por nosoyunadramamama | Ene 7, 2016 | celebraciones, Maternidad y embarazo, navidad, Uncategorized
Hay dos días al año en que siento que el tiempo se me va de las manos. Curiosamente, esos días en que me paro a pensar en lo rápido que va todo, transcurren durante la Navidad, exactamente en Nochebuena y en Reyes. Hay quien reflexiona cuando comienza un nuevo año o el día de su cumpleaños. A mí, la Nochevieja me sirve para pensar sobre propósitos cumplidos o por cumplir y hacer balance de las cosas que pueden mejorar. Y en mi cumpleaños, como me pilla en pleno agosto, sólo lo celebro pero no, no es un día en el que las cifras me asusten y reflexione sobre el paso del tiempo.
Sin embargo, cuando termina el día de Reyes, me invade una extraña sensación. Ayer me daba cuenta de que ellos, mis hijos, hacen que esta percepción de fugacidad aumente. No sé si es porque con peques, el ritmo que llevamos cada día es brutal. Aunque oye, quizás no tenga que ver directamente con ellos; puede que, cuando mis hijos ya no sean pequeños y tengan 20 ó 30 años, siga sintiendo que esto va demasiado deprisa. Si dentro de 15 años sigo escribiendo el blog, que lo dudo, volveré a escribir sobre esto 😉 El caso es que llega el día de Reyes, en el que finiquitamos la Navidad, y pienso: otro año más que se acaban estas fiestas tan especiales. Y me da hasta pena.

El abuelo desmonta el super Belén.

Atrás quedaron los días en casa de los abuelos de Zaragoza donde aquello fue de verdad la «marimorena»

Mi primera San Silvestre

La Nochevieja hasta las tantas para ellos…y para nosotros, que pudimos salir por ahí gracias a los abuelos.

La magia de la Cabalgata. Soy muy pesada pero dudo seriamente que haya un Melchor mejor que el gijonés 😉

Y los regalos de los Magos, ya tenemos disfraz para Carnaval.
En cualquier caso, lo importante es que las hayamos disfrutado. Eso sí, nada nuevo bajo el sol, aquí en casa tengo niños como motos, que se han acostado más tarde de lo normal, que han comido menos fruta y más azúcar del que comen habitualmente, y ahora hay que intentar volver a la rutina, aunque no empiecen el cole hasta el lunes que viene. Por mi parte, empiezo a darle un poquito más fuerte a esto del running porque soy muy lenta (creo que si digo footing alguien me va a preguntar qué es eso :-0 ) y los Reyes me han equipado muy bien para ello. Y por otro lado, se avecinan cambios en el blog, pero aún sigo dándole vueltas a varias ideas, sin pausa pero sin prisa. En cualquier caso, el objetivo es siempre ir a mejor, ¿no os parece?
por nosoyunadramamama | Dic 23, 2015 | decoración, Maternidad y embarazo, navidad, Planes y viajes
El post de hoy no es nada habitual en un blog de maternidad pero la fecha lo pide. Y es que además, los niños, protagonistas de este espacio, han disfrutado mucho montando un nacimiento que, aparte de ser precioso, tiene mucho mérito, ya que el abuelo lo prepara durante meses construyendo cada año nuevas casas y comprando más elementos para decorarlo. Y como no quiere presentarlo a ningún concurso, voy yo y lo enseño 😉 Desde aquí, os felicito la Navidad como no podía hacer de otra forma: enseñándooslo. Servidora hará un parón estos días, que bien se lo merece, para ir a tierras mañas. Seguiré dando señales de vida en las redes sociales. De corazón, ¡Feliz Navidad!

Primer día, escenario

Casas con todos los detalles

Segundo día, poniendo figuras

Río con bomba de agua para que baje por el cauce




Recogiendo plantas del jardín



Resultado, un Belén gigante que hay que colocar en el garaje (que es de todo menos garaje 😉 )
¡¡FELICES FIESTAS!!
por nosoyunadramamama | Dic 22, 2015 | embarazo, Maternidad y embarazo, salud
Aunque me considero una afortunada en esto de las marcas que los embarazos han dejado en mi cuerpo, básicamente porque mantengo la talla ( y el pelo 😉 ), no me han salido estrías y mi suelo pélvico está bien, también me he llevado mis cosillas; de hecho, raro es el caso en que todo sigue igual, si no es una cosa, suele ser otra, aunque sea poco llamativa. En mi caso, aunque lo de las manchas en la piel no fue nada escandaloso, y además me libré también de la famosa línea alba en la tripilla, sí que descubrí que, en mi primer embarazo, en la cara me salieron dos grandes manchas justo en los pómulos. Os hará gracia pero no quedaban mal del todo, parecía que llevaba colorete 😉 así que no hice nada por remediarlo, con la suerte de que desaparecieron tras el parto.
En el segundo embarazo me ocurrió lo mismo y se repitió el esquema, desaparecieron tras dar a luz. Y después, vuelta a aparecer las manchas en la tercera gestación, pero en esa ocasión sin irse del todo y acentuándose 6 meses después del parto, cuando llegó la primavera y comencé a tomar el sol. Así que en septiembre decidí, además de que se acababa el sol en la cara, preguntar en Instagram a otras madres si alguna crema les había funcionado. Por probar, no perdía nada, bueno, algo de dinero pero creo que valía la pena intentarlo. Y me escribieron muchísimas mujeres contándome lo que a cada una le había ido bien. Si alguna está interesada, dejo el enlace de la foto donde podéis leer todos los comentarios. Muchas coincidían en el buen resultado de la famosa crema La bella Aurora, que a mí me sonaba de oídas pero no sabía ni cómo era un bote.

Como es obvio, no llevo nada de maquillaje en ninguna foto.
Así que la compré y empecé a usarla en octubre, y aún sigo. Como veis en las fotos, las manchas han mejorado bastante pero también hay que tener en cuenta que, desde entonces, no tomo el sol y que, en invierno, por ésa razón, las manchas tienden a disminuir. No soy dermatóloga, hablo desde mi experiencia personal. Otra crema que me recomendaron y que estoy usando, aunque no a diario, es de concha de nácar, que dicen que tiene sustancias que ayudan en la regeneración de la piel, con lo que también es buena para cicatrices y otras marcas. ¿Os salieron manchas durante los embarazos?, ¿alguna crema o tratamiento os ha funcionado para hacerlas desaparecer?
por nosoyunadramamama | Dic 16, 2015 | bebes, juguetes, Maternidad y embarazo, Moda, ropa, tiendas, Uncategorized
Hace poco que hice un hallazgo de ésos por la red que me tiene encantada. Es una tienda online muy completa en las que encuentras de todo y marcas muy conocidas: Nenuco, Mustela, Molto, Tuc Tuc, Tigex, Martín Aranda y muchas más. Vamos, que ya habréis caído en la cuenta de que tienen desde ropa o juguetes hasta útiles de aseo, por poner un ejemplo. La web se llama El Peque de la Casa y nuestra última adquisición fueron unos jerséis preciosos para los niños. Pero no exagero con eso de que podéis encontrar muchísimas cosas y, desde luego, muy a tener en cuenta lo de encontrarse con la gama completa de colores de Cóndor para el tema calcetines, medias y leotardos.


Fijaos qué bonitos estos jerséis de grecas de Intarsia. Llevaba tiempo buscando algo así.

Y aunque tienen bastantes cosas de ropa para bebés y niños, en realidad, uno de los productos por los que destaca la web es por las canastillas que preparan con un montón de cosas (baberos, mantas, colonias, neceser, sábanas, toallas, bodys, sonajeros, peluches…) y por las originales tartas de pañales, que ya sabéis que son muy vistosas, por ejemplo, para babyshowers y que pueden incluir, además de pañales, otras tantas cosas más para regalar a los bebés. Pero me resulta muy difícil resumir todo lo que tienen, es como para pasarse un buen rato indagando, porque lo mismo encuentras juguetes para bebés que sillas de paseo o para el coche. Y así, una interminable lista de productos, entre los que se incluyen artículos de películas y dibujos animados.

Me encantan las canastillas que vienen con maletín.


Geniales calcetines sonajero.

Como veis, podéis encontrar casi cualquier cosa. Para mí, fue una casualidad encontrar esos jerséis, llevaba tiempo buscando unos de este estilo y esta temporada lo había dejado por imposible en las tiendas que habitualmente miro. Y ahora me viene de perlas encontrar cosillas de la película de Cars para los regalos de Navidad.
por nosoyunadramamama | Dic 15, 2015 | celebraciones, decoración, Maternidad y embarazo, navidad, Uncategorized
Que sí, que la Navidad con críos es maravillosa, mágica, fascinante, divertida, extraordinaria… y un montón de cosas estupendas más. Pero ¡confesadlo!, acabáis hasta el mismísimo moño de algunas cosas:
1.Las bolas del árbol: lo más seguro es que lleguéis a Nochebuena y toda la parte de abajo de vuestro abeto esté ya despejada, vamos, que sólo queda el árbol y de milagro. Porque las bolas y adornos varios, o han pasado a mejor vida, o ya te has cansado de ponerlos día sí, día también. Fijaos, en casa tengo al «gateador», es decir, a Gabriel, que no deja bola en su sitio. Y luego están los «rematadores», que si encuentran una por el suelo, nada como ponerse a jugar al fútbol con ella. Menos mal que tenemos unas poco delicadas y van aguantando.
2.Los villancicos: maldigo al creador de las panderetas. Y si hasta este año teníamos sólo una, ahora nos ha tocado comprar la segunda, y encima para Rafa, tan delicado él. Aún le recuerdo las pasadas navidades, con dos años cumplidos, y sabiéndose ya repertorio completo de villancicos. Esto de que haya sido tan precoz con el habla me tiene agotada (anda que no me quedan años). Ahora además incorpora coreografía aprendida en el colegio. Ojo, que yo me río, y mucho. Pero el tormento cuando te piden cantar con ellos y ¡les da por el mismo villancico una y otra vez!, eso no está pagado.

Amenizando al pobre Gabriel, que la verdad no parece estar sufriendo mucho 😉
3.El catalogo de juguetes: el dichoso inventario debería estar prohibido a partir del 1 de diciembre. Pero no, ahí lo tienen, a buen recaudo, y les da por mirarlo a diario, lo que implica que cada dos por tres te pidan una cosa nueva, o te cambien una por otra. Pero vamos a ver, ¿así quién demonios puede arriesgarse a comprar nada a estas alturas? Yo ya les he dicho que Los Reyes ya están haciendo acopio así que nada de cambios. Pero ahí están ellos, con el «me lo pido» en cada página.
4. El supermercado: ay, señor… que si hacer la compra con tres críos ya era una tarea de alto riesgo, por estas fechas es de riesgo extremo. Porque además, tengo dos niños muy aficionados a los polvorones y ya hace un mes que los tienen en todos los sitios. Así que, como no les parece suficiente con tener un paquetito en casa, cada vez que entramos en un super, se dedican a ponerme ojitos y pedir más y más. Y a preguntar de qué es cada uno de los envoltorios coloridos, que si el plateado es de coco, que si el otro no sé qué… ¡un estrés, oigan!

En fin, todo hay que tomáserlo con humor, son gajes del oficio y oye, que si hay que recoger bolas y volverse loca con los regalos, pues se hace con buena cara y listo. Que crecen en dos telediarios y ya me veo exigiendo nietos para animar el cotarro. ¿Cómo lo lleváis con los pequeñajos?
por nosoyunadramamama | Dic 10, 2015 | deporte, ejercicio, juegos, juguetes, Maternidad y embarazo, navidad, Uncategorized
Y aquí seguimos, sin terminar de hacer nuestra lista de regalos a los Reyes Magos pero insistiendo un poquito a los niños en que lo mejor es incluir en nuestras peticiones cosas que duren, que sean prácticas y, si puede ser, que fomenten la imaginación o la actividad física. No es que tenga nada contra los juguetes, bien sabéis que en mi casa hay un montón y nos encantan. Sencillamente, creo que hay que dosificar precisamente para apreciarlos más. Y también por variar un poquito y de paso, para que duren mucho tiempo. Precisamente, uno de los regalos que los Reyes trajeron a Alfonso hace dos años, que sigue intacto y que además ahora ha heredado Rafa, es una bicicleta. A su vez, el mayor ha podido quedarse una que era de mi primo. Así que fijaos si es un regalo que cunde.

En general, creo que todos los regalos relacionados con el deporte son una excelente idea. Y los que tienen ruedas son un éxito asegurado, lo mismo da que sean niñas que niños. Y también da igual la edad, porque hoy en día hay tanto bicis sin pedales para niños que hace poco han empezado a caminar como bicicletas o patinetes para mayores. A esa lista puedes sumar motos, triciclos, correpasillos o patines, por ejemplo. Justo los patines fueron parte de mi infancia, hubo un par de años que los llevábamos hasta al colegio, era feliz ahí subida. Y veo a los peques, en casa de mis padres, con sus bicis, motos o patinetes y son la imagen de la alegría.
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Porque además de divertirse, hacen ejercicio. El ciclismo, por ejemplo, potencia la velocidad y la agilidad e incrementa la coordinación y el equilibrio. Y como muchos deportes, mejora articulaciones, combate la obesidad, aumenta el calcio de los huesos, mejora el estado de ánimo. Así que todos son ventajas. Es más, yo estoy pensando en incorporar a mi bici (que lleva más de un año abandonada) una sillita homologada para llevar a Gabriel y animarme alguna mañana ir de paseo con él, que con lo de correr acabo con cierto dolor de espalda. En fin, ¿creéis vosotras también que estos regalos son una buena idea?, ¿tienen vuestros niños?
por nosoyunadramamama | Dic 2, 2015 | Maternidad y embarazo, Moda, Uncategorized
Una de esas cosas con las que fantaseamos cuando vamos a ser madres es con la decoración de la habitación del bebé. En nuestro caso, antes de que naciese Alfonso, no hicimos nada especial aparte de comprar cuna y colocar alguna estantería o lámina en la pared, pero poco más. En parte, porque sabíamos que queríamos familia numerosa, así que esperamos a que naciesen los tres (por aquello de si había más niños o niñas) para hacer algunas trasnformaciones y poner las cosas a nuestro gusto y de una forma más definitiva a largo plazo.
Así que fue precisamente este año cuando hicimos algunos cambios y elegimos cómo sería el espacio ideal para nuestros hijos. Sin embargo, quizás no sea definitivo. De hecho, no lo es porque hemos decidido cambiar la cama individual de Gabriel por una cama nido que pediremos a los Reyes Magos en casa de mis padres. No es que estemos pensando en aumentar la familia, ni muchísimo menos, pero creo que nos vendrá bien en caso de que vengan invitados a casa. Además, lo confieso, soy fan de literas y camas nido. Supongo que porque mis tres hermanos, de pequeños, tenían una combinación de las dos cosas, y a mí me encantaba.

Esta última propuesta ya me parece lo más en cuanto a ahorro de espacio, las camas metidas en esas casetas tan bonitas son geniales. En general, si por algo me gustan las camas nido es porque te permiten tener una debajo de otra, sin «comer» espacio en la habitación. También están las que tienen uno o varios cajones de almacenaje que vienen genial en cualquier casa con niños. Las literas son otra opción que me encanta y que, debido a los que se mueven mis peques durmiendo, ahora mismo no me planteo, pero no lo descarto en un futuro. Además, no me digáis porqué, pero a ellos les encanta, ya os digo que a mis hermanos y a mí nos dieron mucho juego. ¿Tenéis camas nido o literas en casa?, ¿os gustan?
por nosoyunadramamama | Nov 30, 2015 | cumpleaños, hermano, Maternidad y embarazo, Uncategorized
Cuando tienes tu primer hijo, crees que no habrá nada en la vida que iguale esa sensación. Pero la hay, claro que la hay; ocurre cuando tienes el segundo. Y sucede lo mismo cuando tienes en brazos al tercero; da igual las veces que repitas, el nacimiento de cada hijo es único. Hace un año, Gabriel vino al mundo a triplicar mi felicidad… y todo lo demás. Hasta entonces, siempre había oído que el tercero se cría solo. Pero no, no se cría sólo. De hecho, en un post hace meses os contaba que había notado mucho más el cambio de dos a tres hijos que uno a dos. Al final, somos dos adultos «frente» a tres niños, y las matemáticas son las que son 😉

Ese día en que te ves con tres en casa es… fuerte
Desde fuera, uno puede pensar que, cuando se enfrenta al nacimiento de un tercer hijo, ya no se tienen miedos. Temor como tal yo no he tenido ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez porque soy muy tranquila y nunca pienso que algo pueda ir mal. Pero sí, aunque parezca mentira, hay preocupaciones que tienes con un tercero que no tienes con los anteriores. ¿Qué dos cosas temía cuando nació Copito que no me habían inquietado anteriormente?
1. Que se pusiera enfermo siendo muy bebé: esto es algo en lo que jamás piensas cuando tienes tu primer hijo, salvo casos puntuales. Quizás lo piensas con un segundo si el mayor ha tenido la mala suerte de enfermar pronto, que no fue el caso de Alfonso. Pero cuando tienes un tercero, ya sabes la facilidad con la que los hermanos se contagian cualquier cosa y yo sentía pánico a que el bebé cogiese algo los primeros meses de vida, de ahí mi empeño por intentar nuevamente la lactancia materna, por inmunizar un poco al pequeño.

Son tan frágiles durante sus primeros meses de vida…
Además, Gabriel tenía todas las papeletas para caer enfermo: hermano mayor en Educación Infantil, hermano mediano en su primer año de guardería, nacimiento a las puertas de la Navidad con viaje y estancia en casa ajena durante una semana, entrando y saliendo gente de continuo… Pues contra todo pronóstico, Copito cumple su primer año y no ha pisado el pediatra para nada que no fuesen las revisiones. Hubiera firmado sólo porque librara los cuatro primeros meses, con eso lo digo todo. Cierto es que ninguno de los tres ha necesitado nunca antibiótico y Rafa no cogió nada en su primer año de guardería (creo que eso fue primordial para la salud de Gabriel). Aunque me da que estos son como mis hermanos, duros como piedras.

Y al tercero no le quedan más narices que salir duro con semejante trajín 😉
2. Los celos: Muchas me diréis que es algo que preocupa ya con la llegada del segundo, y es lógico. Pero con el tercero pasa una cosa: hay una diferencia de edad más amplia entre mayor y pequeño, como es obvio, que entre mayor y mediano o mediano y pequeño. Es decir, que el mayor vive la llegada de su segundo hermano de una forma más consciente que cuando nace el que va detrás de él. Así que temía que Alfonso, que no había mostrado nunca celos tras la llegada de Rafa al llevarse dos años justos y ser poco consciente de todo ese proceso, pudiera sentir algún recelo cuando naciese Copito, con el que se llevaría 4 años. Por suerte, es un hermano mayor con mayúsculas; no sólo no tiene pelusa sino que se desvive por él, hasta se pone a gatear para jugar a las carreras con él.

Mi primer año como «trimadre» ha sido un no parar pero increíble; no he vivido situaciones que me desbordasen más allá del típico día en verano que los mayores me han puesto la cabeza como un bombo y he dado cuatro gritos. No voy a negar que ha sido muy ajetreado, porque no he parado ni paro, y voy corriendo a muchos sitios, pero con la suerte de que Gabriel es como sus hermanos de bebés: dormilón y casi tan buen «comedor» como ellos. Es un crío tremendamente sonriente, y no es que lo diga yo sino que es un comentario que me hacen a diario conocidos y desconocidos. Criarle ha sido muy fácil y soy consciente de que la «marcha» va a empezar enseguida, en cuanto camine. Pero a día de hoy todo con ha sido relativamente sencillo y estoy orgullosa de cómo ha transcurrido este tiempo con los tres. A mi pequeño, el rubito de la casa, hoy toca desearle feliz primer cumpleaños.

Y aunque casi ningún tercero tiene su álbum 😉 , ya se han encargado desde Tubebebox de que Gabriel no se quede sin el suyo. Su primer regalo.
por nosoyunadramamama | Nov 27, 2015 | Maternidad y embarazo, Uncategorized
Aunque os parezca mentira, en esta casa, hasta hace un mes, no teníamos ningún artilugio para ayudarnos a controlar a los peques. Y digo ayudar porque la tecnología sirve para eso, para echarnos una mano y «vigilar» a los niños mientras hacemos otras cosas, pero no nos sustituyen en ningún caso. Yo vivía bien sin este tipo de aparato que, cuando nos íbamos de casa rural con amigos y lo necesitábamos, cogíamos prestado a algún familiar y listo. Sin embargo, resulta que tuvo que llegar el tercer hijo para darme cuenta de que sí, de que igual me venía bien la tecnología, yo que soy tan reacia.

Un día me encontré con la escena que veis. Alfonso y Rafa habían movido la cuna de Gabriel, mientras yo estaba cocinando, acercándola a la cama para meterse en ella. Más allá de que el panorama me resultase gracioso, que lo es, me di cuenta de que, aunque los mayores no le van a hacer nada malo al pequeño, sí pueden hacerle daño sin querer. Vamos, no sería la primera vez que me encuentro sentado al mediano encima del pequeño y Copito no dice ni mu. Semanas después vi que unos amigos, que tienen casa con jardín, habían puesto en la habitación de su niña una cámara. En su caso, era obvio que la necesitaban cuando estaban fuera jugando con sus otros hijos.
Así que, como soy bloguera embajadora de Babymoov, una marca de puericultura con unos diseños preciosos, ni corta ni perezosa pedí que me dejasen probar alguno de sus modelos. Y resulta que me enviaron la joya de la corona; vamos, lo más en este mundo tecnológico que yo tanto evito 😉 Atención, que yo me quedé alucinada con el invento: el primer babyphone sin emisiones de onda, es decir, consigue la trasmisión audio y vídeo protegiendo la salud del bebé porque garantiza la ausencia total de ondas en el ambiente donde se encuentran los peques. Se logra a través de wifi, poniendo la cámara donde quieras en la habitación del bebé y conectando un cable en el router de tu casa. Lo primero que vais a pensar es que claro, allá donde no haya wifi no puede usarse. Pero sí, existe también una llave USB que se conecta a la cámara a través de un sistema Wi-fi integrada.
Super fácil de enganchar a cualquier sitio: cuna, cuadros, puertas…
Otro que nunca duerme en una postura normal
Pero más allá de eso, lo que me encanta es que ves a tu bebé en el móvil, descargándote una aplicación. Y luego ya tienes de todo: sensor de temperatura, puedes hacer fotos y grabar vídeos, hablar con el bebé (que son ellos muy listos y saben de sobra cuando no estás de cuerpo presente en su habitación 😉 ), ponerle música… todo desde el móvil. Y os vais a reír, pero ahora he instalado la cámara en la habitación de los mayores porque estoy intentando averiguar cómo mi hijo Alfonso acaba muchas noches durmiendo en el suelo. Así que mientras trabajo hasta la una de la madrugada, estoy con el móvil pegado al ordenador viendo cada uno de sus movimientos. Maridín se ríe con la escena pero mira, estos días me ha venido muy bien para saber que Rafa está cansado porque debe estar con pesadillas, ya que duerme un poco agitado y moviéndose mucho. En fin, que estoy yo muy contenta con mi nuevo artilugio. ¿Tenéis vigilabebés en casa?, ¿lo usáis poco o mucho?
por nosoyunadramamama | Nov 26, 2015 | educación, Maternidad y embarazo, Uncategorized
¡Soy un desastre! Apenas leo libros, salvo infantiles, desde que escribo este blog. Lo sé, debería buscar huecos ya pero, durante la noche, cuando los niños duermen, es el momento en que yo puedo dedicarme a escribir mis posts, a contestar vuestros comentarios, a leer otros blogs, a buscar información… Eso sí, tampoco hojeo las revistas que se me van acumulando ni enciendo la televisión, la última serie que vi fue «El tiempo costuras»… ¡con eso lo digo todo! Total, que me estoy liando para contaros que las dos últimas semanas hice un esfuerzo y me empapé del libro «El cerebro del niño explicado a los padres», del doctor Álvaro Bilbao.
Aunque podría hacer varios posts sobre el tema, porque da para mucho y el libro ayuda muchísimo a ponernos en el lugar de nuestros hijos, me voy a detener en los aspectos que más llamaron mi atención.
1. Por lo menos, el 50% de la inteligencia de nuestros hijos viene determinada por sus genes. Es decir, hay ciertos rasgos que son los que son. Pero, sin el apoyo de padres y maestros que les guíen y les ayuden a satisfacer sus necesidades dentro de los límites que establece el respeto a los demás, el niño está perdido.
2. La estimulación temprana no tiene impacto alguno en la inteligencia de niños sanos; lo único demostrado es que en los primeros años de vida, el niño tiene mayor capacidad de desarrollar el oído absoluto. Es decir, es más útil que tus hijos vean las pelis o dibujos en versión original que el que vaya a clases de inglés. Pero vamos, que no esperéis que por apuntarles y enseñarles mil cosas, van a aprenderlas todas.
3. Ser padre o madre es más que una responsabilidad, es un privilegio. Si sueles agobiarte por la responsabilidad del cuidado de tus hijos, intenta dirigir tu atención hacia algo positivo. Pasar una noche en vela porque el niño no se encuentra bien o le están saliendo los dientes significa estar a su lado cuando lo está pasando mal. Yo soy muy optimista con esto de la maternidad así que no suele pasarme lo de agobiarme.
4. El suelo de tu casa es la plataforma más privilegiada desde la que observar y participar en el desarrollo cerebral del niño. Así que ya sabes. Siempre he dicho que ponernos a su altura nos ayudará a entenderles y a que ellos nos comprendan mejor.

Lo mejor de ponerme a su altura son los «ataques» que recibo 😉
Ahora me voy a detener en una idea fundamental que traslada el libro, así que comienzo con una metáfora que ayuda mucho a entender cómo funciona la cabeza de un niño. Digamos que tenemos tres cerebros en uno:
1. Cerebro reptiliano: el más primitivo, el que nos permite luchar por nuestra supervivencia. Hasta el año de vida, los padres debemos interaccionar con esta parte del cerebro del niño. No sirve de nada razonar con un bebé, lo único que quiere es que se satisfagan sus necesidades cuando tiene hambre, sueño o frío.
2. Cerebro emocional: Es una parte del cerebro que se activa para evitar sensaciones desagradables y peligros o amenazas, y para buscar buscar emociones agradables. A partir del primer año de vida, la parte emocional convive con la reptiliana así que hay que buscar estrategias para ser capaces de ayudarle a conseguir lo que quiere, a conformarse con lo que no puede tener, a empatizar….
3. Cerebro racional: Es el que distingue al resto de los animales de los seres humanos, que nos permite tener consciencia de nosotros mismos, de razonar, tomar decisiones basadas en la lógica…Es a partir del tercer año cuando esta parte del cerebro cobra importancia en la vida de los niños y es capaz de controlar sus instintos más básicos aunque aún cuando esté cansado o hambriento, por ejemplo, su cerebro primitivo puede guiar su comportamiento.
Sobre las recompensas
Todos hemos caído alguna vez en eso de si te comes toda la fruta, te doy galletas después. A ver, que tampoco es nada extraño que les hagamos saber a los niños que lo mejor es que coman primero lo más sano, y así estarán más llenos para comer otras cosas que les apetezcan más. Pero claro, las recompensas materiales llega un momento en que no son efectivas. Si cuando hace las cosas bien, le compras algo, entenderá que tener cosas es algo valioso en la vida. Es más recomendable estimular a nuestros hijos con una recompensa social como, por ejemplo, sentarse a jugar con ellos, darle una responsabilidad que les haga ilusión, felicitarles…
Y podría seguir contando más y más cosas pero este post se extenderá demasiado. Quizás más adelante me anime a escribir algunas cosas más super interesantes de este libro porque creo que puede ser muy útil divulgar esta información. De todas formas, siempre lo digo, la teoría es fácil pero el día a día a veces no nos permite pararnos en estos detalles y pedimos más a los niños de lo que deberíamos, ¿no os parece?
por nosoyunadramamama | Nov 25, 2015 | Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
En cuanto tus hijos empiezan a ir al cole o guardería, te conviertes en la «madre de». Por ahora, soy sobre todo la mamá de Alfonso, porque esto de que te llamen así va en aumento según tus hijos vayan también sumando años… y amigos. Creo que a todas nos encanta ese papel. Sin embargo, hay otras cosas en la vida para las que una no está preparada. Con tres hijos varones, existe un 99% de probabilidades de que algún día alguien me llame suegra. Si tuviera un sólo descendiente macho, habría muchas opciones de serlo igualmente, pero con tres difícilmente me libraré de ese papel.
No es que me preocupe ahora el asunto; espero que, como mínimo, me queden 20 años para algo así. Pero la idea no me resulta especialmente atractiva, que soy yo muy de decir lo que pienso. Y no, en la labor de suegra hay que medirse. Yo debería tomar ejemplo de mi madre que, más o menos, es discreta. Pero claro, he salido a mi abuela, que no se cortaba un pelo, fueras conocido o no. Y como tuvo cinco hijas (el único varón falleció joven), pues disfrutó de la suerte de tener yernos que, quieras o no, son más tranquilos y no generan mucho conflicto. Ojo, que yo a mi madre también le digo las cosas pero claro, expresar las cosas a una madre o que ella te las diga a ti no es lo mismo que con la suegra.

En esta labor de ser suegra, hay que tener en cuenta varias cosas. A ver, que me voy a meter en camisas de once varas y yo sé que la madre de maridín lee el blog. Aprovecho para decir que yo no tengo queja, ni mucho menos. Pero vamos allá con algunas cosas que hay que ir interiorizando, madres de varones que me estáis leyendo: algún día, nuestros churumbeles dejarán de serlo. No pretendáis que ninguna mujer les cuide como nosotras; yo no le hago un zumo de naranja a mi señor esposo cada mañana, como hacía su santa madre cuando su hijo era ya todo un paisano.
Tema conflictivo: los nietos. Olvidaos de que los críen como nosotras lo hicimos. Os lo confieso, como me toque una histérica, me va a dar algo, lo estoy viendo. Habrá que contar hasta diez muchas veces porque seguramente, lo más importante, sea no abrir la boca demasiado. Que fijaos que algo tan simple como elegir el nombre de los críos puede dar lugar a mucho estrés. Que si eres de las que les gustan los nombres clásicos, de toda la vida, como Álvaro, Javier o Alfonso, y a la susodicha le da por Justin, la hemos liao. O lo contrario, que tú eres más de Jenni y le planta Macarena. Dale a tu cuerpo alegría. Habrá que tomárselo con humor, ¿o no?, ¿qué?, ¿os hacéis a la idea? ¡Yo tampoco!
por nosoyunadramamama | Nov 23, 2015 | juegos, Maternidad y embarazo, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized
Si la energía de tus hijos la estimas en una cifra entre el 1 y el 10, ya puedes elevarla al cuadrado en cuanto se juntan con más niños. Y ya ni os cuento cuando se ven de Pascuas a Ramos; es reunirse con otros críos y se ponen como motos. En esto de las matemáticas y los niños, 1+1 no son 2 sino, por lo menos, 3. Y eso lo sabéis cualquiera que tengáis dos o más hijos. Lo que ocurre es que los hermanos, al verse la cara todos los días, tienen momentos de neutralidad y despegue, aunque cuando se quieren o discuten, lo hacen sin medida. Pero suele ser una relación estable, con sus más y sus menos.

Por delante teníamos un fin de semana rural con amigos, pasado por agua y con 7 niños.
Sin embargo, cuando ven a sus primos, a los hijos de tu amigos, a ésos que no ven a diario… se monta la de San Quintín. Es un público poco asiduo a sus payasadas y ocurrencias diarias, que ya no llaman excesivamente la atención de los que les rodean habitualmente, y claro, se crecen con un nuevo auditorio. Porque no hay nada como reírles las gracias. Y luego está la chispa de no verse con asiduidad. Nosotros ya sabemos que las primeras 24 horas de mis hijos con mis sobrinas son para comprarse hasta tapones para los oídos, elevan el tono de voz a niveles que son comparables a los decibelios de una discoteca al lado de casa.

Prometo que, aunque Gabriel justo en esta escena esté metido en el cotarro, es el bebé más bueno que conozco, roza la santidad 😉
Hay que hacerse a la idea. Si te reúnes con tus amigos, con tus primos, con tus hermanos… y cada uno aporta algún churumbel, sabes a lo que atenerte. Y ya comprendes que las comidas con otros niños son sinónimo de levantarse veinte veces de la mesa, que si uno se pone en huelga de hambre, los demás secundan y hay que ponerse firmes, que va a haber guerra por los mismos juguetes, que el juego del escondite es muy divertido hasta que uno se hace daño… Eso sí, el momento en que todos están en la cama es impagable. En cualquier caso, yo me relajo mucho en estas situaciones, son puntuales y no me compensa andar a gritos, para nada. ¿Notáis mucho que se estimulan y se agitan cuando hay más niños?