Cabárceno, una visita indispensable

Cabárceno, una visita indispensable

Tenía muchas ganas de ir con los niños al Parque Natural de Cabárceno (Cantabria). Es un lugar al que fui siendo niña en más de una ocasión y creo firmemente que es un sitio que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Cierto es que nuestra idea era ir con los churumbeles más adelante, cuando fuesen un poco más mayores pero al final surgió así; teníamos un evento familiar en el País Vasco y casualmente el lunes era festivo en Gijón así que, ya que hacíamos maletas, ¿qué más daba una noche más en Cantabria? En otra ocasión os hablaré de Suances, que es el pueblo donde dormimos. Si alguien va a hacer ruta por tierras cántabras este verano, que se apunte el nombre y lo visite.

Dicho esto, me centro en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Que nadie tenga en mente que aquello es un zoológico convencional porque ni lo es ni se le parece. Estamos hablando de 750 hectáreas (de una antigua explotación minera) de una belleza espectacular donde los animales no viven con completa autonomía pero sus actividades están marcadas por su casi total libertad e instinto. El parque acoge un centenar de especies de animales de los cinco continentes que se encuentran en recintos de una superficie enorme.
DSCN6010El recorrido se hace en coche aunque, si alguien quisiera, podría hacerlo andando. Ya os digo que son varios kilómetros y que, además, hay numerosas zonas de aparcamiento por todo el parque con lo que me atrevo a decir que casi nadie hace el itinerario a pie teniendo en cuenta que puedes pararte prácticamente en cualquier parte. El precio de la entrada para adultos es caro (25 euros) pero los niños de hasta 5 años entran gratis así que, por primera vez, ir con tres críos pequeños nos salió por el mismo precio que si hubiéramos ido con uno 😉

DSCN5994

Foto desde el coche.

Y aquí van algunas recomendaciones:

1. No vayáis días de sol y calor, casi nos da algo a más de 30 grados bajando y subiendo del coche con los tres peques. Si podéis elegir, dejad este plan para días nublados. Además, nos quedamos sin ver algunos animales que, lógicamente, se escondían en cualquier lugar con sombra.

2. No os perdáis bajo ningún concepto la exhibición de los leones marinos; será, sin duda, lo que más les guste a los niños. Además, me encantó saber, según nos contó una de las cuidadoras, que son animales que aprenden muy rápido, son sociables y además, les gusta relacionarse con los humanos que son simpáticos. Vamos, que son como los niños.

DSCN5986
3. Los animales que no podéis dejar de ver tampoco son, desde mi punto de vista, las jirafas. Son absolutamente espectaculares y es fácil observarlas de cerca. No es igual de sencillo ver a los elefantes a una distancia corta ya que el espacio en el que están es enorme. Nosotros sí tuvimos suerte. Y otros animales dignos de ver son los osos, las cebras y los orangutanes.

DSCN6017

DSCN5996

DSCN60004. Hay cafeterías y restaurantes pero, sinceramente, el parque tiene vistas tan bonitas que recomiendo comer al aire libre. Además, se puede hacer prácticamente en todo el recinto. Nosotros elegimos un banco debajo de un árbol precioso y estuvimos encantados comiendo bocadillos.

DSCN5999

Los pelos de mis hijos también son dignos de ver 😉

Para mí, como he dicho al principio del post, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno es, sin duda, una lugar al que ir con los niños una vez en la vida… por lo menos. ¿Lo conocéis?

Avisos:

Tenéis la lista de ganadoras del sorteo Impetus de ropa interior de niños aquí.

Como he visto que muchas conocéis y compráis en Vertbaudet, los descuentos están aquí.

¿Las mejores vistas de Asturias?

¿Las mejores vistas de Asturias?

Si pensáis que voy a resolver este enigma es que no me conocéis bien. Si alguien se atreve a responderme a esta pregunta ¡gallifante! Vamos, que sí, que soy yo muy clarita hablando y contando cosas pero no, en esto no me mojo. Básicamente porque es como si me pusieran delante un Goya, un Picasso y un Velázquez; no sabría con cuál quedarme aunque me «tira» mucho el último, así como me atrae más la playa que la montaña. Pero vamos al lío, que hace ya más de un mes que no os cuento nada de parajes que merecen la pena por estos lares (que son casi todos) y sé que muchas, básicamente las asturianas, lo agradecéis. Y para las que sois de fuera, así os doy un argumento más para venir por aquí.

Este puente estuvimos de casa rural con unos amigos de maridín, qué raro que nosotros hagamos este plan, ¿verdad? 😉 Y cada vez que estamos en contacto con la naturaleza ratifico mi teoría de que no hay nada mejor para ellos, ni para nosotros. Ellos descargan energía y los padres la cogemos, es como un intercambio. Ellos desfogan, nosotros nos relajamos sabiendo que no hay que preocuparse por las manchas, ni porque derramen nada, ni que algo se rompa… porque verdaderamente, ir de tiendas o comer en un restaurante, por ejemplo, son labores de alto riesgo que te dejan extenuada. Pero como siempre, me estoy enrollando así que os dejo las fotos y os cuento.

IMG-20150503-WA0025

Nos alojamos en una preciosa casa rural en Cadavedo, un pequeño pueblo entre Luarca y Cudillero, de unos 10 kilómetros cuadrados de extensión con poco más de 500 habitantes.

Allí es imprescindible visitar la ermita de la Virgen de La Regalina y su entorno, posiblemente el mejor mirador de la costa occidental asturiana. Las vistas son espectaculares. Y con la tranquilidad de que es una zona amplia y con vallas. No podéis perder de vista a los niños pero no hay zonas peligrosas como accesos a los acantilados. Se puede dejar el coche a pocos metros y dar un paseo tranquilamente. Fácil acceso con carritos y sillas.
IMG-20150503-WA0032

Difícilmente vais a encontrar un entorno tan bonito para haceros una foto. Por cierto, mi hijo mediano empieza a necesitar un corte de pelo 😉

Pues hasta aquí nuestra última salida por Asturias, una de tantas que hacemos. Espero que os sirvan este tipo de posts, me consta que en general os vienen bien ya que muchas de las que leéis el blog sois de esta tierra.

Con niños en Burgos: consejos e ideas

Con niños en Burgos: consejos e ideas

Mira que soy yo de las que se lían la manta a la cabeza con una facilidad pasmosa pero oigan, cada día tengo más claro que esto de las vacaciones con niños son cualquier cosa menos vacaciones. Que si uno no quiere comer esto, que si el otro no quiere irse a dormir, que si el bebé (sí, ese que ya dormía 11 horas del tirón) no duerme más de 4 horas seguidas… Pero oye, es llegar de nuevo a casa, poner un poco de orden y aquí ya se comen lentejas sin protestar y ya se duermen rigurosamente todas las horas del mundo, ¡qué gustazo! Aún así, no lo voy a negar: estamos agotados pero los niños se lo pasan como los indios cuando hay planes distintos.

Esta vez nos tocó ir de casa rural. Ya tenemos cierta experiencia y es lo más práctico. Sobre todo cuando nosotros aportamos tres niños y mis cuñados tres niñas (sí, en esta familia no se hizo un buen reparto 😉 ). Y aún siendo el plan más cómodo del mundo, maridín preparó rutas por medio Burgos y claro, podéis imaginaros el plantel entrando en los restaurantes con dos sillas gemelares y una individual, ver para creer.  Así que voy por partes y os dejo recomendaciones a tener en cuenta por si vais por estos fríos y bonitos lares de España. Por cierto, la casa rural nos encantó, es de lo mejorcito que he visto en cuanto a instalaciones y con un señor jardín. Dicho esto, voy por partes:

1. Aranda de Duero: de todos los sitios que os voy a mencionar, éste es para mí del que hubiera prescindido (que nadie de Aranda se me lance a la yugular). Es que los otros lugares me gustaron muchísimo. En cualquier caso, lo que más me cautivó fue la impresionante Iglesia de Santa María la Real (que estaba cerrada) con una fachada maravillosa y me encantó su Plaza Mayor con un montón de terracitas donde tomar algo. Si sois de buen comer, os recomiendo el Mesón El Pastor. Eso sí, ya os digo que hay que subir escaleras (tienen tronas), pero vamos, eso nos pasó en todos los restaurantes a los que fuimos. Confieso que estuvimos en muy buenos sitios, ya que mis suegros invitaban 😉

Y además del cordero, ese pan típico de Burgos está de muerte.
20150402_181355_resized

Un paseo por la margen del río también es muy recomendable.

2. Lerma: en resumen, me encantó. Eso sí, la Villa Ducal está empedrada y tiene muchas cuestas. Vamos, la cuenta para ir con la Maclaren gemelar, os podéis imaginar que a maridín le van a convalidar un curso de pesas anual por semejante paliza. Lo sé, Alfonso es mayor para ir en silla pero oye, que si hay que pasear, está muy cansado. Eso sí, dale una portería y no parará de jugar y correr en dos horas, ¡estos críos! Lo dicho, vamos al lío, allí no podéis dejar de ver el Palacio Ducal (que es ahora Parador Nacional), la Colegiata de San Pedro y el monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o Convento de Santa Clara.

20150403_182815_Burst01_resized

3. Covarrubias: Sorpresa absoluta, no me sonaba de nada esta villa y me quedé impresionada. Tiene muchísimo encanto, os recomiendo de veras visitar este pueblo si hacéis ruta por la provincia de Burgos. También está empedrada pero sin apenas cuesta, lo cual se agradece. Paseando por sus calles os encontraréis la Colegiata de San Cosme y San Damián, que es espectacular por dentro. Para comer, son típicas las alubias rojas en Casa Galín, en la preciosa plaza Doña Urraca.

4. Monasterio de Santo Domingo de Silos: sólo por haberlo estudiado en Arte en el colegio, mereció la pena; es una maravilla. La visita es guiada (cuesta 3,50 euros y dura unos 40 minutos) y en ella se ve el claustro, la botica y el Museo. Tuvimos la suerte de que fuese uno de los monjes el que nos lo enseñase y cómo se notaba que venía de una familia numerosísima (10 hermanos) porque fue un encanto con los peques. Oye, a ver si os creéis que soy muy cotilla. Resulta que estaba la madre del monje allí (se ve que estaba de visita) y al vernos con tres churumbeles se emocionó 😉 y obviamente nos contó detalles de su vida. Más majos ella y el religioso. Y después, fuimos a la Iglesia de San Sebastián a escuchar el canto gregoriano, suele llenarse así que es mejor ir quince minutos antes de que empiece. Y además, no sé si siempre es el mismo monje el que hace la introducción, pero tenía gracia porque decía, muy formal él, que aquello era un rato de oración y que no creía que a nadie le fuese a llamar Dios al móvil. Razón no le faltaba.

 

5. Burgos: Yo ya conocía Burgos; de hecho, fuimos cuando Alfonso tenía unos 8 meses y nos recorrimos la ciudad de cabo a rabo así que esta vez nuestro paso por allí fue breve. Pero vamos, que a mí no me importa repetir porque me gusta muchísimo y en cualquier esquina ves algo bonito. Eso sí, el viento viene frío de narices. En cualquier caso, nos os podéis perder (en realidad, es imposible no verla) la Catedral de Santa María La Mayor, es sencillamente espectacular. Y bueno, para comer dicen que Casa Ojeda es el lugar más mítico e impresionante de la ciudad, puedo dar fe de que se come de lujo. No tienen tronas y hay escaleras pero si dices que vas con niños, lo tienen en cuenta a la hora de situarte.

Y estas fueron nuestras vacaciones de Semana Santa, en un punto intermedio entre Asturias y Zaragoza, rodeados de niños, paseando sin parar y comiendo de maravilla. Como veis, no estamos nunca quietos; en realidad, no sabemos parar. Así luego se agradece tanto la rutina. Espero que el post os sea útil a quienes estéis pensando visitar esta zona de España.

Con vistas al mar… y animales

No creáis que tengo pensado hacer de este blog un espacio gastronómico pero como sé que vienen días festivos, os dejo una recomendación (para las asturianas que os quedáis por aquí estos días y para las que venís de visita) de un restaurante donde ir con niños es muy cómodo. Se llama El Catalín y está en La Atalaya, en Tazones (Villaviciosa). Se puede comer al aire libre, en una terraza bastante amplia, o en el interior, donde depende de la mesa hay unas vistas muy bonitas de Tazones, un pequeño pueblo pesquero del que ya os hablé en el blog en alguna ocasión porque merece la pena visitarlo. En cualquier caso, os pongo unas fotos y os voy contando porque reconozco que lo de que estén los niños de vacaciones, no me deja tiempo para ponerme a redactar como Dios manda.

Aquí tenéis la terraza. En la carta hay de todo, y dicen que lo mejor son las paellas y arroces aunque nosotros no pedimos porque sabíamos que íbamos a comer al día siguiente con mis padres. Imagen de la web ecoturismo.  Vistas de Tazones desde la zona exterior. Se puede llegar al pueblo, yo bajé con Rafa y no lo recomiendo (las sillitas no pueden pasar, hay piedras y mucha pendiente). Lo que no debéis dejar pasar, además del paisaje, es ver los animales que hay por allí. También hay cerdos. A mí no me atrae mucho la idea de observar a estos animales pero a Rafa le parecieron muy interesantes. Y por supuesto, muchas ovejas. Imagen de Tazones de la web Villaviciosahermosa.com

De cualquier forma, también os digo que, en el pueblo, tenéis más de una decena de restaurantes donde comer marisco y paellas. Nosotros vamos mucho a uno que se llama La Sirena y la verdad es que no probamos más porque siempre hemos quedado contentos. Eso sí, una ración de paella de marisco es para dos (tenedlo en cuenta). Y poco más que contar. Mañana en el blog pondré el nombre de las ganadoras del sorteo de entradas para el espectáculo Rock and Kids (todavía podéis participar durante hoy martes en Facebook) y después, me vais a perdonar, voy a desconectar del mundo 2.0 para disfrutar de los días festivos. ¡Que disfutéis!

 

 

 

 

Planes con niños en Asturias: Lagos de Covadonga

Planes con niños en Asturias: Lagos de Covadonga

El fin de semana pasado se produjo un acontecimiento insólito en el norte: salió el sol. Sí, una esfera redonda que da calor y luz que casi habíamos olvidado. Y tras hacer las pertinentes presentaciones entre Lorenzo y Gabriel, alias Copito de Nieve (voy a tener que comprar una buena sombrilla este verano), nos «tiramos» a la calle como si no hubiera un mañana. Porque efectivamente, aquí puede salir hoy el sol y no volver a hacer aparición en una buena temporada. Pues eso, que nos invadió la emoción y nos fuimos, no uno, sino dos días de excursión. Así que aquí van dos recomendaciones para las asturianas y para las que vayáis a venir por aquí de visita:

No tenía intención de contaros la que hicimos el sábado, básicamente porque ya hablé del sitio al que fuimos en un post hace un año, pero colgué una foto en Instagram y un montón de gente me empezó a preguntar dónde estábamos. Así que, para las nuevas incorporaciones al blog y porque otras ni os acordaríais, os aconsejo, y mucho, que vayáis al parque de Moniello, en Luanco. Podría estar explicándoos las razones por las que debéis ir pero, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os muestro unas cuantas y añado consejos que en el post de hace un año no incluí.

CAM04195

Un parque infantil con semejantes vistas no es fácil de encontrar.

CAM04202

Tenéis restaurante con merendero. Os cuento, comimos por 36 euros. La ración de paella mixta (que lleva marisco) cuesta 12 euros, y con dos raciones comimos los cuatro ¡¡¡de sobra!!! Eso sí, fuera no atienden, te sacas tú la paellita. También hay un montón de raciones de todo tipo, pescados, carnes…

Y como lo del sábado no nos pareció suficiente, decidimos que el domingo también había que pasar el día respirando aire puro, y en este caso, nunca mejor dicho. Así que, después de ir a el santuario y a la Cueva de Covadonga, que es uno de esos sitios que hay que visitar en Asturias sí o sí, subimos a los Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa. Confieso que, como tengo un poco de vértigo, la subida en coche me sigue impactando. Primero llegaréis al lago Enol pero os recomiendo que sigáis hasta llegar al lago Ercina. Y más de lo mismo, las fotos hablan por sí solas.

CAM04227

Hay un restaurante que, a estas alturas, está cerrado. Pero como tiene mesas fuera, nos llevamos la comida. Como veis, esta excursión la hicimos acompañados por mis padres, mi hermano, mi cuñada, mi sobrino y una de mis primas.

IMG-20150308-WA0003

Poco que añadir, estas vistas merecen que vengáis a Asturias. Por cierto, aunque el pobre Gabriel no aparezca en las fotos, también estaba 😉 Y Rafa lo pasó pipa con la nieve.

IMG-20150308-WA0004

En el Santuario de Covadonga.

Pues estas son mis últimas recomendaciones, que sé que muchas echabais de menos estos posts. Y mañana, os hablaré de ropa para los peques, que algunas me habéis preguntado. ¿Qué?, ¿a qué apetece venir a Asturias?

No tengas un bebé… en Navidad

No tengas un bebé… en Navidad

Que yo sé que esto de los embarazos no se puede planificar con exactitud; mes arriba, mes abajo y bien, puede que te acerques un poco a la época que mejor te venga por motivos laborales, familiares o lo que sea. Pero atinar con la fecha debe ser algo complicado. Lo que tengo claro es que dar a luz a las puertas de la Navidad o en plenas fiestas es una locura. Puede que muchas penséis que es muy bonito tener un bebé en estas fechas… pues no. Tener un churumbel es bonito siempre pero se disfruta más en épocas de tranquilidad, sin festejos, sin trasnoches y… sin comilonas. Desde luego, esta es la lista de cosas que no apetecen cuando tienes un recién nacido en casa:

1. Posibles viajes: No habían pasado tres semanas desde que había dado a luz y ya estaba haciendo las maletas para pasar parte de estas fechas con la familia política. Lo sé, a muchas no se os pasaría por la cabeza pero yo soy así de buena con maridín. Evidentemente, cuando acabas de parir, te apetece estar en tu casa.

CAM02971

Pues eso, que me gusta Zaragoza pero hubiera preferido ir con un bebé de dos o tres meses (no de días) como me pasó con Alfonso y Rafa en su momento.

 

2. Cenas, comidas y eventos varios: teniendo en cuenta que las primeras semanas de vida de una criatura es casi imposible tener ningún tipo de rutina, es complicado llegar a la hora a determinados acontecimientos. ¿Cómo os lo explicaría? El lunes día 5, víspera de Reyes, nos invitó una prima de mi madre, que adora a los niños, a ver desde su casa la llegada de los Magos en helicóptero a la playa. ¿Y a qué hora llegaban? Pues a las 11 de la mañana. ¿Cómo se sale de casa a las 10:15 de la mañana con tres criaturas? No lo sé, porque Alfonso directamente durmió la noche anterior en casa de mis padres. Yo me veía incapaz de vestir tres niños, dar el pecho a uno, los desayunos a otros, ducharme yo…. Así que bastante conseguí al salir a esas horas de casa con dos; por no hablar del momento en que te encuentras que el ascensor no funciona y tienes que bajar 5 pisos con la sillita. Sudar es poco…

No lo puedo evitar, nunca quiero perderme nada y no quiero que los mayores dejen de hacer algo porque haya un bebé en casa, ¡nos adaptamos unos a otros! Y este momento merece cualquier esfuerzo. Foto de El Comercio

 

3. Inflarse a comer: que ahora mismo me sobren más kilos que hace 15 días, cuando el parto era más reciente, no me mola nada. Sí, esto es lo que pasa cuando das a luz antes de estas fechas, que estás mejor recién parida que pasadas las Navidades. Es duro 😉

4. Ponerse vestidos: creo que, por primera vez en mi vida, no llevé un vestido en Nochevieja. La lactancia complica un poco el tema vestimenta, a lo que se suma que las carnes, sobre todo las abdominales, están blandas. Mucho mejor un pantalón que sujete bien la tripilla y una blusa, fácil para sacar la pechera cuando sea necesario. Que conste que yo para eso siempre busco intimidad pero, aún así, lo del vestido es poco práctico.

CAM03257-2

Una blusina, pantalón y unos tacones y apañamos el look divinamente 😉

 

5. Dar el pecho: alimentar a la criaturilla en plena Cabalgata, en las Campanadas o en medio de una maratón de compras navideñas se complica seriamente. En mi caso, aproveché esos momentos, si coincidía que el peque tenía hambre, para dar bibes. Ya os he comentado que tengo pendiente un post para contaros el tema de mi lactancia pero aún estoy con las matronas indagando.

6. Tener a los niños de vacaciones: y para rematar, cuando no es el primer hijo, tienes a los otros de recreo, siempre merodeando como satélites, con una agitación superior a los días de cole y guardería, tomándote por el «pito del sereno»… Esto merece un post aparte; señoras, no es lo mismo dos que tres, pero vamos, hay un abismo, créanme.

IMG-20150106-WA0014

Pues si ya con tres he tenido los días completitos, imaginaos con cuatro. Alfonso, Rafa y Gabriel con su primo Jorge.

 

En fin, ya sabéis como son estas fechas, una vorágine de eventos, comidas y compras que complica bastante cualquier intento de rutina o descanso. Que mira que disfruto de la Navidad pero, este año, necesitaba que terminase. En cualquier caso, los bebés llegan cuando llegan y son siempre bienvenidos. Aún así, creo que hay épocas mejores para dar a luz y no es lo mismo un primer hijo que un segundo, tercero... Yo desde luego, prefiero la tranquilidad de la época en la que di a luz a Alfonso y Rafa. ¿En qué mes nacieron vuestros peques?, ¿qué ventajas o desventajas encontrasteis?

Vacaciones en casa ajena

Casi todo en la vida tiene su parte buena y su lado malo pero es obvio que lo interesante es quedarse con lo positivo y aprender de lo negativo para evitarlo en futuras ocasiones. Como veis, me he puesto un poco filosófica, parece que me voy a poner a hablar de cosas muy profundas y ¡nada más lejos de la realidad! De hecho, irse de vacaciones y meterse en casa de tus padres o suegros a muchas os sonará. Y como todo, tiene pros y contras. Empecemos por los últimos:

1. Los niños se alteran: las vacaciones de por sí ya les perturban bastante pero si a eso le sumas irte a casa de algún familiar, aquello es el «no va más». Alfonso se pasó la semana en Zaragoza como una moto; a Rafa lo que le ocurre es que se vuelve irascible, algo así como la niña del exorcista.

Ahí veis a Alfonso, fuera de sí con sus primas riéndole las gracias. Y aunque Rafa esté sonriendo, os aseguró que pasó más tiempo protestando.

 

2. Los niños te toman por el «pito del sereno»: De repente, no sabes qué fuerza extraña les invade pero no quieren comer lo que engullen habitualmente y directamente llaman a sus abuelos cuando quieren conseguir algo, vamos, es que ni te miran cuando persiguen un objetivo. En fin, que Rafa rechace unas lentejas es como para ponerse de los nervios.

3. Los niños se ponen malos: no falla, tienen un radar para eso. Es oler las vacaciones y pasa algo. Por primera vez, Rafa tuvo conjuntivitis y, algún que otro día, décimas de fiebre. Mientras tanto, Alfonso cogió una buena tos, ¡y mira que desde febrero no se ponía malo de nada! Y yo cruzando los dedos y rezando todas las oraciones para que Gabriel sobreviviese a todos los virus. Porque además, mi cuñado estaba con gastroenteritis, los hijos de nuestro amigos con fiebre… Pero Gabriel ha vuelto sano y salvo a Gijón, es un superviviente a los microorganismos… y al frío de Zaragoza.

CAM02973

De esta guisa íbamos con los pequeñuelos. Vale, no todos los días hizo tanto frío pero cuando les hice la foto, los termómetros marcaban 0 grados.

 

4. Hay que tener orden: cuando estás en casa ajena, no puedes dejar los coches y las piezas de lego por ahí. Más que nada porque, aunque tú ya estés acostumbrada a ir saltando por tu casa, los demás no. Y porque si tú pisas cualquiera de eso objetos, ya tienes el pie acorazado y acostumbrado, por lo que el dolor es soportable. Pero no, ni tus padres ni tus suegros podrían soportar tal envite.

PicsArt_1419765501013

Teniendo en cuenta que te vas con la casa a cuestas, ¡qué menos que tenerlo ordenado! Y como veis, maridín es experto en organización del espacio.

 

Pero no todo va a ser malo. Alojarte en casa de tus suegros, en mi caso, tiene sus cosas positivas. Yo no me puedo quejar porque me tratan muy bien aunque es obvio que, como decía Dorita en «El Mago de Oz»: se está mejor en casa que en ningún sitio. Vamos allá:

1. Tienes ayuda con los niños: Ya os podéis imaginar cuál es mi percal mañanero con Alfonso y Rafa de vacaciones estos días. Preparar desayunos a unos, dar el pecho al otro, vestirles a todos, ducharme, volver a dar el pecho, cocinar, hacer camas… Así que, si tienes quien te ayude con esas labores, la mañana no será como subir el Everest.

2. Ni cocinas ni limpias: Estar en casa de nuestras madres o suegras implica olvidarse de ciertas tareas; ya sabéis lo mucho que les gusta aprovechar las visitas para preparar suculentas comidas. Supongo que no todas son iguales, pero la madre que parió a maridín no deja que hagamos nada, lo cual no quiere decir que yo no eche una mano a la hora de poner la mesa o recoger platos pero vamos, enseguida me «obliga» a sentarme de nuevo.

3. Vacaciones baratas: pues sí, te vas una semana y te dejas el dinero en gasolina y peajes pero una vez llegas a tu destino, tus padres o suegros, invitan a todo o casi todo. Y no sólo eso, sino que además, amigos de la familia te dan algunos eurillos para que le compres algo al recién nacido.

Y hasta aquí la lista de ventajas y desventajas de meterte en casa de la suegra. Como veis, no es que me motive el tema de que los niños se alteren porque la que se altera después soy yo, pero por otro lado, la ayuda y olvidarme de ciertas tareas, me ha tenido menos agobiada. Y a vosotras, ¿os agobia pasar las vacaciones en casa de familiares o, por el contrario, os tranquiliza el desentenderos de ciertas labores? Por cierto, si vais a Zaragoza en estas fechas con niños tenéis que:

Ir a Neverland, en Puerto Venecia, el centro comercial más grande de Europa. Preparaos para que cada atracción os deje el bolsillo temblando. Subir en el tranvía.
CAM02970

Ir a la plaza del Pilar a ver el mercadillo.

Allí podréis ver un Belén enorme y esta pista para atrevidos.

 

Viajar con tres niños, ¿se puede?

Viajar con tres niños, ¿se puede?

Lo confieso, estoy temblando. En esta casa vamos batiendo récords; si Alfonso viajó por primera vez con 7 semanas de vida, Gabriel lo hará con sólo 20 días. Esto de que maridín sea de fuera tiene sus ventajas y desventajas, y entre éstas últimas, está el tener que hacer maletas cada cierto tiempo. Y ahí está la causa de mi estrés: las maletas y demás enseres que tenemos que llevarnos con tres churumbeles. Diré que los dos mayores ya no suponen mucha inquietud, porque a cada uno le hago su equipaje donde ya meto pañales, peluche y lo que viene siendo ropa. Por suerte, ya nos hemos olvidado de algunos artilugios y, según van creciendo, la cosa se va simplificando. Eso sí, al final compramos silla gemelar de segunda mano y ¡madre del amor hermoso! Vaya si pesa y ocupa el armatoste por muy plegable que sea.

IMG-20141218-WA0004

Por cierto, estamos encantados con la adquisición. Alfonso no protesta diciendo todo el rato que está cansado y Rafa no protesta por ir sentado ya que imita todo lo que hace Alfonso. Y todos contentos.

La cosa se complica seriamente con un bebé. Ya sabéis lo que son las primeras semanas de vida de semejantes criaturillas; yo, por ejemplo, tengo la habitación y el baño literalmente tomados por sacaleches, discos de lactancia, bolsas de megacompresas, la bañerita del crío, muselina, hamaquita…vamos, un caos al que en cuestión de días iré poniendo orden. Pero ahora me tengo que ir una semana fuera, y me toca «tomar» otra casa que no es la mía, en concreto la de mis suegros. A todo eso añádele el esterilizador y los bibes (ya os contaré en otro post el misterio de mi lactancia), el Bugaboo, la maleta de Gabriel y qué sé yo cuántas cosas más. Vamos, que los gitanos (con todos mis respetos) son amateurs a nuestro lado.

Por supuesto, hace un par de meses ya que maridín cambió de coche. Sí, aunque no lo creáis teníamos el típico ranchera que en mis tiempos mozos servía para meternos allí ciento y la madre. Pero ahora no te caben tres sillas reglamentarias. No es fácil encontrar un automóvil donde poner las tres sillitas en la parte de atrás sin comerte el maletero… Los que dicen que notas más cambio con el segundo hijo que con el tercero, ¡ja! Me río yo de eso. En fin, todo es una odisea. Y nosotros tenemos más moral que el Alcoyano, para qué negarlo. Y vosotras, ¿cómo lleváis lo de viajar con niños? Por cierto, el lunes empezamos sorteo.

Y gracias a Tubebebox porque ya he recibido mi caja con un montón de cosas para el peque y para mí. La presentación es bestial y me ha encantado todo el contenido. Es un placer poder formar parte de su grupo de madres expertas.

 

Última escapada

Última escapada

¿En qué momento exacto del embarazo debemos dejar de viajar? Sabéis que soy poco amiga de teorías, cada caso es distinto y depende del estado y salud que tengamos. Habrá mujeres que a los seis meses no puedan o no deban y otras tenemos la suerte de haber podido viajar sin problemas hasta muy avanzado el embarazo. Nuestro médico y nosotras mismas valoraremos cuándo no debemos irnos muy lejos. Y tampoco hace falta consultar todos nuestros movimientos a ningún doctor, creo que por puro sentido común, a nadie se le ocurre coger un avión o irse a la India en el octavo mes de gestación.

En cualquier caso, decidimos que éste sería el fin de semana tope para viajar en coche y que, de ser posible, no haríamos muchos kilómetros para encontrarnos con la familia de maridín, ya que desde agosto, los niños no veían a sus abuelos, tíos y primas. Elegimos un punto medio entre Zaragoza y Gijón y nos decidimos por Guecho (Vizcaya). Fueron 270 kilómetros de trayecto, lo justo para no acabar hasta el gorro del coche; además, soy de ésas embarazadas que se encuentra más cómoda de pie o tumbada que sentada, yo creo que mi barriga es pequeña para albergar criaturas, sino no lo entiendo 😉

Me gustaría haber hecho un post de esos completitos con un montón de información, pero me había pasado la semana con una gastroenteritis bastante importante, bebiendo sueros y agotada, y el fin de semana no estaba para «turisteo» y ni siquiera para disfrutar de la gastronomía. Y mi cuñada, embarazada de 5 meses, tiene que tomarse los embarazos con calma. Eso, y que el clima sólo pedía una cosa con estos calores, me dejan sin muchas cosas que contaros. De cualquier forma, por si alguien no lo sabe, Guecho es un municipio de Bilbao y es muy conocido por las playas y por unas casas y palacetes espectaculares.

Día de playa, aunque evitamos bañadores para que no se les ocurriese entrar en el agua

Día de playa, aunque evitamos los bañadores para no incitarles a entrar en el agua.

Que conste que he estado tentada a viajar el próximo fin de semana a Pamplona, ya que hay celebración en mi Facultad del décimo aniversario de los que acabamos Periodismo en 2004 (¡10 años ya desde que dejé la Uni!) pero son ya más de cuatro horas de viaje a un mes de dar a luz y, sinceramente, me parece demasiado desplazamiento. Si fuera un trayecto un poco más corto…. Así que, hasta Navidades, ya no nos movemos de Gijón. ¿Hasta qué semana del embarazo os desplazasteis de viaje?

Lo mejor y lo peor del embarazo en verano

A este verano le quedan dos telediarios, aunque por la temperatura nada parece indicar que vaya a llegar el otoño. Hace cuatro años, me quedaban menos de dos semanas para dar a luz así que mi último trimestre de embarazo coincidió con el verano completo; hace dos años, el tiempo que faltaba para que llegara Rafa a este mundo era de un mes, por lo que gran parte del último trimestre transcurrió también en verano y el principio del otoño es bastante llevadero por el norte. En esta ocasión, por primera vez, voy a tener que ponerme un abrigo con barriga de embarazada y la idea me gusta más bien poco.

Pues sí, porque para mí, sin duda, la gran ventaja de que los últimos meses de embarazo transcurran en verano es la ropa, que no hay que complicarse nada. Ni medias especiales, ni zapatos cerrados o botas, ni abrigos que no puedes abrochar… Claro que me puedo comprar un abrigo y ,de hecho, tendré que mirar si alguno me queda bien a pocas semanas de dar a luz, pero es que un abrigo es más caro que un vestidito de flores o de lunares. Y lo de las medias ya me parece el «no va más», si ya me parecen un tostón normalmente, ni os cuento embarazada. Que no, que no, que el embarazo en verano es una maravilla, que con cualquier trapito luces un montón. Por no hablar de que a mí, personalmente, me gusta mucho ver embarazadas y eso de poder lucir tripa en bikini me rechifla.

CAM02016-1

Os dejo unos modelitos de esta misma semana 😉 Perdón por la foto tan malísima, Rafa y Alfonso no controlan el tema con el móvil. El vestido largo, por si se hinchan las piernas, es lo mejor. Éste es de The First Outlet de esta temporada

IMG_20140917_111521

Este vestido es de Zara de esta temporada, yo ya lo cogí en rebajas. Os lo enseñé en color amarillo en abril con mi cuñada embarazada de 37 semanas. 

Este vestido fue uno de esos descubrimientos de HyM de hace tres años. Es cierto que con tripa enorme no me cabría, pero tened en cuenta que es una talla 38 y que lo compré sin estar embarazada. Si lo hubiera visto con tripa, hubiera cogido un par de tallas más para aprovecharlo hasta el último día.

Este vestido fue uno de esos descubrimientos de HyM de hace tres años. Es cierto que con tripa enorme no me cabría, pero tened en cuenta que es una talla 38 y que lo compré sin estar embarazada. Si lo hubiera visto con tripa, hubiera cogido un par de tallas más para aprovecharlo hasta el último día.

 

PicsArt_1410945266663

Os hará gracia pero, con este vestido, me han parado dos embarazadas por la calle para preguntar de dónde era. Pues es de HyM de hace 4 años, lo compré embarazada de Alfonso y éste sí, hasta el día del parto se puede poner. Parece hecho para gestantes. El escote es muy favorecedor. No os voy a aburrir con todos los looks del verano, con algunos de esta última semana ya vale 😉 pero vamos, que es evidente que se luce más el embarazo en esta estación, y con la ropa es bien fácil.

Y no sé porqué me da que todas coincidimos en que lo peor de tener la tripa bien grande en verano es el calor. Bueno, no es que este año me pueda quejar precisamente de bochorno, y más viviendo en el norte pero, anteayer mismo, pasábamos los 30 grados en Gijón y confieso que, tres meses así deben ser duros. Lo digo por las que vivís en sitios calurosos, tenéis todo el derecho del mundo a quejaros. Y más si eso implica que estéis hinchadas, porque entonces me diréis que lo de ir más ligerita de ropa ya no es tanta ventaja 😉

Por supuesto, se me ocurren más ventajas e inconvenientes de pasar los últimos meses de embarazo en verano pero, para mí, estos son los dos más relevantes. Aunque también os digo que, lo que para mí hace cuatro años era una ventaja en el primer embarazo, es decir, dar a luz al acabar el verano por aquello de librarme del abrigo y las medias, hoy sería un inconveniente por otros motivos que nada tienen que ver con los estilismos ;-). Ponerme de parto ahora, con los niños en plena adaptación de guardería y a media jornada en el colegio, sería un caos. En noviembre me viene de perlas para que los niños ya estén super habituados a horarios, guardería, comedor, etc… Como véis, todo depende. ¿Cuál es para vosotras la mayor ventaja y lo peor del embarazo en esta estación?

Arenal de Morís

Arenal de Morís

Alguien debería reconsiderar que el mes fuerte del verano fuese septiembre y que los peques acabasen el cole en julio y empezasen el curso en octubre. No falla, año tras año, acaba agosto y llega al norte nuestro particular verano. Y yo feliz de que haya menos turistas y las playas empiecen a vaciarse porque seguiremos apurando hasta el último día de sol al aire libre, con el mar de fondo, donde los niños se llenan de arena, se caen, se empapan, se ensucian… y a los padres nos da igual.

Y en nuestras habituales salidas de fin de semana, este sábado descubrimos una playa que, además de ser un espectáculo, para los niños es comodísima. Salimos de casa con la única idea en mente de pisar arena pero sin un destino fijo y, al final, llegamos al Arenal de Morís, en Caravia. Yo había oído que era un sitio precioso pero, por distintas razones, nunca habíamos estado, y eso que sólo está a 35 minutos de Gijón. Quizás es porque en Asturias hay otras doscientas playas, y aún así, nos quedan por conocer tres cuartas partes 😉

DSCN5412

Hay párking y cuesta 3 euros el día completo. Aquí podéis ver que, dependiendo de si la marea está alta o baja, parece que son dos playas distintas. Se accede a la primera por dos rampas, y a la segunda por escaleras.

DSCN5416

Como veis, un espectáculo para la vista. Y si le añadís uno de los días con mejor temperatura del año, el paraíso.

DSCN5418

Vistas de la otra zona de la playa desde el chiringuito. No tienen más de 10 platos (recomiendo los escalopines al Cabrales) pero con esta visión, poco importa. Al lado del restaurante hay un pequeño parque infantil. También hay duchas y servicios, así como servicio de Salvamento.

Semana 29, me queda una cuarta parte del embarazo. ¿Última foto de la barriga en la playa? Espero que nooooo…

Y hoy es festivo en Asturias, es el día de la Virgen de Covadonga y haremos algún plan, aún sin decidir. Y mañana Rafa empieza la guardería y Alfonso vuelve al cole el jueves, así que nos espera una semana intensa. ¿Seguís apurando y haciendo planes de verano aunque toque volver a la rutina entre semana?

La vuelta al cole, ¿un descanso para los padres?

Ahora sí, lo confieso y, no sólo eso, sino que lo grito a los cuatros vientos: me uno al club de las madres que están deseando que llegue la vuelta al cole. ¡Quién me lo iba a decir! Acostumbrada yo a estar las 24 horas del día con un niño o retoño a cuestas desde hace casi cuatro años y, a la mínima, estoy deseando desertar. Que no es que ya no quiera estar tanto tiempo con los churumbeles pero es que juntos, día y noche, han resultado una mezcla explosiva. Por separado el asunto lo llevaba mucho mejor, no os voy a engañar.

El verano pasado tenía un niño de más de dos años y medio que había salido de la guardería casi como había entrado, de un dócil que para qué contaros, casi rondando la santidad. Vamos, un niño de esos que da gusto tener en casa. ¡Pobre de mí que pensaba que aquello sería así toda la vida! Fue empezar el colegio y se acabó la paz. Allí espabilan y el que era dócil ahora es un mandón. Y el que era manso, ahora es un rebelde, con mucha bondad, pero al fin y al cabo, un niño que está en fase de negación, ¡mira que les gusta decir «no» a todo!

Y el verano pasado, en mi casa, el otro inquilino tenía ocho meses y todo su desplazamiento era el gateo, y esas velocidades no son comparables a las maratones que hace hoy en día. Y ahora tengo un pequeño imitador de su hermano mayor. Lo sé, con 22 meses no debería tirarse en «plancha» al suelo, ni coger la moto y «estrellarla» contra el sofá, ni reírse cuando le hacen una zancadilla; al menos, eso era algo que Alfonso no hacía hace dos años, pero vamos, ni eso ni parecido. Pero los pequeños copian y, por desgracia, no a sus padres, sino a sus hermanos. Y si el mayor se sube a la cama o al sofá para saltar, el otro va detrás. Y si uno quiere un coche, el otro también. Y así se monta la de San Quintín. Y yo, a estas alturas, tengo la cabeza como un bombo.

Así que, desde aquí, lo digo alto y claro: las vacaciones son para los niños, no para los padres. Y casi tres meses de fiesta y jarana empiezan a parecerme un exceso. Claro que, en el caso de los hijos únicos, igual la cosa es bastante más tranquilita aunque apuesto a que acaban queriendo regresar a las clases porque en casa no hay tanta animación. Igual soy yo una exagerada por aquello del embarazo pero me da a mí que no soy la única a la que la vuelta al cole le va a sentar bien. Y vosotras, ¿sois de las que estáis deseando que empiece otra vez el colegio de los peques?, ¿notáis también que ellos necesitan más rutina y a sus amigos?