Running: 10 trucos para vencer la pereza (con vídeo)

Running: 10 trucos para vencer la pereza (con vídeo)

¿Quién dijo que era fácil? Nadie puede negar que detrás de cualquier esfuerzo, físico o mental, hay sacrificio. Mucho. Por eso, cuando llegan los resultados, se disfruta más si antes ha costado sudor y lágrimas. Así ha sido siempre. Pero no olvides que todo está en la cabeza. Es cierto que no todos podemos aspirar a determinadas cosas, no pretendería jamás ser gimnasta dada mi poca flexibilidad, pero objetivamente, si la trabajase sería infinitamente mejor de la que tengo. Así que… ¿por qué ponerme obstáculos a mi misma?

Visualiza los beneficios: creéte de verdad que eso te va a hacer mucho bien y que te reportará beneficios, sean de salud o sean físicos. Convéncete de que tu salud te lo agradecerá y que estás haciendo algo bueno.

Mira tu cuerpo y piensa en aquello que te gustaría mejorar: la estética no debe ser el motivo único que te empuje a moverte pero ¿qué hay de malo en querer verte mejor? Muchas veces pensamos que nos gustaría tener menos culo, o menos barriga, o estar más tonificadas o mejorar nuestra celulitis… Convéncete de que el ejercicio hará que te veas mejor.

Invita a alguien de tu familia o de tus amigos a que se unan: a veces, la compañía es lo que necesitamos para dar ese empujón. Si tienes alguien con quien correr o jugar un partido de algo, es mucho más fácil. O apúntate a clases de algún deporte si eso hace que tiren de ti.

Convéncete de que puedes hacerlo: yo sé que cuesta. Os prometo que yo no daba un duro hace año y medio porque mi vena deportiva fuese a durar más de 2-3 meses. Y vamos, mucho menos podía imaginar que yo, sí, yo, la vaga, fuese a hacer medias maratones. Os hubiera dicho que era una broma. Esto de «autoconvencerse» es un proceso que lleva un tiempo, hasta que pasan unos días y ves que has mejorado mucho con respecto al día que empezaste. Ahí empiezas a convencerte de lo que eres capaz de hacer.

Abstráete de la lluvia, el frío, el calor: piensa que son excusas que podríamos poner para todo, para salir de casa, para ir a trabajar, para llevar a los niños al cole. Pero cuando sabes que no queda otra, lo haces. Así que piensa que… no queda otra.

Tómate tu momento Rocky Balboa: mira que no me gusta nada esa película pero oye, si necesitas concentrarte, ponte algo de música motivadora e imagina. A mí ahora me va Bonnie Tyler. Sueña con entrar en meta. Cuando preparaba mi primera media maratón y llevaba diez kilómetros en mis pies y tenía que seguir otros tantos, me imaginaba llegando al arco de meta con mis hijos, y entonces me venía arriba.

Date un premio de vez en cuando: contra, ¡¡qué menos!! Si un día no te ves capaz, piensa en algo que de verdad te apetece y hazte la promesa de cumplirla o hacerla después. Unas onzas de chocolate, una cervecita, un baño caliente…

Compra ropa deportiva que te guste: vale, al principio, igual no quieres hacer un desembolso por si la cosa no prospera pero…¿has pensado que, quizás, si te has gastado el dinero en unas mallas monas, debes amortizarlas?

Apúntate a una carrera: este es un consejo que os doy para todo, para empezar a correr, para vencer la pereza y para lo que queráis: Tener un objetivo os ayudará a no decaer.

Corre por un sitio bonito: si puedes, claro. Recuerdo la única vez que corrí en un polígono industrial y fue duro. Reconozco tener mucha suerte con la ciudad en la que vivo. Gijón tiene más de tres millones de metros cuadrados de zonas verdes, playa, puerto y muchísimas instalaciones deportivas. Este año, Gijón es Ciudad Europea del Deporte, con eso ya os digo todo. El caso es que, en todas las ciudades tienes sitios bonitos a los que ir y, si te pilla lejos, ya sabes, vas corriendo y ves la zona, ¿no?

Y dicho esto, aquí va un vídeo con el proceso porque, aunque no lo creáis, el 80% de los días, a mí también me da pereza arrancar pero sé, a ciencia cierta, que después me quedaré en lo gloria. Y sin vergüenza ninguna y pelos de loca, ¡vamos allá!

https://youtu.be/HTm8fiGQ0cs

6 razones que te harán empezar a correr

6 razones que te harán empezar a correr

¡Quién me lo iba a decir! Toda la vida renegando del deporte, diciendo que era un rollo, que no servía para nada y aquí estoy ahora, vendiendo las bondades de practicar running. Tengo claro que nunca es tarde si la dicha es buena. Me he animado con este post porque algunas me habéis confesado que habéis dado el paso de empezar a correr al seguir el blog y mi cuenta de Instagram, lo cual me alegra enormemente. Otras me contáis que os falta motivación, que os da pereza. Señoras, pereza me da también a mí. Incluso empezar una carrera, que se supone que hay ambiente. Unas veces apetece pero os aseguro que el día que corrí la segunda media maratón, antes de empezar, estábamos a 8 grados y caían chuzos de punta. Yo sólo deseaba que se suspendiese; con eso lo digo todo. Así que os dejo la lista de cosas que os pueden dar el empujoncito que os falta:

Olvida la báscula

Sí, aparcadla. Haciendo deporte puede que perdáis kilos… o no. Os lo expliqué en un post hace unos meses sobre cambios físicos al hacer deporte, la grasa ocupa más que el músculo, es decir, que puede que perdáis volumen pero ni un sólo kilo. Puedes que bajéis muy poquito peso pero que dé la sensación de que hayáis perdido mucho más. Lo normal es bajar algo de peso, siempre que no haya una diferencia muy grande entre lo que comáis y lo que quemáis, pero la pérdida de volumen es más significativa.

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Olvida contar calorías

Una de las grandes ventajas que tiene el deporte en general es que, no sólo se queman más calorías cuando lo practicas, sino también en reposo. Es decir, tu metabolismo se acelera. Eso hace que no estés pendiente de lo que comes e incluso, como me ha pasado a mí, que te puedas permitir el lujo de comer más que antes. En otros casos, como le ha pasado a uno de mis hermanos, el deporte hace que mejores tus hábitos alimenticios.

Arriba ese ánimo

Sí, señoras, lo mejor del deporte es que sube la autoestima. Esto os lo puedo garantizar, en contra de lo que creí toda mi vida. Cuando terminas de hacer deporte, tienes un subidón brutal. Y tiene explicación científica y es tan sencilla como que intervienen varias hormonas, como las endorfinas, que nos hacen sentir alegría e, incluso euforia (doy fe de ello) y que reduce el estrés y la ansiedad, o como la serotonina, que nos aísla de estados depresivos y ayuda a conciliar mejor el sueño.

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Carrera de la Mujer 2016. Y sí, llevaba palo selfie porque hice un vídeo para mi canal de Youtube, que ya visteis.

Adiós mala leche

Con esto nos os penséis que vais a convertiros en las personas más dulces del mundo si soléis tener mal carácter; los milagros… a Lourdes. Pero os aseguro que ayuda canalizar el estrés y el malhumor. Esos días en los que algo ha salido mal, en los que estás hasta el moño… nada para olvidar y despejar con una carrerita, partido o cualquier actividad física. Diversos estudios médicos demuestran que correr es más eficiente en el tratamiento de la ansiedad que los medicamentos. Ahí queda eso. Y creo que si este año di el paso de dejar de gritar a los niños, ha sido gracias al deporte.

Es una buena excusa

Seamos francas, no es lo mismo decir que te vas de cañas que a correr 😉 Cuando preparé mi primera media maratón, Gabriel no iba a la guardería así que, a veces, le pedía el favor a mi padre o a mi hermano de que se pasasen por mi casa un ratito a quedarse con el peque para poder salir a entrenar. Si les dices que es por trabajo o por entrenar, les parece estupendo. Pero ya decirles que es para irme de jota, pues todas las semanas como que no. Bueno, que igual sí, y es que no tengo suficiente morro…o ganas de juerga. Pero vamos, que como es algo saludable, la gente te anima.

Das ejemplo

Los niños no hacen lo que les dices, sino lo que ven. Pues blanco y en botella. Para mis hijos, lo normal ahora es que su madre y su abuela corran, que su abuelo vaya al gimnasio y ande en bici casi a diario. Que sus tíos corran y hagan triatlones. Piensa que eso que a ti te supone un gran esfuerzo, es una enseñanza enorme para ellos. La vida activa no se enseña diciéndoles que se apunten a baloncesto o a baile o fútbol si luego llega el fin de semana y nos pasamos las horas en el sofá.

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Y si con este post no os he convencido, creo que ya sólo puedo seguir colgando fotos en Instagram de las carreras para que veáis que sí, que se disfruta. Eso sí, quizás me anime con un post sobre tips para vencer la pereza. ¿Qué?, ¿os he convencido?

Mi segunda media maratón, la primera acompañada

Mi segunda media maratón, la primera acompañada

Nada era favorable para que corriese la media maratón de Avilés. Las previsiones meteorológicas eran pésimas; parecía que lo que no había llovido en todo octubre, lo iba a llover el fin de semana. Eso descartaba que maridín y los niños me acompañasen, lo cual me daba mucha pena. Tampoco ayudaba que la carrera fuese en otra ciudad y además muy temprano. Mis padres y uno de mis hermanos se iban de viaje, así que tampoco podía contar con ellos para que estuviesen conmigo. Otro de mis hermanos, que una semana antes decidió que se apuntaba conmigo porque volvía del extranjero, solo dos días antes de la carrera me dijo que no podía correr por una lesión. Me vine abajo pensando en ir sola, no tanto por correr sola, que casi siempre lo hago, sino el hecho de llegar a meta y que nadie estuviese esperándome. Aún así, me hice a la idea. Sólo unas horas. Porque un whatsapp de mi hermano Alfonso cambió las cosas: su compañero de trabajo, en que tiene a media empresa corriendo, me iba a acompañar en la carrera.

Y allí estaba yo, recogiendo el dorsal con un señor de la edad de mi padre, al que solo había visto una vez en mi vida pero con más de 80 medias maratones a sus espaldas. Y fue un acierto, correr acompañada te hacer correr mejor, siempre y cuando respeten tu ritmo. Te ayuda a no decaer, no hizo falta recurrir a Enrique Iglesias ;- )  Los primeros 12 kilómetros fui genial, la lluvia dio tregua y enseguida entré en calor, porque estábamos a 10 grados y yo llevaba hasta guantes, eso sí, muy cómoda con camiseta térmica y la camiseta de la carrera. Por entonces, llevábamos hora y diez minutos dándole a la zapatilla. Y empezó a diluviar, con viento. Y aquello empezó a costar; la lluvia venía de frente y hasta hacía daño. Los playeros empapados con tantos charcos. En nuestro camino «enganchamos» a dos chicas más que llevaban nuestro ritmo. Luego las «perdimos» pero nos volvimos a encontrar después de la carrera. Sí, es la primera vez que «socializo» y hablo mientras corro. Tampoco mucho pero lo justo para saber sus nombres, cuántas medias habían corrido…

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Imágenes de maxisagenda.blogspot.com.es/

En definitiva, ha sido otra forma de correr, y me ha gustado. Me ha resultado más amena y creo, objetivamente, que conseguí mejorar mi tiempo con respecto a la media de hace 6 meses gracias al factor compañía. Aunque en mi caso era fácil bajar el tiempo y esta vez corrí en 2 horas y 6 minutos. Manolo, que así se llama el compañero de mi hermano, no me dejó bajar el ritmo, me iba hablando de vez en cuando y eso ayuda. Gracias a él. Gracias a mis hermanos, por buscarme compañía o por intentar acompañarme. Gracias a esa chica que me saludó antes de la salida. Gracias a la que vino a hablar conmigo y me dio ánimos cuando nos cruzábamos durante la carrera. Gracias a las que me gritasteis desde la calle. Ha sido un placer. ¿Próxima carrera? Sí, dentro de 6 días, y junto a mi madre. Y prometo que después paro hasta la San Silvestre.

Prueba de esfuerzo ¡superada! Para qué sirve, cómo es y cuánto cuesta

Prueba de esfuerzo ¡superada! Para qué sirve, cómo es y cuánto cuesta

El 80% de las personas que mueren por una parada cardíaca lo hacen en su domicilio,  es decir, no están corriendo. Por eso me parece totalmente innecesario ese alarmismo cuando fallece alguien en una carrera teniendo en cuenta que precisamente hacer deporte con regularidad, junto a una buena alimentación, evita muchas enfermedades cardiovasculares. Aún así, existen alteraciones que no se manifiestan en reposo y sí con el ejercicio físico, de ahí la importancia de la prueba cuando ya quieres hacer unos cuantos kilómetros. Y también cabe apuntar que hay casos, como el de algunos deportistas que recordareis, que murieron en un campo de fútbol en pleno partido, y esas personas sí que habían pasado sus reconocimientos médicos. Por tanto, una prueba de esfuerzo puede salvarte la vida o no. Pero sólo por lo primero, vale la pena hacerla.

Cuánto cuesta

Más allá de eso, porque no vamos a ponernos en los peores casos, creo que no está de más hacerse la prueba cuando realizas un esfuerzo físico relevante. Cuando empecé a entrenar con pulsómetro, comprobé que tenía las pulsaciones altas así que, en ese momento, lo tuve claro. Llamé a varios hospitales y clínicas donde te hacen el estudio y más o menos los precios oscilan entre los 100 a los 150 euros. Desde luego, no es barato pero es salud. También supe que, por ejemplo, en Gijón, las hace el Patronato Deportivo, y el coste es mucho más llevadero, 27,20 euros. Así que fue mi opción, a pesar de tener que esperar varias semanas.

Qué se hace

Te miden la grasa corporal, te miran la elasticidad, de la cual yo carezco, la fuerza, la espalda, la pisada, las articulaciones, te miden, te pesan, te toman la tensión y obviamente te hacen preguntas sobre tu historia clínica, operaciones, si fumas, bebés, embarazos, etc… Ah, se me olvidaba, antes de empezar te hacen firmar un papel por si te pasa algo. Pero vamos, nada que temer, en serio.

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Antes de todo esto, te han tomado las pulsaciones en reposo y te han hecho una espirometría, una prueba en la que te hacen vaciar los pulmones en un tubo para ver tu capacidad pulmonar. Os prometo que pensaba que no me quedaba aire. Y luego llega el plato fuerte, la prueba sobre la cinta de correr en la que te llenan de «cables»; cada minuto va aumentando la velocidad, se empieza caminando lentamente y se para cuando indicas que no puedes más, yo aguanté hasta coger 13Km/hora de velocidad. Yo que corro a 10km/h habitualmente o 6min/km, no pude aguantar más… Pero vamos, que tan contenta, hubiera apostado que aguantaba menos.

Y una vez finalizada la prueba, esperas a que la médico valore los resultados para, posteriormente, comentarlos contigo y darte algunas pautas, muy genéricas, sobre cuáles son tus zonas de entrenamientos adecuadas y con qué pulsaciones entrenar. Hecha la prueba y sabiendo que estoy bien, os comunico que llevo unas semanas entrenando para mi próximo reto: mi segunda media maratón. Así que me quedan menos de 20 días durillos pero estoy entusiasmada con la idea. ¡A por ello!

Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

Como ama de casa no soy de fiar. Intento manchar y desordenar lo justo y así evito, en la manera de lo posible, las tareas de limpieza porque, de verdad, no me gustan. Y dudo seriamente que a alguien le entretengan lo más mínimo. Pero con niños en casa, eso de no manchar ni desordenar es una utopía; recuerdo a mi abuela sufrir cada vez que le ensuciábamos algo y no, por ahora nada de pasarlo mal por temas de pulcritud, ya si eso me vuelvo una histérica cuando tenga 60 años, ahora no me compensa. Como sabéis, la pasada semana estuve en Barcelona, invitada por Henkel a un evento y a una charla que nos dio Lidia Jiménez, química y responsable de I+D de la empresa. Lo primero, aluciné con todo lo que sabía. Soy de letras así que todo lo que tiene que ver con la física, la química o las matemáticas, me impresiona mucho 😉 Ahora voy al meollo y os cuento cosas que van a ser de vuestro interés y que a mí me sorprendieron:

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La lejía no es sólo para limpiar el váter o la bañera: Pues sí, yo era de las que limitaba el uso de lejía a esas dos cosas o a ponerla en un barreño con alguna prenda blanca que hubiese sufrido un estropicio. Pero no, la puedes usar hasta para limpiar los juguetes de la bañera de los niños, esos que se quedan llenos de porquería por dentro y que son un foco de bacterias. Les metes una jeringuilla por el agujero, los mueves, escurres y ¡listo! Vamos, que se puede usar para limpiar casi cualquier cosa o superficie.

La lejía no es tóxica: esa fama que tiene de casi venenosa es completamente injustificada. Es más, salva vidas en los países menos desarrollados y las salvaba aquí hace no tanto tiempo; es más, su uso es recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Es una mezcla de hipoclorito de sodio y agua y, no sólo eso, sino que ni siquiera es mala para el medio ambiente porque se acaba convirtiendo en sal común tras usarla.

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Muy concentrada haciendo fotos a las manchas.

La lejía no es solo para la ropa blanca: ¡Y pensar que no he echado nunca en la lavadora porque creía que solo podía usarla con prendas totalmente blancas! Es que ni me atrevía con cosas que tenían una mínima raya en otro color. En el evento, vimos cómo mezclaban en un bote de cristal calcetines de todos los colores habidos y por haber junto a un chorro de lejía y la coloración seguía intacta. Y de paso os digo que, aunque no lo creáis, las lavadoras son un nido de gérmenes así que, si usáis lejía una vez a la semana en alguna de vuestras coladas, podéis prevenir la proliferación de microoganismos.

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El mayor foco de bacterias, virus y ácaros no está en el baño: Pues otra cosa más que no sabía. Resulta que las bacterias que comúnmente existen en el baño las producimos nosotros, las personas, mientras que en la cocina, las bacterias proliferan ¡por los alimentos! Y ahí es donde el uso de la lejía está más que recomendado; es más, se usa como desinfectante en la industria alimentaria, en el lavado de frutas y verduras y para la desinfección de cualquier superficie industrial en contacto con alimentos. Así que en la cocina, con más razón que en el resto de la casa debemos usarla.

Es mejor el detergente en polvo que el líquido: sí, señores, ¡limpia más y mejor! Yo no tenía ni idea y hacía años que no lo usaba en ese formato. Y si al detergente le sumas un poquito de lejía (hay que seguir las recomendaciones de cantidad que se indican en los envases de Estrella, Neutrex y Conejo) los resultados son infinitamente más buenos.

Como veréis, lo que se suponía que era un evento de lejías, aparentemente no muy emocionante, resultó ser todo un aprendizaje sobre un producto que yo creía poco necesario en mi casa y que ahora va a ser indispensable. ¿Sabíais todas estas cosas de la lejía?

Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

Soy de las que piensa que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo normal tiene por qué ser lo común. Los kilos que se engordan durante el embarazo varían mucho en función de una mujer a otra, incluso de un embarazo a otro. Lo cierto es que, en mi primera gestación, me engañé a mí misma pensando que era la excusa perfecta para ponerme «tibia» a comer. Total, si iba a engordar sí o sí, poco importarba que fuesen muchos o pocos. ¡Error! El resultado fueron 18 kilos al terminar la semana 40 y encontrarme en mi casa después de parir con 13 de regalo. Iba yo feliz pensando que se iba a quedar todo en paritorio, y ahí estaba mi cara de pan y mis muslos enormes. Sin embargo, conozco casos en los que 18 kilos no son muchos, ¿por qué para unas puede ser mucho y para otras lo normal?

Primero, yo no retuve líquidos ni estuve hinchada, mis tobillos y piernas mantuvieron su grosor habitual. Además, no se puede decir que sea de las que tiene una barriga grande, ni mucho menos, hay gente que no se da cuenta de que estoy embarazada hasta los seis meses y pico, excepto si me ven en biquini, lógicamente. Sin embargo, hay embarazadas con barrigas enormes (no es ni mejor ni peor, sólo comparo tamaños) y que además se hinchan mucho, por todo el cuerpo. Por tanto, puede que den a luz y cuando pasan solo unos días, ya solo tienen 4-5 kilos de más.

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¿Qué me decís de esa cara de pan y esos brazos? 😉 Obvio que me pasé. Semana 36 del primer embarazo.

Mi segundo embarazo vino a corroborar ese pensamiento de que el peso en la primera gestación se me había ido de las manos. Así que en aquella ocasión engordé solo la mitad de kilos, es decir, nueve. Y cuando llegué a casa me dio un subidón, que nunca viene mal para una recién parida. Entre que me quedo plana de panza en dos días y que había cogido los kilos justos, a la semana ya entraba en toda mi ropa. También os digo que no sufrí nada por ponerme cual vaquita en el primero pero sinceramente entendí que no era necesario. Además, Rafa pesó más que Alfonso, lo que demuestra que más kilos no son sinónimo de más peso en el bebé. Tampoco el tamaño de vuestra barriga va a determinar la medida o peso del bebé.

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Semana 36 del segundo embarazo, en el que cogí el peso justo y en el que mejor me recuperé después de dar a luz.

En el tercer embarazo repetí y engordé 9 kilos, así que ya me imaginaba saliendo del hospital estupenda. Y aunque bien es cierto que mi barriga desapareció y todo el mundo me decía lo bien que estaba, el cuerpo no volvió a ser el mismo, tres embarazos en cuatro años ya es mucha tela. Y los dos-tres kilos sobrantes ya sólo los eliminé empezando a correr, que esa ya es una historia que os sabéis. Como veis, ni todas las mujeres tienen que engordar lo mismo, ni la misma mujer se recupera igual de un embarazo que de otro; yo perdí los 13 kilos sobrantes tras el parto de la primera gestación en tres meses y, en el tercero, que solo me sobraban tres después de parir, no hubo forma de bajarlos hasta que empecé a hacer deporte unos meses después. Por tanto, no os paséis comiendo, que no es necesario pero no os agobies con el tema, ¡disfrutad de esa época!

 

Beneficios de las bicis de equilibrio o sin pedales

Beneficios de las bicis de equilibrio o sin pedales

En esto de las bicicletas infantiles confieso que hemos ido con cierto retraso porque las de equilibrio llevan ya unos años en el mercado y nosotros hasta ahora no teníamos. En parte porque, en esta casa, el único que tenía bici de los tres hermanos era Alfonso; se la trajeron los Reyes hace dos años y medio, y es la típica con ruedines, ya que por entonces no nos planteábamos otra cosa, la verdad. Hace dos años no estaba yo muy al tanto de la utilidad de las bicis sin pedales, aunque las veía continuamente por la calle. Así que, ahora que Rafa necesitaba bici porque la moto ya le queda pequeña y empezará a usarla Gabriel, decidí indagar un poco más sobre las bicis sin pedales.

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Por lo que dicen los expertos, los niños aprenden antes a mantener el equilibrio que a coordinar o impulsar el pedaleo, por eso estas bicis son muy recomendables: son más ligeras, mucho más sencillas de usar, les ayudan a aprender a maniobrar en parado, a colocar su cuerpo en las bajadas, a girar y a frenar con sus pies. Por eso, el siguiente paso, cuando tienen 4 años, es pasar a la bici normal, sin ruedines, y te ahorras ese momento que da tanto pánico de quitar las ruedas pequeñas, que supone algún que otro susto porque te ibas a los lados y no eras capaz de mantener el equilibrio. Y ahora os enseño cuál elegimos y por qué. La marca no es muy conocida todavía en España, son las Kazam Bikes. Tienen un diseño genial con una plataforma para que los niños reposen los pies y así comiencen a jugar con el equilibrio, y con un manillar XXL que les da muchísima más estabilidad. Es casi como una especie de bici y patinete a la vez. Nos ha encantado.

Se pueden utilizar desde los dos años y medio aproximadamente, tienen ruedas de aire de 12” y el manillar y el sillín se ajustan de tal forma que la bici se puede usar hasta los 5 años de edad. Y bueno, sé que la estética cuenta menos pero oye, además es bonita y hay colores super chulos. La verdad que Rafa está muy contento y ahora toca practicar, porque el mediano resulta ser el menos deportista de los tres hermanos 😉 pero vamos, que lo de la plataforma para los pies le ha parecido una idea estupenda para ir más cómodo en las bajadas. ¿Vuestros peques usan bicis de equilibrio?, ¿les ha resultado luego más fácil el paso a la bici normal?

Un año de running: cambios en mi mente

Un año de running: cambios en mi mente

Uno puede empezar a hacer deporte por motivos muy diversos: recomendación médica, gusto, salud, estética… Yo lo he dicho abiertamente, comencé por esta última razón, con la finalidad de bajar un par de kilos del tercer embarazo. Hasta ahí todo bien. Pero reconozco que hacerlo por esa única razón puede llevar al abandono por aburrimiento; hay que buscar, o más bien encontrar, otros motivos. Y yo los encontré en esta ocasión ya que, durante toda mi vida, fracasé en mis decenas de intentos por mover el cuerpo.

El primer momento en que encontré, por fin, un estímulo que luego me hizo continuar durante meses, fue cruzar una línea de meta, en junio del año pasado. Aquel instante fui feliz y encontré sentido a esas semanas anteriores de entrenamiento en las que, objetivamente, había sentido pereza y, en más de una ocasión, pensé en dejarlo. Sí, correr una carrera fue el principio de un cambio en mi mente. Fue mi primera transformación: descubrí que el deporte puede hacerte feliz. Eso, para alguien que pasó todo su vida odiando cualquier tipo de gimnasia, era un gran logro. En el fondo, siempre había sentido cierta envidia al ver a aquellas personas que hacían deporte con alegría, no por obligación.

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Y para muestra, un botón. Cuando te encuentras que te hacen esta foto llegando a meta descubres que sí, que llegas feliz.

El otro gran cambio, que también empecé a ver tras mi primera carrera y que fue acrecentándose hasta llegar a su punto más alto el día que corrí mi primera media maratón, fue darme cuenta de que era, o que me había hecho, fuerte mentalmente. Un reto deportivo no es solo un esfuerzo físico, requiere mucha fortaleza mental. Darte cuenta de que en 4 meses has pasado de correr 6 a 21 kilómetros te descubre una parte de ti que no conocías. Y entonces eres consciente de que, en la vida, a veces, los límites los ponemos cada uno de nosotros. Descubrí que era más fuerte de lo que pensaba y de que tenía menos límites de los que sentía. Y como una imagen vale más que mil palabras, este momento lo resume todo.

El vídeo no tiene mucha calidad, lo que merece la pena es el sonido y nuestras caras.

Y por último, aunque más que un cambio es una consecuencia, pero que repercute de forma positiva a nivel mental, es el rato que encuentras para ti misma. Un tiempo para desconectar de rutinas y de trabajo, de las cosas de casa, para quemar la mala leche en un día malo, para recrearse en aquellos pensamientos de un día bueno; en mi caso, un rato a solas que me viene muy bien tras todo el día lidiando con las fieras 😉 Que no digo que no me dé pereza salir a correr a las 9 de la noche tras el intenso momento baños-cenas en mi casa pero, cuando acabo, me encuentro a gusto y me voy a la cama muy relajada. En resumen, empecé a correr por motivos puramente estéticos pero creo que, si sigo, es por estos otras razones. De no haberlas encontrado, me hubiera pasado como tantas veces, que hubiera abandonado. Sólo espero seguir encontrando la misma motivación durante muchos años.

Cuatro consejos para comprar gafas de sol a los niños

Cuatro consejos para comprar gafas de sol a los niños

Ya sabéis que llevo unas semanas comentando la importancia de que los niños utilicen gafas de sol para proteger sus ojos del sol, al igual que lo hacemos con la piel al echarles cremas de protección solar. Los efectos de no usarlas son acumulativos y, a corto plazo, no suelen verse pero, antes del primer año de vida, el cristalino, que tiene el papel de filtro, deja pasar a la retina el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB. Y como lo prometido es deuda, y os dije que iba a indagar un poco sobre modelos en el mercado, al final os enseño y os cuento qué gafas hemos elegido para los peques. La marca se llama Babiators, es americana y ofrecen una protección del 100% de los rayos UVA y UVB.

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Consejos para elegir las gafas de sol:

  • Lo primero, y más importante, es que sean gafas de sol homologadas para evitar daños en los ojos de los niños.
  • Las gafas deben proteger frente a la luz visible y la radiación ultravioleta (UVA y UVB) y esta marca lo hace al 100%.
  • El material de la lente y de la montura debe ser resistente a golpes, además de cómodo. Las de Babiators están fabricadas de un material de goma blanda y flexible. Pero no sólo la montura está hecha a prueba de niños kamikazes, sino que las lentes también lo aguantan todo porque son de policarbonato resistente.
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Como veis, son flexibles…

  • Que los materiales estén libres de BPA Bisfenol A, un compuesto que se encuentra en algunos plásticos y que se relaciona con enfermedades del corazón, diabetes y obesidad.
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Los 4 puntos anteriores los cumplen esta marca y este modelo me encantó. Tienen diseños y colores para todas las edades de niños comprendidas entre los 0 y los 14 años. Estoy enamorada de este modelo con estrellas. Como veis, Rafa tiene problemas para colocarse las gafas bien encima de la oreja 😉

Comprendo que también os vendría bien consejos para que los niños se acostumbren a usarlas pero me está costando horrores, Rafa es el más dispuesto pero mayor y pequeño ponen pegas aunque si ven a algún otro niño acceden. Con Gabriel es complicado porque, por mucho que le explique, aún es chiquitín para entenderlo. Pero vamos a ir poco a poco. ¿Qué os parecen?

Un año de running: cambios en mi cuerpo

Un año de running: cambios en mi cuerpo

No tenía intención de escribir este post. La idea surgió en Instagram a raíz de algunos comentarios de seguidoras que me comentaban que había perdido peso y me preguntaban cómo lo había hecho o me decían lo bien que me había sentado esto de correr. Yo siempre contesté lo mismo: he perdido sólo 3 kilos en los últimos meses y soy de las que zampa mucho. Fue hace unas semanas, al sacar la ropa del verano pasado, cuando me di cuenta de que, efectivamente, había perdido solo tres kilos pero bastante volumen. Así que busqué fotos en biquini del año pasado. Encontré una en mi cuenta de Instagram de junio, decidí hacerme una este verano en la misma posición y comparar porque, de verdad, yo sabía que estaba un poco más delgada pero no me parecía que fuera algo como para que los demás lo notaran.  Y me di cuenta de que ha habido cierta transformación. Mi intención cuando empecé en abril de 2015 era bajar dos kilos del tercer embarazo, y los perdí rápido. Pero fue a largo plazo cuando empecé a perder volumen real.

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En la imagen izquierda había perdido los dos kilos del embarazo que me sobraban porque ya llevaba un par de meses corriendo. Corriendo he bajado un total de 5 kilos pero de una foto a otra hay tres kilos de diferencia.

Es lo que tiene la báscula, que no dice la verdad. Que no es lo mismo adelgazar tres kilos haciendo dieta que practicando deporte. He intentado hacer dietas (que no han durado ni medio asalto) varias veces en mi vida sin darme cuenta de que no comer me creaba ansiedad, por tanto, no es algo a lo que pueda renunciar. Lo siento, me viene de familia, tenemos mucho saque. Y tampoco me di cuenta, hasta ahora, que la grasa ocupa mucho más que el músculo. Y esa es la razón por la que, aparentemente, parece que he bajado más peso. Os enseño unas fotos para ilustrar bien de los que hablo y para que veáis que los mismos kilos que se bajan con dieta no son los mismos kilos que se bajan haciendo ejercicio.

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Prueba de que el mismo peso ocupa más en grasa que en músculo

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Prueba de que se puede pesar lo mismo pero se tiene distinto aspecto al hacer deporte.

Empecé a correr hace 14 meses para bajar ese par de kilos que me sobraban del tercer embarazo. Me había recuperado muy bien en las dos anteriores gestaciones (y eso que en la primera engordé 18 kilos) pero la tercera me pasó factura. Creo que, en parte, porque poco después de dar a luz llegaron las navidades y me descontrolé. Realmente, estoy mejor en las fotos del postparto que después de los atracones navideños. Supongo que también el hecho de que cada embarazo suma (tres gestaciones en cuatro años) se notan necesariamente. La suerte que tengo es que me quedo sin barriga al dar a luz, por eso supongo que tampoco me agobió nunca la recuperación, porque no me veía panza.

La progresión fue básicamente ésta:

  • A los dos meses de empezar a correr ya había perdido los dos-tres kilos que me sobraban del embarazo, es decir, estaba en 59 kilos. Corría media hora dos días a la semana, o sea, unos 10 km semanales. Seguí ese ritmo desde abril hasta diciembre de 2015. Mantuve mi peso todo el año pero en las fotos de noviembre ya se me ve más estilizada que en verano, síntoma de que el ejercicio daba sus frutos aunque no bajase más de peso.
  • A finales de enero, de cara a correr mi primera 10k, aumenté progresivamente la distancia de 5 a 10 kilómetros y me animé a correr tres días a la semana en lugar de dos. Es decir, de febrero a marzo corrí unos 25 kilómetros semanales. No sabría deciros lo que perdí de peso esa temporada.
  • A finales de marzo decidí que quería correr mi primera media maratón. Tenía 5 semanas para prepararme así que incrementé la distancia poco a poco, un día 13 kilómetros, otro volvía a hacer 10, otro día 15… Así que calculo que esas semanas estuve haciendo unos 35-40 km semanales. Creo que para entonces ya había bajado los tres kilos que digo que he perdido este último año. Y por supuesto, mucho volumen.
  • Una vez corrí la media maratón el 30 de abril, bajé el ritmo nuevamente a 8-10 kilómetros en cada salida, así que ahora hago unos 25 kilómetros semanales.

Otros aspectos:

En cuanto a la ingesta de comida: os diré que he aumentado lo que como en los últimos meses y que no hay día que no meriende un sándwich de nocilla o la nocilla a cucharadas, o galletas, o frutos secos… Vamos, que como lo que quiero.

Sobre la celulitis: yo es que siempre he tenido pero hasta que no me hice la foto el otro día, no me había dado cuenta de que había mejorado, la verdad. No creo que haya crema anticelulítica que consiga el efecto de hacer deporte.

La espalda: a mí se me carga bastante la parte alta desde siempre y cada dos-tres meses voy al fisio. En ese sentido, el correr no me ha hecho ni mejorar ni empeorar.

Los pies: ésta es objetivamente la parte del cuerpo que se estropea corriendo. No lo noté los primeros meses pero cuando empecé a preparar la media maratón, me salió alguna dureza.

La piel: No sé objetivamente si el deporte hace mejorar la piel, pero yo me veo mejor cara en general.

Y ya para otro post me reservo los cambios a nivel mental, que los ha habido. Os digo que correr me supone un esfuerzo muchos días, sobre todo con frío, otros menos, como en esta época. Pero me ha compensado con creces. No pretendo ser perfecta y no atiendo a presiones externas; el año pasado me veía bien, la verdad, pero objetivamente sabía que podía estar algo mejor. Y era empezar a moverme o ponerme a dieta. Desde luego, no imaginaba que el cambio fuese así pero me he enganchado al running y oye, ese favor que le hago a todo mi organismo, no sólo a mi trasero o caderas. Como es obvio, estoy muy contenta porque estoy mejor físicamente y porque hago algo que antes no hacía: deporte. Bueno, pues este es el post que prometí a algunas en Instagram. ¿A que se nota el deporte?

Nuevo vídeo: La Carrera de la Mujer, una fiesta

Nuevo vídeo: La Carrera de la Mujer, una fiesta

En los posts en los que os cuento mi experiencia con el running, siempre insisto en que una de las motivaciones que encontré para no abandonar fue apuntarme a carreras. Fue precisamente cuando crucé la línea de meta de mi primera prueba, hace justo un año en la Carrera de la Mujer en Gijón, cuando me di cuenta de que el esfuerzo había merecido la pena y que era una sensación increíble. Luego vino la San Silvestre, la 10k y la media maratón. Cuatro carreras en un año muy distintas pero todas emocionantes, aunque obviamente me quedo con el reto de conseguir correr 21 kilómetros hace mes y medio. En cualquier caso, creo que la carrera de la Mujer es un gran estreno para una corredora. Por el ambiente, por la distancia (5,5 kilómetros) y porque es solidaria. Así que, si un día decidís animaros con el running y queréis lanzaros en esta aventura, esto es lo que vais a vivir.

https://www.youtube.com/watch?v=a7NvFaKGc4I

Protección solar infantil, también para la vista

Protección solar infantil, también para la vista

No pretendo dar información para alarmar, sabéis que tengo poco de agorera. Pero sí que me gusta dar difusión a temas para concienciar o para abrir debate. La primera que ha tenido que asumir la falta de conocimiento en este tema soy yo, porque reconozco abiertamente que nunca le he dado ninguna importancia al cuidado de la vista de mis hijos frente al sol. La realidad es que, a día de hoy, sí que somos ya muy conscientes de proteger la piel de los niños, pero no de hacerlo con sus ojos. Pero claro, de repente leo datos proporcionados por la Fundación Alain Afflelou y me doy cuenta de que el tema es serio y esta misma semana voy a ir a comprar gafas para los peques, así que ya os contaré qué veo y cuáles elegimos. Os pongo algunos datos a tener en cuenta sobre este tema:

  • El efecto causado por la luz UV se multiplica hasta 30 veces más si se refleja en el agua, y hasta 100 veces más si se refleja en la nieve..
  • La exposición al sol en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16 horas) es extremadamente peligrosa para la piel. Sin embargo, los principales efectos dañinos de la radiación solar sobre la vista se producen al amanecer y al atardecer, el momento en el que el sol está más bajo y sus rayos inciden de manera directa en los ojos.

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  • Es necesario utilizar gafas solares homologadas en el momento de exposición al sol. Las lentes deben llevar filtro solar, independientemente del color de los cristales para evitar que la luz UV llegue a nuestros ojos y cause daños. El color del cristal tan sólo protege de la luminosidad que llega a los ojos, no neutraliza los rayos solares.
  • El filtro del cristalino de nuestros ojos no termina de desarrollarse hasta los 12 años de edad, por lo que todo lo que la córnea no filtra, termina pasando a la retina. La radiación UV puede causar efectos irreversibles a largo plazo que desembocan en patologías como fotoqueratitis, e incluso cataratas.
  • Antes de los 18 años, los ojos reciben el 80% de toda la radiación solar que puede dañar la visión.
  • Los niños son más sensibles en los primeros cinco años de vida y tan sólo un 2 % de menores utiliza gafas de sol.

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    Esta misma semana toca comprar gafas a los peques y a ver si ponen el mismo interés que por las mías.

Y ahora, para ayudar a esta Fundación a continuar con sus investigaciones así como la realización de campañas de sensibilización e información sobre los problemas oculares y auditivos, os dejo el link a esta encuesta de solo 5 preguntas, super sencilla, y os prometo que no os llevará más de un minuto hacerla porque son de señalar con una X e, insisto, son sólo 5 preguntas sencillas. Son anónimas, no hay que inscribirse ni hacer nada más. Es para conocer los hábitos de protección frente al sol de los peques de la casa. ¿Estáis cocienciadas con este tema de la protección de los ojos de los niños?