Categoría: Maternidad y embarazo

  • Diferencias entre la primera maternidad… y las demás

    Diferencias entre la primera maternidad… y las demás

    Vengo observando últimamente escenas que permanecían ya completamente anuladas en mi memoria. Oye, ¡qué rápido se olvida todo con esto de la maternidad! De repente te ponen un recién nacido en brazos y piensas, ¿así cogía yo a mis hijos?, ¿con esa ligereza? En fin, que el otro día analizaba una acontecimiento que tenía lugar cerca de mi casa en el que unos padres dejaban a su criatura, seguramente porque se iban a trabajar, con sus abuelos. Y allí estaban, cuatro adultos para hacer semejante operación de descenso del coche e introducción del bebé, de unos 6-9 meses, en la sillita. La madre de la criatura sacándola del coche con sumo cuidado, el padre extrayendo la sillita del maletero, la abuela preocupada evitando que le diese un rayo de sol al bebé, el abuelo simplemente observando… Todo así como muy complejo. Vamos, muy de primerizos 😉

    Así que me puse yo a pensar de forma sesuda y profunda en cosas en las que yo ahora objetivamente creo que era un poco exagerada. A ver, exagerada no he sido yo nunca, todo hay que decirlo. Que una ha sido muy dada a la despreocupación en general en todo, y obviamente, la maternidad no se ha quedado al margen en mi forma de ser.  Pero bueno, así, se me ocurren ciertas cosas en las que las cosas cambiaron mucho del primer hijo… a los otros. Y además, creo que esto va aumentando según el número de hijos que tengas.

    1. Ir cargada a la playa como si fuese a dar la vuelta al mundo: sombrilla, toallas, agua, sillita para que el niño duerma la siesta, gorrito para la cabeza, varios bañadores de recambio… En fin, con el tercero, toallas y avituallamiento, poco más…
    2. La bolsa del carrito, llena de «por si acaso»: con el primero llevaba pañales para varios días, toallitas, muselina, peine (ya me diréis para qué si mis hijos eran super calvos), neceser con pomadas, el dalsy, agua, cucharas para las papillas… vamos, un arsenal. Con el tercero llevaba uno o dos pañales, toallitas y, con suerte, había alguna pomada para el culete empezada a saber cuándo… Todo lo demás, si en algún momento puntual era necesario, ya te encargabas de buscarte la vida en el momento.
    3. Tu primer hijo siempre iba limpio: por lo menos salía limpio de casa, pasase lo que pasase. Como el segundo o el tercero se manchen en casa, ni te planteas cambiarle el modelito salvo hecatombe.
    4. Tu primer hijo tenía cosas nuevas: los demás, puntualmente. Porque entre lo que quieres aprovechar del mayor y que luego ya sabes que no merece la pena gastar en muchas cosas en la que tiraste el dinero, a partir del segundo churumbel ya no te molestas en hacer acopio de prácticamente nada…

    Diferencias entre la primera maternidad5. A tu primer hijo le sobreestimulabas: que si canto por aquí, que si un cuento, que si lo pongo boca abajo porque dice el pediatra que es bueno para fortalecer el cuello, que si le cojo de las manos para animarle a caminar… Con los otros, en fin, no te preocupes que ya se dará la vuelta solo para ponerse boca abajo, ya se agarrará a algún mueble para empezar a caminar… además, para qué hacer nada si la sobreestimulación ya le viene dado por sus hermanos mayores. El otro día me dijisteis varias en un vídeo de Gabriel chutando un cojín (ya sabéis que los balones están prohibidos en casa) que lo hacía muy bien para su edad. A ver si os creéis que le hemos enseñado o que está apuntado a fútbol. No, queridas, sabe por sus hermanos.

    6. Tu primer hijo come más: bueno, a ver, entendedme, cada niño come lo que come, igual que los adultos. Yo me refiero a que al primero le preparáis las comidas con más mimo, puede que coma más variado, compráis más cantidades, no vaya a ser que la criatura pase hambre… Y por supuesto, le dais de comer siempre y puedes pasarte minutos y más minutos hasta que lo come todo la criatura. El tercero, como te diga que no quiere comer algo, directamente no discutes y «ya comerá», te dices a ti misma.

    7. A tu primer hijo le vistes y le bañas hasta que le sale barba si te descuidas 😉 Cuando tienes más hijos, te das cuenta de que podría haberlo hecho solo desde hace tiempo mientras que el segundo o tercero ya lo empiezan a hacer pronto.

    Como veis, muchas cosas son pura supervivencia para nosotras…y para ellos. La vida es más complicada cuando tienes varios hijos que cuando tenías solo uno. Pero llegas a todo. La diferencia es que con más hijos, aunque todo sea más complicado, tú aprendes a simplificar y todo te parece menos grave 😉

  • Quad System Quattro Inglesina. SORTEO silla de paseo Quad

    Quad System Quattro Inglesina. SORTEO silla de paseo Quad

    El pack Quad System Quattro Inglesina es el sistema para paseos ‘‘todoterreno’’ sin sobresaltos, que permite total movilidad en la calle, en casa o en el automóvil sin molestar el descanso ni interrumpir el sueño del bebé. El capazo extragrande está climatizado y dispone del innovador soporte Welcome Pad para ofrecer la mejor protección al recién nacido en los primeros meses de vida. Además, el práctico soporte Standup permite transformar con facilidad el capazo en un elemento idóneo para el descanso del bebé en casa, como si de una mini cuna se tratase. Y te ahorras mover al recién nacido cuando está dormido, ¡es un inventazo!

    El QUAD SISTEMA QUATTRO DE INGLESINA INCLUYE:
    Capazo extragrande
    Welcome Pad y colchón
    Portabebé Huggy grupo 0+
    Soporte standup
    Sillita de paseo reversible
    Cubrepiés para sillita de paseo
    Portabebidas
    Cesta
    Chasis

    SILLITA DE PASEO REVERSIBLE
    Además de amplio y cómodo, el asiento de la sillita de paseo es extremadamente agradable y dispone de sistema de climatización. El chasis amortiguado, con grandes ruedas de poliuretano, está preparado para recorrer los adoquines de los centros históricos o los senderos accidentados de las excursiones rurales garantizando la máxima comodidad del bebé, igual que si estuviera en un sillón.
    La silla Quad que vamos a sortear incluye:
    1.        Chasis
    2.        Sillita de paseo reversible
    3.        Burbuja para sillita de paseo
    4.        Cubrepiés para sillita de paseo
    5.        Portabebidas
    6.        Cesta

    Trío Quad System Quattro Inglesina
    Otros detalles

    • Revestimiento exterior de tejido melange con acolchado de doble capa para ofrecer un mejor aislamiento térmico.
    • Aplicaciones, detalles y acabados de piel sintética a juego con el manillar del chasis.
    • Interior de suave tejido de punto de algodón transpirable, completamente desenfundable y lavable a mano a 30 °C. El fondo del capazo se puede limpiar con un paño húmedo cuando se quita el revestimiento interno.
    • El respaldo puede reclinarse en distintas posiciones mediante un práctico mando y se levanta para que el bebé pueda observar el mundo que le rodea cuando está despierto.
    • Cubierta con doble panel para proteger al bebé del viento y del frío.

    Como podéis ver, no le falta detalle, es súper completo, novedoso, seguro y práctico. Ahora os cuento que vamos a sortear del modelo Quad Sistemas Quattro Inglesina. ¡SILLITA DE PASEO QUAD! Esta que veis en la imagen.

    Qué hacer para participar en el sorteo de la silla Quad

    1. Seguir las cuentas en Facebook de Inglesina y No soy una drama mamá.
    2. Compartir de forma pública en Facebook el enlace del sorteo.
    3. Dejar un comentario allí (en el enlace de Facebook) poniendo qué es lo que más os gusta de este modelo de Inglesina.

    Nada más, así de fácil. El sorteo estará activo desde hoy 1 de marzo de 2018 hasta el día 8 de marzo de 2018 (12 de la noche hora española). Pueden participar todas las personas mayores de edad residentes en España. El sorteo se realizará a través de la web de Sortea2. Dejar más de un comentario no implica participar más veces, sólo se dará por válido un comentario por persona

    ¡SUERTE A TODOS! 

  • Qué prohíbo y qué no prohíbo en casa a los niños

    Qué prohíbo y qué no prohíbo en casa a los niños

    No me considero una madre neurótica, más bien tiendo a lo contrario, a la despreocupación. No soy especialmente ordenada, tampoco maniática. Al criarme con tres hermanos varones, a los que siempre defino como asilvestrados, porque lo eran, mi umbral de locura y desorganización tiende a ser muy alto. De ahí que tenga bastante tolerancia a la anarquía y al caos, por lo que en mi casa hay unas cuantas cosas que paso por alto. Sin embargo, por otras no paso.

    Qué prohíbo en casa a los niños

    1. Jugar al balón: ese objeto de deseo está requisado. Según entramos por la puerta de casa, los balones van directos a la parte alta de un armario. Me niego a que jueguen al fútbol en casa. Eso sí, como os podéis imaginar, los peluches a veces hacen esa función. Así que puedo hacerme la loca unos minutos 😉
    2. Comer fuera de la cocina: ya os he dicho que soy muy tolerante con el desorden pero el tema suciedad ya tengo más manías. Y las migas por el suelo no entran dentro de lo agradable, así que de la cocina no se sale con comida.
    3. Comer con las manos: yo sé que esto está muy de moda con el tema del Baby Led Weaning pero aquí con las manos se come lo que toda la vida se comió con ellas: frutas, unas costillas de barbacoa, embutidos, mariscos, helados, bocadillos… pero no, un plato de macarrones o de menestra no se come con las manos en este hogar, ¡qué le vamos a hacer! Mi hijo mayor es que tiende mucho a meter la mano en el plato, de ahí la prohibición.
    4. Pintar con acuarelas: admito todo tipo de elementos para dibujar y pintar pero las acuarelas o témperas no. Que eso de que cada vez que necesiten cambiar de color, tengan que mojar el pincel en un vaso que va acumulando tonalidades… tiemblo pensando en que lo derramen. Porque lo tiran, que los conozco.
    5. Sacar todos los juguetes a la vez: si hay dos o tres juegos o juguetes fuera de sus sitio, ya saben que si quieren seguir sacando, hay que guardar lo de fuera. Que ya sé cómo es el momento recoger cuando se te acumulan las cosas.

    Qué no prohíbo en casa a los niños

    1. Saltar en las camas: Seguramente los colchones se estropeen antes si se salta sobre ellos pero, ¡qué demonios!, los colchones duran muchos años y saltar en las camas sólo se hace cuando eres pequeño.
    2. Jugar con plastilina: sé que dejan la superficie donde juegan hecha una porquería pero… es un espacio limitado y se limpia bien así que no me resulta un quebradero de cabeza. En todo caso, lo que más me fastidia es que la guarden mezclada.
    3. Manipular la vajilla: o lo que viene siendo que pongan la mesa o que recojan sus platos cuando terminan. Este es un punto que tenía prohibido cuando sólo tenía un hijo pero después me di cuenta de que todo lo malo que puede pasar es que rompan una pieza de la vajilla así que… ¡de perdidos al río! Esto no es como lo del balón, con le fútbol se pueden cargar hasta la tv, y a eso me niego.
    4. Pintar con rotuladores: sé que en algunas casas está super prohibido pero yo ya he comprobado que, tras un remojón en leche, y pasando por la lavadora, la cosa tiene arreglo. Cierto es que nunca les ha dado por pintar la pared, sino quizás este punto iría en el de las prohibiciones 😉
    5. Comer solos: parece obvio pero, por pura rapidez y comodidad, tendemos a darles la comida a los niños hasta bien mayores. Yo en cuanto he visto un ápice de psicomotricidad en sus manos para coger una cuchara, vamos, les he dejado que lo hicieran. Hasta que tienen un año les he ayudado yo pero como son de buen apetito, enseguida se han encargado ellos de aprender. Y ojo, Gabriel no usó ni baberos a partir del año, ¡un arte tiene!

    Como véis, una tiene sus manías pero estoy curada de espanto con mi infancia y mis hermanos. , así que soy una madre bastante llevadera 😉 ¿Y vosotras?

  • Soy una madre bipolar

    Soy una madre bipolar

    Bipolar: Que tiene dos polos. Así de sencilla es la definición que da el diccionario. Pero oye, muy gráfica la explicación, lo que viene siendo pasar de un extremo al otro. Porque a veces me pregunto si es normal sentirse así como progenitora, que paso de la euforia y de la «happy life» al mosqueo y al «no puedo más» en cuestión de minutos. Que lo mismo veo a uno de mis churumbeles dormido plácidamente o les veo jugar a los tres pacíficamente y pienso «qué escena más bonita», que de repente tengo a una criatura poseída y me digo hacia mis adentros si alguien del vecindario lo querrá un ratico. Oye, pero ¿cómo es posible que unos pequeños seres sean capaces de sacar lo mejor y lo peor de mi ser en cuestión de segundos?

    Como cuando te tumbas a tomar el sol en la playa y te parece la sensación más maravillosa del mundo y tres horas después necesitas salir pitando de la arena porque está de gente hasta arriba o porque tu temperatura corporal alcanza los 100 grados centígrados. Así, tal cual. Una especie de ni contigo ni sin ti. Que te prometes que ya no te llevas a los niños ni una sola vez al supermercado pero tres días después te dices a ti misma que la última vez no fue para tanto. Y repites. Y vuelves al supermercado con las criaturas y sales de allí nuevamente en estado de nerviosismo. Pero da igual, sabes que repetirás en unos días.

    Porque así es la maternidad, pasar de un extremo a otro, es como comerte tres donuts que te saben a gloria para después preguntarte quién demonios te mandaría. Que llega el verano y estás deseando que empiecen el cole pero luego se van a casa de los abuelos a pasar una noche y casi los echas de menos. Lo que viene siendo el yin y el yang, dos fuerzas opuestas y complementarias. Cosas de la maternidad.

    ************************************************************************************************************Este espacio está nominado a mejor blog de Embarazo y Crianza en los Premios Madresfera 2018. Si los posts te han sido útiles, si te han gustado y ayudado, si te han hecho reír o llorar, puedes votar aquí.

  • Correr después del parto, qué hacer y qué no

    Correr después del parto, qué hacer y qué no

    El postparto de mi hija fue distinto a los anteriores, en todos los sentidos, como es obvio. Pero hoy no voy a hablar de un post parto sin bebé (quizás algún día). Hoy voy a hablar del tema puramente físico. Y es que, al dar a luz un bebé de algo más un kilo, no tuve ningún desgarro, no hizo falta ningún punto, ni episiotomía, no hubo entuertos, no hubo nada físico que me causase malestar… de hecho, a las 24 horas después de dar a luz me dieron el alta y al día siguiente viajamos los cinco en coche más de 800 kilómetros. Vamos, que físicamente no tuve molestias. Con lo cual, siempre es una situación en la que te ves más capacitada para todo y es fácil que alguien pueda caer en el error de ponerse a darlo todo enseguida en esto del deporte. Por mucho que Georgina, la novia de Cristiano, se ponga a hacer deporte a la semana de parir, os digo que ni se os ocurra, que ni en el mejor de los postpartos puede ser bueno hacer algo así. Y vamos, teniendo en cuenta que el running es un deporte de impacto, lo de correr después del parto debe esperar.

    Primero, lo mejor es esperar a que pase la ya famosa «cuarentena». No es que después de cuarenta días estemos como nuevas, pero digamos que es lo mínimo. Yo esperé ese tiempo tras dar a luz a la peque y, tras la revisión ginecológica postparto, me puse las zapatillas. Lo cierto es que he tenido suerte con el tema del suelo pélvico, no he tenido jamás una sola pérdida, ni dolores, ni tengo diástasis abdominal pero aconsejo hacer una revisión o valoración de suelo pélvico, os conté en un post cómo fue la mía. Os lo aconsejo porque, quizás el embarazo y parto os hayan pasado factura y hacer según qué deportes puede empeorar la situación. O aunque no creáis que el suelo pélvico esté afectado, si os ponéis a hacer abdominales, podéis estropear lo que no estropeó el embarazo.

    correr después del parto

    Correr después del parto: mi experiencia

    Pues mirad, hace cinco meses y medio que di a luz. Teniendo en cuenta que durante el embarazo corrí muy por debajo de mi ritmo y que además del parón portparto tuve la operación de cuello de útero, con otra parada de varias semanas, os diré que se tarda un tiempo en volver a conseguir correr en los tiempos que se hacían antes del embarazo. Vamos, que yo conseguí la semana pasada volver a correr al ritmo de antes en cuanto a velocidad. Sin embargo, estoy muy lejos de correr la misma distancia. Me cuesta ahora hacer 7 kilómetros y antes del embarazo corría 12 kilómetros tranquilamente. Se puede tardar hasta un año en volver a estar al nivel previo al embarazo. Así que:

    1. Nada de prisas por volver a correr.
    2. Nada de correr sin una valoración del estado de tu suelo pélvico.
    3. Una vez que corras, yo compensaría un poco el tema del impacto que supone este deporte, con hipopresivos. Aunque sean diez minutos un par de días a la semana.
    4. Si todo va bien, puedes empezar a hacer ejercicios de Kegel a la semana de dar a luz.
    5. Y a partir de la semana de dar a luz, si te encuentras bien, puedes salir a caminar.
    6. Nada de abdominales, la puedes liar porque en el embarazo se da una separación en los músculos del abdomen y requiere un tiempo para que todo vuelva a su sitio.

    Así que ya veis, cinco meses después de dar a luz he conseguido correr al mismo ritmo pero estoy lejos de correr la misma distancia, y creo que hasta dentro de unos tres meses no lo lograría. Tampoco lo tengo en mente porque quizás me plantee un embarazo a corto plazo así que salgo a correr para mantener un poco la forma, para desconectar y para seguir con los beneficios del deporte.

  • Mis hijos no me escuchan: cuando te sientes un lorito de repetición

    Mis hijos no me escuchan: cuando te sientes un lorito de repetición

    Comienza el día. Tienes que desayunar, ducharte, vestirte y hacer lo mismo con tres niños. Bueno, miento, los niños tienen que desayunar y vestirse ellos solos; si eso, sólo visto al tercero, que acaba de cumplir tres años. En cada paso que dan desde que se levantan, vas detrás como Pepito Grillo diciéndoles lo que tienen que hacer una y otra vez, ¡cómo si no supieran ya la dinámica! Al final, te das cuenta de que no se trata de que no escuchen… si sordos no son. Simplemente, llevan otro ritmo vital y se entretienen con una mosca. Ahí estás tú diciéndoles «venga, tómate la leche», «acaba la tostada», «ponte el uniforme»… decenas de veces. En mi casa, es absolutamente agotador lo del mayor. Para desayunar no suele haber problema, pero es que lo de vestirse es una continua advertencia por mi parte. Así que antes de ponerme a gritar como una loca, que oye, alguna vez ya llego a mi límite y suelto un berrido, si mis hijos no me escuchan opto por:

    1. Fuera distracciones: cualquier juguete que ande por el salón ya les sirve a ellos para olvidar que tienen que vestirse. Y ahora con la hámster que nos trajeron los Reyes, ¡para qué queremos más! Yo he tenido ya que esconder balones y cualquier objeto que sea susceptible de jugar un partido de fútbol, así como los cromos del álbum de la liga. Aún así, lo de los cromos es como una plaga, hay por todas partes y siempre encuentran algunos.
    2. Separación física: no sé vuestros hijos pero tengo la teoría de que cuando tienen público, más hacen el bobo. Así que si veo que uno se crece y los otros azuzan y aquello empieza a parecer un circo, mando al instigador a una habitación a vestirse.
    3. Salir al rellano: lo sé, esto parece de locos pero más de una vez cojo, me pongo el abrigo, abro la puerta de casa y llamo al ascensor. Oye, y algunas veces se agobian porque creen que se quedan en tierra. No es que siempre funcione pero bueno, alguna vez hay suerte.
    4. Diles las cosas poniéndote a su altura: esto es algo que parece una tontería. Además, lo lo que solemos hacer es, mientras tú acabas de arreglarte, les vas dando órdenes sin ni siquiera estar mirando para ellos. Pues error, si tu jefe te dice algo que tienes que hacer mientras pasa caminando a su despacho y ni se dirige a ti, es más probable que antes hagas otras cosas que tienes pendientes. Si tu jefe se acerca, te mira a la cara y te dice «hay que hacer esto», es más probable que te pongas a hacerlo en ese momento y que dejes para más tarde las cosas que ibas a hacer. Así que párate, mira al niño y dile las cosas tranquilamente pero con firmeza.

    Así es la vida con niños, un continuo tira y afloja. Un paso del amor a la locura, un sin vivir pero un vivir de verdad, bien intenso. Nadie dijo que fuera fácil. Y es que mis hijos no me escuchan pero ya me encargo yo de que se enteren sin tener que ponerme a dar alaridos.

  • Propósitos de una madre cuando empieza el año

    Propósitos de una madre cuando empieza el año

    Cuando empieza un nuevo año, todo ser humano se pone a hacer cálculos y tiene pensamientos varios sobre lo que ha vivido los últimos doce meses y confía en mejorar aspectos para el año que comienza. Esto es así, de toda la vida. Me da igual si los llamamos propósitos, metas o cambios pero todos nos ponemos algún objetivo que queremos o debemos hacer en los siguientes doce meses. A veces es que dices propósitos y alguien te salta con eso de que nadie los cumple, porque muchas veces suena a tópico y a algo que nos va a costar la misma vida. Llámalos A, B o C, pero todos nos ponemos alguna meta en la cabeza.

    Propósitos de una madre cuando empieza el año

    Aunque he sido capaz en los últimos años de ir cumpliendo ciertas cosillas que no pensaba yo que haría, otras tantas se me siguen resistiendo. Así que voy con la lista de cosas que, antes o después, nos solemos poner como meta las que somos madres. Bueno, algunos propósitos no son sólo para las que somos madres:

    1. Poner al día las fotos de los niños: Un clásico entre los padres en general. O bien pretendes pasar las fotos del móvil al PC y ordenarlas cronológicamente, o bien hacer un álbum. Mi propósito en 2017 era hacer álbumes del primer año de vida de mis hijos pequeños, y cumplí. Y además, hice un foto libro del año 2017 para recordar de alguna manera el embarazo de mi hija.
    2. No comer las sobras de la comida de los niños: o lo que viene siendo cerrar el pico. Este es un propósito recurrente pero suele ser incumplido. Vamos, que el bocadillo que no se acaban mis hijos me lo meriendo yo, y las chuches que les dan en los cumpleaños y que voy guardando, me las acabo zampando yo. No puede ser.
    3. Limpiar el coche: ay, ese lugar que esconde ya todo tipo de objetos, restos de comida y porquerías varias. Los automóviles de las madres son puro caos. Cada vez que empieza el año, digo: este mes sí, toca aspirar un poco las sillas de los niños y los suelos. Pero nada, me tiene que obligar mi marido, o hacerlo él.
    4. Hacer deporte: este es un clásico para todo el mundo, da igual ser madre o no. Pero cuando eres padre, te autoconvences de que, o haces deporte, o la cabeza te explota algunos días. Bueno, eso, y que muchas queremos siempre bajar algún kilo que nos sobra de los embarazos. Que ya sabéis que no soy partidaria de hacer deporte sólo por estética pero yo empecé así y al final es un hábito que ya tengo desde 2016 y que me ha dado muchas cosas buenas.
    5. No gritar a los niños: confieso que éste es un propósito más de verano que de principios de año. Digo verano porque los críos están de vacaciones, pasan más tiempo en casa y están un poco más descontrolados. El propósito de no gritar a los niños logré cumplirlo en verano de 2016. Ojito, que como todo, se necesita de vez en cuando trabajar el asunto, que un día la cosa se te va de las manos y pegas cuatro gritos. Pero bueno, lo importante es que he logrado mucho autocontrol en ese sentido.
    6. No usar el móvil cuando estoy con los niños: aquí suspendo pero bien. Como trabajo en casa y tengo redes sociales muy activas, unidas al blog, a colaboraciones, etc… me resulta super complicado despegarme del móvil. Aquí dejo constancia de que lo voy a intentar. Y creo que es algo que muchas madres nos proponemos.
    7. Leer un libro al mes: a algunas les parecerá poco, a otras mucho. Yo no lo sé, pero desde que soy madre, leo muy pocos libros. Y creo que es un denominador común entre las que tenemos hijos, que como descansamos poco, caemos fulminadas en la cama por la noche o solo apetece ver algo de televisión. Por eso, cuando empieza el año, suele ser habitual que las madres nos propongamos la lectura. Queda apuntado para 2018.

    Y como propósitos personales, como madre que 2017 le dio un tremendo vuelco a su vida, aspiro en 2018 a volver a ilusionarme, a poder sonreír como lo hacía antes y a perder el miedo que ahora me acompaña. Bueno, y vosotras, ¿qué más añadiríais a la lista de propósitos de madre?

  • Juguetes para niños de 1 a 9 años: los más amortizados

    Juguetes para niños de 1 a 9 años: los más amortizados

    Quizás esteis un poco perdidas en estas fechas sobre qué regalos pueden ser los más apropiados para que los Reyes Magos dejen a los niños debajo del árbol de Navidad en la noche del 5 de enero. Antes de nada, me gustaría deciros que cada niño es distinto y que obviamente tiene sus propios gustos. Por tanto, yo me centro en el post de hoy en los juguetes o entretenimientos que, a lo largo de estos años, he visto que han tenido más éxito en casa. Juguetes estrella para niños de 1 a 9 años que han triunfado con mis hijos. Unos más que otros, unos que gustaron más a un niño que a otro, pero desde luego, los más amortizados:

    1. Construcciones: Los juegos de construcciones, los más básicos, entraron en mi casa cuando el mayor tenía algo más de un año, y aquí siguen. No es lo que ahora más les gusta pero es un recurso que sirve a menudo.  Cuando son más mayores, la opción que más les suele atraer es la de los Lego. 

    2. Juguetes musicales y con luces: hasta los dos o tres años, es un tipo de juguete que les suele hacer mucha gracia. Os recomiendo apilables o aquellos que puedan ellos mismos ir tocando botones, ventanitas, etc…

    3. Libros de buscar personajes: si hay libros que tuvieron éxito en mi casa son Los libros de las Estaciones, de Rotraut Susanne Berner . En serio, tanto éxito tuvieron que pasamos de tener uno a tener los cuatro de la colección. Son varios los personajes que hay que buscar y ya desde pequeños les han encantado. Más tarde, entraron por primera vez los famosos «Dónde está Wally». Y también les gustaron.

     

    4. Playmobil: en esta casa, especialmente los de castillos y fortalezas. Pero vamos, que han pasado por otros más pequeños y básicos y lo bueno es que hay para todos los gustos, edades… Entiendo que en esta línea de muñecos pequeños hay otras opciones como los Sylvanian. Yo era una loca de los Pin y Pon, pero la estética actual no me convence nada, jaja…

     

    5. Con ruedas:  las motos y bicis han sido de lo más exitoso. Con la suerte de que es un regalo que dura años y que pueden ir heredando entre hermanos e incluso amigos o primos. De hecho, las motos son indestructibles, jaja… Aquí podemos incluir también carritos de limpieza y de paseo de muñecos, que algunos han entrado en esta casa y les ha hecho gracia en alguna etapa.

    Juguetes estrella para niños de 1 a 8 años 

    6. Juegos con pelotas o balones: en mi casa, dales un balón y te montan un partido de fútbol en dos segundos. Es más, como servidora esconde los balones para que no jueguen dentro de casa, ya se encargan ellos de encontrar algo que haga las veces de pelota. De cualquier forma, en este apartado incluiría todo tipo de esferas, desde bolas con luces y sonidos cuando son bebés, que les fascina, hasta juegos en los que tienen que meter bolas en un agujero o hacerlas rodar por algún circuito. Hay múltiples opciones.Y si queréis saber todas las opciones que hay para niños futboleros, que no son sólo juguetes, sino cosas que a mis hijos les hacen ilusión, aquí tenéis un post específico sobre regalos relacionados con el fútbol.

    Juegos de mesa: a mí siempre me parecen un buen recurso para entretenerse. Es verdad que no pasamos mucho tiempo en casa pero tenerlos viene bien para llevar a casas rurales, usar en días de lluvia… Desde clásicos como La Oca o el Parchís, hasta uno que os enseñé en Instagram hace un año que se llama Talent Cards y sirve para iniciar conversaciones con los niños. Luego están también otros clásicos como Tabú, Monopoly…

    Como es lógico, podría deciros una decena más de juegos o juguetes que les gustan más o menos. Porque a los niños, no hay nada que les guste más que jugar. Así que otras opciones que nos gustan son: puzzles, coches (y alfombras para coches), juegos de plastilina de Play Doh, rotuladores y colores para dibujar… Como véis, múltiples opciones. Como todo, depende del gusto del niño. Espero que os sirva.

  • Adiós 2017, el año que pudo serlo todo… y se convirtió en nada

    Adiós 2017, el año que pudo serlo todo… y se convirtió en nada

    Pudo ser el año más bonito de mi vida. Durante meses lo fue. En febrero vi una vez más un positivo en un test de embarazo que me llenaba nuevamente de alegría e ilusión. Mi blog crecía y era finalista en unos premios. Luego llegó la propuesta de escribir un libro. Después la noticia de que el bebé que venía era ¡una niña! Y todo iba bien, y estaba sana. Creía que ya no podía pedir nada más a la vida. Y es que ni se me ocurría pedir nada más, que todo siguiese como estaba, tal y como iba. Creía que 2017 era el año de mi vida. Y lo fue… hasta que mi sueño se truncó. Bueno, no se truncó mi sueño, se truncó una vida y a mí se me rompió el corazón. Porque yo no soñaba con tener una niña, yo la tenía ya. Desde entonces, yo ya no he vuelto a ser la que era, ni lo volveré a ser. A veces, aún creo que no pude pasar por todo lo que pasé. Pero sí, ese recuerdo ya es para siempre. Dolerá cada vez menos, pero está y estará ahí siempre.

    Qué he aprendido este año que no me hubiera gustado saber

    1. Que el dolor de una madre no lo siente nadie más: nadie, ni padre, ni hermanos, ni abuelos… El dolor desgarrador por la pérdida de un hijo, por más que una lo pueda llegar a imaginar, no lo puede entender nadie más que ella. Y ahora sé lo que debió sentir mi abuela materna cuando perdió a su único hijo varón. Sé lo que sintió mi abuela paterna cuando perdió una niña, de la que aún habla, en el quinto mes de embarazo.
    2. Que no podemos dar nada por sentado: nada, ni la salud ni el trabajo ni nada. Un segundo puede cambiarte la vida. Lo viví al escuchar «no hay latido». Mi vida pasó de ser maravillosa a no tener sentido. Y lo he visto en otras historias este año. De repente, he comprendido que lo que tenemos hoy, no necesariamente lo tendremos mañana. No se trata de vivir con miedo a perder algo sino de vivir sabiendo que lo único que tenemos es el ahora… el mañana, ya se verá. Vamos, que he aprendido que no debo planificar mi vida.
    3. Que no todo depende de nosotros: He sido toda mi vida una currante, y creo que cada cosa que he conseguido ha sido tras mucho esfuerzo. He pasado, como todo el mundo, por mejores y peores rachas pero iba solventando los problemas a base de fuerza y ganas. Y daba por hecho que mientras siguiera esforzándome, nada se estropearía. Pero no, la vida no depende sólo de lo que uno haga. La suerte, buena y mala, también existen. Yo he escuchado este año demasiadas veces que he tenido mala suerte.
    4. Que no siempre tenemos lo que merecemos: algunas cosas no se las merece nadie, y perder un bebé es una de ellas. Uno puede merecer tener problemas de salud si come mal, fuma, bebe y es sedentario. Pero supongo que no se lo merece quien decide cuidar su alimentación, quien decide hacer deporte y no fumar ni beber. Pero por desgracia, todos conocemos personas enfermas que no hicieron nada malo para estar así. No, señores, cuidarme no le libró a mi hija de morir. Por eso, no siempre tenemos lo que merecemos ni siempre merecemos lo que tenemos.
    5. Que la vida es muy frágil: yo ya sabía que a veces las cosas malas llegaban; lo he visto desde que era niña, he visto muertes antes de tiempo, he visto dolor… pero os prometo que sentía que había muchas cosas evitables. Y no, hay cosas que no lo son, hay cosas que no están en nuestras manos, ni en las mías, ni en las de un médico. Hay cosas que se nos escapan.
    6. Que en la vida también podemos sentir miedo: y eso no nos hace más vulnerables. Tener miedo al sufrimiento y al dolor es humano. Yo creía que ya no tenía miedo a casi nada pero no es verdad. Lo que ocurre es que vivimos pensando que algunas cosas no nos tocarán a nosotros. Pero si nos tocan, es normal tener miedo.
    7. Que el amor todo lo puede: nunca, jamás hubiera creído que podría echar de menos a alguien a quien solo vi unos minutos, a alguien con quien nunca tuve una conversación, alguien que no pudo mirarme a los ojos ni siquiera unos segundos. Pues os diré que no sólo se echa de menos sino que a veces hasta te falta el aire sin esa persona. El amor de verdad todo lo puede, traspasa el tiempo y el espacio. La pregunta no es para qué estoy aquí sino para quiénes estoy aquí. Ayer vimos la película Coco y uno de sus mensajes más bonitos es que la existencia de los que se han ido depende de que los recuerdos de los que seguimos viviendo. Me hubiera gustado seguir creyendo en el amor romántico, no en el que va más allá de la vida.

    No quiero que éste sea un post pesimista; nunca lo he sido, no quiero serlo y trato de recuperar la persona que era, sólo en parte, porque ya nada es ni será igual. Sólo trato de que seamos realistas, de que sepamos que las cosas no tienen porqué ir bien siempre. Que los dramas de verdad llegan solos. Que hay que relativizar y dejar de quejarse por cosas que de verdad no tienen importancia.

    Que a veces, en esta vida, nos toca perder.

    En cualquier caso, y aunque creáis que este año ha sido un gran aprendizaje, os confieso que ojalá yo siguiera viviendo con esa inocencia con la que viví hasta entonces. Consciente de cuáles eran los verdaderos problemas pero sin conocer ciertas realidades. Os confieso que viviría más feliz con mi niña en brazos y sin haber tenido que aprender todo esto de la forma en que lo he hecho.

    Y como le digo cada día a ella y ya pudisteis leer en una carta que le dediqué: la quiero y la querré siempre. Solo espero que 2018 se porte mejor conmigo. Feliz Año.

  • Qué me ha ayudado a sobrellevar la pérdida de mi bebé

    Qué me ha ayudado a sobrellevar la pérdida de mi bebé

    Han pasado cuatro meses desde que dí a luz a mi hija sin vida. Si pienso en aquellos días, es como rememorar una pesadilla. Y sigue doliendo mucho, muchísimo. Y cada día lloro en algún momento, es inevitable. Es una experiencia que no podré olvidar y que no dejará de doler nunca, porque a la pérdida de un bebé que ya amaba sin haber visto pero habiéndolo sentido, se suma el terrible trance de enfrentarse a una experiencia tan brutal y antinatural como es dar a luz sabiendo que no hay vida. Es desgarrador y os prometo que durante tres meses, creí que me moría yo también. Pero a pesar de todo, ahora puedo decir que he vuelto a vivir, a respirar. Ese dolor tan terrible que me ahogaba, que no me dejaba ver la vida, se ha disipado para dejar un dolor calmado. No he superado la muerte de mi bebé pero sí he aprendido a vivir con ello. Y aunque ya sabéis que unos días soy capaz de disfrutar de las cosas y otros vuelvo a caer, después de cuatro meses, puedo decir que esto es lo que más me ha ayudado a superar esta situación:

    1. Ayuda profesional: Muchos pensarán que los médicos sólo están para sanar el cuerpo. Pero señoras, no hay nada peor que no sanar la cabeza o el alma. Y yo estaba descompuesta. Aunque en un primer momento pensé que no necesitaría este tipo de ayuda, que me ofreció la matrona y yo descarté, después supe que sí, que la necesitaba. No podía hacerlo sola. En mi caso fue y es una psiquiatra especialista en el dolor de la mujer y con la que contacté por una de mis mejores amigas. Y de verdad que me vino muy bien. Además, necesité algo de medicación al principio.
    2. La experiencia de quienes pasaron por lo mismo: hay quienes pensarán que estoy loca pero recuerdo que cuando pasó lo de mi hija, el mismo día que recibí el alta, estaba hablando con una desconocida por teléfono que había vivido lo mismo hace diez años. Era desconocida para mí pero su contacto me lo dio otra persona de mi entorno. Y así me pasó con varios casos, que me vi llamando a varias desconocidas por teléfono; en ellas encontré algo de paz. Me hicieron ver que el tiempo traería calma. Solo quien ha pasado algo así sabe lo que de verdad se siente y me aliviaba saber que, cuando pasase el tiempo, estaría mejor y volvería a vivir. Y así está siendo. Además, he ido a reuniones del grupo de duelo gestacional y neonatal de Asturias, Brazos Vacíos, y allí puedo hablar abiertamente sobre todo lo que voy sintiendo con mujeres que han pasado lo mismo o situaciones aún más dolorosas. Porque las hay.
    3. Mis hijos: os confesaré que tuve una reacción con mis hijos que yo creía muy extraña. Luego he sabido que es frecuente y que es absolutamente normal. Y es que al principio los «rechazaba», es decir, no me hacían feliz porque yo en lo único que pensaba era en lo que había perdido así que era como si me sobraban. Sé que suena fatal pero es cierto y creedme si os digo que me sentía mal por ello. Hubo días que sentía que mi hija me estaba alejando de mis hijos. Sin embargo, en cuanto empecé a respirar un poco, ellos han sido parte de mi medicina. Porque los niños no te dejan caer, no te dejan pensar, no te dejan parar…
    4. El tiempo: lo de que el tiempo todo lo cura no es cierto, hay cosas de las que uno nunca se puede curar, y ésta es una de ellas. Pero el tiempo alivia, mitiga, aplaca… hace que el dolor duela menos. Pero no hace que desaparezca y eso sé que será así siempre, porque he podido hablar con mujeres que lo pasaron hace diez y más años. Y les sigue doliendo. Es más, mi abuela, hoy en día, sigue hablando de una niña que perdió hace décadas en el quinto mes de embarazo.
    5. Permitirme sentir: en estos meses, me han escrito y me han dicho muchas veces que lo estoy haciendo muy bien. Yo no sé si lo estoy haciendo bien o mal, porque nadie sabe cómo enfrentarse a esta maldita situación, pero sí me he permitido sentir sin importarme lo que piense la gente. Me he permitido y me permito llorar cada día, me he permitido reír cuando se ha dado la situación, me he permitido hablar de ello cuando he querido, públicamente, en mis redes, en mi familia…  Y así seguirá siendo, no me siento culpable cuando estoy mal ni tampoco cuando estoy bien.

    Y sí, también podría aquí hablaros de amigas, familia y marido que, por supuesto, no puedo ser más afortunada y me han cuidado muchísimo y creo que han sabido respetar muy bien mis ritmos. También me ha ayudado el cariño que he encontrado en este mundo 2.0, porque he leído cosas verdaderamente preciosas estos meses. Y me ha ayudado el saber que he ayudado a los demás, el saber que de esta historia tan dolorosa, ha salido algo «bueno». Todo esto me ha hecho volver de nuevo a la vida aunque para mí hay un antes y un después desde que perdí a mi niña.

  • Soy la mamá de…

    Soy la mamá de…

    Al ser madre, adquieres una nueva identidad. Tranquilas, no me voy a poner intensa sino lo contrario. Pues eso, que cuando te das cuenta, te acabas presentando por la vida como «la mamá de». De repente te incluyen en un grupo de Whatsapp y ahí comienzan las presentaciones. Soy Menganita y soy la mamá de… Dieguito. Y yo leo con cara de póquer y pienso, ¿en serio alguna va a memorizarse los veinte nombres en la cabeza? Os voy a ser sincera, o les veo la cara a menudo o la tal Menganita va a ser la mamá de Dieguito el resto de tus días. Así que tranquilas, no os preocupéis las que me veis para comentarme algo sobre un regalo de cumple o lo que sea que os preocupa o queráis comunicarme.. si no recordáis mi nombre, os perdono y además no tenéis ni que disimular que no sabéis cómo me llamo porque es probable que yo tampoco me sepa el vuestro, para qué engañaros.

    Y ojito, que con las mamás de los amigos del mayor aún haces piña y sí, en algún momento dejas de ser la «madre de» para tener tu propio nombre pero es que con el tercero, ni en un grupo de Whatsapp me han metido, lo cual agradezco porque en primero de infantil no creo que haya mucha comunicación que hacer. Y así mi mente descansa, que entre los grupos de cumpleaños, los del fútbol, los de la clase al completo, más los de la clase al completo cuando ya les han cambiado de compañeros, más el del regalo de Menganito, ¡qué os voy a contar! Que me entero de la misa a medias. Total, que me vuelvo a liar, que yo ya presiento que, si con las madres del curso del segundo ya no memorizo los nombres y soy la madre de Rafa, con el tercero me van a tachar de seca y directamente seré la madre del niño rubio ése con cara de pícaro. Salvo que el hijo de la de al lado sea el primer vástago, que entonces incluso igual sabe mi nombre. Pero no, yo ya aviso desde aquí que me dirigiré a la mayoría con un «Hola, disculpa»…

    No me da la vida para tanta historia, con retener en mi cabeza los días que cada niño lleva chándal o uniforme, ya tengo tarea de memorización suficiente. Y esperad, que cuando vas a la agenda de tu móvil para llamar a tu madre, empiezas con la sílaba «ma» y aparte de las Marías y Martas, te salen los nombres de las trescientas madres que ya te has ido grabando en la agenda por aquello de ubicar un poco, que ya que no te aprendes los nombres, qué menos que ubicarlas como madres de los amigos de tus hijos.

    Luego llega el momento en que los niños, es decir, los amigos de tus criaturas, se refieren a ti también como «madre de». Que si no hago yo el esfuerzo de memorizar nombres, menos lo van a hacer ellos, bastante tienen con sus cosas. Y entras en el vestuario del mayor cuando están montando algarabía mientras se ponen la equipación de fútbol para entrenar, y les ves darse codazos cuando entras y se mandan callar unos a otros porque «está la madre de Alfonso». En fin, es lo que hay.  Pero es que claro, ¿cuándo un hijo te llama por tu nombre? Nunca. Pues ya está todo dicho. Por cierto, me llamo Carmen.

  • Jarabe natural para tos y congestión, sin gluten y sin lactosa

    Jarabe natural para tos y congestión, sin gluten y sin lactosa

    Creo que es la primera vez que recomiendo en el blog un jarabe, no medicamento, que quede claro. Lo cierto es que, en ese sentido, mis niños nos lo han puesto fácil; si alguna vez se ponen enfermos, que suele ser en pocas ocasiones, es más habitual que sea del estómago, en concreto el mayor. Además, hemos tenido la gran suerte de que no han tomado nunca antibióticos; estos niños son un poco como mis hermanos, chicarrones del norte. Que no será porque Rafa no tiene afición por meterse en charcos los días más fríos del año. O porque no pasen fresco en entrenamientos y partidos. Pero bueno, de lo que no nos libramos es de algunas toses ¡y que todo sea eso! Y más que nada, cuando les da es por la noche. Intento siempre, cuando eso pasa, que pongan la cabeza un poco más alta que el resto del cuerpo pero como se mueven tanto, dura más bien poco ese remedio.

    Hace días me enviaron los jarabes para niños Phytobronc de Bio3 sin tener muy claro cuándo los podríamos probar. Conozco la marca, estuve tomando colágeno el año pasado, que corrí muchos kilómetros, así que ya tenía referencias y sus productos son naturales, hechos con plantas obtenidas de agricultura ecológica. No es un medicamento, para cualquiera de esas cosas ya están los médicos a quienes preguntar. En este caso, hablo de un jarabe balsámico natural a base de miel y plantas medicinales con Llantén, Grindelia y Helicriso; plantas, ricas en mucílagos y gomas con efectos antiinflamatorios, mucoadhesivos y protectores que calman la irritación, eliminan los mocos y protegen la mucosa.

    Composición

    Una de las cosas que he valorado mucho es que no tiene azúcar, sino que lleva miel ecológica para endulzar, de manera que es más fácil que los niños lo tomen. Y además, la miel refuerza también la acción del jarabe. A Gabriel, que se lo he dado un par de noches antes de acostarse porque tenía tos, le ha gustado mucho. A Rafa, que se lo ofrecí también un par de días, no le emocionó. Pero lo tomó, lo cual ya es mucho cuando se trata de niños. Además, se puede consumir en niños a partir de un año de edad, y para las que queráis saber sobre el tema de las alergias, no contiene ni gluten ni lactosa. Yo os lo recomiendo para casos como los de mis hijos, para cuando están congestionados o con tos. En caso de otros síntomas, ya sabéis que están los médicos. Y para adultos, también hay jarabe con sabor a eucalipto y anís, pero aún no he tenido que probarlo. Y que sea así 😉

  • Tiendas infantiles chulas y bonitas en Gijón

    Tiendas infantiles chulas y bonitas en Gijón

    Gijón es una ciudad con muchas posibilidades, quizás las más conocidas tengan que ver con la gastronomía o el ocio gracias a su entorno rural y al hecho de ser una ciudad de mar. Pero en los últimos años, también destaca por sus numerosos y sensacionales locales comerciales. En la última década, el centro de la ciudad ha visto aparecer nuevas tiendas con encanto, uniéndose a otras ya míticas. Y esto también ha ocurrido con nuevas tiendas o espacios pensados para los más pequeños, tanto para vestirles como para que se entretengan o jueguen. En el post de hoy, visitamos algunas de esas tiendas infantiles en Gijón, chulas y bonitas, míticas o nuevas, pero con encanto.

    New Baby Gijón

    Es la más joven, nació hace solo dos años pero su ubicación en plena Calle de Los Moros y su estilo la hacen triunfar. Eso, y que detrás de ella hay dos hermanas apasionadas por todo lo que rodea al mundo de los bebés. New Baby es una tienda de ésas bonitas, donde encuentras moda en colores y con diseños actuales para los bebés, hecha siempre con tejidos 100% orgánicos. En precisamente esto fundamental en su filosofía, trabajan con artículos y productos hechos con materiales de primera calidad, como algodones orgánicos producidos sin dañar el medio ambiente, y apuestan por marcas de nuestro país.

    En cuanto a productos, además de moda para los más pequeños, también puedes encontrar productos de puericultura (paseo, baño, juegos…), artículos de decoración como guirnaldas, láminas, bolsas de almacenaje y medidores, y canastillas de regalo originales en cajas de madera vintage o en capazos de rafia con distintos diseños y colores. Además, hacen listas de nacimiento y organizan Baby Shower. Como veis, un poquito de todo.

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    Jo Mami Kids

    Es otra de esas tiendas de reciente aparición que triunfa en la Calle de La Merced gracias a su estilo original y divertido. Ana está al frente de este local de referencia desde 2013 del que ya hablan en revistas como Vogue Niños o Elle Kids, en el que encuentras ropa moderna para niños, decoración y regalos. Es otra de esas tiendas bonitas y con encanto con marcas distintas y de tendencia en el mundo infantil como Bobo Choses, Nobodinoz, Tinycottons, Buho Barcelona, Emile et Ida, Kidscase, las mochilas Kanken… También tienen un montón de ideas para decorar habitaciones infantiles, con unos cabeceros preciosos, luces de A Little Lovely Company, sacos deTellkiddo o Play and Go… Puedes ver muchas de las cosas que tienen en sus redes sociales, como Instagram o Pinterest.

    También apuestan por prendas de calidad, en algodón orgánico, y tienen cositas para recién nacidos, como cambiadores, bolsas y las famosas muselinas de Aden Anais. Pero sin duda, de las cosas que más me gustan son los artículos para llevar al cole, como las neveras, fiambreras, termos y bolsas de almuerzo, en preciosos y divertidos estampados así como los neceseres y estuches infantiles. ¡Y qué decir de las mochilas! Son realmente bonitas, a mí me tienen enamorada. También, además de todos estos artículos, puedes encontrar juguetes de madera, para la bañera, bloques, puzzles… De verdad, una tienda bonita donde las haya. Mirad esta foto de Gabriel con esta preciosa mochila.
    tiendas infantiles en Gijón
    tiendas infantiles en Gijón

    Calzados Chiqui

    De las más nuevas nos vamos a una de las tiendas más antiguas de Gijón, que sigue conservando su gracia y encanto. Calzados Chiqui nació en 1950 y fueron pioneros en Asturias en la venta de calzado infantil y juvenil, que continúa triunfando gracias al afán innovador que mantienen hoy en día. Tienen las marcas punteras tanto del ámbito nacional como del internacional y renuevan de forma permanente la mercancía. Situada en la Plaza del Instituto, o Plaza del Parchís como la llamamos los gijoneses, ha calzado ya a tres generaciones. Conserva sus míticos asientos altos que tanto gustan a los niños, en los que ya se sentaron nuestras madres y ahora lo hacen nuestros hijos. Y ahí sigue su cartel mítico en la fachada del edificio.

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    El Bosque de la Maga Colibrí

    Y de tiendas de moda, calzado y decoración nos vamos a una librería muy especial. En realidad, librería se queda corto porque es más que eso, es un proyecto para promocionar la lectura que combina la venta de libros y juegos didácticos de calidad con la puesta en valor del libro y la lectura en todos los ámbitos. Desde que inició su andadura hace una década, han ido desarrollando y ampliando su labor hasta convertirse en una referencia en Asturias y en el resto del país por su especialización y por la calidad de las actividades formativas. En El Bosque de la Maga Colibrí puedes encontrar desde regalos de nacimiento hasta libros especiales para cada edad o para adultos. Y otra de las cosas que ofrecen son talleres, conciertos y exposiciones.

    tiendas infantiles en Gijón

    ¿Conocéis estas tiendas?, ¿qué os parecen? Recordad que aparte de tienda física, tienen venta online.

    Otros planes en Gijón con los niños: Acuario de Gijón, Jardín Botánico Atlántico y visita a un llagar.

  • Suelo pélvico, embarazo, parto, postparto, running. Lo que hay que saber.

    Suelo pélvico, embarazo, parto, postparto, running. Lo que hay que saber.

    La primera vez que escuché hablar de la importancia del suelo pélvico fue ya en mi tercer embarazo. Supongo que, si las dos primeras gestaciones hubieran hecho mella en ese conjunto de músculos con síntomas como pérdidas de orina, dolores o prolapsos, hubiera estado informada mucho antes. Aun así, sigue siendo otro de esos temas de los que no se habla demasiado ni se le da la importancia que tiene. En cualquier caso, aunque no tuviera problemas, en salud, como en todo, es mejor prevenir que curar y, aunque he tenido suerte en ese sentido, con el tiempo decidí también cuidar esa musculatura. Tuve la fortuna de que la matrona que me atendió en el centro de Salud por aquel entonces era también fisioterapeuta, incluso me enseñó a hacer el famoso masaje perineal de cara al parto y nos dio unas nociones de hipopresivos después del postparto. Con ella me conciencié bastante del cuidado del suelo pélvico.

    Y hoy, teniendo en cuenta que ya llevo cuatro embarazos y cuatro partos vaginales, y que además practico running, footing o como queráis llamarlo, desde hace más de dos años y medio, es como para tomármelo en serio. Que aunque parezca que estamos bien, igual no lo estamos tanto. Así que, por primera vez, fui a una fisioterapeuta especialista en suelo pélvico. Diré que es la mamá de un amigo de Rafa y que fue ella quien me dijo, tras ver que había vuelto a correr tras el postparto de mi hija, que pasase a verla, porque ve que muchas mujeres salen perfectamente de un parto pero que luego la lían poniéndose a hacer deportes de impacto o abdominales. Para las de Gijón, por si os interesa, se llama María Cejudo y lleva fisiocentro.org.

    Qué es el suelo pélvico y porqué es importante

    El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la pelvis y su función es sujetar vejiga, uretra, útero, vagina y recto en una buena posición para su correcto funcionamiento. Cuando el tono del suelo pélvico se ve alterado, puede provocar diferentes problemas: descenso de estos órganos pélvicos por el conducto vaginal, que son los prolapsos, dolor pélvico, incontinencia urinaria o fecal, disfunciones sexuales… Normalmente, los daños en el suelo pélvico se deben a factores como:

    1. El número de partos, sobre todo si el bebé nace por vía vaginal.
    2. Número de embarazos.
    3. Las cesáreas.
    4. La obesidad.
    5. Realizar ejercicios de impacto.
    6. Hacer actividades que aumentan la presión del abdomen (esfuerzos como levantar peso, hacer esfuerzos al ir al baño…)
    7. Envejecimiento.

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    Valoración del suelo pélvico

    Generalmente, y dependiendo de la Comunidad Autónoma, después de un parto, cuando ha pasado la llamada cuarentena, te hacen una revisión ginecológica, bien la matrona o bien el ginecólogo. En mi caso, recuerdo que con el primer y segundo hijo, la revisión fue en el hospital en Ginecología. Mientras que, tras dar a luz a Gabriel, fue la matrona la que me hizo una revisión con la fortuna, como ya os decía, de que me hizo una valoración del suelo pélvico y me dijo que estaba como si nunca hubiera dado a luz, suerte la mía en ese sentido. Tanto en el segundo como tercer embarazo estuve haciendo ejercicios de Kegel y el masaje perineal durante las últimas semanas de gestación, que ya sabéis que ayuda a evitar desgarros. Eso y la genética han hecho que no tuviese ningún problema.

    En cualquier caso, la revisión que hacen normalmente es ginecológica y, salvo que se detecte algún problema importante, que entonces te derivarían a un especialista o a una Unidad de Suelo Pélvico, no se hace mucho más. Pero puede haber problemas, como ocurre con la diástasis, que queden sin ninguna evaluación y, por tanto, sin tratamiento.  Por eso, es conveniente darle importancia. Yo me lancé enseguida a correr tras el parto de mi hija, pasada la cuarentena, pero María me dijo que pasase por su consulta no fuese a liarla. La valoración no tuvo nada que ver con la ginecológica y estuvo unos 20 minutos «tocando» bien todo: exploración física, análisis de postura, valoración de las vísceras, de la musculatura profunda…

    Mi valoración, mes y medio después de mi cuarto embarazo y parto, fue bastante positiva, y más teniendo en cuenta que llevo casi tres años corriendo, incluidos los dos primeros trimestres del último embarazo. El abdomen presentaba una leve disminución del tono muscular y una diástasis abdominal de 1’5cm; el tono muscular perineal es normal en reposo pero sin reflejo en la tos, buena sinergia abdómino-perineal y buena estática pélvica visceral. Y en test de Oxfort, que mide la contracción voluntaria del suelo pélvico, dio 4/5. Así que bien, no tengo queja. Aún así, me dio una serie de recomendaciones, como la de realizar nuevamente hipopresivos, anticiparme a los esfuerzos contrayendo el suelo pélvico y corregir la postura activando el transverso abdominal. Esto te lo explica en persona con detalle.

    Qué pasa con los problemas graves

    Pues como veis, la cosa puede ir bien y con una serie de ejercicios o correcciones puede ser suficiente. O no. A veces, los problemas asociados al suelo pélvico requieren hasta cirugía u otros tratamientos que deben llevar a cabo médicos rehabilitadores o especialistas a través de electroestimulación, tecnología láser… En cualquier caso, los problemas asociados al suelo pélvico son muy frecuentes y hay que olvidarse de la vergüenza y consultar, para prevenir y para evitar males mayores. Yo ya sabéis que me conciencié hace unos años y he incluido posts con ejercitador de kegel, aplicador para disminuir el impacto al correr, masaje perineal… ¿Os habéis hecho una valoración?, ¿habéis tenido problemas tras ser madres?

  • Carta a mi hija

    Carta a mi hija

    Me hubiera gustado dedicarte una carta como lo hice con tus hermanos: en alguno de tus cumpleaños, contando cómo eres, qué te gusta, con cuál de tus hermanos juegas más… Pero sé que no podremos soplar velas juntas, que sólo podré ir contando los años que han pasado desde que te fuiste, o imaginando qué edad tendrías en cada momento. Hoy debimos conocernos, quizás hace unos días, quizás mañana… pero yo debería escuchar tu llanto y sentir tu respiración. No debiste dejarme, ibas a ser mi refuerzo entre tanto chico, entre tanto fútbol, entre tanto coche… Ibas a unirte a ese trío maravilloso que con ilusión te esperaba y que, estoy segura, te hubiera cuidado y querido con locura. Porque no sabes la de veces que imaginé esa foto de los cuatro juntos por primera vez.

    Cuando te fuiste, deseé volver atrás, a cualquier momento en el que te sintiera dentro de mí. Ansiaba no haberte perdido, deseaba regresar a cualquiera de esos días en los que era tan feliz esperándote, sabiendo que estabas ahí para darme la plena felicidad. Pero me doliste tanto, que tiempo después deseé no haberte conocido nunca, no haberte llevado nunca en mí, no haber estado embarazada de ti. Fíjate lo dura que fue para mí tu corta vida que deseé que no hubieras existido. Y perdóname porque aún lo deseo a veces, mi niña. Porque no estaba preparada para el dolor, para este dolor. Porque aún tengo pendiente una labor muy importante contigo: convertir el dolor en amor. Ese que sentí de alguna manera cuando te tuve en brazos pero que luego trajo lágrimas y más lágrimas.

    No habrá fotos, no habrá cumpleaños que celebrar, no habrá primeras veces… Pero ¿sabes? Yo sé que estuviste conmigo, exististe aunque pocos te viéramos físicamente. Yo ya no hablo de Gabriel como el pequeño sino como el tercero. Te veo muchas veces en tu hermano Rafa. Creo que estabais conectados de alguna manera, pudisteis haber compartido fecha de cumpleaños y estos días, no hace dos meses, yo hubiera descubierto que eráis como gotas de agua. Yo sé que te hubieras partido de la risa con las tonterías y aspavientos de Alfonso.  Pero sé también que no debo fantasear porque me dolerá demasiado. Y quiero volver a ser feliz. Y sé que debo, por tus hermanos y por ti, por mí, por lo que tenga que venir…

    Pero sin olvidarte, ¿cómo iba a olvidarte, hija? Sé que viniste para algo. Tu corta vida ha salvado la de otro bebé. Y tu historia me consta que ha llegado a muchos hospitales y que llegará a muchos sanitarios dentro de unas semanas cuando cuente cómo fue el proceso aquel día que te perdí, para poder ayudar a otras mujeres a que sufran un poco, sólo un poco menos, en un trance así. Menos de 7 meses de vida y todo eso has hecho. En una vida más larga hubieses hecho cosas maravillosas, estoy segura. Tu ausencia no tiene sentido, no por hay un porqué, no debió ocurrir nunca… Ahora, dame tiempo. Quiero creer que eres un ángel y que, si pudieras hablarme, me dirías todas estas cosas que dice esta canción.

    No te olvido, pequeña. Cuando brille, brillarás. Te quiero y querré siempre.

    Mamá.

     

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  • Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Todo empezó con una llamada de Oncoginecología en la semana 13 de embarazo. Te dicen que tienes que ir allí tal día para hacerte no sé qué prueba porque la citología ha salido alterada. Y te quedas tan en shock que no reaccionas. Buscas citología alterada en Google, ves la palabra cáncer de cuello de útero y empieza el agobio. Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Hasta que decidí hablar contactar con Nuria, mi matrona en el segundo y tercer embarazo, para preguntarle. Fue la primera en tranquilizarme. Después, llamé a una enfermera de Ginecología para quedarme del todo tranquila. Y lo cierto es que me quedé serena, ya sabéis que tiendo a quitarle importancia a las cosas y soy de las que piensa que no va pasar nada malo, ya veis. Además, al día siguiente caí en la cuenta de que esa historia me sonaba que le había pasado a una amiga (luego descubres a unas cuantas personas más conocidas o de tu entorno) y me dijo que no me preocupara, que se operaba después del parto y listo.

    Citología alterada en el embarazo

    La verdad es que esto es como todo, no sabes la cantidad de cosas que pasan hasta que te pasan a ti. Y cuando te pasan descubres que le ocurren a muchas personas, te das cuenta de que seguimos muy desinformadas en muchos temas que tienen que ver con la salud femenina y que hay asuntos que siguen siendo un tabú. Como los abortos o las muertes perinatales. Desde luego, no me he librado de ninguno de los temas tabúes últimamente, espero que ya no me toque nada más. El caso es que enseguida me hicieron una colposcopia, hablé con el ginecólogo que me atendió ese día, me volvió a decir que no me preocupara, que me harían otra revisión en agosto para ver que las células alteradas seguían igual (que normalmente en ese espacio de tiempo no iban a peor) y que ya después de dar a luz, me operarían para quitar un trozo de cuello de útero. Recuerdo que yo pensé: a mí como si me quitan el útero, que yo con el cuarto hijo me planto. Ya veis, es lo que pasa cuando eres despreocupada.

    Y desde abril, me olvidé del tema. Hasta agosto, que me tocaba una nueva revisión de ese asunto pero ya volví con mis informes de la muerte de mi hija en Tarragona. El ginecólogo que me atendió, que resultó ser el mismo que me operó la semana pasada, me preguntó en ese momento si quería empezar ya con los trámites para el preoperatorio o esperar a recuperarme psicológicamente del palo que acaba de vivir. Le dije que cuanto antes, no sé porqué preferí quitármelo de en medio lo antes posible, de manera que ya todas las pruebas las hice entre agosto y septiembre. Y como sabéis, me operaron la semana pasada.

    Cáncer de cuello de útero

    La finalidad de este proceso quirúrgico que os explicaba es precisamente evitar un cáncer de cuello de útero, se trata de una cirugía preventiva. Hay varios procedimientos para extraer las células alteradas o precancerosas en función también del grado de la lesión. Es una cirugía, en mi caso fue conización, sin ingreso (el mismo día puedes irte a casa) en la que te extraen un trozo de cuello de útero. Una vez que te extirpan la zona del cuello del útero indicada, ésta se estudia mediante biopsia y se considera que la lesión se ha eliminado completamente cuando no se observan células anómalas en los bordes u orillas, vamos, cuando estos están sanos. Y ahora es cuando llega la pregunta del millón, ¿por qué pasa?

    El famoso Virus del Papiloma Humano

    Pues sí, señoras, la mayoría de los casos están relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH) . Es un virus que tenemos el 80% de las mujeres en algún momento de nuestra vida pero que casi siempre desaparece espontáneamente y no produce síntomas. Pero como en todo, hay un porcentaje pequeño, pero no raro, en el que esto no ocurre, de manera que aparece una lesión precancerosa, cuando se pilla a tiempo, o un cáncer, en el peor de los casos. De ahí la importancia de hacerse citologías vaginales con frecuencia, cosa que yo he hecho mal, muy mal, ya que la primera que me hice una fue en el primer embarazo, repitiendo sólo en las gestaciones. Sí, gracias a este cuarto embarazo, supe que tenía esta lesión.

    De cualquier forma, estas lesiones salen cuando el virus persiste, es decir, puede que las citologías de los últimos años no hayan dado con la lesión, bien porque tenías esas células alteradas o porque al hacer la prueba sólo se recoge una pequeña muestra y puede quedar la zona afectada sin recogerse en el espéculo. Pero el virus sí que llevaba años en tu cuerpo sin que lo supieras. Y esto está ocurriendo en muchísimos casos, que están encontrándose, como yo, con lesiones precancerosas tras años cuidándose, mujeres que no beben, que se alimentan normalmente, que no fuman, con la misma pareja… La mayoría de las mujeres tienen o han tenido el virus alguna vez en su vida, pero sin saberlo. Lo cual no quiere decir que esteis libres de lesión en un futuro.

    Como veis, esto es como todo. Puede que no pase nada o puede pasar mucho. Yo no tenía ningún factor que me hiciese creer que tendría más probabilidades y me tocó. A mí y muchas mujeres. Como nada parecía indicar que yo pudiese perder un bebé en el tercer trimestre de embarazo tras gestaciones sin ningún problema. Pero las cosas son así y estas cosas pasan, sin previo aviso, sin que hayas hecho nada malo para que pasen. Te toca y punto. Por eso, y creedme que yo ya he aprendido (y no porque se informe de ello), que hay que tomarse en serio las revisiones. Haceos ese favor.

  • Muerte perinatal: cómo lo afrontan los hermanos

    Muerte perinatal: cómo lo afrontan los hermanos

    ¿Cómo están los niños? Ésa suele ser la pregunta que me hacen después de interesarse por cómo estoy yo. Así, aparentemente, os diría que mis hijos no han sufrido tras perder a su hermana, a la que nunca llegaron a conocer… Pero sabían que existía, que estaba dentro de mí y hablábamos mucho de ella, la habían sentido moverse al poner la mano en mi barriga y habíamos debatido en varias ocasiones con ilusión el nombre que ponerle, dónde dormiría e incluso ven a diario una habitación de la casa pintada de rosa. Pero con sinceridad creo que no han sufrido tal y como yo lo entiendo, sencillamente sienten cierta tristeza porque han visto que esa ilusión se nos ha ido. Y han estado tristes porque me han visto llorar a mí por ella. La muerte perinatal es difícil de entender hasta para los adultos, cómo no va a serlo para ellos.

    Muerte perinatal: cómo se lo dijimos a los niños

    Nosotros les contamos lo sucedido en el mismo hospital, la mañana que yo di a luz, cuando vinieron a verme. Les dijimos que la hermanita, que es así como hablamos de ella durante todo el embarazo y como seguimos llamándola ahora, había fallecido y que se había ido al cielo. Nosotros somos creyentes, aunque confieso que este episodio me mi vida me está causando una crisis de fe. Creo que hay que decirles la verdad siempre, tenían que saber que su hermana se había ido. Obviamente, la edad de cada uno les ha hecho sentirlo de distintas formas. Gabriel no se entera y en ese momento sólo estaba pendiente de escalar por la cama del hospital para sentarse conmigo. Si me ve en alguna ocasión llorar,me pregunta si es por la hermanita, porque lo ha escuchado, no porque sepa realmente que iba a tener una hermana, el embarazo es ya un concepto difícil de entender con dos años.

    Rafa, que tiene una vida interior muy intensa y una sensibilidad especial, y que ya desde hace mucho habla de vez en cuando de la muerte, hizo preguntas. Fue él quien, desde entonces, cuando rezamos por la noche antes de acostarnos, empezó a decir: un beso para la hermanita. Sé que, el mismo día que se lo dijimos, después fue al parque con mis suegros y le contó lo que había pasado a un desconocido. Y fue él el primero en darme un toque de atención al preguntarme un día ¿hasta cuándo vas a estar así, mamá? Creo que hay que llorar a veces delante de los niños; el dolor y la muerte, por desgracia, forman parte de la vida. Además, si hubiera actuado como si no pasara nada, ¿qué pensarían ellos? Pues seguramente que no la quería, y si no la quería a ella, quizás a ellos tampoco. Una de las imágenes que tengo grabadas en mi cabeza de mi infancia es la de mi madre llorando al enterarse que su hermano, de 33 años, había fallecido. Pero por ellos no puedes hundirte ni pasarte los días tirada en la cama, que es lo que te pide el cuerpo las primeras semanas.

    Alfonso al principio no parecía creérselo mucho, no entendía nada, ni que de repente mis padres o mi mejor amiga estuviesen en Tarragona, que es un sitio al que no les asocian. Estaba ya de por sí alterado por las vacaciones y además no exterioriza sus sentimientos, no sé porqué va de duro. Fue más adelante, ya cuando volvimos a Gijón y pasaron unos cuantos días, cuando ya empecé a verle algo triste e, incluso, le he visto desmotivado con el fútbol. A veces, me abraza la barriga, como queriendo entender porqué ahora no hay nada. Y también me dio un toque de atención:

    -Mamá, ¿cuánto tiempo vas a seguir acordándote de la hermanita?

    -Siempre me voy a acordar de ella.

    -Pues entonces no dejarás de llorar.

    -Ha pasado hace poco, estoy triste porque se ha ido pero dejaré de llorar.

    Hace ya días que no me ven llorar, esas lágrimas se van espaciando, que no desapareciendo. Pero seguimos hablando de ella. En mi mesilla de noche, tengo la foto que hicimos de recuerdo a nuestra hija, una imagen maravillosa en la que se intuye el gorrito y la nariz y se ve su mano «agarrando» mi dedo. Ése es para ellos el único recuerdo de la existencia física de su hermana, a la que no quiero que olviden. Su foto la he puesto junto a otra imagen de ellos tres y a una lámina de la Virgen de Covadonga.

    Así es como han vivido ellos esta experiencia que, como dice mi psicóloga, a la que más duele es a una madre, nadie más siente de la misma forma, ni tu pareja, ni tus hijos, ni el resto de familiares. Yo me alegro de que ellos no hayan sufrido, sino que simplemente hayan sentido tristeza. Y me alegro, sobre todo, de que la mencionen en algún momento, uno u otro. Porque no quiero que la olviden, sé que nos ha traído alguna enseñanza aunque todavía el dolor es dolor y no ha pasado a ser solo amor.

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