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  • Suelo pélvico, embarazo, parto, postparto, running. Lo que hay que saber.

    Suelo pélvico, embarazo, parto, postparto, running. Lo que hay que saber.

    La primera vez que escuché hablar de la importancia del suelo pélvico fue ya en mi tercer embarazo. Supongo que, si las dos primeras gestaciones hubieran hecho mella en ese conjunto de músculos con síntomas como pérdidas de orina, dolores o prolapsos, hubiera estado informada mucho antes. Aun así, sigue siendo otro de esos temas de los que no se habla demasiado ni se le da la importancia que tiene. En cualquier caso, aunque no tuviera problemas, en salud, como en todo, es mejor prevenir que curar y, aunque he tenido suerte en ese sentido, con el tiempo decidí también cuidar esa musculatura. Tuve la fortuna de que la matrona que me atendió en el centro de Salud por aquel entonces era también fisioterapeuta, incluso me enseñó a hacer el famoso masaje perineal de cara al parto y nos dio unas nociones de hipopresivos después del postparto. Con ella me conciencié bastante del cuidado del suelo pélvico.

    Y hoy, teniendo en cuenta que ya llevo cuatro embarazos y cuatro partos vaginales, y que además practico running, footing o como queráis llamarlo, desde hace más de dos años y medio, es como para tomármelo en serio. Que aunque parezca que estamos bien, igual no lo estamos tanto. Así que, por primera vez, fui a una fisioterapeuta especialista en suelo pélvico. Diré que es la mamá de un amigo de Rafa y que fue ella quien me dijo, tras ver que había vuelto a correr tras el postparto de mi hija, que pasase a verla, porque ve que muchas mujeres salen perfectamente de un parto pero que luego la lían poniéndose a hacer deportes de impacto o abdominales. Para las de Gijón, por si os interesa, se llama María Cejudo y lleva fisiocentro.org.

    Qué es el suelo pélvico y porqué es importante

    El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la pelvis y su función es sujetar vejiga, uretra, útero, vagina y recto en una buena posición para su correcto funcionamiento. Cuando el tono del suelo pélvico se ve alterado, puede provocar diferentes problemas: descenso de estos órganos pélvicos por el conducto vaginal, que son los prolapsos, dolor pélvico, incontinencia urinaria o fecal, disfunciones sexuales… Normalmente, los daños en el suelo pélvico se deben a factores como:

    1. El número de partos, sobre todo si el bebé nace por vía vaginal.
    2. Número de embarazos.
    3. Las cesáreas.
    4. La obesidad.
    5. Realizar ejercicios de impacto.
    6. Hacer actividades que aumentan la presión del abdomen (esfuerzos como levantar peso, hacer esfuerzos al ir al baño…)
    7. Envejecimiento.

    Suelo pélvico, embarazo, parto, postparto, running

    Valoración del suelo pélvico

    Generalmente, y dependiendo de la Comunidad Autónoma, después de un parto, cuando ha pasado la llamada cuarentena, te hacen una revisión ginecológica, bien la matrona o bien el ginecólogo. En mi caso, recuerdo que con el primer y segundo hijo, la revisión fue en el hospital en Ginecología. Mientras que, tras dar a luz a Gabriel, fue la matrona la que me hizo una revisión con la fortuna, como ya os decía, de que me hizo una valoración del suelo pélvico y me dijo que estaba como si nunca hubiera dado a luz, suerte la mía en ese sentido. Tanto en el segundo como tercer embarazo estuve haciendo ejercicios de Kegel y el masaje perineal durante las últimas semanas de gestación, que ya sabéis que ayuda a evitar desgarros. Eso y la genética han hecho que no tuviese ningún problema.

    En cualquier caso, la revisión que hacen normalmente es ginecológica y, salvo que se detecte algún problema importante, que entonces te derivarían a un especialista o a una Unidad de Suelo Pélvico, no se hace mucho más. Pero puede haber problemas, como ocurre con la diástasis, que queden sin ninguna evaluación y, por tanto, sin tratamiento.  Por eso, es conveniente darle importancia. Yo me lancé enseguida a correr tras el parto de mi hija, pasada la cuarentena, pero María me dijo que pasase por su consulta no fuese a liarla. La valoración no tuvo nada que ver con la ginecológica y estuvo unos 20 minutos «tocando» bien todo: exploración física, análisis de postura, valoración de las vísceras, de la musculatura profunda…

    Mi valoración, mes y medio después de mi cuarto embarazo y parto, fue bastante positiva, y más teniendo en cuenta que llevo casi tres años corriendo, incluidos los dos primeros trimestres del último embarazo. El abdomen presentaba una leve disminución del tono muscular y una diástasis abdominal de 1’5cm; el tono muscular perineal es normal en reposo pero sin reflejo en la tos, buena sinergia abdómino-perineal y buena estática pélvica visceral. Y en test de Oxfort, que mide la contracción voluntaria del suelo pélvico, dio 4/5. Así que bien, no tengo queja. Aún así, me dio una serie de recomendaciones, como la de realizar nuevamente hipopresivos, anticiparme a los esfuerzos contrayendo el suelo pélvico y corregir la postura activando el transverso abdominal. Esto te lo explica en persona con detalle.

    Qué pasa con los problemas graves

    Pues como veis, la cosa puede ir bien y con una serie de ejercicios o correcciones puede ser suficiente. O no. A veces, los problemas asociados al suelo pélvico requieren hasta cirugía u otros tratamientos que deben llevar a cabo médicos rehabilitadores o especialistas a través de electroestimulación, tecnología láser… En cualquier caso, los problemas asociados al suelo pélvico son muy frecuentes y hay que olvidarse de la vergüenza y consultar, para prevenir y para evitar males mayores. Yo ya sabéis que me conciencié hace unos años y he incluido posts con ejercitador de kegel, aplicador para disminuir el impacto al correr, masaje perineal… ¿Os habéis hecho una valoración?, ¿habéis tenido problemas tras ser madres?

  • Conocemos en familia cómo se hace la sidra… y algunas curiosidades

    Conocemos en familia cómo se hace la sidra… y algunas curiosidades

    Si hay algo típico de Asturias es la sidra. Nuestra tierra es el único lugar del mundo en el que esta popular bebida, hecha con manzana, se escancia; supongo que a todas os suena pero, por si hay alguna despistada, se trata de una forma de servir la sidra para que adquiera un sabor característico. Y para conocer cómo de unas manzanas se consigue esta bebida, que se encuentra en cualquier en cualquier bar de Asturias, nos adentramos en Casa Trabanco, uno de los llagares más conocidos y que se encuentra en Gijón. Otro plan más para hacer con los niños en nuestra ciudad que además les hace aprender algo más sobre la cultura asturiana. 

    Para que os hagáis una idea, en Asturias se elaboran más de 40 millones de botellas de sidra durante el año, en unos 80 llagares repartidos por nuestra geografía. La mayoría están en Nava, Villaviciosa, Siero y Gijón. El 70% de la sidra que se consume se hace en nuestra propia tierra, lo que equivaldría a unos 50 litros de sidra por habitante. Casi nada. Conste que yo soy más de comida, vamos, de fabada. Como veis por las cantidades, lo de la sidra es más que una tradición. Daos cuenta de que en Asturias hay más de 500 variedades de manzana aunque sólo 25 producen sidra con DOP. Cómo se elabora la bebida asturiana por excelencia es lo que aprendimos este otoño en Casa Trabanco, un llagar que comenzó a producir sus primeros litros de sidra en 1925.

    visitar llagar con niños

    Conocer cómo se elabora la sidra

    En Asturias, muchos llagares ofrecen la posibilidad de conocer cómo se elabora su sidra. Comenzamos la visita en Trabanco viendo más de 20 toneladas de manzanas, creedme que es llamativa la imagen para los peques. Allí estaban todas esas manzanas, esperando pasar por la trituradora. Os comento que, por ejemplo, en este lagar, hay distintos tipos de visitas a elegir, en función de las cosas que queráis hacer o ver. La visita Orígenes incluye el proceso de elaboración tradicional de la sidra natural, desde la trituradora hasta una degustación de sidra desde los propios toneles. Obviamente, los niños prueban la bebida en el proceso en el que todavía es zumo de manzana o sidra dulce. Y vamos, lo que les gustó. Bueno, y a mí, que me encantan las bebidas de frutas. Después, la sidra reposa durante otros 2 ó 3 meses en depósitos controlando la temperatura para que tenga lugar la fermentación de forma espontánea.

    visitar llagar con niños

    Nuestra visita, aparte de todo ese proceso, incluía conocer El Túnel de la Sidra, un túnel ferroviario construido en 1892, cuyo objetivo era servir como línea de transporte del carbón de la cuenca minera hasta el Musel, el puerto de Gijón. Aquel proyecto nunca llegó a ver pasar los trenes y guarda hoy casi dos millones de litros de sidra. Es un espacio estrecho, más bien oscuro con ligera iluminación en color verde, como el de las botellas de sidra, que guarda enormes toneles en los que te vas encontrando distintas frases relacionadas con la sidra y su historia. Eso sí, mis hijos, que son ellos muy de prao, lo que no quisieron dejar de hacer fue coger directamente una manzana de uno de los árboles de la enorme pomarada. Como buenos asturianos, ellos se comen las manzanas a mordiscos recién cogidas. Y antes de la entrada al túnel, subiendo unas escaleras de metal, está el museo familiar, donde se puede ver la maquinaria tradicional para encorchar las botellas, por ejemplo. Además, durante la visita aprendimos algunas curiosidades sobre la sidra.

    visitar llagar con niños

    visitar llagar con niños

     

    Allí también ofrecen durante la visita una degustación de quesos y sidra, así como una explicación de cómo debe escanciarse la bebida. Rafa probó suerte y no se le dio nada mal su primer escanciado, como podéis ver en la foto. Eso sí, con ayuda. Asturias es el único lugar del mundo en el que la sidra se escancia. Y tiene su explicación: que el chorro de sidra impacte contra el borde del vaso, que se sitúa en posición casi horizontal, hace que el oxígeno del aire se mezcle con el carbónico de la sidra y, durante unos segundos, la sidra adquiere las características de una bebida con gas.​ También se hace para que los posos que tiene la sidra natural y que hay en la botella, choquen contra el cristal del vaso y se diseminen.visitar llagar con niños

    Hay un refrán que dice que «cuando pasas el Negrón, la sidra avinagra y sabe peor». El Negrón es el túnel de varios kilómetros que une Asturias con León y al que Melendi hace mención en su famosa canción «Asturias». Pues no sé si sabe peor pero, desde luego, la sidra con lo que mejor sabe es con un buen queso o una buena fabada. Y en eso, ya sabéis que en mi tierra, somos especialistas. Así que aquí tenéis otro plan para hacer con los peques en Gijón: conocer cómo se hace la sidra.

  • Carta a mi hija

    Carta a mi hija

    Me hubiera gustado dedicarte una carta como lo hice con tus hermanos: en alguno de tus cumpleaños, contando cómo eres, qué te gusta, con cuál de tus hermanos juegas más… Pero sé que no podremos soplar velas juntas, que sólo podré ir contando los años que han pasado desde que te fuiste, o imaginando qué edad tendrías en cada momento. Hoy debimos conocernos, quizás hace unos días, quizás mañana… pero yo debería escuchar tu llanto y sentir tu respiración. No debiste dejarme, ibas a ser mi refuerzo entre tanto chico, entre tanto fútbol, entre tanto coche… Ibas a unirte a ese trío maravilloso que con ilusión te esperaba y que, estoy segura, te hubiera cuidado y querido con locura. Porque no sabes la de veces que imaginé esa foto de los cuatro juntos por primera vez.

    Cuando te fuiste, deseé volver atrás, a cualquier momento en el que te sintiera dentro de mí. Ansiaba no haberte perdido, deseaba regresar a cualquiera de esos días en los que era tan feliz esperándote, sabiendo que estabas ahí para darme la plena felicidad. Pero me doliste tanto, que tiempo después deseé no haberte conocido nunca, no haberte llevado nunca en mí, no haber estado embarazada de ti. Fíjate lo dura que fue para mí tu corta vida que deseé que no hubieras existido. Y perdóname porque aún lo deseo a veces, mi niña. Porque no estaba preparada para el dolor, para este dolor. Porque aún tengo pendiente una labor muy importante contigo: convertir el dolor en amor. Ese que sentí de alguna manera cuando te tuve en brazos pero que luego trajo lágrimas y más lágrimas.

    No habrá fotos, no habrá cumpleaños que celebrar, no habrá primeras veces… Pero ¿sabes? Yo sé que estuviste conmigo, exististe aunque pocos te viéramos físicamente. Yo ya no hablo de Gabriel como el pequeño sino como el tercero. Te veo muchas veces en tu hermano Rafa. Creo que estabais conectados de alguna manera, pudisteis haber compartido fecha de cumpleaños y estos días, no hace dos meses, yo hubiera descubierto que eráis como gotas de agua. Yo sé que te hubieras partido de la risa con las tonterías y aspavientos de Alfonso.  Pero sé también que no debo fantasear porque me dolerá demasiado. Y quiero volver a ser feliz. Y sé que debo, por tus hermanos y por ti, por mí, por lo que tenga que venir…

    Pero sin olvidarte, ¿cómo iba a olvidarte, hija? Sé que viniste para algo. Tu corta vida ha salvado la de otro bebé. Y tu historia me consta que ha llegado a muchos hospitales y que llegará a muchos sanitarios dentro de unas semanas cuando cuente cómo fue el proceso aquel día que te perdí, para poder ayudar a otras mujeres a que sufran un poco, sólo un poco menos, en un trance así. Menos de 7 meses de vida y todo eso has hecho. En una vida más larga hubieses hecho cosas maravillosas, estoy segura. Tu ausencia no tiene sentido, no por hay un porqué, no debió ocurrir nunca… Ahora, dame tiempo. Quiero creer que eres un ángel y que, si pudieras hablarme, me dirías todas estas cosas que dice esta canción.

    No te olvido, pequeña. Cuando brille, brillarás. Te quiero y querré siempre.

    Mamá.

     

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  • Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Todo empezó con una llamada de Oncoginecología en la semana 13 de embarazo. Te dicen que tienes que ir allí tal día para hacerte no sé qué prueba porque la citología ha salido alterada. Y te quedas tan en shock que no reaccionas. Buscas citología alterada en Google, ves la palabra cáncer de cuello de útero y empieza el agobio. Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Hasta que decidí hablar contactar con Nuria, mi matrona en el segundo y tercer embarazo, para preguntarle. Fue la primera en tranquilizarme. Después, llamé a una enfermera de Ginecología para quedarme del todo tranquila. Y lo cierto es que me quedé serena, ya sabéis que tiendo a quitarle importancia a las cosas y soy de las que piensa que no va pasar nada malo, ya veis. Además, al día siguiente caí en la cuenta de que esa historia me sonaba que le había pasado a una amiga (luego descubres a unas cuantas personas más conocidas o de tu entorno) y me dijo que no me preocupara, que se operaba después del parto y listo.

    Citología alterada en el embarazo

    La verdad es que esto es como todo, no sabes la cantidad de cosas que pasan hasta que te pasan a ti. Y cuando te pasan descubres que le ocurren a muchas personas, te das cuenta de que seguimos muy desinformadas en muchos temas que tienen que ver con la salud femenina y que hay asuntos que siguen siendo un tabú. Como los abortos o las muertes perinatales. Desde luego, no me he librado de ninguno de los temas tabúes últimamente, espero que ya no me toque nada más. El caso es que enseguida me hicieron una colposcopia, hablé con el ginecólogo que me atendió ese día, me volvió a decir que no me preocupara, que me harían otra revisión en agosto para ver que las células alteradas seguían igual (que normalmente en ese espacio de tiempo no iban a peor) y que ya después de dar a luz, me operarían para quitar un trozo de cuello de útero. Recuerdo que yo pensé: a mí como si me quitan el útero, que yo con el cuarto hijo me planto. Ya veis, es lo que pasa cuando eres despreocupada.

    Y desde abril, me olvidé del tema. Hasta agosto, que me tocaba una nueva revisión de ese asunto pero ya volví con mis informes de la muerte de mi hija en Tarragona. El ginecólogo que me atendió, que resultó ser el mismo que me operó la semana pasada, me preguntó en ese momento si quería empezar ya con los trámites para el preoperatorio o esperar a recuperarme psicológicamente del palo que acaba de vivir. Le dije que cuanto antes, no sé porqué preferí quitármelo de en medio lo antes posible, de manera que ya todas las pruebas las hice entre agosto y septiembre. Y como sabéis, me operaron la semana pasada.

    Cáncer de cuello de útero

    La finalidad de este proceso quirúrgico que os explicaba es precisamente evitar un cáncer de cuello de útero, se trata de una cirugía preventiva. Hay varios procedimientos para extraer las células alteradas o precancerosas en función también del grado de la lesión. Es una cirugía, en mi caso fue conización, sin ingreso (el mismo día puedes irte a casa) en la que te extraen un trozo de cuello de útero. Una vez que te extirpan la zona del cuello del útero indicada, ésta se estudia mediante biopsia y se considera que la lesión se ha eliminado completamente cuando no se observan células anómalas en los bordes u orillas, vamos, cuando estos están sanos. Y ahora es cuando llega la pregunta del millón, ¿por qué pasa?

    El famoso Virus del Papiloma Humano

    Pues sí, señoras, la mayoría de los casos están relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH) . Es un virus que tenemos el 80% de las mujeres en algún momento de nuestra vida pero que casi siempre desaparece espontáneamente y no produce síntomas. Pero como en todo, hay un porcentaje pequeño, pero no raro, en el que esto no ocurre, de manera que aparece una lesión precancerosa, cuando se pilla a tiempo, o un cáncer, en el peor de los casos. De ahí la importancia de hacerse citologías vaginales con frecuencia, cosa que yo he hecho mal, muy mal, ya que la primera que me hice una fue en el primer embarazo, repitiendo sólo en las gestaciones. Sí, gracias a este cuarto embarazo, supe que tenía esta lesión.

    De cualquier forma, estas lesiones salen cuando el virus persiste, es decir, puede que las citologías de los últimos años no hayan dado con la lesión, bien porque tenías esas células alteradas o porque al hacer la prueba sólo se recoge una pequeña muestra y puede quedar la zona afectada sin recogerse en el espéculo. Pero el virus sí que llevaba años en tu cuerpo sin que lo supieras. Y esto está ocurriendo en muchísimos casos, que están encontrándose, como yo, con lesiones precancerosas tras años cuidándose, mujeres que no beben, que se alimentan normalmente, que no fuman, con la misma pareja… La mayoría de las mujeres tienen o han tenido el virus alguna vez en su vida, pero sin saberlo. Lo cual no quiere decir que esteis libres de lesión en un futuro.

    Como veis, esto es como todo. Puede que no pase nada o puede pasar mucho. Yo no tenía ningún factor que me hiciese creer que tendría más probabilidades y me tocó. A mí y muchas mujeres. Como nada parecía indicar que yo pudiese perder un bebé en el tercer trimestre de embarazo tras gestaciones sin ningún problema. Pero las cosas son así y estas cosas pasan, sin previo aviso, sin que hayas hecho nada malo para que pasen. Te toca y punto. Por eso, y creedme que yo ya he aprendido (y no porque se informe de ello), que hay que tomarse en serio las revisiones. Haceos ese favor.

  • Carcasona, una ciudad medieval de ensueño

    Carcasona, una ciudad medieval de ensueño

    Este era el post que me quedaba pendiente de nuestras vacaciones de verano. Como el viaje a Francia lo hicimos en dos tandas, aprovechamos y conocimos Carcasona, una ciudad medieval de ensueño de la que nos habían hablado varios conocidos y amigos. Y tenían razón con todo lo que nos habían dicho, es preciosa. Está en la región Languedoc-Rosillón, al sur del país, a medio camino entre Perpiñán y Toulouse; vamos, relativamente cerca de la frontera con España, por lo que tampoco es un destino muy lejano para algunas provincias de nuestro país. La verdad es que ya desde lo lejos prevés que aquello merece la pena porque es imponente. Es una ciudad amurallada en lo alto de una colina que está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y como curiosidad, fue escenario de la película Robin Hoood.

    A la parte de la ciudad amurallada no se puede acceder con coche pero hay párkings exteriores donde dejar el vehículo, aunque creo que baratos no eran. Bueno, en Francia, los precios de las cosas en general son superiores a los de España. Como os podéis imaginar es un lugar muy turístico, de hecho, es la quinta ciudad más visitada de Francia. Nosotros, al ir con los niños, decidimos caminar entre sus calles sin hacer la visita pagada, porque nos interesaba ver el ambiente, recorrer una parte de las murallas y ver la maravillosa Basílica de Saint-Nazaire, aunque recuerdo que el mediano tuvo una rabieta que nos hizo entrar por turnos a maridín y a mí.

    Fotografía de Historia de las civilizaciones

    Comimos en la propia ciudadela, donde hay muchísimos locales, terrazas, restaurantes donde tomar algo. La verdad que, al ser cinco, en cuanto vimos una mesa libre en un sitio que ponían un poco de todo. Allí es muy típico el cassouletun guiso de alubias blancas con distintas partes de carne animal… Pero con el calor, no era muy apetecible. Y aunque elegimos al tun tun por aquello de que los niños ya sabéis que haciendo turismo enseguida se cansan, vimos sitios chulos y algunos como escondidos, de verdad, una pasada. Merece la pena.

  • BNFit Talaso: spa y diversión para toda la familia

    BNFit Talaso: spa y diversión para toda la familia

    ¿Quién dijo que los niños no pueden ir a un spa y pasárselo bien? En Gijón tenemos uno de esos espacios en el que todo es posible: relajarse o divertirse, o las dos cosas a la vez. Pensado para todas las edades, para los que quieren desconectar o pasar un divertido rato con sus hijos, para los que quieren cuidarse o hacer deporte… y todo con los beneficios del mar y con vistas al Cantábrico. Pasamos una tarde en BNFit Talaso, los niños disfrutaron muchísimo en el parque lúdico acuático con sus toboganes y piscinas, y yo pude conocer todo lo que tienen en el área Talaso, al que no le falta de nada para cuidarse y relajarse. Todo en un edificio situado junto al mar y cerca del puerto deportivo de Gijón. 

    Parque lúdico acuático para niños y mayores

    Sí, existe un lugar donde tus niños pueden pasárselo bien y tú puedes disfrutar y relajarte. Vamos, un lugar pensado para las familias y su ocio gracias a toboganes (uno hasta con semáforo para que no haya accidentes) por los que mis hijos mayores se lanzaron una y otra vez, una cueva con cortina de agua y un río contracorriente en el que Rafa se pasó media hora dando vueltas porque con manguitos se dejaba llevar flotando por la corriente. Teníais que haberlo visto, ya sabéis que es como un anfibio 😉 Y además de todo eso, la zona lúdica tiene piscina infantil, piscina para nadar, piscina polivalente, piscina exterior climatizada en la que ves el mar y la playa de Poniente. No me animé yo a salir ese día porque llovía y hacía fresco aunque había unas cuantas personas disfrutando del agua caliente de la piscina y de la lluvia que caía. Y otra de las cosas que más les fascinó fue el jacuzzi, lo de las burbujas ya sabéis que les divierte muchísimo.

    Para los adultos, además de todo lo que os comentaba, hay también sauna, baño de vapor y pediluvio pero, creedme, y aunque me acompañó mi hermano con mi sobrino, lo de estar vigilando a cuatro niños, cada uno por un lado, no me dejó a mí recrearme, que no me hubiera venido nada mal. Vamos, que tengo que repetir pero con refuerzo, para poder desconectar del todo. Y que sepáis que hay vestuarios femeninos, masculinos y familiares, en el que pudimos entrar todos porque, al final, con tres niños varones, tendría que encargarse de ayudarles siempre un adulto varón. Así que comodísimo, con duchas amplias y una enorme en la que se metieron mi hermano y los cuatros niños, con una silla plegable para sujetar bebés, cambiador… Para las taquillas es necesaria una pulsera que está fenomenal, ya que se puede mojar sin ningún problema. La verdad que todo muy cómodo y un plan estupendo ahora que empieza el otoño, para días de esos en los que llueve y no sabes qué hacer con los niños.

    talasoponiente niños

    Zona de Talasoterapia

    Allí me adentré yo sabiendo que ese día, al ir con niños, no iba a poder quedarme aunque hice un recorrido con el personal de la zona, que te tratan de maravilla. Ya os digo, un día voy sola a probar todo lo que había, porque no he visto un sitio así en la vida. Es que no es un spa tal y como lo conocemos, hablamos de un espacio de Talasoterapia, un método terapéutico natural que consiste en la utilización del medio marino (agua, arena, algas, lodos…) para relajar cuerpo y mente. Según me explicaron, el agua de mar contiene más de 80 elementos básicos en las justas proporciones en que los demandan nuestras células para mantenerse en y equilibrio, así que es una gran medicina para nuestro cuerpo. Y de eso estoy segura, nada como el mar.

    Quizás lo que más llamó mi atención de todo el recorrido fue el flotarium, es decir, una piscina con agua salada de extremadamente elevada, parecida al agua del Mar Muerto, que hace que al meterte, flotes. Y así, flotando sobre el agua, abres los ojos y ves el techo, donde ves unas pequeñas luces que parecen estrellas. El resto del espacio por una luz muy tenue que, dicen, elimina el 90% de las señales enviadas al cerebro y que genera un estado muy profundo de relajación física, nerviosa y mental. Vamos, que me parece la mejor zona.  Por supuesto, cualquiera de las piscina, bien las de agua marina con camas de agua o asientos de hidromasaje también me fascinan, pero esto de flotar lo encuentro increíble.

    También me resultó llamativo, porque desconocía sus efectos, la sala de infrarrojos para estimular el organismo. Te tumbas en una de las varias hamacas que hay en ese espacio y favoreces el aumento de glóbulos blancos, que favorecen una mayor inmunidad y mejoran enfermedades reumáticas. Además sirve para estimular la vasodilatación y mejorar dolores, ayuda a disminuir el azúcar en sangre y otras muchas ventajas que me parecieron sorprendentes y de las que no tenía ni idea. Y como os podéis imaginar, si tienen estas cosas que os he comentado, lógicamente tienen cosas que ya son más habituales como piscinas de agua marina, piscina de hidromasaje, pediluvio, baños de vapor, sauna finlandesa, poza fría y, cómo no, diversos tratamientos de belleza.

    Como os imagináis, un lugar así, también hay zona para hacer deporte, con vistas al parque lúdico y al mar. Pero obviamente, no fuimos ese día a hacer deporte, aunque con todo lo que tienen allí, hasta apetece. Pero sí, eso ya también para ir sin los peques.  Como véis y como os decía, Talasoponiente tiene de todo y para todas las edades. Yo me quedo con el parque lúdico para ir con los niños y disfrutar, y con la zona de Talasoterapia para relajarme a solas.

    Más planes con niños en Gijón: Acuario, Jardín Botánico

  • Minishoes, zapatos de calidad y a buen precio para los niños

    Minishoes, zapatos de calidad y a buen precio para los niños

    Rosario y Javi son papás y hace cuatro años pusieron en marcha un proyecto con mucho esfuerzo, ilusión y cariño: Minishoes, una marca de zapatos y complementos para niños de venta online, que ya no sólo vende en España sino que envían a otros países de Europa, incluso acaban de llegar a México. Y es que una de las claves del éxito es que los pedidos llegan en 24/48 horas a cualquier sitio de España. Además, el calzado hecho en nuestro país es conocido en todo el mundo por su calidad, de manera que los Minishoes son fabricados al 100% en proveedores españoles, con la garantía que eso conlleva y que ha hecho que clientes sean fieles a la marca.

    minishoes zapatos niños

    ¿Qué os vais a encontrar en Minishoes? Pues de todo en zapatos de bebé y de niños (incluso en números grandes), en un montón de colores y modelos. Desde las clásicas Merceditas de niña que me rechiflan y que es uno de mis zapatos favoritos para las peques hasta los Pisacacas, que son los que suelo coger yo para los niños cada temporada. Aunque este año he preferido elegir unos playeros para que lleven con vaqueros porque los fines de semana suelen ser para planes al aire libre la mayoría de las veces.

    minishoes zapatos niños

    Los precios asequibles fueron su gran apuesta desde el principio aunque no sabían lo que supondría la digitalización de una zapatería infantil.  Pero el resultado fue un éxito y cada año se multiplican por 4 el número de clientes, de manera que han podido ajustar su margen para poder llegar a todos los hogares de nuestro país, manteniendo siempre la calidad con un precio muy competitivo. Además, el propósito de Minishoes desde el principio fue que los clientes recibieran, como os decía al principio, sus pedidos en 24/48 horas desde el momento en que haces la compra online y este objetivo lo han conseguido y forma parte de la base de su empresa. Calidad, buen precio, rápido servicio y variedad en los diseños, ésas son las claves de Rosario y Javi, ¿os gustan?

  • Muerte perinatal: cómo lo afrontan los hermanos

    Muerte perinatal: cómo lo afrontan los hermanos

    ¿Cómo están los niños? Ésa suele ser la pregunta que me hacen después de interesarse por cómo estoy yo. Así, aparentemente, os diría que mis hijos no han sufrido tras perder a su hermana, a la que nunca llegaron a conocer… Pero sabían que existía, que estaba dentro de mí y hablábamos mucho de ella, la habían sentido moverse al poner la mano en mi barriga y habíamos debatido en varias ocasiones con ilusión el nombre que ponerle, dónde dormiría e incluso ven a diario una habitación de la casa pintada de rosa. Pero con sinceridad creo que no han sufrido tal y como yo lo entiendo, sencillamente sienten cierta tristeza porque han visto que esa ilusión se nos ha ido. Y han estado tristes porque me han visto llorar a mí por ella. La muerte perinatal es difícil de entender hasta para los adultos, cómo no va a serlo para ellos.

    Muerte perinatal: cómo se lo dijimos a los niños

    Nosotros les contamos lo sucedido en el mismo hospital, la mañana que yo di a luz, cuando vinieron a verme. Les dijimos que la hermanita, que es así como hablamos de ella durante todo el embarazo y como seguimos llamándola ahora, había fallecido y que se había ido al cielo. Nosotros somos creyentes, aunque confieso que este episodio me mi vida me está causando una crisis de fe. Creo que hay que decirles la verdad siempre, tenían que saber que su hermana se había ido. Obviamente, la edad de cada uno les ha hecho sentirlo de distintas formas. Gabriel no se entera y en ese momento sólo estaba pendiente de escalar por la cama del hospital para sentarse conmigo. Si me ve en alguna ocasión llorar,me pregunta si es por la hermanita, porque lo ha escuchado, no porque sepa realmente que iba a tener una hermana, el embarazo es ya un concepto difícil de entender con dos años.

    Rafa, que tiene una vida interior muy intensa y una sensibilidad especial, y que ya desde hace mucho habla de vez en cuando de la muerte, hizo preguntas. Fue él quien, desde entonces, cuando rezamos por la noche antes de acostarnos, empezó a decir: un beso para la hermanita. Sé que, el mismo día que se lo dijimos, después fue al parque con mis suegros y le contó lo que había pasado a un desconocido. Y fue él el primero en darme un toque de atención al preguntarme un día ¿hasta cuándo vas a estar así, mamá? Creo que hay que llorar a veces delante de los niños; el dolor y la muerte, por desgracia, forman parte de la vida. Además, si hubiera actuado como si no pasara nada, ¿qué pensarían ellos? Pues seguramente que no la quería, y si no la quería a ella, quizás a ellos tampoco. Una de las imágenes que tengo grabadas en mi cabeza de mi infancia es la de mi madre llorando al enterarse que su hermano, de 33 años, había fallecido. Pero por ellos no puedes hundirte ni pasarte los días tirada en la cama, que es lo que te pide el cuerpo las primeras semanas.

    Alfonso al principio no parecía creérselo mucho, no entendía nada, ni que de repente mis padres o mi mejor amiga estuviesen en Tarragona, que es un sitio al que no les asocian. Estaba ya de por sí alterado por las vacaciones y además no exterioriza sus sentimientos, no sé porqué va de duro. Fue más adelante, ya cuando volvimos a Gijón y pasaron unos cuantos días, cuando ya empecé a verle algo triste e, incluso, le he visto desmotivado con el fútbol. A veces, me abraza la barriga, como queriendo entender porqué ahora no hay nada. Y también me dio un toque de atención:

    -Mamá, ¿cuánto tiempo vas a seguir acordándote de la hermanita?

    -Siempre me voy a acordar de ella.

    -Pues entonces no dejarás de llorar.

    -Ha pasado hace poco, estoy triste porque se ha ido pero dejaré de llorar.

    Hace ya días que no me ven llorar, esas lágrimas se van espaciando, que no desapareciendo. Pero seguimos hablando de ella. En mi mesilla de noche, tengo la foto que hicimos de recuerdo a nuestra hija, una imagen maravillosa en la que se intuye el gorrito y la nariz y se ve su mano «agarrando» mi dedo. Ése es para ellos el único recuerdo de la existencia física de su hermana, a la que no quiero que olviden. Su foto la he puesto junto a otra imagen de ellos tres y a una lámina de la Virgen de Covadonga.

    Así es como han vivido ellos esta experiencia que, como dice mi psicóloga, a la que más duele es a una madre, nadie más siente de la misma forma, ni tu pareja, ni tus hijos, ni el resto de familiares. Yo me alegro de que ellos no hayan sufrido, sino que simplemente hayan sentido tristeza. Y me alegro, sobre todo, de que la mencionen en algún momento, uno u otro. Porque no quiero que la olviden, sé que nos ha traído alguna enseñanza aunque todavía el dolor es dolor y no ha pasado a ser solo amor.

  • Nuestra experiencia en un camping en Francia con los niños

    Nuestra experiencia en un camping en Francia con los niños

    Ojalá hubiera escrito este post hace un mes, al volver de nuestras vacaciones. Porque obviamente, aunque nuestra pérdida fue en Tarragona y hasta entonces estaban yendo genial, lo cierto es que ya sólo he querido que terminase el verano de 2017. Pero debía este post porque cuando os conté allá por marzo que íbamos a ir por primera vez de camping al sur de Francia, la verdad es que os interesasteis mucho por el tema y me pedisteis que os contara a la vuelta. Así que os detallo nuestra experiencia. Os dije ya entonces que habíamos reservado en uno que se llama Camping Resort Sunelia Bois Fleuri, en la localidad de Argeles Sur Mer que, por cierto, me sorprendió porque todo está muy orientado a las familias, lo cual está genial.

    camping francia niños

    Aclaro, aunque las que me seguisteis por Instagram esos días lo visteis, que no es un camping de tiendas de campaña, sino de bungalows o villas, lo que resulta más cómodo. Que no digo yo que para un fin de semana no me importaría lo de la tienda de campaña pero bueno, que ya que viajamos con tres niños y yo estando embarazada, había que pensar también en estar lo más cómodos posibles, y más si vas a estar una semana entera en el mismo sitio. La verdad es que nuestro bungalow era una monada, tenía dos habitaciones y una buhardilla, es decir, 6 camas en total. Eso sí, las sábanas hay que llevarlas o alquilarlas, que fue lo que hicimos nosotros por no añadir más equipaje. Ah, y dos baños con bañera, muy pequeñitos, pero dos baños, que viene muy bien. La cocina con todo completo, vajilla, lavavajillas, nevera y congelador. Lavadora no pero hay una lavandería, que usamos en una ocasión. El bungalow tenía televisión, que ni encendimos, y aire acondicionado, que sí nos hizo falta.

    Para los niños

    Para los niños, pues obviamente lo mejor y de lo que disfrutaron muchísimo es del espacio acuático de 900 metros cuadrados, e importante para mí y para el rubiales, con el agua a 27°. Hay una piscina infantil con 2 toboganes, es de poca profundidad para niños de la edad de Gabriel y más pequeños. Y luego, otra piscina grande, separada por una cascada.  En una zona hay una profundidad para adultos y otra para niños de edades como Alfonso y Rafa, que no pararon de tirarse del tobogán, y si a eso le sumas un cubo gigante que se va llenando de agua y que lanza el agua cada minuto, imaginaos cómo lo pasaron. También se organizan todo tipo de actividades deportivas y de animación a lo largo del día, los niños fueron un par de veces a la zona de ping-pong y yo me animé a tres clases de zumba.

    Para comer

    Obviamente, un camping de bungalows te da mucha libertad para poder cocinar lo que te apetezca, pero lo bueno es que allí había de todo. Un día recurrimos a la pizzería y encargamos unas pizzas para cenar en nuestra terraza, algunos días a medio día tomábamos algo en el bar, tipo ensalada, perrito caliente… Los desayunos los hacíamos en el restaurante buffet, que también funciona para las cenas y que probamos algún día porque para los niños es gratis. En el resort también hay supermercado, heladería… Y una noche hicimos barbacoa, bien puedes hacerla en las parrillas de obra que hay comunes distribuidas por el camping o alquilar una móvil por 4 euros a la semana para hacerla en tu terraza.

    Playa de Angeles Sur Mer

    A la playa fuimos en varias ocasiones, está a unos 5 kilómetros y siempre íbamos en el bus-tren que sale del propio camping cada media hora, para los niños era más divertido así que mover el coche. El caso es que, como ya os comentaba, todo está super orientado a las familias y aluciné con los espacios infantiles para los peques que hay en esa playa. Estamos hablando de un arenal enorme, de 7 kilómetros y en él estuvimos en dos de los varios espacios para niños que tienen hinchables, piscinas de plástico… con hamacas y sombrillas para los padres. Me pareció una pasada. y la playa preciosa, de verdad, tan grande que estás a gusto, sin gente pegada a ti.

    camping francia niños camping francia niños

    En fin, como veis el sitio genial, los niños lo pasaron pipa, a nosotros nos gustó también el plan, con el clima tuvimos suerte y pudimos disfrutar del sol todos los días. En otro post os enseñaré un pueblo increíble de Francia.

  • BIC Kids, los clásicos para todas las edades  ¡con sorteo!

    BIC Kids, los clásicos para todas las edades ¡con sorteo!

    ¿Sabéis lo que suelo llevar siempre encima para que los niños se entretengan cuando vamos a un sitio donde hay que estar un poco tranquilos? Pues un estuche bien lleno de rotuladores y plastidecor, garantía de serenidad durante un buen rato. Por no hablar de que para el colegio también necesitan los lápices de color, ceras y rotuladores para experimentar con el coloreado y el dibujo, actividad que contribuye a estimular la memoria, la creatividad y la concentración. Por eso, Bic Kids fomenta el desarrollo de las habilidades en los niños de todas las edades. Sí, de todas, ¡hasta bebés! Por ejemplo, el envase Kid Coleur Baby es perfecto para bebés a partir de un año, su punta está bloqueada, lo que hace que sea resistente a la presión, y su tinta es ultralavable, se limpia fácilmente de la piel y de casi todos los tejidos. ¿Y quién no ha tenido la marca BIC en casa en su estuche? Los clásicos no fallan. Y ahora también con materiales novedosos.

    Pues os cuento que vamos a sortear 2 packs que llevan los siguientes productos:

    1. BIC® Kids Kid Couleur (Blísterx24): Rotuladores pensados para niños a partir de 5 años, de punta media y con la tinta ultralavable que os mencionaba antes.
    2. BIC® Kids Plastidecor®. (Blísterx24): Ceras de toda la vida, un clásico de nuestra infancia y de varias generaciones. Ya sabéis que no mancha las manos y es ideal para niños a partir de los 2 años y medio.
    3. BIC® Kids Tropicolors® 2. (Blísterx18): Lápices de colores sin madera y ultrarresistentes, perfectos para dibujar líneas finas y colorear áreas grandes para niños mayores de 5 años.
    4. BIC® Kids Kid Couleur Baby (Blísterx12) Es el que os comentaba antes que es perfecto para los más pequeños porque su punta está bloqueada y resiste la presión de bebés de 1 año. Y lo más importante, de tinta ultralavable.
    5. BIC® Kids Evolution Triangle Ecolutions® (Blísterx12) Lápices de colores ideales para los niños a partir de dos años por su forma triangular, que les ayuda a colocar los dedos. Es resistente a mordeduras, no se astilla ni se rompe.

    ¿Qué os parece? ¡Super completo! Pues os cuento que podéis participar desde ahora mismo. El sorteo permanecerá activo desde hoy jueves 21 de septiembre de 2017 hasta el martes 26 de septiembre de 2017 incluido (hora española) y pueden participar todas las personas mayores de edad residentes en España. El sorteo se realizará a través de la web Sortea2, que elige al azar los ganadores, cuyo nombre publicaremos en este blog.

    ¿Qué hacer para participar? Compartir públicamente el enlace del sorteo en Facebook y dejar allí un comentario con el hastag #bicvueltaalcole . Esto sí que es necesario para contabilizar vuestra participación.

  • Fingir que no duele, duele el doble

    Fingir que no duele, duele el doble

    No voy a pasar página. No ahora. No porque la gente espere que lo haga. No tengo prisa. Hace un mes y medio que di a luz a mi bebé sin vida. Estoy triste y no quiero fingir que no lo estoy. No voy a actuar como si no hubiera pasado, como si fuese la misma, porque no lo soy ni lo seré. Estoy triste. Es como debo estar ante mi nueva realidad, como estaba alegre por la realidad que tenía entonces. Negar mi tristeza sería fingir, y no va conmigo. Me encantaría no estar así y seguir siendo la que era aunque esto, dicen, me vaya a hacer más fuerte. Y no digo que no, pero realmente yo no quería ser más fuerte, no así, no con semejante golpe. No soy valiente, no elegí esto, me ha tocado sin quererlo, sin buscarlo ni hacer nada malo para que me tocase. He aprendido que en la vida hay cosas que se nos escapan. Que por mucha ilusión y esfuerzo que pongas a todo, a veces, que los acontecimientos vayan bien no depende de ti.

    He vivido una situación extrema, he pasado un parto para encontrarme de cara con la muerte, ¿cómo demonios voy a estar bien? Cuando fallece el padre de una persona, a nadie se nos ocurre decir «ya llegará otro» ni «tienes ya una madre». Nadie sustituye a ninguna persona. No sé por qué cuando se muere un bebé que no ha nacido o que vivió poco tiempo tendemos a minimizar el valor de esa vida y el dolor de una madre. Una vida corta, sí, pero para una madre es toda la vida de su hijo. Estoy triste. No hay día ni noche que no vengan a mi memoria recuerdos de aquel maldito día. No hay día que no piense «ojalá tuviera el poder de retroceder en el tiempo». No hay día que no piense cuántos días me quedarían para conocerla como tenía que haberla conocido. No hay día que no me acuerde de que ya la conocí pero no como quería conocerla. Porque cuando se va alguien que ya ha vivido mucho, te quedan recuerdos. Cuando se muere alguien que apenas ha vivido, te quedan ilusiones. Pero rotas.

    muerte perinatal

    Estoy triste. Lloro varias veces al día, cuando me sale. Lloro para desahogarme, para quitarme la rabia. Lloro porque me da la gana, porque me lo pide el cuerpo, en cualquier momento. Porque llorar es lo que hay que hacer cuando la vida te da un golpe. Porque he perdido una hija. Lloro y estoy triste porque está permitido, porque es sano cuando algo te atiza o te desgarra. Lloro porque alivia. Lloro porque estoy sobreviviendo. Lloro porque estoy triste.

    Pero no significa que lloraré ni que estaré siempre triste, no significa que caeré. Significa que viviré el duelo como buenamente pueda, que sonreiré cuando me salga, que a ratos estaré bien pero también tendré recaídas. Significa que lo estoy intentando, que la vida sigue a pesar de que la mía no sea la misma. Significa que seguiré sintiendo dolor pero cada vez menos, significa que no sobreviviré sino que viviré. No voy a olvidar, voy a aprender a vivir con esto, que no es poco. Y voy a estar feliz, eso lo sé. Pero todo a su tiempo.

    «Pretender la invisibilidad del duelo es pretender la invisibilidad de la muerte, de lo perecedero, de la enfermedad; en suma, de la fragilidad de nuestra humanidad.» Freud

     

  • Cambios en las habitaciones infantiles: el hermano mayor se independiza

    Cambios en las habitaciones infantiles: el hermano mayor se independiza

    Con la llegada de la niña, íbamos a reorganizar nuestra casa nuevamente y a hacer cambios en las habitaciones infantiles; ya en su día os enseñé cómo estaban mis hijos distribuidos para dormir, porque para jugar suele gustarles más el salón y no sabéis la afición que tienen por la mesa de centro para la salita, sirve hasta para partidos de fútbol que hacen con cromos. Bueno, el caso es que los mayores han estado hasta ahora en una habitación juntos y Gabriel en otra. Era sencillamente por cuestión de horarios, unos se levantaban a la misma hora para ir al colegio y el peque no madrugaba porque estaba en casa conmigo mientras yo trabajaba. Después entró en la guardería y los mantuvimos así, por no liar más las cosas.

    En su momento, mi madre nos dio las camas que habían sido de mis hermanos mellizos, las tapizamos y listo, para la habitación de los mayores. Pero para la habitación de Gabriel tuvimos dudas, al principio dejamos una cama que ya teníamos de hace tiempo pero como tenemos muchas veces visitas, no sabía si poner una cama nido, literas o comprar camas abatibles originales, que siempre recuerdo de algunas series y películas y que son la opción que más espacio ahorra. Al final optamos por cama nido.

    cambios en las habitaciones infantiles cambios en las habitaciones infantiles

    Estas imágenes son de la tienda online Menamobel

    Cambios en las habitaciones infantiles: se hacen mayores

    Así que, ya no sólo por el tema que de íbamos a ser uno más, sino también por cuestiones de necesidades de los niños; vimos que Alfonso podía empezar a tener su propia habitación. Primero, porque nos dimos cuenta que necesita menos horas de sueño que Rafa y Gabriel. Y no sólo por ser el mayor, que evidentemente tiene que ver, sino porque desde hace un par de años, es madrugador, ¡qué tiempos aquellos de bebé que dormía 13 horas seguidas! Y segundo, porque le han puesto ya otro horario de entrenamientos en el fútbol, lo que significa que llegará a casa a la hora en la que los otros ya estarán bañados y cenando. Eso, y que es el único que tiene deberes, así que también necesita su espacio.

    La otra habitación que nos queda, que es pequeña y que por ahora uso yo para trabajar, iba a ser para la niña. Tenía poca cosa hecha aunque sí algún encargo, que pude anular, precisamente para decorar espacios pequeños. Lo que sí llegamos a hacer es pintarla de rosa, y así se ha quedado, no he querido deshacerme de recuerdos ni de las pocas cosas que tenía. Y lo próximo que necesita un buen repaso en mi casa es tema sábanas, toallas, edredones… Pero poco a poco. Ya cuando tenga todo en orden, os enseñaré cómo quedan las habitaciones.

  • Teoyleo, personaliza tu carrito

    Teoyleo, personaliza tu carrito

    Una de las cosas que me había planteado al saber que íbamos a tener una niña era el cambio de textil para el Bugaboo, más que nada la capota. El carrito sigue en buen estado pero el color fue bajando un poco tras usarlo 6 años de forma ininterrumpida. La idea del rosa y del azul siempre me ha gustado pero admito que dándole un toque personal, que tenga un punto original. A mí, por ejemplo, últimamente me encantan los estampados con estrellas. Así surgió la idea de dos madres emprendedoras en TEOYLEO, una tienda física en Zaragoza pero que también son una empresa virtual en la que cosen bajo pedido, en función del carrito que tengáis: : Bugaboo, Jane, Stokke, Borsino, Uppababy. Puedes personalizar la capota, la funda del asiento, bolsos… y dejarlos con un estilo personal, como a ti te guste.

    teo y leo

    Tienen más de 100 estampados diferentes, desde topos, estrellas, rayas, calaveras, animalitos, robots… Lo más novedoso es que añaden nuevos estampados cada mes con todo tipo de temáticas. También tienen tejidos planos o lisos. Todo se hace a mano y se personaliza a petición del cliente. El estilo es minimalista y predominan los colores vivos, para aquellas que busquéis algo más que el rosa y el azul celeste. De cara al frío, para los sacos de invierno, se puede elegir no solo el estampado que mas guste del catálogo de telas, sino también el color del tejido interior que es un pelo muy suave y el relleno es bastante grueso (un poco mas gruesos que los originales de Bugaboo, para que os hagáis una idea). Si vivís en zonas de poco frío, los sacos se confeccionan con algodón estampado (y se puede usar como funda en verano), en lugar de tejido de pelo.

    teo y leo

    También tienen decenas de productos para bebé como mochilas, fulares, bandoleras, bolsos, sacos, tronas, baberos, cambiadores… que son más difíciles de encontrar en tiendas tradicionales. Así que si buscáis personalizar el carrito de bebé y queréis darle un toque original, colorido o preferís rosas y azules lejos de los tradicionales celestes, os gustará lo que hacen Noemí y Eva. Yo lo tengo claro, mi elección hubiera sido el estampado de las estrellas sin dudarlo. ¿Os gustan más los tejidos lisos o estampados para los carritos de bebés?

  • Primer día de colegio… si van los hermanos

    Primer día de colegio… si van los hermanos

    El primer día de colegio no suele ser fácil… o no tiene porqué serlo. O sí. Al final, como siempre digo, cada niño es distinto y unos pueden reaccionar de una forma en una circunstancia concreta y otros críos reaccionar de otra. Vamos, que la forma de ser del niño es un punto importante pero hay otro factor que para mí es clave a la hora de empezar el colegio: los hermanos. Esto suele cambiar bastante el cuento. Recuerdo perfectamente los «lagrimones» de Alfonso en sus dos primeros días en Infantil. Y recuerdo que a Rafa le importó bastante poco que le dejásemos allí. Básicamente por dos cosas:

    1. El lugar les resulta conocido: En el caso de mis hijos, el que hayan practicado fútbol desde pequeños en el colegio, ha hecho que sus hermanos pasasen mucho tiempo allí, no sólo el momento de llevar o recoger al que ya estaba escolarizado. Aún así, cualquier hermano pequeño conoce el colegio al que va un hermano mayor, bien por ir a menudo, bien por las fiestas del cole…
    2. Los hermanos y sus amigos: En mi familia, yo soy la hermana mayor y mis tres hermanos son varones. Por tanto, no viví eso que cuenta mucha gente de que hacían planes o se juntaban mucho con los amigos de sus hermanos mayores. Porque normalmente, los pequeños ya conocen a los amigos de los mayores… que si de algún cumpleaños, que si de los partidos de fútbol, de lo que sea pero les tienen fichados así que son caras más que conocidas…

    Y es que los hermanos mayores, al principio, suelen acercarse en los recreos a ver cómo va el que acaba de entrar. Ayer Rafa me decía que no había podido ver a Gabriel y estaba preocupado.primer día de colegio

    Cómo fue el primer día de colegio de Gabriel

    Pues más o menos tal y como imaginaba. Él ya sabía a dónde iba y además digamos que conoce el terreno desde la misma semana en que nació, que ya iba conmigo a todos los entrenamientos y partidos del mayor, para luego ir a los del mediano, más la recogida diaria. Vamos, lo que viene siendo el patio, pistas, fuentes de agua, vestuarios y hasta escobillas de baño… Eso sí, lo de decirles que van al cole con sus hermanos tiene alguna desventaja, y es que se lo toman al pie de la letra y piensan que se van a pasar el día con ellos… Y va a ser que no. Que se ven en clase con unos cuantos niños desconocidos, algunos llorando, y no ven claro ya el asunto. Pero bueno, ahí mantuvo el tipo, además con su primo al lado, y con unos libros y unos juguetes parecía tranquilo… hasta que le dije que me iba, que ya puso cara de puchero y le salieron las lagrimillas. Pero bueno, un poco de diálogo diciéndole que le iba a recoger en tres horas y ya la cosa quedó en eso, en amago. Así que digamos, fue bastante bien. ¿Qué tal el inicio para los peques?

  • Tres señales que demuestran que tus hijos necesitan volver al cole

    Tres señales que demuestran que tus hijos necesitan volver al cole

    Más o menos, en torno a mediados o finales de agosto, cuando ya solemos estar de vuelta de nuestras vacaciones y la alteración de los niños es equivalente a 100 al cuadrado, comienza mi momento crisis en casa. Y ya me entendéis por crisis, me refiero a tener los nervios a flor de piel porque todo es un descontrol, los horarios, las comidas, la casa… Es cuando los decibelios de tu garganta han subido un poco a pesar de que ya te has acostumbrado a no gritar y poco te altera. Obviamente, a mí en esta ocasión, me han pillado fuera de juego y en baja forma, no es la situación en la que estoy normalmente y bastante tengo con superar cada día. Pero vamos, que la alteración que tienen al final de las vacaciones de verano es similar todos los años:

    1. Sordera continuada: no, no es la sordera selectiva de cuando les dices que recojan algo o que pongan la mesa. Es la falta completa de la capacidad de oír cualquier vocablo que salga de boca de sus progenitores, que no de sus abuelos. Es como si tuvieran unos tapones y ya no reaccionan ni cuando dices que se vayan vistiendo ni que ya está la comida. Nada, no hay forma de que reconozcan su nombre.
    2. Me aburro: la frase estrella de mi hijo mayor. Estamos en esa fase en que cada 5 minutos necesita cambiar de actividad, pasamos del playmobil a la tv, de la tv a los coches, de los coches al puzzle, del puzzle a un libro…y de ahí al siguiente punto.
    3. Piques continuos entre hermanos: siempre he dicho que si me metieran en Gran Hermano, porque yo no lo haría por elección propia, no me comportaría de la misma manera. Cuando compartes horas y horas con las mismas personas, los roces van surgiendo. Y cuando de niños se trata, la cosa se dispara. Porque cuando cada uno va a su clase con sus amigos, llegan luego a casa, ellos se ven y más o menos se quieren y conviven con cierta armonía. Pero cuando se pasan el día juntos, siempre quieren el mismo juguete pero distinto canal de televisión. Y dos construyen algo y va el pequeño y se lo destruye. Y no se andan con tonterías, si hay que empujar al pequeño, se le empuja. Y así, un tira y afloja continuo que te deja la cabeza como un bombo. Y como el mayor se aburre, si los otros están entretenidos, ya se encarga él de acabar con la tranquilidad.

    E intentas poner paz sin gritar, pero te lo ponen difícil. Y te das cuenta de que necesitan un poco de orden, que yo también tengo otro humor si me cambias mis horarios y rutinas. Porque al final, no queda otra que ir haciendo cábalas; ellos tienen tres meses de vacaciones y los padres no. Y entonces… que si unos días con los abuelos, que si un campamento, que si viaje… ¿quién no acaba desquiciado así?

  • La maternidad que de verdad duele

    La maternidad que de verdad duele

    Me contaron y comprobé que la maternidad era bonita, fascinante, extraordinaria… También escuché y viví que la maternidad es sacrificada, dura, agotadora, ardua…. Pero nunca jamás pensé que iba a dolerme, no al menos si podía evitarlo. Y evité sufrir innecesariamente; si algo me superó, intenté buscar una solución y, si no la había, intentaba no darle demasiada importancia porque no va conmigo, soy así por naturaleza o por las circunstancias. Sí, he vivido la maternidad con sentido práctico e intentando disfrutar cada momento y desdramatizando los problemas del día a día. Sabía que el dolor real existía en algunas familias y por eso siempre tomé la firme decisión de no lamentarme por nada.

    Hasta que el dolor llegó, el de verdad. No el de las noches sin dormir, no el de los puntos del postparto, no el de las mastitis, no el de la frustración por las rabietas… que sí, que son también cosas fastidiosas y por las que sufrí de alguna manera, las he vivido, pero se pasan y no lastiman el alma. Ahora He siento el dolor real, el de la muerte, el del vacío, el de la pena, el del desconsuelo… La muerte de mi hija hace un mes ha dado un giro de 360 grados a mi vida en casi todos los sentidos. Este drama que he vivido, del que tardaré tiempo en levantarme, me ha hecho darme cuenta de que viví la maternidad como tenía que hacerlo. Esta vivencia que me ha tocado, que no es justa, ha matado una parte de mí pero sé que ha hecho salir otra que estaba escondida. Así que, como esta parte de la maternidad también es real, aquí también tendrá su hueco.

    Además, me he encontrado estas semanas con centenares (sí, centenares) de mujeres que han vivido esta experiencia (os he leído a todas sin excepción), que me han escrito contando sus historias, su dolor y el proceso de perder a un hijo que aún no había nacido al que la sociedad cree que hay que olvidar cuanto antes… así que creo que tengo derecho a hablar también de esto y a hacerlo visible, porque existe y porque desgraciadamente me ha tocado vivirlo. Y porque esos bebés existieron y merecen su lugar.

    Al final, aunque tires adelante y hagas un esfuerzo sobrehumano cada mañana por levantarte y por retomar tu vida, hay cosas que no se olvidan. Yo sé que esta semana tendría que hacerme ya la tercera y última ecografía de mi cuarto embarazo. Pensaba que, en cuanto los niños empezaran el cole, podría poner un poco de orden en mi casa y ultimar algunas cosas. Son cuestiones que seguiré pensando, por mucho que intente evitarlo, cada día. Y seguiré sintiendo pena al ver a otras embarazadas sólo por el hecho de que yo debería estarlo, no estoy triste por ellas sino por mí. Pero soy consciente que esa ya no es mi realidad, que no llegará en octubre mi bebé deseada. Y aunque también aquí os cuente historias como las de antes, prácticas, divertidas, alegres… no significará que esté bien sino que lo estaré intentando. Así que, si me lo permitís, seguiré aquí con mi maternidad real, que hablará de alegrías de los que están cerca pero también del dolor por la que se fue, que no debo ni quiero olvidar.

    Y desde aquí, otra vez doy las gracias por todo el cariño, por todos los comentarios, por el respeto que en general he leído, y por dedicatorias como ésta «Madres en la tierra y en el cielo» . Sólo hubo un medio de comunicación que hizo de esto algo morboso, pero ni voy a mencionarles. Mañana toca un post divertido, porque mis hijos en la tierra siguen haciendo de las suyas. Y cuando sienta que mi niña del cielo me enseñe algo, aunque ahora no sea capaz de ver nada bueno de su marcha antes de tiempo, os lo contaré.

  • El día que conocí y despedí a mi hija

    El día que conocí y despedí a mi hija

    Mi hija murió el 3 de agosto. Y nació el día 4. Morir antes de nacer, dar a luz sin vida, sobrevivir a un hijo… una maldita incongruencia, una vivencia antinatural por la que nadie, nunca, jamás, bajo ningún concepto, debería pasar. Tres semanas después de perder a mi hija en mi interior, sólo puedo deciros que el alma se queda rota y el cuerpo vacío. Porque a estas alturas yo debería estar contándoos cómo fueron nuestras vacaciones en un cámping, cómo quedó la habitación de la niña pintada de rosa, cómo estaban mis varices… pero no, estoy aquí escribiendo sobre la muerte. Una muerte que nunca pensé que pudiera ocurrir, una muerte que en realidad nunca debió ocurrir… pero que ocurrió. Aquí os conté durante meses todo sobre mi embarazo, con la mayor ilusión del mundo, y aquí hoy os cuento cómo y porqué perdí a mi hija, con la tristeza más pesada del mundo.

    Primera visita a Urgencias

    No sé en qué momento empecé a sentir que mi bebé se movía menos dentro de mí porque con las vacaciones, el calor y los cambios de rutina, me resulta imposible saber el día exacto. Pero sí sé que hubo un momento en que ya fui consciente de que llevaba 24 horas sin percibir nada así que tomamos la decisión de ir a Urgencias al Hospital Santa Tecla de Tarragona, previo paso por un ambulatorio en el que no pudieron resolver nada al no haber especialistas. En aquel trayecto en coche me puse en lo peor. Nos atendieron rápido ya que no había ninguna paciente en ginecología y ¡alivio, había latido! La ecografía mostraba que todo estaba en orden, el tamaño del bebé correspondía con las 28 semanas de gestación, la placenta estaba aparentemente bien, la frecuencia cardíaca del bebé durante la hora que estuve monitorizada era buena… Así que imaginaos la alegría. Eso sí, como había poco movimiento fetal decidieron darme cita al día siguiente (eran ya casi las 9 de la noche) para hacer otro control y una ecografía doppler.

    Segunda visita a Urgencias

    Ya no hubo tiempo a ningún control más. De madrugada, empecé a sangrar y a perder líquido. De nuevo, nos fuimos a Urgencias. Volví a tumbarme en la misma camilla en monitores, la misma matrona que me había visto horas antes empezó a buscar el latido del bebé en mi barriga y nada, fueron los segundos más angustiosos de mi vida. El mismo ginecólogo de la visita anterior vino rápidamente con el ecógrafo, no necesitó más que unos segundos para darse cuenta de que efectivamente, no había latido. Me lo dijo sin poder creer lo que estaba pasando, no olvidaré jamás aquello. Y nos dejaron solos, rotos, desconsolados, en shock, llorando la pérdida… Me ingresaron, las primeras horas las pasé conmocionada, me explicaron con mucho cariño cómo iba a ser la dinámica para dar a luz.

    muerte fetal

    Pasé el día entero tumbada en la habitación del hospital, sin comer, en shock… mientras mis padres viajaban desde Gijón en coche. Sólo hablé por teléfono con mi amiga Ceci, que lloraba más que yo y que, sin pensárselo, también cogió el coche con su marido y su hijo para hacer los 800 kilómetros que nos separaban. Y durante ese día, me pusieron prostaglandina para ir avanzando. Hablamos con el personal sobre si ver o no a nuestra hija, cosa que ellos nos recomendaron para superar el duelo. Yo tenía claro que quería conocer a mi hija.

    El parto

    ¿Cómo iba a enfrentarme a un parto así? No tenía ni idea, creo que seguía en shock. Llegó el momento y di la cara sencillamente porque no quedaba otra opción. Sobre las cuatro de la madrugada empezaron las contracciones, llamé a las enfermeras, y fui andando a dilatación, mientras lloraba y lloraba. Estaba de 5 centímetros, pedí la epidural, no quería sufrir físicamente. Después oímos llorar a un bebé que llegaba al mundo mientras escuchábamos en monitores los latidos de otros dos, pero ninguno era el corazón de nuestra hija y cada poco llorábamos. La epidural dejó de hacer efecto, me pusieron más pero creo que mi mente sufría tanto que ya no era capaz de separarse del cuerpo. Pasamos al paritorio y me pidieron que empujara, lo pienso ahora con cierta distancia y no sé cómo se puede hacer algo así sabiendo lo que vas a encontrarte. Y ella nació, la taparon, se la llevaron y yo miré el reloj de la pared, vino al mundo a las 8:10 horas aunque ya se había ido antes. Después salió la placenta y el ginecólogo que atendió el parto nos dejó caer que tenía un aspecto extraño.

    Unos minutos después, se abrió la puerta y allí nos traían a nuestra pequeña, con gorrito y envuelta en una mantita, como si estuviera dormida, preciosa, igualita a Rafa, con el que además podría haber compartido fecha de cumpleaños. Sentí tanto dolor y amor a la vez cuando la vi. En aquel espacio derramamos tantas lágrimas, la acaricié tantas veces, la besé, la quise tanto… con ese dolor tan insoportable de saber que tenía que decirle adiós para siempre. Imposible explicarlo con palabras. Nuestro recuerdo de aquel momento es una foto de su mano junto a la mía que guardaremos para nosotros siempre.

    La causa y la culpa

    Ya en el mismo hospital, en el que después de dar a luz estuve ingresada 24 horas, nos dijeron que la niña estaba sana, que algo había fallado en la placenta pero que no se pudo prever. Cada vez que pienso que sólo unas horas antes del fatal desenlace habíamos estado en Urgencias y que todo estaba aparentemente bien me pregunto porqué no fui días antes, cuando ya noté que la niña se movía menos. Aunque realmente no sé hasta qué punto hubiera podido salvarla teniendo en cuenta que su corazón latía con fuerza sólo horas antes de morir cuando ya llevaría unos días con la infección. Pero reconozco que me sentí culpable por estar pendiente sólo de mis tres hijos y no estarlo de ella. La necropsia diagnosticó «Corioamnionitis aguda», una infección de la placenta que, en este caso, no se había podido intuir porque lo normal es que haya síntomas en la madre como fiebre, dolor abdominal, taquicardia en feto o madre… pero no, ni para eso me pongo enferma, nada. Tampoco sabemos qué bacteria produjo la infección ya que todos mis análisis han dado negativo en las más comunes como toxoplasmosis, citomegalovirus. listeria… Muy mala suerte, nos han dicho tantas veces.

    Cómo me siento

    Pues como la sinceridad sí es mi fuerte, aquí va una dosis de realidad: destrozada. El dolor de algo así es imposible de explicar. Para muchos, hay que pasar página y ese bebé cae en el olvido porque no lo han conocido. Pero yo sí la vi, pasé meses sintiéndola dentro, imaginándola… la traje al mundo, la besé y amé, como cualquiera de vosotras cuando disteis a luz y visteis a vuestros hijos, que no hacen falta más de dos segundos para que esa persona se convirtiese en vuestro universo. La gran diferencia es que yo tuve que despedirme de ella en ese momento, lo cual hace ese amor que sentí más grande, si es que se puede. Ella existió aunque solo sus padres y unos médicos pudieran verla. Y soy madre de cuatro, madre en la tierra y en el cielo.

    Creo que la vida ha sido cruel conmigo. La maternidad es para mí lo más grande, lo supe desde siempre, nací para esto. Y he deseado cada hijo que he tenido, nunca he pedido demasiado a la vida, sólo quería que vinieran al mundo sanos. Pero reconozco que perder mi única hija ha sido especialmente desalmado… Después de tres niños, la ilusión de una niña, con la que no contaba hace unos meses, pero que llegó como un regalo, me tenía emocionada. Quizás tenía ahora una vida demasiado perfecta, y eso se ve que no es posible, que por algún lado te tiene que caer. A veces me pregunto si es que quería demasiado, ya tuve tres embarazos perfectos, tres hijos estupendos y me empeñé en tener un cuarto bebé porque creí que aún seríamos más felices pero, ¿es malo acaso querer más familia?

    En estas semanas me he visto a ratos fuerte, hundida, conmocionada, con ganas de salir adelante, con ganas de mandar todo a la porra, me he visto llorando a diario sin consuelo, con rabia, con impotencia… Mi mente sigue imaginando cómo debería estar todo si no hubiese sufrido este palo. Pero no, mi realidad es que vivo un postparto sin bebé, que he parido 4 veces y que a mi lado solo tengo a tres de mis hijos, mi realidad dista mucho de ser la que estaba prevista. Pensé en abandonar el blog porque no sé cómo enfrentarme ahora a contaros cosas sobre la maternidad cuando he vivido uno de los golpes más fuertes que se puede vivir como madre. Pero luego me di cuenta de todo el trabajo que llevo haciendo estos años, en los frutos que desde hace un tiempo estoy recogiendo, de la gente que he conocido a través de este mundo, del cariño que he recibido tantas veces… así que seguiré, no sé de qué manera porque no sé si la Carmen que era volverá, o será más fuerte, o más vulnerable, o más triste.

    Agradecimientos

    No puedo terminar este post sin agradecer tantas cosas a tantas personas. A mi marido, por no separarse y porque sé que no me va a dejar caer en este proceso, por las conversaciones que tuvimos en aquel hospital sobre la vida, por ser mi todo. A mis padres, por estar a mi lado en todo momento. A mis suegros, por cuidar de mis tres hijos. A mis hermanos, sobre todo a Alfonso, por estar tan pendiente de mí. A mis mejores amigas Ana, Ana María y Ceci, que viajó 800 kilómetros para estar a mi lado, y a todas las que estuvisteis esos días abrazándome en la distancia. A mis amigas de redes, Isabel, Andrea, Paloma… y otras tantas que me enviasteis un enorme cariño… Y a las miles de personas que me escribisteis estas semanas, a las que cada día seguís escribiendo preguntando cómo estoy, a las que me habéis escrito cosas preciosas… Y gracias a aquellas que vivisteis esta terrible situación y la habéis compartido conmigo, que habéis sido decenas, como María y Ana.

    Y gracias al increíble equipo médico del Hospital Santa Tecla de Tarragona. Por el afecto, el cariño, las palabras, los abrazos, los besos… no tengo palabras. Gracias al doctor Jordi por su profesionalidad y servicio, gracias a Irene por su cariño, gracias a Mar por sus besos y lágrimas, gracias a Dolores por sus palabras y gracias a Mariela por el mimo y afecto durante el parto. Gracias porque no he visto un equipo humano semejante y me sentí querida en el drama que viví.

    Y no sé cuánto, no sé cuánto voy a soportarlo 
    Y no sé dónde, no sé dónde voy a dar sin ti 
    Y no sé cómo, no sé cómo lograré olvidarte 
    No sabes cuánto me duele este adiós

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