Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

En cinco embarazos no he recurrido a ropa premamá. En general, aunque alguna vez veo algo que me gusta, no me resulta fácil encontrar cosas de mi estilo. Así que esta menda se viste igual esté o no esté embarazada, salvo una cosa: suelo descartar pantalones y pasarme a los leggins. No es que me fascinen pero son infinitamente más cómodos y, para tres meses, pues tan contenta. Primero puntualizo que soy una embarazada con barriga pequeña, lo digo porque luego hay de todo en la viña del Señor y algunas me diréis que tenéis barrigón ;- ) En mi caso es y ha sido así en todos mis embarazos, con la diferencia de que en el primero me puse, toda yo, enorme, pero de comer y no hacer nada de ejercicio.

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Me habéis pedido ideas para este otoño y, como he hecho algunas adquisiciones, básicamente en Primark y Stradivarius (si quieren, me pueden hacer embajadora, jaja…), os pongo algunas fotos y os cuento. Aquí en Asturias, en Gijón en concreto, las temperaturas en otoño van a rondar entre los 10 y los 20 grados. Te puede caer todavía algún día de sol a 22-23 pero vamos, me centro en lo habitual en octubre y noviembre sobre todo. A mí me gusta en esta época utilizar playeros o zapatillas, y si hace frío, botín plano. Y lo suelo hacer con pantalón pitillo y jerseis grandotes. Embarazada, como os decía, cambio el pantalón por el leggin y voy prácticamente igual que cuando no estoy «preñada» 😉  Quien dice jerséis, dice camisas también amplias. Y combino con cazadoras o americanas, o abrigo si hace frío, claro.

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Camisa gruesa de Primark de hace cuatro temporadas (la compré precisamente en el embarazo de Gabriel), cazadora de Mango del año pasado, leggins, y playeros Walk in Pitas.

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Jersey de esta temporada de Primark que me fascina con tanto colorido. Es super calentito y tapa tanto que no parece que esté de 29 semanas.

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Americana escocesa de Stradivarius y jersey amarillo de Primark de esta temporada. Leggins y zapatillas Walk in Pitas.

Sobre vestidos. Pues mirad, a mí me parece lo más cómodo en los embarazos pero rara vez uso si no es verano, porque soy friolera, muy friolera. Aún así, como en otoño suelen venir días templados, tengo alguno de manga larga tipo camisero al que se le pueden añadir medias tupidas y poner con botines o playeros. Y por supuesto, una cazadora. Este tipo de vestido te lo puedes poner hayas engordado cinco kilos o veinte, os lo digo porque en el primer embarazo engordé 18 y en los otros la mitad 😉

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Vestido de Stradivarius de la temporada pasada.

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Vestido Stradivarius de esta temporada. He sucumbido a este estampado, ¿quién me lo iba a decir?

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Vestido escoces de Stradivarius de la temporada pasada.

Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo

Y por último, este vestido también de Stradivarius de esta temporada. No me gusta ir ajustada durante el embarazo (tampoco suelo ir apretada  sin estarlo) pero me probé éste y me vi bien así que me lancé.

Resumiendo, esta temporada cogí dos jerseys, una americana y dos vestidos que podré usar estos meses, que podré seguir usando después de dar a luz y, por supuesto, en próximos años. Creo que, salvo en caso de pantalones o faldas (prenda que yo nunca he usado pasado el primer trimestre y que tampoco uso casi nunca), en general, el resto de ropa se puede comprar donde lo hagamos habitualmente. Os prometo que en el primer embarazo engordé mucho (18 kilos), teniendo en cuenta que no retengo líquidos ni barrigas enormes, y compré donde lo hago habitualmente pero en tallas más grandes. Reconozco que soy bastante básica a la hora de comprar, casi siempre voy a los mismos sitios y quiero ir siempre cómoda. Arreglarme mucho me da pereza. Espero que os haya servido el post.

Otros posts: Cómo vestir durante el embarazo para ir de boda

Running y embarazo: ¿hasta cuándo puedo correr estando embarazada?

Running y embarazo: ¿hasta cuándo puedo correr estando embarazada?

¡Pues hasta aquí he llegado! Seis meses ya de embarazo y creo que es el momento de dejar de correr. Me encuentro bien, creo que podría seguir algunas semanas más y llegar al séptimo mes pero ahora nos vamos de vacaciones a sitios de calor durante 15 días y pienso que debo aprovechar este parón para dejar atrás esta etapa de running y embarazo. También el cuerpo me va dando señales:

  • La pierna de la variz: a este paso, mi variz se va a hacer famosa. Ha sido y es la razón por la que correr me ha costado; notar que en una pierna no va bien la circulación y que pesa en exceso es un lastre a la hora de practicar running. Al final, es como correr a medias y el cansancio se nota el doble.
  • Presión en la zona baja del vientre: esto no creo que sea por correr, sino porque me enfrento a un cuarto embarazo. Es decir, me pasa, por ejemplo, cuando voy a orinar, y eso es algo que no me pasó en los anteriores embarazos. Así que no se debe al correr pero cada semana que pasa, justo cuando corro, lo noto más.
  • Cansancio: creo que correr es uno de los deportes en que más músculos están implicados. Puedo seguir haciendo ejercicio hasta la semana del parto pero siento que ya no éste. Empecé el embarazo corriendo unos tres días a la semana en torno a 8-10 kilómetros en cada salida. Ya al terminar el cuarto mes, la media era de 7 kilómetros. Y cuando finalizaba el quinto mes de embarazo, corría 5-6 kilómetros. El peso se va notando.

Esto es ya personal, sé de madres que estuvieron 7 y 8 meses corriendo y atletas que lo hicieron hasta el parto. Depende mucho de la forma física de la madre y, sobre todo, de cómo se encuentre cada una. Lo mejor, escuchar al cuerpo.

Running y embarazo, ¿qué me ha aportado esta experiencia?

Bueno, yo ya tenía claro que el embarazo me permitía hacer casi cualquier cosa, y desde luego, si algo he tenido siempre muy interiorizado es que la gestación es solo una etapa más en la vida de la mujer que, salvo complicaciones, no impide llevar una vida normal. Durante el tercer embarazo, pude comprobar lo bien que me vino hacer deporte hasta la misma semana del parto, me daba mucha energía y supe en mis propias carnes que deporte y embarazo no sólo son compatibles sino que son buenos aliados. Pero el aborto me hizo sentir miedo y ya os lo conté, dudé mucho si seguir o no corriendo. Gracias a Dios, lo hice y ahora puedo decir que esta experiencia me ha demostrado que cuando salen mal las cosas en el embarazo, no solemos tener culpa alguna nosotras. Así que, de alguna manera, me he quitado esa espina o peso que me dejó el aborto, no hice nada mal.

Correr durante el embarazo también me ha hecho ver que nuestro cuerpo está más que preparado para gestar y a la vez llevar una vida normal. No sé porqué, últimamente las gestaciones se tratan en muchos casos como patología. Y genial que así sea cuando hay riesgos y se requiera, pero en un embarazo sano, la vida debe seguir igual, siempre que no te dediques al paracaidismo 😉 Ya sabéis, sentido común.

Y por otro lado, saber que el ejercicio tiene beneficios, no sólo para mí sino para mi bebé, pues me alegra, ¡qué queréis que os diga! ya que no he conseguido una rutina con la alimentación, saber que hacer deporte facilita el parto y que las hormonas segregadas tras la práctica de deporte traspasan la placenta durante la actividad física, favoreciendo el desarrollo del corazón del bebé, pues ya se queda una más tranquila. me ha venido bien para desconectar, para ver el mar, para entender cómo cambia el cuerpo…

Running y embarazo, ¿qué siento ahora?

Pues aunque no lo creáis, me da pena parar. Es la primera vez en mi vida que logro hacer de algo sano un hábito, es la primera vez que siento que necesito hacer deporte y que lo hago sin excusa alguna. Solo tres meses antes de quedarme embarazada corría una media maratón y la verdad es que, de alguna manera, sientes que todo ese trabajo se pierde un poco al parar. Bueno, realmente, ya se ha perdido bastante porque esta última semana, corrí unos 5 0 6 kilómetros en cada salida, cuando hace 6 meses salía y corría entre 10-13 kilómetros a una intensidad muchísimo más alta. Pero precisamente, una de las cosas que tuve que hacer al saber que estaba embarazada es bajar la intensidad y controlar las pulsaciones.

Así que me da un poco de coraje parar, y más sabiendo que luego cuesta volver. Porque sé que va a ser casi como empezar de cero, y oye, con todo lo que había conseguido. A eso hay que sumar el bebé, claro, que no se nos olvide 😉 Me parece que sacaré del trastero el carrito de running cuando pueda volver a retomar el ejercicio tras el parto. Pero vamos, lo tengo clarísimo, salvo desastre, volveré en cuanto la matrona me dé permiso (y siempre que mi suelo pélvico lo permita) y espero que el último día del 2017, pueda estar corriendo mi primera carrera del año, la San Silvestre.

Running y embarazo, ¿qué planes tengo para seguir en forma en el embarazo?

Las que me seguís por Instagram, ya sabéis que hace un par de semanas empecé clases con Actimami, gimnasia para embarazadas. Mi plan es personalizado (podéis ver vídeos en mi cuenta de Instagram) en el que la idea es fortalecer el abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda de cara al parto. Bueno, y como Teresa sabe lo mucho que me gusta el baile, vamos combinando con un poco de zumba, que en el tercer embarazo me hizo sentir genial y además me divierte mucho. Quizás también incluya algo de Pilates más adelante, ya iré viendo. Y después de dar a luz y cuando la matrona me deje retomar, me iré a clases con la peque de hipopresivos, para fortalecer en suelo pélvico y así poder seguir corriendo.

Bueno, pues esta es ahora la nueva situación de embarazada activa. Seguiré informando 😉

Cremas para el embarazo: mi rutina

Cremas para el embarazo: mi rutina

Como os dije en un post la pasada semana, entre mi primer y cuarto embarazo hay un abismo en muchos aspectos. Y desde luego, uno de ellos es en el cuidado de la piel del cuerpo. De no usar nada entonces a usar varias cremas para el embarazo en este momento. Es cierto que, y siempre os soy muy sincera, no me salieron estrías entonces cuidándome poco ni ahora, cuidándome bastante en este sentido. Pero tampoco en la primera gestación me salió ninguna variz a pesar del peso que cogí y ahora tengo una de mucho cuidao, que me salió en el segundo embarazo y ha ido empeorando en cada uno que he sumado. Vamos, que siempre aposté por la teoría de que la genética es la que es y contra ella es difícil luchar. Pero vamos, si en este caso no me cuidase un poco la dichosa variz, creo que se pondría mucho más fea. Así que… mejor prevenir.

Resumiendo, que las cremas no pueden hacer milagros contra la genética pero sí pueden mitigar un poco los efectos de las cosas. Y ya ni os cuento cuando expones al cuerpo a más contratiempos. Creo que es evidente que todos debemos usar protección solar pero mucho más el que trabaja al aire libre en ciertas condiciones. Así que más de lo mismo, cuatro embarazos no son poca cosa para un cuerpo. Os cuento un poco las cremas y aceites que estoy usando, son de marcas que ya había usado previamente, es decir, las conocía y obviamente, si repito, es por algo.

Cremas para el embarazo: antiestrías e hidratantes

En este apartado no sólo incluyo cremas sino también aceites. Y pongo juntas antiestrías e hidratantes porque al final, si hidratas bien la piel, también evitas las estrías. Son complementarias de alguna manera. Para el pecho, que en mi caso es la primera parte del cuerpo que aumenta de volumen ya que la tripa tarda bastante más y es algo más paulatino, uso el aceite de rosa de mosqueta puro de Eva Rogado, que es cosmética hecha en Gijón. Me tocó un botecito en un sorteo hace tres años, lo usé en en embarazo de Gabriel y me gustó mucho, queda la piel super hidratada pero no pegajosa. Para la barriga estoy usando aceite de almendras de Mi Rebotica, que también se absorbe genial y como me gustó tanto el champú, quería probar cosmética de la marca para el cuerpo. También para la barriga, voy alternando con el aceite, la crema antiestrías de Mamma Mio SkinCare, que es una línea dedicada únicamente a la maternidad y embarazo, es un pelín untuosa cuando la coges pero luego no cuesta nada extenderla. Huele muy bien y muchas me dijisteis en Instagram que la usabais y que era una maravilla, y la verdad que doy fe. Lo que me acaban de dar es la antiestrías de Mustela, que ya sabéis que ahora tiene línea de embarazo y postparto. Pero ya la probaré cuando se me acabe la que estoy usando ahora.

cremas para el embarazo

Cremas para el embarazo: anticelulíticas

Pues mirad, he preguntado y leído sobre cremas anticelulíticas que se pueden usar en el embarazo y la mayoría no son compatibles porque llevan cafeína y otros compuestos que no son buenos. Os pregunté por Instagram y hay dos opciones, pero aún no sé si dar el paso de comprarlas. Por un lado el aceite seco de Weleda y, por otro, el aceite anticelulítico de Caudalie. Tengo dudas porque, durante el embarazo, la celulitis aumenta bastante por cuestiones hormonales, es decir, que es algo pasajero. No es como una estría, que si te sale, te queda. Objetivamente, si alguna vez en mi vida he notado una mejoría considerable en el aspecto de la celulitis, fue gracias al deporte. Sí, sigo corriendo pero, antes de quedarme embarazada estaba haciendo una media de 30 kilómetros semanales mientras que ahora hablamos de que corro la mitad y a un ritmo más bien de marcha, no tanto de carrera.

Así que obviamente, esto más el embarazo, ha hecho que mi celulitis aflore con fuerza. Pero vamos, que yo he leído por ahí que es necesaria en esta fase de la vida de la mujer así que, ya si eso, cuando pase el postparto y retome con fuerza el ejercicio, me pongo con ella. Y sobre el tema de la variz me gustaría dedicar un post aparte, porque no solo puede ser una cuestión estética, es algo más que eso. A estas alturas, embarazada del cuarto, como que ya la estética en esta época no me agobia, ya volveré a tener mi cuerpo. Me cuido, sí, porque no es lo mismo tener 20 años que 30, ni un embarazo que cuatro pero sé perfectamente lo que hay. Y que todos los males sean estos.

Looks de boda para embarazadas

Looks de boda para embarazadas

Hace ya un par de años que escasean las bodas en mi entorno. Hubo unos años en que te juntabas con más de cinco enlaces anuales y oye, ahora si hay uno al año, da gracias. Y yo encantada con una, bueno, y con dos también; me desquito con el baile un montón desde que soy madre 😉 Como os podéis imaginar, con cuatro gestaciones y dando a luz siempre después de verano, época muy de enlaces, he tenido que buscar unos cuantos looks de boda para embarazadas. Lo bueno es que hoy en día hay muchísimas opciones y no tienes que irte a ninguna marca o tienda en concreto. Y menos mal, porque reconozco que en general, la ropa que hacen de estilo premamá no acaba de encajar con mi estilo, la veo poco juvenil en la mayoría de los casos. Si sabéis alguna que tenga cosas chulas, soy todo oídos.

Pero bueno, vamos al grano. Os enseño mi último estilismo de boda. No tuve que irme muy lejos, sólo al armario de mi madre para hacer algunas probaturas y volver a sacar un vestido ideal de Massimo Dutti de hace 10 años que ya usé en otras dos bodas. Bueno, y mi madre también. Le añadí una flor de mi abuela al pelo, que a saber los años que puede tener y lo que sí estrené fueron pendientes de Clara, by clara, que hace unas cosas preciosas. De bolso y zapatos, volví a tirar de fondo de armario. Y como llevaba un año y medio sin ir a la peluquería y no me iba a dar la vida para ir, me peinó mi amiga Marina Gómez el día anterior.

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Y de este look sale la primera idea para ir de boda embarazada: vestidos corte imperio, lo que viene siendo suelto por debajo del pecho. Todas las temporadas se ve alguno del estilo en muchas tiendas.

looks de boda para embarazadas

Luego está la opción de vestidos tipo túnica. Lo digo porque muchas dicen que se hinchan mucho y que necesitan algo muy holgadito. Tiene la ventaja de que obviamente no marcan nada y son comodísimos. Y da igual versión corta que larga, con unos buenos complementos, quedas divinamente. El que veis, es de Cortefiel y me salvó a mí dos o tres bodas, y lo mismo me hubiera dado estar de 6 meses, como estoy en la foto, que de 9.

looks de boda para embarazada

looks de boda para embarazadas

Después tenemos la opción de los vestidos ajustados. A mí no me gusta especialmente, le veo pegas. Principalmente, que como la barriga va creciendo, o es un tejido que se ajusta, o si no, tienes que decidir dos o tres semanas antes, no puedes elegir con mucha antelación porque luego igual no te sirve. Luego está el inconveniente de la movilidad; si ya con barriga a veces no estás muy ágil, como te pongas en plan apretá, la cuenta. Yo los he usado en tres ocasiones, dos eran bodas informales, por eso los llevé cortos (el rosa de Zara y el negro y blanco del armario de mi abuela). Y la opción en largo (de la tienda King’s Road) la usé en la boda de mi prima, pero con la ventaja de que justo la parte de la barriga, la tela se ajusta. Estuve muy cómoda y tenía que estarlo porque a esa boda, a la ceremonia y cena, vinieron Alfonso y Rafa. Y de hecho, ninguno de los tres vestidos es de embarazada.

Looks de boda para embarazadas

looks boda embarazada

Bueno, pues ahí os dejo estas tres ideas o vestidos para inspirarse si estáis embarazadas y tenéis evento, yo la verdad que no me complico nada, si hay algo que me da pereza es probar ropa ¿os ha resultado fácil encontrar ropa durante el embarazo si habéis tenido que ir elegantes?

Regalo para embarazadas: ¿conocéis los collares de embarazo?

Regalo para embarazadas: ¿conocéis los collares de embarazo?

Alguna vez habréis oído hablar de los famosos «llamadores de ángeles». No supe de su existencia hasta hace poco más de un año, por lo que no he podido probarlos durante el embarazo. Pero he de decir que la estética de los collares de embarazo de Ilado me encantan. Acaban de llegar a España esta misma semana a través de la tienda Shopmami. No sé si lo sabíais, pero Ilado París es la primera marca de Joyería de Maternidad. Los collares de embarazo son una interpretación moderna de la tradición ancestral maya de los conocidos «llamadores de ángeles». Eran tradicionalmente llevados por las madres durante la gestación como amuleto protector para ellas y sus bebés; y después del nacimiento, para tranquilizar al recién nacido con el suave tintineo recordándole la presencia de su madre.

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A partir del cuarto mes de embarazo, el feto desarrolla su oído interno y escucha el sonido agradable del collar que lleva su madre. Después, el recién nacido reconocerá este sonido que le proporcionará tranquilidad y serenidad. Las colecciones están hechas a mano por artesanos de todo el mundo, se cuida todo el proceso de producción y se eligen materiales de alta calidad (plata, oro blanco, oro rosa y seda), la definición del color y el montaje.

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Desde luego, a mí me ha encantado la estética de los de Ilado, me parecen preciosos. Y la idea de que el bebé reconozca un sonido que va siempre acompañando a su madre me parece muy bonita. Tengo curiosidad, ¿alguna lo habéis usado durante el embarazo?, ¿notasteis alguna reacción en el recién nacido al escuchar el sonido del collar?

Síndrome del nido, ¿realidad o ficción?

Síndrome del nido: se dice de un tipo de conducta que se produce con frecuencia en las embarazadas que consiste en incrementar el tiempo dedicado al orden y limpieza de la casa. Este tipo de comportamiento se da principalmente en el tercer trimestre del embarazo y algunos expertos explican esta conducta como una forma de afrontar la ansiedad ante la llegada del nuevo bebé. ¡Para que luego digan de las embarazadas!

Pues oye, a pesar de ser algo muy frecuente, porque sé que a algunas les ha dado por ahí, debe ser que lo de ordenar o limpiar no me motiva nada y lo hago por obligación porque, aquí donde me veis (a tres días de FPP), aún no me ha dado por ponerme a ello más de lo normal en mí. Y si no me ha dado hasta ahora, no me va a dar por ello mañana 😉 Vale, es el tercer hijo; que ya una está en ese punto en el que empieza a darle igual encontrar unas migas de galletas en la cocina sin ir corriendo a por la escoba, o encontrarse coches en esquinas insospechadas sin que te molesten y que sigan ahí día tras día. Pero vamos, con Alfonso tampoco me pasó algo parecido.
En otros casos, el síndrome del nido se manifiesta en tener todo listo para la criatura con cierta celeridad. Y cuando digo todo, es todo. Vamos, sé de alguna que compró pañales estando embarazada de 6 meses, o que ya tenía el carrito en casa estando de 5 meses… No me considero agorera, no soy de las que piensan que las cosas puedan ir mal si no hay motivos reales, pero hay cosas que me parecen desproporcionadas. Cuando nació Alfonso, había comprado lo imprescindible, no de todo «por si acaso». Con la cuna, el carrito, la silla reglamentaria del coche, el cambiador y algo de ropa ya me daba por satisfecha. También me habían regalado una trona, bibes, esterilizador y algún chupete, pero ni siquiera sabía antes de dar a luz si los bibes iba a usarlos o no. Luego, poco a poco, fui comprando según las necesidades del bebé porque, obviamente, fue precisando otras cosas.
Lo cierto es que, los últimos dos fines de semana, no por el síndrome sino porque el tiempo se nos echaba encima, hemos tenido que hacer muchos recados; desde sacar la ropa de bebé de las cajas, comprar un nuevo armario en Ikea (tarea de maridín, yo lo odio) hasta cambiar el Bugaboo del modo silla al capazo. También nos ha tocado ir a comprar zapatos nuevos a Alfonso porque lo de ir con agujero ya era para detenernos, o mirar sillas gemelares de segunda mano, recuperar la minicuna que estaba en casa de mi hermano… entre otras muchas cosas. Como veis, prisa la justa. Cierto es que no es lo mismo el primer hijo que el tercero. Y a vosotras, ¿os dio por limpiar como locas antes de dar a luz?, ¿comprasteis de todo para el bebé y la mayoría casi ni lo usasteis? Por cierto, mañana empezamos nuevo sorteo, esté de parto o no 😉
Look embarazada otoño (IV)

Look embarazada otoño (IV)

Pues a falta de dos semanas para mi fecha probable de parto, os dejo otro estilismo por si a alguna embarazada le sirve o le da ideas. Insisto siempre en que ni soy una experta en moda ni a todo el mundo le sientan bien las mismas cosas pero sé que estos posts reciben muchas visitas, por lo que entiendo que, aunque sea poco, siempre tienen algo de utilidad.

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Parka verde militar de Stradivarius de hace dos temporadas (30 euros aprox.): Llevan ya un par de años muy de moda así que es fácil encontrarlas en cualquier tienda. La mía es finita pero hay modelos de invierno total. Eso sí, depende de la talla y modelo, con barriga no abrochan pero he encontrado éste premamá en H&M por 40 euros.

Jersey de H&M de la temporada pasada (20 euros aprox. ). Obviamente, este tipo de prenda la teneis también en todos lados.

Como la semana pasada triunfó la bufanda de Zara, que sepáis que la que llevo en las fotos es más suave y a mí me enamoró según la vi. Es de H&M (15 euros aprox.)

Y otra cosa que me encanta es el tema sombreros, pero para eso hay que probar. Te pueden sentar unos muy bien y otros como para que te detengan ;- ) De hecho, éste es de caballero de Zara del año pasado (12 euros aprox.)

Botas mosqueteras: Fueron regalo de Reyes hace tres años y no recuerdo dónde las compraron. He visto esta temporada en Zara y HyM.

Las de Zara cuestan 130 euros (izquierda). Las de H&M son de 100 euros. Que conste que en la tienda (H&M) vi unas de 50 euros que me parecieron más bonitas que éstas.

Pues hasta ahora sigo tirando de ropa normal, es decir, de cuando no estaba embarazada. La próxima semana os dejaré un look con una prenda de invierno que creo que para las embarazadas es perfecta. Espero que os ayude.

Look embarazada otoño (III)

Look embarazada otoño (III)

Hoy toca post de moda, para que no os saturéis con entradas como la de ayer, que era muy larga. Os agradezco muchísimo la cantidad de comentarios que dejasteis con recomendaciones de todo tipo, ¡así da gusto! Aunque ya ha llegado el frío, el pasado fin de semana tuvimos tiempo de transición, es decir, ni frío como esta semana ni calor como el último mes, aunque sí tuvimos ratos lluvia. Así que opté por un buen jersey y botas de agua pero todavía sin abrigo.

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Jersey de HyM de punto en color verde militar: 20 euros aprox. La verdad es que en HyM es donde más jerseis suelo encontrar, de todos los colores posibles.

Leggins de otra temporada. Como siempre, los tenéis en casi todas las tiendas.

Botas de agua: éstas en concreto son de The First Outlet de hace dos temporadas (25 euros aprox.) En esto, como en todo, cada una tiene sus gustos. Yo elegí éstas porque me gustan más con suela fina. Las Hunter o Igor son más camperas, bueno, y también más caras 😉

Bufanda de Zara (17 euros aprox.): me chifla el estampado y eso de que lleve tantos colores da mucho juego. Aunque en otro post ya os enseñaré otra de H&M que aún me gusta más. En cualquier caso, bufandas estas dos últimas temporadas hay para dar y tomar 😉 Y en Stradivarius también las vi preciosas.

La próxima semana, un look más invernal. Y no os daré más la tabarra con esto de los estilismos durante el embarazo porque enseguida estaré sin pancita 😉

Deporte y embarazo: ¿zumba, natación, pilates, yoga?

Tengo una relación de amor-odio con el deporte. Bueno, más bien de lo segundo; esto es culpa de los genes de mi madre porque, en mi familia, mi padre ha hecho y hace ejercicio a diario, y no hace mucho que seguía jugando partidos de fútbol sin importarle sus operaciones de menisco. Y para más inri, mis hermanos se dedican a apuntarse a todas las carreras y triatlones que pueden. Mientras tanto, mi madre dice que tiene que hacer ejercicio pero resulta que le parece incómodo el sillín de la bici 😉 Y así soy yo, que enseguida busco una excusa para no mover el trasero.

Tengo momentos en los que me mentalizo y soy consciente de la importancia del ejercicio; el caso es que si esa reflexión me pilla en un momento en que tengo algo de tiempo, me lanzo y me apunto a un gimnasio o salgo a correr; lo malo es que, de media, esas venas me duran a mí tres meses, y da gracias. ¿Qué pasó por mi mente en septiembre cuando, después de 4 años pegada a uno o dos niños, vi que tenía dos meses con las mañanitas para mí sola? Pues blanco y en botella: deporte. Eso sí, como admito que apuntarse al gimnasio el último trimestre de embarazo no es lo habitual, me inscribí en uno con piscina y con clases de todo tipo con la idea de nadar e ir a Pilates.

Y así empecé septiembre, suavecito, con mis clases de aqua gym, que son estupendas gracias a la ingravidez. A la vez, me animé con Pilates, que dicen que es muy bueno para las embarazadas. Y con la ventaja de que te pasas parte de la clase tumbada, aunque no quiere decir que no sudes. Probé la clase de yoga: error. Una madre de dos niños pequeños y embarazada es carne de cañón y corre el riesgo de quedarse dormida en plena relajación. Además, la flexibilidad no es mi fuerte. Qué va, yo necesito un poco de marcha para no acabar abandonando.

Descarté al principio el tema zumba pero cada vez que veía una clase moría por entrar a bailar. Y oye, vi que allí se adentraba una señora de unos 80 años, de la que me declaro fan absoluta, y me dije: inténtalo, tiempo tienes para salir de la sala. Y entré, y ahora ya no salgo. A mí es que bailar es lo que me ha gustado toda la vida, y claro, me pones merengue, salsa y reggeaton y se me van los pies solos.

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Ni a Shakira le sale el giro estando embarazada 😉

Así que ahí estoy, dándole al baile. Eso sí, no hay nada con menos glamour que una embarazada haciendo un giro de caderas 😉 Y como os podéis imaginar, el embarazo es motivo de preguntas varias de las allí presentes. Esta semana ya estoy bajando el ritmo porque el cuerpo lo va pidiendo; si ya digo yo que no hay nada como las señales de tu propio organismo. El ejercicio es buenísimo durante el embarazo siempre que no haya contraindicaciones médicas. Y vosotras, ¿practicabais algún deporte durante la gestación?

Look otoño embarazada (II)

Look otoño embarazada (II)

Llamar otoño a este mes de octubre es de una desfachatez tremenda pero lo cierto es que las piernas hace ya semanas que no las llevo al aire libre porque, a primera hora de la mañana o última de la tarde, refresca y yo soy friolera. Así que ahí sigo, con leggings para arriba y abajo, y con idea de no despegarme de ellos en una temporada. Hoy os dejo otro modelito cómodo para embarazadas:

Camisa de cuadros rojos y negros de Primark (13 euros)

Leggings que imitan cuero (Alfonso los llama «malotes» y Rafa la primera vez que los vio dijo: ¿Eto qué eh?). Son de la temporada pasada de Stradivarius  pero los tenéis ahora en muchísimos sitios desde 10 euros.

Playeros blancos con cremallera de Stradivarius por 23 euros aprox.

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Como veis, no me vuelvo loca con los estilismos 😉 Y todo baratito, ya sabeis que el año que viene a lo mejor se ponen de moda los lunares y nos olvidamos de los cuadros, por lo que no merece la pena gastarse mucho dinero estando embarazadas. ¡Qué tengáis buen día!

Embarazo: el tamaño de la barriga

Esto del tamaño de las barrigas de embarazadas da para mucho. No hay un sólo día, y no exagero nada, en que después de la pregunta típica de «¿de cuánto estás?», me digan «¡pero si casi no tienes barriga!»Luego están esas madres que me cuentan que, embarazadas de 5 meses, ya les decían lo de «ya te queda muy poco, ¿no?. La verdad que yo me miro en el espejo y noto ciertas diferencias entre cuando no estaba preñada y ahora que lo estoy pero asumo que es cierto que mi barriga entra dentro de las que podemos clasificar como pequeñas. En cualquier caso, no me molesta en absoluto el comentario, lo digo porque en Instagram algunas lo decís y os aseguro que soy la primera que soy consciente de esto. Además, todo tiene ventajas y desventajas en la vida.

Sé que muchas lo hacemos, foto mes a mes del embarazo de cómo va creciendo nuestra barriga.

Sé que muchas lo hacemos, foto mes a mes o cada semana del embarazo de cómo va creciendo nuestra barriga.

¿Qué ventajas tenemos las embarazadas con poca tripa? Pues generalmente, aunque como en todo hay excepciones, que estamos muy ágiles hasta el final. Yo a día de hoy no tengo problemas ni para abrocharme los playeros ni para agacharme a por la pelota de los críos debajo de la cama. Otra ventaja, aunque creo que en esto juega un papel clave la genética, es que en principio tienes menos probabilidades de que te salgan estrías; cuanto menos se estire la piel, mejor (tengo un post pendiente sobre estrías y varices para la próxima semana así que no me detengo en este asunto). Y quizás, la ventaja por excelencia de tener poca tripa es que nos resulta más fácil encontrar ropa y que, incluso, hay cosas que nos sirven de nuestras prendas habituales.

Foto que colgué en IG en la semana 25 apurando mis vaqueros habituales.

Foto que colgué en IG en la semana 25 apurando mis vaqueros de siempre.

Bueno, olvidaba otra ventaja, pero ésa viene después de dar a luz. Lo lógico es que, si tu tripa se ha expandido bien poco durante el embarazo, la recuperación de tu figura sea rápida. No quiere decir que la barriga no te quede blanda pero sí que, lo que es el tamaño, desaparece de forma sorprendente. No me preocupa en exceso esto, no me costó mucho perder los kilos del primer embarazo pero he de reconocer que, después de dar a luz a Rafa, me dio un subidón al ver que salía del hospital como si nada 😉

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Foto de la izquierda: mi discreta barriga tres días antes de dar a luz a Rafa en la fiesta o babyshower que me hicieron mis amigas. A la derecha, dos días después de dar a luz, a la salida del Hospital de Cabueñes (Gijón)

¿Qué ventajas tenéis las de tripa grande? Pues hombre, la mejor es que podéis lucir embarazo desde bien pronto. Nadie pondrá en duda vuestro estado confundiéndolo con haberte pasado con la fabada los últimos meses. Si tenéis una barriga grande, posiblemente, seáis estrechas de cadera, vamos, de tipo fino. Y señoras, ya quisiera yo tener unas caderas más discretas (y de paso un trasero menos voluminoso 😉 ) Y esto me lo tenéis que confirmar las de barriga grande pero las que tenemos poca coincidimos en que, sentadas, estamos bastante incómodas, no sé si nuestros peques tienen menos espacio para campar a sus anchas. Pero insisto, no tiene base científica alguna 😉

Eso sí, da igual que tengas poca o mucha barriga… como os pongáis a comer como el kiko, como me pasó a mi en mi primer embarazo que engordé 18 kilos, o tengáis la mala suerte de hincharos, la tripa será lo de menos porque la cara, los brazos o las piernas delatarán vuestro estado a kilómetros de distancia.

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Primer embarazo, semana 35. La barriga pasa a un segundo plano con semejante carnosidad en brazos y trasero. Era más evidente que estaba embarazada que ahora, y eso que se supone que cuantos más embarazos, más panza. Foto de Carlos Quirós.

En cualquier caso, el tamaño de la panza no tiene ninguna relación con el peso con el que nazca el bebé. Y puedo corroborarlo porque Rafa pesó más de 3,800 kilos en la mini barriga que visteis en la foto del jersey de la estrella. Tengáis la tripa que tengáis estando embarazadas, disfrutadla porque es la más bonita que existe. ¿Qué comentarios de la sabiduría popular escuchabais sobre vuestras barrigas?, ¿qué mas ventajas encontráis en barrigas pequeñas y grandes?

Lo mejor y lo peor del embarazo en verano

A este verano le quedan dos telediarios, aunque por la temperatura nada parece indicar que vaya a llegar el otoño. Hace cuatro años, me quedaban menos de dos semanas para dar a luz así que mi último trimestre de embarazo coincidió con el verano completo; hace dos años, el tiempo que faltaba para que llegara Rafa a este mundo era de un mes, por lo que gran parte del último trimestre transcurrió también en verano y el principio del otoño es bastante llevadero por el norte. En esta ocasión, por primera vez, voy a tener que ponerme un abrigo con barriga de embarazada y la idea me gusta más bien poco.

Pues sí, porque para mí, sin duda, la gran ventaja de que los últimos meses de embarazo transcurran en verano es la ropa, que no hay que complicarse nada. Ni medias especiales, ni zapatos cerrados o botas, ni abrigos que no puedes abrochar… Claro que me puedo comprar un abrigo y ,de hecho, tendré que mirar si alguno me queda bien a pocas semanas de dar a luz, pero es que un abrigo es más caro que un vestidito de flores o de lunares. Y lo de las medias ya me parece el «no va más», si ya me parecen un tostón normalmente, ni os cuento embarazada. Que no, que no, que el embarazo en verano es una maravilla, que con cualquier trapito luces un montón. Por no hablar de que a mí, personalmente, me gusta mucho ver embarazadas y eso de poder lucir tripa en bikini me rechifla.

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Os dejo unos modelitos de esta misma semana 😉 Perdón por la foto tan malísima, Rafa y Alfonso no controlan el tema con el móvil. El vestido largo, por si se hinchan las piernas, es lo mejor. Éste es de The First Outlet de esta temporada

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Este vestido es de Zara de esta temporada, yo ya lo cogí en rebajas. Os lo enseñé en color amarillo en abril con mi cuñada embarazada de 37 semanas. 

Este vestido fue uno de esos descubrimientos de HyM de hace tres años. Es cierto que con tripa enorme no me cabría, pero tened en cuenta que es una talla 38 y que lo compré sin estar embarazada. Si lo hubiera visto con tripa, hubiera cogido un par de tallas más para aprovecharlo hasta el último día.

Este vestido fue uno de esos descubrimientos de HyM de hace tres años. Es cierto que con tripa enorme no me cabría, pero tened en cuenta que es una talla 38 y que lo compré sin estar embarazada. Si lo hubiera visto con tripa, hubiera cogido un par de tallas más para aprovecharlo hasta el último día.

 

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Os hará gracia pero, con este vestido, me han parado dos embarazadas por la calle para preguntar de dónde era. Pues es de HyM de hace 4 años, lo compré embarazada de Alfonso y éste sí, hasta el día del parto se puede poner. Parece hecho para gestantes. El escote es muy favorecedor. No os voy a aburrir con todos los looks del verano, con algunos de esta última semana ya vale 😉 pero vamos, que es evidente que se luce más el embarazo en esta estación, y con la ropa es bien fácil.

Y no sé porqué me da que todas coincidimos en que lo peor de tener la tripa bien grande en verano es el calor. Bueno, no es que este año me pueda quejar precisamente de bochorno, y más viviendo en el norte pero, anteayer mismo, pasábamos los 30 grados en Gijón y confieso que, tres meses así deben ser duros. Lo digo por las que vivís en sitios calurosos, tenéis todo el derecho del mundo a quejaros. Y más si eso implica que estéis hinchadas, porque entonces me diréis que lo de ir más ligerita de ropa ya no es tanta ventaja 😉

Por supuesto, se me ocurren más ventajas e inconvenientes de pasar los últimos meses de embarazo en verano pero, para mí, estos son los dos más relevantes. Aunque también os digo que, lo que para mí hace cuatro años era una ventaja en el primer embarazo, es decir, dar a luz al acabar el verano por aquello de librarme del abrigo y las medias, hoy sería un inconveniente por otros motivos que nada tienen que ver con los estilismos ;-). Ponerme de parto ahora, con los niños en plena adaptación de guardería y a media jornada en el colegio, sería un caos. En noviembre me viene de perlas para que los niños ya estén super habituados a horarios, guardería, comedor, etc… Como véis, todo depende. ¿Cuál es para vosotras la mayor ventaja y lo peor del embarazo en esta estación?