tiende a considerar lo normal como bueno y, sin embargo, todo lo que se salga de eso, es malo. Y os diré una cosa, ni creo que sea habitual en una gestante de 21 semanas, como la de la izquierda, estar así, ni tampoco creo que sea usual estar de 25 semanas, como la de la derecha, y parecer que estás a punto de dar a luz, y aún así, he visto casos. Lo cierto es que casi todo el mundo centró sus comentarios en la deportista, ¿y sabéis por qué? Porque se espera que las embarazadas engorden, enteritas. Y lo sé por propia experiencia.

    embarazadasamigas

    Mis barrigas en los tres embarazos fueron igual de pequeñas pero, es curioso, en el primero nadie hizo alusión al tamaño de mi panza, nunca. ¿Sabéis por qué? Porque yo, al completo, engordé; de cara, de culo, de brazos… comí más de lo que necesitaba y me moví poco. Y como estaba rellenita, nadie se percató de que mi barriga era pequeña. Creí que coger peso en las gestaciones era normal, hasta que parí y me di cuenta que, de los 18 kilos que había engordado, me sobraban 12. A priori, puede no parecer una cifra excesiva pero ni había retenido líquidos ni tenía una barriga grande. Y el tiempo me dio la razón. En mi segundo embarazo engordé la mitad y, curiosamente, el bebé pesó más, casi 4 kilos. Y yo me había pasado el embarazo escuchando que vaya barriguita tan pequeña tenía. A mí personalmente no me preocupaba en absoluto y sé que los comentarios eran con buena intención, al igual que mucha gente me decía que se me veía genial. Y lo estaba. Pero sé que es algo que puede preocupar cuando el comentario sobre la barriguita va unido a «qué pequeñito va a ser tu bebé». Y no tiene nada que ver; a los hechos me remito.

    IMG-20120923-WA0000
    De 36 semanas en el segundo embarazo. No tengo muchas fotos de perfil de la gestación del mediano, supongo que tiene que ver el que no tuviera blog 😉

    Lo del tercer embarazo ya fue de órdago. De hecho, si me llega a pasar la primera vez, me hubiera preocupado. Pero sin embargo, me reí, y mucho. Semana 37 y revisión en el tocólogo en el hospital. Como sabéis, si vais por la Seguridad Social, te toca cada vez un ginecólogo distinto. Y allí que me tumbo, de piernas abiertas y tripa al aire. Me mira, pone cara de extrañeza, mira mi historial, vuelve a mirarme y me dice: «¿en serio tuviste un niño de casi 4 kilos? Éste va a ser más pequeño». Y yo le contesté: «no se preocupe, la barriga la tenía igual con el de los 4 kilos». Pero más fuerte aún es cuando ingresé con el famoso falso trabajo de parto que ya os conté. Pasada la noche, ya sin contracciones y tras falsa alarma, vino el ginecólogo de rigor a dar altas por las habitaciones. Me dijo que me levantara el camisón para ver los puntos. Con la barriga al aire, puntualicé que no había parido aún. Me preguntó un tanto desconcertado que de cuántas semanas estaba. Le comenté que había salido de cuentas. Se empeñó en llevarme a hacer una ecografía. En serio, ¿es o no para asustarse? Yo os juro que como ya sabía lo que había, me partía y estaba muy tranquila. Pero si llega a ser el primero, igual me sobresalto un poco.

    embarazo
    Semana 40, tercer embarazo

    Con todo esto, quiero decir que cada cuerpo es un mundo y que, mientras el bebé esté bien, todo puede ser considerado normal, hay muchas mujeres con barrigas pequeñas y hay muchas con barrigas gigantes. Que una mujer rellenita engorde tres kilos en el embarazo no es extraño tampoco. Insisto, nada es raro si el bebé crece sano y la madre está bien. Además, os digo una cosa, todo en esta vida tiene ventajas y desventajas y os aseguro que una barriga pequeña en el embarazo, facilita mucho las cosas. Que una decida cuidarse durante la gestación creo que es bueno, pero con relajación, que tampoco pasa nada por sucumbir a los antojos de vez en cuando.

  • La lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

    La lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

    No, con la pregunta del titular no me estoy refiriendo a si los churumbeles engordan o no con lactancia, sino que la cuestión alude a nosotras, a intentar averiguar si nos inflamos o afinamos las madres con esto de alimentar a los retoños dando el pecho (aunque yo estoy también con bibes). Toda la vida oyendo eso de que con la lactancia materna se adelgaza muchísimo y resulta que aquí estoy, tres meses después de dar a luz, con los mismos 4 kilos con los que salí del hospital. Sin comer más que antes (pero bastante), descansando menos y haciendo algo de deporte. Que ya sé que muchas me vais a decir eso de que sólo ha pasado un trimestre desde que parí. Vale, bien, aceptaría el argumento… sino fuera por mis anteriores experiencias.

    Durante el embarazo de Alfonso engordé la friolera de 18 kilos y, cuando di a luz, me sobraban 13. Antes de tres meses, había perdido todo el excendente; sin ejercicio y con un sólo vástago al que atender. Eso sí, caminaba mucho. Y como ya sabéis las que seguís el blog, apenas pude amamantar al peque. Lo de Rafa fue aún mejor ya que sólo engordé 9 kilos durante la gestación así que salí del hospital prácticamente en mi peso. Con la lactancia, me pasó lo mismo que con el primero: dolores que hacían aquello imposible y tomas de bibe aumentando semana a semana. Vamos, que los embarazos anteriores no hicieron estragos en mi línea. Tampoco es que ahora estemos hablando de un sobrante excesivo, y el hecho de que la barriga se quede en el paritorio ayuda a que parezca que todo ha vuelto a su sitio; pero insisto, sólo lo parece, los kilos ahí siguen. Y no lo digo yo, lo dice mi báscula.

    PicsArt_1425228283685
    Como podéis observar, no hay mucha diferencia entre una imagen y otra. Eso sí, tengo mejor careto ahora, se nota que Gabriel ya duerme bastante y que no ha puntos que den la lata.

     

    El caso es que, a pesar de oír eso de que Menganita se quedó en los huesos con la lactancia, también he escuchado lo contrario. Y claro, si eso es así, ya tengo yo excusa para no haber perdido un sólo gramo. Aunque la realidad es que estoy temblando ante la idea de que sencillamente el tercer embarazo haya hecho daños irreparables en mi figura 😉 Ante la duda, pregunté a mi matrona. ¿Y ella que me dijo? Que dando el pecho se baja de peso pero más lentamente. Vamos, que debe ser que yo antes lo perdía como Fernando Alonso, porque apenas amamanté a las criaturas, y ahora no llego ni a Marco Apicella (que por lo visto es uno de los peores pilotos de F-1). No me preocupa perder peso más despacio que las veces anteriores pero hombre, si supiera con certeza que es cosa de dar el pecho, me quedaría un poco más tranquila. Que de ganar unos kilos, con un par hubiera bastado teniendo en cuenta que en el embarazo sólo engordé 9. En fin, ya os contaré si los kilos son temporales o se quedan conmigo de por vida, habrá próxima entrega sobre el asunto. Y vosotras, ¿perdisteis todo el peso ganado en el embarazo al amamantar?, ¿engordasteis? Espero impaciente vuestras respuestas 😉

  • Final oficial del postparto: como nueva

    Final oficial del postparto: como nueva

    Esta tercera maternidad me ha dado la oportunidad de ver cómo muchas cosas están cambiando. El miércoles tuve una revisión con la matrona coincidiendo, más o menos, con el período en el que se da por finalizado el postparto. Aunque yo me encuentre como unas castañuelas desde hace más de un mes y el tema sangrados quede en el olvido, los «bajos fondos» necesitan un tiempo de recuperación. El caso es que es la primera vez que tenía esta cita con la matrona a estas alturas del puerperio. Vamos, que en los anteriores me vieron sólo a los 4 ó 5 días después de parir, con la excusa también de hacerle la «prueba del talón» al recién nacido (ahora se hace en el mismo hospital cuando nacen), y en este tercer postparto, las matronas me han visto en dos ocasiones.

    Por tanto, para mí, esta cita era una novedad; una nunca deja de aprender en esto de la maternidad. Tras unas preguntas sobre si sentía algún tipo de dolor, en las que casi me entra la risa porque habló de una cosa llamada sexo ( ¿sexo?, ¿qué es eso?) me tocó tumbarme. Supuse que sería un simple revisión de cómo iban las cosas por ahí abajo. Y oye, fue un examen concienzudo con las explicaciones pertinentes de cada parte. Lo mejor es que, para mi sorpresa, estoy como si no hubiera parido nunca. Y me voy a ahorrar la palabra con la que definió la matrona mi matriz porque este blog lo lee hasta mi padre. Lo dicho, que servidora ha nacido para ser madre y a las pruebas me remito 😉 En cualquier caso, la exploración no se quedó ahí. Como sabéis, el suelo pélvico sufre bastante en el embarazo así que estuvo palpando hasta el diafragma. Y todo para enseñarme a hacer los ya famosos abdominales hipopresivos. No os lo voy a negar, soy negada para esto de las respiraciones, me hago un lío del demonio con las apneas, el tórax y la madre del cordero…

    hipopresivos1-ok Y ahí estaba yo, sudando la gota gorda y desesperando a mi matrona por la falta de conocimiento de mi propio cuerpo. Y ya no os cuento cuando Gabriel se despertó de su letargo y tuvo que venir la otra matrona a cogerle en brazos. En fin, que ahora me tengo que poner yo a hacer hipopresivos en casa hasta que empiece el curso en el Centro de Salud dentro un mes, ya os contaré entonces si funciona esto y mi vientre se hace de hierro para el verano porque, señores, tres embarazos pasan factura en la zona abdominal. Y muy seriamente. Y desde mi blog, nuevamente, gracias a las matronas de mi Centro de Salud. ¿habéis tenido revisión postparto con la matrona o sólo con ginecólogo?, ¿os han hablado ya de hipopresivos?

    Y de paso, este post va de agradecimientos. El primero, a una mamá que conocí a través de Instagram que tiene una tienda on line de regalos personalizados (www.chocolate.es) y que me envió esta preciosa canastilla con toalla, muselina, pijama… e incluso, tazas para Alfonso y Rafa.

    Y gracias también a Hero Baby por llenarme la cocina decosas ricas y buenas para todos: mermeladas, barritas de cereales, leche, bolsitas de fruta…

     

    Perdonad por no haber respondido a muchos comentarios, estoy ayudando a una amiga con un trabajo y además habrá algunos cambios en el blog. Eso, y que tengo un bebé super demandante (esto también es una novedad para mí) no me deja mucho tiempo para casi nada. Gracias por seguir ahí y el lunes vuelvo con un sorteo que os encantará. ¡Buen fin de semana!

  • Síndrome del nido, ¿realidad o ficción?

    Síndrome del nido: se dice de un tipo de conducta que se produce con frecuencia en las embarazadas que consiste en incrementar el tiempo dedicado al orden y limpieza de la casa. Este tipo de comportamiento se da principalmente en el tercer trimestre del embarazo y algunos expertos explican esta conducta como una forma de afrontar la ansiedad ante la llegada del nuevo bebé. ¡Para que luego digan de las embarazadas!

    Pues oye, a pesar de ser algo muy frecuente, porque sé que a algunas les ha dado por ahí, debe ser que lo de ordenar o limpiar no me motiva nada y lo hago por obligación porque, aquí donde me veis (a tres días de FPP), aún no me ha dado por ponerme a ello más de lo normal en mí. Y si no me ha dado hasta ahora, no me va a dar por ello mañana 😉 Vale, es el tercer hijo; que ya una está en ese punto en el que empieza a darle igual encontrar unas migas de galletas en la cocina sin ir corriendo a por la escoba, o encontrarse coches en esquinas insospechadas sin que te molesten y que sigan ahí día tras día. Pero vamos, con Alfonso tampoco me pasó algo parecido.
    En otros casos, el síndrome del nido se manifiesta en tener todo listo para la criatura con cierta celeridad. Y cuando digo todo, es todo. Vamos, sé de alguna que compró pañales estando embarazada de 6 meses, o que ya tenía el carrito en casa estando de 5 meses… No me considero agorera, no soy de las que piensan que las cosas puedan ir mal si no hay motivos reales, pero hay cosas que me parecen desproporcionadas. Cuando nació Alfonso, había comprado lo imprescindible, no de todo «por si acaso». Con la cuna, el carrito, la silla reglamentaria del coche, el cambiador y algo de ropa ya me daba por satisfecha. También me habían regalado una trona, bibes, esterilizador y algún chupete, pero ni siquiera sabía antes de dar a luz si los bibes iba a usarlos o no. Luego, poco a poco, fui comprando según las necesidades del bebé porque, obviamente, fue precisando otras cosas.
    Lo cierto es que, los últimos dos fines de semana, no por el síndrome sino porque el tiempo se nos echaba encima, hemos tenido que hacer muchos recados; desde sacar la ropa de bebé de las cajas, comprar un nuevo armario en Ikea (tarea de maridín, yo lo odio) hasta cambiar el Bugaboo del modo silla al capazo. También nos ha tocado ir a comprar zapatos nuevos a Alfonso porque lo de ir con agujero ya era para detenernos, o mirar sillas gemelares de segunda mano, recuperar la minicuna que estaba en casa de mi hermano… entre otras muchas cosas. Como veis, prisa la justa. Cierto es que no es lo mismo el primer hijo que el tercero. Y a vosotras, ¿os dio por limpiar como locas antes de dar a luz?, ¿comprasteis de todo para el bebé y la mayoría casi ni lo usasteis? Por cierto, mañana empezamos nuevo sorteo, esté de parto o no 😉
  • Frases de ginecólogo en los últimos días de embarazo

    A ver cómo escribo yo sobre este tema sin que resulte chabacano. Veamos, durante todo el embarazo, todas las revisiones tienen que ver con la criatura o, a veces, con la salud general de las mamás. Hasta aquí todo normal y, por ahora, sin decir ni una sola palabra malsonante. Pero en cuanto llegan los últimos días, todo empieza a girar en torno a nuestro órgano sexual. Sí, ésa es la gran preocupación de los especialistas en ginecología: saber si aquello madura o no. De ahí esas frases tan gráficas de «estás muy verde», es decir, que aquello no prospera, o la de «ya estás borrando», que viene a ser que tu vagina (más bien cuello del útero, tengo que ponerme técnica) va preparándose para que salga el churumbel.

    A mí este asunto no me genera mucho estrés, porque la cosa puede cambiar de un día para otro, o porque, como es mi caso, no he tenido que escuchar eso de «estás muy verde». Pero sinceramente, ¡menuda presión! Que ya hayas llegado a tu FPP y oír eso no debe ayudar psicológicamente nada para que tu cuerpo avance. Y ni que pudieras hacer gran cosa para que aquello progrese. Hombre, siempre puedes animarte a subir escaleras, caminar y comer no sé qué cosas (soy un poco reacia a estas teorías de la abuela) pero lo que viene siendo pasar del verde al rojo, no debe ser fácil.

    Con Alfonso, el día antes del parto oí lo de que ya tienes esto «borrado del todo» y la verdad que anima, y mucho. Con Rafa ni lo recuerdo, pero vamos, tenía revisión el día que salía de cuentas y no llegué, por lo que la cosa (no hay forma de encontrar un sinónimo en español que no resulte vulgar), verde no debía estar 😉 Y esta vez me tocó ir el lunes, justo después de monitores, aún estaba a 10 días de la FPP y me dijo que estaba un poquito borrado (el cuello del útero) pero no mucho. Oye, ¡cuánto es capaz de detectar esta gente! Y así yo me monto mi película y creo que el peque será puntual, como sus hermanos.

    Y a vosotras, ¿qué frases os tocó escuchar sobre vuestro órgano sexual los días previos al parto? A más de una os dirían lo del verde (esto me recuerda a los brotes) y poco después estabais pariendo.

  • Look embarazada otoño (IV)

    Look embarazada otoño (IV)

    Pues a falta de dos semanas para mi fecha probable de parto, os dejo otro estilismo por si a alguna embarazada le sirve o le da ideas. Insisto siempre en que ni soy una experta en moda ni a todo el mundo le sientan bien las mismas cosas pero sé que estos posts reciben muchas visitas, por lo que entiendo que, aunque sea poco, siempre tienen algo de utilidad.

    PicsArt_1415563104255

     

    PicsArt_1415562907311

    Parka verde militar de Stradivarius de hace dos temporadas (30 euros aprox.): Llevan ya un par de años muy de moda así que es fácil encontrarlas en cualquier tienda. La mía es finita pero hay modelos de invierno total. Eso sí, depende de la talla y modelo, con barriga no abrochan pero he encontrado éste premamá en H&M por 40 euros.

    Jersey de H&M de la temporada pasada (20 euros aprox. ). Obviamente, este tipo de prenda la teneis también en todos lados.

    Como la semana pasada triunfó la bufanda de Zara, que sepáis que la que llevo en las fotos es más suave y a mí me enamoró según la vi. Es de H&M (15 euros aprox.)

    Y otra cosa que me encanta es el tema sombreros, pero para eso hay que probar. Te pueden sentar unos muy bien y otros como para que te detengan ;- ) De hecho, éste es de caballero de Zara del año pasado (12 euros aprox.)

    Botas mosqueteras: Fueron regalo de Reyes hace tres años y no recuerdo dónde las compraron. He visto esta temporada en Zara y HyM.

    Las de Zara cuestan 130 euros (izquierda). Las de H&M son de 100 euros. Que conste que en la tienda (H&M) vi unas de 50 euros que me parecieron más bonitas que éstas.

    Pues hasta ahora sigo tirando de ropa normal, es decir, de cuando no estaba embarazada. La próxima semana os dejaré un look con una prenda de invierno que creo que para las embarazadas es perfecta. Espero que os ayude.

  • Look embarazada otoño (III)

    Look embarazada otoño (III)

    Hoy toca post de moda, para que no os saturéis con entradas como la de ayer, que era muy larga. Os agradezco muchísimo la cantidad de comentarios que dejasteis con recomendaciones de todo tipo, ¡así da gusto! Aunque ya ha llegado el frío, el pasado fin de semana tuvimos tiempo de transición, es decir, ni frío como esta semana ni calor como el último mes, aunque sí tuvimos ratos lluvia. Así que opté por un buen jersey y botas de agua pero todavía sin abrigo.

    PicsArt_1414968355902

    Jersey de HyM de punto en color verde militar: 20 euros aprox. La verdad es que en HyM es donde más jerseis suelo encontrar, de todos los colores posibles.

    Leggins de otra temporada. Como siempre, los tenéis en casi todas las tiendas.

    Botas de agua: éstas en concreto son de The First Outlet de hace dos temporadas (25 euros aprox.) En esto, como en todo, cada una tiene sus gustos. Yo elegí éstas porque me gustan más con suela fina. Las Hunter o Igor son más camperas, bueno, y también más caras 😉

    Bufanda de Zara (17 euros aprox.): me chifla el estampado y eso de que lleve tantos colores da mucho juego. Aunque en otro post ya os enseñaré otra de H&M que aún me gusta más. En cualquier caso, bufandas estas dos últimas temporadas hay para dar y tomar 😉 Y en Stradivarius también las vi preciosas.

    La próxima semana, un look más invernal. Y no os daré más la tabarra con esto de los estilismos durante el embarazo porque enseguida estaré sin pancita 😉

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies