Última ecografía

La pasada semana tuvimos la última ecografía del embarazo. Es cierto que aún queda mes y medio para mi fecha probable de parto pero sólo nos hacen seguimiento en la Seguridad Social (es decir, con ecos en semanas 12, 20 y 33) así que ya no volveremos a ver al peque a través de ondas, la próxima vez nos veremos en directo. Todas las exploraciones por ultrasonidos tienen algo especial, pero es cierto que cuando te hacen una por trimestre, vas con más nervios que si se hacen cada mes. Obviamente, al ser mi tercer embarazo, yo ya iba sabiendo qué tipo de información me darían.

La mayoría de problemas o malformaciones ya se ven en la ecografía de la semana 12 o de la 20, así que, yo por lo menos, a ésta última prueba voy tranquila, y esto me ha ocurrido en las tres gestaciones. ¿Qué cosas me interesan en esta última ecografía? La postura del bebé es lo que más me intriga; si está boca abajo, como es el caso, ya es difícil que el peque se dé la vuelta, por lo que hay menos probabilidades de cesárea. Así que esta exploración te da pistas, aunque no siempre se cumpla después, del tipo de parto que puedes tener.

Otra de las cosas que suelen decirte en esta eco es el peso del bebé, aunque es aproximado y yo me fío más bien poco. El peque está en torno a los dos kilos, vamos, creo recordar que con Alfonso y Rafa me dijeron lo mismo y luego cada uno pesó lo que pesó; unos bebés engordan 200 gramos semanales y otros 300. Y el que se adelante o se retrase el parto, también va a influir mucho en su peso final, por tanto, con que me digan que su crecimiento es normal, como así ha sido, yo me quedo tranquila. Confieso que voy mucho más nerviosa a la primera ecografía que a cualquiera de las otras dos porque es la confirmación de que el embarazo va bien, de si viene más de uno (tengo hermanos mellizos) y, sobre todo, por la medición del pliegue nucal.

Y la verdad es que, aparte del latido, que también se comprueba en cada visita a la matrona o el tocólogo (o ginecólogo), esta tercera y última eco tiene poquito más que contar. Eso sí, allí mismo le dije a maridín que mirase bien porque seguramente sería la última eco que veríamos en nuestra vida y me dio hasta cierta pena. Así que voy a intentar disfrutar de estas últimas semanas del embarazo. ¿Fuisteis nerviosas a las ecografías?, ¿cuál fue la más emocionante?

Bautizos de todo tipo

Hoy en día tenemos Bautizos de lo más variado. Por tener, hay hasta Bautismo civil, lo cual me parece una contradicción en sí misma; haz una reunión, comida o festejo del tipo que quieras para «presentar en sociedad» al churumbel pero llamemos a las cosas por su nombre. También se ven celebraciones que más parecen un bodorrio que el «acristianamiento» de un bebé. Lo digo porque ya he visto «listas de Bautizo» tipo listas de boda. Que digo yo que, si tu abuela, tía o padre te preguntan qué quieres, pues les dices con total confianza lo que te vendría bien para el crío pero, en este tipo de celebraciones más familiares y reducidas, yo soy de las que piensan que con un detalle basta. Pero es mi opinión, ehhh….

Nosotros, por primera vez, tuvimos el sábado un Bautizo comunitario. Ahora se estila menos pero vamos, a mí me bautizaron con más críos y antes era algo habitual en ciudades. Y la verdad es que no es muy distinto a los bautizos «individuales», incluso lo encontré más animado. Como curiosidad, además de mi sobrino, se bautizaba otro niño con el mismo nombre: Jorge. También bautizaron a un peque cuya mamá vive en una casa de acogida así que había unas cuantas monjas entre las acompañantes. Y lo que más me llamó la atención fue, sin duda, coincidir con una bebé de otro país. Bueno, lo que me sorprendió fue el tema de la indumentaria de la pequeña, desconocía que en otros lares se llevaba el vestir a la bautizada como una dama de honor y con pamela, tal cual. Pero oye, en todos los eventos puedes aprender algo de otras culturas.

Aquí se lleva el traje de cristianar, que en nuestro caso es familiar, o los bebés vestidos de calle un poco «elegantes»
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Rafa y su habitual persecución a los bebés

Luego están las distintas reacciones de los niños cuando les bautizan. Los hay que lloran, lo cual no me sorprende; otros sencillamente alucinan, como fue el caso de Alfonso, y los hay, como mi sobrino, que siguió con su siesta porque aquello no le pareció nada interesante.

Tuvimos muchísima suerte el fin de semana con el tiempo; aún así, no decidí el modelín hasta una hora antes del evento. Básicamente porque en octubre una no sabe qué ponerse, por la mañana estábamos a 25 grados y por la tarde se preveía lluvia así que no sabía si ir o no con la pierna al aire aunque, si os digo la verdad, no tengo medias de embarazada así que no tenía mucha opción. Repetí con un vestido que ya me puse en dos bodas: hace 4 años embarazada de Alfonso y hace dos, de Rafa. Para nada hay que ir a un Bautizo como a una boda, sino mucho más discreta pero este traje es bastante sencillo así que para las bodas añadí tocado. Como es un evento religioso, es obvio que hay que evitar escotazos o ir con mini vestidos.

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Vestido de Cortefiel de hace 4 temporadas. Yo creo que, al contrario que en una boda, en los bautizos no hay que darle muchas vueltas al tema ropa.

Intentar hacer una foto a los niños, ¿perdón?

Y poco más sobre Bautizos aunque he de decir que a Alfonso lo bautizamos en Zaragoza, a maridín le hacía ilusión. Y que con Rafa tuvimos un jaleo tremendo con las fechas porque no bautizan bebés en Cuaresma, que es casi mes y medio; no era fácil teniendo que juntar a familiares de dos ciudades a 600 kilómetros de distancia. ¿Habéis hecho algo especial en el Bautizo de vuestros peques?, ¿creéis que hoy en día las celebraciones son excesivas?

Salir a cenar con niños

No es un plan que hagamos habitualmente; somos tan de «echarnos a la calle» por el día, que me vuelvo yo muy pesada con que los niños descansen como Dios manda. Es casi lo único en lo que soy un poco rígida (bueno, en eso y en que coman mucha fruta 😉 ); que los peques duerman bien es casi una cuestión de salud, si no descansan por la noche, al día siguiente no pueden estar activos y se vuelven muy irascibles. Por eso, si pasamos el día de excursión, en la playa o comemos fuera de casa, descartamos por completo cenar con ellos por ahí.

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El sábado cambiamos nuestra jornada completa de playa por media jornada para que los niños pudieran comer en casa y dormir la siesta en condiciones. Vamos, que casi llegamos los primeros a la arena 😉

Y como disfrutamos más de un día en la playa que de una cenita por ahí, este verano no nos habíamos animado a «trasnochar» con los enanos salvo cuando tuvimos visitas en nuestra casa. Este sábado, sin embargo, surgió el plan de celebrar un cumpleaños familiar y lo de ir a una pizzería siempre apetece. Cuando se lo dijimos a Alfonso hasta se emocionó. ¿Que solemos tener en cuenta para ir a comer o cenar por ahí? Pues no siempre es posible pero, si se puede:

1. Comida que guste a los niños: es cierto que mis peques comen de todo, pero ya os digo que unas judías verdes tardan el tripe de tiempo en comerlas que un plato de pasta. Esto es así. Rafa se metió seis croquetas, pasta boloñesa y una porción de pizza en el cuerpo sin pestañear.

2. Restaurantes «ruidosos»: No es que me encante el bullicio, y ya os digo que si queremos ir a un sitio que nos apetezca, lo hacemos, pero no os voy a negar que estoy más relajada en lugares donde no se respira tranquilidad. El sábado fuimos a una pizzería donde había varias familias con niños, y eso se agradece.

Y aquí tenéis a Rafa con su primo Jorge. Auguro una vida muy estresante al bebé que llevo dentro. Lo normal es que un crío de casi dos años pase de un bebé, para Rafa es casi una obsesión.

3. Silla plegable: en la medida de lo posible, es mejor llevar silla que puedas «doblar», así la pones en cualquier sitio. Y aunque dábamos por hecho que quien la utilizaría sería Rafa, el que a media cena estaba ya echándose encima de su padre era Alfonso. Vamos, que maridín se quedó sin postre para llevarse a casa al mayor en la sillita mientras los más pequeños (los de la foto de arriba) seguían al pie del cañón.

4. Restaurantes espaciosos: pues esto es algo que no ocurre siempre pero que los padres también agradecemos. Es complicado mantener sentados a los niños durante mucho tiempo y se ponen en pie con cierta facilidad. Si entre las mesas hay espacio, los padres nos quedamos más tranquilos. Es más, les puedes llevar unos colores para que pinten o unos coches para que jueguen y acaban sentados en el suelo y la silla del restaurante acaba convertida en mesa. Por supuesto, cualquier patio o jardín es más que bienvenido.

Y que tengan ya espacios infantiles como éste, al que fuimos en verano, ni os cuento.

Es cierto que, si nos apetece ir a un sitio en concreto, vamos independientemente de que sea grande o pequeño, silencioso o ruidoso… pero os diría que casi el 90% de las veces nos fijamos en estas cosas. Y vosotras, ¿salís a comer y a cenar con los peques habitualmente?, ¿qué otras cosas tenéis en cuenta en los restaurantes? Y por supuesto, agradecemos las tronas aunque tengamos una portátil. Por cierto, hoy es el último día para participar en nuestro sorteo de una acuarela infantil.

Participa aquí.

Cosas que se aprenden en vacaciones

Cosas que se aprenden en vacaciones

Este año, debido a mi trabajo, hemos pasado sólo diez días fuera de Asturias pero ha sido el tiempo suficiente para aprender cosas nuevas. Y no me refiero al lugar donde veraneamos, Torredembarra (Tarragona). Primero, porque hace ya años que vamos al mismo sitio al tener un apartamento mis suegros allí. Y segundo, porque no hay nada que lo haga un lugar especialmente interesante o bonito, desde mi punto de vista. Eso sí, playa, toda la que queráis, llegar a la orilla es como cruzar el desierto del Sahara. A lo que íbamos, las vacaciones con niños son divertidas, a la vez que estresantes, porque descubres cosas nuevas:

  1. Como se te ocurra ir a un sitio con el típico trenecito turístico «la has liado»: nadie te libra de un paseo por el pueblo en cuestión y, como se pongan pesados, te toca repetir. Peor aún es tener en el paseo marítimo varios puntos con atracciones, castillos hinchables y camas elásticas. Prepárate para gastarte «las perras» porque, si en tu época costaba 100 pesetas el viajecito, ahora te «clavan» 3 euros. Ver para creer.
Y encima, el pequeño te hace tres veces la misma jugada: suplicar subirse a los coches para hacerlos parar en mitad del trayecto a lágrima viva.
  1. Descubrir que tu hijo pequeño le tiene pánico a los chorros de la piscina y además grita «pipí» cuando se acerca a alguno: lo cual te obliga a decir bien alto «Que no hijo, que es un chorro de agua» para que la gente de la urbanización no se alarme pensando que tu peque está orinando por todos lados.
  2. Si tus retoños son capaces de abrir las duchas de las piscinas, harás ejercicio: básicamente, salir de la piscina una y otra vez si estás dentro, o levantarte otras tantas veces si estás tumbada en la toalla.
  3. Da igual que tus hijos tuviesen miedo al agua al empezar el verano porque, en cuestión de días, no querrán salir de la piscina o del mar: Y si en vez de una temperatura de 20 grados, el agua está a 25, entonces habrá disgusto asegurado porque aquello les parecerá caribeño.

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  1. La tonalidad de piel bronceada de tus descendientes se te olvida durante el invierno: cada verano te vuelves a reencontrar con un color, casi parecido al de otra raza, que habías olvidado por completo y que crees que nunca habían tenido. Pero no, miras las fotos de los veranos anteriores y, efectivamente, estaban negros. Y eso, poniéndoles crema con protección total, de esas que te dejan el cuerpo blanco hasta cuando sales del agua.
Y además, con moreno-manguito, algo así como el moreno-obrero.
  1. Y por último, descubres que cada día odias más los peajes: Sí, son caros de narices pero los aborreces porque, si el coche hace un efecto somnífero sobre los niños, los malditos peajes les despiertan. Y no sólo eso; tratas de evitar aquellos en los que hay personas con las que tienes que cruzar tres palabras (suficientes para despertar a las pequeñas fierecillas) y ahora resulta que los que son automáticos te hablan, manda… Si alguna persona de las que me está leyendo es responsable de la creación de estas máquinas, por favor, hagan los pertinentes cambios. Ningún ser humano va a contestar a un artilugio.

Y esos han sido mis nuevos descubrimientos los días que hemos pasado fuera aunque os aseguro que este verano está siendo para mí toda una revelación en cuanto a los peques. Me lo reservo para otro post. ¿Qué descubrimientos habéis hecho este verano?

¿Por qué los segundos hijos son más espabilados?

Dicen que los segundos hijos (y por tanto, terceros, cuartos…) son más espabilados que los primeros. Puedo corroborarlo porque lo viví en mis propias carnes, soy la mayor de cuatro hermanos y me han tomado toda la vida por el pito del sereno, así de simple. Aunque todo hay que decirlo, con el tiempo también aprendes a reaccionar. Ahora, con dos hijos, puedo analizar este fenómeno desde sus inicios.

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Ése que veis en la foto es mi hermano, el segundo, y me volvió loca. No os penséis que los mellizos me volvieron menos chiflada.

Es cierto que hay niños más espabilaos que otros, como los hay más o menos listos, más o menos guapos, más o menos altos. Lo que pasa que esto último tiene que ver más con cuestiones genéticas que con las circunstancias. Si hay algo que se cumple en esta vida es eso de que a base de tortas y caídas se aprende y ahí es donde llegamos al quid del «espabilamiento».

Los segundos llegan al mundo y sufren pequeños aplastamientos, salvajes caricias, hurtos continuos… y llega un momento en el que, a base de tanta leche, se plantan y dicen “aquí estoy yo”. Y con meses ya saben pellizcar, cosa que los hermanos mayores no aprenden a hacer hasta el colegio; ya saben driblar (y no sólo el balón); tienen un vocabulario mucho más rico y perfeccionado. A mí Rafa a veces me deja helada, digo una palabra y el crío la dice perfectamente la primera vez, eso es algo que jamás le ocurrió a Alfonso.

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Aún así, Alfonso tiene una paciencia infinita y le explica y cuenta muchas cosas a Rafa.

Y ¿sabéis qué? Los segundos riñen incluso cuando aún no tienen un lenguaje «entendible». Vamos, yo tengo unas  disputas con Rafa que ni con maridín. Cierto es que maridín no discute nunca así que el ejemplo no valdría 😉 Pues tal cual, que yo le digo a Rafa que no a algo y él dice que , y viceversa, y en su idioma hecha una parrafada a grito pelao. Y además utilizan una táctica que siempre les funciona: llorar. Ellos saben que si lo hacen, tú le dirás a su hermano mayor, que ya razona y que es más mayor, que le deje el juguete dichoso.

Y luego está el hecho de que entienden el doble de cosas de las que entendían sus hermanos mayores a la misma edad. En fin, no sé qué pasará en las familias numerosas, los pequeños tendrán un Master, digo yo. ¿Notasteis que el aprendizaje de vuestro segundo hijo fue más rápido que el del primero?

Parto en casa/cesárea a la carta

Últimamente veo posturas muy enfrentadas en esto de la maternidad y la crianza de los niños. La “disputa” más relevante en este sentido suelo encontrarla en el asunto pro-lactancia/pro-biberón. Sobre este tema no voy a hablar hoy, creo que todas las madres sabemos los beneficios de la lactancia materna y quienes decidimos optar por biberones, antes o después, lo hicimos por motivos que consideramos suficientemente relevantes (mastitis, vuelta al trabajo…). Así que no voy a entrar en este debate.

Una de las últimas campañas en favor de la lactancia materna.

Lo que leo últimamente (esta noticia que publicaba ABC ayer me hizo escribir hoy este post) es que las futuras madres se interesan cada vez más, por un lado, por un parto en casa y, por el contrario, por cesáreas programadas; esto último sabéis que está muy de moda entre las famosas. Sin ser matrona, ginecóloga ni nada semejante, tengo la sensación de que hay cosas que sólo necesitan un poco de sentido común. Vamos a ver, imagino que todas sabéis que una cesárea es una operación de cirugía mayor en la que se abre un órgano (en este caso útero) y que requiere anestesia, ¿no? Supongo que, sabiendo esto, todas coincidimos en que, si no es por motivos de salud, lo mejor es un parto natural.

Con esto quiero decir que hacerse una cesárea por motivos estéticos o porque te viene bien el día me parece una soberana frivolidad. Adelantar un mes el nacimiento de tu hijo a través de una cesárea porque no quieres engordar o por aprovechar la anestesia para hacerte unos retoques denota poco conocimiento. En el primer caso, porque no es bueno para tu hijo y, en el segundo, porque no debe ser muy recomendable andar haciéndote arreglitos internos cuando tu cuerpo acaba de «crear» una nueva vida.

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Sobre los partos en casa, más de lo mismo. Parir es una cosa natural, sí, pero no está exenta de riesgos. Me da igual que a tu casa vayan cinco matronas, gines o lo que sea a atenderte y que el hospital esté a 10  minutos. No tiene porqué pasar nada en un parto pero eso no significa que no vaya a pasar. Que también puede haber complicaciones en un paritorio, pero siempre habrá más medios para hacer frente a cualquier imprevisto. En España, quien puede “financiarse” un parto en casa, imagino que también podrá elegir un buen hospital con buenos profesionales a los que les puedes dar indicaciones sobre evitar episiotomía, estar en ésta u otra postura, o tener una habitación estupenda.

Eso no quita para que los hospitales tengan que mejorar muchas cosas, entre otras, que las plantas de maternidad sean algo más acogedoras porque, al fin y al cabo, las parturientas no somos enfermas. O que en los partos se intervenga menos (esto ya se está haciendo en muchos centros hospitalarios). Pero señores, la medicina y los profesionales están aquí para algo y por eso nuestra calidad y esperanza de vida ha mejorado tanto de unas décadas a esta parte. Se trata de recurrir a los avances médicos pero sin pasarse, vamos, ni lo uno ni lo otro, ¿qué opináis vosotras?

Familias numerosas, ¿y qué?

Ayer la noticia salía en muchos medios de comunicación: Raúl González y su mujer van a tener su sexto hijo. A la mayoría de nosotras esa cifra nos hace soltar un woooow pero en ningún caso vemos algo negativo en ello, al menos yo no lo veo. Horas después se supo que Borja Thyssen y su mujer van a  tener el cuarto retoño. Pues mira qué bien, porque además se lo pueden permitir.

No es que tenga yo mucho interés en la vida de los personajes públicos pero el caso es que, en cada medio en el que veía la noticia, me encontraba comentarios de lo más hirientes y, porqué no decirlo, machistas, incluso de algunas mujeres. Lo primero que me sorprende es que se llame a una mujer «coneja» por el hecho de tener seis hijos. ¿Pero en qué narices está pensando la gente? A estas alturas, creo que a nadie se le escapa cómo se queda una mujer embarazada y vivimos una época en la que, quien quiera, puede acceder a métodos anticonceptivos muy variados, y esto es algo que no sucedía antes. Además, tenemos la suerte de que podemos quedarnos en casa cuidando de nuestros hijos o podemos trabajar sin que a la mayoría le sorprenda (salvo a cuatro marujas), y antes sólo existía la primera posibilidad. Entonces, ¿qué hay que opinar sobre alguien que decide tener seis criaturas?, ¿a quién puede molestar eso?, ¿alguien cree todavía que se tienen hijos porque eso es para lo único que estamos destinadas?

Schalke's Spanish striker Raul who is leaving the club and his children thank the fans after the German first division Bundesliga football match FC Schalke 04 vs Hertha BSC Berlin in Gelsenkirchen, western Germany, on April 28, 2012. Schalke won the match 4-0. AFP PHOTO / PATRIK STOLLARZ RESTRICTIONS / EMBARGO - DFL LIMITS THE USE OF IMAGES ON THE INTERNET TO 15 PICTURES (NO VIDEO-LIKE SEQUENCES) DURING THE MATCH AND PROHIBITS MOBILE (MMS) USE DURING AND FOR FURTHER TWO HOURS AFTER THE MATCH. FOR MORE INFORMATION CONTACT DFL. TELETIPOS_CORREO:SPO,SPO,%%%,%%%

Pues qué queréis que os diga, yo les veo una familia totalmente feliz.

Después están los comentarios de «con la pasta que tienen, así cualquiera». Hombre, no es lo mismo que tengan seis críos Raúl y Mamen que Carmen y Chema pero honestamente, ¿cuántas tendríamos seis hijos con su cuenta corriente? Porque yo reconozco que cuatro o cinco no me importaría nada pero a seis no llegaría ni aunque me tocase el Euromillón. Es más, ¿cuántos famosos tienen cuentas corrientes de no sé cuántos ceros y tienen uno o dos hijos? Pues mira, prefiero que se lo gasten en traer prole a este país, que falta nos hace, que en comprarse Ferraris. Así de claro.

Ayer en el parque tuve momento colapso. Primero Alfonso chocó con una niña y fui a consolarle, en ese momento Rafa se cayó y solté a uno para ir a por el otro. El comentario de turno fue: ¿Y tú quieres tener un tercero? menuda moral. En serio, cuándo llegará el día en que nadie juzgue si tienes muchos o pocos hijos. So soy yo quien va a cuidar de ellos y además mis hijos no son una carga, ¿qué tiene que opinar la gente?, ¿os ha pasado que os juzguen por no tener hijos?, ¿por tener más de los que socialmente están «aceptados»?

 

Demasiado dolor

No sé muy bien cómo empezar este post. He intentado escribir mi habitual entrada de los lunes para daros algunas ideas sobre planes con niños pero no me ha salido, ha sido imposible. A estas alturas, todos sabéis ya de la terrible tragedia de una familia de Gijón en una casa rural de Burgos. Una noticia que me dejó mal cuerpo en cuanto la leí, me pareció terrible. Horas después, en cuanto oí mi móvil y vi que la llamada era de mi madre, supe que conocía a las víctimas.

Vivíamos en la misma calle cuando éramos pequeñas, su madre (fallecida también en el suceso)  y mi madre tenían amigas en común por lo que acabamos jugando en su urbanización algunas veces, en la nuestra otras tantas e, incluso, recuerdo ir a la finca que tenía la familia en Deva, cerca de Gijón. Lo cierto es que eran mayores que yo e íbamos a distintos colegios y además se mudaron de zona, así que nos perdimos la pista; hace ya muchos años que no las veía pero la noticia fue un jarro de agua fría. No soy capaz de quitármelo de la cabeza… por los que han sobrevivido, por los que se fueron, por esos niños… todo demasiado duro.

Yo sé que este es un blog para pasar un buen rato y para que os riáis pero, a veces, la realidad te da un bofetón en la cara y no hay nada que te saque una sonrisa. Estas cosas te ayudan a recordar que los verdaderos dramas en la vida tienen que ver con la muerte y la enfermedad, todo lo demás tiene solución antes o después. Así que desde aquí, con el más profundo dolor, mando todo mi cariño a esa familia destrozada por la tragedia. DEP

Premio Liebster

No veía el momento de escribir este post. Por si no estáis familiarizados con el tema blogs, os cuento que que hay unos premios que se llaman Liebster Award Los conceden unos blogueros a otros. Me lo concedieron cuando empecé a escribir en este rinconcito, pero por entonces no sabía muy bien cuál era la utilidad. Básicamente el procedimiento es:

  • Nombrar y agradecer el premio al blog que te lo concedió. En este caso, Mamadeunsurvivor.
  • Responder a las 11 preguntas que te formule. (Abajo las tenéis)
  • Conceder el premio a 11 blogs que te gusten.
  • Plantear 11 preguntas para que respondan los blogueros nominados.

Como veis, hace falta tiempo para todo esto, por eso supongo que no lo hice la primera vez que me dieron el Liebster. Pero bueno, ahora ya sí que tenía que hacer el esfuerzo. Ahí van las respuestas:

  1. ¿Por qué ese nombre para el blog? Porque creo que últimamente, tanta información, muchas veces confusa, hace que muchas madres estén en un continuo «sin vivir» . Creo que para ser madre sólo hace falta intuición y sentido común. Por eso intento no ser una drama mamá.
  2. ¿Cuáles son los temas que más te interesa leer en blogs que sigues? Me gustan los de moda y, por supuesto, los de maternidad.
  3. ¿Cuánto inviertes en el blog diariamente? Pues tres horas seguro, a veces algo más. Siempre aprovecho la siesta de Rafa a mediodía y por la noche cuando acuesto a los peques.
  4. Un deseo…. Pues me encantaría tener más dinero para tener más hijos, no necesito demasiadas cosas materiales. Me vale un coche cualquiera, no necesito ropa de marca ni hacer grandes viajes. Ya habrá tiempo para eso último.
  5. ¿Qué te llevó a crear el blog? Estaba sin trabajo y vi que había un Máster presencial en gestión de redes sociales en Gijón, así que me apunté, y eso que empezaba el mismo día que salía de cuentas del embarazo de Rafa. Me perdí las dos primeras clases, después ninguna. Y de todo lo que tratamos, sólo me vi capaz de escribir un blog, supongo que porque soy periodista. El tema estaba claro, ¿no?
  6. ¿El mejor momento de tu vida? Cuando nació Alfonso, fue increíble. Me gustaría decir lo mismo del momento que nació Rafa pero sin epidural no es lo mismo,jeje…
  7. ¿Qué es lo que más te gusta de ser madre? Ellos, todo lo que hacen y dicen…si no tienen un mal día, claro.
  8. ¿Y lo que menos? Que en este país las madres tenemos que sacrificar, conciliar es casi imposible.
  9. ¿Cómo definirías tu vida? Perfecta, me gustaría trabajar más pero al menos cuido de mis hijos.
  10. ¿Cómo te ves de aquí a 5 años? Más o menos como ahora, con otro peque más y con más trabajo. Espero 😉
  11. Nunca más…. Dar a luz sin epidural, jaja… La cuestión es llegar a tiempo, dada mi rapidez..

Ahora me toca nominar a algunos de los blogs que sigo y que leo con frecuencia. Algunos blogs ya tienen el premio pero es que elegir 11 es demasiado:

1. Dolce Forno Di Ros

2. Social House Manager

3. Putum putum

4. Anna

5. Desmadreando

6. Entremadres

7. Planeando ser padres

8. El rincón de Mixka

9. Manual de un buen vividor  (muy recomendable para reír)

10. Cool Hunter (también es de Gijón)

11. Los desastres de la guerra, de Gervasio Sánchez.

Y las preguntas para aquellos que se animen a contestar son las siguientes:

1.¿Qué nombres pensaste para el blog antes de decidir el que tiene?

2.¿Cuántas horas diarias dedicas al blog?

3.¿Has pensado alguna vez en abandonarlo?

4. ¿Cuál es el objetivo de tu blog?

5. ¿Porqué decidiste escribir el blog?

6. ¿Qué otras aficiones tienes?

7. ¿Qué regalo te gustaría recibir este año?

8. ¿Lees los periódicos?

9. Un sueño…

10. Define tu infancia…

11. Si le pregunto a la gente que te conoce bien, ¿qué me dirían de ti?

Bueno, pues ya está. Madre mía, esto es casi como un parto 😉 Me imagino que los que ya tienen este premio, no se pondrán de nuevo a contestar, pero oye, por intentarlo que no quede…

Otro museo y más Navidad

Últimamente el tiempo está respetando los fines de semana y, sinceramente, los que tenemos niños lo agradecemos enormemente. Podemos seguir yendo de excursión, de paseo y haciendo planes al aire libre. Este fin de semana, ya que en el puente estuvimos en la nieve, decidimos no movernos de Gijón pero incluimos una visita a un museo.

¿Ya sabéis de qué museo se trata?

Bueno, pues como Alfonso es un apasionado de los trenes (de esto tiene gran “culpa” mi padre), decidí que sería un buen plan conocer el Museo del Ferrocarril de Asturias. Os resumo: creo que quizás es más interesante para niños un poco más mayores de tres años; cualquiera le explica a un niño como Alfonso en qué consiste el rozamiento. Aún así, tienen la posibilidad de subirse a algunos modelos de trenes y eso siempre les hace gracia. Y lo que más le gustó a Alfonso fue una enorme maqueta con trenes en movimiento; de hecho, lloró cuando nos fuimos.

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Lo cierto es que la maqueta es preciosa.

Y de ahí nos fuimos de paseo y repetimos el plan de cenar en un restaurante italiano, así que se puede decir que este sábado fue parecido al anterior. Eso sí, siempre intento que haya alguna cosa nueva o distinta que hacer; de ahí la visita al museo. Porque cada vez que le decimos a Alfonso que vamos a ver algo que le gusta o a hacer algo nuevo, se emociona. Unas veces es el mar, otras la nieve, o los trenes, o un pueblo muy bonito, o luces de Navidad. Hay que hacer que se emocionen, y con ellos es fácil.

navidad gijón PicsArt_1387144304009 Y el domingo, en vez de comer en casa de mis padres como hacemos habitualmente, nos fuimos con ellos de restaurante para celebrar el cumpleaños de mi madre. Y hemos hecho un nuevo descubrimiento, un restaurante ¡con castillo hinchable! Yo no sé en el resto de Comunidades pero en Asturias cada vez se piensa más en las familias.

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Y a mediodía estábamos a 18 grados.

Como un loco dando saltos.

No me digáis que no es bestial encontrarte esto en un restaurante.

PicsArt_1387143182264 La verdad es que yo la veo muy joven para tener dos nietos y un tercero en camino.

La primera vez que…

Reconozcámoslo. Los padres nos conmocionamos cuando nuestros hijos hacen algo por primera vez. Y digo conmocionar, y no emocionar, porque no sólo nos alegramos si no que también nos alteramos y, acto seguido, cogemos la cámara e intentamos que la criatura vuelva a hacerlo para inmortalizar el momento. Y después, cogemos el móvil y llamamos a nuestra pareja para contárselo, o a nuestros padres o amigos. Somos una especie sorprendente.

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Alfonso, una semana antes de arrancarse a caminar. Sus primeros pasos los grabé en vídeo. 

¿Y a qué viene esto? Ayer Rafa empezó a andar, y ese es un paso (nunca mejor dicho) muy importante en su vida. Al ser el segundo, la conmoción debería haber sido menor que con el primero pero reconozco que, minutos después, saqué mi móvil para hacerle una foto porque no me lo creía ¡el gordi perezoso por fin caminaba!

La foto es malísima  (mi móvil es una patata y ya no había luz). Rafa decidió empezar a caminar «de verdad» en el parque.

Estaréis pensando que porqué tanta prisa. ¡Qué va!, no se trataba de urgencia si no de cierta inquietud ante un caso curioso; en casa debatíamos si era vago o demasiado listo. Y es que hace ya más de tres meses que caminaba agarrado de la mano de cualquiera y más de un mes que era capaz de andar varios pasos solito pero enseguida se paraba en seco y ¡al suelo!

El abuelo es al que más ha mareado el gordo, después de servidora.

Pues eso, que prisa no teníamos pero qué queréis que os diga ¡normal no era! Lo habitual es que un niño dé un paso un día, al siguiente dos, después tres… es decir, una cosa paulatina pero siempre avanzando. Rafa no; es más, daba más pasos hace un mes que hace una semana. ¿Conocéis algún bebé que sepa caminar y no quiera? Yo hasta Rafa ninguno.

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Ahí lo tenéis, hace semanas dando algunos pasos, pero no se animaba a más, ¿vagancia?

Bueno, pues para mí se acaba el dolor de espalda y empiezan las carreras; cada etapa tiene sus cosas. Y hasta en esto han decidido ponerse de acuerdo mis niños: Alfonso empezó a caminar a los 13 meses y una semana, Rafa tiene trece meses y medio. Como sigan así con todo, voy a saber las notas que va a sacar Rafa antes de que empiece el curso. Y a vuestros peques, ¿les costó mucho arrancarse?

Primera vez en la nieve

Una nunca se imagina llevando a un bebé a la nieve, y menos si lo del invierno y abrigarse hasta las orejas no va contigo. Pero la vida es así y Rafa y yo tenemos que adaptarnos a los planes de Alfonso. Y claro, el pobre aún no había pisado la nieve en su vida. Y es que a nivel del mar rara vez vemos algún copo blanco, por mucho que sea el norte del país y por abajo penséis que aquí hace un frío del carajo.

niños nieve trineo ropa abigarse

La primera vez que vio la nieve tenía 2 meses (obviamente ni la pisó ni la tocó) y fue en Pamplona. Nosotros íbamos de boda.

Bueno, pues a lo que íbamos. El lunes, que fue fiesta en Asturias, nos fuimos con los peques a Pajares. Y la verdad es que fue un planazo y Alfonso estaba feliz. A mi marido le entró mono de esquí (desde que es padre no huele una pista) y sé que ahora está deseando que sus hijos esquíen. Ya os digo yo que, si salen a mí (espero que no), apenas les verá hacer ejercicio. Soy extremadamente vaga para eso, es culpa de los genes de mi madre 😉 Además, no se puede decir que sea un deporte barato.

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 Y por si aún no os habéis animado a ir con los niños a la nieve, os doy algunas recomendaciones para que tengáis en cuenta. Si tenéis críos más pequeños de dos años y medio, no es el mejor plan ya que no siempre es fácil caminar por la nieve. Ya os digo que Rafa fue porque se tiene que adaptar a los planes de su hermano, ¡es lo que tiene ser el pequeño!

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Rafa gateando.. Ahí lo veis, tirado en la nieve como si fuera la playa. Y yo no puedo tener menos glamour  😉 .

En cuanto a la ropa, si podéis pedir prestadas prendas de gente que esquíe, mejor. Yo fui el día anterior a casa de mi tía y en su armario guardaba monos de esquí de mis primos del tamaño de Rafa y Alfonso, además de guantes. ¡Así que perfecto!

Preparados, listos y… a Alfonso le gustó tanto lo del mono de esquí que no se lo quitó hasta las hora de la bañera.

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Nada de lana, se moja y se pueden quedar helados. Alfonso sí tenía abrigo más adecuado pero no llevéis uno como el de Rafa porque se rebozan literalmente en la nieve.

El tema del calzado lo solucioné con calcetines gruesos y botas de agua para Alfonso. A Rafa, que aún no tiene botas, le puse unos zapatos abotinados y la verdad es que al final acabaron calando un poco, así que mejor lo de las botas, y por supuesto, todavía mejor es tener calzado para la nieve.

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Como muchos no tendréis trineo, os podéis hacer con un invento que yo no conocía pero que, por lo visto, ya es bastante popular; es un trineo pala y cuesta poco más de dos euros. Creo que estas cosas no hace falta decirlas pero ¡cuidado por dónde os lanzáis!

Por si no lo conocíais, así es el trineo pala.

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Yo y mi poco glamour deslizándonos. 

Si la nieve está dura, olvidaos de hacer un muñeco de nieve, ¡yo me llevé hasta la zanahoria! Así que no insistáis mucho en ello antes de ir por si luego el niño se queda con las ganas.

Y por supuesto, acordaos de llevar crema de protección solar, ropa de repuesto por si se mojan y mucha energía porque bajar las cuestas es muy divertido pero subirlas a pie ya no es tan emocionante. Y creo que también es importante que haga un buen día; el lunes estábamos allí a 7 grados y era una gozada con el solazo. Y después, comida calentita para entrar en calor.