por nosoyunadramamama | Nov 23, 2015 | juegos, Maternidad y embarazo, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized
Si la energía de tus hijos la estimas en una cifra entre el 1 y el 10, ya puedes elevarla al cuadrado en cuanto se juntan con más niños. Y ya ni os cuento cuando se ven de Pascuas a Ramos; es reunirse con otros críos y se ponen como motos. En esto de las matemáticas y los niños, 1+1 no son 2 sino, por lo menos, 3. Y eso lo sabéis cualquiera que tengáis dos o más hijos. Lo que ocurre es que los hermanos, al verse la cara todos los días, tienen momentos de neutralidad y despegue, aunque cuando se quieren o discuten, lo hacen sin medida. Pero suele ser una relación estable, con sus más y sus menos.

Por delante teníamos un fin de semana rural con amigos, pasado por agua y con 7 niños.
Sin embargo, cuando ven a sus primos, a los hijos de tu amigos, a ésos que no ven a diario… se monta la de San Quintín. Es un público poco asiduo a sus payasadas y ocurrencias diarias, que ya no llaman excesivamente la atención de los que les rodean habitualmente, y claro, se crecen con un nuevo auditorio. Porque no hay nada como reírles las gracias. Y luego está la chispa de no verse con asiduidad. Nosotros ya sabemos que las primeras 24 horas de mis hijos con mis sobrinas son para comprarse hasta tapones para los oídos, elevan el tono de voz a niveles que son comparables a los decibelios de una discoteca al lado de casa.

Prometo que, aunque Gabriel justo en esta escena esté metido en el cotarro, es el bebé más bueno que conozco, roza la santidad 😉
Hay que hacerse a la idea. Si te reúnes con tus amigos, con tus primos, con tus hermanos… y cada uno aporta algún churumbel, sabes a lo que atenerte. Y ya comprendes que las comidas con otros niños son sinónimo de levantarse veinte veces de la mesa, que si uno se pone en huelga de hambre, los demás secundan y hay que ponerse firmes, que va a haber guerra por los mismos juguetes, que el juego del escondite es muy divertido hasta que uno se hace daño… Eso sí, el momento en que todos están en la cama es impagable. En cualquier caso, yo me relajo mucho en estas situaciones, son puntuales y no me compensa andar a gritos, para nada. ¿Notáis mucho que se estimulan y se agitan cuando hay más niños?
por nosoyunadramamama | Oct 13, 2015 | niños, planes, Sin categoría, Uncategorized, vacaciones, viajes
¡Quién nos ha visto y quién nos ve! ¡Lo que cambia el concepto de las fiestas! Que durante años sales de noche y ahora lo haces de día. Que antes, si decidías ir a las atracciones, era para que te pusieran el estómago en la garganta (y eso que siempre he sido yo muy gallina para esas cosas) y ahora es para hacer fotos con cara de alelada a los churumbeles a los que saludo casi desencajando los hombros. Así es la vida, todos son etapas y ciclos. Y oye, después de un día intenso con tres criaturas, yo no tengo el body para mucha juerga.
Una de las cosas curiosas que aprendí es que, a las atracciones, allí las llaman ferias.
Deseando que se le pase a Alfonso esta nueva afición que está cogiendo por las carreras.Resulta que, casada con un maño, me estrené este año en las fiestas del Pilar y oye, no os creáis que por ser la primera vez nos excedimos en esto de salir y bailar. No, qué va. Que sí, que hicimos un esfuerzo y nos animamos a salir una noche a cenar con unos amigos y tomar un par de copas pero la cosa no da para más. Porque eso, después de un día movido, ya es como para tirar voladores. Que digo yo que meterse en el tranvía con silla gemelar y llegar a la Plaza del Pilar en pleno barullo, es ya suficiente festejo. Y si a eso le sumas hacerlo con dos globos de helio del tamaño de Gabriel, pues ni os cuento los malabares por la calle y en convoy a tope.

Y eso que no nos dio por ir ni a la ofrenda ni a otros focos de aglomeración de niños. Porque otra cosa no, pero planes para los niños en las Fiestas del Pilar hay para dar y tomar: circo, desfile de Gigantes y Cabezudos, títeres, ferias… Otro año más y mejor. ¿Qué tal el Puente?
por nosoyunadramamama | Oct 6, 2015 | crianza, educación, niños, rabietas, Sin categoría
En esto de la maternidad no hay fórmulas mágicas; quien diga lo contrario, miente. Cualquiera que sea madre de varios hijos sabe que cada uno es de una manera, aun teniendo los hermanos muchas similitudes entre ellos y aunque, en algunos aspectos, nos funcione lo mismo con unos y otros, que también ocurre. Pero no, no hay ningún consejo, ni fórmula que sirva para todos los niños. Eso sí, hay cosas que pueden ir bien a muchos de ellos. Por pura lógica. Y aun así, tampoco funcionan siempre. Pero por si sirve a alguien, aquí van dos cosas que intento hacer siempre que mis hijos entran en trance o pierden los papeles y están a punto de hacer que yo los pierda:
1. Ponerse a su altura: y no me refiero a ponerse a gritar, a llorar o a patalear como hacen ellos. Ojo, como plan de choque puede funcionar. Vamos, sé de unos que se puedan quedar con los ojos como platos si me pongo a berrear o me tiro al suelo pero, con sinceridad, a la tercera, me mandarían al carajo y no me tomarían en serio. Me refiero a que, lo primero que hay que hacer cuando un niño está en fase “muñeco diabólico” es hablar con ellos a su misma altura, que tengan contacto visual directo con nosotros. Uno, porque los adultos rebajamos el tono de voz cuando nos agachamos para hablar con los críos. Y dos, porque el niño siente cercanía y se vuelven más receptivos. Y no, no es ninguna chorrada.
Imaginaos que tratáis de discutir, convencer, disuadir a alguien muy alto, no a quien te saca diez centímetros sino a alguien a quien no sois capaces de alcanzar por mucho que estiréis el brazo y a quien tenéis que hacer esfuerzos por verle los ojos. Pues más o menos esa es la proporción con los niños pequeños. Esto funciona a veces, otras no. Pero desde luego, si quieres dialogar o relajar a un niño que está enrabietado, desde la distancia y a gritos, es difícil conseguir algo. Y lo sé por experiencia, que soy la primera que a veces pierde los nervios.

2. Distraerles: creo que esto es de cajón pero que en momentos de caos ni te planteas. El otro día teníamos a Rafa obcecado con un juguete de Alfonso que acababan de regalarle por el cumple. Antes os diré que Ricitos de Oro es muy absorbente con su hermano mayor y que no le da un respiro. El caso es que se cierra en banda, pide las cosas llorando y la verdad es que resulta molesto. A nosotros y al pobre Alfonso, que tiene una paciencia infinita. Así que, cuando no ha funcionado el punto que mencioné anteriormente, paso a la segunda fase: llevármelo a otro sitio donde estemos solos y buscar algo que pueda hacerle olvidar aquello por lo que estaba sufriendo. Justo ese día que os cuento, había globos colgados de un árbol y funcionó y no volvió a acordarse del juguete. No siempre hay algo a mano y no siempre les interesa lo que les ofreces. A Rafa consigo distraerle con algo de comida, ahí tiene su punto débil 😉 Pero lo dicho, no es infalible.
Si es una rabieta, de las que se pueden pasar minutos y minutos berreando a pleno pulmón, y una vez fracasado el diálogo y el intento de distracción, lo mejor es alejarles de sus hermanos u otras personas y esperar con ellos a que se les pase. Y si no es rabieta, muy a mi pesar, llego a la tercera fase de advertir que habrá castigo, que básicamente es dejar de hacer algo que les gusta. Hace tiempo que no llego a esta fase, creo que estoy mejorando. También ayuda la vuelta al cole y a las rutinas 😉 ¿Qué hacéis vosotras cuando la cosa se va de madre?
por nosoyunadramamama | Oct 1, 2015 | cumpleaños, hermano, niños, Sin categoría, Uncategorized
No es fácil ser el hermano mayor, lo sé por experiencia. Quizás te exijo demasiado sólo por el hecho de que, detrás de ti, hay otros dos niños pequeños a los que veo más indefensos. Ser el mayor implica madurar antes de tiempo y adquirir responsabilidades muy pronto. Me oyes a menudo decir que tienes que dar ejemplo. Comprendo que a ti no te parece justo. Pero fíjate en lo bonito de algo así: tus hermanos te imitan. Ellos te admiran y todo cuanto haces es observado por el mediano, que va donde tú vas. Y si te caes, él también se cae. Pero lo hace adrede, ¿no te parece maravilloso, hijo?
Muchas veces te preguntarás por qué debes compartir todo cuanto tienes: tu espacio, tus cosas, tu tiempo… Es difícil querer o pedir algo y que, automáticamente, tu hermano demande lo mismo. En realidad, sé que es muy frustrante desear algo y que alguien siempre anhele lo mismo sólo porque tú lo has pretendido. Y lo peor es que, como eres el mayor, muchas veces te pedimos que seas tú el que ceda porque eres más maduro para entenderlo. Y lo haces, o no. Porque obviamente, tú también eres un niño. Y tienes derecho a jugar con tu coche y a estar, a veces, divirtiéndote solo, sin que nadie te moleste ni dirija tus juegos.

Pero no olvides que tus hermanos te necesitan y, lo más importante, ¡no han vivido nunca sin ti! Ellos llegaron y tú ya estabas ahí. Los mayores hemos sido hijos únicos durante un tiempo; unos más, otros menos. Hijo, tú has disfrutado de una etapa de tu vida solo, con nuestros ojos puestos únicamente en ti, atendiendo tus necesidades en el momento, sin «competencia» alguna. Tienes tu álbum de fotos completo, estrenaste toda tu ropa y, lo más increíble, te compramos un coche enorme cuando ni siquiera caminabas. Esto es algo que solo les pasa a los hermanos mayores porque los padres son primerizos, ¿no te parece genial?
Ser hermano mayor tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo sé, te tocará «pelearte» con nosotros para que te dejemos ir a dormir a casa de un amigo o, dentro de más años aún, que te permitamos salir por la noche; tendrás que abrir la veda para tantas cosas… Pero no olvides que todas esas vivencias suelen forjar un carácter responsable y fuerte. Y sobre todo, no olvides, que ser el mayor tiene la gran fortuna de convertir a una mujer en madre. Eso sólo lo hace el primero. ¡Feliz 5º cumpleaños, Alfonso!
por nosoyunadramamama | Sep 28, 2015 | asturias, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized
Si había algo que me apetecía un montón hacer con los peques era ir de pesca. Supongo que porque mi padre fue pescador muchísimos años y mis hermanos y yo pasamos jornadas enteras al lado del río; unas veces intentando coger alguna trucha y otras tantas lanzando piedras al agua. El caso es que, como aquellos planes me encantaban, aquí estoy, yendo con los peques a un montón de sitios a los que me llevaron mis padres siendo una niña. Uno de esos lugares que tenía pendiente en mi lista era un merendero un tanto especial. Se llama El Molino del Alba y está en Soto de Agues. Allí pescas las truchas y te las preparan para comer, o para llevarte a casa. Digamos que la pesca es muy sencilla, nada que ver con capturarla en un río normal. De ahí que sea un sitio perfecto para ir con niños. Y creo que es interesante el concepto porque, aunque cueste creerlo, los niños muchas veces no saben que la leche sale de una vaca.

Cruzando el puente para llegar al merendero

Allí te dan las cañas, son rudimentarias, y el cebo, que son taquitos de jamón.

¡Y a pescar!

Super estilo para la pesca… conste que fue el primero en abrir la veda.

El sitios es muy agradable, y es todo exterior, por lo que sólo abren si el clima acompaña. Nosotros fuimos a las 12,30 y pescamos solos, luego se anima bastante más.

Y así de buenas están las truchas cuando te las preparan.

Fan de su melena 😉
Pues este fue el plan estrella del fin de semana. En Soto de Agues comienza también la famosa Ruta del Alba, que nosotros hicimos cuando sólo existía Alfonso, y está muy bien para hacer con sillitas y carritos, es muy recomendable. ¿Qué os parece el plan de la pesca?
por nosoyunadramamama | Sep 21, 2015 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría, Uncategorized
El Museo del Ferrocarril, de la Sidra, de Bellas Artes, del Prerrománico, hasta de Fernando Alonso… ¡será por Museos en Asturias! Pero como no puede ser de otra manera, el Museo Jurásico de Asturias se lleva la palma y es el más visitado de mi tierra. No creo que ninguna familia pase por el Principado sin parar allí. Está en un paraje espectacular, en la rasa de San Telmo, entre Lastres y Colunga, en la llamada costa de los dinosaurios, y las vistas desde su cafetería son un espectáculo. Su planta tiene forma de huella de dinosaurio, es un edificio muy curioso. Y aunque es cierto que los restos fósiles encontrados en la cosa asturiana son su mayor potencial, hay que reconocer que, lo que verdaderamente llama la atención a los niños pequeños, son las réplicas de dinosaurios que hay en el exterior del Museo.


La réplica del Tiranosaurio Rex es muy real así que maridín les demostró a los peques que no se iba a comer a nadie 😉


Me encantaría seguir contándoos cosas sobre más playas pero, aunque fue un fin de semana de sol, la temperatura no era como para bajar a la arena en bañador. Aún así, enseguida encontramos algún plan que hacer con este trío. ¿Ya conocéis el Museo Jurásico?
por nosoyunadramamama | Sep 11, 2015 | colegio, hermano, niños, Sin categoría, Uncategorized
Dicen que el orden de factores no altera el producto. Pues oye, el de los factores no lo sé, pero el orden o la posición que ocupas entre tus hermanos altera el producto, el servicio y la madre del cordero. Vamos a ver, no es lo mismo ser el mayor que el pequeño. Y claro, yo contaba ayer con ese componente a mi favor: que era el primer día de cole… para el segundo hijo. No se puede negar, ése es un factor favorable porque los pequeños siempre quieren estar donde sus hermanos mayores y porque ya conocen bien el centro al que van a ir. Así que todo transcurrió como yo imaginaba y, por primera vez en mi corta vida como madre, sin lágrimas. Porque mis churumbeles para los inicios son bastante desdichados. Ayer Rafa pasó por tres fases:
–Fase primera: Voy al ir al cole de mi hermano, ¡cómo mola el asunto!

Véase foto en casa super emocionado
–Fase segunda: No veo a mi hermano (los que empiezan el cole por primera vez entran más tarde) pero veo un huevo de gente en la puerta; por tanto, esto ya no me mola tanto pero me mantengo tranquilo junto a mamá.
–Fase tercera: hay un montonazo de juguetes y camiones en la clase así que yo me pongo a jugar y a lo mío, aunque alrededor se masca la tragedia.
Yo no sé cómo transcurrió el tiempo allí dentro porque, cuando le hago preguntas, entra en versiones contradictorias y porque, como ahora tengo que recoger a los dos en clases diferentes, no me dio tiempo a tener conversaciones con los profesores. El primer día hay cierto colapso porque van hasta cuatro adultos por niño 😉 Pero oye, el crío salió de allí contento y tranquilo cuando le fui a buscar y el resto del día lo pasó como siempre, por lo que puedo intuir que estuvo a gusto. La suerte que hemos tenido es que está en el mismo aula y tiene la misma profe que tuvo Alfonso los dos primeros años. La mala suerte es que, de los seis compañeros que tuvo en la guardería, ninguno está con él en clase. Pero ya os adelanto que el personajillo este no va a tener problemas para hacer amigos… y enemigos 😉
Y sobre el mayor no hay mucho que decir. Le llevó maridín y, cuando le pregunté a mi señor esposo qué tal el niño al volver al cole, me respondió: «Como si entrara en Disneyland». Vamos, que fue ver a sus amigos y oye, «adiós, muy buenas». Cómo son. ¿Qué tal vuestros peques? Si hubo drama, no os preocupéis, es lo más normal del mundo.
por nosoyunadramamama | Ago 31, 2015 | celebraciones, Moda, niños, Sin categoría, Uncategorized
Lo prometido es deuda y paso a narrar muy brevemente (cuando escribo esto son las 12 de la noche de un domingo posterior a un sábado en el que dormí 4 horas) nuestro primer enlace como familia numerosa. Somos ya unos expertos en estos menesteres, oigan; ahora ya llegamos, incluso, antes que el novio. La clave: planificación y control de tiempos. Ya conté en el blog hace casi dos años que llegamos muy justitos a la boda de mi hermano, era la primera vez que íbamos de sarao con niños. Desde entonces, hemos mejorado mucho. Y eso que servidora, si puede, se peina a sí misma.
Dicho esto, tengo que decir que, salvo algún momento puntual en la misa, los niños se portaron muy bien y Alfonso y Rafa cumplieron su labor de pajes, que no siempre es fácil; de hecho, una de mis sobrinas dijo que tararí llegado el momento. Luego tuvimos la suerte de que había niñeras en la boda, porque iban bastantes peques, y eso nos permitió cenar tranquilos. Y si a eso le sumas que mis padres estaban invitados al bodorrio y que no trasnochan, pues más fácil aún porque, después de la cena, se llevaron a los niños al hotel y durmieron con ellos. Así que, digamos, la noche fue joven y bailé La Gozadera como si no hubiera un mañana. Eaaa, paso a las fotos que sé que, para estos temas, lo de contar el rollo es lo de menos.


Cutre-selfie en la habitación del hotel.

Turbante de Eva Vidal, no se puede ser más artista. Yo le digo que me apetece turbante, le enseño el vestido y le dejo a ella que haga lo que le plazca. Y como tiene un gustazo exquisito, me aparece con este tocado con un estampado precioso y con pedrería.

El vestido de Mango al completo. Un chollo de menos de 40 euros.

Alfonso y Rafa con trajes de Neck and Neck y mocasines de Pisamonas.

Por detrás se ven mejor los fajines.

Mantenerlos peinados es una utopía.
Y hasta aquí las fotos, no hice muchas porque Alfonso está en esa fase en la que no quiere que se las haga y pone morros (esta pre-adolescencia me va a matar) 😉 Y esta semana tengo muchos contenidos, ¡de todo tipo!
por nosoyunadramamama | Jul 31, 2015 | bebes, guardería, niños, Sin categoría, Uncategorized
Para Rafa hoy es su último día de guardería. Una etapa que comenzó con llantos y que coincidió con la época de las rabietas, semanas antes de cumplir los dos años. Acaba con el mismo carácter fuerte de entonces (seguramente el que le acompañe toda su vida) pero lo hace muy feliz y más autónomo. Pero hoy no me voy a centrar en cómo ha cambiado Rafa sino en su escuela infantil. El mediano no ha ido a la misma guardería que su hermano mayor, no porque no estuviese contenta sino porque, en la de Alfonso, los plazos de inscripción son limitados al ser una escuela infantil municipal y, cuando supe que estaba embarazada del tercero, ya era tarde para apuntarle. Pero el caso es que me alegro. Lo digo con sinceridad, estaba contenta con la guardería de Alfonso… hasta que comparé. Aquí va una lista de cosas por las que, si algún día decido llevar a Gabriel, lo haré a la de su hermano mediano:
Cuaderno final con DVD incluido.1. Flexibilidad: Habrá quien opine que una guardería debe tener un horario igual para todos; yo creo que, a esas edades, se debe ajustar a los ritmos de los padres y de los niños. Y si los padres quieren que la criatura vaya dos horas al día, o necesitan que sean 8 horas, pues lo suyo es que la escuela permita ese amoldamiento. En la de Alfonso, quizás por ser una institución municipal, había que recogerles a una hora exacta (de media o jornada completa).
2. Familiaridad: Yo soy de las que piensa que, cuantos menos niños, mejor; así podrán recibir una atención más personalizada. He visto varias guarderías estos años y en una me quedé sorprendida por la cantidad de críos que había en un solo aula. No fue el caso de la de Alfonso aunque en la de Rafa son muchos menos y hasta la cocinera (fan absoluta del tragaldabas de mi hijo) se disfraza y juega con ellos. Que te envíen fotos y vídeos por Whatsapp es algo que sólo se puede hacer si no hay muchos peques. De verdad, yo agradezco la cercanía y poder escribir a la profe o a la directora en cualquier momento.
3. Actividades: Cada viernes nos han ido entregando la cartilla en la que la profesora nos escribía las cosas que habían hecho durante la semana y las que harían la siguiente para que, en caso de que fuera necesario, llevásemos material. Ojo, que en la guardería de Alfonso se hacían muchas cosas pero en la de Rafa ha sido increíble, os juro que yo no he visto un niño que se sepa más canciones, que se haya disfrazado tanto y que conozca a Mozart. Y a eso sumad alguna clase de yoga, de masaje y la posibilidad de que les lleven a natación un día a la semana. Y por supuesto, salidas al parque, excursión con los padres, visita a una casa de aldea con animales… Y por poner, talleres de masaje infantil y Reanimación Cardiopulmonar para los padres.

4. Montessori: Yo no sabía de este método hasta hace poco pero creo que es muy interesante ya que se pone el énfasis en la actividad dirigida del niño. Me quedo con uno de los principios de este método: «Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo». Qué difícil es llevar a cabo esto. Lo que sí puedo decir es que Rafa es bastante autónomo y, como quiera hacer algo, «apaga y vámonos».
5. Adaptación: el período de adaptación lo marcas tú, aunque ellas son las primeras que te van recomendando sobre la marcha, en función de cómo ven al peque. Es más, el primer día de Rafa, que fueron dos horas, me dijeron que se quedase también Alfonso, que aún no había empezado el cole. Recuerdo que en la guardería del mayor, el tiempo estaba super marcado: la primera semana, tantas horas; la segunda, otras tantas..y así, hasta un mes. Y no todo el mundo puede permitirse una adaptación tan larga ni todos los niños la necesitan. Los hay que van felices ya los primeros días.
6. Comida: las dos guarderías, y aquí en Gijón todas las que he ido a ver (en torno a seis), tienen cocina propia. En la de Rafa, además, les dan de merendar.
7. Transporte: una de las cosas por las que había descartado la guardería de Rafa en su momento es porque no está en mi zona. Y claro, imaginaos todos los días sacar el coche para recoger al mayor en el cole (obviamente sacando al bebé del automóvil) en zona urbana a tope de coches, para montarlos a los dos (sí, ya sabéis el coñazo que es colocarlos a cada uno en su silla) y recoger al tercero. Pero resulta que, por una amiga, me enteré que tenían furgoneta que se adapta un poco, en función también de otros niños, a horarios y zonas. Y es que además, con transporte incluido, el jardín de infancia me salía mejor de precio que la mayoría de guarderías que miré. Obviamente eso es lo de menos si el niño está contento y bien atendido.
Los últimos dos puntos no son, ni mucho menos, los más importantes, pero suman, claro. En lo que sí gana por goleada la guardería de Alfonso a la de Rafa es en instalaciones. Es un edificio que se construyó hace 6 años para lo que es y, por tanto, no hay ni un sólo escalón, las aulas son acristaladas… vamos, bonita y funcional a rabiar. Insisto, yo estaba contenta con la del mayor y la recomiendo, y además a su profe la conocía de toda la vida y es encantadora. Pero creo que, en ese centro, por lo que os dije de que es municipal, se rigen por unas normas y de ahí no se salen. Y al igual que creo que son necesarias en un colegio, para mí las guarderías son otra cosa así que, si tengo que llevar a Gabriel, lo tengo claro, irá a la del mediano. Gracias Sonia. Y vosotras, ¿estáis contentas con vuestra elección?
por nosoyunadramamama | Jul 30, 2015 | bebes, niños, Sin categoría, Uncategorized
Una de ésas compras importantes a las que te enfrentas cuando tienes tu primer hijo es la de la sillita de paseo. No es que sea una experta porque no fui de las que analicé todas las que había en el mercado pero, casi cinco años después de comprarla, puedo decir que no me equivoqué porque tenía claras las respuestas a dos preguntas: ¿La usaré mucho o poco?, ¿será para pasear mucho o para viajar, ir de excursión, a la playa? En nuestro caso, la primera contestación era obvia teniendo en mente tener familia numerosa así que decidimos que había que invertir dinero en ella. Y la segunda cuestión la teníamos también muy clara, la queríamos para todo, para paseos largos, para la playa, para los viajes…
Si no sueles pasear y te mueves mucho en coche, si tienes claro que tendrás un sólo hijo, si eres de las que prefiere llevar al bebé en mochilita, o por cualquier otra razón sabes que le darás poco uso, yo no compraría una sillita que cueste un dineral… Pero como en todo, hay que mirar luego muchas cosas. Por ejemplo, yo me obsesioné con que el carrito fuera muy muy ligero y sus ruedas buenas porque tengo escaleras en el portal y porque en mi mente estaba (y así ha sido) pasear varias horas diarias, por lo que quería evitar dolores de espalda. Os parecerá una chorrada pero no es lo mismo empujar una sillita de las que se pliegan tipo paraguas, que sí, son ligeras pero las ruedas (en la mayoría de los casos, no en todos) suelen ser pequeñas e implican hacer muchísima fuerza, que empujar un carrito que también pese poco pero tenga unas señoras ruedas. La diferencia es que, con la primera, a la media hora no puedo más mientras que con el carrito puedo pasar dos o tres horas paseando sin problema. Y lo digo con conocimiento de causa, tenemos los dos tipos de sillitas.
Pero claro, lo que es una ventaja para una cosa, puede ser una desventaja para otra. Nosotros somos muy viajeros y los carritos que tienen capazo y silla (algunos también huevito) ocupan un montón cuando los pliegas. Así que ésa fue la razón por la que, después del Bugaboo, nos compramos la Maclaren.es individual. Eso sí, ya de oferta y la versión más normalita. Y es una maravilla para moverse en coche, para llevar de viaje… pero una pesadilla para mis paseos por Gijón durante horas. Así que hay que valorar también estos puntos. Os recomiendo que miréis la web sillasdepaseo.es para indagar un montón de modelos.

La silla con la que paseo habitualmente es ligera y puedo corroborar que muy resistente 😉 Con tres años y medio, Alfonso se quedó dormido en el parque, tuve que ponerle en ella y el pobre Rafa andando.
Luego ya vienen detalles como el manillar; el que llaman corrido siempre es más cómodo. Y si, por ejemplo, quieres tener hijos seguidos, pues es importante que el chasis sea bueno y resistente, porque además de un bebé tendrás que empujar un patinete con otro niño de unos cuantos kilos. De ahí también mi obsesión porque la silla fuese ligera. En fin, es cierto que al final son bastantes detalles, pero creo que hay que tener claro cuánto uso le daremos y para qué porque, al final, con el primer hijo, toca hacer un desembolso importante para varias cosas. Ojo, que hay gente que compra absolutamente de todo antes de que nazca la criatura y creo que hay cosas que se van viendo sobre la marcha. Pero justo la sillita de paseo, la del coche, la cuna y el cambiador, que fue lo único que cogimos antes de dar a luz al mayor, ha sido lo más amortizado en esta casa. Y vosotras, ¿qué sillita elegisteis?, ¿qué os parecía importante?, ¿habéis acertado?
por nosoyunadramamama | Jul 27, 2015 | bebes, niños, salud, Sin categoría, Uncategorized
Cuando ya llevamos una semana sin escapes del tipo B, es decir, de los gordos, doy por finalizada la operación pañal más compleja que he vivido nunca. Ojo, que sólo he vivido dos, pero las suficientes para saber que ésta última ha sido un poco cargante, por no decir otra cosa. Si me llegan a decir en junio que me iba a pasar un mes limpiando cacas, os juro que me planto y no escolarizo al crío hasta dentro de un año ;-). He aquí las comparativas de dos operaciones «pañal» muy distintas:
1. Operación del mayor. Duración: 1 semana. Deposiciones recogidas en ese espacio de tiempo: un par, más o menos. Señales previas de deseo por quitar el pañal: ninguna.
2. Operación del mediano. Duración: 1 mes. Deposiciones recogidas: incalculables. Señales previas de deseo por quitar el pañal: escasas.
Espero que esto no vaya «in crescendo» con el tercero porque, llegado el momento, me puedo hacer el «harakiri». En cualquier caso, lo que sí os puedo decir, dada mi experiencia, es que cada niño tiene su ritmo. Eso sí, también tengo claro que, eso que dicen de que los niños dan señales de querer quitarse el pañalico del culo y que no es conveniente hacerlo antes, no ocurre siempre, ni mucho menos. Los hay que sí, que piden deshacerse de él así que ¡enhorabuena a los que os haya tocado!
Pero otros van super a gusto con su pañal, su pis y sus cacas, y nada les incomoda. Y eso era lo que pasaba a Alfonso, que se paraba en seco donde estuviera, hacía sus necesidades y seguía feliz con sus quehaceres. Así que que, sin muestras previas de ésas que dicen que existen y con 2 años y 8 meses, le quité su pañal un día. Menos de una semana después, sin llantos, tuvo su último escape. Se ve que hay niños que, hasta que no notan que se mojan o manchan la ropa, no son conscientes del proceso ya que se han pasado toda su vida con un pañal en el trasero.
Rafa, sin embargo, hace unos cuantos meses, me informaba de que había objetos olorosos no identificados en su pañal. Yo, la verdad, no lo interpreté como que estuviese preparado ya que me avisaba a posteriori. Además, era pleno invierno y tenía un recién nacido en casa. Igual resulta que ése hubiera sido un buen momento, pero dudo que hubiera sido más fácil que ahora. Así que, en cuanto llegó el buen tiempo, hice lo mismo que con el mayor, quitarle el pañal un día confiando en que en una semana, un par a lo sumo, concluiríamos el procedimiento. Y no, no fue ni rápido ni fácil. Tuvimos dos crisis gordas:
1. Escape nuclear en la piscina de la urbanización donde vivimos: sólo se metió 3 minutos en la piscina grande en todo el verano. Suficiente para tener allí una fuga que obligó a echar más cloro y precintar la piscina día y medio. Yo sé que esto os hace gracia pero yo pasé mucha vergüenza y, por primera vez en mi vida, recé para que lloviese . Y llovió, vaya respiro. Para evitar que pasase más veces, tuve que comprar pañales de agua y decirle que era bañador, por aquello de no dar marcha atrás en el proceso.
2. Diarrea durante diez días: Puede que no haya tenido una diarrea en su vida porque Rafa tiene una hormigonera interior que le permite comer sin descanso y hacer mezclas imposibles. Pero oye, resulta que en plena operación coge una cagalera importante que me obliga a ponerle pañal nuevamente. Vamos, una faena.
Así se resume nuestra segunda operación pañal en esta casa; Rafa controló en un par de semanas los pises pero sus necesidades mayores han sido un quebradero de cabeza, he limpiado más boñigas este mes que en toda mi vida. Eso sí, no os vayáis a creer que aún no tiene que mejorar. Desde que dice que se hace caca hasta que se la hace tenemos un margen de maniobra de 10 segundos lo que, en algunas situaciones, nos impide claramente llegar a un baño u orinal así que directamente saco pañal o toallitas y… pues eso. Y la otra guerra es convencerle de que las cacas las haga en el váter en lugar del orinal ( lo he conseguid un par de veces!) porque oye, ya no me apetece hacer traslados de mierdina de un sitio a otro. ¿Qué os parece?, ¿completita la ejecución, verdad?, ¿cómo os fue a vosotras?
por nosoyunadramamama | Jul 16, 2015 | bebes, niños, salud, Sin categoría, Uncategorized
Hace dos veranos, compré por primera vez un protector solar en spray transparente (tipo aerosol). Lo cogí con factor 50 para probarlo con los peques ya que yo suelo usar en torno a 30 SPF. La verdad es que, con niños, todo lo que sea simplificar es bienvenido y yo no soy fiel a ninguna marca en esto de las cremas, aunque sí que uso algunas con más frecuencia y prefiero ir a marcas de toda la vida. Pero si veo algo que me gusta, lo pruebo. La que compré por entonces fue Solcare (Mercadona) porque en general me gustan los productos Deliplus aunque sí que es cierto que nunca usé protectores solares de este supermercado ni ningún otro.
El caso es que mi sorpresa fue mayúscula al ver que Rafa, negro como él solo, se empezaba a quemar. La crema la volvimos a probar nosotros y nos dimos cuenta de que, quizás porque la piel te queda especialmente brillante (como cuando te echas aceite corporal), no quedaba protegida frente a quemaduras. Así que ahí se acabó mi aventura probando cremas en spray. Hasta este verano, que he vuelto a intentarlo, por aquello de encontrar el cosmético que me facilitara la vida. Y probé con Denenes. Para Alfonso y Rafa, que son tan morenitos, no hubo problema pero para Copito fue insuficiente y en cuanto vi que la piel se le ponía un poquito roja, a echarle de las de siempre, de las que te dejan la piel blanca. Otra de las desventajas que tienen los protectores con vaporizador es que, se puede perder en el aire cierta cantidad de producto.

Tono que adquieren mis hijos mayores en verano
Pero como soy muy insistente, y siempre me fié de Isdin, decidí probar la versión en spray de esta marca. No tenía nada que perder puesto que, si a Gabriel no le iba bien, la iba a utilizar con los conguitos de sus hermanos. Sé que hay que fijarse en muchas cuestiones pero, con Copito, me obsesionan las quemaduras a pesar de que le exponemos poco al sol, aunque hay momentos en que es inevitable. Para mí, de las tres marcas, sin ninguna duda, la mejor. Y es impresionante lo fácil que es extenderla así que estoy muy contenta porque los mayores no paran. Pero creo que, para pieles de bebés muy blancos (aspecto al que me enfrento por primera vez en mi vida 😉 ) nada mejor que una crema de las consistentes, de ésas que, cuando sales del agua, te deja la piel lechosa, nada de brillos. Y vosotras, ¿qué marca usáis?, ¿qué recomendáis las que tenéis niños blanquitos?, ¿spray o crema?