Etiqueta: niños

  • Mi tienda favorita

    Mi tienda favorita

    Mira que he hecho unos cuantos posts dando ideas para vestirse estando embarazada y resulta que de ropa de niños apenas os cuento gran cosa. Con lo ahorradora que soy yo y con lo que me gusta la ropa de los churumbeles; eso sí, confieso que se me van los ojos con frecuencia a los vestidos, ¡qué le voy a hacer! Bueno, el caso es que, como algunas veces me preguntáis por algún modelín de los niños, os cuento que la mitad de la ropa que tienen es de una sola tienda: The First Outlet. ¿Por qué me gusta? Por el precio, que se asemeja a cualquier tienda tipo Zara, por el estilo y porque puedo vestir a los niños iguales. Esto último, en este punto de la vida de Rafa, es innegociable. Si acompaña a Alfonso hasta al baño, cómo no va a ponerse la misma ropa.

    Y aparte de ropa de niños y bebés, también hay muebles y artículos de decoración, mantelería…

     

    Veo tanto rosa y me emociono 😉 Y es que los vestidos son… impresionantes!

    En fin, que me enrollo. El caso es que, como ya os conté en el post de ayer, la visión del sol por el norte me hizo entrar en un estado de tal emoción, que decidí coger ya bañadores para los peques. Todos los años, los compro en TFO y, esta temporada, no iba a ser menos. No os lo voy a negar, me llevaría casi todas las colecciones pero, hay que contenerse. La elección era complicada.

     

    Nuestra elección fue ésta. Y cuando estén morenitos, les va a quedar de lujo.

    Y aviso: hay también ropa de mujer y de hombre, lo que quiere decir que, una vez que entras en la tienda, no te va a quedar más remedio que estar un buen rato. Yo me porté muy bien y no me gasté nada para mí pero hice algunos fichajes.

    Y a partir de ahora, prometo escribir más a menudo sobre ropa para los peques. ¡Que paséis buen fin de semana! Nosotros bautizaremos a Gabriel así que nos toca finde movidito, os lo cuento todo el lunes que sé que los eventos os «prestan», como decimos en Asturias. Vamos, que os gustan.

    Aviso: Las ganadoras de la mochila de Lindatiti (Emma Valcarce) y de la cesta de productos Placer Artesano (Ángela Argiz) no han dado «señales de vida». Las dos marcas se han puesto en contacto con ellas a través del mail que dejaron en el formulario y no han respondido así que, si la próxima semana siguen sin responder, sortearemos nuevamente los productos.

     

  • La elección del colegio

    La elección del colegio

    Sé que muchos padres estáis en plena tarea de elegir cole para vuestros peques. Rafa también empezará a ir a la escuela este año, pero la labor de seleccionar dónde, ya la hicimos hace dos años para Alfonso. La mayoría estaréis analizando instalaciones, proyectos, idiomas, horarios, cercanía a casa… y desde luego, cada cosa suma o resta. Pero desde mi experiencia y por si a algunas os sirve de algo, yo tendría también en cuenta otras cosas importantes:

    1. Que el niño no se vaya a sentir fuera de lugar: No tendría mucho sentido que os dejarais todo vuestro sueldo en llevar a vuestro peque a un colegio elitista si después el crío no va a tener acceso a ciertas cosas. Y me explico. Imaginaos que vuestro hijo, que vive en un barrio humilde, se rodea de otros niños cuyas aficiones pasan por ir a esquiar o practicar golf y además viven en urbanizaciones y chalés de lujo, lo cual no es nada malo. Imaginaos que lleváis al niño a un cole religioso y vosotros sois ateos y no queréis saber nada de que el crío comulgue mientras todos sus compañeros de clase harán la Primera Comunión. Bien, son sólo ejemplos y, en este caso, los he buscado un poco extremos pero ya sabéis cómo son los niños, se fijan en todo y enseguida te dicen qué cosas tienen o hacen sus compañeros.

    2. ¿Jornada? Partida, por favor: para esto seguí mi propio criterio porque ya sabéis que hay opiniones muy dispares y nadie se pone de acuerdo. Así que me pregunté a mí misma cuándo lo pasaba muy bien de pequeña y la respuesta fue que en casi todos lados pero reconozco que en el colegio disfrutaba; llegaba el fin de semana y me encantaba estar con mis padres de excursión pero me moría de la ilusión cuando venían a casa a dormir o a pasar la tarde mis compañeras. Y ahora lo veo con Alfonso, que sale del cole y está encantado de seguir con sus amigos en el entrenamiento, y cuando llega un fin de semana en el que está invitado a algún cumple, va feliz. Y si se encuentra a un amigo en la calle, se muere de la emoción. Cierto es que el año que empiezan el cole da pena que estén allí hasta la tarde pero ahora, en este segundo año, lo veo claro, quiere pasar más tiempo con sus amigos. Y mientras Rafa está ahora en una edad en la que, aunque haya niños a su alrededor, si estamos nosotros no nos pierde de vista, Alfonso ni se da cuenta de si estamos o no. Ley de vida.

    elección colegio

    3. Los padres de sus futuros compañeros: esto ya suena a labor exhaustiva o de investigación. Pero vamos, yo creo que todos conocemos a otros progenitores del barrio, del parque, de nuestro colegio… Igual en Madrid o en Barcelona no es muy factible conocer a otros padres antes de elegir el cole pero yo, que vivo en una ciudad de casi 300.000 habitantes, cuando supe que al cole que más nos gustaba para Alfonso irían también los hijos de 5 chicas que fueron a mi escuela, el de una cuñada de mi prima, el de una compañera de trabajo de mi madre y el mejor amigo de la guardería de Alfonso, intuí que había elegido bien. Os parecerá una tontería y el primer año no le di mucha importancia pero ahora, el saber que si llego tarde a un entrenamiento, otra madre o padre le pondrá las botas de fútbol a Alfonso o le dará algo de merendar, me parece importante. El grupo de padres que hemos hecho en torno al fútbol es una maravilla. Y ya que tenemos que tragar fútbol, al menos estamos de charleta. Y no sólo eso, sino que hemos llegado a hacer una cena de madres. Así da gusto.

    Y si además, a estas cosas le sumas que el cole te queda cerca de casa y que llevan uniforme (¡qué maravilla!), pues ya no os cuento lo contentos que estamos. Confieso que ni las instalaciones ni el hecho de que el colegio esté en las famosas listas de los mejores me quitan el sueño. No quiero que me salgan unos cerebritos (el que lo es, lo será en uno u otro colegio), quiero que salgan de allí con valores, con grandes amigos y grandes experiencias. ¿Cómo lleváis la tarea de elegir centro para los peques a las que os toca?, ¿alguna recomendación de las que también habeis hecho ya la elección?

  • ¡¡¡SORTEO 2 AÑOS!!!

    Parece que fue ayer cuando empecé a escribir este blog y han pasado ¡2 años! Confieso que no ha sido fácil mantener el ritmo; de hecho, desde que nació Gabriel, estoy haciendo un esfuerzo importante para seguir al pie del cañón. Durante todo este tiempo, he perdido muchas horas de sueño pero ni la pereza ni el cansancio han podido conmigo. Tampoco es sencillo contar siempre algo que sea divertido o interesante, a veces tengo la sensación de que me repito pero intento darle una vuelta para contarlo desde otro punto de vista. En fin, que aquí sigo, tras más de 200 posts, con más de 1400 fans en Facebook, 1800 en Instagram y 1000 en Twitter. No puedo hacer otra cosa que estar agradecida y por eso, he organizado este sorteo con grandes marcas y mejores regalos para celebrarlo. Hay de todo, para las que dais el pecho o el bibe, embarazadas, con bebés pequeños, con niños más mayores… Para participar tenéis que:

    1. Ser seguidores de No soy una drama mamá en Facebook.

    2. Compartir el enlace del sorteo en Facebook de forma pública (revisad vuestra configuración, si es privada no podremos ver si el contenido ha sido compartido)

    3. Seguir en una de las redes sociales que os damos a elegir a la marca o marcas de los productos que queráis.

    4. Marcar al final del post los productos a los que queréis optar. Podéis participar en todos; obviamente, si eres el ganador/a  de uno, ya no podrás participar en otro.

    Sin más dilación, paso a contaros qué tenemos para sortear:

    DOS SESIONES DE FOTOS PARA EMBARAZADAS Y NIÑOS DE CALIQ EN OVIEDO

    Carlos Quirós (Caliq) es un fotógrafo profesional especializado en reportajes de boda y retrato, Nominado a los Premios Principado de Asturias de Retrato en 2014 y experto en iluminación EFTI. Con motivo del segundo aniversario de «No soy una drama mamá» sortea 2 sesiones para: embarazada, niño/os, o familia en su estudio de Oviedo. Entrega de 3 ampliaciones tamaño 20×30 (folio). Algunas pudisteis ver en un post las fotografías que me hizo una semana antes de dar a luz a Gabriel. Si quieres participar, sigue el trabajo de Caliq en Facebook.

    CAMISETA DE LACTANCIA DEMAMA

    Demamá es una empresa dedicada a la moda en lactancia. Tienen prendas exclusivas que evitan el frío y permiten el momento de intimidad que requiere el bebé y su madre, con un sistema de apertura discreto, combinado con la moda actual. La ganadora podrá elegir entre dos modelos. El primero es una camiseta de algodón de manga larga, cuello mao y frunces a la altura del pecho disonible en negro, verde kaki y rojo. El segundo modelo es una camiseta que recoge el pecho con un nudo con cuello mao y manga francesa disponible en berenjena, verde kaki y camel. Sigue a Demamá en Facebook.

    SUDADERA DE THE FIRST OUTLET

    Los que me seguís sabéis que son fan de esta tienda de ropa para niños y mayores. En realidad, en The First Outlet no sólo tienen ropa sino que también podréis encontrar muebles, artículos para el hogar, menaje y decoración, regalos y complementos del vestir, bolsos, cinturones, bisutería… Lo que más me gusta es que allí puedo comprar ropa para que los peques vayan vestidos iguales, que sabéis que me encanta y, ahora mismo, teniendo en cuenta que Rafa es la sombra de Alfonso, es fundamental 😉 Para el sorteo, nos han cedido esta sudadera tan bonita que tienen desde la talla 4 hasta la 16. Vamos, que os podéis animar las mamis de niños más mayores. Podéis seguir a TFO en Facebook.

    LOTE HERO BABY

    Otra de esas marcas de las que soy fan y además tuve la suerte de ser su «embajadora» y probar muchos de sus productos es Hero Baby. Sé que no necesita mucha presentación ya que todas conocéis a esta empresa que está presente en aproximadamente 30 países de Europa, Estados Unidos y China, así como en mercados de Oriente Medio y Norte de África. Para celebrar el segundo aniversario del blog nos han cedido un lote de productos para los peques de la casa. Además, el lote se preparará en función de la edad de vuestros bebés ya que no es lo mismo uno de dos meses que un niño de dos años, ¡y de eso puedo dar fe! Podéis seguir a Hero Baby en Facebook o Twitter.

    OSITO-MANTA TU BEBEBOX

    Desde hace poquito, formo parte del grupo de madres expertas de Tu Bebebox, una cajita con un montón de productos de puericultura, decoración, juguetes, ropa, cosmética y que siempre llevará algún regalo para las mamás. Tanto las que somos mamás blogueras como matronas, estilistas, psicólogas infantiles o diseñadoras seleccionamos los productos en función de cada etapa del embarazo o de la edad de tu bebé. Para este sorteo, Tu Bebebox nos ha cedido esta mantita panda de Lamaze. Para participar, debéis seguir a Tomy, empresa de productos para bebés, en Facebook.

    SET CITY DE LEGO

    Otra de esas empresas que no necesita mucha presentación es Lego, y ni os cuento cuando en casa tienes tres varones. Lego ofrece en la actualidad juguetes, experiencias y materiales de enseñanza para niños basados en el mundialmente conocido brick LEGO® en más de 130 países. Y para este sorteo, nos han cedido un set de la línea City donde las persecuciones policiales serán las protagonistas ya que “polis y cacos” se tendrán que enfrentar por tierra, agua y aire. En esta ocasión, será con un todoterreno; vamos, mi hijo Alfonso se volvería loco de la emoción. Podéis seguir a Lego en Facebook o Twitter.

    LES COSETES DE MARTA

    Una de las cosas positivas que me ha traído escribir un blog es que he conocido virtualmente a personas como Marta, una diseñadora que se define como una mujer creativa, desordenada y alocada. Les Cosetes de Marta es una marca de diseño creativo enfocado al mundo infantil. Para celebrar nuestro segundo cumpleaños, Marta nos cede una corona de cumpleaños que está haciendo furor en Instagram. Me parece muy original y además la podrán usar vuestros peques durante muchos años; se adaptan con velcro y son reversibles y lavables. Podéis seguir a Les Cosetes de Marta en Facebook.

    MOCHILA LINDATITI

    Conocí el trabajo de Lindatiti en la Navidad de 2013, cuando los Reyes Magos nos trajeron dos de sus acuarelas con los nombres de Alfonso y Rafa. Cristina es una artista especialista en decoración infantil a través de pinturas hechas a mano y acuarelas. En su web podéis encontrar cuadros, lienzos, camisetas, sudaderas, tazas, tarjetas de bautizo, cumpleaños… Y para este sorteo, Cristina nos deja una mochila personalizada con la letra inicial del nombre de tu niño o niña que es una auténtica maravilla. Podéis seguir a Lindatiti en Facebook.

    PACK BIBERONES Y CHUPETES MAM  

    Hace poco pude probar por primera vez los biberones de la marca MAM. Ya sabéis que no hemos pasado por los temidos cólicos en esta casa, pero Gabriel sí que ha estado molesto con los gases en alguna ocasión. Desde que probamos el biberón anti-colicos, el peque está mucho mejor y ya ni protesta. El pack para este sorteo incluye 2 biberones MAM Anti-Colic (tamaño 160 y 260ml) con función de autoesterilización y una cajita de chupetes MAM Air. Podéis seguir a MAM en Facebook o Twitter.

    JUEGO DE TOALLAS DE MI MUNDO BORDADO

    Mi Mundo Bordado es una tienda de bordados especializada en textil de bebé  y hogar donde personalizan todos sus productos: mantas, juegos de toallas, capas de baño, dou dous, albornoces, bolsas de merienda, baberos, babitas, cojines antivuelcos, neceseres, bolsas de maternidad, mochilitas… También tienen productos para adultos: mantas, juegos de toallas, sábanas, neceseres, zapatillas de viaje, bolsas de zapatos, de lencería… Su tienda física está en Plaza San Miguel, en Gijón, desde hace más de 30 años y desde hace poco tienen tienda online. Para este sorteo, Mi Mundo Bordado nos ha cedido un juego de 3 toallas (tocador, lavabo y baño) personalizadas con el nombre del peque, 100% algodón, a elegir entre estos modelos y colores. Para participar, sígueles en Facebook.

    SET DE CAMISETAS NIAZULITO NIROSITA

    Si sois de las que os gusta vestir a vuestros peques de una forma más moderna y alternativa, Niazulito Nirosita es vuestra tienda; son creativos y tienen diseños propios así como marcas tanto de España como de otros países (Holanda, Suecia, EEUU…) que os encantarán a aquellos padres  que no soléis utilizar el azul o el rosa para vestir a vuestros peques: calzado, biberones, chupetes, gafas de sol, canastillas, baberos y un montón de cosas más. Para nuestro sorteo, tenemos un set de camisetas Papi-mola, perfecto para regalar el próximo día del padre y que es el top ventas de la tienda, en colores rojo o negro y tallas para adultos de la S a XXL y de peques de 3-6 meses a 7-8 años. Podéis seguirles en Facebook.

    CESTA PRODUCTOS ECOLÓGICOS PLACER ARTESANO

    «Somos lo que comemos». En Placer Artesano comparten esta idea, de ahí que ofrezcan productos totalmente naturales, procedentes en muchos casos de agricultura y ganadería ecológica. Placer Artesano es el proyecto de una pareja de enamorados de nuestros pueblos, sus costumbres, sus gentes y de los productos que estos elaboran, amantes de la buena comida y de los alimentos naturales y auténticos. En su tienda física, además de todos los productos que se pueden encontrar en la tienda online, podrás conseguir una amplia variedad de productos frescos, hortalizas, verduras, fruta, huevos de cultivo ecológico; así como legumbres, harinas, semillas, infusiones, café y pasta ecológicas. Puedes participar, sigue a Placer Artesano en Facebook.

    Formulario: es importante que pongáis bien el mail para contactar (en ningún momento se hace público) y vuestro nombre o seudónimo en la red social que hayáis elegido. 

    Y si alguna tenéis un minuto más y queréis dejar en este post un comentario sobre los contenidos que más os gustan de este blog, ¡lo agradeceré! Así sabré qué temas os interesan. ¡¡¡Muchas gracias por estos dos años!!!

    El sorteo permanecerá activo desde hoy lunes 23 de febrero hasta el lunes 2 de marzo, incluido. El sorteo se hará mediante la web random.org, que elige al azar al ganador o ganadora, una vez que hayas completado el formulario y cumplidos los requisitos para participar en el sorteo. El nombre de los ganadores/as se hará público a lo largo de la siguiente semana en este blog. Los productos se enviarán de forma gratuita a Península y Baleares.

     

  • De la cama a la cuna… con compañía

    De la cama a la cuna… con compañía

    Servidora nunca se pone plazos para nada en cuanto a los niños, voy viendo sobre la marcha lo que hacer y lo que no por pura intuición y, eso sí, también con sentido práctico. Algunas os estaréis preguntando a qué demonios viene esto ahora. Hoy os voy a contar nuestra experiencia con el paso de la cuna a la cama de Rafa. No pretendo que este post sirva para dar ningún tipo de instrucción sobre cuándo y cómo llevar a cabo ese cambio; cada niño a su ritmo. En el caso de Alfonso, lo hicimos con la edad que tiene ahora mismo Rafa pero la situación era bastante distinta.

    Este verano os conté que habíamos juntado a los peques en la misma habitación; hasta entonces no lo habíamos hecho porque uno madrugaba para ir al cole y el otro se despertaba tarde ya que por entonces no iba a la guardería. El caso es que fue Rafa el que, el mismo día que se hizo una brecha, nos pidió dormir con su hermano. Y lógicamente accedimos; eso sí, Rafa seguía durmiendo en la cuna. Con 21 meses y el baile de San Vito nocturno que se traen mis hijos, me parecía que lo de la cama podía esperar. Documentos gráficos a continuación.

    Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que sea cae a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble.. muy cómodo, oiga.
    Dos de las posturas de Alfonso esta misma semana (por no hablar de que se sigue cayendo a pesar de la barrera) con los pies en el cabecero y en horizontal con la cabeza apoyada en el mueble. Muy cómodo, oiga.
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    Si hay que dormir sentado, se duerme..
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    Dejarles echados y tapados y encontrártelos al rato así.

    La cosa fue bien un tiempo pero acabamos separándolos nuevamente porque Alfonso terminaba hasta el gorro de las charlas nocturnas de su hermano antes de acostarse. Uno quería dormir y el otro seguir de juerga. Así que volvieron a “independizarse” y la verdad es que Rafa ni protestó. Si no, hubiéramos tenido recurrir a la táctica que hacemos todos los padres con los hermanos mayores: rogarles que cedan y aguanten a los pequeños. ¡Qué duro es ser el primogénito! 😉

    Hace un mes, Rafa nos pidió dormir nuevamente con Alfonso y esta vez en la cama. Esto de que con 2 años y tres meses sepa hablar a la perfección es lo que tiene, que no te puedes hacer el longui ;- ) Y realmente, como en unos meses Gabriel pasará a ocupar la cuna, nos pareció buena idea. Como veis, aquí uno va quitándole cosas a otro. Oye, todo bien amortizado, ¡que no se diga!

    ¿Queréis saber cómo ha ido la cosa? Pues si os he dicho muchas veces que Rafa es la sombra de Alfonso, me equivoqué; es algo más que la sombra, es como un grano de esos del que sabes que no vas a librarte nunca. Rafa no se conforma con pernoctar en la misma habitación y en la cama de al lado; Rafa quiere más. Y así, sin más, se mete cada noche en el lecho de su hermano. Cuando está despierto, Alfonso protesta, no quiere invasores, esto de dormir a pierna suelta es muy serio y el mamotreto de Rafa no deja lugar al libre movimiento, que es mucho. Así que me limito a otra secuencia de documentos gráficos para que sepáis cómo nos va la experiencia.

    Primeros días: acercamiento, aunque para Rafa suponga dormir con los pies hacia el cabecero. Aclaro que las camas están el «L» porque les queda más espacio para jugar en la habitación.
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    Siguiente paso: saltar la barrera para entrar en la cama de Alfonso. La verdad es que maridín y yo nos reímos mucho porque nunca sabemos cómo nos los vamos a encontrar.
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    Secuencias posteriores: coger la misma posición… Cuando maridín me mandó esta foto de cómo se los encontró por la mañana, casi me da algo 😉
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    La misma posición llevada al extremo: con la cabeza pegada al mueble. Obsérvese que son del Sporting 😉
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    Y como cada noche, cuando nosotros nos acostamos, les volvíamos a colocar en su sitio y, consciente o inconscientemente, Rafa volvía a las andadas, decidimos cambiar las camas de posición y allanarle el camino.
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    Lo que pasa es que a veces se pasa y acaba con medio cuerpo en el mueble.

    Estoy pensando que como esto de las posturas de mis hijos dormidos da para mucho, igual hago un post mensual con fotos 😉 Pues esa es nuestra experiencia, que se resume en que, en cualquier momento, Alfonso manda a su hermano a la porra…. vamos, de hecho, una noche empezó a gritar como un loco porque se despertó y el otro estaba sentado a su lado, jajaja. A mí no me hizo ninguna gracia, yo llevaba sólo 20 minutos durmiendo  ya que Gabriel quería juega. En fin, ¿cómo os ha ido la experiencia en este sentido? Perdonadme por no responder a todos los comentarios, estoy liada con lo del sorteo del aniversario del blog y con el diseño. Y por si fuera poco, hace dos semanas, decidí retomar tema deporte-zumba (prometo post también sobre esto) Y gracias a MAM por estos regalos para Gabriel, nos vienen genial. Será una de las marcas que ceda productos para el sorteo. La semana que viene os adelanto todas las empresas que participan.

  • Niños temerarios

    Niños temerarios

    No tenía pensado escribir sobre esto pero una foto en Instagram de mi hijo Rafa haciendo una de las suyas me abrió los ojos y me di cuenta que este «personaje» merece un post especial. Eso sí, primero aclaro que a los niños, según su comportamiento, les clasifico en tres grupos. Por un lado, están los chiquillos tranquilos, que creo que no son más del 10% de la población infantil mundial. Por supuesto, no son estadísticas de ningún estudio sino fruto de mi observación. Sencillamente, es que por cada 9 niños moviditos que veo, sólo diviso uno manso. En este grupo englobaría a Rafa en su primer año de vida, porque era un santo, y a Alfonso, en sus casi primeros tres años de existencia, porque también rozaba la santidad.

    Cuando Alfonso y Rafa estaban en su época tranquila.
    Cuando Alfonso y Rafa estaban en su época tranquila.

    Luego está el grupo de los traviesos, llámense como queráis: revoltosos, movidos, inquietos, pillos… Y aquí están la gran mayoría de niños del planeta, en torno a un 80%, nada más y nada menos. En este clan mayoritario incluyo a Alfonso en este momento de su vida. Son críos que rara vez están parados pero que no suelen montar ninguna trastada de las gordas. Para mí, sin duda, forman parte del mejor grupo. Es cierto que hay momentos en los que nos gustaría tener un hijo de esos que está sentado tranquilamente en un restaurante, o que no «monta un pollo» por estar colocado en la sillita pero, sinceramente, se agradece que tengan cierto descaro.

    Y luego está el grupo de los niños temerarios; ésos que, no sólo no paran, sino que además te tienen continuamente en un «sinvivir» porque nunca tienen una ocurrencia buena. Aquí incluyo al pieza de Rafa. Esta situación no me pilla de nuevas porque he sobrevivido a tres hermanos rozando el grado de «terroristas» 😉 Este sábado, mientras maridín y Alfonso estaban en natación, yo me quedé en casa con los otros dos y aprovechaba para organizar y adecentar el hogar. De repente, vi que Rafa venía a contarme una batalla de las suyas con un bote de lápices vacío en las manos. Caí en la cuenta de que ese objeto no estaba precisamente a su alcance.

    Así que me lo llevé a la «escena del crimen» y le pregunté si se había subido en la mesa de cristal. Lo bueno que tiene este crío es que dice la verdad cuando le preguntas (aunque también se inventa cosas no reales). La respuesta fue obvia: sí. Se había subido a una silla para  ascender a una mesa de cristal (peligro total) y de ahí a una estantería. Teniendo en cuenta que pesa 16 kilos y que es bastante torpe, la cosa podía haber terminado muy mal. Por supuesto, esa mañana decidí no meterme en la ducha hasta que llegó el padre de las criaturas.

    Esa misma mañana, también le descubrí metido en la minicuna de Gabriel, aunque el bebé no estaba dentro. Fue otra de las razones por las que desistí en mi intento de entrar al baño a ducharme.

    La foto que colgué en Instagram mostraba una situación que, a posteriori, es bastante divertida. Y digo a posteriori, porque en el momento no te hace ninguna gracia. El crío se metió en la ducha para esconderse por la noche antes de lavarse los dientes; cuando me lo encontré allí, me pareció gracioso y le hice una foto. Me di la vuelta y oí el agua. El resto os lo imagináis: cambio de pijama, secado de pelo… vamos, que en ese instante te acuerdas de la madre que lo parió, es decir, servidora. Pero luego, te ríes. ¿En qué grupo están vuestros peques?

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  • Miedos y otras fobias infantiles

    Miedos y otras fobias infantiles

    Creo que no hago ningún descubrimiento al decir que casi todos los niños tienen miedo a algo. Y me refiero a niños, no a bebés. Vamos, ahora mismo preferiría dejar en brazos de Papá Noel a Gabriel antes que a Alfonso. Sí, porque los bebés, y no hace falta que sean tan pequeños como el que tengo en casa, no suelen tener miedo a casi nada. Vamos, que gatean y no hacen otra cosa que ir a los sitios más peligrosos mientras que, con la edad, van «cogiendo respeto» a según qué situaciones. En cualquier caso, lo de mis hijos mayores es ya algo patológico. Sí, Alfonso y Rafa tienen miedo al ruido y, claro, eso implica muchas cosas. Eso sí, ellos ya pueden hablar y gritar a mil decibelios que eso no les molesta en absoluto.

    La última coyuntura en la que el temor les paralizó fue el viernes pasado durante un partido de fútbol de Alfonso. Allí estábamos la «family» al completo chupando frío (a cubierto pero en exterior) en uno de esos días en lo que cayeron chuzos de punta y los rayos y truenos daban pavor. Vamos, con deciros que yo me había puesto hasta calcetines térmicos… De repente, empezó a caer una granizada del demonio y la cubierta de chapa de la pista de fútbol hacía un ruido un tanto atronador pero tampoco como para que uno de mis hijos se pusiera a llorar y el otro se tapara los oídos.Ver a un portero con las manos pegadas a las orejas resulta extraño 😉

    A Alfonso le dije que la cubierta de la pista era vieja y por eso hacía mucho ruido y más o menos se tranquilizó. Eso hasta que sonó un trueno tremendo y el pobre salió corriendo y llorando de la pista para subirse a los brazos de su padre. Los demás niños se quedaron un poco paralizados pero ninguno se fue del campo cual torbellino. Menos mal que quedaban sólo unos minutos de partido. Y mientras tanto, Rafa lloraba en brazos de mi padre. Se pasó el partido entero diciendo «llueve mucho» y «Rafa asustan truenos». Una vez, nos dijeron en la guardería que el niño es «constante» cuando quiere algo. No, la palabra para definir al niño es pesado 😉 Y cuando se le mete algo en la cabeza puede pasarse media hora diciendo lo mismo. No exagero. Pero ni un pelo estoy adornando esto de que el niño repite las cosas.

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    Cara de susto previa a la tragedia al notar que suben los decibelios hace un año y medio…

     

    Lo del miedo de mis hijos ya no me sorprende, no me impactan sus reacciones porque les pasa a menudo. En verano, cada vez que vamos a una fiesta de prao y hay voladores, ya tenemos el drama montado y hay veces que hay que alejarse del «peligro» para hacer terapia. Por no hablar del hecho de que Alfonso no quiera ir al estadio de fútbol a ver al Sporting porque le da miedo. Lo dice abiertamente: es que la gente grita. Fue una vez hace más de un año y aún lo tiene en mente, no hemos vuelto. Y yo tengo en la cabeza la de veces que me pedía ir al baño con tal de no tener gente gritando alrededor.

    Y Rafa más de lo mismo en según qué sitios. Es entrar en los típicos salones del niño (tipo Mercaplana) y querer salir huyendo. O en sitios donde hay muchas atracciones. En la Semana Negra de Gijón el verano pasado, su cara era un poema. En fin, no sé a quién han salido estos niños porque servidora, de temerosa, no tenía nada de pequeña. Y los vuestros, ¿a qué tienen miedo?

    Recordad que seguimos de sorteo hasta el domingo.

  • Culo veo, culo quiero

    Culo veo, culo quiero

    La semana pasada hice una observación en mis hijos que me dejó un tanto perpleja. Bueno, fue en concreto Rafa el que me dejó alucinada. La situación era la siguiente: los niños acababan de cenar y uno estaba con su vaso de leche y el otro con su biberón. Alfonso cogía su taza y bebía e, inmediatamente después, Rafa cogía el bibe y hacía lo mismo. Alfonso posaba su vaso en la mesa, Rafa repetía la operación. Es decir, el ritmo de Rafa para tomar el biberón dependía del compás de su hermano para beber el vaso de leche. Y pensé «¿pero hasta en esto le copia?, ¿cómo es posible?» Vamos, que ya os podéis esmerar en educar bien a vuestros primogénitos porque los segundos no os van a hacer ni puñetero caso, simplemente van a imitar a los mayores.

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    Hace un año, cuando los dos tomaban bibe en el desayuno

     

    Ya desde bebé, Rafa seguía con la mirada a su hermano en cuanto le veía, o giraba la cabeza cuando le oía para buscarle. Y en cuanto empezó a andar, sus pasos siempre iban tras los de Alfonso. Si el mayor quiere un juguete, ya tenemos lío montado porque Rafa, aunque esté super concentrado en otra cosa, también quiere el cachivache. Pues bien, hasta ahí todo lógico. Lo que pasa que esto empieza a ser obsesivo y temo seriamente por la salud mental de alguno de los dos 😉 La del mayor porque empiece a sentir que tiene una sombra de continuo; la del pequeño porque no sepa vivir sin el otro.

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    ¿Que Alfonso va a evacuar al baño? Allá que va el otro de acompañamiento. Cierto es que los niños tienen un punto escatológico que yo nunca he logrado entender. Alfonso informa con su ya tradicional «me hago caca» y ahora el peque, además de escoltarle, también me avisa y me dice que él también. Y aún lleva pañal. ¿Que Alfonso se aburre con los coches y quiere pintar? pues obvio, el otro también. Pero es que además no se corta un pelo, dice el mayor la frase y el peque (ahora mediano) la repite.

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    ¿Que Alfonso dice que tiene frío y se mete las manos en los bolsillos? Pues Rafa también.

    Y además tenemos un problema porque los dos son especialmente habladores, por no decir otra cosa. Y si Alfonso te narra una de esas jugadas futbolísticas con todo detalle, Rafa directamente le «pisa» el discurso y se monta una película particular en la que incluye nombres de los compañeros de clase de Alfonso porque el otro los acaba de mencionar. Y yo me vuelvo loca porque el mayor interrumpe su parrafada para reñir a su hermano por no dejarle hablar y Rafa empieza «Asosooooooo» (Alfonso). Y aparte de volverme loca, me muero de la risa pero tengo que poner cara de seriedad ante la discusión. Y si Alfonso se tira al suelo jugando al fútbol, el otro también… aunque no haya habido contacto físico 😉

    Y al final, nos pasamos el día diciéndole al mayor que haga algo si queremos que el otro lo haga también. Y viceversa, le pedimos que no haga determinadas cosas para que Rafa no las haga. Lo sé, los mayores vivimos con demasiada presión 😉 Pero, ¿sabéis lo mejor? Que siempre quieren lo mismo salvo cuando nos subimos al coche. Rafa nos pide «Lalala» (Vivir la vida de Marc Anthony) o «Bailando» (Enrique Iglesias) mientras Alfonso exige «la número tres» del CD (de Chayanne) o «Life» (This is Love, this is life de Bon Jovi). Y ya se monta el lío. En fin, ¿qué queréis que os diga? No hay nada que influya más que un hermano, ¿no os parece?

  • ¿Garbiel o Grabiel?

    En esto de poner nombres a los críos hay que andarse con mucho ojo. Yo creo, y esto es muy personal, que la originalidad hay que dejarla de lado, que un nombre es para toda la vida. Bueno, ahora ya se puede cambiar pero, por lo menos, le va a acompañar durante la infancia y la adolescencia, y no es plan de causarles traumas a las pobres criaturas. Ya os conté en otro post cómo a mi padre, cuando fue al registro, le dio por añadir un segundo nombre, nada convencional, a dos de mis hermanos. Ellos, trauma no tienen pero algún que otro cachondeíto sí que se han traído.

    A pesar de haber elegido unos nombres bastante comunes para mis hijos, independientemente de que gusten o no, el de Gabriel trae serios problemas a mucha gente. Lo sabía cuando lo elegí, soy consciente de que mi hijo más de una vez tendrá que repetir su nombre, es más, es posible que él mismo tenga problemas para decirlo cuando sea pequeño pero eso entra dentro de lo normal. Lo mismo pasa con Rodrigo; la R, la dichosa R, trae de cabeza a más de uno. Entiendo que mi hijo Rafa llame a su hermano Babriel, porque dos vocales tras una R suponen una dificultad para cualquier peque. Comprendo que Alfonso, al principio, dijese Garbiel pero ¿soy la única a la que le sangran los oídos cuando oye decir a un adulto cocreta en lugar de croqueta? Esto no es como en las matemáticas donde el orden no altera el producto. Una letra, una coma o una palabra pueden cambiar el sentido de una frase, de un nombre, de una historia…

    Ya en el mismo hospital, cuando dí a luz, supe que esto de llamar Gabriel a mi hijo va a fomentar mi paciencia, no es plan de ir riñendo al personal cuando no pronuncien bien el nombre del crío. Una de las enfermeras ya me dijo directamente que era un nombre muy difícil y, ante la imposibilidad de vocalizar bien, optó por llamar Miguel a mi churumbel. Así, sin más, cambió Arcángel por Arcángel. Lo cierto es que la pobre era bien cariñosa y a mí lo de que le transformase el nombre me hizo hasta gracia, no os voy a engañar. ¿Algún otro nombre que cause problemas? Mal de muchos….

  • No tengas un bebé… en Navidad

    No tengas un bebé… en Navidad

    Que yo sé que esto de los embarazos no se puede planificar con exactitud; mes arriba, mes abajo y bien, puede que te acerques un poco a la época que mejor te venga por motivos laborales, familiares o lo que sea. Pero atinar con la fecha debe ser algo complicado. Lo que tengo claro es que dar a luz a las puertas de la Navidad o en plenas fiestas es una locura. Puede que muchas penséis que es muy bonito tener un bebé en estas fechas… pues no. Tener un churumbel es bonito siempre pero se disfruta más en épocas de tranquilidad, sin festejos, sin trasnoches y… sin comilonas. Desde luego, esta es la lista de cosas que no apetecen cuando tienes un recién nacido en casa:

    1. Posibles viajes: No habían pasado tres semanas desde que había dado a luz y ya estaba haciendo las maletas para pasar parte de estas fechas con la familia política. Lo sé, a muchas no se os pasaría por la cabeza pero yo soy así de buena con maridín. Evidentemente, cuando acabas de parir, te apetece estar en tu casa.

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    Pues eso, que me gusta Zaragoza pero hubiera preferido ir con un bebé de dos o tres meses (no de días) como me pasó con Alfonso y Rafa en su momento.

     

    2. Cenas, comidas y eventos varios: teniendo en cuenta que las primeras semanas de vida de una criatura es casi imposible tener ningún tipo de rutina, es complicado llegar a la hora a determinados acontecimientos. ¿Cómo os lo explicaría? El lunes día 5, víspera de Reyes, nos invitó una prima de mi madre, que adora a los niños, a ver desde su casa la llegada de los Magos en helicóptero a la playa. ¿Y a qué hora llegaban? Pues a las 11 de la mañana. ¿Cómo se sale de casa a las 10:15 de la mañana con tres criaturas? No lo sé, porque Alfonso directamente durmió la noche anterior en casa de mis padres. Yo me veía incapaz de vestir tres niños, dar el pecho a uno, los desayunos a otros, ducharme yo…. Así que bastante conseguí al salir a esas horas de casa con dos; por no hablar del momento en que te encuentras que el ascensor no funciona y tienes que bajar 5 pisos con la sillita. Sudar es poco…

    No lo puedo evitar, nunca quiero perderme nada y no quiero que los mayores dejen de hacer algo porque haya un bebé en casa, ¡nos adaptamos unos a otros! Y este momento merece cualquier esfuerzo. Foto de El Comercio

     

    3. Inflarse a comer: que ahora mismo me sobren más kilos que hace 15 días, cuando el parto era más reciente, no me mola nada. Sí, esto es lo que pasa cuando das a luz antes de estas fechas, que estás mejor recién parida que pasadas las Navidades. Es duro 😉

    4. Ponerse vestidos: creo que, por primera vez en mi vida, no llevé un vestido en Nochevieja. La lactancia complica un poco el tema vestimenta, a lo que se suma que las carnes, sobre todo las abdominales, están blandas. Mucho mejor un pantalón que sujete bien la tripilla y una blusa, fácil para sacar la pechera cuando sea necesario. Que conste que yo para eso siempre busco intimidad pero, aún así, lo del vestido es poco práctico.

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    Una blusina, pantalón y unos tacones y apañamos el look divinamente 😉

     

    5. Dar el pecho: alimentar a la criaturilla en plena Cabalgata, en las Campanadas o en medio de una maratón de compras navideñas se complica seriamente. En mi caso, aproveché esos momentos, si coincidía que el peque tenía hambre, para dar bibes. Ya os he comentado que tengo pendiente un post para contaros el tema de mi lactancia pero aún estoy con las matronas indagando.

    6. Tener a los niños de vacaciones: y para rematar, cuando no es el primer hijo, tienes a los otros de recreo, siempre merodeando como satélites, con una agitación superior a los días de cole y guardería, tomándote por el «pito del sereno»… Esto merece un post aparte; señoras, no es lo mismo dos que tres, pero vamos, hay un abismo, créanme.

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    Pues si ya con tres he tenido los días completitos, imaginaos con cuatro. Alfonso, Rafa y Gabriel con su primo Jorge.

     

    En fin, ya sabéis como son estas fechas, una vorágine de eventos, comidas y compras que complica bastante cualquier intento de rutina o descanso. Que mira que disfruto de la Navidad pero, este año, necesitaba que terminase. En cualquier caso, los bebés llegan cuando llegan y son siempre bienvenidos. Aún así, creo que hay épocas mejores para dar a luz y no es lo mismo un primer hijo que un segundo, tercero... Yo desde luego, prefiero la tranquilidad de la época en la que di a luz a Alfonso y Rafa. ¿En qué mes nacieron vuestros peques?, ¿qué ventajas o desventajas encontrasteis?

  • Vacaciones en casa ajena

    Casi todo en la vida tiene su parte buena y su lado malo pero es obvio que lo interesante es quedarse con lo positivo y aprender de lo negativo para evitarlo en futuras ocasiones. Como veis, me he puesto un poco filosófica, parece que me voy a poner a hablar de cosas muy profundas y ¡nada más lejos de la realidad! De hecho, irse de vacaciones y meterse en casa de tus padres o suegros a muchas os sonará. Y como todo, tiene pros y contras. Empecemos por los últimos:

    1. Los niños se alteran: las vacaciones de por sí ya les perturban bastante pero si a eso le sumas irte a casa de algún familiar, aquello es el «no va más». Alfonso se pasó la semana en Zaragoza como una moto; a Rafa lo que le ocurre es que se vuelve irascible, algo así como la niña del exorcista.

    Ahí veis a Alfonso, fuera de sí con sus primas riéndole las gracias. Y aunque Rafa esté sonriendo, os aseguró que pasó más tiempo protestando.

     

    2. Los niños te toman por el «pito del sereno»: De repente, no sabes qué fuerza extraña les invade pero no quieren comer lo que engullen habitualmente y directamente llaman a sus abuelos cuando quieren conseguir algo, vamos, es que ni te miran cuando persiguen un objetivo. En fin, que Rafa rechace unas lentejas es como para ponerse de los nervios.

    3. Los niños se ponen malos: no falla, tienen un radar para eso. Es oler las vacaciones y pasa algo. Por primera vez, Rafa tuvo conjuntivitis y, algún que otro día, décimas de fiebre. Mientras tanto, Alfonso cogió una buena tos, ¡y mira que desde febrero no se ponía malo de nada! Y yo cruzando los dedos y rezando todas las oraciones para que Gabriel sobreviviese a todos los virus. Porque además, mi cuñado estaba con gastroenteritis, los hijos de nuestro amigos con fiebre… Pero Gabriel ha vuelto sano y salvo a Gijón, es un superviviente a los microorganismos… y al frío de Zaragoza.

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    De esta guisa íbamos con los pequeñuelos. Vale, no todos los días hizo tanto frío pero cuando les hice la foto, los termómetros marcaban 0 grados.

     

    4. Hay que tener orden: cuando estás en casa ajena, no puedes dejar los coches y las piezas de lego por ahí. Más que nada porque, aunque tú ya estés acostumbrada a ir saltando por tu casa, los demás no. Y porque si tú pisas cualquiera de eso objetos, ya tienes el pie acorazado y acostumbrado, por lo que el dolor es soportable. Pero no, ni tus padres ni tus suegros podrían soportar tal envite.

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    Teniendo en cuenta que te vas con la casa a cuestas, ¡qué menos que tenerlo ordenado! Y como veis, maridín es experto en organización del espacio.

     

    Pero no todo va a ser malo. Alojarte en casa de tus suegros, en mi caso, tiene sus cosas positivas. Yo no me puedo quejar porque me tratan muy bien aunque es obvio que, como decía Dorita en «El Mago de Oz»: se está mejor en casa que en ningún sitio. Vamos allá:

    1. Tienes ayuda con los niños: Ya os podéis imaginar cuál es mi percal mañanero con Alfonso y Rafa de vacaciones estos días. Preparar desayunos a unos, dar el pecho al otro, vestirles a todos, ducharme, volver a dar el pecho, cocinar, hacer camas… Así que, si tienes quien te ayude con esas labores, la mañana no será como subir el Everest.

    2. Ni cocinas ni limpias: Estar en casa de nuestras madres o suegras implica olvidarse de ciertas tareas; ya sabéis lo mucho que les gusta aprovechar las visitas para preparar suculentas comidas. Supongo que no todas son iguales, pero la madre que parió a maridín no deja que hagamos nada, lo cual no quiere decir que yo no eche una mano a la hora de poner la mesa o recoger platos pero vamos, enseguida me «obliga» a sentarme de nuevo.

    3. Vacaciones baratas: pues sí, te vas una semana y te dejas el dinero en gasolina y peajes pero una vez llegas a tu destino, tus padres o suegros, invitan a todo o casi todo. Y no sólo eso, sino que además, amigos de la familia te dan algunos eurillos para que le compres algo al recién nacido.

    Y hasta aquí la lista de ventajas y desventajas de meterte en casa de la suegra. Como veis, no es que me motive el tema de que los niños se alteren porque la que se altera después soy yo, pero por otro lado, la ayuda y olvidarme de ciertas tareas, me ha tenido menos agobiada. Y a vosotras, ¿os agobia pasar las vacaciones en casa de familiares o, por el contrario, os tranquiliza el desentenderos de ciertas labores? Por cierto, si vais a Zaragoza en estas fechas con niños tenéis que:

    Ir a Neverland, en Puerto Venecia, el centro comercial más grande de Europa. Preparaos para que cada atracción os deje el bolsillo temblando. Subir en el tranvía.
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    Ir a la plaza del Pilar a ver el mercadillo.
    Allí podréis ver un Belén enorme y esta pista para atrevidos.

     

  • Viajar con tres niños, ¿se puede?

    Viajar con tres niños, ¿se puede?

    Lo confieso, estoy temblando. En esta casa vamos batiendo récords; si Alfonso viajó por primera vez con 7 semanas de vida, Gabriel lo hará con sólo 20 días. Esto de que maridín sea de fuera tiene sus ventajas y desventajas, y entre éstas últimas, está el tener que hacer maletas cada cierto tiempo. Y ahí está la causa de mi estrés: las maletas y demás enseres que tenemos que llevarnos con tres churumbeles. Diré que los dos mayores ya no suponen mucha inquietud, porque a cada uno le hago su equipaje donde ya meto pañales, peluche y lo que viene siendo ropa. Por suerte, ya nos hemos olvidado de algunos artilugios y, según van creciendo, la cosa se va simplificando. Eso sí, al final compramos silla gemelar de segunda mano y ¡madre del amor hermoso! Vaya si pesa y ocupa el armatoste por muy plegable que sea.

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    Por cierto, estamos encantados con la adquisición. Alfonso no protesta diciendo todo el rato que está cansado y Rafa no protesta por ir sentado ya que imita todo lo que hace Alfonso. Y todos contentos.

    La cosa se complica seriamente con un bebé. Ya sabéis lo que son las primeras semanas de vida de semejantes criaturillas; yo, por ejemplo, tengo la habitación y el baño literalmente tomados por sacaleches, discos de lactancia, bolsas de megacompresas, la bañerita del crío, muselina, hamaquita…vamos, un caos al que en cuestión de días iré poniendo orden. Pero ahora me tengo que ir una semana fuera, y me toca «tomar» otra casa que no es la mía, en concreto la de mis suegros. A todo eso añádele el esterilizador y los bibes (ya os contaré en otro post el misterio de mi lactancia), el Bugaboo, la maleta de Gabriel y qué sé yo cuántas cosas más. Vamos, que los gitanos (con todos mis respetos) son amateurs a nuestro lado.

    Por supuesto, hace un par de meses ya que maridín cambió de coche. Sí, aunque no lo creáis teníamos el típico ranchera que en mis tiempos mozos servía para meternos allí ciento y la madre. Pero ahora no te caben tres sillas reglamentarias. No es fácil encontrar un automóvil donde poner las tres sillitas en la parte de atrás sin comerte el maletero… Los que dicen que notas más cambio con el segundo hijo que con el tercero, ¡ja! Me río yo de eso. En fin, todo es una odisea. Y nosotros tenemos más moral que el Alcoyano, para qué negarlo. Y vosotras, ¿cómo lleváis lo de viajar con niños? Por cierto, el lunes empezamos sorteo.

    Y gracias a Tubebebox porque ya he recibido mi caja con un montón de cosas para el peque y para mí. La presentación es bestial y me ha encantado todo el contenido. Es un placer poder formar parte de su grupo de madres expertas.

     

  • ¿Por qué destrozan la ropa los niños?

    ¿Por qué destrozan la ropa los niños?

    A ver, toda la vida pensando que tener una hija era sinónimo de tener que gastarse más dinero en modelitos por aquello de que son más coquetas, y resulta que tengo una máquina de destruir ropa en casa. Vamos, que por ahora me libro de discutir con Alfonso sobre qué se pone o no porque parece que no le da mucha importancia pero de lo que no me escaqueo es de dejarme un pastizal en calzado y ropa. Mira que estaba yo contenta porque el curso pasado sólo necesitó un par de zapatos para el cole y otro par de playeros para el chándal, que acabó impoluto. Pero no sé exactamente que hace ahora que, por lo visto no hacía antes, que la cosa se ha vuelto sobrecogedora. Porque oye, los demás niños tienen sus zapatos o sus pantalones «cascaos» pero yo no he visto semejante destrozo.

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    Aspecto actual de su chándal del cole y sus playeros. No sé si servicios sociales intervendrá en algún momento 😉

    Para llegar a este punto desde septiembre, los pasos han sido los siguientes:

    1. Primera semana de colegio: Aparecen los primeros agujeros en la zona de las rodillas. ¿Solución? Ponerle rodilleras de las que se planchan.

    2. Segunda semana: las rodilleras se han despegado por lo que los agujeros se vuelven a  hacer visibles y además se han vuelto más grandes. ¿Remedio? Coger aguja e hilo y coser las rodilleras al pantalón.

    3. Tercera semana: las rodilleras se han descosido y, de paso, desgarran el chándal. ¿Conclusión? Encargar un chándal nuevo en el cole, ya que este año han cambiado el modelo y aún no está en tiendas. Pero mientras llega, el niño va de esa guisa y cualquier día me detienen. Los playeros de la imagen son los segundos de este curso. Cierto es que ni son de marca ni ná.

    Así que hoy mismo estrena unos de Adidas que compré en Decathlon, aunque sinceramente, yo ya no tengo esperanzas de ningún tipo en que vayan a sobrevivir más allá de las Navidades. Con los zapatos del cole estamos igual, que hay que comprar ya unos nuevos. Los de la marca Velilla han aguantado la mitad del curso anterior y un mes de éste nuevo, vamos, hasta octubre. He oído hablar bien de Superga y dicen también que los de Pablosky aguantan lo suyo pero baratos no son, por eso desde aquí pido colaboración.

    Así que que en éstas estamos. Que si hay que gastarse el dinero en unos zapatos o playeros, me lo gasto; visto lo visto, no queda otra. Pero lo que no quiero es gastarme los euros en marcas para acabar igual así que acepto sugerencias. ¿Alguna marca que os haya dado muy buen resultado?, ¿creéis que el zapato o playero debe estar hecho de algún material especial? porque las botas de fútbol aguantan muchísimo mejor…. Si encuentro algo que aguante el ritmo de Alfonso, que no tengo muy claro qué demonios hace para acabar por el suelo todos los días, seré la mujer más feliz del mundo. Recordad que detrás de él vienen otros dos varones  y no ha economía que mantenga esto 😉

  • Crónica del primer partido de… ¿fútbol?

    Crónica del primer partido de… ¿fútbol?

    Tranquilas, no os voy a narrar en el blog cada uno de los partidos de fútbol que juegue Alfonso; tengo amor de madre pero no formo parte del grupo de mamás «torturadoras» que cuentan todas las hazañas de sus hijos como si fueran sobrenaturales. Ya soy lo suficientemente pesada con el blog, pero de algo tengo que escribir. A lo que íbamos… ya sabéis cómo es el tema de «las primeras veces». Si cuando les ves gatear, o dar un paso, o aplaudir por primera vez, nos emocionamos, pues imaginaos cuando ya son hombrecitos que viven de forma totalmente consciente todo ese proceso de «la primera vez que…» y son los que se inquietan con tal acontecimiento.

    El primer partido de fútbol de tu primer hijo (y digo «primero» porque con el tercero seguramente no será igual, así de dura es la vida 😉 ) es uno de esos eventos al que no falta ningún padre; y si hace falta, se pide la tarde libre en el trabajo. Por supuesto, todo el mundo lleva el móvil o cámara para hacer fotos e, incluso, en nuestro equipo tuvimos operador de cámara que grabó el partido. Los niños ya amanecen por la mañana emocionados diciendo que van a marcar un montón de goles y están nerviosos por estrenar la equipación del cole.

    Esta primera vez nos tocó ir como visitantes. Empieza nuestro recorrido por todos los colegios de Gijón, me voy a hacer una experta con tres varones 😉

    Y aquí empieza la crónica. Comencemos con el resultado para que os hagais una idea: 8-1 a favor del equipo contrario. Quizás ellos fueran buenos pero… es que los nuestros marcaron ¡4 goles en propia puerta! Los pobrecitos no se enteraban muy bien del asunto, nos han dicho que suele pasar en los primeros partidos. Los entrenamientos los hacen en una sola portería y claro, de repente, les ponen ahí en un campo entero que para ellos es como el de Oliver y Benji, más largo que la muralla china, y lógicamente están un poco confundidos. Y menos mal que no les cambian de área en el descanso, si no aquello hubiera sido un espectáculo.

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    Con su peto de portero. Esa cara es de antes de empezar el partido.

    Alfonso jugó la primera parte de guardameta, que por lo visto se le da bien. Pero cuando tienes uno de esos niños con facilidad para la lágrima y para la risa, es decir, muy sensible, tienes un problema. Porque cuando le marcaron el tercer gol, ya lo teníamos llorando, y cuando hacía una parada, se emocionaba tanto que no se daba cuenta de que los del equipo contrario seguían atacando y maridín, que estaba al lado del poste, le avisaba para que no se despistara. Pobrecillo, que conste que le metieron cuatro goles pero hizo varias paradas.  Luego están los niños que aún no han entendido el concepto «football», es decir, balonpié. Vamos, que a alguno que otro cogía el balón con la mano para colocarlo, yo me partía. No puedo negar que los padres nos reímos mucho.

    Las hermanas de algunos compañeros de Alfonso cuidando de Rafa que, obviamente, en algún momento del partido, entraba a la pista.

    Sobre el equipo contrario, noté que se tomaban más en serio el asunto. Nuestro entrenador tiene unos 18 años y su tono de voz siempre es el mismo, y eso cuando habla. El preparador del otro grupo era ya un señor, no se puede decir que gritara a lo bestia pero, a mí personalmente, para niños de 4 años no me parecía el tono más adecuado. Y por otro lado, me extrañó que tres niños le sacaran una altura considerable a Alfonso cuando éste está en un percentil del 97% pero oye, habrá que fiarse 😉  De todas maneras, como para ellos esto es simplemente un deporte con el que divertirse, pues como si juegan contra niños de 7 años.

    Foto final después del partido. Alfonso aún no había tenido suficiente y quería seguir jugando, vamos, es que no suelta el balón. Y como veis, es de los altos del equipo.

    Y hasta aquí la crónica del primer partido; no tengo muy claro quiénes disfrutaron más, si los niños o nosotros, los padres. Lo que tampoco tengo muy nítido es cómo demonios nos vamos a apañar dentro de unos años con ¡3 varones! Rezo porque a alguno no le guste el fútbol 😉 El primer partido de vuestros hijos, sobrinos… ¿fue así de «caótico»?

  • Un pueblo al que se accede sólo por cueva

    Un pueblo al que se accede sólo por cueva

    Con esto de Halloween, tenía pendiente contaros nuestra excursión del domingo a un sitio super recomendable para las asturianas y, por supuesto, para las que vengáis de visita a esta tierra, donde os recibimos con los brazos abiertos y con auténticas joyas naturales. Si en marzo os hablaba en este post de Gulpiyuri, la playa más insólita del planeta, según el Daily Mail, hoy lo hago de un pueblo al que sólo se puede acceder a través de una cueva. Bueno, en realidad, el pueblo es lo de menos 😉 Lo increíble es entrar con el coche por una carretera cubierta por una gruta natural de 300 metros. Y veo que me enrollo y aún no os he dicho ni dónde está ni cómo se llama. El pueblo se llama Cuevas del Agua y está a 5 kilómetros de Ribadesella.

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    Obviamente, cuando terminamos de atravesar la cueva en coche, paramos (hay un pequeño sitio donde dejar unos coches) y tuvimos que hacer la ruta a pie.
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    No os podéis imaginar lo feliz que estaba Alfonso. Me parece que enseguida nos va a tocar ir a las cuevas de Tito Bustillo.

    Espero que os haya gustado la recomendación, a mí me pareció algo super curioso y además, hacía muchos años que no veía una cueva con sus estalagmitas y estalactitas 😉 Y a los peques les encantó, Alfonso estaba feliz y Rafa parecía emocionado; además, nos tocó llevarnos el fin de semana pasado a la mascota de clase de Alfonso (va de casa en casa para no quedarse sola los sábados y domingos) y el gordi estaba encantado con una excursión así. Como siempre, acepto sugerencias sobre sitios a los que ir. Eso sí, las próximas semanas no debería irme muy lejos, por si acaso 😉

  • Madres fiesteras

    Madres fiesteras

    Pues no, el título del post no va por las madres que salen de marcha; va por aquellas que son capaces de llamar la atención de cualquier niño. Soy una de esas mujeres con instinto maternal desde que era una cría pero no, no sé entretener a los niños. Les adoro, me encanta mirarles, abrazarles, escucharles, quererles pero… no tengo creatividad ni paciencia suficiente para distraerles. Cuando tengo que pasar unas horas seguidas con ellos en casa, empiezo a sacar juguetes y no soy capaz de darles un uso distinto al que tienen. Por eso, veo a mi padre, que es experto en retener a mis peques durante horas sin que pestañeen, y muero de envidia.

    El viernes tuvimos fiesta de Halloween en la urbanización, donde hacemos mucha vida. Vale, quizás es que es una celebración que no acaba de convencerme, no tanto porque hasta hace poco no hubiera tradición de celebrarla en nuestro país, sino más bien porque no le encuentro la gracia a todo lo relacionado con los muertos y la estética de la fiesta en sí. Si a eso le sumas que mi hijo Alfonso tiene verdadero pavor a algunos disfraces y que el año pasado se pasó medio festejo llorando, pues se entiende que no hiciera gran cosa por el evento en cuestión.

    Alfonso, debajo de la mesa de ping-pong al ver a un padre con disfraz de Scary. La verdad es que da un poco de mal rollo.
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    Superado el trance inicial, pudo disfrutar de la fiesta y la verdad que hasta las 10 de la noche no paró de comer, bailar… Como véis, lo único característico de Halloween es un murciélago en la cabeza que hizo en el cole.

    Reconozco, además, que soy poco detallista para decoración y preparación de juegos, bien sea para cumples u otros acontecimientos; me sacas del juego del pañuelo, de unas guirnaldas o globos y poco más. Mientras tanto, otras madres se pegan unas curradas con estos asuntos que me dejan tiesa y, sinceramente, las admiro. Se disfrazan para la ocasión, cocinan toda la tarde con la estética del festejo y además, preparan no sé cuántos juegos e hinchan 200 globos, y no las ves agobiadas con 20 niños a los que amenizar. Y claro, yo me doy cuenta de que tengo poco de flautista de Hamelín.

    Madres que se sientan en el césped para contar historias de miedo a un montón de niños Yo no me sé ni una… Madres que hacen semejantes postres… Y después de juegos de todo tipo, hasta piñata.

    De cualquier manera, me he prometido a mí misma, y además Alfonso ya ha superado el trauma, que el año que viene los niños irán disfrazados. Bien que no me guste mucho lo de Halloween pero cierto es que en nuestra época no sabíamos ni lo que era y ellos en los coles y guarderías ya conocen de qué se trata, así que hay que asumirlo como una nueva tradición. Ahora, ya os digo que en Navidad, en este sentido, me transformo un poco. Ahí sí que, el tener hijos, me motiva a poner el árbol, montar el Belén, ir a ver la iluminación de las calles… Vosotras, ¿sois madres fiesteras?, ¿capaces de hechizar a cualquier niño con vuestra creatividad?

  • Rabietas: qué he aprendido

    Rabietas: qué he aprendido

    Hace unos días tuve una conversación con una mamá que estaba pasándolo bastante mal con los berrinches de su niña. Nos confesamos, mutuamente, que en alguna ocasión, aquello nos hacía derramar lágrimas. No es fácil enfrentarse a la pataleta de un niño o bebé. Es cierto que ellos lo pasan mal pero, ¿y nosotros, los padres? La primera vez que tuve que hacer frente a una rabieta fue hace más o menos un año, cuando Alfonso empezó el colegio y estaba a punto de cumplir tres años.

    Y aún así, no me puedo quejar porque estoy hablando de un niño, no de un bebé, que ya había pasado por otro evento importante en su vida: la llegada de un hermano un año antes. Pero oye, era tan sumamente bueno, que la presencia de Rafa no le afectó negativamente y tenía un carácter que daba gusto. Las rabietas duraron un mes y reconozco que para mí fue duro, perdí los nervios en más de una ocasión y acababa a grito pelao o lanzando un zapato al aire cuando se negaba a que le vistiera. Aquello se le pasó de la noche a la mañana y aprendí que chillar no servía de nada.

    Con Rafa, esto de las rabietas, lo he vivido mucho antes; desde que tenía año y medio ha tenido algún que otro berrinche pero, al ser de forma ocasional, no le das importancia y lo «soportas». Lo malo es cuando entran en una etapa en la que esto sucede a diario, en cualquier momento y, en muchas ocasiones, no tienen una causa aparente que lo justifique. De repente, el crío te monta un pollo porque no quiere que los cojines estén en un sitio o porque quiere tirar la sillita al suelo. Intentas dialogar, le abrazas, le ofreces algo que le guste, un juguete, una galleta, yogur, lo que sea para que intente distraerse…pero da igual, el niño está fuera de sí y además, no sólo llora, sino que se agarra a tus piernas para que no puedas moverte. Y claro, el día que se pasa así una hora de reloj, sin exagerar, acabas por gritarle e intentas despegarle de tus piernas con un zarandeo. Y no, no es eso lo que quiero porque, cuando se me pasa el estrés de ese trago, me siento mal conmigo misma.

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    Y si encima las rabietas van acompañadas de despertares nocturnos o de que el niño o bebé, que siempre ha comido como un elefante, se niegue a zampar, pues la situación puede llegar a superarte. Eso es lo que nos ha pasado las últimas semanas con Rafa y reconozco que me he sentido abrumada nuevamente. Todo a la vez acaba haciendo mella y esas situaciones generan mucho estrés. Personalmente, asocio esta etapa con el comienzo de la guardería, quizás porque Alfonso vivió una etapa similar al empezar el cole, lo cual demuestra que, a mis hijos, lo de la adaptación les cuesta lo suyo. Hay quien dice que es por la inminente llegada de un nuevo hermanito pero yo creo que no es del todo consciente de eso.

    De cualquier manera, después de un etapa así se quedan como la seda. Yo ayer mismo alucinaba viendo a Rafa sin intentar quitarle el balón a su hermano, o de repente me abrazaba y daba besos en la barriga diciéndome «te quiero». Llevamos dos días de paz y confío en que la mala racha haya pasado. ¿Qué sentís en plena rabieta de vuestros hijos?, ¿cómo actuáis?, ¿alguna vez la situación os ha hecho perder los nervios?

  • Al aire libre en «otoño-verano»

    Al aire libre en «otoño-verano»

    Yo no sé si es porque me crié entre chicos, y no precisamente tranquilos, o porque en el norte no desaprovechamos un rayo de sol, pero es que me niego a encerrarme entre paredes con este clima veraniego que tenemos. Y es que, con la tontería, llevamos de regalo otro mes de veranillo así que dejamos talleres, manualidades, cocina y demás historias para los días de lluvia. Por ahora, a seguir quemando energía al aire libre, que además a mis hijos les vienen de lujo.

    Para las asturianas, sobre todo para las de Gijón, os dejo una recomendación (creo que hice mención en un post hace ya bastante tiempo) y es un merendero en el que se come genial, con más variedad de comida que en los habituales; se llama El Camín del Agua y tienen camas elásticas, futbolines, columpios y arenero; sólo se echan en falta unas porterías. Sé que la época de merenderos se acabará en breve (este clima no creo que dure ya muchas más semanas) pero os dejo la sugerencia por si acaso, que dice mi madre, que se casó un 27 de noviembre, que ese otoño pudieron comer todos los fines de semana al aire libre hasta el día de su boda, ¡y ojo con lo que dicen las madres! 😉

    Y ya de paso, aunque este plan no tenga nada que ver con niños pero seguro que más de una lo agradece, os dejo otra recomendación para ir en pareja o con amigos: un restaurante mejicano que se llama Hacienda Marmolejo. Que conste que ya lo conocíamos pero hacía más de tres años que no íbamos, cuando estaba en otra zona de Gijón. Si os gusta la comida mejicana, totalmente aconsejable aunque es una pena que ya no esté amenizado por el cante de un auténtico azteca 😉 Y nosotros aprovechamos para nuestra última cena de pareja antes de dar a luz. Mis padres se van ahora de viaje un par de semanas y, a la vuelta, empezará mi cuenta atrás así que se ofrecieron para quedarse con los peques y no era plan de decirles que no, más cuando los peques se quedan encantados.

    ¿La próxima vez que salgamos de cena en pareja? Pregunta sin respuesta 😉 ¡Viva Méjico!

    Y bueno, ¿qué deciros del domingo con el cambio de hora? Que fue más largo que un día sin pan, a a la una de la tarde estaba deseando dar de comer a Rafa para que durmiera la siesta porque estaba insufrible… Y aún con siesta, vaya tardecita que nos dio; sólo se relajó cuando hicimos una merienda familiar para celebrar su cumpleaños. En fin, estos críos dejan agotado a cualquiera. ¿Qué planes hacéis con buen tiempo?, ¿ideas?

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    Soplando la vela con los abuelos, Alfonso y el primo Jorge.

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