por nosoyunadramamama | Jul 10, 2017 | Maternidad y embarazo
Vamos con uno de esos temas sobre el que hay más mitos que ciencia pero que, desde luego, genera mucho interés en Internet, y cómo no, entre profesionales. Porque resulta que hoy en día ya no podemos ni esperar a que una ecografía nos diga si vamos a tener un niño o una niña, sino que ya hay estudios que se atreven a afirmar que los síntomas del embarazo pueden darnos pistas sobre el sexo del bebé que estamos esperando. Recuerdo que hace ya un tiempo compartí en Facebook una noticia que hacía referencia a un estudio que sostenía que los embarazos de niñas son peores que los embarazos de niños. Y no olvidaré que muchas coincidíais en que así era, y otras tantas decíais que no era cierto. Por entonces, no sabía lo que era estar esperando una niña (no creí que fuese a saberlo) y no tenía experiencia al respecto para comparar. Pero como ahora ya la tengo, creo que, por lo vivido, voy a tener que desmontar mitos.
¿Es peor el embarazo de una niña?
Pues podría resumir este embarazo en comparación con los tres anteriores, todos de varones, respondiendo a esta pregunta con un NO rotundo. No me he encontrado ni mejor ni peor en ninguno en concreto. Puede ser que determinadas circunstancias hagan que estés un poco más cansada: el tipo de trabajo que tengas, el hecho de que sea el primero o ya tengas más hijos que no te dejan descansar, la edad… pero no, no puedo decir, ni mucho menos, que me haya encontrado peor en éste, como apuntan algunos mitos, e incluso estudios. Y vamos con la lista de síntomas que se suelen asociar a embarazos de niña:
- Naúseas y vómitos: pues sí, ése es uno de los síntomas en los que más embarazadas coinciden. Y desde luego yo, ni una sola vez. Ni en éste ni en los otros tres embarazos, siempre me he librado y, precisamente, una de las cosas por las que ni sospeché que podía esperar una niña fue precisamente porque me encontraba igual de bien que en los otros a pesar de todo lo que había escuchado. Así que no, yo no tuve náuseas ni vómitos ni con niños ni con niña.
- Granos y piel: Pues parece ser que cuando esperas una niña estás menos favorecida que cuando esperas un niño. Al menos, eso dicen las creencias populares. ya que en el embarazo de una niña se genera más carga hormonal, lo que hace que tengas más granos y estés menos guapa. Pues oye, en el primer trimestre, no me he librado de granos nunca, en ninguno de los cuatro. Mientras que pasada la semana 13-14, de cara me encuentro muy favorecida, oigan. Vamos, otra cosa más en la que tengo que desmentir las creencias populares.
- ¿Salado o dulce? Resulta que también las apetencias que tengas a la hora de comer durante el embarazo pueden predecir el sexo de tu bebé, según los mitos. Por lo visto, si te da por el dulce, será niña, y si te da por el salado, será niño. Oye, que a mí por el dulce me da siempre, toda la vida, embaraza y sin embarazar, de niño o de niña, es una cosa a la que me cuesta horrores decir que no y ya sabéis que en este embarazo he intentado controlarlo un poco, con cierto éxito al principio. Así que otra cosa más que no se cumple en mi caso.
- La barriga más redonda: pues parece ser que las barrigas redondas son de niña, mientras que si el vientre es puntiagudo, el bebé será un niño. Pues oye, ois vuelvo a poner la foto de mis barrigas en estos cuatro embarazos pero diría que son todas parecidas, la primera no es que fuese más redonda, es que yo estaba más redonda en general 😉 Pero no, yo no noto diferencias, ni en la forma ni en el tamaño, ni siquiera en eso que dicen también de que si es niña la tripa está más alta.

¿Niño o niña?, ¿qué ligeras diferencias he notado este embarazo?
A ver, que igual es porque es el embarazo que estoy viviendo y me estoy fijando un poco más. También por aquello de que es la primera niña, que igual me engaño a mi misma pensando que hay cosas diferentes con respecto a los otros embarazos. Por tanto, sigue sin ser algo muy significativo, y mucho menos científico. No sé si tiene algo que ver con la carga hormonal por estar embarazada de una niña, no he encontrado ningún estudio que lo afirme, pero en mi caso, tengo la sensación de que el pecho ha aumentado un poco más (lo cual es estupendo para las que andamos escasas 😉 ), que en el primer trimestre había flujo abundante, tengo sueños con frecuencia y, por último, que me apetece más estar en pareja, ya me entendéis 😉
Pero poquito más que apuntar al respecto, diría claramente que los síntomas que se presentan en un embarazo nada tienen que ver con el sexo del bebé que esperas. Rotundamente no. En mi caso, claro. Porque de todo habrá y seguro que más de una me lleváis la contraria. Lo que sí que parece que se puede hacer es concebir niño o niña, pero para eso hay que tener una puntería tremendo con la ovulación y no he logrado saber nunca cuándo me pasa por mi irregularidad.
por nosoyunadramamama | Jul 5, 2017 | Bienestar y belleza, Maternidad y embarazo
Como os dije en un post la pasada semana, entre mi primer y cuarto embarazo hay un abismo en muchos aspectos. Y desde luego, uno de ellos es en el cuidado de la piel del cuerpo. De no usar nada entonces a usar varias cremas para el embarazo en este momento. Es cierto que, y siempre os soy muy sincera, no me salieron estrías entonces cuidándome poco ni ahora, cuidándome bastante en este sentido. Pero tampoco en la primera gestación me salió ninguna variz a pesar del peso que cogí y ahora tengo una de mucho cuidao, que me salió en el segundo embarazo y ha ido empeorando en cada uno que he sumado. Vamos, que siempre aposté por la teoría de que la genética es la que es y contra ella es difícil luchar. Pero vamos, si en este caso no me cuidase un poco la dichosa variz, creo que se pondría mucho más fea. Así que… mejor prevenir.
Resumiendo, que las cremas no pueden hacer milagros contra la genética pero sí pueden mitigar un poco los efectos de las cosas. Y ya ni os cuento cuando expones al cuerpo a más contratiempos. Creo que es evidente que todos debemos usar protección solar pero mucho más el que trabaja al aire libre en ciertas condiciones. Así que más de lo mismo, cuatro embarazos no son poca cosa para un cuerpo. Os cuento un poco las cremas y aceites que estoy usando, son de marcas que ya había usado previamente, es decir, las conocía y obviamente, si repito, es por algo.
Cremas para el embarazo: antiestrías e hidratantes
En este apartado no sólo incluyo cremas sino también aceites. Y pongo juntas antiestrías e hidratantes porque al final, si hidratas bien la piel, también evitas las estrías. Son complementarias de alguna manera. Para el pecho, que en mi caso es la primera parte del cuerpo que aumenta de volumen ya que la tripa tarda bastante más y es algo más paulatino, uso el aceite de rosa de mosqueta puro de Eva Rogado, que es cosmética hecha en Gijón. Me tocó un botecito en un sorteo hace tres años, lo usé en en embarazo de Gabriel y me gustó mucho, queda la piel super hidratada pero no pegajosa. Para la barriga estoy usando aceite de almendras de Mi Rebotica, que también se absorbe genial y como me gustó tanto el champú, quería probar cosmética de la marca para el cuerpo. También para la barriga, voy alternando con el aceite, la crema antiestrías de Mamma Mio SkinCare, que es una línea dedicada únicamente a la maternidad y embarazo, es un pelín untuosa cuando la coges pero luego no cuesta nada extenderla. Huele muy bien y muchas me dijisteis en Instagram que la usabais y que era una maravilla, y la verdad que doy fe. Lo que me acaban de dar es la antiestrías de Mustela, que ya sabéis que ahora tiene línea de embarazo y postparto. Pero ya la probaré cuando se me acabe la que estoy usando ahora.

Cremas para el embarazo: anticelulíticas
Pues mirad, he preguntado y leído sobre cremas anticelulíticas que se pueden usar en el embarazo y la mayoría no son compatibles porque llevan cafeína y otros compuestos que no son buenos. Os pregunté por Instagram y hay dos opciones, pero aún no sé si dar el paso de comprarlas. Por un lado el aceite seco de Weleda y, por otro, el aceite anticelulítico de Caudalie. Tengo dudas porque, durante el embarazo, la celulitis aumenta bastante por cuestiones hormonales, es decir, que es algo pasajero. No es como una estría, que si te sale, te queda. Objetivamente, si alguna vez en mi vida he notado una mejoría considerable en el aspecto de la celulitis, fue gracias al deporte. Sí, sigo corriendo pero, antes de quedarme embarazada estaba haciendo una media de 30 kilómetros semanales mientras que ahora hablamos de que corro la mitad y a un ritmo más bien de marcha, no tanto de carrera.
Así que obviamente, esto más el embarazo, ha hecho que mi celulitis aflore con fuerza. Pero vamos, que yo he leído por ahí que es necesaria en esta fase de la vida de la mujer así que, ya si eso, cuando pase el postparto y retome con fuerza el ejercicio, me pongo con ella. Y sobre el tema de la variz me gustaría dedicar un post aparte, porque no solo puede ser una cuestión estética, es algo más que eso. A estas alturas, embarazada del cuarto, como que ya la estética en esta época no me agobia, ya volveré a tener mi cuerpo. Me cuido, sí, porque no es lo mismo tener 20 años que 30, ni un embarazo que cuatro pero sé perfectamente lo que hay. Y que todos los males sean estos.
por nosoyunadramamama | Jul 4, 2017 | tecnologia
Sí, sólo tenemos una en nuestra casa. Y así estamos bien. Es cierto que mis hijos están en una edad en la que no la reclaman porque se entretienen con otras mil cosas y además no tienen acceso a ella: el mando a distancia no está a su alcance. Pero sé que llegará el día en que la pedirán más y en que encontrarán la manera de conseguir encenderla sin pedir permiso. Así que por eso apuesto por tener una sola televisión en casa y en un lugar común, en nuestro caso el salón. Conste que hubo unos días en los que en casa vivimos sin tele. El rubiales cogió una escoba de esas de juguete y le dio un golpetazo. Nunca más vimos una imagen en aquella pantalla. Creédme, con niños pequeños, es importante elegir un buen sitio para la tv.
También fue el momento de pasar de una tele pequeña y que tenía ya más años que mi coche, a una buena… Y la verdad que menudo cambio, se agradece y eso que no veo mucho la televisión, pero pasar a una de Samsung grande, y ya ni os cuento si alguna habéis pasado a las nuevas Qled, es como entrar en otra galaxia. Lo bueno de todos estos modelos es que se pueden colocar en la pared, a una altura considerable, para volver a evitar accidentes con los niños (aunque no hemos tenido que llegar a eso). En Media Markt, que siempre voy allí por asuntos tecnológicos porque soy una completa ignorante, me orientaron un poco sobre el tema, que aumentan su brillo a 1.500 y 2.000 nits. Y de verdad, es como tener un lienzo en casa en lugar de una televisión 😉 Solo tenemos una en casa y la vemos los fines de semana (de lunes a viernes no nos da la vida), pero al menos lo hacemos ahora más a gusto que cuando teníamos la mini tele 😉

Televisión y niños, consejos de los expertos
La tele es un invento maravilloso. Y todos de niños hemos disfrutado de grandes momentos gracias a ella; seguro que todas recordáis la banda sonora de algunas de vuestras películas y dibujos favoritos, lo que disfrutaba yo viendo Willy Fog, por ejemplo. Y películas de Disney como Mary Poppins, La Bella y la Bestia, o clásicos como El mago de Oz. Es que me sé hasta algunos diálogos de memoria. Así que jamás debemos verla como algo malo ni mucho menos, hay tiempo para todo y edad para todo. Pero sí que hay que tener en cuenta algunas recomendaciones:
- La televisión se enciende cuando se va a ver: parece obvio, sí, pero hay mucha costumbre de dejarla encendida continuamente aunque no se esté viendo. Aunque no la estén mirando, los niños perciben los sonidos e imágenes de forma inconsciente, y puede estar viendo contenido poco adecuado. Pon la tele sólo cuando haya un programa que sea educativo o divertido y adecuado a su edad.
- Vigila lo que ve: más de una vez me he encontrado con que los dibujos que estaban viendo los niños se habían terminado y ya habían empezado otros que no eran adecuados para ellos. Así que hay que estar pendientes de eso. A mí directamente me avisan cuando comienzan dibujos que saben que no me gustan para ellos.
- Limita su tiempo de uso: Sé que es cómodo ponerles frente a la televisión para poder hacer los mayores otras cosas, pero su uso debe ser limitado. Muchos estudios apuntan que, con una hora al día es más que suficiente.
Pues eso, que todo en este vida reside en encontrar el equilibrio, ¿no os parece? ¿Les gusta la tele a vuestros peques?, ¿recurrís mucho a ella?
por nosoyunadramamama | Jul 3, 2017 | Planes y viajes
La historia puede ser divertida para los niños. Conocer yacimientos, ruinas o museos no siempre tiene que ser una opción que descartemos al hacer planes en familia, sino todo lo contrario. Por eso, este año, no podíamos dejar de conocer la Villa romana de Veranes, un yacimiento arqueológico y un Museo de las ruinas de una villa romana, que este año celebra el centenario de su descubrimiento, por lo que habrá programación especial. Y desde luego, las recreaciones que habrá a lo largo del año son el momento perfecto para acercar la historia a los más pequeños. Aunque os aseguro que a los adultos ¡también nos encanta la idea!

Llegamos a Veranes un día de sol impresionante. Veranes está en la parroquia de Cenero, en el concejo de Gijón. Es una zona verde y, como podéis ver en las fotos, preciosa. Allí se encuentra la famosa villa romana; antiguamente, se conocía por estar las ruinas de una iglesia visigoda pero investigaciones posteriores descubrieron que ésta se enclavaba sobre una antigua villa de época romana que se calcula estuvo en uso desde los inicios de nuestra era hasta el siglo V. Cuando uno ve ruinas le resulta mucho más difícil hacerse a la idea de lo que era realmente. Pero ya antes de contemplarlas, justo al entrar en el recinto, además de ver un vídeo donde se explican muchos detalles, se puede ver una maqueta de cómo era en aquella época.

Y luego llega la parte más amena para los niños. Ya en el exterior, empieza una visita muy especial, la del Fauno, un títere que representa a este ser mitológico con figura humana con orejas, cuernos y patas de cabra. La sorpresa que se llevaron los niños fue tremenda. A lo largo del recorrido por las ruinas fueron apareciendo otros personajes que ayudan a entender cómo era la vida en una villa en aquella época. Además, unos paneles nos ayudan a hacer una reconstrucción más real de aquellas estancias de la casa. Si os apetece esta visita con el Fauno, este año se harán de forma gratuita ya que se celebra el centenario del descubrimiento de la villa romana. No es necesario apuntarse en ninguna lista ni en ningún formulario, los días en los que el Fauno estará en Veranes, para que toméis nota serán: el 2, 9, y 16 de julio a las 11.00 de la mañana y el 22 de julio a las 19.00 de la tarde. Después de la visita del Fauno, además habrá un concierto.

Pasado romano de Gijón
De hecho, esa visita a la Villa romana me sirvió para que los niños supiesen algo más sobre la ciudad en la que viven. Si venís a Gijón, os encontraréis muchos vestigios del Alto Imperio Romano como el Parque Arqueológico Natural de la Campa Torres o el Museo de las Termas Romanas. La ciudad fue uno de los principales puertos romanos en el arco atlántico, y se estableció una numerosa población, siendo necesaria la construcción de defensas para su protección. También de equipamientos al servicio de la incipiente urbe.
La villa romana que visitamos fue un conjunto de edificaciones cuyo objetivo era la explotación agropecuaria del medio rural del entorno. Por supuesto, además de aprender sobre ciertos espacios dedicados a esta función, como el granero (horreum), se pueden observar otras estancias que nada tenían que ver con la agrilcultura sino con el descanso y disfrute de sus habitantes, como los baños (balnearium), los dormitorios (cubiculum) o el comedor (triclinium), que luego fue templo en época altomedieval. Además, en la ruinas, donde luego tienen lugar el concierto, se encuentra un espacio de gran importancia, el «oecus», donde el señor recibía a visitantes ilustres y donde aún se conserva restos de un mosaico que cubría el suelo.


Verano en los Museos Arqueológicos de Gijón
Además, estos meses que llegan, tienen mucho que ofrecer a todos los que vengáis a Gijón y queráis acercaros a conocer su historia y su patrimonio gracias a una programación muy completa. Las actividades más orientadas a las familias son las Jornadas de Recreación Histórica: «Un campamento de asedio romano», el sábado 27 y domingo 28 de agosto, y «Vida y muerte en la Villa Romana de Veranes», el 3 y 4 de septiembre. También un plan muy apetecible para hacer con los niños es hacer uso del Arqueobús, que hace un itinerario arqueológico teatralizado, con salida desde el Fomentín y transporte y visita al Parque Arqueológico Natural de la Campa Torres y la Villa Romana de Veranes (16 julio, 7, 13, 21 agosto y 10 de septiembre).
Además, estos meses que llegan, tienen mucho que ofrecer a todos los que vengáis po Gijón y queráis acercaros a conocer su historia y su patrimonio gracias a una programación muy completa. Las actividades más orientadas a las familias son las Jornadas de Recreación Histórica en el Oppidum Noega: castrorum viate, el sábado 19 y domingo 20 de agosto y ¡Vamos de boda!, en la villa romana de Veranes el sábado 2 y domingo 3 de septiembre. También un plan muy apetecible para hacer con los niños es hacer uso del Arqueobús, que hace un itinerario arqueológico teatralizado, con salida desde el Fomentín y transporte y visita al Parque Arqueológico Natural de la Campa Torres y la Villa Romana de Veranes (16 julio, 7, 13, 21 agosto y 10 de septiembre).
Como veis, este verano es un buen momento para visitar con los niños, tanto los que vivimos en Gijón como los que nos visitáis de fuera, el pasado romano de la ciudad aprovechando todas estas actividades, varias de ellas pensadas por el centenario del descubrimiento de la Villa romana de Veranes.
por nosoyunadramamama | Jun 28, 2017 | Maternidad y embarazo
Entre mi primer y cuarto embarazo hay un abismo en cuanto a… prácticamente todo. Para mí, hay varias cosas que probablemente han influido a la hora de haber decidido, o sencillamente no me ha quedado otra, que cambiar ciertas prácticas, hábitos o llamadlo como queráis. Al final, las circunstancias van cambiando y eso nos pide o nos fuerza a hacer ciertas transformaciones. Creo que nos sucede un poco a todas con respecto a la maternidad, el embarazo, la educación… Mi cuarto embarazo está siendo muy distinto al primero en muchos aspectos.
La edad
Vamos a ser sinceras, a los 20 años no hacíamos las mismas cosas que a los 27, ni a los 27 hacíamos lo mismo que a los 34 años. Una va tomando cierta conciencia o perspectiva de las cosas, el cuerpo puede aguantar ciertas cosas a una edad, y por eso te lo permites (aunque no porque las aguante mejor el cuerpo son buenas). Lo que pasa que eso lo vas sabiendo o viendo con el tiempo. Por poner un ejemplo, hace años no me protegía del sol, únicamente aquellos días en los que iba a pasar unas cuantas horas en la playa, sino…¿para qué? pensaba yo. Y así con muchas más cosas. No creo que un embarazo se viva igual a los 25 años que a los 35. Tengo unos embarazos super parecidos en muchos aspectos, pero es verdad que con el primero no temía nada porque era más joven.
La experiencia
Otra de las cosas que también me ha cambiado a la hora de vivir los embarazos es la propia experiencia, que hace que vayas intentando mejorar aquello que crees que no hiciste bien o no salió bien del todo. Por ejemplo, yo durante el primer embarazo no me cuidé nada, comí en exceso y no hice nada de ejercicio. La realidad es que acabé cogiendo un peso desmesurado en mi caso (no retengo líquidos y tengo barrigas pequeñas): 18 kilos. Y cuando llegué a mi casa después de dar a luz me encontré con 13 kilos de más en la báscula. Lo perdí, sí, sin hacer nada especial, y no pasa nada. Pero objetivamente, esa experiencia me hizo entender que no lo había hecho bien. Porque la realidad es que engordé 9 kilos en el segundo y los mismos en el tercero y la recuperación con cada uno que sumas cuesta más. Por eso, ahora, con el cuarto, no quiero comer de forma compulsiva (la excusa de comer por dos ya no me sirve), ni dejar de hacer deporte, que es un hábito saludable para cualquiera, embarazada o no. Asumo que el cuerpo me cambie y no sea igual, perfecto. Pero porque llevo un bebé dentro, no por descuidarme totalmente como hice la primera vez.

Semana 21-22 de los cuatro embarazos: Veo ciertas similitudes entre segundo y cuarta, ¿nacerá la niña el mismo día que Rafa? 😉 Como veis, con el peso me descuidé completamente en el primero.
Los miedos
La experiencia o inexperiencia también puede implicar miedos. A mí en general lo desconocido no me asusta y, aunque he vivido todos los embarazos con mucha tranquilidad y pachorra, es verdad que las experiencias vividas te marcan un poco. Por ejemplo, yo pasé un primer postparto muy malo, hablo de 5 días, pero estuve muy mal por los puntos de la episiotomía. Aquello hizo que me informara más sobre ese tema y que, en embarazos posteriores, decidiese hacerme el masaje perineal para evitar otro corte. Vale, no me pasé el embarazo pensando en ello, aún no pienso en el parto de la niña a estas alturas, pero obviamente, aquello que no salió bien, quieres evitarlo. Quizás no te planteas tampoco tener un aborto hasta que lo tienes, y eso luego también genera cierta ansiedad al principio, fue una cosa que ni me plantee en anteriores embarazos y en este sí. Hay mujeres que lo viven al revés, que tienen unos miedos enormes durante el embarazo por ser algo nuevo. Eso ya depende de cada persona.
Lo que sí os puedo decir es que, en líneas generales, han cambiado muchas cosas del primer al cuarto embarazo. Ahora intento cuidarme y comer un poco más sano (aunque desde que empezó el verano estoy comiendo peor, todo sea dicho), utilizo cremas específicas para esta etapa, hago ejercicio, y estoy más pendiente de la variz que me sale para que mejore la circulación de la pierna; y por supuesto, me prepararé con el pasaje perineal para el parto (esto ya lo hice a partir del segundo). Lo que no ha cambiado, gracias a Dios, es que lo vivo con la misma ilusión y que lo estoy disfrutando tanto como el primero, el segundo y el tercero!!! ¿Notásteis cambios a la hora de vivir los distintos embarazos?
por nosoyunadramamama | Jun 26, 2017 | Maternidad y embarazo, Moda
Hace ya un par de años que escasean las bodas en mi entorno. Hubo unos años en que te juntabas con más de cinco enlaces anuales y oye, ahora si hay uno al año, da gracias. Y yo encantada con una, bueno, y con dos también; me desquito con el baile un montón desde que soy madre 😉 Como os podéis imaginar, con cuatro gestaciones y dando a luz siempre después de verano, época muy de enlaces, he tenido que buscar unos cuantos looks de boda para embarazadas. Lo bueno es que hoy en día hay muchísimas opciones y no tienes que irte a ninguna marca o tienda en concreto. Y menos mal, porque reconozco que en general, la ropa que hacen de estilo premamá no acaba de encajar con mi estilo, la veo poco juvenil en la mayoría de los casos. Si sabéis alguna que tenga cosas chulas, soy todo oídos.
Pero bueno, vamos al grano. Os enseño mi último estilismo de boda. No tuve que irme muy lejos, sólo al armario de mi madre para hacer algunas probaturas y volver a sacar un vestido ideal de Massimo Dutti de hace 10 años que ya usé en otras dos bodas. Bueno, y mi madre también. Le añadí una flor de mi abuela al pelo, que a saber los años que puede tener y lo que sí estrené fueron pendientes de Clara, by clara, que hace unas cosas preciosas. De bolso y zapatos, volví a tirar de fondo de armario. Y como llevaba un año y medio sin ir a la peluquería y no me iba a dar la vida para ir, me peinó mi amiga Marina Gómez el día anterior.




Y de este look sale la primera idea para ir de boda embarazada: vestidos corte imperio, lo que viene siendo suelto por debajo del pecho. Todas las temporadas se ve alguno del estilo en muchas tiendas.

Luego está la opción de vestidos tipo túnica. Lo digo porque muchas dicen que se hinchan mucho y que necesitan algo muy holgadito. Tiene la ventaja de que obviamente no marcan nada y son comodísimos. Y da igual versión corta que larga, con unos buenos complementos, quedas divinamente. El que veis, es de Cortefiel y me salvó a mí dos o tres bodas, y lo mismo me hubiera dado estar de 6 meses, como estoy en la foto, que de 9.


Después tenemos la opción de los vestidos ajustados. A mí no me gusta especialmente, le veo pegas. Principalmente, que como la barriga va creciendo, o es un tejido que se ajusta, o si no, tienes que decidir dos o tres semanas antes, no puedes elegir con mucha antelación porque luego igual no te sirve. Luego está el inconveniente de la movilidad; si ya con barriga a veces no estás muy ágil, como te pongas en plan apretá, la cuenta. Yo los he usado en tres ocasiones, dos eran bodas informales, por eso los llevé cortos (el rosa de Zara y el negro y blanco del armario de mi abuela). Y la opción en largo (de la tienda King’s Road) la usé en la boda de mi prima, pero con la ventaja de que justo la parte de la barriga, la tela se ajusta. Estuve muy cómoda y tenía que estarlo porque a esa boda, a la ceremonia y cena, vinieron Alfonso y Rafa. Y de hecho, ninguno de los tres vestidos es de embarazada.


Bueno, pues ahí os dejo estas tres ideas o vestidos para inspirarse si estáis embarazadas y tenéis evento, yo la verdad que no me complico nada, si hay algo que me da pereza es probar ropa ¿os ha resultado fácil encontrar ropa durante el embarazo si habéis tenido que ir elegantes?
por nosoyunadramamama | Jun 21, 2017 | Planes y viajes, playas, viajes
¡Y aquí va el post de la playa en la que estuvimos el domingo y por la que tanto me preguntanteis!! No habíamos ido nunca y nos encantó, como no esperaba menos. Porque os lo he dicho muchas veces, las playas de Llanes son puro espectáculo. Además, como nos queda a 45-50 minutos de nuestra ciudad, aprovechamos a ir en junio que hay menos gente. En agosto ya solemos quedarnos por las del concejo de Gijón, para no hacer tantos kilómetros, o vamos a arenales de los grandes. Pero bueno, vamos al lío. El domingo conocimos la playa de Poo y mi primera recomendación con niños es ¡¡¡que vayáis cuando la marea esté alta!!! Sí, sí, solemos querer lo contrario pero la peculiaridad en esta playa es que, cuando la marea está alta, al ser un arenal metido en tierra (está como en un canal), se forma como una piscina natural de mar y sin olas, de manera que es perfecta para niños más pequeños.


Como ya os comenté más veces, las subidas y bajadas de mareas en el norte son algo espectacular, así que si venís de fuera os aconsejo que busquéis en google, os pondrá la hora de pleamar y bajamar en la zona a la que vayáis. Aún así, si pasáis en la playa varias horas, sabed que vais a ver el arenal en todas sus versiones. Y cuando baja la marea, hay un espacio enorme para jugar a la pelota, los que quieran podrán ver la zona de mar abierto (ojo ya con las olas) y algunas cuevas que el agua deja al descubierto entre las rocas.


El tema del aparcamiento, pues en casi todas las de la zona hay algún párking particular (en un prao, nos os vayáis a pensar 😉 ) que suelen cobrar 2-3 euros por el día completo pero se suelen llenar enseguida y luego la gente aparca donde buenamente puede, vamos, en los laterales de la carretera. Yo os recomiendo ir pronto, nosotros ya llegamos a la una del mediodía y maridín descargó todo (niños y servidora incluida) y se tuvo que ir un poco más lejos a dejar el coche. En la playa hay dos restaurante, uno pertenece a un pequeño hotel. No os sabría decir qué tal se come, porque como nos pudo la emoción de ver el sol después de una semana ausente, comimos en la playa con lo que llevábamos. Pero vamos, en Asturias mal no se come 😉 Y creo que ya os he dado los datos relevantes, espero que os sirvan.

Foto de la web de Turismo de Asturias

Foto de wikiloc. La playa desde el aire, veis perfectamente cómo está el arenal dentro de una especie de canal.
por nosoyunadramamama | Jun 20, 2017 | Maternidad y embarazo
He aquí un tema por el me preguntáis a menudo: el nombre o posibles nombres de niña que viene en camino. A estas alturas, sobra decir que somos clásicos; sí, nuestras opciones pasan por nombres de toda la vida pero que se siguen usando, porque obviamente hay nombres que son de siempre en nuestro país y que han dejado de utilizarse, ya nos suenan un poco anticuados… El nombre de Alfonso lo elegí yo, no tanto porque me gustase (de niño me gustan más otros muchos) pero lo escogí por ser menos frecuente, sonoro e histórico, y bueno, porque es el de uno de mis hermanos, con el que siempre conecté especialmente. Y fijaos, me gustan más Miguel y Juan, los nombres de mis otros hermanos. Y si hubiera sabido que iba a tener tres varones, creo que me hubiera ido al de Miguel, aunque claro, cuando tuve el primero tampoco sabía qué nombres iba a poner a mis otros hijos 😉
El de Rafa lo eligió maridín. Os confieso que con este nombre me pasa una cosa. No me gusta Rafael, me recuerda al cantante, jajaja… pero me gusta Rafa, que me recuerda a Nadal. Sí, no sé porqué hay nombres que a lo mejor no me emocionan pero que su diminutivo suena bien. Y éste es uno de esos casos. Y finalmente, el de Gabriel lo elegí yo, porque su padre vio que tanto varón tenía que tener recompensa. Sé que es un nombre difícil de pronunciar pero a día de hoy, es mi favorito de los tres. Me gusta, es de siempre pero no hay muchos niños ni adultos que se llamen así y oye, sin saberlo, siempre me pegó para un niño rubio y di en el clavo 😉 Pero confieso que la cosa también estuvo muy cerca de nombres como Jaime. Y en mi lista de nombres de niño, no descartaba Álvaro, Juan, Miguel, Rodrigo… Vamos, muy clásicos todos.

Nombres de niña: los más puestos desde el año 2000
Pues fijaos, aunque ahora se hayan puesto de moda nombres más curiosos o importados, desde el año 2000, el nombre favorito durante estos años para niña es María. Os pongo aquí la lista de los más puesto desde entonces y veréis que son cortos, sencillos y de siempre, lo cual me encanta. De hecho, casi todos los nombres de la lista me gustan:
- María
- Lucía
- Paula
- Laura
- Andrea
- Marta
- Alba
- Sara
- Ana
- Nerea
Nombres de niña: nuestras opciones
Y aunque de la lista anterior, bien podríamos poner a nuestra hija nombres como María, Ana o Lucía, nuestras opciones ahora mismo son dos:
Carmen o Alicia
La primera obviamente es la que yo quiero, es un nombre de siempre, corto, que suena bien de niña y de adulta, y me parece muy de aquí. Además, es tradición en mi familia: mi madre, mis abuelas, mi bisabuela… Sé que hay mucha gente a la que justo eso le echa para atrás pero a mí me gusta. Además, puesto que llevará el apellido de su padre primero, no será Carmen Osorio. En mi bando tengo como apoyos a Alfonso y a Rafa.
El nombre de Alicia es cosa de maridín. He de decir que también me gusta y, no sólo eso, sino que también en mi familia es tradición, la hermana de mi madre, la de mi abuela y la de mi bisabuela… Ya es casualidad también que el nombre que quiere mi marido sea muy de mi familia también. Lo bueno de Alicia es que también es corto, de siempre y hay menos que Cármenes, y eso me gusta. En este bando tenemos a Gabriel que, con dos años y medio, no da sus razones pero al cual le dices Carmen o Alicia y lo tiene claro. Yo me parto.
Vamos, estas son a día de hoy nuestras opciones pero, como ya ocurrió con Gabriel, que hasta el último mes no estaba claro si era ése o Jaime, puede que lleguemos al final del embarazo como estamos ahora. Como es obvio, no espero que los nombres gusten a todo el mundo pero, ¿con cuál os quedáis?, ¿qué nombres de niña os gustan
por nosoyunadramamama | Jun 14, 2017 | educación
Si estáis pensando en que los peques este verano repasen un poquito lo del inglés, o más bien, que no pierdan lo que han ido avanzando durante el curso, os cuento que hemos recibido los libros Oxford Holiday English, adaptados a la edad de Alfonso y Rafa, y el Oxford Children’s Picture Dictionary, que a mí particularmente me ha encantado. Lo primero, tengo que decir que son cuadernos de vacaciones de la misma editorial que los libros que utilizan los niños en el colegio durante el curso, por lo tanto, ésa es la razón principal por la que me pareció buena idea tener los cuadernos para vacaciones. Con que dediquen 5 minutos al día al inglés y otros cinco a leer los días que estemos en Gijón, más que de sobra, no quiero ni creo que deban hacer más. La segunda razón por la que me parecen una buena elección es porque tienen una valoración muy buena en foros y webs donde se compran, en Amazon tienen entre cuatro y cinco estrellas y las opiniones que leí allí de padres son muy positivas.

Os cuento un poco. Empiezo con el diccionario de dibujos, que me encanta y que obviamente les ha gustado muchísimo porque se parecen a esos libros en los que tienes que buscar personajes, que muchas veces os he mencionado lo muchísimo que les gustan, y en los que los dibujos incluyen los nombres de las cosa en inglés y español. Tiene un contenido muy visual y vienen más 800 palabras sobre 40 temas distintos: profesiones, el cuerpo, animales, juguetes, ropa, cosas que encuentras en una cocina, en el baño… Incluye en cada página alguna actividad y viene con un código para descargar contenido extra, que incluye canciones. Pero mi objetivo es que cojan el diccionario de dibujos como esos libros que tienen en casa con un montón de dibujos. Se saben de memoria dónde está cada personaje de tanto mirar y buscar objetos, con la ventaja de que en el Oxford Children’s Picture Dictionary tienen al lado el nombre en inglés y español de cada cosa.

Y por otro lado están los cuadernos de vacaciones, Oxford Holiday English. Hay disponibles en 11 niveles desde infantil hasta finales de la ESO. A ver, la idea es que ayudan a los niños a repasar el inglés aprendido de una manera divertida, no es como el cuaderno que tienen durante el curso, está más orientado a dibujar, colorear, relacionar… Lo pueden usar en cualquier momento de las vacaciones de forma flexible.
Y como os decía, lo que quiero es que por la mañana en casa, mientras yo trabajo un rato, cocino y esas cosas, ellos dediquen unos minutos a leer y a repasar el inglés, no quiero que vean mucho la tele, lo cual espero que sea fácil porque apenas la suelen ver y no os creáis que les engancha mucho, y luego ya piscina o playa los días que salga el sol. ¿Tenéis pensado que los peques hagan alguna tarea o lectura este verano?
por nosoyunadramamama | Jun 12, 2017 | Maternidad y embarazo
En todos los embarazos me han dicho el sexo del bebé en la semana 12. Sí, en los cuatro. Y han acertado, siempre. Se ve que mis hijos son exhibicionistas 😉 El primero fue un «parece niño»; el segundo fue un «es un niño» y el tercero fue un «apesta a guaje» (muy asturiano y gráfico el ginecólogo 😉 ). Ya cuando supe que Rafa era varón, tuve claro que sería madre sólo de varones; tan claro que, cuando me dijeron que Gabriel también era niño, sencillamente me eché a reír. Nunca jamás me disgusté al saber el sexo de mis hijos, creo que sería injusto y además, no creo que sea motivo de disgusto. Con saber que todo iba bien, tan feliz.
Queríamos tener un cuarto hijo (sobre todo yo, para qué os voy a engañar) y además tenía claro que sería varón; en mis planes, como ya os digo, ya no entraba una fémina. Deseaba un hijo, no una niña o un niño. Obviamente, puedes tener preferencias, es lógico que si tienes ya un hijo de un sexo, te suela apetecer tener otro hijo del contrario. Y ya cuando tienes el universo masculino dominado con tres varones, lógicamente apetece una niña. Pero ni por asomo ya contaba con ella.

Pero sí, ya está en camino, NUESTRA PRIMERA HIJA. Me suena hasta raro.
Cómo reaccioné
Muchas os preguntaréis porqué lo cuento ahora si ya lo sabía desde hace dos meses. Pues básicamente porque no las tenía todas conmigo. Vamos por partes. Ecografía de la semana 12. Nos atiende Javier Arenas, jefe de Obstetricia del Hospital de Cabueñes, que se encarga siempre de realizar las ecos de esa semana. Antes de nada, tengo que decir que, por lo menos en Gijón, los mejores ginecólogos están en el hospital público, aunque también tengan consulta privada. Dicho esto, siempre que voy a una ecografía comento que tengo dos familiares directos con una pequeña malformación de nacimiento en la boca y que es hereditaria. Ya en la semana 12, Arenas se esmera tanto, que fue capaz de decirme, una vez más, que todo está bien. Después, tras hablar un rato y saber que nos gustaría conocer el sexo del bebé, si se deja ver, nos suelta: es una niña. Sí, no dice parece, o diría… no, no, dice que es una niña.
Me quedo sin reaccionar, ni río, ni lloro, ni grito, ni me emociono… Pensaréis «con lo que tú eres, qué seca». Yo iba convencida de que era un niño, yo tenía ya el título de feliz madre de chicos, tenía ya en mente un Jaime o Álvaro, yo me veía sacando otra vez más toda la ropa para reutilizarla por cuarta vez… Y fue como una especie de «eh, que ya tenía mis planes con otro niño». A los pocos segundos pregunté: ¿va en serio? Y asintió. La chica que estaba con él, imagino que MIR, reía. Yo flipaba. Maridín también se reía y bromeaba con el ginecólogo. Y un minuto después, me emocioné. Salí de allí con maridín alucinada, mandando audios a mis amigas por whatsapp, a mi cuñada, llamando a mis padres… Me vine arriba.
Pensaba contarlo entonces pero de repente dije: vale, este señor rara vez se equivoca pero… ¿y si lo hace en esta ocasión? Así que, aún estando convencida al principio de que estaba claro, según pasaban las semanas, me entraban dudas. A los niños ya les dijimos entonces que iban a tener una hermanita pero, según se acercaba la fecha de la ecografía de la semana 20, yo les dejé caer que teníamos que esperar para estar seguros. Aún así, Rafa ya se encargó de contar a todo el colegio lo de la hermana. Lógico.
Así que básicamente no lo conté hasta ahora porque me parecía precipitado hacerlo con la ecografía de la semana 12, que puede dar lugar a confusiones. Y además, conoceréis algún caso cercano. Este viernes, por fin nos confirmaban lo que parecía: llega la primera niña a la familia, lo cual nos emociona. Nos hace ilusión cambiar un poco de tercio, que luego será futbolera o lo que le dé la gana, pero por los menos, los dos primeros años, me voy a quedar a gusto con los vestiditos 😉
La historia del chupete rosa
Sé que este es un post alegre, lo es, creedme. Pero no podía pasar por alto esta historia. No sé cuántas recordáis el post en el que conté mi experiencia tras sufrir un aborto en diciembre… No sé si alguna reparó en un párrafo que dice:
«Recuerdo que ese día teníamos tutoría con la profesora de Alfonso y, cuando iba caminando al cole, me encontré un chupete rosa en la calle, tirado en el suelo. Por unos segundos pensé que era una señal. Pero no, son esas casualidades cabronas de la vida.»
¿Cuántas veces en vuestra vida os habéis encontrado un chupete tirado en la calle?, ¿ninguna, dos o tres? Pues yo me lo encontré aquel maldito día y me pareció una broma macabra, cómo narices podía encontrarme un p… chupete en la calle el mismo día que estaba perdiendo un bebé. Justo después de salir del hospital. En serio, me pareció tremendo. Ahora sé que quizás no era sólo una casualidad, y efectivamente era una señal de que aquello pasó porque tenía que pasar y porque venía algo mejor. No lo sé, pero está claro que es fuerte y ahora encuentro que hubo algo extraordinario en aquello.
En fin, gracias por tanto cariño todo este tiempo. Ahora ya podré hablar del mundo infantil femenino. Muy feliz.
por nosoyunadramamama | Jun 7, 2017 | asturias, Planes y viajes
Siempre digo que una de las mejores cosas que tiene Gijón, además de ser ciudad de costa, lo cual no cambio por nada del mundo, es el «verde», el entorno. Para que os hagáis una idea, la ciudad tiene su núcleo urbano rodeado de 25 parroquias, que conservan su espíritu rural. Vamos, que puedes estar en pleno asfalto y en cinco minutos, plantarte en cualquier prao del concejo para comer en un merendero o pasar un rato con los niños en plena naturaleza. Además, Gijón cuenta con dos Monumentos Naturales en su territorio. Hoy nos vamos a detener en uno de los lugares más «verdes» de la ciudad: el Jardín Botánico Atlántico.

Es un lugar donde se respira paz, mires por donde mires. Los sonidos y, sobre todo, los olores te relajan, incluso si vas con los niños 😉 De hecho, es un lugar muy pensado para los peques, con muchísimas actividades durante todo el año, de día y de noche, para todas las edades… Además, en la zona de El Bosque de los Niños, los paneles están adaptados a su tamaño y capacidades, con un lenguaje sencillo acompañado de imágenes y recursos expresivos cercanos y varios elementos de juego tematizados e integrados en el entorno natural. El Jardín Botánico es otro de esos sitios a los que hemos ido ya en varias ocasiones y no nos perdemos el Belén en Navidad, con figuras de tamaño real repartidas por todo el recinto.

Más que naturaleza
Pues sí, uno quizás piense que cuando va allí sólo va a ver plantas y árboles pero no, hay mucho más que eso. Es un lugar donde los niños se hacen conscientes de que es un entorno en el que ocurren muchas cosas, pueden descubrir en la colmena de observación cómo ¡trabajan las abejas! Y así se dan cuenta de que hasta los insectos tienen su papel en la naturaleza. Mis peques tienen la suerte de que están en contacto con un huerto con cierta frecuencia pero ¿cuántos niños creen que las fresas llegan a sus casa empaquetadas? Pues en el Jardín Botánico podrán descubrir de dónde vienen muchos de esos frutos que comen. Quizás lo más increíble que los peques se se encontraron en el jardín Botánico, y no porque sean llamativos en sí, sino por lo que les contamos, son los helechos arborescentes, una especie que ya existía en la época de los dinosaurios y de los que se alimentaron muchos de ellos. Como os imagináis, aquello les pareció fascinante. Al final, se trata de que disfruten del paisaje y, la vez, vayan observando, no sólo los árboles, que también dan mucho juego, sino también los pájaros, los nidos, los
hongos….
Breve historia de Jardín Botánico de Gijón
En Abril de 2003 abrió sus puertas la primera fase del Jardín, casi 16 hectáreas, de colecciones y espacios de alto interés. El Jardín incorporó en sus colecciones el Jardín de La Isla, un jardín histórico con más de 150 años, y el
Monumento Natural de La Carbayeda de El Tragamón, un bosque natural excepcional con árboles de hasta 400
años. El Jardín Botánico de Gijón es un jardín joven que se va consolidando año a año como un equipamiento firmemente comprometido con el desarrollo sostenible de su entorno y con la preservación de la biodiversidad vegetal.
Distintos entornos
Uno de los objetivos primordiales del Jardín Botánico Atlántico es el de velar por la conservación, estudio y divulgación de los recursos vegetales de los territorios cantábricos. Por eso, uno de los espacios temáticos especializados es el entorno cantábrico, que alberga colecciones de plantas propias de este ámbito geográfico. Otra
de las zonas es la Factoría Vegetal, que se dispone en torno a la Quintana de Rionda, cuyas edificaciones constituyen el pabellón con exposiciones de esta área. Se centra en los usos que las sociedades humanas han dado a las plantas en las riberas septentrionales del Océano Atlántico y algo realmente interesante: cómo el intercambio de planta entre tales territorios ha ido modificando su gastronomía. Está bien que los peques aprendan que los las plantas no sólo sirven como alimentos sino como medicinas, condimentos, y para elaborar tejidos, tintes o perfumes. ¡A mí es lo que más me gusta de esta parte del jardín!
Otra de las zonas que pertenece al Jardín Botánico es el Jardín de la Isla, muy conocido en Gijón porque ya que en la casa, construida en el siglo XIX, suelen celebrarse bodas. Estamos hablando de un jardín histórico, del año 1870, que mantienen su trazado original romántico, lo que permite apreciar elementos básicos en la jardinería de los últimos 200 años. Así que no hay mejor sitio para pasear y relajarse. El itinerario Atlántico tiene un recorrido por los principales paisajes vegetales del Atlántico Norte, una recreación de la vegetación de biomas diferentes de la zona europea, en concreto el boreal y el templado.

Y la mejor parte, si vas con los peques, es el Bosque de los Niños, donde se sienten partícipes directos de la Naturaleza e interactúan con ella. Un pequeño miruéndano nos descubre muchas curiosidades sobre el mundo vegetal y la vida en el bosque, en un precioso paseo al lado de árboles centenarios, especies que dan frutos comestibles como el arándano, la manzana o la fresa silvestre. Y aunque en la entrada os darán un plano, yo no sé cómo lo hacen los niños para terminar siempre en el parque, una zona de juegos donde hay un espectacular cuélebre como tobogán. No sabéis lo que cuesta sacarles de allí porque es como un laberinto de toboganes, se lo pasan pipa. De hecho, casi es mejor dejarlo para el final porque si no, no se moverán de allí. En resumen, el Jardín Botánico es otro de los lugares privilegiados de Gijón y un lugar perfecto para que los niños se diviertan y aprendan sobre el entorno que nos rodea.
por nosoyunadramamama | Jun 6, 2017 | Maternidad y embarazo
Es habitual que la gente piense que el hecho de seguir haciendo deporte en el embarazo es una cuestión sólo relacionada con evitar coger mucho peso durante la gestación. Sí que es cierto que es uno de los beneficios que muchos especialistas apuntan como favorable para seguir moviéndose porque, como sabéis, es tan malo coger muchos kilos en el embarazo como coger pocos. Puntualizo aquí que no hay un peso óptimo que haya que ganar durante la gestación, depende de cada mujer. Yo misma engordé 18 kilos en mi primer embarazo y la mitad en los otros dos. En mi caso, dado que tengo barrigas pequeñas y no retengo líquidos, 18 kilos es un exceso pero no lo es en otros casos que he conocido. Y en mi caso, pude comprobar que no por engordar más kilos, el bebé pesa más o está más sano. Y para muestra, un botón. Alfonso nació con 3,500 gramos y Rafa con casi 3,900 gramos. Con uno engordé 18 kilos y con otro 9, ¿cómo os quedáis?
Deporte en el embarazo, ¡no lo hago por los kilos!
Pues no, como comprenderéis, después de un aborto al que culpé de alguna manera en aquel momento por seguir corriendo, una no sigue haciendo deporte si realmente no está convencida de que eso le va aportar muchas cosas buenas, más allá de engordar o no engordar, que madre mía, una cosa es cuidarse y no querer pasarse con los kilos, y otra es que sea tu máxima en un embarazo ¡en otras cosas tengo yo que pensar! Para eso, comería algo menos, qué queréis que os diga. Es más, puesto que con el embarazo hay que tener algunas precauciones a la hora de ejercitarse, ya os adelanto una cosa: estoy cogiendo el mismo peso que en los embarazos anteriores, en los que no hacía deporte con frecuencia ni era un hábito en mi vida.
Corro por pulsaciones y he bajado tanto la intensidad que ¡no sudo! Y como con el deporte había aumentado la cantidad de comida que ingería y la sigo manteniendo (disminuirla ahora que tengo un ser dentro es tontería 😉 ), haciendo deporte estoy cogiendo el mismo peso de los dos embarazos anteriores. ¿Por qué sigo corriendo? Porque me gusta, porque he conseguido un hábito saludable que jamás pensé que iba a adquirir, porque es bueno para el feto, para tener un buen parto…
Beneficios del deporte en el embarazo
Pues yo os puedo hablar de mis sensaciones, de que me hace sentir bien pero lo justo es que aquí resuma un poco información avalada por estudios, por médicos y especialistas, que son quienes ven estas cosas y saben qué relación hay entre unas cuestiones y otras. Aseguran que la práctica de ejercicio físico mejora la condición cardiovascular y muscular, eso es obvio en cualquier persona, pero en una embarazada es especialmente bueno porque favorece la corrección postural y evita coger mucho peso. Esto, a su vez, permite enfrentarse al trabajo de parto con menos riesgos.
Si alguna vez habéis hecho deporte, bien sabréis que uno va al baño a hacer sus necesidades de forma mucho más regular porque hacer ejercicio disminuye el estreñimiento, lo cual en una embarazada es especialmente bueno. Me ha llamado mucho la atención que el deporte en el embarazo protege frente a la diabetes gestacional, pudiendo disminuir o incluso suprimir el uso de insulina. Y por supuesto me parece super llamativo que reduzca el número de cesáreas. Por lo visto, hacer actividades aeróbicas regularmente puede incluso acortar la duración del parto y facilitar el nacimiento del bebé.Y ojo, que ya hay estudios que han relacionado el deporte en el embarazo con beneficios para el feto, ya que fortalece su corazón. Parece ser que hormonas segregadas tras la práctica de deporte traspasarían la placenta durante la actividad física, favoreciendo el desarrollo del corazón del bebé, ¿no es increíble?

Como veis, ¡muchas ventajas! Yo, por el momento, continúo corriendo. Estoy ya en la semana 20 y me encuentro bien. Sigo corriendo a una intensidad baja, tres días a las semana, en torno a 7 kilómetros en cada salida. No sé hasta cuándo seguiré, imagino que cuando nos vayamos de vacaciones a sitios de calor, lo dejaré. Con temperaturas altas, la variz que me sale en los embarazos me da un poco de guerra y la pierna se me cansa muchísimo, es como si pesara más. Y ya después, una vez que haya dejado de correr, buscaré otras alternativas para seguir haciendo deporte. ¿Hicisteis deporte durante el embarazo?