En las últimas semanas, he recibido varios mails y he leído varios comentarios en Instagram dándome las gracias porque mis posts sobre running os habían animado a empezar a correr o a retomar el deporte. Algo personal como era perder un par de kilos con ejercicio hace un año (y que por entonces únicamente mencioné por encima) ha hecho que el deporte sea ya otra faceta de mi vida, con la que he aprendido y de la que, como vaga absoluta que era, me siento muy orgullosa. Saber que compartir mi experiencia aquí ha motivado a unas pocas personas, me hace sentir una ilusión enorme, no os lo podéis llegar a imaginar.
Y como sé que no puedo convencer a todo el mundo para que corra, hoy os voy a convencer para que caminéis ¡mucho! Cualquier estudio que busquéis sobre los beneficios de pasear a buen ritmo os lo va a decir: reduce el riesgo de infartos y de diabetes, promueve la longevidad, aumenta niveles de energía y quema muchas calorías. Bien, no tantas como corriendo pero sí que se queman unas cuantas. Si caminas despacio, en torno a 4 km/h, podrás quemar unas 300 calorías en una hora, y si aumentas la velocidad a 6 km/h podrás quemar 360 y si corres. Además, te puedes llevar a tu bebé o peque en la sillita, y la criatura, feliz viendo el percal.
No me enrollo más, ahí va nuevo vídeo con uno de los paseos a buen ritmo con Gabriel. En él os cuento también qué hace falta llevar para salir a caminar con el peque.
El sábado tuve la tarde libre y decidí ir de compras sola y con tranquilidad, ¡¡sí!! La verdad es que en un par de horas no hay tiempo a mucho así que me escapé a Oviedo y fui solo a Primark, porque sé que encuentro muchos básicos para los peques. Aquí la primavera viene siempre bastante regular y fresca así que no tenemos prisa por hacer cambio de armario, creo que aún nos quedan unas semanas para eso. El caso es que os enseño lo que cogí para los peques y os cuento sobre las tallas, porque vamos, no hay quien se aclare. Lo digo por si vais allí, para que lo tengáis en cuenta.
Las dos primeras imágenes son, como veis, bermudas. Hasta ahí correcto. Pero lo que os va a sorprender es lo de las tallas. Están en la zona de bebés y el tamaño más grande es 36-24 meses, es decir, 2-3 años. Pues esa talla la cogí para Alfonso, que tiene 5 años y medio y mide 1, 20 cm. Los probé en casa y le van perfectos. A Rafa, que tiene 3 años y medio y mide 1 metro, le cogí la talla 24-18 meses y lo mismo, niquelados. Y a Gabriel, que no sé lo que mide ni pesa porque la última revisión fue al año y ahora ya casi tiene año y medio, le cogí la talla 9-12 meses y le van genial, incluso pelín amplios. Vamos, que tenéis bermudas a montones a 6 euros (las de color tostado a 4 euros) y en muchos colores en la zona de bebés que sirven para niños de hasta 5-6 años.
Yo ya sabéis que todos los años cojo los bañadores en mi tienda favorita, The First, pero siempre tengo algunos más de trote. Además, en Asturias hay que cambiar a los niños de bañador muchos días al marchar de la playa porque no se han secado los que llevan puestos, así que a los mayores les cogí estos bañadores, más de sport, con dos camisetas. Aquí las tallas son normales, cogí las de 5 y 3 años. Los bañadores costaron 5 euros y las camisetas 1,5.
Y lo que no esperaba, porque los colores de los polos en Primark suelen ser un poco apagados y rara vez me llevo alguno, era encontrarme estos verdes tan chulos que casualmente les van que ni pintados con estos bañadores que compré en The First y que os había enseñado en un post anterior. Aunque en la foto no se perciba bien, es el mismo tono y la verdad que me encanta cómo queda la combinación.
La verdad que este año creo que puedo recuperar bastantes cosas del verano pasado de los mayores y Gabriel hereda mucho así que ya solo me falta tema calzado y chanclas así que vamos, ya no voy a hacer incursiones en más sitios, que me conozco. ¿Hicisteis ya el cambio de armario?
Tenía pendiente escribir sobre este tema desde hace un par de semanas, cuando leí esta noticia: los niños de entre 4 y 7 años ven más de dos horas de televisión al día. Muchos de ellos lo hacen a partir de las 10 de la noche. ¿?¿?¿?¿? A mí hay cosas que no me cuadran. O estas encuestas no son reales, y me sorprendería porque hay cantidad de estudios relacionados con este tema y coinciden en el consumo excesivo de tv, o yo no entiendo nada. ¿Se pide que salgan antes del colegio y que no haya jornada partida y luego pasan más de dos horas viendo la televisión?, ¿queremos que tengan menos deberes y luego están dos horas delante del aparato? Que no se trata de que no vean la tv pero ¿dos horas diarias?, ¿soy yo la única que encuentra que es un exceso? Y ojo, que de 7 a 12 años, según el estudio, el consumo desciende pero seguimos hablando también de más de dos horas diarias.
Mis hijos no ven la televisión entre semana, ni un minuto, salvo en vacaciones. A día de hoy no tienen deberes así que, desde que salen del cole a las cinco hasta la hora de los baños y las cenas, las alternativas pasan por ir al parque o jugar en casa si llueve, salvo los días que Alfonso entrena al fútbol. Se me ocurre que, si tuviesen jornada continua y saliesen del cole antes, a las dos o las tres, es probable que tuviese que recurrir a la tv en algún momento, quizás una hora después de comer. Así que seguirían sin salirme las cuentas de las más de horas que dicen los estudios. Por otro lado, me sorprende el dato de que a esas edades, los niños vean la tele por la noche. Por curiosidad, ¿a qué hora se acuestan los niños de 4 a 7 años? Los míos, como tarde, están dormidos a las 9 de la noche.
El sábado y domingo por la mañana es cuando suelen ver un rato de tv… La imagen no es muy real, el pequeño suele pasar olímpicamente de los dibujos 😉
Venga, supongamos que dentro de un par de años, cuando Alfonso tenga ya 7, se acuesta a las diez de la noche. Para entonces ya tendrá deberes, que hará después del cole y de merendar, de 6 a 7, 30 de la tarde (eso sin contar que habrá días que tenga fútbol o de lo que le apetezca hacer como actividad extraescolar); posteriormente se bañará y cenará y ya serán las 9 de la noche. Sí, ahí podría ver la tv pero… quizás una hora. Por tanto, siguen sin salirme los números. Puntualizo que Asturias y País Vasco son las comunidades que registran comparativamente el menor consumo televisivo por parte de los niños con menos de dos horas mientras que en Castilla-La Mancha, Andalucía y Murcia, la media es la más alta, con casi dos horas y media. Por tanto, no es una cuestión de clima, todo el mundo sabe que en el sur llueve menos que en el norte.
Por tanto, entiendo que, si estas cifras son reales, tenemos un problema. Si los niños pasan más de dos horas diarias viendo la tv, ¿es cierto que tienen tantos deberes?, ¿es cierto que pasan mucho tiempo en el cole? Porque para que estén delante de la tele, prefiero que pasen más tiempo en el colegio (como fue mi caso toda la vida), con más descansos entre clases (no con más horas lectivas) y así jugar o hacer deporte con sus amigos. Porque de verdad, no me salen las cuentas, ¿qué opináis?
No creí que, tras cinco años de maternidad, iba a descubrir uno de los mejores inventos que he probado en productos de puericultura. Aún teniendo ya el pequeño de mis hijos 17 meses, es decir, que ya casi no tengo un bebé, resulta que ahora mismo, nuestra nueva adquisición es la que más usan mis hijos en casa. Y digo hijos en plural porque aquí hay guerra por usar el Doomoo Nid de Babymoov. No podría deciros una sola palabra para explicar qué es porque hace las funciones de hamaca o tumbona y de puf, por lo que sirve para un recién nacido y para niños de hasta 30 kilos, es decir, hasta los 7 u 8 años tranquilamente. Y para muestra, un botón, en este caso, varios.
Como es obvio, no es para que pase la noche pero sí para quedarse frito y después pasarle a la cuna.
Estamos encantados con el invento, aunque genera alguna disputa entre los mayores 😉 pero bueno, en esta casa la ley es la que es, la del más rápido y la de «el que se fue a Sevilla, perdió su silla». Gabriel se echa su siesta ricamente y sin competencia alguna cuando sus hermanos están en el cole; Rafa suele utilizar el Doomoo para tomar su bibe y Alfonso se tumba allí para leer. Vamos, que no podemos darle más uso. Confieso que yo quise saber lo que era, porque ya solo con apoyar la mano pensé que era la pera. Así que, senté mi trasero en el suelo, porque lógicamente no tiene tamaño para el tronco y cabeza de un adulto, y apoyé la espalda sobre él. En la gloria, señores, en la gloria me quedé. Es que claro, tiene un relleno de micro perlas que hace que se adapte perfectamente al cuerpo.
Probando
Estampados. Nosotros elegimos el liso en tono marrón para que hiciese juego con los sofás.
Pesa sólo tres kilos aunque no es un producto que se guarde con facilidad porque no se pliega ni nada, pero bueno, como la idea es usarlo tantos años, pues para mí no es algo relevante. Vamos, yo no tengo pensado sacarlo de nuestro salón de aquí a 6 años. Se limpia fácilmente; la funda lateral puede frotarse con un paño húmedo y el tejido de la parte superior se mete en la lavadora desabrochando una simple cremallera. Al final, esta parte es la que se mancha más. De todas formas, viene con dos fundas, una con arnés de seguridad para los bebés pequeños, y otra lisa, sin nada, para los bebés y niños que no necesitan sujeción. En fin, que ha sido todo un descubrimiento, me parece un inventazo increíble y estoy encantada de que lo puedan usar los tres.
Lo sé, prometí un cambio de diseño en el blog para ir introduciendo y organizando nuevos temas pero entre empezar el canal de Youtube, las nuevas colaboraciones, los retos con el running y que estoy actualizando casi a diario, pues he dejado este tema un poco de lado. Pero llegará. Una de las cosas que me gusta es la moda; es cierto que no dedico ni tiempo ni esfuerzos ni dinero al tema, pero intento ir medianamente bien vestida, en la medida de lo posible. Y siempre cómoda. Esta época, la de entretiempo, es la que menos me gusta y es en la que tiro de sota, caballo y rey. Es decir, jerseys finitos, pantalón (de color los días de sol) y vaqueros, y generalmente, en esta época, suelo poner a menudo playeros. Hoy os enseño un look para que conozcáis una pequeña tienda de Gijón que visito de vez en cuando y que tiene cosas muy monas: Olivanders.
Es una tienda pequeñita en una de las calles más concurridas de Gijón, en Corrida. Si tenéis boda u evento, os recomiendo que echéis un ojo, el otro día tenían un mono de fiesta precioso. ¡Buen fin de semana!
Iba a reeditar un post que escribí hace un par de años sobre este tema pero he decidido empezar de cero otra vez. Soy de las que prefiero ir de boda sin niños, obviamente porque es un plan agotador para ellos y porque los mayores estamos más relajados. Es también evidente que hay enlaces a los que tienes que ir con los peques, aunque sólo sea una horas, porque los que se casan son familiares o porque no has conseguido que nadie se quede con los churumbeles. A veces, como nos pasó a nosotros en una ocasión, al ser la boda a casi 1000 kilómetros de Gijón, pues aprovechamos y cogimos las vacaciones en función de ese evento, de manera que el niño (por entonces sólo teníamos a Alfonso) vino con nosotros. Pero no me voy a liar más y voy con ideas para las que tengáis bodorrio esta temporada, tanto de pajes como de invitados:
Trajes regionales
Es una opción que nunca barajé para mi boda pero que encuentro que puede ser original, aunque ya empieza a ser algo más corriente. Conste que la idea me gusta pero, no nos engañemos, unos trajes regionales son más monos que otros. Y el de flamencas tiene más encanto, desde mi punto de vista.
Traje regional asturiano. Foto de Pelayo Lacazette.Pajes en la boda de Alberto de Mónaco.
Menos es más
En general, soy clásica para vestir a los niños. Clásica, que no significa emperifollar a los críos. Y lo que no me gusta normalmente, tampoco me gusta para una boda. Para los niños, tanto de invitados como de pajes, no hay nada como una camisa blanca y un pantalón corto. Es más, si van de pajes y no de invitados, yo solo les añadiría un fajín, del color del pantalón.
Alfonso y Rafa el verano pasado de pajes en la boda de mi cuñado. Conste que no elegí yo el modelito, fue la novia, pero me encantó. Muy sencillo. Es de Neck and Neck con zapatos de Pisamonas.Alfonso también fue de paje en la boda de mi hermano. El traje también fue elección de la novia pero el estilo es muy parecido al de las fotos anteriores. Eso sí, lo que no es muy cómodo para los peques, aunque sí me gusta, es lo de las alpargatas. Los trajes los hicieron a medida en La sastrería de Oviedo.
Cualquiera de las opciones anteriores, quitándoles el fajín, creo que serviría para ir de invitados. Sin embargo, en niñas, yo apostaría por colores neutros si van de damas y no me importaría arriesgar con algo de color si van de invitadas. Eso sí, de damas, la corona o algo con flores en la cabeza parece casi imprescindible.
Estos vestidos de las niñas de Paloma Cuevas parecen precioso. Y las flores en la cabeza me rechiflan.Me gusta que el corte del vestido de las niñas que ya son un poco más mayores sea distinto al de las pequeñas.
Buen precio
Para mí, hay dos tiendas que son infalibles para encontrar conjuntos para llevar a los peques de boda: The First y Neck and Neck, aunque creo que en Gocco también se pueden encontrar cosas. Y ojo, preguntad en sitios también donde los hagan a medida, en muchos el precio está fenomenal.
De invitada. Neck and Neck.De invitada y con color. Neck and Neck.me encanta para ir de dama. Neck and NeckVestido de la derecha para invitada. The First.De dama y con algo de color. The First.
Bebés
Bueno, yo en esto no me he complicado nada. Los tres peques han ido de boda siendo menores de un año, Alfonso fue con un pelele en tono azul y de lunares beige, Rafa con una blusa blanca y ranita blanca y Gabriel con camisa blanca y ranita beige, es decir, todas las opciones posibles. Eso sí, nunca les puse capota al ser en verano pero son un complemento que me gusta mucho.
Este modelo me encanta. Es de Pili Carrera, que todo hay que decirlo, es caro.Normalmente prefiero pelele para bebés, pero el verano pasado elegí camisa y ranita para que fueran iguales.Pelele, sin mayor complicación.
Qué no les pondría
Como todo, para gustos, los colores. Cosas con las que los veo menos favorecidos:
Cuando son pequeños, no les veo favorecidos con este largo de vestido ni pantalón (para eventos). Así iban lo niños en la boda de Ana Aznar.Tampoco los trajes afrancesados imitando otra época
Y tampoco los trajes de chaqueta para niños tan pequeños.
Lo dicho, para gustos están los colores pero a mí me va lo sencillo y aquello que no les haga parecer mayores antes de tiempo. Manías mías 😉 Será que luego tienen toda la vida para poner según qué prendas. Y a vosotras, ¿cómo os gusta vestirles cuando hay que ir a un evento?
No he pasado por esto, no sé exactamente cómo me hubiera afectado pero intuyo que hubiera sido duro. Sé que hay muchas parejas que pasan por el amargo trance de ver que no pueden tener hijos de forma natural como, al fin y al cabo, uno espera y desea que se produzca. También conozco casos cercanos y me consta que ha sido un proceso muy difícil. Yo hoy no pretendo entrar a fondo el componente psicológico de todo esto porque creo que, por más que intente entenderlo, sin haberlo vivido, no puedo llegar a comprenderlo de verdad. Yo hoy quiero dar visibilidad a este tema con datos; los números, muchas veces, nos ayudan a entender la magnitud del problema.
Todos los datos que os ofrezco son de Barcelona IVF, una clínica de reproducción asistida formada por ginecólogos, andrólogos, biólogos, anestesiólogos y psicólogos con gran experiencia en el campo de la fertilidad, conmás del 90% de pacientes que consiguen el embarazo. Así que la información es más que contrastada. Supongo que, hasta que no pasas por algo en concreto, todo cuanto sabes viene dado por lo que oyes o lees en medios de comunicación.
Cinco aspectos sobre la infertilidad
De toda la información que he podido leer estos días sobre este tema, obviamente conocía algunos aspectos. Sin embargo, y puesto que de otros era desconocedora, voy a mencionar aspectos que llamaron mi atención. Desde la diferencia entre esterilidad e infertilidad hasta las causas.
Un año buscando el embarazo
Existe un problema cuando una pareja lleva un año buscando embarazo y no lo consigue. Desconocía el plazo exacto de tiempo, porque sé que hay gente que se alarma enseguida. Pero hasta que no pasa el año, no debe uno asustarse. Salvo en casos de endometriosis, que debe acudirse a un especialista cuando han pasado 6 meses.
Infertilidad vs. Esterilidad
Infertilidad y esterilidad no son lo mismo aunque muchas veces se utilicen los términos indistintamente. Esterilidad se define como la situación en la que una pareja, después de haber estado intentando conseguir un embarazo de una forma activa durante un año no lo ha conseguido. Infertilidad hace referencia a la situación que tienen parejas cuando su problema no está en conseguir el embarazo sino que en que ese embarazo se desarrolle correctamente y no acabe en un aborto.
Causas de Esterilidad
Toda la vida se ha achacado el problema a las mujeres cuando resulta que, en el 30-35% de los casos, es el factor masculino el que hace imposible el embarazo. También hay un 10-15% de casos en los que se desconoce el origen del problema.
Los óvulos están contados
Creo que todas sabemos que, con la edad, la fertilidad disminuye. La explicación es tan sencilla como que el ovario “nace” con todos los óvulos que va a tener, no tiene capacidad de producir nuevos óvulos; ésa es la razón por la que, con la edad, el número de óvulos (la reserva ovárica) y la calidad de los mismos disminuye. La fertilidad de la mujer se mantiene más o menos estable hasta los 35 años, empieza a disminuir lentamente a partir de los 35 y de forma mucho más pronunciada a partir de los 38 años.
Cuidado con las enfermedades de transmisión sexual
Las enfermedades de transmisión sexual pueden ser una causa de esterilidad debido a los daños que producen en el aparato reproductor femenino. Resulta que la obstrucción de las trompas de Falopio es la causa fundamental es esterilidad por una enfermedad de transmisión sexual. Y teniendo en cuenta que la función de las trompas es imprescindible para conseguir que el óvulo fecundado llegue al útero, pues uno se da cuenta de lo importante que es prevenir este tipo de enfermedades.
La verdad es que, de todos los datos que he leído, podría enumerar unas cuantas cosas más que llamaron mi atención, como los puntos que os he mencionado. Lo que está claro es que, cuando esto ocurre, es importante buscar ayuda. Para empezar, saber la causa, encontrar el porqué, es un descanso mental importante y un paso adelante para intentar conseguir ese embarazo deseado. ¿Sabíais todas estas cosas quienes no habéis pasado por ello?
Cuando eres madre, comienzas a entender ciertas cosas de tu infancia. De alguna manera, mirar a tus hijos es verte de nuevo a ti hace muchos años, con otras perspectivas y otra forma de entender la vida. El otro día, me llegó una foto por whatsapp de Alfonso y sus compañeros de clase; estaban en el autobús e iban de excursión a una granja. Miré la imagen una y otra vez, vi sus caras y ahí estaba reflejada esa misma ilusión que yo sentía de niña con planes así. Sólo el hecho de subirme al autocar con mis amigas ya me parecía lo más. El pasar el día con ellas sin pisar el cole, el librarme del uniforme e ir vestida con unos vaqueros, el comer de bocadillo… con tan poco, era capaz de hacerme la persona más feliz del mundo.
Y eso es lo que vi en la cara de mi hijo y en sus nervios ya el día anterior. Hice lo mismo que en su día hacía mi madre: ir a comprar patatitas con él, porque de eso no tenemos habitualmente en casa ni tampoco había en la de mis padres cuando éramos niños. Era algo que sólo se comía en ocasiones especiales y así sucede ahora con mis hijos. Cosas tan simples como ésas se convertían en algo único. Reconozco sentir cierta nostalgia; a día de hoy no necesito cosas fuera de lo común para disfrutar pero esa capacidad de goce se pierde de alguna manera cuando somos adultos. Ya no existe esa espontaneidad que veo en Rafa cuando, de repente, está dibujando y, sin ton ni son, decide coger su disfraz de Spiderman y enfundarse en él.
Es increíble pero algo tan sencillo como un colchón sin sábanas les da un juego… Cuando yo veo una cama sin cubierta, lo único que pienso es vaya faena. Cuando ellos se la encuentran sin colcha ni nada, no piensan en nada más que en subirse a ella y dar saltos como si no hubiera un mañana. Esas respuestas que tienen, esas ideas locas, esas capacidad de improvisación, de emocionarse con todo… eso es algo que perdemos. Ojo, que luego tienen lo suyo, ehhhh… Pero hoy, me quedo con esta parte recalcando que, de vez en cuando, es bueno fijarnos en ellos para no olvidar que un día fuimos así.
Hace ya unos meses, dediqué un par de posts a los gastos que supone un hijo para una economía familiar. Las cifras variaban muchísimo dependiendo de muchos factores; desde la alimentación (lactancia materna/mixta/artificial) o el llevarles a guardería cuando son bebés, hasta el tipo de colegio cuando son más mayores. Lo cierto es que, ya antes de nacer, los hijos suponen una inversión de dinero. Yo nunca lo consideré un gasto directo por tener niños pero, pensándolo bien, y por poner un ejemplo, la elección de un piso de cuatro habitaciones cuando estaba embarazada de mi primer hijo, fue así porque la idea era tener familia numerosa. Si hubiésemos decidido no tener hijos, nos podríamos haber quedado viviendo de alquiler en el apartamento donde estábamos, con una sola habitación.
Por eso digo que los gastos, muchas veces, ya llegan antes de que nazcan los peques. No hay que volverse locas con este asunto, ni comprar por comprar, sólo cosas que sepáis que vais a usar con total seguridad, como un cambiador, un carrito, la sillita del coche… Y ojo, que eso, por ejemplo, ya es un dineral. Existe la opción de que os lo preste alguien que conozcáis, de comprar de segunda mano o de acudir a microcréditos, que es una opción que mucha gente baraja hoy en día. También hay que intentar, en la medida de lo posible, que os regalen cosas útiles y, si puede ser, que entre varios familiares y amigos junten el dinero para haceros un regalo de mayor coste económico. El caso es que toda ayuda es poca.
En función de si quieres tener o no familia, la elección de una cama da para mucho (literas, camas nido, con cajones debajo…)
Y señores, que ya no es sólo la casa. Muchas de vosotras igual tuvisteis que adecuarla a la llegada de vuestros hijos con alguna reforma, que ya es un dinerillo importante. También el coche es otro de esos dilemas que surge cuando vas a ser madre. Si tienes un coche muy pequeño, o sin puertas traseras, o biplaza, o qué sé yo, el cambio se hace casi imprescindible. Y ya ni os cuento cuando das el salto a familia numerosa, en la mayoría de los coches del mercado no puedes llevar tres sillitas reglamentarias en la parte trasera. Yo me voy apañando con el mío pero no puede venir ningún adulto más. Así que, como veis, estos son algunos ejemplos de que los hijos ya suponen una serie de cambios y gastos antes, incluso, de nacer. Pero lo importante es priorizar y tomar las decisiones pensando a largo plazo. Para nosotros ha sido básico.
Vamos camino de ser expertos en visitas a Urgencias por brechas; nada más y nada menos que tres en cinco años de maternidad. Las que me seguís por Instagram ya sabéis que el último que ha tenido que pasar por el trance de los puntos de sutura ha sido Alfonso, sucedió el jueves pasado. En esta ocasión, no estaba yo delante, ya que fue en el cole mientras jugaba al fútbol, y fue su padre quien pasó por el amargo brete de oírle gritar mientras le cosían; ya os conté en otros posts que en ese momento me vengo a abajo. Pero señores, jugando al fútbol, esto es de lo «mejorcito» que te puede pasar. Cuando me telefonearon del colegio, la llamada se cortó a los pocos segundos, justo antes de que me dijeran lo que había pasado pero oí a alguien de fondo diciendo algo de un niño que se había caído jugando al fútbol.
Y ahí me salió la vena dramática. Verás cómo se ha roto algo, pensé. Si es que no se puede ponerle tanto fervor a esto del fútbol. Por suerte, no se trataba de una fractura de hueso; y cruzo los dedos para que así sea por mucho tiempo. Mis hijos van camino de parecerse bastante a mis tres hermanos varones, con lo que intuyo que iremos a Urgencias con frecuencia a poner puntos pero igual hasta nos libramos de las escayolas. Hace poco vi en vivo y en directo cómo se rompía el brazo una niña en el parque y es bastante aparatoso. Sé, por un traumatólogo que conozco, que la recuperación es pesada, más que nada porque los niños no paran quietos y tener a un niño inmovilizado es una tarea complicada.
De todas formas, hay que tomárselo con tranquilidad. Me ha sorprendido leer que nada más y nada menos que el 42% de los niños sufre alguna fractura de hueso a lo largo de su etapa de crecimiento frente al 27% de las niñas. A ver, no me ha sorprendido que pase más en varones que en féminas, sino que sea tan alto el porcentaje. Aún así, la suerte es que los huesos de los peques, lejos de ser frágiles, son más elásticos y, por tanto, los tratamientos suelen ser más simples y asequibles porque los huesos regeneran mejor al estar en crecimiento. ¿Os rompisteis algún hueso de pequeñas?, ¿y vuestros peques?
No me imaginaba yo poniéndole humor a un momento así de mi vida, pero oye, dos horas corriendo dan para mucho. Cierto es que parte de la carrera la pasas pensando qué demonios hago aquí. Obvio, correr. Leches, estás ahí porque sabes que puedes y llevas tiempo preparándote para estar ahí. Pero claro, luego la gente te dice: disfrútala. Y oye, mi concepto de goce pasa más bien por estar tumbada bajo una palmera en una playa paradisíaca 😉 Pero en parte tienen razón, el camino es duro pero ya os lo digo: correr la media maratón ha sido una experiencia brutal, con lo bueno y lo malo. Vayamos por partes:
Momento salida: subidón total, nervios por doquier. Ahí, entre el barullo, piensas que hay otros tantos como tú, que no estás loca. Y te emocionas y todo. El animador de turno da la salida y eaaa, sálvese quien pueda, que estamos 2500 personas haciéndonos hueco. Menos mal que una es muy objetiva y ya directamente se puso a la cola. Que una no es tonta y sabía de sobra que iba a llegar entre los 100-200 últimos.
Momento fans: Cuando llega la primera cuesta, ésa que evitas a toda costa en tu ciudad hasta cuando vas andando, aparece entre la gente una de tus mejores amigas acompañada de su hermana y animándote a grito pelao. Y dos kilómetros después vuelven a aparecer, y van a tu lado gritando y corriendo como estos que se ven en la carreras de ciclistas, que sólo les falta empujar al corredor. Pues de ese estilo, dos máquinas, las mejores. Y luego ves a tu sobrino con tu cuñada, a tu vecina, a una ex compañera de trabajo, a tu madre, a otros conocidos y sinceramente, te emocionas. Y desde aquí, gracias a todas las que gritasteis mi nombre para animarme sin conocerme en persona, ¡fue increíble!
Momento Enrique Iglesias: Ya has hecho 10 kilómetros y, para tu sorpresa, en mejor tiempo del que los has hecho siempre. Pero enseguida, empiezas a flaquear porque mentalmente sabes que aún te queda la mitad más un kilómetro y eso hunde un poco. Ya te has cruzado, por el sentido contrario, con los que van primeros y piensas que son de otra galaxia. Aguantas un poco más pero llega otra cuesta y dices: saca ya la música que esto hay que levantarlo como sea y por aquí ya no hay ambiente. Y entonces te pones los cascos con la nueva canción de Enrique Iglesias (llamarme hortera si queréis) y la cosa se ve de otra manera. Os lo digo, resucita a un muerto 😉
Momento luz al final del túnel: Cuando ya has escuchado al hijo de la Preysler tres veces seguidas, más a Bon Jovi y alguna otra canción motivadora, te das cuenta de que ya llevas 15 kilómetros y empiezas a intuir esa luz que dicen que existe al final del túnel. Pues eso, como que parece que te sientes aliviada.
Momento maldito gps del móvil: No sé en qué momento decidí llevarme el móvil con la aplicación que uso habitualmente para correr (mala idea) pero se ve que el gps alguna vez no calcula bien y, cuando crees que solo te queda un kilómetro y medio, te das cuenta que tararí, que te quedan dos y medio. Y os digo una cosa, esto de correr es mental, un kilómetro arriba o abajo es mucho cuando piensas que estás llegando a meta. Os prometo que se me hizo muy duro.
Momento entrada a pista: Los últimos metros del recorrido fueron en pista y ahí, la gente te grita, te aplaude, te lleva en volandas. Y enseguida ves a la loca de tu amiga y su hermana, a tus padres, tus hijos, tu marido, tu hermano que ya acabó la carrera hace casi una hora (soy lenta, qué le vamos a hacer) y uffff, no hay palabras.
Esta es la cara que se te queda cuando ves a tu familia y estás a pocos metros de la meta. Foto de Carreras Asturias
Momento llegada a meta con tu hijo: Emoción máxima; correr los últimos 100 metros de la mano de tu hijo mayor, verle super contento, hablar con él y cruzar la meta (vídeo aquí), no sabría tampoco definir muy bien cómo es ese momento. Se mezcla el agotamiento físico con el descanso mental, la ilusión de conseguir algo que llevabas tiempo preparando, la alegría de estar con los tuyos… Muchas cosas.
Y hasta aquí mi aventura en mi primera media maratón. No sé si habrá segunda, ni lo he pensado ni tengo prisa, lo importante es seguir haciendo deporte. Lo que sí tengo claro es que éste es mi tope en cuanto a distancia así que no, no voy a correr una maratón, eso ya lo dejo para gente más preparada. Gracias a todos los que me habéis animado. Y gracias Albert Cabezas por sus planes de entrenamiento estas semanas antes de la carrera. Ha sido un placer vivir esto, por lo menos, una vez en la vida.
Estoy a dos días de correr mi primera media maratón, lo cual sigue siendo alucinante hasta para mí. Hace un año comencé a correr; creo que no pasé de 15 minutos y acabé que me moría. Este sábado, si todo va bien, estaré dándole a la zapatilla dos horas y unos pocos minutos, es decir, ocho veces más que cuando empecé. Lo reconozco, sigue pareciéndome fuerte, a la vez que emocionante. Estoy como una niña con zapatos nuevos y sé que me va a costar mucho conciliar el sueño la noche del viernes. Como os podéis imaginar, este año he aprendido algunas cosas sobre running. E incluso, ya puedo aportar algo sobre mi experiencia corriendo con mi bebé. Estoy lejos de ser una experta en este tema pero, al menos, puedo contribuir con algunos consejos para empezar correr. Sobre todo, motivación. ¡Espero que os guste! Tened en consideración que las imágenes en las que aparezco con ropa deportiva, son tras correr 15 kilómetros 😉
Empecé a ser consciente de la importancia de los famosos ejercicios de Kegel durante el segundo embarazo. Ya he comentado más de una vez que mi primer postparto fue duro, pasé una semana con bastantes dolores por culpa de la episiotomía así que, en la segunda gestación, me conciencié de la importancia de llegar al parto mejor preparada e intentar evitar a toda costa el «cortecito». Así que la matrona, también fisioterapeuta, de mi centro de salud me mencionó el masaje perineal, del que hablé en otro post, y por supuesto, los ejercicios de Kegel. Lo cierto es que no me olvidé de practicar ninguna de las dos cosas y, casualidad o no, no hubo necesidad de episiotomía y el postparto fue muy bueno.
Pero la práctica de los ejercicios de Kegel no se quedó ahí. Ya en cuanto di a luz, la matrona me dijo que podía seguir, y que debía hacerlo, para fortalecer el suelo pélvico y evitar problemas. Y así lo hice. Pero como todo, las buenas costumbres se van perdiendo. Ya sabéis que ahora mi preocupación es el running, un deporte de impacto que puede pasar factura al estado de este grupo de músculos super importantes que soporta órganos como el útero, el intestino o la vejiga. Como cualquier «deporte» o ejercicio, para notar los buenos resultados, hay que ser constante y, si cuentas con apoyo, mucho mejor.
Yo reconozco que soy un poco reticente a probar ciertas cosas cuando en teoría todo está bien, pero muchas mujeres hablaban maravillas del famoso Kegel Smart de Intimina para fortalecer el suelo pélvico y realmente dije: ¿por qué no retomar los ejercicios de Kegel de esta manera? Y probé. Era un poco escéptica, ya os lo digo pero me sorprendió mucho; resulta muy fácil de usar y de introducir. Cuando lo enciendes, el ejercitador selecciona automáticamente el nivel de ejercicio en función de tu fuerza de contracción y resistencia en la última sesión de entrenamiento, así vas controlando tus progresos. Lo recomendable es usarlo todos los días y lo bueno es que te marca el tiempo de uso, en función de tu nivel, y a través de ligeras vibraciones, sabes en qué momento debes contraer. Eso sí, ojo si tenéis alguna contractura y consultad con el ginecólogo o matrona si creéis que tenéis algún problema o cualquier dolor. Pero que sepáis que es un gran invento para fortalecer el suelo pélvico así como para prepararse para el parto, ¿lo conocíais?
Lo reconozco, una de las cosas que más me cuesta compartir con mis hijos es la cama; bueno, y algún dulce de vez en cuando. Por suerte, no hemos tenido que colechar, salvo en contadas ocasiones. Y digo por suerte porque realmente es muy complicado descansar con ellos. Pero los niños se mueven cuando duermen y es lo más normal del mundo, tiene una explicación científica: sus mecanismos de sueño son todavía inmaduros, de ahí que puedan despertarse más veces durante la noche o, en el caso de mis hijos, que se muevan en exceso. Lo sé, lo de mis churumbeles entra dentro de lo que podríamos calificar como exagerado y, aunque a mí nunca me ha preocupado, se lo comenté a la pediatra en una ocasión. Ella, que viene de una familia de un montón de hermanos y que es la tranquilidad personificada, como servidora, me dijo que no pasaba nada, que ella recordaba a alguno de sus hermanos caerse de la litera de arriba a una cama. Y yo me quedé la mar de tranquila.
Creo que ni Spiderman duerme en semejante postura 😉Calculo que el 70% de las noches duerme en el suelo un buen rato. Nos lo encontramos así cuando nos acostamos nosotros o por la mañana al entrar en la habitación.
El hecho de que sean niños activos por el día, de que lleven a cabo todas sus actividades con total normalidad (el mayor incluso con mucho movimiento 😉 ), el que no estén malhumorados y que la mayoría de las noches no se enteren de nada si uno u otro nos despierta a gritos pidiendo agua o pis, me hace pensar que descansan. Y bastante bien, por cierto. Quizás por eso no me preocupa. El otro día leí que ya hay médicos que aconsejan poner el colchón en el suelo una temporada para que los pequeños se familiaricen con las dimensiones cuando decidamos que duerman en su propia cama o también está la opción de proteger la zona de alrededor con cojines, cosa que nosotros hacemos desde que les pasamos de la cuna a la cama.
Aunque tuviera barreras a los dos lados, es obvio que también se cae por la zona de los pies…Si no acaba en el suelo, lo hace en la cama del mediano…O el mediano en la del mayor…
Como veis, el tema del movimiento en la cama de los niños no es preocupante siempre que, como he dicho, no notéis que vuestros hijos están cansados, malhumorados, que no rindan… por el día. O que hagan cosas extrañas como levantarse e ir otras habitaciones, porque ya ahí entra el tema del sonambulismo. Pero si están felices y activos por el día y por la noche bailan la «marimorena» mientras duermen, no os preocupéis, irá mejorando, y si no, pues les costará más encontrar novio/a 😉 Así que, a comprar pijamas manta y poco más. ¿Se mueven mucho vuestros hijos cuando duermen? Y en otro post, tenéis las formas o trucos de que estén abrigados cuando duermen.
Hace unas semanas, una foto en las redes sociales de dos amigas embarazadas suscitó muchos comentarios, muchos juicios, muchas críticas y muchas opiniones sobre si era o no normal estar gestando un bebé y tener un aspecto tan atlético y tan poco parecido al de una embarazada «real» como el que tenía una de las chicas. No voy a detenerme en el tema del deporte en el embarazo, eso lo dejo para otro post. Probablemente, si yo no hubiera pasado ya por varios embarazos, pensaría algo parecido sobre el tamaño de las barrigas. Pero, ¿quién delimita o decide lo que es normal o no? Muchas veces, confundimos habitual con normal, y no es lo mismo. La gente tiende a considerar lo normal como bueno y, sin embargo, todo lo que se salga de eso, es malo. Y os diré una cosa, ni creo que sea habitual en una gestante de 21 semanas, como la de la izquierda, estar así, ni tampoco creo que sea usual estar de 25 semanas, como la de la derecha, y parecer que estás a punto de dar a luz, y aún así, he visto casos. Lo cierto es que casi todo el mundo centró sus comentarios en la deportista, ¿y sabéis por qué? Porque se espera que las embarazadas engorden, enteritas. Y lo sé por propia experiencia.
Mis barrigas en los tres embarazos fueron igual de pequeñas pero, es curioso, en el primero nadie hizo alusión al tamaño de mi panza, nunca. ¿Sabéis por qué? Porque yo, al completo, engordé; de cara, de culo, de brazos… comí más de lo que necesitaba y me moví poco. Y como estaba rellenita, nadie se percató de que mi barriga era pequeña. Creí que coger peso en las gestaciones era normal, hasta que parí y me di cuenta que, de los 18 kilos que había engordado, me sobraban 12. A priori, puede no parecer una cifra excesiva pero ni había retenido líquidos ni tenía una barriga grande. Y el tiempo me dio la razón. En mi segundo embarazo engordé la mitad y, curiosamente, el bebé pesó más, casi 4 kilos. Y yo me había pasado el embarazo escuchando que vaya barriguita tan pequeña tenía. A mí personalmente no me preocupaba en absoluto y sé que los comentarios eran con buena intención, al igual que mucha gente me decía que se me veía genial. Y lo estaba. Pero sé que es algo que puede preocupar cuando el comentario sobre la barriguita va unido a «qué pequeñito va a ser tu bebé». Y no tiene nada que ver; a los hechos me remito.
De 36 semanas en el segundo embarazo. No tengo muchas fotos de perfil de la gestación del mediano, supongo que tiene que ver el que no tuviera blog 😉
Lo del tercer embarazo ya fue de órdago. De hecho, si me llega a pasar la primera vez, me hubiera preocupado. Pero sin embargo, me reí, y mucho. Semana 37 y revisión en el tocólogo en el hospital. Como sabéis, si vais por la Seguridad Social, te toca cada vez un ginecólogo distinto. Y allí que me tumbo, de piernas abiertas y tripa al aire. Me mira, pone cara de extrañeza, mira mi historial, vuelve a mirarme y me dice: «¿en serio tuviste un niño de casi 4 kilos? Éste va a ser más pequeño». Y yo le contesté: «no se preocupe, la barriga la tenía igual con el de los 4 kilos». Pero más fuerte aún es cuando ingresé con el famoso falso trabajo de parto que ya os conté. Pasada la noche, ya sin contracciones y tras falsa alarma, vino el ginecólogo de rigor a dar altas por las habitaciones. Me dijo que me levantara el camisón para ver los puntos. Con la barriga al aire, puntualicé que no había parido aún. Me preguntó un tanto desconcertado que de cuántas semanas estaba. Le comenté que había salido de cuentas. Se empeñó en llevarme a hacer una ecografía. En serio, ¿es o no para asustarse? Yo os juro que como ya sabía lo que había, me partía y estaba muy tranquila. Pero si llega a ser el primero, igual me sobresalto un poco.
Semana 40, tercer embarazo
Con todo esto, quiero decir que cada cuerpo es un mundo y que, mientras el bebé esté bien, todo puede ser considerado normal, hay muchas mujeres con barrigas pequeñas y hay muchas con barrigas gigantes. Que una mujer rellenita engorde tres kilos en el embarazo no es extraño tampoco. Insisto, nada es raro si el bebé crece sano y la madre está bien. Además, os digo una cosa, todo en esta vida tiene ventajas y desventajas y os aseguro que una barriga pequeña en el embarazo, facilita mucho las cosas. Que una decida cuidarse durante la gestación creo que es bueno, pero con relajación, que tampoco pasa nada por sucumbir a los antojos de vez en cuando.
Sí, habéis leído bien. La vida tiene cosas con las que una no contaba. Nunca entró en mis planes vitales correr; menos aún, apuntarme a carreras. Y ni por asomo, la palabra media maratón entraba en mi cabeza, ni durante toda mi vida ni hace tan sólo un mes, cuando corrí mi primera 10k. Aquel día, cuando terminé, dije en varias ocasiones que ése era mi tope, que dar el salto a 21 kilómetros era imposible. Pero de repente, dos días después, cuando me puse las zapatillas de nuevo me pregunté: ¿realmente crees que no puedes correr más de 10 kilómetros? Y descubrí que podía.
Y es que uno nunca imagina lo lejos que puede llegar cuando se propone algo, es en el camino cuando vas viendo dónde están los límites. Hace sólo un año comencé a correr, creo que no aguanté ni veinte minutos. Y dentro de diez días estaré corriendo dos horas. Lo pienso y me asusto. De hecho, la idea de la media maratón entró en mi cabeza hace un mes pero no fue hasta hace una semana cuando me apunté, no sabía si sería capaz pero me inscribí con la idea que era lo más cerca que estaba en mi vida de hacer algo así. Ni siquiera hoy sé si seré capaz de terminarla, pero lo voy a intentar.
Con mi cuñada en junio del año pasado tras correr mi primera carrera, la de la Mujer
Así que en ésas estoy, entrenando desde hace unas semanas para correr la media de Gijón. Todo cuanto he conseguido es hacer 15 km. Me está ayudando Albert Cabezas (alcalotrainer), el marido de Sheila, otra mamá bloguera a la que conozco virtualmente. Es entrenador personal con más de 10 años de experiencia y me ayuda estas semanas a través de entrenamientos online; yo estaba empeñada en que debía intentar correr el máximo posible siempre, cada vez que salía a correr, pero, y por si alguien está preparando también una media, lo ideal es combinar distancias y ritmos, como por ejemplo:
Correr un día 15 kilómetros al ritmo habitual de tu cuerpo. Yo aquí intentaré hacer un poquito más para tener la seguridad (aunque sólo sea mental) de que podré acabar la carrera.
Correr otro día 5 kilómetros a ritmo habitual + 4 series de 500 metros a una velocidad un poco mayor a tu ritmo de carrera + 4 kilómetros de vuelta a la calma a ritmo cómodo + estiramientos.
Correr 10 kilómetros a ritmo cómodo con pequeños cambios de ritmo. Intentar correr 1 kilómetro a ritmo habitual y 1 kilómetro a un ritmo un poquitito más fuerte + estiramientos.
Ejercicios de fuerza, que es algo a lo que yo no estaba dedicando tiempo: sentadillas, tijeras estáticas, Jumping Jacks, flexiones en el suelo con rodillas apoyadas, plancha abdominal…
Ya veis, llevo un mes dando un poco más de “caña” a esto del deporte. Estoy tirando de mi padre para que se quede con el peque y poder salir a correr alguna mañana; otros días salgo ya a las 9 de la noche, cuando los peques están acostados. Pues éste es mi próximo reto, que me ha demostrado que somos capaces de hacer mucho más de lo que imaginamos así que… ¡a animarse con el deporte, chicas! Y disculpad si estos días no estoy respondiendo a todos los comentarios.
No sé cuántas de vosotras habéis leído algo en redes sociales sobre Alejo, un bebé de tan solo 9 meses con una malformación cardíaca cuyo nombre me voy a ahorrar pero que se resume en que el corazón tiene dos ventrículos, uno fuerte y uno débil, y en el caso de Alejo están intercambiados y hacen la tarea el uno del otro, provocando que el débil tenga un trabajo más duro del que es su cometido. Fue sometido a una operación a los 5 días de vida pero necesita otra definitiva que tendrá que realizarse en el Children’s Hospital de Boston, cuyo equipo es referente mundial en cirugía cardíaca infantil. Es una doble cirugía donde se cambia la posición de las venas y las arterias para que el corazón tenga una función normal. Además, antes de esa intervención, van a someterle a un cateterismo para verificar la evolución de su corazón.
Como os imagináis, el coste de la operación y el cateterismo previo es de 210.000 dólares, a lo que hay que añadir los gastos de desplazamiento, la estancia, la medicación o días de ingreso por encima de los previstos en el presupuesto. Como cualquier persona, los padres de Alejo quieren que su hijo crezca y tenga las mismas oportunidades que cualquier otro niño, por eso harán todo lo posible por su hijo niño. De modo que la familia de Alejo y sus amigos y un montón de gente maravillosa se ha puesto en marcha para conseguirlo. Su madre, Mireia, me escribió la pasada semana, ya que tenemos una conocida en común, pidiendo ayuda para difundir su historia y las formas de ayudarles.
Tienen abierta una pestaña de donaciones en la página web de su hijo, elcorazondealejo.es pero ellos quieren dar un paso más. La idea ha sido crear un regalo solidario, quieren que Alejo forme parte de fiestas, bodas, o cumpleaños… ¿Cómo? El procedimiento es sencillo; por ejemplo, en una boda, las parejas comprarían una aportación para la operación de Alejo (imaginaos, 3€/persona) y los invitados recibirían una tarjeta personalizada en la que los novios les comunican el magnífico regalo que han hecho en su nombre. Es algo que ya hacen algunas personas en los eventos en lugar de entregar un detalle material.
En la web de Alejo podréis encontrar toda la información y las iniciativas que se están llevando a cabo para que sus padres pueda recaudar dinero y operar al pequeño. Además, allí podéis poneros en contacto con ellos si se os ocurre cualquier idea para ayudarles, ¡estarán encantados! Y por supuesto, agradecen la difusión de su historia para que tenga un final feliz.
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