Categoría: salud

  • Productos ecológicos para bebés y niños

    Que los productos ecológicos se estén poniendo de moda no es casualidad; es síntoma de que existe cierta preocupación por determinados ingredientes que se usan para elaborar algunos de esos artículos que usamos a diario. No es cuestión de alarmarse innecesariamente, pero sí conviene tener en cuenta ciertas cosas. Por ejemplo, un producto alimenticio ecológico se hace conforme a técnicas que excluyen el uso de productos químicos, fertilizantes o plaguicidas, entre otros, de forma que se preserva el medio ambiente y se obtienen los alimentos con todas sus propiedades naturales.

    Por no hablar de la cosmética; muchas habréis vivido en alguna ocasión cómo vuestros niños o bebés tenían alguna reacción alérgica al usar alguna crema, pomada… Yo lo viví con Rafa en una ocasión con un producto con el que no había tenido ningún problema su hermano mayor pero, por lo que sea, a él no le sentaba bien. Así que fue cuando indagué un poco en esto de la cosmética sin productos químicos… Si sois de las que usáis o compráis de forma habitual o esporádica productos ecológicos para los peques, os recomiendo Ecoforkids, una tienda online con variedad de artículos: productos que están hechos con ingredientes procedentes de cultivo ecológico, cosmética formulada a partir de ingredientes naturales, cultivo biodinámico, alimentación y cosméticos con certificación.

    Lo mejor de la web es que te ponen con todo detalle los componentes de cada producto.

    Tienen tarritos bio de fruta, verdura y carne, papillas bio, leche de inicio y de continuación con certificación ecológica, entre ellas, leche de continuación de cabra, pañales y toallitas ecológicas con ingredientes característicos, crema de pañal, aceite corporal, crema hidratante, bálsamo de zinc, karité africano y muchos más. Hace poco incorporaron a su lista de productos un colchón sanitario para cuna y minicuna. En la web puedes ver los ingredientes y la explicación de cada producto para que sepas lo que estás comprando. Están todas las marcas, las más y las menos conocidas. ¿Compráis algún producto ecológico concreto?

  • 14 cosas de ser una mamá runner que nadie te había dicho

    Antes de que penséis que me he vuelto loca de amor por el running, aclaro que este post lo empiezo yo pero lo escribe Eugenia Hernansanz, una mamá runner que está intentando conseguir algo muy importante para ella: ser la portada de la prestigiosa revista Runners. De hecho, en este enlace podéis votarla para que consiga su sueño, ¡¡no cuesta nada!! Para ella, y para las mujeres en general, es todo un logro, ya que es una revista típica de hombres.

    Yo poco puedo aportar sobre running (al que aún a veces llamo footing 😉 , soy una antigua). Cuatro meses después de nacer Gabriel, y viendo que ir al gimnasio era misión imposible por falta de tiempo, decidí empezar a correr. Salgo sólo dos días a la semana, media hora, pero para mí es suficiente y tiene muchas ventajas. No pierdes tiempo ya que empiezas en casa y terminas en casa. Es barato: en todo este año me he gastado 40 euros en unas zapatillas y en la inscripción a la Carrera de la Mujer. Mueves todo el cuerpo y desconectas la mente. Sólo una pega: cuidado con el suelo pélvico tras embarazos y partos, hay que controlarlo; existen incluso dispositivos para que el impacto sea menor en esa zona al correr.

    IMG-20151012-WA0002
    En mi familia, comenzó mi hermano Miguel hace unos años, y este 2015 corrió su primera maratón en Roma consiguiendo un puestazo 73 de entre miles. Después se unió mi hermano Alfonso. Luego fui yo, que corrí por primera vez en junio mi primera carrera oficial. Y la que veis en la imagen es mi señora madre. Sí, a sus 55 años empezó a darle a la zapatilla y hace menos de un mes corrió su primera carrera haciendo mejor tiempo que yo… vamos, lo que se llama abuela runner.

    Y hecha esta pequeña exposición sobre mi humilde experiencia, os dejo con la lista, que ha elaborado Eugenia, sobre esas cosas que os pasarán si os convertís o sois mamás runners:

    1. Si te acompaña tu marido en las carreras, siempre le harán la misma pregunta: ¿y qué?, ¿tú por qué no corres, chaval? Yo me pregunto por qué demonios tiene que correr él también, ¿es tan raro que de la pareja la que corra sea yo? Cuando son ellos los que corren, a nosotras no nos lo preguntan.

    2. Lo primero que vas a a tener que oír cuando digas de que eres runner (especialmente cuando hablas con gente que no corre) es que es malo, que te vas a fastidiar las rodillas ¡¡¡¡para siempre!!! Pues fíjate, hay muchas otras cosas que te puedes fastidiar pero ellos solo piensan en las rodillas.

    3. No tienes que parecer una runner para ser una runner: está permitido ir sin mallas de vez en cuando aunque a veces sean taaaan bonitas que tu próximo disfraz de carnaval sea Fabulous Forest Gump.

    4. Las que “solo” corremos y no hacemos nada más, ni crosstraining, ni crossfit, incluso ni un miserable Trail (el trail es lo más parecido a querer morir en el monte tipo «La bruja de Blair» que he experimentado) somos objeto de ciertas críticas.

    5. A mucha gente, sobre todo a los que no corren, les va a dar igual lo que corras o dejes de correr, si haces o no este u otro tiempo…y lo sabes.

    6. En medio de cada carrera te estarás diciendo a ti misma que nunca más volverás a meterte en un embolao así y a los 30 minutos de terminar ya estarás buscando en Internet tu próximo reto. Correr es lo más parecido a un parto natural a lo que te vas a enfrentar en tu vida.

    7. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente inepta para ser una corredora.

    8. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente como una maldita estrella del rock , ¡¡¡ouh yeah!!

    9. Sentirás ganas de saltar a la yugular del que se refiera a tu pasión como jogging, ¿qué leches es el jogging, por Dios?

    10. Tus pies se van a ver horrosos: callos, uñas seccionadas en canal, y un largo etcétera. Tendrás que pedir perdón cada vez que vayas a hacerte la pedicura.

    11. A veces, solo a veces, otros corredores no te saludarán cuando os cruceis. Mi compañero de fatigas y carreras dice que cuando él va conmigo, nos saludan más 😉

    12. Nunca vas a ser la corredora más rápida, ¡¡¡jamás!!!! pero no siempre vas a ser la más lenta.

    13. Correr se trata casi tanto de fortaleza física como de fortaleza mental.

    14. Nunca, nunca vas a olvidar el momento en que cruces la meta de tu primer Matatón o Medio Maratón, ese momento en el que tus hijas se arrojen contra ti para llenarte de abrazos y besos; nunca olvidarás que tu marido tuvo que viajar con ellas más de 100 kilómetros a primera hora de la mañana y encontrar sitio entre la multitud solo para verte llegar. Os juro que a veces incluso cuando nos enfadamos me acuerdo de eso y se me pasa un poco.

    Cada carrera popular es para mi una maratón si ellos me están esperando en la meta, ahí soy una «mami rock star»!!!!Ouuuu Yeah!!!! ¿os animáis a votarme para ser portada de Runners?

  • Lo que he aprendido de salud infantil este fin de semana

    Lo que he aprendido de salud infantil este fin de semana

    Una cree que con tres niños en casa ya no le quedan demasiados descubrimientos que hacer en esto del cuidado de las criaturas. Y oye, pienso que tirando de sentido común, no he metido la pata en nada importante, por ahora. Luego el tiempo me irá diciendo en qué me he equivocado y en qué he acertado. El caso es que este fin de semana tuve la suerte de que me invitaran, junto a otras 20 blogueras de toda España, a un viaje a Granada para conocer de primera mano el informe «La leche como vehículo de salud en la población«, impulsado por la Fundación Española de Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y apoyado por Puleva. No hablamos de marcas ni de productos en particular y, sin embargo, charlamos, y mucho, sobre salud y hábitos alimenticios de los niños. Y éstas son las cuestiones que más llamaron mi atención:

    La vitamina D es fundamental: sí, ésas gotas que nos recomienda el pediatra para los menores de 12 meses. Las mismas que se me olvida muchos días darle a Gabriel y que, por supuesto, ya no se me volverán a olvidar. Cada vez hay más estudios que demuestran sus beneficios y, a veces, algunas personas ponen en duda que sean necesarias en sitios donde hace sol.

    El déficit de hierro afecta al desarrollo cerebral: Yo siempre supe de la importancia del hierro y lo tengo muy en cuenta en la alimentación de todos pero claro, saber que el cerebro de un niño alcanza el 50% de su tamaño durante los 3 primeros años de vida, me ha resultado un dato lo suficientemente relevante como para que lo debamos tener en cuenta.

    Un desayuno perfecto: ésa fue una de las preguntas que planteé yo. Y la respuesta fue contundente: lácteo+cereales+fruta. Me he dado cuenta de que he cumplido siempre (desde que empiezan con la alimentación complementaria) los dos primeros puntos pero no el de la fruta. Siempre incluyo una pieza en la merienda, eso mis peques saben que es lo primero, pero no lo hago en el desayuno así que a ver si me animo con los zumos naturales.

    _PRO0302
    Y éste es mi careto haciendo preguntas, con la única bloguera que conocía en persona (Mamá Gnomo) al lado y con la que tengo muchas cosas en común: somos de la misma quinta, madres de tres (ella niñas) y periodistas.

    La leche siempre entera: ésta es otra de las cuestiones que pregunté yo, al escuchar muchas teorías sobre si deben dejar de tomarla a una edad o sustituirla por semi. La leche siempre es necesaria y a los niños, e incluso adultos, se recomienda que la tomen entera salvo casos de sobrepeso. Si un niño está por encima de un peso saludable, hay que mirar qué otras cosas consume (grasas, azúcares) pero no necesariamente hay que cambiar a leches semidesnatadas. Por cierto, quien dice leche, dice lácteos. Lo digo porque a esta servidora no le gusta la leche pero consumo varios lácteos al día.

    Saltar a la comba al sol: siiiiiii, habéis leído bien. Un ejercicio como saltar a la comba (espero que dar patadas a un balón sirva también) a la luz del sol mejora la salud ósea. Cruzo los dedos para que los primeros 12-13 años de vida cuenten mucho, que luego tuve una edad en la que me volví muy vaga para eso…

    Pues estos son algunos de los aspectos que más me llamaron la atención de la exposición del profesor Ángel Gil, Catedrático de Bioquímica y Bilogía Molecular y Presidente de FINUT, y de nuestra genial charla con los doctores José Maldonado (Profesor del Departamento de Pediatría de la facultad de Medicina de la Universidad de Granada) y Víctor Navas López (Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil en el Hospital Materno-Infantil de Málaga y Miembro de la Asociación Española de Pediatría). Desde luego, os aseguro que salieron un montón de cuestiones más relacionadas con la nutrición y salud de los peques. ¿Os ha llamado la atención alguna de las cosas que he mencionado? Y mañana os cuento qué pasa cuándo dejas a tu marido un fin de semana completo a cargo de tres niños 😉

  • Un selfie por la parálisis cerebral

    Cuando una decide ser madre, nunca imagina que algo pueda ir mal. A veces, una lesión durante la gestación, el parto o los primeros años de vida de un niño pueden producir una parálisis cerebral que, generalmente, conlleva una discapacidad física en mayor o menor grado, pero también puede ir acompañada de una discapacidad sensorial y/o intelectual. Esta lesión también puede afectar a otras funciones como la atención, la percepción, la memoria, el lenguaje y el razonamiento, e interfiere en el desarrollo del Sistema Nervioso Central, por lo que, una vez producido el daño, éste repercute en el proceso madurativo del cerebro y, por tanto, en el desarrollo del niño.

    Se estima que entre un 2 y un 2,5 por cada mil nacidos en España tiene parálisis cerebral, es decir, una de cada 500 personas. Dicho de otra forma, en nuestro país hay 120.000 personas con parálisis cerebral. Es muy importante saber no se puede curar; estrictamente, no es una enfermedad, pues la parálisis cerebral, como tal, no requiere de ningún tratamiento, ni farmacológico ni terapéutico. Sin embargo, los síntomas de esta discapacidad sí que pueden ser tratados, especialmente desde cuatro áreas fundamentales: fisioterapia, logopedia, apoyos educativos y terapia ocupacional.

    ¿Por qué os cuento todo esto? Este lunes, ASPACE puso en marcha una campaña de concienciación «Un selfie por la parálisis cerebral» para conseguir que el mayor número de personas posibles se haga una foto mostrando la pulsera de la campaña o simplemente con el hastag #DMPC escrito en un papel , en la mano, en la frente… y que lo cuelguen en redes sociales e inviten a sus amigos a participar en el reto. De hecho, habrá premio para el selfie más original, que votarán los propios usuarios de las redes sociales. El ganador se llevará un fin de semana para dos personas en el hotel “El Planeta escondido”. Podéis acceder a la campaña en Facebook y Twitter. ¿Os animáis a difundir?

  • Operación evacuación (digo pañal) finiquitada

    Cuando ya llevamos una semana sin escapes del tipo B, es decir, de los gordos, doy por finalizada la operación pañal más compleja que he vivido nunca. Ojo, que sólo he vivido dos, pero las suficientes para saber que ésta última ha sido un poco cargante, por no decir otra cosa. Si me llegan a decir en junio que me iba a pasar un mes limpiando cacas, os juro que me planto y no escolarizo al crío hasta dentro de un año ;-). He aquí las comparativas de dos operaciones «pañal» muy distintas:

    1. Operación del mayor. Duración: 1 semana. Deposiciones recogidas en ese espacio de tiempo: un par, más o menos. Señales previas de deseo por quitar el pañal: ninguna.

    2. Operación del mediano. Duración: 1 mes. Deposiciones recogidas: incalculables. Señales previas de deseo por quitar el pañal: escasas.

    Espero que esto no vaya «in crescendo» con el tercero porque, llegado el momento, me puedo hacer el «harakiri». En cualquier caso, lo que sí os puedo decir, dada mi experiencia, es que cada niño tiene su ritmo. Eso sí, también tengo claro que, eso que dicen de que los niños dan señales de querer quitarse el pañalico del culo y que no es conveniente hacerlo antes, no ocurre siempre, ni mucho menos. Los hay que sí, que piden deshacerse de él así que ¡enhorabuena a los que os haya tocado!

    Pero otros van super a gusto con su pañal, su pis y sus cacas, y nada les incomoda. Y eso era lo que pasaba a Alfonso, que se paraba en seco donde estuviera, hacía sus necesidades y seguía feliz con sus quehaceres. Así que que, sin muestras previas de ésas que dicen que existen y con 2 años y 8 meses, le quité su pañal un día. Menos de una semana después, sin llantos, tuvo su último escape. Se ve que hay niños que, hasta que no notan que se mojan o manchan la ropa, no son conscientes del proceso ya que se han pasado toda su vida con un pañal en el trasero.

    Rafa, sin embargo, hace unos cuantos meses, me informaba de que había objetos olorosos no identificados en su pañal. Yo, la verdad, no lo interpreté como que estuviese preparado ya que me avisaba a posteriori. Además, era pleno invierno y tenía un recién nacido en casa. Igual resulta que ése hubiera sido un buen momento, pero dudo que hubiera sido más fácil que ahora. Así que, en cuanto llegó el buen tiempo, hice lo mismo que con el mayor, quitarle el pañal un día confiando en que en una semana, un par a lo sumo, concluiríamos el procedimiento. Y no, no fue ni rápido ni fácil. Tuvimos dos crisis gordas:

    1. Escape nuclear en la piscina de la urbanización donde vivimos: sólo se metió 3 minutos en la  piscina grande en todo el verano. Suficiente para tener allí una fuga que obligó a echar más cloro y precintar la piscina día y medio. Yo sé que esto os hace gracia pero yo pasé mucha vergüenza y, por primera vez en mi vida, recé para que lloviese . Y llovió, vaya respiro. Para evitar que pasase más veces, tuve que comprar pañales de agua y decirle que era bañador, por aquello de no dar marcha atrás en el proceso.

    2. Diarrea durante diez días: Puede que no haya tenido una diarrea en su vida porque Rafa tiene una hormigonera interior que le permite comer sin descanso y hacer mezclas imposibles. Pero oye, resulta que en plena operación coge una cagalera importante que me obliga a ponerle pañal nuevamente. Vamos, una faena.

    Así se resume nuestra segunda operación pañal en esta casa; Rafa controló en un par de semanas los pises pero sus necesidades mayores han sido un quebradero de cabeza, he limpiado más boñigas este mes que en toda mi vida. Eso sí, no os vayáis a creer que aún no tiene que mejorar. Desde que dice que se hace caca hasta que se la hace tenemos un margen de maniobra de 10 segundos lo que, en algunas situaciones, nos impide claramente llegar a un baño u orinal así que directamente saco pañal o toallitas y… pues eso. Y la otra guerra es convencerle de que las cacas las haga en el váter en lugar del orinal ( lo he conseguid un par de veces!) porque oye, ya no me apetece hacer traslados de mierdina de un sitio a otro. ¿Qué os parece?, ¿completita la ejecución, verdad?, ¿cómo os fue a vosotras?

  • Cremas solares en spray, ¿protegen?

    Hace dos veranos, compré por primera vez un protector solar en spray transparente (tipo aerosol). Lo cogí con factor 50 para probarlo con los peques ya que yo suelo usar en torno a 30 SPF. La verdad es que, con niños, todo lo que sea simplificar es bienvenido y yo no soy fiel a ninguna marca en esto de las cremas, aunque sí que uso algunas con más frecuencia y prefiero ir a marcas de toda la vida. Pero si veo algo que me gusta, lo pruebo. La que compré por entonces fue Solcare (Mercadona) porque en general me gustan los productos Deliplus aunque sí que es cierto que nunca usé protectores solares de este supermercado ni ningún otro.

    El caso es que mi sorpresa fue mayúscula al ver que Rafa, negro como él solo, se empezaba a quemar. La crema la volvimos a probar nosotros y nos dimos cuenta de que, quizás porque la piel te queda especialmente brillante (como cuando te echas aceite corporal), no quedaba protegida frente a quemaduras. Así que ahí se acabó mi aventura probando cremas en spray. Hasta este verano, que he vuelto a intentarlo, por aquello de encontrar el cosmético que me facilitara la vida. Y probé con Denenes. Para Alfonso y Rafa, que son tan morenitos, no hubo problema pero para Copito fue insuficiente y en cuanto vi que la piel se le ponía un poquito roja, a echarle de las de siempre, de las que te dejan la piel blanca. Otra de las desventajas que tienen los protectores con vaporizador es que, se puede perder en el aire cierta cantidad de producto.

    DSCN5328
    Tono que adquieren mis hijos mayores en verano

    Pero como soy muy insistente, y siempre me fié de Isdin, decidí probar la versión en spray de esta marca. No tenía nada que perder puesto que, si a Gabriel no le iba bien, la iba a utilizar con los conguitos de sus hermanos. Sé que hay que fijarse en muchas cuestiones pero, con Copito, me obsesionan las quemaduras a pesar de que le exponemos poco al sol, aunque hay momentos en que es inevitable. Para mí, de las tres marcas, sin ninguna duda, la mejor. Y es impresionante lo fácil que es extenderla así que estoy muy contenta porque los mayores no paran. Pero creo que, para pieles de bebés muy blancos (aspecto al que me enfrento por primera vez en mi vida 😉 ) nada mejor que una crema de las consistentes, de ésas que, cuando sales del agua, te deja la piel lechosa, nada de brillos. Y vosotras, ¿qué marca usáis?, ¿qué recomendáis las que tenéis niños blanquitos?, ¿spray o crema?

  • Qué hacer con la plagiocefalia o cabeza plana

    Qué hacer con la plagiocefalia o cabeza plana

    Hoy 4 de abril es el día mundial de la plagiocefalia y deformidad craneal. A muchas, este término no os sonaría de nada hasta que os convertisteis en madres. Es muy frecuente que la cabeza de los bebés tenga alguna asimetría durante los primeros meses de vida producida por la presión de algo externo, normalmente la superficie en la que están tumbados aunque, en algunos casos, se debe al aplastamiento que sufren al pasar por el canal del parto. Ya sabéis que los huesos de la cabeza de los bebés son inmaduros y no están soldados. En muchas ocasiones, es algo leve que se corrige con el tiempo y con sólo ir cambiando la postura del peque. Vamos, que si la disimetría es en un lado de la cabecita, hay que procurar colocar al bebé del lado contrario. Esto le ocurrió a Rafa pero fue relativamente sencillo corregirlo y, en poquito tiempo, su cabecita estaba redonda.

    CAM04339
    Gabriel, hace un año, con la cabecita un poco plana por detrás.

    Con Gabriel este asunto nos costó más. ¿Por qué? Porque la asimetría no era lateral, era en la parte de atrás. Y claro, por más que colocaba al crío de lado, a él le resultaba muy fácil ponerse recto. La pediatra, al cumplir los 4 meses, nos recomendó pasarlo del capazo a la silla para que no fuera tanta la presión en la cabecita y, por supuesto, ponerlo boca abajo más tiempo, pero eso el pobre niño lo odiaba. Lo ideal es que pasen poco tiempo tumbados y yo probé al principio a llevarle en fular por casa pero con el espabile que se traía, el niño no quería. Aparte que a mí no me resultaba muy cómodo más allá de un rato. Lo de hacer camas con el niño encima no es el colmo del confort.

    ¿Qué hicimos? Como le gustaba muchísimo jugar en un parquecito del que cuelgan juguetes mientras yo hago cosas por casa, le ponía un protector de cabeza de Babymoov que ayuda a mantener la cabeza de los bebés redondeada, tiene tejido transpirable y se puede lavar. Poco a poco, notamos cierta mejoría. Como en todo, hay casos graves en los que hay que recurrir a un casco ortopédico, como le sucedió a uno de mis primos, pero ya no hablamos de plagiocefalias moderadas o leves.

    babymooov
    Cojín Lovenest para evitar la plagiocefalia
    IMG_20160403_164728
    Ni rastro un año después

    Hoy, un año después, no queda rastro de esa pequeña plagiocefalia y solo con usar el cojín algunos ratos y con el paso del tiempo, que lleva implícito el que los bebés cada vez pasen menos tiempo tumbados, no queda ni rastros. ¿Vuestros peques han tenido asimetría en la cabeza los primeros meses de vida?, ¿se corrigió sola o necesitasteis ayuda de algún producto?

  • Destete ¿sin traumas?

    Si algo me alucina de los bebés y niños es que son los seres más preparados para cualquier cambio. Con sinceridad os digo que, la mayoría de las veces, somos los padres los que sufrimos con determinadas cosas y luego los críos nos demuestran que son capaces de adaptarse a casi todo sin problemas, siempre que hablemos de cosas normales. Lo digo porque últimamente hay una corriente que aboga por el «destete sin traumas» y lo relaciona con dejar que el niño tome el pecho hasta que él quiera, no vaya a ser que sufra. ¡Ojo! que me parece estupendo que le des de mamar a tu churumbel hasta que quieras, independientemente de lo que las demás hagamos o dejemos de hacer, pero hablar de traumas por destetar a un bebé me parece, cuando menos, excesivo.

    No veo un problema en la transición del pecho al bibe, como no lo veo en pasar del pecho a lo que sea que le alimente, sea sólido o en puré, siempre que se haga de una forma gradual. Que el primer día un bebé rechace un bibe o una papilla de frutas o lo que sea no significa que sufra, sólo es señal de que algo le resulta distinto. Al igual que hay bebés a los que les cuesta engancharse al pecho las primeras horas o primeros días y no por ello dejas de intentarlo. En cualquier cambio, se le da nuevamente aquello a lo que esté acostumbrado y se intenta en otro momento, otro día, poco a poco. Así que, por favor, la palabra trauma ha de usarse para cosas serias. No hay nada traumático en destetar a un niño, ni el quitarle un chupete, ni en empezar a darle fruta, ni en llevarle a una guardería si se hace con y desde el cariño, y de una forma progresiva.

    Dicho esto, sabéis que opté por la lactancia mixta, en principio, por un problema que conté en este blog y que a muchas os sorprendió porque no habíais oído hablar de ello. Y segundo, porque con varios hijos, encontré que era la fórmula perfecta para poder atenderles a todos y seguir encargándome yo personalmente de recoger niños de cole y guardería, llevarles a partidos y entrenamientos, natación… Una de las grandes ventajas de la lactancia mixta es que el destete es muy sencillo al estar el bebé acostumbrado a pecho y bibe. En mi caso, fue algo muy paulatino. Llegó el tercer mes de Gabriel y pasé de 4 tomas diarias a dos, por la mañana y por la noche. Al cumplir el cuarto mes, le quité la de la mañana y justo cuando cumplió 5 meses, es decir, hace un par de semanas, ya dejamos definitivamente el pecho. Y del cambio ni se enteró mientras que, por ejemplo, el primer día que le dí a probar la fruta no la quiso y ¡hala!, un bibe y a intentarlo otro día, sin forzar.lactancia

    Lo dije también en un post, si le di leche materna fue sólo por proporcionar inmunidad al peque. No fue por cuestiones de apego porque encuentro que la conexión madre e hijo va más allá de darle teta o bibe. Me aterraba que se pusiese enfermo siendo tan pequeño teniendo en casa al «enemigo»: niño venido de guardería y niño llegado del cole. Y ojo, que eso no me garantizaba nada. De hecho, algunos de los bebés que nacieron en la misma época que Gabriel, que tenían hermanos y cuyas madres optaron por lactancia materna exclusiva, han estado ya ingresados en el hospital. Pero aún así, quería intentarlo. Y puedo decir que hemos tenido suerte. Este año hemos caído todos enfermos en esta casa, aunque la verdad es que sólo en una ocasión cada uno y lo mío fue una simple diarrea, pero Gabriel no ha cogido nada.

    Si alguien quiere saber por qué decidí dejar de darle el pecho a mi hijo os lo explicaré con un ejemplo. Conozco a muchas mujeres que han tenido un hijo y no quieren tener más por no pasar nuevamente por un embarazo, porque han tenido una mala experiencia, porque se han sentido incómodas, porque se les ha hecho muy duro, porque sufrieron… Mientras tanto, otras, como es mi caso, somos felices estando embarazadas, disfrutamos de esa etapa y no nos importaría estar embarazadas diez veces más. Con la lactancia pasa lo mismo, si tienes malas experiencias, si se te hace duro, cansado o incómodo, el destetar a tu hijo es casi un descanso. Y aquí, en esto, son respetables todas las decisiones porque están basadas en el instinto de cada madre para estar bien ellas y sus hijos. ¿No os parece que hay gente muy extremista con este asunto?

  • ¡Dientes, dientes!

    Que alguien me diga dónde está el libro de reclamaciones. Vamos a ver, que yo había pedido que mi tercer y último hijo (a priori) creciese más despacio, que todo fuese un poquito más lento porque yo quiero disfrutar, aún más si cabe, de mi bebé. Y oye, que además yo ya daba por hecho que iba a seguir un ritmo parecido al de sus hermanos. Porque es cierto que dicen que cada niño es un mundo, y eso pensé yo toda la vida. Pero claro, en esta casa, los mayores lo han hecho todo a la misma edad: dormir del tirón a los 4 meses, primer diente a la vista a los 9, gateo a los 10, andar a los 13… Salvo en lo de hablar, en lo que Rafa ha sido bastante más precoz, en lo demás es como si la genética los hubiera programado para seguir caminos similares.

    Así que yo me hice a la idea de que todo sería perecido y la cosa no iba mal. Bueno, venga, lo digo en presente, no va mal. Lo sé, lo sé, estos hijos míos, en su primer año y medio de vida, han resultado ser la santidad personificada. Eso sí, que nadie más me diga eso de que así se pueden criar 10 hijos, y si no que me haga una transferencia mensual y yo sigo pariendo sin problemas 😉 Ay madre, que ya me estoy liando otra vez y me voy por los cerros de Úbeda. A lo que iba, que yo ya estaba super convencida de que todo iba a ser parecido hasta que la semana pasada lo vi, ahí, sí, en la boca de Gabriel: ¡un diente!

    No, no puede ser, sólo tiene 5 meses, ¿por qué tan pronto?, me pregunté. Pero ahí estaba la realidad, diciéndome: guapina, esto es lo que hay, te fastidias, querías que fuese todo más despacio, pues hala, vamos acelerando, no te acomodes. Así que en estas me hallo, intentando asimilar que, si el tiempo con mi primer hijo pasó rápido, con el tercero ni me estoy enterando. Y rezando me encuentro para que ni se le ocurra hacer nada pronto, que tarde en todo lo demás y que no me dé estos sustos, que no estoy para esto.

    Por cierto, si esperabais que diese algún consejo sobre los dientes, poco puedo aportar. El señorito no ha dicho ni pío ni ha estado rarito ni ha llorado ni na de na; eso sí, babas por doquier. Ay, pero si algo odio del tema dientes es ese momento en que un paleto sale antes que el otro. Lo sé, sólo son unos días pero los bebés tienen el aspecto de El Risitas «cuñaoooo» y me supera 😉  Y ahora contadme, ¿cómo lleváis estos procesos de cambio?

  • En forma tras el postparto: deporte y más

    Tras escribir la semana pasada un post sobre ciertos cambios en la alimentación por aquello de recuperar el tipín (en la medida de lo posible, no esperéis milagros), hoy toca hablar de deporte. Cuando empecé a ir al gimnasio en el último trimestre del tercer embarazo tenía claro que, en cuanto naciese el peque, no volvería. Básicamente porque no tendría con quién dejar al bebé. Vale, y porque soy de las que abandono en cuanto tengo una excusa (aunque en este caso fuese algo más que una disculpa 😉 ). No, no me gusta en general hacer deporte pero reconozco que las clases de zumba me engancharon. Tanto que estuve bailando y saltando hasta la misma semana que di a luz. Y tanto, que conseguí que mi padre se quedase con el bebé una vez pasó la cuarentena y así continuar con esa racha «deportiva» de mi vida.

    Con mi barriguilla de 8 meses levantando pesas.

     

    Lo primero que os digo es que hay que olvidarse del ejercicio hasta que vuestra matrona o ginecólogo hagan la revisión pertinente una vez transcurridas las 5-6 semanas desde el parto. Así que, hasta entonces, a dar paseos. Y después, hay que elegir el ejercicio en función del estado de vuestro suelo pélvico. Yo pude volver a zumba porque en mi caso estaba intacto. Pero sé, por lo que cuentan otras mamás en las clases de hipopresivos (que justo terminan hoy en el Centro de Salud) que, con un solo parto, han tenido o tienen muchos problemas así que hay que descartar los deportes de impacto (baile, correr…). Y si decides hacer ese tipo de ejercicios, recomiendo compaginarlos con los abdominales hipopresivos. Además, según me explicó la matrona, existe un dispositivo, a modo de amortiguador, que se introduce en la vagina como un tampón y protege el periné durante la práctica de deportes de impacto. Pero no os puedo dar mi opinión porque no lo he probado.

    Dicho esto, os cuento que yo abandoné el zumba dos meses después de retomarlo, es decir, cuando Copito de Nieve aún no tenía ni cuatro meses. Para una mamá reciente, el tiempo es oro. Dar una toma de pecho, vestir al bebé, llevarle a casa de mis padres y después ir al gimnasio a las diez de la mañana era una carrera contrarreloj y llegaba a las clases sudando la gota gorda. Y además, perdía la mañana entera así que me pasé al «running» (para mí sigue siendo footing 😉 ) Es cómodo porque empiezas en la puerta de casa y terminas en el mismo sitio, así que el tiempo que «pierdes» es el que corres; yo dedico media hora dos días a la semana, además no dependes de horarios de ningún tipo. Empecé hace mes y medio y para que veáis que estoy concienciada con esto de que las carnes fofas vuelvan a su sitio, me he apuntado a la Carrera de la Mujer. Mi único objetivo es terminarla. Admito sugerencias sobre playeros, tengo que hacer nueva adquisición.

    He aquí la prueba de que voy en serio, por lo menos los próximos meses.

    Y tras cuidar la alimentación y hacer deporte, que son dos cosas que cuestan lo suyo, siempre viene bien un apoyo. Si durante el embarazo, muchas os cuidasteis con cremas para evitar las estrías y os preocupasteis por tener la piel hidratada, después de dar a luz no debemos abandonar el hábito. Yo ahora mismo estoy usando la reestructurante corporal de Mustela para reafirmar los tejidos. En esta etapa es mucho mejor que cualquier anticelulítico y además es compatible con la lactancia. La verdad es que me gusta mucho por su olor y porque, 24 horas después de usarla, la piel está como si acabaras de echarte la crema, una gozada. Ya sabéis lo que opino de los cosméticos, son una ayuda pero no hacen milagros.

    Y por ahora esto es todo en cuanto a cuidados, que ya es mucho teniendo en cuenta que me rodean tres fierecillas (bueno va, el pequeño es un santo), un marido que saca la Nocilla como postre en las cenas y que me acuesto a las mil para escribir un blog y otros trabajillos varios. Pero que digo yo que ¡se puede! Y vosotras, ¿os animáis?

  • Comenzamos hipopresivos

    Comenzamos hipopresivos

    Lo prometido es deuda. Cuando acabó «oficialmente» mi tercer postparto hace algo más de dos meses, escribí un post sobre cómo había ido la revisión con las matronas y os contaba que mi suelo pélvico estaba en un excelente estado a pesar de tres embarazos y sus correspondientes partos vaginales. En ese post os mencioné los abdominales hipopresivos; a algunas os sonaba el tema y otras no habíais oído hablar de ellos nunca así que os cuento antes de pasar a relatar cómo fue la primera clase y mis impresiones. En cualquier caso, creo que el asunto tiene mucho interés.

    Este tipo de ejercicios son perfectos para la salud del suelo pélvico, un conjunto de músculos y ligamentos cuya función es sujetar órganos como la vejiga y el útero, entre otros. Durante el embarazo, por el peso que sostiene, puede debilitarse. ¿Qué ocurre cuándo se debilita el suelo pélvico? Pues que puedes tener problemas como incontinencia urinaria o disfunciones sexuales. Para las que quieran más detalles, os dejo un enlace a una web que hizo una mamá al darse cuenta del desconocimiento sobre esta materia. Yo en esto ya no me extiendo más y voy al grano con mi propia experiencia.

    Fui a mi centro de Salud, donde las matronas son maravillosas porque se curran hasta esto de cuidarnos después del parto, y allí estábamos unas 15 chicas. No todas éramos «recién paridas», había alguna de más edad e incluso, algunas que nunca habían dado a luz. Cuatro íbamos con churumbeles incluidos: mi matrona me riñó porque cree que no es normal que mi hijo se despierte y no proteste lo más mínimo, igual cree que lo tengo abandonado 😉 Ya le dije que mis hijos, de bebés, son santos. Después de la breve charla sobre los abdominales y la fisionomía de nuestro cuerpo, pasamos a la sala donde se dan las clases de preparación al parto. Y señoras, ¡cómo sudamos! Hombre, igual no como en una clase de zumba pero la cosa tiene su complejidad.

    CAM04615
    He aquí la postura que mantuvimos durante media hora. Sí, el que está entre mis piernas en Gabriel.

    Para mí, la dificultad está en mantener la posición que, como habéis visto en la foto, es como poco engorrosa. Y luego, controlar la respiración de forma que las costillas se abran. Por Dios, ¡cómo demonios se abren las costillas! En fin, la técnica no es fácil, por eso el curso es de cinco sesiones. Os volveré a contar cuando termine porque, aparte de fortalecer el suelo pélvico (a lo que también ayudan los ejercicios de Kegel), se reduce la cintura (aunque a servidora lo que le sobra es cadera y culamen), mejora el dolor de espalda y las relaciones íntimas. Vamos, todos son ventajas. ¿Os animáis?

    abdominales-hipopresivos
    Os pongo esta foto para que veáis que aún me queda mucho que practicar para poder alcanzar ese grado de apertura de costillas 😉
  • Lactancia con más de un hijo, ¿sí o no?

    Esto de la lactancia mixta es un chollo. Bueno, para mí, claro. Porque cuando tienes más de un hijo, no puedes dedicarle todo el tiempo que quisieras a tu bebé. Por supuesto, intento atender las necesidades de un churumbel de 2 meses antes que las de uno de 2 o 4 años pero… en ningún caso, puedo dejar de ocuparme de ninguno. Así que, aquí va la lista de ventajas que, en caso de tener varios hijos, tiene la lactancia mixta. Eso sí, esto no quiere decir que sea la mejor elección para todas. Es la mejor opción para servidora por estas razones:

    1. Puedes delegar: puesto que, cuando tienes más de un hijo, se complica eso de dormir cuando el bebé lo hace y tienes que estar al pie del cañón cuando los otros hijos te requieren, se agradece que alguna noche, o en algunas tomas, sea maridín el que dé un bibe. Sí, podrías sacarte leche pero, con más de un hijo, no encuentras momento para eso.

    Mi hermano dándole un biberón a Alfonso cuando tenía 4 meses.

     

    2. Ahorras tiempo: a nadie se le escapa que, para un bebé, es más rápido tomar un bibe que mamar. Y como tienes otros hijos que, a su vez, tienen unos horarios, a veces no queda más remedio que alimentar a tu criatura de la forma más rápida. Ya lo comenté en algún post, cuando tengo que salir de casa a recoger a Alfonso y a Rafa a su cole y guardería, le doy un bibe al pequeñajo y ¡hala, a correr!

    3. Refuerzas el sistema inmunológico del bebé: creo que ya es de sobra sabido por todas que la leche materna no sólo alimenta sino que también protege a los niños frente a algunas enfermedades. ¡Ojo! que dar el pecho no garantiza nada y los bebés que toman leche materna también se ponen enfermos… Y los hay, como Alfonso, que apenas tomó leche materna (ya expliqué en otro post mi problema) y jamás ha tomado un antibiótico ni ha tenido bronquitis; de hecho, la última vez que mi hijo mayor estuvo enfermo fue hace ahora un año (salvo tos, claro). Ésta ha sido la razón de más peso para que decidiese optar por darle algo de leche materna al peque. Y por ahora, estamos librando (cruzo los dedos). Obviamente, cuanta más cantidad, mejor.

    4. Destete sin traumas: al estar acostumbrado a pecho y bibe, cuando decides no amamantar más, el peque no nota el cambio. Sé que muchas madres pasan un mal trago cuando, por ejemplo, deben empezar a trabajar y tienen que dar biberones porque sus peques lo rechazan. Incluso en el caso de que quieran seguir dándole leche materna al bebé, no les queda más remedio que sacarla para que otros se la den cuando ella no está. Los nenes que están alimentados con lactancia mixta, lo mismo cogen una ubre, que una tetina, que un chupete, que cualquier cosa, oiga. Se enganchan con facilidad a lo que pillen 😉

    Por lo demás, encuentro que tiene los inconvenientes de los biberones, ya sabéis, esterilizar (bueno, con el tercero no esterilizas mucho, la verdad) y calentar la leche. En cualquier caso, lo que para mí es más cómodo no tiene que serlo para las demás. Imagino que hay quien, con un tercer hijo ni se plantee dar el pecho y las habrá que amamanten a todos sus churumbeles, sean dos o cinco. ¿Qué decisión tomasteis vosotras cuando repetisteis en esto de la maternidad?, ¿qué factores pesaron para darles biberón o pecho?

  • Orden en el caos: primer mes

    Y así, sin comerlo ni beberlo, ayer Gabriel cumplió su primer mes de vida. No voy a repetirme con eso de que el tiempo pasa volando cuando eres madre porque ya lo sabéis de sobra. Hoy me centro en las cosas que han cambiado en tan sólo un mes; sí, en un mes completamente caótico en el que los días y las noches no tienen horarios pero que, cada jornada que transcurre, vas viendo poco a poco la luz. Y cuando han pasado 30 días desde que diste a luz, estas son las cosas que han cambiado:

    1. Adiós al postparto: aunque oficialmente no haya pasado la famosa «cuarentena», lo más probable es que ya hayas dejado de lado cualquier dolor, las megacompresas e, incluso, has olvidado el suplicio de los puntos.

    2. Lactancia más o menos establecida, o abandonada: Una de esas cosas con las que te encuentras tras el alumbramiento es que lo de dar el pecho no es tan fácil como pensabas. Cuando ha pasado un mes desde que diste a luz, lo más probable es que hayas superado las dificultades o que hayas desistido en el intento. En mi caso, os debo un post sobre esto porque mi experiencia y mi caso creo que pueden ser verdaderamente útiles. Ya os adelanto que, una vez más, estoy con lactancia mixta porque soy muy cabezona.

    3. Los cólicos mejoran: si tienes la mala suerte de que tu bebé tenga cólicos, cuando ha pasado un mes, el asunto ha progresado para bien. Y si la cosa se alarga en el tiempo, lo que conseguirás es que la situación ya no te desespere como al principio. No hablo por propia experiencia pero sí que hemos tenido ratos en los que el peque ha estado muy molesto con gases y ahora es más llevadero.

    4. Un atisbo de orden: tanto mental, porque te has hecho a la nueva situación tras la revolución de los primeros días, como físico, ya que tu casa empieza a estar medianamente decente. Y si a la una de la tarde, hace un mes, no estaba ni duchada, ahora soy capaz de salir de casa dos horas antes y dar un paseo.

    5. La tomas de la noche se han alargado: este punto reconozco que es sólo para las que parimos niños dormilones. Ahora mismo, Gabriel ya está hasta 6 horas sin comer por la noche. Esto no quiere decir que yo disponga de ese tiempo para dormir ya que lo más habitual es que, después de una toma, quiera un rato de juerga que se puede alargar más de una hora . Así que al final, lo máximo que consigo reposar del tirón son 4 horas, pero no me quejo. Es más, confío en que, a los tres meses, ya me deje dormir 10 horas seguidas. Sí, ya sé que algunas creéis que soy muy optimista pero… es que los otros dos lo hicieron. Por eso repito con esto de la maternidad 😉

    Y este es, en resumen, el progreso del primer mes de vida de Gabriel. Obviamente, nos ha tocado revisión en el pediatra y todo va sobre ruedas, ha ganado un kilo desde que nació y tengo otro niño mega alto. Lo que sí que reconozco que es una suerte es que las cosas van repitiéndose por tercera vez y que los tres, con sus diferencias en el carácter, repiten patrones de comportamiento. De ahí mi optimismo con el sueño, luego ya se verá.

    Desde aquí, quiero daros las gracias por acompañarme otro año más y aguantarme este 2014, sabéis que le pongo mucho empeño y dedico muchas horas a este blog. Se acaba para mí un gran año en el que pude volver temporalmente a la tv y en el que, lo más importante, fue la llegada de mi tercer hijo; no puedo estar más que agradecida. De corazón, ¡Feliz Año!

  • El parto de Gabriel… y de la placenta

    El parto de Gabriel… y de la placenta

    Definitivamente, si habéis salido de cuentas y queréis parir, nada como una fabada y un paseo en condiciones. Ése fue nuestro plan el sábado. Cuando llegamos a casa a las 8 de la tarde, noté algunas contracciones así que, hora y media después, maridín y yo decidimos que lo mejor, estuviese o no de parto, era llevar a los peques a casa de mis padres y evitar llamarles ya de madrugada para que viniesen a la nuestra. Sobre las diez de la noche ya estábamos allí y esperamos a ver cómo iba mi ritmo de contracciones; fue cuando empezaron a ser cada 6-5 minutos cuando nos fuimos al hospital, que está a tres minutos de casa de mis padres en coche.

    CAM02660
    La casualidad hizo que colgase la foto de la fabada en Instagram.

    Llegamos a las 12 de la noche a Urgencias, donde la ginecóloga me dijo que estaba de tres centímetros, así que ya tenía asegurada la epidural ¡yuhuuu! Entre que me cogieron la vía, cosa que odio, me subieron a mi habitación, me puse el camisón y vino el celador a buscarme para llevarme a dilatación, pasó algo más de una hora. Vamos, que cuando me dijeron que estaba de siete centímetros («vas como Fernando Alonso», me comentó la matrona) me quedé alucinada y enseguida empecé a temblar porque peligraba la epidural y yo ya empezaba a ver las estrellas en cada contracción. Para cuando me pusieron la analgesia, que estaba de 8 centímetros, alguien soltó por ahí «para lo que te va a servir». Efectivamente, sirvió de poco pero mejor que nada, eso os lo aseguro. ¿Cómo os lo explicaría? Si en el parto de Rafa, los últimos 2 centímetros y el expulsivo los puntuaría en torno a 10 en mi escala de dolor, en el de Gabriel la puntuación sería de 8,5. Que sí, que dolió mucho, pero un poquitín menos.

    Gabriel nació a las dos y cuarto de la madrugada, dos horas después de llegar al hospital. Mi tercer parto fue el más cercano a la perfección: rápido, con epidural (ponerla antes sí que hubiera sido perfecto) y sin episiotomía. Y además, era la única parturienta en ese rato. El momento en que vi a mi hijo fue igual de increíble y emocionante que los anteriores, esto es algo que da igual que vivas por primera o tercera vez, aunque es cierto que con Alfonso no sentí dolor alguno y estaba más eufórica. Con Rafa y Gabriel sentí más el sosiego de cuando se acaba un dolor muy intenso.

    CAM02712

    Pero claro, no todo fue tan estupendo. Yo tenía a mi bebé en brazos y la matrona miraba el reloj; la placenta no salía. Lo habitual, y lo que yo viví en los partos anteriores, es que salga de forma espontánea. Y entonces escuché por primera vez en un paritorio la palabra «quirófano» y, no os lo voy a negar, me asusté. También me dijeron que intentarían evitarlo pero que, para ello, iban a manipularme. Sí, señoras, ahí abajo, recién parida y con tres puntinos calentinos recién puestos. Aquello fue como un segundo parto pero en el que hay que usar fórceps o ventosa. La epidural ya no hacía efecto alguno porque yo sentía cada movimiento y, no sólo eso, sino que me ponía cada vez más tensa. Y cuando por fin aquello salió, vi la luz aunque pasé varios minutos temblando. No os lo voy a negar, pero sin intención de que nadie se asuste (esto no tiene por qué suceder), pasé un rato muy desagradable.

    CAM02678

    La extracción manual de la placenta hace que se pierda mucha sangre así que el domingo no me dejaron moverme de la cama hasta por la tarde y pasé sin comer 24 horas, es decir, desde la famosa fabada. Eso sí, los análisis de sangre, a pesar de las hemorragias, eran perfectos; si es que servidora va con reservas a todos lados, hasta de hemoglobinas 😉 Y el lunes estaba como una rosa. Es más, esto de que mi familia política sea de fuera y estén aquí de visita me tiene todos los días de restaurante en restaurante, y Alfonso y Rafa están como motos con gente de fuera. En fin, soy una zombi, que lo sepáis.

    Os doy las gracias a todas y cada una por vuestros comentarios aquí, en Facebook e Intagram. Responderos era imposible, además en el hospital me iba fatal el móvil y hasta colgué dos veces seguidas el post anunciando que Gabriel había nacido. Perdonad también si estos días no respondo, lo que sí os digo es que os leo ¡¡¡¡siempre!!!! pero llevo una media de sueño de 4 horas diarias desde la noche del parto y verte con tres niños en casa es… ¡alucinante! (habrá post sobre esto). Y gracias a los compañeros del cole de Alfonso por hacer sus dibujos para Gabriel. Por supuesto, tengo pendiente también el post del encuentro entre hermanos. ¡Gracias a todas!

  • Monitores o cómo hacer que el crío no se inmute

    Monitores o cómo hacer que el crío no se inmute

    No falla; aunque tengas la criatura interior más agitada del mundo, que te despierta algunas noches a base de patadas y que hace que tu tripa adquiera vida propia (véase vídeo aquí porque no exagero), es llegar a la sala de monitores y el churumbel decide que es momento de relajación, que no se va a inmutar, que pasa de que le toquen las narices. Por si alguna no lo sabe, llamamos «monitores» a una prueba para evaluar el bienestar fetal cuando se aproxima la fecha probable de parto. Te tumbas en una camilla, te ponen unas correas en la panza con unos electrodos y los datos que recogen salen a través de un monitor.

    Mi tripilla sin señales de movimiento alguno.

    Así dicho es todo muy sencillo pero claro, si el crío decide que hay que cambiar de posición cada vez que intentan plantarte uno de esos electrodos mientras la matrona mueve tu mini barriga de melón como si fuese un cóctel, pues ya empiezas la prueba en modo «no estoy para esto por mucho que vaya a clases de zumba». Cuando ya consiguen detectar el latido, el crío determina acabar con la marcha. Y lo que quieren para esta prueba es que la criatura se mueva, cuanto más mejor… pero nada, no hay manera. ¡Y mira que había desayunado napolitana de chocolate!

    CAM02596
    Tumbadita con cara de felicidad esperando movimiento.

    Recuerdo que tanto con Alfonso como con Rafa me dieron mosto, por aquello de animar a las criaturas pero esta vez, nada de nada, porque la matrona andaba liada. Eso sí, fue salir de la sala y aquí el pequeñajo empezó con la juerga. ¡Cómo saben ellos cuándo no hay personal sanitario delante! Y cuando ella volvió 20 minutos después, encontró que su ausencia había sido muy productiva para su prueba porque, efectivamente, el enano no había parado mientras la otra chica que estaba en la sala no conseguía su objetivo.

    CAM02611
    Y para muestra, un botón. Así empezó y así acabó, de relajación a juerga interior.

    Eso sí, mientras esperaba para hacerme la prueba, al ver la entrada de la planta de maternidad, fui consciente por fin de que en cuestión de días me tocará estar allí y, por unos minutos, me puse nerviosa. No por el parto, porque estoy más tranquila que otra cosa, si no por conocer a mi tercer pequeño. Bueno, ¿cómo vivisteis lo de los monitores?, ¿también entraron en «modo off» vuestros churumbeles? Y perdonad por no poder responder a todos los comentarios estos días, tengo muchos temas en la cabeza para el blog y por fin estoy organizando un poco las cosas del bebé.

  • Primera herida «de guerra»

    Sabía que, antes o después, era algo que iba a suceder; lo que ocurre es que, cuanto más tarde suceda y más mayores sean las criaturas, mucho mejor. Lo sé, lo he vivido varias veces, tener tres hermanos asilvestrados me ha servido para que casi ninguna situación me sea ajena, pero no es algo a lo que te acostumbres y además no es lo mismo vivirlo como hermana que como madre. Vamos, hay un abismo.

    Uno de los sitios donde más tiempo pasan los peques estas últimas semanas es en casa de mis padres. Los dejo allí cuando tengo que grabar algún programa o hacer reportajes y la verdad es que con mi padre se quedan felices. Lo mismo están en el jardín que en el garaje, donde el abuelo tiene para ellos circuitos de trenes, de coches, bicicletas, motos y manualidades varias… es como un cuarto de juguetes a lo grande. Y allí es donde el viernes Rafa tuvo su primer accidente gordo. Yo hablaba por el móvil con maridín y de repente oí gritar a mi padre; cuando me di la vuelta el niño estaba en el suelo y sangraba por la ceja, se había dado de bruces contra una columna. Le cogí, limpié la sangre y lo vi claro: a Urgencias.

    Os parecerá increíble pero, si supe que era una brecha y que necesitaba puntos, fue porque recordé una que le limpié a mi hermano cuando tenía unos 14 años. Así que cogí al peque, subimos también a Alfonso al coche porque no había nadie más en casa y mi padre condujo hasta el hospital. Rafa lloró sólo en el momento del golpe, de camino a Urgencias no se quejaba y esperando allí no sólo no protestaba sino que iba saludando a la gente como si nada, un campeón.

    La tranquilidad se acabó cuando llegó el momento de ponerle los puntos. Me dijeron que era mejor que yo saliese, así que cerraron la puerta donde estaba el niño y empecé a oírle gritar. Me vine abajo y lloré, no puede evitarlo. Fueron minutos eternos, hubiera pagado por estar yo en su lugar. Cuando abrieron la puerta, le abracé como nunca, el pobre aún sudaba. De ahí nos pasaron al pediatra para hacerle una revisión, ya sabéis lo peligrosos que pueden ser los golpes. El pobre ya no quería despegarse de mí, me costó horrores que le pesaran y le auscultaran, ya no se fiaba de nadie.

    CAM01444
    Después de los puntos, esperando al pediatra.

    Salimos de allí, vi a Alfonso encaramarse a un árbol y pensé: acostúmbrate, guapina. Y al llegar a casa, Rafa ya estaba cogiendo la moto. En fin, mucho me queda por delante. Así que el fin de semana no fuimos a la playa por aquello de que, aunque los puntos los lleva medio tapados para no hurgarse la herida, no queríamos que se acabase llenando de arena. Y como os podéis imaginar, si ya el crío tiene un carácter de narices, el fin de semana estuvo agotador. Y todo esto, con visita en casa de una amiga nuestra, pero lo de las visitas lo dejo para otro post porque no hay cosa que más les guste y… les sobreexcite 😉

  • Primeros síntomas del embarazo y otras cosas que no te cuentan

    Cuando ves el «positivo» en el test de embarazo sientes una sensación bestial, sobre todo la primera vez ya que es algo completamente nuevo y desconocido. Bueno, lo de completamente nuevo no es del todo cierto. Por poco que sepas de embarazos y gestantes, como era mi caso, te suenan palabras como náuseas, mareos y antojos. Pero resulta que tienes suerte y te libras de esas molestias en tus embarazos, en mi caso además las tres veces, aunque lo de los antojos es lo de menos mientras no pretendas comer cerezas en invierno. O quizás tengas mala fortuna y hagas pleno, es decir, que tengas todos los síntomas típicos de una gestación.

    Sin embargo, te encuentras con sorpresas con las que no contabas o, al menos, a mí nadie me había contado. Confieso que, por suerte, a mi alrededor no había tenido embarazadas recientemente. Y digo con suerte porque me libré de escuchar batallitas que lo único que hacen es alarmar al personal. Volviendo a las sorpresas, un día te levantas y te encuentras con la cara como un mapa, llenita de granos que no desaparecen hasta que pasa el primer trimestre. Con eso de que no cuento lo de los embarazos hasta casi llegado el segundo trimestre, imaginaos las trolas que he contado sobre falsas alergias para justificar una cara cual paella valenciana. Un horror.

    granos embarazo

    Otra de esas cosas que yo no sabía, igual ahora vosotras me decís que es algo que sabe todo el mundo y yo quedo como una ignorante, es que te caes de sueño, literalmente. Recuerdo que en el primer embarazo iba a clases de inglés a la Escuela de Idiomas y pasaba auténtica vergüenza porque no era capaz de dejar de bostezar. En cuanto paras de hacer cualquier actividad normal, te quedas frita, donde sea y a cualquier hora. Eso sí, en posteriores embarazos olvídate de echar una cabezadita a cualquier hora, es más, en este tercer embarazo ya ni he notado lo del sueño, es materialmente imposible dormir por el día en mi casa.

    Otra de esas cosas que me sorprendió fue sentir fatiga. Sí, fatiga, no cansancio. Soy de las que en los embarazos sigo mi ritmo habitual hasta el día que doy a luz, siento sueño al principio pero no agotamiento como tal. Sin embargo, es quedarme embarazada y ¡Dios mío! cuando termino de subir unas escaleras o una cuesta, me pongo a suspirar como si hubiese corrido una maratón. Y esto ya es algo que me sucede durante todo el embarazo, supongo que si hiciese deporte con regularidad, este asunto se notaría menos.

    Una cosa más que descubrí en el primer trimestre del embarazo es que, depende del día y de la hora, tienes más o menos barriga, es decir, te hinchas y deshinchas con suma facilidad. De repente un día crees que ya te está creciendo la panza y, al día siguiente, no tienes nada ahí delante. Es un poco desconcertante. Y si te tocan en verano las primeras semanas de embarazo, más de uno pensará que ese invierno has echado tripilla cervecera, un disgusto 😉

    En fin, también podría mencionar eso de que no te apetece comer cosas que antes te encantaban o, madre mía, que tus ubres aumentan de tamaño y te ves espléndida. ¿Alguna de estas cosas os sorprendió en el primer trimestre de embarazo o estabais ya muy informadas?, ¿y alguna otra cosa que os haya pasado digna de comentar?

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies