La primera pizzería de Asturias

La primera pizzería de Asturias

Llevan 45 años en el mismo local y sirviendo los mismos platos. Iba de niña con mis padres y hermanos y hacía mucho tiempo que no volvía; poco o nada ha cambiado, hasta sus antiguas mesas y banquetas de madera continúan allí , dándole un toque rústico, sólo recuerdo la fachada distinta. Es el restaurante Las Candelas, en Gijón. Sus pizzas nada tienen que ver con las de la mayoría de los restaurantes, la masa es artesanal y se nota en cuanto la ves. De hecho, la textura de la pasta es muy distinta a las habituales.

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Tuvieron el detalle de prepararnos una pizza para los niños en la que la mitad era de unos ingredientes, y la otra mitad, de otros.

Algunos dicen que allí hacen las mejores pizzas de Gijón, yo no sé si me atrevería a decir eso porque soy de las que piden pasta en la mayoría de las pizzerías, soy muy aficionada a la carbonara. Pero, desde luego, supongo que el ser la primera pizzería de Asturias ya dice mucho. Además de las especialidades italianas, también tienen algunos platos típicos de la cocina francesa, como la Fondue de carne, que está muy rica. El trato es estupendo, son muy agradables y serviciales, también con los niños, que ya sabéis que en algunos sitios ya se ponen a temblar en cuanto apareces con tropa. En el local no tienen tronas, por si queréis tenerlo en cuenta pero es un sitio espacioso y muy familiar.

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Todos los platos son caseros y la relación calidad-precio es estupenda. Desde hace muy poquito, tienen servicio a domicilio, pero aún no lo hemos probado. En cualquier caso, si queréis probar unas pizzas caseras y muy especiales, éste es el sitio. ¡Que paséis buena Semana Santa!

…………………….Recordad que ya tenemos ganadores del sorteo de entradas del musical El Barco Fantasma.

Ir a Urgencias: puntos de sutura

Ir a Urgencias: puntos de sutura

Lo sé, hay pocos niños a los que no les hayan cosido en alguna ocasión la frente, la barbilla o un dedo. Es ley de vida y, siempre lo digo, que todo sea eso. Como madre, ya sumo dos experiencias en este sentido, que no son muchas, pero como hermana son innumerables; no he visto en mi vida cosa más kamikaze que mis hermanos. Aquel aprendizaje me sirvió y hoy afronto esto con cierta serenidad. El viernes volví a pasar por ello; Rafa se enganchó un dedo en un agujero de lo que parecía una rejilla de ventilación de una tienda. Y de nuevo, como ya me pasó hace más de año y medio, pasé por las mismas fases de esta compleja situación:

1. Fase «Dios mío, esto no es real»: es ese rato de shock e incredulidad. Después de escuchar cómo tu hijo se pone a llorar y ves la sangre, decides limpiar la herida y descubres que no es un simple corte, que aquello tiene unas dimensiones o una profundidad que asustan un poco. A mí me sirvió mucho ver las brechas de mis hermanos en su momento para saber identificar cuándo requieren puntos de sutura. El viernes, tras acercarse gente a mí ofreciéndome cleenex, yo ya supe lo que había así que apreté la herida para cortar la hemorragia. Tuve la suerte de que varias encargadas de la tienda se acercaran y me ayudaron a ir a la parte trasera del local, junto a una chica que dijo ser auxiliar de enfermería. Y es que, además de Rafa, yo llevaba a Gabriel. Esta es la fase en la que te entra un poco el nerviosismo por la situación.

2. Fase de «vale, ahora hay que moverse»: Una vez en la trastienda y con un botiquín a mano para ir limpiando la herida, algo de lo que se encargó la chica que os comentaba que era auxiliar de enfermería, te paras y piensas en la logística. Todo mientras el niño no deja que le toquen la herida y sigue llorando. Y si la primera vez que tuve un percance parecido me pilló con mi padre en su casa, en esta ocasión estaba en un centro comercial, a más de 20 kilómetros de mi ciudad y sola, con el accidentado y un bebé de 15 meses. Y ahí empecé a dudar si era mejor ir a Gijón o a Oviedo, que en realidad me quedaba más cerca pero no sabía cómo llegar a su hospital porque yo no vivo allí. Yo estaba casi segura de que necesitaba puntos pero la auxiliar me dijo que intentara ir a un Centro de Salud para evitar esperas y que así, quizás, podían ponerle una de esas tiritas de sutura. Decidí volver a Gijón y pasar por nuestro Centro de Salud. Allí, tras bajar con los dos niños del coche, me dijeron que fuera al hospital. Vuelta a subirlos al coche con los dos, llamada a mi padre para dejar a Gabriel en su casa y llegada al hospital.

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La espera en el hospital

3. Fase de «llanto, me vengo abajo»: Tras estar en la sala de espera con el niño ya super tranquilo y sin dolores, después de una hora de tensión en la tienda y el trayecto de coche, llega el momento en que te llaman y toca poner puntos. Ése es el instante crítico; dejas a tu hijo sobre una camilla, te piden que te vayas y le oyes llorar desconsoladamente y te llama, pero tú no puedes estar con él. Y sí, ya me pasó la otra vez y me volverá a pasar, me puse a llorar. Porque lo asumo, me rompe el alma.

4. Fase de «alivio y asimilación»: Es el momento en que te llaman para ver a tu hijo y el niño deja de llorar. Y ese instante en que ya te van contando cómo limpiar la herida, cuándo ir al centro de salud para quitar los puntos, cuándo darle Dalsy o Apiretal. Es la fase en la que ya te relajas, asumes lo que ha pasado y te das cuenta de que no tiene mayor importancia.

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5. Fase «y si.. o esto me pasa por…»: como madres que somos, siempre está esa pregunta de si lo podíamos haber evitado. En mi caso, hubo también algo de Ley de Murphy porque nosotros, los niños y yo, vamos todos los viernes juntos a los partidos de fútbol de Alfonso. Pero en esta ocasión y, por primera vez, empezaba más tarde de lo habitual así que decidimos que iría maridín y yo entonces quise ir a comprar vaqueros con los pequeños. Y ya veis, viernes que no vamos a un partidos, viernes que acabamos en el hospital.

Por suerte, Rafa es torete, supongo que no es casualidad que lleve dos años sin ponerse enfermo. La médico nos dijo que, en cuanto se le pasara el efecto de la anestesia local, le dolería y habría que darle Dalsy. Pues oye, yo ya me estaba imaginando una noche movida y el tío durmió 12 horas seguidas y ha pasado el fin de semana como si nada, salvo porque es la mano derecha y está un poco más limitado. Por lo demás, ni se entera. En fin, no ganamos para sustos. ¿Ya se han estrenado vuestros hijos con los puntos?

¡Me estreno en Youtube! Running… también con mi bebé

¡Me estreno en Youtube! Running… también con mi bebé

Renovarse o morir, dice el refrán. Reconozco que, aún viniendo yo del medio audiovisual, que es en el que más he trabajado, no me atrevía a dar este paso. Sencillamente, por falta de tiempo, no de ideas. Porque ponerme a grabar y después a editar imágenes supone más esfuerzo y más minutos, y os juro que no me sobran. Pero fue una marca, Thule, la que me empujó. Porque consideran que puedo ser imagen de vida activa con niños, y ya sabéis que nosotros no paramos. Y yo aún menos desde que me ha dado por el running. De hecho, mi primer vídeo en Youtube tiene mucho que ver con esta nueva faceta de mi vida. Porque os digo una cosa, este deporte ya es algo que forma parte de mí, no quiero que desaparezca. Tras correr el otro día mi primera 10K, me di cuenta de que ya no puedo abandonar y que voy a por más kilómetros. Ver veremos si me atrevo con una media maratón en breve, pero eso ya es otra historia.

Ya os conté en su día que empecé a correr porque quería recuperar la forma después de tres embarazos. Tras un intento fallido, por falta de tiempo, de hacer deporte en el gimnasio a los dos meses de dar a luz a Gabriel, encontré que correr era la fórmula perfecta para empezar a moverme, porque no dependía de horarios de aperturas o cierres ni de clases y no necesitaba mucho tiempo. Sólo tenía que bajar al portal de casa, correr y llegar de nuevo al portal, bien aprovechando visitas a casa de mis padres, o bien cuando acostáramos a los niños… Y así empezó la cosa, corriendo 20 minutos hace un año y, en este momento, más de una hora dándole a la zapatilla. Además, ahora, puedo ir en cualquier momento porque, a veces, me llevo al peque. Sí, habéis leído bien, siento a Gabriel en la silla Thule Urban Glide y a correr. También me reservo mis entrenamientos para mí solita, eh. Y ahora sí, no me enrollo y ahí me tenéis. Aunque no lo creáis, me da un poco de vergüenza pero… ¡qué demonios!

Juguetes «torturadores»

Juguetes «torturadores»

Sí, señores, existen y seguramente tengáis alguno en casa. Son esos juguetes que les regalan a vuestros hijos, o que habéis comprado vosotros en un momento de debilidad, que molan muchísimo cuando los ves por primera vez porque todo son luces, colores y música discotequera. Cachivaches que tienen a los churumbeles completamente ensimismados, que casi les salen los ojos de las órbitas y que crees que son una bendición porque les van a tener super entretenidos una larga temporada. Pero pronto descubres que lo mejor que te puede pasar es que se agoten las pilas. Es como cuando entras en una feria con sus atracciones, que así de primeras te llama la atención pero, cuando llevas un rato, quieres largarte de ahí rápidamente.

https://youtu.be/kondtfaVz28

Porque ya no eres la que eras. Sí, tú, que aguantabas en la discoteca y en los bares al lado de los bafles durante las horas que hicieran falta y aún así eras capaz de mantener una conversación con tus amigas, ya no puedes tolerar según que sonidos. Que como se te ocurra entrar en tiendas como Bershka, sales de allí despavorida en cuestión de segundos. Por eso, el día que entra ese juguetito en casa, que crees que será maravilloso, que te hace gracia el primer minuto, ese día te acuerdas de toda la familia de la persona que lo ha traído a la vida de tus hijos, y por ende, a la tuya. Porque enseguida se convierte en tu mayor pesadilla y no te quitas la melodía de la cabeza ni para dormir.

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Menos mal que el helicóptero está en casa de mis padres

Y entonces, cuando se acaban las pilas, le dices a tu criaturita que, «oh, mala suerte, ya no tenemos más». Por supuesto, si cae la breva y el churumbel, jugando con él, le da un golpe que lo deja en malas condiciones, la cosa «ya no tiene arreglo». Y si puedes dejarlo en casa ajena, pues «no pasa nada, ya lo cogemos otro día». En fin, gente del mundo que lea este post y no tenga hijos, ¡¡cuidadito con los juguetes que compramos o regalamos!! 😉 ¿A que tenéis alguno?

Running: qué comer o desayunar antes de una carrera

Running: qué comer o desayunar antes de una carrera

Pues así, sin quererlo, ha pasado una quinta parte del año y este fin de semana tengo mi primer reto de 2016: mi primera carrera de 10 kilómetros. No se puede considerar una distancia muy larga, como una media o una maratón (para mí inalcanzables), pero al final es una hora corriendo, en mi caso. Y si en las carreras del año pasado, de distancias más cortas, no tuve en cuenta el tema de la alimentación, en esta ocasión sí quiero tenerlo presente. Como no tengo experiencia en este sentido, hoy el post lo escribe Cristina Payán Rodríguez, investigadora de profesión (especializada en biomedicina) y también blogger. Amante de la vida sana y del deporte, un día decidió compartir sus hábitos saludables escribiendo a través de su blog Naturalfitgirl, en el que cuenta su día a día y sus trucos en cuanto a dietas, complementos y suplementos alimenticios, rutinas de entrenamiento y belleza.

La alimentación en el running, por Cristina Payán

En mi opinión, es uno de los factores principales que ofrecen al corredor (aunque sea principiante) una mejor resistencia y un mayor rendimiento a la hora de realizar la actividad. Teniendo en cuenta lo importante que es una adecuada dieta en todos los ámbitos de la vida, a la hora de realizar cualquier tipo de deporte se convierte en algo fundamental; además, el llevar unos buenos hábitos alimenticios y unirlos a la práctica de deporte nos aleja del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y algunos tipos de cánceres.Cuando comenzamos a practicar running nos encontramos a menudo con muchas dudas sobre qué comer antes de salir a correr, con cuánto tiempo de antelación debemos hacerlo, qué cantidad de cada nutriente es la adecuada, qué ingerir cuando terminamos la carrera… En este post voy a hablaros precisamente de eso, intentando aclarar un poco estas preguntas que rondan a cualquier principiante…

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Correr nos relaja, mejora el estado de ánimo, incrementa nuestra concentración y por supuesto, mejora nuestro estado físico; sin embargo, a menudo cometemos una serie de errores alimenticios que hacen que no aprovechemos del todo los beneficios que nos aporta el running ¿Una pena verdad? La alimentación para las que nos iniciamos en este deporte no es nada complicada, a diferencia de lo que se podría pensar, de hecho, no tiene mucho misterio. La primera regla y más importante es no centrarse solo en las carreras, en qué comer antes y después; debemos seguir una alimentación saludable cada día, tengamos competición o no, porque son los pequeños y cotidianos hábitos los que nos proporcionarán el rendimiento necesario. No digo con esto que no sea importante tener en cuenta el día de la carrera, por supuesto que lo es, pero es igualmente necesario seguir unas pautas nutricionales en el día a día.

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¿Qué debo comer antes, durante y después de la carrera?

Antes

  • ¿Cuándo?

Al menos una 3 horas antes de comenzar el ejercicio, ya que nos aseguramos una digestión adecuada, unida a unos niveles de glucosa en sangre correctos.

  • ¿Qué?

Carbohidratos: no vale cualquier tipo; deberán ser, en la medida de lo posible, de bajo índice glucémico y de fácil digestión. Si la insulina sube demasiado, corremos el riesgo de sufrir una hipoglucemia y provocar que la movilización de las grasas no se produzca correctamente (no obteniendo toda la energía que debiéramos durante el ejercicio). ¿Alimentos perfectos para este cometido? Pan integral, legumbres y cereales, e incluso fruta. Proteínas: aun siendo imprescindibles durante los periodos de entrenamiento, no deberíamos tomarlas en gran cantidad en la comida anterior a la carrera, ya que tardan en ser digeridas y pueden producirte una pesadez innecesaria.

Hay que tener en cuenta aquí si la carrera o el entrenamiento se produce por la mañana o por la tarde, porque en función de esto cambiaremos algunas cosas. Si la carrera es por la mañana deberíamos haber desayunado antes alimentos como los siguientes: tostadas, cereales, frutos secos crudos o al horno, queso, jamón, pechuga de pavo, zumo de frutas (natural), fruta fresca o yogurt. En el caso de que sea por la tarde, a las recomendaciones anteriores podríamos añadir arroz y un poco de ensalada.

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Durante 

Realizando el ejercicio sólo necesitas beber agua (medio litro cada media hora aproximadamente); sin embargo, dependiendo de la duración y/o la intensidad, hay quien tiende a llevar suplementos deportivos a las carreras. Si este es tu caso, atenta a lo que debes comer.

  • ¿Qué?

Carbohidratos: en este caso deberemos tomar carbohidratos de fácil absorción o alto índice glucémico. Es importante que éstos puedan ser ingeridos a través de bebidas, geles u otros suplementos nutricionales, ya que de otro modo será difícil consumirlos corriendo…

Después 

  • ¿Cuándo?

Minutos después de terminar la carrera; de no ser posible hacerlo en estos primeros minutos, deberás asegurarte de ingerir alimento durante las primeras 2 horas.

  • ¿Qué?

Carbohidratos: es hora de recuperar las reservas de glucógeno perdidas durante la carrera, por ello es necesario que consumamos azúcares simples de fácil absorción. Deberemos buscar alimentos de alto índice glucémico (los que hemos desaconsejado antes del ejercicio). Proteínas: consumiendo proteínas además de los carbohidratos de alto índice glucémico conseguiremos una recarga mejor de las reservas agotadas durante la carrera. Después del entrenamiento tu cuerpo tiene el objetivo de digerir las proteínas y los hidratos, sin embargo deberás tener en cuenta que la grasa retrasa su digestión y  habrá que evitarla en la medida de lo posible. Ahora es nuestro momento de tomar fruta, zumos de fruta, galletas, mermelada o incluso algún dulce. Una opción muy buena también para cuando terminamos la competición es ingerir frutos secos (ayudan a evitar calambres) y barritas de cereales o yogur. ¿Qué tal una taza de cereales integrales con leche?

Ahora ya estamos listas para nuestra próxima competición 🙂

Y yo, ¿qué?

Y yo, ¿qué?

Aquí estoy, levantándome cada día con un despertador que tiene nombre de bebé. Un niño que me acompaña a todas partes, a todas horas, todos los días. Que invade mis duchas, que deshace las camas mientras yo trato de hacerlas, que cambia el programa de la lavadora, que se agarra a mis piernas cuando cocino, que me pide que le coja en brazos cuando me siento delante del ordenador a trabajar y quiere tocar el teclado impidiendo que pueda seguir haciéndolo. Un bebé que me acompaña al supermercado y hasta a la peluquería, lugar que piso, con suerte, dos o tres veces al año. Un bebé que acaba de empezar a hacer una única siesta diaria sin hora fija y un poco breve, lo que no me permite planificar el tiempo de trabajo en casa.

Aquí estoy, preparando cada día la comida de mi marido, para que pueda volver pronto al trabajo por la tarde y llegar a casa a la hora del baño de los peques. Intentando volver a sentarme delante del ordenador otro breve rato hasta que comienzo a preparar la merienda de dos niños y un bebé, a cambiar pañales y a repasar si toca o no entrenamiento del mayor para coger las botas de fútbol, o decidir si iremos al parque, en función del clima, para llevar unos coches o un balón con los que puedan jugar con otros niños. Siendo siempre una de las últimas en llegar al colegio a recoger a los niños porque se me echa el tiempo encima. Sobrellevando las quejas de uno, los llantos de otro, las discusiones de ambos.

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No importa, ésta es la vida que he elegido, no querría haber tenido otra. Pero de vez en cuando, necesito mi espacio, yo sigo siendo muchas cosas además de madre. Por eso, aún estando ahora el 95% de mi tiempo con mis hijos, quiero seguir haciendo cosas que me mantengan en el mundo real, irme a correr, salir a cenar algún fin de semana y, poco a poco, ir encontrando huecos para mis hobbys, o quizás volver a trabajar en una oficina, en una redacción o en un plató, aunque agradezco ahora mismo poder trabajar desde casa. Si de algo me siento orgullosa de mi padre es de que, además del mejor padre, fue capaz de sacar un doctorado y una cátedra mientras trabajaba y con 4 hijos. Si de algo me siento orgullosa de mi madre, además de ser la mejor madre, es de que siguiese trabajando y finalmente montase su propio negocio cuando ya éramos mayores.

Y no me siento mal si, a las siete de la tarde, lo habitual es que quiera que lleguen las 9 de la noche para que mis tres soles estén durmiendo y así poder hablar con mi marido sin interrupciones. Y no me siento extraña por necesitar desconectar un rato al día, aunque casi siempre sea imposible siquiera darse una ducha sin testigos. Porque son lo mejor que tengo, pero agotan. Porque es lo que siempre quise, pero sé que mis hijos crecerán y ya no requerirán de mí en la misma medida. Y porque yo existía antes de ser madre, de otra manera, pero ahí estaba, haciendo cosas, disfrutando también de la vida, de distinta forma. Por eso, de vez en cuando, en este caos maravilloso en el que me encuentro, conviene que no olvide que yo también cuento.

Preadolescencia, ¿a los 5 años?

Preadolescencia, ¿a los 5 años?

Que dicen que la preadolescencia es una etapa que se da en torno a los 9 años (yo aún los veo muy lejanos en esta casa) y resulta que mi querido hijo mayor, de 5 tiernos años, lleva una temporadita de ésas que te recuerda a un imberbe a punto de salirle granos. No es que esté insoportable, ni mucho menos, pobrecillo. Digamos, más bien, que está un poco reivindicativo, o pelín cargante, como con ganas de follón y alboroto. Sí señoras, mi ejemplar vástago, ése que no tuvo una rabieta hasta los casi tres años, ahora atraviesa por una crisis de «voy a tocar las narices un poco». ¿Cómo? Venga, que es guay imitar a mami cuando dice algo o te pide que obedezcas… Ummmm, yo tengo que respirar hondo porque la tercera vez que repite lo que yo he dicho me apetece entregarlo en adopción 😉 Y ya para qué hablar de los besos, está en modo «no me agobies con tanto cariño».

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Por supuesto, mola mucho recurrir al «caca, culo, pedo, pis» y demás palabras relacionadas con lo escatológico. Y aún es más flipante poner como motos a tus hermanos pequeños, bien sea picando un poquito al mediano intentando llevarle la contraria o quitándole algo al pequeño, al que ya trata de «tú a tú» pero no penséis que el pequeñajo se amedrenta lo más mínimo… Por supuesto, mola protestar, así, sin mucha razón. «¿Qué hay para merendar?» (como si no lo supiera), me pregunta. «Pues manzana», le digo. Y venga, a indignarse porque estamos en fase de que hay que quejarse. Eso sí, luego no deja ni rastro de manzana, ni migas de bocadillo y aún pide más merienda.

Por supuesto, lo que no mola es hablar de niñas, esto ya le pasa desde hace tiempo. El otro día coincidió en el parque con una compañera y se lo pasó genial. Luego le dije: «vaya bien que te lo pasaste con Menganita». Y me puso cara de «va, tía, qué estás diciendo», porque otra cosa no, pero a expresivo no le gana nadie, para bien y para mal. Eso sí, esta etapa la estamos sufriendo en casa, porque hace poco tuvimos de tutoría con el profe y lo puso en un pedestal a todos los niveles, vamos, que el niños es casi perfecto. Tócate la gaita. Menos mal que cuando uno de los hermanos está en crisis, el otro está como la seda; no falla, es como si se quisieran ceder protagonismo para sus quejas particulares. Y suerte que es una nueva fase que se le pasará en unas semanas y que luego es un bendito. ¿Qué? ¿algún preadolescente más por ahí?

Samiboo aterriza en España

Samiboo aterriza en España

Si os digo Samiboo, es probable que a la mayoría de vosotras no os suene de nada. Pero ya os adelanto que no va a dejaros indiferente esta empresa familiar polaca que llega a España. En breve, habrá web en español, mientras tanto hay que conformarse con echar un ojo a su web en polaco. Todo lo que hacen se elabora de forma artesanal en Polonia, y la estampación en las telas se hace por impresión digital, un sistema de alta calidad, además de que las tintas son ecológicas y no tienen olor. Todos los tejidos utilizados para la confección de estos artículos poseen el certificado Oeko-Tex standard 100 clase I y también Garantía de Seguridad para el Bebé.

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A mí me han gustado muchísimo sus productos, no sólo por su diseño, que es una monada, sino también por su funcionalidad. No vais a encontrar los clásicos productos que tienen una única utilidad, sino que muchos de sus artículos sirven para más de una cosa. Por ejemplo, una manta picnic (de algodón y tejido impermeable) que sirve para usar tanto en el jardín como como en la playa, también en casa como manta de juegos (que es ahora el uso que le estamos dando hasta que empiece el buen tiempo).. La manta tiene bolsillos para guardar cosas si estamos en la arena, o se le pueden incluir cojines para que los niños estén más cómodos.

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Con la manta picnic que usamos como manta de juego

A algo que estoy dando muchísimo uso estos días fríos y que además me parece un inventazo, es el manguito que se coloca en el manillar del carrito y sirve para meter las manos y no tener frío (además de que es super suave); además, tiene bolsillo para meter las llaves o alguna otra cosa que necesitemos para salir de paseo. Las toallas y las muselinas son una maravilla para el tacto porque está hechas 100% bambú, que es un tejido antibacterial.

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Manguitos para el frío con bolsillo, el interior es muy suave.

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Enamorada de sus sacos

Como veis, tienen estampados preciosos y gran variedad, muy coloridos o de tonos neutros, con unos dibujos super originales… Y los productos son de calidad. ¿Qué os parece?

Maternidad, redes sociales y respeto

Maternidad, redes sociales y respeto

No hay día que no haya polémica en las redes sociales; con lo que a mí me gustan para debatir, indagar, contar experiencias, preguntar o sencillamente, entretenerme… Oye, que el viernes pasado colgué una foto de un biberón que a Gabriel le ha encantado y mientras algunas mamis se interesaban por el tamaño de la tetina por el tema de los cereales, alguien hizo un comentario poco afortunado incluyendo la frase «cebar a vuestros hijos» por darles ese alimento a nuestros churumbeles. Sin saber ni qué tipo de cereales ni si era una recomendación del pediatra, sin saber nada. Más allá de si tiene o no razón, que es absurdo al ser la dieta un cómputo de hábitos alimenticios, el comentario resultó un poco molesto por la connotación de la palabra cebar.

Yo no acostumbro a ir por la calle y decirle nada a ninguna madre que esté dando galletas o gusanitos a sus hijos. Uno, porque no me incumbe y dos, porque no sé la razón por la que se los da, no sé lo que han comido el resto del día, no sé nada de esa familia. Es probable que ni me fije en lo que meriendan el resto de niños. Una cosa es que vea a una amiga que da gominolas a los niños a diario y ni un trozo de fruta y, como amiga y por tener confianza, le puedo comentar de forma cariñosa que pruebe a darles otra cosa para merendar pero a alguien que veo de vez en cuando en el parque, ni se me ocurre. Conste que la chica en Instagram luego se disculpó y por mi parte, no hay más historia. No es la primera que me ocurre; esto pasa mucho en las redes e Internet.

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De hecho, en vivo y en directo sólo he tenido un percance sobre la crianza de mis hijos. Hace tres años, viví una situación de ésas que te dejan sin palabras. Una no espera que, entablando una conversación con una conocida, intervenga una completa extraña para meterse contigo y con tu interlocutora. Rafa era un bebé de unos cinco meses y yo hablaba en una tienda de electrodomésticos con la señora que la regenta, donde por cierto iba a comprar una batidora. Como es lógico, al ser conocida, nuestro tema de conversación era el peque. Cuando empezamos a charlar sobre la lactancia, entró una señora de unos 70 años en el establecimiento. La dependienta, al contarle que ya sólo le daba biberón porque me había dolido mucho dar el pecho (tampoco entonces habían dado con mi problema), ella me contó que le tuvieron que operar por una mastitis.

En ese momento, la completa desconocida nos espetó: «No valéis para nada, yo le di el pecho a mi hijo hasta los 18 meses sin problema». Ojito, que la frase es literal, sin adornos. Nos quedamos tan bloqueadas que no supimos qué decir. Y me imagino que, como nosotras, cualquiera se hubiese quedado con cara de póquer. Como comprenderéis, me trae sin cuidado lo que opine la gente que no conozco, lo que no me gusta es la mala educación.. Con esta historia, reflexiono y me doy cuenta de ésto que me ocurrió a mí, que tan raro y tan mal nos parece, es algo que se hace de continuo en redes sociales e Internet y se acepta con normalidad.

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¿Qué demonios nos hace pensar que podemos decir a alguien lo que nos parece bien o mal sobre la crianza de sus hijos?, ¿por qué entonces la gente se lanzó a la yugular de Beckham cuando su hija de 4 años apareció con chupete?, ¿por qué Coco Rocha tuvo que dar explicaciones sobre el hecho de que su bebé tomara leche de fórmula? Tengo la sensación de que en Internet y en las redes la gente dice todo lo que le apetece, todo aquello que jamás se atrevería a decir a la cara porque obviamente, no le incumbe y no se atreve. En esto de la maternidad, uno puede contar su experiencia, lo bien o mal que le ha ido con un producto, con un alimento, con lo que quiera, pero ojo con cuestionar cómo cría cada madre a su hijo. La última lapidación en Internet la ha sufrido Charlize Theron, a la que un medio calificó de mamá monstruo y en las redes sociales, la gente se encargó del resto.

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Perdonad, a mí la reacción de una madre forcejeando con un niño me parece lo normal cuando tu hijo tiene una rabieta al lado de la carretera. ¿Será mejor dejarlo que se vaya corriendo y que le atropellen? En fin, que como no sabemos las circunstancias de cada familia, lo mejor es ser discretos. Detrás de cada biberón, de cada lactancia, de cada cereal o galleta, hay una madre que se ha informado, que también habrá tenido sus errores, que habrá llorado y que sólo busca tener un bebé feliz que se convierta en un adulto feliz. Nada más.

Sorteo pack Día del padre Tutete

Sorteo pack Día del padre Tutete

Hoy ponemos en marcha nuestro último sorteo para celebrar el tercer cumpleaños del blog y lo hacemos gracias a Tutete. Sé que no necesita mucha presentación pero siempre es bueno saber algo más sobre esas empresas a las que compramos tantos productos, porque si algo tiene Tutete es variedad de marcas y artículos, a cada cual más bonito. Tutete.com fue la primera empresa dedicada a la venta de chupetes personalizados, una idea brillante ya que en las guarderías, parques, fiestas… los niños acababan usando chupetes que no eran suyos. Tras largos meses de búsqueda y de pruebas en laboratorios, consiguieron lo que estaban buscando: un grabado que no se iba con altas temperaturas o con roces y que además fuese bonito. Y como éste, Tutete ofrece productos innovadores de muy alta calidad, que adecuados a las necesidades de los padres y pedagogos, hacen que su día a día sea más fácil.

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Y nosotros vamos a sortear un pack del Día del padre compuesto por taza, lámina y muñeco. El sorteo permanecerá activo desde hoy 26 de febrero de 2016 hasta el domingo 28 de febrero de 2016 incluido (hora española) y pueden participar todas las personas mayores de edad residentes en España. El sorteo se realizará a través de la web Sortea2, que elige al azar a un ganador, cuyo nombre publicaremos en este blog. ¿Qué hacer para participar?

  1. Ser fan en Facebook de Tutete y No soy una drama mamá.
  2. Compartir de forma pública el enlace del sorteo en Facebook y dejar allí un comentario (en el enlace).

¡¡¡Suerte!!!

¡Tres años por aquí! Gracias por hacerlo posible

¡Tres años por aquí! Gracias por hacerlo posible

Este post va de agradecimientos. El primero y más importante, a mis hijos. Por existir, por cambiar mi vida, por volverme loca, por quererme, por hacerme reír y llorar, por agotarme, por divertirme, por completarme… Porque sin ellos, mi vida no sería la misma. Este blog, que tanto ha crecido y que tanto me ha hecho crecer, nunca hubiera existido sin mis hijos y sus vivencias. Son ellos quienes me inspiran cada día para haceros reír. Porque ése siempre es el punto de partida, desdramatizar la maternidad.

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Mi vida sin este trío sería tan aburrida…

Por supuesto, tengo mucho (demasiado) que agradeceros a todas las que estáis ahí, al otro lado, leyéndome cada día. Tres años dan para mucho. Empecé a escribir este blog en febrero de 2013; por entonces, publicaba dos posts semanales, tenía poco más de 100 visitas al día y escasos comentarios así que dedicaba una hora diaria a este rincón. Hoy, en febrero de 2016, publico 4 o 5 textos cada semana, la media de visitas diaria es de ¡¡4000!! (me sigue pareciendo brutal) y hay posts en los que me veo sobrepasada intentando responderos a todas porque, de verdad, quiero interaccionar todo lo que puedo. De hecho, el blog es como un trabajo de media jornada, ése es el tiempo que le dedico desde hace más de un año, más de cuatro horas cada día. Creedme, es un gran esfuerzo pero me ha compensado.

Este blog me ha hecho crecer en todos los sentidos. No esperaba que fuese a abrirme puertas a nivel profesional pero así ha sido. Desde mis colaboraciones durante un año en la televisión autonómica asturiana (en la que había trabajado ya varios años como periodista y presentadora) hasta mi actual participación en el blog de Turismo del Principado de Asturias. Por supuesto, sin olvidar que soy o he sido embajadora de marcas como Hero Baby, TuBebebox, Babymoov y, próximamente, de otra firma que ya os contaré más adelante; creo que será un extra para este espacio porque va a ser algo nuevo y a mí me supondrá mucha más dedicación. Pero quiero intentarlo, siento que puedo seguir creciendo más.

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Grandes experiencias como el viaje a Granada invitada por Puleva, donde pude conocer a otras blogueras.

Gracias también a todas esas marcas que nos toman en serio a las blogueras, a las que saben que los miles de seguidores no se consiguen de la noche a la mañana, a las que entienden que publicar contenidos durante 3 años no es «moco de pavo» y que detrás de todo esto hay muchas horas, muchas vueltas… Vamos, a todas aquellas que saben que un blog es un sitio relevante como puede serlo cualquier otro medio digital. Porque yo no pretendo vivir de este blog ni pasarme el día hablando de marcas y empresas (eso bien lo sabéis por mis contenidos) pero claro, yo ahora quiero cambiar el diseño de mi blog y eso cuesta dinero, tener un dominio propio también cuesta dinero… Y gracias a la publicidad y a algunos patrocinios, puedo pagar esas cosas y sacarme un dinero que, como madre de tres criaturas,nos viene muy bien en casa. Así que gracias a esas empresas serias que valoran mi trabajo y me dejan hablar de ellas con total y absoluta sinceridad. De otra forma, no acepto propuestas.

En fin, que millones de gracias por estos tres años, nunca lo hubiera imaginado. Gracias también por entender que tras más de 450 posts (se dice pronto) sobre maternidad, niños y embarazos, hayáis aceptado tan bien que pueda incluir otros contenidos más variados. Y como agradecimiento, la semana que viene organizaré cada día un sorteo con las siguientes marcas:

babymoov

organizados

tutete

herobaby

bandai

Gracias y…aquí seguiré para quien quiera seguir viendo la maternidad de una forma alegre

Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas. Hodding Carter

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La elección de la silla de paseo

La elección de la silla de paseo

Hace ya mucho tiempo os contaba algunas de las cosas que tuvimos en cuenta a la hora de comprar la sillita de bebé hace más de 5 años. En nuestro caso optamos al principio por la compra de un carrito (capazo convertible en silla), al que dimos y seguimos dando mucho uso. Después, cuando Alfonso tenía ya unos 8 meses y dándonos cuenta de que el carrito ocupaba mucho espacio para viajar e ir en coche, decidimos comprar una silla de paseo ligera tipo paraguas, de las que se pliegan en una sola pieza. En aquel momento lo único que miré fue que ocupase poco espacio una vez plegada y que fuera resistente pero ligera; reconozco que pasé por alto otros detalles que, si es una silla a la que pensáis dar mucho uso, también conviene tener el cuenta y que yo, desde luego, ahora miraría más detenidamente.

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Por ejemplo, un detalle al que yo no di importancia porque era nuestra segunda silla y se supone que íbamos a usarla poco, es el de que el asiento se recline del todo y que el reposapiés pueda regularse, porque lo mismo usas las silla cuando el crío tiene 6 meses (aunque muchas ya están pensadas desde recién nacidos) que cuando el niño tiene tres años. Lo del asiento es frecuente en muchas marcas pero lo de los reposapiés no lo encuentras con facilidad; de hecho, la marca que lo tiene en sus modelos de sillita es Inglesina. El último modelo que han sacado al mercado, la sillita Zippy Light, me ha fascinado al ver cómo se pliega; se abre y cierra con una sola mano y se mantiene en vertical cuando la doblas, ¡la cantidad de suelos sucios en restaurantes que me hubiera ahorrado con este sistema!

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Esto de plegar la silla con una mano me parece increíble

Si la silla de paseo ligera es para usar habitualmente, yo también tendría en cuenta que tuviese el manillar corrido, que facilita el poder empujarla con una sola mano. La barra delantera también viene bien cuando los niños aún no caminan y si la capota se extiende, mucho mejor. Si además la silla tiene amortiguación, lo agradeceréis también cuando el peque ya no sea un bebé, porque ya os digo yo  y ya lo sabéis muchas, que si cuando empiezan a caminar no tienen ganas de silla, según van creciendo, se vuelven más comodones y la piden a todas horas. La verdad que la Zippy Light me ha encantado como silla de paseo ligera por todo esos detalles. Como veis, a mí se me pasaron por alto unas cuantas cosas al elegir la sillita, en parte porque ya teníamos la del capazo, pero con la experiencia he aprendido. ¿Qué os parecen estos detalles?, ¿los tenéis en cuenta?