Inconvenientes del embarazo

No es que esté yo esta semana negativa con mi preñez porque, lo que viene siendo la criatura interior, molesta bien poco o nada. Y puedo decir que aún no soy del todo consciente de que en dos meses y medio llega un nuevo churumbel, en parte porque los otros dos no me dejan tiempo para pensar en el asunto. En cualquier caso, aparte de lo de ir al médico con cierta frecuencia, mi mayor «drama» durante la gestación es la postura para dormir. Ya desde joven pensaba eso de «¿cómo demonios voy a dormir el día que esté embarazada?«. Sí, lo confieso, ya pensaba en ello hace años porque siempre tuve claro que quería ser mamá, no se me encendió el famoso reloj biológico de la noche a la mañana 😉

El caso es que he estado apurando, como en los embarazos anteriores, con el tema de pernoctar boca abajo pero ya se me acabó el chollo; la semana pasada me di cuenta de que ya no podía seguir. A veces me viene a la mente esa imagen de la película de los Caraconos en la que tenían unos agujeros en el colchón para colocar sus cabezas. Es una opción para ubicar la barriga, pero sale cara teniendo en cuenta que los colchones no cuestan cuatro duros, y a ver qué haces con él cuando das a luz. Que conste que en la playa no sería la primera vez que hago un pequeño pozo debajo de la toalla para colocar la tripa pero he de reconocer que, ni con ésas, es cómoda la postura.

Cuando dí a luz a Alfonso, una de las primeras cosas en las que me fijé de mí misma fue en que la barriga había «desaparecido». Lo pongo entre comillas porque, aunque la involución de mi útero es bastante fugaz, no se puede decir que aquello esté al día siguiente como si nada; aún así, yo me percaté del asunto y me frotaba las manos pensando en llegar a casa para coger la posición de toda la vida. Hasta que me encontré con mis ubres y la subida de la leche, que apenas me permitían hacer otra cosa que dormir boca arriba, terrible 😉

Así que ahora me hallo con  nueva inquilina en la cama: la almohada. La tengo que hospedar por pura necesidad, porque soy de las que he dormido sin ella toda la vida y sólo la rescato para el último trimestre de los embarazos, ésa es toda nuestra relación en la vida. Y obviamente, para colocarla entre pierna y pierna y evitar caer como un péndulo sobre la panza. En fin, ¡cosas del embarazo! y que todas sean como ésta. Suponiendo que todo va bien, ¿cual es para vosotras el mayor inconveniente del embarazo? Y nos os preocupéis, que hablaré también de ventajas en otros posts, porque las hay.

Look de embarazada para entretiempo

Aprovechando que mi barriga, ya de seis meses, empieza a ser evidente (hasta ahora, con ropa, había quien te miraba con cara de «menuda tripa cervecera se gasta ésta») y que los posts de moda, tanto de embarazada como de niños, siempre están entre los más leídos, voy a intentar incluir algunos looks para las que esteis en mi situación. Y digo «intentaré» porque ni soy una fashion victim, ni puedo permitirme el lujo de comprar modelitos cada dos por tres, ni me veo capacitada para poner caras y morritos muy habituales en blogs de moda. Además, menuda presión eso de tener que ir siempre mona, qué vida más estresante la de la Echeverría 😉

Y como ya sabéis que el verano está siendo lo menos parecido al verano, que ha habido días que no hemos pasado los 18 grados y que servidora es friolera de narices, os dejo hoy un look para los días de entretiempo. Aún así, a optimista no me gana nadie y confío en seguir yendo a la playa en septiembre, que el invierno es muy largo y la primavera nunca viene con sol por aquí.

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Chollito de rebajas, y quedaban todavía un montón hace dos días.

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Las blusas, una de esas prendas que me acompañarán los próximos meses. Ésta la cogí también en rebajas y quedaban muchas.

 

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Los leggings van a ser mis mejores amigos de aquí a que dé a luz, en negro, gris o marrón cuando empiece octubre y, por ahora, en azul marino. Cojo la talla L y me aguanta hasta el final. Los playeros los compré en mayo pero siguen vendiéndolos como artículos de continuidad.

Por supuesto, incluiré mis ya habituales posts metida en los probadores de las tiendas para que podáis ver lo que sienta bien a las embarazadas. ¡Buen fin de semana!

De boda: embarazada, con niños y después de trabajar

No digo yo que ésas sean las mejores condiciones para ir a una boda pero cuando no queda más remedio, lo haces y tan contenta. Ahora puedo corroborar que se sobrevive y que, incluso, puedes formar parte del grupo que cierra la boda a las seis de la madrugada. Pero vamos por partes.

Lo de ir de boda estando embarazada puede ser una faena para algunas futuras mamás, por ejemplo, si se sienten muy cansadas o sufren cuando no pueden beber alcohol. Yo es que con lo de las bebidas soy muy sosa, he salido a mis padres, y no me gusta ni el vino, ni la cerveza, ni la sidra… vamos, que no me sacáis del Martini, y algún combinado más. Aún así, en una boda me permito tomar algo porque sé que una copa no me va a llevar a otra.

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Alfonso, directo al aperitivo 😉

Yo sufriría tremendamente si no pudiera comer jamón, pero en los tres embarazos he tenido tres matronas estupendas que me dejan comer de todo así que en las bodas soy feliz cuando pasan bandejas de jamón una y otra vez. Y como no me siento cansada por la gestación, para mí ir de boda en estado no es un problema. Aguanto hasta que nos echan 😉

¿Ir con niños de boda? A priori, no es la mejor opción, esto es indudable. Pero sinceramente, como era la boda de mi prima y no iban a poder cuidar de ellos mis padres ni familiares (porque venían también al evento) y era un fin de semana (por las fiestas del Carmen) muy malo para que alguna amiga o conocida se quedara con ellos, decidí llevarlos. La verdad es que la experiencia es un grado así que aprendí la lección de la boda de mi hermano. Nada de dejarles dormir la siesta hasta última hora y sudar la gota gorda para vestirles, adelantamos comidas y les despertamos con tiempo para no llegar corriendo a la iglesia.

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Otra razón de peso para llevarles a la boda fue que iban todos mis primos y los peques se lo pasan genial con ellos.

Aún así, teníamos la logística muy bien organizada para los niños. Después del aperitivo, sobre las nueve de la noche, dejamos a Rafa en casa de mis tíos con la niñera que tienen habitualmente que, como es extranjera, poco le importan las fiestas locales y se quedó a dormir con el peque. Y lo de Alfonso, blanco y en botella. Tengo un padre muy poco trasnochador así que el gordo se quedó a la cena y después, se fueron abuelo y nieto tan contentos. Como veis, todo muy bien pensado para amanecer el domingo sin los niños en casa 😉 Aunque no os creáis que dormimos mucho, el domingo por la mañana nos fuimos de fiesta de «prao», vamos, de romería con los peques.

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Con mi madre y los peques. He de decir que se portaron bastante bien en la ceremonia.

Pero señores, lo peor que te puede pasar antes de una boda es tener que trabajar. Vamos, sin duda alguna. Sobre todo si tienes que levantarte a las seis de la mañana y grabar seis programas seguidos sin descanso, de pie y subida a unos tacones. Cuando me lo dijeron hace unos días, creí morir. Ah, eso sí, lo bueno es que salí maquillada y peinada del trabajo, es la ventaja de la tv.  Al final, un poco de planificación y a la hora de comer estaba en casa, me eché un ratito en la cama y aquello me dio la vida (tenía las espalda y los pies reventaditos) y me hizo aguantar hasta las seis de la mañana «dándolo todo» en la pista de baile. Así que pasé 24 horas en pie. Y os digo una cosa, a pesar de todo, lo pasé pipa. Confieso que no es la primera boda a la que voy después de trabajar, pero por entonces estaba soltera y se lleva mejor ¡qué malo es el paso del tiempo! 😉

Por cierto, sé que no es un blog de bodas pero veo que esto de los bodorrios os gusta tanto como a mí (2000 visitas ayer con el post del look y más de 2500 el día que puse fotos de la boda de mi hermano el año pasado) así que os dejo un par de fotos más del tema modelitos. ¡A ver si voy a tener que cambiar la temática del blog!

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La embarazada y la mamá reciente. Su vestido es de Try, Gijón.

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Otro vestido que me gustó mucho fue el de la hermana del novio, de Hoss Intropia.

Me hubiera encantado poner más fotos pero ya sabéis que no todo el mundo quiere salir en blogs y redes sociales, una pena porque la novia iba espectacular. Y que sepáis que ya estoy preparando post de ropa de niños para ir a una boda, por si os sirve de ayuda aunque ya digo una y otra vez que no soy experta en enlaces ni protocolo ni nada, es sencillamente gusto personal.

Look de boda embarazada

El sábado nos tocó ir de bodorrio, ¡mira que me gusta a mí lo de los casamientos! Son de esas pocas veces que, a estas alturas de la vida, sales con la idea de «darlo todo» y si hay que acostarse a las mil, pues se hace sin remordimientos. En cualquier caso, ya os adelanto que, entre la noche del viernes y la del sábado, apenas dormí 10 horas, y no sólo por la boda. Prometo post con los detalles, pero aún no me he recuperado y tengo que dedicarle un tiempo así que hoy os dejo el modelito que elegí para el evento.

Había comprado hace más de dos meses un vestido pensando en la tripilla, es decir, algo holgado. Menos mal que me dio por probármelo unos días antes de la boda porque ¡menudo desastre! No es que no me entrase, es sencillamente que, por poca barriga que tenga, el vestido me hacía parecer una «mesa camilla». Y como no me fiaba de mi criterio, lo llevé a casa de mi madre para que diese su veredicto: no eran imaginaciones mías, me sentaba mal. Como mi madre es muy apañada, se fue una tarde de rebajas y trajo un par de cosas para que me probase. El vestido que a mí me parecía que no me iba a quedar bien porque se ajustaba en la zona de la barriga, resulta que me quedaba como un guante, ¡hay veces que nunca se sabe!

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Vestido de King’s Road, Gijón. En rebajas, 55 euros.

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Aquí se ve mejor el color del vestido. En el momento de las fotos, se puso a diluviar, de ahí que no tuviera mucho margen para sacar fotos en condiciones.

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Peinado y maquillaje de Juani Cillero. Ya os contaré en el siguiente post porqué no podía ir a la peluquería.

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Corona de flores de Eva Vidal. Creo que hubiese quedado mejor con el pelo suelto pero las previsiones daban lluvia y aquí la humedad es tremenda, así que tiré de comodidad.

Y por hoy acabo, el post con todos los detalles de la boda lo dejo para otro día. Obviamente me centraré en los peques y en el embarazo en estos eventos, porque éste es un blog de maternidad, no soy especialista en enlaces aunque me gusten las bodas más que a un tonto un lápiz 😉

A la tercera, ¿va la vencida?

Me he dado cuenta que esto de los refranes da para explicar algunas cosas y,a la vez, para las contrarias; así somos los españoles, tenemos frases para todo. Porque si yo esperase una niña en este tercer embarazo, os diría eso de «A la tercera va la vencida» pero resulta que si estoy esperando un niño, se me ocurre eso de «No hay dos sin tres».

Ya he mencionado alguna vez que el seguimiento de mis embarazos lo han hecho únicamente por la Seguridad Social. Con tres ecografías, tres análisis de sangre, unas cinco o seis visitas a la matrona, otras tantas al tocólogo, prueba de glucosa, monitores… creo que es más que suficiente si todo va bien. Esto significa que la primera ecografía que me hice durante los embarazos fue en la semana 12. Lo reconozco, he ido siempre nerviosa porque en esa semana se detectan ciertas malformaciones y, entre otras cosas, porque tengo hermanos mellizos (varones) y eso le pone emoción al asunto.

En cualquier caso, en esa semana no suelen decirte el sexo de tu bebé pero yo soy muy preguntona e insistente y, aunque sin mojarse, siempre me han acabado diciendo algo. En la primera eco de Alfonso me dijeron eso de «tiene pinta de niño» pero esperé a la semana 20 para hacerme a la idea y, efectivamente, acertaron. En el segundo embarazo, más de lo mismo en la semana 12, «parece niño» así que lo dí por hecho y lo interioricé desde ese día, se confirmó 8 semanas después.

En esta ocasión íbamos con más presión, último cartucho para la nena porque, en principio, nos plantamos con tres criaturas. Tuvimos mucha suerte porque nos atendió un ginecólogo conocido y la que coordinaba ese día era la madre de la chica con la que compartí habitación cuando dí a luz a Rafa, así que pregunté de todo. Como en mi familia hay dos casos de una malformación, sin importancia porque se opera a los meses de nacer, se lo comenté al gine y se tomó como un reto poder averiguar si mi bebé tendría ese problema y parece que no. Total, que estuvo media hora analizando a la criatura y, cuando ya pregunté por el sexo, la frase fue muy asturiana: «esto apesta a güaje». Pues eso, otro niñooooo.

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Reconozco que, en el primer momento, me quedé un pelín mustia porque, cuando tienes dos varones, te apetece una niña, y más teniendo en cuenta que ya me crié entre «machos». Pero enseguida reaccioné y pensé: ehhh, con los dos muñecos que tengo en casa, imagínate cuando llegue le tercero. ¿Y la de veces que voy a ir de madrina de boda? 😉 , ¿y lo bien cuidada que voy a estar en casa con tres chicarrones?, ¿lo que me voy ahorrar en ropa? Y lo más importante, ¡está sano! Así que, salvo sorpresón, en mi casa no habrá lacitos y ahora no me importa nada. Seguro que conocéis a muchas familias en las que todos los hijos son del mismo sexo.

 

Donde caben dos, ¡caben tres!

Sabéis que soy muy amiga yo del refranero español, y es que el saber popular es muy sabio, aunque poco científico. Éste que titula el post es muy famoso y creo que todos lo hemos utilizado, sobre todo cuando queremos juntarnos con amigos y familiares; total, qué más da unos cuantos más si ya la cosa está animada. Ahora, si trasladamos el refrán al número de hijos por pareja, la cosa cambia bastante, lógicamente. En España hay 2,98 millones de parejas con un hijo y 2,80 millones de parejas con dos. Por su parte, el número de parejas que viven con tres o más hijos es inferior a 590.000, lo que representa el 3,2% del total de hogares. Resumiendo, hay casi 7 millones de parejas con uno o dos hijos y sólo medio millón con tres o más, vamos, estos últimos son minoría.

Vale, lo sé, me enrollo como las persianas. Me dejo de números y voy al grano: en noviembre, si todo va bien, seremos ¡¡¡¡¡familia numerosa!!!! Como os podéis imaginar, estamos muy felices, yo siempre quise tres hijos y aquí estamos, esperando el tercero con 31 años. Se llevará dos años con Rafa y cuatro con Alfonso, así que voy a tener mucha ocupación pero, ya sabéis, sarna con gusto no pica. Me ha resultado muy difícil no escribir nada estos meses sobre el embarazo pero siempre hemos preferido esperar un tiempo prudencial para contarlo; si el blog fuese anónimo, hubiera podido ir escribiendo cositas del primer trimestre pero como a mi alrededor todos saben que escribo esta bitácora, he tenido que estar calladita y ya me he plantado en la semana 16 sin enterarme.

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Primera ecografía (semana 12) aunque ya estaba de 14.

Desde ahora, incluiré más contenidos relacionados con el embarazo; siendo el tercero ya soy casi una experta pero no os fiéis de mí que yo esto lo llevo muy bien y soy la tranquilidad personificada 😉 Y como os comenté en el post anterior, tengo que agradecer que me hayan cogido en la productora Zebrastur para el trabajo del programa en Telemadrid. Cuando hice el cásting hace dos semanas, no era público mi embarazo. En cuanto me eligieron y me ofrecieron el puesto, lo conté y, aún así, decidieron contar conmigo. Es cierto que es un trabajo, por ahora, temporal y que no había mucho tiempo para cambios, pero quizás podrían haberse echado atrás, presentadoras hay muchas. El tema trabajo y embarazo también dará para otro post.

Pues hala, ya lo he dicho, ya puedo sacar el tema en el blog, qué descanso 😉 Y como esta semana ya ha sido de muchas noticias, me reservo el sexo del bebé para otro día. Como sé que me leen algunas amigas, que a nadie se le ocurra desvelarlo en un comentario, ¿eh? 😉

Ideas para embarazadas en Primark

Este ha sido el fin de semana de los planes frustrados. Hace ya más de un mes que habíamos organizado una «quedada» en Cantabria con la familia de maridín pero las previsiones meteorológicas hicieron que, dos días antes, los maños se «rajasen». Y en busca de alternativas, el sábado nos animamos a ir a Villaviciosa, una pequeña localidad que está a pocos kilómetros de Gijón, ya que celebraban las Jornadas Gastronómicas de las Fabes. La idea era comer bien pero también pasear por el centro. Fue imposible, al llegar empezó a caer «la del calamar», vamos, a diluviar así que no pudimos ni bajarnos del coche. Segundo plan frustrado.

Ante eso, directamente nos fuimos al centro comercial, cerca de Oviedo, al que siempre vamos cuando no hay otra alternativa. Y aparte de comprar el regalo del Día del Padre para mi progenitor, pasé nuevamente por Primark. No penséis que tengo acciones o que soy super fan, es sencillamente que en Gijón no tenemos esta tienda. En cualquier caso, la última vez que estuve allí cogí ideas para los peques, así que esta vez pensé en las embarazadas. Y esto es lo que vi.

Blusas en todos los colores desde 11 euros. Vamos, para mí es una de las prendas más cómodas para cualquier embarazada.

 Las tenéis de lunares y muy coloridas y de rayas. 

Yo me probé la rosa y estuve tentada.

Me encantó también esta camisa de cuadros por 13 euros.

Esta camiseta me pareció muy favorecedora por sólo ¡6 euros! Creo que tenía que haberla cogido.

Esta blusa blanca me pareció sencilla pero con un corte muy bonito, además tapa bien el culete 😉 9 euros.

Y aquí el vestido que me llevé para este verano, de corte recto, suelto, muy colorido. Por 15 euros.

Tened en cuenta que en las fotos yo me pruebo la talla 38 y que previamente me había comido una fabada 😉 , por lo que si estuviera embarazada, quizás en blusas me serviría con una 40 porque son prendas muy sueltas; el vestido creo que lo tendría que coger en una 42. Pero bueno, es cuestión de que probéis. De todas formas, ya os anuncio que voy a ir de ruta con una embarazada de 8 meses así que pienso probarle de todo en varias tiendas y hacerle fotos para el blog.

Tengo pendiente esta semana un post de bañadores de niños; sé que es pronto pero, si os gusta mucho algo, luego podéis quedaros sin tallas. De hecho, en Primark, las tallas pequeñas de playeros tipo «victoria» que os enseñé en otro post habían volado así que hice bien en comprarlos el mes pasado.

 Os pongo también estos capazos para la playa por 10 euros.

Chanclas a 5 euros y sandalias a 8 €.

Y si el papá de vuestros peques es un forofo del fútbol, que sepáis que este verano hay Mundial y que me pareció genial este body por ¡¡¡2 euros!!!!

Y como no quiero que penséis que en Asturias llueve siempre, el domingo salió el sol y, además de comer una paella de bogavante por gentileza de mi señor padre (al que adoro), pudimos estar al aire libre. ¡Lo bien que lo pasa Alfonso en casa de mis padres compartiendo juegos con mis primos es una pasada! Felicidad en estado puro.

Más ropa para embarazadas

Sé que muchas de las que leéis el blog habitualmente no podéis ver el espacio de los viernes en el programa Conexión Asturias. La semana pasada estuvimos hablando de prendas que podéis encontrar en las tiendas ahora y que os servirán a las que vais a ser mamás en los próximos meses.

Además, pusimos como ejemplo los estilismos de algunas famosas. Así que para las que no pudisteis ver el programa, aquí va este post. Y para las que sí lo visteis, incluyo más prendas de las que comenté en el programa. No os podréis quejar las futuras mamis de la de veces que pienso en vosotras.

Una de las prendas que más se lleva esta temporada son los maxi jerséis, aunque yo creo que nunca han dejado de estar de moda. Vas calentita y cómoda a la vez, y casi todos los modelos os servirán seguro con barrigón.

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Jessica Alba y Penélope Cruz

Beige de H&M de 20 euros y gris de Stradivarius 25 euros (los precios son aproximados)

       

Además de los maxi jerséis, se llevan los jerséis estampados, y también este año los hay bien amplios para que no tengáis problema y podáis ir a la última. Lo bueno es que además, valen todo tipo de estampados: print animal, lunares, flores, cuadros…

   

Jessica Alba con jersey de rayas y de lunares.

 

Jersey de flores y print-animal de Mango (35 y 40 euros respectivamente) El de flores lo tiene mi cuñada, que todavía está de cuatro meses, pero le va a servir todo el invierno.

 

Jersey de H&M por 20 euros. Yo me lo llevé y podéis ver que es muy amplio (perdón por la foto pero no tengo quién me las haga)

Otra de las prendas que debéis tener en vuestro armario esta temporada es una blusa, ¡por lo menos! Aquella prenda que llevaban nuestras madres y abuelas hace tiempo, y que durante años estuvo relegada al olvido, es desde hace varias temporadas una prenda imprescindible. Se llevan de todos los estilos, lisas y con estampados.

Heidi Klum y Jessica Alba.

   

La blusa de lunares es de 10 euros en vez de 15 (ya había borrado la foto sin el precio cuando me di cuenta)

Stradivarius por 20 euros.

         

Blusas Zara 30 euros.

Recordad que podéis pinchar en las fotos para verlas más grandes. Espero haberos dado algunas ideas para vestiros este invierno. Prometo post antes de navidades sobre vestidos de fiesta que os puedan servir estando “gordis”.

Ropa de moda en el embarazo

El post de hoy será muy breve y pensado para las que estáis embarazadas este verano. He estado de rebajas, y para qué engañarnos, he comprado tres cosillas. Si, en principio, no me hace falta más ropa pero cuando ves que su precio está rebajado, acabas «cayendo».

El caso es que me di cuenta de que en el post en el os enseñaba algunas prendas que había visto y que os podían servir a las que estáis embarazadas, no caí en la cuenta de que hay una que está más de moda que nunca y que es perfecta para vosotras: el pantalón pijama. Muchos de los modelos tienen goma o lazo en la cintura de manera que os los podéis poner debajo de la tripa sin problema.

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De Stradivarius, a 15 euros cada pantalón.

Yo me compré unos durante mi primer embarazo. Por entonces, no estaban tan de moda, así que eran muy sencillos y lisos. Pero ahora ya los tenéis con todo tipo de estampados y en todos los colores. Son comodísimos y perfectos si se os hinchan las piernas. Y se pueden llevar con todo tipo de calzado, desde tacones hasta alpargatas. Así que aprovechad las rebajas.

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Embarazada y haciendo planes

Soy de las que pienso que el cuerpo es el que manda. No me refiero a sucumbir a los instintos más básicos porque si no tendría un problema muy serio de sobrepeso por culpa de la bollería. Lo que quiero decir es que el organismo no se equivoca, normalmente da señales y dice basta, o lo contrario.

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Eventos: Concierto de Bon Jovi, Rock in Rio Madrid 2010. Embarazada de 4 meses y medio. No hace falta decir que pagaría por estar el próximo jueves en el Calderón viéndoles.

En el embarazo pasa exactamente lo mismo. Qué no se puede hacer durante la gestación es una pregunta que se hacen la mayoría de las primerizas después de ver que el test es positivo. Por la experiencia que tengo, se puede hacer de todo salvo que el médico vea indicios de algún problema. Tampoco es lo mismo quedarse embarazada a los 27 años, como me pasó a mí, que a los 40. A más edad, más riesgos aunque el embarazo puede transcurrir con total normalidad o complicarse a cualquier edad.

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Avión y barco: De crucero visitando a mi hermano Miguel, que es marino. «Pateamos» Marsella, La Valeta (Malta), Cefalú (Sicilia), Túnez y acabamos en Ibiza celebrando el Mundial de España. Estaba embarazada de Alfonso de seis meses y medio.

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En coche: En la foto de abajo a la izquierda, estamos en Cádiz cuando estaba embarazada de más de 5 meses de Rafa. A la derecha, de casi 7 meses en Jaca.

Si os encontráis bien suele ser señal de que todo va correctamente. Y si es así podéis viajar, salir por la noche (obviamente sin beber alcohol), hacer ejercicio (si estáis acostumbradas, lo cual no es mi caso), ir de boda, de conciertos, al fútbol, etc… Eso sí, si preguntáis a vuestro médico si podéis hacer snowboard o escalada, no esperéis que os diga que sí. Vamos, que si hacéis deportes de riesgo seguramente notéis algunos cambios en vuestros hábitos.

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Salidas: a la izquierda, Carmín de la Pola, embarazada de seis y medio. A la derecha, de noche por Gijón con mi hermano, de siete meses y medio.

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Bodas: a la izquierda, en la boda de unos amigos, estaba embarazada de 4 meses y medio; foto del medio, en la boda de mi prima, estaba de seis meses. A la derecha, boda de mi primo, de 8 meses.

Ya sabéis mi máxima: sentido común. No seáis “embarazadas-pereza”, ésas que creen que el embarazo es como una enfermedad y no hacen más que quejarse de que están gordas y que les duele todo, desde la punta de la nariz hasta el dedo del pie, ¡me ponen de los nervios! Disfrutad porque el peque que lleváis dentro lo nota.

¡Primeros días de playa!

¡Por fin he podido estrenar la playa en este 2013! La primavera ha sido horrorosa en el norte, aunque creo que tampoco ha hecho muy buen tiempo en el resto de España. El caso es que el sol se ha hecho esperar pero ha llegado aunque por desgracia no ha venido para quedarse. En el norte, claro.

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Playa de Estaño, en Gijón. Ir a la playa, de los poquitos vicios que tengo.

Como os contaba, Alfonso y yo hemos estrenado la playa este año, pero para Rafa ha sido su primer contacto con la arena. El caso es que le ha debido gustar porque le pillé varias veces llevándose a la boca algún puñado de arena y ha estado tan tranquilo como suele ser habitual en él. Así que volvimos al día siguiente.

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Rafa y Alfonso disfrutando antes y durante su estancia en la playa.

La pena es que no fue posible sentarle en la orilla para ver su reacción en el mar ya que el Cantábrico está cual glaciar, así que no iba a hacerle pasar por semejante trance. Tendré que esperar para saber si el agua le gusta tanto como a su hermano.

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El Cantábrico, demasiado frío esta primavera.

Os animo, una vez más, a que sigáis haciendo los planes que más os gustan y que la maternidad no sea una traba para hacer cosas. Obviamente, si lo que os gusta es jugar a la ruleta en el casino o hacer puenting es casi mejor que dejéis a las criaturas con los abuelos cuando hagáis esos planes. Sé que los niños pequeños “complican” mucho cualquier plan porque hay que llevar carritos, purés, pañales… pero es que si no acabaréis por no hacer nada. Y lo cierto es que, aunque el plan sea para descansar, con niños es imposible.

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Todas las bolsas que hay que llevar. Capazo rosa (Primark, 10 euros) con mi toalla y neceser (The First Outlet, 20 y 7 euros aprox.)con cremas; bolsa de los niños (de Casa, personalizada con sus fotos, 12 euros aprox.) con sus toallas, bañadores de repuesto y gorrito; bolsa de la comida y pañales (Doña Carmen, unos 25 euros aprox.), sillita para Rafa y mochila con cubo y demás juguetes, ¡casi nada!

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¿Y qué me decís de subir esta cuesta con todas las bolsas y Rafa en la sillita, al finalizar la jornada?

A algunas madres les preocupa el daño que el sol pueda hacer a sus bebés. Es fundamental ponerles protección alta cada poco tiempo, un gorrito para los más pequeños, sobre todo si tienen poco pelo como ha sido el caso de mis peques, y si aún así no estáis tranquilas, una sombrilla. Pero no les privéis de estar en contacto con el mar y la arena porque son algunas de las cosas más maravillosas que existen.

¡Y qué decir de mí! Pues que dos embarazos pasan factura, que aunque vuelvas a tu talla y recuperes tu peso, la piel no está igual de tersa, en realidad estoy como reblandecida. Como veis, no engaño a nadie; seguramente hacer deporte ayudaría a mejorar este asuntillo, pero siempre estoy pegada a, por lo menos, un niño. Si algún gimnasio incorpora guardería, me apuntaré. De todas formas, tampoco es que me preocupe mucho esto.

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Embarazada y de boda

Siguiendo con mi teoría de que el embarazo no debe hacernos cambiar nuestro estilo a la hora de vestir, hoy dedico el post a los modelitos que elegí para bodas a las que fui estando embarazada. Aunque la idea puede servir también para muchos otros eventos: comuniones, bautizos o fiestas de diversa índole. Y perdonad por repetirme, pero es que no hace falta volverse loca con la ropa ni recorrer mil tiendas para encontrar algo que siente bien con una gran barriga. Si me apuráis, hasta podéis indagar en vuestro armario o en los armarios ajenos e igual os lleváis una sorpresa.

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Opción A: buscar en los armarios de otras. Este vestido lo llevé en la boda de uno de mis primos el pasado verano, exactamente un mes antes de dar a luz (izquierda, con dos de mis hermanos y mi madre) Era de mi abuela y, como podéis ver, lo llevó mi tía en mi boda en 2009 (foto de la derecha, mis tías Ana y María y mis primas) Así que nuevamente, usé ropa de “no embarazada”.

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Opción B: indagar en vuestro propio armario y probad. Quizás haya suerte y encontréis algo que ya os pusisteis para otro evento y que no pensabais que os iba a servir. A la izquierda, el vestido que llevé a la boda de una amiga en 2009, y a la derecha el mismo vestido, embarazada de cinco meses el pasado verano en la boda de unos amigos.

Hay veces que no queda más remedio que comprar un modelín para la ocasión, porque nada de lo que tienes por casa te entra en el cuerpo o porque ya te has repetido demasiado. O simplemente porque quieres algo nuevo. Lo dije el otro día, la moda tiene mil posibilidades para vestirse estando embarazada y ya ni os cuento cuando se trata de vestidos.

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Éste me lo compré para la boda de unos amigos en 2010 cuando estaba embarazada de 7 meses (izquierda). Es de Cortefiel y no me costó más de 50 euros. Lo volví a poner este pasado verano para la boda de mi prima Covadonga, cuando estaba embarazada de 6 meses.

Y por último, puedes empeñarte en ponerte un vestido ajustado cueste lo que cueste porque te has enamorado de él y además es un chollo. Eso sí, siempre que te dé el visto bueno alguien sincero que sea capaz de decirte que pareces un chorizo embutido si realmente el modelito no te sienta bien. No soy nada amiga de ir muy ajustada por la vida a no ser que tengas el cuerpo de Giselle Bundchen. Pero de vez en cuando hay alguna prenda que te sorprende, te queda bien y dices ¿por qué no?

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Me lancé a ir con este vestido de Zara (me costó en rebajas 19 euros) a la boda informal de mi prima; estaba embarazada de más de 7 meses. Creo que tres semanas más tarde hubiera roto el vestido por la presión

Como veis, no es tan complicado esto de la ropa y el embarazo. Es una cuestión de saber sacarle partido a la única barriga que es bonita, la de embarazada.