por nosoyunadramamama | Mar 9, 2014 | asturias, familia, niños, planes, Planes y viajes, Sin categoría
Que sepáis que yo ya me puedo morir tranquila, quería conocer la playa de Gulpiyuri y ya lo he hecho. Aunque pensándolo bien, aún quiero visitar unos cuantos sitios más y, a poder ser, ir de madrina a las bodas de mis hijos 😉 así que por ahora me quedo dando la lata. El caso es que, después de dos meses sin apenas ver el sol, la idea de ir a la playa me parecía la más tentadora para un fin de semana con temperaturas veraniegas. Que nadie se piense que iba con idea de bañarme en el Cantábrico que para eso yo necesito que la mayoría del género humano esté desintegrándose.

Como veis, no es un playa cualquiera; está situada tierra adentro, entre praos y rocas, y no se ve el mar (tal y como lo hacemos habitualmente) si no que se ve como un charco, más o menos grande dependiendo de las mareas. Nosotros fuimos con la marea bastante baja, por lo que darse un baño hubiera sido difícil. Sin embargo, si la marea está alta, es un sitio perfecto para que se bañen los niños porque apenas hay olas y no cubre mucho.

El coche se deja a unos 200 metros de la playa, si tenéis niños o bebés que usen sillita lo mejor es que llevéis una que pese poco y se pliegue fácilmente ya que hay una parte del camino un poco rocosa (aunque conseguimos pasar la silla) y para bajar del prao a la playa el espacio es bastante estrecho. Vamos, que maridín decidió que volvía al coche a dejar la silla porque sabíamos que Rafa no iba a dormir hasta la tarde y el trayecto de la playa al coche era más corto de lo que pensábamos.
Esta foto, la de abajo y otras tantas más las tenéis en la web www.playagulpiyuri.com . Os las pongo por si decidís ir en verano para que veáis que con marea alta no cubre mucho.

Tened también en cuenta que en esta playa, al estar protegida, no da el aire. Vamos, que es mejor no ir en días de mucho calor.
Y después de pasar la mañana en la playa, fuimos en busca de un merendero por la zona de Llanes, lo cual no resultó tarea sencilla. Desde aquí, si alguien conoce alguno, que me informe, estaré tremendamente agradecida. Y es que, con el día que teníamos, nos negábamos a meternos en un restaurante. Al final, encontramos restaurante pero con zona de merendero a pie de playa. Vamos, un lujo. La pena es que los últimos temporales nos han dejado las playas con menos arena 🙁


Y la tarde la pasamos también en la playa, en la de Toró. Cada día lo tengo más claro, las playas de Llanes son las más bonitas.

Disfrutando al aire libre, no se me ocurre nada mejor para los niños.

Lo reconozco, un día de sol me da mucha energía.
Por cierto, sigue en marcha hasta el miércoles nuestro sorteo especial Día del Padre de un set de camisetas para papá y niño de Niazulito Nirosita. Podéis participar pinchando en la foto.
Os dejo la lista de las que participáis en el sorteo hasta el momento (domingo 9 de marzo). Recordad que si no estáis en la lista es posible que no hayáis compartido nuestro enlace de forma PÚBLICA en Facebook.
María González Bueno
Cova Quirós
Natalia Norniella Areces
Mariangeles Orcajada
Planeando Ser Padres
Esperanza Gimeno
Mari Ángeles Domingo
Nathalia Philipp
Sofía Gutiérrez Álvarez
María Malandi
David González Montes
Florencia AR
Alicia Moreno Quintana
Olaya Lobera Suárez
Cris Fernández Martins
Tatiana Monteserín
Sandra Uky
Alejandra Quijnard
Ángela del Valle
Raquel Hidalgo
Beatriz Pérez Morán
Graciela Granado Coto
Cristina SD (Sánchez)
Noelia Devesa
Penélope Fernández Riesgo
María Lourdes Prendes
Natalia Cuello Fanjul
Pendientes de compartir:
Silvia Linares
Raquel Fernández Areces
Rocío Alonso Álvarez
Conchi Díaz
Marta Morales
Patricia Blázquez
Virginia Nespereira
Eli Prieto
por nosoyunadramamama | Mar 4, 2014 | bebes, familia, juegos, niños, planes, Sin categoría
Confieso que, en los últimos años, me importaba poco si llovía o no en Carnaval porque lo de disfrazarme hace tiempo que dejó de parecerme divertido aunque, con esto de ser madre, nunca se sabe si algún día volveré por antiguos derroteros. Y es que hubo un tiempo en que disfrazarme me parecía de lo más entretenido y era capaz de enmascararme varios días seguidos. Aclaro que en Gijón siempre ha sido fiesta el martes de Carnaval, lo que implica estar sin cole cuatro días.
Oye, pero no falla. Aunque hayamos estado a veinte grados unos días antes, el Carnaval siempre va acompañado de lluvia o frío. Y este año ha sido más que lluvia, hemos tenido aguacero pero además a lo grande, por todos lados… vamos, hasta el mar nos ha invadido. Comparto este vídeo para que os hagáis una idea.
El caso es que nosotros, como buenos padres, pusimos empeño, que por lo visto es lo que cuenta. A las seis de la tarde del lunes caía «la del calamar» y decidimos no ir al desfile de carrozas. Media hora después vimos unos claros en el cielo y rápidamente disfracé a los niños. Pero en eso se quedó nuestro Carnaval, en un intento frustrado. Minutos más tarde, se suspendía el desfile y en casa tenía a un pirata, un pingüino y a Pooh. El pirata era maridín.

Menos mal que con el asunto de los disfraces no me complico demasiado, como bien podéis ver en la foto. Hace una semana fui con Alfonso a casa de mi tía, que tiene niños y armarios (este punto es importante), y allí desplegamos el arsenal de disfraces que guarda. Yo lo vi claro, un precioso traje de caballero con su maravillosa capa y un escudo con cruz caballeresca pero… ¡nada! El crío vio ese disfraz de Winnie the Pooh, más parecido al Chapulin Colorado o a un Teletubbie, y lo tuvo cristalino. Y de esa guisa fue al cole el viernes (tenían fiesta con churros y chocolate) mientras otros iban de Spiderman o Hulk. Ya os lo digo, estará en todos los fregaos pero a cándido e ingenuo no le gana nadie.
Y poco más que contar de un fin de semana lluvioso y desapacible. Caí en la garras de un centro comercial pero es que los niños tenían cuatro días de fiesta y fue inevitable. Eso sí, hice un rastreo de ropa veraniega para los peques que os contaré en otro post. Y ayer que fue fiesta y llovió menos, nos animamos a comer fuera de casa. Y vosotros, ¿habéis podido disfrutar un poco del Carnaval con los peques?
En el Que Me Das de Gijón, donde se come genial y hay sitio para los peques.
Y breve paseo por el puerto en uno de los pocos ratos en los que no llovió.
por nosoyunadramamama | Feb 26, 2014 | asturias, familia, niños, planes, Planes y viajes, Sin categoría
Lo prometido es deuda. Ya sabéis que el sábado fue un día muy triste y mi mente estaba paralizada pero los niños no entienden de desdichas así que hicimos un plan que teníamos en mente desde hace semanas. Sólo estábamos esperando a que el tiempo acompañase, ¡y vaya si lo hizo! Tuvimos un fin de semana totalmente primaveral, así que el plan resultó perfecto. Además, se apuntaron unos amigos de Oviedo con sus peques y Alfonso estaba feliz.
Tanto si sois de Asturias como si nos hacéis una visita, hay un lugar que tenéis que conocer, ¡es casi obligatorio! Que conste que yo, a estas alturas de mi vida, aún no había visto los Bufones de Pría, en Llanes. Los bufones son grietas (para los niños, agujeros) en las rocas de un acantilado por las que las olas del mar empujan el agua con mucha fuerza, formando en la superficie surtidores (para los niños, chorros) de agua pulverizada visibles desde el exterior. El espectáculo es impresionante.
El del guaiiiiiiiaaaaiiiii es Alfonso, a expresivo no le gana nadie 😉
Ahora os cuento cosas a tener en cuenta. Nos dijeron que lo ideal era ir a las horas en la que la marea está alta. Nosotros lo miramos en internet dos días antes y vimos que, ni de guasa, podíamos verlo en semejante momento porque la pleamar era a las 9 de la mañana y a las 9 de la noche. Pero claro, que te salga un buen día y que la hora de la pleamar te venga bien, ya era mucho pedir. Como pudisteis ver en el vídeo, con la marea baja, pero baja del todo, vimos semejante espectáculo.

En la foto nos acompaña Chucu, la mascota de la clase de Alfonso, que pasa cada fin de semana con un compañero distinto.

Las vistas son espectaculares. Como es obvio, hay que tener cuidado con los niños.
Más cosas a tener en cuenta y con las que no contábamos. Vamos, ni nos podíamos imaginar que, de tanto llover el último mes, nos íbamos a encontrar obstáculos por el camino. Bueno, más que obstáculos, casi lagunas.

Primeros charcos que pudimos superar metiéndonos por el prao.
He aquí el «gran charco», más bien ciénaga. Setos por un lado, rocas por otro.

Hubo que sacar a los más pequeños de las sillitas, llevarlos en brazos hasta zona segura donde esperábamos las mamás mientras los papás volvían nuevamente a por las sillas vacías para llevarlas también en brazos.
Tampoco ayudó en la aventura el que haya varios caminos. El paseo que se preveía de quince o veinte minutos resultó ser de una hora porque fuimos por donde no teníamos que ir y hubo que desandar lo andado. Pero bueno, al menos hicimos deporte. Eso sí, cuando estábamos a unos metros del acantilado vimos que había sitio para los coches, aunque con los charcos no tengo muy claro que hubiéramos podido pasar y la idea era caminar un rato. Lo que me sorprendió es que Alfonso lo aguantase tan bien, aunque creo que ayudó mucho el ir con Pablo, un año mayor que él.

Por el camino te encuentras maravillas como ésta, la playa de Guadamía.
Y de vuelta al coche, después de tanto esfuerzo, nos encontramos ¡¡¡¡un merendero!!!! Ya sabéis que soy fan de los merenderos y como la temperatura rondaba los 20 grados, no lo dudamos y decidimos comer al aire libre en pleno febrero. Los niños comen tranquilamente sin molestar a nadie, juegan con el balón… y todo mientras los adultos comemos y charlamos.

Además, estaba todo buenísimo: cachopo, croquetas, escalopines, pollo al ajillo… son platos que les encantan. Y a diez euros por persona (los más peques llevaban purés), ¡cómo no voy a ser una entusiasta de los merenderos!
Con el post de hoy espero haberos dado una idea para algún fin de semana. La verdad es que nos encantó la excursión y comimos genial, y los críos lo pasaron como los indios. Por desgracia, yo tenía la cabeza en otro sitio pero repetiremos el plan en otra ocasión.
por nosoyunadramamama | Feb 25, 2014 | bebes, ejercicio, niños, planes, Sin categoría
La semana pasada vi a través de Facebook un cartel en el que aparecían juntas las palabras ejercicio y bebés. Me tuve que parar a leer detenidamente porque no daba crédito. Después me entraron dudas y pensé: ¿se considera bebé a un niño que camina? Este asunto nos puede dar para debatir en otro post pero hoy me centro en lo del ejercicio. El caso es que escribí a un mail que venía en el cartel y me dijeron que se podía ir a clases con niños de hasta 4 años. Vamos, podría ir con los dos churumbeles si quisiera, aunque desde luego, no es mi intención.
Ya sabéis que yo para esto de hacer deporte he nacido vaga, juro que he hecho mis intentos pero la pereza y el aburrimiento pueden conmigo; desde que empezó 2014 salgo algún día a correr cuando los niños se acuestan pero, para qué engañaros, no soy nada constante y sólo estamos en febrero así que, a este paso, mi propósito de año nuevo va a durar lo mismo que un caramelo en un colegio. El caso es que ayer probé una clase gratuita de Mamifit, por aquello de que soy perfectamente consciente de que hacer deporte es sano y además mi trasero seguro que lo agradece.

Mirad la cara de susto de Rafa. Y yo sin comentarios porque el tema chándal lo encuentro muy poco favorecedor.
Y ahora me centro en la experiencia de la clase de ayer. Estábamos seis madres con seis niños, tres de ellos eran mayores, los otros dos más o menos de la edad de Rafa. El peque en su línea, si no conoce a la gente, se pega a mis piernas y no echa ni media sonrisa, éste nos ha salido vergonzoso, lo cual me sorprende teniendo en cuenta que la timidez no es precisamente lo que nos caracteriza a sus progenitores. Es más, durante algunos minutos de la clase el resto de niños socializaron un poco, Rafa pasaba “tres pueblos”. Eso sí, más pancho y tranquilo que ninguno, sentado cerca de mí, con cara de asombro mientras las madres nos movíamos y más alucinado aún cuando le cogía para hacer alguno de los ejercicios.

Imaginaos la cara de Rafa en este momento. La mía tampoco tiene desperdicio.
Luego está el momento en que tienes que hacer algún ejercicio de brazos con el crío. Como algunos andaban por ahí entretenidos, Rafa incluido, cambiamos niños por mancuernas. Sinceramente, mucho mejor un par de kilos que mover los brazos con los doce kilazos de Rafa. La verdad es que la clase estuvo bastante bien pero es sólo un día a la semana y me parece poco si de verdad quieres mejorar tu forma física. Y a vosotras, ¿qué os parece la idea?, ¿hacéis algo de deporte desde que sois madres?
por nosoyunadramamama | Feb 12, 2014 | bebes, niños, planes, Sin categoría
A estas alturas, ya sabéis de sobra que no me considero una drama-mamá. Con lo tranquila que soy yo para el tema de las caídas, de los virus… y sin embargo, he de confesar que hay algo que me perturba bastante desde que soy madre: el ruido. En el mismo hospital, cuando di a luz, ya daba pequeñas manifestaciones de psicopatía cada vez que alguna enfermera entraba en la habitación a las seis de la mañana como si irrumpiese en un mercado en lugar de hacerlo en una habitación con una parturienta y un recién nacido. Pero claro, cualquiera les dice nada teniendo en cuenta que de ellas dependen tus analgésicos.
Tres semanas después de dar a luz a Alfonso, ya tuve un pequeño episodio de violencia verbal en la calle. Yo paseaba tan feliz con mi madre y con el pequeñajo dormido en el capazo cuando, de repente, paró un coche a nuestro lado con la música a tope y las ventanas abiertas. He de notificar que el automóvil estaba tuneado; doy este dato para que seáis consideradas conmigo.
No pude reprimirme e hice un comentario del tipo la gente no está bien de la cabeza. El susodicho me escuchó y quiso herir mi orgullo donde más duele: mi cuerpo redondo recién parido. Así que me espetó una frase que nunca se me olvidará: con menos culo también se caga. Eso, ahí, con la hormona revolucionada, las noches de insomnio y los ocho kilos de regalo que llevaba encima. Bueno, encima no, en el trasero que es a donde va a parar toda mi sobredosis de grasa.
La playa es otro de esos lugares donde puedes tener problemas. Sufro cuando, como me pasó este verano, se nos pone cerca una pandilla con pinta de haber salido del Bronx. Sí, porque llevar la gorra con la visera hacia atrás, un bañador por debajo de la rodilla y un mega casette a la playa te convierte en un incondicional del rap o el reggaetón. Y ojo, que a mí el reggaetón me parece que tiene su punto y soy la primera en bailarlo, pero hombre, en la playa como que no.

Y si no son los del regaetton, son Paqui y su marido hablando por el móvil. Y si no, es Tino el que vende refrescos en la playa de San Lorenzo de Gijón. Él ya sabe que si pongo cara de asesina es que tengo a algún crío durmiendo. Porque claro, no sólo grita eso de “agua del Sáhara” sino que también monta numeritos y lanza hielos al aire.
En fin, con el ruido es donde me sale la vena drama-mamá. Mis gordis duermen 12 horas del tirón desde que tienen 4 meses, pero son de oído fino. ¿Y por qué os cuento hoy esto? Pues porque tengo a un vecino haciendo obras en casa y cada vez que oigo los martillazos y demás estruendos, me subo por las paredes. A vosotras, por muy despreocupadas que seáis, ¿cuándo y por qué os sale la vena drama-mamá?
por nosoyunadramamama | Feb 6, 2014 | colegio, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría
Ayer tuvimos reunión o tutoría (como seguimos llamándolo algunos) con la profe de Alfonso; ya sabéis, fundamentalmente para comentar cómo van los avances de la criatura. Bueno, y ya de paso, para que nos pusiese al día de todas sus trastadas, que no son pocas. De verdad que, con lo bueno que siempre ha sido, le está empezando a salir una vena gamberra que le hace estar en todos los jaleos posibles.
Aunque no sé porqué me sorprende teniendo en cuenta que mis hermanos eran auténticos “terroristas”. Cada vez que pasaba algo en el cole, en la piscina, en la urbanización… la frase que tenía que escuchar era la de “eso lo hicieron los Osorio”. Y claro, ahora no me debería extrañar que mi hijo esté metido en todos los saraos, especialmente los que ocurren en el baño del colegio, se ve que ese momento es muy productivo.

Mis hermanos mellizos se ganaron el mote de Zipi y Zape, porque además daba la casualidad que uno era rubio y el otro moreno.
El caso es que Alfonso llegó el otro día del cole preocupado porque le habían castigado sin hacer gimnasia. Y eso duele, claro, porque está esperando como agua de mayo ponerse el chándal para ir al cole. ¿Y por qué te castigaron, Alfonso?, le pregunté delante de su padre, que estaba detrás partido de la risa y ya se sabía la historia. Porque entré en el baño de las chicas a asustarlas, me dice el cabrito. ¿Y yo qué puedo decir ante eso?, me entendéis, ¿verdad?
Parece que el momento de ir al baño le motiva especialmente, así que ayer la profe nos contó otra de sus aventuras: el trío Calavera (no os vayáis a pensar que actúa sólo) se dedicó a atascar el váter con papel higiénico. Sí, siempre son los mismos los que la lían, casualidades de la vida que los tres nacieron en octubre. Y yo me pregunto, pero si está todo el día hablando de Paquito, que debe ser lo más parecido a un santo, ¿por qué luego no se queda pegadito a él en vez de meterse en todos los fregaos? En fin, menos mal que la profe nos dice que le encantan los niños con su punto gamberro. Y aparte de eso, lo tenemos en plan rebelde sin causa. La que me espera, Dios mío.
por nosoyunadramamama | Ene 19, 2014 | familia, niños, planes, Sin categoría
Es curioso cómo la rutina hace que, en muchas ocasiones, no disfrutemos al máximo de lo que tenemos a nuestro alrededor. El sábado por la mañana, volviendo a casa en coche después de hacer algunos recados pendientes, pasamos por delante de la playa y Alfonso dijo que quería ver el mar. Pero desde el coche era difícil y a Rafa ya le tocaba comer. Y eso, el gordo no lo perdona. Otro día escribiré sobre ello porque es digno de un post.
Después caí en la cuenta. Muchas mañanas paseo con Rafa por la costa pero Alfonso, por semana, va al cole y de ahí al parque. Y los últimos fines de semana, entre que nos fuimos a Zaragoza, de rebajas, a ver la decoración navideña… pues eso, que la criatura llevaba más de dos meses sin ver el mar. Y claro, con las sesiones playeras que nos damos en verano, después no puedes tenerles en modo «secano» tanto tiempo 😉

Rafa y su pasión por el agua. En cuanto oye abrirse un grifo en casa, va en busca de él. Y eso incluye interrumpir todas mis duchas.
Mejor ver el mar de lejos en días así …

Porque puedes acabar como este padre y su hijo, duchaditos para casa.
La verdad es que el fin de semana no ha sido muy novedoso y es que el tiempo no ha acompañado, pero aún así, no paramos un momento. Por primera vez, Alfonso y yo hemos tenido que hacer un dibujo en común sobre nuestra familia para enseñar a los compañeros de clase. No es tarea fácil, ya me lo había dicho la profe, el crío sufre lo suyo cuando cree que no sabe hacer algo bien y no sé porqué, mi cara y los zapatos de su padre eran el motivo de su frustración. No se puede ser tan perfeccionista.
Y aprovecho el blog, ya lo hice en la tv el viernes, para comentar que el viernes me robaron la cartera. Si, es lo que yo llamo una faena que te hace sentir una impotencia enorme. Dinero, tarjetas, DNI, carnet de conducir, tarjeta sanitaria, fotos, tickets de cosas pendientes por cambiar… En fin, que la esperanza es lo último que se pierde así que, si alguien se la encuentra, obviamente ya sin dinero, que la lleve a la policía. Y así, al menos, me ahorro los papeleos varios.
Y recuerdo que tenéis hoy y mañana para participar en el sorteo de una bolsa de tela personalizada para vuestros peques. ¡Suerte!
por nosoyunadramamama | Ene 12, 2014 | bebes, familia, Maternidad y embarazo, niños, planes, Sin categoría, tiendas
Este fin de semana teníamos en mente seguir con nuestras ya habituales jornadas lúdico-gastronómicas por Asturias. Pero ya se sabe, a veces los planes varían y en esta ocasión los churumbeles no tuvieron nada que ver. El viernes me pidieron en la tele si podía trabajar al día siguiente y, por supuesto, yo siempre estoy dispuesta; teníamos hora de inicio pero no de fin así que, conociendo el medio, descarté comer con los pequeñajos.
Ya de paso os cuento que el sábado tenía un ensayo con mis compañeros del nuevo programa que comienza hoy en TPA. Así que, a partir de ahora, no estaré en Conexión Asturias sino en De hoy no pasa. Seguiré yendo los viernes a hablar de planes para el fin de semana, pero para todos los públicos, no sólo para peques.

El muñeco forma parte de una sorpresa a un invitado esta tarde ya que acudiré al primer programa.

Con Ana Blanco y José Ángel Leiras en el ensayo.
Como ya preveía, llegué a mi casa a las cuatro de la tarde, cuando mi señor marido ya estaba descansado y a mi hijo Rafa le quedaba poco de siesta. Así que enlacé trabajo y niños sin un rato de sillón. Y el plan de tarde no pudo ser más agotador: ir de tiendas. Ni se os ocurra hacerlo con niños. De vez en cuando, en mis paseos mañaneros con Rafa, entramos a alguna tienda y es como si le poseyese en mismísimo demonio. Paras la sillita y venga a protestar y hacer fuerza para salir de ella. Y cuando le sacas y te pones a mirar un trapito, te das la vuelta y te lo encuentras vaciando la estantería de los zapatos.
Si a eso le sumas niño mayor al que acabas de despertar porque se quedó dormido en el coche, tienes: churumbel que no quiere estar en la silla más niño malhumorado que sólo quiere inflarse a bollos. Y además, un marido que, de repente entra en una tienda. Yo me quedo con las dos criaturas, el malhumorado quiere otro bollo y llora desconsoladamente. Hago amago de abandonarle en plena calle como siga con el numerito. Vuelve maridín y, por aquello de que el niño está cansado, accede a darle otro bollo mientras yo insisto en que el niño después no cenará. ¡Menos mal que entre semana estoy yo al mando!

Un momento de tregua en la calle Corrida, que es peatonal y te deja relajarte un poco.
Eso, más una cola de narices en la que se pone mi consorte con el niño mayor, mientras yo espero en la calle con el pequeño, que ha visualizado un perro atado a una farola justo al lado de la carretera. El pobre perro tenía pinta de buenazo pero era más grande que mi hijo. Y el niño empeñado o más bien emperrado en tocar al animal.
No, sencillamente ir de tiendas no es un plan para hacer con niños. Y eso que ya os digo que desde que son pequeños, en mis paseos, además de recorrer doscientas veces el paseo de la playa de San Lorenzo, han entrado en muchas tiendas. Pero señores, cuando empiezan a andar, o estás con la silla en continuo movimiento o se encargan ellos de poner en movimiento lo que haga falta.
por nosoyunadramamama | Ene 8, 2014 | bebes, juegos, juguetes, Maternidad y embarazo, niños, planes, Sin categoría
Una lectora del blog me preguntó hace unos días qué hago para entretener a los peques en casa. Hoy os haré una confesión: es de las cosas más difíciles, por eso vamos al parque prácticamente todos los días. Muchas pensaréis que con dos niños es más sencillo ya que juegan y se entretienen entre ellos. Ya os adelanto que eso depende de la edad de los pequeños. Vamos a ver, ¿qué hace un bebé de catorce meses si ve unos bloques de construcción apilados? Efectivamente, tirarlos abajo. ¿A que ahora me habéis entendido?
Alfonso está en edad de construir, pintar, montar, apilar… sin embargo, a Rafa le pasa lo contrario, le gusta romper, destruir, quitar, sacar, lanzar… Y así es imposible hacer nada juntos que no sea correr por el pasillo, saltar en la cama o bailar, que también es divertido pero para un rato. El invierno pasado no teníamos ese problema porque Rafa era un bebé de meses que estaba tan feliz en su hamaquita y no estorbaba los movimientos de Alfonso.

Así estaba controlado pero en cuanto empezó a gatear se acabó la paz.
Seguramente, dentro de un año, tampoco tendré ese problema porque Rafa empezará a comprender las normas del juego. Pero mientras tanto, ahí estoy, aguantando estoicamente los cabreos de ambos, uno porque el otro no le deja coger sus juguetes, y el otro porque cada vez que monta algo de más de diez centímetros de altura es destruido por la bolina.
¿Con qué logro entretenerles un rato? Los bloques de construcción son la mejor inversión del mundo. Os diría que a partir de dos años son maravillosos, pero me he dado cuenta que a Rafa también le hacen gracia y alguna vez consigue montar una pieza sobre otra. Seguro que eso les ayuda a mejorar la psicomotricidad, que está muy de moda todo eso últimamente 😉 Dibujar siempre es otra cosa a la que podéis recurrir, bien sobre papel o en pizarras, que les encantan. Para Alfonso sigue siendo complicado porque Rafa ataca rápidamente.
Los cubos también son geniales a partir de un año. Teníamos unos de cartón numerados que Alfonso usó un montón el invierno pasado. Estos de la foto se los trajeron los Reyes a Rafa y está feliz, porque además meten bolas que bajan a través de los cubos apilados. ¡Todo un acierto!
A partir de los dos años, los puzles (muy sencillitos) les encantan aunque los acabaréis montando vosotras, eso seguro. Ahora también es inviable en mi salón porque Rafa siente atracción por las piezas, sobre todo si empiezas a unirlas, pero el invierno pasado Alfonso y yo nos pasábamos horas con el “putes”, como él los llamaba.
Estas Navidades descubrí estas piezas de colores de espuma que sirven para hacer figuritas. Son, más o menos, para usar a partir del año. Con los peques hay que tener cuidado, mi sobrina de cinco meses se metió una a la boca para chupar y le quedó toda la lengua azul, aunque no es tóxico si no colorante alimenticio.
Podéis intentar ser originales pero no sé cómo acabará la historia. Hace unos días se me ocurrió sacar mis cromos de cuando era pequeña y le expliqué a Alfonso que cada uno tenía que poner en el suelo un cromo boca abajo y después dar con la palma de la mano para intentar darles la vuelta. ¡Madre mía, la que me montó cuando gané uno de los cromos que él había puesto! Así que nunca sabes.
Si, aún los conservo. Algún día os escribiré sobre cosas que aún tengo de mi infancia.
Y por supuesto siempre están las manualidades, hay mil cosas que se pueden hacer con plastilina, botellas de agua, pinturas, papel… pero yo ahora con Rafa también estoy muy limitada para esas cosas aunque alguna vez me lío la manta a la cabeza.
Aprovechando el taller que tiene mi padre en el garaje de casa…
Me puse a dibujar un dinosaurio sobre el típico trozo como de espuma que viene para embalar muchas cosas.
Y con un aparto que andaba por allí cuyo nombre desconozco, empecé a cortar… Si alguna está interesada en más datos sobre el proceso, mi padre me saca de dudas y hago un post.

Así quedó nuestro dinosaurio.
Y el muñeco, que enseguida perdió una pierna.
Creo que el invierno que viene estaré un poco más liberada y agradeceré tener dos niños seguidos. Por ahora, Alfonso está ejercitando su paciencia y Rafa su bravura. Y yo un poco de las dos cosas. Y vosotras, ¿qué hacéis con los peques en casa?
por nosoyunadramamama | Ene 7, 2014 | familia, navidad, niños, Sin categoría
Bueno, pues se nos ha terminado la Navidad. Mira que me gusta a mí esta época pero reconozco que acabo agotada con tanta comida, tanta compra y, desde que me casé, tanto tiempo fuera de casa. Que yo a mi suegra la quiero mucho pero debe ser que nos ve famélicos porque no para de sacar comida y más comida, y es que estoy que reviento después de 8 días en Zaragoza, por no hablar de los kilos que me llevo de regalo… Eso sí, los niños lo han pasado pipa y Alfonso ha vivido esta Navidad muy intensamente. Sólo por eso, merece la pena reventar los pantalones.

«El burrito sabanero» ha sido la banda sonora de estas Navidades. Os digo ya mismo que mis hijos van a tener mucho arte con el baile, y si no, a las pruebas me remito.
Nuestra visita a Zaragoza también incluyó «quedada» con los amigos de infancia de mi marido, una de tarde con niños y otra nocturna sin niños, que de vez en cuando hay que desconectar y regalarse una cena sin peques. Total, que en la primera reunión nos juntamos con 16 niños, castillo hinchable y cama elástica incluidos. Vamos, Alfonso estaba feliz.
Locura total.
Y si en Asturias vimos unos cuantos belenes, en Zaragoza había que visitar el de la Plaza del Pilar. Es enorme; de hecho, vas caminando entre figuras hasta llegar al portal. El rollo es que hay mucha gente pero con estas cosas siempre pasa lo mismo. Vimos también una pista de hielo, al igual que la hay en Gijón en estas fechas, pero para ese plan nos faltan, al menos, un par de añitos.

Uno de los planes que más me gustaba cuando era niña era ir a casa de alguna amiga o prima a dormir. Jugábamos y hablábamos a oscuras sin límite hasta que caíamos rendidas por agotamiento. Así que ahora entiendo la agitación de Alfonso cuando vino su prima a dormir con él a casa de mis suegros. Y es que con Rafa, por mucho que quiera tenerle cerca, no puede mantener una conversación ni jugar con cosas susceptibles de destrucción.
Peppa Pig por todas partes.
Desde que se levantan haciendo el payasete.

Y cómo no, la traca final de estas fechas llega con los Reyes Magos. Es uno de esos días de nuestra infancia que todos tenemos grabados. Es más, el día que te cuentan que Melchor, Gaspar y Baltasar no existen, te llevas el disgusto del siglo. Da igual que te sigan haciendo regalos el 6 de enero, es mucho más emocionante que te los traigan tres ancianos magos que nuestros progenitores, ¡dónde va a parar! En fin, que si pudiera volver a ser niña por unos días creo que elegiría estas fechas.
Alfonso esperando a los Reyes en la calle con su prima y su tío, nosotros estábamos peor posicionados. Por cierto, y que no se ofendan los maños, pero ¿no hay en toda Zaragoza un señor de unos 60 años con una barba en tonos marrones o rojizos? Que a Gaspar se le empiece a caer en plena cabalgata no es serio. ¿Y un señor de color de 60 años tampoco? Porque Baltasar era guapo de narices pero más joven que yo. ¡Cómo eché de menos mis reyes gijoneses con sus barbas auténticas!
Primera tanda de regalos en pijama.
Segunda tanda antes de comer con primas y tíos. Después llegó el momento crisis de «yo quería el regalo del otro», ¡manda narices!
Para acabar jugando a las cartas. En fin, pa «matarlos».
La tarta de cumple del tío Edu, los hay que no decidieron bien el día en que nacieron 😉
En fin, se acabó lo que se daba. Me encantan estas fechas pero ya he tenido suficiente. Toca volver al cole, a las comidas razonables, a los horarios, a los paseos tranquilos y, espero, a mi talla 😉 ¿Qué tal han sido las Navidades para vuestros enanos?
por nosoyunadramamama | Dic 29, 2013 | bebes, familia, Maternidad y embarazo, navidad, niños, planes, Sin categoría
El plan de este sábado estaba «cantado»; frío, viento y nubes amenazantes en el horizonte, por un lado, y penúltimo día en Asturias estas Navidades, por otro lado. Pues eso, que teníamos que ir a Mercaplana sí o sí y ¡menudo acierto! El año pasado no estuvimos, y el anterior Alfonso tenía 14 meses, así que no se enteraba de mucho y además podía hacer pocas cositas.
Pero sí, este año por fin ha descubierto que el paraíso debe ser lo más parecido a Mercaplana. Y como él, todos los niños que estaban por allí, que no eran pocos. Una cosa que hay que tener clara cuando uno va a este tipo de sitios es que, como le cojan gusto a una atracción o actividad, te puedes «tirar» la tarde entera sin moverte del sitio.
Ovejas, cabras, burrito, cerditos, vaca…
Una de las cosas que más le gustó fue la granja, donde podía tocar a los animales. La lluvia nos impidió estar allí más de cinco minutos pero aún nos quedaba mucho por hacer…
Otra de las cosas que hay que tener en cuenta si vas con dos niños es que son necesarios dos adultos. Primero, porque en dos segundos te despistas y has perdido a alguno de los niños, que fue lo que les pasó a unos conocidos que nos encontramos, y eso que sólo estaban al tanto de un niño. Y segundo, que es probable que uno de los críos quiera subirse en el tren y el otro quiera ir al castillo hinchable. Y es que, dependiendo de las edades, tienen una u otras preferencias.
Como es obvio, Alfonso se decantó por el tema de dar saltos»…
Y Rafa estuvo en la «bebéteca», donde también había un pequeño castillo hinchable. Hicimos el intento de meterle allí pero creo que, como había niños de dos años saltando, se sintió algo inestable 😉
Una cosa a la que yo no esperaba sacarle ningún partido fue a la mini-disco. Estaréis pensando que Alfonso se puso bailón, ¡pues no! Alfonso lo que encontró fue un hinchable con tobogán incluido y de ahí no había quién lo moviera. Así que yo me senté en el suelo con Rafa sin saber que iba a empezar el espectáculo justo delante de nuestras narices.
De repente, sale una animadora y empiezan a poner música. Como veis, la escena empieza con una decena de niños.
Rafa se levanta y empieza merodear por ahí. Mientras tanto, los padres se dedican a hacer fotos a sus niños, que cada vez son más.
La escena concluye con todo el barullo que veis detrás, del que tengo que sacar a Rafa. La animadora les dice a los niños que saquen a bailar a su padres y allí que salen todos a hacer la coreografía de «soy una taza, una tetera»… No os avergoncéis si sabéis el baile y la letra, allí nos lo sabíamos todos.
En realidad, los padres volvieron a su sitio cuando acabó esa canción pero oye, pusieron a Paulina Rubio y ahí que me puse yo con Rafa a darlo todo, que tengo un mono de baile que no os imagináis. Y bueno, que Rafa al final se convirtió en un danzarín más; verlos bailar a esa edad en la que todavía caminan como patitos se convierte en una atracción. Así que, tengo que confesar, que me lo pasé pipa. Eso sí, cuando llagamos a casa y Alfonso me preguntó ¿jugamos? casi me da un mal… ¿Son o no agotadores estos enanos?
por nosoyunadramamama | Dic 25, 2013 | familia, navidad, niños, Sin categoría
Cuando uno piensa en Navidad y en niños, le suelen venir a la mente términos como ilusión, diversión, alegría… Todo muy bonito y emocionante para padres y niños. Sin embargo, hay otra palabra más que añadir que, hasta ahora, no había experimentado en mis carnes: agitación. ¡Dios bendito! Alfonso en Nochebuena parecía haberse tomado algún tipo de estupefaciente estimulante. Venga reírse, venga saltar, venga correr y, sobre todo, venga parlotear, ¡menudo loro!
El que haya más niños, también hace que la agitación aumente. Se soltó tanto la melena que hizo su coreografía del villancico “El burrito sabanero”. Y a Rafa le entraban ataques de risa. ¡Era para verlos!
En la vida el crío se había acostado a las dos de la mañana; vamos, ni en la boda de mi hermano. Pero tengo que reconocer que, gracias a él, mis primos, tíos, padres, hermanos, marido y servidora nos reímos sin parar; ¡estuvo sembrado!

Imposible hacerse una foto decente con ellos. Y era tanta la agitación de Alfonso, que creo que bebió de todos los vasos de agua que se encontró por el salón.
Y como en todo evento con niños que se precie, los padres andamos pelín estresados. Cenamos en casa de mis padres una veintena de personas, en plan buffet, y el pobre Rafa iba de un lado para otro mendigando comida, como si no se hubiera tomado un pedazo de biberón. Eso, y el peligro de tirar copas de vino, de subir las escaleras, de tirar de los manteles… Vamos, que a las diez y media le metí en la cuna porque yo ya estaba sudando la gota gorda 😉 Esa noche, los peques se quedaron en casa de mis padres.
El único momento de paz fue cuando se puso a mirar su nuevo libro de Peppa Pig.
Y el día de Navidad, tuvimos comida en un restaurante de Oviedo con mi abuela, primos y tíos por parte de mi padre. Otras personas no reparan en ello, pero las madres sí; tuvimos una suerte enorme al no tener a nadie en las mesas de alrededor, además de un espacio super amplio donde los niños jugaron un montón. Y además, encontraron una cosa con la que se entretuvieron mucho.
Unas cortinillas que les tuvieron ensimismados durante buen rato. Y luego nosotros pensando cómo entretenerles.
Hasta que pasó lo que tenía que pasar, que se cayeron. No vayáis a pensar que mis hijos están asilvestrados, hasta algún adulto con un poco de arte las hubiera tirado abajo. Y por supuesto, las arreglamos.
En fin, que son días para disfrutar y para dejar que los niños olviden un poco los horarios y la comida sana, como lo hacemos los mayores. Eso sí, ellos también tienen “resaca”; menudo humor se gastaba Alfonso el día de Navidad. Y el lunes nos toca hacer maletas para pasar la segunda parte de las fiestas en Zaragoza, ¡esto es un no parar! Seguiré informando. ¿Cómo van vuestras Navidades?