por nosoyunadramamama | Abr 8, 2015 | bebes, guardería, lenguaje, niños, Sin categoría, Uncategorized
En mi casa no somos precisamente discretos en esto del habla. El mayor ha salido a maridín, los dos hablan por los codos con cualquiera y se detienen a contar cada detalle de un acontecimiento. En esto, Alfonso se lleva la palma; como quiera contarte algo con pelos y señales, ponte a temblar porque se tira diez minutos de reloj para narrarte una jugada de fútbol del recreo del cole. Mientras tanto, el mediano y yo somos muy charlatanes pero a la vez selectivos, en cuanto a la gente a la que soltar el rollo y en cuanto al vocabulario, que ahí no escatimamos. En el post de hoy me voy a detener en el tema de Rafa porque es absolutamente asombroso y, por supuesto, divertido.
Justo hace dos años que escribí un post sobre cómo hablaba Alfonso y me he dado cuenta de que su hermano mediano le da mil vueltas con la misma edad. ¡Ojo! cada niño a su ritmo pero oye, ahora lo que estoy viviendo es la experiencia de un crío que, con dos años y cinco meses, se expresa con la misma facilidad que un niño de 4 años (eso sí, con quien le da la gana). Dicen que entre las edades de dos y tres años, el vocabulario de un niño aumentará hasta las trescientas palabras (insisto, cada uno a su ritmo) y os aseguro que el gordi hace ya tiempo que es capaz de referirse prácticamente a cualquier cosa. Ya le sorprendió a la pediatra en la revisión de los dos años y ya nos lo dicen en la guardería. Pero vamos a lo divertido del asunto, ¿qué pasa cuándo tu hijo habla más de lo habitual?

Las «notas» de Rafa de la guardería.
1. Utilizan expresiones de mayores, vamos, que no les pegan nada: es frecuente que empiece a contarte cosas con frases como ¿y sabes qué?. Si te da por cachondearte te salta con un ¿de qué te ríes? Y por supuesto, es muy típico que acabe una frase con un ¿sí o no?
Ahí lo tenéis, el verano pasado, con 21 meses, hablando cual barriobajero 😉
2. Tienen conversaciones surrealistas para llevarte a su terreno: son capaces de volverte absolutamente loca. He aquí un diálogo (de besugos) de la pasada semana.
Yo: Rafa, ponte las zapatillas.
Rafa: ¿Las zapatillas?
Yo: Sí, las zapatillas.
Rafa: ¿Las zapatillas?
Yo: Sí, Rafa, ponte las zapatillas.
Rafa: ¿Los playeros?
Yo: No, las zapatillas.
Rafa: ¿Los playeros?
Yo: Ponte lo que te dé la gana.
3. No te dejan hablar por el móvil: Sí, que eso es muy típico de todos los niños y bebés porque les gusta más un móvil que un caramelo. El problema es que, no sólo te lo intenta quitar, sino que mientras tú intentas tener una conversación con tu santa madre, el niño no hace otra cosa más que decir Abuelaaaaa, ¿qué tal? Y venga a hablar y hablar. El problema es que esto te lo hace un crío de 4 años, le dices que deje de charlar que si no no hay parque, y más o menos lo entiende. Con dos años, directamente se la trae al pairo.
4. Se saben todo el repertorio de canciones infantiles existentes en el mundo: Sí, desde el Señor Don Gato hasta el Patio de mi casa, pasando por los villancicos que, en su caso, son atemporales y se cantan en cualquier situación y momento del año. No exagero si digo que, ahora mismo, ya se sabe casi completas una veintena de canciones, incluyendo el Vivir, vivir de Marc Anthony (pruebas en Facebook). Creo que Alfonso, con esta misma edad, se sabía un par, y como mucho. Esto es divertido para un rato pero a veces resulta una tortura porque me doy cuenta de que voy por la calle tarareando eso de ya lo llevan a enterrar, por la calle del pescado, maramiamiaumiaumiau…
En fin, el tío es divertido de narices y llama la atención cuando habla, para qué os voy a engañar. No os podéis imaginar la de veces que maridín y yo nos tenemos que dar la vuelta para reírnos porque dice algo que nos deja fuera de bolos. En Instagram cuelgo de vez en cuando algunas de sus perlas (en breve le hacen club de fans). Y vuestros peques, ¿han sido precoces o se han hecho de rogar?
por nosoyunadramamama | Abr 7, 2015 | familia, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
Mira que soy yo de las que se lían la manta a la cabeza con una facilidad pasmosa pero oigan, cada día tengo más claro que esto de las vacaciones con niños son cualquier cosa menos vacaciones. Que si uno no quiere comer esto, que si el otro no quiere irse a dormir, que si el bebé (sí, ese que ya dormía 11 horas del tirón) no duerme más de 4 horas seguidas… Pero oye, es llegar de nuevo a casa, poner un poco de orden y aquí ya se comen lentejas sin protestar y ya se duermen rigurosamente todas las horas del mundo, ¡qué gustazo! Aún así, no lo voy a negar: estamos agotados pero los niños se lo pasan como los indios cuando hay planes distintos.
Esta vez nos tocó ir de casa rural. Ya tenemos cierta experiencia y es lo más práctico. Sobre todo cuando nosotros aportamos tres niños y mis cuñados tres niñas (sí, en esta familia no se hizo un buen reparto 😉 ). Y aún siendo el plan más cómodo del mundo, maridín preparó rutas por medio Burgos y claro, podéis imaginaros el plantel entrando en los restaurantes con dos sillas gemelares y una individual, ver para creer. Así que voy por partes y os dejo recomendaciones a tener en cuenta por si vais por estos fríos y bonitos lares de España. Por cierto, la casa rural nos encantó, es de lo mejorcito que he visto en cuanto a instalaciones y con un señor jardín. Dicho esto, voy por partes:
1. Aranda de Duero: de todos los sitios que os voy a mencionar, éste es para mí del que hubiera prescindido (que nadie de Aranda se me lance a la yugular). Es que los otros lugares me gustaron muchísimo. En cualquier caso, lo que más me cautivó fue la impresionante Iglesia de Santa María la Real (que estaba cerrada) con una fachada maravillosa y me encantó su Plaza Mayor con un montón de terracitas donde tomar algo. Si sois de buen comer, os recomiendo el Mesón El Pastor. Eso sí, ya os digo que hay que subir escaleras (tienen tronas), pero vamos, eso nos pasó en todos los restaurantes a los que fuimos. Confieso que estuvimos en muy buenos sitios, ya que mis suegros invitaban 😉
Y además del cordero, ese pan típico de Burgos está de muerte.
Un paseo por la margen del río también es muy recomendable.
2. Lerma: en resumen, me encantó. Eso sí, la Villa Ducal está empedrada y tiene muchas cuestas. Vamos, la cuenta para ir con la Maclaren gemelar, os podéis imaginar que a maridín le van a convalidar un curso de pesas anual por semejante paliza. Lo sé, Alfonso es mayor para ir en silla pero oye, que si hay que pasear, está muy cansado. Eso sí, dale una portería y no parará de jugar y correr en dos horas, ¡estos críos! Lo dicho, vamos al lío, allí no podéis dejar de ver el Palacio Ducal (que es ahora Parador Nacional), la Colegiata de San Pedro y el monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o Convento de Santa Clara.

3. Covarrubias: Sorpresa absoluta, no me sonaba de nada esta villa y me quedé impresionada. Tiene muchísimo encanto, os recomiendo de veras visitar este pueblo si hacéis ruta por la provincia de Burgos. También está empedrada pero sin apenas cuesta, lo cual se agradece. Paseando por sus calles os encontraréis la Colegiata de San Cosme y San Damián, que es espectacular por dentro. Para comer, son típicas las alubias rojas en Casa Galín, en la preciosa plaza Doña Urraca.
4. Monasterio de Santo Domingo de Silos: sólo por haberlo estudiado en Arte en el colegio, mereció la pena; es una maravilla. La visita es guiada (cuesta 3,50 euros y dura unos 40 minutos) y en ella se ve el claustro, la botica y el Museo. Tuvimos la suerte de que fuese uno de los monjes el que nos lo enseñase y cómo se notaba que venía de una familia numerosísima (10 hermanos) porque fue un encanto con los peques. Oye, a ver si os creéis que soy muy cotilla. Resulta que estaba la madre del monje allí (se ve que estaba de visita) y al vernos con tres churumbeles se emocionó 😉 y obviamente nos contó detalles de su vida. Más majos ella y el religioso. Y después, fuimos a la Iglesia de San Sebastián a escuchar el canto gregoriano, suele llenarse así que es mejor ir quince minutos antes de que empiece. Y además, no sé si siempre es el mismo monje el que hace la introducción, pero tenía gracia porque decía, muy formal él, que aquello era un rato de oración y que no creía que a nadie le fuese a llamar Dios al móvil. Razón no le faltaba.
5. Burgos: Yo ya conocía Burgos; de hecho, fuimos cuando Alfonso tenía unos 8 meses y nos recorrimos la ciudad de cabo a rabo así que esta vez nuestro paso por allí fue breve. Pero vamos, que a mí no me importa repetir porque me gusta muchísimo y en cualquier esquina ves algo bonito. Eso sí, el viento viene frío de narices. En cualquier caso, nos os podéis perder (en realidad, es imposible no verla) la Catedral de Santa María La Mayor, es sencillamente espectacular. Y bueno, para comer dicen que Casa Ojeda es el lugar más mítico e impresionante de la ciudad, puedo dar fe de que se come de lujo. No tienen tronas y hay escaleras pero si dices que vas con niños, lo tienen en cuenta a la hora de situarte.
Y estas fueron nuestras vacaciones de Semana Santa, en un punto intermedio entre Asturias y Zaragoza, rodeados de niños, paseando sin parar y comiendo de maravilla. Como veis, no estamos nunca quietos; en realidad, no sabemos parar. Así luego se agradece tanto la rutina. Espero que el post os sea útil a quienes estéis pensando visitar esta zona de España.
por nosoyunadramamama | Mar 31, 2015 | asturias, familia, planes, Sin categoría, vacaciones, viajes
No creáis que tengo pensado hacer de este blog un espacio gastronómico pero como sé que vienen días festivos, os dejo una recomendación (para las asturianas que os quedáis por aquí estos días y para las que venís de visita) de un restaurante donde ir con niños es muy cómodo. Se llama El Catalín y está en La Atalaya, en Tazones (Villaviciosa). Se puede comer al aire libre, en una terraza bastante amplia, o en el interior, donde depende de la mesa hay unas vistas muy bonitas de Tazones, un pequeño pueblo pesquero del que ya os hablé en el blog en alguna ocasión porque merece la pena visitarlo. En cualquier caso, os pongo unas fotos y os voy contando porque reconozco que lo de que estén los niños de vacaciones, no me deja tiempo para ponerme a redactar como Dios manda.
Aquí tenéis la terraza. En la carta hay de todo, y dicen que lo mejor son las paellas y arroces aunque nosotros no pedimos porque sabíamos que íbamos a comer al día siguiente con mis padres. Imagen de la web ecoturismo.
Vistas de Tazones desde la zona exterior. Se puede llegar al pueblo, yo bajé con Rafa y no lo recomiendo (las sillitas no pueden pasar, hay piedras y mucha pendiente).
Lo que no debéis dejar pasar, además del paisaje, es ver los animales que hay por allí.
También hay cerdos. A mí no me atrae mucho la idea de observar a estos animales pero a Rafa le parecieron muy interesantes.
Y por supuesto, muchas ovejas.
Imagen de Tazones de la web Villaviciosahermosa.comDe cualquier forma, también os digo que, en el pueblo, tenéis más de una decena de restaurantes donde comer marisco y paellas. Nosotros vamos mucho a uno que se llama La Sirena y la verdad es que no probamos más porque siempre hemos quedado contentos. Eso sí, una ración de paella de marisco es para dos (tenedlo en cuenta). Y poco más que contar. Mañana en el blog pondré el nombre de las ganadoras del sorteo de entradas para el espectáculo Rock and Kids (todavía podéis participar durante hoy martes en Facebook) y después, me vais a perdonar, voy a desconectar del mundo 2.0 para disfrutar de los días festivos. ¡Que disfutéis!
por nosoyunadramamama | Mar 27, 2015 | Sin categoría, Uncategorized
Os había dicho en aquel famoso post de «Cómo trabaja una mamá bloguera» (en el que me indignaba con algunas marcas o empresas) que a partir de este mes daría un empujoncito a pequeñas emprendedoras en el blog. Ellas son madres que, por distintas razones, han decidido buscarse la vida a través de sus aficiones. Obviamente, recibo muchos mensajes y tengo que seleccionar en función de mis gustos y de la utilidad que le encuentro a lo que hacen; a veces, me escriben mamás diciéndome que tienen un negocio de algo que no puedo probar ni valorar para recomendarlo (porque no me encaja para la edad de mis peques o porque no uso ese servicio). Y dicho esto, allá vamos:
Pequefeliz: Cristina Campos es una mamá de 25 años que se acaba de mudar a Inglaterra y que compagina el cuidado de su bebé con sus estudios y un proyecto llamado Pequefeliz. Hace unas cosas preciosas con goma eva: portadocumentos, broches, muñecos recortables, triángulos para el coche… todo personalizado para vuestros peques. Y para muestra, un botón. Ya tengo el portadocumentos que, por ahora, utilizo para la cartilla de Salud de Gabriel, ¡no puede ser más bonito!


Siempreloquise: Conocí a Blanca a través de Instagram (esta red social me está descubriendo a verdaderas artistas) y se encargó de los recordatorios del Bautizo de Gabriel. Siempreloquise diseña recordatorios, invitaciones, meseros, álbumes de fotos…

Estos han sido mis dos grandes descubrimientos este mes, espero que os hayan gustado. Habrá más en abril. Por cierto, el lunes sortearé a través de Facebook entradas para el espectáculo Rock and Kids que tendrá lugar en el Centro Niemeyer de Avilés el día 5 de abril así que ¡estad pendientes las interesadas! ¡¡Buen fin de semana!!
por nosoyunadramamama | Mar 26, 2015 | bebes, crianza, familia, niños, Sin categoría, sueño, Uncategorized
Creo que, junto al tema de la alimentación, lo que con más frecuencia nos quita el sueño (nunca mejor dicho) a los padres es que los peques duerman poco o se despierten cada dos por tres. Bien, parto de la base de que quizás he tenido suerte. O no, quizás es que dí con la clave para que mis niños duerman un montón cada noche. Y ¡ojo!, he escrito mis niños porque igual vosotras habéis descubierto que vuestros churumbeles duermen genial con un gorro en la cabeza. Pero oye, para eso escribo un blog, para contar mi experiencia y, si sirve a alguien, pues mejor. El panorama en mi casa es el siguiente: dos niños de 4 y 2 años que duermen unas 11 horas seguidas cada noche salvo requerimiento de agua o caída de la cama. Y bueno, hay veces que con caída incluida, ni se despiertan. A la imagen me remito.

De esta guisa me he encontrado a Alfonso más de una vez. Como veis, problemas de insomnio no tiene 😉
Y luego está Gabriel, que dentro de una semana cumple 4 meses y que duerme del tirón unas 7 horas, hace una toma y vuelve a dormir otras cinco horas seguidas. Vamos, que tengo jarana de día pero de noche poca. Y reconozco que esto hace mucho más llevadera la maternidad y por eso, pocas veces, me oiréis quejarme. Bien, vamos por partes. Creo que todos intentamos encontrar la fórmula para que nuestros niños o bebés pernocten bien y así descansar nosotros y estar todos de mejor humor por el día. Por eso, probamos a dormirles de mil formas: en brazos, en la cuna, en nuestra cama, en el carrito y seguro que algunos hasta en el coche. Y cuando una noche duermen varias horas, repetimos la operación al día siguiente minuciosamente pero resulta que no funciona igual de bien. Vamos, que levante la mano la que no haya encendido la campana extractora de la cocina, la aspiradora o el secador de pelo al descubrir que el sonido dejaba KO a su bebé. Lo que sea por un ratito más de sueño.
El caso es que Alfonso durmió su primera noche del tirón poco después de cumplir cuatro meses, justo cuando decidimos cambiarle de habitación. Lo hicimos por probar y, ¡madre mía!, cuando me sonó el despertador al día siguiente, vi que eran las 8 de la mañana y el crío no había dado señales de vida, me fui corriendo a su habitación a comprobar que respiraba. Y efectivamente, respiraba y seguía durmiendo plácidamente. Y yo estaba descansada como nunca antes. Así que, la siguiente noche, repetí la operación de dormir al niño en brazos y llevarle a su habitación y ¡siiiiiiiiiii!… el crío volvió a dormir diez horas seguidas. Y con seis meses la criatura pernoctaba hasta 13 horas del tirón. Vamos, que me levantaba descansada y aún tenía tiempo para desayunar y para trabajar un rato. Y descubrí que, cuando teníamos que compartir habitación con él (en viajes, escapadas…), nadie pegaba ojo, ni él ni nosotros.
Con Rafa nos pasó exactamente lo mismo. Cuando tenía tres meses y pico decidí probar lo que había funcionado con Alfonso y ¡bingo! Primera noche en su habitación, primera noche que durmió del tirón 10 horas. Y más de lo mismo, hasta 13 seguidas llegó a pernoctar el gordi. Además, Rafa era de los que, desde que nació, se dormía solo, es decir, que no necesitaba que le cogiesen en brazos como sí nos pasó con Alfonso y como nos pasa con Gabriel. Pero vamos, que justo eso me da igual y lo hago encantada, por mí como si tengo que hacer el pino puente si después se quedan fritos durante horas.

Hombre, si se duermen en esta postura, trato de recolocarlos 😉 El de la foto es Alfonso el contorsionista. Y sí, estaba durmiendo.
Mi conclusión es que ellos se despertaban por la noche por una sencilla razón: los ruidos. Vamos a ver, todos tenemos micro despertares cada noche de los que no nos acordamos porque volvemos a dormirnos sin problema. Pero si resulta que, durante un micro despertar, alguien está roncando (maridín), o tosiendo, o yendo al baño, o moviéndose sin parar (como servidora) pues es lógico que nos desvelemos. Por otro lado, a mí lo que me ocurría durmiendo con ellos es que, en cuanto se movían lo más mínimo o hacían cualquier ruido, yo enseguida me incorporaba a ver qué pasaba. Y así hasta diez veces cada noche. De esa forma, era imposible descansar.
Con Gabriel ya hemos hecho el cambio y, aunque no ha sido como lo de sus hermanos, hemos notado la diferencia y ya duerme hasta siete horas seguidas. También somos muy partidarios de establecer rutinas (baño, poca luz y silencio) para que los bebés vayan distinguiendo día y noche. Es obvio que necesitan un tiempo para eso pero no podemos olvidar que el sueño es una cuestión de salud. Que un recién nacido se despierte seis veces por la noche es normal pero que le ocurra un niño de dos años, puede ser un problema. Primero, porque el sueño es esencial para el crecimiento, la memoria y el aprendizaje. Y segundo, porque a los padres les pasa factura.

Esta es la postura que coge Gabriel para dormir varias horas seguidas. Como veis, bien a gusto que se estira.
Con esto no hago ningún tipo de recomendación sobre dónde o cómo dormir a vuestros peques. Si tanto vosotros como vuestro churumbel dormís de lujo juntos en la cama, estupendo. Yo soy incapaz de pegar ojo con un bebé en la cama porque tengo pánico a aplastarle y porque me muevo mucho. Por lo tanto, no sería muy práctica esta opción en mi caso. Y ya ni os cuento si tuviera que compartir cama con la pareja de mayores y sus bailes nocturnos. Vamos, ya hay veces que me molesta hasta mi señor esposo 😉 Pero a él si le puedo dar algún empujón. Lo que creo es que hay que buscar un equilibrio; si vuestro crío sólo duerme bien meciéndole, es obvio que no es una opción muy factible a largo plazo porque te obliga a estar despierta o medio despierta (vamos, zombi). Hay que buscar la fórmula para que descanséis los dos las suficientes horas como para ser personas al día siguiente. Vamos, la noche que Alfonso o Rafa no duermen bien, están de un humor de perros durante el día o se van dando cabezazos por ahí. ¿Qué os ha funcionado a vosotras?, ¿os ha costado que durmiesen la noche entera?
por nosoyunadramamama | Mar 24, 2015 | Sin categoría, Uncategorized
Quien diga que no se nota el cambio al pasar de dos a tres hijos, miente como un bellaco. O sencillamente no tiene tres vástagos. No señores, precisamente cuando de verdad una se percata de la magnitud de tener churumbeles (en plural) es cuando pasa de dos a tres. En ese punto piensas: ¿dónde demonios me he metido? 😉 Y os lo voy a demostrar con escenas de la vida diaria; con estadísticas no es necesario, ya se sabe que tres son más que dos. Y que somos dos adultos para tres niños.
Cuando te ves con dos niños en casa por primera vez, te puede entrar un poco el pánico por aquello de que el tiempo no da para todo. Terminas de dar de comer a uno y tienes que empezar con el otro. Y así con cada actividad. Pero en cuestión de semanas, lo tienes dominado; enseguida te das cuenta de lo que es imprescindible y lo que no, lo que es prioritario y lo que no lo es. Os juro que el primer momento de verdadero estrés con dos peques lo viví cuando Rafa ya tenía año y medio. ¡Ay, mamina! Pero con tres, esto ya se eleva a la enésima potencia: cambia un pañal a uno, viste al otro, da un bibe, el pecho, prepara las cosas de natación de éste, las de fútbol de aquel y pim, pam, pum… Pero no, no voy a centrarme en esto porque aquí sí que digo que entras en una dinámica en la que, si te dejaran otro crío más, ya ni te enteras.
Cuando tienes dos hijos, estás en la siguiente situación. Si atiendes al pequeño (bibe, pecho, cambio de pañal…lo que sea), el mayor tiende a continuar con su actividad. O por contra, te sigue para ver cómo se desarrolla la operación que vas a llevar a cabo. Y así, más o menos, reina la calma. ¿Qué pasa cuando tienes tres? Pues que, en el momento en que estás en pleno desempeño de tus labores con el bebé, se quedan los otros dos «a solas». Y claro, un niño ocurrente en solitario, no suele hacer gran cosa. Pero dos niños ocurrentes juntos se incitan mutuamente. O bien se pelean por un mismo juguete (no es ninguna novedad que siempre quieran lo mismo) o uno tiene una «idea» y el otro azuza. Ya sabéis cómo es el ser humano entre las masas 😉 Y desde la otra punta de la casa, porque deciden alejarse para poder campar a sus anchas, tienes que dar voces para que paren. Y el bebé pone cara de póquer. Y si les da por estar cada uno a lo suyo, tienes dos frentes abiertos que controlar.

El de las ocurrencias es Rafa. Con la «desgracia» de que pasa totalmente de los dibujos (que siempre viene bien en un momento dado)
No se te ocurra dejar nunca a los tres juntos sin supervisión, todas lo hemos hecho porque a veces hay causas de fuerza mayor y lo que te puedes encontrar es que los mayores estén haciendo la catapulta con la hamaquita del bebé que, por supuesto, está allí sentado y, por suerte, atado. Aunque en mi casa la cordura la pone el mayor, no deja de ser un niño de 4 años. El momento baños y cenas podría obviarlo pero ese da para mucho. Porque con dos niños está clara la logística, un adulto baña y pone pijamas mientras el otro prepara cenas. Pero, ¿y con tres? Aquí ya entra un bebé en juego que puede estar llorando (Gabriel ya debe saber que ese momento no es para quejarse) o al que le toca comer. Y ahí ya no hay más opciones. Yo al bebé y maridín a los chiquillos. Y la cena, cuando se pueda hacer.
Y así funciona todo a diario, entre prisas, sofocones, agobios pero felicidad plena. Además, ya tenemos bastante controlados los tiempos. El otro día, maridín escribió un whatapp a su hermano (que acaba de tener la tercera niña) para contarle que estábamos en Los Lagos de Covadonga un domingo por la mañana. Su respuesta fue: nosotros no logramos salir de casa antes de las dos de la tarde. Casi me muero de la risa. Y por cierto, cuando pasas de dos a tres, lo más probable es que tengas que cambiar de coche. En fin, que el cambio de dos a tres es mucho más notable que de uno a dos, ¡sin ninguna duda!
por nosoyunadramamama | Mar 20, 2015 | embarazo, Moda, niños, ropa, Sin categoría, Uncategorized
Prometí que hablaría de moda en el blog con más frecuencia y hoy cumplo. Primero, porque sé que son posts que reciben muchas visitas así que intuyo que os resultan útiles. Y segundo, porque me gusta mucho la ropa, ¡no puedo negarlo! Hará un par de meses que una amiga me habló de una marca que yo, por entonces, no conocía. Lo sé, indago poco en el mundo 2.0 de estas cuestiones porque siempre me ha gustado ver las cosas “in situ”. Pero poco a poco le estoy cogiendo gustillo y me he dado cuenta de que estaba perdiéndome muchos productos por ser tan arcaica.
Bueno, que me enrollo yo mucho, vamos al lío. El caso es que, gracias a esa amiga, descubrí Esprit, una marca que ya tiene muchos años a sus espaldas a pesar de mi desconocimiento hasta hace poco. La verdad es que tienen de todo aunque confieso que me he quedado prendada de varios bañadores y biquinis, ¡serán las ganas que tengo de veranito! Bueno, y que son preciosos.
Además, también tienen este modelo para embarazadas que me ha parecido precioso. Se nota que me gustan las rayas y el toque marinero.
Una de esas prendas que está super de moda desde hace un par de temporadas son los monos, ¡me rechiflan! Y a éste ya le he echado el ojo.
Y para los niños, tienen ropa de todo tipo y para todas las edades. Yo ya tengo varias prendas fichadas para los peques. Una de esas cosas que no encontraba por ningún sitio era el típico chubasquero amarillo, y en Esprit apareció. Teniendo en cuenta que la primavera en el norte es bastante lluviosa, es algo que conviene tener.
Y cómo no, vuelta a las rayas marineras, son mi perdición. Este jersey para los peques no me puede gustar más
Aunque sólo tengo chicos, ya os he dicho que se me van los ojos a las cosas de niñas. Éstas son las que más me gustaron aunque, obviamente, no las tendré por mi casa 😉
Y no me olvido de los bebés y recién nacidos. Ahí sí que soy yo muy de azul celeste y me he enamorado de este mono para el verano.
Como veis, tengo mucho “peligro” con esto de la ropa y me compraría un montón de cosas aunque antes de lanzarme pienso bien lo que los peques necesitan, más que nada porque al ser todos chicos, van heredando lo que no se estropea. ¿Conocíais esta tienda?, ¿soléis comprar por internet?¡Qué paséis buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Mar 19, 2015 | bebes, crianza, guardería, Sin categoría, Uncategorized
Los críos nunca dejan de sorprenderme. Das por hecho que no tendrán dificultades para según qué cosas y luego resulta que el asunto se complica más de lo esperado. Y otras veces ocurre lo contrario, que crees que vas a tener que «librar una ardua batalla» para otros menesteres, y luego no hay que llegar ni al primer asalto. Esto último es lo que nos ocurrió con la trama de Rafa y su chupete. ¡Ojo! Que no tenía prisa porque se deshiciera de él pero desde septiembre, coincidiendo con el inicio de la guardería, el crío le había cogido gusto, demasiado.
Y era algo que me daba cierta rabia porque mis hijos nunca han sido nada «chupeteros». Han usado el chupete lo justo y necesario, es decir, para coger el sueño y en momentos de rabieta; vamos, en el caso de Alfonso, muy poco. Es más, recuerdo cuando, a punto de cumplir dos años, se encontraba el chupete en la cuna a la hora de dormir y se lo ponía en la oreja. Sí, he escrito en la oreja y habéis leído en la oreja. Cosas curiosas de bebés. Y Rafa, aunque usó algo más que su hermano el chupete, no se puede decir que lo necesitara… hasta que empezó la guardería. O al menos, coincidió que, a partir de ese momento, lo pedía también por el día. Y como fue además la época de las rabietas, pues yo no le dije que no en ningún momento.
Primer día de guardería que le dejó agotado después de tanta lágrimaAsí que yo ya estaba temblando ante el temido momento de que dejara el chupo. Y resulta que una mañana, mientras hacía su cama, Rafa me lo pidió y yo no lo encontraba por ningún lado, ni en el suelo ni entre las sábanas; y mientras lo buscaba, le iba diciendo que no entendía nada, que no estaba por ningún sitio, que dónde estaría el dichoso chupete… Y no, no logré encontrarlo así que cogí uno que tenía guardado de cuando era bebé y que apenas había usado. Era de tetina pequeña, redonda y de silicona, es decir, justo el opuesto al que estaba usando Rafa en ese momento. Se lo metió en la boca y dijo que no quería ese chupete. Le dije que era el único que teníamos y se fue a jugar. Oye, nunca más volvió a pedirlo, como lo leéis. Y de eso, hace ya dos meses.

La última foto en la que aparece con chupete.
Yo no cogí intencionadamente un chupete distinto al que usaba habitualmente. Fue casualidad, era uno que me quedaba por casa y estaba nuevo, así que se lo di por aquello de aprovecharlo. Y sin saberlo, fue la manera de que abandonase el chupete. Por cierto, el suyo apareció debajo del colchón unas semanas después, no me preguntéis cómo demonios llegó ahí mientras dormía 😉 Resumiendo, nunca sabes por dónde van a salir estos niños. Hay madres que deciden cortar la tetina para que el peque vea que está roto y que no se puede seguir usando. En el cole, cuando en Navidad viene el Príncipe Aliatar (algo así como el cartero de los Reyes Magos versión asturiana), hay niños que lo llevan para dejar su tan preciado tesoro para siempre. Habrá mil formas de hacerlo pero la nuestra fue fortuita y sin dramas. ¿Cómo lo hicisteis vosotras?
Por cierto, he incluido este nuevo sello en el blog porque me han elegido «embajadora» de Babymoov; para mí es una de las mejores marcas de puericultura con unos productos de una calidad extraordinaria y con un diseño muy innovador. ¡Estoy encantada de que me hayan elegido!

por nosoyunadramamama | Mar 17, 2015 | bebes, familia, Sin categoría, Uncategorized
Que sepáis que ya me considero una profesional de cualquier tipo de celebración a la que haya que ir acompañada por los churumbeles. Mi primer evento familiar con niños (en plural) fue la boda de mi hermano hace casi año y medio, a la que puedo decir que llegamos puntuales pero no sin cierto estrés en casa. Y reconozco que lo suyo hubiera sido llegar unos minutos antes por aquello de ser la hermana del novio. Aprendí bien la lección y casi un año después, llegamos a la boda de mi prima con tiempo suficiente. Y eso que ya no solamente íbamos con niños, sino que estaba embarazada y me había tocado trabajar ese día. Lo dicho, la experiencia es un grado.
Pero es que este sábado, al Bautizo de Gabriel llegamos los primeros (junto a mis padres, todo hay que decirlo); ¡nos presentamos en la Iglesia antes que mis suegros! Lo que yo os digo, a mí ya me pueden llevar a cualquier lado 😉 La clave: planificación. Planea todo lo que esté en tus manos, que imprevistos siempre van a surgir. Si puedes tener la ropa de las criaturas preparada desde por la mañana, mejor. Todo lo que puedas hacer pronto, no lo dejes. Si te puedes lavar el pelo temprano (o en su defecto ir a la pelu, algo que no hago muy a menudo), eso que adelantas. Eso sí, las hay que esa misma mañana aún no teníamos muy claro el estilismo, sin comentarios.
El estilismo del bautizado estaba claro 😉 Un traje de cristianar de hace 60 años con el que se ha bautizado toda la familia, desde mis tías y mi madre, hasta mis primos, hermanos, hijos y servidora.Prepara, organiza, planifica… porque antes de salir de casa tienes que repasar la lista de cosas que tienes que llevar: el pañuelo y la concha de Bautismo, los recordatorios, la cámara de fotos, las galletas, pañales, ropa para el día siguiente de los mayores porque se quedan a dormir en casa de tus padres, ropa para el bautizado porque el traje de cristianar no es precisamente cómodo… Y tras estos consejos que se resumen en no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, os cuento que salió todo genial. Que disfrutamos mucho, desde la ceremonia, muy emotiva porque el cura es excepcional, hasta el convite-merienda-cena o como lo queráis llamar, porque estaba todo de escándalo y porque se está muy bien entre familiares y amigos.

Los padrinos: mi padre y una de mis mejores amigas. Como veis, nos reímos en la ceremonia.

Papá orgulloso. Y Alfonso sin perderse detalle, a Rafa no pareció interesarle mucho 😉
A partir de ahora podéis llamarle San Gabriel. Mira que he tenido yo suerte con los tres de bebés porque son de un tranquilo (Rafa sufrió una transformación al año y medio, aún no sé a qué se debe 😉 )
Si queréis recordatorios, os recomiendo Siempreloquise. Fijaos qué bonitos estos a modo de marcapáginas, ¡fueron un éxito! Blanca hace verdaderas monadas.

La concha fue regalo de la madrina y el pañuelo es de Bordados Infantiles.
Poco nos importó la lluvia ese día porque lo celebramos en casa de mis padres; esto de que tengan casa en el campo, a cinco minutos de Gijón, les está suponiendo una invasión constante de cumpleaños y demás eventos infantiles. Así que contratamos un catering de unas amigas de mi madre y nos alargamos hasta las 12 de la noche con la merienda-cena. Y obviamente, Rafa y Alfonso se quedaron a dormir allí.
Catering de Mabel y Aurora, con platos de todo tipo, desde cazuelinas de fabada y bollinos preñaos hasta salpicón de marisco.

Y para rematar las galletas de Jénnifer Liébana (del blog quecukiresposteriaydemas). Son una auténtica pasada y Jenni es un encanto.
Como veis, todo salió genial. El protagonista se portó de lujo; mi cuñado dice que así se pueden tener 17 hijos, yo os aseguro que con tres hemos cumplido con este país 😉 De Alfonso y Rafa casi ni nos tuvimos que preocupar; en cuanto están mis primos, que tienen 12 y 8 años, no miran para nosotros. ¿Próximos eventos? En mayo una primera comunión y en agosto bodorrio. ¡Ya tenemos dominado el asunto!
por nosoyunadramamama | Mar 13, 2015 | Moda, niños, Sin categoría, Uncategorized
Mira que he hecho unos cuantos posts dando ideas para vestirse estando embarazada y resulta que de ropa de niños apenas os cuento gran cosa. Con lo ahorradora que soy yo y con lo que me gusta la ropa de los churumbeles; eso sí, confieso que se me van los ojos con frecuencia a los vestidos, ¡qué le voy a hacer! Bueno, el caso es que, como algunas veces me preguntáis por algún modelín de los niños, os cuento que la mitad de la ropa que tienen es de una sola tienda: The First Outlet. ¿Por qué me gusta? Por el precio, que se asemeja a cualquier tienda tipo Zara, por el estilo y porque puedo vestir a los niños iguales. Esto último, en este punto de la vida de Rafa, es innegociable. Si acompaña a Alfonso hasta al baño, cómo no va a ponerse la misma ropa.
Y aparte de ropa de niños y bebés, también hay muebles y artículos de decoración, mantelería…
Veo tanto rosa y me emociono 😉
Y es que los vestidos son… impresionantes!En fin, que me enrollo. El caso es que, como ya os conté en el post de ayer, la visión del sol por el norte me hizo entrar en un estado de tal emoción, que decidí coger ya bañadores para los peques. Todos los años, los compro en TFO y, esta temporada, no iba a ser menos. No os lo voy a negar, me llevaría casi todas las colecciones pero, hay que contenerse. La elección era complicada.
Nuestra elección fue ésta. Y cuando estén morenitos, les va a quedar de lujo.Y aviso: hay también ropa de mujer y de hombre, lo que quiere decir que, una vez que entras en la tienda, no te va a quedar más remedio que estar un buen rato. Yo me porté muy bien y no me gasté nada para mí pero hice algunos fichajes.
Y a partir de ahora, prometo escribir más a menudo sobre ropa para los peques. ¡Que paséis buen fin de semana! Nosotros bautizaremos a Gabriel así que nos toca finde movidito, os lo cuento todo el lunes que sé que los eventos os «prestan», como decimos en Asturias. Vamos, que os gustan.
Aviso: Las ganadoras de la mochila de Lindatiti (Emma Valcarce) y de la cesta de productos Placer Artesano (Ángela Argiz) no han dado «señales de vida». Las dos marcas se han puesto en contacto con ellas a través del mail que dejaron en el formulario y no han respondido así que, si la próxima semana siguen sin responder, sortearemos nuevamente los productos.
por nosoyunadramamama | Mar 12, 2015 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría, vacaciones, viajes
El fin de semana pasado se produjo un acontecimiento insólito en el norte: salió el sol. Sí, una esfera redonda que da calor y luz que casi habíamos olvidado. Y tras hacer las pertinentes presentaciones entre Lorenzo y Gabriel, alias Copito de Nieve (voy a tener que comprar una buena sombrilla este verano), nos «tiramos» a la calle como si no hubiera un mañana. Porque efectivamente, aquí puede salir hoy el sol y no volver a hacer aparición en una buena temporada. Pues eso, que nos invadió la emoción y nos fuimos, no uno, sino dos días de excursión. Así que aquí van dos recomendaciones para las asturianas y para las que vayáis a venir por aquí de visita:
No tenía intención de contaros la que hicimos el sábado, básicamente porque ya hablé del sitio al que fuimos en un post hace un año, pero colgué una foto en Instagram y un montón de gente me empezó a preguntar dónde estábamos. Así que, para las nuevas incorporaciones al blog y porque otras ni os acordaríais, os aconsejo, y mucho, que vayáis al parque de Moniello, en Luanco. Podría estar explicándoos las razones por las que debéis ir pero, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os muestro unas cuantas y añado consejos que en el post de hace un año no incluí.

Un parque infantil con semejantes vistas no es fácil de encontrar.

Tenéis restaurante con merendero. Os cuento, comimos por 36 euros. La ración de paella mixta (que lleva marisco) cuesta 12 euros, y con dos raciones comimos los cuatro ¡¡¡de sobra!!! Eso sí, fuera no atienden, te sacas tú la paellita. También hay un montón de raciones de todo tipo, pescados, carnes…
Y como lo del sábado no nos pareció suficiente, decidimos que el domingo también había que pasar el día respirando aire puro, y en este caso, nunca mejor dicho. Así que, después de ir a el santuario y a la Cueva de Covadonga, que es uno de esos sitios que hay que visitar en Asturias sí o sí, subimos a los Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa. Confieso que, como tengo un poco de vértigo, la subida en coche me sigue impactando. Primero llegaréis al lago Enol pero os recomiendo que sigáis hasta llegar al lago Ercina. Y más de lo mismo, las fotos hablan por sí solas.

Hay un restaurante que, a estas alturas, está cerrado. Pero como tiene mesas fuera, nos llevamos la comida. Como veis, esta excursión la hicimos acompañados por mis padres, mi hermano, mi cuñada, mi sobrino y una de mis primas.

Poco que añadir, estas vistas merecen que vengáis a Asturias. Por cierto, aunque el pobre Gabriel no aparezca en las fotos, también estaba 😉 Y Rafa lo pasó pipa con la nieve.

En el Santuario de Covadonga.
Pues estas son mis últimas recomendaciones, que sé que muchas echabais de menos estos posts. Y mañana, os hablaré de ropa para los peques, que algunas me habéis preguntado. ¿Qué?, ¿a qué apetece venir a Asturias?
por nosoyunadramamama | Mar 10, 2015 | alimentacion, embarazo, lactancia, postparto, Sin categoría, Uncategorized
No, con la pregunta del titular no me estoy refiriendo a si los churumbeles engordan o no con lactancia, sino que la cuestión alude a nosotras, a intentar averiguar si nos inflamos o afinamos las madres con esto de alimentar a los retoños dando el pecho (aunque yo estoy también con bibes). Toda la vida oyendo eso de que con la lactancia materna se adelgaza muchísimo y resulta que aquí estoy, tres meses después de dar a luz, con los mismos 4 kilos con los que salí del hospital. Sin comer más que antes (pero bastante), descansando menos y haciendo algo de deporte. Que ya sé que muchas me vais a decir eso de que sólo ha pasado un trimestre desde que parí. Vale, bien, aceptaría el argumento… sino fuera por mis anteriores experiencias.
Durante el embarazo de Alfonso engordé la friolera de 18 kilos y, cuando di a luz, me sobraban 13. Antes de tres meses, había perdido todo el excendente; sin ejercicio y con un sólo vástago al que atender. Eso sí, caminaba mucho. Y como ya sabéis las que seguís el blog, apenas pude amamantar al peque. Lo de Rafa fue aún mejor ya que sólo engordé 9 kilos durante la gestación así que salí del hospital prácticamente en mi peso. Con la lactancia, me pasó lo mismo que con el primero: dolores que hacían aquello imposible y tomas de bibe aumentando semana a semana. Vamos, que los embarazos anteriores no hicieron estragos en mi línea. Tampoco es que ahora estemos hablando de un sobrante excesivo, y el hecho de que la barriga se quede en el paritorio ayuda a que parezca que todo ha vuelto a su sitio; pero insisto, sólo lo parece, los kilos ahí siguen. Y no lo digo yo, lo dice mi báscula.

Como podéis observar, no hay mucha diferencia entre una imagen y otra. Eso sí, tengo mejor careto ahora, se nota que Gabriel ya duerme bastante y que no ha puntos que den la lata.
El caso es que, a pesar de oír eso de que Menganita se quedó en los huesos con la lactancia, también he escuchado lo contrario. Y claro, si eso es así, ya tengo yo excusa para no haber perdido un sólo gramo. Aunque la realidad es que estoy temblando ante la idea de que sencillamente el tercer embarazo haya hecho daños irreparables en mi figura 😉 Ante la duda, pregunté a mi matrona. ¿Y ella que me dijo? Que dando el pecho se baja de peso pero más lentamente. Vamos, que debe ser que yo antes lo perdía como Fernando Alonso, porque apenas amamanté a las criaturas, y ahora no llego ni a Marco Apicella (que por lo visto es uno de los peores pilotos de F-1). No me preocupa perder peso más despacio que las veces anteriores pero hombre, si supiera con certeza que es cosa de dar el pecho, me quedaría un poco más tranquila. Que de ganar unos kilos, con un par hubiera bastado teniendo en cuenta que en el embarazo sólo engordé 9. En fin, ya os contaré si los kilos son temporales o se quedan conmigo de por vida, habrá próxima entrega sobre el asunto. Y vosotras, ¿perdisteis todo el peso ganado en el embarazo al amamantar?, ¿engordasteis? Espero impaciente vuestras respuestas 😉