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  • Cuando tu hijo habla más de lo «normal»

    Cuando tu hijo habla más de lo «normal»

    En mi casa no somos precisamente discretos en esto del habla. El mayor ha salido a maridín, los dos hablan por los codos con cualquiera y se detienen a contar cada detalle de un acontecimiento. En esto, Alfonso se lleva la palma; como quiera contarte algo con pelos y señales, ponte a temblar porque se tira diez minutos de reloj para narrarte una jugada de fútbol del recreo del cole. Mientras tanto, el mediano y yo somos muy charlatanes pero a la vez selectivos, en cuanto a la gente a la que soltar el rollo y en cuanto al vocabulario, que ahí no escatimamos. En el post de hoy me voy a detener en el tema de Rafa porque es absolutamente asombroso y, por supuesto, divertido.

    Justo hace dos años que escribí un post sobre cómo hablaba Alfonso y me he dado cuenta de que su hermano mediano le da mil vueltas con la misma edad. ¡Ojo! cada niño a su ritmo pero oye, ahora lo que estoy viviendo es la experiencia de un crío que, con dos años y cinco meses, se expresa con la misma facilidad que un niño de 4 años (eso sí, con quien le da la gana). Dicen que entre las edades de dos y tres años, el vocabulario de un niño aumentará hasta las trescientas palabras (insisto, cada uno a su ritmo) y os aseguro que el gordi hace ya tiempo que es capaz de referirse prácticamente a cualquier cosa. Ya le sorprendió a la pediatra en la revisión de los dos años y ya nos lo dicen en la guardería. Pero vamos a lo divertido del asunto, ¿qué pasa cuándo tu hijo habla más de lo habitual?

    Las "notas" de Rafa de la guardería.
    Las «notas» de Rafa de la guardería.

    1. Utilizan expresiones de mayores, vamos, que no les pegan nada: es frecuente que empiece a contarte cosas con frases como ¿y sabes qué?. Si te da por cachondearte te salta con un ¿de qué te ríes? Y por supuesto, es muy típico que acabe una frase con un ¿sí o no?

    Ahí lo tenéis, el verano pasado, con 21 meses, hablando cual barriobajero 😉

    2. Tienen conversaciones surrealistas para llevarte a su terreno: son capaces de volverte absolutamente loca. He aquí un diálogo (de besugos) de la pasada semana.

    Yo: Rafa, ponte las zapatillas.

    Rafa: ¿Las zapatillas?

    Yo: Sí, las zapatillas.

    Rafa: ¿Las zapatillas?

    Yo: Sí, Rafa, ponte las zapatillas.

    Rafa: ¿Los playeros?

    Yo: No, las zapatillas.

    Rafa: ¿Los playeros?

    Yo: Ponte lo que te dé la gana.

    3. No te dejan hablar por el móvil: Sí, que eso es muy típico de todos los niños y bebés porque les gusta más un móvil que un caramelo. El problema es que, no sólo te lo intenta quitar, sino que mientras tú intentas tener una conversación con tu santa madre, el niño no hace otra cosa más que decir Abuelaaaaa, ¿qué tal? Y venga a hablar y hablar. El problema es que esto te lo hace un crío de 4 años, le dices que deje de charlar que si no no hay parque, y más o menos lo entiende. Con dos años, directamente se la trae al pairo.

    4. Se saben todo el repertorio de canciones infantiles existentes en el mundo: Sí, desde el Señor Don Gato hasta el Patio de mi casa, pasando por los villancicos que, en su caso, son atemporales y se cantan en cualquier situación y momento del año. No exagero si digo que, ahora mismo, ya se sabe casi completas una veintena de canciones, incluyendo el Vivir, vivir de Marc Anthony (pruebas en Facebook). Creo que Alfonso, con esta misma edad, se sabía un par, y como mucho. Esto es divertido para un rato pero a veces resulta una tortura porque me doy cuenta de que voy por la calle tarareando eso de ya lo llevan a enterrar, por la calle del pescado, maramiamiaumiaumiau…

    En fin, el tío es divertido de narices y llama la atención cuando habla, para qué os voy a engañar. No os podéis imaginar la de veces que maridín y yo nos tenemos que dar la vuelta para reírnos porque dice algo que nos deja fuera de bolos. En Instagram cuelgo de vez en cuando algunas de sus perlas (en breve le hacen club de fans). Y vuestros peques, ¿han sido precoces o se han hecho de rogar?

  • Mis recomendaciones de marzo

    Mis recomendaciones de marzo

    Os había dicho en aquel famoso post de «Cómo trabaja una mamá bloguera» (en el que me indignaba con algunas marcas o empresas) que a partir de este mes daría un empujoncito a pequeñas emprendedoras en el blog. Ellas son madres que, por distintas razones, han decidido buscarse la vida a través de sus aficiones. Obviamente, recibo muchos mensajes y tengo que seleccionar en función de mis gustos y de la utilidad que le encuentro a lo que hacen; a veces, me escriben mamás diciéndome que tienen un negocio de algo que no puedo probar ni valorar para recomendarlo (porque no me encaja para la edad de mis peques o porque no uso ese servicio). Y dicho esto, allá vamos:

    Pequefeliz: Cristina Campos es una mamá de 25 años que se acaba de mudar a Inglaterra y que compagina el cuidado de su bebé con sus estudios y un proyecto llamado Pequefeliz. Hace unas cosas preciosas con goma eva: portadocumentos, broches, muñecos recortables, triángulos para el coche… todo personalizado para vuestros peques. Y para muestra, un botón. Ya tengo el portadocumentos que, por ahora, utilizo para la cartilla de Salud de Gabriel, ¡no puede ser más bonito!

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     Siempreloquise: Conocí a Blanca a través de Instagram (esta red social me está descubriendo a verdaderas artistas) y se encargó de los recordatorios del Bautizo de Gabriel. Siempreloquise diseña recordatorios, invitaciones, meseros, álbumes de fotos…


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    Estos han sido mis dos grandes descubrimientos este mes, espero que os hayan gustado. Habrá más en abril. Por cierto, el lunes sortearé a través de Facebook entradas para el espectáculo Rock and Kids que tendrá lugar en el Centro Niemeyer de Avilés el día 5 de abril así que ¡estad pendientes las interesadas! ¡¡Buen fin de semana!!

  • ¡¡¡SORTEO 2 AÑOS!!!

    Parece que fue ayer cuando empecé a escribir este blog y han pasado ¡2 años! Confieso que no ha sido fácil mantener el ritmo; de hecho, desde que nació Gabriel, estoy haciendo un esfuerzo importante para seguir al pie del cañón. Durante todo este tiempo, he perdido muchas horas de sueño pero ni la pereza ni el cansancio han podido conmigo. Tampoco es sencillo contar siempre algo que sea divertido o interesante, a veces tengo la sensación de que me repito pero intento darle una vuelta para contarlo desde otro punto de vista. En fin, que aquí sigo, tras más de 200 posts, con más de 1400 fans en Facebook, 1800 en Instagram y 1000 en Twitter. No puedo hacer otra cosa que estar agradecida y por eso, he organizado este sorteo con grandes marcas y mejores regalos para celebrarlo. Hay de todo, para las que dais el pecho o el bibe, embarazadas, con bebés pequeños, con niños más mayores… Para participar tenéis que:

    1. Ser seguidores de No soy una drama mamá en Facebook.

    2. Compartir el enlace del sorteo en Facebook de forma pública (revisad vuestra configuración, si es privada no podremos ver si el contenido ha sido compartido)

    3. Seguir en una de las redes sociales que os damos a elegir a la marca o marcas de los productos que queráis.

    4. Marcar al final del post los productos a los que queréis optar. Podéis participar en todos; obviamente, si eres el ganador/a  de uno, ya no podrás participar en otro.

    Sin más dilación, paso a contaros qué tenemos para sortear:

    DOS SESIONES DE FOTOS PARA EMBARAZADAS Y NIÑOS DE CALIQ EN OVIEDO

    Carlos Quirós (Caliq) es un fotógrafo profesional especializado en reportajes de boda y retrato, Nominado a los Premios Principado de Asturias de Retrato en 2014 y experto en iluminación EFTI. Con motivo del segundo aniversario de «No soy una drama mamá» sortea 2 sesiones para: embarazada, niño/os, o familia en su estudio de Oviedo. Entrega de 3 ampliaciones tamaño 20×30 (folio). Algunas pudisteis ver en un post las fotografías que me hizo una semana antes de dar a luz a Gabriel. Si quieres participar, sigue el trabajo de Caliq en Facebook.

    CAMISETA DE LACTANCIA DEMAMA

    Demamá es una empresa dedicada a la moda en lactancia. Tienen prendas exclusivas que evitan el frío y permiten el momento de intimidad que requiere el bebé y su madre, con un sistema de apertura discreto, combinado con la moda actual. La ganadora podrá elegir entre dos modelos. El primero es una camiseta de algodón de manga larga, cuello mao y frunces a la altura del pecho disonible en negro, verde kaki y rojo. El segundo modelo es una camiseta que recoge el pecho con un nudo con cuello mao y manga francesa disponible en berenjena, verde kaki y camel. Sigue a Demamá en Facebook.

    SUDADERA DE THE FIRST OUTLET

    Los que me seguís sabéis que son fan de esta tienda de ropa para niños y mayores. En realidad, en The First Outlet no sólo tienen ropa sino que también podréis encontrar muebles, artículos para el hogar, menaje y decoración, regalos y complementos del vestir, bolsos, cinturones, bisutería… Lo que más me gusta es que allí puedo comprar ropa para que los peques vayan vestidos iguales, que sabéis que me encanta y, ahora mismo, teniendo en cuenta que Rafa es la sombra de Alfonso, es fundamental 😉 Para el sorteo, nos han cedido esta sudadera tan bonita que tienen desde la talla 4 hasta la 16. Vamos, que os podéis animar las mamis de niños más mayores. Podéis seguir a TFO en Facebook.

    LOTE HERO BABY

    Otra de esas marcas de las que soy fan y además tuve la suerte de ser su «embajadora» y probar muchos de sus productos es Hero Baby. Sé que no necesita mucha presentación ya que todas conocéis a esta empresa que está presente en aproximadamente 30 países de Europa, Estados Unidos y China, así como en mercados de Oriente Medio y Norte de África. Para celebrar el segundo aniversario del blog nos han cedido un lote de productos para los peques de la casa. Además, el lote se preparará en función de la edad de vuestros bebés ya que no es lo mismo uno de dos meses que un niño de dos años, ¡y de eso puedo dar fe! Podéis seguir a Hero Baby en Facebook o Twitter.

    OSITO-MANTA TU BEBEBOX

    Desde hace poquito, formo parte del grupo de madres expertas de Tu Bebebox, una cajita con un montón de productos de puericultura, decoración, juguetes, ropa, cosmética y que siempre llevará algún regalo para las mamás. Tanto las que somos mamás blogueras como matronas, estilistas, psicólogas infantiles o diseñadoras seleccionamos los productos en función de cada etapa del embarazo o de la edad de tu bebé. Para este sorteo, Tu Bebebox nos ha cedido esta mantita panda de Lamaze. Para participar, debéis seguir a Tomy, empresa de productos para bebés, en Facebook.

    SET CITY DE LEGO

    Otra de esas empresas que no necesita mucha presentación es Lego, y ni os cuento cuando en casa tienes tres varones. Lego ofrece en la actualidad juguetes, experiencias y materiales de enseñanza para niños basados en el mundialmente conocido brick LEGO® en más de 130 países. Y para este sorteo, nos han cedido un set de la línea City donde las persecuciones policiales serán las protagonistas ya que “polis y cacos” se tendrán que enfrentar por tierra, agua y aire. En esta ocasión, será con un todoterreno; vamos, mi hijo Alfonso se volvería loco de la emoción. Podéis seguir a Lego en Facebook o Twitter.

    LES COSETES DE MARTA

    Una de las cosas positivas que me ha traído escribir un blog es que he conocido virtualmente a personas como Marta, una diseñadora que se define como una mujer creativa, desordenada y alocada. Les Cosetes de Marta es una marca de diseño creativo enfocado al mundo infantil. Para celebrar nuestro segundo cumpleaños, Marta nos cede una corona de cumpleaños que está haciendo furor en Instagram. Me parece muy original y además la podrán usar vuestros peques durante muchos años; se adaptan con velcro y son reversibles y lavables. Podéis seguir a Les Cosetes de Marta en Facebook.

    MOCHILA LINDATITI

    Conocí el trabajo de Lindatiti en la Navidad de 2013, cuando los Reyes Magos nos trajeron dos de sus acuarelas con los nombres de Alfonso y Rafa. Cristina es una artista especialista en decoración infantil a través de pinturas hechas a mano y acuarelas. En su web podéis encontrar cuadros, lienzos, camisetas, sudaderas, tazas, tarjetas de bautizo, cumpleaños… Y para este sorteo, Cristina nos deja una mochila personalizada con la letra inicial del nombre de tu niño o niña que es una auténtica maravilla. Podéis seguir a Lindatiti en Facebook.

    PACK BIBERONES Y CHUPETES MAM  

    Hace poco pude probar por primera vez los biberones de la marca MAM. Ya sabéis que no hemos pasado por los temidos cólicos en esta casa, pero Gabriel sí que ha estado molesto con los gases en alguna ocasión. Desde que probamos el biberón anti-colicos, el peque está mucho mejor y ya ni protesta. El pack para este sorteo incluye 2 biberones MAM Anti-Colic (tamaño 160 y 260ml) con función de autoesterilización y una cajita de chupetes MAM Air. Podéis seguir a MAM en Facebook o Twitter.

    JUEGO DE TOALLAS DE MI MUNDO BORDADO

    Mi Mundo Bordado es una tienda de bordados especializada en textil de bebé  y hogar donde personalizan todos sus productos: mantas, juegos de toallas, capas de baño, dou dous, albornoces, bolsas de merienda, baberos, babitas, cojines antivuelcos, neceseres, bolsas de maternidad, mochilitas… También tienen productos para adultos: mantas, juegos de toallas, sábanas, neceseres, zapatillas de viaje, bolsas de zapatos, de lencería… Su tienda física está en Plaza San Miguel, en Gijón, desde hace más de 30 años y desde hace poco tienen tienda online. Para este sorteo, Mi Mundo Bordado nos ha cedido un juego de 3 toallas (tocador, lavabo y baño) personalizadas con el nombre del peque, 100% algodón, a elegir entre estos modelos y colores. Para participar, sígueles en Facebook.

    SET DE CAMISETAS NIAZULITO NIROSITA

    Si sois de las que os gusta vestir a vuestros peques de una forma más moderna y alternativa, Niazulito Nirosita es vuestra tienda; son creativos y tienen diseños propios así como marcas tanto de España como de otros países (Holanda, Suecia, EEUU…) que os encantarán a aquellos padres  que no soléis utilizar el azul o el rosa para vestir a vuestros peques: calzado, biberones, chupetes, gafas de sol, canastillas, baberos y un montón de cosas más. Para nuestro sorteo, tenemos un set de camisetas Papi-mola, perfecto para regalar el próximo día del padre y que es el top ventas de la tienda, en colores rojo o negro y tallas para adultos de la S a XXL y de peques de 3-6 meses a 7-8 años. Podéis seguirles en Facebook.

    CESTA PRODUCTOS ECOLÓGICOS PLACER ARTESANO

    «Somos lo que comemos». En Placer Artesano comparten esta idea, de ahí que ofrezcan productos totalmente naturales, procedentes en muchos casos de agricultura y ganadería ecológica. Placer Artesano es el proyecto de una pareja de enamorados de nuestros pueblos, sus costumbres, sus gentes y de los productos que estos elaboran, amantes de la buena comida y de los alimentos naturales y auténticos. En su tienda física, además de todos los productos que se pueden encontrar en la tienda online, podrás conseguir una amplia variedad de productos frescos, hortalizas, verduras, fruta, huevos de cultivo ecológico; así como legumbres, harinas, semillas, infusiones, café y pasta ecológicas. Puedes participar, sigue a Placer Artesano en Facebook.

    Formulario: es importante que pongáis bien el mail para contactar (en ningún momento se hace público) y vuestro nombre o seudónimo en la red social que hayáis elegido. 

    Y si alguna tenéis un minuto más y queréis dejar en este post un comentario sobre los contenidos que más os gustan de este blog, ¡lo agradeceré! Así sabré qué temas os interesan. ¡¡¡Muchas gracias por estos dos años!!!

    El sorteo permanecerá activo desde hoy lunes 23 de febrero hasta el lunes 2 de marzo, incluido. El sorteo se hará mediante la web random.org, que elige al azar al ganador o ganadora, una vez que hayas completado el formulario y cumplidos los requisitos para participar en el sorteo. El nombre de los ganadores/as se hará público a lo largo de la siguiente semana en este blog. Los productos se enviarán de forma gratuita a Península y Baleares.

     

  • De la cama a la cuna… con compañía

    De la cama a la cuna… con compañía

    Servidora nunca se pone plazos para nada en cuanto a los niños, voy viendo sobre la marcha lo que hacer y lo que no por pura intuición y, eso sí, también con sentido práctico. Algunas os estaréis preguntando a qué demonios viene esto ahora. Hoy os voy a contar nuestra experiencia con el paso de la cuna a la cama de Rafa. No pretendo que este post sirva para dar ningún tipo de instrucción sobre cuándo y cómo llevar a cabo ese cambio; cada niño a su ritmo. En el caso de Alfonso, lo hicimos con la edad que tiene ahora mismo Rafa pero la situación era bastante distinta.

    Este verano os conté que habíamos juntado a los peques en la misma habitación; hasta entonces no lo habíamos hecho porque uno madrugaba para ir al cole y el otro se despertaba tarde ya que por entonces no iba a la guardería. El caso es que fue Rafa el que, el mismo día que se hizo una brecha, nos pidió dormir con su hermano. Y lógicamente accedimos; eso sí, Rafa seguía durmiendo en la cuna. Con 21 meses y el baile de San Vito nocturno que se traen mis hijos, me parecía que lo de la cama podía esperar. Documentos gráficos a continuación.

    Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que sea cae a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble.. muy cómodo, oiga.
    Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que se sigue cayendo a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble. Muy cómodo, oiga.
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    Si hay que dormir sentado, se duerme..
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    Dejarles echados y tapados y encontrártelos al rato así.

    La cosa fue bien un tiempo pero acabamos separándolos nuevamente porque Alfonso terminaba hasta el gorro de las charlas nocturnas de su hermano antes de acostarse. Uno quería dormir y el otro seguir de juerga. Así que volvieron a “independizarse” y la verdad es que Rafa ni protestó. Si no, hubiéramos tenido recurrir a la táctica que hacemos todos los padres con los hermanos mayores: rogarles que cedan y aguanten a los pequeños. ¡Qué duro es ser el primogénito! 😉

    Hace un mes, Rafa nos pidió dormir nuevamente con Alfonso y esta vez en la cama. Esto de que con 2 años y tres meses sepa hablar a la perfección es lo que tiene, que no te puedes hacer el longui ;- ) Y realmente, como en unos meses Gabriel pasará a ocupar la cuna, nos pareció buena idea. Como veis, aquí uno va quitándole cosas a otro. Oye, todo bien amortizado, ¡que no se diga!

    ¿Queréis saber cómo ha ido la cosa? Pues si os he dicho muchas veces que Rafa es la sombra de Alfonso, me equivoqué; es algo más que la sombra, es como un grano de esos del que sabes que no vas a librarte nunca. Rafa no se conforma con pernoctar en la misma habitación y en la cama de al lado; Rafa quiere más. Y así, sin más, se mete cada noche en el lecho de su hermano. Cuando está despierto, Alfonso protesta, no quiere invasores, esto de dormir a pierna suelta es muy serio y el mamotreto de Rafa no deja lugar al libre movimiento, que es mucho. Así que me limito a otra secuencia de documentos gráficos para que sepáis cómo nos va la experiencia.

    Primeros días: acercamiento, aunque para Rafa suponga dormir con los pies hacia el cabecero. Aclaro que las camas están el «L» porque les queda más espacio para jugar en la habitación.
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    Siguiente paso: saltar la barrera para entrar en la cama de Alfonso. La verdad es que maridín y yo nos reímos mucho porque nunca sabemos cómo nos los vamos a encontrar.
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    Secuencias posteriores: coger la misma posición… Cuando maridín me mandó esta foto de cómo se los encontró por la mañana, casi me da algo 😉
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    La misma posición llevada al extremo: con la cabeza pegada al mueble. Obsérvese que son del Sporting 😉
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    Y como cada noche, cuando nosotros nos acostamos, les volvíamos a colocar en su sitio y, consciente o inconscientemente, Rafa volvía a las andadas, decidimos cambiar las camas de posición y allanarle el camino.
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    Lo que pasa es que a veces se pasa y acaba con medio cuerpo en el mueble.

    Estoy pensando que como esto de las posturas de mis hijos dormidos da para mucho, igual hago un post mensual con fotos 😉 Pues esa es nuestra experiencia, que se resume en que, en cualquier momento, Alfonso manda a su hermano a la porra…. vamos, de hecho, una noche empezó a gritar como un loco porque se despertó y el otro estaba sentado a su lado, jajaja. A mí no me hizo ninguna gracia, yo llevaba sólo 20 minutos durmiendo  ya que Gabriel quería juega. En fin, ¿cómo os ha ido la experiencia en este sentido? Perdonadme por no responder a todos los comentarios, estoy liada con lo del sorteo del aniversario del blog y con el diseño. Y por si fuera poco, hace dos semanas, decidí retomar tema deporte-zumba (prometo post también sobre esto) Y gracias a MAM por estos regalos para Gabriel, nos vienen genial. Será una de las marcas que ceda productos para el sorteo. La semana que viene os adelanto todas las empresas que participan.

  • Niños temerarios

    Niños temerarios

    No tenía pensado escribir sobre esto pero una foto en Instagram de mi hijo Rafa haciendo una de las suyas me abrió los ojos y me di cuenta que este «personaje» merece un post especial. Eso sí, primero aclaro que a los niños, según su comportamiento, les clasifico en tres grupos. Por un lado, están los chiquillos tranquilos, que creo que no son más del 10% de la población infantil mundial. Por supuesto, no son estadísticas de ningún estudio sino fruto de mi observación. Sencillamente, es que por cada 9 niños moviditos que veo, sólo diviso uno manso. En este grupo englobaría a Rafa en su primer año de vida, porque era un santo, y a Alfonso, en sus casi primeros tres años de existencia, porque también rozaba la santidad.

    Cuando Alfonso y Rafa estaban en su época tranquila.
    Cuando Alfonso y Rafa estaban en su época tranquila.

    Luego está el grupo de los traviesos, llámense como queráis: revoltosos, movidos, inquietos, pillos… Y aquí están la gran mayoría de niños del planeta, en torno a un 80%, nada más y nada menos. En este clan mayoritario incluyo a Alfonso en este momento de su vida. Son críos que rara vez están parados pero que no suelen montar ninguna trastada de las gordas. Para mí, sin duda, forman parte del mejor grupo. Es cierto que hay momentos en los que nos gustaría tener un hijo de esos que está sentado tranquilamente en un restaurante, o que no «monta un pollo» por estar colocado en la sillita pero, sinceramente, se agradece que tengan cierto descaro.

    Y luego está el grupo de los niños temerarios; ésos que, no sólo no paran, sino que además te tienen continuamente en un «sinvivir» porque nunca tienen una ocurrencia buena. Aquí incluyo al pieza de Rafa. Esta situación no me pilla de nuevas porque he sobrevivido a tres hermanos rozando el grado de «terroristas» 😉 Este sábado, mientras maridín y Alfonso estaban en natación, yo me quedé en casa con los otros dos y aprovechaba para organizar y adecentar el hogar. De repente, vi que Rafa venía a contarme una batalla de las suyas con un bote de lápices vacío en las manos. Caí en la cuenta de que ese objeto no estaba precisamente a su alcance.

    Así que me lo llevé a la «escena del crimen» y le pregunté si se había subido en la mesa de cristal. Lo bueno que tiene este crío es que dice la verdad cuando le preguntas (aunque también se inventa cosas no reales). La respuesta fue obvia: sí. Se había subido a una silla para  ascender a una mesa de cristal (peligro total) y de ahí a una estantería. Teniendo en cuenta que pesa 16 kilos y que es bastante torpe, la cosa podía haber terminado muy mal. Por supuesto, esa mañana decidí no meterme en la ducha hasta que llegó el padre de las criaturas.

    Esa misma mañana, también le descubrí metido en la minicuna de Gabriel, aunque el bebé no estaba dentro. Fue otra de las razones por las que desistí en mi intento de entrar al baño a ducharme.

    La foto que colgué en Instagram mostraba una situación que, a posteriori, es bastante divertida. Y digo a posteriori, porque en el momento no te hace ninguna gracia. El crío se metió en la ducha para esconderse por la noche antes de lavarse los dientes; cuando me lo encontré allí, me pareció gracioso y le hice una foto. Me di la vuelta y oí el agua. El resto os lo imagináis: cambio de pijama, secado de pelo… vamos, que en ese instante te acuerdas de la madre que lo parió, es decir, servidora. Pero luego, te ríes. ¿En qué grupo están vuestros peques?

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  • Final oficial del postparto: como nueva

    Final oficial del postparto: como nueva

    Esta tercera maternidad me ha dado la oportunidad de ver cómo muchas cosas están cambiando. El miércoles tuve una revisión con la matrona coincidiendo, más o menos, con el período en el que se da por finalizado el postparto. Aunque yo me encuentre como unas castañuelas desde hace más de un mes y el tema sangrados quede en el olvido, los «bajos fondos» necesitan un tiempo de recuperación. El caso es que es la primera vez que tenía esta cita con la matrona a estas alturas del puerperio. Vamos, que en los anteriores me vieron sólo a los 4 ó 5 días después de parir, con la excusa también de hacerle la «prueba del talón» al recién nacido (ahora se hace en el mismo hospital cuando nacen), y en este tercer postparto, las matronas me han visto en dos ocasiones.

    Por tanto, para mí, esta cita era una novedad; una nunca deja de aprender en esto de la maternidad. Tras unas preguntas sobre si sentía algún tipo de dolor, en las que casi me entra la risa porque habló de una cosa llamada sexo ( ¿sexo?, ¿qué es eso?) me tocó tumbarme. Supuse que sería un simple revisión de cómo iban las cosas por ahí abajo. Y oye, fue un examen concienzudo con las explicaciones pertinentes de cada parte. Lo mejor es que, para mi sorpresa, estoy como si no hubiera parido nunca. Y me voy a ahorrar la palabra con la que definió la matrona mi matriz porque este blog lo lee hasta mi padre. Lo dicho, que servidora ha nacido para ser madre y a las pruebas me remito 😉 En cualquier caso, la exploración no se quedó ahí. Como sabéis, el suelo pélvico sufre bastante en el embarazo así que estuvo palpando hasta el diafragma. Y todo para enseñarme a hacer los ya famosos abdominales hipopresivos. No os lo voy a negar, soy negada para esto de las respiraciones, me hago un lío del demonio con las apneas, el tórax y la madre del cordero…

    hipopresivos1-ok Y ahí estaba yo, sudando la gota gorda y desesperando a mi matrona por la falta de conocimiento de mi propio cuerpo. Y ya no os cuento cuando Gabriel se despertó de su letargo y tuvo que venir la otra matrona a cogerle en brazos. En fin, que ahora me tengo que poner yo a hacer hipopresivos en casa hasta que empiece el curso en el Centro de Salud dentro un mes, ya os contaré entonces si funciona esto y mi vientre se hace de hierro para el verano porque, señores, tres embarazos pasan factura en la zona abdominal. Y muy seriamente. Y desde mi blog, nuevamente, gracias a las matronas de mi Centro de Salud. ¿habéis tenido revisión postparto con la matrona o sólo con ginecólogo?, ¿os han hablado ya de hipopresivos?

    Y de paso, este post va de agradecimientos. El primero, a una mamá que conocí a través de Instagram que tiene una tienda on line de regalos personalizados (www.chocolate.es) y que me envió esta preciosa canastilla con toalla, muselina, pijama… e incluso, tazas para Alfonso y Rafa.

    Y gracias también a Hero Baby por llenarme la cocina decosas ricas y buenas para todos: mermeladas, barritas de cereales, leche, bolsitas de fruta…

     

    Perdonad por no haber respondido a muchos comentarios, estoy ayudando a una amiga con un trabajo y además habrá algunos cambios en el blog. Eso, y que tengo un bebé super demandante (esto también es una novedad para mí) no me deja mucho tiempo para casi nada. Gracias por seguir ahí y el lunes vuelvo con un sorteo que os encantará. ¡Buen fin de semana!

  • Miedos y otras fobias infantiles

    Miedos y otras fobias infantiles

    Creo que no hago ningún descubrimiento al decir que casi todos los niños tienen miedo a algo. Y me refiero a niños, no a bebés. Vamos, ahora mismo preferiría dejar en brazos de Papá Noel a Gabriel antes que a Alfonso. Sí, porque los bebés, y no hace falta que sean tan pequeños como el que tengo en casa, no suelen tener miedo a casi nada. Vamos, que gatean y no hacen otra cosa que ir a los sitios más peligrosos mientras que, con la edad, van «cogiendo respeto» a según qué situaciones. En cualquier caso, lo de mis hijos mayores es ya algo patológico. Sí, Alfonso y Rafa tienen miedo al ruido y, claro, eso implica muchas cosas. Eso sí, ellos ya pueden hablar y gritar a mil decibelios que eso no les molesta en absoluto.

    La última coyuntura en la que el temor les paralizó fue el viernes pasado durante un partido de fútbol de Alfonso. Allí estábamos la «family» al completo chupando frío (a cubierto pero en exterior) en uno de esos días en lo que cayeron chuzos de punta y los rayos y truenos daban pavor. Vamos, con deciros que yo me había puesto hasta calcetines térmicos… De repente, empezó a caer una granizada del demonio y la cubierta de chapa de la pista de fútbol hacía un ruido un tanto atronador pero tampoco como para que uno de mis hijos se pusiera a llorar y el otro se tapara los oídos.Ver a un portero con las manos pegadas a las orejas resulta extraño 😉

    A Alfonso le dije que la cubierta de la pista era vieja y por eso hacía mucho ruido y más o menos se tranquilizó. Eso hasta que sonó un trueno tremendo y el pobre salió corriendo y llorando de la pista para subirse a los brazos de su padre. Los demás niños se quedaron un poco paralizados pero ninguno se fue del campo cual torbellino. Menos mal que quedaban sólo unos minutos de partido. Y mientras tanto, Rafa lloraba en brazos de mi padre. Se pasó el partido entero diciendo «llueve mucho» y «Rafa asustan truenos». Una vez, nos dijeron en la guardería que el niño es «constante» cuando quiere algo. No, la palabra para definir al niño es pesado 😉 Y cuando se le mete algo en la cabeza puede pasarse media hora diciendo lo mismo. No exagero. Pero ni un pelo estoy adornando esto de que el niño repite las cosas.

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    Cara de susto previa a la tragedia al notar que suben los decibelios hace un año y medio…

     

    Lo del miedo de mis hijos ya no me sorprende, no me impactan sus reacciones porque les pasa a menudo. En verano, cada vez que vamos a una fiesta de prao y hay voladores, ya tenemos el drama montado y hay veces que hay que alejarse del «peligro» para hacer terapia. Por no hablar del hecho de que Alfonso no quiera ir al estadio de fútbol a ver al Sporting porque le da miedo. Lo dice abiertamente: es que la gente grita. Fue una vez hace más de un año y aún lo tiene en mente, no hemos vuelto. Y yo tengo en la cabeza la de veces que me pedía ir al baño con tal de no tener gente gritando alrededor.

    Y Rafa más de lo mismo en según qué sitios. Es entrar en los típicos salones del niño (tipo Mercaplana) y querer salir huyendo. O en sitios donde hay muchas atracciones. En la Semana Negra de Gijón el verano pasado, su cara era un poema. En fin, no sé a quién han salido estos niños porque servidora, de temerosa, no tenía nada de pequeña. Y los vuestros, ¿a qué tienen miedo?

    Recordad que seguimos de sorteo hasta el domingo.

  • ¿Garbiel o Grabiel?

    En esto de poner nombres a los críos hay que andarse con mucho ojo. Yo creo, y esto es muy personal, que la originalidad hay que dejarla de lado, que un nombre es para toda la vida. Bueno, ahora ya se puede cambiar pero, por lo menos, le va a acompañar durante la infancia y la adolescencia, y no es plan de causarles traumas a las pobres criaturas. Ya os conté en otro post cómo a mi padre, cuando fue al registro, le dio por añadir un segundo nombre, nada convencional, a dos de mis hermanos. Ellos, trauma no tienen pero algún que otro cachondeíto sí que se han traído.

    A pesar de haber elegido unos nombres bastante comunes para mis hijos, independientemente de que gusten o no, el de Gabriel trae serios problemas a mucha gente. Lo sabía cuando lo elegí, soy consciente de que mi hijo más de una vez tendrá que repetir su nombre, es más, es posible que él mismo tenga problemas para decirlo cuando sea pequeño pero eso entra dentro de lo normal. Lo mismo pasa con Rodrigo; la R, la dichosa R, trae de cabeza a más de uno. Entiendo que mi hijo Rafa llame a su hermano Babriel, porque dos vocales tras una R suponen una dificultad para cualquier peque. Comprendo que Alfonso, al principio, dijese Garbiel pero ¿soy la única a la que le sangran los oídos cuando oye decir a un adulto cocreta en lugar de croqueta? Esto no es como en las matemáticas donde el orden no altera el producto. Una letra, una coma o una palabra pueden cambiar el sentido de una frase, de un nombre, de una historia…

    Ya en el mismo hospital, cuando dí a luz, supe que esto de llamar Gabriel a mi hijo va a fomentar mi paciencia, no es plan de ir riñendo al personal cuando no pronuncien bien el nombre del crío. Una de las enfermeras ya me dijo directamente que era un nombre muy difícil y, ante la imposibilidad de vocalizar bien, optó por llamar Miguel a mi churumbel. Así, sin más, cambió Arcángel por Arcángel. Lo cierto es que la pobre era bien cariñosa y a mí lo de que le transformase el nombre me hizo hasta gracia, no os voy a engañar. ¿Algún otro nombre que cause problemas? Mal de muchos….

  • Viajar con tres niños, ¿se puede?

    Viajar con tres niños, ¿se puede?

    Lo confieso, estoy temblando. En esta casa vamos batiendo récords; si Alfonso viajó por primera vez con 7 semanas de vida, Gabriel lo hará con sólo 20 días. Esto de que maridín sea de fuera tiene sus ventajas y desventajas, y entre éstas últimas, está el tener que hacer maletas cada cierto tiempo. Y ahí está la causa de mi estrés: las maletas y demás enseres que tenemos que llevarnos con tres churumbeles. Diré que los dos mayores ya no suponen mucha inquietud, porque a cada uno le hago su equipaje donde ya meto pañales, peluche y lo que viene siendo ropa. Por suerte, ya nos hemos olvidado de algunos artilugios y, según van creciendo, la cosa se va simplificando. Eso sí, al final compramos silla gemelar de segunda mano y ¡madre del amor hermoso! Vaya si pesa y ocupa el armatoste por muy plegable que sea.

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    Por cierto, estamos encantados con la adquisición. Alfonso no protesta diciendo todo el rato que está cansado y Rafa no protesta por ir sentado ya que imita todo lo que hace Alfonso. Y todos contentos.

    La cosa se complica seriamente con un bebé. Ya sabéis lo que son las primeras semanas de vida de semejantes criaturillas; yo, por ejemplo, tengo la habitación y el baño literalmente tomados por sacaleches, discos de lactancia, bolsas de megacompresas, la bañerita del crío, muselina, hamaquita…vamos, un caos al que en cuestión de días iré poniendo orden. Pero ahora me tengo que ir una semana fuera, y me toca «tomar» otra casa que no es la mía, en concreto la de mis suegros. A todo eso añádele el esterilizador y los bibes (ya os contaré en otro post el misterio de mi lactancia), el Bugaboo, la maleta de Gabriel y qué sé yo cuántas cosas más. Vamos, que los gitanos (con todos mis respetos) son amateurs a nuestro lado.

    Por supuesto, hace un par de meses ya que maridín cambió de coche. Sí, aunque no lo creáis teníamos el típico ranchera que en mis tiempos mozos servía para meternos allí ciento y la madre. Pero ahora no te caben tres sillas reglamentarias. No es fácil encontrar un automóvil donde poner las tres sillitas en la parte de atrás sin comerte el maletero… Los que dicen que notas más cambio con el segundo hijo que con el tercero, ¡ja! Me río yo de eso. En fin, todo es una odisea. Y nosotros tenemos más moral que el Alcoyano, para qué negarlo. Y vosotras, ¿cómo lleváis lo de viajar con niños? Por cierto, el lunes empezamos sorteo.

    Y gracias a Tubebebox porque ya he recibido mi caja con un montón de cosas para el peque y para mí. La presentación es bestial y me ha encantado todo el contenido. Es un placer poder formar parte de su grupo de madres expertas.

     

  • Rabietas: qué he aprendido

    Rabietas: qué he aprendido

    Hace unos días tuve una conversación con una mamá que estaba pasándolo bastante mal con los berrinches de su niña. Nos confesamos, mutuamente, que en alguna ocasión, aquello nos hacía derramar lágrimas. No es fácil enfrentarse a la pataleta de un niño o bebé. Es cierto que ellos lo pasan mal pero, ¿y nosotros, los padres? La primera vez que tuve que hacer frente a una rabieta fue hace más o menos un año, cuando Alfonso empezó el colegio y estaba a punto de cumplir tres años.

    Y aún así, no me puedo quejar porque estoy hablando de un niño, no de un bebé, que ya había pasado por otro evento importante en su vida: la llegada de un hermano un año antes. Pero oye, era tan sumamente bueno, que la presencia de Rafa no le afectó negativamente y tenía un carácter que daba gusto. Las rabietas duraron un mes y reconozco que para mí fue duro, perdí los nervios en más de una ocasión y acababa a grito pelao o lanzando un zapato al aire cuando se negaba a que le vistiera. Aquello se le pasó de la noche a la mañana y aprendí que chillar no servía de nada.

    Con Rafa, esto de las rabietas, lo he vivido mucho antes; desde que tenía año y medio ha tenido algún que otro berrinche pero, al ser de forma ocasional, no le das importancia y lo «soportas». Lo malo es cuando entran en una etapa en la que esto sucede a diario, en cualquier momento y, en muchas ocasiones, no tienen una causa aparente que lo justifique. De repente, el crío te monta un pollo porque no quiere que los cojines estén en un sitio o porque quiere tirar la sillita al suelo. Intentas dialogar, le abrazas, le ofreces algo que le guste, un juguete, una galleta, yogur, lo que sea para que intente distraerse…pero da igual, el niño está fuera de sí y además, no sólo llora, sino que se agarra a tus piernas para que no puedas moverte. Y claro, el día que se pasa así una hora de reloj, sin exagerar, acabas por gritarle e intentas despegarle de tus piernas con un zarandeo. Y no, no es eso lo que quiero porque, cuando se me pasa el estrés de ese trago, me siento mal conmigo misma.

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    Y si encima las rabietas van acompañadas de despertares nocturnos o de que el niño o bebé, que siempre ha comido como un elefante, se niegue a zampar, pues la situación puede llegar a superarte. Eso es lo que nos ha pasado las últimas semanas con Rafa y reconozco que me he sentido abrumada nuevamente. Todo a la vez acaba haciendo mella y esas situaciones generan mucho estrés. Personalmente, asocio esta etapa con el comienzo de la guardería, quizás porque Alfonso vivió una etapa similar al empezar el cole, lo cual demuestra que, a mis hijos, lo de la adaptación les cuesta lo suyo. Hay quien dice que es por la inminente llegada de un nuevo hermanito pero yo creo que no es del todo consciente de eso.

    De cualquier manera, después de un etapa así se quedan como la seda. Yo ayer mismo alucinaba viendo a Rafa sin intentar quitarle el balón a su hermano, o de repente me abrazaba y daba besos en la barriga diciéndome «te quiero». Llevamos dos días de paz y confío en que la mala racha haya pasado. ¿Qué sentís en plena rabieta de vuestros hijos?, ¿cómo actuáis?, ¿alguna vez la situación os ha hecho perder los nervios?

  • Primer día de natación con la guardería

    Cada día tengo más claro que una de las profesiones que no está lo suficientemente bien remunerada es la de maestra en una guardería. Sí, sí… los niños y bebés son una monada y muy agradecidos pero también conllevan un trabajo bestial y, cuando lloran, no es fácil mantener la calma. Ayer Rafa fue por primera vez a natación y aquello era cual ópera de Viena: de 15 niños, 10 lloraban. Por supuesto, mi peque era uno de ellos. Aunque no tengo claro si era por la natación en sí, ya que el primer día tiene bien poco de acuático y de hecho mientras estaba en el agua permanecía calladito, o por verme allí, que aún le cuesta cada mañana despedirse de mí o de maridín.

    Observando el panorama

    Una de las ventajas que tiene la guardería de Rafa es que, durante todo el curso, pueden ir un día a la semana a natación en horario escolar. Nuestra idea inicial era apuntar a los dos peques juntos los sábados pero para Rafa no conseguimos plaza en la piscina municipal, así que optamos por la guarde. También tuvimos nuestras dudas de si era o no necesario que aprendiese ya a nadar pero, en este momento, Rafa es la sombra de Alfonso, le sigue a todas partes y monta lío si no puede hacer lo mismo que él. Y como el verano que viene, el mayor se meta en la piscina grande, ya sé a dónde va a tener que ir el otro.

    Todos en el borde de la piscina, en la misma en la que yo aprendí a nadar. Todo se repite 😉

    Y vuelvo a la crónica de ayer porque aquello era para armarse de paciencia. Lo bueno es que es en un sitio deportivo muy conocido de Gijón así que los padres podemos ir allí a vestirles y a ayudar; por suerte para las profes, éramos unos cuantos, sobre todo mamás y abuelos. Pero claro, en cuanto les dejas preparados en el vestuario, los adultos nos vamos a verles desde la grada. Rafa, de primeras, ya no quería ponerse el gorro. Después su guerra fue con los manguitos, acostumbrado a ellos todo el verano y miraba para mí con lágrimas de cocodrilo para decirme que no los quería.

    Fin de la clase, fin de los nervios. Luego le tocó llorar para volver a la guardería, quería venirse conmigo.

    Con tanta llantina, les pusieron a todos sentados y cantaron una canción. Y luego les dieron a cada uno una regadera con agua para que jugaran. Enseguida les sentaron a todos en el borde de la piscina para que se mojaran los pies mientras dos monitores iban metiéndoles uno a uno en el agua. Ya os digo que Rafa, dentro de la piscina genial, pero el resto del tiempo lo pasó estresado. Entre estar en un sitio que no conocen, que varios lloraban y que servidora ya no estaba pegada a él… pues para qué quería más 😉 En fin, una odisea para ellos.

    No tengo muy claro que acabe el curso sabiendo nadar pero todo lo que avance de cara a que en verano esté más seguro, mejor. Son tres peques a los que no voy a quitar el ojo y no será fácil. ¿A qué edad llevasteis a vuestros peques a natación?, ¿os ofrecen esta actividad en guarderías y colegios?

  • Bautizos de todo tipo

    Hoy en día tenemos Bautizos de lo más variado. Por tener, hay hasta Bautismo civil, lo cual me parece una contradicción en sí misma; haz una reunión, comida o festejo del tipo que quieras para «presentar en sociedad» al churumbel pero llamemos a las cosas por su nombre. También se ven celebraciones que más parecen un bodorrio que el «acristianamiento» de un bebé. Lo digo porque ya he visto «listas de Bautizo» tipo listas de boda. Que digo yo que, si tu abuela, tía o padre te preguntan qué quieres, pues les dices con total confianza lo que te vendría bien para el crío pero, en este tipo de celebraciones más familiares y reducidas, yo soy de las que piensan que con un detalle basta. Pero es mi opinión, ehhh….

    Nosotros, por primera vez, tuvimos el sábado un Bautizo comunitario. Ahora se estila menos pero vamos, a mí me bautizaron con más críos y antes era algo habitual en ciudades. Y la verdad es que no es muy distinto a los bautizos «individuales», incluso lo encontré más animado. Como curiosidad, además de mi sobrino, se bautizaba otro niño con el mismo nombre: Jorge. También bautizaron a un peque cuya mamá vive en una casa de acogida así que había unas cuantas monjas entre las acompañantes. Y lo que más me llamó la atención fue, sin duda, coincidir con una bebé de otro país. Bueno, lo que me sorprendió fue el tema de la indumentaria de la pequeña, desconocía que en otros lares se llevaba el vestir a la bautizada como una dama de honor y con pamela, tal cual. Pero oye, en todos los eventos puedes aprender algo de otras culturas.

    Aquí se lleva el traje de cristianar, que en nuestro caso es familiar, o los bebés vestidos de calle un poco «elegantes»
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    Rafa y su habitual persecución a los bebés

    Luego están las distintas reacciones de los niños cuando les bautizan. Los hay que lloran, lo cual no me sorprende; otros sencillamente alucinan, como fue el caso de Alfonso, y los hay, como mi sobrino, que siguió con su siesta porque aquello no le pareció nada interesante.

    Tuvimos muchísima suerte el fin de semana con el tiempo; aún así, no decidí el modelín hasta una hora antes del evento. Básicamente porque en octubre una no sabe qué ponerse, por la mañana estábamos a 25 grados y por la tarde se preveía lluvia así que no sabía si ir o no con la pierna al aire aunque, si os digo la verdad, no tengo medias de embarazada así que no tenía mucha opción. Repetí con un vestido que ya me puse en dos bodas: hace 4 años embarazada de Alfonso y hace dos, de Rafa. Para nada hay que ir a un Bautizo como a una boda, sino mucho más discreta pero este traje es bastante sencillo así que para las bodas añadí tocado. Como es un evento religioso, es obvio que hay que evitar escotazos o ir con mini vestidos.

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    Vestido de Cortefiel de hace 4 temporadas. Yo creo que, al contrario que en una boda, en los bautizos no hay que darle muchas vueltas al tema ropa.
    Intentar hacer una foto a los niños, ¿perdón?

    Y poco más sobre Bautizos aunque he de decir que a Alfonso lo bautizamos en Zaragoza, a maridín le hacía ilusión. Y que con Rafa tuvimos un jaleo tremendo con las fechas porque no bautizan bebés en Cuaresma, que es casi mes y medio; no era fácil teniendo que juntar a familiares de dos ciudades a 600 kilómetros de distancia. ¿Habéis hecho algo especial en el Bautizo de vuestros peques?, ¿creéis que hoy en día las celebraciones son excesivas?

  • Ir a la playa con niños, ¿misión imposible?

    Aclaración: vivo en el norte, en verano no solemos tener más de 25 grados en la costa y aquí se va a la playa cuando sale el sol, no cuando nos apetece. Vamos por la mañana, no solemos llevar sombrillas, si no se nubla comemos allí y no nos movemos hasta que las mareas o la temperatura nos echan de la arena. Resumiendo, todas esta pautas y consejos que menciono a continuación varían si estás en el sur, o más bien, si estás en cualquier sitio de la la Cordillera Cantábrica pa’bajo.

    Dicho esto, hago una confesión: cada año y con cada niño que sumes, es más duro ir a la playa. La primera vez que llevamos a Alfonso tenía 8 meses e íbamos con todo tipo de artilugios: sombrilla, hamaquita, sillita, gorro, pañales… Al final del verano, ni gorro ni sombrilla ni hamacas, sólo silla para dormir la siesta y crema solar. Aprendimos que el pañal, cuando gatean, se llena de arena y les deja el culo como un tomate así que, si hay escape, se recoge y está. Con el pañal llegan, duermen y se van, el resto del tiempo, al libre albedrío.

    SAM_1097Su primer día de playa fue en Vigo y ahí estaba, con gorro y debajo de una sombrilla, que usamos dos veces más. Obsérvese su color de manos, ya se intuía un pequeño negrito.

    Si me preguntáis qué hice con Rafa su primer verano y qué hago ahora con los dos, la respuesta es sencillamente untarles de crema solar hasta las orejas, siempre protección máxima y aplicándosela varias veces. Pero ya no me «peleo» con ellos para ponerles un gorro, entre otras cosas porque nunca «toman el sol», es decir, están en la arena o en el agua jugando por lo que la parte que menos morena se les pone es precisamente la cara. La espalda, y las piernas cuando aún no gatean, son las zonas en las que más incido con la crema. Y eso que lo de ponérsela ya ha empezado a convertirse en una guera.

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    El primer verano de Rafa en la playa, al principio no gateaba y cuando eso ocurre ¡¡aprovecha!! Aún puedes tomar el sol teniéndolo a tu lado. Como veis, siempre están mirando hacia abajo.

    Tanto Alfonso como Rafa nacieron en octubre, lo que significa que ni me planteé que no fueran a la playa porque creo que, en el momento en que son capaces de estar sentados sin caerse, pueden disfrutar mucho de la arena y del mar, les suele encantar. Las dudas sobre si ir o no, entran cuando son bebés más pequeños. Y la respuesta creo que es «depende». He visto bebés de uno o dos meses en la playa, sobre todo en los casos en que tienen hermanos mayores; eso sí, siempre metidos en el capazo y con sombrilla, jamás dándoles el sol, es obvio. Entiendo que si es el primer hijo, prefieras ir de paseo hasta que tenga medio año. Pero lo dicho, no creo que haya una edad en concreto para empezar a ir.

    Lo que es innegable es que a los más pequeños les gusta la playa, es un sitio perfecto para explorar, la orilla es genial para el gateo.

    ¿Qué llevamos a la playa? Pues reconozco que vamos cargaditos, llevamos en una bolsa sus toallas y bañadores de repuesto, en otra las comidas y bebidas, en otra los pañales y las toallitas, y por último, mi capazo «playero» con nuestras toallas y un neceser repleto de cremas. Ah, ¡y la sillita! Así que no es fácil la movilización. Esa es otra de las razones por las que, cuando vamos, es para estar muuuuucho tiempo. Cierto es que, cuando estamos en Tarragona o en el sur, nos ahorramos la bolsa de la comida, allí pocos se plantean comer en la playa, y como además sabes que el sol no se irá de repente 😉

    Sobre cuándo bañarles en el mar, diría que eso sin ningún  problema siempre y cuando no les dé mucho el sol. Aquí no nos andamos con miramientos con la temperatura del agua, este fin de semana no creo que el Cantábrico estuviese ni a 20 grados (yo ni me planteo bañarme) y los peques se pasaron el día sentados en la orilla, como si nada. Además, eso tiene que ser buenísimo para evitar refriados, bronquitis y demás historias.

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    ¿Cara de frío? No, se les hace una piscinita natural y aunque no lo parezca, el agua va calentando un poco.

    Y creo que poco más me queda por contar, dejo para otro post la comida que me resulta más cómoda para llevar ya que aún no «tiro» de bocadillos, es cuestión de tiempo 😉 De cualquier manera, cada playa a la que vayamos os iré contando lo que más nos gusta y las pegas para ir en familia. ¿Cómo os organizáis para ir a la playa con los niños?, ¿a qué edad les llevasteis por primera vez?

  • Las cenas de los niños

    No penséis por el título del post que hoy voy a poneros aquí un montón de recetas e ideas para que vuestros peques coman variado, sano y sabroso. La verdad es que después de escribirlo, una se da cuenta de lo difícil que es reunir esas tres cualidades en los platos de todos los días. De hecho, a mí lo que me ocurre es que tengo la sensación de que siempre doy las mismas cosas a los niños para cenar, ¿os pasa lo mismo?

    Bueno, para que podáis darme ideas y recetas, os cuento lo que cenan Alfonso y Rafa antes de su bibe y vaso de leche. Las cenas se resumen en:

    – Pechuga de pollo empanada.

    – Merluza.

    – Tortilla francesa con queso (este es el único plato con el que me da guerra Rafa, y eso que hoy probó por primera vez un pincho de setas y queso Cabrales y como si llevase toda la vida, oiga).

    – Albóndigas con tomate.

    – Croquetas.

    Cuando llega el fin de semana, abro un poco la veda y pongo salchichas (las devoran), hamburguesas (Rafa se come una entera con 17 meses que tiene, prometo post sobre el misterioso caso del niño que podría pasarse la vida comiendo), palitos de merluza congelados…

    Por supuesto, vía libre en cumpleaños o reuniones familiares para comer gusanitos y dulces.

    El caso es que no les doy muchas más cosas porque, a mediodía, zampan casi todos los demás alimentos. Alfonso come en el cole y veo su menú en la web del centro, que incluye legumbres, pasta, paella, potajes, carnes o pescados siempre de segundo y fruta o yogur de postre. Y Rafa come a diario verduras (judías, brócoli, calabacín, zanahoria…) en los purés, en los que también meto legumbres y carne.

    Un sábado por la mañana tomándose una manzana cada uno.

    Además, los dos meriendan fruta todos los días, Rafa toma dos piezas en la papilla y Alfonso prefiere una pera o manzana troceada. A priori, tengo la impresión de que por el día comen bastante sano y variado. Sin embargo, con la cena no me pasa lo mismo, ¿qué dais a vuestros peques?, ¿debería también darles por la noche verduras, pasta, arroces?, ¿alguna recetina sencilla y sana? Que sea sencilla es importante porque Dios no me ha dotado con el don de los buenos cocineros.

  • El lenguaje de los peques

    Este es uno de esos posts que disfruto especialmente al escribirlo, es más, es posible que me entre algún ataque de risa y maridín ponga cara de incredulidad desde el sofá. Hace justo un año os contaba cómo era de divertida la jerga de mi hijo Alfonso, cuando por entonces no tenía todavía dos años y medio. La verdad es que al leerlo ahora, 12 meses después, me doy cuenta de la cantidad de cosas que había olvidado, ¡ya no me acordaba de su vena afrancesada!

    Un niño de dos años conoce entre 20 y 200 palabras, mientras que a los tres años ya sabe 1000 vocablos, son verdaderas esponjas. En este momento, ya no nos llama la atención cómo dice las palabras Alfonso, porque le entendemos perfectamente, sino la manera en que cuenta las cosas o la confusión que tiene con el significado de algunos términos. En el punto en el que está, no hay un solo día que no me haga reír con alguna ocurrencia porque además es de los que no calla y ya se sabe, a más conversación, más posibilidades de risas.

    Cuando un niño es charlatán, lo sabes desde que es pequeño, no hace falta que sepa mucho vocabulario. Véase a mi hijo Alfonso con 21 meses, no he podido resistirme a colgar este vídeo en el que habla algo parecido al chino.

    No me preguntéis porqué pero a las profesoras del comedor del colegio las llama “comedoras”, y eso que sabe sus nombres. Mis pantalones tipo cuero son pantalones “malotes”, la primera vez que lo escuché casi me caigo de la silla. Se sabe los nombres y apellidos de todos los niños de su clase pero, no sé porqué, el de Valentina no le sale, y la pobre niña es Calentina; lo sé, esto tiene que corregirlo pronto.

    Tiene momentos de auténtica lucidez, aún me acuerdo que un día le pedí que me ayudara a recoger los juguetes y el tío va y me dice: “Ya sabes recoger tu sola”. Y se quedó tan ancho. Otro día, a la salida del colegio le pregunté, como siempre, qué tal el día, qué había comido, qué habían hecho… El caso es que no estaba muy hablador y en mi empeño por ser buena madre y dialogar, empecé a preguntar si habían estado ese día en clase Pepito, Menganita, Paquito… hasta que después de decir un nombre me grita:

    -¡Qué no, qué no, qué no! –

    -¿No fue Jaimito?- insisto yo.

    – Que no me hagas tantas preguntas- me dice. Y continuamos nuestro camino al parque en silencio. Claro, ellos también tienen días en los que no tienen ganas de contarlo todo o sencillamente se ven abrumados ante padres plomizos 😉

    Este es uno de esos vídeos que dieron la vuelta al mundo. Dos gemelos hablando un idioma propio que ellos parecen entender a la perfección.

    El otro día, paseando por la calle, Alfonso me señaló un paso de peatones en el que una de las líneas estaba ya despintada y me dijo que a ese paso le faltaba un peatón. Me partía de la risa. En general, habla muy bien y se le entiende todo lo que dice pero donde mayor confusión tiene, y eso creo que les pasa a casi todos a esa edad, es con los tiempos verbales: ponió, he hicido, dijir…

    En fin, creo que el tema de las ocurrencias aún dará para más posts y va a durar unos años más ya que lo del vocabulario lo tiene prácticamente dominado. Mientras tanto, Rafa, con 17 meses, está empezando y dice ocho palabras: papá, mamá, ¡¡¡bien!!!, agua, hola y, no sé porqué, tres, siete y diecisiete, igual debería incluir estos número en el Euromillón 😉 Eso sí, también tiene sus conversaciones indescifrables pero es mucho más tímido que su hermano. Y vuestros peques, ¿cómo avanzan con su lenguaje?

    Por cierto, os dejo este vídeo que han hecho unos amigos para los peques que estén aprendiendo el abecedario, ya sabéis que con canciones siempre aprenden mejor las cosas. A ver si a vuestros peques les gusta.

  • Ejercicio y niños, ¿incompatible?

    La semana pasada vi a través de Facebook un cartel en el que aparecían juntas las palabras ejercicio y bebés. Me tuve que parar a leer detenidamente porque no daba crédito. Después me entraron dudas y pensé: ¿se considera bebé a un niño que camina? Este asunto nos puede dar para debatir en otro post pero hoy me centro en lo del ejercicio. El caso es que escribí a un mail que venía en el cartel y me dijeron que se podía ir a clases con niños de hasta 4 años. Vamos, podría ir con los dos churumbeles si quisiera, aunque desde luego, no es mi intención.

    Ya sabéis que yo para esto de hacer deporte he nacido vaga, juro que he hecho mis intentos pero la pereza y el aburrimiento pueden conmigo; desde que empezó 2014 salgo algún día a correr cuando los niños se acuestan pero, para qué engañaros, no soy nada constante y sólo estamos en febrero así que, a este paso, mi propósito de año nuevo va a durar lo mismo que un caramelo en un colegio. El caso es que ayer probé una clase gratuita de Mamifit, por aquello de que soy perfectamente consciente de que hacer deporte es sano y además mi trasero seguro que lo agradece.

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    Mirad la cara de susto de Rafa. Y yo sin comentarios porque el tema chándal lo encuentro muy poco favorecedor.

    Y ahora me centro en la experiencia de la clase de ayer. Estábamos seis madres con seis niños, tres de ellos eran mayores, los otros dos más o menos de la edad de Rafa. El peque en su línea, si no conoce a la gente, se pega a mis piernas y no echa ni media sonrisa, éste nos ha salido vergonzoso, lo cual me sorprende teniendo en cuenta que la timidez no es precisamente lo que nos caracteriza a sus progenitores. Es más, durante algunos minutos de la clase el resto de niños socializaron un poco, Rafa pasaba “tres pueblos”. Eso sí, más pancho y tranquilo que ninguno, sentado cerca de mí, con cara de asombro mientras las madres nos movíamos y más alucinado aún cuando le cogía para hacer alguno de los ejercicios.

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    Imaginaos la cara de Rafa en este momento. La mía tampoco tiene desperdicio. 

    Luego está el momento en que tienes que hacer algún ejercicio de brazos con el crío. Como algunos andaban por ahí entretenidos, Rafa incluido, cambiamos niños por mancuernas. Sinceramente, mucho mejor un par de kilos que mover los brazos con los doce kilazos de Rafa. La verdad es que la clase estuvo bastante bien pero es sólo un día a la semana y me parece poco si de verdad quieres mejorar tu forma física. Y a vosotras, ¿qué os parece la idea?, ¿hacéis algo de deporte desde que sois madres?

  • La vena drama-mamá

    A estas alturas, ya sabéis de sobra que no me considero una drama-mamá. Con lo tranquila que soy yo para el tema de las caídas, de los virus… y sin embargo, he de confesar que hay algo que me perturba bastante desde que soy madre: el ruido. En el mismo hospital, cuando di a luz, ya daba pequeñas manifestaciones de psicopatía cada vez que alguna enfermera entraba en la habitación a las seis de la mañana como si irrumpiese en un mercado en lugar de hacerlo en una habitación con una parturienta y un recién nacido. Pero claro, cualquiera les dice nada teniendo en cuenta que de ellas dependen tus analgésicos.

    Tres semanas después de dar a luz a Alfonso, ya tuve un pequeño episodio de violencia verbal en la calle. Yo paseaba tan feliz con mi madre y con el pequeñajo dormido en el capazo cuando, de repente, paró un coche a nuestro lado con la música a tope y las ventanas abiertas. He de notificar que el automóvil estaba tuneado; doy este dato para que seáis consideradas conmigo.

    No pude reprimirme e hice un comentario del tipo la gente no está bien de la cabeza. El susodicho me escuchó y quiso herir mi orgullo donde más duele: mi cuerpo redondo recién parido. Así que me espetó una frase que nunca se me olvidará: con menos culo también se caga. Eso, ahí, con la hormona revolucionada, las noches de insomnio y los ocho kilos de regalo que llevaba encima. Bueno, encima no, en el trasero que es a donde va a parar toda mi sobredosis de grasa.

    La playa es otro de esos lugares donde puedes tener problemas. Sufro cuando, como me pasó este verano, se nos pone cerca una pandilla con pinta de haber salido del Bronx. Sí, porque llevar la gorra con la visera hacia atrás, un bañador por debajo de la rodilla y un mega casette a la playa te convierte en un incondicional del rap o el reggaetón. Y ojo, que a mí el reggaetón me parece que tiene su punto y soy la primera en bailarlo, pero hombre, en la playa como que no.

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    Y si no son los del regaetton, son Paqui y su marido hablando por el móvil. Y si no, es Tino el que vende refrescos en la playa de San Lorenzo de Gijón. Él ya sabe que si pongo cara de asesina es que tengo a algún crío durmiendo. Porque claro, no sólo grita eso de “agua del Sáhara” sino que también monta numeritos y lanza hielos al aire.

    En fin, con el ruido es donde me sale la vena drama-mamá. Mis gordis duermen 12 horas del tirón desde que tienen 4 meses, pero son de oído fino. ¿Y por qué os cuento hoy esto? Pues porque tengo a un vecino haciendo obras en casa y cada vez que oigo los martillazos y demás estruendos, me subo por las paredes. A vosotras, por muy despreocupadas que seáis, ¿cuándo y por qué os sale la vena drama-mamá?

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